No tuvo tiempo de decir nada, alzó su varita pero el licántropo agarró su brazo contrario y aunque su agarre era fuerte él podría zafarse con un poco de esfuerzo pero no lo hizo. Mantuvo su varita alta clavándola ligeramente en el cuello del alfa quien lo miraba con la respiración agitada con los ojos brillando en dorado, sentía una mezcla de emociones y no sabía a cuál obedecer.

Desde emoción hasta algo de temor, así como ganas de escapar o solo dar un paso adelante.

— ¡mmm! — jadeó recibiendo el beso y devolviéndolo, podía sentir la furia en el gesto así que agarró más la varita pero no lo alejó, Remus pasó su mano por su cabello tironeándolo un poco haciendo que se separaran.

Lucius lo observó pensando que podría escaparse e ir a bañarse o al menos, utilizar el anti-feromonas para bajar los instintos del alfa pero por otro lado quería saber hasta donde podían llegar.

Caminó tras él cuando prácticamente lo arrastró escaleras arriba, apenas pudiendo detener el traspié cuando fue empujado a la cama.

Nadie debería enfrentarse a un alfa o un omega enojado y mucho menos cuando estaban siendo territoriales.

Cuando el hombre se acercó y lo besó le devolvió el beso dejando caer su varita en un descuido pero no le importó. Gimió por lo bajo sintiéndose un completo idiota al sentirse bien con la atención.

—Remus. — gimoteó clavando sus uñas cuando prácticamente rompió los botones de su camisa para quitársela. Las feromonas del alfa llenaban todo el lugar y a diferencia de las que con quien había estado, estas si lo estaban afectando. Se dejó besar de manera desordenada dejándolo bajar su pantalón con la ropa interior.

Remus se apartó cuando al fin pudo desnudarlo totalmente y lo volteó, apoyando sus manos en su cadera y besando su espalda. Lucius se tensó al notar que planeaba hacerlo de una, sin preparación ni nada.

Incluso para un omega sin supresores y en celo, eso era demasiado doloroso.

— ¡Espera, no! ¡No! — enterró su rostro en la almohada mordiéndose el labio con fuerza sintiendo el miedo embargarlo, enojado así como estaba, estaba seguro que ni siquiera lograría comprender sus suplicas así que solo esperó el dolor cerrando los ojos con fuerza.

Los abrió al no sentir nada y se sentó, Remus se apartó de él casi como si se quemara y estaba empezando a acomodar su ropa con rostro neutral, aun sus ojos estaban en dorado y podía notar el enojo en ellos pero había retrocedido. Lo había tomado como un rechazo y lo tomó en cuenta.

Ante la sorpresa Lucius solo pudo reaccionar al notar que el licántropo se estaba dirigiendo a la puerta.

— ¡Espera! ¡Ey! — alcanzó a agarrar su mano sintiéndose de pronto muy pequeño cuando los ojos dorados se clavaron en él. Sintió un escalofrío recorrer su cuerpo y no supo cómo decir en voz alta lo que quería.

Sin soltar su mano se acostó de nuevo, obligándolo a sentarse a su lado. Bajó su mano sintiéndose completamente avergonzado mientras abría sus piernas antes de apoyar las plantas de sus pies en la cama para alzar un poco su cadera, acariciando su miembro dejando escapar un pequeño siseo ante eso pero luego bajó más sus dedos hacia su entrada, empezando a masajearla entre pequeños gemidos antes de penetrarse con un dedo. Estaba humilladamente húmedo, en algún momento había empezado a lubricar pero no lo suficiente como para notarlo. Acercó su mano a su rostro y restregó su mejilla en ella, aun agarrando con fuerza la mano del licántropo para que no la apartara.

Remus lo soltó y sonrió, inclinándose para besar su pecho haciéndolo retorcerse cuando bajó su mano para penetrarle con dos dedos, la lubricación los ayudaba a ambos y Lucius no podía evitar jadear.

—Creí… que ya estarías más que preparado, Lucius. Sabiendo que acabas de volver de estar con otro alfa. — su voz sonó bastante profunda antes de acomodarse entre las piernas del omega, poniendo una mano en su espalda baja para lograr que alzara más sus caderas.

— ¡A-ah! ¡No! ¡Solo… nos restregamos un poco! No lubrique y…— no sabía porque daba la explicación pero sentía que se la debía en alguna manera. Pero por supuesto que no había reaccionado, no reaccionaría con nadie de la forma con la que lo hacía con él.

Sus propias feromonas se habían alzado a pesar de los supresores ya que no podía mantenerse lo suficientemente concentrado como para controlarlas.

— ¿Sabes porque no lubricaste con él? — el alfa susurró contra su oído mientras seguía moviendo sus dedos en su interior, sonriendo al notar los gestos y sonrojo del mayor.

—Por qué él no es mi alfa. — jadeó alzando su mano y acariciando la mejilla del alfa, Remus sonrió y besó su mano antes de besar sus labios con intensidad, apegando su cuerpo al de él con fuerza.

—Nunca se si sentirme bien o terriblemente ofendido de que siempre sepas que decir. — murmuró contra sus labios antes de separarse, el rubio lo miró algo confundido al notar que sacaba su varita, buscó con la mirada la suya sintiendo algo de miedo de pronto, regañándose por haberse dejado llevar así.

Cerró los ojos al sentir la punta deslizarse en su costado sin saber a donde quería llegar, el peso sobre él no lo dejaba en total libertad, abrió los ojos algo confundido al sentir que lo obligaba a cerrar su mano sobre la varita, notando rápidamente que era la suya.

¿En qué momento el alfa le había dado alcance?

Miró dudoso hacia el menor mientras este mantenía su mano alrededor de la suya.

—No vuelvas a soltar tu varita, mantenla agarrada. — ordenó antes de tirar la suya lejos de ellos. Lucius siguió con la mirada notando que esta rodaba hacia perderse debajo de uno de los muebles mientras él seguía teniendo la suya en su mano, miró confundido hacia Remus con algo de duda sin saber porque ese gesto lo estaba haciendo sentir tan extraño.

Casi cálido, como se sentía la confianza.

Incluso con sus ojos dorados, incluso con sus instintos a flor de piel había puesto su seguridad sobre su enojo. Sintió que casi se ahogaba con esa sensación, era casi abrumadora, como que si hubiera abierto una caja de algo que no debía tocar.

—Estoy enojado. — el alfa murmuró apoyando sus labios sobre la marca, dejando sus manos sobre las caderas del omega enterrando un poco dedos. Lucius gimió por lo bajo apoyando una de sus manos en su espalda aun manteniendo su varita en la otra. —Muy, muy enojado, Lucius… no la sueltes. No voy a controlarme por mucho tiempo y no te pido que lo toleres. Si cruzo un límite quiero que puedas irte sin más daño de lo que estés dispuesto a soportar. — bajó sus besos por su pecho, chupando uno de sus pezones al llegar a ellos.

Lucius clavó sus uñas en su espalda llevando su cabeza para atrás, gimiendo su nombre por lo bajo sin poder evitar tapar su rostro con su brazo. Incluso cuando un escalofrío de dolor lo recorrió al sentir los dientes sobre la protuberancia sensible solo clavó más sus uñas rodeando su cadera con sus piernas para sentir su excitación contra él ganándose un suave gruñido.

Respiró con fuerza tratando de recomponerse, quitó su brazo tratando de no soltar la varita que casi se le escurría entre los dedos. No la necesitaba, por Merlín. Las feromonas lo llenaban con cada respiración, su presencia imponente, borrando cualquier rastro de otra persona en él.

Odiaba el hecho de saber que seguramente él lo había hecho con otra gente.

—Remus…— susurró su nombre llevando su mano hacia su cabello obligándolo a que lo mirara de nuevo para evitar que pudiera pensar en otra persona que no fuera él, se incorporó un poco besándolo con intensidad sintiendo que todo su cuerpo temblaba ante la necesidad. Gimió al sentir su lengua recorrerle y explorarlo, dejando caer la varita en la cama pero sosteniéndola junto con la sabana con su mano, tratando casi en vano de no rodearlo con sus brazos.

Lo quería más cerca, lo quería dentro suyo.

Tonks, Sirius, no era una competencia para él. Si alguien podía borrar a ambos de su alfa era él, era su omega después de todo.

— ¡Por Merlín, por favor! — no debería rogar, no después de lo que había ocurrido. Él lo había abandonado por varios días, le había dado la espalda y había puesto a Black sobre él, pero en ese momento le daba totalmente igual.

La excitación era palpable, tanto por las feromonas que se mezclaban como sus erecciones que se presionaban haciéndolos gemir.

Sollozó por lo bajo cuando mordió sobre la marca, la sensación era demasiado explosiva para él, tiró ligeramente de los cabellos cortos para separarlo de su cuello volviéndolo a besar enseguida pero tuvo que se separarse al sentir que le poseía de una. Gimoteó mordiéndose el labio, dolía pero era soportable, se relajó al sentir las suaves lamidas sobre su pecho y volvió a murmurar su nombre antes de sentir como apretaba su trasero con sus manos.

Cuando empezó a moverse cualquier cuidado quedó olvidado.

Apenas podía controlar sus gemidos, todo era una mezcla de feromonas y placer, estaba solo un poco consiente de lo que gemía y de lo que pedía pero en ese momento no le importaba. No cuando con cada embestida llegaba a ese punto de él que lo hacía sentirse como gelatina, temblando y jadeando en los brazos del mayor.

Se aferró más con sus piernas, rodeándolo haciendo grandes esfuerzos para no soltar la varita para acariciarlo de igual medida.

Cuando ambos se corrieron su cabello estaba hecho un desastre, esparcido sobre la almohada, con los labios hinchados por los besos, con las marcas sobre su cuello y su pecho, igual de profundos que los rasguños en la espalda del licántropo.

No había sido suave ni dulce, había sido desordenado, rudo y excitante.

Incluso estando de frente, Lucius sintió que no tenía ningún control.

¿Cómo pasaban del enojo explosivo a tener sexo? ¿Era el sexo la única manera que tenían de arreglar las cosas?

No hablaban, no cambiaban nada.

Lucius trató de alejar esos pensamientos de su cabeza mientras acariciaba suavemente la varita que aún tenía entre sus dedos.

Remus trató de controlar su respiración notando como el nudo se formaba, enterró su rostro en el cuello del omega acariciando su espalda baja con una de sus manos mientras la otra la mantenía en su cadera.

—Vuelves a hacer algo así y no vuelvo a follarte nunca más. — su voz fue baja, pausada y ronca. Lucius parpadeó sin entender del todo aún bastante golpeado por la sensación el orgasmo y el nudo dentro de él.

— ¿Q-que? — apenas alcanzó a murmurar pero expresó toda la duda que sentía.

—Lo que oíste, no volveré a follarte de nuevo si esto se repite. — Remus se separó ligeramente para poder ver los ojos grises del omega, Lucius lo observó unos segundos antes de hablar.

— ¿En serio me lo estás reclamando? — debería sentirse ofendido pero estaba demasiado concentrado en que su voz sonara audible, hacía bastante que Lupin no formaba un nudo dentro de él y la sensación lo abrumaba.

—No discutamos esto cuando no podemos separarnos. — se rindió al fin el alfa presionando un suave beso en la mejilla del mayor.

— ¡Oh, por supuesto que lo vamos a discutir! — Lucius se incorporó un poco clavando sus uñas al sentir el suave movimiento que había causado. Respiró profundo tratando de aguantar el gemido.

—Lucius. — el alfa suspiró deslizando sus manos por sus costados tratando de tranquilizarlo, un movimiento mal y ambos podían salir lastimados.

— ¡Tú lo hiciste con Tonks y con Black! — ni siquiera notó que su tono salió tan herido.

— ¿Qué? Por supuesto que no. — la confusión era notoria en el rostro del rubio trigo que no se había esperado ese ataque.

— ¡No soy imbécil, Lupin! No quieras venir a verme la cara de estúpido. — clavó más sus uñas como que si eso probara su punto pero Remus no pareció darse cuenta.

—Puedo jurarlo. — lo miró directamente a los ojos y Lucius sintió la necesidad de retroceder pero no pudo, respiró profundo acariciando ligeramente la espalda del menor sin saber que decir sintiendo sus mejillas calientes pero esta vez no era por la reciente actividad.

—Yo… creí…— murmuró de pronto, dudoso, sorprendiéndose de lo mucho que lo había afectado pensar en eso. Apretó los labios desviando la mirada, acomodando un poco mejor sus piernas para seguir rodeándole y que la posición no se volviera incomoda. El alfa se apoyó un poco en él enterrándose un poco más y Lucius se mordió con fuerza el labio para no hacer ningún sonido.

—Lucius, si es algo que solo nos concierte a los dos, puedes decírmelo. — susurró luego de varios segundos de silencio, el patriarca lo miró con algo de molestia en los ojos.

—Tú… dejaste de venir a casa. — y su tono imprimía enojo pero Remus podía notar las ligeras feromonas que cambiaron ante la frase, besó suavemente sus labios por unos segundos antes de hablar.

—Pero con lo de Tonks, no. Pudiste haberme dicho que creías que me acostaba con ella. — no trató de sonar como un regaño pero notó que falló al ver la expresión del mayor.

— ¡Pero dejaste de venir cuando Black apareció! — reclamó sin atreverse a moverse.

—Lo sé, lo siento. — se disculpó con cuidado, presionado un poco su cintura con sus manos haciendo al omega removerse. Sonrió ligeramente al notar el ligero color rojo en las mejillas del patriarca.

—Pero…— no sabía de donde salía el tono de duda, pero no podía evitar tenerlo.

— ¡Al diablo Sirius, Lucius! ¡Al que deseo es a ti! Y odio el solo hecho de saber que… dejaste que… ¿Con quién? — el rubio se sobresaltó al escucharlo y se aferró más a él, apegando su pecho contra el otro sintiéndose mejor al empezar a sentir su corazón.

—Yo… no lo conocía. Era un muggle. — fue sincero, acariciando los rasguños que había dejado en la espalda de su compañero de enlace.

—Muggle. — Remus repitió la palabra con tanto desdén que Lucius se sintió sorprendido. —De baja categoría, Lucius. Por debajo de la mía, al menos. — Gruñó — ¿Qué fue lo que hicieron? — deslizó sus manos por su costado y el rubio no pudo evitar estremecerse, el nudo aún seguía entre ambos y no podían separarse.

—No creo que…— Lucius dudó, no sabía que tan retorica era esa pregunta y estando unidos por el nudo, no era un buen momento para hacer enojar al alfa o sacar más posesividad de la que ya tenía.

—Pregunté ¿Qué fue lo que hicieron? — gruñó bajando sus manos hacia sus muslos y separándolos un poco, logrando que dejara de rodearlo con sus piernas. Lucius se sonrojó completamente sintiendo el escalofrío que terminaba en su entrepierna al escuchar su tono de voz, abrió la boca y luego la cerró unos segundos.

Quería decir nada pero era una mentira y estaba seguro que si mentía eso se acababa, Lupin solo esperaría a que pudieran separarse y se iría.

—S-solo nos besamos… apegarnos, restregarse un poco. Sobre la ropa, no… no lo deje colocar sus manos directamente en mi piel. — admitió, pensó por un momento que tampoco lo hubiera dejado ir muy lejos. Era un muggle después de todo y él no estaba tan desesperado como para dejarse follar por uno ¡Besarse ya había sido suficientemente humillante!

—Eres un caprichoso, Lucius. — gruñó ligeramente moviéndose un poco haciéndolo retorcerse, el rubio abrió la boca jadeando agarrando las sabanas con sus manos.

— ¡Y-yo! — ni siquiera se le ocurría como defenderse, sentía que toda su sangre se había ido hacia el sur y apenas podía mantener su varita agarrada.

— ¿Sabes que hay juguetes que podrían ayudarte más que tratar de tener algo con otro alfa teniendo un enlace, verdad? —

— ¡No me gustan los juguetes! — se sintió como un adolescente consentido luego de decirlo y no pudo evitar avergonzarse. Remus dejó escapar una risa moviéndose de manera perezosa para no hacerle daño, penetrándolo un poco más y saliendo ligeramente, haciendo que el nudo se restregara contra sus paredes pero sin rasgarlas.

Lucius gimió temblando mordiéndose la lengua ligeramente aunque no pudo evitar gritar al sentir su boca sobre sus pezones.

— ¡Remus! A-ah, diablos— gimoteó llevando su mano a su cabello y acariciándolo, sintiendo de nuevo su mente hecha un lío. No podía pensar más que en él y como se sentían sus manos, sus labios sobre él.

—Caprichoso. — volvió a murmurar como una burla antes de besar su pecho, Lucius lloriqueó.


...


Sentía que sus piernas cedían una vez más, sus manos estaban apoyadas en el escritorio y se encontraba parado, siendo follado con fuerza. Gimoteó antes de correrse de nuevo, manchando el suelo y sintiendo que sus brazos temblaban. La varita se encontraba bajo una de sus manos ya que casi no podía agarrarla.

—Remus. — Clavó las uñas en la madera dejando caer la varita al sentir la mordida en su cuello, tembló dejando que rodeara su abdomen con un brazo para evitar que se recargara contra el mueble. Lloriqueó sintiendo el nudo formarse dentro suyo, pero este era más grande de los que habían compartido hasta ese momento. Ladeó la cabeza, confundido, sintiendo la debilidad en sus piernas agradeciendo ser sostenido mientras Remus lamía su cuello de forma suave.

Podía sentir que estaba llenándolo con su corrida, casi demasiado caliente dentro de él. Llevó una de sus manos a su rostro sintiéndolo demasiado caliente, solo quería más, la sensación de excitación solo volvía a raudales pero al sentir el aroma de sus propias feromonas sabía que el supresor no había fallado. Pero sentía calor, mucho calor.

Las feromonas de pronto eran más fuertes y tenían un efecto aplastante en él, no quería huir, no se sentía amenazado pero eso no quitaba que con cada respiración sintiera que su temperatura aumentara, como que si solo el hecho de sentir las feromonas del alfa lo volvieran mucho más sensible.

—Dejaste caer la varita. — Lucius apenas pudo asentir, sintiéndose demasiado vulnerable para hablar —Te ordené que no lo hicieras. — susurró con voz ronca contra su oído, él apenas pudo responderle con un gemido estrangulado.

No necesitaba su varita.

—Lucius. — lo llamó gruñendo por lo bajo, moviéndose un poco haciendo que el nudo lo hiciera. El patriarca no pudo evitar gemir dejando caer su pecho sobre el escritorio, lloriqueo clavando sus uñas, sentía dolor y ardor en su sangre ante su movimiento, pero que dejaba una estela de placer que lo estaba volviendo loco.

Tal vez solo era masoquista.

—Lucius, agarra la varita. — volvió a ordenar, sin levantar la voz. Eso también lo estaba volviendo loco, Lupin sonaba tan tranquilo que no podía evitar hacerle caso al menos por instinto.

—N-no puedo. — murmuró sin alcanzar a ver a donde se había caído.

—Sí que puedes, vamos. — la frase fue dicha con cariño lo que lo hizo recomponerse. Se incorporó un poco moviéndose ligeramente hacia el borde, apoyó una de sus manos en el escritorio mientras estiraba su cuerpo tratando de alcanzar con la punta de dedos la varita que había rodado algo lejos. Gimoteó al sentir como el alfa apoyaba su mano en su pecho, evitando que se moviera de manera abrupta para que no se lastimaran al seguir unidos por el nudo.

Suspiró tembloroso cuando al fin la alcanzó, se incorporó volviendo a apoyar su pecho contra el escritorio, al igual que su mejilla. Remus lamió suavemente la marca moviendo su cabello a un costado antes de bajar sus lamidos hacia su hombro donde ahora tenía otra mordida que no era tan fuerte como la marca de unión pero había dejado sus dientes marcados

Había vuelto solo con la intención de buscar algunas cosas y preguntarle directamente a Lucius como se sentía respecto al hecho de que no estuviera en casa cuando él estaba despierto, pero todo eso se perdió al sentirlo entrar. Se sintió igual que cuando observaba la luna llena justo antes de transformarse, una mezcla de adrenalina y furia que lo empujaron hacia adelante.

Solo había podido pensar en hacerlo suyo una y otra vez para hacerle recordar lo que ningún alfa, omega o beta podría llegar a hacerle sentir.

Pero cuando lo tuvo en la cama y sintió el aroma a miedo algo en él frenó. Desde una sensación fuerte de ser rechazado hasta tristeza lo invadió.

Un alfa nunca debía asustar a su omega, ellos estaban para proteger, para ser un equipo. Él no debía dañarlo cuando lo había abandonado por su amigo.

Había tratado de alejarse e irse, como un perro pateado con las orejas gachas y la cola entre las patas pero el omega lo había detenido. Había sentido como la confianza volvía pero esa vez se encargó de darle una forma de escape a su compañero, él hecho de que el omega estuviera armado y él no, lo tranquilizaba.

Estaba atento por si el aroma a miedo volvía pero no lo hizo. Ni siquiera cuando casi lo estampó contra la pared o cuando cayeron al suelo, ni cuando mordió con demasiado fuerza sus hombros y su espalda. Lucius había dejado marcas sangrantes de rasguños que solo lo llevaban a querer seguir follandolo. Si no fuera por algunos hechizos de limpieza ahora serían un lío de sangre y fluidos.

Podía sentir el corazón desbocado contra su pecho y eso le agradó, respiró en su cuello sonriendo al notar que no quedaba ningún aroma extraño en él mientras acariciaba distraídamente su abdomen. Sabía que ese nudo tardaría más que los anteriores, Lucius podía estar bajo supresores pero de alguna forma seguía en celo y su cuerpo reaccionaba ante eso.

Era suyo, solo suyo y no iba a dejar que lo tocaran de nuevo.

—Remus…— al escuchar su voz por lo bajo apoyó sus manos en sus caderas, dejando que se apoyara mejor en el escritorio mientras esperaban de forma tranquila a que el nudo se achicara lo suficiente para poder salir. Solo por temor a que el nudo fuera demasiado grande no había dejado al omega avanzar en el sexo oral, no al menos en esa circunstancia.

Besó suavemente su hombro como instándolo a continuar.

—Yo… si tu… Estás con alguien más, también, esto… esto se acaba. — murmuró, Remus observó la piel del mayor sabiendo que se encontraba avergonzado, había esperado a estar de espaldas para decirlo y no cuando lo tenía de frente, seguramente sabiendo que no podrían cambiar de posición hasta que el nudo se deshiciera.

Lamió ligeramente las mordidas que había dejado, acariciando distraídamente una que había dejado en su muslo también.

—Bien. — acordó, sonriendo al sentirlo estremecerse.

No sabía si todo eso seguiría en pie al siguiente día, cuando la excitación y la tranquilidad desaparecieran. Pero por ahora se permitía disfrutar de ello.


...


Se estiró sintiéndose adolorido antes de sonreír, pasó su mano por su cabello tratando de acomodarlo un poco antes de sentarse al borde de la cama haciendo una ligera mueca. Podría pedir a los elfos que le trajeran una poción para el dolor pero era de alguna forma agradable, aspiró ligeramente tapando su ligera sonrisa con sus dedos.

—Lucius…— notó el tono algo asustado del licántropo y lo miró sobre el hombro, resopló sabiendo que estaba observando todo lo que tenía en su espalda. Sabía que seguramente los moretones eran bastantes pero solo habían sido hechos por el apoyo fuerte contra la pared o el suelo, o en contra de la orilla del escritorio cuando lo hicieron de nuevo ahí pero esta vez de frente.

Era absolutamente delicioso que el alfa hubiera perdido el temor o el cuidado de no tener sexo si no estaban de frente.

—Por Merlín, Lupin. No lloriquees. — al moverse un poco recordó las mordidas, una en su hombro, otra un poco más debajo y luego en su baja espalda, las demás marcas eran chupetones y también tenía moretones en la cadera por su agarre. Observó sus muslos tapándose un poco con una sábana para que no viera que sus piernas estaban prácticamente en el mismo estado.

—Lo siento. — murmuró por lo bajo acercándose, apoyando su frente con cuidado en su espalda y rodeando su cuerpo con sus brazos. Lucius frunció el ceño y pensó en decir algo desdeñoso pero al final suspiró, acarició sus manos de forma casi cariñosa.

—Llegaste hasta donde yo te deje llegar. — le recordó, sonrió ligeramente al ver su varita aun cerca. No sabía cómo habrían ido las cosas si él no se hubiera detenido cuando lo pidió, ahora sentiría mucho más dolor y tal vez se sentiría terriblemente resentido en vez de satisfecho.

—Pero, por Merlín… estas lastimado. Podrías ver a un mendimago o…— frenó sus pensamientos al notar la preocupación genuina en su compañero.

—Lupin, paraste todas las veces que te lo pedí. Me diste mi varita y cuando yo la soltaba solo parabas para dármela. Incluso cuando te pedí que tuvieras cuidado con mi cabello lo tuviste.

Tranquilo, estamos bien. — acarició su mejilla con su mano, rodando un poco hacia él notando la duda en sus ojos.

Gryffindor.

Siempre les ganaba esa vena de mártir.

—Te hice daño mientras disfrutaba de ello. — murmuró por lo bajo, como que si dijera en voz alta la peor de sus traiciones.

— ¿No se te ocurre que tal vez a mi simplemente me gusta así? — se dio vuelta dándole la espalda, sintiendo sus mejillas calentarse ante sus propias palabras. Al notar el silencio por parte del otro no supo cómo tomárselo aunque se tranquilizó al sentir los suaves besos sobre las marcas.

Se relajó cerrando los ojos por unos segundos pensando que podría disfrutar de ello todo el día.

—Bien…— el alfa deslizó sus manos por su abdomen lamiendo las mordidas que había sobre su espalda, Lucius suspiró por lo bajo apoyando sus manos en sus rodillas e inclinándose ligeramente hacia adelante. Tenía una pregunta rondando por su mente pero no sabía si quería hacerla, no sabía que haría o como se sentiría si la respuesta no era la esperada.

— ¡A-ah! — gimió al sentir sus dedos presionando contra sus pezones, se apoyó en él sintiéndose algo avergonzado al escuchar su risa. Era agradable estar contra su pecho, podía sentir el calor sobre su espalda y tenía más libertad para tocarlo aunque él no la tuviera. —Remus… lo que dijimos… e-eso…— se estremeció al sentir que apoyaba su mentón en su hombro y se quedó quieto, respirando profundo.

— ¿Lo que si hacías de nuevo algo así no te follaría de nuevo? Era bastante enserio. — murmuró tironeando ligeramente su pezón, Lucius no pudo evitar el quejido así que tardó unos segundos en responder.

—Pues yo… también hablaba en serio. — dijo al fin aunque con tono cuidadoso.

—Entonces… quedamos con eso. — al escucharlo no pudo evitar sonreír ligeramente sintiéndose de pronto tranquilo, como que si un peso fuera quitado de sus hombros. Se giró rápidamente en un impulso plantando un beso en sus labios enredando sus dedos en su cabello mientras lo atraía hacia él. Remus jadeó ligeramente ante el gesto y lo devolvió mientras lo abrazaba.

Echó al omega en la cama poniéndose sobre él sin cortar el contacto mientras lo exploraba con sus manos, disfrutando de la sensación de su piel y sus pequeños gemidos ahogados.

—A-Amo…— la voz del elfo hizo que ambos levantaran la mirada.

— ¡Por Merlín! ¿Qué te he dicho de entrar así? — Lucius miró furioso hacia el elfo pero detuvo a Remus cuando este trató de incorporarse, la criatura chilló dándose vuelta para no mirar.

— ¡L-lo siento! ¡Bili s-se castigará! ¡P-pero llegó a alguien y-y— trató de explicarse la pobre criatura mientras tiraba de sus orejas, Remus apoyó una mano en el brazo de Lucius mirando hacia el elfo bastante preocupado.

—Dile que espere, sírvele algo de comer y pon las barreras de privacidad, al igual que la de feromonas para evitar molestar a nuestro invitado. — ordenó sin apartar a Remus, observando con enojo hacia su sirviente.

—P-pero es…—

— ¡No me importa quién sea! ¡Hazlo! — no le importaba si era Tonks o el mismísimo Black el que estuviera abajo, deberían esperar si querían ver a Remus. Tal vez sonaba posesivo o como un niño caprichoso pero realmente aun no tenía ganas de levantarse.

Luego de que la criatura desapareciera asintiendo el licántropo suspiró y dejó un beso suave en la mejilla del patriarca.

—No trates mal a los elfos. — lo regañó.

—Lupin…— se quejó deslizando sus manos por su espalda.

—Te ves feo siendo malo. — murmuró aunque mantuvo sus manos sobre sus caderas, dejando suaves besos en su rostro.

— ¡Ey! Lo dice quien dijo muggle de una forma tan despectiva que hasta me hizo sentir algo de orgullo. — atacó ligeramente, el Gryffindor de sonrojó profundamente.

—Yo… estaba muy enojado. — murmuró.

—No es excusa…— se burló.

—Está bien. — dejó escapar una risa. —Eres tan caprichoso. — volvió a murmurar besando sus labios de forma suave, con ligeros toques antes de besar su rostro con algo muy parecido a la dulzura, Lucius lo observó con algo de sorpresa pero al final alzó su mano acariciando con suavidad su mejilla, incorporándose para besar sus labios.

Fue mucho más suave que la noche anterior, de nuevo con palabras dulces murmurándole lo hermoso que se veía. Lucius no pudo evitar ruborizarse aunque podía hacerlo pasar como un efecto de la actividad.

No tardaron mucho en olvidar que alguien los esperaba en la sala, enfrascándose uno en el otro.


...


—Eso… se sintió bien. — se acurrucó entre sus brazos despacio cerrando los ojos, el alfa besó su frente acariciando su espalda con cuidado. —Pero es hora de que bajes a ver a tu invitado. — se burló pero no se separó, disfrutando de las caricias sobre su cabello.

— ¡A-amo! — esta vez apareció una elfina, la cual había tocado la puerta antes de entrar.

— ¡Twinky! ¿Quién es el que espera abajo? — Lucius frunció ligeramente el ceño sin moverse, agradeciendo que una sábana los cubría.

—L-la ama, señor. — ella dijo bastante nerviosa mientras se agarraba las manos.

— ¿Qué? — Lucius enrojeció casi parándose de un salto aguantando la mueca ante el movimiento, agarró su varita murmurando hechizos de limpieza sobre sí mismo antes de agarrar su ropa. —Maldición, maldición. Debí haber imaginado que era ella. — murmuró para sí mismo mientras pensaba como deshacerse del aroma.

¡Maldición!

Era más que obvio que había tenido sexo.

Agarró una poción para el dolor que el elfo le extendía y se la tomó, justo antes de dirigirse hacia el baño.

— ¿Lucius? — Remus frunció el ceño al notar que estaba utilizando la poción anti feromonas.

—Narcissa es una dama y se merece respeto, no puedo ir abajo oliendo a sexo ¡Por Merlín! — negó con la cabeza y no esperó respuesta, respiró profundo una vez que cerró la puerta detrás de él, había elegido una túnica negra pero tenía un cuello que tapaba cualquier marca que no hubiera podido ver. Bajó las escaleras rápidamente parando al verla tomando té. Cissy arqueó una ceja y Lucius no pudo evitar sentirse algo avergonzado.

Debió haber escuchado de quien se trataba pero había temido que si era algún amigo de Remus este no dudaría en separarse para bajar.

—Si me hubieras avisado que estabas ocupado no hubiera venido. — ella sonreía ampliamente con clara diversión.

—Solo me atrasé un poco…— carraspeó sin acercarse, extrañando de pronto su bastón. Tal vez podría obtener otro.

—Lucius, que bajes oliendo a nada es tan revelador con que bajes apestando a Lupin. — ella se burló dejando la taza de manera suave sobre la mesa. Lucius trató de mantener su expresión neutral.

—Podrías ser una buena dama y hacer de cuenta que no lo notas. — contraatacó.

— ¿Creíste que era Tonks o Black y tratabas de echarles en cara que te acostaste con él? — parecía que al final de todo, ella tenía la carta ganadora.

—Cissy…— reclamó.

—Está bien. — ella sonrió de lado y Lucius se acercó para besar su mano antes de sentarse en la silla libre, ambos se quedaron en silencio varios minutos hasta que notaron la presencia del alfa. —Señor Lupin— saludó inclinando un poco la cabeza.

—Señora Malfoy. — Remus se acercó sin ningún indicio de molestia que había mostrado el día anterior y agarró su mano besando sus nudillos. Lucius miró el intercambio sintiéndose algo incómodo, aunque lo negara aun recordaba con algo de recelo lo que el hombre lobo había dicho de ella.

—Desayune con nosotros, Señor Lupin— Invitó la dama mirando de reojo a su marido quien solo le devolvió la mirada sin hacer ninguna expresión.

—Me encantaría, pero debo ir a trabajar. Tengo una reunión en poco tiempo. — se excusó haciendo una pequeña inclinación de cabeza pero luego miró hacia el omega con algo de duda, ambos se observaron sin saber cómo despedirse mientras Narcissa ocultaba su sonrisa divertida tras su taza de té.

—Hasta luego. — Lucius se levantó besando su mejilla de forma elegante pero rápida, sabiendo que con ella ahí sería un poco impropio hacer otra cosa.

—Hasta luego. — Remus les sonrió ligeramente antes de salir, en cuanto estuvo afuera Cissy dejó escapar una pequeña risa.

— ¿En serio acaban de tener sexo y no saben cómo despedirse? — arqueó la ceja pensando que ellos no tenían esos problemas. Aunque claro, tampoco nadie los había visitado justo después de acostarse.

—Cissy. — la regañó un poco pero no pudo evitar sonreír. Eso era bastante cierto.

—Pues tu Gryffindor muy listo no es. Dejó su varita. — apuntó hacia esta.

— ¿Qué? — miró hacia la varita que estaba sobre la mesa y se preguntó si Remus se había quedado en la habitación para buscarla y bajar con ella, aunque era bastante tonto que pudiera tener un descuido así de grande. El patriarca agarró la varita acariciándola con algo de dulzura bajo la mirada atenta de su esposa.

—Y luego salió por la puerta ¿Cómo piensa llegar a su trabajo? — su tono salió desdeñoso, cortando la escena.

—Ahora vuelvo. — Lucius se paró más que extrañado mientras agarraba la varita y caminaba hacia afuera de la casa esperando que el licántropo aun estuviera ahí, apenas cerró la puerta cuando sintió sus brazos rodeándolo. El patriarca se dio vuelta apoyándose en él abrazándolo con algo de fuerza.

Ambos se quedaron así, restregando ligeramente sus mejillas o dejando ligeros besos en sus cuellos, marcándose con su aroma como solían hacer antes de que la rutina se arruinara.

Lucius respiró con los labios entre abiertos.

—Viajemos. — murmuró de pronto, casi en un suspiro mientras miraba a los ojos mieles que la noche anterior habían sido por mucho tiempo dorados.

— ¿Disculpa? — Remus lo miró confundido pero aun manteniéndolo contra de él, dejando que desviara su mirada.

—Antes, después de las fiestas. No importa. Viajemos a algún lado. Yo… yo puedo pagarlo. — murmuró sin mostrar su rostro, ocultándose en el cuello de su alfa aspirando ligeramente aun aferrado a él. —Solo un par de días. Vamos… tenemos que seguir con esto por casi medio año más. Podríamos ir a algún lado… neutral. Sin amigos de nuestro lado, sin recuerdos de la guerra… dejando de lado un rato este juego del gato y el ratón que hemos armado. —


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Gracias a quienes leen :D


AnaM1707: Si, Lucius se metió en un lío ahora les hace falta hablar. :3 Gracias por leer :D


Juliettwatson: No te preocupes Tal vez Remus si necesite un par de golpes para darse cuenta de algunas cosas XDD pero parece que de han encaminado. Sirius... pues será un poco molesto para las parejitas XD Gracias por leer :D saludos