Lucius lo observaba esperando la respuesta, nunca se había sentido tan nervioso luego de decir algo. Pero quitar la cortina y enfrentar el hecho de que habían estado tratando de sobreponerse al otro era un paso que no había pensado con anterioridad.

—Lucius…— Remus lo observó con duda, el patriarca lo miró tensándose. — ¿Por qué? —

Lucius casi quiso dejar escapar una risa por los nervios repitiendo la pregunta en su mente. No sabía si tenía una respuesta clara para esa pregunta.

—Porque soy un Malfoy y también soy un empresario, se cuándo un negocio no está yendo bien. El instinto es algo fuerte y algo que no siempre podremos controlar. — mantuvo su mirada sobre los ojos mieles, respirando de manera suave sintiéndose un poco más seguro al notar que la frase no había desatado el enojo de su compañero.

—Estas… ofreciendo una tregua. —

—Si, al menos por un par de días. Nunca hemos tratado el tema de frente. — trató de mantenerse calmado, como que si estuviera tocando un negocio muy importante pero sabía que la neutralidad en su rostro solo pondría nervioso al Gryffindor o, peor, lo haría desconfiar totalmente de sus intenciones. —Siempre… dejamos que explote y luego tenemos sexo como que si eso solucionara los problemas que hay entre nosotros.

—No sé si puedo confiar en ti. — admitió, Lucius lo observó a los ojos directamente sintiendo una punzada en el pecho pero se recompuso enseguida. Eso era normal, después de todo lo que ocurrió en Azkaban no era algo que pudieran olvidar y había afectado la vida de ambos.

—Entonces confía en la magia. Hagamos un juramento inquebrantable. — no titubeó ni bajo la mirada ni siquiera al sentir la mano del alfa sobre su mejilla, inclinó ligeramente su cabeza hacia su mano por mera costumbre, pareció que Remus iba a decir algo pero se calló haciendo que el silencio embargara a ambos por varios minutos.

—Está bien… lo hablaremos mejor cuando vuelva. — Lucius asintió en acuerdo cerrándolo los ojos al sentir el suave beso en su frente. El licántropo mantuvo sus labios sobre su frente unos segundos antes de apartarse. —Nos vemos. — se despidió antes de alejarse para poder aparecerse.

—Nos vemos. — repitió el rubio mirándolo desaparecer con el típico sonido. Respiró profundo esperando unos minutos, tratando de que las emociones arremolinadas no se reflejaran en su rostro.

Empujó la puerta y entró de nuevo a la casa, miró hacia Narcissa quien se estaba aún en su asiento, devolviéndole la mirada con algo de duda.

—Creí que estarías enojado con él por todo lo que ocurrió ¿Qué pasó ayer? — preguntó al fin mientras se paraba, Lucius se acercó y agarró su mano pidiéndole silenciosamente que se volviera a sentar, cuando la dama lo hizo movió su propia silla más cerca a la de ella para sentarse también.

Pidió al elfo que sirviera unas copas de vino y luego de tomar un pequeño trago empezó a hablar. Le contó como su celo se había adelantado un día, como se le había ocurrido la idea de ir a tantear en el mundo muggle. De lo decepcionante que fue y que volvió a casa pero se encontró con el alfa ahí. Se quedó callado en ese momento sintiendo como ella agarraba con más fuerza su mano.

—Lucius… Eso es muy peligroso. Cuando lo dije sabía que tú comprenderías los cuidados implícitos y uno de ellos era exactamente ese. Que no se encontrara contigo cuando tenías toda la presencia del otro alfa sobre ti, si no que se diera cuenta cuando ya te hubieras deshecho de casi todas las feromonas para evitar cualquier acto violento. — Cissy se levantó, preocupada, mientras soltaba la mano de su marido. —Quítate la túnica, quiero ver cómo te encuentras. — mandó, su rostro mostrando una fría expresión.

—Cissy…— trató de calmarla sin saber muy bien cómo explicar lo siguiente. Se sentía algo avergonzado de lo que había ocurrido, de hasta donde lo había dejado llegar.

—Lucius. — ella puso bastante énfasis en su nombre como que si lo estuviera regañando, Lucius no pudo evitar recordar que con ese tono reprendía a Draco cuando rompía las rosas que a ella le gustaban.

—Él me dejó mi varita. Tuve todo el tiempo mi varita conmigo. Quiero que tengas en cuenta que llegó solamente hasta donde yo lo dejé llegar. — se apuró a dejar en claro antes de pararse también, ella separó más la silla de la mesa mientras lo miraba preocupada.

El patriarca suspiró y se quitó la túnica con cuidado, agradeciendo tener un pantalón debajo de esta por lo cual solo su torso quedaba al descubierto. Dejó la túnica sobre la silla antes de darse vuelta dándole la espalda a su esposa escuchando su exclamación de sorpresa.

— ¡Lucius! — su voz sonó alarmada y él se preguntó vagamente de nuevo si realmente ella había sido quien le había dicho algunas cosas a Lupin en un principio. Había desconfiado de ella, de Severus y se había separado de ambos. Realmente ahora se preguntaba si ese no había sido solo una jugada de Lupin, una muy buena jugada en realidad.

—Tenía mi varita conmigo, Cissy. — repitió mirándola a los ojos.

—Mírame a los ojos y júramelo. — murmuró, una mezcla de emociones en su voz, desde enojo hasta tristeza. Lucius la miró dándose vuelta para mirarla, agarró su mano entrelazando sus dedos besando sus nudillos.

—Te lo juro. — la miró directamente a los ojos aunque no dejó que usara legemerancia, alzando sus escudos. Pero sabía que ella podía ver la verdad prácticamente en sus ojos y esa vez no lo decepcionó, porque la rubia se relajó un poco mientras soltaba su mano.

—Te pondré alguna crema para las heridas. — dijo al fin mirando hacia la silla unos segundos como pidiéndole sentarse pero Lucius no lo hizo.

—Estoy bien…— luego de la poción del dolor las heridas habían dejado de palpitar, además parecían tener un efecto calmante en él. Como que si esas marcas ayudaran a mantener el celo bajo control, mucho más de lo que lo hacía el supresor.

—Estás lleno de moretones, mordidas y rasguños. Lucius, eso duele. — siseó ligeramente pero luego abrió más los ojos. —Vas a ir con Severus y traerás una prueba de embarazo. — ordenó como que si eso fuera lo más importante en ese momento.

— ¡Cissy! Mis supresores son anticonceptivos. — le recordó sintiéndose ligeramente de mal humor pero solamente porque le hacía recordar lo poco práctico que había sido la noche anterior. Había soltado la varita varias veces y se había mantenido vulnerable al hacerlo, aunque Remus se la devolviera bastante rápido.

Ni siquiera había pensado en hechizos anticonceptivos incluso al sentir el calor abrazador, al sentir que las feromonas lo estaban afectando.

Se preguntó si de esa forma habían afectado las suyas a Remus cuando estuvieron a Azkaban. Si para él habían sido así de abrumadoras, acorralándolo hacia un solo lugar.

—Y debes ver a un medimago. — la voz de su esposa lo sacó de sus pensamientos.

—No lo necesito. — mantuvo la seriedad en su voz.

Ella suspiró con fuerza y asintió.

—Cuando tu celo termine lo harás ¿Está bien? Irás con Severus y le pedirás una prueba de embarazo para descartarlo, sé que tiene algunas pociones que pueden detectarlo aunque solo tenga unos pocos días concebido. Luego irás con el medimago de la familia o te arrastraré a verlo, Lucius.

Y si piensas seguir manteniendo relaciones sexuales, has los hechizos anticonceptivos solo para reforzar los del supresor. — dio las indicaciones como que si no lo hubiera escuchado, con ligeras muestras de molestia en su tono.

—Narcissa, no me trates como un adolescente. — se quejó mientras hacía una mueca, ofendido y sin ocultarlo en lo absoluto.

—Entonces pensabas hacerlo sin que te lo dijera ¿Verdad? — Lucius trató de no sonrojarse ante lo dicho pero asintió.

—Sí, pensaba en hacerlo. — mintió apoyando su mano sobre la mesa, Narcissa negó con la cabeza.

—Te creeré, por ahora. — Sonrió ligeramente —Ahora, querido. Quiero ver el jardín que tienen.



—Que quede claro que yo te dije que era mala idea. — Draco miró hacia Harry frunciendo el ceño, este se removió un poco. Ambos estaban frente a la puerta de la habitación de Sirius y el salvador del mundo mágico se disponía a entrar.

Harry quería decirle toda la verdad a su padrino, mantendría lo de Remus afuera por si este quería decírselo en persona pero quería dejar de engañar a Sirius. No se la hacía justo y no sabía que lo había empujado a hacerlo, había tratado de defender a Draco y se había metido en ese lío.

—Sí, lo sé, Malfoy. — suspiró, ya frustrado.

—No entraré contigo. — Draco se cruzó de brazos alejándose de la puerta unos pasos mientras arrugaba la nariz.

—No quería que me acompañaras, corre a ponerte detrás de tu padre. — lo fastidió tocando el pomo de la puerta con su manos, el rubio resopló.

—Al menos yo tengo un padre. — dijo cruelmente.

— ¡Malfoy! — se dio vuelta a reclamarle llenando el lugar de feromonas, había estado aprendiendo a controlarlas pero a veces cuando se molestaba no podía hacerlo. Por ello Hermione le había dicho que podría utilizar las pociones anti feromonas pero la verdad era que estas le duraban bastante poco, parecía que el nivel de su magia impedía que esas pociones sobre sus feromonas hicieran efecto.

—Sí, sí. Lloriquea en otro lado. — Draco rodó los ojos mientras sacaba su varita para deshacer el hechizo de privacidad, caminó alejándose bajo la fulminante mirada del moreno sin siquiera inmutarse por las feromonas.

Harry suspiró cuando el rubio se alejó y miró la puerta de nuevo, la abrió antes de entrar y la cerró rápidamente.

Un gran perro negro lo vio desde la esquina pero enseguida se transformó en humano.

— ¡Harry! — Sirius sonrió aunque apretó los labios al sentir el aroma de Draco sobre él.

—Padrino, quiero decirte algo. — Harry ignoró el gesto, Ron hacía el mismo gesto cada vez que se encontraban. Era difícil no traer el aroma del rubio encima y se había dado cuenta que no tener rastro de Draco lo ponía ansioso.

—Casarte con el rubio oxigenado es una tontería. — el mayor se sentó en la camilla cruzándose de brazos pero luego dirigió su mirada hacia la comida que habían dejado a su lado, agarró el plato y los cubiertos antes de empezar a comer en una manera de evitar mirar al cachorro, Harry sonrió un poco pensando que algunos gestos de su padrino podrían parecerse a los de Draco.

—No, nos casaremos en poco tiempo como te informé. La verdad es que no fui muy sincero al explicarte que sucedió entre Draco y yo. Por favor, padrino. Escúchame. — se acercó hasta poder apoyar una mano en el otro alfa.

Está bien. — dejó de lado lo que estaba comiendo y se movió para que Harry pudiera sentarse en la camilla. El joven sintió y se sentó, el menor apoyó sus manos en sus propias rodillas como preguntándose cómo empezar.

—Bueno… las cosas empezaron luego del juicio de los Malfoy…— empezó a explicar cómo había ayudado para evitar que los Malfoy fueran a Azkaban, después el pedido del ministerio de "dejar la guerra atrás" y la amistad que debía fingir con Draco. Como eso le hizo darse cuenta que incluso en lugares que él creía que nadie lo veía ¡Todos estaban viéndolo!

No podía pelear con Draco en la calle, ni en ningún restaurante ni en ningún lugar público. Había sido tan difícil actuar que terminaron tomando en Malfoy Manor, uno de los únicos lugares donde las cámaras no llegaban. Como se les ocurrió ser padres, fingir que tenían una unión y como luego de la fuerte resaca y de días de estar avergonzados, se habían juntado a hablar.

Quisieron cerrar la boca del ministerio y fingieron una unión. No contó que vieron un recuerdo de Remus ni tampoco contó que el hecho de que él pudiera llevarse más o menos bien con el patriarca hizo que ambos se animaran a intentarlo.

Habían firmado un contrato mágico. Se casarían cuando tuvieran al primer niño y habría un heredero para cada uno así que tendrían dos. También habían estado de acuerdo que su matrimonio podía terminar solo después de que el menor entrara a Hogwarts al menos que se incumplieran algunas cláusulas.

Pero luego de una de sus salidas se habían emborrachado de nuevo y habían terminado besándose, y haciéndolo en la casa de Harry terminando con una unión que no podrían romper hasta dentro de un año. Draco había estado viviendo con Harry desde entonces pero muchas veces a la semana lo arrastraba donde vivía Narcissa y comían con ella, para su sorpresa la dama parecía no estar del todo en contra de sus acercamientos y dio el visto bueno al contrato.

Él no había sido sincero con Hermione ni con Ron o con los Weasley, los Weasley y demás de la orden creían que su relación era auténtica aunque no la entendían y sus dos amigos creían que la marca de Draco era falsa. Los únicos que sabía toda la verdad era Remus, Snape y los padres de Draco, aunque Remus y Lucius aún no sabían que ya habían firmado un contrato.

Harry notó que su padrino quería interrumpirlo en varias partes de la historia pero le hizo sentirse más tranquilo que no lo hiciera.

Cuando terminó de hablar el silencio los envolvió, podía ver en el rostro de su padrino pasar distintas emociones como que si no estuviera seguro de que decir.

—Harry… No debiste haberte unido a Malfoy solo por lo que dijo el ministerio. Cuando pase el tiempo vas a conocer a alguien, omega, beta o alfa, no importa y… te enamoraras. Te preguntaras porque hiciste ese tonto contrato cuando pudiste tener un heredero con alguien que amabas. — dijo con tono cuidadoso, como que si estuviera controlándose para no decir algo demasiado fuerte o para saltar sobre él diciéndole que era un idiota por confiar en Malfoy.

—Padrino, no lo entiendes ¿Verdad? Soy el niño que vivió, soy el héroe del mundo mágico. Nunca sabré lo que la gente busca en mí. No sabré si solo quiere la fama que conlleva salir conmigo o quiere parte de mi fortuna o…— suspiró pasándose la mano por el cabello, desordenándolo más de lo que ya tenía, sonaba pesimista y lo admitía, pero no se sentía con ganas de llevar la batalla a lo personal.

— ¿Todo eso te lo ha dicho Malfoy? — Sirius estaba muy serio, clavando sus uñas sobre su propia mano mientras trataba de que su tono no expresara el enojo que sentía.

—Lo pensé por mí mismo. Mira… en quince años ya seré un adulto. Tendré dos niños y ya tendré mucha experiencia en la vida, estoy seguro que podré salir adelante si me entero que alguien que creí que me quería me usó. Pero ahora mismo estoy cansado de luchar, estoy cansado de magos oscuros… Yo no seré Auror. — quiso cerrar los ojos pero lo hizo, miró directamente a los de su padrino como desafiándolo sintiéndose un poco nervioso ante eso. Lo había pensado mucho, demasiado la verdad, pero no quería seguir peleando aunque todos parecían esperar eso de él.

A Draco ni siquiera lo inmutó saber que no sería Auror, solo bromeó con que no tenía las agallas pero después admitió que luego de la guerra, le sorprendería que quisiera seguir peleando.

"Además, agradecería que el padre de mis hijos sobreviviera hasta conocer a sus nietos"

Sonrió ligeramente al recordar esa frase.

— ¿Qué? ¡Pero James…!— se quejó entre sorprendido y mortificado. Harry lo retó con la mirada.

— ¡Yo no soy James! — reclamó parándose para quedar frente a él.

—Dices que estás cansado de magos oscuros y eliges un mortífago ¿Cómo sabes que no quiere un bebé tuyo para usarlo en una poción para traer a la vida a Voldemort? ¿O para encontrar un próximo señor oscuro? — Sirius presionó sin dejar de mirarlo, bajando sus manos hacia la camilla y apretando los puños. Las feromonas de ambos empezaban a sentirse en el ambiente mientras trataban de sobreponerse.

Para Harry sería fácil hacerlo si tan solo supiera controlarlas en su totalidad.

—Por qué conozco a Draco. Fuimos enemigos en la escuela y supe detalles de él solo por estar obsesionado con cada uno de sus pasos. Lo conozco, sé que él busca algunos privilegios en mí y yo busco una familia estable por un poco más de una década. Ambos podemos darnos lo que el otro desea y…

Me gusta Draco, de verdad. No diré que lo amo pero me atrae, estar con él es fácil e incluso cuando peleamos muchas veces, me di cuenta que él me gustaba y estoy seguro que le gusto también.

¿Quién dice que él no puede ser la persona de la que termine enamorado? — No se lo había dicho a nadie pero esa era la verdad del porque seguía. Sentía que conocía a Draco y lo nuevo que descubría solo era para colocarlo en el gran rompecabezas que era el rubio.

— ¿Hiciste pruebas para verificar que no estás bajo un filtro de amor? — Black lo observó trayéndolo de vuelta a la realidad, Harry frunció el ceño pero no sacó su varita.

— ¡Sirius! — alzó su voz, molesto. Estaba seguro que podría darse cuenta si estaba bajo los efectos de un filtro de amor. Incluso sus amigos podrían notarlo.

— ¡Él es una serpiente y tiene Quejicus como padrino! ¡Podría ser! — Sirius se cruzó de brazos alzando la barbilla, estaba debajo de la altura del menor al permanecer sentado pero sentía que elevaría la pelea a otros niveles si se paraba y no quería enemistarse con Harry solo por el hurón albino.

— ¡Si necesitas esas pruebas para estar tranquilo entonces iré al hospital y me haré los análisis! ¡Y cuando salgan negativas te las tirare a la cara! ¿Por qué no puedes confiar en mí? — dio un paso hacia atrás totalmente ofendido.

—Harry…— Sirius trató de que su tono saliera conciliador pero no lo hizo haciendo molestar al menor.

— ¡Y-yo… volveré con las pruebas! ¡Por Merlín, ni Lucius fue tan denso! — se quejó sacando el nombre del padre de Draco a colación, Sirius lo miró confundido y sorprendido.

— ¿Lo llamas Lucius? — no pudo evitar el desdén en sus palabras.

— ¡Bueno, es prácticamente mi suegro! — casi agitó sus brazos para probar su punto pero se forzó a quedarse quieto.

—Si él está siendo amistoso contigo entonces algo raro planean esas serpientes. —

— ¡No veo a Lucius Malfoy más que una vez cada tanto! Y no es amistoso, solo es tolerable. — alzó su voz de nuevo sintiéndose casi atacado personalmente.

Sabía que las serpientes podían ser traicioneras pero al final del día, eran bastante leales entre si.

—Basta los dos, dejen de gritar. — ambos miraron hacia la puerta donde Remus los miraba con el ceño fruncido, la habitación estaba llena de las feromonas de ambos alfas por la pelea por lo cual el licántropo movió su varita para abrir la ventana. Sirius apoyó su espalda contra la pared sentándose más atrás mirando enojado hacia su amigo.

— Volveré en cuanto tenga los análisis. — Harry respiró profundo saludando al ex profesor con un asentimiento antes de seguir caminando, saliendo y cerrando la puerta tras de sí pero sin azotarla. Su estela de feromonas marcaba que estaba bastante molesto.

— ¿Sabías toda la farsa que tenía con el chico Malfoy? — Sirius sonó entre dolido y ofendido, Remus suspiró mientras se acercaba pero sin sentarse.

—Sí. — admitió, la verdad no valía la pena hacerse el tonto y mucho menos con lo que quería hablar. No había esperado que Harry le dijera la verdad ese día pero no podía cambiar sus planes.

— ¿Y simplemente lo dejas? — se quejó molesto.

—Harry se ve contento y sin duda no se fuerzan para tener intimidad. Creo que están usando los contratos de pantalla para no admitir sus verdaderos sentimientos. — trató de tranquilizarlo, mirando de reojo la ventana abierta.

Se sentía incómodo con el aroma de ambos alfas en el ambiente pero no podía hacer nada. Sentía ganas de sobreponerse porque podía pero sin su omega ahí no veía la necesidad de hacerlo.

— ¿A qué diablos hueles?— Sirius habló de pronto haciendo que diera un respingo.

—Parece que hoy será el día de algunas revelaciones porque yo también debo decir algo. Yo… estoy enlazado. — admitió esperando que su amigo tardara un poco en darse cuenta a quien olía. Era agradable y tranquilizante tener el aroma de su omega de nuevo, sobre todo sabiendo que él tenía el suyo, no le agradaba la idea de dejarlo solo luego de lo que había pasado el día anterior pero ambos habían llegado a un acuerdo.

Estaba seguro que se enteraría si Lucius no cumplía su parte.

— ¿Con Snape? — Sirius lo miró frunciendo el ceño y Remus quiso casi reírse.

— ¿Qué? ¡Ya te había dicho que no! — evitó decir que Sirius estaba obsesionado con el omega porque era lo primero que pensaba, no quería empezar una pelea más de la que ya sabía iban a tener.

— ¡Pues con esto de que me mintieron en tantas cosas ya no sé! — Sirius reclamó acercándose un poco más, parándose para estar a su altura aunque aún estaban a pocos metros uno del otro.

— ¡Pero Severus ni siquiera tenía una marca cuando vino aquí! — le recordó negando con la cabeza. No es como que si el hombre le desagradara, estaba seguro que si por alguna razón ambos hubieran terminado enlazados hubieran encontrado la forma de funcionar.

Pero desde que habían podido conocerse más solo podía sentir amistad por el hombre, enlazado o no.

Con Lucius en cambio… sentía curiosidad de que hubiera pasado si sintiera su aroma antes.

—Bien… el aroma que tienes se parece al del Malfoy mayor…— se burló.

—Pues…— enrojeció ligeramente y no pudo evitar desviar la mirada.

— ¡No! ¡Me estás tomando el pelo! — su amigo lo miró incrédulo mientras el horros se notaba en su rostro.

—Sirius…

— ¡No, no, no lo acepto! ¡Él ni siquiera es un omega! — su tono salió histérico y podría haberle dado risa si no estuviera en esa situación.

—Bueno, yo no estoy tan de acuerdo con eso. — Remus sonrió sintiendo sus mejillas algo calientes recordando de todas las formas que lo había comprobado, trató de borrar de su cabeza las imágenes de la noche anterior y trató de centrarse en Sirius.

—… ¡Voy a matarte! — se levantó casi de un salto al mismo tiempo que se convertía en perro, saltando sobre él aunque sin mostrar realmente los dientes.

— ¡Ey! ¿Qué diablos? ¡Sirius! — rodeó el cuello del Grim con su brazo logrando ponerlo contra el suelo quitándolo de encima suyo, utilizando su fuerza para mantener el perro bajo control. Este le gruñó y se removió tratando de liberarse pero sin poder, estuvieron varios minutos en esa lucha hasta que el perro al fin se calmó volviéndose humano de nuevo zafándose y sentándose en el suelo.

— ¿Cómo diablos sucedió esto? — Sirius casi escupió mientras lo observaba enojado.

—No creo que estés bien como para otra historia luego de lo de Harry. — Remus también se sentó en el suelo dando un suspiro.

— ¿Cuándo lo marcaste? — preguntó el sangre pura luego de varios minutos de silencio mientras se levantaba, se irguió esperando que su amigo hiciera lo mismo.

—Poco tiempo después de que ingresara a Azkaban. Estaba cerca del celo y…— Remus se levantó sin saber cómo seguir la oración, era difícil explicar de que a final de cuentas si había sido manipulado en un inicio. Tampoco quería dar demasiados detalles, que Harry los supiera era solo una casualidad y realmente no quería darle a otro alfa esa imagen de su omega.

— ¿Lo violaste? — Sirius lo miró con sorpresa, como que si fuera incapaz de creerlo. Remus frunció el ceño negando con la cabeza.

— ¡No, no! Estaba lo suficientemente consciente como para consentir. Tenía sus supresores aunque yo no lo supiera. — explicó rápidamente. Al menos incluso su parte alfa era de alguna forma tranquila, había logrado detenerse antes de hacerle daño al omega cuando sabía, muchos otros alfas hubieran continuado llevados por la furia.

Pero el enojo no era excusa para violar a su pareja.

—Pero eso pasó hace más de un año, ya debieron poder separarse. — Sirius frunció el ceño como contando en su mente, todavía le costaba acostumbrarse de que estaba en un año distinto.

—Bueno... esto es difícil de explicar. — sacó un libro empequeñecido de su bolsillo y lo puso sobre la mesita, al lado de la comida. —Quiero que lo leas ¿Está bien? Cuando sepas varios de estos conceptos… te diré toda la historia. Ahora trata de descansar. — apoyó su mano sobre el brazo de su amigo instándolo a sentarse en la camilla, Sirius lo obedeció aun con el ceño fruncido pero luego cambió su expresión.

—Bien… uhm… hoy es luna llena ¿Verdad? Puedo convertirme en perro sin problemas. — había algo de duda en su tono, estaba seguro que los medimagos lo dejarían salir una noche y parecía que su transformación no tenía problemas.

—Oh… yo creo que no habría problema, sí. Solo déjame averiguar si todo estaría bien con eso. — asintió. No estaba seguro de que llevar a Sirius a su casa y a su jardín le hiciera mucha gracia a Lucius sobre todo estando él en celo. A él tampoco le parecía tan buena idea porque estaba siendo bastante posesivo y tener a Sirius rondando por ahí en la mañana también…

Pero ya había hecho un lío por no preguntar y no cometería ese error por segunda vez.

— ¿Le vas a pedir permiso? — Sirius arqueó la ceja.

—No, pero siendo yo el que me negué a ir a Malfoy Manor… pues primero le preguntaré si se siente muy incómodo con nosotros dos en el jardín. — era la forma corta de explicarlo, pero suponía que su amigo entendería en alguna medida.

—Es tu casa, no seas mandilón. — se burló.

—Sirius…— gruñó por lo bajo con sus ojos brillando por unos segundos en dorado, el sangre pura lo observó alejándose imperceptiblemente.

—Cuando era un crío, antes de que me desheredaran y todo eso… a veces íbamos a la mansión Malfoy. Malfoy es mayor que nosotros por seis años, lo sabes ¿No? — Remus asintió —Yo debería tener alrededor de catorce años. Solo los señores Malfoy nos atendieron y luego nos mandaron al jardín, yo quise investigar las habitaciones pero Regulus y Narcissa se negaron así que fui solo.

Debo admitir que seguí un aroma extraño, casi me perdí entre los pasillos hasta que llegue a una puerta que tenía varios hechizos para que evitaran abrirlos. Desde privacidad hasta barreras, ya sabes lo pesado que era y lo mucho que había aprendido para joder a la gente así que quite todos estos y entre.

El ambiente estaba lleno de feromonas y Malfoy estaba sentado al lado de la ventana mirando hacia afuera, vestido con sus túnicas caras pero su cara estaba roja y la verdad, nunca había visto su cabello tan desordenado. Parecía ser los síntomas normales de un celo pero cuando él me miró… sus feromonas prácticamente se volvieron aplastantes, como un alfa que marca su territorio.

Estaba tan contrariado que prácticamente apenas pude evitar el hechizo y salí.

Un omega no puede sobreponerse a un alfa así, no cuando está en celo. Sus feromonas eran… las de un alfa, un alfa mayor que yo, estoy seguro. — Sirius agitó la cabeza, Remus lo observó sin saber cómo sentirse y e quedó callado por unos segundos.

Así que por ello Sirius conocía el aroma de Lucius, aunque no lo había registrado como el de un omega, conocía su aroma en calor por un accidente. Se sentía un poco más relajado al saberlo y sabiendo que Lucius de alguna forma lo había rechazado.

—Oh… no, eso sucedió porque es un omega puro y tú eras un alfa menor de edad. Los omegas de su alcurnia son muy quisquillosos de con quien se enlazan y con quienes comparten sus celos. — sonrió ligeramente, si no fuera de la categoría que era estaba seguro que Lucius no hubiera vuelto a él e incluso tal vez las cosas entre ellos serían mucho más difíciles.

— ¡Yo también soy sangre pura! — Sirius reclamó frunciendo el ceño.

—Pero los Black no tienen tantos registros de omegas y alfas puros en su familia, los Malfoy suelen tener omegas puros y algunos alfas de esa alcurnia.

Mayormente los alfas de alta categoría son por la parte de criatura, en mi caso soy de alta categoría por mi licantropía. Harry debe serlo por su magia o porque… bueno, simplemente le tocó serlo. — explicó, había tenido que leer e investigar, había gastado bastante dinero comprando libros que podrían ayudarlo a entender. De los omegas no había muchos, casi todos estaban debajo del poder de casas ricas pero Neville había podido ayudarlo.

A veces olvidaba que ese niño también tenía sangre pura.

—Yo he estado cerca de Malfoy y sin duda no huele a omega, en lo absoluto. — Sirius mantenía su ceño fruncido, mirándolo como que si quisiera decirle que había caído en una trampa tonta. La verdad era de que si, había caído en una trampa tonta pero exactamente porque Lucius era un omega.

—Ahora que está enlazado, su aroma a omega será más notorio. Solo lee el libro, por favor, luego te contaré todo. — trató de cerrar el tema mirando hacia el libro de nuevo.

—Estoy seguro que te manipuló para que lo marcaras. — Sirius no tenía idea de lo cierta que era esa frase pero Remus suspiró tratando de no decir nada demasiado revelador. Cuando supiera de que si, sus sospechas eran ciertas pondría el grito en el cielo.

—Hablaremos luego de esto ¿Está bien? Tengo que ir a revisar algunas cosas en mi trabajo y luego regresaré. — apoyó su mano en su brazo unos segundos antes de apartarla.

— ¿Es por él que anoche te fuiste a recoger un par de cosas a tu casa y no volviste? — Sirius preguntó luego de unos minutos de silencio, Remus dejaba que se tomara su tiempo para tragar la noticia. Lo de Harry y lo de él el mismo día podía ser bastante.

—Si… bueno, él está en calor y aunque tenga sus supresores, me pongo más territorial. — admitió tratando de no sonrojarse pero fallando en el intento.

—Te manipula con sexo. — habló determinante y Remus sonrió un poco.

—Una vez que conoces las mañas de personas como él, te das cuenta que es fácil salir de su manipulación. — para ello había visto el recuerdo tantas veces, Lucius había usado demasiadas cartas en Azkaban y le había mostrado sus trucos, y después de eso él solamente debía ver cuales podían ser los nuevos.

No parecía una trampa lo del viaje, no si estaba dispuesto a hacer un juramente inquebrantable.

— ¿Entonces porque tienen sexo? — Sirius arqueó la ceja.

—No… no deberíamos hablar de esto. — Remus negó con la cabeza, avergonzado. No quería hablar de las relaciones sexuales con su amigo. Incluso siendo adolescentes había sido algo tímido al respecto incluso cuando Sirius contaba sus experiencias con demasiados detalles.

—No veo cómo podrían entenderse. — siguió hablando.

—Regresaré en un rato, Sirius. — suspiró tratando de cortar ya el tema.

— ¡Al menos podrías decirme que es malo! — lo miró casi como un niño malcriado y Remus sonrió mordiéndose el labio con algo de fuerza.

Oh, en eso no podía mentirle realmente. Estar con Lucius en la cama nunca había sido malo aunque incluyera las manipulaciones. Sobre todo sabiendo que el omega disfrutaba igual que él.

—No… no es malo, en lo absoluto. No en esa área. — trató de no sonrojarse ni titubear, agitando la cabeza para quitarse al rubio de su mente. No necesitaba esa imagen ahora que debía trabajar.

— ¡Te ha lavado el cerebro! — Remus dejó escapar una ligera risa antes de salir, Sirius miró hacia el libro y agarró la varita que le habían dado, tenía varios hechizos restringidos pero estaba seguro que podía devolver el libro a su tamaño normal.

El libro era grande y se notaba muy antiguo, sus páginas estaban amarillas y su cello parecía roto. Miró la tapa y la acarició levemente.

"La licantropía y sus uniones. Tomo I"

Parecía ser una traducción, se preguntó en que idioma estaría escrito inicialmente.

Dejó pasar las páginas mirándolas de reojo y paró cuando algún título del capítulo le llamó la atención ¿Por qué no había índice? No era tan difícil poner uno.



—Así que… te harás pruebas para demostrarle a tu padrino que no te dieron filtros de amor. — Draco arqueó la ceja mientras se sentaba, ambos estaban en la cama cubriéndose nada más que con las sabanas.

Harry se había dado cuenta que había menos posibilidades de pelea si hablaba de los problemas una vez que ambos estuviera relajados después del sexo.

— ¡Sí! No es como que si desconfiara de ti o algo así, pero él si lo hace. — remarcó acostándose boca arriba para mirar el techo.

—Pfff, como que si yo necesitara filtros de amor para enamorar a alguien. Mis feromonas son más que suficientes. — se burló el rubio pasándose la mano por el cabello.

—Feromonas que ya no podrás usar. — el Gryffindor lo miró pensando que tenía algo de envidia de como el cabello de Draco parecía siempre estar peinado.

—Que estemos unidos no exenta a las personas de mis feromonas, lo sabes ¿Verdad? — el rubio sonrió de lado aun sentado y observándolo, estirando su mano para acariciar el cabello de su prometido.

—No quieres salir en el Profeta con un título que diga "Prometido del niño que vivió seduce a gente con feromonas" ¿Verdad? — se medio burló.

—Puedo ser sutil. —

—Malfoy. — reclamó.

—Ya, ya, está bien… no voy a enojarme porque te hagas esos estudios. Es más ¡Me sorprende que la comadreja no te haya obligado a hacerlo! — Draco negó con la cabeza, no había querido hablar directamente con su "tío", Sirius era problema de Harry y de Remus.

—No le digas así a Ron…— Harry suspiró pero sin hacer demasiado énfasis, solo defendiendo como reflejo y costumbre,

—Tu padrino me llama rubio oxigenado. Y estoy seguro que tu amiguito me llama hurón así que estamos a mano. — sonrió con diversión.

—Está bien. — Harry suspiró y agarró su mano besando sus nudillos, sintiéndose mejor ante el hecho de que el rubio no se sintiera ofendido con lo que iba a hacer. Draco medio sonrió antes de apoyarse en él haciendo que ambos se acurrucaran. Era agradable, bastante agradable para ambos quedarse así.



—Así que te han dejado solo, Black. — Severus se burló entrando a la habitación con algunas pociones en sus manos, las dejó en la mesita. Sirius se incorporó, luego de haber leído un poco del libro lo había dejado y se había quedado dormido.

—Mira quien está aquí. — Black sonrió con burla — ¿Me extrañaste, Quejicus? — usó el apodo pero no tuvo efecto en el Slytherin quien solo se encogió ligeramente de hombros.

Las feromonas del omega se esparcían en la habitación, era demasiado obvio de lo cerca que estaba de su propio celo. Sirius trató de ignorarlo y agitó la cabeza tratando de deshacerse del aroma.

—Me pidieron que trajera estas pociones para ti, Black. — respondió con una ligera sonrisa que también mostraba tintes de burla.

—Pues deberías usar anti feromonas porque hueles horrible. — se quejó poniendo un brazo sobre su boca y nariz, aunque la verdad era que estaba desesperado porque no le hicieran efecto.

Severus casi rodó los ojos y estaba por irse cuando notó algo, rápidamente se acercó de nuevo aprovechando que el alfa se había sentado apoyando una mano en su hombro.

— ¿Así que eso piensas? — se burló acercando ligeramente su rostro a él, su cabello se movió un poco ante la posición. Sirius tragó en seco tratando de no respirar.

—Por supuesto que sí. — su voz sonó apenas afectada.

—Mmm… parece que tu amigo piensa otra cosa. — se burló bajando la mirada hacia la obvia erección del alfa, este se hizo para atrás tratando de ocultar un poco ese efecto haciendo que el omega dejara de apoyar su mano en su hombro.

— Estoy seguro que el desesperado eres tú. — su voz sonó enojada pero Severus sabía que en realidad solo estaba avergonzado.

—Eres tan débil ante el aroma de un omega cerca del celo, Black. Es asqueroso. — se burló acariciando ligeramente su pecho con un dedo haciendo al sangre pura jadear.

—De otra forma nadie sentiría atracción hacia ti. —

— ¿Y yo debería tenerla hacia ti? Incluso en este estado… preferiría pasarlo solo que contigo. — se burló agarrando un vial y dejándolo en la mano del alfa. —Tomadlo cuando resuelvas tu pequeño problema, Black. — dijo antes de apartarse completamente.

— ¡No es pequeño! — reaccionó enseguida, pero Severus solo medio sonrió mientras salía, una vez que estuvo en el pasillo sacó de su bolsillo lo que había agarrado.

El libro, el libro que Remus se había negado a dejarlo ver y que ahora tenía en su poder. Era lo que necesitaba para mejorar varias de sus pociones.

Una vez que pudo desaparecerse lo hizo, dirigiéndose directamente a su laboratorio. Tenía solo una hora o dos antes de que Remus volviera preguntando por el libro, debía copiarlo y volver para dejarlo.

Gruñó por lo bajo dejando este sobre su mesada sintiéndose un poco mareado, apoyó su mano en su frente maldiciendo no poder usar supresores. El aroma del alfa lo había afectado, odiaba esa sensación que tenía cuando se acercaba a Black.

Normalmente un omega no se apegaría a un alfa que le hiciera daño, el instinto era más inteligente que eso pero parecía que él lo tenía totalmente atrofiado. No le parecía demasiado extraño, después de toda la magia negra y distintos castigos físicos sería insólito que no hubiera ningún residuo.

Era casi gracioso que Lucius fuera mucho mejor en eso que él. Incluso solo por conveniencia había logrado elegir un alfa que se cortaría la mano antes de golpearlo, pero él conocía a los alfas como Black.

Ellos eran igual a su padre.


Gracias por leer :D

Hoy hubo un poco de todas las parejas y algunas amistades XD


Sweetvioleth: me alegra que te parezca así :D


AnaM1707: jajaja tienen esa forma de "entenderse' aunque aun les falta hablar XD veremos que tal les va en esa parte


Bellalphine Black; me alegra que haya logrado encantarte :D


juliettwatson: a veces fanfiction actua raro :0 Aun todo puede ser ewe y si, Remus tenía el aroma de Lucius en él. Aquí vimos como se tomo Sirius todo XD