Lucius trataba de respirar profundo mientras se sentaba en la silla, estaba en su despacho y hacía dos días su celo había terminado. Remus se había ido a su trabajo hacía poco y él había decidido que era mejor idea escabullirse en el laboratorio de Snape y agarrar una poción sin avisarle, luego volvería para pagarle.
Tragó con fuerza dejando el vial sobre el escritorio, sus manos temblaban ligeramente y no quería terminar derrochando la poción por el suelo.
Azul.
Era de color azul.
Él conocía las pociones de Severus y sobre todo el juego de colores de esta, respiró profundo apoyando sus manos en el escritorio para luego inclinarse para presionar su frente en el borde sintiendo su frialdad.
Por Merlín, eso estaba tan mal. No entendía que había salido mal, los supresores eran anticonceptivos y en los últimos días habían utilizado hechizos de esa índole. Clavó las uñas gruñendo de manera suave sintiendo que el nudo en la garganta lo estaba asfixiando.
Se levantó agarrando el vial y lo apretó en su mano, agarró su varita y apareció afuera del laboratorio de su amigo, estaba más pálido de lo usual y sentía que podía caerse en cualquier momento. Severus lo regañaría por robarle aunque fuera solo por una hora, aunque tal vez solo lo había dejado irse sin decir nada.
Con él nunca se sabía.
Tocó la puerta del laboratorio y sintió que sus piernas estaban por ceder pero se contuvo, trató de mantener la calma pero el pánico se extendía en él. Su parte omega no registraría al bebé hasta los primeros síntomas así que no se sentía extrañado de que su instinto no lo forzara a sentirse feliz.
—Severus…— lo llamó y cuando su amigo lo miró dejó la poción sobre la mesa, Lucius se sentía derrotado. Había sido confiado, si su parte instintiva lograba tantas trampas para rechazar cierto tipo de alfas ¿Cómo no lo haría para lograr la concepción con un prospecto que cumplía sus condiciones?
El rubio se sentó y se tapó la cara con las manos, no había pensado que pasaría realmente, sus feromonas de estrés se filtraban en el lugar pero no le importó. Maldita sea, estaba asustado ¿Qué ocurría si creía que lo hizo a propósito? ¿Si pensaba que era su nueva carta para tener algún beneficio? No quería que rompieran la frágil tregua que habían conseguido, le gustaba así como estaban.
Lupin no confiaba en él, miraría con ojos analíticos todo. No dudaba de que fuera capaz de amar a su hijo pero siempre tendría la sospecha… ¿Qué debería hacer?
—Lucius, los colores de la poción están invertidos. — alzó su cabeza en el instante en la que el otro omega habló, frunció el ceño confundido mientras se paraba.
— ¿Qué? — estaba seguro de lo patético que sonaba en ese mismo momento, miró los ojos negros buscando algo en ellos pero estaban neutrales. Parpadeó notando que Severus había entrado a su mente solo por arriba, no lo suficiente para romper su intimidad pero lo necesario para entender cómo se sentía.
—Sabía que no serías capaz de pedírmela directamente así que supuse que la robarías pero volverías para pagarla. Lo colores están invertidos. — Severus habló sin ninguna emoción en su voz, aunque eso dentro de todo era normal. Se preguntó ligeramente si seguía usando hechizos para que su voz sonara más fuerte.
—Eres… un idiota. — reclamó aunque sin fuerza, sintiéndose de pronto muy confundido.
—Ten, bebe esta poción. Te ayudara a calmarte. — dijo de manera suave extendiéndole otro vial, Lucius notó que estaba cerca de donde había sacado la poción que se llevó pero igualmente se la tomó. Su sabor era ligeramente dulce y agradable, se preguntó si le había dado una poción para niños.
—Lamento haberte robado. — dejó varias monedas en la mesa, al notar la ceja arqueada del ex profesor resopló y dejó más por la que había tomado al llegar ahí.
—Me debes un favor y me lo cobrare. — el de cabellos negros sonrió de lado sosteniendo su varita en sus manos, el rubio resopló ligeramente dejando el vial vacío en la mesada.
—Cuando lo decidas, me mandas una carta. — aceptó, no valía la pena pelear por ello.
—Cuenta con ello. — la ligera sonrisa del de cabello negro hizo dudar a Lucius, pero sabía que era demasiado tarde para arrepentirse. Se quedó callado unos segundos mientras analizaba a su amigo y sus feromonas.
—Severus ¿Estás bien? — Preguntó al fin sin dejar de observarlo.
—Tu presencia es incomoda, estoy cerca de mi celo así que siento un rechazo natural hacia ti. — Explicó de manera neutral, Lucius frunció el ceño ligeramente. Los omegas no se rechazaban entre sí al menos que…
— ¿Tienes debilidad por un alfa en particular? — Preguntó, la curiosidad palpando cada una de sus palabras. Se preguntaba quién podría ser pero también sabía que el instinto podía apuntar a cualquiera.
—Lucius. — Severus apretó los labios dándose vuelta para poner fin a la conversación, volviendo a la poción que estaba haciendo cuando el patriarca llegó.
— ¿Usaras el lugar que te he ofrecido? — Lucius arregló su ropa un poco más, que si hubieran arrugas invisibles.
—Como siempre. — asintió. Tenía los propios, por supuesto pero las fincas Malfoy siempre habían sido más iluminadas, cómodas, seguras y secretas.
—Nos vemos, Severus. — Lucius se despidió sintiéndose más tranquilo, sonriendo ligeramente, el susto que había sentido había evitado que tratara de seguir la conversación. Podía sentir una ligera decepción entre sus emociones pero la ignoró.
El pocionista cerró la puerta con un hechizo cuando Lucius se fue, respiró profundo mientras miraba la poción de color azul, miró de reojo el estante de donde el patriarca la había sacado. Eran las mismas que Potter se había llevado casi cinco días atrás.
Era tan fácil engañar a Lucius cuando se le decía lo que quería escuchar, pero lo que más le preocupaba era si eso alcanzaría para engañar al lobo.
Bueno, ya se enteraría.
…
—No, no quiero. — el rubio negó con la cabeza, ambos estaban en la biblioteca de la mansión donde vivía su madre y habían cerrado la puerta con algunos hechizos para no ser interrumpidos. Los tres Black estaban demasiado ocupados discutiendo en la sala del té.
— ¡Draco, ya han pasado cinco días! Solo pones un poco de tu saliva y haces el hechizo, se volverá roja o azul ¡Y ya está! — Harry se sentía exasperado y nervioso, hacía cinco días que estaban en el limbo con eso. Draco estaba totalmente indeciso si hacerlo, como que si no hacer la prueba les diera más tiempo.
— ¡Es fácil para ti decirlo, Potter! ¡Hemos usado pociones anticonceptivas! — reclamó enojado dejando la poción en la mesa mientras fruncía el ceño, agitando un poco su varita pero sin pronunciar ningún hechizo.
—Pues pudieron haber fallado en el celo u olvidamos alguna dosis—. Tal vez no había sido tan buena idea pasar un celo sin los supresores, había sido bastante intenso, sin duda, pero ninguno había tenido el suficiente raciocino como para encargarse de los anticonceptivos.
—O simplemente dependíamos de tu suerte y maldición, parece que la magia coopera para que haya más caras rajadas como tú. — reclamó el rubio mientras negaba con la cabeza.
— ¡Bien, bien! Por dios, llámame cuando te decidas. — Harry resopló ya harto mientras caminaba hacia la salida.
— ¡Lo haré ahora, Potter! — Al escucharlo el de ojos verdes se detuvo y volvió sobre sus pasos, Draco frunció el ceño agarrando el vial, escupió un poco arrugando la nariz antes de murmurar el hechizo. Ambos contuvieron el aliento y la poción pareció no cambiar su transparencia pero de pronto se volvió roja. — ¡Gracias a Merlín! —
—Bien, ya descartamos un embarazo. Ahora deberás ver a un medimago para saber que te sucede. — el Gryffindor sonrió ligeramente apoyando su mano en el brazo del omega.
—Debe ser una gripe, creo que se lo contaré a mi padre. — se burló sonriendo, ambos se quedaron callados mientras se observaban. Con el paso de los segundos sus expresiones se volvieron un poco más forzadas.
—Se siente como decepción ¿No? — habló finalmente Harry mientras suspiraba, removiéndose incomodo sin querer ser el único que se sentía así.
—Sí, que fiasco. Ahora estaremos tristes un par de días. — el rubio se encogió de hombros mirando hacia otro lado, tratando de mantener su neutralidad preguntándose como su padre lidiaba luego del celo con la sensación de fallar por no tener un bebé ¿O su padre no tenía la sensación en lo absoluto? Debería preguntarle o a su madre.
—El instinto es extraño. — el niño que vivió acarició los cabellos rubios con cuidado para no despeinarlo, ya habían tenido varias discusiones con el hecho de las manos del Gryffindor sobre la cabeza de Draco.
—El instinto solo quiere bebes, Potter. — Draco alzó su mano quitando la del elegido pero manteniéndola agarrada con la suya.
— ¿Cuándo me volví Potter de nuevo? — Harry sonrió ligeramente.
—Ahora estoy de mal humor así que eres Potter. — se burló sonriendo de lado.
—Bien, Malfoy ¿Vamos a comer? — trató de romper la tensión pensando que aún tenían algunas cosas que decidir, como el hecho de como pasarían las fiestas.
—No me arrastraras a un restaurante barato de nuevo, tienes dinero puedes hacerlo mejor. — Draco hizo una mueca y Harry pensó que la discusión que se venía sería difícil.
—Elige tu entonces. —
—Oh, creí que jamás lo dirías. — el rubio sonrió casi depredador y Harry supo que había cometido un error, ambos gastarían mucho dinero ese día.
…
—Sé que te llevaste el libro y luego lo devolviste. — Remus entró en el laboratorio, cerrando la puerta con cuidado detrás de sí.
—Buenas tardes, Lupin. Y no sé de qué estás hablando. — Severus mantuvo su expresión neutral, al estar lejos de la luna llena era obvio que solo por otros temas el licántropo pasaría a verlo.
—Severus, no soy un idiota. — el alfa frunció el ceño, ligeramente irritado. Sabía que si estaba en las manos de Snape podría pasar a las de Lucius y eso lo ponía un poco alerta. Ahora ambos estaban bien pero porque tenían igual información, quería confiar en el rubio pero darle demasiadas armas que podría usar luego de que se separaran era contra prudente.
—Piensa lo que quieras, Lupin. —Agitó su varita para revolver su poción pensando que bloquearía a todo el mundo de su laboratorio. Ya no más consideraciones para nadie, molestaban demasiado.
—Quiero que me des la copia. — Remus suspiró, no tenía su varita en la mano pero la tenía en el bolsillo.
—No sé de qué hablas. — Miró la poción de color turquesa que estaba en el caldero, agregando otro ingrediente cuando empezó a burbujear.
— ¡No soy un idiota, Snape! — repitió alzando un poco la voz, pero sin acercarse.
—No llegues aquí comportándote como un imbécil o tendrás que buscar otro lugar donde te hagan tu poción. — puso en estasis la poción que preparaba y se dio vuelta, sabía que el licántropo no era afectado por sus feromonas por el enlace así que no tenía demasiadas precauciones.
Remus frunció el ceño pero luego su expresión se relajó, miró el lugar con un ligero cariño.
— ¿Lucius estuvo aquí? — Preguntó luego de unos segundos y Severus casi se burlaba de ello, era increíble que con solo sentir la presencia del omega se tranquilizara aunque fueran feromonas de estrés.
Miró hacia el licántropo analizando, era realmente alguien protector y el enojo parecía escapar rápido de él.
—Sí, puedes olerlo. No hagas preguntas estúpidas. — expresó fríamente.
— ¿Qué quería? — Remus miró el lugar como buscando alguna poción que faltara, pero no conocía lo suficiente el lugar como para darse cuenta.
—Supresores, lo normal. Él siempre anda cargando algunos de más. — Mintió, nunca daba información del pedido de otro cliente y aunque Lucius le hubiera robado –aunque luego pagó- seguía siendo un cliente frecuente.
—Él no se siente amenazado por tus feromonas, lo cual es curioso. — El licántropo lo miró con curiosidad, Severus evitó resoplar.
—Puede ser porque no hay un vínculo afectuoso entre tú y yo, Lupin o porque Lucius tiene el suficiente ego como para creer que sus ex amantes no son competencia. — Se burló ligeramente.
— ¿Ex amantes? — El rubio trigo lo miró con sorpresa, Severus no pudo evitar una ligera sensación de triunfo. No era como que si esa frase pudiera causarle problemas, no podían reclamar por el pasado.
—Olvídalo, Lupin. — agarró algunos viales vacíos y los puso sobre la mesada, miró hacia la poción en estasis y deseó que el licántropo se fuera pronto.
—No lo sabía. — notó como se tensó y el omega sonrió levemente mientras movía sus viales agarrando uno para etiquetarlos.
—No es algo que debas hablar conmigo, ahora si me disculpa señor Lupin… tengo trabajo que hacer. — Caminó hacia el caldero quitando el hechizo sabiendo que si el Gryffindor seguía insistiendo tendría que detenerse de nuevo.
—Noté la reacción de tus feromonas con Sirius, tienes una debilidad con él ¿No es cierto? — Remus preguntó sin acercarse, mirando la espalda del omega. Severus movió su varita revolviendo.
—Como mencione, tengo trabajo que hacer. — ni siquiera hizo amago de mirarlo, no era un tema que hablaría con Lupin. Con Lucius tal vez si porque podía ser un intercambio de información pero con él amigo de Sirius, por supuesto que no.
—Severus…— el nombrado notó la duda en su voz, se preguntó que tanto pasaba por la cabeza del hombre lobo. Empezó a usar el mortero manteniendo su vista en la poción que había empezado a cambiar de color.
— ¿Qué esperas obtener con este interrogatorio? — Colocó un ingrediente más y al revolver la poción se volvió transparente, apagó el fuego mientras la observaba mirando si alguna parte tenía alguna imperfección.
—Solo que… tus feromonas también lo afectan en exceso. Tal vez podrían ayudarse. — El rubio trigo habló con tono calmado, el omega negó con la cabeza ligeramente. Sabía que sus feromonas debieron calmar a Black, sobre todo porque el enojo no iba dirigido a él.
—Oh, sí claro. Porque confiaría lo suficientemente en él. — Se burló apretando su varita en su mano, aun concentrado en la poción.
—Él no están malo. — Remus suspiró, Snape volteó observándolo y luego sonrió de lado, sarcástico pero también había furia en ese gesto.
—Tú eres su amigo y no tuvo la mínima consideración contigo. — Le recordó.
—Él fue…—
— ¿Bueno? — Lupin siempre le pondría excusas al comportamiento de Black ¡Por algo eran amigos! Pero sabía que al final del día el licántropo veía lo mismo que él —Tratando de que amigo mate a alguien, que buen amigo. Entiendo que no pensara que ocurriría conmigo pero no pensó tampoco en ti, su supuesto mejor amigo. No pensó que podrías terminar en Azkaban…— presionó sin cambiar su expresión, manteniéndose neutral aunque había algo de ira en su voz.
—Pero Sirius ha crecido, todos cometemos errores en la adolescencia. — Lupin lo miró sin acercarse aún, como analizando sus acciones. Severus frunció el ceño.
— ¡Black será un adolescente por siempre! ¿No lo notas? Es egocéntrico, vanidoso y cruel, lo peor de todo de que es fuerte y es malditamente inteligente. — Habló con desdén, no creía que hubiera un cambio real en Black y tal vez nunca lo habría.
—Bueno, al menos puedes ver en él dos virtudes. — La voz del licántropo salió un poco cansada pero algo divertida, el omega negó con la cabeza.
—Ser fuerte e inteligente para alguien que es cruel no es una bendición para las personas que lo rodean. — Como que si él no estuviera seguro de eso, era más fácil enfrentar a alguien que era cruel y solo fuerte, que no pensaba antes de actuar. Black a veces se comportaba así, como un hombre borracho que atacaría a quien caminara por el frente pero a veces entre todo el enojo había planes en su cabeza.
—Sirius no…— Trató de defender pero Severus no lo dejó continuar.
— ¿No sería capaz? ¿En serio? ¿De verdad pondrías tu mano al fuego por él?
Bien… sácale la varita a Lucius, déjasela a Black y enciérralos en una sala de tal forma que no haya lugar donde escapar ¿Cuándo abras la puerta… tu omega seguiría vivo? ¿Puedes asegurarlo? — siseó ligeramente, apretando los puños. Remus lo miró a los ojos pero luego suspiró desviando la mirada, bajando un poco sus hombros.
El omega sonrió ligeramente, sabía cuál era la respuesta que venía.
—No, no me sentiría seguro. — Murmuró, casi como culpable. Severus suponía que era normal sentirse culpable al notar que estabas poniendo a otra persona sobre su amigo, sobre todo sabiendo que el patriarca no lo miraba emocionalmente.
Pero las uniones siempre eran más fuertes que las amistades.
—Lucius tuvo suerte contigo, tú serías capaz de lastimarte a ti mismo antes de lastimarlo a él.
¿Pero crees que Sirius sería así? Por supuesto que no, él saltara, morderá y rasguñara sin importarle nada. Y tal vez cuando termine ni siquiera le importe. — Dejó el vial en la mesada de nuevo, tratando de no cambiar su tono mientras hablaba.
— ¡Sirius no es así de insensible! —
— ¡Si con la gente como yo así que no me pidas que le dé una oportunidad! ¡No importa cuánto mi instinto se apegue a él, está atrofiado! Yo no le daré ninguna posibilidad de lastimarme, muchas gracias. — Sabía porque Lupin estaba ahí. Él quería que ayudara a Sirius con su furia, con esa ira que no se iba de a su alrededor. Estaba seguro de que si el alfa no estuviera enlazado con Lucius podría darle toda la atención a Black y ayudarlo, pero no podía.
—O tal vez tu instinto sabe que funcionaran juntos. — Insistió, Lupin siempre insistía. Era siempre tan positivo cuando se trataban de personas ajenas a él, pero consigo mismo era bastante negativo.
— ¡Si, terminando muertos!
Deje de ser un niño hace rato, Lupin. Puedo ver qué tipo de hombre es Sirius. — Tal vez Black podría cambiar, por supuesto. Pero no lo haría por otra persona, él debía cambiar porque quería, debía lidiar con su enojo, rencor y su oscuridad.
— ¿Qué… tipo de hombre crees que es? — La pregunta lo sorprendió pero no dejó que se notara, Remus lo miraba de una forma entre preocupación y sorpresa, no le gustaba esa mirada.
—Un alfa que quiere un esclavo. — Se forzó a responder mientras pensaba en Tobías.
—Severus… por supuesto que no. — La tristeza se expandió en el rostro del alfa y Severus tuvo ganas de golpearlo para quitarle expresión del rostro.
—Un alfa que es capaz de matar si no es obedecido. — Su madre, su pobre madre. Ella pudo haber sido tan grande si hubiera podido escapar, si hubiera tenido la fuerza de escapar.
— ¿Estás describiéndolo a él o a otro alfa de tu vida? — Remus lo observó, había retrocedido. No se sentía intimidado pero sabía cuándo alguien necesitaba su espacio, él mismo sentía un nudo en la garganta mientras preguntaba sintiendo la preocupación extendiéndose en él.
— ¡Cállate! ¿Cómo si quiera te atreves a insinuar…?— Explotó furioso sobre todo porque tenía razón.
Estaba describiendo Tobías, no estaba seguro si Black era como su padre pero sabía que para ese camino se dirigía.
—Él no es así. — Murmuró el licántropo sin quitar su mirada de él.
— ¿Sabes lo que vi cuando me lo crucé? — Sacó esa carta, porque sabía que lo único que podía llamar al enojo del alfa era algo que tuviera que ver con su omega.
—Él reaccionó a tus feromonas, estaba totalmente calmado… él…— Trató de hablar pero el ex profesor de pociones lo detuvo.
—Furia y había un recuerdo curioso al borde de su mente. — Miró directo a los ojos mieles, notando la duda en ellos. —Él pensó en abrir las barreras ¿Sabes? Se detuvo solo porque sabía que lo odiarías, pero no lo detuvo saber que usaría a alguien para matar a otra persona. Si no hubieras sido su amigo, si no hubieran tenido esa situación antes… él lo hubiera hecho.
Y ahora estaríamos viendo si Lucius sería capaz de verte de nuevo. — Si Black no hubiera retrocedido ahora todo sería un desastre. El lobo nunca dañaría a su pareja pero ¿Cómo una bestia podía saber realmente lo que lastimaba a su pareja o no? ¿Cómo un ser irracional entendería lo que era un "no"?
—Pero no lo hizo. — Lupin murmuró, el omega sonrió ligeramente.
Esa lealtad a su amigo era bastante grande, realmente sentía algo de satisfacción de que algo podía opacar la lealtad en una amistad.
—Pues tú aférrate a esa posibilidad, yo no creo en él. — se burló antes de volver a mirar el caldero.
—Severus… ¿Has tenido parejas alfa antes? — Odio el tono de preocupación con el que el Gryffindor se expresaba. Como que si realmente le preocupara, como que si realmente quisiera saber su pasado.
—Olvida esa frase, Lupin. Solo estaba alterado. — se dio vuelta agitando su varita para volver a su poción, esperando que el licántropo se fuera sin preguntar más. Remus se quedó ahí por varios minutos, lejos, en silencio.
—Lo lamento. — Miró de reojo al Gryffindor mientras veía el progreso de enfriamiento de su poción.
—No hay nada que lamentar. — No sabía de qué cosas se estaba disculpando pero no le importaba. Las disculpas de Lupin nunca le habían interesado.
—Por no detenerlos, por ser parte, por nunca hacer nada. — Las bromas eran devueltas, había pequeñas venganzas y a veces todo parecía en un marco seguro. Pero cuando las cosas escalaron y dejó de ser divertido, cuando empezó la intimidación él no había sido capaz de decir nada.
—Tus disculpas son innecesarias, pasaron décadas de ese tiempo. — Severus lo observó imaginando lo que pensaba, suspiró negando con la cabeza.
A veces, solo a veces, Lupin le había hecho acordar a él cuando miraba cuando su padre golpeaba a su madre sin hacer nada, porque no era lo suficientemente fuerte, porque no era lo suficientemente valiente. Pero a diferencia del licántropo, estar al costado nunca lo había hecho escaparse de los golpes también.
—Pude haberte ayudado. — Insistió. Al omega no le gustaba que insistiera.
—No necesitaba tu ayuda. — Podía decirle que sus disculpas eran aceptadas pero eso era algo que no estaba dispuesto a darle. Había olvidado su rencor hacia él con el tiempo pero prefería no decirlo, prefería que Lupin se quedara con la duda.
Quería que el siguiera sintiendo los pinchazos de culpa porque al parecer era el único merodeador que podía sentirla.
—Y Lily no era perfecta, y se casó con él matón de su mejor amigo. — Severus apretó su varita y respiró profundo, tranquilizándose.
No debía reaccionar ante ello.
—No metas a los muertos en esto. — Habló fríamente.
—Severus…— Volvió a llamarlo.
—Él estaría feliz de que siguieras amándolo. No le importaría el sufrimiento que estarías pasando, solo le importa su ego. Si tiene esa desconsideración por ti que eres su amigo ¿Qué queda para el resto? Morir no lo cambió. Sigue siendo el mismo estúpido matón de siempre. — Volvió al anterior tema sintiéndose algo incapaz de seguir la línea de conversación que se había formado. Podía simplemente echarlo pero eso sería mostrar la debilidad ante el tema.
—Él podría cambiar. — Murmuró.
—No seré yo quien le dé la oportunidad. — ¿Por qué debería ser él?
—Lo sé, lo sé. — Remus suspiró pensando que ya no valía la pena pelear por el libro, la pelea parecía haber acabado. El silencio volvió entre ambos y el licántropo se despidió antes de irse.
Severus suspiró y volvió a sus pociones, ya vería que decisión tomaba respecto a Black. Por ahora se concentraría en evitar al león. Al menos había conseguido que Lupin no insistiera respecto a la copia del libro que ahora tenía en su poder.
…
Si no se había acercado más al omega había sido para evitar problemas, el aroma de Severus solo daba información para él. Pudo haber tratado de presionar un poco más pero el Slytherin no confiaba en él y sabía que terminaría echándolo del lugar.
Se revolvió el cabello, sentir el aroma a estrés de Lucius –aunque solo fueran residuos mínimos- lo sorprendió y tranquilizó abruptamente. Se preguntó porque los supresores le causarían estrés o de que habían estado discutiendo los omegas para terminar así.
Murmuró un suave "Tempus" y luego se dirigió hacia el despacho de Lucius, tal vez debería decirle que fuera a hablar con Severus.
¿Así que "ex amantes"? Bueno, no podía quejarse. Sirius y él también lo eran. No podía tenerle recelo al ex profesor pero parecía que no iba a poder evitar una ligera incomodidad.
No iba a dejar de ver a Sirius por Lucius y Lucius no dejaría de ver a Severus por él, además sería demasiado toxico alejarse de las personas por esas tonterías.
Tocó la puerta.
—Lucius, ya llegué. —
—Puedes pasar. — se escuchó y el alfa se tensó, nunca había pasado desde que Lucius lo había tomado como lugar de trabajo. Con algo de curiosidad empujó la puerta y esta se abrió, el omega seguía mirando varios pergaminos y no levantó su mirada para verlo pero a Remus no le importó mientras observaba lo que había cambiado en ese lugar.
—Creo que hasta cambiaste el color de las paredes… y las cortinas… la alfombra ¿Quedó algo de lo que era antes? — rió ligeramente notando que solo dos muebles eran los mismos que antes, los otros debían ser del patriarca.
—Podía cambiar lo que quisiera. — le recordó el rubio.
—Por supuesto. — asintió acercándose, el aroma del omega estaba en el lugar y era agradable, era como entrar a un lugar apartado de su territorio. Recordó ligeramente cuando había entrado a su despacho con Lucius, se había sentido bastante bien tener al omega en sus brazos dándole otro lugar donde podía estar.
Cuando el patriarca dejó de lado la pluma y se levantó, el licántropo lo atrajo hacia si abrazándolo con fuerza, no le sorprendió sentir las manos sobre sus mejillas y aceptó el ligero beso del omega rodeando su cintura con sus brazos.
Esos pequeños juegos eran agradables.
—Fuiste a ver a Severus. — no era una pregunta y tampoco había signos de molestia en su voz, Remus asintió dejando un beso en su mejilla antes de ocultar su rostro en su cuello. Besó la marca de unión oliendo suavemente parpadeando al notar que las feromonas del omega parecían reprimidas.
— ¿Estás usando algo para suprimir el aroma? — Lucius abrió la boca para decir algo pero luego la cerró, acarició el cabello rubio trigo con una mano recordando la poción que Snape le había hecho tomar.
—Algo así. — el licántropo asintió aceptando la respuesta, volviendo a presionar sus labios sobre su cuello en un intento de intensificar su aroma. Un escalofrío de orgullo lo recorrió y él no supo entenderlo, pero casi podía sentir el entusiasmo del lobo ¿Había ocurrido algo?
—Tu aroma está demasiado suave. — lo apegó más hacia si antes de apartar el rostro de su cuello, levantando la mirada para verlo a los ojos. Sabía que estaba interrumpiendo su rutina llegando más temprano pero cuando el patriarca tuviera suficiente de él lo diría directamente.
—Solo es por una poción tranquilizante. — explicó de manera tranquila, Remus asintió acariciando su baja espalda con cuidado disfrutando de la calidez que podía sentir a través de la tela.
— ¿Por qué la tomaste? — preguntó con curiosidad y un poco de preocupación, todo en Lucius parecía estar bien y supuso que había tenido una discusión con Snape. Tal vez no había sido tan buena idea ir a verlo en ese momento.
—No quiero explicarlo ahora, Lupin. — Lucius habló con un tono más bajo y Remus entendió, podía poner otro tema en la lista de los que tocarían una vez que viajaran. Dejó un beso en la frente del rubio dudando unos segundos pero al final decidiéndose a hablar.
—Deberías ir a hablar con Severus de nuevo, tuvimos una ligera discusión. Y luego ir al medimago. — sugirió aun mirándolo a los ojos notando como el patriarca fruncía el ceño ante su solicitud.
—No lo necesito. — Reclamó, el licántropo sonrió pensando que era lo que molestaría a Lucius de ver a uno. Recordó las marcas de más que había dejado y se sonrojó ligeramente, si, Lucius realmente debía revisar que nada malo hubiera sucedido.
—Sé que tienes uno que es de tu familia, solo para que te revise ¿Si? No se la forma en que podría afectarte los cambios que hicimos. — no quería lastimarlo y mucho menos enterarse tiempo después de que lo había hecho.
—Veré. — el rubio no cambió su expresión y Remus sonrió de lado, volvió a acercarse besando sus labios. Suspiró ligeramente apegándolo más a él, alzando su mano para acariciar su cabello.
Se sentía cálido y agradable que el patriarca devolviera los gestos.
Cuando se separaron el licántropo agarró la mano de su compañero y caminó hacia donde estaba sentado antes, sentándose en la silla del rubio y haciendo que se sentara a horcajadas sobre él. Lo abrazó rodeando su cintura y volviendo a enterrar su rostro en su cuello respirando profundo.
—Es mi silla. — murmuró el patriarca mientras pasaba sus manos por su espalda, el alfa se estremeció ligeramente y besó su hombro.
—Lo siento. — se disculpó, lo había hecho sin recordar que este a fin de cuentas era un lugar más de Lucius que suyo, al menos mientras el omega siguiera viviendo con él.
—No, está bien. — susurró, Remus apoyó sus manos en su cadera acariciándolo suavemente chupando ligeramente la marca haciéndolo jadear. Sonrió un poco presionándose un poco más contra él, quería invadirlo de nuevo, dejar su marca en él, había algo extraño y él no estaba descifrando que.
—Eso… es hacer trampa. — Lucius se quejó enterrando ligeramente sus dedos en el cabello del menor, tratando de controlar el ritmo de su respiración.
—Aun puedo volver a la habitación y tomar una ducha fría. — Remus sonrió siendo totalmente sincero aunque volvió a presionarlos entre sí. Parecía que no era el único animado pese a que el celo había acabado hace un par de días.
—Maldición, no puedes solo irte luego de hacer eso. — reclamó el patriarca rodeándolo más con sus brazos.
—Pareces tener trabajo. — acarició su espalda bajando su mano un poco más, presionando su mano en el borde de su pantalón atrayéndolo más hacia sí.
—Luego lo completaré. — el licántropo se preguntó que había llevado al omega a dejarlo entrar al despacho, acarició la mejilla del rubio mientras lo observaba, notando las mejillas algo rosas y los labios más rojos por los besos. Pero parecía desanimado, había ligeros toques de tristeza en su aroma y no los entendía. Tal vez podrían hablarlo cuando fueran de viaje.
Se inclinó de nuevo y lo besó con intensidad tratando de borrar todo de su mente, no quería que estuviera triste.
Cuando el omega murmuró su nombre no pudo evitar otra oleada de orgullo y cariño, muchas cosas parecían estar cambiando entre ellos.
…
Sirius gruñó ligeramente, de pronto el recuerdo de lo que había pasado en la luna llena había dejado de ser un recuerdo tranquilo.
Recordaba cada palabra de la maldita serpiente y esta vez el enojo pudo extenderse en él.
¿Qué acaso Remus no lo veía? ¿La manera en la que la serpiente lo enredaba para asfixiarlo? Ni siquiera se había disculpado, Remus no le había pedido que se disculpara tampoco.
¡Un poco de la voz de alfa y Malfoy simplemente tendría que hacerlo!
Pero no, Remus siempre había sido demasiado blando para utilizar esas armas.
Clavo sus uñas en la cama mirando la habitación sintiéndose de pronto ahogado. Agarró uno de los jarrones y lo tiró contra la pared, cuando un elfo apareció él estuvo a punto de maldecirlo cuando notó lo parecido a su madre que sería eso. Volvió a tirarse a la cama y se tapó los ojos con el brazo.
Necesitaba esa tranquilidad.
Debía recuperarla, esa tranquilidad había evitado que se peleara con Remus, había logrado que no fuera arrastrado hacia esa finca de su prima. Había logrado que tomara el té con esa mujer y Andrómeda.
¡Se había sentido bien, feliz! ¡Sin el maldito enojo que lo embargaba!
Gruñó con fuerza jadeando. Debía ir a ver a la única persona que podía ayudarlo.
Gracias por leer :D¿Qué creen que sea la segunda poción que le dio Severus a Lucius? ¿Es realmente un tranquilizante?
AnaM1707: No todos XD solo un Malfoy. Debo admitir que pensandolo si, Remus iría bien con él pero por alguna razón no me agradan juntos :'0 .Severus se siente seguro de su inteligencia y astusia, pero no así de su belleza.Sirius y él tendrían mucho que recorrer :'D
Cristine Malfoy; Bueno, aquí se resolvió eso XD Saludos owo
