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Miró hacia Remus una vez más, este estaba cocinando la cena más temprano de lo habitual ya que ese día era de nuevo luna llena, pero esta vez su celo no se había sincronizado con esa fecha.
Lucius se removió ligeramente desde donde estaba, podía notar la concentración que ponía el licántropo en algunos movimientos y en probar la comida. Él no podía evitar estar nervioso, tenía una deuda con Severus y debía pagarla, podía ser esa noche o cualquiera de las otras cinco lunas que aún les quedaban juntos pero cuanto antes mejor, lo único que no había previsto era esa culpa que empezaba a pinchar en su pecho como un mosquito molesto.
Severus no le había prohibido comentárselo, es más, no había si quiera tocado el tema sobre el hecho si debía decírselo o no a Remus, como que si fuera pura decisión de él.
Si no se lo decía podía ahorrarse muchos problemas, como el miedo y enojo del licántropo antes de su transformación aunque eso lograría que parte de la confianza que ambos habían ganado se hiciera pedazos. Si lo decía había una gran posibilidad de que el lobo se negara rotundamente y eso haría que siguiera en deuda con Severus hasta que pudiera convencerlo.
Era obvio que lo mejor era no decirle. Era fácil, incluso podía hacerle creer que fue accidental para evitar que la desconfianza empezara a aferrarse entre ellos.
Observó la espalda del rubio trigo mientras este servía los platos y luego miró hacia la mesa acomodada, trató de ignorar el pequeño nudo en la garganta y se dirigió a ella sentándose en una de las sillas.
—Te ves algo tenso. — Remus le sonrió mientras colocaba un plato en el lugar de cada uno para luego tomar asiento a su lado, de manera caballerosa agarró su mano besando sus nudillos haciendo que el patriarca diera un ligero respingo sintiendo que la culpa se acumulaba un poco más.
—Solo estoy algo tenso. — Miró hacia la comida pensando que olía y se veía bastante bien, normalmente era el omega quien proveía los alimentos pero la verdad era que nunca había sido bueno en ello. Teniendo tantos elfos ¿Por qué debía destacarse en la cocina?
—Lo siento, si es muy incómodo para ti…— Remus suspiró soltando su mano, un poco de pena se notó en su voz. Lucius trató de mantenerse callado y evitar esa conversación pero no pudo evitar excusarse.
—No, no es por ti. Black estará husmeando de nuevo por aquí en la mañana. — Recordó la intervención del alfa en la casa, había sido totalmente incomodo por el hecho de que Lupin ya se había ido a trabajar. Debía recordar cerrar la red floo para la mansión de su aún esposa ahora que Sirius vivía con ella.
—Deberían tratar de al menos tolerarse. — El licántropo sonrió ligeramente y Lucius aprovechó para comer un bocado sintiendo como parte de la opresión en el pecho desaparecía. Era extraño, pero parecía que ahora sería más susceptible a las emociones del alfa.
¿Tendría que ver con la luna llena también?
Severus no podía tener razón en que su debilidad se debía por otra cosa.
— ¡Él no lo hace nada fácil! ¡Venir aquí exigiéndome una respuesta de donde esta Snape! — Su voz sonó convincentemente frustrada, él agradeció que no delatara que por su mente estaban pasando miles de cosas y ninguna tenía que ver con el cachucho molestando en la mañana.
—Lo siento, por eso lo quité de las protecciones temporalmente. Creí que Severus ya había vuelto, recibí mi poción como era costumbre. — Remus lo observó aun sin empezar a comer, sonriéndole cálidamente. Lucius respiró profundo y asintió comiendo un poco más, limpiándose con la servilleta antes de hablar nuevamente.
—Sí, volvió. Su celo duró solo siete días no un mes. Pero eso no quiere decir que le queden ganas de hablar con Black. — murmuró con desdén aunque algo rencoroso. Severus lo había sacada de sus protecciones y no podía pasar sin anunciarse, podría como venganza hacer que se encontrara con el perro pero no quería quedar en el medio de una situación inmanejable.
Realmente prefería a su amigo vivo y sin traumas.
—Yo no he hablado personalmente con él desde hace un par de semanas, por poco creí que debería comprar la poción en otro lado pero la envió. — El licántropo fue sincero al decirlo, moviendo un poco su comida con el tenedor. Lucius se mordió la lengua para no regañarlo por esa acción y prefirió concentrarse en su propio plato.
—Oh, yo si he ido a hablar con él varias veces. Pero no pienso pasarle mensajes de tu amigo pulgoso. — Se burló ligeramente con lo último.
—Sirius no tiene pulgas. — Defendió a su amigo.
—Eso no puedes asegurarlo. — Siseó ligeramente, Remus dejó escapar una pequeña risa con diversión antes de apoyar su mano en su hombro.
—Espero que la comida te esté gustando. — Besó su mejilla antes de empezar a comer, el rubio lo miró de reojo mientras asentía aunque no podía evitar estar distraído. Remus pareció comprender su tensión porque no hizo ningún intento nuevo para entablar una conversación, ambos comieron en silencio por varios minutos y al terminar el licántropo se levantó levantando los platos también, pero antes de que pudiera dirigirse a la cocina para lavarlos Lucius habló.
—Quiero pasar las barreras mientras estés convertido. — Había decidido no decirle nada, era el camino más seguro pero se sorprendió al darse cuenta lo incomodo que era para él, estaban una tregua después de todo y debía respetarla.
— ¿Qué…? ¿Pero qué diablos…?— Remus frunció el ceño dejando los platos en la mesa pero Lucius chasqueó los dedos haciendo aparecer a uno de los elfos que entre medio del silencio tenso se llevó todo. El rubio miró a la criatura irse hacia la cocina antes de volver su vista hacia el licántropo que seguía parado y apoyando una mano en la mesa, el omega pudo enseguida sentir que estaba alterado pero que trataba de controlar sus feromonas.
—Severus cree que no es peligroso. — Carraspeó lamentándose de que el elfo también se llevó las servilletas, quería levantarse y terminar la conversación ahí, pero no tenía más opción que seguirla.
¡Todo era por su lapsus de culpa! ¿Qué tanto le costaba tragarse la incomodidad y seguir en silencio? Por ello odiaba tener consideración, lo metía en problemas como estos.
— ¿Disculpa? — Remus se forzó a sonreír un poco, pero por el ligero temblor en la voz Lucius supuso que se estaba conteniendo para no gritarle.
—Bueno, no para mí. Le debo un favor y creo que él quiere probar algo con este solo…— trató de explicar manteniendo su tono tranquilo, tratando de contagiar un poco de confianza hacia el menor pero no funcionó en lo absoluto.
— ¿¡Que rayos les sucede a ustedes dos!? ¡No pueden jugar con el lobo como si fuera un perro! — Lucius se tensó ante lo dicho y frunció el ceño, fastidiado tanto por ser interrumpido como por esa insinuación ¡Él no veía a la otra forma del Gryffindor como un perro! Si lo viera así no estaría nervioso ¡y mucho menos le hubiera ganado la culpa! —Maldita sea ¡No me traten como si fuera uno! —
Lucius apenas advirtió la ligera connotación herida en la oración.
— ¡Confío en él lo suficiente como para saber que si dice que no es peligroso, no lo es! — Se levantó de su asiento apoyando sus manos en la mesa, quedando frente a frente a su compañero. Ambos se gruñeron por lo bajo pero ninguno retrocedió.
— ¡Él no puede estar seguro de eso! — Lupin se hizo apenas un poco para atrás, evitando que el patriarca lograra poner su mano sobre la suya. Lucius apretó los labios ante esa acción antes de volver a hablar.
— ¿No confías en él? — Bajó su tono, tratando de que sonara suave, no como un reclamo más como una pregunta cualquiera.
— ¡Cuando se trata de la bestia no confío en nadie! Como si quieran se atreven… ¿Qué hizo? ¿Alguna alteración en la poción? ¿O solo es una prueba al azar? — Dio varios pasos para atrás para alejarse de la mesa y negó con la cabeza, Lucius trató de acercarse rodeándola.
—Remus…— Murmuró su nombre, tratando de llamar su atención. Podía notar que estaba molesto.
— ¡No! Maldita sea, no estas preguntando. Solo estas avisando. — el menor clavó sus ojos dorados en el él y el omega se detuvo, podía sentir varias emociones pasar por él pero se aferró al enojo.
— ¡Bueno, le debo el favor! — Alzó la voz, ya no había una mesa que los separara pero mantenían algunos pasos de distancia el uno con el otro, como que si fueran a atacarse si estuvieran más cerca. Con la luna llena tan acuestas, Lucius prefería no arriesgarse.
— ¡Él mismo me advirtió que tu cercanía podía anular la poción durante un periodo de tiempo limitado! — Le devolvió con el mismo tono, un poco de desesperación en sus palabras.
—Estoy seguro de que él…— El rubio respiró profundo antes de hablar, estirando un poco su mano hacia él pero el licántropo la golpeó ligeramente para apartarlo.
—Por Merlín, no puedo creerlo ¡No pueden jugar con el lobo! — Remus apretó los puños y le volvió a gruñir, Lucius no pudo evitar sorprenderse al notar que aunque se veía molesto y desesperado no estaba usando la voz de mando.
—Oh, vamos…— Trató de calmar la tensión sin poder evitar que la culpa volviera a derramarse en él. Incluso con tantas armas que podría usar, Remus ni siquiera había sacado su varita para enfrentarse a él.
— ¡No le quites importancia! ¡Maldita sea…! ¡No puedo creer que tu…!— Lupin negó con la cabeza, sin siquiera poder terminar sus oraciones.
— ¡Esta bien, puede ser otra noche! — Casi gritó, apretando los puños sintiendo sus mejillas arder ligeramente ante su propia declaración. El licántropo lo miró de nuevo, con genuina sorpresa y Lucius le devolvió la mirada en desafío.
— ¿Disculpa? — Remus habló luego de varios minutos de silencio, mucho más suave y con duda en vez de enojo.
—Yo… si estaba preguntando, por eso te lo dije. Tengo…— Tragó, haciendo lo posible para no desviar la mirada. —Cinco lunas para convencerte, hoy no es necesariamente la única oportunidad. Creo que puedo confiar en su criterio y mi confianza puede servir para ambos. — dio un paso hacia él, volviendo a estirar su mano ligeramente pero esta vez el castaño no se apartó dejando que el patriarca apoyara una mano en su brazo.
—Lucius…— Murmuró su nombre de forma suave, casi como que si no creyera lo que estaba diciendo.
—Si quieres que haga un juramento inquebrantable que no lo haré hasta que me des permiso podemos hacerlo. No estoy mintiendo cuando digo que estoy preguntando y no lo solo avisando. — murmuró, bajando la voz sin poder evitarlo. Había notado el enojo y decepción en los ojos del menor y había dolido, no entendía exactamente porque pero no le agradaba esa sensación.
Lo miró, quedándose quieto en su lugar y correspondiendo el abrazo cuando el licántropo lo estrechó contra él con fuerza haciéndolo ocultarse. Lucius suspiró bajito dejando que apoyara su nariz en su cabello.
—Gracias. — Remus murmuró besando su cabello, el rubio se aferró más a él restregando su mejilla, disfrutando del ligero aroma que lo hacía sentirse mucho más tranquilo.
La culpa iba diluyéndose y por un momento pensó que ese desliz de debilidad no había salido tan mal.
—Yo…— Lucius ni siquiera sabía que decir pero sabía que tenía que decir algo, por lo que sintió algo de alivio al ser interrumpido.
—Tengo miedo, no quiero dañar a nadie. No quiero dañarte a ti en particular y no quiero mentirte, la única razón por la que el lobo no se abalanzó contra la barrera cuando te acercaste fue porque sabía que te espantarías y él quería que entraras.
El lobo usa feromonas, Lucius y él no está seguro de lo que está bien y de lo que está mal. Te ha… deseado mucho tiempo y no de una forma tierna. Es instintivo, es animal y no quiero… no quiero que te dañe.
No podría perdonarme que te dañara de esa forma. — Explicó acariciando su cabello rubio, Lucius lo escuchó sintiéndose un poco ridículo de lo bien que le hacía sentir escuchar esas palabras,
Él estaba tratando de cuidarlo, incluso de él mismo.
—Entonces… podemos esperar… yo…— Se separó un poco para hablar pero sin romper el abrazo, Remus acarició su cabello apartándolo un poco de su rostro.
—Puedes hacerlo esta noche. — Habló luego de unos segundos, Lucius parpadeó notando algo de calma en su rostro.
— ¿Me discutiste para aceptar así de fácil? — Medio reclamó sin poder evitarlo sintiendo sus mejillas calentarse un poco luego de dejar salir esa pregunta. Se mordió un poco la lengua pensando que eso había sido una muy mala táctica.
—Las próximas lunas podrían coincidir con tu celo y sería mucho peor. Sé que tarde o temprano me convencerás. — El menor explicó dando un suspiro, como resignado. Lucius no supo si sentirse bien ante la confianza u ofendido de la poca confianza que el alfa ponía en sus decisiones. —Pero… si tienes miedo o dudas, no lo hagas. No quiero que me temas después. — murmuró antes de dejar un beso en su frente.
—No seas egocéntrico, Lupin. — El patriarca sonrió de lado, acariciando el brazalete que el licántropo llevaba en su muñeca. Sabía que seguramente el lobo podía asustarlo lo suficiente como para tener pesadillas, pero se suponía que era compañeros ¿No? Seguramente no trataría de romperle la garganta a su omega.
—Quédate cerca de la barrera, entrar será algo difícil pero salir no tendrá ninguna traba para ti. Quiero que tengas tu varita en tu mano y preferiría… que tuvieras una daga de plata escondida. — Remus rodeó su cintura apegándolo un poco más a él, aun apoyando su frente en la del otro. Lucius apenas pudo contener el gesto de sorpresa.
— ¿Disculpa? — Se preguntó qué clase de trampa había en todo esto.
—Yo no confío en el lobo, Lucius. No cuando esta sin límites, muchas cosas pueden salir mal y… ¡Incluso podría atacar a Sirius solo porque estás cerca! Maldición… yo…— el alfa respiró profundo, Lucius lo abrazó haciendo que se ocultara en su cuello dejando que pudiera oler las marcas de unión. Acarició su cabello con ternura, él también estaba algo asustado pero no lo iba a decir aunque sabía que sus feromonas podrían estarlo delatando.
—Todo estará bien. — Murmuró pero eso pareció encender algo en el licántropo porque se apartó de su tacto como que si quemara para luego apoyar sus manos en los brazos del patriarca mirándolo directamente a los ojos. Lucius notó enojo en ellos y el ligero brillo dorado, casi como cuando hacía varias semanas lo había encontrado justo cuando volvía de su encuentro con ese otro alfa.
— ¡Lucius, no puedes prometerme eso! No importa que tus feromonas estén bajas, el lobo podrá olerlo. El miedo, la atracción, las feromonas que indican que estás cerca de tu ciclo y podría reaccionar de muchas maneras. — Gruñó, Lucius usó toda su fuerza para no encogerse ante las feromonas que desprendía pero notó como su gesto furioso se volvía una mueca de preocupación. —Podría morderte por accidente tratando de detenerte… No será su instinto pero podría hacerlo. — Murmuró al fin apoyando su frente en la del omega, pasando sus manos por sus brazos dejando de agarrarlo.
—No lo hará. — Lucius alzó su mano para acariciar su mejilla de forma suave, sonriendo ligeramente a pesar de que un escalofrío lo había recorrido al escucharlo.
Esperaba al menos que no lo hiciera, si su objetivo era concebir era tonto pensar que lo atacaría. Pero tal vez para el lobo él no fuera suficiente, los animales eran extraños al elegir parejas ¿Qué pasaba si en realidad no era aceptado por la otra parte…? Trató de espantar esos pensamientos y dudas de su cabeza ¡No era momentos de tenerlas!
—No puedes confiar tan ciegamente en Severus. — expresó Remus amargamente pero esta vez sin apartarse ni apartar al omega de él.
—Confío en él y confío en ti. — murmuró el rubio luego de varios segundos de silencio, sorprendiéndose a sí mismo con la sinceridad de sus palabras, Remus sonrió rodeando su cintura con un brazo atrayéndolo un poco más hacia sí.
—Lucius… maldición. Odio que siempre sepas que decir…— habló antes de inclinarse y besarlo, el patriarca aceptó el gesto devolviéndolo, rodeando su cuello con sus brazos intensificando un poco más el beso, entreabriendo los labios para dejarlo poseerlo. En algún momento los besos se habían transformado en gestos avasallantes como avalanchas, llenándolo de emociones y calor de una manera que no recordaba que le había sucedido antes.
Se separaron luego de varios minutos, mirándose a los ojos y aun con sus labios casi rozándose. El rubio se preguntó fugazmente si el licántropo llegaba a escuchar el fuerte ritmo en el que latía su corazón.
—Yo puedo hacerme responsable, de los daños que me hagas y a Black mientras estés en esa forma, aunque sin Black no perderíamos mucho. — Su voz sonó afectada por el beso a pesar de que trató de volver en sí, tratando de ignorar los sentimientos para volver a los negocios que le interesaban.
—Lucius, él es importante para mí. No quiero hacerles daño a ninguno de los dos…— Remus acarició su mejilla suavemente y el omega apenas pudo evitar apoyar su cabeza en su mano como un gato.
—Lo sé, por ello tomaré responsabilidad. Si ocurre algo, que es muy poco probable que ocurra, y alguien sale herido no podrían culparte. — Miró los ojos mieles de nuevo mientras hablaba, aun con sus brazos rodeando su cuello, lo suficientemente cerca como para sentir el aliento cálido del otro al respirar.
—Yo…— Lucius le interrumpió de nuevo en un intento de regresar a su neutralidad.
—Vamos, no necesito más cargos que puedan llevarme a Azkaban ¿Crees que estoy pensando en que pasará al ofrecerte esto? Además eres un héroe de guerra, todos dirían que "fue un accidente" o que yo estaba aquí para matarte y tú solo te defendiste. — Dejó de abrazarlo encogiéndose de hombros, apoyando sus manos en los brazos que aún lo rodeaban por la cintura.
Había realidad en sus palabras, después de todo la unión era un secreto excepto para algunas personas contadas e incluso si salía a la luz ¿De verdad Remus creía que alguien lo culparía? ¡Fue del bando de la luz! Y él era un ex mortífago. La balanza de la justicia esta obviamente inclinada hacia un lado y no era para el suyo.
—Está bien, puedo hacerme cargo de lo que puede pasar. Sé que no te arriesgaras a perder tu cabello, el lobo puede tender a morderlo para jugar. — Jugueteó un poco alzando una de sus manos para agarrar uno de los mechones rubios platinados.
—Espera ¿¡Qué!? — Lucius le quitó su cabello de las manos mientras fruncía el ceño, sorprendiéndose ante lo dicho algo horrorizado.
—Bueno… es probable. — Al notar que el Gryffindor contenía la risa tuvo ganas de pisarlo.
— ¡Eso es…! — Respiró profundo notando la diversión en los ojos mieles —No importa, es solo cabello. Mi vida es más importante. — Trató de mantener su dignidad forzando una sonrisa, pero su tensión y sus feromonas lo delataban demasiado.
—Recuerdo que… ese día, me pediste que no dañara tu cabello. — murmuró de pronto. Lucius se quedó callado, Remus siempre llamaba "ese día" al día donde habían hecho la tregua.
—No ibas a dañarlo. — Habló luego de unos minutos de silencio. Siempre era incomodo cuando hablaban del tema, habían estado bien pero sabía que a nivel instintivo al alfa seguía molestándole que hubiera buscado a otro.
—Pero tu creíste que sí. — Lupin besó su mejilla y Lucius suspiró por lo bajo.
—Bueno, también paraste cuando me asusté y dije que no continuaras, a pesar de que estabas en tu instinto alfa posesivo. — Le recordó, acariciando ligeramente sus brazos para luego apoyar sus manos en su pecho, notando tanto el cariño como la culpa en los gestos del alfa.
—Yo… si hubiera continuado a pesar de ello supongo que estaría en Azkaban. — Lucius odiaba cuando se escuchaba así de desanimado cuando hablaban del tema, por ello lo odiaba.
Los Gryffindor eran muy mártires ¿Acaso creía que le hubiera pedido una tregua si estuviera enojado? Lo que no había pasado no pasó, no valía la pena preocuparse por ello.
—Por supuesto que no, no seas ridículo. Estamos vinculados, así que tenías todo el derecho…— Trató de hablar solo para ser interrumpido.
— ¡Por Merlín, claro que no! Hubiera sido una violación y no me lo hubiera perdonado jamás.
Yo… el lobo, tiene instintos más fuertes. Él no… no se detendría. — Y ahí estaba su real preocupación, Lucius le dio un pequeño beso en la mejilla tratando de tranquilizarlo.
—No estoy en celo. — Le recordó.
—Pero lo suficientemente cerca como para que este… interesado. — El menor se removió incomodo, Lucius trató de no tensarse.
— ¿Quieres asustarme? No funcionará. — Lo miró determinante tratando de poner sus emociones bajo control, Remus sonrió un poco y volvió a besar sus labios.
—No tienes por qué dejarlo… dejarme hacer nada. Quiero que puedas irte apenas sientas que es demasiado. — murmuró suavemente acariciando sus caderas, atrayéndolo de nuevo hacia él.
—Yo…—
—Confío en ti, Lucius. — murmuró abrazándolo con fuerza y besándolo con intensidad, el omega gimió bajito dejando escapar una ligera exclamación al sentir que lo alzaba, aferrándose más a él. No tardó demasiado en ser sentado en la mesa mientras seguían besándose.
No pudo evitar una ligera risa cuando se separaron, apoyando su frente en la de él mientras acariciaba su espalda con sus manos. Suspiró bajito al sentir los pequeños besos en su rostro.
— ¿Qué sucede? — Remus murmuró con curiosidad apoyando sus manos en su cadera apegándolo hacia él, sonrió ligeramente al sentir que el omega se apoyaba en él
—No puedes decir que esta vez… utilicé el sexo para convencerte. — gimió por lo bajo, presionando su entrepierna aun vestida contra la de él sonriendo al notar como el menor trataba de contener el jadeo.
—Oh… no, no puedo decirlo. — dejó escapar una ligera risa mientras deslizaba sus manos por debajo de su camisa, acariciando suavemente sus costados. Lucius se estremeció al sentir las manos cálidas sobre él, lo aprisionó un poco más con sus piernas
—Podría haber… sido buena idea. — bromeó llevando sus manos a la camisa de su compañero y empezando a desabrocharla, dejando que él levantara la que traía.
—Yo no estoy tan seguro de que fuera bueno pelear luego de acostarnos. — Murmuró el alfa antes de besar su cuello chupando un poco la piel sensible, Lucius no pudo evitar retorcerse un poco llevando su cabeza hacia atrás, deslizando sus dedos por su cabello.
A Remus le gustaba dejar marcas, marcas fáciles de ocultar bajo la ropa pero parecía que el solo hecho de saber que estaban ahí le agradaban. A Lucius nunca le habían gustado los rastros de más que podía dejar el sexo pero nunca se había quejado de esa actitud en el licántropo, tal vez por el hecho de que eran tan fáciles de ocultar pudo tomarles el gusto.
—Eres demasiado blando, Lupin. Yo pude…— Trató de terminar su oración sintiendo su rostro caliente, estremeciéndose al sentir sus manos presionando sus costados.
—Pero no lo hiciste. — presionó un nuevo beso en su cuello mientras empezaba a desabrochar la prenda, abriéndola y sacándola un poco dejándola en los brazos del omega.
— ¡A-ah! — Respiró profundo, algo tembloroso. —Él que está tratando de tener algo ahora eres tú. — Remarcó terminando de desabotonar su camisa, acariciando la piel del licántropo con sus manos sonriendo un poco al sentirlo gruñir en su cuello.
—Podrías detenerme lo más bien, aun puedo subir… y darme una ducha fría. — Murmuró suavemente antes de besar su hombro, Lucius presionó un poco sus dedos en su abdomen antes de apoyar sus manos en sus costados atrayéndolo un poco más presionando sus erecciones, gimiendo sin poder evitarlo.
—Suena a una amenaza. — Trató de no trastabillar al decirlo, con los labios entreabiertos y aun con las mejillas algo rojas.
—Tú eres el que remarcó que era yo quien estaba avanzando. — Se burló, Lucius subió una de sus manos de nuevo para acariciar su cabello siseando al sentir que besaba algunas marcas que había hecho días anteriores. Podía borrarlas con pociones y ungüentos pero nunca lo hacía, aunque nunca lo dijera en voz alta era agradable sentir el ligero ardor cuando la ropa rozaba esas partes de su piel, recordándole lo que habían hecho.
—Como que si no supieras… cuando quiero que continúes o cuando quiero que te detengas…— Le recordó el rubio, sobresaltándose un poco al sentir las manos de su acompañante en sus muslos, separándolos. Lucius clavó ligeramente sus uñas en su costado al sentirlo la mordida sobre su hombro dejando escapar un jadeo, estremeciéndose cuando el otro presionó más su mano sobre su muslo antes de empezar a acariciar.
Los muslos eran otro lugar donde al alfa le gustaba dejar marcas y Lucius lo sabía perfectamente.
—Tus feromonas… se delatan bastante…— apenas pudo entender lo que dijo, tembloroso al sentir que subía sus manos por su pecho desnudo antes de presionar sus pezones.
No le gustaba ser tan sensible ahí pero lo era, no pudo evitar arquearse y gemir al sentir que atrapaba uno con su boca empezando a chupar, mientras acariciaba el otro con sus dedos tironeándolo un poco. El omega gimió el nombre del menor retorciéndose un poco en sus brazos dejando escapar un lloriqueo, tirando ligeramente de su cabello para apartarlo.
— ¡O-Oh! ¡Maldición! No lo hagas, no saldrá leche de ahí. — Se quejó cuando al fin lo miró, sintiendo su propia erección presionar contra el pantalón. Gruñó ligeramente al notar el deseo en los ojos del castaño atrayéndolo hacia si para besarlo, entreabrió los labios aceptando la lengua del otro en su boca clavando sus uñas en su espalda, gimiendo entre el beso sintiendo su corazón latir con fuerza.
Sorprendía de que el sexo fuera su única manera de entendimiento, como un "todo está bien", "todo sigue normal". No, de hecho, debería ser normal.
Incluso cuando ahora había besos, abrazos y palabras dulces entre medio no dejaba de ser solo sexo.
Gimió su nombre al sentirlo poseerle, rasguñando su espalda con algo de fuerza mientras se mordía el labio, no estaba muy seguro de en qué momento debía venir el pulgoso a la casa pero si Remus no estaba preocupado por eso el tampoco debería estarlo.
A veces era increíble la manera en la que podía llevarlo al cielo, siempre era avasallante y abrumador, tan caliente como lava que destruía todo a su paso solo para dejar su mente en blanco, murmurando solo su nombre. Y luego estaba ese sonido, el corazón latiendo con fuerza, la calidez que no provenía de la lujuria y los besos que llegaban a ser más tiernos que posesivos.
Debilidad.
La debilidad no estaba en lo absoluto bien así que profundizó los besos, tratando de borrar esa ternura en sus gestos. Gimió su nombre y arqueó su espalda, clavó sus uñas en él y lo rodeó con sus piernas. No había cariño ahí, solo lujuria, solo sexo.
— ¡Remus! — alzó más su voz terminando por llevar su cabeza hacia atrás dejándose sostener, cerrando los ojos con fuerza al sentir la profunda mordida en su hombro. Gimió derramándose en la mano de su amante sin tardar mucho en sentirlo correrse entre sus muslos, jadeó tratando de reponerse y abrazándose al licántropo quien ahora lamía la herida mientras acariciaba su espalda.
Lucius parpadeó notando la sangre pero solo pasó su mano por el cabello rubio trigo tratando de recomponerse.
—Hiciste un desastre en la mesa. — Regañó, solo para decir algo. Remus dejó escapar una pequeña risa acomodándolo entre sus brazos antes de besarlo suavemente, Lucius lo dejó porque siempre lo dejaba. Mientras él no fuera el de los gestos tiernos estaba bien ¿No?
Notó solo por poco como su compañero se limpiaba las manos antes de acariciarlo.
—Y en tus muslos, sí. Lo limpiaré. — Prometió al separarse del beso, mirando los ojos del omega. El patriarca asintió sintiéndose demasiado incomodo de sus pensamientos, acarició ligeramente la mejilla del castaño apoyando su frente en la de él mientras cerraba los ojos.
—Solemos desayunar en esta mesa. — Murmuró, sintiendo que la tranquilidad volvía a él al sentir las feromonas mezcladas y sobre todo las del alfa. El rubio sentía que podía dormir en cualquier momento si se quedaba quieto en esa posición ante las ligeras caricias sobre su espalda desnuda, dejando que el alfa se separara un poco solo para después esconderse en su cuello.
—Y sigo trabajando en el mismo escritorio. — Remus mordisqueó un poco su cuello dejando marcas suaves que se borrarían en pocas horas, Lucius dejó escapar una pequeña risa mucho más relajado.
—Tu eres el que tiene algo con hacerlo… fuera de la cama. — Se burló sin abrir los ojos, jugueteando con el cabello corto de su pareja.
—Nunca he oído quejas, además, a veces eres demasiado estirado como para aceptar que quieres hacer. —
— ¡Ey! ¡Cómo diablos te atreves…!— abrió los ojos, fastidiado y avergonzado pero todo fue acallado por un corto beso en sus labios ¿Cómo hacía para moverse tan rápido? El menor siempre parecía abarcarlo completamente, de pies a cabeza.
Tal vez el Gryffindor era demasiado romántico aunque solo fuera sexo.
—No lo dije como algo necesariamente malo. Solo que… puedo sentir cuando me correspondes, las feromonas… también son como coqueteos. — Y como para remarcar su punto olfateó ligeramente sobre el cuello del patriarca quien solo clavó un poco sus dedos en su cabeza tensándose más por lo dicho que por lo que hacía.
—Entonces puedes… ¿Predisponerme a tener sexo cada que quieres? — Lucius siseó sin poder evitarlo, con un tono que sabía era peligroso pero no le importó. No supo de donde venía el enojo o si más que enojo, era miedo.
—No, no dije eso. Dije que es como un coqueteo, puedes rechazar un coqueteo ¿Verdad? También puedes hacerlo. Las feromonas solo son otro método para expresar lo que queremos o sentimos, cuando llegas demasiado cansado como para hacer algo puedo notarlo, podría ignorarlo y tratar de empezar algo pero sé que sería en vano.
En cambio puedo saber que tal vez aceptarías besos y abrazos. — el rubio trigo se separó de su cuello para mirarlo a los ojos aun sosteniéndolo entre sus brazos, Lucius notó el cariño en el gesto.
—No somos una pareja para solo hacer arrumacos sin sexo. — Le recordó sintiéndose de pronto nervioso y atacado.
—Lo hemos estado haciendo varias veces…— Remus tocó su nariz con la suya atrayéndolo hacia él de nuevo porque el omega se había apartado sin darse cuenta.
—No, claro que no. — murmuró el rubio entre dientes.
—Lucius, está bien. Estamos enlazados ¿Si? Es natural que lo hagamos por instinto, es solo eso. — acarició suavemente sus piernas antes de apartarse, agarró su varita murmurando un hechizo para desaparecer el semen que había sobre ellos, limpiando también la mesa de paso.
—Oh… el nudo. — Lucius lo observó, notándolo de pronto. Se había concentrado tanto en esas sensaciones que no se había dado cuenta antes. No pudo evitar sentirse algo egoísta al pensarlo.
—Se pasará…— el licántropo le sonrió acariciando ligeramente su mejilla dejando un beso cerca de sus labios antes de apartarse del todo de nuevo. Lucius no pudo evitar sentir un poco de frialdad en el gesto, a veces solían fastidiarse entre sí sin darse cuenta.
—Debiste haberte corrido normalmente. Hicimos los hechizos anticonceptivos. Y ni siquiera estoy en calor. — Se acomodó al borde de la mesa agarrando su brazo para evitar que se caminara más lejos, soltándolo solo cuando volvió a mirarlo. Sintió sus mejillas calentarse cuando le sonrió con cariño, desde hacía poco que le sonriera así se sentía… bien.
—El medimago dijo que deberíamos evitarlo totalmente. — Remus agarró su mano jugando con los dedos pálidos antes de besar sus nudillos.
—No debí habértelo dicho. — se quejó suspirando por lo bajo tirando un poco de su mano para que se acercara lo suficiente como para rodearlo con sus brazos.
—Él que más odiaría tener un bebé eres tú, Lucius. Y lo que menos quiero es hacer infeliz. — restregó su frente contra la de él antes de separarse para buscar su ropa, el omega se paró con cuidado.
—Siéntate en el sillón. — Mandó frunciendo ligeramente el ceño, Remus arqueó una ceja pero lo obedeció, dejando que se sentara a horcajadas en sus piernas. —Yo puedo ocuparme de esto. — murmuró tomando en sus manos su miembro, pasando sus dedos por el nudo sonriendo al escuchar al alfa jadear.
Luego se harían cargo de las feromonas y del aroma que delataba lo que habían estado haciendo, ahora estaban bien.
…
Cuando ambos terminaron de acariciarse y besarse volvieron a la habitación, yendo directamente al baño donde el licántropo decidió usar la ducha mientras el omega utilizaba la bañera ya que era él que más tiempo tenía.
Lucius suspiró tratando de deshacerse de sus pensamientos, Severus había clavado una pequeña duda en él. Duda que tal vez por sí mismo había tenido pero no se había hecho real hasta que su amigo lo dijo en voz alta.
¿Realmente ese ligero cariño que tenía era tan reemplazable como lo era una mascota? ¿Realmente veía a Lupin como algo equivalente a un perro?
Pasó sus manos por su cabello disfrutando del agua, podía notar que sus feromonas seguían rezagadas. Había pensado que era por el supresor pero de nuevo esa poción extraña que Severus le había dado hacía un mes rondaba por su cabeza.
¿Quería que sus feromonas estuvieran bajas para que lograr que las probabilidades de que el lobo atacara disminuyeran? ¿Por qué había callado? ¿Por qué parecía estar evitándolo? Habían hablado más por carta que en persona.
Frunció el ceño demasiado concentrado como para notar que el Gryffindor había salido de la ducha, por lo que apenas pudo contener el gritito de sorpresa al sentirlo apresarlo por la cintura para obligarlo a arrodillarse, haciendo que apoyara sus manos al borde de la bañera.
— ¿Qué te…?— no pudo terminar con la oración cuando el alfa lo besó, jadeó sorprendido antes de rodear su cuello con sus brazos incorporándose un poco más sin importar mojarlo más de lo que ya estaba. Sentía el calor en sus mejillas y en todo su cuerpo, reaccionando demasiado bien a las caricias del licántropo.
Mientras más cercana era la noche su debilidad crecía.
Se separó del beso al sentir que bajaba una de sus manos por su espalda mientras seguía sosteniéndolo con su otro brazo, para luego acariciar su trasero y apretarlo ligeramente. Gimió en respuesta clavando sus uñas en él, rozando sus labios y atrayéndolo más hacia sí.
Lo quería tanto.
Ni siquiera pudo analizar ese pensamiento antes de sentirlo tantear su entrada, la cual seguía lubricada y húmeda por su encuentro anterior.
—E-Espera… ¿No falta poco para que…? ¡Ah! — no pudo evitar interrumpirse por un gemido mientras se aferraba más a él cerrando los ojos, sintiendo que lo penetraba con sus dedos. Sentía su propio miembro palpitar pero no se atrevió a bajar sus manos, demasiado ocupado en anclarse a él.
Remus dejó un suave beso en sus labios antes de apartarse, agarrando suavemente sus manos y haciendo que se agarrara del borde de la bañera para que no se cayera, notando lo tembloroso y jadeante que estaba.
—No vuelven a decidir algo sobre mi transformación a mis espaldas ¿Está bien? — murmuró aun apoyando una de sus manos sobre las de él. Lucius respiró profundo tratando de dejar de jadear y que su rostro no mostrara cuanto excitado estaba, pero otra parte de él si lo demostraba bastante bien.
—Tu venganza es infantil. — su tono salió burlón y el rubio agradeció eso, por poco creyó que saldría demasiado bajo.
—Estoy seguro que no se te dificultará deshacerte de tu problema. — le dio un besito inocente en la nariz, rodeando su propia cintura con una toalla antes de salir. El rubio gruñó bajito sintiendo sus mejillas arder de rabia y vergüenza mientras seguía aferrándose al costado, bajó la mirada a su erección y negó con la cabeza.
Se lo iba a pagar.
Salió bastante rato después, el alfa ya estaba vestido y no tenía rastros de aroma a sexo en él, Lucius arqueó la ceja pensando que seguramente se había vuelto a bañar. Caminó hacia su armario, vistiéndose una vez que se decidió por el conjunto dándole la espalda al licántropo.
Resopló al notar su sonrisa divertida y se dirigió hacia él, sentándose al lado suyo en la cama.
—Estás muy molesto. — Lupin no hizo amago de tocarlo y Lucius lo miró fastidiado antes de voltear el rostro.
—Cállate, Lupin. — gruñó ligeramente haciendo reír al alfa.
Pero ambos se callaron, Remus se levantó escuchando los pasos en las escaleras y supuso que Sirius había entrado por la puerta que daba al jardín.
Lucius se tensó frunciendo el ceño de que se tomara la libertad de venir hasta allí pero no dijo nada cuando la puerta se abrió mostrando a Black, había recuperado casi toda su forma de los viejos tiempos, pero aún se veía algo cansado y ni siquiera disimuló la mirada de odio hacia el rubio.
El patriarca sonrió de lado parándose y cruzándose de brazos.
—Ya casi es hora. — Black habló mirando hacia su amigo y tratando de ignorar a la serpiente, a Lucius casi le hizo gracia ese gesto. Podría tratar de picarlo pero realmente no quería armar una pelea en su habitación, no cuando Black podría llenar de feromonas el lugar y él no tenía intenciones de irse a otro cuarto.
—Ya voy, no tenías que subir hasta aquí. — El licántropo agarró la mano de Lucius haciendo que cambiara su gesto, atrayéndolo hacia sí. Sirius rodó los ojos y salió de la habitación dando un portazo, murmurando algunas maldiciones que solo hicieron reír a su amigo.
Remus acercó su rostro a él antes de apoyar sus labios sobre los suyos, Lucius aceptó el beso apegándose un poco a él, rodeando su cuello con un brazo para profundizarlo pensando que sabía a chocolate, tal vez había estado comiéndolo mientras esperaba. Sonrió de lado y bajando su mano, apretando y masajeando su entrepierna. Lupin se apartó dando un jadeo mirándolo sonrojado mientras el rubio sonreía.
—Creo que tú no tendrás tiempo de arreglar tu problema. — Tarareó acomodando la camisa del licántropo, ampliando su sonrisa al notar su vergüenza.
—Lucius…— El alfa gruñó ligeramente pero no de manera amenazante, así que el humor del omega no cambió.
—No debiste haberte metido en este juego. — se burló, manteniendo su sonrisa cuando recibió otro beso corto. El Gryffindor acomodó un poco su ropa para que no sea notorio antes de salir, pasando por al lado de su amigo y bajando las escaleras.
— ¡Ey! ¿Estás bien? — Sirius preguntó con curiosidad bajando las escaleras rápido para quedar al lado de su amigo.
—Sí, ¿Por qué preguntas? — Trató de mirar hacia otro lado agradeciendo cuando terminaron de bajar, caminando bastante rápido hacia la puerta.
—Estás muy rojo. — Presionó el sangre pura con preocupación.
—N-no es nada. — No pudo evitar casi tartamudear al hablar, demasiado avergonzado.
— ¿Sabes que…? ¡Oh! ¡No quería enterarme de lo que hacían! — Sirius se quejó dándose cuenta y negando con la cabeza, alejándose unos pasos.
—Entonces deja de imaginarnos, es un poco enfermo. — Atacó más como reflejo, tal vez algunas mañas del patriarca se le estaban empezando a pegar.
— ¡Moony! —
—Lo siento, solo estoy avergonzado. — sonrió en disculpa antes de salir, la luna aun no salía del todo por lo que tenía poco tiempo. Caminó rápidamente y pasó la barrera, relajándose una vez ahí. Sacó la poción y se la tomó, pensando que no sentía ningún sabor distinto a la anterior.
Tanto se había distraído que olvidó decirle a Sirius que Lucius tal vez pasaría la barrera esa noche.
No tardó más de veinte minutos en empezar a escucharse los huesos rompiéndose antes de que un aullido cortara el silencio de la noche.
Esa vez el lobo solo tardó unos minutos en reconocer a Sirius como su compañero de juegos antes de que ambos empezaran a correr.
…
Debían haber pasado al menos un par de horas corriendo y jugando, Sirius estaba siendo perseguido amistosamente por el lobo cuando de pronto se detuvo. El perro también lo hizo volteando la cabeza confundido, notando como la bestia se levantaba en dos patas y trataba de olfatear solo para correr hacia el borde de la barrera más cercana a la casa golpeando contra él.
Sirius resopló aun como perro mientras se acostaba en el pasto a muchos metros del lobo para evitar enojarlo. Había esperado que el rubio esta vez no se acercara pero al parecer el oxigenado quería molestar, acomodó su cabeza entre sus patas para evitar que su amigo lo viera como una amenaza para su omega.
Lucius se acercó mucho más seguro que la otra vez y sin parar hasta la barrera, Sirius sintió casi un deja vu al ver como el lobo se apoyaba contra el escudo olfateando, tratando de tocar la mano que el patriarca había apoyado.
Se sentó esperando que tras eso Lucius desapareciera o que Remus volviera a mirarlo y decidiera si seguir jugando o perseguirlo en mal plan. Parpadeó varias veces al notar que el lobo caía pesadamente de nuevo a su posición de cuatro patas antes de alejarse de la barrera pero solo un poco, Sirius movió la cabeza tratando de ver que ocurría, temía que si se movía de lugar esos ojos dorados se clavaran en él.
No tardó demasiado tiempo en notar que el rubio estaba pasando la barrera, el perro apenas se contuvo para no correr hacia allí. Hizo todo su esfuerzo para no ladrar enloquecido para evitar una catástrofe por lo que no pudo evitar sentirse frustrado e inútil.
¿Qué diablos planeaba Malfoy? ¿Era una forma de manipular a su amigo? ¿Hacerse lastimar para que le tuviera lastima?
Debía intervenir, debía hacer algo. Aunque ese algo fuera salvar el trasero del maldito rubio no podía consentir que su amigo se torturara con algo que no fue su culpa.
Estuvo a punto de gruñir para que el alfa se concentrara en él, pero tal vez con el patriarca en el territorio el lobo no tuviera piedad y Remus también se sentiría culpable de dañarlo.
Miró atentamente como Malfoy se arrodillaba antes de quitarse la camisa para dejar a la vista las marcas de unión y lo que parecía una mordida nueva en el hombro, Sirius no pudo evitar sentir un escalofrío al notar que el patriarca corría su cabello para dejar su cuello más a la vista.
¡Oh, Merlín! ¡Si Moony trataba de morder debía correr y evitarlo! ¡No, no! ¡No dejaría que Remus se atormentara con eso!
El lobo se inclinó y olfateó las marcas, lamiendo suavemente pero parecía que no tenía intención de morder. Sirius se maldijo por no leer el libro que Remus le había prestado ¡Tal vez sabría qué hacer en esa situación! Por la forma en que Malfoy agarraba con fuerza la varita y estaba más tenso que una tabla era obvio que estaba asustado hasta la medula.
¿Por qué pasar?
El perro se paró al notar como el lobo apoyaba su cabeza en el pecho del omega empujándolo para acostarlo boca arriba, tapando con su cuerpo lo que quiera que estuviera haciendo. Por la posición Sirius podía suponer que Moony tenía una de sus patas sobre el pecho lampiño mientras olfateaba, parecía que no había un real peligro
Luego el lobo gruñó y el pelo del animal más pequeño se erizó, ladró solo una vez como reflejo haciendo que la bestia alzara su cabeza mirándolo mientras seguía gruñendo mostrando los dientes. Sirius retrocedió estando muy dispuesto a correr pero en un movimiento inesperado Malfoy se sentó y se aferró al lobo, casi como un pedido mudo que no lo dejara solo.
Eso pareció calmar totalmente al alfa el cual se levantó solo para acomodarse a su alrededor, acostándose y dejando que apoyara su espalda en el mientras apoyaba su gran cabeza en su regazo y abdomen, protegiendo al omega de cualquier posible ataque. Sirius no pudo evitar en pensar en esos cachorros que se acurrucaban alrededor de su juguete favorito, haciéndose un bollito a su alrededor.
¿Por qué el rubio oxigenado parecía menos nervioso?
Y entonces lo notó, alzó rápidamente su mirada y no tardó en alcanzar los ojos negros quienes observaban desde el balcón de la habitación.
Severus Snape estaba ahí, teniendo su varita y con los ojos clavados en la pareja, casi como un halcón listo para atacar si algo salía terriblemente mal.
Sirius miró de nuevo hacia Malfoy y su amigo, retrocedió algunos pasos y al notar que el lobo solo lo observaba con aprensión pero no salía tras él corrió hacia otro borde de la barrera. Se transformó en hombre y salió de inmediato, jadeando y agarrando su varita de nuevo notando como Moony no se había movido de su lugar alrededor de su compañero.
Caminó hacia la casa y trepó por el costado, saltando hacia el balcón y aterrizando a pocos metros del Slytherin pero este lo ignoró aun mirando hacia el dúo.
— ¿Por qué hiciste que Malfoy cruzara? — Atacó directamente ¡Debió haberlo sabido! Malfoy no era lo suficientemente valiente ni Remus le interesaba tanto como para ponerse en peligro.
—Falta solo media hora antes de que se convierta de nuevo en hombre. — Severus habló ignorándolo, Sirius no tardó en notar que sus feromonas estaban bastante leves. Hacía un poco más de un mes que no lo veía ni lo sentía de ninguna manera, parecía que cuanto más buscaba más empeño ponía el pocionista para no encontrarse con él.
— ¿Pasó toda la noche, ya? — miró hacia el cielo, había estado tan nervioso que no se había dado cuenta. —Quería hablar contigo, te busque por todos lados. — Volvió en sí de nuevo clavando sus ojos grises en el otro hombre que solo observaba a la pareja.
—Este mes solo atendí clientes frecuentes. — La neutralidad en sus palabras solo logró ponerlo más nervioso y no tardó en sentir que el enojo se extendía de nuevo en él.
—Así que me estabas evitando. — Gruñó por lo bajo, acercándose un paso más. Notó que el omega tenía su varita en su mano pero ni siquiera se tensó al tenerlo más cerca.
Odiaba ese cambio de actitud, que solo lo estuviera ignorando como que si no sintiera al menos rencor hacia él.
— ¿Qué es lo que quieres, Black? — Su tono salió profesional, Sirius respiró profundo tratando de calmarse empezando a contar en su mente como le había enseñado a hacer Harry en esas situaciones.
—Tus feromonas calmantes. — Se sintió feliz al notar que eso si logró tensar al Slytherin.
—…
Son creadas como reflejo, Black. No tengo mucho control sobre ellas. — Clavó sus ojos negros en él y Sirius le devolvió la mirada, dio un paso más pero esta vez Severus si se alejó volteando un poco para que quedaran frente a frente. Las varitas en sus manos estaban apuntando hacia el otro pero aún no las habían alzado para atacar.
—Has una poción— ¿Qué no era bueno en eso?
—Todas las pociones así son adictivas y tú quieres utilizarlas todas las semanas, al parecer. Pero hoy pareces más humano que de costumbre, Black. — Se burló, Sirius apretó más su agarre sobre su varita.
— ¡Es porque estoy cerca de ti! ¡Te necesito y pagaré lo que haga falta! — casi gritó, alzando su mano pero no se acercó más sabiendo que el omega podía simplemente irse. Estaba ahí solo por Malfoy y no creía que Snape fuera tan leal a él como para quedarse si las cosas se ponían difíciles.
¡Las serpientes ni siquiera sabían que era lealtad!
—Mmm… no. — dijo quitándole importancia.
— ¡Quej- Snape! — Se corrigió, odiando la pequeña sonrisa triunfal en el rostro del omega.
—Lo que necesitas es un sanador de la mente. — Esta vez su tono fue neutral de nuevo, Sirius se mordió la lengua preguntándose si tomárselo como un consejo o como un ataque.
— ¿A dónde crees que estuve yendo este mes? — Al final decidió decir la verdad ¡Necesitaba la poción! Aunque tuviera que confiar… en él. — ¡Pero solos sirve por un rato! Me siento calmado pero a veces tan enojado ¡Estoy tan desesperado para pedir tu ayuda! — remarcó.
¡Ojala hubiera alguien mejor que él!
— ¿Y qué harás si no quiero dártela? — Desafío, Sirius pensó que no solía reaccionar muy bien ante los desafíos incluso después de tantos años.
—No querrás meterte conmigo enojado, puedo arruinarte la vida. No olvides que eres un omega. — Gruñó pero fue lo suficientemente inteligente como para no tratar de agarrarlo, podría ser más fuerte pero ese lugar no le daba ventajas a ninguno de los dos.
—No olvides que tu ahijado sale con el mío y ¡Sorpresa! Tratando de vengarte de mí lo perderás a él. — Snape sonrió, Sirius frunció el ceño parpadeando varias veces como analizando la información.
—Harry no…— Murmuró, ya no tan seguro.
"Me gusta Draco" y Harry era capaz de hacer muchas cosas con alguien que solo era su amigo ¿Qué ocurría con quien le gustaba? Si, el omega era bonito y olía bonito ¡Pero era un Malfoy! ¡Harry debía pensar con la cabeza no con la nariz!
—Oh, vamos ¿Puedes estar tan seguro de que él no está enamorado de Draco? — presionó el ex espía.
—Maldita serpiente yo…— se quedó callado tensándose cuando el ex profesor se acercó y apoyó su mano en su mejilla. Abrió la boca para hablar pero Snape fue mucho más rápido y le metió una pequeña capsula tapando su boca y su nariz, el Gryffindor trató de agarrar su varita que en un descuido había guardado pero fue demasiado tarde, pocos segundos después cayó dormido.
—Yo también puedo aprovechar tu debilidad por mis feromonas, Black. — Lo levitó antes de volver a observar a la pareja, al ver al lobo alejarse abruptamente de Lucius antes de empezar a cambiar decidió que era suficiente y empezó a caminar a la sala llevando su carga dormida con él.
…
Lucius se quedó sentado mientras lo veía transformándose, no podía evitar que la angustia y preocupación se mezclaran en él.
Había estado asustado pero a pesar de ello había seguido las recomendaciones de Severus. La marca a la vista había distraído lo suficientemente al lobo y luego se dedicó a olfatear, debía admitir que se había sonrojado terriblemente al notar que no tenía la menor idea de las intenciones del lobo.
Cuando lo apoyó contra el suelo había pasado su nariz húmeda por su cuello, su pecho y hasta su abdomen, Lucius no pudo evitar temer que bajara más pero el lobo solo se concentró en la piel expuesta antes de empezar a lamer. Se había detenido en su vientre para luego subir y lamerle la cara, solo el ladrido lo había distraído de él y Lucius no pudo evitar entrar en pánico.
Había prometido hacerse cargo, que se haría responsable de cualquier daño y aunque Black le importa muy poco, para Remus si era importante. Así que lo abrazó de manera instintiva, aferrándose a él en un intento de que no se alejara y pareció funcionar, el lobo tomó eso como un signo de que necesitaba ser protegido y se había acurrucado a su alrededor.
Eso había sido muy agradable, sentir el pelaje contra su piel, su calidez. Apenas había podido evitar abrazarse más a él, olía suavemente a jabón y también a feromonas alfas, un poco más fuertes pero no demasiado por lo que supuso que no las estaba usando.
Luego de eso solo había acariciado el pelaje dejando que el lobo restregara su cabeza contra su abdomen y la apoyara en sus piernas, se alegraba de que cualquier rastro de instinto de apareamiento en el lobo pareció desplazada por la protección.
—Remus…— murmuró apenas se volvió humano, se veía adolorido y cansado pero igualmente el hombre lo abrazó, Lucius le devolvió el gesto sorprendiéndose cuando lo besó intensamente de nuevo casi obligándolo a recostarse.
Quería preguntar que ocurría pero al separarse notó de nuevo la mirada cansada y adolorida, los brazos del alfa temblaban un poco al tratar de mantenerse sobre él pero sin colocar su peso. Lucius acarició sus mejillas suavemente.
—Apóyate en mí, soy lo suficientemente fuerte. — murmuró dejando un ligero beso en su mejilla, el licántropo casi se desplomó encima, apoyando su cabeza en el pecho del omega respirando irregularmente. El rubio acarició sus cabellos con cariño antes de bajar a su espalda, verificando si tenía alguna herida.
—Lucius…— murmuró con su voz quebrada.
—Shhh… no pasó nada malo. — Lucius besó su coronilla abrazándolo con algo de fuerza para tratar de calmarlo, estremeciéndose al sentirlo besar su marca.
—No quiero… no quiero hacer esto de nuevo. — habló al fin por lo bajo, Lucius suspiró suavemente y acarició su espalda con cariño, sintiendo algunas de las cicatrices y algunos rasguños que había dejado antes de que se transformara. No pudo evitar sonrojarse un poco ante eso.
— ¿Se sintió tan mal? — Preguntó en tono bajo.
—No, se sintió muy bien. Tranquilo, pleno… sus deseos se vieron aplacados. Lucius… ¿Sabes que un omega puede tener hasta tres ciclos más incluso cuando está esperando? — se incorporó un poco, solo lo suficiente para ver el rostro de su omega quien frunció el ceño.
—No estoy esperando. — Lucius clavó sus uñas en su espalda en un intento de marcar su punto pero el castaño lo miraba insistente.
—Pero se sintió como…— trató de explicar.
— ¡Solo es la poción! ¡No estoy embarazado! — casi gritó, remarcando el desdén en sus palabras notando la tensión de su acompañante cuando terminó.
—Bien… yo… lo lamento. Solo…— Remus trató de incorporarse, quedando arrodillado en el suelo. Lucius suspiró sentándose y abrazándolo de nuevo, el alfa trató de soltarse pero el rubio solo se aferró más.
—No tendría problemas es llevar a tu bebé. — murmuró, sabiendo que eso lo calmaría. Remus aún estaba confundido, recién transformado aún tenía algunos instintos básicos y escucharlo hablar con tanto desdén de una descendencia juntos seguramente había tocado algo en él. Supo que su suposición era cierta cuando el rubio trigo se relajó en sus brazos devolviéndole el abrazo con fuerza.
—Eres tan hermoso, Lucius. Tan bonito, amor. — murmuró atrayéndolo más hacia sí, Lucius no pudo evitar tensarse al sentir esa sensación cálida expandirse pero no se apartó.
Era solo un estúpido mote, era solo una palabra.
No significaba nada para ambos. No podía significar nada para ambos.
—Lucius. — El patriarca levantó la mirada y Remus le gruñó ligeramente a Severus, el rubio solo abrazó más a su pareja. —Estás pálido. — Remarcó el ex profesor observándolo pero deteniéndose a algunos metros de ellos notando los ojos dorados clavados en él como que si fuera un peligro.
—Estoy bien. — Lucius alzó un poco su voz, acariciando ligeramente la espalda del castaño en un intento de que volviera a centrarse en él.
—Te aferras a él como que si fuera una tabla en el medio del océano. — Severus se burló arqueando una ceja.
—Yo solo…— Lucius suspiró sintiendo pánico al notar que no podía explicarlo pero luego recompuso su gesto y respiró.
Era instinto, su instinto estaba a flor de piel porque su compañero acababa de transformarse. Acarició suavemente los cabellos rubios trigo sonriendo ligeramente cuando el alfa lo abrazó más.
Al levantar la mirada notó que Severus estaba volviendo hacia la casa.
Había algo raro en su amigo ¿Era culpa?
Agitó la cabeza, tal vez la escena del hombre lobo revivió recuerdos en él. A veces olvidaba de que Remus casi lo mataba al convertirse.
—Lucius, déjame protegerte. Déjame cuidarte. — El castaño lo aprisionó más con sus brazos y Lucius acarició su cabello volviendo a él. Trató de calmarse y dejar sus pensamientos atrás, notando la sinceridad en los ojos mieles.
Instinto. Enlace. Era algo normal.
—Sí. — murmuró.
.
Gracias por leer :D ¡Felices fiestas!
Cristine Malfoy: me alegra que te guste :D ¡Feliz navidad!
AnaM1707: ya volveremos a tener mas de ellos dos w Como vimos aquí esa vez Sev se salvo de Sirius veremos si la proxima tiene la misma suerte.
¡Feliz navidad! :D
