Hola :DPerdón desde ya su hay algun error, no tuve tanto tiempo para corregirlo.¡gracias por leer!

Habían aplazado la pelea lo más que podían pero sabiendo que sería esa noche no había forma que seguir tirando más allá.

— ¡Es la primera navidad luego de la guerra! ¡Por supuesto que quiero pasarla con ellos! — Harry frunció el ceño haciendo lo posible para que sus feromonas de enojo no se desparramaran, tensándose completamente ante el pequeño gruñido del omega.

— ¡Pues yo no pienso pasarla con los Weasley y todos tus amigos! — El rubio alzó la voz y el moreno no pudo evitar sentirse un poco herido.

— ¿¡Entonces que quieres que hagamos!? — Respondió ofendido obligándose a dar un paso atrás, agarró su varita pero no la levantó, no quería hacer de eso una pelea con maldiciones también.

—Ir a la cena de mi familia, por supuesto. — Draco se cruzó de brazos alzando su barbilla, Harry respiró profundo haciendo rodar su varita entre sus dedos algo sorprendido con que el omega no sacara la propia ante la amenaza.

—Se supone que somos una pareja, deberías venir conmigo. — Hablo algo desanimado mirándolo directamente a los ojos pero eso pareció encender más el enojo del Slytherin.

— ¿Solo porque eres el alfa deberías elegir donde pasarla? ¡Ja! ¡No me hagas reír! — Draco se burló con desdén.

— ¿¡Qué tanto te cuesta acompañarme!? ¡Ellos son mi familia! — Le recordó. No iba a dejar de lado a Hermione y a Ron, ni a la familia que le había dado un lugar ¿Por qué Draco no podía entenderlo?

— ¡Pues no me agradan! — No pudo evitar gruñir por lo bajo ante lo dicho por el rubio.

— ¿Qué no ves que estoy tratando de integrarte a los que considero importante para mí? — Se quejó amargamente mientras lo observaba.

— ¿¡Y tú no ves que estoy tratando de hacer lo mismo!? ¡No, claro que no! ¡Él único con buenas intenciones siempre eres tú, Potter! — Draco gruñó y se fue dando un portazo, Harry suspiró sentándose en el sillón. Agradecía que hubiera hechizos de privacidad en todas las salas o Sirius y Narcissa ya sabrían del gran desacuerdo que tenían.

Sabía que los Malfoy festejarían la navidad en esa finca, todo estaba hermosamente adornado aunque la temática no era rojo y verde, si no azul y plata. Fue bastante curioso para él ver un árbol de navidad de color blanco, adornado con esferas de distintos tonos de azul y celeste.

Había sido una mañana sorpresiva, Sirius no se había presentado en el desayuno porque ya se había escapado con los Weasley para ayudar en la fiesta, sabía que a pesar de todo una invitación le llegó a la familia de Draco pero parecía que ellos la habían declinado.

¡Bien, se lo esperaba! ¡Y se esperaba la pelea sobre donde pasar las fiestas! Pero realmente quería pasarla con Draco ¿Qué les costaba a los Malfoy aceptar…?

Salió de la biblioteca mirando como los elfos terminaban de adornar, sonriendo ligeramente al ver que en algunos lugares si ponían los muérdagos verdes. Suspiró y caminó hacia la chimenea más cercana, por la hora y el día sabía que Remus seguiría en su casa.

Murmuró la dirección y tiró los polvos floo, al menos ya sabía aterrizar bien. Sacó un poco de cenizas de sus hombros antes de salir de la chimenea.

— ¿Remus? — Alzó la voz entrando a la sala la cual se encontraba vacía, no pudo evitar sonreír divertido al ver las decoraciones rojo y verde, que cambiaban a azul y plata luego de unos minutos. Parecía que el par no se había puesto de acuerdo en que color dejar toda la casa así que simplemente habían dejado ambas.

— ¡Señorito Potter! — una elfina apareció mirándolo con sus grandes ojos, en sus manos llevaba una bandeja de galletas.

— ¡Hola, Twinky! ¿Dónde está Remus? — Preguntó amablemente moviendo su varita y murmurando un hechizo para deshacer sus feromonas. Sabía que no duraría mucho pero también sabía lo fastidiado que se sentía su suegro ante sus rastros de aroma.

— ¡Ya baja, señorito! Wen le ha avisado que usted llegó. — la criatura hizo una reverencia antes de caminar a la cocina.

—Harry. — Ni siquiera tuvo tiempo de sentarse antes de escucharlo bajar, no pudo evitar sonreír.

— ¡Remus! — Caminó hacia él y lo abrazó, el mayor dejó escapar una pequeña risa y le devolvió el gesto antes de revolverle el cabello.

— ¿Qué te trae por aquí tan temprano? Creí que estarías con Draco. — Harry suspiró cin poder evitarlo, sintiendo como el desánimo lo alcanzaba nuevamente. Había venido ahí a pedir consejo y esperaba poder llegar a una solución.

—Peleamos. — Fue sincero.

— ¿Justo hoy? — Preguntó sentándose en el sillón, Harry se sentó frente a él sonriendo ligeramente cuando los elfos hicieron aparecer una mesa baja entre medio, para que luego aparecieran algunas bandejas con galletas y un juego de té.

—Pues… no decidimos donde pasar la navidad ¿Tu y Lucius que harán? — Agarró la galleta agradeciendo que no se moviera o hablara, los gemelos Weasley ya lo habían asustado con algunas y, la verdad, no había podido comer esas galletas.

—Yo iré con nuestros amigos y él con su familia, nos veremos mañana. — A Harry le impresionó que sonara tan quitado de pena ¡Como que si esa fuera una solución aceptable!

—Espera… ¿Qué? — Dejó la galleta a medio comer, mirando asombrado hacia el amigo de su padrino.

—Harry, no olvides que no somos una pareja. Solo tenemos un enlace. — Remus le sonrió partiendo una barra de chocolate que había en la mesa y comiendo un pedazo. Harry lo miró sin creérselo ¿Cuántas veces había entrado de pronto y los había encontrado besándose? O acurrucados o abrazados o haciendo algo juntos.

¡Cosas de parejas! Ya casi no entraba de pronto porque temía pillarlos en una posición más comprometida.

—Pero ustedes… ¡Oh, vamos! ¡Se ven como una pareja! Un enlace no hace esto, he visto enlaces hechos en borracheras como el mío y que son bastante fríos porque lo único que quieren es que termine el año. — Señaló frunciendo el ceño.

¡Todos los que conocían el enlace lo notaban! Incluso Sirius hacía bromas al respecto de lo pegajosa que era la pareja, aunque siempre callaba cuando Remus aparecía.

—Pero tú y Draco no son fríos en lo absoluto. — Harry asintió ante lo dicho.

— ¡Porque le quiero! — El niño que vivió enrojeció luego de decirlo. —Yo… ustedes… ¿De verdad no lo pasaran juntos? — preguntó nuevamente antes de tomar un poco de té, haciendo lo posible para no escupirlo al notar que no tenía azúcar. Se lo tragó y dejó la taza agarrando la cucharita y poniéndole algunas cucharadas tratando de hacer el menor ruido posible al revolver.

—Sí, de verdad. — Remus parecía tranquilo con esa respuesta y eso le señaló a Harry que el licántropo no estaba incómodo con el hecho.

— ¿Y Lucius… te regalará algo? — Decidió cambiar de tema sintiéndose algo decepcionado, al final del día parecía que no había otra opción. Suponía que por ello la gente normalmente tenía parejas de sus círculos, para evitar esas peleas, incluso estaba seguro de que Ginny se burlaría de él al enterarse.

—No lo sé, creo que no. — Harry volvió a levantar la mirada al escucharlo, frunciendo el ceño ante esa respuesta.

—Pero tu si a él y seguramente también a su familia. — Se quejó, eso era de esperarse por parte de Remus.

—Sí. — Asintió el licántropo sin cambiar su expresión tranquila, Harry suspiró dejando la taza.

—Pero no es justo, él tiene el dinero suficiente como para…— Empezó a hablar solo para ser interrumpido por el mayor.

—Harry, no se trata de que si tiene dinero suficiente o no, si no de si quiere hacerlo. — Remus le sonrió con ternura, el más joven se hundió en el asiento mientras lo escuchaba. —Yo si quiero hacerlo y lo haré, eso no lo obliga a hacerlo también. — A veces Rems era demasiado bueno y Lucius no merecía tanta consideraciones.

—Pero si no es algo reciproco es un poco triste. — No pudo evitar decir, no quería hacerlo sentir mal pero… si era un poco extraña la situación.

— ¿Por qué? Yo sé que esperar de Lucius y un enlace no nos obliga a ser… tiernos con el otro en las fiestas. — Harry suspiró asintiendo, era casi imposible pensar que el patriarca y Remus no era una pareja de verdad pero parecía que al final del día no lo eran.

¿Por qué eran tan cariñosos uno con el otro entonces?

—Remus… ahm… Draco y yo estamos saliendo, de verdad. — Admitió luego de varios minutos de silencio, mirando hacia la galleta sin querer enfrentar los ojos del mayor.

—Oh ¡Eso es genial, Harry! Felicidades. — Revolvió su cabello de nuevo —Pero deja que pasen las fiestas antes de decírselo a Sirius. — bromeó divertido.

—B-bueno esto es gracias a ustedes, de alguna forma. Ustedes terminaron… llevándose bien, pese a los prejuicios de Lucius y tu desconfianza. Realmente se ven como una pareja… y a pesar de todo parecen ser felices uno con el otro aunque no se den cuenta.

No me importa si lo de ustedes es amor o no, pero hay algo. Y es bonito. Supongo que nos hizo pensar que a fin de cuentas si era posible. — Explicó tratando de no tropezarse con las palabras sintiendo sus mejillas calentarse al notar la sonrisa de cariño del rubio trigo.

—Lo nuestro terminará en unos meses más, lo tuyo y Draco seguramente no. Estoy seguro que saldrán adelante juntos…— Aunque el tono del ex profesor no cambió había un ligero toque de nostalgia en sus gestos, Harry se incorporó comiendo otra galleta antes de hablar.

—Si… pero ahora… Él tiene razón, estoy tratando de integrarlo a las personas que quiero y él también lo está tratando, el problema es que no podemos estar ambos en dos lugares distintos a la vez. — Cedió, era injusto tratar de arrastrar a Draco con los suyos cuando no estaba dispuesto a ser arrastrado hacia la familia del rubio.

Había planeado la noche con antelación manteniéndose positivo, aferrándose ante la idea de que el rubio aceptara a acompañarlo pero cuando se enteró que la familia Malfoy rechazó la invitación supo que la pelea se llevaría a cabo.

—Habla con Narcissa, ella está organizando todo. Podrías pedirle que la cena fuera un poco más temprano o un poco más tarde, van a la fiesta un rato luego vienen a cenar. — Aconsejó, Harry levantó la mirada. Hermione siempre tenía buenos consejos pero debía admitir que ahora ella solía estar ocupada, mientras él mantenía unos meses "de vacaciones" ella seguía estudiando y casi trabajando, Ron estaba entrenando para ser Auror.

— ¿Y dónde estaríamos a las doce? — Preguntó soltando el aire, era lo que más le preocupaba.

—Creo que ahí si deberían separarse, cachorro. Estar cada uno en su lado y después pueden poner una hora para reunirse en algún lugar neutral.

Pero no debes hablarlo conmigo, debes ver qué opina Draco. — Remus lo instó, Harry asintió algo pensativo antes de alejar definitivamente las galletas de él. Eran bastante ricas pero aun debía probar bastante comidas que debían servirse esa noche.

—A veces es difícil ponernos de acuerdo. — Admitió preguntándose si Remus tenía esos problemas con el patriarca. Volvió a mirar al árbol que en ese momento se volvió blanco y sonrió, parecía que ellos si habían logrado encontrar un intermedio.

—Deben encontrar un punto intermedio, cachorro. — Remus externó los pensamientos del joven volviendo a llamar su atención.

—Tú y Lucius la tienen fácil con cada uno por su lado, sin rencores. — No pudo evitar decirlo, sonrojándose de vergüenza luego de haber soltado la frase.

—Él es un padre de familia, Harry. No es discutible para él en qué lugar estar. — Remus respondió con tranquilidad y Harry asintió mientras se paraba.

— ¿Severus irá a la cena de los Malfoy? — Preguntó más por curiosidad, Sirius había estado preguntándole por el ex profesor de pociones y él no había podido responderle.

—No lo sé, creo que sí. — el licántropo se encogió de hombros y el más joven sonrió.

—Bien… veré los horarios y lo hablaré con Draco, tal vez podamos ir a ambos lugares después de todo. — Habló con ánimos renovados, tenía esperanza de que esta vez si pudieran ponerse de acuerdo.

—Espero que te vaya bien, cachorro. — Le deseó. Harry asintió y estaba por despedirse cuando decidió preguntar.

—Remus…— Miró hacia el nombrado notando que tenía su atención.

— ¿Si? — Harry tragó, preguntándose como decía lo siguiente.

— ¿En serio ustedes dos no son una pareja? Sirius me comentó que en la última luna llena él pasó la barrera y…— dudó bajando más la voz mientras hablaba.

—Solo fue un pedido de Severus, Harry. El lobo no le haría daño a su pareja. — Corrigió el mayor pero el salvador del mundo mágico no estaba seguro que fuera una razón suficiente.

—Pero aun así, debió haber tenido bastante confianza en ti. — Recalcó.

—Tal vez, no vemos más tarde. — se despidió acariciando el cabello del menor, Harry asintió caminando de nuevo a la chimenea, preguntándose si Draco seguiría en la casa de su madre aunque resintiendo un poco que Remus prefiriera casi echarlo que seguir por ese rumbo en la conversación.

Remus suspiró mirándolo marchar y se pasó la mano por el cuello, no debía tocar temas con Harry que aún no había tocado con Lucius. Cuando se había transformado de nuevo en humano había sido abrumador, solo había querido agarrarlo entre sus brazos de nuevo y aunque recordaba lo que había dicho había respetado el hecho de que Lucius prefiera mantener en silencio esa conversación.

— ¿Qué quería el salvador del mundo mágico? — Lucius se burló bajando las escaleras, vestido solo con una bata la cual iba atando. —Tiene un maldito don para arruinar el desayuno. — Remus sonrió asintiendo antes de acercarse.

—Tuvo una pequeña discusión con Draco. — Le informó.

— ¿Debería sentir pena por él? — No pudo evitar sentirse divertido ante el tono del omega.

—Lo solucionará. — sonrió antes de acercarse abrazando con fuerza al omega, aspirando ligeramente en su cabello sintiendo el aroma suave del champú. —Te duchaste. — murmuró besando su cabeza.

— ¿Vas a decir algo más obvio? — tarareó ligeramente el patriarca rodeando su cuello con sus brazos, Remus apoyó su frente en la de él rodeando su cintura con sus brazos atrayéndolo más hacia sí, tirando ligeramente de la bata para dejar expuestas las marcas que había dejado por debajo de su cuello.

—Aún no hemos terminado el desayuno…— murmuró acercando su rostro hacia él antes de apoderarse de sus labios, besándolo con intensidad.


Severus tiró de nuevo el pergamino y suspiró, no era tan difícil. Movió la pluma preguntándose cómo escribirlo de una manera corta y concisa.

¡Si, sería noche buena! ¿Qué mejor momento para enterarse que…?

Respiró profundo y escribió en un pequeño pedazo de papel.

"Los colores de la poción no estaban invertidos"

Volvió a guardar la pluma y dobló el pergamino guardándolo en su bolsillo, solo tenía que dejarlo en algún lugar donde el patriarca lo viera, reconocería la letra y tal vez entraría en pánico pero al menos estaría rodeado de toda su familia como para hacer una estupidez.

Verlo aferrarse a Lupin luego de la transformación lo había hecho darse cuenta de muchas cosas, como que la mayoría de lo que hacían no era instintivo si no más emocional a pesar de que estaban en negación constante. Lucius con sus prejuicios internalizados y Lupin… pues no sabía que pensaba Lupin.

Agarró la invitación a la fiesta y la observó, tal vez se pasaría unos minutos pero sin duda prefería quedarse en la cena de los Malfoy, iba a ver mucho menos gente y sería más tranquila.

— ¡Amo, señor! — miró hacia el elfo y dejó la invitación a un lado —Llegó otro regalo. — Severus resopló, no se había esperado ese cambio de actitud de las personas hacia él, un solo artículo de algunos diarios recordando la "triste historia de amor" con Lily y el hecho de que era omega y ahora era blanco de regalos de fans estúpidos o gente con mucha lastima.

—Revisa que es, ya sabes cómo tienes ordenarlos según su contenido. — Había gente que le mandaba cosas estúpidas y otras que tenían el suficientemente cerebro como para regalar ingredientes de pociones de gran calidad, así que había elegido no tirar todo de una aunque no prestaba atención a las tarjetas que decían quien lo había mandado.

Debía ir a revisar su laboratorio y lugar de trabajo, luego tal vez iría a ayudar a Cissy para enterarse de alguna noticia. También debía pedirle que tuviera especial cuidado con Lucius esa noche.

Apareció de nuevo en su laboratorio parando al notar que había una caja envuelta en papel de regalo de color gris con algunas líneas plateadas, junto con un moño azul. Frunció el ceño extrañado de que el elfo no se lo hubiera llevado pero tal vez había aparecido recientemente ahí, miró la tarjeta con curiosidad y casi quiso resoplar.

"Sirius Black"

Dejó el regalo sobre la mesa y utilizó varios hechizos para saber si era peligroso, pero incluso luego de estos lo rodeó con una burbuja antes de agitar la varita para que la caja se abriera. Nada sucedió por los siguientes diez minutos así que se acercó sin deshacer el escudo de protección, frunció ligeramente el ceño al notar que había varios viales y una nota.

Agarró los frascos uno a uno y los dejó sobre su mesa, los revisó a conciencia antes de abrirlos sorprendiéndose un poco. El maldito perro había sido astuto, se preguntó cuánto dinero había gastado para obtener esas cantidades de ingredientes.

Pero si había sido tan bueno con el regalo… entonces así de grande era el favor que quería pedirle. Agarró la nota y sonrió ligeramente al leerla, reconocía perfectamente la letra de Black.

"Por favor, realmente necesito ayuda"

¿Así que había aprendido a pedir por favor sin amenazar? Una táctica… interesante.


— ¿Entonces Draco no vendrá a cenar? — Lucius siseó ofendido mientras seguía a Cissy por el pasillo de la mansión. Su idea original había sido hacer la cena en Malfoy Manor pero para ella y para Draco era mucho más cómodo seguir en el lugar donde estaban viviendo, y a pesar de que estuviera enlazado con Lupin, no iban a cenar en la casa del licántropo.

—Yo no dije eso, dije que atrasaremos la cena una media hora para dejarle tiempo de llegar. — Respondió la dama de forma suave, Lucius negó con la cabeza agarrando más su bastón sintiéndose molesto.

—Cissy, la cena siempre ha empezado a la misma hora todos los años que se hizo. No lo malcríes. — Regañó esperando que ella no señalara las fechas que pasaron cuando estaban al borde de la guerra.

—Creo que ya es bastante tarde, lo malcriamos los dos. Aunque podrías utilizar tus nuevos conocimientos para un nuevo bebé. — Cissy sonrió divertida y Lucius no pudo evitar detenerse, sorprendido.

— ¿Estás embarazada? — "¿De quién?" se tragó la segunda pregunta sintiéndose confundido.

— ¿Qué? ¡No! Tal vez planeabas tener un bebé con Lupin. — ella sonrió mientras negaba, Lucius volvió a negar con la cabeza resoplando levemente.

—Cissy, ya hablamos de esto…— Gruñó por lo bajo recordando un poco de la conversación que había tenido con ella ya hacía varias semanas.

— ¿Realmente se separaran cuando termine el año? — Narcissa se detuvo dándose vuelta para que quedaran frente a frente.

—Pues… sí. — El patriarca se removió incomodo ante la mirada analítica de la rubia, Narcissa suspiró.

—Se ven bien juntos… nunca te has preguntado ¿Qué hubiera pasado si lo hubieras conocido antes? Antes de que nos casáramos… cuando tu padre decidió…— Ella quitó un poco de su guante para luego volverlo a acomodar, demostrando algo de nerviosismo.

—Él no es un sangre pura y era un cachorro, en ese tiempo no debió tener más de quince años. — Lucius la observó algo confundido, los alfas no reaccionaban con omegas mayores de edad hasta que ellos pasaran la mayoría.

—Hubiera sido un desastre, ya que sería el único alfa que aceptarías. — Narcissa suspiró.

—No lo creo, era menor de edad. — El patriarca le recordó sin entender porque diablos hablaban de ello.

—Lucius…—

— ¿Hay algo más que quieras decirme, Cissy? — La miró a los ojos frunciendo el ceño al notar que ella asentía.

—Ustedes si se conocieron antes, en la residencia Potter. — Admitió.

— ¿Por qué me dices esto ahora? — Ni siquiera preguntó porque ninguno de los dos parecía recordarlo porque ya suponía que era por un hechizo.

—Cuando guardamos el recuerdo y luego eliminamos todo pensábamos que jamás deberíamos preocuparnos por ello. Nosotros nos casaríamos, el hecho de que tú como omega habías sentido debilidad por un alfa no era motivo para anular el compromiso porque él no era un sangre pura. Tú estabas seguro que era un mestizo o un sangre sucia, ni siquiera quisiste averiguarlo. — Narcissa siguió con su explicación pero Lucius no pudo evitar retroceder.

—Él era un cachorro. — Dijo casi entre dientes algo molesto de que abriera ese tema que no venía al caso ¿Justo unas horas antes de la cena quería hablar de esto?

—Es gracioso, también dijiste lo mismo. — Cissy le sonrió.

—Cissy, esta información no me sirve ahora. Hagamos de cuenta que esta conversación no sucedió. — Suspiró tratando de cortar el tema.

—Tengo el recuerdo. — Murmuró sacando el pequeño frasco sellado de entre sus ropas, Lucius observó el líquido brillante y luego volteó el rostro empezando a caminar.

—No lo quiero. — Siseó tratando de evitar que la curiosidad picara en él.

—Solo quería que supieras que lo que lo llevó a buscarte a Azkaban no fue curiosidad, si no que de alguna manera recordaba tu aroma aunque inconscientemente. Si fue capaz de eso es porque realmente le interesas. — Ella caminó a su lado sin soltar el vial, Lucius suspiró mirando el líquido brillante antes de negar con la cabeza.

—Nunca había estado con un alfa, si hubiera sido así mi aroma habría cambiado. Mi padre se hubiera dado cuenta. — Dijo tratando de mantenerse neutral.

— ¿Debería darme gracia que lo primero que pienses que hicieron fue acostarse a esa edad? — la dama arqueó la ceja haciéndolo enrojecer.

—Vete al diablo, Cissy. — Habló aun con las mejillas calientes sintiéndose completamente avergonzado.

—Que poco caballero, Lucius. — Ella dejó escapar una pequeña risa antes de guardar el pequeño vial de nuevo, agarrando el brazo que su esposo le ofrecía. —Vamos, tenemos muchas cosas que decidir para esta noche. —


—Treinta minutos, Potter. — Draco terminaba de acomodar el cuello de su túnica, mirándose al espejo.

—Sí, luego una hora en la cena con tu familia y después media hora más en la fiesta. — Asintió Harry sonriendo.

—Y luego cada uno con su familia para el intercambio de regalos y eso. — Repitió el plan el rubio, el salvador del mundo mágico suspiró sintiéndose de pronto nervioso. Miró a Draco a través del espejo.

— ¿Podríamos encontrarnos luego? — Preguntó al fin, recordando lo que le había dicho Remus.

—Si… si no estás borracho para entonces. — Se burló.

— ¡Bien! Entonces… todo está decidido. — Sonrió mientras acomodaba su ropa mirándose al espejo, había decidido por un traje de color negro y camisa blanca. Draco en cambio llevaba una de sus túnicas de gala de color azul con detalles en plata. —Trata de no ser grosero con mis amigos. — Le recordó, divertido.

—Nunca soy grosero, son ellos quienes no me reciben con los brazos abiertos. — Draco empezó a peinarse mientras hablaba, Harry contuvo la sonrisa.

—Aun las cosas están un poco tensas pero dejaran de estarlo pronto, ya lo verás. — Prometió sintiéndose positivo. Ron había hecho mala cara cuando le dijo que trataría de ir con Draco, sabía que no se liberaría de los interrogatorios de sus amigos los próximos días y no tenía idea de cómo decirles que lo que había entre Draco y él no era fingido.

—No pienses que le daré regalos a todos los Weasley y compañía. — El rubio lo miró mal desde el espejo y Harry dejó escapar una risita.

—Claro que no, solo deberías dar los regalos que realmente quieras dar. — Trató de mantener su tono maduro al decirlo.

Te lo dijo Lupin ¿Verdad? — Arqueó la ceja mientras peinaba su cabello, lo había mantenido medianamente corto para el día. Harry enrojeció.

—Es bueno con las palabras. — Murmuró, sin aceptarlo del todo.

—Es bueno entendiendo a las personas, Harry. Si no lo fuera, lo de él y mi papá no estaría sucediendo. — se acercó al moreno y pasó el peine por su cabello haciendo una ligera mueca al notar que seguían desordenados. El Gryffindor dejó escapar una risa y besó sus labios rápidamente antes de quitarle el peine.


—Nos vemos mañana, entonces. — Remus se acercó al patriarca que solo había regresado a la casa a arreglarse, sonrió ligeramente al notar que estaba peinando y atando su cabello.

—Sí, creo que no habrá problema en ello. — Lucius se levantó agarrando su bastón, había mandado a hacer uno nuevo e igual al anterior pero aunque seguía siendo una cabeza de serpiente plateada ya no era de plata, aunque no le había dicho ese detalle al licántropo.

—Te ves hermoso. — el rubio sonrió ligeramente dejando el bastón de lado, dejándose abrazar. No respondió el halago solo alzó sus manos apoyándolas en las mejillas de su compañero antes de besarlo disfrutando del contacto, entreabriendo sus labios al sentir su lengua tocarlo dejando que se hiciera cargo.

Se separaron luego de algunos besos más suaves, acomodando lo poco que habían desacomodado al abrazarse y besarse así.

—Disfruta de la fiesta. — Lucius habló volviendo a agarrar su bastón, Remus le sonrió y le dio un rápido beso en la frente.

—Y tú de la cena. — Deseó antes de caminar hacia la chimenea, usaría red floo. Sabía que era un poco arriesgado no quitar los rastros del omega en él por el hecho de que todavía muy pocos sabían de su enlace, pero realmente no le importaba, esperaba que todos estuvieran lo suficientemente distraídos como para no notarlo.

El patriarca esperó que el castaño se fuera antes de sacar su varita, apareciendo a la entrada de la mansión de su esposa. Esperaba que dentro de todo, todo saliera bien.


Había visto al chico Potter y a Draco presentarse en la fiesta lo cual le dio la respuesta de porque Narcissa la había atrasado media hora. Fue casi divertido ver la expresión del Weasley menor, incluso la señorita Ginebra había estado más animada ante la llegada de la pareja.

No importaba cuanto se esforzaran en ser cordiales era obvio que los Weasley estaban algo tensos con Draco, aunque tal vez Arthur y Molly merecían un premio por verse tan realistas en la bienvenida al rubio.

Se preguntó cómo se sentía Draco rodeado de los pelirrojos, Severus podía notar su sonrisa pequeña ensayada para las reuniones largas y aburridas. Debería felicitar luego al joven por mantener sus labios cerrados sin insultar a ninguno.

Miró casi analítico el brazo de Potter que rodeaba la cintura de Draco y agarró una de las copas que ofrecían sin acercarse a saludar a la pareja, prefiriendo quedarse en un costado mientras todos saludaban. No pudo evitar sorprenderse un poco al ver a Lupin llegar, estaba solo y no tardó en dirigirse a la pareja para saludar ¿Así que Lucius y él no festejarían la navidad juntos? Llevó su mano hacia el bolsillo donde tenía escondida la nota.

Eso podría hacerlo más difícil o más fácil ¿Cómo saber si el patriarca iba a reaccionar mejor o peor con la ausencia del padre de la criatura?

—Así que viniste. — Ni siquiera se estremeció al escuchar esa voz conocida, apenas volteó para mirar a su antiguo némesis.

—Solo por veinte minutos. — Solo había ido a vigilar para luego ir a la cena de los Malfoy, ya había saludado a Minerva por lo que no tenía mucho que hacer.

— ¿Recibiste el obsequio? — Tomó un trago más de la copa antes de responder.

— ¿Usando otras tácticas, Black? — Se burló sin siquiera tratar de disimularlo.

—Mira… nos odiamos. Por alguna razón somos o soy susceptible a tus feromonas, me ayudan a sentirme calmado o a enojarme con más facilidad, lo cual es la parte mala pero… Harry realmente está interesado en el chico Malfoy y no quiero que me aparte porque no puedo ser cordial con cualquiera que tenga su sangre.

Es decir ¡Llama por su nombre a Malfoy! — Black refunfuñó, Severus se preguntó qué tan borracho estaba y porque tan temprano, aunque no olía demasiado a alcohol por lo que supuso que solo había tomado algunos tragos para calmar sus nervios —Necesito ayuda y pagaré por ella. —

— ¿Estarías dispuesto a ponerte de rodillas para no perder a tu ahijado? — Lo observó con seriedad conteniendo la sonrisa al notar la duda en el alfa.

No importaba que tan distinto se sintiera de su familia, los Black eran orgullosos por herencia.

—Yo…

— ¿Sí o no, Black? — Volvió a presionar aun con veneno en su voz.

— ¡Sí! Cometí un error antes por no confiar en un amigo antes y si Remus confía en ti puedo hacerlo también. — Trató de no verse sorprendido ante la respuesta así que trató de mantenerse neutral.

Era mucho más fácil tratar con Lupin que con Black.

—Está bien, trabajaré contigo. Pero ten en claro que yo no puedo usar supresores así que los tomaras tú, cualquier broma o cualquier intento de sobrepasarte hará que nuestra asociación se rompa pero no te devolveré el dinero. — Aceptó de pronto pensando en Lucius unos segundos.

—Pues define broma. — Black tarareó divertido.

—Black, mi laboratorio no es para jugar y a la primera que rompas algo estás fuera. — Le advirtió, no había diversión en su voz.

— ¡Okey, okey! Por Merlín, no tienes sentido del humor. — Refunfuñó.

— ¿Quieres que te ayude o no? — Severus le recordó mientras fruncía el ceño, dando un paso para separarlos más. Agradecía que sus feromonas estuvieran bastante bajas esa noche.

— ¡Sí! — Casi se burló de la emoción del Gryffindor pero prefirió mantenerse lo más frío posible.

—Entonces luego hablaremos con más detalle de esto, ahora déjame en paz. — tomó un poco más de la copa antes de dejarla, estaba por irse cuando sintió que el alfa rozaba ligeramente el collar que traía, agarró su mano enseguida deteniéndolo y gruñéndole.

—Usas un collar para evitar una mordida. — No supo porque Black parecía tan sorprendido, la mayoría de los omegas la llevaban, sobre todos aquellos a los cuales se le había recomendado dejar los supresores.

—Sí, trata de tocarlo con los dientes y estarás un mes en coma. — Advirtió sin exagerar, la poción en la cual había embebido el collar era un poco peligrosa.

— ¿Es acaso legal? — El sangre pura pareció confundido.

—Te sorprenderá saber que sí. — solo por algunos huecos en las leyes era legal, pero no le iba a explicar todo eso al cachucho.

—Creí que ya estarías enlazado… con eso de que no estás usando supresores…— Black parpadeó, aun pareciendo sorprendido.

—Black, hay miles de formas de evitar un enlace en un celo. — Se burló con desdén ¿Acaso lo creía tan tonto?

—Como no compartirlo con nadie. — Murmuró.

— ¿En serio quieres armar una discusión cuando te acabo de decir que te ayudaré? — Siseó soltando su mano notando como el alfa retrocedía un paso, eso fue suficiente así que agarró su varita y empezó a caminar, sabiendo que no lo hechizaría por la espalda con tanta gente alrededor.

Era tonto sentirse así, llevó su mano a su cuello y gruñó ligeramente hacia sí mismo.

No debió aceptar pero se estaba auto castigando, acarició de nuevo la nota que había escrito y suspiró. No le correspondía esa decisión y la había tomado por su amigo, así que ahora había aceptado algo que podría salirse de control por culpa.

Por eso no debería tener amigos, siempre terminaba dándolo todo, cuidándolos a su extraña manera.


Había algo raro en la actitud del niño que vivió pero aun no averiguaba que. Se había sentido bastante aliviado cuando su hijo al fin llegó a la mansión pero no había esperado que realmente viniera con Potter como Cissy le había dicho.

¿El niño que vivió no debería estar con sus admiradores y rodeado de Gryffindor durante las fiestas?

Lo que si lo alegraba era que Severus hubiera aceptado venir, parecía algo serio y se había concentrado más en Cissy pero prefirió no prestarle tanta atención a ello cuando notó el ligero aroma a Black. Sabía que si alguien podía poner de humor extraño a su amigo era ese tonto perro.

Había puesto especial atención a como Potter usaba los cubiertos, en la comida de entrada los había utilizado bien y en el plato fuerte también, aunque con el postre por poco hacía un desastre con el caramelo que se deslizaba del flan. Notaba que estaba nervioso, se preguntó si era porque continuamente lo estaba observando para poder marcar cualquier equivocación o si otro asunto estaba agobiando al muchacho.

Lucius miró hacia Draco de manera interrogativa y este se encogió de hombros como dando a entender que no tenía la menor idea. El patriarca miró hacia su esposa y esta solo arqueó una ceja, Severus parecía demasiado concentrado en sus pensamientos como para seguir las acciones de Potter así que Lucius no lo interrogó respecto a ello.

—Gracias por acompañarnos, señor Potter. — Habló Cissy ya que era ella la anfitriona del evento, normalmente hablarían durante la cena pero la presencia (muy nerviosa) del salvador del mundo mágico había logrado que se concentraran en lo que el pobre chico hacía más que en conversar.

—Gracias a ustedes por dejarme ser parte. — El chico apenas dio un respingo sonrojándose.

—Supongo que debe estar ansioso de volver a la fiesta. — Acotó el patriarca observándolo con seriedad, el alfa se pasó las manos por el pantalón antes de asentir un poco.

— ¡La cena estuvo deliciosa! Y el postre igual. — Potter se apuró a decir, para diversión de los tres adultos.

— ¿Una cena demasiado formal para sus gustos, Potter? — Lucius no pudo evitar sorprenderse al escuchar a Severus hablar, Draco sonrió de manera algo divertida al notar que el moreno solo se sonrojó más.

—No lo molesten más, volveré en treinta minutos, cinco minutos antes de las doce. — informó el menor de los Malfoy mientras se levantaba, Lucius frunció ligeramente el ceño cuando el niño que vivió también se levantó dejando de manera desordenada la servilleta y casi tropezándose con la silla.

— ¡Draco, espera! Nos quedan dos minutos. — Habló demasiado nervioso, sospechosamente nervioso. Lucius entrecerró los ojos sacando su varita del bastón sin poder evitarlo, solo por precaución.

—Harry, no te pongas de estricto ahora— el rubio sonrió de lado haciendo un amago para agarrar su mano pero el alfa la apartó, Lucius notó como su niño frunció el ceño y estuvo a punto de decir algo cuando el Gryffindor dejó caer una rodilla al suelo sacando una cajita de su bolsillo.

— ¿Quieres casarte conmigo? — Preguntó.

— ¿¡Qué!? — Lucius no pudo evitar pararse pero Cissy apoyó su mano en su brazo, Harry de todas maneras no le prestó atención mientras clavaba sus ojos en los de Draco quien se veía tan sorprendido como su padre.

Severus sonrió ligeramente divertido por la valentía del joven de hacerlo en frente de la familia del rubio donde tenía más probabilidades de ser rechazado.

—Sí, sí quiero. — Respondió el heredero para sorpresa de todos.

— ¡Draco! — Lo llamó su padre, incrédulo mientras el alfa se paraba y ponía el anillo en el dedo de su hijo. Ni siquiera tuvo tiempo de acercarse cuando ambos jóvenes desaparecieron, Lucius miró directamente hacia Severus. — ¡Tú lo sabías! — el menor apenas contenía su sonrisa y el patriarca podía notarlo.

—Potter fue demasiado obvio en la fiesta, Lucius. — El nombrado apretó los puños fastidiado, aunque no sabía exactamente que de todo el asunto lo enojaba.

—Sabíamos que terminarían casados tarde o temprano, querido. — Narcissa habló tratando de mantener la calma, acariciando ligeramente la espalda de su esposo. Lucius suspiró y acarició su mano ligeramente.

—Y se escapó luego de la respuesta. — Se lamentó, no se había esperado una propuesta tan pronto ¿No que lo habían planeado para años adelante? Había tenido la esperanza de que se olvidaran de sus planes pasado el año del enlace.

—Debes admitir que Potter fue inteligente y tu reacción fue inusualmente divertida. — Severus se burló ligeramente ganándose una mirada enojada del patriarca.

— ¡Severus! ¡Draco solo tiene…!— Tuvo que obligarse a cortar la oración, sabía que a su edad podía consentir casarse ¿Pero no había algo raro en la propuesta de matrimonio? Miró hacia Severus con duda. — ¿Está embarazado? — Preguntó con preocupación.

—Que yo sepa, no, gracias a Merlín. Un montón de bebés Malfoy es lo que menos necesito en este momento. — Severus acomodó la servilleta sin mirar a los ojos del mayor.

—Nos quitaste de las protecciones. — Habló de pronto Lucius mientras Narcissa sonreía bastante divertida de cómo se habían desarrollado las cosas.

No diría que Potter le había preguntado si podía pedirlo luego de preguntarle si podían atrasar la cena.

—Son demasiado cotillas y me utilizan de psicólogo. — habló irónicamente, haciendo a la dama reír y que Lucius lo observara molesto unos segundos antes de sonreír. La dama se levantó apoyando sus manos en los hombros de su esposo.

—Vamos, vayamos a la sala. Deberemos felicitar a Draco cuando vuelva. — Les recordó.

—Con la expresión que ha puesto Lucius, lo más probable es que lo secuestrará. — Severus sonrió, ambos bastante divertidos de molestar al mayor.

— ¡Son muy jóvenes para casarse! — ni siquiera se querían ¿Verdad? Aun debía hablar con Draco respecto a eso. Si, el niño había estado obsesionado con Potter por años, que Potter esto que Potter aquello y luego decidieron hacerse pareja cuando con una amistad bastaba para el ministerio.

Mientras caminaba con sus dos amigos hacia la sala pensó que poniendo todas las cartas sobre la mesa era notorio que lo que fuera que hubiera entre el chico que vivió y su hijo terminaría en romance. Apretó los labios ligeramente.

Les traería beneficios, sin duda. Pero esperaba que Draco no estuviera tratando de solo obtener beneficios.


Había sido sin duda divertido ver a Draco volver solo con el anillo en su dedo, no había podido salvarse del interrogatorio de su padre pero Cissy lo había salvado.

Casi cuando estaban por hacerse las doce salieron afuera, el jardín estaba hermosamente decorado y había varias flores blancas en todos lados, los caminos estaban iluminados y todos llegaban a un gran árbol de navidad, la nieve que caía sobre él solo lo hacía verse mucho más hermoso. Los cuatro se sentaron alrededor de una mesa de vidrio donde estaban puestas las copas ya servidas, ni siquiera tuvieron que ver la hora cuando el cielo se iluminó con luces de colores.

Severus no podía evitar recordar una de las pocas navidades que había pasado ahí cuando Draco era apenas un bebé. El pequeño había estado tan asombrado por las luces y ahora al mirarlo estaba tan grande, incluso comprometido aunque fuera con el imbécil de Potter.

Chocaron las copas deseando feliz navidad y él sintió ganas de irse, después de todo era un evento familiar pero apenas se levantó fue rodeado por los brazos de Draco quien lo abrazó con fuerza. Apenas pudo evitar mostrarse sorprendido y apoyó su mano sobre el cabello rubio revolviéndolo.

— ¡Te tenemos un regalo, padrino! — El joven le sonrió, Severus no pudo evitar acariciar su mejilla con ternura. Era tan distinto al bebé regordete que recordaba.

—Nunca hacen caso al "No se molesten" ¿Verdad? — se burló ligeramente pero Draco solo le sonrió antes de caminar hacia el árbol sacando una de las cajas, era pequeña pero bien decorada, con una tarjeta que tenía escrita con una excelente caligrafía su nombre.

Severus abrió la caja con curiosidad deteniéndose al mirar la llave. La agarró entre sus manos acariciándola ligeramente comprendiendo en pocos minutos.

—No, ustedes no pueden…— Negó al notar de que era.

—Oh, vamos. Las usas en todos tus ciclos, es tuya. Al fin podrás quitarme de las protecciones. — Lucius se burló ligeramente, Severus negó con la cabeza poniendo de nuevo la llave en la caja.

—Severus, no te estamos preguntando. — Narcissa se levantó agarrando la caja y volviendo a poner en su mano la llave, el ex profesor negó con la cabeza.

—Yo… Podría comprarla…— Trató de insistir incapaz de aceptar el regalo, sintiéndose algo abrumado.

— ¡Pero es tu regalo de navidad! — Draco frunció el ceño, Severus suspiró sabiendo que no podría contra los tres rubios.

—Gracias…— Dijo al fin luego de unos minutos de pensarlo, sonriendo ligeramente.

—De nada, después de todo se cuánto te gusta. — Lucius le sonrió y Severus no pudo evitar observarlo. Se veía tan tranquilo y feliz, y por Merlín no podía arruinar eso con la nota.

No podía ser tan insensible como para simplemente dejarla ahí e irse, tal vez a la mañana siguiente…

Miró hacia el adolescente quien se había arrodillado en el pasto a los pies del arbolito sacando más regalos para todos, Severus volvió a mirar la llave y la nota casi quemó en su bolsillo.

No, no podía hacerlo.


Había sido más divertido de lo recordaba, incluso aunque no fuera en la Malfoy Manor Cissy se había lucido. Draco había estado bastante contento con sus regalos y él había decidido no interrogar a su hijo sobre la propuesta de matrimonio, aunque ahora estaba oficialmente separado de Narcissa.

Luego de que había visto algunos rumores sobre ella en el diario decidió que lo más sano para ambos era firmar los papeles, no quería que nadie hablara mal de ella ya que la buscaban puesto a que él casi nunca salía.

Se habían quedado unas horas más hablando entre los cuatro, algunas anécdotas habían salido y habían terminado riendo y bebiendo un poco.

Se negó a compartir una habitación con Cissy diciéndole lo de la tregua por lo que ella lo había llamado "domado" en broma, Severus en cambio no había comentado nada sobre la falta de Lupin.

Lucius salió de bañarse vistiéndose con una bata observando la habitación, sentía sueño y su cabello seguía húmedo puesto a que usar hechizos para secarlo lo arruinaría para la mañana siguiente. Se sentó en la cama y suspiró, las cosas habían salido bien de todos modos aunque no pudo evitar extrañar la presencia del licántropo.

Bueno, debía aceptar que se estaba apegando demasiado al Gryffindor. Incluso no podía seguir diciéndose que solo era sexo porque realmente no lo era y todas esas dudas no podían venir del instinto.

Tal vez… le gustaba, un poco.

Parpadeó al escuchar a alguien tocar la puerta pero al pararse supo enseguida de quien se trataba, respiró profundo tratando de no verse más ansioso de lo que estaba y caminó hacia la puerta abriéndola al llegar. Ni siquiera tuvo tiempo de decir nada porque el castaño lo abrazó y besó apegándolo completamente a él.

Jadeó por lo bajo clavando sus uñas en su espalda devolviendo el beso, apenas tenía sabor a alcohol y solo el chocolate le ganaba.

—Feliz navidad. — Se separó tan de pronto como empezó, Lucius lo miró aun tratando de controlar su respiración y aferrándose a él. No pudo evitar sonrojarse un poco, avergonzado.

—Feliz navidad… ¿Cómo entraste aquí? — Preguntó con genuina curiosidad.

—Narcissa me dio un traslador y creo que me agregó a las protecciones. — Sonrió mientras explicaba, Lucius lo observó unos segundos sintiéndose algo divertido.

— ¿Así que confabulando con mi mujer de nuevo, Lupin? — Se burló moviendo sus manos y acariciando suavemente su espalda.

—Solo para llegar a ti. — Lucius se sonrojó al notar su mirada sincera, dejando que restregara su frente contra él. Agarró su mano tirando ligeramente del licántropo para que entrara, cerrando suavemente la puerta tras él antes de caminar a la cama sentándose en ella. Ni siquiera pudo decir algo más antes de que el menor lo tomara por la cintura tirándolo un poco más hacia atrás para poder arrodillarse entre sus piernas sobre la cama besándolo de nuevo y abriendo la bata dejando a la vista sus hombros.

— ¡E-espera! ¡Tengo un regalo! — Lo paró cuando al fin dejó sus labios, jadeando y sintiendo su corazón desbocado. Remus lo observó con ternura antes de apoyar su frente en él, Lucius agradeció el gesto acariciando su espalda sobre la camisa, estremeciéndose al sentir las manos del menor acariciar lentamente sus costados.

—Yo también tengo uno para ti. — Se separó apartándose y sentándose en la cama, Lucius acomodó de nuevo su bata cerrándola para luego arrodillarse en la cama y estirándose para llegar a la mesa de luz, abriendo el cajón y agarrando la caja empequeñecida. Agarró su varita y la agitó agrandándola de nuevo en su tamaño normal, cuando levantó la mirada Remus ya tenía el regalo que había llevado en sus manos.

—Ábrelo tu primero. — Habló el licántropo mientras tendía el regalo hacia el patriarca, este dejó el propio su regazo antes de agarrar lo que se le tendía. Miró por unos segundos el papel y el moño, notando como varias franjas brillaban al moverlo contraluz. Rompió el papel con cuidado encontrándose con una caja de terciopelo, demasiado grande como para contener un anillo.

Lo abrió con curiosidad encontrándose con un colgante, acarició suavemente el dije con sus dedos notando que tenía forma de serpiente con ojos pequeños de rubíes, la cual estaba encerrada en un círculo plateado que enseguida supuso que se trataba de la luna llena. Acarició los pequeños detalles para luego pasar a la cadenita, la cual parecía tener grabados pequeños en sus eslabones.

—Es de protección, sé que cuando pasaste esa vez la barrera no llevaste una daga de plata aunque te lo pedí. Confiaste más en mi de lo que yo lo hacía. — Murmuró suavemente, Lucius observó por unos segundos más el dije sintiendo su corazón latir con fuerza, alzó sus ojos para mirarlo a los ojos.

— ¿Es de plata? — Preguntó luchando para que su voz no sonara afectada, Remus sonrió con ternura y acarició su mejilla.

—No, pero si la tocas con tu varita una vez si se vuelve de plata. — Lucius sacó con cuidado el colgante de su caja y corrió su cabello, dejando que el menor lo agarrara para que pudiera ponérselo. Sintió el frío del metal contra su piel y solo pudo agarrar las manos de su compañero respirando profundo, sintiendo sus mejillas calientes.

—Yo… tú regalo. — Separó sus manos rápidamente agarrando la pequeña caja y tendiéndola, sintiéndose de pronto muy avergonzado por sorprendido y fascinado que se había mostrado por un colgante. Si, era hermoso, pero él había visto joyas hermosas toda su vida.

Observó como el Gryffindor quitaba el papel sin romperlo antes de abrir la caja, sacó de ella un brazalete de oro con algunos detalles plateados. Era ancho, con patrones hermosos y finamente logrados, Remus lo observó acariciándolo antes de ponérselo en su muñeca derecha, acariciándolo con su mano izquierda tratando de ver todos los detalles.

Lucius respiró profundo antes de hablar.

—Mis padres se enlazaron por accidente. — Aun no habían hecho el viaje y por lo tanto Remus podía utilizar la información obtenida más adelante, pero Lucius había decidido que podía contarlo de igual manera —En esa época aun no existía la poción que una vez cumplido un año desligaba a las personas por lo cual su unión debía ser permanente. Ella no era una omega de alta categoría así que no pudo borrar la marca solo porque quería.

Sus familias estaban buscando con quien comprometerlos pero cuando sucedió ese accidente empezó a organizarse la boda casi enseguida. Ellos dos apenas se conocían pero instintivamente se habían atraído aunque estaban enamorados de otras personas.

Se odiaron por un tiempo y trataban de envenenarse entre ellos cada cierto tiempo, era demasiado obvios porque al final del día no era asesinos, solo jóvenes molestos con su enlace así que ningún intento tuvo éxito.

Se hacían bromas pesadas entre ellos e incluso trataban de humillarse en público. Eran un desastre. — Lucius alzó la mano y Remus entendió, le tendió la que tenía el brazalete agarrando la del patriarca. El rubio acarició suavemente el oro con sus dedos. —La segunda navidad que compartieron mi madre le regaló un brazalete parecido a este pero de plata en forma de tregua, ella quería que ambos lo intentaran. Si era para siempre, que fuera un para siempre lindo.

Ellos decidieron dejar de luchar contra el enlace. — murmuró suavemente antes de alzar su vista de nuevo encontrándose con los ojos mieles quienes lo miraban con cariño.

—Lucius…— murmuró de forma suave, el nombrado se mordió el labio con fuerza antes de volver a hablar.

—Pensé que sería un buen detalle, que para cuando esto termine pueda hacerte recordar que al final del día… no fue el peor enlace que pudiste tener. — No supo porque su voz tembló pero se dejó abrazar por el alfa y correspondió el gesto, se aferró a él con fuerza cerrando los ojos. Cuando él se apartó un poco para mirarlo a los ojos el omega se incorporó para besarlo con intensidad.

Ambos siguieron besándose y acariciándose por un largo rato, presionándose entre sí. La camisa del alfa terminó a un costado pero la bata solo quedó sobre los hombros del omega.

Las marcas fueron hechas lentamente y los jadeos solo fueron suaves al igual que las caricias.

A pesar de todo solo querían sentirse y podían estar uno junto al otro siendo suficiente.


Severus abrió la puerta muy despacio a la mañana siguiente pero frenó al notar las dos personas en la cama. Observó hacia el licántropo que estaba abrazado al omega y como el rubio tenía apoyada su cabeza en su pecho, ambos dormían abrazados y el Slytherin podría jurar, que entrelazados bajo la manta.

Miró la nota que había en su mano y suspiró, notando que la bata aún estaba sobre los hombros de su amigo dejando a la vista varias marcas. Miró hacia la ventana abierta que era la razón porque la que no había ningún aroma que delatara lo que habían estado haciendo toda la noche pero por el frío mismo que entraba ambos estaban así de apegados.

Movió la varita cerrando la ventana negando con la cabeza, Lupin debería buscar otro lugar donde morder que no fueran los hombros. Sonrió ligeramente, algo divertido antes de mirarlos de nuevo.

Se veían tranquilos y cómodos.

Sonrió de lado antes de cerrar la puerta, tal vez lo mejor era callar.

O dejar que ambos arruinaran primero lo que habían conseguido y luego dejarlos saber.

Lucius siempre confiaba en la gente equivocada y él era una clara muestra de ello.

El patriarca lo odiaría, seguramente. Pero estaba cuidando de su frágil cordura y estabilidad a su manera.


...


Wow muchas escenas. Severus no fue capaz de decirle la verdad a Luc :c pero al menos todos han avanzado a su manera.


Cristine Malfoy: Aun Luc no se ha enterado :c Sirius cambió de estrategia aunque hay que ver si pueden avanzar o se quedaran estancados en trabajo :0


AnaM1707: Sirius volvió por un momento a sus años en Hogwarts y amenazar le resultó buena opcion, aunque no fue nada buena en el presente :0

ahora ha aceptado que le gusta un poquito XD


Besos a todos :D