Lucius agradecía que no tuvieron que hacer demasiadas paradas, incluso no se sorprendió al saber que habían conseguido un permiso especial para que él pudiera salir del país por una semana hacia España. Remus había decidido el destino, Lucius nunca había sido tan amante de las playas e ir a las Islas Canarias nunca se le hubiera ocurrido pero estaban en una tregua y parte de ella era ceder.
No podía ser tan malo o al menos eso esperaba.
—No suelo instalarme en estos hoteles. — Frunció el ceño, estaba seguro de que era mágico porque si no, no los hubieran dejado aparecerse en la entrada. Era bastante amplio y podía decir que también caro, cinco estrellas sin duda pero ¿Por qué no conocía el nombre?
—Es porque ha mezclado un poco lo muggle con la magia, utilizan electricidad. — Remus explicó, llevaban las maletas empequeñecidas así que no había problema con ello.
—Voy a poner cara de que me interesa y seguiré caminando. — Lucius frunció el ceño antes de adelantarse dejando que el otro se ocupara de pedir la llave, esperaba realmente que no tuviera que limitar su magia solo porque el hotel era un poco muggle.
Respiró profundo tratando de tranquilizarse, desde la noche de Navidad había estado un poco sensible con todo, más sensible de lo habitual. Culpaba al compromiso de Potter con su hijo de esa molestia que titilaba dentro de él pero a veces solo se preguntaba si no era simplemente que siempre estaba en ese estado de frustración constante.
Bien, ahora tenía cinco días para olvidarlo. Podía pasar por alto la gran debilidad que había mostrado con el regalo y esperar que Remus no tratara de usarlo en su contra, acarició ligeramente el dije que llevaba colgado en su cuello y lo observó mientras repetía en su mente las cláusulas del juramente inquebrantable, agradecía que Severus los hubiera ayudado con eso.
Severus estaba extrañamente más complaciente luego de Navidad, lo había vuelto a colocar en las protecciones –solo a él- y había escuchado la mayoría de lo que quería decir sin quejarse. No era muy notable pero él que lo había conocido por varios años se le hacía demasiado notorio, era como que si el hombre estuviera tratando de disculparse por algo y Lucius no entendía porque.
Tampoco le gustaba que trabajara con el perro pulgoso ahora.
—Lucius. — miró hacia el licántropo quien se colocó a su lado antes de besar su mejilla, el rubio no pudo evitar sonreír un poco dejando que apoyara su mano en su baja espalda para guiarlo. Entraron al ascensor y Remus tocó el botón, Lucius miró analíticamente todo, debía admitir que era bastante agradable.
—Debí haber cambiado mi aspecto antes de entrar al hotel. — Suspiró mientras hablaba al notar su reflejo en las puertas del ascensor, su cabello estaba suelto y lo corrió hacia su espalda haciendo una ligera mueca.
—Ellos mantendrán la discreción. — El alfa sonrió suavemente tratando de infundirle confianza, Lucius asintió dejando que mantuviera su mano en él.
—Pero cuando salga las personas no. Y la verdad no quiero que haya en el diario alguna foto preguntándose porque ambos estamos juntos.
Esto está por terminar, no hagamos de ello un lío mediático. — Siseó ligeramente tratando de sonar enfadado en la última frase, no le gustaba hablar de que pronto todo acabaría pero parecía que buscaba dejárselo claro a sí mismo al repetirlo.
—Bueno, mayormente iremos a lugares muggles, pero si quieres cambiar tu aspecto está bien. — Respondió de forma paciente, Lucius se apartó dejando escapar una ligera exclamación.
—Disculpa ¿Puedes repetir eso? — Habló con desdén mirándolo con la barbilla alzado, apretando ligeramente los puños.
—Viajar te pone de bastante mal humor ¿Eh? Ahora mismo suenas como una niña mimada. — Remus no cayó en la pelea mientras sonreía ahora con diversión.
— ¡Lupin! — Reclamó pero las puertas del ascensor se abrieron, el Gryffindor caminó hacia la puerta abriéndola fácilmente. Lucius suspiró entrando tras él observando el lugar, había una sala privada y sin duda tenía una hermosa vista, miró un pasillo y supuso que el baño y la habitación estaban allí. Miró confundido a la pared — ¿Por qué tienen un cuadro absolutamente negro ahí? — Señaló luego de haber utilizado algunos hechizos de revelación para que apareciera algo.
—Es la televisión. — Lucius arqueó la ceja, sonaba a algo que investigaría Arthur Weasley.
— ¿Qué…? Sabes que, me tragaré mis preguntas. — respiró profundo antes de caminar a la habitación empezando a pensar que tal vez no estaba enojado solo muy nervioso. Abrió la puerta pensando que el lugar era bastante grande, había una cama matrimonial en el centro y a los lados había mesitas de luz. Había un escritorio en una esquina y puertas de vidrio que daban al balcón. Caminó hacia una de las puertas corredizas y al abrirla se encontró con un cambiador, había mucho lugar para la ropa y un espejo al final, no parecía ser mágico. La segunda puerta era el baño privado que era bastante amplio, le recordaba a uno de los baños de su mansión y fue agradable.
—Estás muy tenso. — no se estremeció al escucharlo, solo se dio vuelta para mirar a Remus quien le sonreía de manera suave. Lucius asintió agradeciendo haber utilizado un anti feromonas antes de salir de casa pero aun así se acercó apoyándose en él abrazándolo ligeramente. No podía sentir ningún aroma y eso lo ponía nervioso pero al menos la calidez del gesto lo hacían sentir mejor, sintió un ligero escalofrío al sentir el metal del brazalete al ser rodeado con sus brazos.
—Lo siento, no estoy siendo demasiado amable. — Se obligó a disculparse mientras disfrutaba estar entre sus brazos, podría estar varias horas solo ahí apoyado.
—Creo que ambos estamos nerviosos pero estas últimas semanas lo hemos hecho bien. Solo es otro lugar e hicimos un juramento, no tienes que preocuparte.
Es bastante temprano ¿Quieres que descansemos antes de salir? — Remus habló amablemente antes de apartarse para dejar las maletas sobre la cama y las agrandaba, el patriarca lo observó esperando unos segundos antes de contestar.
—No, podemos bañarnos y salir. No soy tan débil. — Sonó desdeñoso con lo último, aunque debía admitir que solo lo había dicho para molestar.
—Deberemos utilizar ropa muggle. — ¡Más cosas muggles! ¿Eso era alguna venganza por lo que había pasado con el alfa muggle hacía un tiempo? Si lo era, Lupin era mucho más astuto de lo que parecía.
Trató de mantener el suspiro dramático y asintió mientras se cruzaba de brazos.
—Creo que no tendré problemas en usar un traje. — Admitió, no le quedaban mal y aunque no era lo mismo que una túnica eran bastante parecidos es ser elegantes y sofisticados.
— ¿Con el calor y tan cerca de la playa? — Remus lo miró algo dudoso y Lucius desvió la mirada, dejando que el licántropo caminara hacia él.
—Puedo manejarme. — Refunfuñó ligeramente recibiendo el suave beso en sus labios, suspiró relajándose apoyando su cabeza en él dejando que apoyara su mentón sobre su cabeza.
—Está bien. — Lupin le respondió bastante fácilmente y Lucius se vio incapaz de molestarse con ello, se sentía un poco cansado pero estaba seguro que luego de un baño estaría bien. Se alejó rompiendo el abrazo y alzó sus manos, tomó suavemente el rostro del otro entre sus manos dejando un pequeño beso en los labios sintiendo como los brazos del licántropo rodeaban más su cintura atrayéndolo un poco más.
—Nosotros deberíamos… prepararnos…— Odió titubear ligeramente, dudando de alejarse completamente de él. Sonrió un poco al sentir que acariciaba su mejilla notando el asentimiento.
…
—Nosotros… tenemos una maldita adicción con el sexo. — Siseó ligeramente sintiendo sus mejillas arder. La cuestión de ir a otro lugar es que pudieran hablar, estar más tranquilos dentro de su tregua y aun así... Se sentó en la cama tapándose un poco con la sabana, tratando de mantener un poco de su modestia. Habían terminado bañándose juntos bajo la ducha y eso había terminado con resultados obvios, solo para que se volviera a repetir en la cama y tuvieran que utilizar hechizos de limpieza.
¡Cuando habían vuelto de bañarse!
Dio un ligero respingo al sentir sus labios sobre su hombro, relajándose un poco cuando Remus se sentó tras él rodeándolo con sus brazos. La mordida sobre su hombro ardía ligeramente pero no habían sido tan profunda como para sangrar, dejó que su espalda se apoyara contra el pecho del alfa notando que acariciaba su abdomen de forma ausente, era una manía que había agarrado Remus luego de la luna llena donde él entró en su territorio.
—Supongo que porque todo parece más fácil así. — Lucius no pudo evitar ronronear al sentir los besos sobre la marca apoyando sus propias manos sobre las de su compañero, ambos estaban acostado en la cama aun, un poco enredados entre ellos.
—Es como lo único que tenemos en común, la única manera de entendernos entre nosotros. — El patriarca habló mientras cerraba los ojos disfrutando de las sensaciones, llevó un poco su cabeza hacia atrás dejando que besara su nuca.
—Claro que no, no siempre terminamos teniendo sexo. Si la mayoría de las veces pero a veces solo estamos juntos…— Negó el menor sin dejar de acariciar su abdomen suavemente, dejando sus besos sobre su cuello y hombros, sin detenerse demasiado en ningún lugar. Lucius pensó que era bastante agradable estar así.
—No es como que si fuéramos una pareja como para preocuparnos por ello. — Respondió abriendo sus ojos dejando de apoyarse tanto en él, ese era un tema difícil. No estaba mal disfrutar del sexo fuera de los instintos, el sexo siempre era agradable si se sabía cómo hacerlo pero otras cosas… simplemente no, no eran una pareja y no se iban a comportar como una solo porque tenían una tregua.
Se mordió el labio al recordar que Draco le había dicho que ya parecían una.
—Pero ahora estamos en una tregua así que saldremos, podemos ir a comer a un restaurante. Nunca habías estado aquí ¿Verdad? — la voz del licántropo lo sacó de sus pensamientos, se alejó para poder girarse un poco para mirarlo con curiosidad.
—Si la mayoría de lo que hay aquí es muggle ¿Cómo piensas que llegaremos? — Había algo de burla en su voz pero realmente tenía esa duda.
—En auto. — Remus respondió simplemente.
— ¿Cómo el volador de Weasley que salió en el diario hace ya tanto tiempo? — Se burló sonriendo mientras destruía el abrazo para poder levantarse y caminar hacia el vestidor, tratando de evitar pensar que estaba caminando desnudo hacia allí, era demasiado tarde para avergonzarse. Todo estaba ordenado lo que lo hizo sonreír antes de empezar a vestirse.
—Los autos muggles no vuelan. — Remus se sentó en la cama mientras lo esperaba.
—Espero que se vean mejor que ese. — Siguió burlándose mientras buscaba su traje sonriendo al encontrarlo, se colocó la ropa interior antes de sacar el traje de su lugar.
—Algunos, sí. Supuse que no sabrías mucho de esto así que me encargue de ordenarlo. — Lucius resopló al escucharlo pero prefirió no discutir mientras asentía, se miró en el espejo terminando de vestirse y acomodándose el cuello del traje gris, haciendo una ligera mueca agarró su varita creando un glamour para ocultar sus dos marcas y luego se preguntó que apariencia utilizar.
— ¿Solo usaras glamures? — notó la curiosidad en la voz del menor y sonrió de lado.
—Sobre mi cabello, sí. Estaba pensando en usar multijugos pero Severus comentó que podría tener problemas con mi supresor. — Lucius no pudo evitar notar como su compañero pareció estar a punto de decir algo pero al final se calló, arqueó la ceja pero prefirió no presionar, tal vez era algo que no le gustaría escuchar. —Supongo que algunos rasgos en mi rostro también… y tendré que desilusionar mis anillos. — murmuró acariciando ligeramente el anillo con el símbolo Malfoy.
—Yo… no pensé en cambiar nada. — Admitió sinceramente, Lucius asintió porque ya se lo esperaba.
—Querido, mientras uno de nosotros no sea reconocible estaremos bien. — Sonrió de lado antes de murmurar los hechizos, sonrió al ver desaparecer sus anillos y luego apunto a su cabello, miró el espejo notando como ahora en vez de su larga cabellera rubia tenía un cabello corto de castaño oscuro. Cambió el color de sus ojos a castaños y el color de las cejas, cambiando pequeñas cosas en su rostro para que no fuera tan difícil de mantener.
—Puedo sentir tu cabello. — Apenas pudo evitar el respingo al sentirlo tirar muy ligeramente de su pelo, guardó la varita en el bolsillo.
¿En qué momento el hombre se había levantado? Cuando arreglaba su apariencia siempre perdía lo que sucedía a su alrededor. Miró de reojo notando que ya estaba vestido con un pantalón.
—Nunca lo transformó, es solo una ilusión que este corto así que no tires de él. — Reclamó tratando de no hacer caso a su sonrisa divertida. Tal vez podría golpearlo pero estaban en una tregua y realmente no había dicho nada. — ¿No iremos a ver ese auto que decías? — Presionó ligeramente, dándose vuelta para mirarlo directamente mientras el licántropo sacaba una camiseta para usar.
—Siento que en vez de avanzar, hemos retrocedido. — Comentó, Lucius se detuvo un momento aun observándolo antes de suspirar. Si, estaba siendo bastante odioso ¡Podría ser peor! Pero había demostrado ser mucho mejor en las últimas semanas.
—Supongo que no tome en cuenta que al ser un lugar extraño para ambos sería un poco… incomodo. — Admitió su culpa acomodando la corbata pero luego se la quitó, sería demasiado formal. La guardó cuidadosamente antes de mirar hacia su compañero.
—Con los anti feromonas no podemos marcarnos mutuamente y creo que por ello te sientes rencoroso conmigo. — Remus le sonrió, el patriarca sonrió algo burlón pasando por su lado para salir del vestidor y entrar de nuevo a la habitación.
—Parece que sin feromonas no tenemos tanto efecto en el otro. — Habló ligeramente mientras colocaban sus propias salas de protección, tenían permitido hacerlo así que Lucius agregó varios hechizos para evitar cualquier incidente. No le sorprendió la sonrisa dulce de su compañero ni tampoco la sensación de sus mejillas calientes.
— ¿Con que estás molesto? — Él lo abrazo por la cintura haciendo que lo mirara, Lucius no pudo evitar observar sus ojos sintiendo más calor en su rostro.
No, no estaba enojado. Solo estaba demasiado nervioso.
Apoyó sus manos en el pecho de Remus acariciando ligeramente antes de besar sus labios sintiendo un escalofrío al sentir que apoyaba una mano en su baja espalda atrayéndolo más. Jadeó de manera suave rodeando el cuello del licántropo con sus brazos antes de profundizar más el beso.
Maldición, acababan de hacerlo dos veces y habían dormido un poco. No podían simplemente hablar unas frases y volver a besarse pero aun así se sentía bastante bien.
Se separó de pronto gimiendo por lo bajo al sentir que sus erecciones se presionaban, clavó sus uñas en sus hombros manteniendo el resto de su cuerpo lejos. Ambos se miraron, sonrojados y evidentemente excitados aunque no podían sentir ningún aroma.
—Por dos días no deberíamos tener sexo. — Lucius murmuró, si querían hablar iban a tener que poner una regla. Inclinó ligeramente su cabeza al sentir que acariciaba su mejilla y se dejó abrazar, devolviendo el gesto apoyándose en él sintiéndose de pronto frustrado al no sentir los aromas que estaban buscando. Se concentró en recordar que ambos llevaban anti feromonas y por eso no sentía nada.
—Sí, creo que estará bien. Si queremos hablar…— Admitió el menor, el rubio asintió dejando que acariciara su espalda antes de separarse de nuevo. Era algo abrumador notar que incluso sin las feromonas y teniendo ya más de la mitad de los meses del enlace cumplidos, la calidez entre los brazos del hombre lobo seguía sintiéndose segura.
—Entonces vamos. — Lucius trató de no titubear y no dijo nada cuando el rubio trigo agarró su mano, se sintió sorprendido pero aceptó el gesto entrelazando un poco más sus dedos.
Salieron del hotel y no tardaron en llegar a su destino, Lucius agradeció haber puesto hechizos en sus ropas para que a pesar de su apariencia fueran más ligeras y así evitar el calor. Cuando miraron los autos se dio cuenta que no sabía nada de ellos, incluso cuando había hecho algún que otro negocio muggle bastante rentable –y secreto- había tenido intermediarios mágicos que se encargaban de esos detalles por él.
Remus pareció notarlo enseguida pero no dijo nada, no soltó su mano y solo preguntó qué color prefería. Lucius respondió que el gris y eso solo hizo sonreír al licántropo quien solo lo soltó para terminar el negocio.
Eso debía sentirse incomodo, él estaba acostumbrado a llevar sus propios negocios y a ser quien pusiera la plata, debería sentirse humillado de alguna forma pero solo podía sentirse mimado. Y era agradable.
— ¿Estás cosas no son peligrosas? — Arqueó su ceja pensando que debió investigar más. Si Remus hubiera querido venir en avión se negaría en uñas y dientes, una cosa era confiar en un artefacto muggle que andaba por el suelo y otra confiar en los que andaban en el aire.
—Bueno, tienen sus márgenes. — Lupin le abrió la puerta de uno y lo ayudó a pasar, Lucius se sentó observando todo pensando que al menos olía bien. Miró hacia su compañero cuando este también se sentó notando que sería el que conduciría, no sabía que pudiera manejar autos. —El cinturón. — El rubio trigo agarró su mano con cariño y luego se estiró un poco sobre él para agarrar algo que había a su costado, Lucius se tensó dejando que bajara la banda sonrojándose un poco cuando besó ligeramente sus labios al pasar.
—Pude haberlo hecho solo. — Mintió, porque nunca había estado en un auto.
—Lo sé, pero quería hacerlo por ti. — Remus le sonrió pacientemente agarrando su mano y besando sus nudillos, Lucius se mordió ligeramente el labio antes de asentir.
Esto no podía sentirse muy distinto a andar en escoba, tal vez sin el viento por los vidrios los cuales se bajaron de pronto haciendo que sacara su varita.
—Está bien, los estoy controlando desde aquí. — Señaló un botón de la puerta y el patriarca notó tener uno igual. Al tocarlo la ventana volvió a subir y eso lo hizo arquear la ceja.
— ¿No podríamos hacerlo con magia? — Preguntó con notoria curiosidad en su tono.
—Recuerda que una vez que salgamos de este perímetro ya no podremos utilizarlo, no al menos de una manera demasiado obvia. — Aclaró. Lucius suspiró mientras asentía y guardaba su varita, eso era lo malo de andar en lugares muggles, debían comportarse como ellos mientras estuvieran a la vista. Al recordar a donde iban frunció el ceño.
—Si crees que voy a comer rodeado de muggles…— Gruñó peligrosamente pensando que era aquí donde empezaba la pelea.
—No, claro que no. Pero algunos restaurantes muggles son fabulosos y tienen salas privadas, así que no estarás rodeado de nadie más. — Lucius lo miró gratamente sorprendido, sintiéndose un poco idiota al sentirse tan complacido. Miró hacia el licántropo de reojo antes de mirar por la ventana, dando un respingo cuando al fin arrancó. No era tan rápido pero una vez que salieron aumentó un poco más la velocidad, no pudo evitar disfrutar del aire aferrándose un poco a su propio asiento sintiendo una especie de mezcla de entre estar maravillado y aterrado.
No supo cuánto tiempo estuvieron andando pero no pudo evitar mirar hacia afuera, varias veces había estado a punto de decirle que fuera más rápido pero se había callado. También su vista se paseaba en lo que hacía Lupin, notando como movía la palanca y luego notó los pedales, una de sus manos casi nunca soltaba el volante y tenía una ligera sonrisa, como que si estuviera disfrutando eso.
Por unos segundos Lucius pensó que nunca habían volado juntos y que deberían intentarlo, pero trató de enterrar esa idea sintiéndose de pronto muy avergonzado así que miró hacia afuera.
—Nunca jugaste Quidditch en Hogwarts. — El patriarca habló, según lo que recordaba solo dos de los merodeadores habían sido jugadores.
—Yo… tenía más fuerza por ser un licántropo. Los días cercanos a la luna llena me costaba controlar mis feromonas y competir solo me hubiera logrado estresar. Nunca lo intente, en realidad. — Admitió, Lucius lo observó con algo de curiosidad —Sé que fuiste buscador. — El patriarca no pudo evitar sonreír al escucharlo.
—Era el príncipe de Slytherin, es casi una regla que seamos buscadores. Era muy bueno. — Se halagó a si mismo sintiéndose bastante orgulloso, había ganado la copa para su casa y la mayoría de sus partidos. Oh, si hubiera tenido unos años menos le hubiera dado una patada a James Potter en Quidditch.
—Nunca quisiste… bueno ¿Seguir jugando luego de graduarte? — La pregunta lo sorprendió, Lucius miró hacia la mano donde ya no se veían sus anillos.
— ¿De forma profesional? En realidad no, los segundos hijos pueden darse ese capricho. Alguien que debía manejar todas las propiedades y negocios Malfoy no podía darse tanto tiempo para jugar. — Jugó con el anillo que tenía la insignia mirando hacia afuera unos segundos antes de volver su vista a su compañero. Nunca había tenido sueños que no fueran compatibles con ser un patriarca, él había sabido desde el primer momento en quien se convertiría.
La única vez que dudó fue a los quince años cuando se presentó.
— ¿Entonces nunca lo tomaste en cuenta por tu padre? — Remus parecía sorprendido y Lucius se apuró a negarlo.
—Mi padre fue un padre genial y no, no fue por él. Si yo hubiera querido podría haber externado mis pensamientos de no querer seguir la línea familiar y mis padres hubieran tenido otro hijo. — Muchas personas siempre tomaban de ejemplos a las familias más arcaicas, los sangre pura tenían etiquetas y aprendían muchas cosas distintas a los demás pero eso no quería decir que no pudiera adaptarse a los nuevos tiempos.
Si su familia fuera tan prejuiciosa como todos creían él no podría haber sido el heredero.
— ¿Qué hubiera pasado contigo si lo decidías? — Notó como el alfa lo miró de reojo y sonrió.
—No sería el heredero pero tendría una especie de dote con el cual podría vivir un par de años luego de Hogwarts y debería trabajar. Nada demasiado traumante.
La verdad, no todas las familias eran como las de Black. Incluso el padre de Narcissa le preguntó varias veces si estaba dispuesta a casarse conmigo y le recordó que podía cambiar de opinión. — Habló algo divertido recordando lo que este decía incluso en su presencia, realmente nunca le había agradado del todo al padre de Cissy.
— ¿No le agradabas a tu suegro? — Remus dijo algo divertido con la información.
—Ellos sabían que ella merecía un alfa que pudiera darle una unión y los hijos que ella quisiera, sin tener que recurrir a pociones. A pesar de que mis feromonas podían confundirse con las de un alfa… bueno, no lo soy. — se encogió de hombros quitándole importancia, todos sabían que para un omega lo mejor sería una unión pero no había una real oposición a que se juntaran entre sus mismos géneros.
—Comentaste una vez que la amaste. — El alfa lo recordó, el patriarca asintió mirando hacia afuera de nuevo.
—Si, por eso me casé con ella. Al ver que ella no devolvía mis afectos y notar que no tenía ese interés por nadie le ofrecí ser mi esposa con todos los títulos y riqueza que eso le proporcionaría. — Admitió, sabía que para ella no había sido solo un negocio. Cissy lo había querido mucho, había estado tan dispuesta a hacer tantas cosas por él pero la verdad era que nunca lo había amado. No poder conquistarla había sido algo con lo que tuvo que lidiar por años pero ya era una historia antigua.
—Eso es… un poco frío. — El licántropo murmuró como dudando de que decir.
—Remus, éramos amigos. Habíamos sido amigos por mucho tiempo, no fue tan frío como se escucha. — Lucius notó como asentía pero no necesitaba leer su mente para saber que todo eso era un poco raro para él. Sabía que la mayoría de mestizos y sangre sucias no tenían idea de cómo se manejaban las distintas casas o, en todo caso, ponían de ejemplo a los peores de cada familia. —No puedo hacerte preguntas parecidas porque nunca te casaste y estoy seguro que tus padres no tenían mucho que heredarte. — Aunque a penas lo dijo notó lo mal que sonaba, trató de no tensarse y se sorprendió completamente al escuchar su risa.
—Bueno, tienes razón. Igual estaba marcado por mi licantropía y siempre pensé que evitaría las uniones a toda costa. — Remus le sonrió sin tomarse mal lo que dijo, tal vez el licántropo se había acostumbrado a su desdén por ciertos temas o solo estaba tratando de llevar los temas por la paz.
— ¿Quién fue la primera persona que te hizo planteártela? — Notó el ligero nerviosismo en el rostro del alfa así que siguió observándolo, ambos se quedaron callados mientras Remus estacionaba el auto.
—Dora. Ella… solo… nunca había sentido lo que sentí por ella con otros omegas antes. Pero igual estaba tan asustado. — El patriarca no pudo evitar notar el cariño y nostalgia en su voz, quiso preguntar si aún lo sentía sentir así pero prefirió mantenerse en silencio. —Aquí es, pero espera. — Remus desbrochó su propio cinturón antes de hacerlo con el de Lucius. —Quítate el saco.
—Pero dijimos que no lo haríamos por…— Dudó agarrando la prenda.
—Lo sé, pero se verá demasiado raro. — La sonrisa paciente del licántropo lo ablandó, resopló nada elegantemente y se lo quitó como pudo quedándose quieto cuando Remus desabrochó uno de los botones de la camisa antes de apoyar su mano en su cuello atrayéndolo hacia él, apoyando sus frentes una en la otra. Lucius suspiró bajito al sentir que acariciaba la marca con sus dedos y cerró los ojos disfrutando del gesto y su cercanía.
Ambos se separaron mirándose a los ojos unos segundos, Remus se apartó sonriendo ligeramente.
—Ven, bajemos. — Parecía un lugar tranquilo, observó la entrada y se dijo guiar hacia adentro, Remus intercambió algunas palabras con quien parecía atender para luego volver hacia él. Suponía que había reservado, en el mundo muggle las cosas no podían ser tan distintas ¿Verdad?
Remus llegó a su lado y agarró su mano solo para llevarla a sus labios y besar sus nudillos, Lucius no pudo evitar un ligero sonrojo algo tenso con el hecho de que estuvieran en público pero se obligó a relajarse. Nadie lo reconocería de todas formas.
Un hombre que Lucius pensaba que era un mesero los guío hacia la sala privada, el rubio no pudo evitar la ligera sonrisa ante la decoración suave y los ventanales, podía verse el mar a lo lejos y era agradable. Se acercó a la mesa y la tocó ligeramente, estaba limpia y no era muy amplia, aunque tres personas podrían comer sin problemas.
—Parece que tienes un buen gusto. — Admitió mientras se sentaba sintiéndose satisfecho por el estado de las sillas, todo parecía ser muggle pero estaba limpio y neutralizado, no podía decir que alguien había comido allí hacía poco.
—Gracias. — Sonrió cuando el licántropo acarició su mejilla, apoyando un poco su cabeza en su mano antes de apartarse para sentarse. Lucius notó como su compañero sacaba la varita para poner un hechizo de privacidad para evitar que pudiera escucharse afuera lo que hablaban, el patriarca arqueó la ceja sonriendo de manera burlona.
— ¿No era que no podíamos usar magia? — Picó ligeramente.
—Nadie se dará cuenta. — Remus sonrió divertido, Lucius negó con la cabeza antes de agarrar el menú. Algunas de las comidas las conocía, su padre si había tenido cierta fijación en viajar junto a su madre mientras él estaba en Hogwarts, por lo que cuando él volvía a casa siempre servían platos exóticos.
Luego de unos pocos minutos el mesero volvió y Lucius dejó que Remus se encargara de pedir para ambos, se preguntó ligeramente si debería haber traído guantes pero tal vez se vería demasiado raro con el clima.
—Luego tal vez podríamos ir a la playa. — El alfa abrió la conversación, Lucius no contuvo el gesto de desdén.
— ¿Para rodearnos de muggles? — Apretó los labios agarrando con más fuerza la carta del menú pensando que no quería pelear por algo tan tonto.
—Hay algunas que según la hora y el lugar, están un poco más vacías. — Lucius suspiró al escucharlo, quería seguirse negando pero para ello habían venido allí. Remus no podía ser el único en ceder si querían que esto resultara bien.
—Está bien, podemos mirar los alrededores y luego ir a alguna playa. — Cedió ganándose una sonrisa que lo hizo desviar la mirada, acariciando ligeramente el dije que le había regalado para navidad. Dejó que el hombre agarrara su mano y volvió su vista a él con algo de curiosidad, sin poder evitar inclinarse y apoyar su frente en la de él llevando su mano libre a la mejilla de su acompañante disfrutando de la cercanía.
—No participaste mucho al respecto de lo que haríamos. — El menor admitió pero Lucius no abrió los ojos, suspirando ligeramente al sentir que el alfa bajaba su mano acariciando su cuello pero sin tocar la marca.
—Era casi todo muggle, estoy seguro que sabes manejarte mejor en este mundo. — murmuró suavemente sin querer admitir que le había dado bastante confianza dejarlo manejar el asunto. Remus era más paciente que él y lo tendría en cuenta, si él empezaba a opinar terminarían quedándose en la casa acurrucados en la cama.
—Hay muchos lugares que podrías conocer… siempre quise conocer Rusia ¿Sabes? Pero en esta época está en pleno invierno, no me pareció tan buena idea. — el alfa sonrió mientras hablaba y Lucius asintió.
—Yo he ido a Rusia, tienen grandes lugares mágicos. Mi padre me enseñó a patinar allí. — Explicó con un poco de nostalgia, hacía años que no iba. La última vez había llevado a Draco pero a él no le había gustado tanto el frío del lugar, aunque sabía que su hijo había disfrutado de igual manera.
—Tal vez alguna vez…— murmuró por lo bajo, Lucius casi contuvo la respiración pensando que cuando el clima no fuera tan frío en Rusia ambos ya no estarían unidos, era demasiado obvio que el otro pensó lo mismo por la forma en que su voz se fue apagando mientras hablaba.
Antes de que el patriarca pudiera decir algo tocaron la puerta, Lucius se apartó rápidamente irguiéndose en su asiento con toda la dignidad que podía desviando su vista hacia el ventanal sin prestar atención cuando el mesero volvió con la comida. Casi había olvidado que no aparecería en la mesa como solía pasar en los restaurantes mágicos. Cuando el hombre al fin se retiró miró hacia los platos sonriendo ligeramente, tenían una presentación increíble y el aroma era bueno.
Ambos empezaron a comer en un cómodo silencio, no se sentía como sus inicios hacía unos meses donde todo era incómodo y no sabían de qué hablar.
—Lucius. — Remus lo llamó haciendo que lo mirara, al notar que tenía el tenedor con comida alzado hacia él negó.
—No soy un niño. — Reclamó sintiendo sus mejillas calentarse un poco.
—Solo prueba. — Insistió el licántropo con una sonrisa en su rostro.
—No… no somos una pareja para hacer esto. — murmuró dudoso.
—Entonces solo déjame disfrutar de un capricho. — Remus le sonrió, aun manteniendo el tenedor cerca de él. Lucius dudó un momento más antes de inclinarse y comer el bocado sintiendo sus mejillas calentarse, cuando recibió otro agarró también un tenedor poniendo un poco de la comida y dándoselo sin preguntar, pudo notar la sorpresa pero luego la sonrisa volvió.
Cuando unos minutos después el licántropo dejó de lado el cubierto para pasar un brazo por su cintura para sentarlo en sus piernas, Lucius se mordió un poco la lengua para evitar un sonido de sorpresa pero esta se expresó un poco en su rostro ganándose un pequeño beso en los labios.
—Esto…— Trató de no titubear sintiendo la mano de su compañero sobre su cadera.
—No pienses si lo haría una pareja o no, ambos estamos disfrutando de esto. — Remus murmuró de manera suave, Lucius asintió aceptando que volviera a alimentarlo acomodándose un poco más. Ambos tenían más o menos la misma altura pero sin duda su cuerpo era más estrecho que el de su compañero lo que ayudaba a que ambos pudieran acomodarse bien en su posición.
Luego de unos minutos pudo relajarse, incluso fue divertido intercambiar distintos bocados aunque siempre había odiado mezclar las comidas. Incluso cuando la comida se acabó terminaron intercambiando pequeños besos
Lucius alzó su mano acariciando tiernamente su mejilla mientras profundizaba un poco el beso, gruñendo ligeramente al sentir que el otro clavaba sus dedos en su cadera. Siempre que se besaban de esa manera sentía un escalofrío que lo recorría, era lento y dulce, llenando sus sentidos de sabores y calidez que lo volvían loco. Se apartó al sentir que era demasiado para donde estaban notando las mejillas algo rojas del alfa quien lo miraba con intensidad, Lucius no soltó su rostro y apoyó su frente en él aun teniendo su respiración algo agitada.
Sentía su corazón latir con fuerza y quería decir algo pero no sabía que.
Solo los suaves toques en la puerta los hicieron separarse un poco aunque Remus no lo bajó de su regazo manteniéndolo en su lugar, Lucius se distrajo jugando ligeramente con uno de los botones de su camisa como que si los estuviera abrochando mejor tratando de no notarse avergonzado cuando se llevaban los platos dejando el postre.
El patriarca miró al helado sonriendo agarrando el plato más pequeño en su mano y luego la cucharita, dudó pero al final puso un poco de helado y crema en ella antes de apoyarla de manera suave en los labios de su pareja, Remus comió mirándolo a los ojos y eso lo hizo sonrojarse un poco.
Luego de su agradable tiempo en el restaurante salieron para mirar el lugar, Lucius no encontró algo que realmente le interesara comprar pero fue una linda pérdida de tiempo. Podía sentir su mano más caliente porque las habían tenido unidas demasiado tiempo pero las ligeras caricias le agradaban así que no se había animado a soltarlo.
Fue casi al atardecer cuando se dirigieron a la playa o, bueno, Remus casi lo arrastró hacia allí. El licántropo parecía saber donde podía estacionarse y luego tuvieron que caminar, podía sentir su pelo pegándose a su cuello por el calor y la humedad y maldijo no habérselo atado. Al menos nadie podría notarlo por el glamor.
Se sintió un poco tonto al quedar solo cuando su compañero fue a cambiarse solo ante la negativa del patriarca de hacerlo también. Por lo que entendía era una playa que estaba escondida de los muggles por lo que podían utilizar hechizos ¿Para qué diablos necesitaban un cambiador? Agrandó el bolso que traían y sacó una silla miniaturizada antes de volverla a su tamaña original, se sentó moviendo su varita una vez más para generar sombra donde estaba antes de sentarse, a regañadientes se quitó los zapatos y luego la camisa, pensando que hacía demasiado calor para mantenerla.
—Parece que ya te acomodaste ¿No entraras al agua? — Trató de no mirarlo, se habían visto miles de veces con menos ropas pero no podía evitar que sus mejillas se calentaran. El hombre se paró a su lado y acarició su hombro haciendo que sintiera un escalofrío.
—No, pero supongo que tú sí. — Trató de que su voz saliera burlona para que no se notara el efecto que tenía en él.
—Sí. — Remus admitió sonriendo.
—Diviértete. — se burló, Remus sonrió antes de dejar otro pequeño beso en sus labios aun apoyando su mano en su hombro.
—Vuelvo en un rato. — murmuró, Lucius lo miró a alejarse hacia el mar y no pudo evitar su curiosidad. Se notaban sus cicatrices, aunque él no estaba prestándoles atención en particular. Se preguntó ligeramente si él se mantenía en forma solo porque era un hombre lobo ¿Era más fácil para él? Nunca lo había visto comer demasiado, pero tampoco negaba ningún tipo de comida. Se sonrojó ligeramente recordando cuanto le gustaba pasar sus manos por su pecho sintiendo la calidez bajo sus caricias, se mordió un poco el labio antes de desviar la mirada, avergonzado.
Debía admitir que le estaba prestando más atención de lo usual, ninguna otra persona había aparecido por lo cual se sintió lo suficientemente seguro como para quitar el glamour de su cabello para luego atarlo. Miró una vez al hombre lobo quien nadaba, el sol se había ocultado hacía poco y las estrellas empezaron a notarse, Lucius suspiró y se levantó.
Se veía divertido y él estaba siendo mortalmente aburrido en no querer tocar el agua. Transfiguró su pantalón de vestir en un short de color claro que serviría mejor, se acercó al borde haciendo una mueca al sentir la arena en sus pies. No estaba seguro de que eso le agradara, luego debería deshacerse de ella, sonrió un poco cuando el agua lo mojó un poco.
— ¿Has cambiado de opinión? — Remus habló mientras se acercaba, saliendo del agua y parándose.
—Sí, supongo que no puede ser tan malo. — trató de sonar desinteresado manteniendo su vista en los ojos mieles cuando él se acercó lo suficiente, quedando frente a él. Lucius lo dejó tomar su mano y se inclinó ligeramente para recibir el pequeño beso en sus labios.
Se separó luego de pocos segundos pensando que no deberían estar al borde del mar solo abrazándose y besándose o iban a terminar haciendo otras cosas, pero antes de que pudiera decir algo más Remus tiró de él llevándolo consigo.
Ambos estuvieron nadando y jugando con el agua, persiguiéndose la mayoría del tiempo y jugueteando con el otro, debía admitir que si se trataba de velocidad en el agua el licántropo ganaba por poco. De todos modos Lucius no pudo evitar notar que la mayoría del tiempo estaban en contacto, ya sea molestándose o abrazándose, o robándose algunos besos antes de seguir nadando.
Se preguntó cuándo fue la última vez que se había sentido así sin que fuera por el sexo. Era… dulce, agradable y cálido.
El patriarca estaba seguro que debía ser bastante tarde cuando decidieron volver, ambos se secaron, volvió a transfigurar la ropa y ponerse lo que se habían sacado.
Remus puso una canción muggle en el auto cuando volvían y Lucius no se quejó de ello, pensando que tal vez debería hablar con algunos de sus socios sobre las opiniones de los autos. Quería venderlos e iba a averiguar cómo manejar uno, tal vez la próxima vez… Tragó diciéndose que no habría próxima vez, cuando lograra concretar el negocio ya no tendría una marca ni dos sobre su cuello.
Lucius desabrochó el cinturón cuando al fin llegaron pero antes de que pudiera abrir la puerta fue detenido por su compañero quien sacó su varita tocando ligeramente su rostro con ella para deshacer los glamores. El patriarca sonrió de lado.
— ¿Me veo mejor sin ellos? — Dijo con diversión, notando que también había quitado los glamores a las marcas de sus hombros.
—Te ves distinto con ellos. — Admitió el hombre lobo sonriendo, Lucius sonrió alzando sus manos, apoyando una en el rostro de su compañero antes de besarlo. Remus aceptó el gesto y lo devolvió de forma lenta, apoyando una de sus manos en su cadera y presionándolo un poco contra la puerta, Lucius gimió por lo bajo pensando que era un lugar pequeño y ese sonido pareció prender algo en el alfa quien lo aprisionó más con su cuerpo. Los anti feromonas se habían esfumado hacía unas horas por lo cual sus aromas se mezclaban de nuevo por el lugar reducido, marcándose con sus feromonas una vez más.
Lucius dio un pequeño quejido cuando el alfa se alejó casi completamente, solo manteniendo sus manos sobre sus caderas.
—Lupin…— murmuró pasando sus manos por los brazos del alfa, sintiendo sus mejillas calientas y mirándolo directamente.
—Dijimos que no tendríamos sexo ¿Recuerdas? — le recordó, Lucius casi maldijo por lo bajo.
—Oh, por Merlín. Me refería a no penetración. — Trató de salvar, dos días no deberían ser difíciles ¿Pero nada de nada?
— ¿Cambiando las reglas, Malfoy? — Tarareó divertido, Lucius se sonrojó ligeramente atrayéndolo de nuevo hacia él para que apoyara su frente en la de él. Cerró los ojos respirando varias veces, disfrutando del aroma de su compañero pese a que no ayudaba en nada a su obvia erección, aunque lo consolaba saber que el alfa estaba en igual condiciones. —Vamos, ambos estamos cansados. Creo que podemos mantenernos por dos días. — empujó ligeramente el licántropo.
—Bien…— Lucius gruñó pero dejó que lo abrazara, era algo incómodo estando en el auto pero de alguna manera era excitante. Alejó esos pensamientos antes de alejarse también del alfa.
Ambos salieron y Lucius se apuró a caminar hacia adentro, habiendo acomodado su ropa para que su problema no se notara. Remus no tardó en alcanzarlo rodeando su cintura con su brazo presionándolo contra su costado de manera más mimosa que sexual.
Cuando llegaron ambos fueron a distintos baños para bañarse, Lucius tardó bastante en salir teniendo solo una bata y secando su cabello antes de sentarse en una de las sillas, sacando algunas pociones que tenía poniendo un poco en sus dedos antes de empezar a pasarlas por su cabello. Por el espejo notó la mirada entre divertida y dudosa del licántropo.
—Si no lo cuido, se estropeará. — habló entre dientes, como que si eso lo explicara todo.
—Nunca te había visto tardar tanto en tu cabello. — Remus lo miró curioso mientras hablaba.
—Es porque no lo hago todos los días, es una vez a la semana o al mes, según que haga. — Explicó tratando de no sonar avergonzado. Sabía que el excesivo cuidado a su cabello podía traer algunas burlas y que se enterara de ese detalle ahí era mucho mejor para él.
— ¿Severus hace las pociones para ti? — La pregunta casi lo hizo rodar los ojos ¿Quién más sería?
—Sí, su calidad es excelente, y siempre huelen a lo que yo quiero. — Lucius sonrió de lado, algo orgulloso de su amigo pero luego su sonrisa se apagó, respiró profundo aun mirando en el espejo que partes de su cabello aún no habían sido tratadas. Observó por el espejo como Remus se sentaba en la cama antes de recostarse en ella bastante cansado de toda la actividad del día, Lucius estaba también cansado pero debía poner su atención a su cabello, no quería que las vacaciones lo arruinaran. — ¿Nunca has pensado que él y tu podrían ser una buena pareja? — Habló de pronto recordando esa conversación con Severus.
— ¿Con quién? — Remus pareció confundido y solo levantó un poco la cabeza para mirarlo a través del espejo.
—Severus. Tú eres protector y paciente, irías bien con su personalidad. — Mantuvo la neutralidad en su tono mientras seguía esparciendo el líquido en sus hebras.
—No creo que a él le guste ser cuidado. — Remus se sentó en la cama aun bastante confundido de a donde había ido la conversación.
—A todos nos gusta ser cuidados y mimados, Remus. De vez en cuando al menos. Tal vez cuando la marca termine… o espera, debes estar pensando en la señorita Tonks ¿Verdad? — Detuvo sus manos unos segundos antes de continuar tratando de que no sonar enojado.
No importaba, aún faltaban cinco o cuatro meses para que el vínculo se rompiera. Él no estaría con ella hasta que eso sucediera.
¿Por qué, por Merlín, estaba presionado ese tema?
— ¿Ella? Está saliendo en un plan bastante serio con Bill Weasley. — Respondió tranquilamente, tan tranquilamente que a Lucius le sorprendió.
—Lo siento. — Trató de contener la sonrisa mientras acomodaba su cabello para continuar.
—Oh, no me dolió. Ella iba a salir adelante, es una mujer bonita y fuerte, era obvio que en cuanto diera un paso al costado ella tendría a alguien más. — Remus le sonrió, Lucius solo podía verlo por el espejo y le devolvió el gesto débilmente.
—Pero…— Trató de hablar una vez más pero fue interrumpido.
— ¿Por qué estás tratando de pronto de emparejarme con alguien? — Remus arqueó una ceja.
—El enlace se acabará en algún momento y serás libre. — Notó como se acercaba pero trató de ignorarlo mientras seguía pasando sus dedos por su propio cabello empapándolo con la poción.
—Lucius, no pienses en ello. — Remus apoyó sus manos en sus hombros mirándolo a través del espejo, el patriarca tragó y trató de desviar su mirada. —Tú eres mi omega ahora y eso no cambiara. — el omega se estremeció al ver que el alfa se agachaba para besar la marca, el licántropo agarró un peine con cuidado. — ¿Me dejas? — preguntó con suavidad.
Lucius asintió sintiéndose de pronto demasiado prendido bajo los ojos mieles, cerró los ojos dejando que pasara el peine por su cabello quitando los restos de la poción y ordenándolos. Se apoyó más contra el respaldo de la silla llevando su cabeza hacia atrás dejando que su cabello colgara mientras seguía siendo peinado.
Abrió los ojos despacio cuando se detuvo, Remus le sonreía con cariño apoyando una de sus manos en sus hombros, Lucius se giró abrazándose a su cintura y apoyando su cabeza en su abdomen sin saber porque se sentía así. Suspiró ligeramente al sentir los dedos sobre su cabeza pero tardó varios minutos en soltarlo para alzar la mirada y verlo a los ojos, Remus se inclinó y besó sus labios agarrando su mano. Lucius tembló ligeramente devolviendo el gesto gimiendo suavemente al sentir que apoyaba su mano en su nuca para atraerlo más, se aferró al alfa mientras profundizaba el gesto, cuando ambos se separaron se miraron con miradas que decían mucho más de lo que entendían.
—Lo que sucedió cuando fui a verte luego de los niños vieran el recuerdo… ¿Fue para humillarme? — se estremeció recordando que le había atado las manos, el alfa presionó su dedo en sus labios y eso hizo que el omega saliera de sus pensamientos. Podía notar en su rostro solo sinceridad.
—No, claro que no. Me gustaba… yo… Si íbamos a hacerlo podía ser placentero para ambos. También quería que confiaras en mí. — habló de manera baja, Lucius lo observó acariciando ligeramente su mejilla.
—Luego de ello… no volvió a suceder. Bueno, hasta que sucedió el incidente del otro alfa pero nunca retuviste mis manos. — Se sonrojó al recordarlo.
—Tu luego dijiste que te había gustado. — un ligero color rosado se extendió por las mejillas del menor antes de que este lo soltara para caminar a la cama, Lucius se paró acomodando la bata antes de caminar tras él y sentarse a su lado.
—Sí. — Admitió tratando de mantenerse neutral. Habían llegado hasta donde había querido y había puesto bastante confianza en el alfa. Se apoyó en si costado dejando que el menor lo rodeara con un brazo.
—Siempre he tenido… algo más dominante en la cama. Siento que tal vez tiene mucho que ver con los instintos licanos pero no deja de ser un poco terrorífico. Estuve con omegas antes, es fácil saber cuándo algo dejó de gustarles por las feromonas pero también está el tema que anudo siempre y eso los llena de pánico. Ya sea porque creen que podría tratar de marcarlos o porque simplemente creen que su celo se adelantó, preferí evitarlos entonces.
El problema con los betas es que… no sabes hasta qué punto son sinceros. Podría ser que fingieran que les gusta o asustarse y no poder decir nada por miedo y no lo sabría. Así que preferí ir por el sexo vainilla. — Se sonrojó ligeramente, Lucius lo miró con curiosidad. —Y bueno… con alfas. — se encogió de hombros.
—Black. — el rubio marcó enseguida, aunque esa información ya la tenía.
— ¿En serio quieres hablar de un amante en particular? — Remus lo miró con algo de diversión.
—Sí. — asintió firmemente, el licántropo suspiró y se recostó en la cama, dejando lugar para que el omega se acomodara cerca de él y así poder envolverlo con sus brazos. Lucius apoyó su cabeza en su pecho dejando que acariciara su cabello.
—Yo… lo quería. Lo admiraba mucho, fuera de sus obvios defectos… era atractivo. — Empezó a contar.
—Entonces… ¿Intercambiaban posiciones? — Preguntó con curiosidad.
—Sí, pero debíamos usar anti feromonas la mayoría del tiempo. Un poco de las feromonas del otro no molestaban pero… era un instinto natural tratar de sobreponerse. Hubo un tiempo donde evité discutir con James y Sirius a toda costa porque mis feromonas eran obviamente más territoriales que las de ellos… y los ponían de mal humor. Sirius se enojaba mucho al perder.
Yo… Merlín, ahora que lo pienso haberlos obligado a detener la intimidación a los demás hubiera sido fácil. — murmuró lo último de una forma más amarga de lo que le gustaría, Lucius suspiró y dejó un pequeño beso en su pecho.
—Sí, solo fuiste demasiado cobarde. — Apunto alzando una de sus cejas aunque no pudiera verlo.
—Un poco, sí. Pero eran mis amigos. — No había una real defensa en su voz y Lucius pensó que ya habían discutido eso antes.
— ¿En serio quieres tocar ese tema Remus Lupin? — Remarcó su nombre para que notar que él no quería seguir por ese camino. No quería llegar a la parte donde tuviera que decir que la muerte de los Potter no le importó en lo más mínimo.
—No ¿Tus padres nunca trataron de emparejarte con James? — Remus jugó con su cabello, Lucius lo dejó mientras seguía acariciando su abdomen.
—Pfff, tal vez si él hubiera sido mayor les interesaría. Pero a mi padre no les agradaban los Potter. Él nunca me agradó, por Merlín, su aroma era feo. — Se burló. Potter siempre había olido extraño, Harry tenía un aroma que no era parecido a ninguno de sus dos padres. Aunque bueno, no había conocido a la señorita Evans después de que se presentara así que no podía compararlo con ella.
—No eran compatibles en lo absoluto, entonces. — Remus pareció ligeramente sorprendido.
—Exacto. — asintió acariciando el pecho desnudo de su pareja, siguiendo algunas cicatrices. —Volviendo a ti con Black ¿Entonces? ¿Duraron mucho? — Presionó un poco tratando de mantener el desinterés en su tono.
—Nuestra experimentación si, llevó un largo tiempo… él me gustaba. — Admitió demasiado bajo —Estaba asustado de enamorarme, me dolía que él viera a otras personas y no tuviera consideración en tratar de ocultarlo pero tampoco podía reclamar. Él no era alguien de una sola persona y si lo fuera, sería de un omega… así que terminé nuestra experimentación.
En realidad nuestra amistad es mucho más profunda que nuestra casi relación.
¿Tú y Severus…?— Ni siquiera terminó la pregunta, Lucius asintió entendiendo.
—Sí. — No le molestaba admitirlo, además el propio Severus lo había dicho así que suponía que no era algo malo.
—Te toca, él es el amante que elijo para que hables. — El alfa sonrió un poco antes de dejar un beso en la cabeza del rubio, sorprendiéndose al no sentir ningún sabor extraño por la poción.
—Bueno… Yo sabía que era un omega y conversando con un amigo que seguía en Hogwarts él me marcó que él no olía absolutamente a nada, que debía ser un beta. Me sorprendió ¿Sabes? En esa época las anti feromonas eran buenas pero no todo el tiempo, en las salas comunes era normal que se notara al menos un poco de lo que era cada uno.
Así que quise que hiciera anti feromonas para mí y mejores supresores, si era capaz. — empezó a explicar pero fue interrumpido.
— ¿Te acostaste con él para obtener pociones? — La voz del licántropo demostró sorpresa, Lucius tuvo ganas de pegarle.
¡Maldición! ¿No dejaría lo de Azkaban? Aunque al menos no lo había dicho con enojo o burla.
— ¿Qué? ¡No! Yo coqueteaba un poco pero no me acostaba con la gente para obtener algo. Solo estoy contando porque me acerqué de nuevo a él. — gruñó exasperado. —Cuando pude encontrarlo me di cuenta que obtendría mejores beneficios si era sincero, le ofrecí dinero y él cumplió. Creo que ahí empezamos a ser una especie de amigos y cuando se hizo parte de los mortífagos… pude verlo más.
Él es… inteligente, sagaz y hacía que me mordiera la lengua demasiadas veces. Podía escucharme y luego decirme mis verdades a la cara sin filtro y con sarcasmo. No tenía problemas en tirarme a la cara que estaba siendo demasiado superficial o que estaba siendo un idiota enorme. Cada poción que le pedí… la hizo. Incluso la que luego me llevaría a poder obtener a Draco. Siempre le estaré agradecido por ello. — no pudo evitar el cariño en su tono. Severus había sido importante para él y aún lo era, aunque de distintas forma luego de tantos años.
—Pero ya había pociones para cambiar de omega a alfa en ese entonces, aunque duraban unas horas. — Remus lo miró confundido.
—Sí, pero era algo estéril. Alguien con esa poción no podría engendrar.
Volviendo al punto… me di cuenta que me gustaba y que no era del todo ignorado. Pude ver porque se le hizo tan fácil por tanto tiempo manejar a los alfas como él quería… él es hermoso e inteligente y capaz… Si no hubiera estado enamorado de Cissy creo que aun estaría prendido de él.
Solo recientemente supe que nuestra relación terminó cuando él se hizo espía. Creo que pensó que no podría engañarme si seguíamos acostándonos, me hubiera sentido bastante usado. — Severus a pesar de todo le había tenido un mínimo de consideración. Aunque el espía tampoco era muy dado en intercambiar información por sexo.
— ¿Eran versátiles? — Salió de sus pensamientos al escuchar la pregunta.
—Mayormente yo iba arriba pero sí. No es tan difícil entre los omegas, ustedes los alfas tienen demasiado ego y territorialismo como para que sea fácil. — se burló pellizcándolo un poco, no pudo ver la sonrisa divertida del alfa solo sintió una caricia más fuerte en su cabeza.
—Creo que no puedes hablar de territorial, la primera vez prácticamente sacaste a Tonks. — Le recordó, Lucius enrojeció agradeciendo que no pudiera ver su rostro.
—Tks, cambiemos de tema. — escuchar la risa del licántropo lo hizo sonrojarse más, detuvo su mano acercando un poco más su cuerpo al de él.
—Se siente muy distinto para ti, como omega ¿Hacerlo con un alfa? — Preguntó luego de unos minutos de silencio entre ambos. Lucius no pudo evitar sentirse algo confundido por la pregunta pero asintió.
—Pues… sí. Las feromonas, los aromas, soy más sensible a ti y bueno, el nudo. No es como que si el sexo con otras personas no fuera bueno solo que es diferente. — Trató de explicar. No sabía si era así con alfas o simplemente con Remus.
Pero era diferente.
—Nunca creí que te gustara perder el dominio, a pesar de todo. Simplemente pensé que me dejabas hacer. — Admitió el alfa tratando de buscar su rostro pero Lucius solo se acurrucó más para que no lo viera.
—A pesar de haber sido el que recibe varias veces mantenía un nivel de dominio, sí. Supongo que algunas cosas que hicimos me dejaron en claro que puedo disfrutar de otras cosas. — Tuvo que aceptar. Nunca había confiado lo suficientemente en alguien como para explorar ese lado.
—La primera vez… no tuviste muchas opciones si querías tener sexo. La vez del incidente fue… fuerte. — Remus murmuró algo dudoso, como que si no supiera en que palabras ponerlo.
—Te detuviste cuando te dije que no. Yo estaba asustado y tú estabas totalmente posesivo conmigo y aun así te detuviste y retrocediste. Me sentí…— No debería decirlo, pero si él lo averiguaba después podría usarlo en su contra. La información que supiera ahí, no. —Tranquilo. En el peor escenario te detuviste, no pude evitar confiar en ti a partir de ahí, fue muy agradable y cálido. Si, lo disfrute bastante. — murmuró por lo bajo negándose a mirarlo a los ojos sintiendo sus mejillas calentarse, no pudo evitar el suspiro tembloroso al sentir que acariciaba su espalda sobre la bata.
—Lucius…— Había demasiado solo en su nombre lo que lo hizo estremecerse.
—Ya, no digas nada. — refunfuñó, demasiado avergonzado negándose a mirarlo cuando acarició su mejilla, trató de mantener su posición pero no pudo cuando su compañero se sentó agarrándolo de la cadera para obligarlo a sentarse también, Lucius lo miró enojado mientras se sentaba a horcajadas en sus piernas.
— ¿Cómo solías mantener el control? — Remus preguntó de manera suave mirándolo a los ojos, el patriarca se sonrojó ligeramente apoyando sus manos en el pecho del alfa algo dudoso con la pregunta.
—Siempre… los miraba a los ojos. Estar encima también ayuda…— presionó ligeramente para hacer que el licántropo se acostara totalmente sobre la cama de nuevo mientras él se mantenía sentado sobre él, sonrió de lado acariciando un poco su piel. Agarró las manos de su compañero y las llevó hacia atrás agarrando sus muñecas, el alfa lo miraba directamente a los ojos y supo que lo estaba analizando. El omega bajó una de sus manos sin dejar de mirarlo a los ojos, dejando que su cabello cayera a su costado, acarició suavemente su cuello bajando a su clavícula deslizando sus dedos sobre una de las cicatrices notando el estremecimiento, bajó su mano burlando sus pezones notando como cerraba los ojos pero al abrirlo un brillo dorado había en ellos.
—Los miras a los ojos para evitar dejar expuesto tu cuello. — Lucius se congeló, llevó sus manos al abdomen del alfa y las apoyó ahí para acomodarse mejor frunciendo el ceño.
—Bueno… sí. — Frunció el ceño.
— ¿Le tenías miedo a una marca tanto como para no arriesgarte con betas y omegas? — Odiaba que Remus hiciera las preguntas correctas.
Él era el de las preguntas correctas ¿En qué momento se había vuelto tan capaz de leerlo así?
—Lupin…— Trató de mostrar fastidio, no le gustaba que lo pudiera leer. Pero luego de ver tantas veces el recuerdo de Azkaban era obvio que sabía varios trucos que usaba en la cama.
—Podemos hablar de esto, Lucius ¿Era realmente tu primer plan obtener una marca? — Lucius clavó ligeramente sus uñas como tratando de demostrar que no quería hablar pero Remus solo acarició sus manos. El patriarca respiró profundo tratando de no verse tan descubierto como se sentía.
—No. Realmente… mi plan era dejarme matar, incluso cuando noté que eras tú. —Dejó que sus hombros cayeran, rindiéndose — Estaba asustado, había vivido una vida fácil por demasiados años, no sabía de hambre o de resistir condiciones extremas que no fueran dolor físico. Creí que de todas formas moriría lentamente en Azkaban… Pero cuando sentí que podía morir el miedo a una marca fue sobrepasado. Tuve miedo de desaparecer dejando atrás tantas cosas y me sentí muy cobarde, porque ni siquiera era bajo mi propia mano.
Así que como eras un alfa se me ocurrió lo de la marca. — Trató de encogerse hombros para demostrar que no le importaba pero al final se quedó quieto.
—Hubo muchas veces donde me sentí intranquilo, quería volver a Azkaban y buscarte, traerte conmigo. — Remus habló mientras acariciaba su mejilla, Lucius cerró los ojos apoyando su cabeza en él. —Como hombre podía manejar esos sentimientos de tristeza y los odiaba bastante, me sentía desdeñoso conmigo mismo por sentir tanta protección por ti.
El lobo se volvía loco. Se golpeaba contra los árboles, se lastimaba más de lo hacía normalmente y las veces que podía conseguir mata lobos solo podía dormir porque me sentía demasiado ansioso. Te buscó por mucho tiempo y luego se rindió. — explicó, el patriarca se sonrojó ligeramente mientras se apartaba de su mano.
—Debiste reaccionar a mis propios sentimientos. — Lucius bajó la mirada con el ceño fruncido sin mirarlo a los ojos, se concentró en su abdomen mientras lo delineaba con sus manos. —Yo estaba angustiado y use la unión para sentirme mejor, me hacía sentir protegido y querido. Era como alguien diciéndome "todo estará bien". A pesar mis supresores los celos eran horribles, por suerte no lubricaba ni mis feromonas se volvían locas por la poción pero… bueno, era difícil. Debía usar el agua que podía tomar para lavarme las manos y encargarme del problema cuando no podía más. — murmuró con vergüenza, sintiendo sus mejillas arder.
—Yo… también notaba cuando estabas en celo. Me sentí como un adolescente de nuevo. — Remus sonrió ligeramente apoyando una de sus manos en la cadera del omega —Siempre que despertaba era un lío, por suerte tus celos no estaban sincronizados con la luna llena en ese entonces.
Debió haber sido difícil, Azkaban no era un buen lugar para nadie. — murmuró con suavidad.
—Me odiaste bastante ¿No es así? — Se burló pero su voz salió casi estrangulada, Lucius negó con la cabeza tratando de mantenerse neutral.
—Odiarte… no. Odiaba la situación, estaba furioso contigo pero no tanto como odiarte. Cuando saliste de Azkaban no fue mejor, podía sentir aun esa angustia y me ponía de mal humor, por un tiempo incluso me sentí como abandonado. — Admitió el alfa acariciando ligeramente las caderas del omega, Lucius se mordió el labio.
—Supongo que sí, porque no fui contigo cuando fui libre. Pero aun así la unión funcionó para mi… cuando todo era demasiado era agradable. Me daba una sensación de seguridad y luego de perder mi varita realmente necesitaba esa sensación. — Había tenido muchos beneficios durante la guerra y se había librado de Azkaban casi por sí mismo. Tal vez podría haber evitado la prisión sin Remus, pero estaba seguro que no hubiera podido sobrevivirla sin él.
—La guerra fue difícil para todos. — Remus murmuró acariciando su costado con propiedad.
—Hice mal mis apuestas. — Lucius suspiró amargamente apretando los labios.
—Tal vez. — Admitió.
—Bien, cambio de tema. No quiero seguir hablando de esto. — Todo se sentía demasiado íntimo y eso lo asustaba, quería dejar de estar sentado sobre él y solo acostarse para dormir. Ambos estaban cansados pero la frescura y ligera oscuridad de la habitación los ayudaban a seguir.
— ¿Tu padre no trató de que te casaras con un alfa? — Recordó brevemente la charla con Sirius, miró curioso hacia el patriarca. Lucius resopló.
—Si, por supuesto. Pero mi padre no era un mal padre, Remus. Como no me llevaba especialmente bien con ninguno decidió que fuera decidido por instinto, en uno de mis celos no tome supresores…—
—Espera ¿Qué? ¿Y él…? ¿Cómo no estuviste con ningún alfa entonces? — Remus lo paró algo mortificado.
— ¡Estaba vestido! Y mi padre estaba ahí para evitar cualquier cosa, quería saber si alguno podía ser compatible no quería que marcaran y anudaran ahí ¡Maldita sea! — se sonrojó y picó ligeramente la frente de su compañero con su dedo.
— ¿Y no lo fuiste? — ¡Los Gryffindor siempre con preguntas tontas! Aunque debía admitir que contar la historia completa siempre era mejor que ir directo al punto.
—Rechacé a todos. Incluso en ese estado los traté como que si todos fueran menores de edad, mis feromonas territoriales espantaron a los alfas de menor categoría. Había uno de ellos que era de primer categoría, el ahora Señor Greengrass así que mis feromonas territoriales no lo afectaron pero cuando se me acercó y trató de tocar mi mejilla lo mordí, pelee bastante duro y él respondió.
Mi padre se puso histérico, el chico hizo algo instintivo y me mordió el cuello. Ya sabes, sin un nudo y sin la relación sexual no significa nada, él solo trataba de obligar mi sumisión para continuar pero lo rasguñe. La verdad… mordió mal, casi muero ahogado en mi propia sangre.
Si, fue divertido. — lo último lo dijo con ironía mientras sonreía de lado.
Había sido uno de los peores días de su vida, detrás del día donde le pusieron la marca tenebrosa. Tal vez como aristócrata no estaba acostumbrado al dolor físico y por ello lo resentía bastante.
Yo… no sé qué decir. — el alfa murmuró mientras lo abrazaba.
—Mi padre decidió que si ni siquiera había aceptado a un alfa de mi misma categoría entonces era un caso perdido. Era demasiado quisquilloso para aceptar un alfa. La mordida obviamente me asustó mucho así que decidí que no tendría uniones, pero no fue un trauma tan horrible, padre lo apartó de mí cuando pudo y se hizo todo lo posible por mí. Ni siquiera me quedó cicatriz así que no fue tan horrible. — se pasó la mano por el cuello sintiendo las marcas de unión, se alegraba de que el instinto de Lupin hubiera sido lo suficientemente bueno como para que supiera donde morder.
— ¡Eso fue horrible! ¿Cómo se le ocurrió que era buena idea? — casi sonaba ofendido y a Lucius le divirtió.
—Mi madre estaba de viaje, los alfas nunca terminan entender cómo funcionan los cuerpos de los omegas. Supongo que creía que podía funcionar como funcionó con mi mamá y él. — se encogió de hombros aun sonriendo.
— ¿Qué dijo tu madre? — los ojos mieles lo miraron con preocupación.
—Casi se divorcian por lo que ocurrió. Luego mi padre le regalo cinco de sus caballos con mejor sangre que tenía y mi mamá se calmó. — se burló aunque era cierto. Su madre lo había vendido por cinco caballos, pero tampoco podía culparla demasiado, él había sobrevivido.
— ¿Caballos? — Remus sonó sorprendido.
—Sí, solía practicar equitación. ¿Tú sabes montar? — Lucius lo miró con curiosidad recordando el terreno donde tenía a los caballos, había unos cuantos sirvientes que estaban encargados de cuidarlos y sabía que lo estaban haciendo bien.
—Un poco. — el alfa le sonrió.
—Podría… llevarte a los establos Malfoy, podríamos tener un paseo. Alguna vez, cuando volvamos. — Trató de que su voz no demostrara la emoción que sentía, era ridículo sentirse tan expectante por una invitación como que si fuera una especie de cita.
—Suena bastante bien, Lucius. — El alfa se incorporó abrazándolo y Lucius le correspondió, devolviendo el beso apegándose más a él.
Ambos volvieron a acostarse uno al lado del otro abrazados mientras seguían besándose y acariciándose suavemente, pero solo hicieron eso esa noche.
Los siguientes días habían sido bastante divertidos, una vez que Lucius había salido de su desdén habitual habían disfrutado de paseos en las playas, distintos restaurantes y lugares de las islas, incluso disfrutaron más del auto. El patriarca había dejado de preguntarse si lo que hacían era algo que haría una pareja o no y se dedicó a disfrutar, incluso se encontró sintiéndose feliz con que pudiera estar en público de la mano o darse pequeños besos.
Habían hablado bastante y habían hecho algunos planes cuando volvieran, parecía que al final del todo no todo lo que tenían en común era el sexo.
Se sonrojó ligeramente, aunque de día siempre se mantenían paseándose y disfrutando de manera inocente si habían aprovechado las noches. Había decidido si quería hacer algo debía ser en estos días así que habían experimentado bastante, tenía varias marcas que eran difíciles de borrar, había tenido sus ojos tapados la mayoría de las veces y había disfrutado de estar amarrado, habían tenido que confiar uno en el otro y había sido muy satisfactorio.
Acarició ligeramente las marcas que tenía en sus costados, en ese momento estaba desnudo en la cama tapado solo con las sabanas mientras el alfa se bañaba, estaba leyendo las distintas cartas. Había una de Draco, de Narcissa, una del perro pulgoso para Remus y una de Severus.
Arqueó la ceja al notar la de su amigo y fue directamente a ella, solo habían estado cinco días en las islas ¿Qué querría Severus? Abrió la carta, era bastante corta, incluso podía decirle nota.
"Tengo la poción que me pediste"
Dudó unos segundos y luego sintió como que si le cayera un balde de agua fría. Respiró profundo tratando de pensar que podría ser otra cosa, pero obviamente era lo que había pedido hace bastante, cuando todo era demasiado doloroso.
Había querido romper la unión antes.
Debería estar feliz ¿No? Pero no se sentía feliz en absoluto y se sorprendió totalmente al notar que sus manos temblaban y sentía la angustia alcanzarlo.
Todo había acabado.
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¡Gracias por leer! ¡Feliz año nuevo atrasado!
Cristine Malfoy: Draco y Harry ya van en algo serio En algun momento empezaran los sintomas ewe tal vez por el tiempo donde Sev diga para que era la poción XD
AnaM1707: ¡Gracias! :D felices fiestas pasadas :D
Hinata: me alegra que te guste Si, Luc y Rems son capaces de armar y desarmar, el patriarca pronto tendrá enfrentar que es lo que en verdad quiere. Sobre todo con lo último de este capítulo.
saludos :D
Piky: Severus tomó una muy mala decisión en no decirlo desde el principio y se dio cuenta un poco tarde. Ahora mismo el cree que si lo dice sería el motivo de discordia entre ellos, porque no confía en Lucius para que tome decisiones bajo estres.
En si esta tratando de ocultar su error un poco más porque sabe que le traera problemas con todos, aunque tambien piensa que el patriarca puede analizar mejor su relación con Remus sin un bebé de por medio.
Bueno, por otro lado ¡Harry quería vivir! XD y Sirius busco otra tactica :'3
¡Gracias por leer!
