Pandora Box
chapter-one
Disclaimer: Ningún personaje de Kingdom Hearts me pertenece.
Adventercias: shonen-ai (yaoi más adelante). UA
Claim: Roxas/Sora/Roxas hint Van/Ven
Notas: Uh, bueno sigo viva sí. Muchas gracias a las personas que me dejaron comentarios! Y buenas vibras con los favoritismos y las alertas. Honestamente estaba sorprendida, cuando te gusta una pareja no muy famosa... no se espera mucha respuesta, así que mil gracias! En cuanto a los fics que tengo en hiatus... aún no sé qué hacer con ellos, los escribí hace un año con ideas fijas sobre a donde iban jajaja, ni me acuerdo ya. Los releeré cuando pueda y ver si puedo salvarlos (mis bebes qq)
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—¿Sabes que podrías dejar de estudiar cinco minutos verdad...? Más hoy que empiezan las clases.
—No es muy sabio decir eso, ya sabes nuestra situación Ven.
—Sí, sí... lo sé, pero ¿¡no es angustiante preocuparse por eso ahora!? Tenemos quince años, no veinte.
Era frustrante, Roxas lo sabía. Pero el futuro para ellos incierto y bastante preocupante. Dos años atrás el tío de ellos, Cid, se había llevado al hombro la familia. Trabajaba para la industria de aviones más importante de Villa Crespúsculo; ganaba más que bien. Pero bueno, no era su propio jefe por lo cual tras haber tenido diferencias no sólo se había ido de la empresa, sino que un día después de informarles que había renunciado; Roxas y Ventus se habían levantado con una anotación en un pedazo de cartón con una letra ilegible.
Los ojos de ambos se habían puesto en blanco al leerlo.
"Tome los ahorros para que esos idiotas se retracten de sus palabras, hijos de sus buenas ######! Ellos no pueden hacer mier*a sin mí. Llamen a Cloud para que se haga cargo de la pocilga nuestra. Hora de hacerse hombres, muchachos."
La perplejidad fue tal para ambos que se quedaron como estatuas, si un viento soplaba sobre ellos ahora mismo estaba seguro que podría romperlos en mil pedazos. Roxas había esperado quizá unos huevos quemados con tocino, no una nota mal hecha, que decía poco y nada—quizá ni siquiera eso, pero ciertamente no una despedida. Antes que pudiera pensar, su gemelo se había movido hasta la mesa y tomado el teléfono, Roxas se apresuró en alcanzarlo sin llevarse por delante la pequeña mesa que estaba en el camino.
Claro, ya sabía que era lo más sensato de hacer: llamar a Cloud. Pero Cloud había pasado por tanto para llegar a esa universidad (ahorros, trabajos de medio tiempo) … No podía hacerle eso.
—No podemos...
—¿Cuál es el plan entonces? Es decir, tenemos quince años, no trabajamos y Cid acaba de abandonarnos para satisfacer su excentricidad—. Ventus suspiró casi dramáticamente—. Se acabó el sueño de una vida en secundaria tranquila, tendremos que trabajar.
—No lo hagas sonar peor de lo que ya es—. Con el ceño fruncido, cortó la llamada telefónica.
Honestamente hablando, no sabía que podía hacer. Entre sus ideas trabajar no era una opción que pudiera descartar, eso era algo que debía hacer. El tiempo, tenía que ser algo cerca del instituto. Tal vez debería reparar su vieja bicicleta; agilizaría todo el proceso de correr de un lado a otro. Y la parte que más le dolía era dejar de lado el básquet. El muchacho suspiró mirando el suelo, escuchando de trasfondo a Ventus, quién le comentaba trivialidades mientras caminaban.
El verano ya parecía ir terminando finalmente, los rayos de sol no eran tan abrasivos como en diciembre, y los árboles empezaban a dejar un camino de hojas marchitas en el pavimiento de piedras que caminaban. A veces era sorprendente como en la vereda, si bien era muy transitada, la gente tiraba la basura en los botes de basura y la arboleda estaba cuidada con una rendija que no permitía a nadie que cruzara y pisara el césped. De pensar que ya habían pasado dos años desde que habían empezado la secundaria; tres años más y la facultad era un hecho.
Cloud había estado hasta sus trece años, eventualmente se mudó a Ciudad del Paso para poder terminar de formarse como un contador. Bueno los números iban con su personalidad fría y su falta de tacto a la hora de transmitir algo no lo veía mal... En cuanto a él siempre había estado seguro de querer ser arquitecto, manejar sus tiempos y poder dedicarse como pasatiempo en el básquet. Sin embargo, con la nueva situación que se les había presentado era muy poco difícil proyectar a futuro por no decir que ahora debían vivir en día a día. Llamar a Cloud y pedir misericordia sería hacerlo volar de vuelta a Villa Crepúsculo, para luego tomar un tren y quizá terminar en un empleo mediocre debido a que tenía que mantener a tres personas.
Y su novia. Roxas suspiró, Tifa y Cloud llevaban juntos desde la primaria... Ella se había mudado primero, la vida de ella estaba allá. No podían...
—Tengo una idea—dijo Ventus, sacándolo de sus pensamientos. El semáforo en rojo los detuvo—. Aunque puede que no te agrade mucho—. Roxas lo miró de costado levantando una ceja. Era raro que Ven pensara así.
—Cualquier idea que ayude a salir de este problema, es buena—dijo escuetamente.
—Tal vez, si es que estás de acuerdo, es decir si se presentara la oportunidad—. Ventus se reía con nerviosismo y cruzaba sus brazos en la nuca—. Como dije antes, ¡es posible que no te agrade la idea!
—Ven solo dime ya—. Lo interrumpió abruptamente, conocía a Ven como si compartieran las mismas neuronas y cuando divagaba de esa forma, Roxas sabía de antemano que no era bueno... para él. Pero teniendo en cuenta la situación capaz era funcional.
—Qué diablos, deberíamos llamar a Axel; él tiene su propio negocio así que podría ayudarnos con las horas de trabajo—
—Absolutamente ¡no! ¿Te olvidaste de lo que paso?
—Hey, no dije que vos tendrías que trabajar ahí...
—No, ni vos ni yo Ven. No hay porque pedirle nada—. El semáforo paso a verde parecía en un abrir y cerrar de ojos y apresuró su paso, mirando al suelo con sus mejillas rojas.
—Roxas, enserio, creo que deberías superarlo, ya paso un año.
Cómo si pudiera. Axel fue su amigo más cercano por muchos años. No obstante, sus sentimientos fueron paulatinamente cambiando; si alguien le hubiese dicho que iba a terminar como terminó probablemente nunca se hubiera confesado. Muy dentro de sus pensamientos ya sabía el resultado, Axel nunca había mostrado indicios de romance (y por más que lo hubiese hecho, había una diferencia de edad que estaba seguro que no había pasado por alto); así que había expuesto una parte de él a alguien que no le correspondía. Había escuchado a Olette detenidamente antes de hacerlo, las palabras de la muchacha aun hacían eco en su cabeza 'sólo dile como te sientes, si te corresponde será genial y si no, es una oportunidad de avanzar' y no se había confundido. Hizo lo correcto, en lugar de jugar el papel hipócrita del amigo fue honesto... cómo olvidar la reacción de Axel en ese momento...
Sólo se escuchaba el ruido de la canilla; era sábado y el último cliente se había retirado. Los empleados estaban limpiando las mesas y el resto del desorden. Axel y él estaban afuera de la salida trasera del bar. Si bien Axel aún tenía diecisiete y no debería de trabajar en estas horas, sus padres eran los dueños, así que no iba a tener problema alguno con las autoridades. Roxas estaba conteniendo el aire en sus pulmones, las manos en los bolsillos, este escenario era muy diferente a lo que él estaba acostumbrado con Axel. El último estaba serio, tenía su dedo índice en la boca, y su brazo sostenía el otro en la cintura. Si bien no se consideraba una persona con ansiedad, estaba experimentándola ahora mismo.
Su corazón palpitaba tan rápido y ya no encontraba una posición cómoda; había recostado su espalda en la pared, movido los pies y ahora se sujetaba del pasamanos sosteniendo su cuerpo. Axel parecía hecho de papel, sus ojos verdes miraban del suelo a él. Nunca lo había visto tan serio como ahora mismo. Sin embargo, antes que su corazón se desbocara estaba queriendo una respuesta. Sus ojos azules miraron de reojo; de pensar que lo que pudiera pasar entre ellos recaía en la respuesta que Axel le dijera, pero esta no llegaba y el agotamiento mental que estaba sufriendo era demasiado. No había solo el tema de confesarse, sino re explorar su preferencia sexual... llegar a una aceptación, hablarlo en la familia. Todo era nuevo para él.
—No tenías que pensarlo tanto, Axel—dijo, tratando de sonar lo más coherente posible, ocultando la incertidumbre que hacía mella en su sistema, incluso ahora trataba de sonar maduro y se deshacía con cada minuto que pasaba—. Es decir...
—Tienes razón Roxas, sólo que—. Axel había enarcado las cejas y suspiraba casi como si evitara romperle el corazón—. Estoy buscando las palabras adecuadas, en fin... no creo que se pueda evitar. Yo—. Ahí venía, su corazón ahora parecía estar martillando las paredes internas y si podría bombear más sangre de la que debería—. Siempre te vi como... un hermano pequeño.
Un hermano pequeño. Eran cuatro años de diferencia y lo había dicho como si fuera un abismo de distancia. Después de eso Axel nunca había vuelto a contactarlo; no se había asegurado si lo había bloqueado o no, es decir él tampoco lo había contactado. Y si bien se acordaba de ese día, no era tan seguido como antes. Sin embargo, no se le antojaba enamorarse de nuevo... al menos por ahora, las lágrimas que había derramado ese día en el camino a su casa habían dejado marcada su memoria cada día. Tenía otros problemas que arreglar antes de volver de caer en algo tan estúpido y vacío como un romance barato.
Y aun en estas circunstancias el nombre de Axel resonaba una vez más. Lo que Ventus dijo era real: si hablaba con Axel dudaba que se negara a ayudarlo, por el contrario. O algo quedaba eso, pero como acercarse después de haberse ignorado por un año entero para pedirle un favor, sin siquiera preguntarle cómo estaba con anterioridad; le parecía demasiado pretencioso. "Hola si, no me importaste por un año, pero tada necesito trabajo y que me ayudes" en su imaginación la situación era mucho más incómodo que esa oración por sí sola. Roxas se acarició la nuca, el viento agradable mezclado con el calor se le antojaba refrescante ahora mismo.
"Sora ¡espera un minuto tengo algo que quiero decirte! ¡Buenos días por cierto!"
Antes que Roxas pudiese reaccionar, Ventus lo había jalado del brazo y por algún motivo se arrodillaron (ante la presión que Ven estaba ejerciendo en su cabeza) entre los arbustos, a una cuadra del establecimiento. Antes de que pudiera acotar algo si quiera para entender la situación su hermano le señaló con la cabeza un lugar entre el césped y la vereda, aún con su buena salud visual lo que veía era un montón de hojas, un local pequeño con mesas y sillas afuera. Parecía una confitería o algo así, lástima que no podía ver en detalle si estaban buscando personal o no. Y entonces lo notó: había un castaño de cabello en picos, estatura mediana (llegando un poco a baja) y sólo podía verle la espalda también menuda, no obstante, los brazos parecían los de alguien que practica deportes ya que (debido a la remera de manga corta) se podía observar cierta forma sin ser musculosa.
Ah, no era que parecía que practicaba deportes, sino que era un acierto. Llevaba un bolso deportivo cruzado en la espalda y un bate de softball atado ahí en el morral color azulado. De pie, probablemente por la muchacha castaña de enormes ojos verdes, la energética chica (pudo deducir por la forma en que su lenguaje corporal la exhibía) estaba agitada, probablemente por tratar de alcanzar al adolescente.
—Buenos días Selphie—. El bostezó que salió casi llegó a sus oídos—. ¿Qué pasa tan temprano? ¡No me digas que hoy cancelamos el entrenamiento! No quiero cargar con esto el primer día...
—¡N-no! ¡¿Cómo va a ser eso?! —. La muchacha estaba nerviosa, y sus mejillas estaban coloradas—. No es eso, quería hablarte de algo importante. ¡Pero como no me haces caso! Tengo que hacerlo a esta hora de la mañana... Y tengo que estar agradecida que no está el psicópata de tu hermano cerca.
Oh Dios... Roxas miró a su hermano con hastío, estaban espiando una confesión; estaba casi seguro que terminaría así. ¡Él no era de espiar a la gente! Y la situación en sí le traía recuerdos miserables. Jaló el brazo de Ven para que lo dejara libre y así poder ir al instituto, pero parecía absorto en el panorama frente a ellos.
—(Ven, nos vamos, realmente no estoy cómodo espiando a personas)
—(Shh, te van a oír. Es la primera vez que veo estas escenas que no sean en la internet... No creo que demoren mucho tampoco, la chica parece estar prendida fuego...)
—(Ves mucho cortos en youtube...)
—Llegaremos tarde si no te apuras Selphie—. Eso le había parecido demasiado insensible, o quizá sentía empatía ante la situación—. Sabes muy bien que Vanitas es inofensivo, la mayor parte del tiempo... Supongo—. Una risa nerviosa salió de él, era casi tan refrescante como el mismo otoño.
—(¿¡Enserio... justo ahora dijo Vanitas?!)
—(¿Ahora de qué estás hablando Ven?)
—Yah, seré rápida—. Parecía nerviosa, pero decidida. Ahora mismo él mismo se sentía un poco curioso, sería maravilloso que las cosas en la realidad fueran como una telenovela, pero la vida era tan impredecible—. ¡Sal conmigo! —. Mas que una confesión parecía más bien una demanda, increíble incluso él tuvo que pestañar varias veces ante lo abrupto de la situación.
—Ah claro, ¿dónde necesitas ir? No traje la bicicleta hoy, pero si no es lejos la estación de tren está cerca de la escuela. ¿Debería esperarte después de clases o la estación? Espera no te pregunte si es hoy o—
Antes que el muchacho pudiera seguir hablando la mochila de la chica se estroló en su mejilla.
Y no la culpaba; este chico era un idiota. Eventualmente su cabeza dio un giro de trescientos sesenta grados y volvió a la normalidad después de unos segundos. Inclusive él cerró los ojos y casi pudo sentir el dolor, como si la persona que fue agredida hubiese sido él. La muchacha se fue gritando insultos y ya era sabido que cursaba con ellos, sus pasos la dirigían hasta la escuela. Él iba a hacer lo mismo, no era de su incumbencia lo que había pasado. No, no lo era... pero podría haber jurado que lo que llevaba esa muchacha en la mochila eran más que libros. El 'crack' que hizo su cuello fue lo suficientemente sonoro como para que llegara a él.
Roxas se levantó dispuesto a desaparecer de escena, pero las personas contaban con algo llamado consciencia y esa mal nacida no iba a dejarlo en paz, menos cuando la persona estaba tendida en el suelo como haciendo mariposas en el césped.
—¿Estás bien? —. Roxas se acercó con cuidado, la voz muy baja, tendiéndole la mano. El muchacho aún no habría los ojos, parecía absorto en sus pensamientos—. T-tu mejilla—. Notó con horror mientras mutaba en una extensión del rostro.
—No te preocupes me pasa a menudo...—. ¿Por qué no le sorprendía en lo más mínimo? Es más, le extrañaba que no lo hubiera matado y tirado sus restos al bote de basura, si Axel hubiese dado esa respuesta ni siquiera podría asegurar su reacción. Humillación sería la primera palabra—. Supongo que es mi culpa otra vez. Selphie seguro traía todas las pelotas de softball en esa mochila.
Cuando él abrió sus ojos Roxas pudo ver el rostro de un adolescente completamente despreocupado del mundo, es más sonreía ante el dolor agarrándose la mejilla. Murmuró algo entre dientes como "Dios eso dolió como los mil demonios" y Roxas no pudo evitar sentarse a su lado. La intensidad de una confesión, y la respuesta más estúpida que había escuchado en sus quince años de vida. No creía que iba a presenciar una cosa así jamás, así que por un lado estaba agradecido. Por el otro lado se arrepentía enormemente de haberse acercado estas situaciones se le daban terribles. No era bueno lidiando con personas que acaba de conocer.
Cuando el castaño se incorporó, sentándose sin dejar de tocarse la mejilla; Roxas se dio cuenta que quizá debía ayudarlo a levantarse y se incorporó estirándole la mano.
—Bueno, tal vez ella esperaba otra respuesta—. La traducción correcta sería: presta atención a lo que te dicen, usando tu cabeza—. ¿Quizá puedan hablar más tarde y darle una respuesta más... apropiada?
—¡Espera! ¿A qué te refieres? —. Roxas arrugó los labios y subió una ceja, el castaño parpadeó repetidas veces antes de que su rostro pareciera un arcoíris—. Ah... esa clase de salir. Ugh, soy un idiota...
Cuando el castaño tomo su mano y estuvo a su altura; notó que era apenas más bajo que él. Y que era el típico muchacho que iba a dejar un montón de feromonas en dónde sea que caminara. Él era atractivo. Sí, lo admitía. Roxas era gay, pero tampoco era de los que caían con solo una linda cara. Lo cual era bueno, ya que no tendría que reparar un corazón seguido, la parte mala era lo que costaba soltar el recuerdo de un viejo amor... como le pasaba con Axel. No quería enamorarse, al menos por un tiempo. Más importante que eso, tenía que apresurarse a buscar trabajo, si era posible hoy. Una entrevista y la aceptación llevaría una burocracia que comería los días de semana.
—¡¿Ventus, eres tú?!
Eh...
¿...Eh?
Antes que pudiera pensar siquiera, o pedir ayuda, cualquiera serviría. El castaño ya estaba abrazándolo; sí bueno más que abrazándolo era más bien sofocando. Y era gay, con un chico esculpido por Picasso abrazándolo. ¿Enserio? Necesitaba espacio personal, no era que le molestara si el otro notaba el tenue color en sus mejillas, más bien era una cuestión de pudor que otra cosa. Ya se había hecho a la idea que las personas iban a opinar lo que sea que se les antoje, a él sólo le importaba la opinión de su familia y amigos.
Tenía que apartarlo igual, seguía siendo un adolescente hormonal.
—No, Ventus es mi hermano—. Puso sus manos en el pecho del castaño y lo apartó de su encima—. Ven sal de... ¿ahí? —. Había estado tan concentrado que se había olvidado de Ventus totalmente—. Qué raro... ¿de dónde conoces a Ven?
—No me sorprende mucho—dijo el castaño rascándose la nuca—, si Ven llegó a reconocerme probablemente escapó de Vanitas; algunas cosas no cambian. Decidimos mudarnos de vuelta aquí y dejar la Isla en la que vivimos por un tiempo, ya que Leon pensó en nuestro futuro y nos habló tanto que al final escuché la mitad, la cosa es que volvimos aquí... Ven es un amigo de la infancia.
—Ya veo... Es extraño no recuerdo haberte visto cuando yo era pequeño—. El castaño rio sonoramente.
—Tú Roxas tenías otro grupo aparte, con un chico extremadamente alto y otros tres que honestamente no recuerdo—. Con eso ya podía probar que la conexión estaba con ellos dos—. No podíamos ir a tu casa porque Cid nos daba miedo, así que terminábamos en mi casa o la de Terra que nos cuidaba... Por cierto, soy Sora; no estoy seguro de si Ven me mencionó o no.
—Probablemente lo hizo, pero si fue hace tiempo entonces lo tuve que haber olvidado—. Roxas tenía muy buena memoria, pero no podía encontrar por qué Ven escondería la existencia o anécdotas de su grupo de amigos—. Entonces, ¿tienes un hermano? ¿También cercano a Ven asumo...?
Las cejas de Sora se contorsionaron de tal forma que pudo adivinar que estaba buscando conectar sus neuronas en una respuesta que realmente era muy simple.
—Esa... es una buena pregunta, no podría decirlo—. Sora parecía honesto y algo celoso a la hora de dar una respuesta—. Mm, supongo que Vanitas es lo que Ven definiría como un acosador—dijo en un suspiro—enserio no es ¡tan malo como suena! Supongo que sí es malo, no puedo defenderlo. ¡Me rindo! ¿A todo esto no estamos llegando tarde?
Miro su celular y se puso pálido.
—Ah demonios, tendremos suerte si no cierran las rejas de la entrada en nuestra cara.
Los dos terminaron corriendo hasta las puertas del edificio. Roxas tenía muchas cosas en su cabeza en ese momento, trabajaba todo su cerebro en asimilar que su hermano tenía un acosador, acosador, acosador. Entonces tenía que asimilar por cuenta propia que un homosexual era un pretendiente de Ven. Se pregunto con curiosidad...
—Sora—llamó mientras corría (en esta parte le daba gusto haber hecho ejercicio por tanto tiempo)—. ¿Tú estás bien con tener un hermano... gay? —. Si era el momento de preguntarlo no lo sabía, pero su burocracia llegaba ahí.
—Ehh, ¿por qué habría de... molestarme? —. A pesar de estar agitado y sudando como porcino, el muchacho sonrió de lado—. Bueno... Vanitas es... ¿gay por Ventus? Creo que en eso hay exclusividad; pero no creo que uno elige de quién enamorarse... ¡La reja aún no se cerró!
Por algún extraño motivo eso lo relajó significativamente.
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