Un mes más había pasado y Severus se encontraba maldiciendo por lo bajo. Había tratado de encontrar un buen momento en cualquiera de las visitas del patriarca pero al final se había echado atrás.
¡No era tan difícil! Había sido un doble espía, había matado a Dumbledore sin temblar, había mirado directamente al señor oscuro jurando que era leal cuando no lo era.
Decirle a alguien que le mintió no debía ser tan difícil.
Y luego estaba Sirius, quien por algún milagro de Merlín tomaba supresores alfas todos los días y aunque seguía siendo molesto no era totalmente insoportable. Aunque había días donde parecía estar al límite y era insufrible había logrado controlarse golpeando la pared, lo cual en un inicio lo había sorprendido pero siempre era mejor descargarse con un objeto y no con una persona. Al menos que el objeto fuera una maldita pared de su laboratorio.
¡Oh! Y luego estaba Draco. Draco que iba y venía con su próxima boda que se celebraría en al menos seis meses más y que por suerte aún no estaba embarazado. Y estaba el hecho de que no se llevaba nada bien con Black, peleaban cada que se encontraban aunque tenían la decencia de salir de su laboratorio al menos que estuviera Potter que podía controlar a ambos a la vez.
Draco iba hartarlo si seguía tratando de hacerlo elegir el tipo de flores o la tela o los manteles ¡Debía molestar a Lucius con eso no a él! Pero el problema era que Draco molestaba a todo el mundo que le importaba y no sabía porque, porque al final el niño pondría lo que se le diera la maldita gana.
¡Y luego estaba la prensa! Que había explotado primero con la cita en las Islas Canarias de Lupin con un "desconocido" –que Merlín los salve, al menos no se habían dado cuenta quien era en realidad- para que luego la noticia de la boda del salvador del mundo mágico llenara cada maldito papel de Gran Bretaña ¡Y luego la insinuación de que él podría ser el amante de Potter! ¿Qué diablos le pasaba a la gente? Era incluso más creíble que tuviera algo con Black que permanecía en su laboratorio tres veces a la semana y no con Potter que estaba pegado a Draco ¡Las veinticuatro horas del día!
Y después estaba la parejita del trío dorado que habían venido a interrogarlo de que si Draco había pedido pociones de amor recientemente, al igual ¡Que toda la maldita orden del Fénix! ¿Qué nadie tiene ojos en la cara? Draco era un Malfoy y bastante bien podía casarse con quien se le diera la gana sin necesidad de nada. Al menos él no tuvo que interceder en el análisis que hicieron los medimagos de Potter para que probara –una vez más- estar limpio.
Aunque debía admitir que él mismo había hecho algunas pruebas sobre Draco para verificar que él no fuera el que estaba siendo drogado con pociones.
Y luego estaba Minerva, quien lo había felicitado al notar que estaba trabajando con Black y que le había preguntado una vez más si no le interesaba volver a dar clases aunque fuera en los dos últimos años. Esa había sido una charla tranquila y un buen té, al menos había logrado ser un salvavidas en su fatídico mes.
Pero al diablo. Lo que fuera que lo había detenido de comunicarle al patriarca de sus pequeñas mentiras ya no podía atrasarlo más, cuando volviera se lo diría sin anestesia luego de escuchar todas las quejas que tuviera el rubio.
…
Lucius acarició la tercer marca que ya estaba casi totalmente borrada, habían sido cuatro semanas agradables. No había vuelto a pasar la barrera en la luna llena y el lobo se había comportado extraño, lejos de querer cruzar el límite se había limitado a correr hacia los árboles y pasaron varias horas antes de que lo viera en el pastizal jugando con Black que había sido ignorado en la primer parte de la noche.
Había tenido ganas de salir de la habitación y mirar, pero espiar por entre medio de las cortinas había sido inusualmente divertido sobre todo cuando el lobo levantaba la mirada y veía directamente a la ventana haciendo que Lucius la cerrara con fuerza sintiéndose como un niño atrapado en una travesura.
Pelear con Black en el desayuno había sido igualmente divertido aunque menos explosivo de lo que debería, parecía que la terapia muggle y Severus estaban haciendo un buen trabajo con el perro callejero.
Acomodó un poco mejor su túnica antes de atar su cabello, mirando en el espejo que todo quedara en perfecto lugar. Remus volvería en un par de horas y él no se encontraba con ganas de trabajar, con sus empresas empezando a tomar ritmo sentía que podía relajarse un poco.
Podría ir a comprar mientras dejaba a los elfos domésticos hacer la cena, sabía que a Remus le gustaba hacerla a él pero eso les daba más tiempo para hablar. La tregua constante había mejorado mucho más su relación, incluso sin estar de viaje podían disfrutar de salir a cenar –con Glamour o a Londres muggle- o a sus otros terrenos, donde había cumplido su promesa de llevarlo a cabalgar. A pesar de sus protestas por comer en una manta en el suelo había sido divertido sobre todo lo que ocurría siempre después.
Miró una vez más su reflejo y dejó su túnica en paz mientras suspiraba.
Draco lo había insinuado al igual que Cissy, lo unidos que estaban siendo. Tal vez luego del enlace podrían ser amigos o algo así, aunque no estaba tan seguro de que sentimientos cambiarían una vez que el enlace se rompiera en tres meses o cuatro meses más.
Caminó directamente al jardín y abrió las puertas de vidrio, los rosales habían crecidos y algunas plantas con flores marcaban el camino, solo estaban antes de las barreras para evitar que el perro o el lobo las destruyeran, pero de a poco el jardín se veía mucho más hermoso y coloreado. Tal vez podría traer una de sus aves ahí, solo para ver si le gustaba el lugar.
Había ido a Malfoy Manor un par de veces, los elfos estaban haciendo un gran trabajo y los jardines estaban de nuevo en su máximo esplendor. Fue casi nostálgico y ver esos jardines los había empujado a ambos a tratar de hacer uno en la casa que compartían también.
Presionó el puente de su nariz con dos dedos.
Esto se estaba saliendo de control de manera abismal.
Agarró su varita antes de decir un suave "Tempus" frunciendo el ceño ante la hora pero luego sonrió, movió su varita y desapareció apareciendo frente a la puerta del laboratorio de su amigo. Severus no debería pasar tanto tiempo allí pero lo hacía cuando no estaba juntando ingredientes, por lo que sabía el olfato del can le hacía más fácil conseguir algunos.
Tarareó ligeramente sabiendo que su amigo había hecho invernaderos en los jardines de la finca que le habían regalado, Severus sabía cómo aprovechar el lugar y no le sorprendería saber que movía su laboratorio hacia el sótano de la casa.
Antes que si quiera pudiera tocar la puerta esta se abrió.
—Solo pasa, Lucius. Y di lo que tengas que decir. — él notó la frialdad en el menor y se preguntó silenciosamente si había llegado en mal momento. Aspiró un poco sintiendo las feromonas de su amigo pero nada le dio un indicio de porque estaría molesto.
—Quise venir a ver como estabas. — guardó su varita en el bolsillo antes de cruzarse de brazos, Severus suspiró. Lucius miró el lugar notando que ya estaba limpiando y guardando todo, por lo que seguramente en pocas horas volvería a su hogar. — ¿No obligas a Black a ayudarte a limpiar? — El patriarca arqueó la ceja con ligera burla, sonriendo cuando su amigo resopló.
—No sabe diferenciar las pociones peligrosas y prefiero no ser su causa de muerte. — Sonrió de lado.
—Podrías hacerlo pasar por un accidente. — Lucius se acercó hasta llegar a la mesa, miró los viales vacíos que había ahí.
— ¿Con lo que paga? Creo que lo dejaré vivo unos meses más. — el menor sonrió con la misma diversión lo que hizo asentir al patriarca.
—Buen negocio. — siguió sonriendo. Ambos se quedaron callados y solo sonó el vidrio moviéndose por varios minutos, Lucius sabía que Severus estaba esperando que hablara primero con la razón que lo había traído ahí pero ¿Cómo empezar? ¿Cómo explicar sin sonar terriblemente patético?
— ¿Qué sucede, Lucius? — Preguntó el pocionista cuando el silencio se hizo demasiado pesado, el patriarca suspiró y dio unos pasos con nerviosismo.
—Tú creas pociones, para ellos debes investigar muchos temas de manera concienzuda. — Agarró un vial vacío sonriendo al notar que estaba limpio. Severus lo observó de reojo mientras asentía como instándolo a continuar. — ¿Es normal que… a esta altura del enlace el instinto vuelva a reiniciarse? — Y tal vez eso explicaría el apego, la dulzura innecesaria, ese anhelo extraño. Enrojeció un poco al escuchar el resoplido y la risa de su amigo.
—Lucius, a estas alturas del enlace muy poco es instintivo. Si sientes que se está revirtiendo deberías empezar a pensar… otras opciones. — Al patriarca no le gustó mucho el peso y la insinuación de las últimas palabras pero dejó con cuidado el vial en la mesada mientras arqueaba la ceja.
— ¿Tienes una poción para contrarrestarlas? — No pudo evitar preguntar, manteniendo su tono despreocupado. Era bueno que a pesar de todo Severus no tuviera el olfato que el lobo, sus feromonas le darían menos información que a su compañero de enlace.
— ¿Al amor? No, no tengo. — El ex profesor lo miró directamente y Lucius no pudo evitar reírse, llevando su mano a su boca para acallarse, empujado al sentir los nervios cosquillear en sus dedos.
¡Eso era inaudito! Esas sensaciones, esa debilidad no debía venir más que el instinto, pero si estaba tan seguro ¿Qué lo había empujado a venir? Trató de borrar esa pregunta y dio una sonrisa divertida que escondiera todo el tren de pensamientos.
—No puedo creer que estés insinuando eso. — Se inclinó ligeramente, tratando de hacer notar lo ridículo de la situación.
— ¿Insinuar que, Lucius? — Severus habló fríamente, el patriarca no pudo evitar recordar cuando le daba clases a Draco y no le gustó que lo viera como a uno de sus estudiantes. Se irguió lo más que pudo y llevó una mano a su bolsillo pero sin agarrar su varita, no quería un enfrentamiento por algo tan estúpido.
—Que estoy… apegado a él. — Siseó de manera suave tratando de que por su mente no pasaran todos los recuerdos que presionaban a que sí, que si estaba más que a pegado al maldito Gryffindor.
¿Cómo explicaba su comportamiento? ¿Qué la cercanía que debía provocarle asco y desdén fuera tan cálida y bienvenida?
—No dije eso, estoy afirmando que estás enamorado de él. — Miró directamente a los ojos negros tratando de encontrar algún indicio de broma mientras el menor hablaba, trató de tragar el nudo en la garganta forzando una sonrisa.
—Por supuesto que no. — Negó con la cabeza dando un paso hacia atrás. Había venido a buscar una opinión y él se la estaba dando, pero no podía evitar que el enojo se deslizara como mecanismo de defensa.
— ¿Qué es lo que te impidió tomar la poción para romper el enlace, Lucius? — Severus caminó cerrando las puertas de vidrio, ambos se quedaron en silencio por tortuosos minutos antes de que el patriarca se decidió a hablar.
—Es una rutina y es agradable. Además tengo menos molestias con una unión. — Porque tenía que ser la razón, no había querido ahondar en esos pensamientos, había tratado de ignorarlo todo.
—Pues en la foto del Profeta se veían muy… enamorados. — el menor sonrió con burla y Lucius apretó los puños gruñendo por lo bajo, agradeciendo haber bajado sus feromonas antes de llegar ahí. No quería un enfrentamiento.
—Foto tomada en el momento justo. — Sonrió con tranquilidad tratando de relajarse.
Él tenía una razón para todo, razones que no lo llevaban a la conclusión inequívoca que…
— ¿Y lo que veo a diario con ustedes dos también es momento justo? ¡Lucius! Lo trajiste a él aquí como que si te importara que estuviera presente, tal vez porque lo hace.
¿Me dirás que lo estás manipulando? ¿Para qué? ¿Todo lo que ocurrió entre ustedes es falso?
Conozco esa sonrisa, Lucius y conozco ese comportamiento. — El menor atacó directamente pero sin acercarse, manteniéndose firme en su lugar.
—Es hilarante que creas que yo… con quien es él este… enamorado. — Trató de burlarse pero apenas pudo mantener su voz.
Esas preguntas debían ser respondidas y no le estaba gustando.
Debía haber otras respuestas pero todo estaba en frente suyo ¿Cómo ignorar eso?
— ¿No lo estás, Lucius? ¿Piensas en otra persona cuando lo abrazas, lo besas, se acurrucan o cuando hacen el amor? ¿Me negaras que lo esperas para cenar o que lo llevaste a ver a tus caballos? ¿Me dirás que las miradas entre ustedes no son nada y la manera que lo dejas protegerte solo es una fachada?
Tú te conoces enamorado, Lucius. — Dictaminó, el rubio no pudo evitar tensarse antes de negar en la cabeza dejando que el enojo se hiciera cargo.
— ¡Es estúpido! — Alzó la voz, sintiendo ganas de agarrar un vial y tirarlo al suelo pero no, no lo haría. Eso le daría razón en que se estaba alterando.
— ¿Qué cosa? ¡Maldición! ¡Todo el mundo se da cuenta y él único que lo sigues negando eres tú!
¡Así que hazme un favor y reacciona! ¿Hace cuánto todo lo que sucede entre ustedes no está premeditado para conseguir algo? —
Lucius se quedó en silencio sosteniendo la mirada del más joven, había retrocedido un par de pasos y su expresión estaba en blanco pero Severus podía notar el ligero temblor en sus manos.
—Me tengo que ir. — siseó empujándose un poco más para atrás antes de sacar su varita, desapareciendo tras un latigazo.
— ¡No, espera! ¡Todavía no te lo he dicho todo! ¡Aún hay algo que necesitas saber! — Severus gruñó con fuerza al notar que desapareció, agarró los viales vacíos y los tiró con fuerza contra la pared haciendo que se rompieran en mil pedazos, sintiendo su cabeza palpitar ¡Maldición! ¿Por qué era tan difícil?
Sabía lo que haría y sería estúpido.
Agarró un pergamino y se puso a escribir, si el patriarca no quería escucharlo de frente tendría que leerlo. Pero por Merlín, debía saberlo antes de entrar en pánico y tomar una decisión impulsiva.
¿Por qué pensó que darles la poción para romper el enlace fue buena idea? Creía que el patriarca notaría lo extraño que era no querer separarse pero parecía que Lucius volvía a sorprenderlo con lo imprevisible que era.
Y esta vez, eso no traería nada bueno.
…
Lucius no tardó en llegar a su hogar, miró hacia los elfos en la cocina y luego dio una vuelta en el comedor. Por primera vez en mucho tiempo se sentía asustado y sentía que no podía controlarse, trataba de analizar la información que siempre había estado ahí pero se frenaba.
Debía haber una explicación.
¡No era tan malo encariñarse! Él… la rutina, lo que compartían, era algo absolutamente normal. No quería decir que tuviera un enamoramiento, solo que… ¿Qué?
Negó con la cabeza odiando el hecho de que le había pedido a los elfos que hicieran la comida ¿Por qué lo había hecho? Por simple y llana consideración, los momentos juntos no querían decir absolutamente nada, solo eran dos personas con un simple enlace y ya.
Respiró profundo, fuera lo que fuera él podía controlarlo. Él podía tenerlo bajo control de nuevo, aunque fuera un sentimiento más profundo él podía contra ello y desterrarlo.
Acarició el colgante que el licántropo le había regalado en navidad y lo aprisionó en su mano mientras respiraba tratando de mantener la calma.
No era el fin del mundo, aun podía sacar partido de todo esto. Cuanto faltaban ¿Tres, cuatro meses? Tal vez solo debía aprovecharlos para demostrarse que no era tan grave.
Un enamoramiento de verano no era tan profundo ni trascendente, solo tendría más cuidado con lo que hacía y podría controlarlo.
Se sentó en el sillón mientras pensaba, siseó al notar que sostenía el dije y lo soltó mientras se cruzaba de brazos, arqueó la ceja al escuchar que una lechuza golpeaba contra la ventana. La dejó pasar y sacó la carta apretando los labios al ver que era de Severus, le dio un pequeño premio al ave antes de dejarla ir apretando la carta en un puño y luego la quemó.
¡No necesitaba más regaños ese día!
Volvió a conjurar un "Tempus" y apretó los labios, dándose cuenta lo ansioso que estaba. Miles de detalles que había dejado pasar ahora se estrellaban contra su cara y no le gustaba, al menos no era un negocio realmente peligroso y no lo llevaría a seguir equivocadamente a otro Señor Oscuro.
Escuchó la chimenea y estuvo a punto de regañar pero se contuvo dándose cuenta de lo terrible hogareño que era eso. Solo se levantó mirando al ex profesor quien le sonrió mientras se deshacía de las cenizas, Lucius se mantuvo quieto notando que siempre se acercaba a saludar.
¿En qué momento él había empezado a recibirlo fuera de su despacho?
—Hola. — El alfa se acercó bastante ajeno a sus pensamiento y le dio un pequeño beso en los labios —Gracias por pedir que hagan la cena. — sonrió con diversión y Lucius lo observó sin saber que decir, el menor acarició su mejilla antes de dirigirse a las escaleras.
El patriarca frunció el ceño y trató de calmarse una vez más. Estaba bien, él podía utilizar la unión para su beneficio, después de todo la tregua real era durante el viaje y ahora podía jugar sus cartas al menos un poco ¿No?
Caminó hacia la mesa y sonrió ligeramente al ver que todo estaba en su lugar, se sentó en su silla mientras seguía evaluando la situación aferrándose a la idea de que aún podía ganar partido.
Cuando el licántropo volvió, cambiado y bañado, recibió otro pequeño beso y no pudo evitar sonreírle aunque eso estuviera verdaderamente mal. Comió sin atreverse decir nada mientras su compañero hablaba brevemente de su trabajo, sintiendo sus mejillas calentarse cada vez que el alfa acariciaba su mano o su hombro, o simplemente apoyaba su mano en su rodilla.
Esos gestos los habían acompañado durante semanas y solo se había dedicado a disfrutarlos sin ver más allá, pero saber eso no evitó que lo correspondiera o que se sintieran tan bien como siempre.
Trató de seguir igual cuando se aseó antes de ir hacia la cama deteniéndose a pocos pasos mientras observaba la manta y las almohadas, al principio habían dormido juntos por necesidad pero nunca había visto la opción de mudarse de nuevo a su propia habitación excepto algunas veces pero había pasado antes de la tregua ¿En qué momento había dejado de ser una necesidad y fue solo una costumbre?
— ¿Lucius? — La preocupación en su tono lo hizo relajarse un poco pero se tensó casi enseguida al notarlo, se dio la vuelta para mirar al alfa sin saber cómo explicarlo así que simplemente se acercó apoyándose en él. Él podía tantear, podía beneficiarse de todo esto, sus pensamientos se fueron perdiendo un poco al sentir que lo rodeaba con sus brazos y cerró los ojos disfrutando del gesto, acariciando ligeramente el pecho desnudo del menor. Levantó la mirada con cuidado y se acercó más antes de besarlo, el patriarca alzó sus brazos rodeando el cuello del alfa con ellos atrayéndolo más hacia sí. No pudo volver a su tren de pensamiento anterior hasta que sintió su espalda contra la cama, jadeó un poco dejando que retirara su túnica.
Lo atrajo de nuevo hacia si evitando que besara su cuello para besar sus labios, cerró los ojos mientras enterraba una de sus manos en su cabello rubio trigo gimiendo por lo bajo al sentir las manos del alfa sobre sus costados. Trató de pensar en otras personas, en amantes anteriores que había tenido pero eso solo hizo que la culpa pinchara con fuerza en su pecho haciendo que abriera los ojos incapaz de concentrarse en otra persona.
Quería estar solo con él, con nadie más.
Y ese pensamiento hizo que clavara sus uñas en su espalda mientras se tensaba sintiendo que todo se estaba yendo por la borda.
Él no podía pensar en otra persona, tal vez si quisiera ni siquiera pudiera estar con otra sin sentirse culpable. Pero cuando pasó lo de Black había estado con Cissy sin culpa ¿Entonces? ¿Para ese entonces no estaba tan enganchado? ¿Fue el punto de inflexión?
Pareció que el alfa notó lo alterado y distraído que estaba porque besó su cabeza antes de acostarse a su lado, rodeándolo con los brazos y acomodándolo entre ellos para apoyar su mentón sobre su cabeza. Lucius se sintió tonto al sentirse mejor ante el gesto, incluso cuando el menor acariciaba su cabello y su espalda en un intento de tranquilizarlo.
¿Desde cuándo era tan débil ante demostraciones tontas de afecto? ¿Desde cuándo querían decir tanto?
— ¡No me leas mediante las feromonas! — alzó su voz con molestia aunque no estaba dirigida a él, lo asustaba la idea de que pudiera leerlo así, que pudiera darle lo que necesitaba sin siquiera abrir la boca. Se apartó mirando los ojos del alfa quien lo miró con confusión antes de apoyar una mano en su mejilla, Lucius tragó en seco respirando profundo tratando desesperadamente de permanecer neutral.
Él lo había dejado conocerlo y eso no estaba bien.
Y él había estado viviendo con eso sin darse cuenta.
—Estás alterado. — Remus apoyó un poco más su mano en él, el patriarca se controló para no inclinar su cabeza hacia la caricia mientras mantenía el contacto visual.
—Eso no quiere decir que no tengo ganas de hacer algo…— Trató de sonar desdeñoso pero apenas pudo tintar de molestia su voz.
—No tienes que obligarte a hacer algo, Lucius. — Se acercó de nuevo, despacio, como que si estuviera acorralando a un animal salvaje y Lucius trató de mantenerse quieto, cuando el alfa apoyó su frente en él lo dejó y no se tensó cuando el agarró su mano con la suya.
—Ni siquiera deberíamos compartir una cama. — Incluso para él sonó amargo y odió el hecho de que no le gustara la idea. Él no quería volver a su habitación ¿Cómo separaba el instinto de sus sentimientos?
Sentimientos que se habían plantado y crecido siendo ignorados solo porque no quería hacerles frente por lo cual no habían sido desterrados a tiempo.
Y aun así solo se acurrucó más cerca sin soltar la mano de su compañero, escondiendo el rostro en su cuello para que no viera su expresión.
¿Por qué siempre era todo tan difícil? ¿Por qué él hacía las cosas difíciles?
— ¿Por qué? — pudo escuchar la suave voz del alfa y solo se escondió un poco más, notando la confusión y tensión de su pareja sabiendo que estaba reaccionando ante sus feromonas de estrés.
No podía hacer caminos, estaba demasiado distraído. No podía planear si tantas cosas pasaban en su mente casi burlándose de que no se hubiera dado cuenta hacía unos meses.
Soltó la mano del alfa para poder rodearlo con sus brazos dejando que acariciara su espalda.
¿Qué podría hacer con la información, con esos sentimientos?
Ambos se quedaron en esa posición por varios minutos, incluso Lucius se preguntó si su compañero se había dormido en ese tiempo mientras decidía separarse con cuidado, el alfa le devolvió la mirada con preocupación y curiosidad, con la pregunta de qué ocurría prácticamente grabada en su expresión.
El patriarca negó ligeramente con la cabeza antes de besarlo nuevamente gimiendo por lo bajo al ser correspondido, tratando no perderse completamente en el licántropo trató de analizar qué tan profundo era todo para él. Suspiró al sentirlo acariciar sus costados y solo pudo profundizar el beso disfrutando de sentir el contacto, estremeciéndose cuando empezaron a explorarse. Tiró ligeramente del cabello del alfa para separarse, ambos se observaron y Lucius dejó que tocara su la punta de su nariz con la suya sin poder evitar su sonrisa mientras lo abrazaba.
— ¿Qué es lo que quieres? — Remus preguntó con ternura bajando su mano por su cintura a su cadera haciendo que su respiración se volviera más pesada.
—A ti. — y trató de ignorar el pánico que sintió al notar lo real que eran esas palabras.
Nada de ello podía ser manejado.
Lo atrajo hacia si de nuevo tratando de no pensar, deslizando sus manos por su espalda dando un jadeo cuando su pecho se apegó al del alfa. Esta vez trató de no pensar mientras se dejaba llevar, notando el cariño en cada gesto y la posesión en el beso, nadie nunca lo había besado como él, de una manera casi poética que siempre lo invitaban a ir más allá.
Cuando los labios del alfa fueron a su cuello gimió sin reserva, arqueándose ante su toque mientras se aferraba a él.
No pensó ni planeó nada mientras él recorría su cuerpo, concentrándose en sentirlo y acariciarlo. Atrajo varias veces hacia si al menor para besarlo tratando de borrar a cualquier otra persona que lo hubiera hecho, dejando sus manos lo exploraran.
Como que si el alfa supiera que lo necesitaba él se dio el tiempo de apreciarlo, dejando marcas rojizas en su piel pálida murmurando lo hermoso que era, lo mucho que le gustaba estar con él. Se burló ligeramente sin privarse de besarlo o recorrerlo, lamiendo y acariciándolo.
Terminó entre ellos cuando Remus volvió a subir a su cuello mordiendo de manera suave contra las marcas y se vio en la necesidad de pedirle mucho más. Esta vez le prestó atención a la forma en que lo miraba, en la forma en que se estremecía debajo de sus manos y a que decía.
Incluso en ese momento donde apreciarlo lo asustaba no podía evitar sentirse seguro.
Dio vuelta las cosas haciendo que se acostara y sentándose a horcajadas sobre el castaño, deslizando el miembro dentro suyo a pesar de que no estaba del todo preparado. Gimió y rasguñó el pecho del alfa antes de poder controlarse un poco para poder inclinarse y besarlo, acostumbrándose a la intrusión.
Incluso estando sobre él, incluso mirando a sus ojos no llevaba el control. Ese sentimiento se desbordaba y lo hacía sentir tan vulnerable así que lo ignoró como siempre hacía.
Deslizó sus dedos delineando su pecho y bajó sus labios hacia sus hombros y su cuello antes de incorporarse para empezar a moverse, Remus también se incorporó, rodeándolo con sus brazos y ayudándolo, besándolo tan profundamente que no pudo evitar hacer un desastre de gemidos y lágrimas.
Cuando terminaron sintió el nudo formarse dentro de él así que solo apoyó su frente en el alfa mientras trataba de controlar su respiración, sintiendo la capa se sudor sobre su piel y como seguía llenándolo. Clavó sus uñas un poco más mientras se mordía el labio con fuerza, recibiendo las caricias en su espalda y en su trasero, jadeando suavemente.
Cuando al fin pudieron separarse se limpiaron con hechizos, Lucius trató de no sentirse aturdido de todo lo que había estado ignorando. Se dio la vuelta y dejó que lo abrazara por la espalda, acarició el brazalete del licántropo preguntándose que lo llevó a regalárselo.
—Lucius. — Él siempre decía su nombre tantas veces, le gustaba como sonaba en sus labios. Se acurrucó pese a que estaba de espaldas y dejó que los brazos del alfa cubrieran su vientre apegándolo más.
— ¿Si? — Sentía sueño mezclado con la sensación de complacencia, acarició sus brazos con una mano antes de volver a bajar hasta el brazalete.
—Bueno, creo que… tu trabajo, lo has estado haciendo bien desde hace casi un año, sin trampas, sin negocios turbios. Creo… podría ayudarte a, bueno, volver un poco al Ministerio. — Remus presionó un beso en su cabello y Lucius parpadeó.
Y ahí estaba, la ventana que necesitaba para empezar a meterse, para empezar a planear y enredar hasta que fuera demasiado tarde para sacarlo.
Sintió un peso en el estómago al notar que no podía aceptarlo.
No quería utilizarlo así.
No quería lastimarlo.
Oh, por Merlín.
Ya había caído a un pozo sin retorno.
Trató de quitar esos pensamientos de su cabeza y solo se acomodó un poco más sin responder, obligándose a cerrar los ojos para dormir.
…
Abrió los ojos conteniendo la respiración tratando de ignorar los brazos que rodeaban su cintura, podía sentir el pecho de su compañero apoyado en su espalda y apenas pudo contenerse para no acariciar el brazalete. Apretó los labios y trató de no temblar sintiendo que la frase dicha antes de dormir le taladraba su mente.
No lo quería. Debía estar apurado para aceptar la oferta pero no se veía capaz, no podía utilizarlo de esa manera.
Y pensar eso le causaba horror, porque había sido a donde apuntó desde que comenzó, cuando se le ocurrió acercarse, cuando se le ocurrió seducirlo ¿En qué momento había perdido todo el camino?
Podía sentir el corazón en su pecho y se sintió un idiota, estas cosas no deberían generar tanta perturbación pero lo hacían ¡Todo con lo que había crecido, todo lo que creía! ¿Era acaso posible que se equivocara y en realidad solo estuviera apegado?
Cerró los ojos con fuerza. No, no era tonto, había ignorado las señales por meses, no retrocedió en el momento que se dio cuenta que las cosas se estaban yendo de las manos ¿Y porque? ¿Para no perderlo? ¿Para poder sentir más y más ese acercamiento?
Debió haberlo sabido, los lobos eran cazadores después de todo. Los Gryffindor dejaban el corazón en todo, llenando de amor cada parte y eso había hecho que su propio corazón empezara a ser reciproco.
— ¿Lucius? — Al escucharlo apenas pudo contenerse para no clavar sus uñas en su piel, trató de mantener su respiración suave para poder fingir que seguía dormido pero al final abrió los ojos estremeciéndose al sentir su respiración golpeando contra su cuello.
¿Cómo no se había dado cuenta? ¿Por cuánto tiempo echó la culpa al instinto como que si este fuera capaz de cambiarlo a tal magnitud? Si no hubiera sido tan terco, si no hubiera sido tan egocéntrico pudo haberlo cortado de raíz.
—No tengo ganas de desayunar. — Murmuró por lo bajo queriendo taparse y esconderse, se tensó al sentir que acariciaba su cadera y dejó que desenvolviera sus brazos de su alrededor. Se quedó quieto en su lugar mientras sentía como el alfa se sentaba en la cama.
— ¿Te sientes mal? — Odió sentirse tan bien por esa pregunta, como que si al Gryffindor realmente le importaba que era lo que sucedía con él.
—Solo tengo sueño. — mintió, esperando que las feromonas no demostraran lo angustiado que se sentía. Se tensó aún más al recibir un beso en la mejilla y ni siquiera lo miró, solo se sentó al escuchar la puerta del baño cerrarse.
¿Ahora qué?
Miró al búho que insistentemente golpeaba la ventana, agarró su varita y lo dejó pasar solo para agarrar la carta y prenderla fuego. No necesitaba más regaños de Severus, no necesitaba que el hombre siguiera echándole en cara lo que había sabido por un tiempo y que él había estado tan ciego para ignorar.
Casi quiso reírse cuando sus manos temblaron un poco mientras buscaba alguna golosina para el animal, sintiéndose mucho peor cuando al final el ave tomó vuelo sin esperar respuesta.
Agarró su ropa interior y se la puso antes de sentarse al borde de la cama, tratando de buscar en su mente un camino para evitar efectos colaterales. Pero ya era demasiado tarde, era demasiado tarde para salir de esto por caminos cuidadosamente planeados.
Por Merlín ¿Cuándo había dejado de planear? ¿Cuándo había dejado de utilizarlo?
—Lucius. — Alzó la mirada para ver a su compañero quien ya estaba vestido con un pantalón y una camisa clara, tragó en seco antes de pasar su mano por su cabello en un intento vago de acomodarlo. Desvió la mirada sin querer realmente enfrentarse a los ojos del alfa. —Bebé, mírame. —
¿Desde cuándo utilizaban esos motes? ¿Cuándo todo se había llegado tan lejos?
Se levantó apoyando sus manos en las mejillas del menor antes de besarlo con intensidad tratando de nuevo de pensar en otra persona pero no pudo, apenas pudo contener el suspiro al ser abrazado y apegado de nuevo. Tembló ligeramente al sentir su lengua invadirlo y bajó sus propias manos a sus hombros sin saber si quería empujarlo o atraerlo más cerca.
Se separó cuando sintió que necesitaba respirar, podía sentir el aroma a jabón, las suaves feromonas mezcladas y miraba directo a los ojos mieles, sintió sus piernas debilitarse pero se mantuvo ahí, alejando despacio sus manos del cuerpo del otro mientras daba un paso hacia atrás.
Respiró profundo tratando de deshacerse de esa sensación cálida, de su corazón que latía con fuerza y esa bruma de deseo. Miró a los ojos mieles y supo que había sido un error, las palabras se le escaparon y dejó que el león alzara su mano para acariciar su mejilla, casi sin pensarlo alzó las propias apoyándolas en su brazo inclinando su cabeza hacia la caricia.
Remus pareció a punto de decir algo pero al final no lo dijo, las palabras murieron y el patriarca se sorprendió deseando que hubiera externado sus pensamientos.
Lucius podía sentir su corazón latir fuertemente y una para de él quería aferrarse a la mano del alfa y no soltarlo nunca más.
Y eso lo aterró.
—Hablaremos de esto cuando vuelva ¿Esta bien? — Remus le sonrió antes de besar su frente, Lucius se obligó a asentir antes de caminar a la cama y sentarse, notó la mirada preocupada pero solo ladeó la cabeza para poder ignorarlo.
Se mantuvo quieto obligándose a no pensar, no supo cuánto pasó antes de que escuchara el sonido de desaparición.
Hablarían cuando volvieran.
¿Hablar de qué? Por Merlín ¡Ellos no tenían nada de qué hablar!
Se levantó y agarró una de sus túnicas antes de ponérsela, se miró al espejo solo para acomodar más su ropa e ignoró todas las marcas que tenía en su cuerpo. Se obligó a caminar hacia el mueble y abrió las puertas de madera, mirando directamente las tres pociones.
Sintió que la respiración se le dificultaba y supo que estaba entrando en pánico.
¿Cómo lo había dejado avanzar tanto? Debió haberlo sabido, debió haberlo notado, en el momento que el Gryffindor lo había dejado ver su corazón lo había rodeado, empujándolo a devolver un sentimiento que ni siquiera había sido capaz de ver que estaba ahí.
No había otro camino.
Él tenía que escapar.
Agarró ambas pociones dejando la transparente, sintió el nudo en la garganta crecer pero los destapó.
Él se había dejado ver vulnerable, se había dejado enredar como que si fuera un crío.
Ignoró a la lechuza que golpeaba la ventana.
Tragó la poción turquesa y luego la plateada, se levantó dejando que los viales cayeran al suelo.
— ¡Twinky, quiero que te lleves todo de regreso a casa! — A casa ¿Hacía cuanto Malfoy Manor había dejado de ser su casa? Se desapareció apareciendo en la sala de la mansión, pero apenas pudo llegar cuando un ardor horrible rodeo su cuello y empezaron las arcadas.
Incluso sin darse cuenta, sostenía con fuerza el dije que seguía colgando de su cuello.
…
Había comenzado a completar algunos papeles, la dulcería estaba yendo bien y el supervisor lo estaba haciendo de maravilla, todo parecía estar bien excepto por el ligero nerviosismo que sentía.
Trató de ignorar la situación mientras se forzaba a escribir hasta que lo sintió. Un fuerte dolor de cabeza acompañado con indudables ganas de vomitar, apenas llegó al baño antes de devolver todo el desayuno.
Respiró profundo sintiendo que sudaba frío y que su cabello se pegaba a su frente y a su cuello, tembló una vez más mientras su cabeza palpitaba dolorosamente. Un fuerte ardor rodeaba su cuello como que si hubiera quemado el lugar, apenas pudo llevar su mano allí mientras jadeaba.
Sintió al lobo rasguñar en su pecho y su corazón latiendo en sus oídos, en ese momento lo supo. Se empujó un poco cayendo sentado al suelo sin ser capaz de agarrar su varita dejando escapar una ligera risa que pronto se transformó en sollozo.
Gruñó llevando sus manos a la cara mientras se la tapaba sintiendo la angustia inundar su pecho y como el lobo aullaba totalmente adolorido.
El enlace se había roto.
Saber que pasaría en algún momento no lo había preparado para el dolor y para la sensación de abandono acompañada con la culpa.
¿Qué había hecho mal?
Tenía ganas de gruñir, aullar, correr, volver a casa. Pero sabía cómo la encontraría.
Trató de respirar con fuerza para nublar el instinto pero solo pudo arrastrarse hasta apoyar la espalda contra la pared y flexionar las piernas para abrazarlas con sus brazos ocultando su rostro una vez más mordiéndose el labio hasta sacar sangre. Las lágrimas seguían empujándose tras sus parpados deslizándose por su rostro, tuvo ganas de clavar sus uñas en su pecho para parar el dolor pero solo abrazó más sus rodillas mientras gruñía.
El hombre sabía que esperar, el lobo estaba inconsolable.
...
Gracias por leer, por sus comentarios y favoritos Aun quedan un par de capítulos pero estamos llegando al final
:D
Cristine Malfoy: Severus tratara de arreglarlo como pueda, su plan de decir la verdad de una falló con la escapada de Lucius al oir la mitad :0 Lucius ya reconocio los sentimientos pero escapo D':
JohaMalfoyCullenLightwoodBane: ¡Me alegra que te este gustando! muchos besos para ti tambien :D
Piky: Los recuerdos que tiene Narcissa saldran pronto, pero por ahora Lucius ha escapado de todo. Severus guardó silencio demasiado tiempo y eso le ha cobrado factura, Lucius no quido escucharlo ni leer sus cartas :0 Si, es cierto, hace un rato que no vemos nada en perspectiva de Remus aunque eso fue a proposito, pero pronto lo leeremos de nuevo :D Lo del bebé sigue siendo un punto de inflexion, tienes razon :3Draco y Harry han sabido manejar mucho mejor la situacion XD
