No supo cuánto tiempo estuvo sentado en el suelo del baño antes de escuchar que alguien tocaba la puerta de su despacho, aun sintiendo demasiadas emociones se obligó a pararse. Su cabeza ardía y veía borroso su propio reflejo cuando paró para mirarse al espejo, se pasó el brazo por los ojos en un intento de deshacer las lágrimas y luego se impulsó hacia delante.
— ¿Remus? — La voz de Bill Weasley se escuchó amortiguada, apenas pudo ver su pelo rojo al entrar a su oficina y forzar una sonrisa, antes de que todo diera vueltas y lo único que pudo distinguir fue al chico correr hacia él para evitar que se cayera, cerró los ojos tratando de decir que solo necesitaba un momento pero nada salió de sus labios y pronto el sueño lo venció.
Cuando se despertó se sintió abrumado por los aromas, gimió por lo bajo por el dolor sintiendo su piel arder y trató de moverse, la luz quemaba sus ojos y tuvo que parpadear varias veces sabiendo que las paredes blancas borrosas que veía debían ser de San Mugo. Todo volvió a oleadas igual que las náuseas y la desesperación, trató de levantarse pero notó que no tenía la suficiente fuerza como para erguirse, dejó escapar otro chillido lastimero y volvió a cerrar los ojos, deseando volver a dormir.
La segunda vez que despertó podía sentir un fuerte dolor en su nuca y cansancio, pero la fiebre y las náuseas se habían ido. Aspiró ligeramente notando que recientemente el cachorro y Sirius habían estado ahí, alguien había dejado algo con aroma a chocolate y jazmines. Se preguntó cuánto tiempo había pasado y se llevó una mano a la cara sintiéndose más feliz al notar que le obedecía, podía escuchar leves murmullos fuera de la habitación y se concentró pese al dolor para saber lo que decían.
—Creo que en un par de días estará bien, las pociones para contrarrestar los efectos secundarios han funcionado bien en él. — No reconoció la voz y supuso que era de un medimago, pudo escuchar como la puerta se abría y un aroma conocido casi lo golpeó haciendo que su dolor de cabeza aumentara pero le hizo recordar porque estaba en esta situación. Abrió los ojos mirando al pocionista que lo miraba seriamente sin acercarse a la camilla.
— ¿Cómo está él? — Preguntó, su voz sonó ronca por la falta de uso y se sintió sediento, pero mantuvo su mirada sobre el rostro del ex espía. Severus suspiró e hizo una pequeña mueca de desdén.
—Ya no es tu omega, no tienes que cuidarlo. — Respondió fríamente, el recordatorio hizo al lobo llorar en su interior pero trató de sacar la angustia. Se forzó a sentarse cambiando el dolor emocional por el físico, aferrándose a los costados de la camilla antes de lograr su cometido. —Concéntrate en cuidar de ti mismo, Lupin. — Lo regañó.
—Eso es lo que hago, por algo es que estoy aquí. — Llevó su mano hacia su nuca cerrando los ojos con fuerza al sentir el dolor palpitar, podía aun sentir el vínculo roto como un lazo cortado que seguía sangrando, que derramaba tristeza en su interior. —Pero por ello también quiero saber como está. — La sensación había sido horrible y ni siquiera sabía cuantos días había estado internado, esa información no le interesaba por el momento.
Severus resopló.
—Pudo haberlos matado por hacer esta tontería. — Notó la furia en cada palabra del Slytherin y parpadeó, trató de sentir ese mismo enojo pero solo podía sentir resignación.
— ¿Cómo está él? — Repitió sintiéndose ansioso, la punta de sus dedos cosquilleaba y podía sentir su propia magia acumulándose en su cuello como tratando de reparar el enlace aunque todo fuera en vano.
—No lo he visto, no ha querido verme. Está de nuevo en Malfoy Manor. — No hubo ningún cambio en su expresión pero por su aroma Remus supo que estaba preocupado y desesperado.
—Su hogar. — Las palabras salieron demasiado amargas así que prefirió mirar sus manos al sentir de nuevo el nudo en la garganta.
—Estará bien, absorbiste la mayoría de los efectos secundarios para ti mismo en un intento desesperado de evitarle dolor. Incluso tu magia es tan considerada, Lupin. — No sonó como un cumplido en lo absoluto, es más, Severus parecía estarlo regañando por ese hecho pero él no pudo evitar sentirse aliviado. Esperaba que estuviera bien.
— ¿Cuánto tiempo estuve aquí? ¿Qué haces tú aquí? — No pudo evitar preguntar sabiendo que no obtendría más información del patriarca de él, tal vez luego con Draco…
—Siete días y fue mi poción la que causó estos efectos, debía arreglarlo. Pero si hubieran seguido mis indicaciones…— Snape apretó los puños pero Remus pudo ver algo de culpa en él pero prefirió desviar su vista hacia la pequeña mesa a su lado, sintiéndose mareado al moverse así por lo que se quedó quieto unos segundos. Alzó su mano acariciando el jazmín y sonrió ligeramente ante las tarjetas de recuperación, cuando volvió su mirada a la puerta su ex colega ya no estaba.
Tuvo que mantenerse quieto cuando los medimagos entraron, dejó que lo revisaran y notó casi con pánico que no traía el brazalete pero trató de empujar esa pregunta para luego.
Varias horas después lo dejaron levantarse, él solo se movió hacia el banco que estaba debajo de la ventana para poder mirar hacia afuera sintiendo la nostalgia y tristeza invadirlo.
Sabía que Lucius correría tarde o temprano pero eso no evitaba que hubiera deseado que se quedara.
Cuando Sirius entró no se volteó a verlo tensándose un poco esperando que lo regañara o le gritara pero su amigo solo movió una silla para sentarse a unos metros de él y se quedó callado. Remus no pudo evitar sonreír un poco ante eso mientras seguía observando hacia la vista encantada para que se viera como una pradera.
— ¿Ahora que harás? — La pregunta se Sirius no le sorprendió, observó el lugar donde debería estar el brazalete y acarició su muñeca con los dedos de su otra mano.
—Esperar a que vuelva. — Sonrió un poco sin atreverse a mirar a la cara de su amigo.
— ¿Y si no vuelve? — Sirius sonó preocupado, pero no lo llamó estúpido y ni siquiera pareció frustrado.
—Él volverá, Sirius. — Habló con más convencimiento del que sentía.
A pesar de que el lobo estaba desconsolado él se aferraba a esa frase.
Miró de reojo a Sirius quien se movió para sentarse a su lado y apoyó una mano en su hombro, llevó su propia mano hacia la de su amigo y la apoyó sobre la de él, aceptando el consuelo mudo. Sintió de nuevo el nudo en la garganta y desvío su mirada una vez más tratando de deshacerse de esa sensación.
Tres días después fue dado de alta y volvió a su casa, entró por la puerta con mucho cuidado como que si no estuviera seguro de que podría encontrarse ahí. Miró la sala y luego caminó a la cocina, todo estaba limpio y ordenado, pero eso mismo había quitado la presencia del omega en su hogar. Pasó por el sillón y se detuvo apoyando una mano en su respaldo observando hacia el televisor apagado, no pudo evitar la punzada y miró hacia los cojines.
Estaba bien, estaría bien. Él sabía que se iría, cuando había tirado la moneda sobre el ministerio supo que solo había dos caminos pero aun así sentía que debió haberle pedido que se quedara.
¿Hubiera hecho alguna diferencia?
Lo había notado asustado y alterado pero creyó que tenía tiempo, realmente creyó que esperar unas horas para calmar las aguas era posible pero no debió haberse hecho esperanzas. Estaba hablando de Lucius Malfoy.
Dio algunos pasos cortos hacia la puerta del despacho de Lucius y dudó, tocó la puerta por costumbre y eso solo le dolió, empujó la puerta notando que estaba exactamente igual a como estaba antes que el patriarca hiciera sus cambios, como que si esos meses no hubieran pasado. Tapó el brazalete con su otra mano y sintió de nuevo esa sensación arañar su pecho por lo que dio un paso para atrás sin entrar más, respirando profundo para evitar que las lágrimas empañaran sus ojos.
Por Merlín, todo estaría bien.
Él iba a regresar y aunque no lo hiciera, aun podrían encontrarse en la boda de los muchachos. Iban a tener que hablar en algún momento y lo harían, aunque terminaran llevándose peor que en el principio ambos necesitaban ese cierre a nivel emocional e instintivo.
Subió las escaleras y entró a la habitación que compartían, las sabanas estaban limpias quitando cualquier rastro del aroma del que alguna vez había sido su compañero y la habitación había sido ventilada, abrió los armarios encontrándoselos como eran en un principio, incluso los elfos se habían dado la tarea de acomodar su ropa como que si nunca hubieran compartido el armario.
Sabía que Lucius se asustaría, sabía que en cuanto se diera cuenta correría.
Había sido más paciente, tratando de entender al patriarca y de crear un lazo, al principio con la esperanza de que cuando todo terminara pudieran ser amigos o que Lucius se encariñara en algún grado con él para al menos dignarse a saludar cuando se cruzaran, pero después todo había ido más allá y lo dejó, no luchó con la atracción una vez que la tregua comenzó, no luchó con los sentimientos que había contenido ni con él deseo ni con el anhelo.
En un inicio creyó que lo único que podrían ser eran amigos incomodos, ponía demasiado de su parte y Lucius realmente prefería no poner nada de la suya. Pero luego empezaron a encajar de una manera extraña y se encontró deseando pasar más tiempo con él y no lo contuvo, ni contuvo los acercamientos o lo que desencadenaban.
Cuando viajaron le dejó completamente claro sus sentimientos… y también los del patriarca.
Se preguntó qué haría Lucius ahora ¿Correría a los brazos de otra persona en un intento de olvidar? ¿Ignoraría todo y lo trataría como algo que simplemente no pasó? ¿Borraría los recuerdos? ¿Cuánto tardarían ambas mordidas físicas en desaparecer?
Agitó la cabeza tratando de no pensar. Normalmente se empujaría a seguirlo pero esta vez no, Lucius necesitaba analizar lo que sentía y lo que estaba dispuesto a hacer, debía ser decisión del rubio si volvía o no.
Le había demostrado que podía hacerlo feliz, que podían adaptarse si querían y que si ambos cedían un poco, ambos podían quedar contentos con el resultado.
Se sorprendió al escuchar que alguien tocaba la puerta y dejó la almohada que había agarrado mientras pensaba, bajó rápidamente deteniéndose en frente de la puerta sonriendo ligeramente al reconocer ambos aromas. La parejita estaba ahí.
Abrió la puerta sonriéndoles, Harry levantó sus brazos que tenían colgados bolsas con lo que presuponía que era comida.
— ¡Venimos a comer contigo! — Sonrió el cachorro con felicidad, notó como Draco sonreía con algo de nerviosismo antes de mirarlo con culpabilidad.
—Si quieres. — Nunca había visto al heredero Malfoy tímido o avergonzado así que esa actitud lo hizo sorprenderse.
—Por supuesto, ambos son bienvenidos. — Se hizo a un lado para que la pareja pasara antes de cerrar la puerta tras ellos. Harry se dirigió directamente a la mesa y empezó a sacar cajas de comidas que seguramente seguían calientes mediante hechizos.
—Puedes tomarlo como una comida de disculpa, es lo único que tendrás así que tómalo o déjalo. — Draco habló y aunque trató de ser duro Remus notó algo de duda en su tono.
— ¿Por qué? — Lo que había pasado entre Lucius y él no había sido culpa de nadie, le sorprendía que el cachorro se sintiera culpable por algo.
—Mi padre casi te mata sin avisarte. — El omega desvío la mirada cruzando los brazos observando hacia su alfa quien seguía peleando contra las bolsas.
— No tienes por qué disculparte ¿Tu padre cómo está? — Preguntó tratando de parecer calmado, no había visto de nuevo a Severus y esperaba que el joven tuviera más información de que le ocurría.
—Nos sacó de las protecciones a mamá y a mí, no respondió ninguna de nuestras cartas ni nuestros intentos de entrar. — Draco suspiró mientras se sentaba al lado de Harry, Remus se sentó frente a ambos asintiendo ante la información —Mamá dice que cuando se cumplan quince días va a tirar las puerta de Malfoy Manor si es necesario para saber que ocurre. — el rubio sonrió algo de divertido pero Remus podía notar lo preocupado que estaba.
— ¡Y decidimos que el lugar de la boda sería fuera de Gran Bretaña! — Harry se veía decidido a cambiar de tema lo más rápido posible y eso hizo que el licántropo sintiera ternura por el chico. Aunque pareciera lo contrario lo unido que era la pareja le traía cierta calma, le alegraba que Draco hubiera preferido enfrentar todo en vez de escapar a otra dirección, además era agradable no estar solo dada las circunstancias.
— ¿En qué país será? — Preguntó acercándose a la mesada, agarrando las bolsas y sacándolas de ahí.
—Aun no lo sabemos. — Dijeron ambos al mismo tiempo y Remus dejó escapar una risa. Luego cada uno empezó a enumerar los lugares que podrían ser y como eran, al final el merodeador solo sabía que tenían en la mira al menos quince países y ni se diga de ciudades o lugares.
Sonrió divertido cuando Harry volvió a quejarse de que debían elegir el color de las servilletas y lo poco importante que era esto antes de que Draco lo interrumpiera empezando a decir porque eran necesarias servilletas decentes.
Cuando al rubio le cayó un poco de salsa encima de la túnica se disculpó y se dirigió al baño.
Harry miró casi enseguida a Remus y este le sonrió.
—Lo siento, que todo haya terminado así. — Los hombros del Salvador del mundo mágico cayeron y el licántropo no pudo evitar estirar su mano para revolver su cabello tratando de consolarlo.
—Sabía que el enlace terminaría tarde o temprano, Harry. — Trató de demostrar una tranquilidad que no sentía, aun podía sentir esa sensación dolorosa palpitando en su pecho pero no quería exponerla ni preocupar a los demás con ello. Sobre todo no a los chicos que estaban tan alegres eligiendo tantas cosas para su futuro.
—Draco y yo realmente creímos… que podrían funcionar. Pensé que no terminarían. — Los labios de Harry temblaron y se preguntó si los cachorros habían hablado de esto antes de venir a su casa.
—Lucius tiene muchos prejuicios. — Le recordó aunque también lo dijo para sí mismo.
—Pero él se estaba comportando bien contigo. — Se quejó el menor mientras fruncía el ceño.
—Pero en algún momento iba a recordar quien era yo. — Sonrió de lado aunque no lo sintió, sabía que una parte de Lucius no podía manejar lo que tenían por el hecho de todo lo que creía. No olvidaba sus ideales y lo que le habían inculcado, tal vez si él fuera un sangre pura y no una criatura todo hubiera sido más fácil.
Nunca se había sentido mal por su sangre y Lucius había logrado hacer que su parte instintiva se sintiera inseguro aunque trataba de evitar esos pensamientos.
— ¡Si él no puede ver la maravillosa persona que eres entonces es un idiota! — Harry prácticamente se tiró a sus brazos abrazándolo, Remus le devolvió el gesto notando el sollozo algo sorprendido —Y si es capaz de ignorar un sentimiento tan hermoso solo por tonterías de la sangre entonces se merece morirse solo.
No habrá ni una sola persona que haga por él lo que tu hacías, que lo tolere de la manera que lo hacías ¡Que lo comprenda como lo hacías! ¡É-el no…!— Su voz volvió a cortarse por un sollozó y Remus pasó una mano por el cabello del cachorro dejando que este se apoyara en él como que si fuera un niño.
—Harry… Está bien, yo sabía cómo esto iba a terminar. Pero al menos demostró que no todo fue un plan o algo así, que lo que hizo lo hizo porque lo sentía. — Trató de calmarlo murmurando bajo sintiendo la tristeza en el aroma descontrolado del chico.
—Pero que supieras no evita que duela ¿Verdad? — El menor lo soltó de a poco antes de apartarse un poco para mirarlo a los ojos, Remus alzó su mano secándole las lágrimas que habían quedado antes de acomodar sus lentes.
—No, no evita que duela. — Habló de manera suave pero tratando de no empeorar la situación.
— ¡Él te hizo daño! — Reclamó de pronto, la tristeza siendo reemplazada por ira.
—No estoy tan seguro de que él este mucho mejor que yo, Harry. — Sacó un pañuelo de su bolsillo y se lo pasó, el chico lo tomó secándose las lágrimas que aún quedaban en su rostro.
— ¿Cómo puedes seguir…? Oh. — Se quedó callado, Remus lo miró también y sonrió tristemente. Ninguno de los dos externó sus pensamientos sabiendo lo que continuaba y sabían que sería más doloroso decirlo en voz alta.
—Al menos pude hacer algo con la mancha… deberías conseguir un elfo o algo. — Draco notó la atmosfera melancólica de la habitación y la rompió, caminó hacia las puertas de vidrio que daban al jardín y las abrió para dejar entrar aire pero luego se detuvo abriendo grandes los ojos. Remus se levantó preocupado y caminó hacia él notando que miraba el jardín y las flores y plantas que había acomodado.
El licántropo sonrió, alegre de que los elfos no hubieran vuelto eso a como era antes.
— ¿Hiciste esto… para él? — Creyó ver por un segundo que los ojos grises se empañaban pero Draco enseguida desvió la mirada.
—Vi los jardines de Malfoy Manor y me agradaron, así que en cierta forma sí. — guardó sus manos en sus bolsillos y el menor asintió mirando el suelo antes de girarse y caminar hacia Harry. — ¿No tenían una prueba de pastel hoy con Narcissa? Deberían apurarse, creo que estaré bien, ya estoy casi sano. — Les recordó, esa había sido la razón por la cual no los esperaba allí tan pronto.
— ¿Seguro? Draco puede ir solo si no…— El alfa menor dudó y Remus miró de reojo a Draco quien solo arqueó una ceja, aunque no parecía estar del todo en contra con que él se quedara.
—Harry, el pastel es algo que deben decidir los dos. — Le recordó el ex profesor.
—Oh… está bien. Creo que podemos aparecernos ¿No? — Harry suspiró algo desanimado pero trató de sonreír, Remus le devolvió el gesto despidiéndose con la mano.
—Sí, pero por separado. Ve tu primero, Potter. — Harry asintió antes de sacar su varita desapareciendo tras un latigazo, Draco miró hacia Remus y suspiró dándole la espalda.
—Gracias por cuidar de él. — Sacó su varita y jugueteo un poco con ella, el licántropo podía notar como los hombros del omega estaban tensos.
—No tienes que agradecerlo. — Sonrió casi con dulzura.
—Si debo, esto pudo haberse convertido en una guerra y no lo hizo. — Draco alzó un poco la voz y la cabeza pero aún no se dignó a mirarlo, Remus no pudo evitar sonreír un poco más pensando que los Malfoy tenían algo con ser sinceros cuando no veían directamente a la persona o cuando tenían los ojos cubiertos.
—Ambos estuvimos de acuerdo que lo mejor era una tregua. — Le recordó, Lucius la había propuesto y habían estado bien con ella, demasiado bien.
—Mi padre es complicado y más explosivo de lo que él quiere admitir. Lo vi interactuar contigo y aunque al principio podían ser desastrosos… terminaste por hacerlo feliz. No importa lo que él diga cuando este enojado o acorralado, lo hiciste feliz estos meses.
Soy su hijo y noté el cambio en él. Además, no regalaría ese tipo de brazalete a alguien que no es importante para él, hombre lobo o no.
Hasta luego, Remus. — Y desapareció.
El licántropo suspiró pasándose la mano por la cara antes de sacar su varita y desaparecer las cajas de comida. Aunque la visita de los chicos había sido agradable pese a los temas volver a estar solo en la casa hizo que el peso volviera a asentarse en él.
Quería buscar al patriarca, tal vez él lo dejaría entrar.
Pero ¿Luego qué? Si lo convencía de volver Lucius en algún momento volvería a entrar en pánico, se sentiría acorralado y correría una vez más. Si no lo dejaba volver por sí mismo entrarían a un círculo vicioso que no terminaría bien.
De todas formas una parte del amor era saber dejarlo ir y si Lucius no podía superar sus propios prejuicios entonces solo quedaba soltar. Iba a ser doloroso y tomaría mucho tiempo, pero había superado enamoramientos y rechazos antes, no moriría aunque su mundo estaría gris por una temporada.
Agitó la cabeza y subió de nuevo a la habitación, no podía volver al trabajo hasta dentro de otros tres días así que tendría que encontrar con que distraerse. Se cambió y se quitó el brazalete, dejándolo a salvo sobre la pequeña mesa de luz antes de dirigirse hacia el jardín, no quería ensuciarlo.
Llevó hacia afuera una caja de herramientas, la abrió sacando lo que necesitaría y agrandándolos a su tamaño original.
Plantaría más flores y tal vez algunos árboles pequeños sin ayuda de la magia, eso debería mantenerlo lo suficientemente ocupado como para distraerse por varias horas.
—Podríamos programar la boda para cuando todo se arregle. — Harry se mordió el labio, habían probado varios pasteles y sentía que no podía más, pero Narcissa había marcado que aun debían elegir qué tipo de decoración querían en el pastel.
Draco frunció el ceño y negó.
—No. —
—Creí que adorabas a tu padre, Draco ¿Por qué no? — El alfa parpadeó completamente sorprendido por la respuesta.
—Aún quedan cinco meses para que nos casemos, Harry. — El rubio hizo una pequeña mueca antes de negar de nuevo con la cabeza.
— ¿Y si ellos no han hablado hasta entonces? Tal vez deberíamos arreglar esto primero. — La preocupación era obvia en el Gryffindor y Draco resopló.
— ¿No lo notas? Si no está arreglado o al menos, mi padre y Lupin no empiezan a arreglar esto durante los cinco meses que faltan tardaran años en hacerlo. La boda es una forma de obligarlos a juntarse y arreglaremos todo ahí si hacer falta para que puedan hablar. — Sonrió de lado esperando que no tuvieran que llegar a casos extremos.
— ¿Estás seguro que tu padre no faltara solo por escapar? — Harry lo miró con duda.
—Él no lo hará, lo conozco y querrá estar presente al menos para externar lo mucho que te odia. — Sonrió con burla antes de levantarse del sillón dándole un rápido beso en los labios. —Vamos, tenemos decoraciones que elegir. — Dijo agarrando su mano y tirando de él para que se levantara.
Sirius había estado en su casa varias veces durante la semana, burlándose de su nueva afición a arreglar el jardín y corriendo como un perro mientras le robaba algunas cosas haciendo que lo persiguiera. No hablaron sobre Lucius ni sobre nadie en particular, Sirius solo parloteaba de la boda de los chicos –quejándose de Draco y Narcissa, mayormente- y como iba mejorando con la terapia muggle, mencionó algunas veces a Severus pero enseguida cambiaba de tema.
Remus debía admitir que era un alivio tenerlo por ahí, Sirius era realmente energético y muy ruidoso, lo que necesitaba para distraerse y era divertido, aunque siempre lo estaba molestando para que preparara comida y hacía huecos en su jardín que luego tenía que arreglar.
El licántropo ya estaba descansando luego de haber pasado horas en el jardín cuando sintió a alguien que quería pasar las protecciones. Con curiosidad las abrió reconociendo a su amiga dejando que pudiera llegar a la puerta de la casa, yendo hacia ella él mismo y abriéndola.
—Hola, Dora. — Le sonrió saludándola con un beso en la mejilla, ella le devolvió la sonrisa y entró mirando algo curiosa el lugar.
—Hola, vine a ver como estabas. — Ella ocultaba sus manos en sus bolsillos y Remus podía notar que estaba un poco nerviosa por lo que le ofreció una bebida antes de que ambos se sentaran en los sillones de la sala. Se preguntó que la habría traído ahí ese día, aunque habían mantenido su amistad luego de que la segunda mordida sobre Lucius sucediera no la había visto mucho, tanto por el trabajo de la chica como por el hecho de que había dejado de reunirse tanto con sus amigos desde que se había centrado en el patriarca.
—Bien, el medimago me recomendó un libro y dijo que era necesario mantenerme ocupado los primeros meses. Cortar un enlace puede causar varios estragos pero creo que voy avanzando. — Se preguntó brevemente si Lucius también lo estaba haciendo ¿Vería a un medimago?
—Creo que todos sabíamos que terminaría así… pero había esperado un mínimo de consideración. Muchos estaban sorprendidos porque ni siquiera sabían que estabas enlazado con alguien.
—Sí, recibí muchas lechuzas y visitas en el hospital. Al menos pude salvarme de la pregunta por ahora.
—Sería un poco incómodo explicarlo ¿No?
—O tal vez podría decir que con el hombre que estaba en el diario, que fue un accidente.
—Sí, Lucius tomó esas pociones por accidente. Snape me dijo que te llevaste la peor parte.
— ¿Has visto a Lucius?
—Mi tía lo vio pero no ha dicho mucho sobre él, pero está vivo. Ella no estaba vestida de negro así que de luto no está. — Ella se burló ligeramente y Remus sonrió un poco mirando su vaso, se alegraba de que al menos el patriarca hubiera consentido ver a alguien aunque sentía esa sensación amarga arrastrarse en su pecho.
Le gustaría ir tras él, era un alfa, era prácticamente su trabajo. Pero como persona era mucho más complejo por las emociones que estaban más allá del vínculo y debía refrenarlo.
Se quedaron callados por varios minutos.
— ¿Qué te trajo por aquí? — Preguntó al fin al notar que ella jugueteaba con el vaso pasándolo de una mano a otra.
—Bill me pidió matrimonio. — Ella se mordió el labio apretando más el vaso entre sus manos, Remus la miró sorprendido antes de sonreír.
—Oh ¿Aceptaste? — No pudo evitar preguntar al notar que no tenía un anillo.
—Sí. — Tonks sonrió sin ser capaz de contener su emoción.
— ¡Eso es maravilloso! ¡Felicidades a ambos! — Dijo de manera sincera agarrando sus manos apretándolas de manera cariñosa.
—Él había ido a tu trabajo a preguntarte si estabas bien con ello. — Admitió, Remus recordaba brevemente que Bill fue quien lo llevó al hospital.
—Yo… por supuesto. Estoy muy feliz por los dos. — Soltó una de sus manos, manteniendo una agarrada y besó su dorso con caballerosidad antes de volver a mirarla y sonreírle de manera sincera. Ella le sonrió de igual manera y pronto la conversación fluyó de nuevo, hablaron de cuando y como se lo había pedido, se rieron a algunas anécdotas y recordaron algunas cosas que habían hecho juntos.
Cuando ella se fue ya había pasado la hora de la cena por lo que prefirió comer algunas frutas antes de acostarse a dormir. Se sentía contento del hecho que las cosas siguieran bien entre ellos, ella había conseguido a otra persona que la amara y no podía evitar estar feliz por ellos.
Al acostarse acarició suavemente el brazalete con mucha nostalgia antes de agitar su cabeza.
La primera luna llena sin Lucius fue más dolorosa de lo usual, el lobo solo aulló cuando se transformó pero luego se dejó caer al suelo y se acostó, muy desanimado. El perro negro había tratado de llamar su atención sin conseguirlo, incluso cuando se acercó y mordió una oreja del lobo este no le hizo caso mientras mantenía su cabeza apoyada en el pasto.
Ambos magos habían temido que el lobo tratara de escaparse y se lastimara, pero parecía demasiado triste para ello. Incluso con la poción matalobos no podía manejar la angustia del animal que parecía demasiado cansado como para hacer algo.
Sirius mordió su pata y él solo la agitó pero cuando no la soltó dejó que cayera como peso muerto. Al animago le preocupó el hecho de que si estuvieran en un lugar peligroso el lobo simplemente se dejara matar.
Al final el perro se acostó cerca de él y ladró algunas veces, tratando de forzarlo a aullar o hacer sonido pero lo único que consiguió es que el lobo levantara la mirada hacia la ventana que tenía las luces apagadas solo para que luego volviera a apoyarse contra el suelo cerrando los ojos con dolor.
Ambos Gryffindor terminaron durmiéndose y no se despertaron hasta que la luna se fue.
Luego de transformarse y vestirse Remus le pidió que lo dejara solo y Sirius aceptó, aunque se moría de ganas por quedarse al lado de su amigo sabía que él necesitaba su propio tiempo.
Tres días después Severus estaba en su casa, Remus solo había dejado abierta la entrada por red Floo desde la boticaria del pocionista porque Lucius solía usarla cuando se sentía demasiado cansado para aparecerse, entre todos los cambios no había recordado cerrarla.
Por lo que encontró incómodamente desayunando con el Slytherin luego de ofrecerle una taza de té. Notó la duda en Severus y también parecía reacio, como que si no supiera como empezar la conversación y ver a Snape nervioso no era tan normal.
Se quedó callado mientras tomaba algunos tragos de té esperando que su ex compañero de clases hablara a su propio ritmo, sabía que si lo presionaba se enojaría y tal vez escaparía antes de que él pudiera enterarse de que lo había traído allí en primer lugar.
— ¿Tu sabes que Lucius está…?— Empezó el ex profesor de pociones.
—Sí. — Lo interrumpió, porque sabe cómo terminará la oración. Realmente no quería decirlo en voz alta u oírlo, no quería que la ansiedad volviera al igual que la desesperación, respiró profundo tratando de calmarse y notó como el pocionista se tensó antes de asentir.
—Ya veo. — Snape miró la taza unos segundos antes de asentir. —No fuiste tras él. — Señaló, casi con curiosidad.
—No, pero no significa que no quiera. Es solo que… necesita tiempo, pero tendremos que hablar del tema en algún momento. — Asintió agarrando su taza con ambas manos sintiéndose nervioso, no había querido pensar mucho en eso.
Ambos cayeron en un silencio incomodo por los siguientes diez minutos.
—Él no lo sabía. — Habló Severus de pronto haciendo que el licántropo lo mirara.
— ¿Disculpa? — Remus frunció el ceño algo confundido de a donde iría la conversación.
—Eso… que tú sabes, que sabemos, no lo sabía en el momento que rompió el enlace. — Al menos el omega había entendido que estaba reacio a decir el tema por su nombre.
— ¿Cómo…?— Preguntó dudoso y sorprendido, luego de las negativas tan duras de Lucius supuso que solo no quería hablar de ello aún.
—Yo le dije que la prueba dio negativa y le suministre la poción de Lily, sin decirle lo que era. — El ex profesor dejó la taza, Remus parpadeó aun tratando de analizar lo dicho.
— ¿Por qué? — Se sentía muy confundido y sorprendido de la revelación, más de que el pocionista se lo estuviera diciendo.
—Porque él estaba asustado, Lupin. Fue hace casi cuatro meses, las cosas entre ustedes apenas habían empezado a salir bien, fue una mentira reflejo que salió de mi boca incluso antes de pensarla. Él se veía muy mal, prácticamente estaba en pánico y no podía confiar en que tomara decisiones cuerdas en esa situación, Lucius siempre ha tenido una buena forma de opinar y decidir por los demás, pero nunca ha sido bueno decidiendo para sí mismo cuando está histérico.
Luego yo… no pude ver el momento adecuado para decirle. Incluso si hubiera hecho otras pruebas le hubieran dado negativas, la poción dura cuatro meses, por lo que tendría que haber explicado porque le suministre esa poción en ese momento. — golpeteó con sus dedos la mesa y Remus ni siquiera supo que decir.
—Oh. — Sentía las palabras atoradas en su garganta.
—También, la poción para romper el enlace yo… realmente no creí que la utilizara. Esperaba realmente… que al darse cuenta que no quería romper el enlace aún podría lograr que viera las cosas de manera gradual, para no acorralarlo y que huyera.
Pero cuando hablamos el día anterior antes de este desastre se lo dije a la cara y en ese momento me di cuenta que él ni siquiera lo había pensado. Yo le había dejado las pistas pero él ni siquiera les había dado una segunda mirada demasiado retraído en creer que algo así podía suceder.
Traté de venir aquí, pero él había bloqueado la red Floo y las lechuzas volvían sin la carta, pero supongo que ni siquiera las leyó. — Explicó, el Gryffindor se preguntó qué tan culpable se sentía si daba una explicación a él de entre todas las personas.
— ¿Él ahora sabe…?— Preguntó algo preocupado dejando la taza también.
—No puedo decirte eso. — Severus suspiró y Remus asintió, entendiendo.
—Lo tomaré como un sí ¿Cómo está? — Esperaba que el Slytherin hubiera podido ver al patriarca, nadie podía responderle la pregunta exactamente y era algo que lo tenía preocupado.
—Estuvo dos semanas sin atención médica, pero como dije tu tomaste la mayoría de los efectos secundarios. Vio un medimago hace poco así que creo que ahora se recuperara de la fiebre, sigue en Malfoy Manor. — Severus se levantó dejando la taza. —Ahora tengo que volver a la boticaria, adiós señor Lupin. — y dicho esto, se fue tan abruptamente como entró.
Remus terminó su té y las galletas algo pensativo, si Severus le había dicho todo esto no había sido porque lo haría sentir mejor, sino porque beneficiaría a Lucius de alguna manera.
¿Qué podría estar evitando? ¿Él creía que él podía creer que Lucius era capaz de meter un bebé en la ecuación para manipularlo?
Tal vez en un inicio lo hubiera creído pero luego de unos meses con el patriarca sabía que no era capaz de llegar tan lejos, sus métodos eran mucho menos invasivos que una familia.
Se pasó la mano por el cabello, no tenía idea de porque la información lo hacía sentir un poco mejor, realmente quería hablar con él o podría enviar una carta pero debía mantenerse firme en esto al menos hasta la boda de los chicos, si la fecha pasaba iba a tener que enfrentarlo y hablar con él, no era un tema que podrían evitar por siempre.
Que Sirius viniera poco tiempo después no lo sorprendió, aunque este miró el lugar frunciendo el ceño lo que sí hizo que dudara un poco.
— ¿Estuvo Snape aquí? — Preguntó mirando a Remus directamente, este asintió.
—Sí. — Le ofreció galletas y Sirius negó con la cabeza.
—Fue a visitarte un par de veces. — El licántropo pudo notar como el sangre pura forzaba la sonrisa.
—Bueno, él hizo la poción y estoy seguro que prefería que sus efectos fueran curados con sus propias pociones para evitar cualquier cosa. — Remus lo observó tratando de averiguar que ponía tan incómodo a su amigo.
—Parece que… se ha encariñado contigo. — dijo con cuidado y el alfa quiso resoplar o reírse.
—Oh, por Merlín, Sirius… ¿Por qué tú y Lucius siempre tratan de crear una conspiración en su mente donde terminamos emparejados? — Era la primera vez que incluía a Lucius en una conversación con Sirius desde que el enlace estaba roto, tragó ligeramente bajando su mirada a sus manos.
Lo extrañaba mucho, no solo instintivamente y lo sabía.
— ¡Vino a tu casa y no tienes enlace! Cualquiera podría pensar mal. — Reclamó el de cabellos negros mientras se cruzaba de brazos mirándolo enojado, Remus dejó escapar una carcajada.
—Solo vino aquí para verificar que todo estuviera bien, la próxima vez que lo veré es cuando necesite matalobos. — Sonrió de manera tranquilizadora.
—Si tú lo dices. — Refunfuñó.
—Sirius, ahora mismo estoy tratando de lidiar con enlace roto y un enamoramiento por Malfoy, por favor no me hagas esto…— Se pasó la mano por el cabello una vez más y se detuvo, congelándose de pronto. Nunca lo había dicho en voz alta totalmente, no pudo evitar sonrojarse un poco.
—Espera ¿Qué? Pensé que eso había terminado ¡No puedes estar enamorado de Lucius Malfoy! — Sirius lo miró horrorizado.
—Analízalo y vuelve cuando de te hayas calmado. — Rodó los ojos antes de caminar.
— ¡Moony! — Reclamó.
—Volveré a dormir, Sirius. — Habló algo divertido mientras subía las escaleras.
En la segunda luna llena también dejó que Sirius lo acompañara pero no fue como la primera, casi un instante después de la transformación el lobo golpeó contra la barrera en un intento de salir, trató de rasguñar o morder pero la barrera no se vio perturbada.
Sirius ladró tratando de llamar su atención pero el lobo volvió a golpearse contra el campo una y otra vez tratando de romperlo, el perro sabía que los rasguños y mordidas no le harían daño ni al hombre lobo ni a la barrera, pero golpearse así le traería dolorosos moretones para cuando cambiara. Corrió hacia él y mordió su oreja ganándose que lo tirara lejos aunque sin ningún rasguño, el can solo dio vueltas en el pasto antes de correr a su amigo de nuevo.
Para su suerte el licántropo pareció notar que no la rompería y solo olfateó, miró hacia la ventana y Sirius casi esperó a que el lobo volviera a su estado de tristeza pero esta vez el lobo empezó a correr. El perro lo siguió al darse cuenta que no lo atacaba y miró curioso como el animal más grande arrastraba hojas de árboles con él, se sentó a mirar confundido hasta que notó que lo llevaba a una especie de madriguera que había hecho la última luna cuando aún tenía enlace y Lucius no salió.
Estuvieron un par de horas trayendo hojas y luego cazaron los conejos que ¡Pudieron atrapar! El perro estaba muy contento por ello pero el lobo solo empezó a enterrarlos sin hacerle caso a su emoción. Olfateó una vez más y corrió hasta la barrera, Sirius fue tras él temiendo que volviera a golpearse pero luego notó que el lobo se había detenido y miraba hacia afuera, en particular a las flores y árboles que él mismo como humano había puesto, podado y ordenado. Luego miró a su propia pradera y corrió, empezando a cavar, esta vez le gruñó a Sirius cuando trató de ayudarlo y el perro entendió que estaban haciendo agujeros pequeños así que hizo los propios.
Tardó un poco pero luego comprendió que el lobo estaba haciendo como un jardín aunque, obviamente, no tenía que plantar.
Al final de la noche ambos estaban muy cansados y cayeron dormidos, solo los despertó la transformación y el alfa solo alcanzó a vestirse antes de volver a dormir en el pasto teniendo a su lado al gran perro negro.
Sirius molestó por varios días a Remus con el hecho que incluso en su otra forma se había vuelto un jardinero.
Dos meses después de la ruptura de su enlace ya se encontraba trabajando, había sido algo doloroso volver a la oficina donde se enteró que el enlace se rompió pero trató de esforzarse. Aún era doloroso, lo extrañaba mucho y su propia casa era un recuerdo andante, pero se había concentrado en el jardín que ahora era más amplio y ordenado, y también había terminado por ejercitarse, aunque en un principio terminaba muy cansado al final del día se dio cuenta que era lo mejor porque no pensaba demasiado en Lucius.
Acarició ligeramente el brazalete y sonrió.
Escuchó un pequeño escandalo afuera y levantó la mirada, antes de que pudiera pararse la puerta se abrió de pronto revelando a la persona que había tratado de quitar de sus pensamientos.
Lucius Malfoy.
Llevaba las túnicas caras que solía usar en el ministerio, su cabello estaba suelto pero ordenado y llevaba el bastón de serpiente consigo, envolviendo la cabeza de esta con su mano enguantada mientras que con la otra sostenía una carpeta. Recordaba que lo había visto algunas veces así, siendo el hombre de negocios que era, pero eso no evitó que se le cortara el aliento.
Miró hacia el chico que obviamente le estaba diciendo que no podía pasar y le hizo una seña para que supiera que todo estaba bien.
—Tengo una propuesta para usted, Señor Lupin. — Habló poniendo la carpeta que traía sobre la mesa y apoyando una mano sobre esta.
Remus sonrió al notar que el colgante seguía en su cuello.
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¡Muchas gracias por leer! En el próximo capítulo veremos que sucedió con Lucius en los dos meses y seguiremos avanzando. Ya estamos cerca del final :D
Angeli Murasaki: Lucius si ha sido un poco extremo :0
AnaM1707: Remus creo que se llevo la peor parte :'c Pero al menos tiene a sus amigos y la reaparición del omega.
JohaMalfoyCullenLightwoodBane: Remus se llevo la parte mas dolorosa :s Severus ha soltado sus secretos tratando de redimirse un poco y Lucius hace su aparicion :0 ¡Dos meses despues!
Cristine Malfoy: Veremos que sucede con ellos ahora w
sofy malfoy: Me alegra que te guste. Luci se fue a los extremos ~
Piky: Todo apuntaba que podrían llegar al año pero Luc se asusto unos meses antes :0 Severus si la paso mal y siente algo de la culpa, pero al menos trata de remediarlo un poco. Remus se llevo lo mas duro de la separacion ~ Draco decidió que lo mejor era seguir adelante, aunque amaría una boda donde todo este solucionado tambien es consiente que podria ser una de las unicas oportunidades para forzarlos a encontrarse aunque Lucius se le adelantó.¡Muchos besos! w
