Notó la suave sonrisa que se parecía a la que les dedicaba cuando desayunaban juntos pero pudo haberlo imaginado, ya que su expresión volvió a la de su cordial amabilidad en un parpadeo.

O tal vez Remus recordó que estaba enojado con él por irse así, en ese momento Lucius lamentaba no poder saber al menos que pensaba superficialmente.

—Buenos días, señor Malfoy. — el menor inclinó ligeramente la cabeza como saludo, el patriarca podía notar la curiosidad en él mientras agarraba la carpeta. No había sido invitado a sentarse pero igualmente lo hizo, cruzándose de brazos luego de dejar su bastón apoyado contra la silla para poder agarrarlo de manera rápida, miró hacia las muñecas del hombre haciendo una mueca al notar que su camisa era de mangas largas y estaban bien abrochadas, por lo cual no podía saber si aún tenía el brazalete o no.

Podía estirar su mano y agarrar su muñeca para verificar pero no quería tentar su suerte ya que no tenía ninguna excusa. Miró el lugar con algo de curiosidad recordando que nunca había estado ahí, era bastante simple pero amplio y acogedor, le recordaba a la oficina en la que trabajaba en su casa.

—Esto es… bastante sorpresivo. — Remus dejó de lado la carpeta y lo observó, con una expresión entre medio de la amabilidad y curiosidad, aunque se notaba bastante tranquilo.

—Creí que podría ser conveniente, has… hecho un buen trabajo aquí. — Se forzó a mantener el tono que usaba en todas sus negociaciones aunque no pudo evitar la ligera molestia ¡Bueno, supuestamente había venido a negociar! ¿Qué más esperaba? Ambos eran adultos y dentro de sus empresas podían comportarse como unos simples negociadores que nunca tuvieron que ver y que ni siquiera se conocían.

Mordió ligeramente el interior de su mejilla sin saber cómo reaccionar a la amabilidad profesional, la posición del hombre lobo apenas había cambiado desde que había entrado, no parecía sorprendido ni perturbado porque entrara por la puerta como que si todo le perteneciera dos meses después de no haberse visto en lo absoluto.

Por Merlín, el hombre ni siquiera se veía incómodo.

— ¿Investigaste mi negocio? No creí que estuvieras interesado por estos caminos. — Inclinó ligeramente la cabeza con curiosidad.

—No es como que si estuviera en posición de ser demasiado exigente luego de mi posición comprometida en la guerra. — Trató de que voz no demostrara ninguna emoción mientras miraba directamente a los ojos del licántropo pero este no retrocedió ni desvió la mirada.

—Ya pasó casi un año desde que eso ocurrió. — Pero la tranquilidad con la que lo dijo no dejo ver nada de rencor o reprimenda, esa suavidad estaba poniendo más nervioso al patriarca de lo que quería aceptar.

Realmente hubiera preferido una represalia, sabía cómo manejar las peleas verbales con facilidad y también le hubiera hecho ver que sentía algo. La falta de enojo era desconcertante, sobre todo en la forma con la que habían terminado.

Él había huido y pudo haberlos matado a los dos, al menos un poco de rabia no estaría mal.

—Un mal nombre persigue a los hombres por años y por generaciones. — agarró su bastón con una mano y acarició ligeramente la cabeza de la serpiente de plata, Remus asintió y volvió a abrir la carpeta mirando algunas de sus hojas.

—Entiendo. — Asintió. Ambos se quedaron en silencio mientras el licántropo parecía releer algunas cosas, Lucius tragó un poco agarrando con más fuerza su bastón preguntándose si no era una mejor idea levantarse y salir del lugar.

Nunca le había gustado el hecho de que Remus parecía impredecible ahora, su calma no se había perturbado y estaba tratando a Lucius como otro cliente, el rubio no se sentía bien con ello. Tal vez podría sentirse más cómodo si al menos el menor no se estuviera comportando como que si nunca nada los hubiera unido, si al menos hubiera alguna mirada enojada o rencor en su voz, pero nada indicaba que la presencia o ausencia de Lucius le importaba.

"Eres un caprichoso, Lucius"

Recordó brevemente a Remus diciendo esas palabras casi con burla y eso casi lo hizo clavar sus uñas sobre el mango del bastón. Bien, debía darle crédito al Gryffindor, él también había absorbido información y era notorio que pensó que su mejor plan era comportarse indiferente con Lucius porque eso haría que se comiera la cabeza con ello.

O realmente podría ser que Lucius ya no le importaba en lo más mínimo.

¡Pero eso era completamente imposible! Nadie podía olvidar todo lo que habían compartido en dos meses ¡Era absurdo! El Gryffindor solo estaba molesto y había encontrado una manera de fastidiarlo de una forma más eficiente que encararlo directamente.

—Creo que es lo suficientemente informativo como para discutirlo en otra ocasión. — La voz del licántropo lo hizo volver en sí, Lucius frunció el ceño mirando hacia la mano del menor.

— ¿En otra ocasión? — Casi repitió dando un pequeño gruñido, sintiéndose totalmente ofendido.

—Sí, ya que no pediste cita antes de venir aquí estás interfiriendo un poco en mi cronograma. — La sonrisa amable no se iba de su rostro y Lucius se preguntó si podría sacársela con un golpe.

— ¿Y cuándo podríamos discutir sobre esto? — Volvió a mirarlo a los ojos tratando de mantener su expresión neutral para intimidarlo, pero eso solo hizo que la sonrisa de Remus se volviera más amable.

Una sonrisa que seguro solo usaba para sus negocios.

—La próxima semana está bien, el miércoles al mismo horario si es posible para ti. — Respondió mientras sacaba otra carpeta revisando las fechas rápidamente.

—Bien ¿En dónde? — No pudo evitar preguntar.

—Pues… aquí, no veo la razón de trasladar nuestra negociación a otro lugar. — Parpadeó confundido y Lucius no pudo evitar enrojecer un poco por la vergüenza.

— ¡No estaba insinuando eso! — Alzó la voz ya sin ser capaz de mirarlo a la cara.

—Claro que no, solo lo estaba aclarando. — El menor se levantó y el patriarca también lo hizo sosteniendo el bastón con una de sus manos estirando la otra, Remus lo miró solo unos segundos antes de estrechar su mano pero alejándola lo suficientemente rápido como para que el patriarca no pudiera investigar su muñeca.

—Nos vemos la semana que viene, Lupin. — Inclinó ligeramente su cabeza.

—Si tiene algún problema con el horario no dude en enviar una carta. —

Cuando Lucius salió cerrando la puerta demasiado fuerte Remus se dejó caer de nuevo en su silla tapando su rostro con sus manos. Eso había sido realmente difícil y tenso, esperaba que el patriarca no hubiera podido notar lo fuera de balance y descontrolado que se sentía.

Respiró profundo y alejó sus manos pensando que tendría que lavarse la cara para despejarse pero luego miró de reojo la carpeta.

¿Qué era lo que planeaba Lucius ahora con una asociación comercial?

Aunque, dentro de todo, no sonaba tan mal. Era casi curioso y gracioso este giro en los acontecimientos.


¡No iba a volver! ¡En lo absoluto, no, era un mal camino! ¡Un pésimo camino!

Lo había intentado y no había podido, punto, ahora podía seguir con su vida.

—Lucius si sigues dando vueltas en la sala pataleando voy a tirarte té en la cara. — Cissy frunció la nariz, estaba sentada al lado de una mesa donde había todo un juego de té servido, la dama tenía una taza en su mano mientras observaba a su ex esposo caminar como un gato rabioso.

— ¡Él ni siquiera reaccionó! — Paró mientras se cruzaba de brazos, manteniendo su varita agarrada con fuerza. Había pensado en lanzar algunos maleficios pero la presencia de su amiga lo había hecho detenerse, aun el ministerio podría estar esperando cualquier error.

—Bueno, pudo haberte sacado sin escucharte. — Ella sonrió con dulzura y Lucius suspiró, dejó caer sus brazos sintiéndose desanimado y enojado.

— ¡Esa hubiera sido una reacción más lógica! — negó con la cabeza.

—Pero te dio una cita para después ¿Por qué estás enojado? — Cissy lo miró y Lucius desvió su mirada hacia otro lado.

— ¡Para una semana después! ¡Como que si nosotros no nos conociéramos en lo absoluto, como que si nunca se hubiera perdido su trabajo por mí, como que si fuera uno de sus demás clientes los cuales no tienen nada que ver con él! — Se dejó caer sobre la silla y suspiró con fuerza, se pasó la mano por su cabello apretando con fuerza los labios.

No le gustaba sentirse herido y ahora mismo era así como se sentía, no le gustaba el dolor y prefería huir de él, pero sabía que sería demasiado cobarde dar la vuelta cuando ya había dado la cara.

— ¿Y qué esperabas? Lo abandonaste. — Cissy arqueó la ceja.

— ¿Tal vez enojo, sorpresa? ¡Algo, lo que fuera! — Se quejó agarrando un bocadillo y comiéndolo con rabia, agradecía que todavía los antojos no lo hubieran atacado con algo raro. Había empezado a comprar alguno de los dulces que vendía su ex compañero de enlace y les había agarrado el gusto a los chocolates, aunque eso tal vez tenía que ver con el bebé y el hecho de que extrañaba al alfa.

—Querías que estuviera tan ansioso como tu sobre esto, pero tal vez él creyó que nunca volverías y simplemente trabajó con ello. — Lo devolvió a la realidad.

—No me gusta. — Murmuró, sintiéndose como un niño mimado. Sabía que sonaba irracional y caprichoso, pero no podía sonar de otra forma.

—Entonces no debiste romper el vínculo. Estás demasiado acostumbrado a ser el centro de su mundo que ahora te sientes algo perdido al notar que no lo eres. — Presionó ella, Lucius agarró otro dulce haciendo una pausa mientras lo comía.

—No esperaba que me recibiera con los brazos abiertos ¡No soy tonto, Cissy! Pero al menos esperaba alguna reacción de algo, aunque fuera odio. Al menos me diría que le importó. — Admitió sintiéndose un poco derrotado, tal vez ir por los negocios no había sido la mejor manera pero era una manera. Todos los planes necesitaban tiempo y ahora solo estaba en el inicio, tal vez podría acercarse un poco…

— ¿Irás la semana que viene? — Narcissa le preguntó con curiosidad, Lucius frunció el ceño.

Había una parte de él que no quería ir, que quería quedarse en la mansión y hundirse en su miseria, abandonar cosas que quería lo había mantenido con vida. No necesitaba el amor para vivir pero sabía que no importaba lo que eligiera, el bebé haría que tuviera que enfrentarse a Remus tarde o temprano.

—Si, por supuesto. No le dejaré pensar que soy un cobarde. — Y tal vez lo era, pero estaba trabajando en ello.


Sus encuentros posteriores fueron muy parecidos al primero pero con la diferencia de la camisa ya no cubría su muñeca del todo demostrando que no tenía el brazalete. Lucius se había sentido mal humorado al llegar de la segunda reunión y sus pavos reales habían sido víctimas de su ira, por suerte nadie había muerto o sido seriamente lastimado.

En ese momento había pensado si no era demasiado humillante llevar el colgante pero al final había decidido que no importaba, le gustaba el colgante y seguiría usándolo sin importarle que Remus utilizara su regalo o no.

Pero luego de la segunda reunión se había adaptado rápidamente a su nueva dinámica. Remus no daría señales de que hubiera habido algo antes entre ellos y Lucius le seguía el ritmo, hablaban sobre el negocio, estadísticas, posibilidades y la mejor manera en la que podrían asociarse. El rubio había empezado a disfrutar de escucharlo hablar sobre su trabajo, notando ese brillo de interés en el licántropo cuando hablaba de algunos temas.

Cuando Remus le mostró la fábrica había hablado de cada lugar, de algunos de los empleados y había tocado su hombro o su brazo para guiarlo, el patriarca se sentía ridículo sintiéndose tan bien con algunos toques que ni siquiera tenían otra intención pero pronto empezó a acostumbrarse.

Se sentía como un adolescente, normalmente él estaba del lado receptor, recibiendo la atención y dando pequeñas migas de esperanza para que las personas no se desanimaran. Pero estar del otro lado, sintiéndose como un perro que buscaba las caricias de su amo lo llenaba de emociones contradictorias.

Habían terminado por reunirse dos veces a la semana durante cuatro semanas, siempre estaban en el territorio del licántropo. Ya sea en su oficina o dando una vuelta por la fábrica, todo era tan profesional que había sorprendido a Lucius de una buena manera, terminara como terminaran sería un buen negocio y eso al menos era agradable.

La novena vez que se encontraron habían logrado por fin firmar un contrato, luego de varias discusiones y casi cuatro horas se habían puesto de acuerdo en algunas cláusulas.

—Han sido bastantes horas, espero que me permitas invitarte a cenar. — pasó su mano por su cabello rubio tratando de acomodarlo un poco más, habían estado ahí solo comiendo algunos bocadillos de vez en cuando y tomando agua, por suerte las náuseas no lo habían atacado en ningún momento. Se levantó, había decidido no traer el bastón ese día así que solo palmeó ligeramente la varita en su túnica antes de sonreír ligeramente.

—No creo que sea necesario…— Remus se veía tan cansado como él y Lucius sabía que tal vez no debería insistir, pero luego de firmar no se iban a ver tan seguido como antes.

—Ahora somos socios ¿No? Y es tarde, conozco un buen restaurant— Acomodó un poco el cuello de su propia túnica inclinando ligeramente la cabeza, se sintió nervioso durante los segundos donde el alfa se quedó callado.

—Está bien, no creo nos haga daño. — le sonrió de manera amable como estaba acostumbrado y el rubio apenas pudo contener su expresión de triunfo. La tranquilidad de Remus aún lo ponía nervioso e indeciso algunas veces, pero trataba de que no se diera cuenta.

Pasó ligeramente su muñeca por su nariz notando que el anti feromonas seguía haciendo efecto.

Esperaba no arruinar la noche, luego de cuatro semanas de estar tanteando el terreno no podía evitar sentirse inseguro ante el hecho de cómo proceder. Quería tener un escape digno si las cosas no salían bien pero no quería que fuera demasiado obvio.


No iba a admitir que había hecho esta reserva con varias semanas de anticipación, sin el poder que tenía antes debía seguir las reglas como los demás y los atajos estaban firmemente prohibidos. Tener a un ex mortífago en sus instalaciones no les agradaba, tal vez la única razón por la cual lo habían dejado era porque pidió una mesa privada.

Habían llegado caminando y fueron guiados hacia el lugar donde podrían cenar, era sin duda hermoso, todo estaba decorado con exquisito gusto pero aun así tenía un toque cordial y hogareño, los grandes ventanales mostraban un bonito paisaje del cual Lucius se permitía dudar de su veracidad. Se quitó la capa y la dejó sobre el perchero, la mesa era redonda y su mitad estaba rodeada por un sillón que encajaba bien para que varias personas pudieran comer a su alrededor.

—Es encantador, pero creí que necesitaba una reserva. — Remus miró con curiosidad dejando su abrigo y caminando hacia la mesa, se quedó quieto dejando que Lucius se sentara primero.

—Mi hijo me canceló a última hora. — Mintió rápidamente sin mirarlo mientras se acomodaba en su lugar.

—Debe estar muy ocupado con la boda y Harry, los he visto poco durante estas semanas. Eligiendo el lugar, según lo que creo. — El licántropo sonrió de manera cariñosa y Lucius no pude evitar concentrarse en la servilleta mientras se sentaba frente suyo. Podría sentarse más cerca pero tal vez la distancia entre ellos podía prevenir cualquier pelea.

—Black los está acompañando ¿No? Al igual que Severus. — Trató de que su voz no mostrara inflexión al mencionar a Black, teniendo especial cuidado en la reacción del menor. No había interrogado a Severus de su cercanía con el perro así que no estaba seguro de a qué lugar estaba desviando sus atenciones el cachucho.

—Sí, exacto. — Remus no pareció tocado por la pregunta y el rubio no supo cómo sentirse ante ello.

—Entonces la próxima luna llena ¿La pasaras solo? — Arqueó la ceja mientras lo observaba.

—Con la poción no será aburrido o peligroso. — Se encogió de hombros, con normalidad. Lucius sonrió con algo de diversión antes de agarrar el menú y la pluma, marcando con rapidez la comida, bebida y postre que pedía. Remus también lo hizo sin preguntar y el patriarca se encontró preguntándose en qué momento él habría pasado por ese restaurante, a Lucius le gustaba sobre todo por la falta de contacto con los camareros en las habitaciones privadas, un hechizo hacía que lo que marcaban fuera marcado como orden en la cocina y luego los platos aparecerían, desapareciendo diez minutos después de que no quedara nada de comida en ellos.

El rubio prefirió no decir nada mientras esperaba, quería preguntar que había hecho después de la ruptura del enlace pero temía presionar algo particularmente sensible. Remus no se había comportado como alguien enojado o rencoroso, pero la verdad es que no sabía que ocurría en su cabeza.

Comieron en silencio el plato principal, Lucius recordó las cenas que habían tenido durante el enlace y lo parecido que era está a una donde ninguno de los dos quería hablar. Mayormente se contarían que tal había estado el día, alguna anécdota momentánea, discutirían de algún tema o estarían demasiado ocupados jugueteando entre sí con la comida, intercambiándola y besándose.

Prácticamente apuñalo su carne al recordarlo sintiendo sus mejillas calentarse, no debería pensar en ello en ese momento pero no podía evitar extrañar lo que habían construido antes. Algo que el mismo había terminado por destrozar y ahora volvía tratando de arreglar las cosas pero sin querer disculparse directamente.

—Piensas demasiado. — La voz del licántropo lo sacó de sus cavilaciones, Lucius alzó la mirada hacia él.

— ¿Disculpa? — Arqueó la ceja, ya casi había terminado así que dejó los cubiertos de manera cuidadosa antes de limpiarse con una servilleta.

—Prácticamente parecía que estabas tratando de matar tu comida por segunda vez. — le sonrió con algo de diversión.

—Yo puedo comer como quiero. — No pudo evitar responder de forma automática para luego notar lo bastante grosero que se había escuchado. Estuvo a punto de dar una pequeña disculpa cuando el licántropo volvió a hablar.

—Lo sé. — Remus apartó el cubierto habiendo terminado de comer, sirvió un poco de vino en la copa y le sonrió ligeramente. Esperó pacientemente a que los platos desaparecieran dando lugar al postre antes de volver a hablar. —Es… curioso que hayas elegido que era buena idea asociarnos. — se encargó de mirarlo así que Lucius trató de mantener su expresión lo más neutral posible.

— ¿Por qué no? — Trató de sonar desinteresado antes de comer un poco del helado, suspiró ligeramente ante el sabor. Le gustaban bastante los postres de ese lugar.

—Hace dos meses no tenías ningún negocio que se pareciera por asomo al mío. — Remus habló sin mirarlo antes de comer un poco del chocolate que había elegido.

— ¿Y eso? — Lucius se sintió algo nervioso ante los puntos del licántropo pero trató de mantener la calma, no sabía si empezarían a hablar de negocios otra vez o, en cambio, el menor estaba tratando de empujar la conversación a otro tema.

Ambos se quedaron en silencio mientras seguían comiendo el postre pero Lucius fue incapaz de seguir disfrutándolo, le lanzaba algunas miradas a su acompañante esperando una respuesta pero esta no llegó hasta que ambos terminaron.

— ¿Por qué volviste, Lucius? — Habló al fin, su expresión se había vuelto seria pero su ceño fruncido era más por confusión que por enojo.

— ¿Por qué crees que volví? — Lucius se irguió un poco más dejando la servilleta de lado, podía simplemente decirlo directamente pero no encontraba las palabras para explicarlo.

Te extrañe. Me di cuenta que me equivoque al correr de ti. Realmente no quería romper el vínculo.

Vamos a tener un bebé y me gustaría que seamos una familia.

Te quiero.

Había tantas maneras de decirlo pero se sentían ridículas en sus labios, estaba seguro que cualquier de ellas haría dudar al Gryffindor.

— ¿Negocios? — movió un poco sus manos como señalando todo el lugar, mostrando más curiosidad que otra cosa. — ¿Quieres lo que te ofrecí antes de irte? ¿Tienes algo que decir? ¿Necesitas algo de mí? — No había acusación en su voz pero Lucius no pudo evitar tensarse.

—Es gracioso que no hayas mencionado el sexo— Se burló sabiendo que no estaba yendo por el camino que quería pero era el camino fácil. Se habían acostado casi todo el tiempo de enlace, si algo el menor debía extrañar o si de algo no iba a olvidar era de eso.

—Ahora no tienes una marca, puedes conseguir a quien quieras. No veo porque esa sería una razón para volver de una manera tan intrincada. — Los platos desaparecieron y el licántropo bebió otro trago de su bebida, no pareció intranquilo ante la frase de Lucius y el patriarca no sabía muy bien como tomar eso.

¿Era un pase libre o era una señal clara de que por ahí no llegaría a nada?

—Es difícil confiar en un alfa cuando eres un omega sin marcar. — movió uno de sus mechones de cabello detrás de su oreja sonriendo de lado observando a los ojos mieles, él pareció estar analizándolo así que mantuvo la mirada.

— ¿Esa es la razón? — Remus preguntó sin dejar de observarlo.

Lucius tragó ligeramente per mantuvo su expresión encantadora.

— ¿Y si así fuera? ¿Qué dirías? — apoyó ligeramente su brazo en la mesa mientras arqueaba una ceja, tenía ganas de estirar su brazo y acariciar su mejilla pero se contuvo.

—Que no. — el menor se apoyó contra el respaldo en un intento de alejarse más.

— ¿En serio? — No debía ir por ahí, sabía que no debía pero no podía evitar presionar. Necesitaba al menos alguna señal de que le importaba, maldita sea, de algo. Sacó su varita y murmuró algo haciendo que la mesa se corriera, casi al instante se movió apoyando su rodilla entre sus piernas y apoyando su mano en el respaldo, dejó que su cabello medio cayera tapando la expresión de ambos. —Yo no te noto del todo indiferente. — tarareó acariciando su mejilla con su mano libre, presionando su pulgar en sus labios.

Pudo notar por un instante el brillo dorado pero no se apartó.

—Lucius. — Gruñó en advertencia.

— ¿Qué? ¿Por qué no? No es como que si fuera algo que no hemos hecho antes. — Murmuró por lo bajo bajando su mano a su cuello acariciándolo ligeramente, presionando su rodilla contra su entrepierna.

—Lucius ya no necesitas hacer esto, estoy seguro que puedes encontrar un alfa que se adapte a tus necesidades y en el que puedas confiar. — Acarició casi con ternura su mejilla corriendo el cabello del rostro del omega. —No necesitas rebajarte a un tipo de persona con la cual eres bastante desdeñoso. — Habló antes de sacárselo de encima con delicadez haciendo que se sentara a su lado, al ver que el mayor iba a hablar se adelantó una vez más. —Además, no deberíamos estar hablando de esto. La naturaleza de nuestra relación es secundaria.

Hay cosas más importantes que deberíamos hablar antes. — Lucius apretó los puños sin saber si retroceder de nuevo sintiéndose algo confuso con la frase final.

— ¿Cómo qué? — Lo miró alzando la barbilla tratando de mantener su rostro neutral, Remus suspiró y se removió un poco incómodo antes de devolverle la mirada.

—El bebé, por ejemplo. — Soltó. Lucius sintió de pronto un nudo en el estómago, abrió la boca para preguntar como pero luego la cerró apretando con fuerza los dientes sintiendo el enojo embargarlo.

— ¡Tu! ¡Tú sabías del bebé! ¡Incluso antes de que me fuera! — Acusó alzando su mano y casi pegándole, pero el alfa fue mucho más rápido y agarró su mano con fuerza.

— ¿Y eso qué? — Lo miró confundido y Lucius se soltó alejándose un poco mientras negaba con la cabeza.

¿Por qué se sentía tan enojado? ¿Qué no había llegado a esa conclusión con pequeños detalles que bien su compañero también podía notar?

— ¡Nunca me dijiste nada! — Reclamó apretando los puños.

— ¡Cada vez que lo insinuaba tú y un poco más me mordías! Te lo dije como tres veces. — Se quejó el rubio trigo sin hacer ningún intento de acercarse. Para suerte de ambos las anti feromonas seguían haciendo efecto y sus feromonas no se alzaron.

— ¡Debiste ser directo con eso! — Ni siquiera le importaba si había o no un hechizo de privacidad, se sentía un poco traicionado y en ese instante se estaba descargando.

— ¡No estaba totalmente seguro! — El alfa gruñó por lo bajo luego de hablar.

— ¿No, no lo estabas? ¿O acaso pensabas que ya lo sabía? ¿Pensaste que estaba tratando de utilizarlo contra ti o algo así y por eso estaba callando? ¿Una forma más de manipularte? — Exclamó rencoroso haciendo un esfuerzo por no agarrar su varita. No quería que esto se volviera una pelea de maldiciones.

Se sintió completamente idiota al notar que realmente le importaba su respuesta.

— ¿Qué? ¡No! Pensé que tal vez no querías admitirlo porque estabas asustado ¡Yo estaba asustado por la posibilidad! — Explicó pero el omega se encogió en sí mismo gruñéndole ligeramente.

No le importaba si en ese momento se veía como un gato huraño, se sentía inseguro y atacado, no pudiendo evitar responder.

—Excusas. — Siseó con rabia.

—Lucius no me hables como que si yo hubiera sido quien rompió el vínculo y salió corriendo ¡Porque ese fuiste tú! Pudiste causarnos un daño permanente, pudiste hacerle daño al bebé. — Reclamó.

— ¡Fue una decisión que tomé en pánico! — Aunque sonó a la excusa de siempre no pudo evitar gritar.

— ¡No necesitabas entrar en pánico, necesitabas confiar en mí! ¡O al menos esperar! — Y en ese momento se escuchó herido. Lucius sintió que su enojo se diluía siendo reemplazado por culpa una vez más.

A veces olvidaba que no era el único confundido y dolido con la situación.

—Como que si te hubiera importado que me fuera. — Murmuró solo porque no quería perder, sabiendo que sus palabras eran bastante falsas.

—Si me importó, a ti fue a quien no le importó todo lo que había pasado durante todos estos meses. — Reclamó cruzándose de brazos.

—Por Merlín, esto no está saliendo bien. — Lucius murmuró estirándose para agarrar su copa tomándose el contenido de un trago.

—No deberías tomar. — La expresión de Remus se relajó y tocó ligeramente la copa pero Lucius la alejó de él.

— ¡Es solo una copa! — Y de nuevo mordía, Lucius de mordió la lengua tratando de callarse.

Estaba volviendo a hacer todo mal.

No debía dejarse llevar por el pánico. Diablos, se suponía que lo tenía controlado, pudo haber controlado la situación.

¿Estar enamorado lo ponía tan idiota?

—No pienso seguir discutiendo contigo, es una pérdida de tiempo. Voy a ser parte de la vida de nuestro hijo, ahora solo queda en ti decidirte si quieres ser madre de un mestizo o no, si quieres que yo me lo quede, si quieres una custodia compartida o solo ir a visitarlo de vez en cuando o si quieres nunca más volver a verlo después de que nazca. Si solo quieres ser un conocido para él o que él sepa que eres su padre.

Solo decide, Lucius. Vuelve cuando lo tengas claro, gracias por la cena. — Se levantó, Lucius incluso sin las feromonas podía notar que estaba enojado.

— ¡Espera! Podemos… hablar de esto. — También se paró agarrándolo de la muñeca —Yo… tienes razón. Me lo dijiste varias veces y no escuché, yo solo…— ¿Por qué era tan difícil disculparse? —No quise ver las señales ni el muy obvio comportamiento de Severus que me indicaba que me había estado ocultando algo.

¿Podemos hablar de esto en otro lugar? — Se rindió sintiéndose cansado.

Era muy fácil, debería solo dejar el drama de lado y ser sincero. Pero esa clase de vulnerabilidad lo asustaba y no se sentía tan seguro de querer exponerse a ese grado.

Remus lo miró como pensándolo antes de asentir lentamente.

—Está bien… ¿Puedes aparecerte? — Preguntó de manera suave, soltándose con cuidado del agarre. Lucius asintió.

—Sí, hasta los tres meses es seguro. — Apoyó solo por un momento la mano en su vientre.

— ¿Estuviste investigando? — Remus le sonrió y Lucius volvió a asentir sintiendo que sus mejillas se calentaban.

Se estaba comportando como un adolescente otra vez y no le gustaba.

—Un medimago estuvo viéndome. — Se sinceró.

—Oh, eso es bueno. Temía que no hubieras dejado que nadie te revisara. — Bromeó un poco pero el patriarca notó la preocupación en su tono.

—Sí, pero no he visto ninguna imagen o escuchado su corazón aun. Pensé que tal vez… si querías... Podríamos ver el medimago juntos para esas cosas… creo que a ti te emocionara más que a mí. — Miró hacia otro lado incapaz de mirarlo, agregando demasiado apurado la última frase sintiéndose avergonzado.

Sabía que aceptaría pero aun así no pudo evitar sentirse algo aturdido ante la propia vulnerabilidad que sentía al decirlo en voz alta.

—Lucius…— Agarró la capa del patriarca antes de ayudarlo a ponérsela, le dio un pequeño beso en la frente —Me gustaría, gracias. — le sonrió cálidamente.

—De nada, ya me cobraron así que no te preocupes por ello. — Carraspeó tratando de sobreponerse mientras asentía, lamentó no haber traído su bastón, hubiera tenido en que apoyarse.

—Ven, salgamos para encontrar un lugar donde podamos aparecernos. — Remus apoyó unos segundos su mano en su brazo para guiarlo hacia afuera, el patriarca no pudo evitar sonreírle levemente.

— ¿No tienes miedo de que te vean salir con la anterior mano derecha del Señor oscuro? — Se burló, hacía un tiempo no leía los diarios y los chismes sobre Potter.

—Ya me vieron entrar. — Se encogió de hombros.

—Pero salir e irse juntos es una cosa muy distinta, Remus. — Advirtió, no había pensado demasiado en que los vieran entrar juntos porque la gente pondría miles de excusas, estaba seguro que pensarían que estaba tratando de corromper al miembro de la orden del Fénix antes de creer que era una cita romántica.

—Bueno, luego de que salieran los rumores de que tú y Severus son los amantes secretos de Harry que dejaron de verse para tratar de matar a Draco no creo que haya algo peor. — Remus sonrió divertido.

— ¡Por Merlín! ¿Qué tiene la gente con emparejar a Potter con todo el mundo? — No pudo evitar reírse y eso le hizo preguntarse si le había caído mal la copa de vino.

—Es una celebridad. — Le recordó el menor.

—Al diablo, estoy mareado. — Se agarró del brazo del licántropo para mantener el equilibrio mientras pensaba que no debió haberse tomado la copa. Nunca había sido particularmente bueno aguantando el alcohol y parecía que el embarazo había empeorado esa condición.

—No te preocupes, llegaremos a casa pronto. — Murmuró suavemente acariciando por un momento el cabello del mayor, Lucius alzó la mirada para verlo notando la falta del "mi" antes de casa sintiéndose de pronto demasiado abrumado por ello. Asintió tratando de mantener la dignidad que le quedaba, dejando que lo guiara hacia afuera.

Por suerte no hubo ningún contratiempo así que llegaron a la zona con bastante facilidad.

—Nos apareceré a ambos. — Habló el menor una vez que Lucius se soltó de su brazo, abrazándolo de forma protectora por la cintura con uno de sus brazos mientras sacaba su varita con su otra mano.

—Creo que es mejor. — Se acurrucó un poco sin poder evitarlo, las anti feromonas en el licántropo también se estaban yendo y sentir su aroma le agradaba, cerró los ojos por unos segundos sintiendo el tirón de la aparición. Se sostuvo por unos momentos más mientras parpadeaba y miraba el lugar.

Era casi como lo recordaba, solo había cambiado un poco la decoración. Miró hacia la puerta donde alguna vez había estado su oficina y sintió nostalgia al pensar que seguramente ya no quedaba nada de él ahí, sus elfos se habían llevado todo a la mansión Malfoy.

—Ven, siéntate. — Lo guió hacia el sillón, Lucius se sentó al lado del ex profesor y suspiró. No quería que solo lo tratara bien por el bebé, no quería que el bebé fuera la única razón por la cual estaban haciendo el intento.

—No estaba tratando de llamar tu atención con el bebé. Cuando fui a hablar contigo me dije que no lo usaría en esta conversación y luego… yo…— murmuró, dándose cuenta que con su balbuceo si parecía borracho.

Eso era vergonzoso e indigno, y todo por no poder dar una disculpa de frente.

—Está bien, yo saqué el tema. — Remus lo dejó apoyarse y Lucius se acomodó, aspiró profundo sintiendo que sus ojos se cerraban pero se obligó a mantenerlos abiertos.

Se sentía seguro y en casa, era casi como que si el vínculo no estuviera roto.

¿Era acaso por la cercanía de ambos?

—Entonces, sinceramente ¿Ahora solo te importa el bebé? ¿Fue la única razón por la que no me echaste el primer día? — Murmuró acariciando el pecho del licántropo sobre la ropa, sintiéndose un poco mareado.

—En realidad tenía curiosidad de porque habías vuelto. Sabía que tarde o temprano íbamos a tener que hablar, realmente esperaba que no me contactaras solo en el momento en que naciera. — Admitió, el patriarca asintió sintiéndose un poco mejor.

—Yo he estado pensando de eso, el bebé ¿Mmm? — habló por lo bajo, casi arrastrando las palabras.

—Creo que estás borracho. — Había algo de diversión en su voz y Lucius le lanzó una mirada enojada antes de volver a acomodarse.

—Solo fue una copa. — Dijo más para sí mismo.

—Entonces eres horrible bebiendo. — habló divertido.

—Es solo el embarazo. — Murmuró, a esta hora normalmente estaría dormido, algunas veces se sentía así de cansado sobre todo después de haber comido bien. Era como que si el bebé absorbiera un poco de su energía o tal vez el pequeño era tan tranquilo que a sus cortos tres meses ya estaba sedándolo.

No pudo evitar acurrucarse un poco más contra su costado apoyando su cabeza en su hombro mientras cerraba los ojos.

Solo unos segundos…


Deslizó sus dedos por el cabello rubio de su acompañante mientras lo observaba, sonrió ligeramente divertido al ver que se había quedado dormido. Acarició tiernamente su mejilla notando que solo lograba que se acurrucara más contra él.

Había notado en el restaurante que las anti feromonas habían empezado a fallar en el omega, tal vez por ello no había peleado con el hecho de que debería ir directamente a su casa. Se inclinó un poco y aspiró sintiendo de pronto ganas de abrazarlo y apresarlo entre sus brazos.

Ya podía sentir mediante el aroma que estaba esperando, el cambio de aroma era tan sutil que los demás no se darían cuenta pero él conocía demasiado bien el aroma del omega y tenía un olfato más desarrollado que la mayoría.

Al deslizar su mirada por su cuello paró unos segundos notando que no había ninguna marca, la piel blanca no tenía ningún hematoma. Llevó su mano al colgante y lo acarició sintiendo algo de ternura.

— ¿Qué voy a hacer contigo, Lucius? — murmuró suavemente besando su frente.

Todo con el patriarca debía ser complicado y esto no parecía la excepción.


Lamento haber tardado tengo proyectos de la universidad :c

De ya lamento algun error no tuve tiempo de revisarlo muchas veces :0

¡gracias por leer! :D


Bellalphine Black: Aqui pudimos ver w era casi un ansuelo para tener excusa para verlo XD


Cristine Malfoy: si, debería tirarlos pero son reliquias :P aunque algo de fuego para que aprendan no les vendria mal.


sofy Malfoy: lamento haberte hecho esperar tanto :0


Angeli Murasaki: Remus necesitaria una docena de abogados XD al menos se resistio un poco c':

JohaMalfoyCullenLightwoodBane; La indiferencia fue un buen remedio para el patriarca XD demasiado caprichoso aun


Piky: Si, eso fue lo que hizo XD Lucius las mil complicaciones y formas de arruinarlo Malfoy.

Si da un poco de pena pero es un adulto y debe empezar a pensar en si mismo tambien :c

Hasta ahora han logrado mantenerse dulces pero como son ellos es bastante dificil aguantar. son muy sexosos XDD

La conversacion de madre e hijo la ame, y si, los demas retratos eran estresante D':


AnaM1707: Lily no queria tener otro bebe en la guerra asi que decidio que lo mejor era atrasarlo lo mas que pueda :c lamentablemente ella ni su bebe dormido vivieron.

Realmente suplicar si hubiera funcionado pero Lucius tiene demasiado orgullo para ello XDD