Tembló ligeramente al sentir que quitaba su pata de encima y se incorporó un poco dando un quejido, su cabello se había pegado a su cuello y no pudo evitar inclinarse un poco hacia él cuando lamió su mejilla.

Buscó la varita a tientas pero su mano cayó a un lado para apoyarse en el pasto, se sentía bastante cálido y seguro, mientras más respiraba podía sentir esa sensación que lo presionaba hacia abajo. Sería bastante fácil rendirse a la comodidad, a ser manejado.

Se arrodilló con cuidado tratando de no molestar al lobo quien seguía olfateando su cuello, gimoteando por lo bajo al sentir su fría nariz contra su piel. Se agarró un poco más del pasto sintiendo la humedad entre sus piernas lo que los hizo presionarlas un poco más entre sí, tan concentrado en eso que no pudo evitar un respingo de sorpresa cuando la bestia agarró con sus fauces el cuello de la bata tirándolo hacia abajo sin romperlo, haciendo que esta quedara enganchada en sus codos para dejar su torso expuesto. El omega apoyó una mano entre las orejas del lobo gimiendo por lo bajo, el animal seguía olfateando y lamiendo de manera suave como buscando alguna marca.

Eso no estaba bien, estaba haciendo un desastre.

Se sentía tan abrumado como lo estaba en el celo y esa sensación no dejaba de recorrerlo.

Él no iba a perdonarse si algo pasara, sabía que no había manera de convencerlo de que no había sido su culpa y ese pensamiento logró hacerlo volver en si un poco. Clavó sus uñas en el pelaje del animal rodeando su cuello con sus brazos ocultando su rostro en él.

—Por favor… basta…— Lloriqueó, el lobo se congeló alzando las orejas y luego se apartó completamente dejando que las manos del patriarca cayeran sobre el pasto, pero ni siquiera el alejamiento pudieron sacar esa sensación de su sistema. Quería acurrucarse en sí mismo, acercarse, podía escuchar su corazón latir con fuerza en su pecho y por su cabeza pasaban miles de pensamientos demasiado rápido.

Sollozó por lo bajo llevándose una mano a la boca aún demasiado confundido hasta que el lobo volvió a acercarse a él, el mayor se aferró a su cuello aspirando con fuerza sin poder dejar de temblar pero la sensación había cambiado. Era mucho más familiar y de seguridad que de necesidad de algo más.

El lobo se paró en sus cuatro patas manteniendo su cabeza agachada para que el omega pudiera seguir abrazado a él, lamiendo ligeramente su cabello y oliéndolo un poco. Lo empujó un poco obligándolo a pararse antes de golpearlo ligeramente con su hocico para que se subiera a su lomo y cuando estuvo seguro que el omega se había agarrado bien empezó a caminar hacia la arboleda.

Detrás de algunos árboles empezó a dar algunas vueltas sobre sí mismo antes de dejar que su pareja se bajara. Había pasto y flores, pequeñas enredaderas que habían sido cortadas desde hacía unas horas y otras más recientes, todo formando una especie de circulo donde ambos podían caber fácilmente. El lobo volvió a agarrar la tela que su pareja traía encima con sus dientes, era suave y era lo suficientemente buena para el nido así que cuando al fin pudo desprenderlo de ella la colocó sobre el pasto y luego lo instó a sentarse.

Dio algunas vueltas a su alrededor antes de acostarse dejando que apoyara su espalda en él y apoyando su cabeza en sus piernas, dejando que se acurrucara y acomodara. El omega olía bien y estaba reaccionando a las feromonas, no había razón para marcarlo con su aroma más de lo que ya había hecho porque no sentía la presencia de nadie sobre su pareja.

Por ahora se conformaría con cuidar de su omega y su cachorro, el hombre se sentiría demasiado confundido si hiciera algo más y no quería que la madre de su bebé fuera apartada. Levantó la cabeza y lamió suavemente el cuello del omega notando como respondía positivamente ante el acercamiento, resopló sobre su hombro y lo lamió antes de volver a acomodarse.

Las feromonas de aceptación lo hacían querer presionar un poco más pero también notaba lo cansado que estaba, podía notarlo en sus temblores y como seguía sudando frío en su cuello. Pasó su cabeza sobre él, restregándola contra su pecho tratando de tranquilizarlo un poco más.

Movió sus orejas sintiendo las caricias del omega en su lomo pero pronto él se quedó quieto, el lobo se mantuvo en posición vigilando que nada peligroso se les acercara mientras su pareja dormía, esperaba que el perro negro no apareciera esa noche, no quería pelear.


Lucius despertó al escuchar el sonido, sentándose muy sobresaltado y llevando su mano a su bolsillo solo para notar que no llevaba la bata. Jadeó levemente y se pasó las manos por el cabello, había estado durmiendo en el nido que aparentemente el lobo había armado, agarró su bata pero luego decidió que no la necesitaba en su totalidad y que el hombre lobo podía sentirse un poco ofendido porque la quitara del nido así que solo sacó su varita.

Su cabello no estaba tan desastroso como pensaría, aunque estaba pegado a su espalda y su cuello, además de que estaba un poco pegajoso por las lamidas. Tenía la sensación de estar mojado por la lubricación de hacía unas horas así que hizo varios hechizos de limpieza suspirando algo aliviado.

Se sentía algo sorprendido, nunca había creído que algo lo convencería de entrar de esa forma descuidada, sin siquiera la varita en la mano. Pero incluso cuando el lobo le saltó encima apenas había tenido tiempo de tener miedo al inicio antes de que este empezara a producir las feromonas que parecían inducir a una especie de celo.

Lo habían ablandado bastante y se había sentido en extremo dependiente, sin siquiera pensar en escapar o irse, sintiendo que era muy posible rogar la cercanía si él se alejaba.

Agradecía haber llevado un pantalón ligero bajo la bata así que se paró con cuidado, el sol apenas había salido y estaba casi seguro que lo había despertado el ruido de la transformación. Salió del nido sintiéndose un poco tembloroso aun pero trató de volver en sí, caminando a pequeños pasos hasta el árbol cercano y apoyándose ahí.

Desde ese lugar pudo visualizar al licántropo quien se había terminado de vestir, sus miradas se cruzaron rápidamente y Lucius se quedó quieto notando que no tenía la menor idea de que decir. Cuando el menor se le acercó aun adolorido por la transformación abrió la boca para decir algo o pedir disculpas pero el otro solo lo obligó a apoyarse contra el árbol apoyando una de sus manos en su cadera, apretando con sus dedos lo suficientemente para dejar marca.

— ¿Remus? — Preguntó.

—Lucius. — Llevó sus labios a su cuello y chupó ligeramente el lugar donde debería haber una marca, mordiendo un poco pero sin poner la fuerza suficiente. El omega jadeó por lo bajo rodeándolo con sus brazos estremeciéndose cuando él deslizó sus manos por su cintura.

Gimió bajo arqueándose un poco clavando sus uñas en su espalda.

Cuando el alfa separó sus labios de su cuello lo abrazó aun ocultándose en él, apoyando su peso en él así que Lucius no tuvo más opción que mantenerse apoyado contra el tronco. Alzó su mano y acarició el cabello castaño notando que Remus respiraba de manera irregular seguramente tratando de volver en sí.

Deslizó su mano por su espalda dejando que el licántropo se tomara su tiempo y besó su coronilla respirando profundo tratando de controlar su propia excitación que era notoria por sus feromonas. No pudo evitar el quejido cuando el alfa separó su cuerpo del de él para mirarlo a los ojos.

— ¿Qué haces aquí? — Retrocedió algunos pasos mirándolo con duda, Lucius aspiró con fuerza tratando de recomponerse. Podía sentir el frío ahora que se habían alejado de nuevo así que cruzó los brazos sobre su pecho aun manteniendo su peso contra el árbol.

—Yo…— Trató de empezar a explicar, sin poder evitar pensar porque el licántropo nunca usó su propia ropa para el nido. La camisa, el pantalón y el abrigo se veían bien.

— ¡No deberías estar aquí! Pude haberte hecho algo, maldición. Tu… maldita sea no lo entiendes, si hubieras tenido el aroma de un alfa aunque solo fuera porque le diste la mano o lo abrazaste el lobo no hubiera reaccionado como lo hizo. — Remus reclamó enseguida, negando con la cabeza dando otro paso hacia atrás. Lucius podía notar que estaba asustado y estresado en partes iguales.

—No parecía querer morderme. — Se acercó alejándose del árbol, tratando de calmarlo un poco.

—No, no iba a morderte. Si te convirtiera en un hombre lobo tu primera transformación mataría al cachorro y eso es lo que él quiere evitar. — Se pasó las manos por su cabello corto y suspiró manteniéndose en su lugar, el omega no pudo evitar prestarle más atención a las cicatrices de su rostro y como él estaba notoriamente cansado.

— ¿Entonces qué es lo peor que podría pasar? — Sonrió levemente parando a pocos pasos de él.

— ¿Cuál es la segunda forma de dejar mejor tu aroma en una persona que no sea la marca? — Gruñó por lo bajo así que el rubio prefirió no acercarse más. Respiró de manera suave tratando de calmarse y poder darle esa calma también al menor.

— ¿A qué te refieres…? Oh— Empezó confundido pero luego no pudo evitar comprender, se sonrojó ligeramente sin poder evitar sorprenderse un poco. Pasó sus manos por sus brazos tratando de pensar que decir a continuación.

— ¡Si, oh! ¡Maldita sea! ¡El lobo no entiende que es moralmente correcto o no! ¡Él usa las feromonas como algo normal, como que si tu tuvieras formas de contrarrestarlas si quisieras! Solo sabe que te quiere porque eres la madre de su cachorro porque si no, no le importarías en lo más mínimo. — Reclamó pero enseguida clavó sus ojos en el suelo, Lucius lo observó apretando un poco la mandíbula sin poder evitar un ligero pinchazo de dolor, sintió que su primer instinto era retroceder y gritarle pero decidió mantenerse quieto tratando de contar hasta diez.

Él estaba asustado, tan asustado como se ponía Lucius en otros temas.

—Perdón. — Se obligó a decir tratando de poner su expresión neutral, por supuesto que le dolía lo que dijo pero no era momento para reaccionar al menos que planeara salir por la puerta y no volver nunca más. —Solo… me sentí abrumado. No podía dormir y estaba intranquilo, solo iba a quedarme del otro lado de la barrera pero no te acercaste y yo… no lo toleré. — Admitió despacio, Remus levantó la mirada observándolo y terminó por acercarse, el omega le devolvió la mirada sin saber que hacer sorprendiéndose cuando el alfa lo abrazo con fuerza apoyando una mano en su cabeza.

El rubio se acurrucó un poco devolviéndole el abrazo y escondiendo su rostro en él, disfrutando de esa cercanía.

—Oh… Lo siento…— Murmuró al fin el castaño. — Esto es mi culpa, debí haber supuesto que esto pasaría. — acarició el cabello rubio de su antiguo compañero y besó su cabeza, aun rodeándolo con sus brazos. Había un ligero temblor en su voz y eso hizo que el omega levantara su mirada.

—No lo es, yo fui quien vine aquí. — Le recordó. Si, había peleado contra sensación en un principio pero luego había sido más fácil ceder. Nunca había pensado que pasaría la barrera sin ningún cuidado, sin si quiera tener su varita a manos.

—Porque te estaba llamando, aprovechó que el enlace no estaba roto del todo y lo utilizó. Llevas a mi bebé así que es más fácil. — Explicó alejándose un poco, apoyando una de sus manos en la cadera del mayor y la otra en su rostro. —Él… no entiende de sentimientos complejos, solo… Eras su omega, escapaste pero no lo reemplazaste, entonces no había un alfa mejor que él. — Murmuró de forma suave, Lucius no pudo evitar inclinarse un poco ante la caricia de su mejilla alzando sus manos para apoyarlas en su brazo de manera cariñosa.

—Entiendo de que mi lado este lo suficientemente intacto, no he estado con nadie ¿Por qué de tu lado…? Oh. — Parpadeó sorprendido ante la revelación y apenas pudo contener la sonrisa, movió un poco su cabeza para que no se notara su expresión.

—No tuve tiempo, me sentía muy inseguro así que me dediqué a trabajar. En la dulcería, en mi jardín, hice ejercicio, investigué, leí. Todo lo que pudiera distraerme. — Separó sus manos de él y ambos se miraron, Lucius levantó su mano apoyándola en el pecho del alfa.

—Esas… esas feromonas que usaste en tu otra forma ¿Puedes manejarlas como humano también? — Preguntó, aun mirando sus ojos mieles. Remus se removió dando un suspiro cansado.

—Sí, luego de que nos uniste yo… aprendí a manejarlas. Incluso esa. — Admitió despacio, Lucius lo miró sin poder evitar la sorpresa en su rostro. Abrió la boca varias veces sin saber cómo unir las palabras antes de aferrarse un poco al abrigo del alfa con sus manos acercándose un poco más.

—Nunca la utilizaste… Pudiste haberme hecho arrodillarme desde un principio y hacer que suplique por ser follado. Es casi como un celo inducido, no todos los alfas hacen eso. — Tragó levemente tratando de no verse tan conmocionado como se sentía —Nunca lo usaste… p-pudiste y tú no…— ¿Desde un principio? ¿Había tenido una ventaja desde un principio y no la había usado?

—Y luego cuando todo hubiera pasado me hubieras odiado. Te sentirías traicionado en todos los sentidos, Lucius. Hubiera roto cualquier oportunidad de amistad con ello. — acarició su cabello de manera suave y el rubio parpadeó. Lo miró algo confundido.

— ¿Amistad? — Preguntó con un ligero temblor en su voz.

—Esperaba que pudiéramos llevarnos bien al terminar. — Admitió de manera dulce, dejando que se aferrara a él.

—P-pero pudiste… pudiste tomar lo que quisieras de mí, cuando se te diera la gana y tu…

Ni siquiera cuando volví con el aroma de ese otro alfa lo utilizaste. Pudiste haberme hecho arrastrarme por una sola caricia, por solo un poco de tu atención y… estabas tan enojado y no lo hiciste. — Respiró profundo tratando de dejar de temblar, no tenía miedo realmente solamente se encontraba sorprendido y desequilibrado con esa información. Si él hubiera podido hacer algo así ¿Cuántas veces la hubiera usado sin pensarlo? ¿Cuántas veces lo hubiera dañado sin remordimiento alguno?

—Si necesitaba de unas feromonas de control exclusivas de mi tipo de alfas para atraerte a mi entonces no era un juego limpio. No había dignidad u orgullo alguno en utilizarlas. — Remus apoyó sus manos en sus hombros y lo alejo un poco para poder mirarlo a los ojos, con algo de ferocidad. —Además, si las utilicé. Cuando estabas de espaldas a mí, contra el escritorio. Yo… no tenía idea de que las estaba usando pero estaba tan descontrolado que…— Se mordió el labio, algo culpable.

—Pero no eran en gran medida, lo sé. Además ya te había detenido, ya había dado entender que quería acostarme contigo y yo también estaba produciendo más feromonas para incitar en ese punto. — Se obligó a soltar su abrigo y alzó su mano, acarició su mandíbula con sus dedos de manera suave respirando aun algo tembloroso.

—Lo siento. — Se disculpó. Lucius sintió casi ganas de reír.

¿Se estaba disculpando él?

—Nunca usaste nada contra mí, yo en un principio utilicé mis feromonas de celo, que no había estado con otro alfa, luego un anti supresor para enredarte más y tú nunca… — Su voz se rompió y se quedó callado unos segundos para rearmarse. —Tenías tantas cosas que podías usar contra mí. La voz de mando, este tipo de feromonas, pudiste presionarme a hacer tantas cosas y me dejaste ser odioso, desdeñoso y malagradecido. — Acarició su mejilla sin poder evitar sentirse culpable.

—Yo sabía que eras un hombre caprichoso y no me parecía justo utilizarlas. Nunca quise humillarte. — Admitió.

—Fuiste tan paciente conmigo y yo no pude… no pude… — Quedarme, sobrepasar el miedo a tiempo. Había tantas cosas que podía decir pero no encontraba las palabras, se sentía bastante angustiado y no podía entenderlo del todo.

—Está bien, ya no importa. — Habló calmadamente, apoyando su mano sobre la de Lucius unos segundos, solo dándole un pequeño apretón de manera conciliadora.

—Y ahora, incluso. No me hiciste daño. — Lo miró a los ojos, sin querer apartar su mano de su mejilla.

—Si hubieras tenido el aroma de otra persona ahora la conversación sería distinta. — Le recordó, Lucius negó con la cabeza.

—No, no lo sería. Porque yo sabía los posibles peligros de venir aquí. — No sabía de donde venía esa seguridad, pero estaba dispuesto a usarla.

— ¡La única razón que te doblegaste a él era que estaba usando feromonas! — Reclamó asustado dando otro paso hacia atrás, Lucius lo dejó alejarse y lo miró directamente a los ojos.

—Y si hubiera ido a más no hubiera importado, confío en ti. Estando en forma humana o convertido en lobo ¡Sigues siendo tú! — Él necesitaba su sinceridad ahora, podía sentir su orgullo picar un poco pero trató de ignorarlo. Si quería avanzar habría momentos donde debía elegir que era más importante.

—Yo… Recuerdo muy bien lo que dijiste hace ya varios meses, Lucius. La idea te asustaba y horrorizaba en partes iguales. — Remus le sonrió tristemente.

—No digo que no me asuste. — Aclaró — Me asusté cuando me saltó encima pero no me lastimo, me calmó y consoló, y paró cuando le pedí que lo hiciera.

La única razón por la que no me deje llevar por la comodidad que me estabas dando en ese momento fue porque sabía que tú no te lo perdonarías. — Admitió, se acercó una vez más sonriendo suavemente.

Se sorprendía de su propia revelación, mientras había estado analizando sus sentimientos nunca había puesto un real énfasis en que ocurría cuando él se transformaba.

—Son solo palabras, porque no ocurrió. — Remus suspiró y miró hacia otro lado, Lucius sabía que si fuera otro tema ya estarían más calmados pero su licantropía era un tema delicado de algunas maneras. Siempre estaba asustado de lastimar a alguien y aun Lucius interfería con la poción que le daba más seguridad sin si quiera querer.

—Sé que la mayoría de lo que digo parecen solo palabras y que mis juramentos sirven poco, porque siempre logro torcerlos. Pero estoy hablando en serio. — Cruzó sus brazos alzando un poco la barbilla, mirándolo a la cara.

—Estarías asustado de mí si hubiera pasado. — Remus se pasó la mano por el cuello, cansado.

—Me sentiría un poco confundido, sí, pero se la sensación que me dio. Pareció que doblegaba mi voluntad y se llevaba el miedo, pude haber hecho lo que quisieras sin siquiera pensarlo. Si fuera otra persona estaría totalmente horrorizado de que pudieran manipularme a ese grado, pero se trata de ti. — sonrió un poco y se acercó, apoyando su mano en el brazo del alfa.

—Lucius…— Murmuró.

—Sé que te asusta y no quieres dañar a nadie, no me dañaste. — Apoyó sus manos en sus mejillas acariciándolas de manera suave, mirándolo con cariño. —Ve a descansar, le pediré a uno de mis elfos que se quede contigo y te prepare algo para comer para cuando despiertes.

Sé que te quedaste toda la noche en vela cuidándome mientras dormía. — sonrió antes de dejar un beso en su mejilla.

—Querer a alguien no quiere decir que debes estar bien con ser manipulado. No necesitas doblegarte así para que confíe en ti. — Habló sonriéndole un poco, agarrando su mano y besando sus nudillos.

—Lo sé. — Besó su mejilla, muy cerca de sus labios. —Y el hecho de que siempre lo tuvieras claro me hizo confiar en ti.

Así que iras a descansar, comerás bien y te animaras. Mañana nos vemos a las ocho para ir con el medimago. — Se alejó sin soltar su mano y le sonrió.

—Bien. — sonrió de manera suave y cuando el omega se alejó se quitó el abrigo —Lucius. — Lo llamó para que parara poniéndoselo sobre los hombros. El patriarca sonrió levemente acomodándolo mejor.

—Gracias, lamento haber venido cuando estabas con la guardia baja. — Inclinó ligeramente su cabeza como despedida.

—Supongo que siempre sabes como aprovechar las ocasiones. — Bromeó.

—Aprendí. — Sonrió algo divertido antes de alejarse un poco más antes de desaparecer.


No había tratado de visitar a Remus de nuevo ese día, entendía que necesitaba tiempo para calmarse y pensar en lo que sucedió. Al menos no parecía tan molesto cuando se fue.

Cuando se despertó al siguiente día y se preparaba para el medimago pensó que era el instinto era curioso. Nunca había pensado que realmente no le importaría la forma de su pareja, siempre había pensado que a pesar de todo el miedo estaría latente ahí.

Pero esas feromonas se habían llevado su miedo y su inseguridad, no había tenido que decidir nada por sí mismo y eso era tan abrumador como liberador.

¿No había hecho lo mismo para atraerlo la primera vez? Bajar un poco de razón, utilizar el instinto. Su celo se había adaptado a los días de luna llena y seguramente seguirían así una vez que el bebé naciera.

El hecho de que no importara y que siguiera confiando en él en cualquiera de las dos formas era muy sorpresivo, en ese momento había dicho lo que sentía sin frenarse tratando desesperadamente de no ser rechazado.

Había cosas que no era necesario sobre analizar.

Se ató el cabello para que fuera más fácil, eligiendo una túnica fácil de sacar ya que sabía que le harían ponerse esa bata médica de todas formas. Se colocó el colgante como siempre y agarró el bastón de serpiente, sonrió ligeramente al recordar que ya no era de plata.

Había agregado a Remus a las protecciones, había sido un poco difícil teniendo en cuenta que sus antepasados no habían pensado en ellas teniendo en cuenta a las criaturas pero eso fue algo que un profesional pudo arreglar. Si su bisabuela estuviera viva seguramente lo hubiera ahorcado mientras dormía por esa osadía.

Bajó hacia el salón y dio algunas indicaciones a los elfos, diciéndoles que le avisaran cuando sus invitados llegaran y que los guiaran a la sala.

—Sigue siendo tan grande como la recuerdo. — Fue el saludo del licántropo cuando entró, Lucius se acercó besando su mejilla.

—No te mostré todo, solo los jardines y la habitación. — Sonrió divertido del leve sonrojo del menor. —El medimago llegara en unos minutos ¿Quieres algo de té? — Ofreció.

Remus negó con la cabeza esperando que el omega se sentara primero antes de hacerlo él.

—No, gracias ¿Cómo has estado con los síntomas? — Preguntó curioso.

—Por suerte el pequeño ha estado portándose bien. Tomo algunas pociones para las náuseas pero estas han desaparecido en su mayoría. Por ahora solo me ha dado antojos de chocolates y cosas dulces. — Explicó apoyando ligeramente su mano en su vientre notando la mirada del alfa, iba a decir algo cuando el elfo indico que el medimago había llegado.

El anciano entró poco después, cuando los dos más jóvenes se levantaron. Lucius hizo las presentaciones rápidamente antes de que el omega tuviera que ir a cambiarse.

—Eres un alfa de primera categoría bastante poderoso. — Habló el medimago mirándolo con algo de curiosidad.

—Sí. — Sonrió ligeramente, ninguno de los dos dijo más cuando el omega salió. Tuvo que acostarse en uno de los sillones.

—Bueno, por los registros he notado que no has tenido verdaderos problemas ¿No, Lucius? Mayormente lo embarazos de tu familia son fáciles y sin peligro, si ambos piensan tener contacto durante el embarazo deberé advertirles que cuando pase el sexto o septimo mes el instinto tratara de forzarlos a crear una marca ya que eres el padre del bebé.

Eso puede causar los llamados "celos falsos" que no son tan fuertes como un celo ni tiene la misma función y solo duran algunas horas. El problema es que ya que no tienes marca esas feromonas podrían atraer a otros alfas aunque por tu tipo de omega podrías deshacerte de sus marcas si llega el caso aunque sería muy peligroso que un alfa que no sea el padre del bebé te muerda.

Incluso aunque puedas borrar la marca te aconsejaría empezar a utilizar los collares de protección.

En el séptimo u octavo mes se creara un canal para el parto. — Explicó brevemente.

— ¿Un canal para el parto? — Lucius lo miró sorprendido.

—Sí. — Sonrió el medimago. Remus apenas pudo contener la sonrisa al notar la expresión del omega.

— ¿Así, tipo, como lo que tienen las mujeres? — Dijo sonando incrédulo.

—Algo así. — Le dio la razón.

— ¡Yo no soy una mujer! — Reclamó furioso, enrojeciendo.

—Por eso se crea el canal de parto, luego de que nazca el bebé tardará en desaparecer unos tres o cuatro meses. — Trató de consolarlo.

— ¡Eso no suena en lo absoluto bien! — Gruñó con fuerza mientras fruncía el celo.

—Tranquilo. — Remus se acercó apoyando su mano en su hombro, inclinándose un poco para tocar la nariz del omega con la suya de manera cariñosa. Lucius se sonrojó levemente y asintió un poco, el medimago los miró con una ceja alzada.

—Bien, ahora haré algunos hechizos para verificar la salud del bebé y tuya, luego podremos verlo. — Explicó antes de sacar su varita, Remus prefirió sentarse cerca agarrando la mano del rubio para calmarlo porque aún se notaba algo exaltado.

El medimago anotó algunas cosas y luego le pidió que dejara expuesto su vientre, Lucius lo hizo sintiéndose algo incómodo. Aun no se notaba demasiado, su vientre había perdido su firmeza y estaba un poco redondeado.

—Tardará en notarse mejor, tu familia siempre ha sido bastante estética. Tú te notaste mejor luego del sexto mes, tu madre pudo seguir con sus vestidos de gala mucho tiempo. — Sonrió con algo de diversión. Les pasó un pequeño bote con una sustancia viscosa y le pidió que la pasara por su vientre, el omega miró al alfa unos segundos antes de hacer lo que le decían estremeciéndose un poco al sentir el frío.

Cuando terminó el medimago apuntó su varita hacia él, salió como un humo blanco parecido al Patronus que se asentó en su vientre, antes de formar un círculo flotante sobre ellos donde empezó a proyectarse la forma del bebé.

—Wow. — Lucius notó lo impresionado que se veía el alfa y no pudo evitar sonreír un poco ante su emoción, miraba con mucho cariño la forma de su pequeño.

—Puedo guardar la imagen, si tienen dónde.

—Ah, sí. — Lucius chasqueó los dedos y un elfo apareció con una pequeña cajita que podía sostener en su mano, aun así era bastante linda teniendo patrones parecidos al brazalete que le había regalado a Remus alguna vez.

El medimago le sonrió y guardó la imagen en ella, para luego pasárselos. Lucius notó sorprendido que el gel pegajoso ya no estaba sobre su vientre una vez que el hechizo terminó.

—Si tienes algún problema o duda, no duden en consultarme. Nos vemos después. — Se despidió de ambos antes de salir, Remus agarró la caja observándolo aun con adoración y cariño.

—Puedes quedártela, lo disfrutaras más. — Miró hacia otro lado, sintiendo sus mejillas calentarse. Remus lo miró sorprendido.

—Pero tu…— Empezó a decir, sin dejar de observarlo y sosteniendo la caja entre sus manos con bastante sentimientos.

—Yo lo tengo dentro de mí, serás un buen padre. — Agarró sus manos agarrando la caja con él, Remus le sonrió y besó su frente.

—Gracias. — Entrelazo una de sus manos con la de él sosteniendo su tesoro con la otra.

— ¿Quieres quedarte a comer? — Invitó el patriarca jugando un poco con sus dedos.

—Si, por supuesto. Si me dices donde quedarme mientras te cambias. — Medio bromeó.

—Creo que podemos comer en la mesa de la biblioteca. Tiene lindos ventanales y mientras me esperas puedes leer. — Lo miró de reojo mientras se incorporaba, pensando que igualmente parecía que se iba a quedar mirando la imagen por horas.

—Está bien. — Aceptó, Lucius le sonrió.

Eso estaba saliendo bien.


Llevó su mano al colgante y lo acarició, sonrió ligeramente mientras observaba su propio jardín.

Amaba al bebé y amaba a Remus, ninguno de los dos era exactamente lo que había esperado amar pero no creía poder vivir con el remordimiento de haberlos perdido cuando aún parecía poderlos tener a ambos.

La pureza de la sangre seguía siendo importante y no iba a querer a todos los mestizos o sangre sucias, tal vez nunca podría quitarse el que son menos de su cabeza pero podía hacer un caso aparte para las personas importantes para él. No quería seguir retrocediendo y sabía que era el momento de tomar decisiones, dejando algunas cosas atrás.

Entró a la mansión nuevamente y cerró las puertas de vidrio antes de caminar, conocía el camino de memoria y aun así sentía que cada paso pesaba. Entró de nuevo al pasillo de los retratos y cerró la puerta por donde había entrado, la cerró con la llave y luego sacó su varita para colocar varios hechizos para evitar que fuera abierta.

—Oh, miren quien volvió. — Su bisabuela habló con desdén.

— ¿Por qué cierras la puerta así? — Preguntó su abuelo con curiosidad.

— ¿Aun sigues viendo a ese maldito mestizo? Eres como una prostituta, yendo a donde mejor le dan. — Siseó de nuevo la dama.

— ¿Lucius? — Preguntó su padre con duda pero su madre solo sonreía sin decir absolutamente nada.

El patriarca los ignoró a todos y caminó hasta la segunda puerta que estaba a algunos metros pero en la pared frente a los retratos, la cerró y copió su accionar nuevamente antes de mirar a la tercera puerta que estaba más lejos, al final del pasillo.

Se dio la vuelta y miró a sus antepasados.

—He decidido que mantendré este lugar cerrado, no quiero que ningún invitado a mi casa pase por aquí por accidente. Tal vez cuando Draco tenga a su hijo crea conveniente que los conozca pero ya que mi segundo hijo no será bienvenido no me molestaré en presentárselos pero esta mansión no dejara de pertenecerme y a quien yo quiera.

No me desaceré de él, no haré como que si no existiera, no pagaré por el silencio y no le negaré mi apellido.

Sí, mi hijo será un mestizo. Mi futuro esposo también lo será y aunque eso no quiere decir que de pronto liberaré a todos mis elfos domésticos y amaré a los muggles, creo que puedo dejar de lado un poco de mis prejuicios por ellos.

Porque valen la pena y no voy a perderlos por esta tontería.

Sé que esto les escandaliza así que no necesito a ninguno de ustedes para ser parte de mi vida ¡Son pinturas! — Conjuró un hechizo de privacidad para que ningún sonido saliera de ese pasillo antes de caminar a la tercera puerta, podía escuchar los gritos de su bisabuela y las palabras alarmadas de la mayoría.

Solo una pequeña parte se quedaban callados y los más antiguos criticaban su biología directamente.

Salió y cerró la tercera puerta, el silencio lo inundó y dejó salir el aire antes de hechizar la puerta para que no se abriera. Nadie podría pasar por accidente.

Al terminar se pasó la mano por el pelo notando que estaba sudando frío, eso había sido difícil de hacer. Darle la espalda a todas las personas que le enseñaron a respetar no había sido fácil pero era necesario si iba a seguir adelante.

Sonrió ligeramente al pensar que solo sus padres podrían salir hacia otros cuadros de la mansión, aunque serían muy limitados. Aunque ahora que lo pensaba, podría un cuadro particularmente para ellos en un salón de fácil acceso, sabía que su madre evitaría que su padre cometiera cualquier indiscreción.

Llevó su mano a su vientre y recordó la imagen que les mostró el medimago, no pudo evitar sonreír.

Valía la pena.


La vuelta de Draco había traído bastantes cosas que hacer. Desde opiniones de comida hasta de algunos postres que servirían.

Lucius ya no tenía idea de si el peso de más era por el bebé o por la comida de Draco. Todavía no le habían dicho nada del bebé y el rubio tenía la creencia que su madre estaba dejando de lado a su padre porque estaba aún molesta con él.

Aun los niños no se decidían el lugar y Lucius pensaba que si daban tantas vueltas terminarían por casarse en Francia en el jardín de la mansión que tenían ahí. El único problema era que con la vuelta de los muchachos, Black también había vuelto.

Eso quería decir que solo podía ver a Remus durante sus reuniones de trabajo, luego de ellas no podía invitarle de comer porque el cachucho parecía saber los días que se reunían y aparecía. Aun intercambiaban cartas y no habían hablado sobre lo que había escrito, pero la normalidad empezaba a ser cómoda aunque le gustaría poder seguir acercándose.

Cuando se enteró del día libre del licántropo tuvo que ir a hablar con Severus, si alguien podía mantener al perro lejos un par de horas era ese omega. Muchos galeones después y promesas de ingredientes mucho más caros, al fin pudieron obtener un trato.

Dejó su cabello suelto y lo peino con decoro, poniéndose una túnica azulada y sin los guantes. Prefirió dejar su bastón y agarró su varita.

Sabía que le quedaba bien y dejaba en vista su cuello, aunque debería empezar a utilizar los collares de protección aún era bastante temprano para ello.

Apareció frente a la casa y tocó la puerta, entrando poco después. Observó la casa y se dirigió al jardín, donde el alfa estaba trabajando. Se encontraba arrodillado moviendo la tierra, parecía estar plantando más flores.

—Buenas tardes. — Tarareó ligeramente, el elfo que lo seguía trajo una silla y poniéndola donde hacía sombra.

— ¿Te invitaste solo? — Remus arqueó la ceja deteniéndose un momento para mirarlo.

—No me quitaste de las protecciones, así que sigo siendo bienvenido. — Se encogió de hombros, divertido.

—Estoy trabajando. — Alejó sus manos de la tierra y Lucius lo observó, llevaba una camiseta de manga corta que se pegaba por la humedad. Delineó sus brazos y su pecho con su mirada antes de sonreírle.

—Puedes seguir haciéndolo. — Lo miró a los ojos, sin hacer amago para levantarse, Remus negó con la cabeza.

—Supongo que no viniste a ayudar. — Se paró aun mirándolo.

—Podría mentirte y decirte que sí, pero no. No vine a trabajar en el jardín. — movió sus manos sin poder despegar sus ojos de él. Si no hubiera roto el vínculo tal vez podría acercarse más y besarlo o algo, las feromonas del alfa estaban bajas pero le gustaban, olía bien y quería acurrucarse en ese aroma y algo más.

—Qué pena. — Sonrió acercándose rápidamente, manchando su mejilla con un poco de tierra húmeda cuando apoyó sus dedos en el rostro del omega.

— ¡Ey! — Se llevó su mano al rostro pero no pudo evitar una pequeña sonrisa ante la risa del menor.

—Nunca te ensucias ¿Verdad? La tierra no es venenosa. — Habló antes de hacer un hechizo de limpieza en sus manos.

—Tú te ves bien trabajando así, yo no. — Deslizó su mano por el brazo del alfa con coquetería, él sonrió negando con la cabeza y agarrando su mano suavemente.

—Supongo que hay una razón para que estés aquí. — Lo miró con curiosidad y Lucius asintió, se levantó sin soltar sus manos haciendo que quedaran bastante cerca.

—Si ¿Puedo caminar por el jardín? — Dejó que se soltara y miró hacia el territorio del lobo, Remus asintió.

—Sí, no pises las flores. — Le pidió, el rubio le sonrió un poco antes de mirar las flores que estaba plantando ¿O moviendo? Caminó unos minutos, pasando la barrera y mirando las flores, luego se dirigió al nido notando que estaba intacto. Aun había aroma de ambos así que no pudo evitar inclinarse y acariciarlo un poco.

El alfa lo había hecho para él, de manera instintiva, sí, pero no dejaba de ser para él.

Apenas pudo contener la sonrisa.

Caminó se regresó mirándolo trabajar unos momentos, disfrutando de la manera que flexionaba los brazos en el momento de moverse. Trató de alejar esos pensamientos porque su propio aroma iba a cambiar así que se decidió a hablar.

—Habías hecho un nido. — Trató de sonar desinteresado, acercándose a él teniendo cuidado con sus flores y plantas, sin pisar la tierra removida.

—Oh, el lobo. Sí. — Remus lo observó por unos segundos desde abajo antes de volver a limpiarse las manos y pararse, haciendo que ambos estuvieran a la misma altura.

—Los omegas hacen nidos. — Le recordó y eso era lo que le producía más curiosidad. El nido era algo de lo cual el omega se ocuparía, no el alfa.

—Supongo que no quería verte trabajar. — Bromeó recordando lo que Lucius había dicho antes.

—O consideraba que era demasiado inútil como para hacer uno decente. — Sonrió de lado haciendo reír al Gryffindor.

—Nunca lo sabremos. — Se encogió de hombros, divertido.

—Plantaste flores y enredaderas en la parte del lobo ¿Por qué? — Miró hacia el lugar del lobo antes de observarlo con curiosidad, Remus se movió a su lado para mirar también, sonriendo con algo de cariño.

—El hizo los huecos, Sirius se unió e hizo algunos también. Tal vez solo le gustó la jardinería. — Se pasó la mano por el cabello y Lucius siguió ese movimiento, mantuvo quieta su mano para evitar apoyarla en el pecho del alfa y miró de nuevo a las flores enrojeciendo levemente.

—Usó flores en el nido. — Recordó mirando hacia la arboleda que lo ocultaba.

—Tal vez ese era su plan desde el principio. — Dijo tranquilamente, Lucius lo miró apoyando su mano en su brazo antes de sonreírle.

—Es un buen nido. — Admitió, inclinándose un poco hacia él sin soltarlo. Remus acarició su mejilla unos momentos antes de bajar su mano.

—Sí, y se hizo de tu bata. Quise recuperarla pero no creo que puedas, si viniste por eso. — El alfa le sonrió mientras hablaba, Lucius negó con la cabeza apartando sus manos.

—Oh, no. Mi bata puede quedarse en el nido sin problema. Tal vez quería hacerlo dentro. — Observó hacia la casa. —Hubiera sido lo más lógico, pero él no tiene ningún lugar con techo. — Más bien pensó en voz alta.

— ¿Preocupado por el nido? — Remus lo miró con curiosidad.

— ¿Cuáles flores te gustan más? Tienes mucha variedad aquí. — Cambió el tema, tratando de no enrojecer. El alfa lo observó al notar el cambio de tema pero no le prestó tanta atención, aceptándolo.

—Me gustan las más pequeñas, las enredaderas. Las elijo por su aroma, soy demasiado sensible así que una flor que tenga demasiado aroma es complicada para mí, pero también ayuda a neutralizar mis feromonas. Utilizó flores que tienen un aroma intermedio y prefiero las enredaderas porque pueden trepar donde sea y puedo darles una forma con soportes. — Explicó mirando hacia las plantas que estaba plantando, varias crecían rápidamente con el fertilizante adecuado, siempre había sido lo suficientemente bueno en herbologia como para que el jardín no se le hiciera tantos problemas. Aunque la mayoría de sus flores eran normales pero modificadas para que pudieran crecer más rápido.

—Entonces estas te gustaran. — Sacó una cajita con semillas, Remus la agarró mirándolas.

—Estás… son difíciles de conseguir. Además de que son muy caras ya que aunque producen flores, la mayoría no logra producir ninguna semilla. — El alfa lo miró sorprendido guardando las semillas en su caja luego de reconocerlas.

—Lo mejor para lo mejor ¿No te parece? — Sonrió presionando su brazo por unos segundos, observándolo a los ojos aunque era él el que se estaba sonrojando un poco.

¿Hacía cuanto no coqueteaba de esa manera?

Ambos se miraron por unos segundos hasta que el alfa se acercó besando su mejilla de manera rápida.

— ¿Y si decía que prefería las rosas de colores extraños? — Habló divertido.

—Te las consigo. — Se encogió de hombros.

— ¿Cómo supiste lo de las enredaderas? — Preguntó curioso, aun manteniéndose cerca. Lucius apoyó su mano en su pecho aunque aún estuviera algo sucio con la tierra, tratando de mantener su voz normal para poder hablar nuevamente.

—Fue lo que más pusiste en el nido, supuse que les tenías un apego especial. — Murmuró de manera sincera.

—Gracias. — Besó su frente antes de alejarse, buscando con la mirada un lugar donde dejar las semillas a salvo.

—De nada. — Le sonrió. — ¡Oh! Esta noche comeré con Draco, solo con Draco y le diré lo del bebé, quería decírtelo por si ibas a decírselo a Black y Potter, no quería arruinar la sorpresa. Mi niño no guardara ese tipo de secretos. — Se acordó de pronto, caminando tras el alfa. Remus se detuvo y agarró su mano dejando un beso en sus nudillos.

—Está bien, gracias por decírmelo. — Habló de manera suave, el omega apenas pudo contener el calor en sus mejillas.

—No hay de qué. — Inclinó un poco su cabeza dejando que el cabello cayera un poco por su hombro, el alfa lo volvió a acomodar llevándolo hacia atrás de la oreja del omega.

—Yo… terminaré lo del jardín y vuelvo contigo. Puedo preparar el almuerzo. — Sonrió de manera suave.

—Creo que puedo esperar. — Lucius le acarició la mano y el alfa negó con la cabeza divertido, le dio un pequeño beso en la mejilla antes de alejarse. El patriarca caminó a su silla de nuevo observándolo poco, disfrutando de las flores y los aromas de esta, como de observarlo trabajar.

Mantenerse en esa fina línea de fraternidad era difícil, pero no quería presionar el tema. Lo pequeños coqueteos y acercamientos estaban saliendo bien, ya pensaría como lidiar con Black más tarde.


— ¡No, no, no! ¿No notas que lo hizo a propósito? ¡Tal vez ni siquiera es tuyo! — Sirius se levantó furioso, casi rompiendo la taza de té al dejarla en la mesa nuevamente. Remus suspiró sabiendo que tendría que enfrentarse a esa reacción.

—Sirius. — Trató de calmarlo arrepintiéndose de no haber invitado a Snape también, Harry en cambio solo lo miraba sorprendido y dejaba su tasa muy despacio en la mesa nuevamente, casi agradeciendo no haber bebido nada porque lo hubiera escupido.

— ¡Es una serpiente tramposa! ¿Justo antes de romper? ¡Sí, claro! ¡Se lo llevo como garantía! — El sangre pura gruñó dejando que sus feromonas se filtraran, Remus se levantó dando un suspiro tratando de imponer la calma.

—Estamos llevándolo bien. — Habló normalmente.

—Felicidades, Remus. — Harry dijo al fin y Remus le sonrió.

—Gracias, cachorro. — Le revolvió el cabello antes de volver a sentarse, pero Sirius golpeó la mesa con su puño. Gracias a los hechizos de amortiguación que había puesto antes la mesa no se tambaleó ni nada estuvo a punto de caerse.

— ¡Remus él te está manipulando! ¡Solo quiere que vuelvas a sus pies de nuevo! — Alzó la voz inclinándose un poco, gruñendo mientras mostraba los dientes. Remus suspiró.

— ¿Tienes una imagen del bebé? — Harry habló ignorando a su padrino, el licántropo sonrió de forma más sincera antes de asentir.

—Sí, aquí. — Sacó de su bolsillo la bonita cajita y la puso sobre la mesa, la abrió dejando que sus dos amigos observaran. Harry lo miró agarrando la caja entre sus manos con bastante emoción.

Sirius pareció desinflarse un poco y se sentó de nuevo en su silla, dejándose caer y observando por el costado de Harry la imagen.

— ¡Ojala sea Gryffindor así esa serpiente tiene su merecido! — Refunfuñó de mal humor, no había tenido tiempo de confrontar al hombre cara a cara y tenía muchas ganas de hacerlo. No quería que volviera a meterse con su amigo.

—Sirius, ni siquiera nace. No sabemos que será. — Remus le sonrió divertido.

— ¡No voy a ser su padrino! — Se quejó el animago.

—No te lo iba a pedir. — Tocó la cajita haciendo que Harry se la pasara nuevamente.

— ¡Porque … ¿Espera, que? ¡Ahhh! ¿Y a quién pondrán de padrino? — Sirius lo miró sorprendido e incrédulo, Harry sonrió realmente divertido.

—Snape, tal vez. — Se burló un poco.

— ¡Moony! — Reclamó aunque parecía haber sido un reflejo más que una oposición real.

—Aun no lo hemos discutido, Sirius. Cálmate. — Aconsejó el licántropo sirviéndoles un poco más de té.

—Ustedes… me van a sacar canas. Ahora vuelvo, necesito calmarme. — Sirius se levantó y se dirigió a la chimenea, agarrando un poco de los polvos flu y usando una dirección cercana al nuevo laboratorio del pocionista.

—Nunca pensé que calma y Snape irían en la misma oración para mi padrino. — Harry lo miró irse realmente divertido.

—Yo tampoco, pero la vida da giros sorprendentes. — Remus sonrió negando con la cabeza, sin poder evitar pensar en Lucius. Aun no leía todas las cartas, había leído varias pero se estaba dando su tiempo y como suponía, el patriarca había sido bastante confuso en ese mes. Diciendo y arrepintiéndose, avanzando y retrocediendo.

Parecía un poco más seguro de sus sentimientos ahora, pero con Lucius no se sabía. Tal vez solo estaban pasando por un buen momento, porque a pesar de todo era agradable su compañía y sus pequeños coqueteos.

Suspiró sabiendo que aún no había olvidado al rubio.

—Realmente… felicidades ¿No están juntos, entonces? — Preguntó el menor, con curiosidad. Remus salió de sus pensamientos y negó con la cabeza.

—No, es complicado. Pero nos estamos llevando bien, él está siendo muy agradable. — Acarició con cariño la imagen tangible del pequeño, con mucha dulzura.


— ¿Te embarazaste justo antes de cortar el enlace? Padre, tu suerte siempre es increíble. — Draco sonrió con diversión y con la misma sonrisa que usaba para decir "te lo dije", lo que hacía que le quedara claro que su primogénito ya estaba sospechando del embarazo.

—En realidad estaba esperando desde antes, solo que por una poción no me di cuenta. — Había tratado de dejar a Severus fuera de la historia. Era difícil de explicar y él mismo tenía sus propias inseguridades, no quería guardarle rencor a Severus por eso.

Pero desde ya, la culpa que sentía por haber sido el hilo que lo unió a los mortífagos había sido saldada.

— ¿Niño o niña? — Draco lo miró con curiosidad, antes de comer una galleta.

—Aun no lo sé. — Admitió pensativo mientras apoyaba su mano en su abdomen. Creía que lo más lógico era que fuera un niño, porque ambos eran hombres.

—Tendrás seis meses para la boda, aun podrás estar cómodo. Supongo que puedo pedirte ayuda para cosas que no necesiten que comas mucho o mucho movimiento, pronto no podrás usar trasladores ¿No?

¡Oh, espera! ¿Cómo llegaras a la boda entonces? Tendrás que ir en avión. — El menor frunció ligeramente el ceño, Lucius salió totalmente de sus pensamientos completamente horrorizado.

—Espera ¿Qué? No, no, no ¡Ni lo sueñes, Draco! — Alzó la voz bastante nervioso.

—Pero no hay otra opción. — Sonrió de lado y Lucius casi quiso resoplar por lo divertido que estaba su hijo por la situación.

—Encontraré la manera. — Murmuró casi entre dientes.

—Yo y Harry viajamos con uno una vez y luego del susto, estrés y nervios la primera hora luego es divertido, excepto cuando hay turbulencia. — Siguió presionando su heredero con una sonrisa casi cruel.

—Decidiré eso cuando llegue al momento. — Cortó la charla acomodando el cuello de su túnica.

— ¿Será un Malfoy? — Preguntó con cuidado, luego de varios segundos de silencio.

—Sí, lo será. — No pudo evitar sonreír al hablar del bebé.

—Entonces… ¿Volvieron a estar juntos? — Draco entrecerró los ojos y Lucius suspiró mientras negaba con la cabeza.

—Es… complicado, en realidad aún no. — Y no sabía si volverían, el pequeño los uniría por muchos años pero eso no significaba que el alfa no pudiera encontrar a otra persona. Tal vez menos insegura en su decisión y que fuera más fácil de tratar. Pero ahora esa persona no estaba en su visión así que iba a aprovechar.

— ¿Se han acostado desde que se separaron? — Lucius casi escupe el té.

— ¡Draco! — Sus mejillas se calentaron pero su heredero solo arqueó la ceja.

— ¿Qué? Eran muy sexuales. Con ustedes vi más de lo que quería ver. — Se burló ligeramente.

—No, no lo hemos hecho de nuevo. — Admitió dejando la taza nuevamente, agarrando una servilleta y limpiándose.

—Debe ser difícil. — Draco lo miró con cuidado, como que si esperara alguna reacción exagerada.

—Es un infierno, pero no es lo único que extraño de nuestra relación. — Lucius suspiró, no debería hablar de ello con su hijo pero parecía querer saber. Además estaba demasiado cansado como para fingir, había sido una mañana y tarde bastante buena con Remus, pero ya para estas horas su energía se había agotado.

—Debiste pensarlo antes. — Lo regañó, Lucius sonrió sabiendo que estaba disfrutando de ello.

—Lo sé. —

—No te preocupes, estoy seguro que lo resolverán. Y si no… aún quedan muchos peces en el mar. — Draco se encogió de hombros y agarró otra galleta.

—Cuando se encuentra a alguien como él, uno nunca más vuelve a bajar su expectativa. Ninguno… de las personas sangre pura serían capaces de igualarlo, nunca. — Habló casi nostálgico, tratando de no sentirse avergonzado.

—Ah, padre. La fiesta de beneficencia como conmemoración al día donde se derrotó a Voldemort será pronto. — Cambió de tema sin mencionar la vulnerabilidad que su padre había mostrado. Sacó una invitación. —Me llegaron dos, pero Harry tiene la propia y madre ya me dijo que no iba a ir. Así que pensé que sería buena idea. — Explicó.

Lucius la agarró notando que era muy elegante, estaba escrita con dorado. Sonrió al notar que no había nada rojo en ella.

— ¿Rodeado de personas de la orden? ¿Quieres una pelea en frente de toda la gente? — Se mofó negando con la cabeza.

—Habrá otras familias sangre pura también, podrías tantear lazos para los negocios. — Draco lo miró a los ojos y Lucius asintió.

—Lo consideraré. — No estaba realmente seguro, no valía mucho la pena.

—Todas las personas de la orden serán invitados, incluso él. — El menor sonrió de lado al decirlo. Lucius lo miró algo enojado y no dijo el "tramposo"

Nos veremos ahí, entonces. — Aclaró su garganta, sintiéndose un poco incómodo de ceder tan rápido.

—Trata de no hacer un espectáculo, padre. — Sonrió ampliamente.

—Trata tú de no hacerlo, dragón.


Gracias a todos por leer :D

Ya estamos acercandonos a la boda de HarryDraco :D


Cristine Malfoy; Esta vez si funciono, y con algunos pasitos mas Lucius va avanzando w


Sofy Malfoy: Moony no de hace problemas por sentimientos. Sabe lo que es suyo y se lo queda XD


AnaM1707: Moony no puede morderlo porque lo contagiaría :0 Pero al menos, lo retuvo y mostro el nido XD


JohaMalfoyCullenLightwoodBane: ¡va avanzando! :D ser sincero le funciona aunque ya no necesita tanto la pocion. Esperemos que pueda segui avanzando XD


Angeli Murasaki: el lobito sabe sus puntos debiles 7w7 XD ¡Muchos besos;