Sabía que debía armarse de paciencia, tuvieron algunas reuniones donde usó cualquier excusa para verlo. La conversación era cómoda y ambos parecían volver a estar acostumbrándose al otro.
No había vuelto a su casa y había puesto cierta distancia los últimos días, todos estaban ocupados con la reunión donde se celebraría el fin de la guerra y sabía que Remus estaría rodeado de sus amigos que lo llenarían de preguntas si lo veían con él.
Harry y Draco al fin se habían decidido por un lugar, así que ahora se mantenían en Gran Bretaña mientras hacían algunas presentaciones públicas por las fechas. El trío dorado salió en el Profeta, Lucius apenas prestó atención a la información de los dos amigos más apegados de Potter y solo buscó lo que se decía de Draco. Incluso había una breve mención de Severus y de Black, eso era casi divertido.
Peinó su cabello con cuidado mirándose al espejo completo, su túnica era blanca con bordados plateados, ajustada a los lugares correctos. Sonrió pensando que este tipo de túnicas las había utilizado antes, cuando hacía fiestas en su mansión.
Acarició ligeramente su cuello a la vista pensando si era necesario llevar un collar de protección, pero eso sería casi gritar que era un omega así que decidió prescindir de él por el momento.
Agarró uno de los lazos y dudó pero al final lo dejó, llevaría el cabello suelto.
Tomó el bastón y volvió a verse, se sentía como antes de la guerra. Tan orgulloso e intimidante, como que si fuera el dueño del lugar, se veía como el patriarca que era y eso era refrescante. Aunque no había sido exactamente por ello que había cuidado tanto de su apariencia.
Se puso de costado sonriendo un poco porque aún no se notaba la hinchazón de su vientre, tendría que utilizar anti feromonas porque tal vez otros alfas podrían notar su estado aunque fueran de menor categoría que él. Acomodó el anillo de la familia Malfoy y luego se colocó el colgante que le había regalado el licántropo para navidad, tomó el bastón y sonrió de lado.
Sabía que la mayoría no se alegraría de verlo ahí pero estarían a raya porque era el suegro del héroe del mundo mágico. Además, debían dar la imagen de que ya la guerra estaba quedando atrás y sabía que era la única razón por la que no le negaron a Draco llevarlo a él.
—Padre, desgastaras el espejo. — Draco entró a la habitación sin anunciarse, su túnica también era blanca pero con detalles dorados. —Creo que seremos los únicos de blanco. — Sonrió caminando hasta llegar a su lado, mirándose al espejo también.
—Algunas personas se lo tomaran mal, sobre todo por el lado en el que estuve. — Se burló ligeramente acomodando un poco mejor la túnica.
—La gente es tonta si te ofende por un color. — El menor le quitó importancia antes de sacar un colla de protección con los colores de Slytherin para ponérselo en su propio cuello.
— ¿Aun ocultando tu marca de unión? — Apoyó su mano sobre el hombro de su primogénito, inclinándose ligeramente. El aroma de Draco era suave como el de Narcissa pero había cambiado al estar unido y aún tenía emociones encontradas sobre eso.
—Hay que darle a la gente de que hablar. Chismearan respecto a si rompimos el enlace o no.
Cinco minutos y nos vamos. — Su heredero sonrió, ajeno al camino de los pensamientos de su padre.
—Draco. — Lo llamó, aun observándolo mediante el espejo. Era casi nostálgico porque había visto a Cissy hacerlo muchas veces, sentar a Draco frente a uno y acomodarle su ropa, peinar su cabello y revisar que todo estuviera bien. Nunca le gustó que los elfos se encargaran de los últimos detalles de la apariencia de su hijo.
— ¿Si? — El menor lo miró apenas ocultando su curiosidad.
—Estoy orgulloso de ti. Estas manejándolo bien. — Presionó más su hombro. —Pero si haces esto solo por un contrato, por la fama y todo ello, tal vez lo más sano es retroceder. — Esta vez lo movió para que quedaran frente a frente, su hijo tuvo que alzar un poco la barbilla para mirarlo a los ojos ya que aún seguía siendo más bajo. Lucius no pudo evitar pensar que él había heredado sus ojos.
—Padre, creo que tu más que nadie debería entender que está ocurriendo. — sonrió de manera suave, alzando su mano y poniéndola sobre la que tenía su padre sobre él en una muestra cariñosa.
—Lo sé, pero como padre es difícil ver que te vayas así. Ni siquiera tuve tiempo de llorarlo, la guerra, los juicios y luego tratando de rearmarme dejando que tú y Cissy lo hicieran solos.
Lo siento.
Hueles a Potter, ya no hueles al pequeño niño que recordaba. — Lucius sonrió apenas un poco, sin atreverse a abrazarlo. No sabía si era por el bebé, si había entrado a la crisis del hecho de que su primogénito se iba a casar o que todo esto traía recuerdos de la infancia de Draco.
—Pronto tendrás un niño pequeño nuevo. — El menor sonrió de lado, el patriarca acarició su mejilla con cuidado mientras observaba su rostro. Se veía más adulto, más serio y descansado.
—Pero tú siempre serás mi hijo y si lo de Potter no funciona, siempre puedes venir a llorarme y te diré "te lo dije", pero te ayudaré. — Sonrió ligeramente pero tratando de hacer notar que estaba siendo sincero.
— ¿Aunque tengas decenas de bebés que cuidar? — Draco lo miró entre divertido y algo vulnerable lo que hizo que algo se rompiera en él, lo abrazó con fuerza atrayéndolo hacia sí y envolviéndolo con sus brazos. Besó su cabeza riendo por lo bajo.
—Sí, aunque tenga otros bebes que cuidar, siempre habrá lugar para ti. Conmigo o con tu madre, siempre habrá un lugar. — lo abrazó un poco más cuando su hijo le devolvió el gesto, disfrutando de tenerlo contra él. Acarició su cabello rubio y dejó que se apoyara, se quedaron así unos minutos antes de que el menor se separara.
—Haces esto a propósito para tener más tiempo para arreglarte. — Acusó con los ojos algo empañados, aunque sin decirlo en serio. Lucius sonrió antes de besar su frente de nuevo.
—Descubriste mi maquiavélico plan. — Acarició la mejilla de su primogénito y luego se apartó, deslizando su dedo por el borde de sus ojos tratando de volver en sí. Sacó el anti feromonas y empezó a suministrarlo, dejando que Draco agarrar el otro, luego de ello agarró uno de los peines y lo pasó sobre el cabello de su hijo ordenando un poco más su peinado.
Ambos se quedaron en silencio sin decirse directamente que se querían pero mirándose a través del espejo las palabras estaban demás.
—Yo nos apareceré ¿Aun puedes? — Miró hacia su padre con duda, Lucius asintió sacando un pequeño vial y tomándolo.
—Si, al menos hasta los seis meses creo que será seguro. — Respondió tranquilamente caminando fuera de la habitación, acarició distraídamente el colgante y miró el bastón preguntándose si llevarlo de todas formas o no. Era útil para mantener a las personas lejos de él así que tal vez lo mejor sería llevarlo consigo.
Acarició la cabeza de serpiente y miró a su hijo quien se había quedado quieto en su lugar lanzándole una mirada confundida.
— ¿No era solo hasta los tres meses? — Entrecerró los ojos.
—Bueno, esta poción ayudará. — Agitó el vial sonriendo de lado, moviendo su cabeza en señal de que empezara a caminar. Él no sabía exactamente en qué lugar estaba pero las invitaciones lo dejarían pasar.
— ¿No lo estás inventando? — Draco lo miró con sospecha.
—Cariño, soy la persona en el mundo que gasta tanto dinero por tanto tiempo en el mejor maestro de pociones del continente. Tengo privilegios. — Y el hecho de que Severus aún se sentía un poco culpable, pero no iba mencionar ese pequeño detalle. Además no debía ser mentira que era su mejor cliente, siempre estaba comprándole todo, desde anti feromonas, supresores, pociones para su cabello, para su piel, para minimizar los riesgos de aparecer, para las náuseas y mareos. Estaba seguro que la mitad de lo que gastaba en el mes lo gastaba en pociones de Severus.
Ambos Malfoy llegaron a la sala antes de que Draco sacara su varita, agarrándose del brazo de su padre. Ambos aparecieron a las afueras del salón, Lucius sintió que estaba a punto de vomitar así que respiró profundo varias veces para preocupación del menor.
Luego de que verificaran sus invitaciones –y varitas- los dejaron pasar sin ningún problema, el patriarca miró el lugar donde ya había gente. Lo primero que vio fueron los lugares donde se podría salir, había unas puertas de vidrio al fondo que seguramente daban a un balcón, luego otras entradas que no tenían puertas y escaleras tanto para subir como para bajar. Tal vez había un jardín afuera, se preguntó brevemente donde estaban pero no se molestó en preguntar ya que había demasiados lugares nuevos una vez que la guerra acabó, acarició su traslador de emergencia que lo llevaría a Malfoy Manor en caso de que hubiera problemas.
—La mansión Greengrass. — Draco habló de pronto, Lucius contuvo la mueca al escucharlo.
— ¿Disculpa? — Trató de no sonar de mal humor pero casi no pudo evitarlo, agarró más su bastón apretando los labios. Al menos el aroma era neutral, nada parecía tener el aroma del alfa que recordaba además de la sangre.
—Estamos en la mansión del señor Greengrass, él empezó a escalar más en el ministerio y es alguien importante. Ofreció su mansión para el festejo formal y aceptaron. — Explicó brevemente, su hijo siempre había sabido de su pequeña adveración a esa familia pero supuso que era por lo liberales que eran con los sangre sucias y mestizos.
— ¿Y porque no aparecimos fuera de las protecciones? — Preguntó tratando de distraerse y distraer a Draco, no quería que empezara a preocuparse por su salud.
—Él creyó que por la naturaleza de mi relación con Harry sería más seguro que apareciéramos adentro. Yo y el trío dorado estamos temporalmente en sus protecciones. — Draco sonrió un poco mientras entraban , pero aun manteniéndose apartados de las personas.
—Te llueven los beneficios ahora que eres su consorte. — Se burló sonriendo recordando cuando él podía obtener vario beneficios por su apellido. Algunos del Ministerio casi besaban donde pisaban, pero esos mismos eran capaces de hacerlos por el mejor postor así que no se sorprendía de no tener las simpatías que tenía cuando había poder en sus manos.
—Padre. — Regañó su hijo hablando bajo.
—No lo estoy diciendo como algo malo, Draco. — Besó su frente. —Estoy seguro que pronto llegara y ya debes tener algo de terreno ganado. Yo trataré de no pelear con alguien. — hizo una pequeña inclinación de cabeza para despedirse pero fue detenido.
—Puedo quedarme contigo, yo te invité. — El menor se cruzó de brazos mirándolo aun con algo de sospecha.
—Draco los felicitaran por su compromiso y por su boda. Déjame hacer mis propios caminos. — Empujó ligeramente a su primogénito hacia dentro del salón y Draco lo miró haciendo una pequeña mueca pero al final asintió y caminó directamente hacia algunas personas que debían ser nuevas en el ministerio.
Observó el salón notando que mucha gente había llegado, las señoritas Greengrass estaban en conjunto de otras chicas, todas vestidas de manera muy hermosa. Los Weasley ya estaban o al menos la mayoría de ellos, ya que el amigo de Potter no se veía ¿El trío de oro daría su entrada los tres juntos? Podía notar al ministro y a algunos Aurores, personas del ministerio y, para su sorpresa, a los antiguos amigos de Draco de Slytherin a los cuales su hijo se unió.
Sonrió cuando lo vio llegar aunque lo hiciera en compañía de Black, miró el lugar tratando de ubicar a Severus pero parecía que ya se había perdido entre las sombras o no había venido. Pensó por varios segundos si debía acercarse o no pero cuando el ministro y algunos jurados de Wizengamot se acercaron al par frenó totalmente la idea. Suspiró sabiendo que había demasiada gente importante como para que pudiera acercarse a hablar casualmente sin levantar sospechas.
Revisó una vez más las personas que había, podía notar algunas familias sangre pura pero la mayoría eran personas de la luz como la directora McGonagall. Cuando el trío de oro hizo su aparición y Potter fue directamente hacia Draco casi rodó los ojos.
El ministro habló unos minutos pero la verdad no estaba prestando atención, demasiado ocupado mirando a la señorita Tonks quien estaba hablando con Remus. Estaba seguro que había algunas felicitaciones para su hijo y su futuro esposo, así como a todos los presentes y luego Potter se subió al estrado a hablar.
Dio un discurso apasionado de cómo se habían recuperado en ese año, como había cosas para hacer, agradecimientos y palabras para las personas que murieron. Todo un Gryffindor.
Apenas pudo volver a prestar atención cuando apareció el Weasley mayor de la camada y abrazó a la chica, haciéndole notar las alianzas que compartían aunque tal vez el pelirrojo trataba de hacerlo más claro para el licántropo.
Hablaron un par de personas más y luego dieron rienda suelta, la música era suave y había algunas parejas bailando, pero la mayoría hablaba entre ellos o se presentaban. Prefirió apartarse manteniendo su barbilla alta e ignorando las expresiones más serias de algunos ante su presencia, el bastón lograba que se corrieran de su camino.
Observó de vez en cuando al hombre que le interesaba pero ya se estaba empezando a aburrir ¿Dónde estaba Severus cuando lo necesitaba? No quería ir hacia Draco que estaba al lado de su prometido, lo que menos quería era dar una mala imagen.
— ¿No te parece un salón hermoso? Nunca tuviste el placer de estar aquí. — La voz se le hizo casi desconocida así que miró hacia el hombre teniendo en la punta de la lengua una respuesta sarcástica pero al notar quien era no pudo evitar cambiar sus palabras.
—Señor Greengrass. — Casi siseó tratando de no encogerse ante su sonrisa, odiaba el hecho de que aunque hubieran pasado años no olvidara que fue una expresión parecida la que vio antes de casi ahogarse con su propia sangre. Pero su estremecimiento de temor ante el recuerdo podía tomarse como respeto y sumisión para alguien que tenía muy claro que era un omega. Sobre todo por alguien que lo había visto en sus momentos más vulnerables.
Tal vez por ello lo evitaba todo el tiempo, lo miró notando que los años también lo habían tratado bien. Observó automáticamente a su lado notando la falta de la señora de la mansión sin poder evitar mirar de reojo hacia el salón en su búsqueda.
Ella no estaba a la vista.
El alfa inclinó su cabeza ligeramente como un saludo amistoso y le ofreció una copa que llevaba en sus manos, Lucius casi maldijo por lo bajo al darse cuenta que seguramente había ido directamente hacia él y si estuviera menos distraído hubiera podido evitarlo.
Aceptó la copa por compromiso y miró hacia los muchachos.
—Ah, siempre creí que tu hijo se casaría con una de mis hijas. — Sonrió con algo de nostalgia el castaño, Lucius lo miró antes de volver a mirar a su hijo pensando que era muy extraño estar hablando con el que alguna vez su padre consideró su mejor opción.
Sangre pura, aunque flexible con muggles y mestizos, pero era un alfa de primera categoría. Por lo que sabía era un buen padre y un buen esposo en lo que cabía, tenía una buena cantidad de paciencia y en si se veía tranquilo. A veces se había preguntado qué era lo que había hecho que lo rechazara a la mitad de un celo.
Cissy había tenido una buena amistad con la dama del otro patriarca, pero esta se había minado por la guerra y personas neutrales no estaban muy apurados por dejarse ver con personas que habían sido parte de los mortífagos aunque la rubia nunca había sido marcada.
—Estoy seguro que ellas encontraran caballeros adecuados. — Mantuvo su expresión neutral, algo incómodo de estar en un lugar apartado. Si se había quedado ahí era para poder ver cuando llegaba su amigo, nada más.
—Supongo que los Malfoy siempre se nos escapan entre los dedos. — El alfa dejó escapar una pequeña risa tomando un poco del contenido de su copa, Lucius sonrió algo burlón.
—Debe ser una tradición familiar. — No pudo evitar sentirse algo orgulloso de molestarlo ni pudo evitar la sonrisa divertida. La pequeña punzada al recordar de nuevo hizo que mordiera su mejilla demasiado fuerte, sintiendo el sabor a la sangre en su boca que había sido demasiado familiar alguna vez.
—Pero la pasaste mal luego de la guerra. Tuviste suerte, pudiste salvarte de Azkaban. — Le recordó el otro patriarca haciéndolo fruncir el ceño, el rubio se irguió mejor mirándolo con algo de desdén tratando de que no notara que lo había sorprendido pensando en otra cosa.
—Siempre he sido una serpiente difícil de encerrar. — Sonrió pretencioso poniendo un poco más de distancia entre ellos, no quería que pudiera malinterpretarse. Había elegido el lugar para poder observar sin ser observado, pero estar en compañía de alguien como el patriarca de la mansión podía dar de que hablar y lo que menos quería era que algo así sucediera.
Bueno… no quería que Remus lo malinterpretara.
—Lo sé, si hubiéramos formado una unión no estarías en este lío. Nos habríamos mantenido neutrales. —El tono del dueño de la mansión era tranquilo, como que si contara una historia antigua pero sin rastro de nostalgia o real deseo. Lucius respiró profundo pensando en sus siguientes palabras preguntándose porque justamente en ese momento quería abrir el tema.
¿Por qué al fin estaba en posición más vulnerable?
— ¿Tu esposa? — Preguntó directamente volviéndolo a mirar a la cara, manteniéndose serio tratando de aclarar que no estaba interesado en ese hilo de los acontecimientos. Tal vez antes se lo habría pensado, pero ahora tenía claro de quien estaba interesado.
—De viaje, me dejó cuidando a las niñas. — Respondió mirando hacia ambas muchachas quienes se habían unido al grupo de Draco.
—Entonces dejo de distraerlo, puede seguir su camino hacia las niñas. — Dejó la copa de lado y el hombre arqueó una ceja pero no le dijo nada de que no la hubiera tomado. Esperaba que Greengrass se lo tomara como una muestra de desconfianza en vez de como que si no pudiera tomar.
—Entonces, supongo que los rumores de tu unión estaba infundados. — el otro patriarca se acercó tocando su cuello con sus dedos, Lucius apartó su mano enseguida gruñendo ligeramente sin poder evitar erizarse un poco.
—Disculpa… — Presionó la punta de su bastón muy cerca del zapato del alfa, mirándolo con enojo. Él retrocedió, dándole algo de espacio al omega.
—Lo siento, olvidaba lo sensible que eres respecto a eso. Así que ¿Divorciado, no? — Cambió el tema, de nuevo sin mirarlo. Lucius asintió sin saber muy bien a que venía tanta insistencia en conversar, trataba de encontrar la razón pero nada tenía mucho sentido.
Nunca había tratado de ser menos que profesional las pocas veces que se habían encontrado en el pasado ¡Y eso que él había tenido un lugar privilegiado y Greengrass no!
—Sí, pero seguimos siendo buenos amigos. — Admitió, si quería que hablara mal de Cissy no lo conseguiría. Se preguntó brevemente que estaría haciendo ella y si ya había conocido a alguna potencial pareja. Era muy hermosa y estaba seguro que no tardaría.
Ah, pero según recordaba Draco había dicho algo de que si tenía…
—Me alegro mucho por ustedes. — Asintió, Lucius sentía que todo era bastante incómodo y prefería quedarse en un rincón solo en vez de seguir esa conversación. —La neutralidad ha logrado que escalemos socialmente.
Alguna vez fuiste importante en el ministerio, es raro que no trates de entablar conversaciones para tantear tu suerte. Siempre fuiste bueno convenciendo a la gente. — Presionó ligeramente y el patriarca rubio no pudo evitar sentirse un poco atacado.
Si, había sido muy importante alguna vez y que se lo recordaban lo ponía de mal humor.
—Aun no busco nada en el ministerio, sé que no soy bienvenido ahí y no lo seré por varios años. No soy idiota. — Dictaminó quedándose bien erguido, golpeando un poco el bastón contra el suelo pero sin hacer mucho ruido, solo tratando de poner énfasis en ello sin llamar la atención del resto de las personas. Se preguntó si había un hechizo de privacidad a su alrededor.
— ¿Y no te gustaría empezar a entrar? — Lucius lo miró confundido por unos segundos antes de formar una fina línea con sus labrios agarrando con más fuerza el bastón.
Ahí estaba, la maldita razón de todo esto. Al fin tenía algo que ofrecerle a cambio, algo que Lucius no tenía.
— ¿Tanto estarías dispuesto a ofrecer para sellar un ego roto en la juventud? — Habló por lo bajo, sintiéndose bastante agresivo y mirándolo con ferocidad. —Yo no hago tratos así. Uso mi dinero, convenzo a la gente con palabras y persuasión. — Siempre lo ponía nervioso el hecho de que la esposa del otro patriarca era beta, no tenía ninguna unión así que siempre había algunos rumores de él con algunos omegas. Pero nunca en el trabajo, a pesar de todo era un hombre decente y capacitado, y que estuviera dispuesto a tirar abajo eso por esa tontería lo sorprendía
—Y con feromonas. — Greengrass casi susurró lo que hizo enfadar al rubio.
—No es mi problema que la mayoría sean alfas de menor categoría que yo. — Casi reclamó, controlándose para no alzar la voz. No quería llamar la atención así que un tono bajo era lo mejor para esto. Respiró profundo y contó hasta diez en su mente tratando de calmarse y no irse dramáticamente.
—Supongo que el orgullo herido de un alfa en la juventud puede ser como el rencor. A veces queda la espina clavada.
Aun me pregunto cómo siendo el mejor fuiste capaz de rechazarme en tu estado más instintivo. — El alfa lo miró apoyando su mano en su brazo por unos segundos para luego apartarse, Lucius empezó a sentirse estresado.
—Yo tampoco lo sé, pero eso quedó en el pasado. Tú tienes una esposa y prefiero cambiar de tema. —No pudo evitar mirar hacia otro lado buscando a Remus, estaba hablando con Black y otras personas que no reconocía, no le estaba prestando atención y aunque eso lo hacía sentirse frustrado, también lo hizo sentirse aliviado de que esa situación no se malinterpretara.
—Tuviste una marca. — Las palabras tan directas del mayor hizo que su atención volviera a él.
— ¿Qué hay con eso? — Estaba agarrando demasiado fuerte el bastón y le dolían un poco los dedos, seguramente sus nudillos estarían blancos.
—Y luego rompiste el enlace. Es algo típico de ti, eres más un ave libre.
¿Qué cambió? ¿Pudiste controlarte mejor para dejarte marcar o había algo en él verdaderamente especial? — Notaba la curiosidad en cada una de sus palabras.
—No es algo que deba discutir contigo. — Habló en todo determinante manteniéndolo bajo y disimulando mientras observaba al trío de oro y a su hijo.
—Lo usaste para evitar Azkaban. — Greengrass se acercó nuevamente pero no invadió su espacio personal.
—Lo evité con mis propios méritos. — Lo volvió a mirar con seriedad.
—Nunca te hubieras dejado marcar sin un beneficio. — El alfa hablaba calmadamente y eso lo hacía sentir más nervioso. Sabía que tenía razón pero no lo diría, no empezaría un rumor que lo involucrara. Lo de Azkaban era un secreto de su familia y algunas personas que Remus había considerado integrar, ni siquiera quería imaginarse que pasaría si empezara a rumorearse aquello.
¿El escandalo llegaría a manchar a Remus o la gente solo trataría de hundirlo a él?
—Si te creíste eso de que la marca fue hecha por Potter lamento decepcionarte. — Trató de salir por la tangente incapaz de retroceder ante la pequeña pelea que estaban armando.
—Nunca has sido un hombre de niños, Malfoy. Eso siempre lo tuve claro.
Entonces ¿Qué estas planeando? ¿La marca de quién? Esta sería la segunda y con una alta probabilidad de que fuera permanente.
¿A quién tienes en mente? — Miró hacia la dirección donde miraba antes el omega y Lucius trató de no mirar a Remus una vez más.
—No sé a qué refieres. — Se negó a comprenderlo.
—Conozco a tu familia y sé que miras, casi buscando a alguien. Hay… varios alfas sin enlace aquí. Sigues siendo bonito y siempre has sido bueno en la seducción.
Entonces ¿Quién? — Greengrass arqueó una ceja y miró hacia los demás invitados, como contando en su mente a los alfas sin unir que estaban en el rango de edad. A Lucius no le agradaba que fuera tan curioso.
—Desde que la guerra se acabó mis negocios deben ser totalmente limpios. Y a pesar de lo que crees, jamás me acuesto con alguien por dinero o por un puesto. — Siseó dándose vuelta para alejarse pero lo sostuvo por la muñeca, volteó apuntando la punta de su bastón hacia la pierna del alfa haciendo que ambos quedaran quietos en esa posición. Greengrass se aclaró la garganta y lo soltó.
—Lo siento, estoy siendo un pésimo anfitrión. No quería insultarte así. — Se disculpó. Lucius podía notar que era sincero.
—Pues es lo que lograste. — Hacerse el ofendido parecía la mejor manera de escapar de ahí, el patriarca era intuitivo y acabaría por notar a quien estaba siguiendo con la mirada. Se alegraba al menos haber podido mentir limpiamente, pero el estrés y tanto tiempo en la fiesta empezaban a hacerlo sentir algo ahogado, sintiendo un poco de miedo de que el anti feromonas estuviera dejando de hacer efecto.
El hombre lo miró y asintió, mirando a otro lado avergonzado dejándolo ir al fin.
Greengrass era un buen hombre, podrían haber funcionado alguna vez juntos pero no se había dado. Mientras caminaba para alejarse se preguntó qué sería de él si no hubiera forzado el enlace a Azkaban, seguramente estaría más en contra de la boda de su hijo y hubiera aceptado la oferta, era casi gracioso la idea de que al final si se acostaría con un alfa tarde o temprano solo para obtener algo.
Pero ahora las cosas habían cambiado, ese enlace se había dado y luego lo había roto, y ahora estaba tratando de recuperarlo. Salió al balcón por las puertas de vidrio agradeciendo que tuvieran cortinas que lo aislaran del interior, respiró profundo apoyando sus manos en el borde del barandal, dejando el bastón a un lado.
Podía entrar y tantear, acercarse a su hijo o a Remus, pero no quería darle a entender que lo estaba utilizando para ver que tal estaba todo para poder obtener otro beneficio.
— ¿Te encuentras bien? — Sonrió al reconocer la voz y se dio la vuelta, apoyándose en el barandal de nuevo esta vez de espaldas al jardín apoyando sus manos a los costados para mantener el equilibrio.
—Solo salí por un poco de aire. — Y por qué Greengrass lo estaba asfixiando con su charla.
—Lo veo, no noté que no podías beber nada de lo que servían. — Remus se acercó a él parando a su lado y apoyándose un poco de costado en el barandal para mirar los jardines.
Lucius lo miró sin poder evitar sonreír un poco, así que si le había estado prestando atención. Parecía ser bueno en no ser descubierto porque él estaba prácticamente seguro que el licántropo ni siquiera sabía que estaba ahí.
— ¿Así que lograste escapar de tus admiradores y amigos para venir a ver cómo estaba? — El rubio se burló ligeramente, podía sentir el ligero aroma de su alfa y era agradable. Solo quería acercarse más y lograr dejar un poco de su aroma, que borrara cualquier rastro de otras personas que podría haber en él.
—También eres mi amigo y tienes a mi cachorro. — Le recordó, Lucius dejó escapar una pequeña risa y se movió dándose vuelta para mirar el jardín nuevamente sin saber muy bien como sentirse ante ello.
Lo pensó unos momentos deslizando un poco sus manos por la barandilla aun mirando el laberinto de arbusto que había en el jardín.
—Mmm ¿Y podrías hacer algo por mí? — No lo miró al decirlo, solo apoyó una de sus manos cerca de donde estaba él, haciendo una pequeña pausa para llamar su atención. —Mi anti feromonas está dejando de funcionar ¿te importaría si…?— No era del todo mentira porque realmente no tenía idea de si estaba funcionando o no, pero luego de tanto estrés realmente sería extraño que sus feromonas no se filtraran.
—Oh, Claro. — Se separó del barandal y quedó frente a él, Lucius lo miró antes de acercarse inclinando su cabeza y aspirando en su cuello, se acercó un poco más apoyando sus manos en sus brazos acariciándolo de manera suave. Restregó su mejilla contra él conteniendo un suspiro al sentir su aroma intensificándose, separó su rostro de su cuello y el alfa se inclinó también, alzando su mano y deslizándola por la glándula de olor en la unión del cuello del omega.
Lucius sintió que sus piernas podían temblar ante la caricia así que apoyó sus manos en el pecho del alfa, respirando profundo una vez más.
Se sentía bien hacerlo de nuevo luego de tanto tiempo, ser marcado con su aroma. Lo había extrañado tanto.
Podía sentir el aroma llenándolo, movió un poco sus manos jugando con los botones del saco del alfa casi apoyando su frente en la de él. Al diablo los pasos cortos, no podía seguir fingiendo que nada estaba pasando.
—Veo que lograste llamar la atención. — No sabía si lo decía por el aroma del otro alfa en él o por su atuendo, no estaba pensando del todo.
—No de la persona que quería. — Subió sus manos por su pecho acariciándolo, notando el suspiro tembloroso del menor antes de rodear su cuello con sus brazos, tarareando ligeramente aun mirándolo a los ojos —Me gusta como impregnas tu aroma en mí. Es tan fácil como borras a otras personas. — Se inclinó un poco acercándose a su rostro, apegando su cuerpo al de él con coquetería, poniendo bastante énfasis en impregnar.
—Lucius…— Susurró por lo bajo, aun manteniendo una de sus manos apoyada en su cuello.
— ¿Qué hay de malo en todo esto? — Murmuró casi contra sus labios, dejando pequeñas caricias con sus manos. Podía sentir el calor del Gryffindor a través de la ropa, su corazón latir y su aroma.
—Por Merlín, eres como una serpiente. — Remus rió levemente abrazándolo un poco por la cintura, como dudando de su acción. Lucius dejó un pequeño beso en su mejilla ronroneando ligeramente.
—Pero ya tienes el antídoto al veneno ¿Qué tan peligroso puede ser? — Habló aún bastante bajo, solo para que él pudiera escuchar, sus respiraciones se mezclaban por la cercanía haciéndolo sentir indefenso.
—Aun las mordidas podrían doler. — Lucius se estremeció suspirando por lo bajo cuando acarició su espalda lentamente, se quedó en silencio presionándose un poco más contra él acariciando su cabello con una mano casi ronroneando un poco cuando apoyó sus manos en sus caderas.
—No duele ahora ¿No crees? Me tienes aquí. No quiero la atención de otro alfa, solo quiero la tuya. — Admitió muy despacio, casi rozando sus labios con los de él.
—Remus, la directora quería… ¡Oh, lo siento! — Ambos se sorprendieron pero el rubio no se apartó, el licántropo lo abrazó de manera suave antes de mirar hacia el muy rojo salvador del mundo mágico. Lucius casi sonrió divertido ante la expresión.
—Ahora voy, Harry. — Habló en un tono normal acariciando con cariño la espalda del omega que prefirió no decir nada por el momento, solo disfrutando de estar entre sus brazos un poco más.
—Puedo decirle que estabas ocupado o algo no hay necesidad…— Casi tartamudeó.
—Supongo que el deber llama. — Lucius sonrió y acarició su mejilla, apartándose un poco, Remus le devolvió la sonrisa y tomó su mano besando sus nudillos más tiempo de lo necesario lo que hizo que las mejillas del patriarca se calentaran un poco.
—Avísame cuando te vayas. — Habló de manera suave, el rubio asintió.
—Está bien. — Le sonrió antes de dejar que se fuera, podía escuchar las disculpas murmuradas por el Salvador del mundo mágico pero no pudo evitar pensar la forma de maldecirlo. Cuando la puerta de vidrio se cerró tras ellos deseó poder beber alcohol porque realmente necesitaba una copa.
Se apoyó de nuevo en el barandal mirando hacia el jardín, sonrió un poco recordando su mirada. No lo había alejado de una a pesar de que había dado un paso arriesgado y aun podía sentir su aroma en él. Acomodó su túnica un poco y acarició el colgante tarareando ligeramente, aunque no había podido besarlo en todas las palabras sentía algo de buen humor después de quitar la interrupción de Potter. Debió haber previsto que eso pasaría, era una reunión en conmemoración de haber ganado en la guerra y él había sido parte de la Orden, así que no tendría mucho tiempo para darle.
Pasó varios minutos solo, disfrutando de la brisa fresca y recordando antiguos ayeres hasta que escuchó la puerta abrirse y agarró su bastón enseguida sacando su varita, volteándose con esta en alto sin sorprenderse demasiado al ver el hombre que le apuntaba con la propia.
—No dejaré que juegues con él. — El alfa gruñó pero no se acercó más, Lucius esperaba que hubiera lanzado un hechizo de privacidad para que nadie lo escuchara alzar la voz de esa forma. Se apoyó más contra el barandal encogiéndose de hombros, sonriendo con burla.
¿Habría visto lo que pasó antes? Tal vez incluso había enviado a Harry…
—Black, estoy seguro que tu amigo sabrá decidir. — Mantuvo su sonrisa, sin tocar su bastón pero aun con la varita alzada. Sabía que podía esperar alguna maldición si la bajaba y dudaba que el alfa se fuera a medir solo porque estaba esperando al bebé de su amigo.
— ¡Pero tú estás haciendo trampa, maldito! — Reclamó acercándose algunos pasos, Lucius no pudo evitar tensarse y agradeció que el aroma de su alfa siguiera en él porque lo tranquilizaba un poco. No podía perder los nervios, podía dañar al bebé y no quería ninguna complicación.
—No hay nada que castigue por seducir a alguien. — Hizo un gesto de aburrimiento moviendo la varita un poco, conteniendo una maldición en la punta de la lengua. Si empezaba una pelea ahí no sería bueno, él era un ex mortífago y podía terminar detenido por atacar "al pobre e indefenso" perro.
—No creo que lo del bebé sea solo un accidente ¡Sé hasta qué punto eres capaz de llegar! ¿Qué es lo que quieres? ¿Un lugar en el ministerio, poder salir del país para siempre? ¿O solo estás jugando para lastimarlo? — Sirius golpeó el piso con su pie como marcando su punto, Lucius deseó que dejara de acercarse y se sintió aliviado cuando se quedó a unos metros. Aun ambos se apuntaban entre si y la posición hacía que brazo hormigueara, pero trató de ignorar la sensación.
Al menos parecía que el alfa no estaba desperdigando sus feromonas a diestra y siniestra, eso sería desagradable.
—No debo darte las explicaciones a ti. — Habló de manera dura pensando cómo era la mejor manera de salir de esta. No podía atacar, no podía pasar por al lado de Black para llegar a la puerta porque podría golpearlo y no estaba tan seguro de poder prevenir el golpe.
— ¡Acércate de nuevo a él y lo lamentaras! — Lucius pensó que podía imaginarlo como un perro que mostraba sus dientes pero de todas maneras dio un paso adelante, notó un poco de duda en los ojos del Gryffindor y el rubio lamentó no haber usado algo que remarcara más su condición.
— ¿Qué harás? ¿Me atacaras? — Llevó su mano a su vientre manteniendo su otro brazo alzado con la varita aun apuntando al ex convicto, sonriendo de lado.
—Te vi hablando con Greengrass ¿Qué hacías? ¿Tantear el terreno? Él es un sangre pura y casado, y estoy seguro que tal vez estaría dispuesto a engañar a su esposa y tenerte en su cama dándote algunos beneficios.
Vete con él y déjalo en paz. — Siseó lo último, mirándolo con sospecha y odio.
—Greengrass no me interesa. — Dictaminó, no jugaría con eso. Lo que menos necesitaba era que el perro le llevara algún recuerdo fuera de contexto a Remus y el creyera cosas que no eran.
— ¿Por qué? ¿Por qué no es un héroe de guerra? — Sirius bajó su tono de voz pero aún se veía enojado, podía sentir las feromonas en ese momento y se alegraba de haberle pedido a Remus que lo marcara con su aroma.
—No debo darte ninguna explicación. — Repitió nuevamente.
—No dejaré que manipules a mi amigo. Sé que eres bonito y estás acostumbrado a hacerlo, llevar a los hombres a tu cama por beneficios ¡No me importa si lo haces! Solo te quiero lejos de él, no permitiré que lo lastimes o juegues con él. — Enjuició.
— ¿Qué pasa Black, celoso? Nada cambiara que soy yo quien le intereso. — Se burló sonriendo, dando otro paso hacia él con una confianza que no tenía. No pudo evitar quedarse quieto en el lugar cuando el alfa se acercó con demasiada velocidad clavando la varita de forma dolorosa en su cuello pero no lo lastimó ya que Lucius también hizo el mismo movimiento.
Black le gruñó y recordó esa pelea en la sala de la casa de Remus que habían tenido luego de la luna llena.
— ¡Él solo te desea! ¡Lo único que tiene que decir respecto a ti es solo sobre sexo! ¿Crees que él cree que serías una buena madre? ¿Crees que él en serio cree que serás una buena influencia para su hijo? ¿Realmente lo crees tan idiota? Cuando tenga el bebé en sus brazos tú dejaras de importarle, porque se dará cuenta lo inútil que eres.
Y encontrará a alguien que sea decente para ser la madre de su hijo.
¿Crees que puedes manipularlo con un bebé? Es un héroe de guerra, un chasquido y toda la custodia será para él.
Eres solo una cosa bonita, Malfoy. Un bonito adorno que todos quieren en su casa hasta que demuestra no serlo más.
Cuando lo escucho hablar de ti no noto cariño o amor. — No pudo evitar sentirse desequilibrado ante el ataque verbal, abrió la boca sin saber que decir pero luego respiró profundo forzándose a responder y tratando de no clavar más la varita para evitar lastimarlo. No quería que tuviera ninguna causa contra él y notó como la varita sobre su propio cuello se había aflojado.
Tal vez podría quitársela pero intentarlo llevaría a quedarse indefenso por unos segundos y Black era astuto, no quería terminar en una situación más vulnerable.
— ¿Tu que sabes? ¡Él no sería capaz de hablar de mí contigo porque siempre te estás quejando! Nunca… nunca sería sincero en eso contigo. — En lo último no pudo evitar un poco de duda, sintiéndose un idiota al notarlo.
— ¡Soy su mejor amigo! ¡Es tonto que creas que te defendería! — Se burló.
—Si eso es todo lo que tenías que decir puedes dejarme solo. — Señaló la puerta y a las personas que estaban del otro lado del vidrio, ajenas a lo que sucedía ahí. Tal vez había un hechizo que impedía ver lo que sucedía en el balcón, no tenía la menor idea.
— ¡Te quiero lejos! — El alfa volvió a alzar la voz y Lucius no pudo evitar el ligero quejido al sentir la punta maltratar su piel, dio un paso hacia atrás alejándose de esa sensación pero manteniendo su varita en alto.
—Si él me ve como un bonito adorno, espera a que me tire. Veremos quién de los dos tiene razón. — Habló con desdén, con una seguridad que no tenía.
— ¡Eres un maldito…!— Y pareció que iba abalanzarse hacia él así que estaba por hechizarlo cuando otra voz los paró a ambos.
— ¡Black! ¿Qué diablos estás haciendo? — Severus los observó en una mezcla de incredulidad y enojo, cerrando la puerta tras él. Eso le indicó en definitiva que a través del vidrio no podía verse.
—Ahí llegó tu dueño, corre hacia él. — Lucius casi escupió sin contenerse.
— ¡Hijo de puta! — El animago le gruñó y estaba por hechizarlo antes de sentir el jalon hacia atrás.
— ¡Sirius Black! — Severus alzó más la voz tirando del alfa hacia atrás, caminando rápidamente hacia el omega y poniéndose en frente de él de manera protectora, alzando su varita también. —Vuelve a la fiesta. — Ordenó enojado.
— ¡No deberías meterte, maldita sea! — Reclamó pero retrocedió.
— ¡Alza la voz así de nuevo y dejaré de ayudarte! — El aroma a estrés era palpable, Lucius notó sorprendido que su amigo no utilizaba las anti feromonas o supresores aun. Advirtió como Black dudo pero luego lo miró con resentimientos antes de retirarse, Severus suspiró y se dio vuelta a mirar a Lucius. — ¿Estas bien? —
—Si…— Trató de tragar el nudo en la garganta.
Incluso en el improbable caso de que Black tuviera razón podía utilizar eso. Podía utilizar el deseo para mantenerlo a su lado lo suficiente como para crear sentimientos, si no estuviera interesado en su totalidad se lo hubiera dicho.
Remus era de esos hombres que serían capaces de hablarlo en algún momento.
Severus suspiró y apoyó su mano en su hombro.
—Me alegro que no se hayan maldecido entre sí. — Lucius asintió.
—Yo también, pensé que no vendrías. — Lo miró con curiosidad tratando de distraerse a sí mismo del tema. Realmente Black había logrado pinchar en un tema donde no tenía la seguridad para avanzar.
Había estado construyendo de nuevo el camino de a poco pero ¿Las faltas de respuestas claras eran rechazos?
—No iba a hacerlo. — Admitió el menor.
— ¿Entonces? — Lucius arqueó la ceja mientras guardaba su varita.
—El arete me avisó que la rabia de Black estaba alzándose demasiado rápido, supuse que tendría que ver contigo. Vine solo a revisar. — se pasó la mano por el cabello mostrando el pequeño arete de esmeralda en su oreja, Lucius notó que tenía un poco de sangre en uno de sus dedos y supuso que se había cortado. Seguramente lo había sentido y se había distraído mientras cortaba algún ingrediente.
— ¿Así que ya usan joyería del otro? — Se burló al notarlo, tratando de recordar si Black tenía un arete o colgante nuevo. No pudo decirlo, había estado más distraído en evitar que se acercara o lo lastimara.
—No está pasando lo que crees. — Severus desvió su mirada y Lucius prefirió no ahondar. No estaba de humor para saber el hilo de la historia.
—Tal vez sí. Yo… volveré a casa, estoy cansado. — Se pasó la mano por el cabello, se sentía inquieto y estresado.
—Está bien, descansa entonces. — Severus apretó su hombro antes de alejarse.
—Nos vemos luego. — Se despidió tratando de que no notara como realmente estaba, aunque sabía que era un intento tonto porque el pocionista lo conocía. Pero al menos fingiría que le creyó.
— ¿Quieres que le entregue a alguien un mensaje antes de retirarme a mis laboratorios de nuevo? — Severus lo miró sobre su hombro, parando justo antes de entrar al salón.
—… — Pensó por un momento, podía mandar una nota diciendo que se iba pero se sentía desanimado. Negó con la cabeza, dejaría un papel escrito y le pediría a un elfo que se lo diera una hora después. Severus suspiró y salió por la puerta de vidrio.
Lucius volvió a apoyarse en el barandal y se tapó la boca con la mano, respiró varias veces tratando de calmarse ¡Estaba mintiendo! ¡Black no estaría asustado si tuviera razón! ¡No lo hubiera amenazado si estuviera seguro!
Se quedó varios minutos allí, pensando y tratando de poner excusas ante lo que había escuchado. Le dolía a un nivel que no estaba acostumbrado y odiaba el hecho de que el maldito perro había logrado dañarlo ¡A él! ¡Con palabras tontas! ¿Qué iba a saber? ¿Acaso había estado cuando viajaron a esas islas? ¿Cuándo estaban en la casa y Remus cocinaba? ¿Cuándo hablaban de cualquier cosa mientras se acurrucaban en la cama?
Incluso el lobo que era la parte más instintiva de todo había sido dulce con él poniendo el mantenerlo sobre la parte sexual. Si, había tenido que ver que no había estado con nadie pero le había hecho un nido y…
—Lucius…— Se dio la vuelta al escucharlo, sorprendido de verlo ahí. Quiso caminar hacia él pero se obligó a mantenerse quieto, tal vez para mantener el poco de orgullo que le quedaba.
Odiaba sentirse como un gato que acaba de ser pateado.
—Remus. — Apenas pudo terminar de decir su nombre antes de que el alfa se acercara y lo abrazara, el patriarca se tensó pero luego se relajó, acurrucándose entre sus brazos y devolviéndole el abrazo, ocultando su rostro en él respirando con algo de fuerza sintiéndose mejor ante su aroma.
Podía sentir su cuerpo relajándose y su corazón latiendo más despacio, sentía un poco de alivio pero aun así la duda latía demasiado fuerte.
—Yo… lo siento. Debí haber supuesto que si Sirius no estaba…— Sintió los dedos sobre su cabello y se obligó a alejarse de su cálida persona, sonrió tratando de verse como que si no lo hubiera afectado en lo absoluto.
Remus se estaba disculpando por las acciones de Sirius ¿Solo porque temía que dañara al bebé o…? ¡Aunque eso no importaba! ¡Él podía defenderse del perro el solo! No necesitaba que el licántropo estuviera a su lado para ello.
Odiaba esa duda instalada, odiaba esa nueva inseguridad,
—Está bien, estoy cansado de todas formas, quiero ir a casa. — Le dio algunas palmaditas en el brazo tratando de mantener la calma pero Remus se inclinó y aspiró sobre él, luego cerró los ojos negando con la cabeza. Lucius no pudo evitar sentir sus mejillas calientes ¿El anti feromonas al final había fallado un poco? ¿Había logrado sentir lo estresado que estaba? ¿O era algo en su expresión?
—Déjame llevarte, recuerdo tu habitación ¿Esta bien si nos aparezco ahí? — Remus acarició su espalda con gentileza y Lucius no pudo evitar volver a abrazarlo, apoyándose en él de una manera cariñosa y no sensual como hacía varios minutos atrás.
— ¿Estás seguro? — Preguntó sin saber que esperar de la respuesta.
—Luego volveré. — Explicó con cuidado rodeándolo con sus brazos.
—Bueno, estoy demasiado exhausto y por eso acepto. — Trató de sonar burlón pero realmente lo animaba que se hubiera ofrecido a hacerlo.
—Bien. — Besó su frente y Lucius lo abrazó un poco más, su omega se sentía bastante herido y prácticamente lloriqueaba pero trató de ignorarlo. Remus pasó sus manos sobre su espalda de forma conciliadora antes de separarse de nuevo.
La sensación de desaparición de nuevo lo mareo, jadeó al llegar y se aferró al alfa tratando de no caer. Remus lo mantuvo contra sí bastante preocupado.
—Lo siento, solo me maree. — Trató de mantenerse erguido notando que había olvidado agarrar su bastón, iba a decir algo cuando notó que el alfa lo llevaba en una de sus manos. Sonrió con algo de diversión y lo agarró, apoyándose en él para no caer.
—Tal vez dentro de poco ya no podrás utilizarlo como medio de transporte. — Remus habló preocupado.
—Tendré que vivir de carruajes. — Se burló alejándose y desabrochando la túnica, quitándosela fácilmente dejándola de lado, quedando solo con una camisa fina y un pantalón. No pudo evitar mirar en el espejo como se notaba un poco el embarazo por la camisa y como miraba el alfa su vientre. —Si… pensaras que lo nuestro ya nunca podría funcionar, me lo dirías ¿No? — Dudó, mirándose al espejo unos momentos más.
Era lo bueno de haber aparecido directamente en la habitación, tal vez luego le pediría a los elfos comida ¡No había comido nada!
—Por supuesto que sí. Ya te lo había dicho, humillarte nunca estuvo en mis planes. — Remus se acercó despacio a él y le sonrió, acariciando su hombro antes de apartar su mano.
—Bien… ¿Quieres sentirlo antes de irte? — Se dio vuelta para mirarlo, tratando de parecer desinteresado pero algo nervioso de su propia pregunta. No estaba seguro de cómo reaccionaría si la respuesta fuera negativa.
— ¿Al bebé? — Preguntó casi estúpidamente y Lucius sonrió.
—Sí. — Asintió, sin querer tentar su suerte con otro tipo de comentario.
— ¡Oh! ¡Si, está bien! — Su emoción lo hizo sentir ternura, caminó hacia uno de los sillones y se paró en frente del mueble, dándole la espalda al alfa antes de empezar a quitarse la camisa. Disfrutó totalmente de sentir su mirada en su nuca y luego bajando cuando dejaba la piel expuesta al quitarse la prenda, sonriendo al divertido cuando su mirada no paró en la espalda baja.
Se sentó en el sillón antes de recostarse sobre él, acomodando uno de los almohadones para quedar medio sentado, estiró su mano en una invitación para que se acercara y el alfa lo hizo. Lucius tomó su mano con la suya y lo apoyó sobre su vientre.
—Yo todavía no siente nada… pero ya que tú tienes mejores sentidos tal vez…— No terminó la oración, podía sentir que sus mejillas se encontraban algo calientes así que puso su vista sobre sus manos.
—Oh, Lucius… Es hermoso. Gracias. — Remus le sonrió con cariño, aun presionando su palma contra su piel, mirándolo a los ojos casi con fascinación. Lucius sintió su corazón latir con fuerza y solo alzó sus manos para apoyarlas en las mejillas del alfa atrayéndolo hacia él y besándolo con intensidad.
Jadeó al sentir los labios de su compañero contra los suyos, entre abriendo los propios para dejar que su lengua lo explorara. Gimió por lo bajo mientras bajaba sus manos acariciando su pecho despacio, dejando escapar un jadeo cuando lo sintió mover su mano por su costado desnudo.
—R-Remus…— Gimoteó separándose un poco para respirar, estremeciéndose cuando el alfa acarició sus costillas con su mano, alzándola hasta llegar a su pezón donde lo rozó. Se retorció un poco ante la sensación y volvió a atraerlo hacia sí, besándolo con fuerza sintiendo su corazón latir desbocado, disfrutando de la manera en la que lo presionaba contra el sillón.
Apenas podía contener los sonidos que salían de entre sus labios, dejando que acariciara su cabello y atrayéndolo más hacia si rodeándolo con sus brazos. Ambos se separaron sonrojados y jadeando, mirándose con deseo en los ojos.
Remus suspiró y dejó un pequeño beso en su frente, acariciando los costados desnudos del omega aun, bastante despacio.
—Tengo que irme. — Murmuró dejando otro pequeño beso en su mejilla, Lucius asintió soltándolo de a poco, apoyando sus manos en su pecho de nuevo deslizando sus manos hacia abajo. Podía sentir las feromonas de excitación de ambos así que detuvo sus manos antes de bajar más.
—Lo sé. — Asintió tratando de volver en sí. Remus le sonrió dándole un beso en la frente y dejando una caricia en su vientre antes de incorporarse.
—Come y descansa ¿Bueno? Nos veremos pronto. — agarró la mano del omega besándola y Lucius sonrió un poco.
—Lo haré. — Cuando el licántropo desapareció Lucius se llevó la almohada en la cabeza, se sentía decepcionado por no poder llegar más allá pero emocionado hasta donde habían llegado. Se habían besado de nuevo, y no un pequeño toque de labios si no un beso de verdad. Él lo había acariciado de esa manera y…
Dio un quejido sabiendo que tendría que resolver el problema solo.
Remus apareció a las afueras del salón, se escondió respirando con fuerza manteniendo una mano en su pecho.
Oh, diablos.
Había olvidado lo sensual que podía ser su omega cuando quería, podía mantenerse serio e ignorar sus propios sentimientos en lo que decidía como proceder pero se le hacía difícil resistirse ante un ataque tan directo.
Usó su varita utilizando un hechizo para eliminar sus feromonas y luego se apoyó contra la pared, respiró el aire frío tratando de bajar su erección.
Tal vez debió haberse quedado, le hubiera gustado seguir acariciándolo, explorar una vez y ver cuánto había cambiado en esos meses.
Lucius lo había enredado de nuevo, tal vez desde el principio donde apareció en su trabajo, de a poco como una araña que hace su telaraña con maestría. Acostumbrado a los pasos lentos el salto a la seducción lo había sorprendido gratamente y lo había tomado con la guardia baja.
Le recordaba lo que tuvo y lo que podía tener si solo cedía otra vez.
Pero sabía que no era solo eso. Extrañaba tenerlo entre sus brazos, acurrucarse en la cama hablando de cualquier cosa. Extrañaba mirar televisión junto a él y que no entendiera nada, o que mientras estuviera trabajando en casa el estuviera sentado observando. Extrañaba que estuviera sentado mirándolo cocinar y haciendo algunos comentarios. Extrañaba su aroma y como dejaba su presencia a cada lugar al que iban.
Él quería darle otra oportunidad, tal vez solo estaba demasiado asustado de salir lastimado de nuevo.
Ah ¿Por qué no se había enamorado de alguien menos complicado?
Se llevó los dedos a sus labios sonriendo al recordar el beso. Se sentía tan emocionado y eufórico como que si hubiera sido el primero.
El encuentro de Lucius con su forma de lobo lo había dejado más sensible de lo normal, se había logrado controlar y había parado a la primera oportunidad pero eso solo era porque estaba esperando una marca. Estaba seguro que la próxima vez no sería tan fácil y el instinto no confiaría en su lado racional para mantenerlo cerca así que haría lo que pensara suficiente.
Se pasó la mano por el cabello, si quería tiempo para pensarlo sabía que debía alejarse hasta que ese tipo de feromonas cesaran, hasta que el bebé naciera. Si estaba sintiéndose así ahora ¿Qué ocurriría luego del sexto mes donde su primer instinto sería marcarlo?
Lo más lógico era tomar distancia, pero no quería hacerlo. Se sentía como los primeros meses del vínculo y eso lo confundía un poco, su debilidad por el omega se veía potenciada por las circunstancias.
Acomodó mejor su traje respirando profundo recordando cómo se había sentido su piel bajo su mano, había sentido al pequeño con algo de dificultad pero estaba ahí. No quería perderse esos cambios y no quería dejar a Lucius solo en eso.
Bueno, era un Gryffindor ¿No?
Tomaría una decisión y se apegaría a ella, el tiempo diría si se equivocaba o no.
No habría una tercera oportunidad.
Y aquí debera tomar una desición XD
¡gracias por comentar, siempre es lindo leerlos! :D
Angeli Muraki: Aqui casi se tiran uno contra el otro XD En el siguiente o en el otro tendremos la boda :D
muchos besos!
AnaM1707: Y lucius ya se canso de los pasos de bebé y lo apostó todo XD
Piky: Gracias por tomarte el tiempo de escribir un comentario a cada capítulo :D
Creo que la receta de Remus es contar hasta mil cuando se trata de Lucius XD
Un juramente inquebrantable si sería algo drastico y tendrían que tener cuidado con sus palabras. Lo del recuerdo... lo veremos ewe
Como ves el hecho de que el lobo cedio facil ha logrado que Remus no pueda controlarse bien como hombre XD es como que tiene que pagar la deuda.
Que el haya tenido un arma para usar y que no la hubiera utilizado siempre me pareció algo tierno.
Lucius en si "lo acepto" no pensando demasiado en ello. Al darse cuenta que el lobo puede usar esa feromona que evita que tenga miedo solo debería dejarse llevar y es facil XD
Los coqueteos son bonitos pero Luc ya salto XD
Rems y Harry, y tambien Sev aprendieron como hacer con Siri XD
por suerte esta vez nada daño al bebé o al menos eso parece ;0
¡Muchos besos :D!
