Había buscado información y eso lo había guiado ahí. No sabía mucho del mundo muggle y se quería conseguir lo que quería necesitaba ayuda, debería haber mandado a un intermediario pero había decidido hacerlo por sí mismo.
Se había puesto su túnica azul oscura, atado el cabello y agarrado su bastón, no había podido evitar ponerse guantes ya que sabía con quién trataría.
El viaje en carruaje fue largo pero no conocía el lugar para aparecer así que estuvo repasando mentalmente porque hacía esto. No era solo por Remus, ese negocio le había gustado y necesitaba saber más, lamentablemente los muggles eran quienes lo manejaban e iba a necesitar la ayuda de un mago que conociera todo de allí al menos en un principio.
Entró al edificio notando que se veía mucho mejor adentro, parecían oficinas ordenadas manejando artefactos muggles. Podía escuchar algunos tintineos y sacó la tarjeta que traía, fue directo al ascensor sabiendo que era al piso más alto donde se dirigía.
—Oficina tres. — Él podía ser amable, el mundo estaba cambiando y él tenía que adaptarse si no quería quedar anticuado. Los sangre sucia y mestizos estaban escalando en la sociedad mágica así que iba a tener que enfrentarse a esto tarde o temprano.
—Señor Malfoy. — El chico era alfa, con un gafete que decía su nombre, tenía grandes anteojos en su rostro y cabello algo tupido. A pesar de que estaba sentado podía notar que era alto y aunque su apariencia apuntaba a alguien calmado podía notar que era fuerte.
—Necesito una guía para comprar algo en el mundo muggle, lamentablemente no creo que esa cantidad de dinero los muggles lo intercambien con efectivo. — Explicó sin sentarse, notando el televisor conectado a un teclado. Remus alguna vez le había dicho el nombre de esas cosas.
—Entiendo. Voy a recomendarle alguna bibliografía que lo ayudara y creo que puede volver en unos diez días. — Ni siquiera lo miró, siguió firmando los papeles y el omega no pudo evitar golpear un poco la punta del bastón contra el suelo para hacerlo levantar la mirada tratando de controlar su enojo.
—Tres días. — Habló en tono neutro.
— ¿Disculpe? — El alfa lo miró frunciendo el ceño.
—Lo máximo que esperaré son tres días ¿Acaso creyó que vine aquí sin informarme de cómo funciona? No creo que le digan eficiente a alguien que tarda una semana para poder decir como comprar un solo maldito artefacto muggle. — Se burló agarrando más su bastón, inclinándose solo un poco.
—No se si no se da cuenta, pero usted ya no tiene el mismo poder que antes. — El chico fue especialmente venenoso y Lucius se preguntó si había tenido un pariente muerto en la guerra.
—Padres muggles ¿Verdad? Creo que me estas enseñando que tan desagradables y poco profesionales son los sangre sucias. Gracias por recordármelo. — Habló con desdén alzando la barbilla. —Los muggles no saben criar magos. — Atacó directamente.
— ¡Si usted cree que trataré a un mortífago como trataría a…!— el muchacho se levantó casi golpeando la mesa con la mano pero se calló antes de terminar la oración. Parpadeó sorprendido mirando hacia el patriarca y luego a los papeles.
Lucius le sonrió. Oh, sabía cómo se estaba sintiendo ese alfa de baja categoría, las feromonas de un omega en espera siempre inducían la calma para los de su especie. El muchacho debería estar sintiéndose entre avergonzado por su arrebato y confundido por la calma, estaba seguro que ese chico no sabía más del mundo mágico de lo que vio en Hogwarts por lo tanto no sabría diferenciar las feromonas de omega de alta categoría en espera ni como lo estaban manipulando.
— ¿Qué decías? — Presionó casi burlándose.
—Lo siento señor, puede volver en tres días. — Sacó dos revistas y un libro —Esto debería leerlo, ya que hará una compra con un vendedor muggle… para saber a todo lo que se refiere. — Notaba el nerviosismo el más joven.
—Muchas gracias. — Sacó su pañuelo y achicó lo que se le dio, envolviéndolos en el pañuelo antes de guardarlo en el bolsillo. El chico ni siquiera desconfió de que sacara su varita y parecía un cachorro pateado, sin siquiera ofenderse de que el patriarca no hubiera tocado los papeles exactamente porque él lo había hecho.
Firmó algunos papeles y dio un asentimiento como despedida, saliendo del lugar sonriendo con algo de malicia. Sus feromonas eran muy bajas y la mayoría en el lugar eran betas, lo habían enviado con un alfa para evitar cualquier intimidación pero eso les había salido mal en su jugada.
Subió a su medio de transporte y se quitó los guantes, por un par de meses sería bastante intocable. El instinto era bueno por esa parte.
—Sirius, muéstrame el recuerdo. — Remus se cruzó de brazos mirando hacia su amigo, Sirius había terminado por dormir en la habitación de invitados y habían desayunado juntos. El licántropo sabía que el enojo de Severus tenía algo que ver con eso.
—Remus…— El sangre pura lo miró fingiendo una expresión suplicante,
— ¡Muéstramelo, Sirius! — Alzó la voz antes de caminar hacia él pero la mesa los mantenía alejados, ambos estuvieron dando una vuelta alrededor de ella antes de detenerse de nuevo. —Si no le muestras, no volveré a cocinarte nada. — Amenazó apoyando ambas manos en la mesa, inclinándose un poco hacia el otro.
— ¡Eso es trampa, Moony! Te enojaras conmigo. — Reclamó Sirius cruzando sus brazos y dando un paso hacia atrás, negando con la cabeza con nerviosismo. Remus suspiró tratando de calmarse.
—Sirius, me molestaré más contigo si no me lo muestras. — Su tono salió bajo pero con un poco de amenaza mientras fruncía el ceño, no había hablado de la pelea de Sirius directamente con Lucius y necesitaba saber qué puntos había tocado.
—Bien, bien… pero yo lo advertí ¿Eh? — Suspiró sacando su varita y empezando a quitar el recuerdo, agarrando un vial con su otra mano para colocarlo. Habían conseguido un pensadero pequeño así que no tendrían problema. Remus agradeció en silencio y agarró el pequeño frasco antes de caminar a la habitación donde lo guardaba, Sirius se quedó en el comedor sentándose en una de las sillas.
Al salir del recuerdo se quedó quieto respirando profundo varias veces tratando de contener un gruñido, se sentía enojado y sabía que si iba ahora terminarían peleando físicamente. Se pasó la mano por el cabello tratando de tranquilizarse, Lucius era un tema sensible y realmente quería darle un golpe a Sirius pero eso no arreglaría nada y podía empeorar las cosas.
Él le había gritado a su omega, lo había atacado con temas que aún no habían discutido y podría haberle causado una angustia innecesaria. Por Merlín, Lucius ni siquiera había querido hablar de la pelea y no le agradaba del todo que el profesor de pociones si hubiera podido protegerlo y él no.
Salió dándose el tiempo para volver a la sala donde estaba su amigo sin saber exactamente como tratar el tema de la mejor manera.
—Sirius…— Aunque trató de sonar normal no pudo evitar el reproche entre líneas.
— ¡Ah! ¡Lo sé! — Su amigo se paró pasándose las manos por el cabello pero no pudo sentirse mejor con ello.
—No puedes decirle eso a un omega que está esperando ¡A ninguno! ¡Nosotros no hemos hablado de esto aún! Por Merlín tú… le mentiste. — Frunció más el ceño tratando de quedarse quieto y a una distancia prudente de Sirius, tratando de distraerse en controlar sus feromonas para evitar que eso se volviera una pelea más intensa. Quería gruñirle pero se contuvo, no era un animal, no había ninguna razón para caer así de bajo.
— ¿No me vas a decir que crees que será una buena madre? — Sirius lo miró a los ojos y Remus no pudo evitar tensarse.
— ¡Es un buen padre! Tal vez cometió errores ¿Pero quién no? Quiere a su hijo y ha tratado de hacerlo lo mejor que pudo. El bebé no es solo mío, Sirius, también es de él. — Le recordó obligándose a sentarse para mantener la calma, al lobo no le gustaba en lo absoluto que juzgaran su elección de pareja, que insinuaran que se había equivocado.
— ¡Él solo te está manipulando! ¿Crees que no lo noto? Él nota que tienes una debilidad con él y la está usando. — Sirius caminó más cerca pero al final se sentó frente a él, cruzando sus brazos sobre su pecho mirándolo con desafío.
— ¡No soy un niño Sirius, pase casi dos décadas de mi vida sin ti! ¿Qué crees que sucedió conmigo cuando te llevaron a Azkaban? ¿Qué tuve otro grupo de amigos que me respaldaran? ¡No, en lo absoluto! — No pudo evitar alzar la voz ni sonar un poco herido ¡Él había sobrevivido solo! ¡Sin él, sin sus opiniones, sin nadie! ¡Toda la maldita sociedad había sido desdeñosa y él había sobrevivido a ella! ¿Acaso creía que Lucius era lo peor a lo que se había enfrentado? —Me valí por mí mismo, me cuide a mí mismo, no podía confiar en nadie, incluso en los trabajos muggles debía mudarme muchas veces para que no fuera obvio lo de la luna llena.
Y lo hice solo.
Y sobreviví solo. — Gruñó sin poder evitar mostrar los dientes, con el enojo destilándose en sus palabras.
No, Lucius nunca había sido lo peor que le había pasado.
— ¡Esto es completamente distinto porque yo estoy aquí! — Sirius apoyó su mano en la mesa con fuerza, como que si fuera a golpearla pero no lo hizo.
— ¡Ya no somos críos de dieciocho, madura! ¡Me gustaría que me dijeras a la cara a mi todo eso antes de ir a confrontarlo a él! ¿Me crees demasiado débil para escucharlo? ¿Crees que no sería capaz de confrontarlo yo mismo si pasara un límite? ¡No había necesidad de tratarlo así! ¡Puedo ganar mis propias peleas! — apoyó sus manos al borde de la mesa y se contuvo para no empujarla hacia Sirius. Sus feromonas, su fuerza podía sobrepasar con facilidad a la del sangre pura, él podía simplemente callarlo pero Sirius antes de todo era su amigo y no quería terminar todo sin que pudieran discutirlo.
— ¡Él prácticamente te tiene en su mano! — Reclamó gruñendo y Remus le devolvió el gesto clavando sus uñas en la mesa. Ambos se miraban a los ojos y el aroma a alfa enojado era palpable, Sirius trataba desesperadamente de no retroceder pero no estaba en un buen lugar. Ni siquiera era su territorio.
— ¡Me gustaría que confiaras en mí y en como estoy manejando esto! Puedes aconsejarme, puedes quejarte conmigo ¡Pero es mi decisión! No necesito que vayas contra él cuando no te está peleando. — Mantuvo su voz en un tono alto, tratando de hacer lo posible para no llevar esa discusión a una pelea física. No podría controlarse si pasaba esa línea, Sirius había lastimado a su omega y si empujaba un poco más no podría volver en si hasta desaparecer la amenaza.
— ¿Cómo ocurrió en Azkaban? ¿Cómo terminaron unidos en primer lugar, Remus? — Se burló.
Remus hizo su mano un puño y respiró profundo. Había logrado controlarse con omegas en celo antes, al menos lo suficiente para escapar. El lobo había estado interesado en Lucius porque era fuerte e independiente, y él había cedido al instinto cuando podría haber peleado un poco más.
—No volveré a caer en la misma trampa dos veces. — Dejó de gritar, tratando de controlar sus feromonas al notar el ligero temblor en las manos de Sirius que aún lo miraba con ferocidad.
— ¡Solo volvió por el bebé! — Se controló para no pararse y hacerle frente, sacó sus manos de la mesa dándose unos segundos para respirar, pasando aire por su boca gruñendo muy bajo.
— ¿Y si es así qué? ¿Acaso querías que me lo ocultara? ¿Qué no me dijera nada hasta que naciera? ¿Qué se perdiera en algún lugar del mundo donde yo no pudiera encontrarlo para volver años después y darme cuenta que tuvimos un bebé y que no participe en nada?
Si él decide criar al bebé conmigo le veremos mucho, Sirius. Y no quiero que me hagas elegir entre él y tú, porque en realidad me estás haciendo elegir entre el bebé y tú, y yo… No voy a abandonar al pequeño por ti ni trataré mal a su madre o le llenaré la cabeza de odio hacia Lucius solo por ti.
La gente me odiaba y me temía solo porque era un hombre lobo, pero tuve padres maravillosos y quiero una familia para él. Incluso aunque Lucius y yo no estemos juntos podemos ser una familia y eres mi mejor amigo…
No me hagas decidir, por favor. — No quería perder a Sirius pero si era algo que su amigo no podía superar entonces tendría que dejarlo a un lado.
—Solo lo quieres por el bebé. — El de cabellos negros se apoyó contra el respaldo, relajándose un poco. Remus resopló.
—No es solo por eso, Sirius. — No podía explicarle todo exactamente por cómo iba a reaccionar.
— ¡Claro que sí! ¡Él es bonito y fuerte, y te atrae sexualmente por ello! Cuando hablas de él solo hablas del bebé, nunca hablas de cómo te sientes respecto a él. — Reclamó.
— ¡Incluso si solo buscara una relación sexual se lo diría! ¡No soy así de vengativo! ¡Y por supuesto que no hablaría de Lucius contigo, ni siquiera puedo mencionarlo antes de que empieces a gruñir! — ¿De verdad esperaba que hablara con él sobre Lucius? ¡Se volvía loco ante la sola mención de su apellido! No podía hablar de nadie sobre ello y aunque eso a veces le molestaba, había otros momentos donde lo llenaba de alivio no tener que decir nada.
— ¿¡Cómo puedes quererlo!? ¡Te manipuló, te usó y…!—
— ¡Y yo entré a ese juego sabiendo las consecuencias! ¡Si, le quiero, me gusta! Y en un principio tuvimos un mal inicio pero nos adaptamos. — Sonrió un poco sin poder evitarlo recordando brevemente cuando lo abrazó en el balcón.
—Y él escapó. — Le recordó, Remus suspiró y asintió.
—Porque tenía miedo. — Lo defendió, aunque su tono salió más tranquilo. Aun se sentía tenso y estaba muy atento a los movimientos de Sirius pero al fin parecía que todo se había calmado.
— ¡No! ¡Lo hizo porque tenía asco de sí mismo por amar a alguien como tú! ¿No lo has notado? Todo gira en la pureza de la sangre para él. Si fueras sangre pura ni siquiera se hubiera ido porque no hubiera tenido esa crisis. — Sirius volteó el rostro con desdén.
— ¡Yo también estaba asustado de querer a alguien tan prejuicioso como él y también en algún momento quise escapar! — Admitió casi mordiéndose la lengua después. La única razón por la que esa idea no había seguido era porque sabía que Lucius tarde o temprano lo haría, ambos necesitaban un tiempo sin ningún enlace para pensar mejor si valía la pena o no.
No había pensado que lo haría tan drásticamente o que dolería tanto, pero eso lo hizo reconocer que lo quería más de lo que había pensado inicialmente.
—Pero no lo hiciste, él lo hizo. — Sirius parecía un niño pequeño discutiendo lo ya discutido.
—Y a pesar del dolor, fue un alivio. Entiendo su miedo y entiendo sus prejuicios, yo…— No pudo terminar antes de ser interrumpido.
—No mereces tolerarlos. — Sirius lo observaba directamente a la cara, con los labios apretados demostrando molestia.
—Lo sé y no lo hago. Pero él volvió y… tomaré la decisión correcta. — Sonrió un poco. Ambos se quedaron en silencio varios minutos antes de que Sirius volviera hablar.
— ¿Le amas? — Preguntó despacio.
—Sí. — No pudo evitar sonrojarse un poco, pasando su mano por su cabello. No recordaba haberle dicho directamente eso a Lucius, tal vez en algún momento debería hacerlo.
— ¿Serán una pareja? — Sirius lo miró con dudas y Remus negó con la cabeza.
—No lo sé. — Admitió, las cosas entre ambos no eran fáciles. Se estaban adaptando de nuevo uno al otro pero eso no quería decir que funcionaría siempre.
— ¿Por qué dudas? — El alfa se apoyó más en la silla.
—También estoy algo asustado de ser lastimado de nuevo. Porque tendremos un bebé y… no será lo mismo, no habrá tiempo para llorar, solo tendré que avanzar. — Admitió despacio dejando sus hombros caer algo desanimado. Lucius era muy parecido al mar, a veces la marea subía y a veces bajaba.
—No me gusta que él se haya vuelto más importante para ti que yo. — Murmuró al fin Sirius luego de un silencio largo.
—No fuiste contra él por mi ¿No? Lo hiciste por Severus. — Remus levantó la mirada, sonriendo con una ligera burla.
— ¡Se la pasa haciendo mejores pociones para él! ¡Siempre lo está defendiendo! ¡No es justo! ¡Las personas más importantes para mi me las está quitando!
No solo tú o Severus, Harry sale con su hijo y siempre estará más o menos de su lado porque tendrá un bebé. No me gusta. — Negó con la cabeza, gruñendo.
Remus rió un poco, divertido.
— ¿Estás celoso? — Arqueó una ceja.
— ¡Mucho! ¡No lo entiendo! ¡Es tan cruel y frío, y aun así tiene a todos a su alrededor! — Movió sus brazos antes de dejar sus manos sobre la mesa, resopló.
—Siempre serás mi amigo, Sirius. Pero no quiero que lo ataques a él por ello. — Apoyó su mano sobre la de su amigo y el animago respiró de forma irregular como que si estuviera conteniendo un sollozo. Sirius asintió y apoyó su otra mano sobre la de su amigo.
—Esto… esto es demasiado gay. — Murmuró al fin el sangre pura, riendo nerviosamente.
—Sirius. — Rodó los ojos mientras separaba sus manos.
—Ya, tenía que decirlo. — dejó escapar una risa y negó con la cabeza. —Por Merlín, no quería que Lucius Malfoy fuera el próximo tema con mi psicólogo pero parece que no escaparé de ello. — Volvió a cruzarse de brazos y desvió la mirada, Remus lo miró sonriendo ligeramente sintiéndose bien con que las cosas se hubieran calmado aunque aún podía sentir una ligera molestia. Esperaba que esa conversación frenara cualquier futura pelea entre Lucius y Sirius, ahora mismo el omega no necesitaba estresarse por él.
—Al parecer no, tendrás que disculparte. — Acotó aun manteniendo su sonrisa.
— ¡Moony! — Reclamó frunciendo el ceño, Remus no pudo evitar reír al verlo tan ofendido.
—Al menos por carta. — A pesar de que todo estaba calmado prefería no dar su brazo a torcer en eso, mantuvo su mirada fija sobre los ojos de su amigo quien terminó por suspirar asintiendo. El licántropo no pudo evitar la sonrisa de triunfo ante eso.
—Está bien… — Aceptó Sirius con tono algo cansado.
—Y no vuelvas a pelear con él. Está encinta, no necesita estresarse contigo, si tienes algo que decir dímelo a mí. Yo soy el estúpido que le está creyendo ¿Está bien? Si alguna vez los encuentro peleando voy a saltar a defenderlo, lo entiendes ¿Verdad? No lo pensaré si quiera, si creo que eres un peligro podría lastimarte.
No me estoy controlando bien desde la última luna llena, Sirius…— Admitió al fin pasando su mano por su cuello. Él podía manejar las peleas, podía darle un alto a Sirius sin necesidad de violencia pero lamentablemente el lobo no estaba de acuerdo.
Se sentía amenazado en su liderazgo y había puesto en duda su manera de proteger a su omega. Sabía que si se dejaba llevar mucho no le sorprendería que terminaran en un desastre sangriento y realmente no quería eso.
— ¿Por qué? ¿Qué ocurrió? — Sirius se irguió inclinándose un poco hacia adelante, apoyando sus brazos sobre la mesa mientras lo miraba con curiosidad. Remus suspiró levemente apoyándose contra el respaldo para dejar más distancia de la que había.
—Lucius… vino a verme en la luna llena. — Contó con cuidado sin poder evitar recordarlo brevemente. Sus recuerdos eran muy difusos y llenos se sensaciones, normalmente nunca recordaba muy nítido lo que ocurría cuando no estaba bajo los efectos de la poción.
— ¿Por qué? ¡Ya no tiene tu marca! — Sirius parecía entre sorprendido e incrédulo.
—El lobo… lo llamó. — Se sinceró sintiéndose un poco culpable, no había visto a Lucius desde la reunión y realmente quería hacerlo, pero también necesitaba tiempo para pensar.
—Oh… entonces ustedes…— Movió las cejas y Remus no pudo evitar ponerse rojo.
— ¿Qué? ¡No! Él le dijo que no y el lobo se controló y ahora…— Casi balbuceó sintiendo su rostro calentarse, recordando perfectamente esas sensaciones.
No, nunca habían sido muy inocentes pero tampoco podía llamarse al instinto pervertido ¿Verdad?
—Te está cobrando factura, se controló en su forma más instintiva para que tu forma humana pueda avanzar con él y no lo has hecho. — Sirius sonó más maduro que antes y Remus no pudo evitar mirarlo algo sorprendido, se quedó callado unos segundos pero al final se decidió a hablar.
Eran amigos después de todo.
—Cuando se trata de Lucius estoy muy sensible, no quiero ningún alfa cerca de él, me pongo nervioso si no lo veo por mucho tiempo, estoy… Por Merlín, creo que estoy haciendo un nido en mi habitación además del que ya hay afuera. Si los hubiera visto cuando estaban peleando no me sorprendería que te hubiera lanzado una maldición o algo. — Contó sintiéndose un poco avergonzado.
—Los omegas hacen nidos. — Sirius arqueó la ceja divertido.
— ¡Lo sé! Y eso es lo extraño…— Tal vez luego lo hablaría con algún medimago, en los libros sobre hombres lobo no hablaba mucho de los nidos ya que mayormente los licántropos no eran omegas, siempre eran alfas o betas. Los pocos omegas licántropos que existieron no podían quedar encitas ya que las transformaciones durante la luna llena acabarían con el bebé.
—Por Merlín, lo tienes bien consentido ¡Ni siquiera lo dejas trabajar!
¿Le has dicho esos síntomas a Severus? Tal vez pueda hacerte una poción. O tendrías que poner distancia entre Lucius y tú por un tiempo. Eres más fácil de manipular en este estado. — Sirius frunció el ceño y Remus suspiró. Lo había pensado pero Severus había sido claro con que las pociones no podían hacer todo y mayormente él se inclinaba en hacer suplementos para omegas porque eran los que más solían pedir.
—No creo que el instinto me empuje a hacer algo que no quiero, solo potencia lo que siento. Me hace difícil esconder mi preocupación e interés y mis ganas de protegerlo.
Lucius siempre ha sido interesante, es bonito pero inteligente, siempre pareciendo tan inalcanzable e intimidante que… maldición, no puedo evitar atontarme con él esté esperando a mi cachorro o no. — Se pasó una mano por su rostro sintiéndolo caliente, hablar de esto con Sirius se sentía extraño y no podía evitar estar alerta ante cualquier respuesta adversa.
—Mmm ¿Y recuerdas tu sensación a él de cuando estabas convertido? — Preguntó de pronto y Remus parpadeó, observó hacia su amigo antes de asentir.
—Un poco… fue tan difícil retroceder. — Trató de no dudar mientras sentía el calor subir por su cuello, era la mejor forma de describirlo. Tragó un poco tratando de alejar esos recuerdos.
—Me sorprende que él se haya dejado. — Sirius parecía estar tratando de averiguar algo.
—No hicimos nada, lo llevé al nido y nada más. Olía muy bien…— Admitió llevando su mano a su muñeca acariciando el brazalete. Aun lo utilizaba en su casa y se lo quitaba para salir, se sentía muy infantil en ese acto de no querer que el patriarca supiera que aún lo utilizaba.
—No entiendo porque de pronto aceptó tu otra forma tan fácil. — El animago negó con la cabeza.
—El lobo usó feromonas. — Y las había utilizado sin medirse en nada, aun podía recordar la respuesta del omega, agitó la cabeza tratando de deshacerse de esas imágenes porque lo último que quería era que sus feromonas cambiaran.
—Y Malfoy encontró la forma fácil de aceptarte. Con feromonas ni siquiera tiene que pensar que siente hacia ti cuando estas convertido, solo se tiene que dejar llevar.
Dices que no me necesitas para esto, pero te recuerdo que fue cuando no estaba yo cuando él logró unirse contigo. —
Oh, de nuevo a ese tema…
—Ahora puedo hacerle frente solo, Sirius. No necesito que tú pelees con él y no lo harás ¿Esta bien? No puedo prometer no reaccionar si no lo respetas. — Se levantó caminando a la cocina para preparar algo de té, tratando de que la tensión no volviera a ellos. Sirius lo siguió y espero a que pusiera el agua a calentar antes de hablar.
— ¿Qué es lo peor que puede pasar si no te controlas? — Tarareó.
—La próxima vez podría romperte el cuello. — No pudo evitar la amenaza en su voz, manteniendo serio y sincero. Podía sentir su propio estremecimiento por haber sido tan frío al decirlo pero es que era la verdad.
Sirius tragó y asintió tratando de quitarle el hierro al asunto.
—Bien… bien… Eso significa que alguna vez lo harán, ya sabes ¿De la otra forma? — Cambió radicalmente de tema, haciendo que Remus lo mirara completamente sorprendido.
— ¡Sirius! — Casi lo retó sintiendo sus mejillas calentarse.
—Ya, me da risa la forma en la que te pones rojo. — Sonrió con diversión.
—Eres imposible, en un momento lo odias y luego me preguntas sobre mi experiencia sexual con él. — Remus rodó los ojos mientras negaba con la cabeza.
—Supongo que curiosidad. — Sirius se encogió de hombros, el licántropo lo miró por un corto tiempo antes de buscar las hojas para el té y lo necesario.
—No daré detalles. — Fue bastante determinante en esto, no quería que otro alfa o persona pudiera imaginarlo tan vívidamente.
—Claro que no, eres un caballero Remus. — Suspira. —Él no te merece. — Su reclamó fue por lo bajo pero aun así el licántropo lo miró antes de servir las tazas de té.
—Déjame decidirlo a mi ¿Bueno? — Preguntó lo último de manera conciliadora, tratando de evitar formar otra pelea tan recientemente.
—Bien, dejare de meterme. — Sirius volvió a sentarse, apoyándose en el respaldo de la silla, yendo un poco más hacia atrás haciendo que esta mantuviera el equilibrio en solo dos patas.
—Gracias. — Remus le sonrió acercándole la taza.
—Seguro que si digo que no en la próxima luna llena tratas de morderme el cuello. — Se burló.
—No puedo prometer nada. — Bromeó un poco pero sintiendo algo de tensión. No le gustaba jugar demasiado con cómo podía reaccionar el lobo —Sirius… creo que hasta que nazca el bebé debería pasar las lunas llenas solo. — Lo había pensado poco pero era un riesgo que no estaba dispuesto a correr.
— ¿¡Qué?! ¿Por qué? Si Malfoy…— Empezó a quejarse.
—Lucius no tiene nada que ver con esta decisión, ni siquiera se lo he comentado. Pero creo que es más seguro, el lobo hizo nidos durante las lunas donde no estuviste, nunca avanzó mientras estabas y creo que… estará más distraído en el cachorro y Lucius, te aburrirás o puede pensar que estas atacando su territorio. Lucius casi está en el sexto mes y empieza lo más crítico, me volveré más territorial y no quiero hacerte daño. — Trató de calmarlo aunque no pudo evitar un ligero pinchazo de molestia al tener que explicarlo todo, tomó más té tratando de ahogar esa sensación.
¿Era porque Sirius era un alfa? ¿Iba a sentir esa aversión a todos los alfas hasta que el bebé naciera o solo hacia los que discutieran con el omega?
Recordaba que había tenido que evitar a Greengrass durante toda la reunión y apenas había podido evitar gruñirle.
—Pfff. — Se quejó el animago.
—Confía en mis decisiones, por favor. — Remus pidió saliendo de sus pensamientos.
— ¡Eso es manipulación! Pero bien… hasta que nazca tu cría no iré en luna llena. — Rodó los ojos con algo de fastidio pero Remus decidió ignorarlo.
—Muchas gracias. — Sonrió ligeramente.
— ¿Y has pensado en la propuesta de Minerva de enseñar en Hogwarts…?— Cambió de tema, haciendo que ambos empezaran a hablar de ello y de la reunión.
— ¿No has hecho ningún nido? — El medimago frunció el ceño, Lucius estaba hablando a través de Flu con él por algunas molestias que ya sentía, preguntando si podía tomar algunas pociones.
—Ninguno. — El patriarca no podía evitar sentirse un poco nervioso y asustado, sobre todo al notar la expresión del anciano.
—Pero el padre del bebé sí. — Repitió lo que el rubio le había comunicado, haciendo que este asintiera.
—Bueno… en su forma de lobo sí. — Aclaró.
—Lucius, todos los omegas hacen nidos. — El medimago suspiró luego de hablar y el omega no pudo evitar sentirse más nervioso, se llevó una mano al vientre tratando de calmarse.
—Lo sé, por eso me pareció extraño. — El anciano serenó su expresión al escucharlo.
—Lo hacen en lugares que consideran seguros y aptos para criar a sus hijos, en última instancia lo harán donde puedan si no hay opción. Pero tú tienes una gran mansión con decenas de habitaciones, deberías poder sentirte lo suficientemente cómodo y protegido en alguna. — Y eso era lo preocupante.
¡Tenía un techo sobre su cabeza! ¡Y no cualquier techo! ¡Tenía toda la maldita mansión y decenas de habitaciones que podría usar! Era su casa ¿Por qué no se sentiría seguro? Sí, no podía mantener su aroma en cada lugar pero en un cuarto sí.
— ¿Crees que tenga que ver con el enlace roto? — Se le ocurrió de pronto, recordando la manera tan desordenada con la cual lo había roto.
—Creo que tal vez no te sientes cómodo en la mansión o… ya habías elegido un lugar, pero no has estado ahí. — La calma era palpable en la voz del medimago lo que lo ayudó a calmarse también.
—Antes vivía con él. — Recordó, después de todo según sus cuentas habían concebido al bebé en la habitación ¿Tendría que ver? Durante los primeros meses había considerado la casa de alfa como un hogar para ambos y la única razón por la cual no se había sentido incomodo los primeros días en la mansión fue porque tuvo fiebre por dos semanas.
—El nido es importante, te ayuda a descansar mejor. Los omegas no necesitan un compañero para armar uno, pueden tener un parto en un hospital y al volver suelen descansar en ellos con sus pequeños, es esencial para los primeros días ya que con su nacimiento lo más primitivo vuelve.
No te preocupes, Lucius. Si no los haces ahora lo harás a fuerzas en el último mes, aunque no será en el lugar ideal… pero será un nido. — Trató de sonar conciliador.
— ¿Por qué Remus también hizo un nido? — Frunció el ceño pero no pudo evitar la curiosidad en su voz.
—Porque siente que eres incapaz. — Explicó brevemente.
— ¡Oiga! ¡No soy un inútil! — Lucius gruñó por lo bajo recordando un poco de la pelea con Black, hizo una mueca tratando de no prestar atención a ellos pero si no podía hacer un nido decente mediante el instinto ¿Cómo diablos iba a saber cómo criar al bebé? ¡Había estado en el crecimiento de Draco! Pero no era lo mismo, no del todo.
Y además habían pasado casi veinte años de esos días ¿Cómo iba a recordar todo? ¿Remus se molestaría mucho en que tuviera ayuda de los elfos?
Aun tenían tantas cosas que discutir y no se habían dado el tiempo.
—Me refiero a incapaz por otras razones, como por ejemplo no estar en el lugar en el que realmente quieres armarlo. Su casa, su jardín o sus habitaciones son los lugares donde el alfa cree que estarás seguro y cómodo, no quiere decir que ese es el lugar que tú quieres pero él los hace como posibles.
Mayormente los alfas no siguen estos instintos, incluso se niegan a hacer nidos por considerarlo cosas exclusivas de omegas. — El medimago explicó de forma breve, Lucius no pudo evitar sonreír un poco.
—Remus siempre ha sido muy dulce. — Admitió acariciando dulcemente su vientre.
—Tal vez deberías ver cómo te sientes pasando unos días en su casa, al principio de todas formas vivirán casi juntos por el bebé. O puedes traerlo a la mansión, es algo que deben discutir juntos pero si van a hacer esto ambos… yo recomendaría que las primeras semanas vivieran juntos. El bebé se acostumbrara al olor de ambos y los reconocerá como padres. —
—Está bien… gracias por la información. — Asintió alejándose un poco.
—De nada, descansa Lucius. — Se despidió el anciano.
—Igualmente. — Suspiró y las llamas desaparecieron, el patriarca caminó a su cama y se sentó. Por suerte aun no le dolían los pies pero se sentía más pesado, acarició su vientre antes de recostarse.
Esperaba que todo resultara bien para ambos.
Se habían reunido para hablar de algunos detalles más en la asociación, las cosas parecían ir normales y además de algunas preocupaciones no había mucho de qué hablar.
La formalidad en sus reuniones por negocios era algo a lo que había terminado acostumbrándose pero eso no evitaba que sintiera cierta incomodidad en ellas. Aunque notaba que había algo diferente pero no podía decir que era.
Acomodó por décima vez su corbata, los trajes muggles eran cómodos y elegantes así que podía tolerarlos. Mientras él llevaba un pantalón y un saco grises, con una camisa blanca y una corbata de un gris más claro Remus se veía más sencillo con el color negro.
Acarició el colgante y corrió un poco su cabello rubio llevándolo hacia atrás de nuevo para que no lo molestara al leer los documentos.
— ¿Tienes graficas de esto? — Señaló una pequeña carpeta tratando de que su voz saliera lo más neutral posible, estar sentado y en silencio lo estaba poniendo ansioso en vez de cómodo como muchas veces anteriores.
Necesitaba que se movieran a otro lugar si quería calmarse.
—Sí, las tengo en el cuarto de archivos. — Remus asintió mirándolo.
—Me gustaría verlos. — Se levantó mientras hablaba. La oficina era grande y había dos puertas además de la de entrada, era algo inteligente que si o si tuvieran que pasar por su oficina antes de llegar a los archivos. Suponía que era un método de seguridad más además de las protecciones.
—Está bien, no hay problema. — ¿Tal vez era porque ambos estaban usando anti feromonas? Pero ya casi no estaban haciendo efecto, podía sentir el aroma del alfa levemente y el propio también.
Había una tensión que se había disuelto hace varias semanas. Lucius apretó los labios sin saber exactamente que pensar devolviéndole la sonrisa amable solo como reflejo. Espero que el licántropo saliera primero al pasillo y lo siguió, el pasillo solo tenía algunos metros antes de llegar a una segunda puerta que no hubo problema en abrir.
No pudo evitar mirar con curiosidad el interior, había estanterías y cajoneras contra la pared, nada parecía estar achicado. Había un escritorio bajo una ventana y no había ningún rastro de polvo.
—Está por aquí. — Lo vio caminar hacia uno de los muebles que había contra la pared pero él miró a su alrededor, se acercó a la estantería leyendo el borde de las carpetas guardadas. Todo parecía muy organizado y limpio, alzó su mano para sacar uno al notar la fecha más antigua ¿De quién había sido el lugar antes de Remus? Nunca había preguntado cómo había empezado en eso o desde cuándo, sabía que la guerra no había sido un buen momento para empezar un negocio así de ordenado.
Apenas sacó un poco de la carpeta cuando una mano se puso sobre la de él obligándolo a volverla a guardar, sonrió de lado algo divertido bajando su mano y apoyándola en el estante.
— ¿Qué es lo que buscas aquí, Lucius? — Remus apoyó su otra mano en la cadera del omega, casi tocando su espalda con su pecho pero manteniéndose en esa posición dejando la carpeta exactamente donde estaba.
— ¿Desconfías aun de mí? — Lucius se burló levantando con cuidado la mirada para no golpearlo, leyendo la fecha una vez más pero disfrutando de la calidez que sentía a través de la tela. Se dio vuelta con cuidado dejando que siguiera acorralándolo contra la estantería, mirando los ojos mieles directamente.
—No, solo tengo curiosidad. Sé que a pesar de todo no serías capaz de arruinar tus propios negocios. — El licántropo arqueó una ceja y el patriarca sonrió apoyando sus manos sobre el pecho del alfa.
— ¿Y solo crees que por eso no estoy jugando sucio? — Murmuró muy bajo y rodeó su cuello con sus brazos acercándolo más a él, recargándose un poco en la estantería. Era incomodo por los estantes pero eso fue algo que el alfa se dio cuenta, Lucius no pudo contener la pequeña sonrisa al sentirlo mover su mano por su espalda para apoyarla en su espalda baja para evitar que se apoyara contra el frío acero.
— ¿Por qué otra cosa podría ser? — Preguntó el menor dejando que se acercara, sus narices casi se rozaban en su cercanía, Lucius acarició un poco su espalda antes de deslizar una de sus manos por su hombro y su brazo manteniéndose en silencio unos segundos donde solo se escuchaba el suave sonido de las respiraciones de ambos.
El aroma era un poco más intenso, mezclándose en el ambiente.
—Porque me importas. — Llevó su mano a la muñeca derecha del licántropo rodeándola, solo presionando un poco sonriendo al sentir el brazalete.
—Lucius. — Susurró por lo bajo pero no lo apartó.
—Solo… no pienses de más en este momento. — Pidió antes de incorporarse, besando sus labios con suavidad, rodeándolo un poco más con sus brazos disfrutando del contacto. Suspiró de manera suave al sentir que lo atraía más hacia él y profundizó el beso gimiendo por lo bajo.
Su corazón latía con fuerza y no podía evitar el escalofrío que lo traspasaba, se sentía muy bien y correcto. Su aroma le encantaba y esa sensación cálida a comodidad y seguridad era difícil de superar.
Había extrañado mucho eso… su cuerpo contra el de él, sus brazos rodeándolo, sus labios sobre los suyos y la forma de explorarse que tenían.
Cuando se separaron miró a los ojos mieles, el patriarca respiró varias veces buscando las palabras que quería decir, presionó ligeramente su frente contra la de él dejando un pequeño beso en sus labios.
Y entonces notó que era lo que causaba tensión ante ello.
—Remus… yo…Quédate, quédate conmigo. — Apenas pudo terminar la frase cuando se escuchó que alguien tocaba la puerta, no pudo evitar el ligero gruñido y deslizó sus manos por los brazos del alfa apoyando su frente en su hombro, dejando que su cabello tapara su expresión.
Cualquier atmosfera se había roto y no podía evitar sentirse fastidiado, no sabía si tendría otra oportunidad para decirlo.
—Remus ¿Estás ahí? Me preguntaba si tenías tiempo para hablar. — La voz del patriarca Weasley se escuchó a través de la puerta y Remus se apartó un poco de él pero aun apoyando su mano en su espalda antes de responder.
—Sí ¿Puedes esperarme unos minutos en mi oficina, por favor? — El licántropo alzó la voz, la cual ni siquiera salió afectada. Lucius suspiró recargándose nuevamente contra la estantería a pesar de la molestia.
—Por supuesto. — Casi quiso hacer una mueca al escuchar al otro patriarca responder, apenas pudo escuchar los pasos alejándose ¿Por qué no lo escuchó acercándose? Tal vez podría haber puesto un hechizo silenciador o algo.
Eso pasaba por perderse en el momento.
—Weasley padre ¿Por qué no me impresiona? — Habló con desdén y se escabulló de los brazos del licántropo para dejar de estar contra la estantería acomodando mejor su saco, tratando de recomponerse sin poder evitar sentir molestia ante la interrupción.
—Lucius. — La voz de Remus estaba cargada con advertencia pero decidió ignorarlo.
—Está bien, puedes hablar con él mientras yo…— Paró mirando hacia un papel caído, debió haberlo hecho por casualidad por el aire que crearon al abrir la puerta pero él estaba seguro que eso no estaba. —Oh… Por Merlín. — Agarró el maldito papel y lo dejó en la estantería, sacando su varita y poniéndole un pequeño hechizo para evitar que eso se repitiera.
— ¿Qué sucede? — ¡Ja! ¿Qué no sucedía? ¿Qué nada saldría bien ese día? Esperaba que mejorara al salir, realmente lo esperaba.
—El abrió la puerta primero y luego retrocedió para tocarla, que modales. — Siseó furioso guardando la varita en su bolsillo, dándole la espalda al alfa en lo que trataba de tranquilizarse. No quería ir directo hacia al pelirrojo para pelear pero era exactamente lo que haría si no podía mantener su mal genio bajo control.
—Lucius. — Ignoró el tono de advertencia de Remus una vez más y buscó en el bolsillo de su saco parpadeando al notar que solo estaba su varita. Buscó en los bolsillos del pantalón notando que no había traído el anti feromonas.
—No lo traje. — No pudo evitar el pánico mientras sacaba su varita y buscaba de nuevo en sus bolsillos, dejándola a un lado.
—Podemos usar un hechizo. — Remus sacó su varita y deshizo las feromonas de ambos, Lucius negó con la cabeza sabiendo que eso solo lo hacía con las de ese momento. No pudo evitar sentirse estresado.
— ¡Eso solo las borra en este momento! — Ni siquiera le importó si una persona en la oficina podía escucharlos, esperaba que hubiera hechizos de privacidad en ese salón. Agarró su varita con fuerza dando un paso hacia atrás para alejarse más de la puerta.
— ¿Qué es lo que te da miedo? Son enemigos hace años, seguro se dio cuenta que eras un omega hace bastante. — Remus lo miró algo confundido.
— ¡No se trata de esto! Ya huelo como omega en espera ¡No es algo que pueda tapar! — Ni siquiera había pensado demasiado en ello, los había usado en ese alfa inepto pero sabía que el chiquillo no podría diferenciar nada ¡Pero Weasley era un sangre pura! Traidor a la sangre pero sangre pura al fin y lo sabría.
No le gustaba darle esa información a alguien que no le caía bien y con el cual había tenido peleas verbales y físicas en el pasado.
—No sé porque te preocupa tanto. — Remus se le acercó apoyando una mano en su cuello, ese gesto antes lo hubiera tranquilizado pero sus palabras solo lo hicieron erizarse y apartarse.
—Es fácil para ti decirlo, no eres tu quien está llevando al bebé. — Acusó gruñendo por lo bajo, demasiado avergonzado para admitir todo lo que pasaba por su mente.
—No fui yo quien te trajo aquí y te besó. — Respondió el menor frunciendo el ceño.
— ¡Tu seguiste! Podrías haberme apartado, pero nunca lo haces. — Le recordó sin saber porque habían llegado a ese momento.
—Mira, has lo que quieras. — Se apartó el alfa negando con la cabeza caminando a la puerta de salida. Lucius respiró profundo y se pasó la mano por el cabello, agarrando un mechón entre sus dedos.
—Es un alfa. — Admitió al fin, muy bajo.
Tenerle miedo a un hombre que estaba debajo de él era inaudito ¡Alguien como Weasley! Pero ahí estaba, sintiéndose totalmente estresado ante la idea de enfrentarse.
—Pero tiene un enlace ¿Recuerdas? No es peligroso. — Lucius desvió la mirada tratando de controlar ese miedo irracional, envolviendo su vientre con un brazo y dando algunos pasos hacia atrás. Se tensó cuando Remus volvió a acercarse y acarició su espalda poniéndose a su lado, el omega no pudo evitar apoyarse contra su costado. —Está bien, está bien… puedes usar mi saco. Tiene mis feromonas…— Susurró, Lucius arqueó la ceja antes de mirarlo.
—Eso será más incriminador, lo sabes ¿Verdad? — Se burló un poco, separándose ligeramente sin apoyarse ya en él. No podía evitar que el hecho de que no le importara particularmente que sus amigos supieran lo hiciera sentir bien, nunca habían hablado de algo realmente serio y por ello no había necesidad de decirlo a nadie más, sobre todo por parte de Remus.
—Ya nos vio besándonos, nada puede ser peor. — El alfa le sonrió y Lucius resopló levemente sintiéndose algo divertido pero terminó por asentir. Ambos se separaron y el rubio se quitó el saco gris luego de extraer su varita, Remus besó su cabeza antes de quitarse el propio y ayudarlo a ponérselo, dejando el saco gris en el perchero. —Ya está, no era tan difícil ¿Verdad? — Sonrió ligeramente al escucharlo.
—Pensé que te gustaría negarlo. — Admitió sacando su varita para amoldar mejor el saco a su figura, su embarazo no era demasiado notorio si sabía cómo cambiarlo.
—No es como que si planeara cambiar sus recuerdos o algo así. No me avergüenzo de lo que tuvimos. — Remus le sonrió acariciando su cuello suavemente, atrayéndolo hacia sí. El omega se dejó inclinando un poco su cabeza hacia él, sintiendo un escalofrío al sentir como acariciaba el lugar donde alguna vez estuvo la marca.
— ¿Y esto es solo un recuerdo de lo que tuvimos? — Murmuró bastante suave, Remus suspiró y dejó un pequeño beso en sus labios antes de apartarse, Lucius lo miró algo confundido.
—Lo hablaremos al salir. — Dijo al fin, el patriarca casi quiso rodar los ojos pero se contuvo. No quería alargar la charla pero él también había escapado infinidad de veces algo así. Y aunque no lo dijera, también estaba asustado de como terminaría todo eso.
—Podría quedarme aquí. — Ofreció el patriarca, pensando que debió haber traído su bastón.
—No, no tiene un lugar para sentarse y es frío. — Pudo decir que había varios hechizos que ayudarían pero sabía que no lo haría cambiar de opinión.
—Weasley pudo elegir un mejor momento para aparecer. — Resopló caminando a la puerta y abriéndola, escuchó la pequeña risa de su pareja y sonrió acomodando mejor el saco sobre si, el aroma era agradable y sentía que lo calmaba.
Apoyó una mano en la baja espalda del omega mientras caminaban en el pasillo, adelantándose solo unos pasos para abrir la puerta. Enseguida notó la falta de feromonas de su amigo y supo que había estado usando anti feromonas, tal vez por ello no notaron su presencia cuando abrió la puerta.
Arthur los miró con una sonrisa un poco nerviosa, como que si no supiera que decir. Remus no pudo evitar mantener su mano en la espalda baja del omega sintiéndose más seguro de esa forma.
—Arthur, Lucius me estaba acompañando. — Presentó sintiéndose un poco tenso, la inseguridad que había sentido el patriarca al encontrarse con un alfa con quien no se llevaba bien lo había tomado por sorpresa. Había pensado que no había un real problema pero notaba que incluso él se estaba sintiendo incómodo.
—Weasley. — Lucius sonó desdeñoso, aún era sorprendente cuanto desprecio podía caber en solo mencionar un apellido.
—Malfoy. — Arthur solo lo saludó con un pequeño asentimiento, ninguno se acercó al otro para estrechar su mano y Remus lo agradeció. Acarició un poco la espalda de Lucius tratando de calmarlo.
—Bueno yo me retiro… nos veremos cuando salga, señor Lupin. — Lucius se apartó de él caminando hacia la puerta, Remus no pudo evitar seguirlo parándolo a pocos pasos.
— ¿Dónde te quedaras por mientras? — Preguntó por lo bajo, notando como Arthur miraba hacia otro lado.
—El lugar es bastante grande, puedo dar una vuelta. — Remus no pudo evitar fruncir el ceño ligeramente, había muchos betas, omegas y alfas en las instalaciones. Pensar que Lucius podía cruzarse con alguno no le gustaba del todo, sabía que el patriarca podría defenderse con facilidad pero no quería arriesgarse.
Al notar la manera curiosa con la que el pelirrojo miraba a su omega no pudo evitar ponerse en su línea de visión para que ya no pudiera verlo acercándose más a la puerta de salida a donde Lucius se dirigía, antes de que pudiera abrirla lo detuvo.
Miró hacia Arthur y luego a Lucius, suspiró ligeramente.
— ¿Arthur, te importa si hablamos afuera? Lucius llegó primero y…— Ni siquiera tenía una excusa, pero todo parecía más seguro así. El patriarca de todos modos no podía ir hacia los archivos y realmente quería confiar que no habría trampas esta vez.
—No, no hay problema. — Ambos se apartaron de la puerta, Arthur le sonrió antes de salir demasiado rápido notoriamente incómodo. Remus miró de nuevo al rubio sin poder pasar por alto su sonrisa casi de triunfo, sonrió algo divertido por ello.
—Quédate aquí, no creo que puedas estar mucho tiempo parado. — presionó su mano en su cadera besando su mejilla, el patriarca tocó su rostro con un dedo.
—Solo tengo cinco meses y algo, estaré bien. — Se burló, Remus asintió. No podía evitar ser cuidadoso, parecía que no solo con Sirius iba a empezar a comportarse así.
Esperaba que eso no le trajera problemas en la boda de los muchachos, debía encontrar una forma de controlarlo.
Tal vez era otro instinto que se potenciaba por ser hombre lobo, nunca había escuchado a los padres decir que eso sucedía.
—Bien, ya regreso. — Besó su frente antes de salir, cerrando la puerta tras él. Lucius no parecía sufrir demasiadas molestias pero también sabía que no debería dejar de estar atento, el patriarca era lo suficientemente bueno tanto para fingir que no le dolía como para dramatizar el dolor.
Miró hacia Arthur y ambos empezaron a caminar, había logrado enseñarle al patriarca algunas cosas que sabía de los muggles y había sido un buen apoyo en saber cómo manejar a tantas personas que trabajaban.
— ¿Son socios hace mucho? — Preguntó al fin el pelirrojo, Remus suspiró sabiendo que el primer tema al parecer sería la presencia de Lucius en su oficina.
—Solo hace… ¿Tres meses? Casi cuatro, creo. Estaba para una reunión de rutina. — Trató de que su voz no lo traicionara, mirando a Arthur con cuidado.
—Nunca pensé que lo encontraría aquí contigo. — Admitió el patriarca, Remus asintió. No había esperado que Lucius volviera así pero había sido una buena sorpresa después de todo, había sido una forma extraña pero inteligente, aunque demasiado enrollada para su gusto.
—Lamento no haberlo mencionado. — Se disculpó, sabía que ambas familias no se llevaban bien y no pretendía mezclarlas.
—No te preocupes… entonces él ¿Fue con quien te enlazaste, verdad? El que rompió el vínculo. — Habló de pronto el mayor, Remus lo miró algo sorprendido parando.
— ¿Sabías que era un omega? — No era lo que quería preguntar, pero fue una reacción reflejo. No sabía porque se sentía tan atacado por una simple frase.
—Desde hace tiempo, sí. Aunque no evitó que peleáramos demasiadas veces, siempre ha sido bueno con sus feromonas así que tenía algún grupo babeando por él sin si quiera darse cuenta de su segundo género. Algunas veces tuvimos peleas físicas, no estoy muy orgulloso de ello. — Admitió el patriarca pasándose la mano por el cuello en señal de cansancio, como que si solo pensar en Lucius fuera un trabajo pesado.
— ¿Qué te hace creer que con él fue mi vinculo? — Trató de mantener su tono lo más normal posible pese a todo, sonriendo un poco.
—No imagino a nadie más que podría dejarte exponiéndose a que ambos salgan lastimados por no beber las pociones anteriores. — Admitió y el menor no pudo evitar mirar hacia otro lado. Tampoco había imaginado que todo terminaría así, había pensado que la ruptura sería más suave físicamente pero Lucius era muy bueno en sus salidas y entradas en su vida.
—Lucius es complicado. — Asintió sin querer explicar mucho más.
—Así que están juntos. — Arthur lo miró con curiosidad.
— ¡No! Bueno… no lo sé. — Remus se removió incomodo llevando su mano hacia el brazalete, había empezado a utilizarlo y lo había llevado aunque sabía que Lucius vendría ese día.
— ¿El bebé es tuyo? Tu aroma pudo haberlo tapado, pero tengo muchos hijos y creo que puedo distinguir un omega en espera. — Sonrió ligeramente, Remus lo miró con sorpresa sin saber muy bien que decir a eso.
—…— se mordió el labio mirando hacia el suelo, luego volvió su vista hacia el mayor —Si, el bebé es mío. — No había razón para negarlo ya que se enterarían de todas formas cuando en tres meses trajera un bebé rubio en brazos. No iba a poder ocultar mucho tiempo lo que los unía y esperaba que los diarios lo ignoraran.
— ¿Estás seguro? — La pregunta misma lo hizo sentir ofendido, trató de no gruñirle y asintió con vehemencia.
—Sí, Arthur. — Su voz casi sonaba peligrosa y se había tensado, no iba a dudar de eso.
—Oh, felicidades. Siempre el embarazo cambia físicamente a los omegas, pero emocionalmente e instintivamente a los alfas, si un alfa no quisiera pasar por esa transición no debería estar en contacto con el omega.
Pero supongo que tú ya lo tienes resuelto… de lo que quería hablarte era otro asunto…— Escuchó atentamente asintiendo e intercambiando algunos comentarios, pronto la tensión que se había creado se derrumbó.
Era bueno hablar con el patriarca Weasley, no había tenido mucho contacto con la familia por su trabajo y porque sus formas de distraerse mayormente eran desde la seguridad de su hogar. Además con lo paranoico que se volvía prefería no meter a sus amigos en esto, sobre todo no a los alfas de los cuales había empezado a desconfiar. Sabía que era una sensación latente e instintiva, los alfas podían tratar de dañar al bebé o a su pareja, y aunque Arthur tenía un enlace duradero su aversión por Lucius lo ponía nervioso.
Cuando se despidieron Remus le pidió que guardara el secreto del bebé por ahora, ya que aún no tenía planeado decirlo.
—No te preocupes, no diré nada. Todos están más preocupados sobre lo que llevaran a la boda o el regalo que darán que cualquier otra cosa.
Por cierto, ten mucho cuidado. Eres un hombre y sabes tomar buenas decisiones, pero Malfoy es un hueso duro de roer. — Advirtió y Remus no pudo evitar sonreír.
¿Hueso duro de roer? Sí que lo sabía, sabía lo terco, caprichoso y voluble que podía ser su omega.
—Lucius siempre ha tenido tintes de peligro y los conozco, aunque gracias por la preocupación. — Respondió tratando de ser amable.
—Supongo que a veces es el peligro lo que lo hace más divertido ¿No? Nos veremos pronto. — Arthur le dio algunas palmadas en la espalda antes de dirigirse a la salida.
—Hasta luego. — Se despidió y lo acompañó hacia la salida bastante pensativo, la sobreprotección que estaba empezando a sentir por Lucius era casi abrumadora y recién estaba por llegar al sexto mes ¿Qué pasaría en un mes más? ¿O en dos?
Sirius no tenía un enlace y empezaba a preocuparse que pronto vería a su amigo como un potencial peligro.
Tal vez debería hablarlo con el medimago y preguntarle a Severus si tenía alguna poción que pudiera ayudar, parecía una de las mejores opciones.
Lucius había aprovechado el tiempo para hojear algunos papeles que había en el escritorio y para ver la oficina más a fondo, había preferido no sacar ni abrir los cajones porque estaba seguro que tenían algún hechizo de protección.
Se sentía nervioso, tanto por la conversación que había sido interrumpida como lo que pasaría a continuación. Remus seguía hablando con Arthur afuera y habían pasado varios minutos de su hora de salida, estaba seguro que los trabajadores estaban cambiando el turno.
Acarició su vientre de manera distraída sentándose mejor en la silla, acomodándose para evitar sentir molestias.
—Espero que no hayas revuelto mi oficina leyendo todo. — Bromeó el licántropo cuando al fin volvió a entrar, Lucius le sonrió algo burlón antes de levantarse y negar con la cabeza.
—Hora de ir a casa. — Estaba nervioso por ello pero trató de disimularlo lo mejor que podía.
—Oh, tienes razón…— Remus buscó algo en el escritorio. —Déjame que ordeno algunos papeles y vamos ¿Volverás a Malfoy Manor? — Preguntó sin mirarlo. El omega suspiró negando con la cabeza.
—No, te acompañaré a casa. — Sonrió un poco acomodándose de nuevo su corbata y su cabello, tratando de verse en alguna superficie que lo reflejara.
—No hace ninguna falta… no puedes aparecerte ¿No? — Remus alzó la mirada, Lucius pudo notar la preocupación en su tono.
—La poción ayuda hasta el sexto mes de embarazo para disminuir los riesgos. — Repitió lo que Severus le había dicho, su embarazo no era de riesgo y estaba bastante bien de salud, así que aun podía utilizar esa poción.
—Ya casi estás sobre el sexto mes, creo que no deberías arriesgarte. — Remus frunció el ceño y el omega suspiró.
— ¿Red Flú? — Tanteó el terreno.
—Creo que sería mejor. — Le sonrió el menor mucho más calmado.
—Tengo algo que mostrarte en tu casa así que no te dejare descansar mucho. — Advirtió el omega.
—Tú nunca me dejas descansar. — El Gryffindor sonrió algo divertido y Lucius resopló ligeramente, sentándose en otra silla frente al escritorio. Miró al menor leer y ordenar algunos papeles, sabiendo que no era el mejor momento para abrir esa conversación. Cuando notó que ya casi había terminado apoyó su mano sobre la de él haciendo que Remus levantara su mirada para verlo.
—Hoy apareciste en el tapiz. — Habló tratando de mantener su tono tranquilo, aunque sentía el calor subiendo por su cuello.
— ¿Qué? — Remus lo miró confundido.
—En el tapiz familiar, apareciste. Aun la línea del bebé está a la mitad pero ya hay una que nos une, supongo que no tendré que entrar más en esa sala si no quiero enterarme si es un niño o una niña. — Sonrió ligeramente, presionando más su palma contra el dorso de la mano del licántropo.
— ¿Por qué? — Remus parecía sorprendido, Lucius no tenía idea si de una buena o mala forma pero trató de no hacer mucho hincapié en averiguarlo.
—Porque antes de que nazca solo pone "Srta o Srto" antes del apellido, es hasta que le pongamos un nombre exacto que no se cambia. — Explicó, había sido una gran sorpresa pasar por el tapiz y notar que el nombre estaba ahí, sus ancestros estarían furiosos pero él no pudo evitar sentirse bien. A pesar de todo, una línea aun los unía.
—Wow, no había pensado que mi nombre aparecería. — Admitió el menor, mirándolo aun con sorpresa.
—Me alegra que aparezca. — Lo miró a los ojos mientras hablaba, aun manteniendo su mano tapado por la suya.
—A ustedes no los dejan mentir sobre la paternidad ¿Eh? — Remus bromeó ligeramente.
—Supongo que por si tenías dudas podría mostrártelo y…— no continuó cuando Remus volteó su mano para poder entrelazar sus dedos, Lucius miró a sus manos y luego a su rostro, sin poder evitar sentir sus mejillas algo rojas cuando le sonrió con ternura.
—Nunca dudé que fuera mío, Lucius. — El licántropo habló cariñosamente, Lucius respiró profundo agarrando más su mano odiando que los ojos se le llenaran de lágrimas ¡Oh, maldita sea! Las hormonas eran una patada en el orgullo ya roto.
—Vamos a tener un bebé. — No pudo evitar que su voz saliera un poco rota, así que con la otra mano sostuvo el colgante tratando de recomponerse. Miró hacia sus manos y la mesa respirando profundo varias veces para tragarse las lágrimas.
Se había quedado demasiados minutos admirando su nombre unido al alfa, se había sentido emocionado aunque no quisiera decir mucho. Le recordaba que de alguna manera estaban unidos y lo seguirían estando, fuera lo que fuera que pasara.
—Va a ser hermoso. — Susurró el licántropo aun sonriéndole con dulzura.
—Vas a ser un buen padre. — Murmuró el patriarca, tratando de recomponerse pero aun sintiendo un ligero temblor en su voz.
—Tú también lo serás. Uno muy bueno. — Remus alzó su mano y besó sus nudillos, Lucius lo miró a los ojos sin saber muy bien cómo responder a ello.
—Creo que me ganaras en eso, eres más cariñoso. — Habló bajo, estaba un poco asustado por ello. No sabía si lograría criarlo bien o si sería una mala influencia constante. No quería que su hijo o hija sufriera por malas decisiones que provinieran de él.
O que terminara odiándolo por quien había sido y por sus decisiones en la guerra.
—Y tú bastante consentidor. — Remus volvió a besar sus dedos haciendo que volviera en sí, sonrió un poco disfrutando de su atención.
—Y conservador. — Sonrió de lado.
—Ningún padre es perfecto, Lucius. Ni siquiera yo lo seré así que podemos hacer esto juntos. Si quieres quedarte… lo haremos bien.
No importa lo que los demás digan, serás un buen padre y la mejor persona con la que podría criar a nuestro hijo. — Apretó ligeramente más su mano, Lucius lo miró sorprendido sintiendo un nudo en la garganta. Trató de retroceder pero el licántropo no soltó su mano así que las mantuvo juntas.
—Yo…— Ni siquiera estaba seguro de lo que iba a decir o lo que tenía que hacer.
—Se lo que Sirius te dijo y no es cierto. Antes de que Voldemort regresara tomaste buenas decisiones respecto a Draco, si, fue un chico… egocéntrico y molesto, pero James y Sirius también lo fueron. Y James tenía a los padres más dulces del mundo mágico y era peor que Draco.
Tú tienes más experiencia en esto que yo, es tu segundo hijo y este es el primero que yo tengo. Así que lo haremos bien. — Remus sonaba muy sincero y no había dejado de agarrar su mano o mirarlo a los ojos mientras hablaba.
—…— No pudo quitar su mirada de sus ojos, asintió y miró a sus manos unidos sonriendo sin poder evitarlo —Gracias. — Habló sinceramente agarrando más su mano, no sabía lo mucho que lo había afectado hasta saber lo que realmente pensaba, la duda había estado ahí pero él parecía calmarlas. Podría estarle mintiendo, lo sabía, pero prefería pensar que Remus era lo suficientemente sincero en esto.
—No hay de qué. De todas formas aun ni siquiera sabemos lo que pensará de mi licantropía. — Le recordó, Lucius asintió ligeramente.
—Bueno, si pudiste hacer que cambiara de opinión... creo que podrías hacerlo con quien quisieras.
Además no sabemos si heredará el mismo conflicto o no. — Trató de quitarle importancia pero era algo que parecía que ponía nerviosos a ambos.
—Realmente espero que no… aunque si no lo son eso no quiere decir que mis nietos o alguien más adelante no tenga la maldición. Es algo de mí que me gustaría no pasar a otra generación. — Remus suspiró y soltó su mano con cuidado pero el patriarca volvió a agarrarla, presionando sus manos juntas y mirándolo a los ojos.
—Tienes otros atributos que podrías pasarles, lo resolveremos. Y lidiaremos con el problema si se presenta. — Sabía que dejar las cosas de lado era necesario para avanzar, mientras el problema no se presentaran no tendrían que pensar específicamente en él.
Ambos se miraron a los ojos por varios minutos, el patriarca acariciando su mano con su pulgar, el licántropo le sonrió y se incorporó para besar su frente antes de soltarlo.
—Bueno, es hora de volver a casa. — Lucius vio al menor levantarse para guardar los papeles, lo esperó parándose y sonriendo al notar que traía su saco en sus manos.
—Estaba demasiado cómodo con el tuyo que olvidé completamente que me quité el mío. — Agarró su prenda pero sin hacer ningún amago por quitarse la que traía puesta.
—Es porque tiene mi aroma. — El alfa le sonrió algo orgulloso.
—Tu aroma siempre ha sido embriagante. — Admitió notando como Remus prefirió no seguir con esa conversación, se encogió de hombros y se adelantó, esperando a que pusiera los hechizos de bloqueo antes de que continuaran. Sonrió algo divertido cuando el alfa volvió a apoyar su mano en su espalda baja, sabía que estaba bastante nervioso de con quien podrían encontrarse y eso le agradaba, sentir su protección lo hacía sentir más seguro a pesar de tener su propia varita y poder cuidarse solo.
Tal vez solo disfrutaba de ser mimado.
Caminaron hacia la chimenea y sonrió al ver que era lo suficientemente grande para ambos, dejó que fuera el alfa quien agarrara el polvo Flú y solo acomodó un poco su ropa apegándose más al costado de su compañero. Remus lo rodeó con un brazo y él se dejó hacer, permitiéndose estar más cerca.
Agradeció ser sostenido cuando apenas llegar se sintió algo mareado por el movimiento, se separó un poco dando unos pasos dejando su saco sobre el sillón.
En casa.
No era su casa, pero se sentía como si fuera
.
Gracias por leerperdon por la tardanza ya tengo que hacer proyectos de la Universidad :cEste capítulo iba a ser mas largo para que el proximo sea la boda de los muchachos pero no se pudo así que tendremos otro cap más antes de la boda.¡miles de gracias por leer!
Cristine Malfoy: Remus y Sirius ya hablaron de ello y quedo una advertencia bien clara. tal vez Siri deberia enfocarse mas en Sev XD
Juliettwatson: Si! luc esta en espera XD bueno aqui confeso que fue mas por Sev que por Rems que se molesto con Lucius
Pinky: Sirius estaba más enojado por Sev que por Remus pero mezclo ambas cosas al atacar a Lucius. el cual no es una persona inocente pero tienes razon si alguien lo escuchara podria ser un escandalo :0
Sirius tardara un poco mas en enterarse lo mucho que Sev tuvo que ver y veremos que tal. Aunque ahora sigue picado por el hecho de que el pocionista le presta mucha atencion al rubio -su mejor cliente XD-
Remus aun no se ha decidio del todo si quiere arriesgarse o no : 0
Cissy aparecera de vuelta pronto :D
Y no, no le paso nada al bebé
¡Besos! :D
