Hola a todos aquí les traigo una historia que hace milenios quería publicar y espero que les guste.
+Digimon no me pertenece, todos los derechos reservados a su creador y Toei Animation.
Espero que les guste.
Esta historia trata de reencarnaciones, así que, espero que les guste.
Tadashi Yagami=Taichi Yagami.
Saori Takenouchi= Sora Takenouchi.
Yadiel Ishida = Yamato Ishida.
Taichi Yagami y Takuya Kanbara son primos en esta historia.
Sin más ¡comencemos!
~Año 1400~
—No lo puedo creer.— Un chico de veintiún años, piel bronceada, ojos cafés y un castaño cabello alborotado pasó sus manos por su frente, totalmente preocupado. Suspiró. Ya no había nada que hacer, todo se había acabado, todo había terminado tanto para los muertos como para los vivos, ahora los imperios de alrededor aprovecharían la conmoción para apoderarse de su reino. Bajó la mirada triste. Todo por lo que habían luchado no había valido la pena.
La alianza Darkness o mejor conocida de los reinos oscuros por ser una alianza de reinos crueles y despiadados había atacado en el día menos indicado para ellos, ya que, los habían pillado con la defensas bajas, habían atacado en el día de la boda de su hermana, la princesa Hilary Yagami del reino de Helder, y la habían asesinado junto a su amado Takeshi Ishida. Posterior a aquello la batalla de aquel día comenzó y al no estar listo, el comandante del ejercito Tetsuya Kanbara había sido había sido asesinado, dejando a su querida esposa, Itzitery Orimoto sola esperando el nacimiento del hijo que llevaba en su vientre. La princesa de Solarium había muerto a causa de la gema del Alma que quería poseer el príncipe principe Keith Minamoto viudo.
—Entiendo tu preocupación.— Habló una chica de piel bronceada, ojos ámbar y cabello rojo— Extraño mucho a Dakaria, y Yadiel está igual de triste, desde la muerte de Takeshi.
Tadashi Yagami hizo una mueca— Aún no puedo creer todo lo que ocurrió.— Y era verdad, si no lo hubiera visto no lo hubiera creído. Dos de sus aliados los habían traicionado sin explicación alguna y se habían unido con la alianza de Darkness— Nunca hubiera esperado que esto ocurriera y mucho menos lo hubiera esperado de Reiko.
Reiko Nonaka, una de las mejores amigas de su hermana, había contribuido en la tragedia que había ocurrido.
—Saori dime...¿qué vamos a hacer ahora?— El Yagami le preguntó a su mejor amiga de la infancia.
—Ahora nada.— Un hombre de piel morena, cabello castaño y ojos azules entró al lugar.
—Señor Gennai...— Los dos jovenes de veintiun años miraron al hombre sorprendidos.
—Sus majestades, Tadashi Yagami y Saori Takenouchi.— El hombre hizo una pequeña reverencia— Disculpen por entrometerme en su conversación, pero, em enteré de los tristes acontecimientos que transcurrieron en mi ausencia.
Tadashi hizo una mueca.
—Pero, tengo la solución a nuestros problemas...— Contestó el hombre de su chaqueta sacó una especie de medallón con forma de sol en el centro— Lo que ha ocurrido es triste para todos nosotros, ya que, ustedes saben que luego de perder la guerra nuestra especie estará en peligro. Pero, todavía hay una forma de salvarnos.
El Yagami miró el medallón extrañado.
—¿Cuál sería esa solución?— Preguntó Tadashi sin entender.
Gennai sonrió— Podemos volver a empezar.
—¿Volver a empezar?— Cuestionó Saori sin entender.
—Si.— Asintió.
—¿Cómo?
—Simple.— Respondió el hombre— Con una reencarnación.
Tadashi y Saori cruzaron miradas sorprendidos, ya que, eso sonaba...loco.
Gennai simplemente alzó una ceja, sin más movió rápidamente el medallón y musitó la siguientes palabras— Mohr kirin hişê we dê rojek ji xew şiyar bibe.— Y sin explicación alguna ambos chicos comenzaron a sentir un fuerte dolor de cabeza que los obligó a cerrar sus ojos y caer al suelo. Gennai simplemente hizo una mueca, los chicos de un momento a otro dejaron de respirar y supo en ese entonces que todo recién estaba comenzando.
Levanté mi mirada y no pude evitar sentirme diferente.
Era de noche, el cielo azul marino era iluminado por millones de estrellas y una hermosa Luna llena que se reflejaba en el gran lago frente a mí. Una suave brisa hizo que los árboles de alrededor se alborotaran, una música suave se escuchaba a lo lejos. No pude evitar sonreír al sentir como mis mechones de cabello se elevaban por el viento. Di unos pasos hacia el lago y al hacerlo pude ver mi reflejo en él. Mi rostro estaba cubierto por un antifaz color rojo con bordes dorados dejando ver solo mis ojos, miré mis ropas, eran extrañas, un abrigo rojo, largo con bordes dorados, unos pantalones negros y zapatos negros, pero, raros, mejor dicho antiguos.
Una mano apareció frente a mi llamando mi atención, así que, procedí a mirar al dueño o dueña de ella, encontrándome con unos hermosos ojos verde rodeados por un antifaz color lavanda que hacían juegos con su vestido, llevaba un vestido rosa lavanda y largo—¡Vaya! De verdad aun no me creo que hayas aceptado venir hasta este lugar.
—¿Tenía otra opción?— Pregunté y sonreí.
—Bueno, podías quedarte en tu casa.— Contestó la chica.
—¿Y perderme la gran oportunidad de bailar contigo?— Pregunté extrañado y alcé una ceja— ¡Para nada!
Y sin esperar mucho me acerqué a ella para tomar ambos comenzamos a bailar con el ritmo de la música, dando giros, sonriendo, disfrutando del momento, mirándonos fijamente a los ojos, como si estuviéramos hipnotizados en la mirada del otro.
Esos ojos.
No podía dejar de mirarlos, no podía desviar la mirada, eran tan verdes y llamativos. Hice una mueca cuando la canción terminó, y la chica tuvo intención de retirarse—Espera...— Rápidamente agarré su brazo de la chica y la acercó a él— No te vayas.
—Lo siento, pero, ya no me puedo quedar y lo sabes...— Contestó la chica.
—Por favor, no te vayas.— Nuevamente musité, pero, esta vez fue imposible detener a la chica, ya que, de a poco ella se comenzó a alejar.
—¡Takuya Kanbara!—Gritó su madre bastante enojada, mientras daba unos pequeños golpes a la puerta de su habitación—¡Despiértate, llegarás tarde a la secundaria otra vez!
El moreno chico de 16 años abrió los ojos con pereza y un poco enfadado al escuchar el imponente grito de su madre, quién no ocultaba su descontento con la irresponsabilidad de su hijo. Takuya suspiró frustrado "no quiero levantarme" y dio unas vueltas en su cama intentando despegarse de sus mantas que -según él- no lo dejaban ir. Quería seguir durmiendo, o mejor dicho soñando con aquella chica misteriosa que aparecía constantemente en sus sueños.
Hizo una mueca.
Que tristeza que sea solo un sueño.
Pensó.
Nuevamente suspiró Takuya Kanbara, ya que, sin duda tenía mucho sueño, pero, no podía darse el lujo de seguir durmiendo debía ir a clases y según sus padres, mientras tuviera un buen rendimiento académico en la secundaria podría seguir jugando futbol.
Así que, sin esperar más el chico se levantó de su cama, se dirigió a su armario y en menos de diez minuto ya estaba vestido con el uniforme de la secundaria Shibuya.
"La historia se remonta hace más de quinientos años atrás, casi en la Edad media en los años 1400, donde en cierto lugar de Asia existían reinos en alianza, entre ellas dos alianzas se destacaban por ser bastante poderosas, eran conocidas por su riqueza, poder y la gran confrontación que tenían entre ellas. El reino de Solarium lideraba la alianza de Helder era el más poderoso de todos, debido a eso miles de reinos a su alrededor intentaban hacerle frente, pero, no podían, ya que eran muy fuertes, ya que, eran liderados por las conocidas Solary Queen y Princess Angel Lumiere"
—¿Solary Queen y Angel Lumiere?— Preguntó Hikari Yagami sorprendida al leer aquellos nombres tan extraños.
Rika simplemente hizo una mueca y suspiró— No sé porque pierdes tu tiempo leyendo esas cosas.
—Rika tenemos examen a fin de semestre.— Respondió la castaña Yagami.
—Lo sé, pero, realmente no le encuentro sentido a ese libro.— Respondió la Nonaka— ¿No se supone que la clase de Historia debería hablarnos de la historia del mundo? No de un cuento de hadas como ese.
—Que esta historia no sea conocida mundialmente no significa que sea de hadas.— Esta vez insistió cierto chico rubio de ojos azules llamado Takeru Takaishi.
Rika hizo otra mueca— Para ti es fácil justificar el hecho de que tengamos que leer porque te gusta leer, pero, hay personas como yo que no nos gusta leer.
Tk negó con la cabeza ante el pesimismo de su amiga y sin más se acercó al libro que sostenía Hikari— Este libro es genial. Solary Queen y Princess Angel se conocen como las primeras monarcas absolutas mujeres que existieron en la historia, antiguamente se creía que las mujeres eran débiles pero luego de informarme en varias fuentes de este libro pude verificar que aquellas chicas fueron capaces de desafiar a sus antecesores para que...
—Disculpa por interrumpirte Tk, pero, la verdad no me interesa mucho de que trata esa cosa.— Rika interrumpió al rubio. Tk simplemente rodó los ojos.
Hikari cerró el libro e hizo una mueca para recorrer el salón el salón con la mirada buscando a cierto chico de piel morena y ojos chocolates.
—Takuya aún no llega.— Pensó la castaña.
Mientras que en el pasillo.
Cierta chica rubia de piel pálida y ojos esmeraldas miraba a todos lados un tanto desorientada.
¡Genial!
Pensó.
Era su primer día de clases en su nueva secundaria y llegaría tarde a su primera clase, ya que, estaba perdida.
Mientras que a unos metros cierto el chico Kanbara venía corriendo los más rápido posible. Llegaba tarde y ya era tercera vez en esa semana ¡El profesor lo regañaría nuevamente! El chico estaba corriendo tan rápido y centrado en su objetivo de llegar al salón que no tomaba atención de las personas que pasaban ante él o junto a él, tanto así que no se percató de la presencia de la rubia que terminó chocando contra ella y ambos cayeron al suelo.
—¡Auch!— Exclamó la rubia adolorida.
Takuya hizo una mueca y abrió sus ojos, ya que los había cerrado por el impacto. Pero, apenas hizo esto su mirada se clavó en unos hermosos ojos verdes.
Primer capítulo espero que les guste, los protagonistas son todos, si se puede decir así, cada uno tiene su propia historia, así que, ya veremos que sucederá.
Comenten!
Los quiero mucho!
