Suspiró por lo bajo sintiendo los besos en su cuello, no había vuelto a dormir en Malfoy Manor desde que habían vuelto y eso había logrado calmar los ánimos de ambos. Aun rompían más de un collar de cuero por día y Remus casi se había quedado sin un diente cuando por casualidad mordió el de metal, aunque eso había logrado aplacar el instinto.

Sabían que tardarían de más en la ducha y por ello se habían despertado casi a las cuatro de la mañana, no podía quejarse de no haber dormido casi nada porque ambos se habían salido del plan original así que ahí estaba, más dormido que despierto sintiendo el agua sobre su cabeza y su cuerpo presionado contra el otro.

Sonrió solo un poco al sentir otro pequeño beso en los labios y lo abrazó.

Habían tenido que lidiar con las notas en los diarios, aun cuando se acercaba la boda del salvador del mundo mágico había algunas pequeñas noticias respecto a ello. Incluso le habían preguntado varias veces a Remus sobre su relación y él había decidido no responderlas.

Lo habían hablado antes, por supuesto. Pensar un plan en conjunto se le hizo algo extraño al patriarca pero también sabía que debían evitar malos entendidos entre ellos, su relación era prácticamente un secreto a voces y no tenía ganas de poner todo sobre la mesa cuando aún estaban adaptándose uno al otro.

Al menos había podido saltar las comidas con los Weasley, aún no estaba del todo contento con el patriarca de esa familia por haberlos interrumpido en el trabajo.

Se estremeció al sentir la fría pared contra su espalda y no pudo evitar el quejido, terminando por despertarse del todo atrayendo a su pareja hacia él tratando de conservar el calor.

Su vientre al menos no se había agrandando demasiado pero ya era un poco más notorio el embarazo y las feromonas ya eran inconfundibles. Habían pasado por unos dos ciclos de "celos falsos" en los cuales terminaron acordando que lo más seguro era lo de metal a pesar de que la dentadura del licántropo le preocupaba pero luego de unos malos pasos había logrado volver a morder sus hombros en vez por el collar.

Salieron de la ducha mucho tiempo después, algo sonrojados y con más marcas de las que entraron pero al menos estaban despiertos. Lucius secó su cabello con cuidado y sacó su varita para poder verificar la hora.

Ya no podía aparecer largas distancias así que tendría que ir en avión, se sentía nervioso pero trataba de mostrarse lo más neutral posible para que Remus no se diera cuenta de eso pero como siempre, el Gryffindor parecía comprenderlo por otros gestos.

—No será un viaje demasiado largo, podrás dormir. — El alfa agarró su mano besando sus nudillos y Lucius sonrió con algo de burla.

—Es solo un artefacto muggle. Viviré. — Sonrió de lado mientras se levantaba soltando su mano, caminando al espejo para poder acomodarse el cuello de la camisa. No podrían ir vestido como magos así que un traje normal sería, al llegar debería ir a ver a Draco y ahí se cambiaría para la ceremonia ¡Por suerte sería a la tarde! Podría verificar que todo esté bien y darle un descanso a Cissy quien lo había casi quitado de la planeación en las últimas semanas poniendo de excusa al bebé.

—No quiero que te sientas demasiado ansioso. — Remus se quedó sentado en la cama acomodando su ropa.

—He enfrentado cosas mucho peores. — Lamentaba tener que llevar el bastón en el equipaje, con cuidado quitó el collar negro que tenía sobre su cuello y lo reemplazó por el de metal que estaba sobre la cómoda, solo para luego colocarse su usual colgante. —Llevo algunos collares de repuesto, no me gustan mucho. Me siento como un perro. — Se quejó pasando su dedo sobre el metal ¡Como que si no fuera lo suficientemente fuerte como para enfrentarse a alguien él solo!

—El medimago lo recomendó. — El licántropo se levantó tranquilamente y caminó hacia él, deteniéndose detrás y apoyando sus manos en sus hombros antes de besar sobre el metal. Lucius se estremeció y suspiró, acomodándose un poco entre sus brazos cuando bajó sus manos por sus brazos antes de abrazarlo, se apoyó contra el pecho del alfa mirando su reflejo.

Deslizó su mano por su vientre y apretó los labios.

—Es más difícil ocultarlo. — No sabía cómo sentirse con eso, había varios invitados para la boda y la ceremonia, y su aroma no podría ser oculto por tanto tiempo ni la obvia abultes en su vientre. Tal vez si Draco se hubiera casado antes… agitó la cabeza.

—Lo siento. — Remus presionó un beso en su mejilla apoyando su mano sobre la de él. —Pero nuestra princesa necesita espacio. — Lucius casi podía imaginarlo sonreír mientras lo decía pero solo pudo sentir el beso sobre su cabello.

—Aún no sabemos que será. — Arqueó su ceja dejando de apoyarse y buscando un lazo sonriendo al encontrar un verde Slytherin. Se sentó en la silla y dejó que su pareja se acercara para peinarlo.

Eso era otra cosa que parecía que Remus disfrutaba, jugar y peinar su cabello. Lo hacía lo suficientemente decente como para dejarlo.

—Yo creo que puede ser una niña. Aunque si es un niño, tampoco habrá problemas. — Remus habló mientras pasaba el peine entre el cabello rubio de su omega, no pudo evitar inclinarse un poco sonriendo al sentir el aroma dulce por las lociones.

—Debemos hablar de los nombres. No le pondremos James o Lily ¡No! Deja esos nombres para que Black se lo ponga a sus hijos. — Lucius frunció el ceño mientras lo decía y Remus no pudo evitar reír.

—No iba a proponerlos. Se me haría un poco extraño ponerles a mis hijos los nombres de amigos muertos. — Reconoció, Lucius no pudo evitar suspirar con más tranquilidad, se apoyó más en el corto respaldo de la silla sonriendo al sentir que tomaba su cabello para acomodarlo y atarlo con la cinta.

—Es de mala suerte. — Acotó el patriarca antes de levantarse y mirarse el espejo, sintiéndose bastante bien con su resultado.

—Creo que Harry quería llamar James a su hijo. — Remus puso un abrigo sobre sus hombros antes de verificar que nada faltara, a pesar de que se veía tranquilo también estaba muy nervioso ¡Harry se iba a casar! Y realmente no quería atrasarse, sobre todo sabiendo que era importante que Lucius estuviera desde temprano.

—James Potter Malfoy. Pues… suena feo. — Se quejó el patriarca.

—Lucius. — Negó con la cabeza acercándose para besar su mejilla.

—Solo decía. — El rubio sonrió con algo de crueldad antes de voltear para darle un pequeño beso en los labios.

Ambos salieron y luego de poner los hechizos correspondientes se subieron al auto.

Algunos elfos habían ido con su amo y cuidarían la casa en su ausencia, era increíblemente fácil lo mucho que podía acostumbrarse a que hubiera cuatro o cinco elfos por la casa. Le daban mucho más tiempo con Lucius sin duda aunque aún disfrutaba de cocinar.

Remus podía notar lo nervioso que estaba el patriarca por su silencio, Lucius miraba hacia afuera con un rostro tranquilo y casi neutral, incluso en sus manos no se podía ver ningún temblor pero el hecho de que no hubiera tratado de abrir una conversación lo ponía en evidencia además de su suave aroma. Si antes había sido sensible al aroma de Lucius ahora lo era mucho más, como el padre del bebé debía proveer muchas cosas al omega y por ello era mucho más sensible ante sus sensaciones para poder ayudar lo más óptimamente posible.

Se detuvo unos segundos y apoyó su mano en el cuello de Lucius atrayéndolo hacia él y apoyando su frente en la de él unos segundos en forma conciliadora antes de continuar camino.

Habían tenido algunas visitas, entre ellas de Harry y de sus dos amigos. Ron y Hermione se habían mostrado dudosos y tensos con el patriarca, y Lucius había optado por encerrarse caprichosamente en la habitación. Su nido. Esas nos pequeñas palabras lo hacían casi sonreír como un idiota y se le hacía difícil quejarse con el omega.

Pero pronto esos pequeños desacuerdos fueron pasando ya que notó que para él mismo era cada vez más difícil tener personas en su casa con su omega ahí. El medimago dijo que era normal que su sobreprotección fuera algo desmedida dentro del hogar si Lucius no tenía una marca así que si quería hablar con alguien aconsejaba hacerlo afuera de ese territorio.

Eso los había llevado a comer con Narcissa un par de veces, encontrándose con Sirius y con el maestro de pociones. No entendía bien que se traían esos dos últimos pero esperaba que llegaran a algún lado.

Rodeó la cintura del patriarca con un brazo atrayéndolo hacia él cuando llegaron al aeropuerto, el anti feromonas parecía tener un efecto limitado aunque de eso ya habían sido informados, por los cambios que experimentaba su cuerpo a la poción se le hacía difícil controlar el aroma por mucho tiempo.

Notó como el rubio se tensó pero aun así no lo soltó, si Lucius quisiera alejarse podría hacerlo fácilmente, aún tenía la suficiente fuerza.

Casi sin contenerse besó la cabeza del patriarca.

— ¿Nervioso por tantos muggles alrededor? — Lucius se burló por lo bajo pero no se apartó, arrugando la nariz ante la cantidad de gente ya apegándose más a Remus para no tener contacto con nadie más. El licántropo no pudo evitar reír suavemente y le dio un pequeño beso en los labios sin responder sabiendo que no había necesidad de empezar una discusión.

En el mundo muggle nadie los conocía y era una pareja alfa-omega normal.

Entregaron sus boletos normalmente prefiriendo no confiar sus maletas al aeropuerto aunque luego los registrarían al bajar en la parte mágica.

Habían pagado por la primera clase, Lucius se había negado completamente a cualquier otra y Remus no había tenido muchos problemas con ello. Los asientos parecían cómodos pero aun así evitó poner al rubio en el asiento del pasillo, dejándolo a salvo a su costado.

Lucius se acomodó dejando que lo siguiera rodeando con su brazo y apoyó su cabeza en su hombro sin decir nada. Remus agarró su mano con cariño y la llevó a sus labios dejando un suave beso, ganándose una pequeña sonrisa como recompensa.

Cuando se les pidió abrocharse los cinturones notó que el rostro del omega perdía color así que se apuró a tomar su mano dándole un pequeño apretón. Él tampoco había estado en un avión y se sentía nervioso, pero esos nervios parecían quedar en segundo plano ahora que tenía dos personas a las cual proteger. Lo volvió a rodear con su brazo y besó su mejilla para distraerlo, jugueteando con sus dedos, robándole pequeños besos sonriendo ante su sorpresa.

Era increíble pensar que aunque estuvieran pasando varios pensamientos por la mente de Lucius, su expresión se había mantenido normal.

Sonrió cuando el omega quedó dormido sobre su hombro ya acarició su cabello sabiendo que sería regañado por eso al llegar, le dio otro pequeño beso en la frente y se acomodó, quedando dormido poco tiempo después.

Lucius se sentía demasiado nervioso, había tratado de calmarse por el bebé pero no había podido. Primero la maldita maquina muggle, luego en ese aeropuerto donde revisaron sus maletas, revisaron sus collares como que si fuera extraño que llevara tanto ¡Y seguramente si no hubiera estado Lupin ahí lo dejaban varado! Su aroma no servía en betas y lamentablemente todos los trabajadores lo eran.

Al menos había podido calmarse camino al hotel donde se había dormido de nuevo contra el costado de Remus, casi acurrucándose. Había sido bonito despertar entre sus brazos y su aroma había ayudado a calmarlo lo suficiente aunque se habían tenido que separar.

Sí, porque a los muchachos no se le ocurrió otra cosa que estar en hoteles distintos por lo cual él debía dirigirse al de su hijo y el licántropo al del mocoso Potter.

Al menos Remus le había dado algo que pensar para las siguientes horas, sonrió levemente recordando la corta escapada que había aplacado totalmente los nervios pero eso fue antes de tener que separarse.

No sabía porque la ausencia del alfa lo ponía ansioso y eso era que aún no había llegado con su hijo, aunque el alfa lo había dejado en recepción se había tomado varios minutos antes de dirigirse al ascensor.

—Lucius. — Narcissa le sonrió cuando entró a la suite y él le devolvió la sonrisa dejando un pequeño beso en su mejilla.

—Te ves preciosa, querida. — Halagó, ella llevaba un largo vestido de color claro y era bastante obvio que aún estaba viendo algunos detalles. Al menos el aroma neutral del lugar ayudó a tranquilizarse.

— ¿Estás muy cansado? Podrías dormir una hora, Draco está durmiendo. — Aconsejó la rubia mientras agarraba su brazo y lo obligaba a caminar con ella.

— ¡Pero es el día de su boda! Ni siquiera debería poder dormir. — Sonrió de lado, ambos se miraron y sonrieron algo divertidos.

—Y fue exactamente lo que ocurrió, pero Severus lo noqueó con una poción. — Cissy negó con la cabeza sentándose en un sillón y dejando que se sentara a su lado. —La boda será en el atardecer, será totalmente precioso. En unas horas podré ver la recepción y como quedó todo, Draco ya tiene su vestimenta y tenemos las vestimentas de todo ¡Espero que Potter no lo arruine! — La rubia sonrió nerviosa pero luego negó con la cabeza. —Por suerte solo tengo un hijo. —

—Supongo que me tocara participar más cuando él o ella crezca. — apoyó una mano en su vientre solo unos segundos antes de apartarla carraspeando levemente y levantándose. —Necesito ver mi túnica, querida.


— ¡Tu ni siquiera deberías estar aquí! — Severus frunció el ceño mientras sacaba al gran perro negro por el pasillo, había visto a Lucius pasar hacía un rato.

El perro le ladró y se soltó antes de volver a convertirse en Sirius.

— ¡Estoy nervioso! — Reclamó el hombre de ojos grises sonriendo, estaba vestido normalmente, más como que si fuera a salir con su moto en vez de ir a una boda.

— ¡Eres el padrino, deberías estar al lado de Potter! — Severus lo miró furioso sacando su varita así que el alfa alzó las manos para hacer notar que no la tenía a su alcance.

— ¡Apareceré de vuelta en el hotel! — Sirius sonrió con algo de diversión.

— ¡Ya vete, chucho! ¡Y no pierdas los anillos! — El profesor negó con la cabeza sabiendo que no tenía mucho sentido discutir con él ¡Solo debía devolverlo con Potter!

— ¡No soy un inútil, no los perderé! —

—Ahora tu ahijado te necesita con él ¡Fuera! — Volvió a echarlo mientras daba un paso hacia atrás para irse por el pasillo solo para ser detenido una vez más.

— ¿Te gustaría ser mi acompañante para la boda? — Severus miró al animago con confusión, notando como cambiado su peso de pie y parecía inusualmente nervioso.

— ¿Disculpa? — Arqueó la ceja, algo confundido ante la propuesta.

— ¿Por favor? — Sirius casi se muerde la lengua al decirlo pero se forzó.

— ¿Tengo opción? — Severus suspiró.

—No. — Sirius sonrió más ampliamente mientras se acercaba y agarraba su muñeca, solo para darle un pequeño beso en ella.

—Entonces si ¡Ahora vete! — Lo empujó ligeramente tratando de no prestarle demasiada atención a las razones, sonriendo un poco cuando Black al fin desapareció.

Black se estaba volviendo más civilizado y de vez en cuando sacaba cosas como esas.


— ¿Por qué Greengrass? — Lucius no había descansado, había querido mirar las pruebas de comida y cuando se enteró que la recepción luego de la boda formal serían en el jardín del hotel había querido bajar a verlo. Cissy había sido muy astuta poniendo un hechizo para evitar que alguna persona dentro del hotel pudiera ver todo lo que se arreglaba.

Ambos estaban en el ascensor esperando a llegar a la planta baja.

—Es amiga de Draco y también una socia, es soltera así que trajo a su padre como acompañante ya que ella y su hermana tenían invitación. — Su ex esposa le sonrió algo divertida con su molestia, Lucius no se sentía animado en lo absoluto.

—Socios solo deberían estar en la recepción del final no en toda la boda. — Hizo una mueca, quejándose.

—No puedo evitar que alguien traiga acompañantes que no te agradan, Lucius. Es la boda de tu hijo, no te quejes. — Ella lo tocó ligeramente con su varita sin decir ningún hechizo pero logrando que el patriarca diera un respingo. Lucius la miró mal unos segundos antes de acomodar su túnica.

—Toda la familia Weasley, Black, ahora Greengrass ¿Hay alguien en todas las personas invitadas que no odie? — No pudo evitar el ligero desdén pero luego suspiró recordándose nuevamente que era la boda de su hijo.

—Creo que no, la mayoría de los amigos de Draco te recordaran tu tiempo de mortífago. Y ningún Gryffindor te gusta. — Narcissa se burló sonriendo, algo divertida con picar al omega.

—Ja ja ja, que graciosa. — Dijo irónicamente —Tendremos al ministro y a la directora de Hogwarts. Que sorpresa. — Y a la mayoría de las personas de la Orden. Al menos los que tenían padres que fueron mortífagos no podían traerlos, algunos por su libertad condicional y otros porque estaban en Azkaban.

Sin duda sería algo peligroso encontrárselos, sobre todo después de que saliera sin más que una multa y una restricción sobre irse del país que ya había sido levantada dos veces por situaciones especiales.

Ser el suegro del salvador del mundo mágico y tener el apoyo de alguien que fue parte activa de la luz durante las dos guerras le había dado algunas ventajas más.

—Kingsley fue parte de la Orden. — Cuando las puertas se abrieron Narcissa se agarró del brazo de Lucius saliendo ambos juntos, más por costumbre.

Era casi como volver el tiempo atrás, sosteniendo su bastón con una mano y llevando a su esposa con el otro brazo. Habían sido un equipo formidable.

—Da igual, no tengo por andar saludando a todo el mundo y usaré al bebé de excusa para airear a todos. — Si, seguramente podría sentarse bastante rápido y dudaba que la mayoría de las personas tuvieran ganas de acercarse específicamente a saludar. Al menos que se acercaran a saludar a Remus, si es que él se quedaba al lado suyo.

Frunció la nariz recordando a la señorita Tonks.

—Lucius recuerda que es el día de Draco. — Ella presionó su brazo.

—Dije que no pelearé. — Lucius suspiró mientras pasaban el hechizo de simulación, apenas pudo contener su sorpresa al ver el lugar. El jardín era bastante amplio, había mesas y sillas ordenadas exquisitamente por el lugar con los platos, servilletas y cubiertos bien ordenados. Más lejos el pasto se volvía una pista donde fácilmente se podría bailar y había un hechizo sobre el techo para que pareciera un cielo nocturno estrellado.

Los centros de mesa eran de cristal, con pequeñas mariposas plateadas y doradas sosteniendo las cintas mágicamente, moviéndose con bastante elegancia y gracia.

Había una mesa larga al final donde seguramente luego se encontraría la torta en un par de horas, había visto algunas imágenes de ella y sabía que iba a quedar con el lugar.

Todas las flores eran preciosas y habían sido encantadas para que dieran un brillo suave cuando la oscuridad llegara.

—Por Merlín debí haberle dicho a Lupin que se quedara con nosotros. Ahora ¿Alguna crítica? Solo tenemos unas pocas horas para que todo quede perfecto. — Narcissa sonrió, orgullosa de ver que el rubio estaba callado acercándose a las flores y sillas y tocándolas con la punta de sus dedos como sintiendo su textura, apartándose de su ex esposa.

— ¿Son flores de invernaderos? — Preguntó aunque ya sabía la respuesta.

—Los mejores. — Lucius se acercó a las mesas agarrando un tenedor notando que a pesar de que se veían igual que la plata no eran hechos de ese material.

—Son centros de mesa de cristal, me gustan. Has hecho un gran trabajo, Cissy. — Asintió suavemente aunque sabía que no necesitaba su aprobación, Narcissa siempre había tenido un buen gusto y las reuniones que habían organizado como un matrimonio eran prueba de ello. Normalmente sus fiestas quedarían en la boca de otros sangre pura, sonrió con algo de nostalgia ante ello. Draco había sido solo un niño cuando todo eso ocurría.

—Siempre hago un buen trabajo, mientras tú y Lupin se la pasaban retozando yo controlaba que todo estuviera haciéndose perfecto. — Se burló devolviéndole a la realidad, Lucius se irguió tratando de que su expresión no delatara lo avergonzado que se sentía.

—Solo hubo un atraso en el aeropuerto. — Se excusó alejándose y caminando de nuevo hacia el hotel.

—Si, por supuesto. — La dama negó con la cabeza y volvió a agarrarse de su brazo, ambos caminaron juntos sabiendo que era momento de despertar a Draco y empezar. Aunque no lo dijeran se sentían nerviosos, después de todo su heredero se casaría.


—Los anillos ¡Remus! ¡Los perdí! — Sirius se levantó de un salto luego de haber buscado por todo el lugar, mirando asustado a su amigo. Pero este ni siquiera pudo decir nada antes de que Harry entrara.

—Los tengo yo. — Informó el menor mostrando la cajita azul con ambos anillos, había sido una decisión conjunta con Draco y aunque eran diferentes para cada uno, ambos eran de oro y los pequeños diamantes eran trasparentes.

— ¡Maldita sea Harry, no me quites los anillos! — Sirius caminó rápidamente hacia él y le quitó la caja guardándola en su bolsillo haciendo que Remus sonriera divertido.

— ¡Tu no deberías estar más nervioso que yo! — Harry se puso rojo pasando su mano por su cabello bastante nervioso antes de caminar al espejo. Se había decidido por un traje muggle en vez de una túnica, con saco de color negro al igual que los pantalones, pero con el chaleco y la corbata rojos aunque algo opacos en vez de ser demasiado llamativo como el rojo Gryffindor, para finalizar con una camisa blanca.

Había tenido que pelear bastante con la madre de Draco para llevar algo tan simple, pero prefería que los detalles fueran pequeños. Como el detalle Gryffindor en los botones o los hilos de plata en los puños que solo podrían verse en una segunda mirada.

O la pequeña snitch dorada prendida cerca de la solapa que había sido una especie de broma entre Draco y él.

—Ya, calma los dos. Harry, no toques tu cabello. — Remus se acercó a ambos y apoyó su mano sobre el hombro de Harry unos segundos antes de apartarse, él también se sentía algo nervioso pero estaba tratando de calmar a todos. La histeria se había dispersado entre ellos desde que Hermione dejó la habitación.

Solo quedaba una hora y treinta minutos, tenían el tiempo suficiente para llegar al lugar y acomodarse.

—Sí, con lo difícil que fue arreglarlo. Ojala el hurón lo aprecie. — Se burló Ron acercándose a su amigo mientras trataba de acomodar su propio saco.

—Draco no puede arrepentirse antes ¿No? — El salvador del mundo mágico sonrió más nervioso mientras jugaba con los botones de su manga.

—Con Lucius rondándolo la posibilidad abunda. — Se burló el animago mientras palmeaba la espalda de su ahijado. Sirius aun parecía muy desordenado, no se había querido poner el saco y su camisa seguía desabrochada en los primeros botones pero Remus se encargaría de ello cuando todos volvieran a estar tranquilos.

— ¡Sirius no asustes a Harry! — Volvió a regañar el licántropo al notar la expresión del hijo de James.

—Mira, Malfoy no me agrada, Harry. Pero su aceptó va a llegar, no se arriesgara a no ser el maldito centro de atención del día. — Se burló Sirius mientras sonreía, apretando el hombro de Harry tratando de sonar tranquilizador.

—Si uno lo piensa, generará más atención si no llega. —

— ¡Ron! — Harry frunció el ceño mirándolo por el espejo.

— ¡Si lo deja plantado lo mandamos a Azkaban! — Acordó Sirius.

— ¡Sirius! — Esta vez fue Remus quien los retó.

—Bueno, eso no será posible porque aquí el amigo sale con el padre. — Se burló el animago antes de cruzarse brazos.

—No me lo recuerdes, ni siquiera entiendo cómo. — Ron negó con la cabeza. Habían sido demasiadas noticias. Realmente lo de Malfoy y Harry se lo veía venir… ¡Es decir! ¡Harry nunca había sido tan bueno fingiendo cuando se trataba del hurón! Era obvio que si terminaban enredados en la cama alguna chispa saldría y se volverían sentimientos, después de todo no era sorpresa su obsesión con el otro.

Lo que no había visto venir ni en un millón de años era que Remus se enredara con el Malfoy señor ¡Ese tipo había sido un mortífago!

— ¿Podríamos calmarnos? No quiero destrozar lo bien que llegue a verme porque no somos capaces de quedarnos tranquilos. Merlín, debí dejar que Hermione se quedara. — Harry habló antes de suspirar y volver a mirarse al espejo, acomodó su corbata de nuevo agradeciendo no tener que usar los lentes en esa ocasión.

—Está vistiéndose y maquillándose con el resto de las chicas. — Le recordó Ron dando un suspiro también.

—Tranquilo, Harry. Todo saldrá maravilloso, tal cual lo han planeado. — Trató de tranquilizarlo Remus de nuevo sonriéndole de forma conciliadora.

—Gracias. — El menor les sonrió mucho menos tenso de lo que estaba en principio.

—James y Lily estarían encantados de estar aquí. Aunque creo que James estaría un poco histérico porque su bebé se casa con un Malfoy, pero creo que comprendería que lo quieres. — Sirius al fin volvió a hablar abrazando con algo de fuerza a su ahijado tratando de controlar sus emociones.

Le gustaría que James estuviera ahí, él debería ser el que dijera muchas bonitas palabras ese día y contara anécdotas sobre su propia boda.

—Muchas gracias por estar aquí hoy, padrino. A pesar de que Draco no te agrada. — Harry le sonrió devolviéndole el abrazo con fuerza.

—Si esto te hace feliz pues no me queda más que apoyarte. Igual estoy rodeado, no podré evitar a los Malfoy. Tú con el heredero, Remus aquí con el mayor y solo falta que Narcissa se case con alguien cercano a mí. — Se burló ligeramente.

— ¿Cómo el profesor Snape? — Ron sonrió algo divertido al notar el respingo del ex convicto.

—Ambos son omegas. — Frunció el ceño.

—Pero ella se casó con Malfoy padre siendo este también un omega ¿No? — el pelirrojo arqueó una ceja.

— ¡Bueno, no importa! Lo que importa aquí es Harry, Ron. No con quien podría casarse mi prima. — Dijo haciendo reír a los demás.

—James también estaba muy nervioso el día de su boda, hasta tiró algo de vino sobre él mismo y fue casi una crisis porque tuvimos que conseguir otra túnica porque de repente todos olvidamos que podíamos hacer un hechizo de limpieza. — Remus apoyó sus manos en los hombros de Harry y le sonrió suavemente —Estarían orgullosos de ti. —

—Moony, guarda ese tipo de palabras para el brindis. Que hay que hacer uno miles de veces mejor que Malfoy. — Sirius sonrió tratando de no emocionarse demasiado, a pesar de todo ¡El cachorro se estaba casando! Y no importaba exactamente con quien, era algo importante en la vida del muchacho.

—Padrino, esto no es una competencia. — Harry dejó escapar una risa mientras negaba con la cabeza.

—Lo sé, pero ahora estás menos nervioso ¿Verdad? — Sirius lo abrazó con fuerza nuevamente —No puedo creer que ya te vayas a casar, que todo haya terminado tan bien ¿Sabes? Sobreviviste a la guerra, mataste a Voldemort, sobreviviste a la presión del ministerio sobre ti y lograste sacar algo bueno de eso.

Malfoy puede ser la última persona que esperaba para ti pero una vez me dijiste que si podía confiar en ti y sí, puedo confiar en ti Harry. Y si el rubio oxigenado es lo que quieres, pues estaré acompañándote.

Después de todo, en el amor nadie manda. — besó la frente del menor sin querer soltarlo. En esos momentos no pudo evitar preguntarse qué hubiera pasado en caso de actuar distinto. Tal vez si se quedaba con el bebé Harry… no podrían acusarlo nada, no habría pasado doce años en Azkaban, habría criado a Harry y Remus también habría sido parte de su niñez.

Pero no podía cambiar nada de eso, pero estaba feliz que las cosas parecieran ir muy bien desde que la guerra terminó.

Aunque no le gustara con quien podía ignorar ese detalle si Harry era feliz.

—Sirius…— murmuró el chico con bastante emoción en su voz.

—Lograras todo lo que te propongas, cachorro. Tú más que nadie se merece ser totalmente feliz. — ambos se abrazaron con fuerza.


Narcissa pasó por última vez el peine sobre el cabello de su hijo antes de dejarlo a un lado, sonrió de manera suave poniendo sus manos sobre sus hombros.

—Te ves hermoso, mi niño. — besó su frente antes de que se levantara de la silla.

—Gracias, madre. — Le sonrió suavemente antes de mover el asiento para poder mirarse bien al espejo, acomodando los detalles. Su túnica era blanca con detalles plateados, con un pequeño basilisco verde miniatura hecho con esmeraldas incrustado en el costado derecho de la túnica.

Tenía un brazalete en uno una de sus muñecas y un collar que no ocultaba la marca ya hecha, además del anillo de compromiso.

—Te ves tan bien como tu madre el día de nuestra boda. — Lucius se acercó acomodando un poco la túnica de su hijo, sonriendo ante los detalles pequeños en los botones. No, la túnica no era simple en lo absoluto y puesta en su hijo quedaba bastante bien. Acarició su mejilla con cuidado.

—Supongo que a ti nadie te alcanzaría ¿Verdad, padre? — Se burló con cuidado sonriendo de lado. Lucius negó con la cabeza antes de dejar un pequeño beso en su coronilla para luego apartarse.

—No, tu madre se vio mejor que yo y por lo tanto tú también. — Sonrió ligeramente apoyando inconscientemente una mano en su vientre sintiendo al bebé removerse.

—Tu padre no volverá a repetir eso en su vida, habrá que guardar el recuerdo. — Se burló la dama abrazando a su hijo con cariño.

—Cissy. — La regañó sin levantar realmente la voz mientras arreglaba su saco, había preferido un traje ya que lo ayudaría a cubrir mejor su vientre aunque prefirió no usar un chaleco.

— ¿Mi hermano no te traerá problemas para la boda? — Draco lo miró algo preocupado mientras se separaba con cuidado de los brazos de su madre pero aun manteniendo sus manos sobre las de ella.

—No, tomé pociones para las náuseas aunque ya casi no tengo ninguna. Solo está un poco inquieto. — Reconoció tratando de quitarle importancia. Ya había tomado una poción anti feromonas y su aroma estaba mermado por ello, pero no podía confiar en que sería ocultado por demasiado tiempo.

—Demasiado acostumbrado a sentir a su padre cerca en todo momento ¿No? — Draco sonrió algo divertido acercándose un poco más.

—Yo y Lupin nos hemos separado por muchas horas. No creo que esa sea la razón. — Mantuvo su expresión normal mientras hablaba aunque se sentía un poco avergonzado.

—Padre ¿Debo fingir que te creo? — Narcissa sonrió detrás del menor algo divertida por la escena que ambos rubios presentaban.

—Lo agradecería. — Admitió el patriarca dispuesto a alejarse para buscar su bastón.

— ¡Bien! ¿Puedo… tocarlo? — Preguntó de pronto Draco evitando que se alejara, Lucius lo miró confundido unos segundos pero luego supo a qué se refería.

—Draco, ya tenemos que terminar todo para irnos. — Trató de negarse.

—Es mi boda, padre. Dame ese lujo. — Lo miró a los ojos mientras hablaba, dejando que su padre viera su ilusión.

—Está bien. — Lucius suspiró rindiéndose y se quitó el saco dejándolo con cuidado sobre la silla para que nada pudiera arruinarlo. Desabrochó algunos botones sintiéndose algo incómodo, Draco lo miró con curiosidad antes de terminar de acercarse y apoyar su mano sobre su vientre.

La sonrisa que se formó en el rostro de su heredero casi lo hizo sonrojar, apoyó su mano sobre la del menor que parecía bastante asombrado.

— ¡Se mueve! — Expresó con un tono afectado por la felicidad.

—Sí, pero te agradecería que no lo alientes. — Después de todo era él el que sentía de primera mano que tan inoportuno podría ser su pequeño o pequeña.

— ¡Será un buen buscador! — Exclamó sin apartar su mano, asombrado y enternecido. Era algo muy tenue, pero podía sentir una magia distinta además la de su padre.

—Supongo que tus hijos tendrán que pelearle ese título, amor. — Sonrió Narcissa acercándose y apoyando sus manos sobre los hombros de su hijo.

—Si la sangre Potter es demasiado fuerte lo más probable que el pequeño sea un Gryffindor ¡Tal vez puedan competir! — Sonaba más entusiasmado de lo que debería pero Lucius lo dejó pasar.

—No pongas tanto peso sobre los hombros de tu hermanito no nato, Draco. Si es… no creo que pueda jugar al Quidditch. — Habló al fin tratando de que no se viera lo inseguro que se sentía al respecto, los otros dos rubios lo miraron.

—Severus dijo que era difícil que saliera con el problema de su padre. — Draco apretó los labios sin quitar su mano.

—Sigue siendo una posibilidad. Pero eso no importa ahora, Draco. — Trató de cambiar el tema de manera suave sintiéndose algo acorralado. No podía hablar con su hijo sobre ello, no era tema de su hijo lidiar con sus problemas o verlo más débil. Aunque lo había hecho en el tiempo de la guerra ahora prefería mantener su imagen, dándole la confianza suficiente a su heredero para que no estuviera pendiente de él.

— ¿Desnudando a tu padre? Nunca creí que les fuera el incesto. — El pocionista abrió la puerta hablando de forma mordaz ante la escena.

—Padrino. — Saludó respetuosamente pero feliz, alejando al fin la mano de su padre quien abrochó los botones antes de ponerse el saco de nuevo.

—Lucius solo nos estaba mostrando que tan pateador es su pequeño pedazo de Gryffindor. — Resumió la dama acercándose al profesor de pociones y besando su mejilla como saludo.

—Será un Slytherin. — Se quejó el patriarca mientras fruncía el ceño y volvía a sentarse, agarrando su bastón y acariciando la cabeza de serpiente.

—Ya tenemos que ir yendo así que terminen de vestirse. — Severus los reprendió frunciendo un poco el ceño.

— ¿También de negro para mi boda, padrino? — Draco arqueó la ceja al ver su túnica típica de profesor.

—No lo permitiré. Gasté horas eligiendo que ponerte y lo harás. — Narcissa miró a Severus con reproche cruzándose de brazos.

—Lo tengo debajo, Narcissa. Me sacare la túnica negra cuando estemos yendo. — Se aclaró la garganta antes de hablar sin retroceder ni un paso.

—Parece que el espía de Voldemort si puede temblar ante una mujer. — Se mofó Lucius levantándose nuevamente para acercarse a su familia.

—Narcissa y sus prendas son de cuidado, Lucius. Tú nunca le has negado algo así. — Se burló el pocionista antes de acercarse al menor, presionó su hombro con cariño. —Te ves feliz. —

—Lo soy, padrino. — Draco le dedicó una sonrisa menos acotada que las anteriores.

—Felicidades, te ves muy bien. Pero ¿Cuándo un Malfoy se ha visto mal el día de su boda? Trata de no traer un vástago Potter cuando vuelvan de la luna de miel, el hijo de tu padre será toda una odisea. — Acarició su mejilla mientras hablaba antes de apoyar su mano en su hombro apretándolo cariñosamente.

—Hablas como que si tú tuvieras que cuidarlo. — Se quejó el patriarca poniéndose al lado de su ex esposa.

—Me encargó de todas las pociones, Lucius. Me dan bastante trabajo y eres bastante quejoso. — Severus apenas miró de reojo al rubio mayor.

—Trataré de no ser tan molesto cuando este en espera. — Prometió el menor de los Malfoy apoyando su mano unos segundos sobre la de su ex profesor.

—Tu puedes serlo, Draco. Eres joven e inexperto y tienes derecho a ser un poco quejoso en tu primer embarazo. Me alegra poder verte casarte, luego de la guerra sabía que su destino sería bastante incierto.

A pesar de todos tus defectos hay un buen chico en ti, Draco. Espero que seas feliz. — El pocionista habló sinceramente sonriéndole un poco.

—Gracias…— Draco lo miró bastante intensamente como que si fuera abrazarlo pero no lo hizo, ambos se miraron y se sonrieron. Severus soltó su hombro dándole una pequeña sonrisa.

Era hora de ir.


Un pequeño adelanto mientras tengo preparado el capítulo :DMuchas gracias por leer. En cuanto lo tenga completo lo subire y respondere los comentarios AnaM1707, Cristine Malfoy, Angeli Murasaki

18/03/20:

AnaM1707: Aun no llegamos pero casi w


Cristine Malfoy: Si :D ya la habra


Angeli Murasaki: pronto lo veremos hacerlo ellos son muy tiernos


Lamento haber tardado, tengo clases en línea y tendre examenes al volver por lo que lo más probable es que no pueda actualizar hasta abril.Muchas gracias por leer :D