Todos habían ingresado como había sido previsto, estar caminando hacia las puertas en conjunto de su hijo y su ex esposa era una sensación extraña. Una parte de él quería agarrar la mano de Draco y sacarlo del lugar, que se pudriera el salvador del mundo mágico pero eso tal vez tenía que ver con las hormonas del embarazo.

Podrían solo haber aparecido frente la entrada del lugar pero esa pequeña caminata parecía necesaria aunque él lo negaría siempre. En todo caso podía culpar a Narcissa de que eso fuera tan emocional.

Podía notar que su hijo estaba nervioso, aunque su rostro no mostraba más que una suave sonrisa ese movimiento en sus dedos y la forma de mover su anillo de compromiso lo delataban.

—Todo saldrá bien. — Cissy le sonrió a Draco y Lucius se sintió aliviado de no tener que decirlo él, a pesar de todo en este momento volvía a ser un jefe de familia y debía ser el que inspirara más confianza y tranquilidad.

—Tienes veinte segundos para arrepentirte y correr. — Se atrevió a decir sonriendo ligeramente, apoyando su mano en el hombro de su hijo mayor quien resopló ligeramente.

—Padre, le diré a Lupin que dijiste eso. — Entrecerró los ojos ofreciéndole el brazo a su madre, Cissy le sonrió tomando su brazo.

—Querido niño, tienes una mala idea de quien lleva las riendas de esta relación. — Lucius se burló un poco, podían sentir la suave música y la magia. Pero Draco tal vez no podría ver cada detalle colocado, seguramente en cuanto entraran solo se concentraría en Potter sin importar lo cliché y vulnerable que sonaba aquello.

Acomodó un poco el cabello de su primogénito sintiendo al bebé moverse un poco, respiró profundo tratando de no demostrarlo y agarró un poco más su bastón.

Una vez que las puertas se abrieron y caminaron por el pasillo alfombrado que estaba entre medio de filas de sillas delicadas y blancas, pudo sentir la magia mucho más tangible, había un dulce aroma que sin ser empalagoso evitaba que cualquier feromonas pudiera sentirse. Pequeñas luces voladoras como luciérnagas volaban de manera suave entre los bancos y a las orillas del pasillo, el cielo tenía los colores de un atardecer haciendo que el cabello rubio del menor destacara más.

Trató de no fijar su mirada en nadie, demasiado asustado que con todas las sensaciones dejara ver demasiadas emociones.

Justo antes de llegar al altar Cissy besó la mejilla de Draco murmurando sus felicitaciones antes de ir hacia su lugar, Lucius agarró la mano de su hijo y luego miró hacia Potter acercándolos un poco.

—Si los lastimas no olvides que seguimos siendo peligrosos. — murmuró por lo bajo ganándose una sonrisa divertida del salvador del mundo mágico.

Dejó que ambos se tomaran de la mano y notó la pequeña mirada bastante intensa que compartieron los dos, se sentó en la primera fila notando los pequeños destellos dorados y plateados que se veían en el ambiente. Cissy terminó por acompañar a la pareja al altar y se colocó al lado de la otra madrina.

Nunca había pensado en que la boda de Draco sería así, pero tampoco había esperado que se casara con el salvador del mundo mágico. Tal vez incluso todo sería más fácil de digerir si ellos solo lo estuvieran haciendo por contrato pero era demasiado notorio que no era por ello.

Era parte de su culpa, lo sabía. Que él estuviera involucrado con un Gryffindor y que hubieran logrado no matarse había abierto una puerta que antes no estaba abierta.

Pero ¿Quién sabía? Tal vez incluso su historia hubiera seguido ese camino de todas formas, solo lo habían usado de excusa. Bastante Slytherin por parte de su pequeño y por ello podía sentirse orgulloso.

Mirándolos ahí, uno frente al otro a punto de prometerse tantas cosas entre si se daba cuenta que sinceramente esperaba que fueran felices.

Respiró con fuerza sintiéndose de pronto mortificado al sentir el notorio picor en los ojos, cruzándose con los ojos mieles cuando trató de mirar a otro lado que no fuera la pareja. Remus le sonrió suavemente y él no pudo evitar corresponderle el pequeño gesto sintiendo un pequeño escalofrío cálido en su espalda.

Miró ligeramente hacia el otro lado, notando a los Weasley bastante emocionados observando. Agradeció no tener que estar sentado cerca de ellos y que Narcissa le hubiera dado esa comodidad.

—Yo, Harry James Potter prometo serte fiel, cuidarte y darte el hogar que mereces. — Además de deslizar el anillo podía notarse una banda rodeando sus muñecas, Lucius casi se sintió un poco incómodo recordando que Narcissa y él no habían hecho un juramento ya que sabían desde el inicio que necesitarían no ser fieles del todo si querían llevar adelante su matrimonio. Muy pocos sangre pura prometían fidelidad, prometían dinero, lujos y herederos, pero no fidelidad ya que en caso de no cumplir el juramento se rompía el matrimonio al instante y todo lo que era del infractor pasaba a manos de la "victima".

Nadie quería prometer algo que no estaba dispuesto a dar.

Acarició ligeramente el collar que tenía jugando con el dije mirando a la pareja, no parecía haber ninguna duda en el discurso del salvador del mundo mágico y no pudo evitar sorprenderse de eso, miró hacia su ex esposa quien le devolvió la mirada dándole una sonrisa rápida.

Apenas pudo escuchar la respuesta de Draco antes de sentir un sudor frío en su cuello, respiró un poco profundo sintiéndose algo mortificado. Por Merlín, no podía arruinar este día y no podía simplemente irse sin llamar la atención ¡Era el padre del novio! Sacó un pañuelo llevándoselo a la boca tratando de detener el escalofrío.

Dio un pequeño respingo al sentir una mano en su hombro y miró a su lado notando al ex profesor de pociones, había estado demasiado concentrado como para siquiera notar que estaba ahí ¿O se había movido de lugar?

Severus no dijo nada, solo le dio un pequeño vial. Pudo notar las antiferomonas así que lo aceptó rápidamente tomándolo tratando de ser lo suficientemente precavido para no ser notado, apoyó una mano en su rodilla tensándose completamente tratando de sonreírle ligeramente a su pareja quien le lanzó una mirada de preocupación.

De pronto todo se sentía demasiado cerrado por lo que se concentró en respirar, sus feromonas no se iban a disparar. Esos malditos ciclos de calor falsos solo daban una advertencia, al menos sabía que tenía unas horas más antes de entrar verdaderamente a él.

Dejó el bastón con cuidado apoyando sus manos en sus rodillas y trató de concentrarse en la pareja, agradeció haberse atado el cabello porque si no estaría pegándose a su cuello. Ni siquiera podía centrarse en el pocionista quien seguramente lo estaba observando.

Las palabras parecían casi susurros, tal vez luego debería pedirle a Cissy que le mostrara como había sido todo porque realmente no podía escuchar nada y no estaba prestando real atención a su alrededor, solo estaba tratando de mantener su respiración normal.

Trató de mantener el temblor al mínimo y apoyó una de sus manos en su vientre mientras se erguía mejor en su asiento. Miró hacia su amigo quien solo frunció el ceño pero él negó con la cabeza, no quería hacer una escena o hablar en ese momento. La incomodidad que sentía lo hacía tensarse pero trató de no bajar la mirada, podía disimular mientras no estuviera produciendo feromonas.

¿Una especie de karma por lo paso por Voldemort? ¿Algún tipo de prueba de la vida para ver si podía evitar llamar la atención en la boda de su hijo?

Guardó el pañuelo en su bolsillo sintiendo sus manos húmedas y apenas siguió el gesto de Severus cuando este palmeó su brazo para que pararan cuando el juramento quedó sellado, escuchó los aplausos como en una bruma y le sonrió lo mejor posible a su hijo cuando este miró a su dirección. Esperaba no verse tan pálido como se sentía.

Ellos pasaron por el pasillo una vez más y luego los padrinos en conjunto con las madrinas de boda.

Respiró aliviado cuando todo terminó, se levantó rápidamente sabiendo que aún debían ir hacia la recepción pero la incomodidad le ganaba. Tal vez si llegaba lo suficientemente rápido tendría algo de tiempo.

— ¿Necesitas ayuda? — Miró rápidamente a Severus y luego a la directora de Hogwarts quien los miraba

—No, gracias. — Negó con la cabeza antes de adelantarse a pesar de sentirse un poco mareado, necesitaba salir de ahí.

No le importaba saludar a nadie y no había planeado con Remus si se reunirían para ir hacia el otro lugar, también quería darle tiempo de hablar con sus amigos… y no sabía si estaban realmente preparados para formalizar su relación con los demás. Podía verlo en la recepción sin problemas mientras pudiera resolver su pequeño contratiempo.

Miró de pasada a Nymphadora e hizo una pequeña mueca, aun no le gustaba mucho su presencia pero no podía decir nada.

Algunas personas estaban hablando en algunos grupos mientras se retiraban, Lucius decidió irse por un lugar menos concurrido saliendo por la salida más pequeña sabiendo que el hotel estaba cerca y podía llegar sin cruzarse con nadie ya que la mayoría aparecería pero le bebé no lo dejaba hacerlo.

—Malfoy. —

— ¡Por Merlín, suéltame! — Exclamó cuando sintió el agarre en su brazo y se erizó completamente golpeando al hombre con su bastón en su brazo lográndose soltarse sintiendo sus piernas temblar un poco. Esperaba no vomitar, maldición, no necesitaba esa humillación.

—Dios, lo siento. No te pongas así. — Greengrass señor frunció el ceño mientras lo miraba, sobándose un poco el brazo golpeado.

—Vete al maldito infierno. — Odiaba que ese hombre apareciera en momentos como ese, deslizó su mano a su cuello verificando que traía aun su collar de metal.

— ¿Te encuentras bien? Te ves pálido. — Lucius resopló al escucharlo.

—Sí, estoy bien. — estrechó los ojos tratando de que la sensación de mareo se esfumara.

—La boda de tu hijo fue maravillosa. — ¡Oh, por Merlín! ¡No estaba de humor para una conversación clásica solo por modales!

—Y usted debería estar yendo con sus hijas y su esposa a la recepción. — Apoyó el bastón contra el suelo de nuevo poniendo más distancia.

—Igual que tú, eres el padre del novio. — Arqueó una ceja.

—No dude que ahí me dirigía. Puede retirarse. — Siseó.

—Oh, estás esperando ¿Cinco meses? — Dijo de pronto, Lucius se contuvo para no retroceder y lo miró con desdén.

—No creo que esa sea información en la cual tenga que centrarse. —Dictaminó gruñendo ligeramente.

—Lucius. — Miró hacia la salida encontrándose con los ojos mieles, trató de que su expresión no cambiara al verlo. Remus le sonrió ligeramente acercándose.

—Señor Lupin. — Saludó el padre de las dos rubias, el licántropo hizo una pequeña inclinación saludándolo mientras se colocaba al lado del omega rodeando su cintura con un brazo atrayéndolo hacia sí. Lucius arqueó una ceja mirándolo algo sorprendido porque no había esperado una señal tan obvia de que venían juntos.

—Señor Greengrass, sus hijas están buscándolo. — El tono de Remus ni siquiera se escuchaba enojado pero por su agarre en él podía notar que se encontraba tenso. El nombrado los miró a ambos y Lucius le devolvió la mirada frunciendo el ceño pero sin separarse, sabiendo que pasaría por la mente del otro patriarca quien sonrió ligeramente.

—Por supuesto. — Hizo un asentimiento como despedida antes de alejarse.

Remus suspiró sintiendo que su rostro enrojecía, había vuelto a buscar a Lucius porque lo había notado extraño durante la ceremonia y cuando al fin pudo dar con él había ido con la intención de sumarse a la conversación sin dar ningún detalle exacto de que venían juntos pero se había visto incapaz una vez que llegó al lado de su omega. Estar a cinco días de la luna llena seguramente no lo había beneficiado mucho o el ligero aroma cambiado de Lucius que aún no lograba identificar.

—No te esperaba. — Cortó el silencio el patriarca deshaciéndose de su agarré y arqueando una ceja, Remus suspiró y le sonrió dándole un pequeño beso en los labios.

—Bueno, eres mi acompañante. No podía dejarte solo. ¿Usaste antiferomonas? — Preguntó con curiosidad apoyando sus manos en su cadera, Lucius lo dejó acercarse mientras asentía.

—Sí. — Admitió.

—Dejó las suyas en ti. — Gruñó ligeramente antes de besarlo con intensidad atrayéndolo hacia sí, lo apoyó suavemente contra la pared manteniendo un brazo a su alrededor para sostenerlo mientras profundizaba el beso. Sabía que podía estar pensando Greengrass, en las razones de porque no estaba marcado si estaba esperando un bebé, seguramente había llegado a la conclusión de que no era el padre pero eso no le importaba realmente.

Lo presionó un poco más contra él con mucho cuidado, sosteniéndolo entre sus brazos disfrutando de invadir su boca. Lo había extrañado mucho estas horas.

—Espera… tengo un discurso que dar… Remus. — Lucius se separó respirando con fuerza y acariciando su mejilla con una mano sintiéndose un poco mejor y menos abrumado.

Era estúpido, pero las hormonas parecían estar en sintonía con la cercanía que tenía con el licántropo. Lo que menos quería era volverse un dependiente durante el embarazo pero mientras estuvieran en la etapa de luna de miel estarían bien.

—Lo sé, lo siento. — Suspiró lentamente acariciando su rostro para luego acariciar suavemente su abdomen. — ¿Cómo esta ella? — Preguntó el menor sonriendo ligeramente. Lucius resopló.

—Extrañando a su padre. — aunque lo dijo de mala gana no había mentira en ello.

—Trataré de mantenerme cerca ¿Si? Podrías… usar mi saco. — se incorporó soltándolo con cuidado para quitarse la prenda, bastante satisfecho con que no hubiera el aroma de otro alfa en su omega.

—Oh, quien iba a decir que podías comportarte tan posesivo en la boda del hijo de tu amigo. — Lucius se burló sonriendo de lado haciéndolo enrojecer un poco.

—Puedes no usarlo si quieres, solo decía…— Trató de quitar su oferta negando con la cabeza pero el patriarca lo detuvo.

—No dije que no, hará que el bebé se sienta más cómodo y me sentiré mejor. Aunque las personas que te conocen sabrán que llevo tu aroma encima. — habló mientras se quitaba la prenda para ponerse la ofrecida, el pañuelo con las feromonas del alfa le había servido por corto tiempo, tal vez trayendo una prenda de este podría sentirse mejor. Aún tenía unas horas para el celo falso pero había otros cambios de los cuales deberían hablar una vez que todo terminara.

—No importa. — Remus acarició su mejilla con cariño dejando otro beso en sus labios.

—Sobreprotector. — No pudo evitar burlarse sin saber qué hacer con su propio saco así que dejó que el alfa lo agarrara.

—Estas gestando a mi cachorro. — Le recordó.

—No le digas cachorro, si quieres uno consigue un perro. — dijo tratando de picarlo un poco mientras volvía a agarrar su bastón para avanzar.

—Solo tratas de hacerme rabiar. — Remus negó con la cabeza antes de alcanzarlo y caminar a su lado, no se agarraron de las manos y parecían dos amigos que iban hablando, pero las feromonas en el saco contaban una historia totalmente distinta.

Como previeron llegar al hotel fue fácil por los caminos cortos, pasaron por la entrada principal y luego se detuvieron en la entrada. Lucius se sorprendió, todo se veía mucho mejor ahora que la noche empezaba a caer. Todo estaba iluminado y las personas hablaban entre sí bastante cómodas, Remus apoyó su mano en su espalda baja antes de entrar, el licántropo también parecía sorprendido y no dejaba de sonreír.

—A Harry y a Draco les encantará. —

—Por supuesto, mi niño tiene buen gusto. — Lucius se burló ligeramente mientras analizaba el lugar tratando de ver algo que no le gustara, pero además de las personas que obviamente no le agradaban todo estaba en perfecto orden. Incluso la torta que era bastante alta, con varios pisos, con un decorado blanco con dorado, pequeños detalles desde el pastel inferior hasta el más alto. Una Snitch volaba alrededor del pastel y ambos novios hechos muñecos volaban en una misma escoba tratando de alcanzarla.

Sonrió algo divertido al notarlo.

—Remus. — Al escuchar la voz del pulgoso casi quiso rodar los ojos, pero solo se apegó más el licántropo solamente para molestarlo.

—Black. — Respondió primero haciendo que Remus negara con la cabeza algo divertido.

—Malfoy. — Sirius miró a su dirección frunciendo el ceño.

—Al menos hoy actuaste como un buen padrino, casi creí que pararías todo solo porque mi hijo no te agradaba. — No pudo evitar picar un poco sintiendo que su pareja lo retaba silenciosamente presionando más su mano en su cadera, pero no le importó.

—Si Harry hubiera tenido alguna duda, lo paraba. — El animago apretó los labios pero no parecía enojado en su totalidad.

—No hagan una escena aquí. — Pidió el de ojos mieles.

—No la hacemos. — Lucius se quejó dejando que besara su cabeza.

—Van a tener que separarse, me llevo a mi amigo. — Black tiró ligeramente del brazo del otro alfa.

—Solo hasta después del brindis. — Habló Narcissa acercándose y agarrando el brazo de su ex marido con cuidado para evitar que lograra retener a Lupin. Lucius suspiró y asintió. —Espero que tengan un buen discurso. — Les sonrió la rubia a ambos Gryffindor.

—Uno mejor que ustedes, si, prima. — Se burló.

—Lo veremos, Black. — Respondió Lucius por ella sonriendo en desafío.

—Nos vemos después. — Remus besó sus labios rápidamente sorprendiéndolo un poco pero no dijo nada mientras acompañaba a la madre de su hijo a la mesa quien sonreía bastante divertida por la escena.

Agradecía totalmente ya no sentirse acorralado, los síntomas de una próxima entrada en calor solían calmarse con las feromonas del alfa. Volvió a contar las horas en su cabeza y suspiró, tenía tiempo, no iba a arruinar la recepción o la ceremonia por algo que no podía manejar. Esos malditos ciclos falsos que no podían ser manejados con inhibidores normales.

De pronto las pequeñas luces cambiaron deteniéndose en lugares específicos e iluminando mucho mejor, no pudo evitar mirar hacia la entrada por donde los novios entraban. Sonrió notando como enseguida los amigos de ambos se acercaban a felicitarlos, sabía que como padre también debería acercarse pero dudaba de que fuera buena idea. Cissy le sonrió suavemente y solo levantó la mano para saludar a su hijo cuando él miró a la dirección de ambos.

Ambos chicos venían tomados de la mano y Draco dejó que Harry hablara con los Weasley y amigos por varios minutos antes de tirar levemente de él para arrastrarlo a la mesa de sus padres para saludar.

—El lugar es hermoso, señora M- Black. — Cortó lo que iba a decir enrojeciendo un poco, recordando que los padres de Draco estaban separados. Lucius no pudo evitar sonreír con un poco de crueldad ante el pequeño tropiezo del salvador del mundo mágico.

—Me impresionó incluso sabiendo varios de los detalles. — Les sonrió Draco dándose el tiempo para besar la mejilla de cada uno.

—Y ustedes también estuvieron maravillosos. — Halagó el patriarca.

—Los votos fueron tan hermosos que lograron conmoverme. — Habló la dama, Lucius trató de que su expresión no cambiara ante ese dicho y esperaba realmente que no le preguntaran nada respecto a ello. Luego debería pedir algún recuerdo para ver, tal vez de Severus aunque el pocionista se lo dejaría pasar pero Cissy tal vez sería más intensa que él.

—Me alegro que lo hayan disfrutado. — Draco sonrió y Potter solo asintió mirando a sus suegros con algo de curiosidad.

—Y ahora deberían seguir saludando antes de que llegue el brindis. No te detengas mucho tiempo. — Lucius le dio una pequeña palmadita en el brazo y se incorporó para besar su frente. Luego de la pequeña despedida y otra pequeña conversación la pareja siguió su camino.

Cissy lo observaba con una ceja arqueada.

—Realmente quieres que esto termine ¿Verdad? — Aunque era un claro reto su voz suave y sus gestos no la delataban, por lo que nadie de ahí podía decir que estaba llamando la atención del patriarca. Lucius suspiró.

—Cuanto menos dure menos posibilidades tengo de arruinarlo. — Admitió agarrando la copa con jugo y tomándolo, sabiendo que no podía servirse a alcohol. Pero incluso si no estuviera esperando quedar borracho en la boda de su hijo era lo que menos quería.

— ¿Estás bien? — La rubia lo miró con preocupación y el mayor asintió.

—Sí, solo tuve algunos síntomas y…— Tragó sintiendo sus mejillas calentarse de la vergüenza. —Cambios, pero estaré bien por las siguientes horas. — Trató de quitarle importancia mientras miraba a la pareja que ahora estaba rodeada por los Weasley.

—Puedes sentarte con Lupin si eso te hace sentirte mejor. — Narcissa apoyó su mano en su brazo y Lucius la miró frunciendo el ceño.

— ¿Para que las personas empiecen a hablar de porque ese cambio? No, el centro de atención esta noche es Draco y el miope. — Hizo un pequeño movimiento con la mano sin señalarlos directamente.

—Lucius. — Lo regañó suavemente.

— ¿Qué? Nadie me está oyendo. —

—Tienes que hacer lo mejor para ti y el bebé. — Su agarre sobre su brazo se intensifico por unos segundos antes de soltarlo, Lucius suspiró y negó con la cabeza.

—No soy una chica dependiente, Cissy. Por favor no me conviertas en algo así, es denigrante. — Siseó ligeramente para ver a la mesa donde estaban ellos, el alfa le dedicó una pequeña sonrisa que no pudo evitar corresponder a pesar de estar algo molesto con los consejos de su ex esposa. Ella pareció darse por vencida ante ello y saludó a Severus cuando este se unió a su mesa.

Pasaron varios minutos mientras los invitados saludaban o felicitaban a los novios hasta que al fin todos se acomodaron en sus mesas, Harry y Draco terminaron en una localizada en el centro, cercana a la de los padres del rubio y padrinos de boda. Lucius no pudo evitar mirar a Black quien estaba hablando por lo bajo con Remus, en su mesa también se encontraban el ministro y la directora de Hogwarts. Realmente agradecía que Severus se hubiera acomodado con ellos.

Un tintineo hizo que todas las voces se callaran centrándose en Black quien se había parado, Severus resopló por lo bajo y Lucius sonrió divertido ante la expresión del pocionista aunque tampoco sabía que esperar ¿Qué tipo de discurso daría el animago?

—Buenas noches a todos, primero felicidades a los novios y gracias por darme el honor de ser el padrino principal. — Las personas aplaudieron en felicitación. —Creo que muy pocos de aquí esperábamos verte casado tan pronto y sobre todo con quien. Reaccioné un poco mal al enterarme pero luego de haber pasado tanto tiempo fuera fue una bomba para mí.

Pero al final de cuentas no importa su apellido o quien es, si te hace feliz entonces es algo que yo y tu familia apoyara.

A tus padres les hubiera encantado estar aquí, tal vez James se hubiera quedado calvo al escuchar de quien se trataba. — Hubo pequeñas risas en la sala, Severus sonrió levemente algo divertido. —Pero Lily lo hubiera puesto en su lugar. Porque ellos te amaban y todo lo que te hiciera feliz se te sería permitido.

Recorriste un camino muy largo, todos vivimos de diferentes maneras lo que ocurrió y me alegro de poder verte aquí y estar presente. No estuve presente cuando fuiste un bebé, puse mal mis prioridades y te deje solo pensando que vengar a tus padres era más importante en ese momento.

Me equivoqué, pero era joven y bastante impulsivo.

Gracias por permitirme volver a tu vida y aunque conociste mis más bajos errores seguiste queriéndome a pesar de que me gané una reprimenda.

Y ahora empiezas una nueva aventura. Podrá terminar mal o bien pero ambos habrán aprendido y seguramente no se arrepentirán del tiempo compartido. Habrá momentos malos y peleas pero también habrán momentos buenos.

Ni siquiera una pareja como la de tus padres, Harry, se salvó de peleas que dejaron un pequeño malestar por días.

Seguiremos siendo tu familia y estando para ti todas las veces que necesites, pero tus prioridades cambiaran y eso no es malo, eso tampoco querrá decir que nos quieres menos solo que las cosas cambian.

Bienvenido a la familia, Draco. Aunque ahora solo parezca que digo solo palabras bonitas, lo digo en serio. Puedes contar con nosotros aunque no lo creas, a veces podemos sorprender incluso a un Slytherin como tú. — los aplausos y luces no se hicieron esperar luego del agradecimiento de la pareja, Draco estaba un poco sorprendido de haber sido incluido así por lo que no había podido ocultar su expresión tan bien como le gustaría, en cambio Harry no había tenido ningún problema en mostrar lo emocionado que estaba.

—Astuto. — Susurró Severus por lo bajo hacia el patriarca quien asintió.

Fue Narcissa la primera en levantarse cuando lo aplausos terminaron, Lucius también lo hizo a su lado dejando que ella apoyara una mano en su brazo y poniendo la suya sobre la de ella. El discurso era algo que deberían dar los dos como padres y amigos, por lo que no se arrepintió de haber insistido en no moverse de su asiento.

—Admito que fueron astutos en navidad cuando escaparon luego de la proposición dejándonos completamente sorprendidos. No esperábamos que se comprometieran, todavía nos estábamos acostumbrando al hecho de que ustedes estaban saliendo y que era algo real lo que había y no solo una bonita foto publicitaria para aplacar a la gente.

Creciste muy rápido y hubo años que se nos fueron de las manos, verte casarte no estaba entre mis planes a corto plazo cuando todo terminó más o menos bien para nosotros.

Tu madre y yo estamos orgullosos de ti. — Agarró suavemente la mano de Narcissa con cariño mirándola unos segundos antes de ver a su hijo. —Tal vez no esperábamos que terminaras con él, pero los Malfoy tenemos la mala costumbre de quedarnos con lo mejor que hay en el mercado. —Sonrió aunque no pudo evitar pensar brevemente en él, así que trató de no encontrarse con los ojos mieles para no delatarse de que no solo se refería a Draco y Potter. —

En estos días tu madre y yo no pudimos evitar recordar tus días cuando todavía eras un infante, creo que incluso nada de esto parecía real hasta que llegamos a las puertas del salón y vimos todo listo para esto.

Te vimos crecer, fuiste nuestro bebé por mucho tiempo y Hogwarts fue una prueba muy difícil para nosotros que estábamos acostumbrados a tenerte todo el tiempo en la mansión. Tal vez tomamos decisiones cuestionables, como tratar de matar a Hipogrifo por un accidente. Pero a cualquier padre se le hubiera pasado por la mente si hubieran estado en nuestro lugar, pero no todos tenían los medios para hacerlo realidad. — Sabía que no necesitaba decir eso, pero picar un poco a Potter siempre fue algo divertido y al diablo si enfadaba a alguien más. —Pero hoy no estamos hablando de eso, estamos felices de que hayas encontrado a alguien con el que te sientes lo suficientemente feliz como para casarte.

Aposte en contra de este matrimonio pero por primera vez deseo perder la apuesta.

Tu madre y yo fuimos felices a nuestra manera, la paciencia es algo que tendrán que aprender al igual que encontrar un punto intermedio en las discusiones. No se pueden ganar todas y tampoco perderlas.

Traten de nunca ir a dormir sin haber aclarado las cosas.

Y los felicito por su fe en la relación, no todos juran fidelidad por las consecuencias que eso conlleva. Espero que duren mucho y que si terminan puedan seguir sus caminos sin ningún rencor. Si tienen hijos ellos siempre serán un hilo que los unirán, no siempre románticamente pero al menos eso debería empujarlos a llevarse cordialmente cuando todo se rompa si es que se rompe.

Siempre seremos tus padres, Draco. Y siempre estaremos ahí para ti a pesar que te he fallado estas veces no volveré hacerlo. — Se obligó a agregarlo, aceptar eso en frente de todos los demás invitados no era bueno estratégicamente pero no se trataba de ello. Se trataba de ser sincero con su hijo y se lo debía. Le hubiera gustado abrazarlo más.

—Y Potter, puedes contar con nosotros de vez en cuando y según la situación. Yo no hago promesas Gryffindor. — agregó sonriendo de lado antes de que Cissy agarrara más su mano antes de empezar a hablar.

—Felicitaciones a ambos, realmente esperamos que sean felices. Las puertas de nuestras casas siempre estarán abiertas para recibirlos. Pero con esta unión deberán aprender a confiar uno en el otro en su totalidad.

Harry, mientras hagas feliz a mi hijo no me importara si eres el Salvador del mundo mágico o no.

Estoy segura que saldrán adelante y que podrán adaptarse a todos los cambios. Después de todo, ambos son sobrevivientes y son queridos.

Harry, bienvenido a la familia. — los aplausos volvieron a escucharse y Lucius se sintió aliviado de sentarse de nuevo. Hubo más felicitaciones y buenos deseos, pero el patriarca no escuchó los breves discursos de quienes quisieron hablar.

Cuando todo se calmó sirvieron el pastel luego de que los novios lo partieran, lo cual fue algo divertido y por suerte ninguno de los dos terminó manchado.

Lucius estaba demasiado ocupado en prestar atención a los síntomas, tenía pequeñas molestias y eso hacía que casi apuñalara el pedazo de pastel que tenía en su plato. El bebé parecía no tener ganas de dulce por lo que solo jugó un poco partiéndolo. Alzó la mirada encontrándose con la de su pareja quien lo observaba algo preocupado, Lucius negó con la cabeza como tratando de decirle que no pasaba nada antes de volver a centrarse en el plato.

Era tonto necesitar tanta atención, por suerte el bebé estaba tranquilo pero el sudor frío volvía a su cuello haciéndolo sentirse incómodo y algo enfermo.

A una hora determinada las luces más tenues mientras música empezaba a escucharse, el patriarca sonrió ligeramente sabiendo que lo que seguía el baile de los novios. Ambos se veían muy bien yendo de la mano a la pista, recordó brevemente como había sido en su propia boda.

Él había estado emocionado, estaba muy enamorado de Narcissa en ese entonces pero ella solo había estado nerviosa.

Pero ver como se miraban ambos se notaba que no era algo de una sola dirección, Potter rodeó la cintura de su pareja y empezaron a bailar vals mágico por toda la pista, las luces los seguían y alumbraban los lugares correctos.

Lucius tuvo que admitir que los muchachos habían practicado mucho, si Draco había logrado que alguien tan malo para bailar como Potter lo hiciera tan espectacularmente en su boda hubiera sido trabajo de mucho tiempo. Seguramente ninguno estaba mirando más que los ojos del otro, las luces tenues cambiaban su color de forma lenta haciendo que la atmosfera se sintiera mucho más romántica.

Al final cuando terminaron no pudo evitar aplaudir.

Muchas parejas se animaron a bailar después con los novios pero él prefirió quedarse al borde, lo que menos necesitaba era una escena así.

— ¿No bailas? — Remus se acercó mirándolo con curiosidad, Lucius negó con la cabeza acomodándose mejor en la silla.

—No lo creo, no quiero llamar la atención. — miró hacia los novios por unos segundos antes de volver a mirar a su pareja.

— ¿Te sientes bien? — Remus se sentó a su lado agarrando su mano con suavidad mirándolo con preocupación. Lucius no pudo evitar sentirse avergonzado.

—Sí, solo estoy cansado. — Trató de quitarle importancia dejando que apoyara su mano sobre la él arriba de la mesa. Sabía que nadie les estaba prestando alguna atención, demasiado concentrados en los novios y en lo que había alrededor pero aun así no podía evitar sentirse tenso.

—Podríamos excusarnos, has estado en lo más importante. — El licántropo habló por lo bajo antes de levantar su mano y besar sus nudillos con cariño mirándolo algo preocupado. El patriarca frunció el ceño a pesar de que sabía que tenía razón.

—No, estoy bien. Estoy seguro que puedes encontrar a alguien que quiera bailar contigo. — Quitó su mano mirando a las parejas que bailaban, sabía que estaba siendo un idiota pero no podía evitar que los nervios le ganaran. No quería estar rodeado de tanta gente aunque fuera tan cerca de su alfa.

— ¿Crees que llamaríamos tanto la atención? Eso es un poco egocéntrico. — El ex profesor le sonrió suavemente .

—Bailar solo en la playa no es lo mismo que ahora, no tengo ganas. — Apretó ligeramente los labios sin poder evitar estremecerse un poco cuando el alfa acarició su mejilla, se inclinó un poco ante su toque sintiéndose menos tenso.

—Lucius. — Lo llamó por lo bajo, el patriarca lo miró incorporándose.

—Solo estoy cansado, hace mucho no estaba rodeado de gente y tu bebé parece no ser muy sociable. — se burló ligeramente dando un pequeño respingo cuando el licántropo apoyó una mano en su vientre. —Las personas creerán que estas tocando más abajo, no hagas eso. — Lo regañó quitando su mano, Remus rió por lo bajo y besó la frente del omega con cariño.

—Lo siento. — Se disculpó disfrutando de la cercanía del mayor.

—Es de mala educación que pongas las manos bajo la mesa. — Lo regañó muy bajo preguntándose si debería poner un hechizo de privacidad.

—Señor Lupin, señor Malfoy. — La voz de la mujer hizo que ambos levantaran la mirada, el omega frunció ligeramente el ceño mientras Remus sonreía de manera suave.

—Directora McGonagall. — Saludó el primer nombrado pero Lucius solo hizo una pequeña inclinación de cabeza.

—Supongo que no se acercó por mí, nos vemos luego, Lupin. — El rubio se paró casi enseguida ignorando la mirada preocupada de su pareja y se alejó sabiendo que la mujer mantendría entretenido por unos minutos al licántropo.

Suspiró con algo de fuerza y se acercó a Narcissa murmurándole que se iría a descansar. Luego buscó con la mirada a Severus haciendo una mueca al no encontrarlo y casi al instante también buscó el paradero de Black en el lugar pero ambos parecían no estar, arqueó una ceja ante eso pero decidió no prestarle atención.

Con toda la sutileza que podía evitó a las personas que no quería saludar y a Remus antes de entrar al fin al hotel. Respiró profundo cuando las puertas se cerraron tras él y se apoyó en la pared sintiendo sus piernas débiles de nuevo.

No le gustaba eso, notar que apegarse tanto a Remus en esas semanas lo hubieran vuelto tan frágil lo hacía rechinar los dientes. Él se había defendido solo por mucho tiempo.

Pero no solo era su orgullo lo que lo estaba impulsando si no la vergüenza. No poder controlar su cuerpo así y el instinto en un día tan importando era deplorable. Respiró profundo acomodando su traje y acariciando ligeramente el saco que aún tenía feromonas de Remus en él.

Empezó a caminar hacia el ascensor pero escuchó pasos detrás de él, suspiró deteniéndose sin darse vuelta dejando que el alfa lo alcanzara y lo abrazara por la espalda.

—Lucius. — Escuchó su voz contra su oído y no pudo evitar estremecerse. No quería apoyarse en él así que se dio vuelta con cuidado notando que el alfa no disminuía su agarre pero al menos ahora podían verse a la cara.

—No tenías que seguirme, no necesito que me estés protegiendo tanto. — Lo regañó un poco tratando de verse molesto pero fallando. Suspiró levemente dejando que lo atrajera hacia si pero sin devolver el abrazo.

—Me siento más tranquilo si estoy cerca de ti ¿Por qué te fuiste? — Preguntó antes de besar su mejilla, Lucius lo observó apoyando sus manos en los brazos que lo sostenían tratando de planear algo que decir.

—Te lo dije, me sentía cansado. — Sabía cómo se veía eso, prácticamente parecía que quería escapar. Aunque eso había estado haciendo, no había querido parecer obvio pero el licántropo le había prestado más atención de lo que creía.

—Estás prácticamente escapando de mí ¿Qué sucede? Has estado extraño todo el día. — acarició su espalda suavemente tratando de ser conciliador.

—Estoy bien. — Respiró profundo luego de decirlo disfrutando del aroma que ya podía notarse en su pareja.

—Lucius… No volvamos a esto, por favor. No me gusta que me evites así, se siente mal ¿Estás enojado? — Preguntó suavemente, Lucius sintió el calor subiendo por su cuello. Era casi como ser regañado por un profesor y sabía que no había razón para molestarse de ello, merecía una explicación, pero ¿Cómo dársela sin sonar tan estúpido?

—Yo… agh, no por supuesto que no. Solo… estoy avergonzado ¡Mi cuerpo sigue haciendo cambios que no me gustan! ¡Y pasan en el peor momento! Y he estado con síntomas desde la ceremonia y yo… no quiero arruinar esto. — No bajó la mirada enfrentándose a los ojos mieles que seguían observándolo, tuvo ganas de evitarlo pero al final se quedó quieto.

—No tuvimos problemas antes con los ciclos falsos. — Murmuró al fin al menor pero Lucius negó con la cabeza ¡No solo se trataba de eso!

— ¡Si, porque estabas pegado a mí! No puedo estar pegado a ti todo el tiempo, soy el líder de una familia. Sigo siendo el patriarca Malfoy y ahora…— Prefirió ir por otro camino, con suerte podía irse sin explicar concretamente nada. A la mañana siguiente seguramente se sentiría más tranquilo y podría explicarlo sin enrojecer pero en ese momento se sentía incapaz.

—Estas llevando a nuestro bebé. Y no creo que hayas caído en cuenta de eso justo ahora ¿Qué ocurre? — acarició su mejilla suavemente de nuevo apoyando su otra mano en su cadera.

—Me da vergüenza. — murmuró de nuevo apoyándose en él aceptando el abrazo, suspiró escondiéndose un poco sintiendo su rostro caliente. —Mi cuerpo sigue cambiando. — repitió pero dándole más énfasis sintiendo la vergüenza bullir de nuevo.

—Pero esta mañana no tenías un problema grave con el bebé y ahora… oh. — Pareció entender, tal vez la mirada mortificada del mayor o porque al fin podía unir los puntos. — ¡Oh! — Exclamó nuevamente apenas conteniendo la sonrisa.

—Ya, ahora vuelve a la maldita recepción. — Lo medio empujó alejándose de él alzando la barbilla tratando de no tirar totalmente su dignidad, miró hacia otro lado cruzando sus brazos sobre su pecho frunciendo el ceño.

—Ese era el aroma que no lograba identificar. — Se acercó de nuevo, Lucius no pudo evitar enrojecer esperando que fuera por el enojo.

— ¡No hables de eso! — Lo silenció retrocediendo un paso.

— ¿Puedo ver? — Preguntó con curiosidad, mortificando completamente al patriarca.

— ¡No! — Dio un pequeño quejido al ser abrazado de nuevo y trató de escapar de su agarre pero no pudo, pensó que podía utilizar su varita pero luego suspiró. No valía la pena llevar tan lejos esa pelea así que volvió a recargarse en él.

—Bueno. Volvamos a la habitación, entonces. Necesitas descansar. — Remus murmuró jugando con la cinta del cabello y tirando un poco de ello para soltar el pelo del patriarca. Sonrió y lo acarició suavemente.

—Yo no tengo que obedecerte. — Murmuró queriendo que la discusión fuera hacia otro lado.

—Pero hacia allí te dirigías ¿O no? — Sonrió besando su cabeza estrechándolo con cuidado contra él, Lucius se acomodó rodeando su torso con sus brazos también.

—No quiero que me acompañes. — Habló por lo bajo sin decirlo realmente en serio, dudando de sus propias palabras.

—Ey. — Remus besó su frente antes de separarse un poco rompiendo el abrazo pero aun rodeándolo, Lucius lo miró encogiéndose ligeramente pero luego negando con la cabeza al notarlo sintiéndose algo molesto consigo mismo. —Somos una pareja. Si solo quieres dormir solo dormiremos. —

—Sí, porque con los ciclos falsos tenemos muchas opciones. — Se burló ligeramente.

—Lucius… Está bien, puedo irme cuando empiece ¿Bueno? Ahora estás bien. — Acarició suavemente su espalda como tratando de calmarlo.

—… — Sabía que cumpliría su promesa pero hasta el momento no había pasado los pequeños ciclos falsos solo, no tenía las mismas libertades ahora que estaba casi entrando al séptimo mes y aunque se encontraba algo mortificado no quería sumar ese estrés a su lista. Tampoco quería rechazarlo aunque su sentido común le indicaba que sería lo mejor hasta acostumbrarse. —Yo… no dije que tenías que irte. — Dijo al fin dándose por vencido, ya estaban los dos ahí y sería más cómodo quedarse juntos además ni Draco ni Potter notaría su ausencia, seguramente muy acaramelados entre ellos.

—Bien. — Sonrió el licántropo dándole un pequeño beso en los labios, Lucius asintió un poco separándose y agarrando su mano. No había estado bien no haber conversado el plan a seguir en la boda, habían planeado como llegarían pero no habían hablado que harían ahí.

El hecho de que su relación fuera un secreto a voces no era molesto en sí, sino no saber de antemano que ocurriría.

Subieron al ascensor y el rubio se apoyó en el menor dejando que lo rodeara con un brazo. No estaba muy bien dejarse mimar tanto pero había sido un día largo.

Bajaron en uno de los pisos más altos, Narcissa le había dicho el número y un hechizo simple abrió la puerta luego de comprobar su magia. Caminó directamente a la cama sentándose en ella antes de recostarse cerrando los ojos al escuchar la pequeña risa del licántropo.

—Estás muy cansado. — Remus lo miró mientras se acercaba, Lucius asintió levemente.

—Solo un poco harto, es decir, fue hermoso. Mi hijo acaba de casarse pero… ahora tengo ganas de desaparecer por unos días. — Admitió abriendo sus ojos para mirar el techo.

—Volveremos a casa pronto. — Prometió.

—Mañana podríamos disfrutar de la ciudad. — Se sentó para quitarse el saco, dejando su varita sobre la mesa de luz. Todas sus cosas estaban ya ordenadas en la habitación y solo revisó que los collares de cuero estuvieran en el cajón. Se quitó los zapatos antes de subir sus pies a la cama.

—Sí, sería bonito. Pero supongo que esto es una desventaja, extraño nuestra habitación. — Admitió el menor sentándose en la cama luego de quitarse la camisa y los zapatos, subiendo a la cama y recostándose bien sobre ella apoyando su cabeza en la almohada y mirando el techo. Lucius suspiró y se acomodó para recostarse a su lado, sonriendo un poco cuando él se puso de costado para mirarlo.

—Bueno, en tu casa tienes dos nidos. Cuando este cerca de dar a luz ya no querré moverme de ahí pero mientras aun falte quiero disfrutar de estas cosas. — murmuró dejando que pusiera una mano sobre su vientre acariciando está ligeramente.

—Sé que es difícil para ti, las cosas están cambiando y tú llevas la mayor parte de ellos. — Remus besó su mejilla acercándose más a él, Lucius suspiró y se acurrucó un poco contra su calidez.

—Será muy distinto cuando ya esté aquí. — No solía pensar eso muy a menudo pero ambos sabían que iba a ser un cambio grande. Ya no serían solo ellos dos si no también tendrían un bebé.

—Sí, pero estaremos juntos en esto. — Remus lo envolvió con un brazo con cuidado atrayéndolo más hacia él, Lucius lo miró antes acercarse y besar sus labios con intensidad.

Lo amaba y amaba al bebé pero no podía evitar sentirse incómodo con los cambios tanto en su físico como los preparativos para que pudiera nacer ¡Aún faltaban tres meses completos! Era vergonzoso pero aun así se dejó abrazar y disfrutó del beso.


—Hay cosas… que se escuchan bastante bien cuando estamos teniendo sexo pero si lo dices en la realidad te recuerdo que se me varias maldiciones que podrían callarte. — murmuró tratando de calmarse, ni siquiera su celo falso se había desatado y habían empezado en la cama para luego seguir cuando fueron a bañarse. Remus se sonrojó y ocultó su rostro en su cuello lamiendo suavemente sobre el collar de metal.

Casi se había roto un diente al tratar de morderlo por lo que ahora Lucius tenía otra marca sobre su hombro.

—Lo sé… yo solo… no lo digo enserio es…— murmuró antes de besar la mordida, aún seguían sin unirse pero le gustaba dejar estas sobre el omega.

—Estás siendo posesivo. — Se burló el patriarca acariciando el cabello corto y húmedo sintiendo aun el agua caer sobre ellos llevándose todo el rastro de lo que habían hecho ahí y la espuma.

—Lo siento. — Volvió a disculparse, Lucius se sentía algo divertido. Sabía que no lo decía realmente, mientras hacían el amor había sonado bastante caliente y posesivo, pero también sabía que no sería capaz de ponerle esas restricciones en su vida diaria.

—Está bien… se siente bien, como cuidado. Pero… no en la realidad. — Admitió para calmarlo acariciando su espalda, disfrutando de estar rodeado por sus brazos.

—Lo sé… solo me sentía un poco tenso por lo que ocurrió con Greengrass…— El licántropo suspiró apagando el agua de la ducha y agarrando una toalla, podrían hacerlo con magia pero se sentía mejor así. Rodeó al omega con ella empezándolo a secar. —Te debo una disculpa por ello, por cierto. No hablamos si iríamos exactamente como una pareja y realmente solo planeaba acercarme para hablar pero no pude. —

—Él piensa que te enganché en algún momento de la fiesta del ministerio y que el niño no es tuyo. — lo miró a los ojos dejándose secar, tal vez luego podrían hablar del hecho de que no habían tenido un plan rígido para la fiesta y que eso había sido una falla. Tal vez si no se hubieran distraído tanto antes de tomar el avión y después podrían haber pensado en ello.

—Si es mi hija. — El licántropo gruñó por lo bajo pero luego solo besó los labios del patriarca con suavidad. El hombre no le agradaba, era un alfa de alta categoría sin unir que había lastimado a su omega en el pasado.

—Lo sé, ambos lo sabemos. — Apoyó sus manos en sus mejillas antes de apoyarse en él, dejando que el licántropo secara su cabello. —Pero no me mantendré escondido de otros alfas o algo así, me he defendido bien yo solo por décadas. — murmuró.

—Sí, lo sé. Dije muchas cosas. — Admitió aun sintiéndose algo avergonzado, no había podido evitar sonar bastante posesivo y orgulloso mientras hacían el amor. Sus ojos habían brillado en dorado más veces de las que le hubiera gustado pero al menos había podido mantenerse lo suficientemente controlado como para no ser brusco.

—Quien diría que podrías ser tan egocéntrico. — Siguió picándolo disfrutando de como el menor se sonrojaba, le gustaba no ser el único vulnerable.

—Lucius…— Reclamó suavemente y el patriarca cedió.

—Está bien, ya dejo de molestarte. — dejó escapar una pequeña risa besando sus labios rápidamente antes de quitarle la toalla para ponerla alrededor de su cintura para caminar devuelta a la habitación. Cuando las feromonas bajaran lo suficiente debería cambiar el collar de metal por uno de cuero para evitar que Remus volviera a lastimarse tratando de morderlo.

Sabía bien cuál era la posición de él en eso, no quería que de nuevo todo orbitara en el instinto y en las primeras veces, seguramente pensaba esperar hasta después del bebé para poder analizar mejor una unión entre ambos.

Lucius no pudo evitar sentir un pequeño pinchazo de decepción ante ello, sabía que si nunca hubiera roto el enlace no estarían pasando por esto. Podrían haber arreglado todo de otra manera y ahora no estaría sufriendo esos ciclos de celos falsos que podrían darse en cualquier lugar. Pero que decidiera no marcarlo cada vez se sentía más como un rechazo y se sentía ridículo en querer algo tan fervientemente.

Suspiró al sentir que lo abrazaba por la espalda y se dejó mimar. Su aroma le encantaba aunque sabía que haría más difícil el poder quitarse el collar.

—Te amo. — murmuró el menor sobre su cuello haciéndolo estremecer. Sonrió de manera suave acariciando las manos que puso sobre su abdomen sintiendo su corazón latir con un poco más de fuerza.

No se trataba de marcas o instinto, era algo emocional y eso debería bastar.

—Yo también te amo. — le respondió antes de darse vuelta y besarlo.


Se deslizó con cuidado fuera de su agarre y se sentó al borde de la cama, el collar de cuero que tenía alrededor de su cuello estaba a punto de romperse. Se pasó la mano por el rostro sabiendo que una mordida más no solo no sería detenida si no que prácticamente podía ser una marca completa.

Antes de que su ciclo empezara había cambiado su collar de metal por el de cuero, habían terminado utilizando dos y este sería el tercero. Realmente la próxima vez deberían comprar más, tal vez hasta harían ricos a los vendedores de collares del callejón Diagon.

Abrió con cuidado el cajón lo más silenciosamente posible para no despertar a su pareja, sabiendo que estaba cansado luego de su buen rendimiento. Sonrió al recordarlo mirando los otros collares que tenía. Sonrió ligeramente al pensar que parecía que ellos estaban de luna de miel y no los muchachos, tal vez podían disfrutar del hotel un día más. El cambio de escenario venía bien para un respiro pero sabía que pronto empezaría a extrañar su nido en la habitación normal de Remus.

Ese día había notado que el ciclo de celo falso podía darse en cualquier momento aunque fuera inoportuno, pero se alegraba de que hubiera pasado cuando ya habían pasado unas horas en la habitación.

Agarró un collar nuevo con una mano y lo puso sobre la mesita de luz antes de llevar sus manos al broche de este para quitárselo pero se detuvo. Parpadeó varias veces mirando al collar nuevo que debía ponerse y lo tomó con sus manos.

Podía no ponérselo.

Nadie podía realmente culparlo que luego de un día largo y luego de un ciclo de calor se quedara dormido y olvidara cambiar el collar. Había prometido darle la elección pero también podía dársela como un accidente. Al fin volverían a vincularse, podía darle la ilusión de que esta vez no lo había decido él y los problemas podrían terminar.

¿Era demasiado malo querer ir por el camino corto? Ambos se querían después de todo ¿No? Entonces… no debería haber un real problema si terminaran unidos. Aunque fuera algo orquestado por él.

Apoyó el collar nuevo en su regazo y pasó un dedo por el que tenía, Remus siempre solía morder del mismo lado. También estaría la posibilidad de que él se diera cuenta y lo cambiaran pero ¿Realmente prestaban tanta atención en las mañanas? Luego de tantas feromonas utilizadas y un día más cercano a la luna llena no tendrían ningún control.

Solo debía… elegir no cambiar el collar.

Podía tener de nuevo los hilos en su poder.


Gracias por leer y por comentar :DCristine Malfoy, Angeli Murasaki, AnaM1707
Lamento la tardanza