No podía creerlo. Se había tomado el supresor más fuerte que tenía ¡Tres veces! ¡Debería durar cada uno al menos una semana y a la hora podía sentir que el efecto pasaba! ¡Su cuerpo nunca había sido tan traicionero! ¡Malditos medimagos que lo obligaron a dejarlos, seguramente las pociones para su curación seguían haciendo efecto luego de un año entero!

O el maldito perro. Tal vez si no hubiera aceptado ayudarlo no estaría en esa situación.

Respiró profundo mientras aparecía afuera del hotel empezando a caminar, no se hospedaría con los demás, buscaría un lugar lejano.

La presencia de Lucius no había ayudado. Su aroma era muy leve por las anti feromonas pero podía notar que estaba esperando. El hecho que no tuviera marca lograba un efecto extraño en él: la envidia natural del instinto en conjunto de una preocupación avasallante. No había seguido al rubio por temor a parecer un perro tras su dueño, pero se quedó en las bancas hasta ver que Lupin iba hacia el mismo lugar por donde salió Lucius. Cuando ambos llegaron juntos mermó su preocupación pero eso hizo que el malestar aumentara.

Odiaba que su parte omega envidiara tanto al rubio.

Y al parecer su cuerpo respondía peleando una y otra vez contra el supresor, eso no era bueno en lo absoluto.

Por suerte aun su aroma era bajo, no era aún lo suficiente atrayente como para que alguien pasara por alto su apariencia física o su intimidante mirada pero sabía que no se quedaría así por mucho tiempo. No le gustaba esa sensación de vulnerabilidad que se agarraba de su espalda y lo hacían sentirse muy alerta.

Los pasos detrás de él no lo detuvieron, ni siquiera cuando reconoció el aroma. Tal vez si caminaba rápido se cansaría, después de todo aún estaba la recepción de la boda de Potter. Tal vez debió haberse despedido de Draco pero una nota tuvo que bastar, no quería que él lo notara y se preocupara. Era su día.

— ¡Ey, ey! ¿A dónde vas? Los chicos ni siquiera se fueron. — Black tiró de su brazo deteniéndose, Severus se dio vuelta agarrando su varita y alzándola pero sin lanzar ningún maleficio. Estaban en una zona muggle-mágica y estaba prohibido. Moviéndose fuertemente se soltó pero no guardo su varita.

— ¡Maldita sea! ¿No puedo caminar en paz? ¡Vuelve a la maldita fiesta! — Siseó molesto mientras fruncía el ceño. Que hubiera tenido que compartir mucho tiempo juntos no había pulido entre los dos, se soportaban algunos días, había días donde no lo harían. Incluso una vez se pelearon como gatos a la manera muggle, no podía decir que había ganado pero tampoco había perdido del todo.

Pero hacía mucho tiempo no tenían una confrontación, la paz delicada entre ellos se había mantenido por mucho tiempo y si tenía que hacerla estallar para escapar de ello, lo haría.

— ¿Qué diablos ocurre contigo? ¿No puedes dejar las pociones un par de horas más? — Reclamó, el hecho de que Black no sacara su varita ni tuviera sus manos hechas puños lo sorprendió. Incluso no hizo amague de agarrarlo de nuevo.

Le había dado la excusa perfecta pero sabía que eso solo llevaría a más gritos en la calle, aunque el hechizo silencioso de privacidad había sido puesto aun había riesgo de que algún muggle lo viera por la ventana y se sorprendiera al ver a dos hombres que parecían gritar sin hacer sonido.

— ¡Necesito mis supresores! ¿Contento? — Admitió al final de mala gana para terminar con todo, en vez de alejarse el alfa se acercó olfateando deliberadamente haciéndolo erizarse. Severus lo empujó un poco para alejarlo de él diciendo un insulto por lo bajo.

—Oh, es verdad… pero tu aroma no está alto…— Sirius arqueó una ceja poniendo sus manos en los bolsillos del pantalón, estaba sin su saco y solamente con la camisa. Severus parpadeó al ver su cuello y luego desvió la mirada antes de darse vuelta para seguir caminando.

Nunca le daría la espalda a un enemigo pero estaba preparado para cualquier ataque.

— ¿Y debo esperar a apestar completamente para tomar una dosis? — Se burló mientras caminaba casi rodando los ojos cuando el alfa empezó a caminar a su lado.

—Bien, pero tampoco puedes ir caminando por la calle así. Puedo aparecernos en el hotel donde estuvimos con Harry. — Sirius se puso delante de él empezando a caminar hacia atrás, Severus lo miró sin detener su paso haciendo una pequeña mueca cuando el Gryffindor pudo sortear un poste sin voltearse.

—No necesito tu ayuda. — Se movió a un costado y pasó por al lado del alfa caminando más rápido. No se detuvo al escuchar el resoplido del hombre.

—Estás más huraño de lo normal, creí que ya habíamos pasado esa etapa. — se quejó, Severus lo miró parando al fin mientras fruncía el ceño.

— ¿Etapa? Nuestras etapas duran décadas, Black. — Dijo casi con desdén.

—Aceptaste ser mi compañía en la boda y cuando uno acepta, es normal llevar a su pareja a casa una vez terminado. En este caso a la habitación de un hotel. — Sonrió casi con triunfo, Severus lo miró con neutralidad antes de negar con la cabeza.

—Y de pronto sacas costumbres que te beneficien, bien por ti. — Sonrió de manera sarcástica pero no volvió a caminar, tenía su varita aun bien sostenida y esperaba que lo dejara ir pronto. Su aroma no se había intensificado aun, por suerte, y su consciencia parecía normal. Pero podía tardar una hora o más en encontrar un lugar donde quedarse y que tuviera la suficiente seguridad como para dejar entrar a alguien… o dejarlo salir mientras su feromonas estuvieran tan altas.

—Solo déjame aparecernos. — Sirius ofreció su mano, el omega lo miró frunciendo el ceño. Podría negarse y seguir caminando, el hotel donde habían estado antes de la boda seguramente era tan bueno como donde estuvo Draco.

Antes no habría dudado en decir que podía seguir buscando solo pero seguramente Sirius lo seguiría a todos lados mientras hablaba y eso podía ser más irritante.

—Bien. — Aceptó agarrando su mano, el alfa sacó su varita y Severus agarró con más fuerza la suya muy dispuesto a devolver cualquier hechizo con otras intenciones pero enseguida desaparecieron.

Aparecieron en lo que parecía más un departamento, estaban en la sala y había una puerta que seguramente llevaba a la habitación. Severus miró todo el lugar, olía a limpio por lo cual supuso que cualquier aroma del alfa había sido removido.

Fue directo a la habitación abriendo uno de los muebles encontrando supresores –todos los hoteles solían tenerlos-, agarró el pequeño vial y lo olió ¡No era ni dos tercios de bueno como lo que él hacía! Si los suyos no habían funcionado mucho menos este. Tuvo ganas de estrellarlo contra la pared pero se contuvo solo apretando el vial en su mano.

Podía pasar un celo solo, lo había hecho. Pero era irritante tener que hacerlo cuando supuestamente ya podía tomar supresores.

— ¿Y ahora qué? — Sirius se apoyó contra el marco de a puerta con los brazos cruzados, Severus podía notar que el aroma era más obvio pero aún no a niveles peligrosos. Tuvo ganas de tirarle el vial a la cabeza.

— ¡Y ahora nada! ¡Esto es culpa tuya! — Reclamó, si su cuerpo no hubiera estado expuesto a las feromonas de un mismo alfa por tanto tiempo no estaría pasando esto ¡Sobre todo sabiendo que tenía debilidad por él! Había usado sus feromonas para calmar a Black ¿Cómo no notó que las feromonas también lo afectaban a él.

— ¿Perdón? — Había esperado que se riera o se enojara ante la acusación pero el alfa solo parecía algo divertido y buscando explicaciones.

—Esto, lo que sea que hay aquí es… enfermo. Estas debilidades no se tienen con quienes te hicieron daño. — Si, parecía que su omega era defectuoso también pero eso no quería decir que fuera a decirlo en voz alta para todo el mundo.

—Me disculpe por eso. — Severus lo miró, estuvo a punto de decir que una disculpa no arreglaba nada pero cambió su respuesta.

—Por qué debías disculparte, me necesitabas. Y parece que ya vas por muy buen camino, tal vez deberíamos empezar a pensar que mis feromonas ya no son necesarias para mantenerte a raya.

Las pociones tranquilizantes deben empezar a funcionar. — Podía pedirle que se fuera en ese momento pero parecía más lógico pedirle que se fuera definitivamente.

— ¿Podrías tomar tu supresor? — Black se llevó una mano a la cara, las feromonas ya eran muy intensas aunque la mayoría eran de enojo que solo creció ante esa pregunta.

— ¡No me hace efecto! ¡Y es tu culpa! — Alzó la voz apretando los puños, un escalofrío lo recorrió y sintió la debilidad en sus piernas pero aun así se mantuvo erguido. Si quería que se fuera, debía hacerlo ahora. —Al diablo, te harás cargo de esto. — Gruñó, cansado. No importara cuanto dijera que podía solo, un celo así era extremadamente molesto. Era horrible perder la conciencia y que esta fuera reemplazada con lujuria ¡Pero ya que! —Si me marcas no solo te castraré encontraré la forma de darte una muerte dolorosa que será confundida con una enfermedad mágica. — Amenazó acercándose, desabrochando la túnica.

—Wow, wow ¡Espera! ¡Más lento! — El alfa lo miró sorprendido y retrocedió.

— ¿¡Qué diablos no entiendes!? — Dejó la túnica a un lado, todavía tenía la camisa y el pantalón. Al diablo con todo, ya había pasado por esa necesidad en alguna parte de la adolescencia.

No debería confiar en Sirius pero si el omega tanto quería confiar entonces lo haría para demostrar que tan equivocado podía estar el instinto.

—Estás… enojado. No creo que estés pensando perfectamente en este momento. — Sirius pasó su mano por su propio cuello, ambos estaban algo rojos por todo. El alfa por las feromonas y el omega por una mezcla de ellas con el enojo.

—Vienes coqueteando e insinuando desde hace meses ¿Y vas a decir que no? — Acusó.

—…— Sirius lo miró sorprendido y abrió y cerró la boca un par de veces antes de contestar. —Te diste cuenta. — Severus rió pasando sus manos por su cabello sintiendo muchas más claras las feromonas del alfa, notó como Sirius sacaba un vial de su bolsillo y supo que era un supresor alfa.

—Si ¿Qué tan idiota crees que soy? — Se burló, aunque en realidad nunca había estado seguro. Tiró esa piedra para que al fin el alfa decidiera quedarse o irse.

— ¡Pues no lo sé! Nunca reaccionaste distinto a como siempre. Además esto no tiene nada que ver. — Sirius tomó la poción rápidamente concentrándose para quedarse donde estaba. Aun el aroma del omega era agradable aunque ya no quisiera saltarle encima con todo el instinto a cuestas.

Respiró profundo un par de veces.

—Ya que tomaste el supresor, si las cosas salen mal no me temblara la mano para acabarte. — El omega lo miró peligrosamente aun quedándose a distancia. Dejó la túnica a un lado mirándolo con desafío.

—No confías en mí para esto. — Severus frunció el ceño ¡Por supuesto que no! Tal vez podía bajar la guardia pero no tanto. Pero una vez que toda la novedad entre ellos se calmara más rápido podría irse y, con suerte, su celo solo duraría un par de días con compañía.

—Black, he estado con alfas en mi celo en los cuales no confiaba. — Confesó al fin, los ojos grises lo miraron sorprendidos. Severus resopló.

—Espera ¿Qué? — Sirius lo miró incrédulo.

— ¿Sorprendido? No hacerlo en Hogwarts no quiere decir que fuera de él no tuviera algunas historias. — Sonrió algo orgulloso aunque no lo estuviera realmente.

—Pero amabas a Lily. — Murmuró el alfa confuso.

—Eso no me daba satisfacción en el celo. — Severus negó con la cabeza sin querer meter a su amiga fallecida en eso.

—… ¿Fue consentido? Es decir ¿Por ti? — El omega apretó los labios ¡Lucius también había preguntado eso! Trató de no sentirse ofendido pero no pudo evitar que una mueca apareciera en su rostro.

—Era un bicho raro, pero había celos difíciles de controlar. Había un muchacho, era conocido por "ayudar". Lo que él menos quería era hijos o una marca a su edad así que tomaba todas las precauciones. — Había sido un muggle, recordaba lo muy desconfiado que estaba de ese chico pero luego de que su padre rompiera sus pociones y no tener dinero para comprar los malos supresores no mágicos pasar un segundo celo sin compañía había parecido una tortura.

A pesar de todo el muchacho había sido tan bueno y recto como habían dicho. No hubo marcas ni ninguna mención de lo que compartieron luego del hecho. Incluso despertar solo había sido un alivio y el que hubiera pagado la habitación también.

— ¿Cómo un prostituto? — Sirius alzó las cejas.

—No, no recibía dinero por ello. Solo le divertía. Y antes de que te lo preguntes, si, ahora es un adulto y está casado, tiene dos hijos y un perro. No lo traumó en lo absoluto ayudar a varias personas. — Se pasó la mano por el rostro sintiendo el calor irradiado pero trató de no mostrar ese cambio en él.

—Oh— Parecía confundido así que le sonrió algo sarcástico.

—No esperabas que nunca hubiera hecho algo así ¿O sí? — Presionó, porque a mayoría lo hacía.

—No sabía que pensar. — Severus dejó escapar un resoplido de burla.

—Ahora mismo estoy harto, hasta que vuelvan a funcionar los supresores tú debes de servir. Si no quieres, puedes irte. Encontraré a alguien y, aunque no lo creas, no es tan difícil sobre todo cuando lees las intenciones de las personas con legeremancia.

— ¿Podemos detenernos y hablar de esto, y cómo repercutirá en nuestra relación en el futuro? — El omega lo miró preguntándose si estaba bromeando pero Sirius parecía hablar en serio. Tuvo ganas de reír pero no lo hizo, solo rodó los ojos y caminó hacia él solo para cruzar la puerta.

—No. — Sonrió de costado sin saber muy bien a donde iría, pero encontraría que hacer. Tal vez uno de esos supresores no tan buenos le darían unos minutos más…

— ¡Ey, espera! ¡Estoy tratando de ser sensato aquí! — El alfa lo detuvo de nuevo, Severus suspiró.

—No tengo tiempo para esto, Sirius. — Trató de sonar duro pero salió casi cortado. El alfa se quedó callado y ambos se observaron.

Estaban ahí, en una situación en la cual se habían imaginado antes pero no habían pensado que podía pasar. Habían logrado llevarse cordialmente por largos periodos de tiempo ¿Eso arruinaría todo el camino hecho?

— ¿Lo podremos hablar al terminar o te escaparás? — Sirius se acercó despacio, ambos aún se miraban a la cara pero estaban mucho más cerca. El alfa estiró su mano apoyándola en el brazo del omega quien se tensó.

—Como que si no pudieras encontrarme si decidiera irme. — Murmuró al fin dejando que el Gryffindor tocara su rostro.

— ¿Es una invitación? — Sirius le sonrió, Severus respiró profundo sintiendo las feromonas del alfa. Se iba a arrepentir, se iba a arrepentir mucho pero eso ayudaría para que al fin pudiera desterrar al alfa de su vida. Si el instinto no podía aprender por las buenas debía hacerlo por las malas.

—Es solo resignación. — Se burló.

— ¿Entonces? — Ambos estaban muy cerca pero no dejó que eso lo desconcentrara.

—Podríamos ser sensatos los dos y conformarnos con lo que sea hasta que se termine. — Respondió firmemente.

—O podemos hablarlo como dos adultos. —Insistió.

—Pero luego. — Gruñó por lo bajo antes de acercarse del todo y besarlo en los labios. Sabía que una vez que empezara no habría quejas.

Luego podía armar las partes que quedaran de él.


¿Realmente era algo malo? Habían congeniado bien esos meses, lo habían hecho bien tanto con marca como sin marca. Había tratado de darle tiempo y el tema se había cerrado, no lo habían vuelto abrir desde entonces.

Ambos se querían y el siguiente paso pasaría tarde o temprano.

¿Pero luego qué? Lucius suspiró negando con la cabeza. Lo notaría, había visto varias de sus trampas y no había forma que creyera que esta fuera una casualidad. Tal vez si insistía lo suficiente…

Pero sería realmente triste que una marca que podría unirlos físicamente los separara sentimentalmente. La confianza se perdería, el contacto entre ellos no se perdería por su bebé pero no importaba cuanto se quisieran si siempre habría esas desconfianzas en su relación.

Desabrochó el collar y lo dejó sobre la mesa de luz poniéndose el nuevo sintiéndose algo decepcionado, era un sabor agridulce el sentir que estaba haciendo lo correcto y que al mismo tiempo estaba siendo dominado. Antes no lo habría dudado, podría haber seguido su plan con éxito sin detenerse tanto en pensar que se daría cuenta.

¿Pero cuántos de ellos tenían verdadero éxito? Remus podía saber demasiado de él con su aroma, aunque ahora que no estaban unidos no tenía tanta afinidad pero tenía más que los otros alfas.

Se dio la vuelta para acomodarse pero se congeló al ver los ojos mieles mirándolo.

¿Hacía cuanto estaba despierto? ¿Lo había estado observando todo el tiempo? ¿Había notado la duda? ¿Cómo diablos no se dio cuenta?

Trató de que su expresión no delatara las preocupaciones que sentía pero notó que no tenía nada que decir, ni siquiera una buena excusa pasaba por su mente. No le gustaba que eso pasara. Tal vez podía hacerse el ofendido si pensaba algo malo.

De pronto era muy consciente de su desnudez, desviando su mirada agarró su varita invocando su ropa interior y su bata, colocándoselos sin mirarlo. Despacio colocó su varita de nuevo sobre la mesa de luz antes de mover las mantas para acostarse.

—Lucius. — Remus se puso de costado para mirarlo, no se tocaban por varios centímetros pero en ese momento se sentían como metros.

—Tengo sueño. — Se acostó dejando que hubiera una distancia entre ellos, tal vez debió haberlo hecho de espaldas a él pero sentía que estaba siendo demasiado cobarde. Con cuidado se puso de costado para mirarlo con algo de desafío.

— ¿Podemos hablar de ello? — El licántropo corrió un poco su cabello rubio de su rostro, el omega se estremeció ante el gesto pero negó con la cabeza.

—No hay nada de qué hablar. — Insistió cerrando los ojos tratando de cerrar el tema pero los volvió a abrir al sentir los dedos rozando el collar.

— ¿En serio? — Volvió a preguntar y no pudo evitar sentir una mezcla de nervios con enojo.

—Sí ¿Qué haces despierto? ¿No puedes estar dormido mientras yo no? ¿Aun pensando que puedo ser peligroso si bajas la guardia? — Reclamó por lo bajo tratando de salirse por la tangente tratando de no tranquilizarse al sentir el aroma de su alfa. Quería acercarse y acurrucarse pero se contuvo.

—El sonido del cajón abriéndose me despertó. — Murmuró suavemente, no sonaba a reclamo en lo absoluto pero Lucius no pudo evitar sentirlo así.

— ¡Podrías haberme dicho que estabas despierto! — No tenía ningún derecho de reclamar, podía calmarse y llevar la conversación en otro sentido pero se sentía estresado. Había estado por cometer un error, no había notado que lo observaban ¿Cómo diablos no lo había notado?

—Estaba más dormido que despierto, además supuse que notarías mi mirada sobre ti. Siempre lo haces. — ¡Si, por supuesto que siempre lo hacía! Pero estaba tan cansado que ni siquiera se puso a revisar… tragó y negó con la cabeza acomodando la manta sobre él.

—Bien, entonces el caso está cerrado. Podemos dormir. — Volvió a cerrar sus ojos esperando que el otro se acercara pero no lo hizo, agarró un poco más las mantas tratando de ponerse más cómodo.

— ¿Puedes decirme que acaba de ocurrir? — Remus acarició su cabello y su mejilla de manera suave, Lucius abrió sus ojos y apoyó su mano sobre la de él unos segundos antes de alejarla.

—Cambie el collar. — murmuró lo obvio.

—Sí, eso lo vi. — Enrojeció sin poder evitarlo.

— ¿Entonces? ¿Terminamos ya con el interrogatorio o deberé irme a otra habitación a dormir? — Amenazó haciendo un amago por sentarse pero el alfa lo agarró del brazo, el aroma de Remus denotaba que estaba tranquilo y eso le hacía más difícil enojarse. No entendía porque estaba tan nervioso si todo indicaba que nada malo había sucedido.

—Eres un Slytherin, sé que no te gusta decir las cosas de frente. Necesitas pociones de la verdad para hacerlo o lo haces cuando ya no te queda más opción. Está bien. No has hecho nada malo solo quiero hablar de lo que está pasando por tu mente.

¿Realmente quieres esa unión o solo quieres el poder de saber que fue exclusivamente tu decisión? — Preguntó directamente, dando en el clavo. Lucius se tensó dejando que Remus acariciara su brazo. No pudo evitar disfrutar de la suave caricia pero aun así no se calmó.

—No necesitamos tener esta conversación ahora. — Murmuró al fin sintiéndose de pronto muy cansado.

—Lucius, podrías haberlo pedido y hablado de esto ¿En serio se trata de ello? — Preguntó nuevamente. El rubio se quedó callado.

¿Por qué no había preguntado?

—No. — Respondió sinceramente encogiéndose un poco. No, no se trataba de la marca, se trataba del poder.

Poder elegir algo y poder manipular lo suficiente como para que otra persona pensara que fue su idea.

Podía esperar para una unión, aunque eso causara ciclos de celos falsos que al final del día terminaba disfrutando de su pareja. El problema no era la falta de unión si no otro.

—Bien. — El alfa lo abrazó suavemente, el rubio se tensó dejándose rodear pero al final escondió su rostro en él para que no viera su expresión sin devolverle el gesto, solo apoyándose contra él, presionándose ante su calidez. — ¿Se trata del bebé? — Preguntó Remus dejando un beso en su cabello. Lucius parpadeó y pero mantuvo su rostro escondido.

— ¿Disculpa? — Preguntó confundido, apoyando sus manos en los brazos que lo rodeaban. Sintió una punzada al notar que aunque él estaba siendo afectado por el aumento de peso por el bebé el alfa seguía en forma. No se sentía justo en lo absoluto aunque disfrutara de ello.

—No pareces muy interesado en él. No digo que no lo quieras, te he visto a veces solo quedarte ahí acariciando tu vientre pero no quieres meterte en lo que respecta a su habitación, las cosas que necesitara, no pareces interesado. Ni siquiera pareces cómodo hablando de bebés. — Notó que el alfa aspiraba, seguramente para sentir su aroma. Lucius se acomodó entre sus brazos.

—Lo tengo dentro mío, no necesito interesarme en todo eso. Ya me gustaría que tú pudieras llevarlo, no es divertido una vez que empieza a pesar y a moverse. — Refunfuñó ligeramente separándose un poco para poder verlo a la cara. El alfa le sonrió y acarició su espalda haciéndolo estremecer.

—Lo sé. Los cambios no están siendo tan cómodos para ti. — murmuró, Lucius se tensó completamente.

— ¡Por supuesto que no! Se supone que te quiero, que disfruto de estar cerca de ti y de todo lo que tenemos, no que te necesite en cada momento del día.

Estoy pendiente de tu presencia todo el maldito tiempo, ni siquiera puedo trabajar bien cuando no estás en casa porque lo único que quiero es dormir. Me la paso en la cama, en la habitación, en el nido, esperando como una especie de perro fiel. — Reclamó con mortificación, sintiéndose molesto y frustrado — ¡Tú continuas con tu vida lo más normal posible y yo estoy cambiando todo! ¡Y no es porque quiera hacerlo es porque todo esto me obliga!

No me molesta que me guste tu presencia, ya acepté esos sentimientos ¡Me molesta necesitarlos, depender de tu presencia de la forma en que lo hago! ¡Soy el patriarca de una familia no una especie de niña llorona que…!— Sintió sus ojos picar y gruñó con furia —

¡Por la mierda! ¿¡Lo ves!? ¡Ni siquiera puedo hablar de esto sin lloriquear! — Reclamó sintiéndose incapaz de detenerse, tembló un poco negando con la cabeza. —

Yo… no estoy listo para esto. Lo quiero, los quiero, pero tampoco quiero ser… en lo que me estoy convirtiendo. Sé que no es para siempre, pero ¿Qué ocurre si luego de darlo a luz todo esto sigue? ¿La dependencia, la necesidad? ¿Dejaré de ser mi propia persona para que todo lo que haga gire en torno a ti y al bebé? ¡No quiero!

Yo… no quiero.

Tal vez si pueda manejar algo… seguir moviendo mis hilos… podría al menos tener algo de control. — Admitió sintiéndose derrotado. Hablar de sus problemas en voz alta sonaba ridículo pero sentía que se había descargado. La sensación de vulnerabilidad volvía a sentirse alrededor de él y trató de sentarse pero el alfa lo retuvo en su lugar, no peleó contra eso y volvió a apoyar su cabeza contra la almohada respirando profundo tratando de que su expresión volviera a la normalidad.

—Yo también me estoy volviendo bastante dependiente de ti. — Habló al fin, Lucius lo miró a los ojos.

— ¿Perdón? — murmuró sin saber del todo que decir.

—Cuando no estoy cerca de ti me siento muy ansioso, lo único que quiero es volver a casa. No rindo lo mismo que antes y la única razón por que hago algo es que no podré volver a casa si no hago nada.

Hoy ni siquiera preste atención a nada, el niño de mi mejor amigo se casaba y estaba más concentrado en verte a ti porque parecías un poco incomodo. Solo podía pensar en que ocurría, si había alguien cerca de ti que no te agradaba ¿Estarías sintiendo algún peligro? ¿Estarías sintiéndote mal?

Ni siquiera recuerdo un mísero pedazo de los votos de los chicos porque no los escuché.

Cuando volví por ti me asusté al no encontrarte, quise acercarme como alguien normal pero no pude evitarlo.

Prácticamente solo me siento tranquilo cuando están aquí, conmigo. Me gustaría marcarte, sí, pero en mi mente suena más como una posesión que por querer hacerlo porque te amo. Quiero protegerte de todo pero creo que apurarnos en esto solo podría generar dudas en el futuro. — Besó suavemente sus labios, el omega aceptó el gesto abrazándolo pero sin profundizarlo. Ambos se separaron despacio aun mirando sus ojos.

—Tal vez siento que con la marca todo se calmara un poco más. — Admitió por lo bajo.

—O podría empeorar.

Si realmente estás analizando la idea de unirnos podemos hablar de ella, no la descarté. No son momentos ideales pero eso no quiere decir que no quiera. Podemos hablar de ello. — Remus pasó una mano por el largo cabello rubio y lo atrajo más hacia sí.

—Solo necesito más independencia. Sea como sea, todo esto me abruma. — Lucius suspiró y dejó un pequeño beso en su rostro, de alguna forma aunque se sentía avergonzado de haber explotado así también se sentía más calmado.

—Podemos hablarlo con el medimago cuando volvamos a casa, tal vez pueda darnos algunas ideas de cómo manejarnos. — Remus quitó de manera suave el cabello del rostro de su pareja antes de bajar su mano y agarrar la suya, entrelazándolas.

—Tal vez. — Sonrió un poco ante el gesto, acariciando el dorso de su mano con su pulgar. Se apoyó más contra el pecho del alfa disfrutando de su aroma.

—No fue tan difícil hablarlo ¿Verdad? —

—No tientes tu suerte. — Murmuró en advertencia pero sonrió un poco al escuchar al menor reír.

—Sacaré el collar ¿Esta bien? Podemos controlarnos bien sin él. — Acarició suavemente su cuello deslizando sus dedos por el collar de cuero, Lucius suspiró y llevó sus manos sobre las de él antes de desabrocharlo. Normalmente no era tan fácil de quitar, si hubiera exceso de feromonas de cualquiera de los dos no podría ser removido, eso era para evitar que el omega pudiera ser convencido de no llevar el collar en el clímax cuando los pensamientos estaban completamente mezclados.

Se acercó un poco más llevando ligeramente su cabeza hacia atrás cuando besó su mejilla y luego su cuello, sintiendo un escalofrío.

—Los amo. — Murmuró el alfa con cariño, Lucius acarició su cabello sintiendo sus mejillas enrojecer.

—Nosotros… también. — Habló por lo bajo sintiéndose avergonzado pero incapaz de responder de otra manera.

—Sé que eres el que estás pasando por más cambios, debe ser cada vez más incómodo para ti sabiendo que estás acostumbrado a no depender de nadie. Pero solo serás tres meses más, una vez que pasen las cosas mejoraran. — Pasó sus manos por sus brazos y luego tiró un poco de la bata bajándola, dejando a la vista sus hombros y su cuello.

—Estoy… asustado. Nunca pensé pasar por embarazo y mucho menos por un parto. Sé que mi familia no tiene complicaciones pero pocos de mi familia fueron omegas y fueron torturados en alguna parte de su vida. — Contuvo un gemido al sentir que presionaba sus labios contra la glándula en su cuello, clavo sus uñas en los brazos del alfa respirando profundo.

— ¿Te asusta que se complique? — Preguntó cariñosamente, apoyando sus manos en la cadera del omega.

—Me asusta que llegue el momento y deba elegir la vida del bebé o la mía. — Respiró profundo, sintiendo un nudo en la garganta. Lo próximo que iba a decir era un punto demasiado sensible pero ya había empezado el tema. —Porque no podré elegir la de él. —

—...— El silencio se deslizó entre ambos, Remus alzó su mirada para verlo a los ojos y se acomodó para quedar a su altura de nuevo. La tensión podía sentirse y Lucius sintió ganas de retractarse, tal vez mentir y decir que no hablaba en serio, saliendo de la situación como muchas veces había salido.

Cuando el alfa acarició su mejilla apoyó ligeramente su cabeza en él cerrando los ojos, apoyando sus manos sobre su brazo sintiendo la calidez que emitía. El aroma lo llenaba de tranquilidad y el hecho de no sentirse amenazado le daba al menos un poco de alivio, el alfa no parecía terriblemente molesto con él por haber dicho eso.

—No será necesario tomar esa decisión. Estará todo bien, te lo prometo. — Besó su coronilla con suavidad.

—No puedes prometer…— Se sentó dándole la espalda, agarrando un poco su propia bata para cubrirse más.

—Yo creo que todo saldrá bien, confía en mí. Déjame cuidarte en estos tres meses ¿Si? Te gusta ser mimado cuando estamos así, solo no pienses mucho respecto a ello. — Se sentó detrás de él apoyando una de sus manos sobre su vientre, rodeándolo de manera suave con uno de sus brazos. — Encontraremos una forma de acomodarnos sin que te sientas tan abrumado pero por mientras… solo déjame cuidarlos. Yo también necesito hacerlo. — murmuró en su oído bajando de nuevo la bata para besar sus hombros.

—Yo…— Se estremeció totalmente, apoyándose contra el alfa y suspirando por lo bajo.

—Te gusta cuando tomo el control la mayoría de las veces. — Le recordó.

—Pero no cuando estamos fuera de… oh… — No pudo evitar gemir bajo al sentirlo chupar sobre su cuello, se removió entre sus brazos dando un ligero temblor.

—Lo sé, pero déjame cuidarte. Trataremos de organizarnos para que puedas trabajar sin mí y todo sea lo más normal posible para ambos. Solo son tres meses más. — Susurró contra su cuello, besando la piel sensible y deslizando sus manos por sus costados.

—Mmm… decírmelo cuando estamos así… es trampa…— Reclamó apoyando sus manos sobre las de él pero sin detenerlas.

—Supongo… que cada uno tiene sus trucos. — Y sabía que esa frase, estaba llena de promesas.

Como pudo giró la cabeza a un costado para poder besarse, gimiendo entre sus labios cuando invadió su boca dejándose rodear por sus brazos.

Quería pensar que todo podía salir bien por lo que no resistió de nuevo y se dejó llevar nuevamente por el placer.

Se habían explorado mieles de veces pero eso no evitaba que la emoción lo recorriera al sentirlo contra él. Gimió por lo bajo sorprendido cuando lo sentó en su regazo de costado, apoyando su mano en su muslo acariciando de forma suave. Tenía aún la ropa interior y la bata, la cual colgaba un poco de sus brazos, aunque la primera empezaba a molestar, su erección estaba tan presente como la que sentía contra su trasero por lo cual no pudo evitar moverse haciéndolos restregar. El jadeo sorprendido de su alfa lo hizo sonreír.

Alzó su mano acariciando con suavidad su pecho pasándola por su cuello hasta acariciar la mejilla del menor aceptando un nuevo beso en los labios. Jadeó entre el beso al sentir su mano acariciando sus piernas y separándolas, deseando que subiera de sus muslos a su miembro.

Por el embarazo había posiciones que ya no podían explorar y también el sexo demasiado rudo fue excluido. Pero también disfrutaba de la forma cariñosa de hacer el amor, como acariciaba su cuerpo –aun con los cambios- adorando cada parte como que si fuera hermoso. Y como que si no fuera suficiente lo decía entre besos, mientras besaba cada parte de su piel y cuando lo acariciaba. Adoraba la voz agravada de su alfa cuando estaba tocándolo.

Podían olvidar cualquier preocupación y bajar las barreras.

Le gustaría que las cosas fueran así de fáciles siempre… pero sabía que no lo serían.

Y los problemas estaban a punto de alcanzarlos.


Los días que habían pasado paseando habían sido bastante buenos. Habían estado en el hotel más tiempo de los que le gustaría admitir pero los paseos habían sido agradables. Aun podía caminar largas distancias sin sentirse cansado y apoyarse contra el alfa era agradable.

Habían recibido algunas cartas de Draco y Potter, muy cortas, tal vez porque los muchachos estaban realmente ocupados y de Black y Severus no tenían noticias.

El regreso a Inglaterra había sido estresante, el avión había tenido más turbulencia de la habitual y lo único que pudo hacer era agarrarse más de la mano de su pareja. Los muggles no parecían alarmados así que él no quería ser la excepción, pero no pudo evitar sentirse así.

Abrir el diario al siguiente día fue un error, lleno de fotografías de lo poco que se podía sacar de lejos, algunas fotos de cuando los invitados estaban afuera antes de que entraran. La boda de Potter era la sensación de esa semana pero a pesar de ello había una nota dedicada exclusivamente a la extraña cercanía que reportaron sobre él y el hombre lobo. Incluso había unas fotos de sus paseos en la ciudad, quiso enojarse con ello pero no pudo evitar sentirse divertido.

Podía decir que eran amigos y las fotos no dirían lo contrario, no habían logrado enfocar ningún beso o cuando se agarraron de la mano. Tal vez se podía decir que era extraño lo cercano que caminaban entre sí pero eso podría atribuírselo al frío.

Luego mencionaron su embarazo y dejó de ser divertido.

Había especulaciones, una peor que otra. Incluso había una foto de ambos cuando entraron solo por curiosidad a una tienda para bebés. Eso se podría explicar diciendo que trataban de encontrar algo para regalar a la pareja, pero decirlo sería llevar más prensa a los muchachos que estaban en luna de miel así que ambos prefirieron guardar silencio.

Habían dejado que los diarios dijeran lo que querían, Lucius se preguntó brevemente si alguien de la boda lo había comentado. La "fuente confiable" sonaba a un colado, él apostaba por Greengrass: tal vez estaba enojado por lo que había ocurrido.

Remus había dejado de leer los diarios pero Lucius no había podido dejar de hacerlo pese a que se sentía irritado luego de leer alguna nueva tontería. Ya que no habían conseguido nada de la luna de miel de su hijo con Potter parecían seguir sus movimientos.

"¿Lucius Malfoy estará gestando al próximo Lord Oscuro?" y luego párrafos llenos de mentiras y teorías estúpidas hechas solo para vender. Había decidido quedarse en casa hasta que los muchachos regresaran y se llevaran la atención, no le interesaba tanto después de todo conseguir las cosas para el bebé. Remus y los regalos de todos se encargarían de esa parte.

Luego, cuando el embarazo ya hubiera terminado, podía demandar a todo por difamar a un bebé de un integrante de la orden del Fénix. Hacerlo ahora significaría hacer público su embarazo y el padre del mismo, cosa que aun ninguno de los dos planeaba.

También, tal vez, estaba un poco en juego su ego. Los medios le prestaban atención de nuevo aunque de forma negativa, pero no dejaba de ser divertido a ratos. Que ellos pensaran que historias malas de su asunto podía vender más era realmente irónico.

Habían visto al medimago como planearon, sus pequeños consejos los habían ayudado a hacer una rutina y que pudiera trabajar sin sentirse perdido cuando el alfa no estaba en casa. Aunque necesitara llevar un abrigo de su pareja con su aroma que lo rodeara, sonaba ridículo pero funcionaba.

Volver a trabajar había sido un respiro, podía estar en su oficina mientras Remus iba a su empresa y hacer un buen trabajo sin sentir que algo le faltaba todo el tiempo. Luego volvía a la habitación y dormía en el nido, solía despertarse cuando Remus llegaba y comían juntos.

Habían decidido no pasar la luna llena juntos, el lobo había estado bastante molesto ante la decisión pero la poción había ayudado que su mentalidad humana prevaleciera ayudada por la lejanía del omega. Aunque Sirius aun no aparecía así que Remus había tenido que divertirse solo persiguiendo algunos conejos. Lucius lo había visto un par de veces por la ventana aunque no lo admitiera y aunque la sensación de querer acercarse era fuerte, habían quedado con que lo más seguro era tomar distancia en esas noches.

Tal vez saber que la necesidad era mutua había logrado calmar la sensación de que estaba encadenándose demasiado en la relación, haciendo que disfrutara más sus tiempos compartidos sin hacerse demasiado drama.

Incluso podía disfrutar de un té con su ex esposa en el jardín sin sentir la necesidad de ir hacia el nido y encerrarse.

—Tengo que irme, dije que me haría cargo de las reuniones de Draco mientras estuviera en su luna de miel. — Aclaró la dama mientras dejaba su taza de té, hablar con ella como antes había sido bueno. A Lucius no le gustaba hablar del embarazo y ella parecía obviarlo, excepto en los momentos donde él mismo preguntaba algunas cosas.

Debería estar pensando en una elfina nodriza, pero debía hablarlo con Remus también. No sabía cómo el alfa se sentiría con cosas que para él eran normales.

— ¿Te encontrarás con alguno de sus socios? — Preguntó, hacía mucho tiempo no participaba en ese tipo de reuniones. Recordaba que para comprar el auto hizo una pequeña reunión de negocios con personas que no había vuelto a ver pero eso no contaba. Lo había hecho por su compañero no por sí mismo.

—Y uno es bastante mayor. — Narcissa suspiró, ambos sabían cómo los más ancianos eran huesos duros de roer. Algunos tenían el ego demasiado alto o eran tacaños, había que saber mover los hilos con ellos y tratar de conectarse con los nietos que, después de todo, heredarían las empresas y contratos.

— ¿Neutral en la guerra? — No pudo evitar preguntar, pocos mortífagos habían quedado libres y no tenían ningún peso en la sociedad ya. Pero había algunos que habían apoyado al señor oscuro desde las sombras, dando dinero e información pero sin involucrarse totalmente.

Tal vez si hubiera sido menos joven e inexperto cuando todo se presentó hubiera ido en esa dirección. No había forma de probarlo y no habían pasado por las torturas del señor oscuro.

—Sí, y aunque sus hijos tienen amistad con Draco ellos siempre están tratando de despedazarlo un poco. — La rubia negó con la cabeza con profundo desagrado.

— ¿Vas tu sola? — No pudo evitar preguntar.

— ¿Olvidas quién soy? Me encargaba de todo cuando tú no podías y soy la del plan de respaldo. Puedo encargarme de todo. — Sonrió orgullosa mientras se levantaba llamando a un elfo para que le entregara el abrigo, empezando a abrocharlo una vez que estuvo sobre sus hombros.

—Podría acompañarte, hoy llegará más tarde por una reunión. — Se levantó agarrando su bastón haciendo que una de las criaturas le pasara un lazo para atar su cabello. Por la costumbre pudo hacerlo bastante bien a pesar de no verse en un espejo.

—No lo creo, odias a los Greengrass. Aunque solo las señoritas estén ahí. — Lucius asintió, había investigado y el patriarca de esa casa había empezado a darle más poder a sus hijas. Eso hacía que más pretendientes se presentaran, pero a pesar de ser dulces también eran Slytherin y aún no habían aceptado a nadie.

—Mis ganas de salir son más. Además hace rato que no hago un negocio, será divertido pelear un poco y tu estarás ahí. — No importaba cuanto Cissy lo respetaba también estaba un poco preocupada, sabía que era muy terco.

— ¿Estás seguro? — Preguntó frunciendo la nariz ligeramente, apretando los labios con la clara intención de rechazar su propuesta.

—No estoy inválido. Fuimos equipo alguna vez ¿Recuerdas? ¿Será en el restaurant de costumbre? — Presionó frunciendo el ceño, su aroma estaba bajo control por el anti feromonas y hacía varias horas no había tenido ningún problema. Su aislamiento en casa no era incomodo pero también tenía ganas de salir un poco.

—Sí. Pero no creo que sea buena idea, dos son alfas. — Ella negó con la cabeza cruzando sus brazos.

—No les tengo miedo. — Reclamó mirándola a los ojos. Ambos se observaron con desafío por varios segundos antes de que ella suspirara.

Prefería que Lucius hiciera una tontería con ella que sin ella.

—Iremos juntos, pero si te sientes mal podemos irnos. — Advirtió agarrándose de su brazo, él le sonrió dejándola hacer.

—Olvidas con quien estás hablando. — Se burló.

—Soberbio. — rió suavemente.

Tuvieron que ir en carruaje porque hacerlo en aparición estaba totalmente vetado, Lucius había sido advertido del peligro que eso supondría ya que estaba por pasar el sexto mes de embarazo. Era bastante incomodo tener que depender de ese tipo de transportes pero no podía quejarse.

Utilizaron un hechizo de desilusión para entrar sin ningún problema al restaurant, antes de llegar a la sala privada tuvieron que quitarlos y firmaron donde debía. Fue Narcissa la que se adelantó y abrió la puerta.

Era un lugar muy amplio, había ventanales que mostraban un bonito paisaje que seguramente no era real. Una mesa estaba en el medio y alrededor de ella había varias personas ya sentadas. Todos tenían servida agua, era lo mejor si estaban por hacer negocios.

Ambos rubios se tensaron al ver a alguien que no debía estar ahí.

—No esperábamos que vinieran juntos. — Daphne habló levantándose para saludar en conjunto de su hermana, su padre se quedó sentado al igual que el otro adolescente que no reconocía pero era muy parecido al segundo adulto del lugar.

—Que estemos separados no evita que seamos un equipo. — Saludó Lucius antes de darle la mano a la muchacha.

—Luego de que salió por poco de Azkaban, lo cual era difícil de explicar excepto por las imágenes recientes. — No recordaba su apellido, pero lo conocía. Mientras Greengrass se mantenía callado el segundo adulto había hablado, Lucius entrecerró ligeramente los ojos sintiendo el agarre firme de Narcissa en su brazo.

— ¿Y venimos a hablar de ello? — Atacó ella directamente.

—No, tiene razón. — Aceptó.

—No te pongas a jugar con ese tema, sobre todo tu que casi fuiste un mortífago. No siempre fuiste tan neutral así que podrías cerrar tu boca. — Señaló sonriendo con algo de desdén, corriendo la silla para que Cissy pudiera sentarse antes de hacerlo él a su lado. Tener a cinco personas no era lo que esperaba, ambos morenos eran alfas además de Greengrass, las muchachas eran omegas así que eso equilibraba más el número.

—Bien. — El hombre lo miró con odio y Lucius se sorprendió que el señor Greengrass se quedara callado, pero Astoria se metió firmemente haciendo las presentaciones y empezando lo que todos querían empezar.

Todo fue normal por la próxima hora, todos estaban bastante tensos y pronto los únicos que quedaron fueron los Greengrass. Era notorio que Draco tenía más negocios con ellos pero Lucius se sentía enojado, era demasiado obvio que Narcissa no lo esperaba ahí. La luna de miel de los muchachos se había alargado y habían sido notificados tarde de esto, por lo cual ese hombre planeaba encontrarse con su hijo.

—Si me permite la impertinencia, muchos periódicos han marcado su relación cercana con Lupin. — Para su sorpresa no fue el hombre quien lo dijo cuando todo parecía terminado, si no Daphne mientras lo observaba con una ligera sospecha. Era obvio que la niña estaba incomoda, estaba acostumbrada a tratar con Draco pero no con él ni con Narcissa quien enseguida clavó su mirada en ella. La chica se estremeció un poco pero no retrocedió.

—El mundo es otro, hay otros amigos. — Respondió Lucius con un tono un poco peligroso sintiéndose algo orgulloso cuando por el rostro de la muchacha se encogió solo por un segundo. El otro patriarca apoyó su mano sobre la espalda de su hija en clara señal de protección, Lucius no pudo evitar sonreírle con algo de burla.

—Es curioso por lo muy elitista que es, Señor Malfoy. — Ella no parpadeó al decirlo.

—Señorita Greengrass si sabe mis amistades sabe dónde no debe meterse. — Salió por la tangente aun sintiendo la mano de Narcissa sobre su brazo. Las negociaciones estaban hechas, sabía que Cissy tenía otras cosas que hacer y estaban sobre la hora.

Deberían levantarse, parar la pelea e irse.

—Suena a alguien interesado. — Casi rodó los ojos al escucharla, no iba a dar explicaciones de su relación. Si ellos querían creer que lo utilizaba que lo creyeran.

—Querida, no seas impertinente. Todos son lo suficientemente adultos como saber que amigos hacen. — Por fin el otro patriarca se metió ganándose una mala mirada del omega.

—Siempre consigue amigos en todos los lados. — Reclamó la mayor de ambas hermanas.

—Creo que es momento de irnos, no tenemos nada más que hablar. — Narcissa la miró frunciendo el ceño sin levantarse, agarrando más el brazo del omega quien ni siquiera se movió.

—Sí, ella tiene razón. — Astoria se levantó, aunque su expresión no la delataba su movimiento de manos denotaba lo incomoda que estaba.

—Pero aún queda…—

—No tenemos tiempo, Daphne. Tenemos otra reunión. — La más joven frunció el ceño.

—Yo puedo quedarme. — Dijo casi casualmente el patriarca, Lucius lo miró enojado agarrando su bastón con una mano por debajo de la mesa. Narcissa en cambio cambió su expresión a una mucha más seria, había sido su compañera por mucho tiempo y sabía manejar esas situaciones.

—Deberá ser en otro momento porque yo también tengo un compromiso con mi hermana. — La rubia se irguió un poco antes de levantarse mirando hacia su ex esposo cuando él no lo hizo.

—Creo que puedo hacerme cargo de esto. — Se sentía fastidiado, pero atacar al hombre frente a sus hijas no le traería nada bueno. Odiaba el hecho de pensar que había querido encontrarse con su hijo, con su heredero, con todo tiempo del mundo para poder hablar con él a solas. Se sentía como un felino protegiendo a sus cachorros y aunque Draco ya estaba casado no podía evitar sentirse profundamente atacado.

—Lucius. — La rubia alzó un poco su voz, en forma de advertencia.

—Narcissa, enviaré una carta luego. — Trató de que su voz no filtrara su molestia.

—Lucius. — Ella lo miró con severidad, si estuvieran solos sería el momento donde lo agarraría del brazo y le daría un tirón para irse. Pero el patriarca sabía que ella no cometería esa indiscreción frente a socios comerciales.

Nunca lo avergonzaría de esa forma.

—Querida. — Presionó él mientras sacaba su varita, evitando que lo vieran los demás pero dejándole en claro a ella que estaría bien. La tenía a mano.

—Nos vemos luego. — Narcissa presionó su mano sobre su hombro claramente enojada de su decisión pero su expresión ni siquiera delató más que una leve incomodidad. Cuando las muchachas cerraron la puerta tras de ella Lucius miró furioso al alfa.

— ¿Qué diablos te traías con mi hijo, Greengrass?


.


Lucius sin marca.

Lucius sigue atacando como un serpiente olvidando que ahora está mucho más vulnerable quiera o no ¡Hagan sus apuestas! ¿Qué es lo más terrible que puede pasar?

Gracias por leer :DLamento cualquier error, no he tenido tiempo de corregir. Tengo examenes y TP que hacer X.X es horrible.


Cristine Malfoy: tenías razon :D pero se ha metido en otro lío XD


Angeli Murasaki: Al final no se trataba de la mordida :'0 y Lucius sigue sin ser cuidadoso :P


JohaMalfoyCullenLightwoodBane: Luc no aprende a las buenas veremos si les llegan las malas :s


AnaM1707: si, fue lindo :D

Lucius siempre consigue complicarlo XD