En este capítulo pasaran dos meses, desde ya perdon por los saltos de tiempo de una escena a otra. Así tambien siento si algo se siente apresurado, pero hay semanas donde las cosas no suceden distintas así que no quedaba tan bien repetir.
oOo
Los cuatro días restantes en San Mugo se la había pasado con las largas visitas de su hijo y con los regaños de Severus. Había visto a Remus unos minutos todos los días y no habían hablado desde la última vez, pero quedarse sentados uno al lado del otro en silencio parecía ayudarlos a sentirse más tranquilos.
Le habían dado solo alimentos blandos y ya estaba un poco cansado de ello pero no tenía muchas opciones hasta que saliera.
También estaba preocupado por volver de nuevo a la casa porque el hecho de no poder hacer magia sería más difícil una vez que estuviera en un ambiente conocido, sobre todo porque sabía algunos hechizos sin varita y no quería utilizar ninguno sin darse cuenta.
Había recibido una carta de Narcissa, ella se había encargado de sus negocios por las semanas que no estuvo y le agradecía por ello, seguramente podría seguir trabajando por correspondencia una vez que todo fuera más estable.
Suspiró bajando la mirada, no sabía que podía esperar. Era como después de romper el enlace: todo era realmente incierto sabiendo que lo había arruinado magistralmente por segunda vez. Sentirse resignado no le agradaba pero era una mejor que seguir siendo arrastrado por la tristeza y la culpa. No quería ahondar mucho en sus propios sentimientos, quería ser tan frío como cuando uno de sus planes de negocio no salía bien: apretando los puños, levantando la cabeza y saliendo del lugar sabiendo que la próxima vez lo haría mucho mejor.
Pero Remus y Lucy no eran un negocio, no era tan fácil pensar con raciocinio cuando sabía que había sido su culpa. Él no quería renunciar pero era fácil pensarlo desde su lugar, él nunca se había llevado la peor parte, estaba acostumbrado a salir de las crisis sin tener que pagar nada. El dinero arreglaba muchos problemas y tal vez por ello estaba acostumbrado a nunca pagar las consecuencias.
El regreso a casa había sido muy tenso, Draco lo había acompañado y volver a entrar había traído de nuevo las emociones.
Había fallado una vez más.
Luego de mucha insistencia por parte de su hijo para quedarse y tantas negativas de su parte Draco al fin se fue. La casa se sentía inusualmente sola, estaba limpia y todo estaba donde lo recordaba, el aroma era suave y aunque la esencia del alfa seguía en el lugar ya no estaba la propia. Era de nuevo entrar a un territorio que ya no le pertenecía.
Lo primero que hizo fue colocar su varita en un cajón de su escritorio en su despacho, estaba hechizado y no podría abrirlo sin usar magia. No podía hacer un hechizo así sin varita así que si alguna vez quería abrirlo tendría que pedirle ayuda a alguien o robar otra varita, lo cual seguramente le daría tiempo de darse cuenta que querer recuperarla era estúpido mientras siguiera en ese estado.
Se sintió muy cansado demasiado pronto, el medimago le había dicho que no se sobre esfuerce así que se sentó a descansar unos minutos. Fue casi un alivio cuando la elfina apareció, había temido que ya no estuvieran por el lugar.
Luego del té subió a la habitación, ver el nido le había dado unas ganas ridículas de acostarse y acurrucarse pero se había mantenido quieto en la puerta por varios minutos. Revisó los armarios notando que su ropa seguía ahí, todo estaba como lo había dejado aunque sabía que las cosas entre ambos no estaban igual.
El baño fue un alivio y relajante, una sensación tan cálida que se sintió algo culpable al sentirla por lo que prefirió hacerlo lo más corto posible. Al terminar se sentó en una silla que había traído la elfina y envuelto en una bata empezó a peinar su cabello, luego lo cuidaría como debía pero ahora estaba demasiado cansado para ello.
Cuando la bebé se movió apoyó su mano sobre su vientre deteniéndose de nuevo sintiendo la culpa y la tristeza embargarlo. Agitó la cabeza sin querer llorar.
Maldita sea, las cosas salían mal. Él ya estaba demasiado grande como para creer que las lágrimas podrían ayudar. Luego le dolería la cabeza y era difícil de ocultar, no necesitaba provocar lastima ahora.
Respiró profundo varias veces y dejó el peine a un lado, quitándose la bata y empezando a vestirse agradeciendo silenciosamente que la elfina hubiera notado la diferencia en su figura y ella hubiera agrandado algunas partes de la túnica.
Seguía siendo tan irónico.
¿Preocupado por qué su familia pudiera dañarlo? ¿Tan preocupado que había olvidado que él que podía hacerlo era él mismo? ¿Qué tan diferente era a los cuadros?
Por algo los Malfoy eran de matrimonios concertados, porque no servían exactamente para esos sentimientos románticos y no arruinarlo en el intento.
La única razón por la que no había dañado nunca a Narcissa fue porque a ella nunca le importó realmente lo que hacía si no afectaban a Draco. Ellos habían funcionado juntos porque no se amaban.
Presionó el puente de su nariz con dos dedos tratando de calmarse y se levantó entrando a la habitación una vez más. Miró el nido sintiéndose realmente derrotado, se acercó sintiendo que ni siquiera tenía derecho pero ¿Acaso sería la primera vez que se apoderara de algo que no debería ser suyo? Se sentó y acarició suavemente las mantas acomodadas, levantó sus pies descalzos y se acomodó para sentarse contra el respaldo sintiendo sus hombros temblar un poco.
Si así se sentía el mismo ¿Cómo se sentiría Remus?
No había querido pensar en eso, no debería. Era algo con lo cual no estaba preparado para lidiar pero ahí estaba.
Durante toda su vida había pasado sobre otras personas y nunca le importó ¿Por qué debería…? Respiró profundo sabiendo que tratar de aferrarse a eso tampoco era buena idea, en primer lugar porque esos pensamientos lo llevaron a negar todo y escapar de la marca.
Si le importaba porque lo amaba. Lo había lastimado y le dolía haberlo lastimado, era algo que venía con el sentimiento. Qué hacer con la culpa era otra decisión, no sabía cómo arreglarlo, no sabía si se podía arreglar.
Cuando estuvo en Azkaban se sintió aliviado de alguna manera, había escapado de la furia de su señor. Pero con ese alivio también había venido la culpa porque sabía que esa protección pondría en peligro a Draco. Nunca supo manejar la culpa.
Suspiró y agarró la pequeña osita blanca que estaba en la mesa de luz, la acarició con cuidado. Había pedido a la elfina que la trajera del comedor donde Draco la había dejado, aún debía llevarla a la habitación de la bebé pero sentía que si lo hacía terminaría por derrumbarse. Acarició con cuidado sus moños y se preguntó si a la bebé le gustaría, tal vez vería curiosa su forma y su tacto, y aunque la chupara no habría ningún peligro.
Si pudiera volver en el tiempo… decidiría hacer las cosas distintas.
Pero no cambiaría la unión.
Eso nunca lo cambiaría, aunque las circunstancias habían sido malas había logrado construir algo respecto a ella aunque luego se había derrumbado.
No se había dado cuenta cuanto utilizaba su magia hasta unas horas después de estar solo en la casa. Tenía muchas ganas de usar el hechizo de peso pluma porque le dolían los pies y también quería algo para las náuseas. Estaba acostumbrado a iluminar con magia, traer los libros más altos con ella, abrir las cortinas, desaparecer lo que se rompía o arreglarlo, cambiar el color de su ropa o limpiarla sin tener que cambiarse de nuevo.
Al menos las molestias lo habían ayudado a distraerse de la ausencia del licántropo.
No sabía si quiera si aún compartían casa o se la había dejado por la recomendación del medimago de quedarse cerca del nido. No habían hablado de ello y no había tenido ninguna noticia de él durante las horas que se quedó.
No quería separarlo de su hogar luego de todo lo que había causado, no era justo. Pero volver a la mansión podría traer más problemas de lo que ya había.
Tal vez debería enviar una carta pero se había decidido esperar a la noche, no podía comportarse como que si aún hubiera algo entre ellos porque aunque no habían terminado formalmente tampoco las cosas estaban bien.
Bajó a la sala a las seis de la tarde sabiendo que el sanador recomendado vendría, no sabía muy bien que esperarse. Nunca quiso que nadie lo examinara y aunque sabía que había muchos juramentos entre medio no le gustaba estar bajo observación. No importaba que tan incómodo e indignante le pareciera, debía hacerlo. Acarició suavemente su vientre dando un suspiro, al menos a ella aun no la había dañado.
Los elfos lo dejaron pasar, Lucius se sorprendió al ver a una mujer beta de más o menos su edad, su cabello era castaño claro y estaba atado, tal vez por sus bonitos bucles que seguramente eran difíciles de domar. Tenía lentes consigo y sonreía suavemente, había un aura de tranquilidad a su alrededor pero eso solo lo hizo sentirse tenso.
—El medimago MacLen la recomendó. — Habló de manera corta y concisa sintiendo que se tensaba mucho más, quería levantarse e irse, decir que había sido una terrible idea pero esta vez se quedó en su lugar.
Si fuera un problema que debía resolver como patriarca no podría retroceder así que así se lo tomaría. Casi enseguida su posición cambió, mucho más erguido y frío que hacía unos minutos, apoyando sus manos en su regazo medio protegiendo de la vista su vientre mirando con casi desdén a la mujer.
—He tratado varios casos de personas que han sido afectadas por la guerra, batallas, dentro o fuera del mundo mágico. Normalmente no doy mis sesiones en las casas de mis pacientes pero hice una excepción por las circunstancias. — La sanadora ni siquiera se encogió ante su mirada y le sonrió amablemente. — Tengo varios juramentos que hice con su medimago, aquí tengo los contratos escritos los cuales puede leer y ver que son auténticos.
Me gustaría que pudieras llamarme por mi nombre, Samanta. — Se presentó mientras le pasaba los contratos, Lucius los leyó cuidadosamente. Sabía que habían sido revisados por su medimago anteriormente y eran muy parecidos a los de él, asintió de acuerdo y firmó.
—Me dirigiré por su apellido, Sanadora Brown y me gustaría que usted también lo hiciera conmigo. — Contestó de manera simple aun mirándola con cautela. Estaba en desventaja pero el truco era siempre comportarse como que si no, si dejaba que los nervios le ganaran de nuevo estaría perdido.
Habían hecho mucho para que la bebé estuviera bien como para rechazar esa ayuda.
—Bien, Señor Malfoy. He tratado con su tipo de persona antes así que no debe preocuparse por herirme o que me sorprenda de algo. Todo es secreto y no puedo divulgar ni difundir nada de lo que diga en nuestras sesiones. Todo lo anotado será solo visto por mí y usted, nadie podrá verlo y mis recuerdos serán bloqueados una vez que las sesiones terminen.
Esto será un camino largo donde tendrá que confiar en mí y tendrá que ser lo más sincero posible. Nada de esto debe avergonzarle, todos enfrentan de maneras distintas las guerras no importa de qué lado estuvieran.
Aceptar que tiene un problema que debe resolver es un buen paso para empezar. — Ella sacó su varita poniendo hechizos de privacidad, incluso le mostró los hechizos que puso sobre el papel. Lucius frunció la nariz devolviendo la libreta que ella le había dado para que examinara.
—No creo que este bien empezar por la guerra. — Se apoyó mejor en el respaldo, esperaba poder mantenerse tranquilo. El medimago le había recomendado tratar de no dejar que sus emociones se volvieran descontroladas, sobre todo las negativas.
— ¿Por dónde quiere empezar? — La sanadora Brown lo miró amablemente. Lucius se aclaró la garganta sintiéndose profundamente incómodo.
—El medimago piensa que podría sufrir de depresión prenatal y eso desencadenó mi indiferencia ante los cuidados del bebé. — Dijo directamente apoyando su mano a un costado, casi como instinto de buscar su varita pero al no encontrarla respiró profundo.
—Entonces empecemos por ahí. — Ella sonrió de forma suave y Lucius frunció el ceño, no quería hablar de nada pero debía hacerlo. Suspiró algo cansado y asintió antes de empezar a hablar.
Ella le había hablado de los síntomas, las razones, también había dicho que no se podía diagnosticar en una sola visita. Había quedado en venir cada dos días en vez de todos los días y Lucius lo agradeció, había sido extenuante e incómodo, no le gustaría pasar por ello tanto tiempo.
Había sido solo una pregunta ¿La bebé fue deseada? Y eso tiró, tiró, tiró hasta llegar a otros temas. No se había sentido bien hablar de ello pero había tenido que hacerlo, mostrar todo lo que sentía y lo vulnerable que podía ser no era cómodo pero era necesario. Aunque había tratado de mantenerse erguido no había podido evitar flaquear.
¡Por Merlín! No quería que esa mujer regresara pero esta vez no podía solo ignorar los problemas.
Cerró los ojos unos segundos respirando con fuerza.
Ella había dicho que la depresión prenatal solía pasarle a 15% de los omegas que estaban gestando, tanto femeninos como masculinos. Solía ocurrir cuando tenían depresión previamente o cuando habían estado en contacto con dementores en algún momento, también podía deberse a un trauma –como lo era la guerra o Azkaban- y porque el embarazo no fue deseado. Había distintas maneras de expresar esa depresión pero uno de los síntomas era exactamente la indiferencia a los cuidados del bebé, en los muggles hacía que bebiera o fumaran pero en los magos había infinidad de formas de expresarla. También tenía que ver con la irritabilidad y cambios bruscos de humor.
El no tratamiento de ella podría llevar a la depresión post parto.
Que el hecho pudo haber estado influenciado por su propia –mala- personalidad y el hecho de que tenía aspectos egocéntricos y narcisistas.
Su reacción ante la prueba supuestamente positiva , que al final fue un verdadero positivo, la hacía sospechar de tocofobia o, al menos, rastro de ella. Lo que explicaría su miedo irracional a realmente estar embarazado y al parto, del cual Lucius se negó a hablar completamente. El problema que esa fobia también estaba ligada a la depresión prenatal.
Aunque ella trató de tranquilizarlo diciendo que si la tenía no era de las más severas porque no presentaba un total rechazo al bebé ni se encontraba en ansiedad constante.
El hecho de que la sanadora pudiera ponerle nombre a lo que sentía lo hacía sentirse algo insultado, aunque nada estuviera confirmado aún se escuchaba como una excusa tras excusa que bien podría utilizar si no se sintiera tan culpable en ese momento. Ya había lastimado lo suficiente como para tratar de mover los hilos de nuevo.
—Señor, hemos hecho la cena. — La elfina apareció a su lado y asintió.
—Bien, llévala a la habitación. — Se levantó sintiéndose bastante cansado, hablar no era tan fácil como sonaba. Subió las escaleras sintiendo ganas de hacer un hechizo de limpieza rápido para sacarse esa sensación extraña sobre su piel pero negó con la cabeza. Debería darse una ducha rápida y ya está, aún no podía usar magia.
Se sentía bastante solo, aun no tenía noticias de Remus y no sabía que esperar. No tenía derecho a pedir explicaciones.
Luego de bañarse se cambió para dormir y se sentó en el nido, tomando la bandeja con la cena y las pociones nutricionales etiquetadas que debía tomar.
Era casi gracioso, visto desde afuera, como los sanadores tenían un nombre para todo. Ella bien podría haber resumido todo diciendo que él era una mala persona y un peor omega. Se supone que los omegas tienen bebés ¿Era realmente lógico temer al embarazo y al parto? Eso solo era cobardía, ni que fobia ni que trastorno. Pero por ahora solo le quedaba escucharla y hablar, con suerte esas sesiones terminarían en ayudarlo en algo.
Luego de cenar volvió a mirar el osito blanco prometiendo que al día siguiente lo dejaría en la habitación del bebé, lo acomodó sobre la mesa de luz antes de pedirle un libro a los elfos que no tardaron en poner una iluminación adecuada y traerle lo que deseaba.
¿Cómo los muggles sabían la hora? Debía conseguirse uno de esos, ahora que tendría que vivir sin magia unos tres o dos meses iba a tener que adaptarse.
La puerta se abrió cuando ya había dejado el libro y se disponía a dormir, ambos se miraron casi extrañados.
—Es tu habitación, lo siento yo…— Ni siquiera sabía porque estaba tratando de explicar su presencia, era obvio que el alfa sabía que estaría ahí.
—Está bien. — Remus negó con la cabeza y miró algo curioso hacia el pequeño peluche, suspiró sacando su varita y prendiendo las luces. Lucius se removió incomodo sin saber que decir, el licántropo miró la cama como pensando bien que hacer, podría convertirla en dos sin problemas pero destruiría el nido. Había otras habitaciones pero ambos tenían la sensación que como en un principio del enlace no podrían dormir bien separados por una pared.
Lucius respiró profundo, no debería angustiarlo que rompiera algo que él mismo había hecho, nunca había realmente apreciado el nido hasta que estaba a punto de desaparecer.
—Puedo hacer otro, has lo que quieras. — Se forzó a decir tratando de no encogerse.
—El medimago dice que es importante para ambos. — Negó con la cabeza atenuando las luces yendo hacia el armario para sacar la ropa, dirigiéndose al baño sin decir nada más. Lucius se quedó quieto sin saber muy bien como sentirse y volvió a acostarse en su esquina, mirando hacia el pequeño oso de peluche que aún tenía grabado el nombre de la bebé.
Cuando el Gryffindor volvió apagó las luces y se acostó, prácticamente se daban la espalda el uno al otro. No podían estar muy separados, el nido no había sido hecho para que estuvieran a tanta distancia pero aun así no se tocaban.
Esto era lo que quería ¿No? Dejar de ser tan cuidado, dejar de ser tratado como algo delicado. Pues ahora se aguantaba lo que había querido y se callaba.
—Buenas noches. — El rubio no pudo evitar decirlo, se tensó un poco al no recibir respuesta durante varios minutos y se arrepintió de haber hablado en voz alta.
—Buenas noches. — Ambos estaban cansados, al parecer había sido un día muy largo y las cosas habían vuelto a cero si es que no estaban más abajo.
A pesar de todo pudo dormir esa noche, aunque siguieron separados y no se movieron dormidos era cálido y lo suficientemente cómodo para descansar.
Lucius se medio despertó cuando el alfa se levantó, apenas entreabrió los ojos demasiado adormilado como para preguntar algo. Debía ser bastante temprano así que solo se movió un poco.
—Tengo que volver al trabajo, tú despacho esta tal cual y lo dejaste, no toqué nada. No volveré tan tarde como ayer pero no vendré directamente aquí cuando termine ¿Puedes ser responsable un día? — A pesar de la pregunta esta no sonó como un ataque directo como había sido el "has lo que quieras" cuando comentó lo de la varita en el hospital.
—Ayer fui bastante responsable. — Respondió tratando de despertarse completamente, pasando uno de sus manos por sus ojos pero sin moverse de su posición.
—Debes serlo por seis semanas más. — El licántropo paró cerca de él y acarició ligeramente su frente, Lucius alzó su mano rozando sus dedos unos segundos antes de que el menor apartara su mano con cuidado.
—Lo sé. — Murmuró el patriarca incorporándose un poco.
—Entonces, nos vemos a la tarde. — Hizo una pequeña inclinación como despedida.
—Bien. —Lucius asintió pero enseguida lo volvió a parar. —Ey.
— ¿Sí? — Remus lo miró con algo de curiosidad.
—Yo…— Se había disculpado antes pero parecía que eso solo abría una herida que aún no había cicatrizado. —Ten un buen día. — Tal vez debía dejar pasar un par de días más para volver al tema.
—Tú también, trata de no sobre esforzarte. Los elfos estarán para todo lo que necesites. Dejaré la red flu abierta para Snape, Narcissa, Draco y Harry ¿Está bien? — Avisó apagando las luces de la habitación que quedaba aun un poco iluminada por el sol que entraba a través de las cortinas.
— ¿Tú estás bien? — Preguntó casi sin pensarlo.
—Lucius. — Su tono no daba lugar para replicas y ambos se quedaron callados solo mirándose, como sin saber que esperar. Remus se removió algo incómodo e inclinó un poco su cabeza como despedida nuevamente antes de salir de la habitación.
¿Esta vez sería una brecha imposible de saltar?
—Dora. — Remus había decidido ir a visitar a su amiga, con todo lo de Lucius y la bebé habían perdido un poco el contacto. Aunque hablaron bastante en la boda de Harry aún tenía que felicitarla.
— ¡Remus, me alegra que vinieras! — La chica lo saludó de manera entusiasta cambiando su cabello claro a rosado una vez más, abrazándolo. Remus le devolvió el gesto sonriéndole, que se viera tan feliz lo tranquilizaba y lo alegraba que pudieran seguir llevándose bien a pesar de todo.
—Tenía que felicitarte en persona, me enteré que tendrán un bebé. — Entró con ella a la casa sentándose donde le indico, Tonks trajo el té dejando que Remus lo sirviera.
— ¿Te enteraste o lo oliste en algún momento? — Sonrió casi divertida y Remus no pudo evitar enrojecer un poco. Ella tenía un ligero aroma a omega en estado, aroma que otros alfas aun no podían alcanza a sentir.
—Supongo que fui atrapado. Me alegro que todo te esté yendo tan bien. — Rió un poco negando con la cabeza agarrando la taza con sus manos.
— ¿Qué hay de ti y la reina histérica? Me enteré que salió del hospital, es bueno que tu bebé y él estén bien. — Preguntó, Lucius no le agradaba pero había empezado a pasar un poco más de tiempo con su tía. Remus sabía que a Dora Narcissa aún le parecía fría y en alguien que no se podía confiar fácilmente, pero Andrómeda estaba más animada con su hermana así que estaba haciendo el esfuerzo.
—No muy bien, no hemos hablado de lo que ocurrió. — Admitió, venían prácticamente una semana escapando de todo ello.
— ¿Ni siquiera se disculpó? Pffff, típico de él, nunca es su culpa. — Ella negó con la cabeza frunciendo el ceño.
—En realidad si lo hizo unas tres veces pero no le respondí. — Sonrió un poco, a pesar de todo se sentía bien ver que el patriarca parecía poder manejarse solo. Cuando estaba inconsciente parecía tan vulnerable y pálido que se había asustado de perder a ambos.
—Oh, entonces bien. — La metamorfaga ladeó la cabeza dando una pequeña sonrisa, seguramente sin poder imaginar al orgulloso patriarca disculpándose.
— ¿Y tú cómo estás? — Trató de cambiar el tema, no quería hablar de Lucius ahora.
—Nerviosa, no planeábamos un bebé tan pronto y… voy a tener que pedir licencia en mi trabajo. — Admitió sonrojándose un poco, Remus la miró algo extrañado.
— ¿No te agrada eso? — Preguntó con cuidado.
—No lo sé, recientemente volví y estaba avanzando y ahora… Supongo que todos esperan que sea mucho más hogareña. Me comprometí con un Weasley, Molly no ha dejado de estar a mí alrededor desde que se enteró y… es un poco cansado. — Su cabello se volvió más opaco pero enseguida levantó la cabeza volviendo su cabello rosado de nuevo.
—Arruinó tus planes. — Remus se sorprendió al decirlo en voz alta.
— ¡Pero estoy feliz! No es como que si no lo quisiera o algo así es solo que… es demasiado pronto. Cuando estaba pasando por lo de Voldemort y mortífagos pensé mucho que me gustaría ser madre antes de morir, pero ahora que todo se tranquilizó… ya pasaron casi dos años y como que te das cuenta que las cosas no tenían por qué ir tan rápido. Estamos vivos y tenemos tiempo.
Pero no me arruina mis planes, no. Los continuaré después.
Es solo que hay cosas del embarazo del que no te recuperas de una ¿Sabes? Y las cosas cambiaran, lo cual no es malo pero… sigo sintiéndome nerviosa. — Movió sus manos como tratando de explicarse y luego suspiró.
—Lo harán bien, tú y Bill serán unos geniales padres. — Apoyó su mano sobre la de ella tratando de reconfortarla.
—Tú también lo serás ¿Eligieron su nombre? — Sonrió con curiosidad.
—Sí, Lucy. — No pudo evitar sentirse un poco orgulloso de eso, el nombre a la pequeña le había quedado y no había muchas quejas al respecto. Draco había mencionado que tendrían que elegir un segundo nombre pero dejaría que Lucius lo eligiera y si él no podía, los chicos podrían.
— ¡Oh, es una niña! Te mandaré un regalo pronto si la rubia no lo rompe y lo tira a la basura. — Se burló ligeramente, Remus negó con la cabeza.
—No lo dejaré hacerlo. — Dijo con algo de fuerza pero enseguida se relajó, Dora lo miró unos segundos antes de sonreír algo comprensiva.
—Estás resentido con él. — Observó, Remus se relajó un poco dando un suspiro asintiendo ligeramente pero luego se quedó callado unos segundos antes de hablar.
—No solo con él, tal vez la situación. Todo parece ir más fácil para los demás. — Admitió despacio, Dora negó con la cabeza.
—Para nadie ha sido fácil luego de la guerra, Remus. Todos tenemos nuestras batallas a puertas cerradas. Solo que tú y él nunca estuvieron del mismo lado. — Por supuesto que cada uno tenía algo con que lidiar, la familia Weasley con la perdida de uno de ellos, Tonks con la pérdida de su padre. Siempre habría días malos.
—Lo sé. — Pero a pesar de no estar del mismo lado se habían entendido, cada uno lo había vivido en distintos lados pero al final era casi lo mismo.
—Estás cansado. — Ella lo dijo casi como una pregunta, mirándolo con cautela.
—Casi la pierdo, creo que aún tengo miedo por ambos. A Lucius le gusta la atención y quitársela parece una buena idea, pero tampoco puedo quitársela del todo sigue siendo…— No pudo terminar, se pasó la mano por la cara sin saber muy bien como continuar. No tenía una palabra para decir, podría ser "la madre de mi hijo" pero era más que solo eso.
—Si te lastima más de lo que te hace feliz tal vez no vale la pena. — Dora apoyó su mano sobre su brazo y Remus volvió a poner su mano sobre la de ella.
—Ese es el problema, podemos estar medio año bien con peleas normales y luego sale con algo como esto.
Esta sería la segunda vez. — ¿O la primera? Apretó los labios y negó con la cabeza. —Lo siento, no vine aquí a hablar de mí, vine por ti. — Le sonrió.
—A veces necesitas que una persona te escuche a ti. — Ella apoyó su mano sobre la de él, Remus le sonrió con dulzura y apoyó su otra mano sobre la de ella sin poder evitar reír por lo bajo cuando el cabello de ella cambió a azul.
Trabajo, trabajo, trabajo.
Cuando Lucius había roto el enlace lo había hecho y le había funcionado. Trabajaba lo más posible y en casa trabajaba en el jardín, trataba de ejercitarte para quemar energía y sentimientos. Era más fácil estar menos consciente de Lucius cuando se encontraba cansado y solo quería dormir.
Además lo ayudaba a sentirse mucho mejor, se sentía mucho más en control y seguro luego de varios días de actividad física. Y a pesar de cansarse tanto cada cierto tiempo se lo tomaba para buscar alguna cosa que pudiera servirle a la bebé cuando naciera, en si sus días estaban mejorando.
Sabía que no podía mantener la rutina mucho tiempo y que poner silencio de por medio solo alargaba el problema. Pero "tomarse un tiempo" no parecía tan malo, Lucius lo estaba haciendo sorprendentemente bien esas primeras tres semanas, no había hecho magia y su varita seguía en el cajón sellado con magia. Por los elfos sabía que se estaba alimentando y durmiendo bien, también sabía que una medibruja venía cada dos días y eso lo hacía sentirse más tranquilo aunque Lucius parecía más desanimado esos días.
A veces quería preguntarle qué pasaba por su cabeza pero se mantenía callado.
Los ciclos de celo falsos se habían dado dos veces en esas tres semanas, ambas veces cuando él no se encontraba en casa. No importaba cuanto los elfos se deshicieran de las feromonas y Lucius actuara como que si no hubiera pasado nada, siempre había un ligero aroma en el ambiente que se quedaba que le avisaba lo que había pasado.
Sabía que por esa parte el rubio debía estarla pasando bastante mal aunque a un nivel más instintivo pero no podía hacer mucho por ello. Aun las cosas estaban demasiado tensas y estaba seguro que podrían arruinar ese equilibrio de estar y no estar al mismo tiempo.
.
— ¡Sigo haciendo los mismos nudos una y otra vez! — Ella le había dado un hilo mágico que no dejaba de estirarse, cada vez que pensaba en alguna manipulación, aunque no la llevara a cabo, debía hacer un nudo. También era lo mismo si sentía que todo se estaba descontrolando y él necesitaba poner orden, aunque fuera sobre otras personas.
A pesar que el hilo rojo, el que significaba lo que había hecho, estaba sin nudos Lucius se sentía bastante ansioso notando como simplemente los nudos hechos en el hilo blanco aumentaban cada cierto tiempo. Empezaba a sentirse demasiado acorralado porque el mes pasaba y él sentía que podía menos.
Frustrado por no poder hacer magia, incomodo por los cambios, queriendo volver a atrás solo dos meses…
—No puedes esperar que ocho sesiones solucionen todos tus problemas, estamos explorando las raíces de esto. Eres alguien manipulador por naturaleza porque creciste entre gente así, pero no está bien. Lastimas a tu pareja, a tu familia.
No esperes cambiar en tres semanas. — La sanadora trató de calmarlo logrando que se volviera a sentar, sabía que esos arranques de sentimientos no le harían bien al bebé. Lucius respiró profundo un par de veces sintiéndose demasiado cansado para seguir fingiendo que podía con todo.
—La única razón por la que no he hecho nada estúpido es porque prácticamente no tengo tiempo para decirle algo estúpido. — Admitió apretando los puños, tenía demasiadas armas para empujar todo hacia donde quería pero no debía hacerlo.
—Por supuesto que tus planes e ideas para llevar las cosas a donde tú quieres no van a parar, la cosa es que no salgan de tu cabeza hasta que te acostumbres a no tenerlos. Si necesitas manipular a alguien para que haga lo que tú quieras entonces estas quitándole su libertad y alguna vez terminaras rompiéndolo. — La voz de la sanadora seguía calmada pero eso solo aumentó los nervios al patriarca quien se levantó.
— ¡No puedes enseñarle a un perro viejo nuevos trucos! — Alzó la voz quedándose quieto, bajando la mirada. — No puedo hacer esto… yo…— Se obligó a sentarse apretando el puente de su nariz, no quería temblar, no frente a nadie así que se contuvo. Ya había sido lo suficientemente vergonzoso que tuviera una explosión así.
Antes de la guerra nunca, nunca hubiera cometidos esos graves errores.
—Tomate un descanso y quiero que escribas porque estás haciendo esto.
Sé que estás cansado, asustado y estresado. Los embarazos también traen crisis, Lucius.
Tu cambio de imagen también ataca a tu ego ¿Ya has puesto el peluche en la habitación de la bebé? — Cambió el tema con cuidado preguntando cariñosamente, Lucius se tensó por un momento y luego negó con la cabeza.
—No. — Admitió.
— ¿Por qué no? — Su tono seguía siendo dulce, como alguien que trataba de que confesara algo malo que había hecho.
— ¡Porque ni siquiera soy un buen padre! Me hiciste ver cosas que… que estaban mejor cuando pensaba que había sido culpa de otra persona. — Era más fácil culpar a otras personas ¡Siempre era más fácil! Por eso lo hacía.
—No tienes por qué repetir los errores que cometiste con tu hijo mayor.
Y aceptar la culpa es parte del proceso, Lucius. No siempre serás perdonado pero el pasado no se puede cambiar, debes aprender a tomar las consecuencias y a que estás no te hundan.
No te ahogues en un vaso de agua. — La última frase terminó por enojar al rubio.
— ¿¡Crees que mi vida es un vaso de agua!? ¿Acaso no escuchaste nada? — Reclamó esta vez sin levantarse quedándose quieto al sentir a la bebé moviéndose. Apoyó una de sus manos sobre su vientre tratando de calmarse.
— ¿Entonces no te sientes a la altura de las circunstancias?
Usa las mejores partes de tu personalidad para arreglar lo que está mal, trabaja en ellas y concéntrate en ellas. Nadie es perfecto. — Le volvió a recordar.
— ¿Qué hay de bueno en mi personalidad? — Resopló ligeramente sin querer sonar tan mal como se sentía.
—Eres inteligente, astuto y ambicioso. Solo debes aprender los límites para evitar lastimar a las personas que te rodean y debes dejar de correr.
Tienes que dejar de tener miedo a tener miedo, Lucius.
Sé que el miedo es una debilidad para ti y en vez de dejar que las personas que te quieren noten que lo tienes escapas para dejar proyectada una imagen de ti.
Tus padres adoraban esa imagen, tus ancestros adoraban esa imagen pero la guerra la rompió, todo cambió y trataste de cambiar con eso y no lo lograste de una. — Su voz era suave pero firme, Lucius frunció un poco el ceño.
—No me hables como a un niño. — La encaró mirándola a los ojos de nuevo, se sentía enojado pero también triste y debía calmar eso.
—Entonces no se comporte como uno.
Quiero que escribas porque estás haciendo esto y también quiero que escribas veinte cosas de las que te arrepientas y que por cada una dos de las cuales no lo hagas. Cosas que si hiciste bien. Puedes poner cualquier cosa, desde algo que pasó en tu niñez o algo actual.
Esta vez te daré cinco días.
También me gustaría que si te sientes mejor antes de estos cinco días pienses en la posibilidad de entrar a la habitación del bebé y dejar el peluche.
¿Qué vinculo has tenido con ella estos días? — Cambió el tema de manera cuidadosa, dándole una tarea que hacer para luego de la sesión.
—Le he leído. También revisé… la ropa que le regalaron, toda era muy bonita. Draco volvió a querer sentirla así que le hablé sobre él cuando se fue y de su padre, también. — Explicó despacio sintiendo que sus ánimos se aplacaban al hablar de su hija, sonrió un poco. Había sido algo que tuvo que empezar de a poco pero las cosas empezaban a ser menos indiferentes y ya no tenía que forzarse para interesarse.
— ¿Quieres hablar de cómo te sentiste después de los últimos dos incidentes? — Preguntó la sanadora, Lucius respiró profundo sabiendo que se refería a los ciclos de celo.
—Abandonado pero luego mucho peor porque recordé que se supone que era lo que quería. Ser más independiente. — Admitió haciendo una pequeña mueca.
—Eres un omega de primera categoría y ellos son sensibles a estas cosas. Pueden elegir a un alfa y tal vez por ello son más sensibles a él ¿Le has dicho esto a él? — Preguntó, Lucius negó con la cabeza rápidamente. Lo había pensado pero no.
— ¿Para qué? Lo haré sentir culpable. — Admitió hablando más bajo apretando un poco los puños.
—Antes no hubieras dudado en usarlo a tu favor. — Señaló.
— ¿Y eso qué? — ¿No notaba ella el hilo blanco? ¡Había pensado en hacerlo! No había podido, por supuesto, pero por unos segundos había pasado por su cabeza.
—Lo estás intentando. No es tener todo el camino listo pero son comienzos, no puedo decirte si la relación durara mucho más o no, dependerá de ambos y de lo que ambos quieran, y de lo que son capaces de perdonar o cuanto lastimados se sintieron entre ustedes. — Le recordó, Lucius miró hacia otro lado apoyando sus manos en sus rodillas.
—Ya le había fallado antes. — Sonaba tan extraño y lejano decir eso, "fallar". Le había fallado a Draco dejando que el Señor lo usara para lo que quisiera, le había fallado a Narcissa y Draco cuando dejó que Voldemort se apoderara de su casa. Había fallado como patriarca al no poder protegerlos.
También había fallado al sentir miedo y escapar de la unión.
Se supone que alguien que estaba al frente de una familia era más que un gato asustado que daba zarpazos a diestra y siniestra.
—Su relación tuvo muchas fallas como el hecho que ninguno aclaró sus sentimientos ¿Pudiste actuar mejor? Si, pudiste.
¿Si el bebé no hubiera existido hubieras vuelto? — Preguntó directamente, Lucius se quedó callado. Los sentimientos no se hubieran borrado, ni los recuerdos ni las sensaciones.
—Sí. Yo… hubiera tardado más, pero hubiera vuelto. — Admitió despacio sin saber cómo sentirse ante ello.
¿Habría sido aceptado sin el bebé? No tenía idea.
—El amor no mata a nadie. Fallaste y si no está dispuesto a perdonar saldrás adelante al igual que él lo hará. Podrán ponerse de acuerdo y hacer lo mejor con su hija pero el mundo no acabará. — Ella tenía razón, por supuesto, pero eso no evitaba que le hubiera gustado poder arreglar todo lo que había roto.
—Me hubiera gustado darle la familia tranquila que él quería. — Pasó su mano por su cabello sin atreverse a mirarla esforzándose por no encogerse sobre sí mismo.
No importaba que tan triste se sintiera con esas decisiones, no podía llorar sobre la leche derramada. Sabía que en algún momento debería levantarse de nuevo, aunque se había disculpado ya encontraría nuevas maneras de hacerlo.
—Tú nunca fuiste sinónimo de familia tranquila. — No, no lo era. Ex mortífago, ex seguidor de Voldemort, un apellido repudiado por el mundo mágico, alguien que se salvó de Azkaban por poco. Alguien con prejuicios tan grandes como su propia mansión.
—Eso no quita que podría haberlo hecho mejor. — Y odiaba pensar eso pero era la realidad.
— ¿Y porque no se lo dices? — Esa pregunta era difícil ¿En qué momento solo estaba exponiendo lo que sentía y en cual estaba usando eso para manipular? No lo sabía. Era una costumbre casi como respirar y era difícil diferenciar una de la otra.
—Porque tengo su bebé, solo mi aroma lo vuelve más blando por el hecho de que estoy gestando a su cachorro. No quiero… él… toda disculpa que consiga ahora puede romperse apenas esa conexión se termine. — Y eso también lo había pensado, todo era una bomba a punto de explotar.
—Tienen problemas de comunicación. — No pudo evitar recordar lo que habían hablado en el hotel, Remus prácticamente lo había presionado hasta que habló. Guardándose todo una y otra vez.
—Yo soy el problema en eso, él está dispuesto a hablar. — Podría haberle dicho, que aún se sentía asfixiado, que aun quería un poco de normalidad.
"Tú también mereces ser cuidado" una frase que había usado la sanadora cuando habló de ese problema en particular. Por falta de costumbre, por orgullo, había escapado de todo ello. También habían terminado hablando sobre su rol de patriarca una vez que algo que parecía tan pequeño se abrió.
—Es la primera vez que aceptas la culpa directamente, sin dar vueltas. — Le señaló.
Lucius se quedó callado unos segundos y luego medio sonrió.
—Lo sé.
— ¿Tomamos algo? — Remus suspiró con fuerza, acababa de terminar de trabajar y estaba a punto de volver a casa cuando Sirius lo había interceptado. Su amigo estaba de buen humor y aun no averiguaba muy bien porque y tampoco se sentía con muchos ánimos de preguntar. De todas maneras Sirius había volcado todo lo que quería decir con Harry y tal vez con otros amigos que todavía tenía.
—Sirius, estoy a cuatro días de la luna llena. — Trató de rechazar la invitación pero Sirius se puso frente a él agarrando su brazo.
—Realmente necesitamos tomar algo y hablar ¡Vamos! — Tiró de él, sabiendo que Sirius ya no planeaba soltarlo asintió sin muchas ganas.
—Bien, bien. — Sonrió un poco, había pasado la última luna llena con Sirius. Habían jugado normalmente y no habían hablado mucho a la mañana siguiente.
Remus se soltó con cuidado de su agarre pero lo siguió, notó que Sirius aun vigilaba para que no escapara lo que hizo que negara con la cabeza con diversión. Se aparecieron cerca luego de hablar a qué lugar irían.
Hacía mucho que no tomaba alcohol en cantidad sin compañía de comida, desde que festejaron el final de la guerra de hecho. Realmente vivir con alguien como Lucius hacía que quisiera estar lucido todos los días, era una serpiente y podía morder en el peor momento sobre todo si lo habías molestado anteriormente.
A pesar de todo había sido divertido como empezaron las cosas, la competencia y la manera de jugar sus cartas. Había sido un buen juego hasta que ambos salieron lastimados.
Se sentaron en una mesa del fondo y Sirius puso hechizos de privacidad luego de que les trajeran la primera ronda.
—Sé que hemos evitado este tema mucho tiempo pero ¿Cómo vas? — Preguntó Sirius de pronto luego de tomar un trago cortando la conversación anterior sobre lo que tomarían o no.
—Sigo trabajando como un esclavo. — Admitió negando con la cabeza antes de tomar otro trago. Lo necesitaría si iba a hablar con Sirius de esto.
—Si tanto te molesta ¿Por qué no lo dejas? — Sabía que no se refería al trabajo, Sirius siempre se refería a Lucius.
Oh, Lucius. Era como un animal exótico, a veces no tenía ni idea de cómo tratarlo o que darle de comer.
— ¿En medio de todo esto? Sirius, por favor. — Quitó ese pensamiento extraño de su cabeza que no tenía mucho sentido preguntándose si al fin había perdido su tolerancia al alcohol.
—No estás prácticamente con él, no haría diferencia. Que te avise cuando nace y ya, le dejas tu casa y te vienes a vivir conmigo por tres semanas, lo que le falte para el parto. — Sirius habló antes de tomar otro trago pero ni siquiera trastabilló en ninguna palabra.
Sonaría a buena idea, tal vez. Pero la cosa es que si volvía a casa en las noches y Lucius seguía ahí. No es como que si no tuviera a donde ir, podría hacer un nuevo nido en Malfoy Manor ¿O no? Tal vez Lucius no sabía hacer nidos. Tal vez los omegas de primera categoría no hacían nidos ¡Quien sabía!
—No sé porque siempre me rodeo de ese tipo de gente. — Dijo al fin sabiendo que era mala idea seguir bebiendo pero ya que, se sentía mucho más despierto con los tragos.
— ¿Qué tipo? — Sirius se detuvo mirándolo, Remus no pudo evitar reír negando con la cabeza.
—Sangre pura, egocéntricos que se creen el medio del mundo. — Dijo mostrando los dos dedos, como contando los adjetivos.
—Solo tuviste uno en tu vida, Rems. — Rio su amigo pero Remus negó con la cabeza ¡Ya quisiera! No era la primera vez.
—James y tú, Lucius… Por suerte solo son tres en mi lista. — ¿Peter contaba? Ya ni siquiera lo recordaba. Bueno, él no se había mostrado egocéntrico solo era una rata traidora… y cobarde. Muy cobarde.
Maldito.
— ¡Ey, no nos compares con el rubio oxigenado! — Sirius le gritó levantando su mano con el vaso solo para volverlo a bajar, haciendo un ruido fuerte contra la mesa.
—Nada de que no los compare, son iguales. Vienes del mismo árbol y son el mismo fruto.
Bueno, no exactamente pero algo así. — Negó con la cabeza y terminó el trago, inclinó un poco la cabeza tratando de recobrarse respirando profundo.
—James y yo nunca te fallamos. — Reclamó Sirius frunciendo el ceño, Remus se rió.
—Casi me vuelves un asesino. — Le recordó, eran rencores que ya habían pasado pero eran buenos ejemplos.
Bien, Snape siempre fue indiferente para él y a Lucy la quería mucho ¡Era su bebé! Y ni siquiera iba a tener que ver con su perdida. A menos que atacara a Lucius cosa que no haría, el lobo estaba demasiado interesado en la bebé.
— ¡Éramos niños! — La voz de Sirius lo trajo de vuelta.
— ¡Y Lucius está esperando! Si quiero puedo excusar a todo el mundo. — Estaba seguro que si se ponía a pensar encontraría una excusa para Peter ¡Incluso para Voldemort, si Voldemort hubiera sido su amigo!
Ugh, que horrible sonaba eso.
Nunca perdonaría a Voldemort por todo lo que había hecho ¿Por qué diablos estaba pensando en Voldemort? Ah, sí. El señor anterior de Lucius. El que le hizo el tatuaje en el brazo.
Tal vez debió haber tratado de morder ese feo tatuaje, seguramente la marca de sus dientes se verían mejor.
—Pero somos un equipo, teníamos nuestras fallas pero… siempre estábamos ahí. — ¡ah, sí! Hablaba de sus amigos.
Habían sido buenos amigos pese a las fallas. Eso nunca lo iba a negar.
Eran los merodeadores y había bromas de las cuales no se arrepentía, si había sido divertido. El bullyng no era divertido, eso no.
—Esperaba que él escapara de nuevo. — Dijo de pronto sintiéndose un poco mareado y triste.
— ¿Disculpa? — Sirius lo miró extrañado. Maldito Sirius y su aguante, seguro lo hizo beber para interrogarlo ¿Eso se diferenciaba tanto a lo que hacía Lucius? Mmm. No.
—Eso es lo que hace Lucius, escapar. Pero no lo hizo, sigue ahí, su presencia latente y silenciosa. Estoy enojado con él pero… no lo sé. — No importaba si Sirius lo había planeado, su amigo estaba preocupado.
Lucius siempre corría al sentirse acorralado y en ese momento lo estaba. Sin magia, con molestias, con una sanadora que venía a verlo tres veces por semana, siendo ignorado prácticamente todo el día.
Había esperado verlo correr y era un poco extraño/reconfortante notar que seguía ahí todos los días.
—Ustedes son muy tóxicos. — No pudo evitar reír. Tal vez lo eran.
—Mira quién habla, Snape te hubiera castrado si lo marcabas y no me digas que no lo haría porque esa sería una mentira grande. — Señaló, Sirius también se rió negando con la cabeza.
—Sí, parece que el que se la llevó más fácil fue Harry. — Sonrió, Remus lo miró con incredulidad y luego dejó escapar una carcajada.
—Si ¿Quién iba a pensarlo? El heredero Malfoy resultó hacer peleas pequeñas y nunca fallar como su padre. — Ni ser tan peligroso como su padrino, tal vez el hecho de que Draco y Harry venían peleando por siete años hacía que pudieran manejarse.
— ¿Tu y Malfoy se están dando un tiempo? — Oh, esa pregunta no le gustaba. Había que pensar mucho, en posibilidades, en perdón, en el futuro.
—Algo así… yo… luego de hablar con Dora me siento mal. Nunca pensé en cuantos podría haberle arruinado por haberlo dejado embarazado. — Arruinar no era una buena palabra, estaba hablando de su bebé. No, Lucy sería siempre lo mejor que le había pasado pero no podía hablar por Lucius.
No podía decir que no se había asustado al saber que ella existía pero la primera vez que vio la radiografía notó que valía totalmente la pena. Sabía que estaba siendo egoísta, la niña podría tener su maldición pero ya no podían dar pasos hacia atrás así que simplemente la aceptó y la quiso.
Él la amaba mucho, verla ir creciendo solo había empezado a escarbar sus miedos pero también la valentía que tenía.
Aunque si, su primera sensación había sido escapar. Si su estigma de hombre lobo no estuviera tapada por el hecho de que era un héroe de guerra lo hubiera hecho. Era aterrador simplemente pensarlo, seguramente volvería o se detendría antes de irse completamente pero el impulso hubiera estado ahí.
—Ey, bueno. Él era el que se podía embarazar él debió haberse cuidado mejor. — Remus entrecerró los ojos ante esa respuesta.
—Si yo no fuera un licántropo no estaría embarazado ahora. También está el hecho de que hubiera decidido salvar al bebé si no hubiera conversado con Lucius antes ¿Eso no me hace una mala persona? — Y había tantas preguntas, todo estaba bien ¿Para qué hacérselas? Pero ahí estaba.
—Es tu hija y estás dispuesto a dar todo por ella. — Sirius habló casi ferozmente.
—Mi vida ¿Pero la de otra persona? — Odiaba que el alcohol lo hiciera pensar tanto.
— ¡Malfoy la está gestando! Él más que nadie si fuera un buen omega quisiera al bebé sobre todo. Y si te amara, amaría más al bebé. — Reclamó furioso el animago.
—Sé que él hizo mal y no le quitaré la culpa de eso. Pero hacerme la victima tampoco va conmigo.
Siempre he tenido autocompasión, hubo años donde hice mi cama con ella y me revolqué sobre ella. Fue muy triste.
Ni siquiera pelee por Harry y se supone que lo amaba, que era casi mi sobrino… y… él era un bebé indefenso…— Empezó a murmurar. Oh, la infancia de Harry, tal vez no hubiera podido darle mucho pero seguramente amor no le hubiera faltado. Aunque tendría que haber pensado con quien dejarlo en las lunas llenas.
—James y Lily habían muerto, todos cometimos errores. Además no perdonamos a Peter por la traición, ambos quisimos matarlo. Así que en realidad tú no perdonas todo. — Sirius habló, a pesar de estar borracho había cierto brillo de seriedad en sus ojos.
— ¿A qué punto quieres llegar? — Suspiró tratando de no pensar más. No quería llorar recordando a Harry bebé.
—A que no tienes que soportarlo. Vas a conseguir a alguien más, no es que él es el último omega que puedes tener. No quedaras solo si lo dejas.
Y él lo superará. Malfoy es bueno en eso, lo único que tarda en superar es la pérdida de su buen cabello.
Nunca entendí que te gustó de él, además de que es una bonita cosa con una personalidad horrible. — Hizo una mueca antes de tomar otro vaso, Remus respiró profundo jugando con el vaso de vidrio en su mano.
—Es fuerte y terco. Es una mala persona, sin duda, pero no lo sé, siempre hay más.
Como tú eras más que ese chico que se escapó de casa o James era más que un bullyng.
También tiene su encanto una vez que te acostumbras a algunas mañas que tiene, a que sea consentido y orgulloso pero se esfuerza. En realidad… no falla siempre.
Incluso cuando rompió la marca y se fue… no había jugado con mis sentimientos tanto como yo jugué con los suyos. Porque si, fui paciente a propósito, fui lento a propósito, sabía que lo estaba acorralando y que caería alguna vez. Y me di cuenta, me di cuenta lo mucho que lo estaba influenciando y sabía que se iría apenas se diera cuenta de sus propios sentimientos pero no dejó de doler.
No soy tan idiota.
Noté cuando empezó a inclinar la cabeza, cuando a empezó a temblar en mis brazos cuando poco a poco empezó a ceder "Entonces déjame disfrutar un capricho"
No importa lo que haga, soy un depredador. Él no es un conejo inocente y caí en mis propias trampas. Pero si vas a pelear contra un felino hay que tener en cuenta sus garras ¿No? — Empezó a desvariar.
Las cosas hubieran terminado alguna vez, Lucius fue tonto por correr sin tener cuidado con las pociones pero fuera de eso se había comportado como sabía que lo haría.
Oh, tan orgulloso, escapando de la jaula de su alrededor.
La marca era casi una correa que los unía entre si y haberla cortado era lo mejor, habían podido empezar de nuevo sin ella, sin sus beneficios y había funcionado por un tiempo.
—Espera… ¿Qué? — ¿Por qué lucía tan sorprendido?
—Soy un lobo y él era mi objetivo. Solo me deje manipular dentro de la celda luego traté de no darle margen. Cuando volvimos lo hicimos bien pero… el bebé fue un paso para el cual ninguno estaba preparado.
Ni yo… ni él.
¿Realmente estoy enojado por el bebé? ¿O estoy enojado de que no me llamara? ¿Qué creyera que él podía solo? ¿Estoy enojado porque defendió a su hijo mayor que no es mío? ¿Estoy enojado porque se quedó con un alfa a solas? ¿Un alfa con el que tiene historial? ¿Estoy enojado a que su cuerpo reaccionara ante él y eso desatara el ciclo? — Estaba molesto, el lobo estaba molesto. Había dañado a la bebé de ambos y eso era algo tan difícil de perdonar.
Pero todo eso era nuevo para ambos.
Lucius se había mostrado tan frustrado por su dependencia, por la sensación de estarse perdiendo durante los cuidados. Él también se había sentido algo asustado por el instinto tan arraigado a proteger al rubio.
Nadie hablaba de que eso pasaba en los embarazos, nadie hablaba de ciclos falsos, del instinto tan fuerte. Bueno, tal vez el medimago lo hacía pero no se daban cuenta del nivel de todo hasta que ocurría.
¿Cuántos meses había estado separados? Dos hasta que Lucius volvió con el enlace comercial. Lucius lo había hecho bien por dos meses y luego los siguientes, el bebé siempre había salido sano por lo tanto él había estado alimentándose bien, sin consumo de alcohol ni magia negra.
Prácticamente lo venía haciendo bien por seis o siete meses.
—Mira, no importa cómo empezó. Ustedes empezaron de nuevo así que la culpa de antes no cuenta. — Sirius se cruzó de brazos frunciendo el ceño, Remus tuvo que darle la razón.
—Entonces sería la primera vez que falla. — Y decirlo se sentía tan extraño. Casi los perdía a ambos, habían sido tres semanas horribles y habían absorbido mucha de su energía. Verlo así había dolido, casi perder a su bebé había dolido. Que Lucius no estuviera consiente de lo que hacían por él le molestaba ¡Pero tampoco se lo decía!
Tampoco sabía de las decisiones de Lucius para regresar, para dejar su mansión. Sabía que el también llevaba su propio proceso y él no estaba consiente de él.
Serpiente orgullosa, sería siempre más simple seguir de largo.
—Ese no es el punto, Remus. La cosa es que lo hizo, cometió un error. — Y lo había hecho, realmente la había regado ¡Por algo casi no hablaban!
—Lo sé. — Había sido mala idea tomar, por algo no solía hacerlo.
—No entiendo porque no lo sacas de tu vida y ya. — Sirius negó con la cabeza.
— ¡Porque yo no hago eso, Sirius! Yo… perdono, estoy ahí cuando me necesitan. Lucius no es cualquier persona es parte de mi manada y seamos pareja o no seguirá siendo parte de ella.
¡Estoy seguro que si me hubieran dejado visitarte en Azkaban lo hubiera hecho! ¡Aun cuando pensaba que habías traicionado a nuestros amigos! — Y era horrible decirlo, aunque ir hubiera hecho que escuchara la versión de Sirius. Se hubiera enterado de la verdad antes.
—Es distinto. — ¡Oh por…!
—Tu desconfiaste de mi ¡Tu! Y ni siquiera fuiste capaz de enfrentarme. — Era mal momento para hablar de ello, no era una competencia de quien lo había hecho peor en su vida.
— ¡Pues tu tampoco dudaste de que lo había hecho! — Sirius reclamó amargamente.
— ¡Murieron personas! ¡Peter, Lily, James estaban muertos! Para mi tú eras el guardián. Ni siquiera fui capaz de avisar que eras un animago, Sirius. Era mi deber y no lo hice, por cobardía, por lealtad, por lo que sea. — movió su mano agachando la cabeza una vez más, respiró profundo apoyando sus brazos sobre la mesa. —No pidas que sea indulgente contigo y que no lo sea con él. Porque ese siempre es mi problema una vez que aceptan el otro lado no puedo soltarlos, Lucius también estuvo en algunas lunas llenas aun con lo asustado que se encontraba.
No puedo simplemente dar un plumazo y sacarlo de mi vida. Pareja o no, siempre será importante para mí.
Como dije, siempre me rodeo de sangre puras con distintos niveles de egocentrismo. — Sonrió un poco con lo último.
—Si podrías. — Lo sabía, tal vez si se esforzaba podría. No debía ser tan difícil. Ahora que el lobo estaba enojado las cosas serían más fáciles ya que no estaría aferrado como lo hizo con sus amigos.
—Tal vez no quiero. Tal vez si no hubieras muerto también habría llegado a perdonar a Peter ¿Escuchas lo ridículo que es eso? ¿Escuchas lo… mal que suena?
También quise escapar, muchas veces. No lo hice porque no me dio tiempo.
Un bebé es algo nuevo y estoy asustado. Pero sé que mi ausencia solo empeorara las cosas, Lucius no puede hacer esto solo. — Se pasó la mano por el rostro sintiendo su cabeza palpitar al igual que las náuseas.
— ¿Así que simplemente lo vas a perdonar? — Y ahí estaba la pregunta.
—No lo estoy perdonando, ni siquiera sé cómo continuaremos o si lo haremos, pero ahora Lucy es lo importante.
Siempre tuve miedo de transmitir mi maldición así que nunca pensé en la posibilidad de hijos ¿Sabes? Pero verla… te hace sentir que no importa que tanto miedo tengas, puedes sostenerte. Sí, me gustaría una vida tranquila, tal vez incluso sin magia si eso me quitara mi licantropía. Una vida simple donde las preocupaciones sean simples y fáciles. — Sonrió un poco.
—Te mereces eso. — Los ánimos parecían calmados de nuevo.
—La mayoría de las veces… lo es. Si lo es. — Admitió despacio algo sorprendido por ello.
—…— No supo interpretar el silencio de su amigo así que solo negó con la cabeza.
—Mañana va a dolerme la cabeza… maldita sea, Sirius… — Reclamó levantándose y sacando dinero.
—Bueno, vayamos a la casa de mi prima. A Sev no le gustará que llegue así. — Dijo casi tambaleándose, Remus rodó los ojos.
—No nos apareceremos con este nivel de alcohol. — Ordenó sin dejar lugar a replicas.
—Moonyyyy—
—Nada de Moony. Camina. —
Lucius arqueó una ceja al recibir la nota, la letra normalmente mucho más ordenada del licántropo estaba desordenada.
"Fui a beber con Sirius, estoy demasiado borracho para aparecerme.
Deséale a la bebé buenas noches por mí y duerman bien"
No se imaginaba a Remus borracho, siempre parecía bastante correcto. Suspiró y guardó la nota mientras se levantaba, había empezado a escribir lo que la sanadora le pidió y se encontraba cansado. Agarró con cuidado el osito blanco y salió de la habitación, sabía que pronto habría una puerta que comunicara la habitación principal con la de la bebé pero por mientras primero debía salir al pasillo. Se detuvo en frente de la puerta blanca que tenía dibujadas algunas flores que se encontraban cerradas por ser de noche y que seguramente se abrían de día.
Ya había estado ahí antes, hacía varios días había tratado de entrar solo para sentir que no se lo merecía pero ahora estaba ahí de nuevo.
Miró la osita en sus manos y luego empujó la puerta, está se abrió silenciosamente y Lucius no pudo evitar que se le cortara la respiración por unos segundos.
La luz de la luna entraba por la ventana aunque tenía las cortinas cerradas, las paredes eran de un bonito color durazno con dibujos de flores que se abrieron al sentir la luz. También había algunos animales volando en el techo donde había dibujado un cielo, podía notar pequeños dragones que volaban desde el techo hasta la pared para posarse sobre las plantas.
La cuna era celeste claro, como la cama de un verdadera princesa tenía cortinas transparentes que tapaban un poco a la vista. Sobre la cuna estaban varios peluches y en el asiento bajo la ventana estaban los juguetes que ella podría usar cuando creciera un poco más.
Sintió que las piernas le flaquearon pero apoyó una mano en la pared para mantenerse erguido sintiendo su corazón latir con fuerza. Sus ojos se llenaron de lágrimas pero respiró tratando de detenerlas.
—Está bien, está bien. — Murmuró suavemente. —Lo siento mucho, yo… lo siento mucho. — se secó las lágrimas como pudo tratando de recomponerse. No podía hundirse tanto como para sentir vergüenza al ver la habitación de su hija, ella lo necesitaría una vez que saliera. No dejaría de necesitarlo solo porque no estaba en él.
Dejó con cuidado la osita sobre la pequeña almohada de la cuna y acomodó sus moñitos para que se vieran mejor. Apoyó una de sus manos al borde de la cuna y la otra sobre su vientre.
—Bienvenida a tu habitación. — Murmuró suavecito, por primera vez sintió que realmente todo valía la pena. Las molestias, las náuseas, el dolor que era pasar ciclos solo, el hecho de poder hacer magia ni caminar largas distancias.
Con ella aún podía arreglarlo.
Le dolía bastante la cabeza así que decidió no ir a trabajar pero para evitar a las hermanas Black prefirió escabullirse y volver a su casa. No había hablado con Narcissa desde el hospital y no se sentía con muchas ganas de hacerlo.
Por suerte encontró pociones para la resaca que lo ayudaron mucho y pudo aparecer sin problemas.
Al ver que Lucius no estaba desayunando frunció el ceño, subió a la habitación notando que estaba vacía. Dio un vistazo al jardín y parecía estar desierto.
Por Merlín ¿Qué había hecho el patriarca ahora? ¿Había salido? El medimago había sido claro lo muy peligroso que era eso por su debilidad a las feromonas.
Salió dispuesto a preguntarle a los elfos cuando sintió su aroma, Lucius ya no podía utilizar más que jabones para su aroma y eso hacía que dejara un rastro marcado. Para un alfa siempre era fácil encontrar a su omega gestando. Caminó curioso a la habitación de la bebé y abrió la puerta con cuidado.
Lucius estaba durmiendo el sillón que estaba debajo de la ventana, seguramente había sido agrandado por los elfos porque se no se veía pálido o demasiado cansado. Las almohadas estaban acomodadas para que la posición no le hiciera daño al bebé y solo tenía una manta tapándolo. Se acercó con curiosidad notando la osita en la cuna y no pudo evitar sonreír.
Con cuidado acarició la mejilla del rubio quien entreabrió sus ojos aun adormilado.
—Lo estás haciendo bien. — Murmuró suavemente. No importaba que tan molestos estuvieran entre ellos, lo estaba haciendo bien.
—Remus…— murmuró el rubio sin despertarse del todo.
—Shhh, está bien, acabo de llegar. Haré el desayuno, cuando quieras puedes bajar. — Sonrió con algo de ternura cuando se inclinó hacia su mano y se apartó con cuidado acomodando mejor la manta. Salió de la habitación en silencio y no pudo evitar sonreír.
Eso lo había sorprendido, Lucius venía pensando en dejar a la osita desde que llegó. Lo notaba porque se quedaba mirando al peluche por mucho tiempo y dudando.
Había tardado un mes pero al final lo había cumplido.
El desayuno con Lucius había pasado tranquilo pero la conversación con Sirius cuando volvieron a casa había hecho que notara algunos cabos sueltos. Realmente quería ir cerrando todo así que después de desayunar con Lucius –en un desayuno silencioso pero cómodo- en vez de dirigirse a su trabajo fue hacia una mansión que ya conocía.
Tocó la gran puerta frunciendo el ceño siendo recibido por un elfo quien lo dejó pasar al ver quien era. Aún seguía siendo sorpresivo su permiso para entrar a muchos lugares, sabía que de alguna forma de lo habían ganado pero también era imposible negar que no tenía que ver con la amistad que aun sostenía con Harry.
Fue llevado a un salón y se tensó al ver al alfa que estaba al lado de la ventana, el mayor hizo una seña y el elfo desapareció.
—Greengrass. — Saludó de manera seria acercándose, el patriarca inclinó ligeramente su cabeza antes de acercarse.
—Señor Lupin ¿A que debo su visita? — Habló ofreciéndole un asiento con su mano pero Remus negó con la cabeza, no se quedaría más que unos minutos.
—Me llegaron tus disculpas por el incidente, sé que Lucius actuó mal pero tú… —
—Puedo asegurarle que yo no quería que eso llegara a una pelea mágica. — Lo cortó, no importaba que tan molesto estuviera con Lucius realmente eso no le gustó. Lo miró con enojo controlándose para no usar sus propias feromonas.
— ¡Pudiste haber dejado que te desarmara y ya! ¡O tratar de salir! ¡Ninguno de los dos es un crío! Y no me importa que pelea se traen ustedes dos, no volverás a poner en peligro a mi hija o te destrozaré.
No me importará pasar por encima de todo lo que lograste hasta ahora si dañas a Lucy una vez más. — Gruñó mostrando que hablaba muy enserio, clavando sus uñas en sus propias palmas para no golpearlo. El otro alfa se quedó quieto por unos segundos antes de sentir.
—Bien. — murmuró bajo.
—Me alegro que estemos de acuerdo en eso, hasta luego. — Se despidió saliendo, había notado el estremecimiento y el encogimiento leve, sabía que había logrado intimidarlo. Respiró profundo varias veces para tranquilizarse antes de desaparecer.
Tenía ganas de golpear algo, esperaba realmente que Greengrass no le diera un motivo para hacerlo porque si empezaba no podría controlarse.
…
— ¿Tú crees que Remus está siendo egoísta al quedarse? — Sirius estaba recostado en el sillón mientras Severus estaba transcribiendo su investigación. El Slytherin frunció la nariz molesto por la interrupción.
— ¿Disculpa? — Preguntó en un tono de advertencia pero como siempre Sirius ignoró el peligro.
—Tal vez él es simplemente lo que quiere. Ya sabes, como una comida picante que te hace tomar agua pero sigues comiéndola porque te gusta hasta que te acostumbras a que sea picante. — Trató de explicar el sangre pura mientras se sentaba, Severus le envió una mala mirada pero dejó la pluma en el tintero.
— ¿Black, que mierda contigo? — Reclamó mordazmente sintiéndose molesto.
— ¿Debería recomendarle mi terapeuta? — ¡Oh por…! No se callaría más si no le respondía
—Sí. — Negó con la cabeza, había ido varias veces a ver a Lucius y no se había encontrado con el licántropo nunca. Ya ni siquiera debía verlo para las pociones matalobos porque Sirius se las llevaba.
—Creí que era un problema de autoestima pero él no se echa la culpa a sí mismo, sabe que la culpa es de Lucius. También ha perdonado cosas… difíciles.
No seguirá a Lucius si este se va y no estará si decide volver luego de irse. Lo noto. — Sirius frunció el ceño pasando una mano por su cabello, obviamente lo que pasaba no lo divertía ni lo entendía.
—Pero tampoco quiere echarlo él. — Si Remus quisiera hacer un lado al patriarca lo haría, no había nada que lo detuviera ¡Ni siquiera su mente Gryffindor!
—Remus es una gran persona y se merece algo mejor que él. Se merece una vida tranquila y feliz. — Casi quiso rodar los ojos al escucharlo, ellos entre medio de todo ¿Realmente podían opinar? Su "lo que sea" se basaba en acostarse, decir que no amaban a otra persona y en molestarse mutuamente ¡Exactamente como Sirius hacía ahora! ¡Debía trabajar!
—Tal vez la tranquilidad no lo hará feliz. En todo caso tu frase debería ser "Se merece ser feliz en la vida que quiera" — Señaló, no creía que una casita en el campo y cuidar ovejas hiciera feliz al licántropo. Uno porque terminaría comiéndose las ovejas y dos, porque no estaría un problemático rubio por ahí.
—Tú eres amigo de Malfoy ¿Por qué siguen juntos? — ¿Acaso le veía cara de terapeuta? Severus suspiró negando con la cabeza, al notar los ojos grises sobre él se decidió a hablar.
—Porque a Lupin le encanta tener a Lucius con él. Primero fue como un trofeo y luego empezaron los sentimientos. Ambos se aman y no saben qué hacer con ese sentimiento, Lucius hace tonterías tratando de volver a la persona que era antes porque es lo que conoce y Remus lo vuelve a aceptar porque sabe que puede controlar a ambos.
Lupin adora ver a Lucius vulnerable y eso le genera alguna crisis interior. Adora saber que puede controlar a esa serpiente escurridiza si solo utilizara las feromonas, aunque no lo hace.
Lucius ama a Lupin y eso le provoca crisis, él es todo lo que él debería odiar. Todo lo que odió toda su vida, todo lo que odió toda su familia. Lupin es todo lo que un Malfoy no quiere en un consorte. Pero también le gusta el peligro, entró en la boca del lobo y no pudo salir.
Ambos han cometido errores, la única diferencia que el error de Lucius afectó al bebé.
Lucius no está preparado para gestar, nunca pensó que lo haría ni nunca deseó hacerlo. Creer que porque ama a Lupin amaría al bebé era una creencia tonta, es un bebé indeseado, es la primera vez que Lucius carga un bebé y no le gusta hacerlo. Tal vez si hubiera pasado tiempo después… él hubiera estado más preparado. — Sirius veía a Lupin como una indefensa oveja pero nadie se metía al nido de las cobras sin saber controlar a las serpientes.
—Lo excusas. — Reclamó el alfa cruzándose de brazos, Severus resopló.
—Si yo quedara embarazado odiaría cada día de ese estado, Lucius no lo odiaba solo no sabía qué hacer con eso y todos los cambios. Él no odia a su bebé ni trató de perderlo a propósito, este enojo me parece ridículo.
Yo estoy enojado con él porque pudo morirse al aparecer así. No me enojé porque se quedara a pelear, porque Lucius es así. Los negocios son así, se pelea, se frena al enemigo antes de que ataque y Draco siempre será importante, sobre todo porque Lucius le falló varias veces en su adolescencia.
¿Sabías que Draco y Astoria estaban casi comprometidos? Si Greengrass tenía algo debían saberlo en ese momento, aunque estuviera marcado y casado, aún hay posibilidad de desaparecer la marca.
Lucius es un idiota y me divierto mostrándome enojado con él para que se sienta culpable.
Pero todo este drama es una tontería, es madre primeriza y cometerá muchos errores, además hay hormonas en el embarazo y los cambios de estado de ánimo es algo que viene integrado.
¿Se comportó mal? Sí.
¿Es un idiota? Por supuesto.
¿Lo crucificaría por esto? No.
Ambos deberían ir a terapia, Lucius para enfrentar todo lo que no quiso, cosas que le quedaron acumuladas de su pasado y la guerra. Lupin lo tiene que hacer para saber si es un dependiente o si en cambio es el mejor jugador de este tablero. — Lupin podía perdonar muchas cosas pero no era estúpido.
—Remus se está llevando al peor parte. — Sirius reclamó pateando la pata de la mesa, Severus agradeció no haber seguido escribiendo.
—Mira, me conoces. No me pondré de su lado. Él ahora está aturdido, ya recordará quien es y el poder que tiene y todo volverá a la normalidad.
Pero recomiéndole el terapeuta, lo ayudara a aclarar dudas.
Eso no cambiara el hecho de que yo gané la apuesta. — Sonrió ligeramente ante lo último agarrando de nuevo la pluma.
— ¿Eh? ¿De qué apuesta hablas? — Preguntó el Gryffindor confundido, Severus le sonrió con burla.
—Olvídalo, Black. Eso fue con los muchachos. —
.
Se despertó en la noche algo aturdido ante el aroma, Lucius se removió a su lado sentándose y parecía bastante dispuesto a huir al baño si no fuera porque su cuerpo se negaba a correr.
—Ah… espera…— Remus agarró su propia varita e iluminó la habitación, agarrando el vial que tenía siempre de emergencia sobre la mesita de su lado tomándose el supresor casi enseguida.
—No, solo yo…— Lucius trató de destaparse, prácticamente podía oler el pánico en el omega.
—Está bien… está bien… Ven aquí. — Tiró de su brazo, el mayor ni siquiera se opuso. Lo rodeó con cuidado con un brazo.
Debía doler, Lucius no dejaba de temblar y había apoyado su frente en su pecho como para que no viera su expresión. Acarició la espalda del omega con cariño tratando de tranquilizarlo ante los espasmos y tiembles.
—Solo… Por Merlín… ahora…— El rubio murmuraba palabras sin sentido con la otra así que acarició su cabello, podía sentir su respiración agitada y sus feromonas arremolinándose, el sueño y el supresor ayudaban bastante a no reaccionar pero eso no quería decir que fuera totalmente indiferente.
Siguió pasando su mano por su espalda al sentirlo tensarse por última vez, aunque no podía verlo por la posición en la que se encontraba sabía que había terminado. Las feromonas bajaban y el omega no dejaba de temblar. Pronto notó que estaba sollozando bajito.
—Lucius. — Murmuró preocupado.
—No digas nada, no ahora. — Su voz sonaba avergonzada y ahogada así que usó su varita para limpiarlo dejando que siguiera escondiéndose en él. Lo rodeó con sus brazos con cuidado moviéndolo y volteándolo para que quedara su pecho contra su espalda, así Lucius podía esconder su rostro cómodamente de él. Acomodó las mantas con cuidado antes de acariciar su vientre despacio aprovechando la bata abierta notando su estremecimiento y tensión, pero a pesar de la duda el rubio terminó por relajarse, acomodándose mejor presionando más su espalda contra el castaño.
— ¿Estás bien? — Remus preguntó suavemente besando su cabello usando un poco de sus feromonas para tranquilizarlo, lo notaba respirar profundo y aun temblaba levemente.
—Sí. — Respondió con voz apagada.
— ¿Duele? — No pudo evitar preguntar.
—No, solo… siempre hay una explosión de emociones luego de estos ciclos. — El menor lo atrajo un poco más hacia si olfateando un poco su cabello, rodeándolo con cuidado aprovechando para sentir a la bebé. Las pequeñas caricias parecían tranquilizar al patriarca quien poco a poco volvió a quedarse dormir.
Remus sonrió levemente y besó su cabello.
Aun las cosas no estaban bien entre ellos pero eso no quería decir que quería hacerle el proceso más difícil.
La mañana siguiente fue tan incómoda como suponía, no tenía la necesidad de ir tan temprano al trabajo así que prefirió quedarse para verificar que todo estuviera bien. Bajó a la cocina e hizo el desayuno, la sensación era tan familiar que no pudo evitar sentir nostalgia.
—Sigues aquí. — La voz sorprendida del patriarca lo hizo voltearse, él se encontraba vestido con una túnica gris claro pero lo suficientemente suelta haciendo notar su vientre redondeado. Ya estaba terminando el octavo mes.
—No tenía mucho que hacer en el trabajo, serviré el desayuno. — Sirvió todo en la mesa antes de sentarse, dejando que él lo hiciera primero. — ¿Hoy viene la sanadora? — preguntó amablemente señalándole su asiento así no dudaba de que era una invitación. Lucius lo miró dudoso y se sentó frente a él, separados por la mesa.
—Sí. — Respondió su duda.
—Necesitamos hablar de lo que está ocurriendo. — Notó como Lucius se tensó de nuevo pero con lo de anoche no podrían escapar de la conversación mucho más. La distancia les había servido por tres semanas pero no podrían ignorarse por siempre.
—Lamento lo que ocurrió ayer. Normalmente sucede en tu horario de trabajo. — El rubio se disculpó agarrando la taza de té.
—Está bien, no puedes usar supresores para controlarlo ¿Ella se está moviendo mucho? Te levantaste varias veces a noche. — Señaló, había notado que Lucius solía levantarse en las noches aunque nunca lo había mencionado.
—Le parece divertido apretar otros órganos, así que debería mudarme al baño. — Lucius hizo una pequeña mueca pero luego dio una pequeña sonrisa.
—Solo queda un mes más. — Realmente solo quedaban tres o cuatro semanas más y la tendrían en brazos al fin.
—Si o menos, según lo que quiera ella. — Notó el ligero temor del omega, no sabía muy bien de a que era ¿Era el parto en sí? ¿El hecho de que tendrían un bebé que cuidar?
— ¿Has pensado que ocurrirá… luego de que nazca? — Remus preguntó con cuidado viendo las reacciones de Lucius atentamente, el aroma lo ayudaba mucho para poder saber más o menos como se sentía.
—Ella vivirá aquí. — Y eso era lo único seguro hasta ahora.
—Deberíamos darnos un tiempo. — Tal vez se lo estaban dando ya pero debían hablar de eso de frente, estiró un poco su mano sobre la mesa y Lucius lo alcanzó a la mitad, tocando sus dedos con los propios.
—Bien ¿Qué quiere decir exactamente eso? — Notaba que Lucius se estaba esforzando mucho en sonar tranquilo pero podía notar que estaba bastante lejos de ese estado.
—Podemos seguir viviendo juntos, este mes ha sido tranquilo. No nos hemos peleado ni hemos sacado antiguos rencores. Podríamos decidir qué hacer luego de un tiempo, cuando nos hayamos adaptado mejor a esto. — Sonrió un poco.
—No cambiaré en tres meses. — Lucius respiró profundo luego de decirlo, removiéndose un poco incómodo.
—No pido que cambies en tres meses ¿Qué quieres hacer? ¿Has decidido irte? — Preguntó con cuidado, sabía que antes Lucius había planeado que ambos pudieran criarla pero la opción de que él quisiera no hacerse cargo estaba abierta.
Nunca le quitaría a Lucius la posibilidad de tener a la bebé en su vida, pero no iba a obligar a Lucius a ello si decidía irse.
—No, realmente creo que sería bueno para ella… sus primeros meses. Podemos hacer una pausa entre nosotros. — Sostuvo la taza con más fuerza y luego la dejó cuidadosamente. —Lo siento, por lo que ocurrió en el restaurante. Debí haberme ido y no quedarme a pelear, fallé en eso. — Lucius se había disculpado antes sin decir directamente porque lo hacía, siempre sonando arrepentido.
"Fallé en eso"
¿Cuántas veces debió repetirlo en su mente para decirlo en voz alta?
—Sigue cuidándola ahora. Lo estás haciendo bien. — Dejó que Lucius entrelazara sus dedos y no apartó la mano.
Lo había pensado mucho, desde la conversación con Dora hasta la que tuvo con Sirius, no solo en el bar si no cuando fueron a su casa. Habían recordado muchos momentos en Hogwarts, habían terminado riendo y haciendo bromas.
Podía soltarlo, ambos encontrarían la forma de avanzar. No lo arruinaría ni a él ni a Lucius terminar todo.
Y ahí estaban, tomando té y comiendo galletas de manera silenciosa preguntándose si realmente valía la pena dejar pasar el tiempo.
…
—Sanadora Brown. — Remus entró a la oficina de la sanadora mirando el lugar con curiosidad, el aroma era suave e incluso conocido.
—Señor Lupin ¿O puedo llamarlo por su nombre? Usted puede llamarme Samanta. — ya habían hablado de los contratos vía flu y todo parecía bastante legal, eso le daba tranquilidad. Sabía que no a mucha gente le importaba su vida pero los periodistas siempre trataban de obtener alguna noticia.
—Claro, no hay problema. — Le devolvió la sonrisa sentándose.
—Bien, ya que tenemos todo claro podríamos empezar ¿Qué te trae aquí? — Preguntó sacando la libreta.
—Estoy pasando una crisis con el que era mi compañero, vamos a tener una niña pronto y… Realmente quiero que todo sea mejor para ella. — Explicó brevemente. —Ambos casi mueren. — No pudo evitar agregar sintiendo un escalofrío.
—Está bien, entonces empecemos por el principio ¿Cómo empezó la unión? — Preguntó con voz tranquila.
.
Darse un respiro o al menos decirlo en voz alta parecía que habían hecho las cosas más cómodas. No eran una pareja, no veían a otras personas.
Se acurrucaban en el nido para dormir y desayunaban juntos, a veces incluso cenaban. Lucius había dejado que Cissy siguiera manejando su lado de los negocios porque se sentía muy cansado. Dormía prácticamente todo el día despertándose cuando Remus llegaba, apenas podía hacer algunas cosas.
Se había propuesto entender un poco más de cocinar cuando se dio cuenta lo muy dependiente que era de los elfos, pero eso había quedado en el olvido porque múltiples olores le daban náuseas y no podía quedarse parado mucho tiempo.
Las dos lunas llenas se la pasó en su habitación mirando hacia el licántropo quien no parecía interesado en saber dónde estaba en lo absoluto. Recordaba perfectamente cuando el lobo se quedaba mirando su ventana por mucho tiempo pero ahora jugaba con normalidad sin prestarle atención.
Estaba casi seguro que si salía el lobo le gruñiría, a pesar de estar en paz seguía sentido con él y su casi perdida de la bebé.
Su hijo solía ir cada tanto con Potter, mientras el de lentes se distraía con Remus en el jardín ambos podían hablar tranquilamente. Draco parecía cada vez más entusiasmado, trayendo algunos peluches. Lucius se había animado a pedirle a su hijo que comprara otro peluche para la pequeña, como se le era imposible salir por ahora sus regalos deberían ser por otras personas.
Severus había estado enojado con él pero se había ido aplacando.
Solía venir en los horarios donde Remus estaba trabajando y era uno de los pocos que lo acompañaban al jardín luego de poner un hechizo de peso pluma. El peso de la niña ya era doloroso, nunca había dejado que su peso aumentara tanto y sus tobillos se resentían bastante pero quedarse sentado o acostado todo el día dolía de igual manera.
La sanadora había preferido ir por temas mucho más suaves mientras se acercaba el parto y había dejado de concentrarse en los problemas más profundos para animarlo a involucrarse más y más con la bebé. Le había dado algunos libros sobre crianza y que esperar los primeros meses, además de que tuvo que enfrentar el hecho de hablar del parto.
Había sido incómodo y con cada día que pasaba quería retroceder dos. Quería tener a su niña en brazos y que todo volviera a la normalidad de a poco pero al mismo tiempo no sabía si sería capaz de aguantar el dolor. Trataba de no pensar demasiado en ello y trataba de concentrarse en el hecho que el parto de Draco había sido sin problemas.
Al menos esos libros había podido compartirlos con el alfa, aunque mayormente él se quedaba dormido acurrucado contra el castaño, sabía que Remus seguía la lectura hasta terminarlo cosa que Lucius hacía al siguiente día.
También algo que lo tenía algo nervioso era el obvio hecho la lactancia, siempre creyó que los omegas masculinos no lactaban pero sus pezones hinchados y pequeñas gotitas que en ciertos movimientos mojaban su ropa le decían que tal vez si podía. Además de los pequeños comentarios de que olía a leche materna por parte de licántropo que hacían que se pusiera rojo de vergüenza. Parecía que Remus había encontrado algún placer con molestarlo con eso en los momentos menos esperado.
Al menos todos los problemas lo ayudaron a pasar a segundo plano el hecho que no manejaba magia, los elfos aparecían sin siquiera llamarlo y se encargaban tan bien de él que no notaba casi la diferencia la mayoría del día. Su frustración por su perdida mágica también había bajado por la presencia del castaño, pero no dejaba se aparecer de vez en cuando.
Remus parecía más tranquilo al notar que los días y semanas pasaban y Lucius seguía haciéndolo bien. El rubio también se sentía orgulloso consigo mismo aunque cada vez se la pasaba más cansado.
— ¿Lucius? — Miró hacia Severus con el cual había caminado por el jardín para al final tomar té afuera, en mesas y sillas traídas por los elfos.
— ¿Qué sucede? — Preguntó con tranquilidad, sabía que tendría que seguir las sesiones una vez que pasara el parto y volverían a ser intensas. Volverían a tocar temas de su niñez y de su crianza, así también el miedo que aun sentía ante la presencia de Greengrass por lo pasado en su adolescencia.
La sanadora decía que todos los miedos eran difíciles de sobrepasar, había actitudes en las que caería de nuevo si no mejoraba y aunque nunca lograría una personalidad perfecta, tal vez mejorarla lo suficiente como para no lastimar a quienes no quería lastimar.
No sabía si lo lograría, ya había tratado de dejar eso atrás una vez de una y no había funcionado a largo plazo.
—Te perdiste en tus pensamientos. — La voz de Severus lo trajo de nuevo a la realidad.
—Oh, lo siento. — Se disculpó inclinando la cabeza como disculpa.
—Siento que si te toco con un alfiler vas a estallar. — Se burló de pronto el pocionista.
— ¡Severus! — Gruñó, era el único que se atrevía a bromear con su peso. Aún era un tema bastante delicado para él pero el pocionista lo sabía y lo utilizaba. Iba a responder algo cuando no pudo evitar tensarse y doblarse un poco al sentir esa sensación en su baja espalda.
— ¿Lucius? — El ex profesor lo miró preocupado.
— ¡Oh por… Te falta aún una semana, no te atrevas. — Le habló a la bebé sintiendo un sudor frío.
— ¿Estás…?— ¡Oh, por Merlín! Claro que no.
—No, el medimago dijo que las contracciones falsas son normales. Debe durar más tiempo…— Se levantó con cuidado —Y en todo caso para alarmarme debería tener contracciones cada quince minutos durante dos horas. — Respiró profundo tratando haciendo un pequeño asentimiento como despedida y caminando hacia adentro de la casa.
— ¡Lucius Malfoy! — Sabía cómo actuar, le pediría a un elfo que le dijera la hora cada vez que la sintiera. Con suerte sería la única del día pero si se hacían más frecuentes tendría que llamar al medimago y al alfa.
— ¡No soy uno de tus estudiantes para que me grites! Voy a darme un baño y si esto empeora sabré que hacer. — Reclamó sintiéndose demasiado nervioso.
—Si no entras en pánico y se te ocurre la gran idea de esconderte en Malfoy Manor sin dejar pasar a nadie. — Resopló el pocionista cruzándose de brazos, Lucius enrojeció un poco recordando las dos semanas donde no dejó pasar a nadie luego de romper el enlace.
—No seas ridículo. — Murmuró aun con las mejillas calientes.
—Tú no seas ridículo. — El patriarca resopló y subió a la habitación, los últimos días habían estado con algunas contracciones falsas que no habían sido dolorosas pero en ese momento se sentía demasiado nervioso. Con lo difícil que se había hecho acostumbrarse a tener un "canal de parto" ahora estaba demasiado cerca de parir. Y realmente se sentía asustado.
—Por favor, tenme compasión. Espera una semana más, por favor. — Acarició suavemente su abdomen entrando al agua tibia tratando de relajarse pero no podía evitar aferrarse a los costados de la tina. Estaba aterrado, había pensado que todo estaba superado pero desde las contracciones falsas notaba que estaba genuinamente perdido.
Tendría que ir al medimago si empezaban a hacerse más intensas pero por mientras podía quedarse ahí.
Remus llegó a la casa más temprano que de costumbre, había notado la ansiedad y el estrés del omega los últimos días así que trataba de estar más presente. El hecho de que se comportaran como amigos y no como un par de extraños era relajante.
Aunque el terapeuta de Sirius no había podido hablar con él porque manejaba temas más muggles y tendría que hablar de su licantropía tarde o temprano lo derivo a otra doctora. Era bastante cómodo hablar con ella y se había dado casi enseguida que era la que atendía a Lucius por el aroma de su perfume.
Era casi increíble como a veces pasaban a temas de mucho más al pasado, como lo que sucedió con los merodeadores o como lo afectó la muerte de sus amigos a pesar de que Sirius "revivió".
La veía cada día por medio, haciéndose un tiempo luego del trabajo y volviendo a casa temprano. Había notado que ella nunca tenía a Lucius y a él el mismo día de consulta pero igual no había mencionada nada de ello.
—Tu omega está desde hace una hora y media en la habitación, yo me retiro. — El Slytherin se levantó del sillón cerrando su libro, Remus lo miró algo confundido, había estado tan entrado a sus pensamientos que lo sorprendió su presencia.
—Hasta luego, Snape. — Lo despidió notando como este se iba rápidamente, se encogió de hombros dejando sus cosas en su mueble y quitándose el saco. Subió las escaleras y abrió la puerta rápidamente al escuchar el pequeño grito — ¿¡Lucius!? — Preguntó preocupado caminando hacia él, quien estaba apoyándose contra la pared mirando su vientre con algo de enojo.
— ¡Seguramente Gryffindor! ¡Tan impuntual! U-una semana ¡Una semana! — Remus notó que estaba más asustado que molesto así que se acercó con cuidado hasta que lo notó.
— ¡Lucius! ¿Ese aroma…?— Se terminó de acercar sin poder evitar olfatear cerca del omega.
—No se detiene. — Murmuró, el castaño no sabía a qué se refería. Las feromonas estaban en todo el lugar y su dolor era obvio además de lo aterrado que se encontraba.
—Tranquilo, tranquilo ¿Rompiste fuente? — Trató de calmarlo apoyando su mano en su cuello, acariciando su piel suavemente. Lucius tembló ante ella negando con la cabeza.
—No lo sé, no tengo idea. Estaba bañándome yo…—
—Tranquilo, creo que si lo hiciste ¿Te duele mucho? — Lo cortó sabiendo que estaba empezando a asustarse más. Él también sentía una mezcla de emociones pero respiró profundo tratando de tranquilizarse.
— ¡No estoy preparado para hacerlo ahora! —
—Siete días más, siete días menos. Lo harás bien. — Rodeó su cintura tratando de ayudarlo a mantenerse parado mientras utilizaba algunas feromonas para calmarlo, el rubio solo tenía una bata que lo cubría y si querían ir al hospital tendría que cambiarse por lo que necesitaba que saliera del pánico. Lucius se apoyó en el aferrándose a su brazo de manera sorpresiva.
— Estoy asustado. — Murmuró muy bajo casi sin querer admitirlo.
—Estamos juntos en esto. — Le recordó de manera suave acariciando su mejilla.
—Sigues enojado conmigo. — Nunca habían hablado directamente de eso, Remus suspiró sonriendo suavemente y besó su frente.
—Cuando se trata de ella, siempre seremos un equipo. No importa lo que ocurra entre nosotros, estaré ahí para ambos. Para ti y para ella. —
.
N/a: Lucius actuó irracionalmente a muchas cosas pero realmente ellos nunca se prometieron nada antes de romper el enlace. Ellos han sido un borrón de sensualidad, sepultando los sentimientos para más tarde y luego hablarlo cuando les explota en la cara así que creo que Remus llegó a la pregunta ¿El primer abandono debería contar o no?
Curiosamente solo hay cinco "Te amo" en el fanfic, tres dicho por Lucius y dos por Remus.
Todos despues de que vuelve.Este capítulo fue muy difícil de escribir, tanto porque no hay mucho que contar y al mismo tiempo si. La verdad que cuando decidí que Lucius estaría esperando me leí muchas anécdotas de embarazo, trate de concentrarme en la de embarazos no deseados pero que siguieran con la pareja. Eso me llevó a "crisis en el embarazo", "depresión prenatal y post parto" hasta "tocofobia". Le pregunté a una amiga que fue al psicólogo –por nada que ver con un embarazo- como era. E incluso traté de encontrar experiencias de mujeres en terapia. Lamentablemente como no he asistido me quedé con los pedazos que encontré.
En todo caso ¡Los bebes no son soluciones a los problemas!
Angeli Murasaki: Lucius sufrió la indiferencia por un mes :0 Pero aun las cosas no estan arregladas así que deberan ver si sigue pagando :0Sirius y Sev pondre un poco más en el proximo, en este se me pasó :'p
Cristine Malfoy: La terapia parece ayudarlo a darse cuenta de algunas cosas, aunque lo de la magia lo frustro al menos hasta ahora se controlo :D
JohaMalfoyCullenLightwoodBane: Por ahora estan haciendo terapias separadas, pero con la misma sanadora así que deja abierta a una posibilidad de hacerlo en conjunto una vez que la bebé este con ellos :DGreengrass no pudo llevarse unos puños pero si hace otro movimiento se llevara algo peor que eso. Me alegro que te gustara :D muchos besos!
