ADVERTENCIA: lactancia masculina.
Llegar al lugar había sido lo fácil, pasar por los controles del medimago había sido largo y cansador. Por su "accidente" anterior habían hecho más exámenes de lo habitual.
El problema era la gran cantidad de pociones que no podía tomar así que incluso quedó solo por unos minutos ya que tenían que preparar todo y a los que estarían presente, por lo que no pudo evitar sentir un nudo en el estómago ante ello clavando las uñas en el borde de la camilla. El miedo no había dejado de crecer a pesar de que le habían pedido varias veces que se calmara y Lucy no ayudaba en lo absoluto.
Parecía que la niña no paraba de apurarse porque aunque le habían dicho que podían pasar varias horas antes de que realmente todo empezara las contracciones empezaban a ser realmente dolorosas.
¡Por Merlín! ¿¡Cómo que eso no era lo peor!?
¡Él había pasado varios malditos crucios! ¡Por supuesto que podía con esto!
No, maldición ¡No volvería a repetir esto en su vida! ¡No pensaba tener otro bebé nunca más!
—Su magia está entrelazada con la tuya. — El medimago beta que lo había atendido antes estaba allí, había entrado demasiado apurado como tratando de hacerlo antes que los otros. Se extrañó mucho a que no hubiera vuelto con Remus.
— ¿¡Qué!? — No podía entender del todo pero el joven medimago parecía apurado al dar esa información.
—Necesito que decidas quien es la prioridad, ahora. — Volvió a insistir el joven.
Nunca hubo un Malfoy sin magia, nunca hubo un squib. Él era una patriarca, por el amor de Dios ¡No podía poner su prioridad en…! Pero ella…
Siempre había tenido una suerte atroz, su magia se había disminuido solo para salvarla pero aún existía. No podía pensar en ello ahora, no quería perder su magia ¡Por supuesto que no! Pero todo eran posibilidades, números, pérdidas y ganancias.
Lo lógico era ver por sí mismo, ella ya había sobrevivido, ella iba a sobrevivir ¿Por qué dar más?
— ¡Por Merlín! ¡Solo denle todo a ella! — No quiso pensarlo, no quiso analizar de más esa decisión y por primera vez desde que el dolor empezó agradeció que una oleada nueva volviera. Sería lo suficiente para distraerlo.
El medimago asintió con rapidez antes de salir, entró con otros más y luego quien quería ver. Era ridículo sentirse más calmado ante su presencia, no disminuía el dolor ni evitaba lo que iba a pasar pero la sensación de seguridad aumentaba.
Inclinó ligeramente su cabeza ante su caricia y se soltó del borde de la camilla para dejar que tomara su mano aferrándose a esta con rapidez tal vez con demasiada fuerza pero no hubo ninguna queja por parte del alfa.
No pudo evitar que su mente lo llevara hacia otros recuerdos, el dolor que subía por su columna, la sensación tan aplastante parecía a los largos castigos. No necesitaba tener un ataque de pánico ahí cuando todos le hablaban y él no estaba escuchando a absolutamente a nadie.
No iba a gritar, siempre prefirió no hacerlo. Solo se aferró con más fuerza y trató de concentrarse en su aroma.
Estaba ahí, estaba seguro y todo saldría bien. Todo terminaría pronto.
Remus la sostuvo con delicadeza entre sus brazos, ella estaba envuelta con una manta y estaba aún roja, apenas tenía una pelusita rubia de cabello y era una bebé pequeña. Se sentía tan delicada que temía romperla en cualquier momento.
Besó con cuidado su cabecita aspirando su suave aroma.
Oh, su pequeña Lucy. Realmente casi no podía creer que al fin la tenía con él.
Los medimagos ya la habían revisado y aunque estaba un poco baja de peso estaría bien pronto. Besó con cariño una de sus diminutas manitos, ni siquiera cuando tuvo a Harry en brazos por primera vez se había sentido tan emocionado.
Ella era su bebé, la pequeña princesita que había visto crecer en esos meses y de la cual aún tenía el sonido de su corazón latiendo dentro de su cabeza y en un guardapelo. Tenía ganas de quedarse ahí por siempre, sin preocuparse de que era lo que vendría ahora ni que tan difícil sería.
—Hola, pequeña. — murmuró suavemente abrazándola de manera protectora sonriendo cuando ella se movió apoyándose más contra él.
—Señor, creo que ya puede pasar para presentarla al menos que quiera hacerlo primero con las personas de afuera. — La medibruja le sonrió con cariño y Remus asintió entrando de nuevo a la sala, Lucius había vuelto un poco en sí y todo estaba mucho más ordenado, el rubio se veía muy cansado pero eso no evitó que enviara una mirada curiosa hacia la pequeña bebé que seguía tapada con todas las mantas en sus brazos.
Remus se acercó sentándose con cuidado a su lado antes de pasársela, el patriarca la tomó en brazos y la observó, el licántropo no pudo evitar preguntarse si la estaba comparando con Draco cuando era un bebé justo como él había recordado a Harry minutos antes.
El aroma del omega era sin duda curioso, una mezcla de su olor normal con sangre y cansancio, viéndose más vulnerable de lo que normalmente se vería, tenía ganas de inclinarse y besar su mejilla pero se detuvo y miró hacia la bebé.
—Es pequeña. — Remus asintió al escucharlo, el omega tocó los pequeños deditos de la bebé con un dedo aun de manera cautelosa. El rostro de Lucius era bastante ilegible, además del cansancio y el obvio dolor que aun sentía no había muchas más emociones. Tal vez debería haberlo dejado descansar un poco más antes de ver a la bebé pero no estaba seguro si eso hubiera sido prudente, a pesar de todo no quería ponerlo ansioso luego de todo el trabajo durante horas.
—Oh, sostenla así. — Se levantó sintiéndose tal vez demasiado protector, cambiando la forma en la que Lucius la agarraba para que fuera más cómodo y pudiera hacerlo con un brazo, para que Lucy no pudiera caerse y para que al rubio no se le hiciera doloroso sostenerla. El patriarca lo miró algo confundido.
— ¿Cómo sabes hacerlo? — Remus no tenía idea de que pasaba por la cabeza por el rubio mientras miraba a la niña pero no quería preguntar directamente, en cambio sonrió de manera amable.
—Harry. — Le recordó, nunca le había preguntado a Lucius específicamente como había sido el nacimiento de Draco así que no sabía si el patriarca había sostenido o no al recién nacido.
—Eso fue hace veinte años. — Lucius aun observaba el rostro de la pequeña con curiosidad como que si no supiera que hacer a continuación, no parecía especialmente tenso o preocupado así que se obligó a relajarse un poco. Esa desconexión del patriarca con la pequeña se había ido cerrando mientras el embarazo iba terminando pero no sabía cómo se sentía ahora o si esa brecha había terminado de cerrarse.
Casi como sintiendo que todo pendía de un hilo ella se removió, abriendo su boquita y arrugando su carita como que si fuera a llorar.
—Ah, le pediré a la sanadora una fórmula para darle. — Recordó de pronto, sintiéndose bastante mal por haber olvidado alimentarla. Estuvo a punto de levantarse pero Lucius negó con la cabeza.
—No, yo puedo…— A pesar de la duda estaba pintada en toda la cara del mayor Remus se quedó quieto lanzándole una mirada confundida, Lucius suspiró antes de remover la bata de hospital dudando de cada paso antes de volver a acercar a la niña contra su pecho quien se agarró por instinto.
El licántropo no pudo evitar reír al ver como el patriarca se tensó y erizó como un gato pero sin soltar ni alejar a la niña, se acercó nuevamente sentándose al lado de ambos y acarició con cuidado la cabecita de Lucy sintiendo la mala mirada que le lanzó el mayor por unos segundos.
Observó cómo su pequeña se alimentaba y como poco a poco Lucius parecía relajarse mirándola fijamente. Con una fascinación que no había antes el rubio toco la mejilla rosada de la pequeña con un dedo, Remus no pudo evitar quedarse viendo en silencio la imagen por varios segundos sintiendo su propia emoción reflejarse, besó la frente del omega apoyando un brazo para sostener también a la pequeña quien hizo un pequeño sonidito mientras seguía alimentándose.
—Ahora olerá más a ti. — besó la cabecita de su bebé con ternura.
Al fin estaba con ellos.
—Draco, deja de caminar en círculos me estás mareando. — Severus reclamó entrecerrando los ojos. Había bastado un pequeño mensaje del medimago de la familia hacia el muchacho para que este le mandara búhos tanto a su madre como a su padrino. Habían estado solo un par de horas ahí, Severus había tratado de retrasar su llegada sabiendo de antemano que los partos podían tardar bastante pero los nervios de Sirius no habían ayudado en lo absoluto por lo que terminaron ahí más temprano de lo que le gustaría.
— ¡Tardan mucho y no dicen nada! — El rubio se cruzó de brazos tambaleando cuando Harry agarró su brazo y tiró de él para sentarlo a su lado una vez más.
—Los partos tardan mucho, tesoro. Si hubiera pasado algo malo nos habrían avisado, pronto tendremos a la pequeña Lucy por aquí. — Narcissa sonrió cálidamente hacia su hijo. —Tu padre también tuvo que esperar para que tú nacieras. — Dijo tratando de calmarlo, Draco resopló mientras se agarraba del brazo del salvador del mundo mágico como que si necesitara zarandear algo.
— ¿Malfoy no te acompañó en el proceso? ¡Típico! — Sirius se burló y Severus no pudo evitar mirarlo mal ¡Lo que faltaba para tocar los nervios a todos! Agradecía que la habitación contigua tuvieras hechizos de privacidad porque realmente no quería que la pareja, el bebé y los medimagos oyeran todo lo que se decía ahí.
Tal vez los creerían locos.
—Yo pedí que no lo hiciera, estaba más nervioso que yo y me daban ganas de tapar su boca. — La rubia se tapó la boca elegantemente tapando con ella una sonrisa divertida, Severus no pudo evitar corresponder ese gesto. El nacimiento de Draco había sido toda una odisea y Cissy no había estado para aguantar a nadie así que prácticamente había gritado que lo quería a él afuera porque la ponía de malas.
—Además no querías demostrar debilidad. El parto es algo bastante delicado, Ted estuvo conmigo en todo momento. — Andrómeda solo estaba como apoyo para su hermana, sentada a su lado con su vestido negro aun de luto a pesar de que habían pasado casi un año y medio.
—Yo y Lucius nunca tuvimos lo mismo que tu esposo y tú. — Narcissa suspiró irguiéndose mejor pero apoyando una mano sobre la de su hermana quien la apretó suavemente.
—Señoras, no empiecen a pelear. — Sonrió Sirius de manera burlona.
— ¡No te metas con mi madre, Black! — Reclamó el rubio más pequeño del lugar, Harry negó con la cabeza sonriendo algo divertido.
—Cállate, rubio presumido. — Se quejó el animago y Severus decidió no meterse, todos estaban nerviosos y solo un fosforo encendería la pólvora.
—Padrino. — Harry lo regañó entrecerrando los ojos.
— ¡Ey, él empezó! — Infantil, aunque agradecía que no hubiera un verdadero ataque en sus palabras. Draco y Sirius habían aprendido a tolerarse luego de algunas comidas juntos en las cuales había participado por obligación y para no dejar solo a su ahijado.
—Ya lo regañaré en casa. — Sonrió con suficiencia.
—Ja ja ja, muy gracioso, Potter. — Draco lo pellizcó.
—Ahora tú también eres un Potter en cierta medida. — Le recordó agarrando su nariz con dos dedos por unos segundos, Draco dio un pequeño sonido indignado y lo apartó de un manotazo.
— ¡Y tu un Malfoy! —
—Niños, niños. Estamos esperando a otro bebé aquí. — Andrómeda negó con la cabeza, como diciendo que era increíble que se hubieran casado y marcado.
Severus estaba pensando exactamente lo mismo, era casi gracioso que Lucius y Lupin tuvieran más problemas que esos jóvenes.
—Y su nacimiento sella la apuesta, gané. — El pocionista no pudo evitar la sonrisa de orgullo lanzada a la joven pareja, cruzándose de brazos y alzando un poco la barbilla. Draco lo miró ofendido.
— ¡No es cierto, Lupin es que el que sigue aquí! — Señaló la puerta que separaba a la habitación.
—Tu padre fue el que volvió. — Harry frunció el ceño mientras lo decía apoyando una mano en el brazo de Draco, ambos se miraron entre si algo molestos.
— ¡Y él lo aceptó de vuelta! — Señaló sin soltarse.
—Tu padre aceptó hacer terapia cuando ni tú ni tu madre pudieron convencerlo de hacerlo. — Harry se había enterado de ello por accidente pero era algo que no dudaba en utilizar.
—Lupin está más enamorado. — Draco se separó de él cruzándose de brazos.
—No es verdad, tu padre fue capaz de abandonar su mansión por él. — Refutó el muchacho de ojos verdes apoyándose contra el respaldo lo más lejos posible de Draco a pesar que estaban sentados en asientos contiguos.
—Y los pavos reales. — Se metió Narcissa sonriendo ligeramente, las miradas se clavaron en ella.
— ¡Mamá! ¿De qué lado estás? — Draco la miró como que si lo hubiera traicionado y negó con la cabeza.
—Nunca les encontré gracia a esas aves. Estoy segura que dejaría que Lupin se las comiera si eso lo hiciera feliz. — Cruzó sus piernas mientras negaba con la cabeza, Andrómeda no pudo evitar una sonrisa mientras el pocionista negaba con la cabeza.
— ¡Oye! — Draco reclamó.
—Ya, ambos están en un lío de sentimientos como predije. Ambos perdieron, punto. — Severus les recordó tratando de aplacar la pelea que había empezado, realmente no creía que las cosas irían por allí.
— ¿En serio acabas de medir el amor de tu ex esposo con pavos reales? — Sirius se burló como que si no entendiera que el pocionista acababa de cerrar el tema.
—Sí, él ama a las malditas aves. Tal vez las recuerde en algún momento y las lleve al jardín de Lupin, una vez que pase no se moverá nunca más de ahí. — La rubia negó con la cabeza aún bastante divertida.
—Pobre Moony. — Sirius rodó los ojos.
—Repito: estoy segura que no se enojara con él si se las come. — Sonrió la dama tapándose ligeramente con un pañuelo.
— ¿Podríamos dejar de hablar de la relación de Lupin y Lucius? — Pidió el ex profesor una vez más, ya algo cansado con el tema. No debió haberlo abierto pero todos se aburrían allí.
— ¡Sí! Lucius es un manipulador de primera, Rems es siempre el que pone más y él se queda todo cómodo. — Y ahí estaba Sirius todo sentido ¿Nunca dejaría ir ese tema? El pocionista negó con la cabeza agradeciendo que no siempre le hablara de Lupin o empezaría a creer que seguía enamorado del licántropo.
—Subestimas a Lupin, primo y lo que logró para ser quien es. — Y a pesar de todo, Cissy no pudo evitar el ligero tono de desdén en las últimas palabras que no fue ignorado por Sirius.
— ¡Él no debería luchar ni aguantar los prejuicios de Lucius! — La pelea había dejado de ser inofensiva, Sirius gruñó y aunque Draco trató de levantarse para meterse Harry lo tiró hacia él mientras fruncía el ceño.
—Y él tampoco tendría porque aguantar su licantropía. — La dama habló con seriedad sintiendo como su hermana agarraba más fuerte su brazo.
—No es lo mismo. —
—En nuestro mundo, lo es. — Apretó la servilleta bastante enojada ganándose una mala mirada por parte de su primo.
— ¡Ya basta! No estamos aquí para chismosear que sucede entre ambos. Se separaran si quieren y se quedaran juntos si quieren. Ahora cállense o Lupin solo cerrara la puerta sin mostrarle la bebé a nadie. — ¿Por qué lo hacían sentir como un profesor de nuevo? Era tan cansador.
Para su suerte solo pasó una hora más antes de que Lupin viniera con la pequeña bebé quien dormía profundamente.
Draco había sido el primero del lugar en tomarla en brazos, llamándola por su nombre y presentándose, dándole un pequeño beso en la frente, cuando le pasó a su hermanita a Harry fue directamente a la habitación para ver a su padre. Harry había tardado mucho más en soltarla bastante encantado con la niña, prácticamente Lupin había tenido que quitársela para que dejara que Sirius la tomara en brazos.
El animago había tenido muchos halagos para la pequeñita y había bromeado con su cabello rubio, Cissy había visto a la niña sin hacer amago para tomarla en brazos, las cosas entre ella y Lupin seguían complicadas, Severus negó con la cabeza pensando que seguirían así de tensos hasta que el licántropo se arreglara con el rubio.
Andrómeda había dado varios consejos, consejos que Cissy no podía dar porque había sido mayormente apoyada por elfos domésticos.
El pocionista no pudo evitar pensar cuanto pelearían por como criarla. Los sangre puras con poder mayormente querían a sus bebés, los trataban bien y pasaban tiempo con ellos, pero era imposible de ocultar que de lo peor de la maternidad se encargaban los elfos.
Veía más a Lupin como un padre dedicado, que preferiría hacerlo todo él antes de confiar en una elfina nana pero Lucius era otro cantar.
—Ella es tan bonita, los bebés son muy bonitos. — Sirius se la enseñó sonriendo con orgullo, Severus frunció el ceño preguntándose si era su imaginación o había otra intención en sus palabras.
—Todos los Malfoy son bonitos. — Trató de zafarse sintiéndose incomodo, luego vería a la bebé cuando fuera a visitar a Lucius después de las dos semanas de adaptación que tendría que pasar la pareja.
— ¡Tsk! ¡Claro que no! ¡Ella será más Lupin! — Sirius frunció el ceño protegiéndola entre sus brazos mientras Lupin seguía hablando con Andrómeda, parecía relajado pero notaba que estaba vigilando hacia su dirección y Severus no pudo evitar sonreír levemente un poco divertido ante su sobreprotección.
—Es rubia. — Le recordó negando con la cabeza.
—Moony, es tan bonita, tal vez te la robaré. — Parecía que el Gryffindor había decidido ignorar lo que había dicho y miró hacia su amigo, el licántropo se acercó sonriendo y negando con la cabeza quitándole a la niña de los brazos y protegiéndola contra su pecho como que si Sirius si fuera capaz de hacerlo.
—A mi casa no llevaras a ninguna cría. — Reclamó el pocionista frunciendo el ceño.
— ¡Oh, vamos, Sev! ¡Creí que habíamos pasado esa etapa! — Sonrió con diversión antes de besar su frente, Severus se alejó aun con el ceño fruncido negando con la cabeza sintiéndose avergonzado al ver la ceja arqueada de Lupin.
Miró mal a ambos Gryffindor y decidió que quería un café por lo que salió de ahí.
Conocería mejor a Lucy una vez que estuviera más grandecita.
Lucius dejó la pequeña en la cuna con cuidado arropándola para luego apoyar sus manos en el borde de la cuna ¿Era seguro dejarla ahí siendo tan pequeña? ¿Se había alejado tan rápido de Draco?
No podía recordarlo, se sentía demasiado nervioso.
Cuando la tenía en brazos sentía que se le caería pero tampoco quería dejarla sola en la habitación aunque supiera que solo una puerta los separaba.
Tocó la pequeña mejilla de la bebé, cuando la había tenido en brazos no pudo evitar pensar que parecía una pasa. Sabía que los bebés recién nacidos no eran bonitos y había sonado tan superficial en su cabeza que se había sentido bien por no sonrojarse de la vergüenza.
El miedo a dañarla había evitado que la acercara más, no sabía que había pensado Remus en el tiempo que tardó en ponerla contra sí pero él parecía estar siendo cuidadoso con él. Darle de comer había sido un impulso aunque había sido incomodo en un primer momento luego se acostumbró, que estuviera viva, sana y bien lo hacía sentir tan orgulloso.
Sonrió con algo de ternura cuando la pequeña volteó su pequeño rostro tratando de chupar el dedo que la tocaba, tal vez tendría hambre pronto a pesar de haber sido alimentada con formula recientemente.
Habían pasado cuatro días en el hospital, habían dejado a Remus quedarse con ellos como excepción y la sanadora les había enseñado como cambiar el pañal, sacar los gases o en qué posición alimentarla.
Había podido bañarse todos los días y lo agradecía, al igual que agradecía no haber tenido un espejo. Sabía todo lo que su cuerpo había cambiado y no le gustaba, nunca se había sentido tan descuidado y aún era muy incómodo. Le habían dicho que el canal de parto actuaría como el de una mujer luego de ese proceso, nada más que en tres o cuatro meses terminaría por desaparecer. Sus ciclos de celo tardarían al menos ocho meses en volver a producirse pero la lactancia podía atrasarla hasta un año como mucho, aun así solo había alimentado a la pequeña una vez.
— ¿No se duerme? — Remus entró a la habitación y se acercó a la cuna mirando a la pequeña, inclinándose y besando su cabeza al notar que si estaba dormida.
— ¿Es seguro dejarla aquí? — Preguntó tratando de no sonar tan inseguro como se sentía pero fallando en el intento, el Gryffindor le sonrió suavemente.
—Podríamos llevarla al nido. — Señaló.
— ¿Eso no es peligroso? Aún no tengo mi magia, yo…— No había querido hablar del medimago sobre su magia, demasiado nervioso con ello se había concentrado en que las molestias desaparecieran. Aún no había agarrado su varita y se sentía demasiado nervioso para ello.
—Pondré hechizos protectores sobre ella. — Prometió el licántropo mientras la levantaba con cuidado, Lucy se acurrucó contra su pecho haciendo sus manitos pequeños puños y apenas cambiando el ritmo de su respiración. Ella era realmente calmada, una tranquilidad que seguramente había heredado de su padre.
Lucius asintió antes de seguirlo, ninguno había hablado de que ocurriría después. Habían dormido uno al lado del otro en el hospital, teniendo a la bebé con ellos y el patriarca había dejado en claro que no se iría pero no habían hablado sobre la relación de ambos en esos cuatro días.
Habían llegado hacía unas horas y Remus le había dejado tiempo para que se aseara mientras él cuidaba de la bebé y luego habían intercambiado lugares, Lucius se había asegurado que los elfos siguieran por ahí y les había ordenado hacer algo de comer. La leche la había hecho el licántropo, con mucho cuidado con la temperatura y luego había alimentado a la pequeña quien no se quejó con la dieta y tomó rápidamente.
Entraron a la habitación y Lucius dejó su calzado antes de subirse a la cama, ya estaba vestido con ropa de dormir y una bata sobre esta, evitando que delatara su figura actual o mostrara más piel de la necesaria. Remus hizo que las luces bajaran mientras acostaba a la niña en la cama y se quitó la túnica exterior quedándose con un pantalón, usando su varita para empezar a recitar varios hechizos sobre la bebé para que ningún accidente ocurriera mientras los tres dormían allí.
Lucy quedó entre ambos, Lucius se acostó de costado tapándose casi enseguida pero mirando algo curioso a la bebé, con cuidado apoyó su dedo sobre la manito de ella y ella lo agarró con fuerza sin abrir los ojos. El patriarca no pudo evitar sentir su corazón dar un vuelco ante el pequeño gesto notando la profunda mirando del alfa sobre él, besó a la pequeña en la cabeza saliendo de su agarre con mucho cuidado.
—Buenas noches, princesa. — Murmuró suavemente, sabía que "princesa" había sido un apodo que Remus había adoptado para ella y no pudo evitar sentirse algo asustado de haberlo dicho él pero no hubo recriminación, Remus lo miraba tranquilamente y apoyó su mano sobre la bebé de manera protectora.
—Buenas noches. — Habló el alfa por lo bajo, Lucius acarició su mano unos segundos pero no se animó a apoyarla sobre la de él sintiéndose demasiado nervioso de ser observado por los ojos mieles.
—Buenas noches. — Le respondió también despacio, terminando por poner sus manos bajo su propia almohada aun mirando a la bebé y al licántropo.
Cuando el menor cerró los ojos para dormir, el rubio trató de hacerlo también pero no pudo evitar quedarse despierto un poco más.
Remus había aprovechado la transición para ocuparse más, prácticamente sobrellevaba todo con chocolates, el jardín y ejercicio. Tal vez por ello estaba más definido de lo que recordaba y no podía evitar sentir un poco de envidia, por supuesto que el alfa no había tenido que sacrificar su físico en un proceso de nueve meses.
Tuvo el impulso de darse vuelta y dormirse más separado de ambos que hacían una escena encantadora, pero se quedó quieto sintiéndose un poco idiota por la línea de sus pensamientos. Se acercó un poco más, con mucho cuidado y tocó la mejilla de la bebé quien ladeó su cabecita hacia él. Se sintió tanto a triunfo que no pudo evitar la pequeña sonrisa.
Si el alfa fuera menos Gryffindor pensaría que lo estaba haciendo a propósito pero por supuesto que Remus estaba demasiado cansado para pensar tanto, los días en el hospital los habían cansado a ambos. Apoyó cuidadosamente su mano sobre la del licántropo, esperando unos segundos para verificar que no se despertara, y cerró los ojos.
Realmente necesitaba dormir.
No supo qué hora era pero se incorporó enseguida sintiéndose demasiado alerta, la oscuridad llenaba la habitación así Remus agudizó un poco sus sentidos bajando la mirada hacia la bebé quien había abierto los ojos y abría su boquita, no parecía que estuviera cerca de llorar pero no quiso arriesgarse.
Miró hacia Lucius, lo había notado bastante cansado luego del parto y los días que vinieron después. Aun había ojeras bajo sus ojos y su piel no había vuelto a su color normal, seguía demasiado pálido. Además del hecho de que no podía hacer magia que seguramente era ya bastante difícil para el patriarca.
Sin despertar al omega agarró su varita y luego a su pequeña nena antes de levantarse, caminando silenciosamente hacia la cocina. Una vez fuera de la habitación prendió las luces y usó hechizos de privacidad para que Lucius no pudiera escuchar a la bebe si empezaba a llorar, dirigiéndose a la cocina para preparar su fórmula.
Lucy se removió mientras verificaba la temperatura haciendo que su carita se volviera roja y diera algunos hipidos de llanto.
—Shhh, tranquila. — La meció con cuidado besando su frente, ella pareció irse calmando pero su respiración seguía algo agitada. Agarró la mamadera y se la ofreció con cuidado, poniéndola entre sus pequeños labios antes de que ella empezara a succionar.
No había presionado a Lucius sobre lo de lactar, había sido algo bastante sorpresivo la primera vez pero parecía que el omega no estaba dispuesto a repetirlo. Sabía que lactar era lo más sano para los bebés pero también tenía idea de que para los omegas masculinos era más difícil, algo más por la sociedad que por instinto porque su cuerpo se adaptaba.
Atendió a la bebé lo mejor que pudo y se sentó en el sillón de la sala con ella en brazos, había notado que tendría que cambiarle el pañal pronto así que se decidió a esperar mientras la observaba. Era tan pequeñita y tranquila, aunque tal vez eso se debía a que siempre lograba cambiarla o alimentarla antes de que ella llorara, era lo bueno de su olfato mejor desarrollado y su instinto más fuerte.
Se sintió algo desanimado al recordar que en una semana sería la luna llena, no estaba seguro de cómo actuar en esos momentos. No creía que fuera seguro llevar a la bebé con él, instintivamente no podía lastimarla pero ¿Y si lo hacía sin querer? No quería que su pequeña lo asociara con dolor o sufrimiento. No quería hacer de las lunas llenas un trauma para ella.
Además de que deberían vigilarla, esperaba que no sufriera ningún cambio. El medimago le había dicho que era poco probable que ella tuviera su maldición pero que estarían seguros luego de la luna llena.
La cambió con bastante éxito y lo arropó de nuevo antes de volver a la habitación, Lucius se había medio acurrucado contra sí mismo y no pudo evitar sonreír un poco ante eso. Puso a Lucy justo donde estaba antes para luego recostarse, estiró su mano pero no tocó el rostro del patriarca decidiendo por apoyar su mano sobre la bebé de nuevo.
Las primeras horas de vuelta a casa habían sido buenas.
Lucius se despertó al siguiente día al sentir que tocaban su hombro, abrió los ojos aun adormilado.
—Voy a alimentarla y desayunar ¿Quieres bajar con nosotros? — Preguntó con suavidad, el rubio parpadeó varias veces antes de asentir y sentarse con cuidado, viendo como el licántropo le sonreía antes de salir.
Miró hacia la mesa de luz notando las pociones que debía tomar ese día, sonrió un poco agarrándolas apurándose un poco para asearse y bajar.
La casa estaba cálida y el aroma era cómodo una vez más, no estaban tan ligados como antes pero de nuevo la presencia de ambos era obvia y la pequeña no tenía su propio aroma además de la de leche de bebé.
Encontrar a la pequeña sobre el porta bebé fue realmente tierno, era una pena que no fuera recomendado que los visitaran al menos por una semana o estaba seguro que Draco seguiría pegado a la bebé. Se sentó en la silla y acarició la mejillita de la nena quien abrió los ojitos antes de volver a dormir haciendo reír por lo bajo al patriarca.
— ¿Cómo te sientes? — Remus le preguntó directamente sentándose cerca de la bebé y tocando su manito luego de servirles el desayuno a ambos. Lucius lo miró agradeciendo que estuviera un poco más vestido antes de ver a la hija de ambos de nuevo.
—Se siente incómodo pero ya no duele, las pociones ayudaran. — No sabía cómo explicar cómo se sentía y no podía decir que se sentía algo celoso al comparar sus físicos entre sí. Aunque seguramente eso era algo que debería decirle a la sanadora, a la cual por supuesto tampoco podía ver durante la primera semana.
— ¿Quieres que te devuelva la varita? — Ofreció el castaño.
—El medimago me recomendó esperar al menos dos semanas. — Admitió, aunque en realidad le había dicho que era probable tener algo de magia en ese tiempo. No lo había dejado explicar mucho y ahora se arrepentía, pero tampoco quería escuchar malas noticias después de dar a luz.
— ¿Aun no puedes usar las antiferomonas? — Preguntó más con curiosidad, Lucius asintió tocando la pequeña nariz de la bebé quien se removió despertándose. Remus sonrió sin regañar al patriarca por despertarla nuevamente.
—No. ¿Yo…?— No pudo evitar preguntar con preocupación.
—Aun hueles a omega en espera, aunque no tanto. Hueles más a leche materna si soy sincero. — Lo cortó evitando que terminara la pregunta, inclinándose solo un poco hacia él antes de volver a alejarse para seguir comiendo.
La conversación se sentía bien y poco a poco sentía que sus defensas bajaban de nuevo. Era agradable, realmente agradable estar así.
La semana continuó lentamente, había escuchado llorar a la bebé algunas veces pero mayormente Remus sabía qué hacer y cuando hacerlo. Lucius no podía evitar sentirse sorprendido al notar también que Remus en su apuro a veces solo levantaba su mano y una puerta cerrada con llave se abría, lo que quisiera iba volando a su mano y las velas se encendían.
No sabía si Remus antes estaba usando magia sin varita y sin palabras por la preocupación por la niña o estaba demostrando lo que lograba hacer si quería.
No pudo evitar sentir un escalofrío recorrerlo, una mezcla de envidia, deseo y fascinación siempre chocaban en él cuando se daba cuenta.
A Remus le había venido muy bien ser padre.
Tan bien que a veces se sentía un poco innecesario en el lugar, la alimentaba a veces sí, también la arrullaba y la dormía. Aun dormían los tres en la misma cama y se acercaban más que en un principio pero todo parecía tener límites demasiado claros.
Ninguno de los dos había trabajado durante esos siete días, se encargaban de adaptarse a la pequeña y a los cambios. Habían pasado mucho tiempo juntos y había sido bastante pacifico, a veces solo quería apoyarse contra el alfa pero sabía que eso no estaba permitido.
Realmente le gustaría que todo estuviera como antes.
El día de la luna llena Remus había estado bastante nervioso, se había equivocado en la comida tres veces y había terminado tirándola de la frustración. Lucius solo lo había observado mientras arrullaba a la bebé sintiéndose algo sorprendido por la furia que había demostrado el castaño.
Al final los elfos habían hecho algo decente y comieron juntos luego de alimentar a la pequeña, no hablaron sobre lo que pasaría en la noche porque Lucius se sentía demasiado débil como para acercarse al alfa en su otra forma, y Remus parecía demasiado frustrado como para responder bien.
—Si ella muestra alguna molestia o transformación no dudes en contenerla. Ella es una bebé, si se transforma será algo pequeñito, como un cachorro. No te hará daño. — Empezó a explicar con preocupación mientras tocaba la carita de la niña quien envolvió sus dedos alrededor del de su padre. Lucius no pudo evitar que una sonrisa de ternura se le escapara.
Verlos a ambos siempre era bonito, Remus y Lucy tenían una conexión más fuerte a pesar que la niña también lo buscaba a él.
—Es poco probable que ocurra. — Trató de calmarlo, apoyando su mano sobre la de él. Remus lo miró algo nervioso y se apartó.
—Pero si sí…— Volvió a repetir pero Lucius lo interrumpió.
—Estaremos bien, no pasará nada. — Prometió antes de dejar un pequeño beso en la mejilla, Remus no parecía convencido en lo absoluto y el patriarca se sentía mal al notarlo tan desanimado.
—Tomé la poción matalobos pero aun todo es demasiado nuevo, no importa si me escuchas aullar solo quédense adentro. — Pidió.
—No te preocupes. — Apoyó su mano sobre la del licántropo nuevamente tratando de tranquilizarlo pero este solo asintió tomando a la bebé de sus brazos y besando su frente.
Lucius volvió a tener a la pequeña poco tiempo después, alimentada y cambiada. Remus había salido más temprano que de costumbre de la casa y había revisado las protecciones, el rubio se sentía extrañado de su nerviosismo cuando nunca había actuado así.
Estaba a punto de dormir con la pequeña a su lado cuando escuchó el aullido de la transformación, Lucy abrió sus ojos pero no lloró solo pareció sorprendida. El rubio le sonrió y la abrazó contra su pecho con cuidado besando su cabecita, arrullándola suavemente para que volviera a dormirse lográndolo poco después.
Trató de mantenerse despierto lo más que pudo pero cuando pasaron dos horas y Lucy no presentó cambios por la luna llena dejó que el sueño lo venciera.
Se despertó en medio de la noche ante los llantos de la niña, levantándose automáticamente poniéndola contra su pecho y mirando a su alrededor confundido, alzando su mano como que si tuviera una varita en ella a pesar de tenerla vacía. Parpadeó al notar que solo estaban ambos y la separó de él, ella estaba respirando agitada con su carita roja y sus lágrimas en sus mejillas.
¿Qué diablos ocurría? ¡Nunca la había visto despertarse de noche! ¿Le dolía algo, había algo distinto en ella?
La acostó sobre la cama poniendo una manta quitándole el ropón con cuidado para revisarla, desde sus piecitos hasta su cabecita, no se veía ningún cambio, ni siquiera pelo pero ella seguía llorando desconsolada.
Se sintió en pánico al notar que no podía pedirle ayuda a él ¡Por supuesto que no! ¡No iba a acercarse ahora a ver si el lobo sabía que rayos ocurría!
— ¡Twinky! — Como si recordara de pronto que tenía elfos alzó la voz para llamarla mientras trataba de distraer a la bebé sujetando sus manitos pero ella no estaba de ánimos para ser arrullada y solo pegó un grito.
— ¡Amo! — Y cuando vio a la elfina se sintió un tonto. Miró a la beba de nuevo sintiendo sus mejillas calientes de la vergüenza y se quitó la bata, para luego hacer lo mismo con la camiseta acercando a la bebé a su pecho. Lucy se aferró a él con demasiada fuerza y no pudo evitar una mueca mientras la pequeña se alimentaba, casi podía imaginarla mirarlo acusadoramente por hacerla esperar por su alimento.
Las lágrimas seguían corriendo en las mejillas de la pequeña quien fue calmándose de a poco hasta soltarse al sentirse satisfecha, Lucius lo abrazó con cuidado mientras besaba su cabecita.
—A-Amo debe quitarle los gases y cambiarla, pero con cuidado porque puede regurgitar. — La elfina lo miró temerosa y Lucius frunció el ceño, había visto a Remus hacerlo bastantes veces pero nunca se había involucrado activamente para algo que no sea darle de comer con la mamadera o dormirla.
Con cuidado la puso sobre su hombro y pasó su mano por su pequeña espalda, tratando de no molestar de más a la pequeña que ya estaba de mal humor por haber llorado.
Cambiarla fue otro tema, intentó algunas veces y al no poder dejó que la elfina se hiciera cargo de ello, recordando perfectamente que jamás había cambiado a Draco. Tampoco recordaba que los primero días el bebé los hubiera despertado a mitad de la noche, aunque tal vez eso se debía a la elfina nana y a su plan de acción.
Pero si Lucy se despertaba cada cuatro horas y no tenía una elfina nana encargada ¿Entonces como…?
Oh.
¿Realmente había estado tan cansado para no despertar cuando el licántropo se levantaba? Remus siempre parecía haber dormido excelente y la pequeña estaba de buen humor. Podía imaginarlo despertándose a la hora exacta y llevando a la pequeña con él para alimentarla, había visto el cuadro de día.
Suspiró sintiéndose un poco culpable.
Tomó a su bebé en brazos sacando un nuevo conjunto para ella, poniéndole uno de color cielo y un gorrito que cubriera su cabecita. Recordaba que la experiencia de bañarla había sido divertida, ella aún no estaba tan despierta y el agua le había gustado pero eso no había evitado que Remus y él se dieran un par de sustos.
Uno que terminó haciendo que el agua desapareciera y que la bebé abriera grande sus ojos con sorpresa.
Se recostó de nuevo acariciando su mejilla y besando su frente, Lucy se acomodó contra él buscando su calor pero Lucius no pudo dormir hasta volver a vestirse completamente, tapando todas las imperfecciones que había acarreado el embarazo.
Se despertó de nuevo pocos minutos luego del amanecer, la niña aún no había empezado a llorar pero ya estaba despierta. Lucius estuvo a punto de levantarse y alzarla cuando la puerta de la habitación se abrió, miró a Remus con sorpresa notando que esta vez si veía bastante cansado y pálido, el lobo no parecía haber tenido misericordia con él esa noche.
Ambos se miraron quedándose quietos hasta que Lucy empezó a arrugar su carita poniéndose roja amenazando con llorar.
—Le daré su fórmula, yo…— El licántropo se acercó y se sentó en la cama, dándole un beso suave en la frente y murmurando frases dulces para calmar a su bebé.
—No, déjame a mí. Deberías dormir. — Lucius la tomó en brazos con cuidado, notó la tensión del alfa y se sintió un poco herido ante la falta confianza pero luego notó que podría haber desatado la furia del hombre lobo en la noche cuando la pequeña lloró por tanto tiempo. —Yo la di a luz y puedo alimentarla mientras no me ves. — Sintiendo su rostro enrojecer se levantó con Lucy en brazos y salió de la habitación dejando al alfa atrás. Se sintió un poco más calmado al notar que no lo había seguido y trató de calmar a la pequeña en lo que llegaba al sillón.
Prácticamente vigiló que nadie lo siguiera antes de desprenderse de la ropa superior para poder darle de comer. A pesar de que se había sentido molesto con la duda esta había sido una buena excusa para salir de allí, no quería que Remus viera como la alimentaba, cuando lo hizo por primera vez era obvio que el alfa no estaba prestando atención a los detalles pero ahora sí.
Podría notar las estrías, las imperfecciones en la piel, la palidez y algunas manchas que se habían creado. Todo desaparecería con el tiempo, ejercicio, pociones y dieta sana, pero por ahora su cuerpo no estaba para nada cerca del omega que había logrado seducir al alfa en Azkaban.
Y no importaba que no fueran una pareja, que hubiera una pared entre ambos, seguía siendo un golpe.
Lucy parecía entender sus sentimientos confusos porque palmeó suavemente sobre su pecho mirándolo mientras seguía aferrada a él, Lucius le sonrió acariciando su cabecita con cariño.
Cuando terminó y la elfina la cambió el patriarca volvió a subir con ella, siendo silencioso al abrir la puerta sonriendo un poco al ver al licántropo dormido. Se acercó con cuidado aun sosteniendo a la pequeña contra su pecho mirándolo dormir, no tenía nuevas heridas en el rostro pero podía notar algunos rasguños en sus brazos que ya estaban desinfectados y no sangraban.
—Lo siento. — Se disculpó por lo bajo antes de besar su frente, le pediría a los elfos que le hicieran un desayuno y él podía encargarse de la bebé por unas horas más.
También podía ir por la pequeña osita, aunque aún su bebé no tenía sentido de apego a ninguno de los peluches era bastante tierno verla tratar de aferrarse a ella.
Desde que le respondió directamente a Sirius que no estaba enamorado de Lucius habían logrado hablar de nuevo.
"Hablar" lo que quería decir que Sirius había vuelto a invadir su casa y cerca del celo volvían a comportarse como salvajes rompiendo cosas valiosas y llenándose de moretones y rasguños como que si no hubiera mañana.
No habían hablado de sentimientos, él no era tonto.
Estaba encariñado con el cachucho y tal vez un poco más pero no lo diría en voz alta, no era tan cabeza dura como Lucius para negarlo hasta el final pero tampoco era un maldito suicida para decirlo en voz alta.
Tenía la sensación de que cuando lo aceptara para Sirius perdería la gracia y no volvería a tener al alfa por allí.
Peleaban, por supuesto que peleaban pero habían empezado a hacerlo solo por tonterías y podían amigarse demasiado rápido. A Sirius le estaba yendo bastante bien controlando su ira y sus cambios de humor oscuros, tanto que ya casi no necesitaba de sus feromonas.
Había creído que en cuanto el Gryffindor se diera cuenta de ello correría pero Sirius seguía por allí molestando para su consternación.
— ¿Cómo crees que la estén pasando? — Sirius acarició su cabello, ambos estaban en la cama en una extraña tranquilidad luego de haberse acostado. Severus frunció el ceño porque el incomodaba intensamente hablar de bebés cuando estaban desnudos.
—Lupin haciendo todo y Lucius mandando a su elfo a hacer todo cuando le toca. — Se burló ligeramente mientras se sentaba, estirándose para luego revisar los rasguños que tenía en los brazos. Agarró su varita y empezó a curar algunos moretones menores pensando que tenía que ir a buscar sus pociones.
—La beba era bonita. — Sirius cruzó sus brazos tras su cabeza mirando el techo, Severus lo miró algo confundido.
—Ambos tienen buenos genes que darle. — No sabía muy bien que decir, sabía que la niña mejoraría al crecer. Todos los recién nacidos se veían algo extraños pero ella al menos se veía sana.
— ¿Nunca has pensado en tener hijos? —La pregunta lo sorprendió pero trató de mantener su rostro neutral.
—Con mi karma terminarían enamorados de la niña de Lupin y ella los rechazaría. — Se burló tomándose a broma la pregunta.
— ¿Entonces sí? — Sirius rodó para ponerse de costado y mirarlo, Severus dio un respingo sintiéndose de pronto atacado.
— ¡No! ¡Por supuesto que no! ¿Has notado de lo que implica un embarazo? No podría hacer mis pociones en paz y lo que menos necesito es un mocoso atrás mío que no me deje estar en el laboratorio sin seguirme a todos lados. Contigo es suficiente. — Reclamó sentándose y dejando su varita a un lado, abriendo un cajón y sacando los ungüentos curativos.
—Oh, vamos. ¿Me vas a decir que verla no te movió el corazón? — Sonrió el sangre pura manteniéndose a la misma distancia, Severus resopló.
—Sí, sí. Seguro que Lucius dijo "Valió la pena tanto esfuerzo" y pronto veremos a otro Lupin Malfoy correteando por allí ¡Porque ambos no se cuidan nunca! — Esperaba que no fuera el caso, lo que menos quería era un ejército de Lupin Malfoy. Aunque con suerte el patriarca veía su físico demasiado cambiado y decidía no tener más hijos, esos cambios debieron darle duro al ego al rubio.
Aunque Lupin siendo un hombre lobo que anudaba siempre y más fértil que un mago normal no le sorprendería que tuvieran un embarazo accidental una vez más. Ambos eran demasiado sexuales y si lograban aguantarse en cuanto Lucius volviera a sus ciclos caerían de nuevo.
Tal vez Lucius debería averiguar cómo los muggles se cuidaban, se lo recomendaría.
—No estoy hablando de ellos, estoy hablando de Lucy. — La frase de Sirius lo sacó de sus pensamientos, miró confundido al Gryffindor.
— ¡No pienso hablar de bebés luego de follar! ¡No, no! ¡Suena enfermo! — Reclamó prácticamente saltando de la cama y agarrando su ropa con velocidad, empezando a ponérsela refunfuñando por lo bajo.
—Solo estoy sacando un tema de conversación. Al menos disimula y di ¿Y tú qué opinas? O algo así. — Reclamó, Severus respiró profundo asintiendo mientras acomodaba la túnica, abotonando bien todos los botones.
—Bien, bien ¿Tu qué opinas? — Habló de manera irónica mientras fruncía el ceño.
—Nunca me había imaginado teniendo una familia, pero supongo que me siento un poco celoso. — Sirius mostró su excelente sonrisa mientras se sentaba y dejaba las mantas de lado, sin importarle su propia desnudez. Severus desvió la mirada.
—Es porque los alfas se sienten bien orgullosos de dejar su semilla por ahí. Es instintivo, ya se te pasara. — Movió su mano quitándole importancia.
—O tal vez realmente me gustaría tener un bebé. — ¡Oh, no! ¡Eso no! ¡Ni toda la plata del mundo…! Respiró profundo.
Por supuesto que Sirius no se refería a un bebé con él.
— ¡Oh, bien! ¡Mucha suerte! Estoy seguro que hay cientos de omegas por ahí dispuestas a ser las madres de tus hijos. Pero no vuelvas con un mocoso a cuestas, no crío niños ajenos ni soy padre sustituto. — Sonrió con desdén.
— ¡Aw! ¡Que malo! Me dijiste que pasabas tus celos con alfas antes ¿Ninguno te dio ganas de darle un bebé? — Severus resopló evitando su agarre.
—A todos dentro del celo, fuera de él creo que me hubiera suicidado antes de dar a luz. — Admitió, esos años habían sido caóticos.
— ¡Severus! No juegues con eso. — Sirius lo miró acusadoramente y él no pudo evitar molestarse.
— ¿Qué? ¡Hubiera sido el colmo! Mi vida era lo suficientemente horrible como para que un bebé lo volviera peor. Y tú eras parte de lo horrible de mi vida. — Reclamó con furia, el alfa se levantó agarrando su brazo con fuerza y Severus buscó su varita con velocidad, ambos se miraron molestos pero Sirius respiró profundo antes de soltarlo.
—Ok ¡Pausa! Lo siento, no quise retroceder a ese tiempo, debí haber formulado mi pregunta directamente. — Severus se sintió terriblemente ofendido al notar esa línea de juego.
— ¡Oh por…! No uses eso de psicólogo conmigo ¡No quiero hablar de ese tema! No me gustan los bebés, solo los ajenos y a los cuales no tengo que dar a luz o pagar por alimentar y puedo devolverlos cuando me canso. — Como Draco, aunque no había durado demasiado tiempo.
—…
Está bien, hablemos de esto otro día. — Sirius hizo una mueca agarrando su ropa interior y poniéndosela, Severus negó con la cabeza.
— ¡Ya se te pasaran las ganas! O pídele a Lupin que te la preste, es más, tal vez si te pones las pilas lo conquistas o algo, y cuidan a la bebé ustedes dos solos en Estados Unidos. — No pudo evitar alzar la voz, ambos se miraron, Severus molesto y Sirius sorprendido ante lo dicho. Las feromonas del omega parecían arremolinarse demostrando lo enojado que estaba.
No esperó respuesta por más que unos segundos y cerró la puerta luego de salir.
Severus respiró profundo una vez que estuvo fuera de la vista del alfa sintiéndose molesto consigo mismo por no poder mantener la calma, y ¿De dónde había venido ese ataque metiendo a Lupin? Casi le recordaba a cuando Lucius se puso celoso porque el medimago insinuó que creía que Lupin y él habían sido pareja en el pasado.
Ah, quien iba a pensar que un bebé iba a tocar los nervios de todos.
.
Un capítulo suave porque fue un mal fin de semana XD supongo que spy realmente mala para las clases online ¡Pero ahora a cuidar las materias que quedan!
Gracias por leer :D
Lucy esta siendo bastante tranquila y Sirius y Sev hablan ¿Tal vez Black se lanzó demasiado al insinuar un bebé cuando ni siquiera son una pareja formalmente?
Cristine Malfoy; Remus aprendiendo todo y Lucius haciendo lo más fácil XDPero cuando empiecen a trabajar deberan organizarse más :0Veremos que cosas les traen.
AnaM1707: La terapia los ayudó a ambos y deberán continuarlas una vez que pasen los días de adaptación uwu.Creo que Sirius piensa que está todo dicho "por lo bajo" y pues para Severus no hay nada hasta decirlo directamente XD
Alex: Vimos un poco de la peque
Angeli Muraski: Al parecer las cosas llegaron a una llanura pero con suerte pronto empiezan a escalar :D
