Lucius miró de reojo como Remus jugaba con la pequeña mientras estaban desayunando, la tenía sobre su cabeza y Lucy reía bastante contenta.

Habían sido meses largos. Su magia seguía siendo casi inexistente y eso era demasiado frustrante, a pesar de que seguía las rutinas de ejercicios, pociones aun sentía que nada estaba igual físicamente tampoco. Había pasado días bastante oscuros y a veces había terminado por romper los hilos que la sanadora le daba para que hiciera nudos pero fuera como fuera había tenido un buen éxito en no volcar sus frustraciones en su familia.

La primera vez que Lucy se enfermó fue la primera vez que él y Remus pelearon fuertemente, estaban histéricos y cansados. La pequeña había tenido fiebre toda la noche y no había bajado como dijo que lo haría el medimago y eso solo había logrado ponerlos más ansiosos. Escucharla llorar tanto tiempo había sido una tortura, no solo por el sonido si no por saber que estaba sufriendo y no poder hacer absolutamente nada.

Cuando ella al fin mejoró pareció calmar las aguas.

Y luego el nido se había roto al segundo mes de la pequeña.

A Remus pareció no afectarle en lo absoluto y él trató de ignorarlo pero se sintió como una pérdida total, como que si ya no fuera suficiente, lo que logró empeorar sus sentimientos sobre sí mismo por los cambios físicos y mágicos. Se había sentido totalmente avergonzado de decirle eso a la sanadora pero ella logró ayudarlo.

Luego de que eso sucedió parecía que ambos debían empezar a dormir en habitaciones separadas pero Lucius se había negado a ser él el que cambiara de habitación y Remus había dicho que era su habitación originalmente. Eso había logrado que ambos durmieran enojados uno con el otro pero en la misma habitación y en la misma cama, no habían vuelto a tocar el tema.

Habían empezado a trabajar al tercer mes, Remus solo se iba por tres horas y luego volvía para hacer el resto en casa, manteniendo a la pequeña cerca de él. Lucius había mantenido a Cissy como su intermediaria así que tenía poco que hacer, así que Lucy siempre estaba acompañada de él o de Remus.

Los muchachos venían de visita a menudo y Remus se había llevado a la pequeña a visitar a los Weasley algunas veces cosa que no le había agradado pero se había mantenido callado al respecto. Él seguía recibiendo visitas de Severus cuando le traía las pociones y el ex espía seguía mirando a la niña como que si esta fuera a romperse en cualquier momento, eso lo había divertido pero prefirió no meterse en los nervios del menor.

Con la pequeña de ya cinco meses parecía que ya nada podía pasar, se habían acostumbrado en convivir dentro de su pausa y ella parecía feliz.

—Mi padre vuelve a Londres y lo invitaré a quedarse unos días aquí. — Tosió porque estaba tomando su té y apartó la taza agarrando rápidamente un pañuelo para cubrirse. Lucy lo miró asombrada por el sonido y Remus le lanzó una mirada de preocupación.

Lucius respiró profundo tratando de recomponerse.

— ¿¡Tu padre!? ¿No estaba muerto? — De estar vivo él ya lo sabría ¡Habían pasado cinco meses con la bebé! Y con el enlace y el embarazo eran casi dos años.

—Mi madre falleció, él no. — Y Remus parecía tan tranquilo, Lucius no pudo evitar lanzarle una mirada confundida ¿Qué diablos estaba haciendo el padre del licántropo todo este tiempo? ¿Qué cosa tan importante que no había venido a visitar a su nieta una sola vez? ¡Y Remus no parecía ofendido en lo absoluto!

— ¡La bebé ya tiene cinco meses! — Señaló con incredulidad, la mencionada se llevó su puñito a la boca sonriendo cuando Remus la acurrucó contra su pecho.

—Él estuvo viajando y le dije de su existencia hace poco. — Admitió, Lucius no supo que decir por varios segundos.

¿Le había ocultado la existencia de Lucy a su padre? ¿Por qué?

Pero enseguida la respuesta se le hizo obvia.

Si decía que tenía un bebé debía decir de quien era, no pudo evitar que le doliera saber que ni siquiera en los meses que habían salido el licántropo había pensado en decírselo a una persona tan importante para él. Trató de mantenerse neutral y limpió el té con la servilleta, agradeciendo haber usado anti feromonas esa mañana.

— ¿Me lo dices para que me vaya a Malfoy Manor? — Su voz no tembló ni un poco y se alegró de que transmitiera indiferencia mientras ponía el diario a un lado.

—No… solo pensé en traerlo cuando vas a ver a la sanadora, así cuando llegas ya le habré explicado todo… yo no le dije nada sobre nosotros. Ni cuando nos enlazamos ni cuando rompimos…— Remus no lo miró mientras acariciaba la manito de la bebé, Lucius trató de tragarse la indignación que en ese momento le parecía ridícula.

—Puedo irme a mi mansión. — Aunque no podía aparecerse y pedirle ayuda a Draco podía ser contra prudente, no quería que su hijo mayor se preocupara de más.

—Como quieras. — No pudo evitar sentirse molesto ante la respuesta pero medio sonrió tratando de que pareciera normal.

—Entonces no lo haré. — Dictaminó frunciendo ligeramente el ceño.

—Bien. — Remus le sonrió sentando a la bebé en su rodilla, Lucius no pudo evitar dejar lo que quedaba del té aun sintiéndose aturdido.

El licántropo ni siquiera se había molestado ni había insistido en que no lo quería ahí ¿Acaso planeaba darle un infarto a su padre?

Apretó los labios y llamó a los elfos para limpiar sin saber qué hacer con esa mezcla de emociones.


Siempre había tratado de mantener pacifica la vida de su padre, negándose a vivir con él cuando James y Lily murieron, visitándolo muy de vez en cuando y enviando cartas todas las semanas. Cuando el viento de guerra empezó sus visitas se hicieron mucho menores y las cartas más cortas, no le habló de Lucius y ayudó bastante que su padre fuera un beta para que no se diera cuenta que tenía una unión.

Cuando la batalla terminó volvió a encontrarse con él pero se había sentido demasiado avergonzado de contarle lo que sucedió en Azkaban así que no mencionó al patriarca. Durante el mes que Lucius tardó en presentarse de nuevo en su casa había estado en contacto constante con su padre y al final lo había empujado a viajar, había sido una idea que el hombre había tenido desde hacía mucho tiempo, años después de que su mujer murió, pero se había esforzado en quedarse en el mismo lugar para que Remus supiera a donde volver.

Remus amaba a su padre y sabía que aún tenía varios años para dar por lo cual no quiso entrometerlo en todo los líos mediáticos. Con el dinero que consiguió trató de darle lo mejor y cuando se enteró de que alguna vez había planeado viajar y seguir aprendiendo sobre Defensa hizo todo lo posible para que pudiera.

En un mes le había dado la primera parte del plan a su padre por lo que él y Lucius nunca tuvieron que cruzarse.

Habían intercambiado largas cartas durante semanas, cartas que le llegaban al trabajo para evitar que el patriarca las encontrara. Sabía que Lucius suponía a sus padres muertos y él no había negado esa información, sin querer incursionar por esa parte, sabiendo que a veces el patriarca podía golpear donde más le dolía había alejado a su padre de los hilos del rubio.

A pesar de todo nunca había le había mencionado a su padre la convivencia con Lucius, ni que estaba unido por un año o que compartía casa con él. Por lo tanto cuando el enlace se rompió tampoco pudo mencionarlo pero para ese tiempo las cartas llegaban cada mes porque su padre empezaba a adentrarse a comunidades más cerradas para aprender y, aunque siempre avisaba sobre ello, eso hacía que sus cartas estuvieran más separadas en tiempo entre sí.

Incluso había sido invitado a la boda de Harry y Draco pero cuando su padre declinó de forma suave en una posdata de su carta se convenció de que tal vez aún no debería hablarle del bebé que tendría, no quería que su padre se viera obligado a volver por él.

Pero su padre cada vez se iba más lejos y con ellos, las lechuzas tardaban mucho más en llegar y volver a su destino, quedándose con cartas cada un mes o cada dos. El accidente de Lucius había ocurrido unos días después de recibir una carta de su padre y, por lo tanto, ya había enviado una respuesta.

Había querido decirle a su padre lo asustado que se encontraba de perderlo todo, también le hubiera gustado decirle sobre el nacimiento de Lucy, pero cuando escribía en la carta parecía que estaba tratando de forzar a su padre a volver y tiraba el papel, convenciéndose de que lo mejor era que su padre se comunicara primero.

Con cada carta en la que dudaba si poner a su hija o no pasaban un mes más por lo cual había llevado a que la noticia se alargara.

Sabía que su padre lo amaba a pesar de su licantropía pero también era consiente lo culpable que se sentía, nunca lo culparía de lo que pasó pero Lyall si lo hacía. Había tenido una buena niñez después de todo aunque fuera solitaria. Tal vez por ello se evitaban entre sí en ese momento, aunque sabía que su padre disfrutaba de sus visitas siempre estaría ese extraño ambiente: él, sintiéndose culpable por volver la pacifica vida de sus padres un caos, forzándolos a mudarse cada vez y evitando que se establecieran, y su padre sintiéndose culpable por haber sido la causa del ataque.

Pero luego de ese tiempo en silencio leer su carta fue muy reconfortante, describía que era lo que había aprendido, que cosas nuevas habían pasado y lo mucho que lo extrañaba. También decía lo mucho que quería verlo y se disculpaba por haberse apartado así, además de que volvería a Londres pronto.

Su padre siempre era bastante dulce y leerlo siempre era agradable.

Por ello había decidido al fin hablar de Lucy y envió una foto, su carta había sido larga y sus disculpas demasiadas, se sentía avergonzado de haberlo ocultado pero también se sentía de alguna forma feliz de no haber truncado los planes de su padre, dejándolo volver a su tiempo.

Acomodó mejor a la pequeña en sus brazos, le había enviado un traslador para que pudiera aparecer directamente frente a la casa.

—Padre. — Saludó abriendo la puerta dejándose abrazar sin poder devolverle el gesto por la beba.

— ¡Remus! — Le sonrió, se veía más descansado de lo que recordaba y eso lo hizo sentirse bien. Sabía que su padre nunca dejaría de extrañar a su madre, pero que pudiera continuar con su vida era bastante bueno. Lyall se agarró un poco tocando la manito de la beba quien lo observaba abriendo grandes sus ojitos. —Y aquí está… el pequeño pedazo de sol. Si hubiera sabido de su existencia habría vuelto antes — Le sonrió.

—No quería arruinar tus planes. — Admitió pasándole la bebé con cuidado, Lyall la tomó en brazos con delicadeza y Lucy observó su rostro como tratando de identificar quien era. Ambos adultos caminaron a la sala y se sentaron en el sillón, mientras un elfo servía algo para comer en la mesa baja del centro.

—Tonterías, pero te perdonaré. Hace mucho que no nos vemos en persona. Te ves más sano. — Mencionó el mayor observando aun a la pequeña quien sonreía amistosamente y estiraba su manito para agarrar uno de sus mechones de cabello.

—Gracias, tú también. —

— ¿Da? — Lucy trató de rodar para mirar a su padre y Remus le sonrió dejando un beso en su frente.

—Lucy, él es tu abuelo. Padre, ella es Lucy. — Los presentó formalmente riendo cuando ella volvió a mirar al hombre llevándose un puñito a la boca.

— ¡Por Merlín! Es hermosa. — Sonrió con ternura apoyando su mejilla en la de ella, Lucy balbuceó palmeando su mejilla de buen humor.

—Tiene cinco meses. — Hablaron de muchas cosas, detalles que ya habían puestos en las cartas y jugaron con la pequeña quien estaba bastante entusiasmada de conocer a alguien nuevo.

Se habían extrañado bastante y ponerse al día era reconfortante. Su padre había estado por muchos países y antes de volver a Londres había ido a dejar flores a la tumba de su esposa, Remus no pudo evitar sentirse un poco culpable porque aún no llevaba a Lucy a conocerla pero, por otro lado, Lucius tampoco le había presentado a sus abuelos.

El sonido de la red Flú no lo sorprendió hasta que cayó en cuenta que no había hablado sobre el rubio con su padre.

—Señor… Lupin. — Lucius dijo cuidadosamente, su padre se levantó para saludar.

—Lyall Lupin. — Se presentó, su padre siempre había sido tímido pero no hubo ninguna duda en su manera de saludar. —Malfoy. Te conocí cuando eras un bebé de unos meses, has crecido bastante. — Su sonrisa fue fácil y tanto Remus como Lucius lo miraron sorprendido, sobre todo el patriarca que no pudo evitar sentirse mortificado.

— ¿Disculpa? — Su voz apenas salió afectada, Remus se levantó sin querer que Lucius fuera grosero al sentirse fuera de balance.

—Antes de mi matrimonio tu padre solía hacerme algunas consultas, no debes acordarte. — Lyall sonrió ligeramente, Remus tomó en brazos de nuevo a la bebé quien miraba a Lucius como esperando que la cargara.

—El apellido…— Lucius empezó, mirándolo casi de costado como solía hacer como cuando no estaba seguro del estado de la sangre de con quien hablaba.

—Es porque era de una familia sangre pura de Gales. Es normal que no lo reconozcas. — Nunca se le había hecho necesario aclararle a Lucius que era un mestizo y no un nacido de muggles, pero a esta altura realmente no cambiaría nada entre ellos.

— ¡Da! — Remus se sentía bastante nervioso y cuando la pequeña les recordó a todos que seguía ahí la miraron. El licántropo notó la duda de Lucius quien observó a la bebé viéndose aprensivo, seguramente estaba bastante perdido por la mención de su padre y ahora dudaba si saludar a la bebé o no.

Remus se acercó a Lucius.

— ¿Puedes encargarte de ella un rato? — Trató de no levantar la voz pero dejando claro que no aceptaría un no por respuesta, sintiéndose un poco molesto por su falta de atención solo porque había alguien más con ellos.

—Por supuesto. — Lucius se veía bastante neutral pero él podía notar los pequeños gestos, el rubio tomó con cuidado a la bebé y salió a paso normal hacia su despacho.

— ¿Él es el gestante? — Preguntó su padre con curiosidad mientras se sentaba, Remus suspiró sentándose a su lado dejando escapar un suspiro.

—Sí. — No sabía si debía disculparse por no haberlo comentado, pero Lucius y él no estaban juntos ¿Realmente debió? Lo había prometido, pero ahora podía arreglarlo.

—Nunca pensé que sería omega, vaya. Pero no tiene marca… No son pareja ¿Verdad? Por eso no lo mencionaste. — Lyall lo miró con duda y Remus asintió mientras servía le té.

—No, no lo somos. Solo vivimos juntos hasta que Lucy sea más grande. — Trató de dar una sonrisa suave pero supo que había fallado cuando su padre arqueó la ceja.

—Me pregunto cómo terminaron así. — Parecía más un pensamiento en voz alta.

—Es difícil de explicar. — No sabía porque trataba de alargar eso, tal vez se sentía avergonzado de lo que había ocurrido en un principio y tampoco quería que hiciera de menos a Lucy al saber de dónde había venido.

—Tengo tiempo. — Su padre respondió tranquilamente y Remus supo que podía negarse a contar pero en cambio solo suspiró.

—Bueno…— Empezó a contarle todo, desde la situación en Azkaban hasta los juicios, como habían empezado a jugar un juego peligroso y como había terminado en desastre. También comentó como volvió y después la casi perdida de la pequeña. Podía notar la preocupación en el rostro de su padre, se sorprendía que no hubiera habido una reacción más fuerte al saber que la bebé era de Lucius pero trató de no detenerse en eso.

—Complicado. — Lyall le sonrió cariñosamente.

—Sí. — Asintió sin saber que más decir.

—Puedo… quedarme en otro lugar, si gustas. De todas maneras ya estaba viendo algunas casas. — El mayor parecía tranquilo pero Remus negó con la cabeza rápidamente.

—No, quédate aquí hasta que logres establecerte. Está bien, las cosas no son tensas como crees. Solo… nos llevamos. — Trató de ser cuidadoso. A Lucius no le gustaría pero él ya había avisado e incluso el rubio podría irse a su mansión cuando quisiera, mientras no se llevara a Lucy todo el día podían ponerse de acuerdo.

—Comparten habitación. — Señaló lo obvio, Remus trató de no enrojecer fallando en el intento.

—Él se negó a cambiarse de habitación. No estamos juntos. — Sabía que sonaba a una excusa y seguramente lo era, pero todo había estado demasiado bien como para insistir tanto en cambiar algo.

—Abraxas debe estar retorciéndose en su tumba. — Lyall sonrió ligeramente, negando con la cabeza.

—Trata de echarle en cara lo de sus padres. — Pidió suavemente aunque sonrió algo divertido.

—Bueno. — Prometió — ¿Y cómo está ese otro amigo tuyo? — La charla se dirigió hacia otro tema y Remus lo agradeció, empezaron a hablar fácilmente y pronto la sensación de tensión desapareció.


Su padre se había quedado una semana con ellos, había sido un poco incómodo porque Lucius lo evitaba lo más que podía, levantándose más temprano para dejar que desayunaran solos y comiendo en su despacho para no cruzárselos.

Su padre había logrado conectar bastante bien con Lucy y ella ya lo reconocía, agitando sus manitos cuando lo veía venir.

Por suerte habían encontrado una casa que le gustara a su padre, a pesar de que le había ofrecido vivir con ellos y hacerse una casa en el terreno este se había negado. A diferencia de él, Lyall necesitaba vecinos y personas con quien interactuar, por lo que se decidió por un buen barrio muggle al cual era fácil acceder.

A Lucy le había gustado el lugar y habían almorzado juntos con la bebé.

Pero su padre también le había traído otros pensamientos, el hecho de que Lucius dudara de comportarse con personas ajenas a su familia lo hacían sentir extraño. No creía que el patriarca fuera capaz de rechazar a la beba en frente de otras personas pero ahora ya no estaba seguro.

Para Lucius siempre se trataban de imágenes y estaba empezando a dudar.

No le había gustado mucho que hubiera reaccionado así ante la presencia de su padre.

— ¿Han pensado en tomar terapia los dos juntos? — Miró a la sanadora sintiendo varios sentimientos pasar por él. Respiró profundo y bajó la cabeza.

—Yo… no creo que estemos preparados para eso. — Admitió, él no estaba preparado para ello y estaba seguro que Lucius también tenía ese pensamiento.

—Bien. — Samanta no presionó pero él supo que no estaba de acuerdo con él.

Tal vez en un futuro… o tal vez nunca. No sabían aún cuánto duraría esa tranquilidad.


(...)


Había cometido el error de romper su varita en dos, no estaba demasiado encariñado con ella porque a su propia la había roto el Lord pero eso no quitaba que había sido una tontería. No podía evitar estresarse y sentirse frustrado por las circunstancias, todo parecía mejorar excepto esa parte y la varita había pagado su furia.

Comprar una nueva había sido toda una odisea, además no podía comprarla en cualquier lado y había personas que ni siquiera lo querrían en sus tiendas. Hacerlo en el horario acotado que tenía Remus para trabajar fuera de casa también había aumentado la complicación pero había logrado sutilmente que Draco y Potter se llevaran a la bebé a pasear.

No poder aparecerse era otra cosa que debía agregar a la lista e ir y venir en carruaje era sin duda cansador. Pero al final había logrado obtener otra más parecida a su primera varita, la cual no había podido probar del todo porque solo podía lograr débiles lumos.

Suspiró con fuerza, la visita del padre de Lupin le había venido como una gran excusa para encerrarse en la habitación vacía que nadie usaba mientras ellos jugaban en el jardín con la pequeña.

Respiró profundo acariciando la varita, le gustaría que fuera más útil. Su pequeña ya casi tenía siete meses y además de pequeños hechizos simples no podía hacer nada más, incluso intentarlos sin éxito lo hacía sentirse agotado. Necesitaba mejorarlo pero no había nada que pudiera hacer, sabía que incluso contratando al mejor medimago de todo el mundo no tendría más respuestas de que solo quedaba esperar, ver a Lucy teniendo pequeños rastros de magia realmente derretía cualquier molestia pero cuando volvía a quedarse solo todo aparecía de nuevo.

No volcar su frustración en su familia parecía hacerse cada vez más complicado.

Dejó la varita sobre la pequeña mesa antes de pasar su mano por su cabello, tal vez podría probar…

Había aprendido cuando era joven pero no le había encontrado utilidad así que luego de dos transformaciones la habilidad había quedado en el olvido. Era un animal que llamaba demasiado la atención como para servir de espía y que además era cazado por su piel, así que nunca había pensado en utilizarlo para salir de Azkaban o escapar de los dementores que dentro de todo eran muy pocos en ese momento.

¿Pero incluso podría hacerlo?

Su magia estaba muy baja, había tratado de "guardarla" por semanas pero lo máximo que había logrado habían sido hechizos pequeños que no indicaban ninguna mejoría. Sabía que una vez que se aprendía no era necesaria la varita para cambiar, incluso alguien como Sirius Black que había estado tantos años en Azkaban había podido…

Pero le daba miedo no poder. Tal vez no tenía más magia que un squib e incluso estaba la posibilidad de que nunca mejorara.

Lo intentó varias veces antes de que la transformación se hiciera presente, se quedó quieto antes de pararse de forma dudosa sobre sus patas ¡Lo había logrado! ¡Tal vez no había perdido su magia totalmente después de todo!

Sabía bien lo que era, un zorro ártico, era bastante pequeño. Olfateó con curiosidad la habitación vacía notando que todo estaba bien sintiéndose realmente contento aunque trató de suprimirlo a pesar de estar solo, la sensación de triunfo se esfumó apenas se preguntó si sería tan difícil volver a su forma humana.

Trató varias veces sintiendo el pánico aumentar ante cada intento fallido, empezó a dar vueltas sobre sí mismo tratando de pensar en que hacer ¡Los zorros no hablaban! ¡Ni tenían manos! Corrió hacia la puerta cerrada y la rasguño como que si fuera un perro pero luego se detuvo, no quería ser encontrado así y sobre todo no con el padre de Remus por ahí.

Se alejó de mala gana de la puerta y se acostó haciéndose un ovillo tratando un par de veces más en volver a la normalidad sin éxito.

¿Cómo no había pensado que ocurriría después?

Se pasó sus patitas por el rostro evitando hacer sonido sintiéndose un completo idiota, no le había comentado aún a Remus su gran falta de magia y esto solo abriría la conversación si es que encontraban una forma de volverlo a la normalidad. Tal vez en Malfoy Manor habría algún libro si los Aurores no se lo habían llevado, o tal vez solo necesitaba volver a "juntar" magia para volver a la normalidad.

Puso su cabeza sobre sus patas delanteras obligándose a esperar, con suerte Remus iba a buscarlo luego de que su padre se fuera y, aunque fuera algo completamente vergonzoso, no tenía más opción que esperar que la situación no fuera tan mala.


Remus despidió a su padre prometiéndole ir a visitarlo pronto, Lucy estaba bastante divertida y balbuceaba cosas que aún no se entendían mientras movía sus manitos. Realmente se sentía bastante feliz de verla así, besó su frente antes de llevarla hacia el baño.

La bañó, la cambió y le puso su ropita poniendo una manta sobre la cama para sentarla ahí con ayuda de almohadas. La luna llena sería esa noche así que estaba tratando de mimarla lo más posible, sabía que el lobo la extrañaba pero realmente no quería arriesgarse cada luna llena.

—Da. — La bebé sonrió alzando sus manitos antes de mirar a su alrededor buscando al padre que le faltaba, Remus acarició su cabecita.

—Lucius pronto vendrá, tranquila. — Prometió cariñosamente alzándola en brazos, Lucy se apoyó en él acurrucándose.

— ¡Da! — Gritó más fuerte moviendo sus piecitos.

—Ya va, ya va. — No pudo evitar reír antes de dejarla sobre la cama de nuevo. — ¡Twinky! Cuídala unos minutos, veré si Lucius terminó. — Le ordenó a la elfina de forma amable sonriendo al ver a su bebé llevarse el puño a la boca, le dio un último beso en la frente antes de salir de la habitación dirigiéndose a la otra.

No sabía porque Lucius no había usado su despacho pero tampoco podía quejarse, esa habitación no era utilizada para nada y su padre ya tenía su propia casa.

Tocó la puerta.

— ¿Lucius? La niña ya te está llamando. — Frunció el ceño al no escuchar respuesta, sabía que el omega estaba ahí ¿Estaría dormido? No olía a sangre así que debía estar bien. Esperó unos minutos más tocando nuevamente pero al obtener silencio abrió la cerradura, preocupado, sin siquiera en molestarse en sacar su varita.

Miró la habitación vacía ante una primera mirada sintiéndose confundido, hasta que su vista cayó sobre la esquina donde un pequeño zorro completamente blanco lo miraba con sus ojos grises. No pudo evitar fruncir el ceño.

— ¿Lucius? — Se acercó despacio sintiéndose un poco idiota por preguntar, por supuesto que era el patriarca. El zorrito llevaba el aroma del omega por todos lados y se veía realmente adorable, no pudo evitar pensar que era cosita chiquita como un peluche.

Lucius apenas hizo sonido acercándose unos pasos con inseguridad, Remus apoyó una de sus rodillas en el suelo para quedar más a su altura para agarrarlo pero el animal casi corrió lo que faltaba poniéndose entre sus brazos. Dejó escapar una pequeña risa tratando de detener al zorro que no dejaba de dar vueltas sobre sí mismo.

—Lucius ¡Lucius! — Lo detuvo ganándose una pequeña mordida en la mano cuando trató de acariciarle la cabeza, seguramente una reprimenda por haberse reído pero eso solo lo hizo reír más ganándose gruñidos del patriarca.

—Ya va, ya va…— Sacó su varita mientras el zorro se sentaba y estaba a punto de utilizar el hechizo bien conocido por él pero se detuvo. Miró al patriarca nuevamente y guardó su varita.

—Espero que sepas como volver a la normalidad. — Sonrió ante el sonido desconsolado y acarició su cabeza. —Tal vez puedas volver por ti mismo más tarde esa es… ¿Varita nueva? — Frunció el ceño al notarla, levantándose e ignorando al zorrito que estaba mordiendo el borde de su pantalón, miró hacia Lucius antes de negar con la cabeza dejándola donde estaba. —No voy a preguntar porque tienes una nueva. — esta vez sí pudo alzar al animal quien se apoyó contra él, Remus besó entre sus orejas bastante divertido ante lo suave que era.

No sabía que el patriarca era un animago pero suponía porque nunca lo utilizaba. Los omegas en su forma animal siempre eran hembras y Lucius parecía bastante bien con su género, así que prefirió no comentar ese hecho en voz alta. Decirle cosas como que se veía "linda" solo traerían más mordidas y un zorro estresado en la sala.

—Aquí está mamá. — Rió por lo bajo evitando una mordida y bajó al zorro al suelo dejando que corriera hacia la cama y saltara para subir. Lucy miró con curiosidad y alzó su manito apoyándola sobre la cabeza de Lucius quien se inclinó ligeramente hacia su caricia.

Se sentó en la cama mirándolos a ambos sintiendo ternura, el patriarca terminó por acostarse dejando que la beba tocara su pelaje pero cuando ella por instinto se agachó para alimentarse el patriarca se levantó enseguida haciendo un sonido de ladrido que sonó bastante agudo sorprendiéndolos a los tres.

— ¡Da! — Lucy lo miró como pidiendo apoyo antes de empezar a llorar.

—Oh, cariño. Acabas de comer. — Remus se levantó alzándola en brazos notando como el patriarca alzaba sus orejas viéndose bastante culpable. Trató de mecer a la pequeña pero esta empezó a patalear mientras se retorcía entre sus brazos mientras lloraba con más fuerza. — ¡Twinky! Trae la mamadera, por favor.

Oh, vamos, amor. Mami no puede alimentarte ahora. — Trató de calmarla besando sus manitos logrando llamar su atención, Lucy respiró varias veces sollozando bajito. No le gustaba escucharla llorar pero tampoco podía darle lo que quería siempre.

—Pa. — Balbuceó aun entre lágrimas apoyándose contra él bastante resentida, golpeándolo suavemente con su manito en el pecho. Remus la miró por varios segundos sin saber cómo reaccionar, dejó escapar una risa atrayéndola más hacia sí y besando su rostro.

Era la primera vez que ella lo llamaba así, no podía evitar sentirse completamente orgulloso, no había estado seguro que palabra diría primero y que lo llamara a él lo hacía sentirse muy bien.

—Oh, pequeña. Eres tan hermosa. — La halagó sonriendo alzándola sobre su cabeza, la rubiecita sonrió olvidándose de su berrinche anterior y empezó a reír moviendo sus manitos hacia la cara de su padre.

Remus bajó la mirada al sentir al zorro apoyarse contra su pierna y le sonrió acariciando su cabeza, sosteniendo a su hija con su otro brazo acurrucándola contra su pecho.

Pensó por unos segundos volver al patriarca de nuevo a su forma humana mientras pasaba su mano por sus orejas, disfrutando de lo suave que era pero luego miró por la ventana. Esa noche era luna llena, podía convertirlo a la mañana siguiente o, tal vez, Lucius volvería a la normalidad por sí mismo.


No podía evitar sentirse muy nervioso, había hecho llorar a la pequeña pero no estaba dispuesto a dejarla lactar en esa forma pero al menos eso había empujado que la bebé le dijera "Pa" a Remus en vez de llamar a todo "Da" sin ninguna distinción.

Se acurrucó contra su pierna mientras miraba como la alimentaba, la pequeña olía a jabón así que supuso que ya la había bañado. Sus emociones eran bastante simples como animal y eso le daba curiosidad, había corrido a los brazos del alfa sin pensarlo dos veces y se había emocionado al ser encontrado. No podía pensar demasiado en ocultar lo que sentía así que estaba seguro que la culpa se reflejó en toda su expresión.

Lamió suavemente sus dedos cuando lo acarició de nuevo para luego morderlos pero sin hacer suficiente presión como para lastimarlo, notaba como Lucy lo observaba mientras tomaba su mamadera, ella parecía algo molesta aun.

Correr tras Remus por toda la casa sin duda fue una experiencia entre humillante y divertida.

Se negó completamente a comer en el suelo como un animal y se subió sobre la silla fallando completamente en tratar de comer con cubiertos. Podía notar las sonrisas divertidas del menor pero cuando le lanzó una mordida de advertencia se ganó una pequeña mordida en la oreja que lo sorprendió y lo hizo retractarse.

No había esperado que Remus le devolviera la mordida pero el alfa pareció bastante complacido de su respuesta, prefirió dejarlo pasar dejando de pelear.

¿El olfato de Remus era mucho mejor que el de él? Había cosas que podía sentir mucho mejor ahora y el aroma del alfa lo calmaba bastante, había logrado que el miedo de no volver a la normalidad se derritiera y solo quedara una molesta sensación.

Jugó con la bebé como pudo evitando que ella quisiera prenderse, no le gustaba en lo absoluto ese cambio de género pero solo sería hasta que se volviera humano de nuevo. Trajo en su boca la osita favorita de Lucy dejándosela a su lado ganándose una palmadita babeada en su pelaje.

Sabía que era la noche de luna llena y no podía evitar sentirse nervioso, mientras Remus pasaba la esponja en su pelaje para quitar restos de comida y baba de bebé no podía evitar pensar. La última vez el lobo había demostrado estar molesto con él, no había hecho nada porque tenía a la niña pero ¿En su forma animal lo reconocería? Sabía que los licántropos no atacaban otros animales pero podía ser que el rencor fuera más grande.

Esperaba que Black no viniera esa noche o no podría quitarse sus burlas de encima.

Salió de la bañera cuando le indicaron dejándose rodear por la toalla.

—Puedes quedarte dentro de casa, si quieres. — Lucius agitó la cabeza en negativa y lamió la mejilla del alfa en un impulso ganándose una caricia entre sus orejas. Se dejó alzar de manera dócil olfateándolo y dejándose llevar hacia la cama.

Sentía la calidez de Remus a través del pelaje y escuchaba perfectamente su corazón, era de una forma extraña bastante cómodo.

La pequeña se encontraba dormida y vigilada por la elfina, aún faltaba un poco para que la luna llena saliera y podía notar el nerviosismo del Gryffindor.

Dejó que acariciara su lomo y se estiró para luego volver a levantarse y seguirlo hacia el jardín. Traspasar la barrera fue fácil aunque luego recordó que mientras estuviera en forma animal no podría salir, pero por ahora no se preocuparía por ello.

Corrió alejándose del alfa para que pudiera transformarse a gusto mientras él exploraba como era el lugar con su nueva forma, olfateando todo lo que antes no le llamaba la atención notando que el licántropo había marcado más el lugar de lo que él había podido saber al ser un humano.

Evitó el nido sabiendo que si se acercaba lograría que las fauces del licántropo estuvieran alrededor de su cuello, lo que menos quería era ser comida para lobo.

Recordaba que la primera vez que trató de ver al lobo luego del nacimiento de Lucy él le había gruñido apoyándose contra la barrera de forma amenazante. Todavía recordaba la sensación de miedo que se había apoderado de él, había tenido que retroceder sin siquiera ser capaz de tocar lo que los separaba porque el licántropo dio un zarpazo a la barrera mientras gruñía. Se había sentido rechazado, esa sensación lo llenó hasta hacer un nudo en la garganta y se había quedado congelado al darse cuenta.

Agradecía no haber pasado la barrera porque no sabía que hubiera sido de él si lo hacía.

La segunda vez que había estado en contacto con el lobo fue con Lucy en brazos, esta vez el licántropo no había gruñido y solo había olfateado. Recordaba que él realmente estaba algo aterrado y con las feromonas del lobo también se había sentido debilitado. Al final el licántropo los había llevado al nido pero solo dejó entrar a la pequeña dejándolo afuera, gruñéndole cada vez que quería tocarlo.

En si la otra forma del alfa se había mostrado enojada con él, gruñéndole y amenazándolo con las garras, al final solo había recibido una lamida en la cara antes de que lo dejara agarrar a la bebé en brazos porque hacía frío. El lobo los había empujado hacia la casa para que caminara.

Esa noche había sido interesante pero Remus se había sentido muy asustado de los gruñidos y el rechazo de la bestia hacia él así que habían cancelado cualquier nuevo contacto con el lobo. Por supuesto que la bestia no había estado contento con eso pero al final se había distraído jugando con el pulgoso.

Al escuchar el aullido se dio vuelta y corrió hacia el lobo deteniéndose a pocos metros, alzando sus orejas al ver a la bestia que lo observaba que se veía mucho más grande ahora que era un zorro.

Iba a ser la primera vez que intentara teniendo esta forma y esperaba que no tratara de comérselo.


Se sintió aturdido por varios segundos pero luego agitó la cabeza, olfateó parándose en dos patas para luego dejarse caer en cuatro al ver al zorro. Lo reconoció casi enseguida por su aroma y se acercó despacio gruñendo en advertencia notando como el pelaje blanco se erizaba por temor.

El omega era demasiado pequeño, olfateó con curiosidad su rostro y luego su lomo sin dar señales de hostilidad, complacido ante la quietud del zorro. Levantó la cabeza y empezó a caminar dejando que la pequeña cosa lo siguiera, sintiéndose algo divertido al verlo correr para poder seguir su paso rápido.

Pronto ambos se encontraban jugando, no debía correr tan rápido pero debía admitir que el zorro era bastante astuto. Perdiéndose entre los árboles y lugares más angostos que le costaban pasar.

Tratando de agarrarlo de manera amistosa el zorro no fue lo suficientemente rápido para moverse y fue golpeado por una de sus patas, el licántropo paró mirando como el zorrito rodaba por el pasto hasta terminar acostado boca abajo y muy quieto.

El lobo gruñó para llamar su atención pero al no obtener respuesta se acercó preocupado olfateando primero el ambiente asegurándose que no hubiera rastros de sangre, presionó su nariz en el lomo del omega sin obtener respuesta así que siguió olfateando hasta llegar al rostro del zorro dando un suave gruñido para despertarlo pero apenas lo hizo el zorro abrió los ojos y rodó poniéndose boca arriba lanzándole un mordisco haciendo un sonido indignado.

El lobo se sorprendió y apoyó una de sus patas sobre el zorro pero este se dio vuelta parándose, lanzando otro mordisco a la pata del lobo mucho más grande que él. El licántropo trató de obligarlo a acostarse pero Lucius siguió removiéndose y mordiéndolo aunque no le hiciera ningún daño.

Tal vez para el lobo normal el zorro no se vería como un animal tan pequeño pero para él era como enfrentarse con una cría así que lo dejó pelear y morder algo divertido por la aspereza del pequeño.

Se acostó ya cansado de jugar gruñendo en advertencia al omega pero este solo le lanzó un mordisco a la cara, el lobo se paró enseguida gruñendo con fuerza haciendo que se quedara quieto y luego lo agarró por el pellejo como que si fuera un cachorro, manteniéndolo alzado en el aire. El zorro dio lo que parecía un chillido lleno de indignación y empezó a removerse, agitando sus patitas y su cola mientras trataba de soltarse, el lobo no pudo evitar pensar que se parecía a la bebé de ambos tratando de escapar de sus brazos.

Podía imaginarse que tan indignado estaba el patriarca y su rostro enojado si fuera humano.

Lo mantuvo ahí sin hacer caso a los intentos de mordidas o movimientos bruscos, esperando pacientemente a que el pequeño zorro se cansara de pelear y se quedara quieto. Cuando al fin el patriarca se rindió lo dejó unos minutos más antes de bajarlo y acostarse de nuevo dejando que el pequeño se acomodara entre sus patas delanteras pero cuando quiso apoyar su cabeza Lucius volvió a escaparse para no quedar inmovilizado debajo.

El lobo le gruñó con fuerza en advertencia y el zorrito volvió a acercarse, tocando por unos segundos su nariz con la de él. El licántropo alzó sus orejas ante ese gesto mirando los ojos grises que lo miraban, el omega se había sentado frente suyo así que levantó la cabeza para darle un lametón entre sus orejas.

Tal vez si tuviera el tamaño de un lobo normal podría…

Pero no importaba.

Agitó su cabeza y esta vez Lucius si se acomodó entre sus patas delanteras y se hizo un ovillo, dejando que el lobo pusiera su cabeza sobre su lomo.

El licántropo respiraba tranquilo, le gustaba como olía su omega. Sabía que estuviera ahí quería decir que no vería a su cachorrita pero era agradable estar acompañado por alguien familiar.

Lamió suavemente la cabeza de Lucius antes de levantarse y agarrarlo de nuevo como un cachorro, caminando sin detenerse hasta llegar al nido. Bajó al zorro frente a este y luego entró acomodándose primero, miró hacia el omega que parecía dudar y volvió a agarrarlo para meterlo con él.

Lamió nuevamente entre sus orejas cuando el zorrito se acurrucó contra él, a pesar de todos los contratiempos la crianza de la cachorra podía considerarse como un éxito, la pequeña estaba viva y sana. Olfateó el cuello del omega, sabía que aún faltaban cuatro meses para que volviera a sus ciclos y seguramente no concebirían ya. Sobre todo no si el hombre seguía negándose a un enlace.

Muchas veces no entendía al hombre. La bebé estaba viva y había demostrado ser una buena cría, eso quería decir que no se había equivocado al elegir a la persona con la cual la procrearon así que lo lógico sería marcar y engendrar de nuevo.

¡Omega cumplió su promesa!

Acurrucó más al zorro contra él y apoyó su cabeza sobre él para protegerlo del frío.

Lo habían hecho bien, lo estaban haciendo bien. Los errores de primerizos no volverían a cometerlos. Realmente esperaba que pudieran tener otro cachorro pronto, aunque con lo complicado que eran los hombres no se enojaría si terminaban con otras parejas, solo le parecería un total desperdicio.

¿Por qué habrían esperado tanto solo para irse cada uno por su lado?


Se despertó solo en el nido pero pudo escuchar los sonidos de la transformación. Aún estaba realmente sorprendido de que lo hubiera dejado entrar, era un sentimiento tan alegre e instintivo que era vergonzoso. Desde que el nido de la habitación se había roto había creído que no era más bienvenido, sabía que el lobo no reflejaba los sentimientos de Remus pero si reflejaba el lado más instintivo.

Se acercó al hombre cuando este terminó de cambiarse y se acostó a su lado, Remus acarició su cabeza antes de levantarse sacando su varita de donde la había escondido para luego señalarlo y decir un hechizo.

Para su sorpresa se convirtió en humano casi enseguida, no pudo evitar sentirse muy confundido y sorprendido hasta que cayó en cuenta de algo.

— ¡Tu…! ¡Si sabías como hacer ese hechizo! — Trató de que su voz saliera más indignada que sorprendida.

—Sí. — El licántropo le sonrió inocentemente sorprendiéndolo todavía más.

— ¡Eso no fue nada Gryffindor! — Remus no pudo evitar reír, podía notar que el omega estaba más sorprendido que enojado aunque en su rostro hubiera una expresión molesta.

Se sintió tan reconfortante y tranquilo que no pudo evitar acercarse al rubio apoyando una mano en su nuca atrayéndolo hacia si apoyando su frente en la de él.

Había sido una noche sin duda divertida.

—Olvidas que fui parte de los Merodeadores. — Le recordó con diversión sonriendo más al escucharlo resoplar. Se apartó con cuidado mirándolo a los ojos y quitando su mano de su cuello, no sabía que podía decir así que solo estiró su mano dejando que el omega también lo hiciera haciendo sus dedos rozar sin agarrarse de las manos.

—Deberíamos tratar. — Murmuró el rubio de pronto sin apartar su mano, sin acercarse ni alejarse.

— ¿Qué cosa? — Remus lo miró con curiosidad.

—La terapia en conjunto. — Miró hacia Lucius notando que había bajado la mirada, volviendo su expresión una neutral como que si hubiera dicho algo que no tenía importancia.

Sonrió ligeramente y asintió.

No importaba si terminaban de armarse o todo se rompía, seguirían siendo los padres de Lucy y era algo que podían hacer juntos incluso si no fueran pareja.


—Padre ¿Estás seguro? Ella es bastante energética. — No podía evitar preocuparse, Lyall le sonrió con ternura mientras tomaba a la beba en brazo. Lucy sonrió mostrándole su osita blanca a su abuelo quien le devolvió la sonrisa.

—No he olvidado como cuidar un bebé, Remus. — No quería molestar a su padre pero los muchachos estaban ocupados y aunque podrían pedirle a Narcissa que la cuidara, no quería. Sabía que era muy tonto sentirse así respecto a ella pero había decidido no pelear contra ello, era amable con ella pero no confiaba ciegamente.

—No quiero imponerte cuidarla…— Admitió suavemente mientras acariciaba la cabecita de Lucy quien le sonrió llevándose a la boca la orejita de la osita balbuceando.

—Me perdí varios meses de su vida, estoy feliz de ser parte. No es como que si me la dejas todos los días, además esto es importante y la ayudará a tener una mejor familia.

Me gusta pasar tiempo con ella. — Lyall sonrió cálidamente alzándola hasta que quedara en su altura besando su frente, Lucy dejó escapar una risa y movió sus piecitos.

— ¿Qué tal si todo sale mal y resulta que no funcionamos? — Tal vez no debería hablar de eso con ella en frente pero no pudo evitar preguntar.

—No sería el fin del mundo, no son los primeros padres que crían a una pequeña sin ser pareja. — Su padre le sonrió cálidamente apoyando a Lucy contra su pecho, la beba rió agarrando más fuerte su peluche.

—Estos meses… han sido realmente tranquilos y fáciles, dentro de lo que puede ser fácil con un bebé. — Remus sonrió algo divertido, acariciando la mejilla de su pequeña.

No podía decir que había sido fácil, aunque fuera tranquila y casi nunca llorara, necesitaba mucha atención y debían estar para ella. Tenía un horario y pronto tendrían que darle costumbres, seguramente empezaría a gatear pronto y cuidarla se haría más importante todavía.

Pero aun así no se arrepentía, estaba muy alegre de que ella estuviera en su vida pese a las circunstancias.

—Pero no pueden poner en pausa sus sentimientos por años, Remus. En algún momento explotara todo y ella estará en el medio, no se merece eso. — Le recordó. Tampoco él y Lucius no se merecían estar en una pausa constante sin saber para dónde ir.

—Gracias por aceptar cuidarla. — Agradeció nuevamente, aun mantendrían una sesión a solas una vez por la semana pero la segunda sesión sería en conjunto. La sanadora había estado feliz con su decisión pero había actuado profesionalmente.

Él se sentía demasiado nervioso, todo podía salir tanto mal como bien.

—De nada, todo saldrá bien. Aun es importante tu propia felicidad, lo sabes ¿No? — Remus suspiró al escucharlo.

—Tú y mamá cambiaron de vecindario todo el tiempo solo por mí. — Sabía que no era lo mismo, pero se parecía de alguna manera.

— ¿Y eso qué? ¿Nuestra felicidad estaba ligada a un lugar? Tenerte seguro era lo que más queríamos, nadie tenía culpa de los cambios, ni siquiera tú. Los cambios fueron fáciles porque los afrontamos de frente y nos amábamos, si no nos hubiéramos querido y te hubiéramos arrastrado a verlo… hubiera sido catastrófico.

Pero aun así lamento no haberte podido dar una niñez más feliz, con otros niños. — Se disculpó pero a pesar de ello no estaba esa tristeza impregnada en su frase, Remus realmente se sentía contento de que su padre hubiera podido superar sus decisiones por su cuenta también.

Realmente le había hecho bien viajar.

—Hicieron todo lo que pudieron. — Apoyó su mano sobre el brazo de su padre sonriendo cálidamente.

—Te darás cuenta cuando ella crezca que siempre sentirás que no es suficiente. — Lyall le sonrió acariciando el cabellito de la pequeña quien sonrió como que si entendiera de que hablaban.

—Eres un gran padre incluso ahora. — Remus dijo sinceramente.

—Y tú también lo eres. —

—Gracias, papá. —


La primera sesión fue un cumulo de emociones, Remus se alegró de haber dejado a Lucy con su abuelo porque se sintió muy cansado por primera vez. Lucius había ido directamente a su despacho seguramente tratando de dejar de verse vulnerable y él había decidido instalarse en la sala.

La sanadora los detuvo en los momentos juntos, llevó la conversación hasta que llegaron a un punto de quiebre. Ninguno de los dos notó que se habían pasado casi dos horas del horario de consulta.

Siempre en un principio sería difícil, confiar pensamientos y sentimientos desde un inicio. Notaba la poca comunicación que había tenido a lo largo de su relación con respecto a sus sentimientos entre ellos, salvándola por pocos momentos donde había sido explícito en querer que hablaran.

Antes de que se rompiera el enlace no habían quedado en nada, todo había estado tan implícito que se sorprendió al notarlo.

Y lo que sucedió después…

Había tantos temas que tocar y sentía que tal vez nunca llegarían a hacerlo, tenía ganas de volver a tener terapia por separado, ambos habían estado calmados así y lo habían hecho bien. Partió el chocolate y lo comió pensando que sería demasiado cobarde correr ahora, ya habían abierto la caja de pandora y ahora había que sacar todo.

Miró algo sorprendido al patriarca cuando este salió de su despacho y caminó hacia el sillón, sentándose a su lado. Remus dudó pero volvió a tocar su mano con la suya sonriendo ligeramente ante el gesto reciproco.

—Primero hay que sacar lo infectado para curar la herida ¿No? — Lucius murmuró muy bajo, sin mirarlo.

—Sí. — Tal vez las cosas podrían mejorar, incluso aunque pareciera haber una tormenta entre ellos habían logrado hablar como adultos. Dejó que se apoyara contra su hombro y acarició su cabello sin decir nada.

De pronto la compañía no se sentía como una bomba a punto de explotar.


Severus miró a la niña, Sirius la había traído junto con Lupin y la había dejado bajo su cuidado mientras iba a mostrarle algo a su amigo.

La había visto varias veces, cuando iba a darle pociones al patriarca. Aun lo hacía sentir bastante preocupado lo inseguro que parecía el rubio, alguien que había sido tan egocéntrico había sido reducido a eso luego del embarazo y eso asustaba.

Lucy le sonrió y movió sus manitos hacia arriba como pidiendo que la alce pero Severus solo se le acercó aun observándola.

Se veía bonita, era sin duda adorable y había sacado la dulzura del padre. Por supuesto que Sirius querría un bebé si la tenía ella de ejemplo pero el problema que no todos los bebés eran así.

Tocó su manito dejando que ella agarrara uno de sus dedos.

—Si sigues siendo tan adorable Sirius va a robarte.

Eso o te roba a tu padre. — Le avisó. Sirius había estado muy apegado a la bebé y a Remus, aunque se había perdido varias lunas llenas todas las semanas iba y conseguía un regalo para Lucy, estaba seguro que Lucius no los tiraba nada más porque el licántropo se enojaría.

Draco y Harry también visitaban a la cría pero ellos lo hacían en menor medida y sabían sus límites.

—Tu madre hace bonitos bebés. — Los Malfoy siempre eran bonitos y ninguna sangre lograba arruinarlos, la alzó en brazos congelándose al sentirla acurrucarse contra su pecho. Odiaba ese instinto, odiaba que su corazón latiera tan rápido y esa sensación protectora lo inundara. La apartó de si y la sentó en la cama.

— ¡Paaa! — Alzó la voz la niña de pronto mirando hacia la puerta por donde se había ido, al menos parecía inteligente.

— ¡Lupin, tu cría te llama! — La niña abrió grandes los ojos y Severus temió haberse equivocado, no quería tener que entregarla hecha un mar de llanto pero al final una sonrisa se extendió en los pequeños labios de la niña antes de que empezara a reírse.

Lucy se estaba riendo de su grito.

Arqueó la ceja sintiéndose divertido de no ser intimidante para un bebé pero si para cientos de alumnos.

—No la llames cría. — Lupin frunció ligeramente el ceño antes de casi correr hacia ella y alzarla.

—Entonces no me la dejes. — Resopló con desdén mientras negaba con la cabeza tratando de que su rostro no mostrara emociones. Esta era una trampa de ese maldito cachucho, iba a vengarse de eso.

Sirius no podía creer realmente que podía jugar con su cabeza así.


— ¡No traté de perderla a propósito! — Habían pasado seis sesiones, en todas habían tratado un tema distinto.

La reacción que tuvo con Lyall, su falta de comunicación antes que el enlace se rompiera. Cosas que los molestaron en el pasado y circunstancias que los molestaban en la actualidad. Pero no siempre hablaban de lo malo, a veces ella preguntaba por temas mucho más cómodos y también se sorprendía de recordarlos.

Era fácil perderse y reírse, pero en esa sesión habían tocado al fin un tema demasiado delicado para ambos.

Haber roto el enlace era algo que habían superado antes con algunos problemas, ya lo habían hablado antes así que había sido fácil pero, aunque lo habían discutido en el hospital, la casi perdida de la bebé era un tema delicado.

—Eso lo sé, no se trata de eso. Se trata de que no me dijiste nada, te quedaste callado y me dijiste lo que yo quería escuchar en vez de decirme la verdad.

No estabas cómodo, querías poder sentirte mejor y pudiste haberlo dicho antes de que todo nos explotara en la cara. — Remus estaba tenso pero su voz no sonaba molesta, tal vez si se escuchara más enojado no se sentiría tan acorralado.

—Yo…— No siguió su frase, quedándose callado apenas empezó.

—Ese es el problema contigo, siempre estás ocultando cosas. Tengo que presionar para sacarte la verdad y a veces solo me muestras una parte, está bien que tengas secretos, todos los tenemos pero cuando se trata de nosotros… deberías ser más abierto a ello.

No siempre tengo la fuerza suficiente para pelear por la información, Lucius. — El rubio miró hacia otro lado tratando de analizar las palabras, ambos se quedaron en silencio por varios segundos antes de que empezara a hablar.

—No quería… que te preocuparas más. Se me salió de las manos y sí, me equivoque. En vez de controlar mis emociones me asusté y yo… Pero realmente no quería, no quería perderla. — No lo había hecho a propósito y, a pesar de todo, sentía que la mayoría pensaba que sí.

—Lo sé… creo que se trata más de confianza. Y no confiaste en mí para decirme como te sentías realmente. — El alfa apretó los labios, las feromonas de ambos estaban neutralizadas así que no podía obtener más información.

Tenía ganas de solo abrazarlo y terminar la conversación, pero eso sería tomar la salida fácil.

—No merecía ser cuidado, yo debería cuidar y no… No debería ser tan frágil. — Admitió con cuidado, apoyando sus manos en sus rodillas mientras se tensaba olvidando por unos segundos que la sanadora estaba con ellos.

—Pedir apoyo no es fragilidad. — Se quejó el menor y Lucius respiró profundo antes de asentir.

—Lo sé. — Lo sabía, pero era tan difícil aplicarlo en la realidad. Había sido débil demasiado tiempo, había sido demasiado débil para escapar del Lord, había sido demasiado débil para proteger a su familia.

Sabía que no se trataba todo de su pasado pero todo seguía ahí, como una muestra de sus errores.

— ¿Y no merecer ser cuidado? Se suponía que estábamos juntos en eso, Lucius. — El patriarca se esforzó por lo encogerse y asintió, sabía que debía ser sincero en vez de atacar como un animal salvaje.

—Sí, pero fui… poco precavido y dejé que mis emociones volvieran a estancarse, cometiendo el mismo error por segunda vez. Lo siento. — Se disculpó nuevamente.

— ¿Qué es lo que preocupa ahora? — Remus no parecía molesto, incluso se apoyó contra el respaldo mientras lo observaba preguntando despacio. Lucius lo miró a los ojos mientras pensaba en la pregunta pero respondiendo al final lo primero que se le vino a la mente.

—Que solo te quedes porque tienes miedo de hacerlo solo. — A veces las cosas eran tan fáciles de explicar que se sorprendía, solo tenían que sentarse y hablarlo.

Y confiar, confiar demasiado pero la solución ahí estaba. Solo enfrentar las cosas de frente.

—Tal vez en un inicio fue así. — Se sintió como un balde agua helada cayendo sobre él, respiró profundo tratando de que su rostro no mostrara ninguna expresión.

—Entiendo. — Habló despacio y estiró su mano para agarrar el vaso de agua, tomándolo sintiendo la presión tras sus parpados pero la ignoró.

— ¿Por qué tú te quedaste? — La pregunta lo sorprendió.

—Yo…— Miró incomodo a la sanadora, a pesar de que ya le había contado desde su niñez hasta la adultez e incluso algunas de sus vivencias como mortífago se sentía demasiado expuesto con tenerla ahí de moderadora. Ella los detendría si se pasaran o si se atacaran entre sí pero había momentos donde deseaba que ella no fuera capaz de saber todo lo que había alrededor de las palabras que ambos decían. —Porque quería quedarme. Sabía que te merecías algo mejor y que también lo más sano era soltarte pero yo… no quise irme. No quise romper totalmente lo que teníamos.

E interactuar tampoco ayudó, nos peleamos a veces pero todo se mantenía tranquilo, lo estamos haciendo bien…— Las cosas parecían siempre estar yendo bien cuando estaban en pausa.

La separación no les había servido la primera vez pero convivir como antes de romper el enlace era cómodo y con los sentimientos aceptados era todo mucho más fácil de ver.

— ¿Entonces te quedas porque es fácil? — Notó que la voz del alfa se endureció así que volvió a mirarlo.

—Me quedo por que los amo a ambos. — Trató de ignorar la mirada de la tercera persona obligándose a avanzar. —Y quiero seguir intentándolo pero también sé que no es mi decisión, es la tuya porque yo ya fallé dos veces. — Habló sinceramente.

—Oh. — Ambos se quedaron callados en un silencio incomodo, Lucius sentía que se hundía en su asiento sin saber que esperaba de contestación.

— ¿Tú te quedas porque es fácil? — Preguntó esta vez él sintiéndose de pronto algo asustado.

No sabía si quería la respuesta pero la necesitaba.

—La amo, es mi pequeña. Podemos ser padres sin tener nada entre nosotros y en parte me quedo porque es fácil y también… Porque te quiero. Pero no siempre querer es suficiente. — No supo cómo tomarse las última frase así que se mantuvo callado, aún quedaban pocos minutos para que la sesión terminara y no había pensado que solo tener que conversar entre los dos se volviera tan intenso. —Tu magia no está recuperándose ¿Verdad? — Preguntó tan de pronto que Lucius se sintió sorprendido por el cambio total de tema.

—No, no lo está. — Podría mentir pero eso solo se ganaría una mirada de la sanadora y un cambio de tema.

— ¿Te asusta? — Remus lo miró con preocupación y el tragó, no quería su lastima y no quería que su preocupación se volviera ese sentimiento.

—Por supuesto que sí, todo lo manejamos con magia. Tengo que seguir dependiendo de Cissy para que ella de la cara para que mis socios no se den cuenta que estoy bastante vulnerable en ese aspecto. Tengo algunas líneas muggles pero siempre a través de un squib, si pierdo mi magia tendré que señalar solo al mundo muggle y yo… Los Malfoy nunca lo hicimos. No solo se trata de prejuicios, soy un mago y es perder… una parte de mí. — Incluso decirlo en voz alta hacía que se sintiera terriblemente vulnerable.

— ¿Te arrepientes? — Recordaba perfectamente a Lucy haciendo volar una florecita que le había dado Draco y no pudo evitar sonreír ligeramente. Ella ya estaba demostrando rastros de magia.

—No, no me arrepiento. —


—Traten de no avanzar en lo físico hasta que tenga sus emociones ordenadas o todo se volverá más difícil. — Habló la sanadora antes de despedirlos

Llegaron a la casa vacía como siempre hacían luego de cada sesión, Lucius sabía que la pequeña era llevada al barrio muggle donde el padre de Remus vivía y donde podía jugar en la plaza con otros bebes bajo la atenta mirada del hombre y los muchachos. Que Lyall les hubiera caído tan bien a Draco y Potter aún era algo que lo extrañaba pero le venía bien que pudieran cuidarla entre los tres.

Se dio vuelta para mirarlo sin saber muy bien que decir, cada vez que salían del despacho de la sanadora se sentía inquieto. Le gustaría que pudieran hablar de esas cosas sin necesidad de un tercero pero ella evitaba que se volvieran peleas y se lastimaran entre sí.

Se acercó a licántropo alzando su mano y acariciando su mejilla con suavidad sonriendo ligeramente cuando el castaño apoyó su mano sobre la de él. A veces solo quería aferrarse, dar el paso sin pensar si sería rechazado o no, pero estaban yendo con cuidado.

—Remus. — Murmuró suavemente apoyando su frente en la de él y cerrando los ojos, apoyando sus manos en su rostro acariciándolo con suavidad. La duda era palpable en ambos pero ninguno se separó, Lucius se quedó quieto en su lugar estremeciéndose un poco al sentirlo rodear su cintura con un brazo tensándose un poco.

—Sabes que sé que diste a luz a mi bebé ¿Verdad? — Susurró el castaño por lo bajo acariciando su cabello rubio con su otra mano, Lucius se apoyó contra él dejándose sostener. A pesar de estar tan juntos se sintió más tranquilo que sensual, lo cual era diferente porque siempre aparecía esa parte de ellos.

Era difícil despertar en la mañana y tener que correr al baño, la vergüenza y el pudor al final los habían alcanzado porque no eran nada aún.

La sanadora había sido rápida en notarlo, que antes solían acostarse antes de hablar, que preferían demostrarlo físicamente que a ponerlo en palabras y eso prestaba a confusiones. Lo avergonzaba que ella lo supiera y, sobre todo, que hubiera dado una advertencia tan explícita.

No era el momento de hacer lo fácil.

—Sí, lo sé. Pero eso no quita que… Siga intimidándome. Las pociones, la dieta, los ejercicios no son tan rápidos. Y suena egocéntrico. — Admitió apoyando sus manos en los brazos del alfa, a veces sentía que las cosas estaban inclinándose a favor del Gryffindor. La magia, en fuerza, figura y sabiendo que hacer a continuación, Remus parecía ser mejor y la mezcla de fascinación y envidia a veces era confusa.

No le gustaba ser menos.

—Espero que logres sentirte mejor. — Sonrió ligeramente al escucharlo abrazándolo con fuerza escondiéndose un poco en él, suspirando por lo bajo al sentirlo acariciar su espalda.

Si todo pudiera ser más simple entre ambos… Si hubiera tomado mejores decisiones.

—Debemos ir por Lucy. — Murmuró haciendo al menor asentir, dejó que besara su frente antes de apartarse sintiéndose de buen humor. A pesar de que realmente estaba avergonzado por la debilidad y esa exposición, el poder tener esos momentos era agradable.

Ambos estaban haciendo lo que podían, podía terminar mal o bien pero ahora sabían que podrían funcionar como padres de todas maneras.

—Remus. — Llamó su atención nuevamente, sabía que era un idea venida de la nada, sin planeación alguna ¿Pero sería tan malo preguntar?

— ¿Qué? — El castaño lo miró con curiosidad.

—Vayamos a cenar a Londres muggle con la pequeña este fin de semana. — Invitó sonando más seguro de lo que se sentía. Ambos se quedaron en silencio y el patriarca no pudo evitar sentirse nervioso aunque trató de no expresarlo pero sabiendo que sus feromonas lo delataban.

—Sí, creo que puede ser divertido. — Aceptó luego de unos segundos.

— ¡Bien! — Contuvo su sonrisa y se agarró de su brazo para que los apareciera a ambos, acercándose más a él. Remus le sonrió y sacó su varita antes de aparecerlos.

Ahora solo quedaba averiguar qué lugar de esa ciudad era lo suficientemente decente.


No debería sentirse tan nervioso, las sesiones habían ayudado a aclarar muchas cosas y sanar heridas. Estaba seguro que en ese momento podrían ir cada uno por su lado en una relativa paz a pesar de que seguirían viéndose por la pequeña.

Podían darle una buena familia sin estar juntos.

Realmente tenía curiosidad de como Lucius manejaría hacerse cargo, sabía que había comprado el auto en el lado muggle pero eso no quitaba el hecho de que seguramente no tenía idea de los restaurantes ahí.

Le puso los pequeños zapatos a su hija antes de alzarla y besar su mejilla mientras ella reía. Lucy estaba de buen humor, luego de haber jugado con Draco y Harry toda la tarde aún tenía energía para seguir moviéndose y balbucear. Había comido todo su puré aunque había quedado más sobre su rostro y su babero que dentro de su boca pero había sido divertido.

—Ella parece muy despierta. — Lucius le sonrió antes de quitársela de los brazos haciéndolo reír. Lucy llevaba un vestido simple de color blanco y movía su sonaja bastante contenta.

—Seguramente sabe que iremos a un lugar nuevo. — El patriarca le puso un sombrerito pero Lucy se lo quitó sonriendo, Remus no pudo evitar la sonrisa divertida y agarró el gorrito para dejarlo sobre el mueble para evitar que Lucius tratara de ponérselo de nuevo.

— ¡Pa! — Ella pidió sus brazos así que volvió a alzarla mientras Lucius se dirigía al espejo.

— ¿Estás seguro que quieres ir en auto? — El rubio le preguntó mirándolo a través del espejo, a pesar de que parecía tranquilo podía notar el rastro de nerviosismo. Que el mayor tampoco estuviera tan seguro lo hacía sentirse mejor.

—Cambie algunas cosas para que no tengamos que recorrer tanto camino con él hacia la ciudad, llegaremos bien. — Le informó besando las manitos de la pequeña.

—Entonces bien ¿Llevas su carrito? — Preguntó una vez más acercándose para tocar la carita de la bebé, Remus tuvo ganas de reír.

—Sí. —

—Creo que no nos olvidamos nada. — Besó la cabeza del mayor para tratar de tranquilizarlo y luego se dirigió afuera, caminó hacia el auto que ya había sacado y puso a la pequeña en la sillita de bebé antes de asegurarla, besando sus manitos cuando ella las alzó.

Lucius se subió en el asiento del copiloto pero miró hacia Lucy con rostro preocupado que solo duró unos segundos, Remus negó con la cabeza mientras se subía en su lugar sonriendo al escuchar a Lucy reír.

Como prometió el viaje no fue tan largo, Lucy había estado mirando por la ventana y riendo con cada cosa que veía que se movía rápido, tirando su sonajero varias veces siendo alcanzado por él sin despegar sus manos del volante lo que le había ganado varias miradas del mayor.

Debía admitir que a veces si lo hacía para molestar un poco, pero era divertido sobre todo porque a Lucy le encantaba que le devolviera sus juguetes con magia. Verla mirar todo tan fascinada lo llenaba de orgullo y tal vez estaba fanfarroneando un poco.

La conversación fue tranquila, integrando a la beba que seguía balbuceando algunas cosas entre sus ya definidos "Pa" y "Ma".

Estacionó mirando con curiosidad el lugar, se veía bastante exclusivo y se sorprendió al saber que Lucius había logrado una reserva. Ambos bajaron y Lucius se acercó al asiento trasero sacando la pequeña quien eligió ese momento para soltar su juguete.

—Cariño, lo llenas de gérmenes. — Se quejó el patriarca poniéndola contra su pecho y agachándose para agarrar el juguete.

— ¡Ma! — Lucy estiró su manito para que le devolviera su juguete pero Lucius negó con la cabeza.

—Creo que lo guardaré. — Le avisó dejando la sonajera sobre el asiento del auto antes de cerrar la puerta.

— ¡Paaaa! — Remus no pudo evitar reír al ver a su bebé buscar su apoyo para conseguir de nuevo su juguete, la alzó quitándosela con cuidado a Lucius antes de acostarla en su cochecito poniendo la osita sobre su pecho. Lucy abrió más sus ojos y sonrió olvidándose del sonajero y abrazando su peluche con fuerza chupando una de sus orejas.

—Eres un buen negociador. — Se burló el rubio negando con la cabeza.

—Tengo lo mío. — Bromeó mientras caminaban a la entrada.

—Sí, lo tienes. — Su tono fue ilegible, miró al patriarca con curiosidad sonriendo. Al entrar Lucius dijo su reserva y luego fueron llevados a una de las mesas. Estaba cerca del ventanal, era un lugar hermoso bien iluminado. Remus sentía que cada vez que miraba había algo nuevo que encontrar.

Se sentó poniendo el cochecito de la bebé a su lado con cuidado para que no molestara el paso de nadie.

—No sé cómo conseguiste lugar aquí. — Admitió arqueando una ceja mirando sospechosamente al mayor quien le sonrió.

—Yo también tengo mis trucos. — Rió ligeramente cuando le guiñó el ojo.

—Espero que eso no implique obliviates y otros hechizos. — murmuró por lo bajo apoyando una mano sobre la del rubio quien arqueó la ceja.

— ¿Por quién me tomas? No lo aceptaría aunque fuera así. — Lucius se burló, la conversación era tan fácil que estaba sorprendido.

— ¿Qué le estás enseñando a la niña? — Lo reprendió sin ir totalmente enserio.

—Nada, tú eres el que insinúa algo ilegal. — Le devolvió la sonrisa, Remus no pudo evitar recordar cuando fueron al restaurante cuando viajaron, había sido bastante agradable. Agitó la cabeza para quitar esos pensamientos y acomodó mejor a la beba para distraerse.

No tardó mucho más en llegar el mesero y luego, su comida.

Todo olía delicioso y debía admitir que la comida sabía aún mejor, las porciones eran pequeñas pero tuvieron de varios tipos. Incluso pudo darle un poquito a Lucy quien miraba bastante divertida las luces del lugar.

La conversación había sido agradable, incluso aunque a veces tenía que acomodar a la pequeña para que no se aburriera.

Ya habían terminado y estaban tomando una copa, solo para acompañar, cuando Lucy se removió haciendo puchero. Remus iba a levantarse para alzarla pero fue detenido.

—Yo puedo cambiarla. — Lucius se levantó primero sacándola de la carriola, Remus arqueó la ceja con extrañeza.

— ¿Estás seguro? No hay cambiador en el baño de alfas pero…—Se pasó la mano por el cuello, no quería decir directamente que sabía que Lucius no sabía cambiarla. Nunca lo había hecho solo.

—Estaré bien. — Lucius sostuvo a la bebé con un brazo antes de sacar su billetera. —Para pagar. — la estiró hacia él antes de sostener mejor a Lucy mientras se alejaba de la mesa.

—Bien. — Sonrió ligeramente, siempre había cuatro baños. Uno para mujeres betas y otro para hombres betas, un tercero para omegas y un cuarto para alfas. Mayormente los baños femeninos y de omegas tenían los cambiadores, se preguntó cuándo el patriarca había aprendido ya que siempre dejaba que lo hicieran los elfos.

Cuando pasaron varios minutos pagó para distraerse empezando a preguntarse si debía ir a buscarlo. Esperó unos minutos más sonriendo al verlos aparecer, la pequeña estaba divertida y sonriendo, Lucius parecía que se había peinado nuevamente y eso lo hizo reír.

— ¿Difícil? — Preguntó parándose, sin poder evitar las ganas de molestarlo.

—Cállate. — Murmuró por lo bajo el patriarca mientras dejaba a la pequeña en el carrito.

—Pensé que tendría que ir a salvarte ¿Debería revisar que este bien cambiada? — Preguntó aun sonriendo apoyando ligeramente su mano en su espalda.

—Eres un insolente. — Rió divertido y rodeó su cintura con su brazo atrayéndolo hacia él mientras caminaban al auto, notando las mejillas rojas de vergüenza del mayor. Besó su coronilla antes de abrir la puerta del auto guardando primero el cochecito antes de dejar que Lucius pusiera a la bebé.

El camino de regreso sería más largo por los hechizos que había para evitar que cualquier muggle curioso entrara en su territorio, el silencio esta vez fue cómodo y reconfortante.

Remus miró hacia el patriarca quien se había quedado dormido contra el vidrio, no pudo evitar estirar su mano cuando tuvo que parar, y correr uno de sus largos mechones de pelo para mirar mejor su rostro. Sabía que el hombre era desconfiado y que estuviera durmiendo así era agradable.

Miró a la pequeña quien había terminado por dormirse y contuvo una sonrisa, ambos se parecían mucho.

A pesar de que las primeras sesiones pusieron en duda el equilibrio entre ambos luego habían empezado a ayudarlos a acercarse. Había reglas claras y limites que no cruzarían, pero se sentía bien.

Al llegar bajó en silencio para bajar también a la bebé, tocando el vidrio de la ventana del rubio para despertarlo. Sonrió ante su reacción y le abrió la puerta caballerosamente dejando que tomara a la bebé dormida en brazos.

Dejó que los rubios entraran primero y guardó el auto, entrando a su casa poco después.

Ambos le desearon buenas noches a la pequeña antes de dejarla en su cuna, Remus puso los hechizos de monitoreo antes de caminar a la habitación que compartían.

Lucius se sentó en el borde mientras se quitaba el saco y Remus lo evitó estirándose antes de recostarse sonriendo al escuchar al patriarca resoplar.

—Hay… una gala benéfica en unos días. — Recordó de pronto lo que le había dicho Harry, sintiéndose algo culpable por no recordarlo antes. Lucius lo miró con duda como que si no supiera que responder.

—Oh. —

—Me gustaría llevar a Lucy. — Se sentó de nuevo y miró hacia el mayor, Lucius lo miró con una expresión sorprendida antes de asentir volviendo sus gestos más neutrales.

—Entonces dejarás de ocultarla a los medios. — Todo siempre parecía un juego de ajedrez así que estiró su mano y la puso sobre el mayor, Lucius sonrió ligeramente dando vuelta su mano haciendo que sus dedos se entrelazaran.

—Sí. Me gustaría que eligieras su ropa y pienses si quieres ir. — Admitió, no sabía si estaría bien invitarlo, las cosas seguían bien entre ellos pero sin definir.

— ¿Yo? ¿No le pedirás eso a la señora Weasley? — Remus rodó los ojos al escuchar la burla de su tono y se inclinó besando su mejilla, sonrió algo divertido al notar su sorpresa y confusión ante el gesto.

—Eres su papá, además no sé mucho de galas y debes saber mejor que yo que se lleva en ellas. Sobre todo para una beba. — Quería que Lucius participara en ello aunque decidiera no ir, sabía que no podían ir como una pareja pero siempre podría ir como el padre de Draco.

—Creo que ya tengo una idea. — Sonrió ligeramente el rubio, Remus no pudo evitar sonreír igualmente mientras ponía su largo cabello tras su oreja.

—Tu sonrisa me da miedo. — Dejó escapar una risita acariciando su mejilla, Lucius le sonrió con burla.

—Gryffindor. —

—Slytherin. — Le siguió antes de reír, apoyando sus manos en su mejilla para luego besar su frente antes de apartarse. Se dirigió al baño tarareando ligeramente sin querer ver la expresión del mayor.

A este paso tal vez podrían al fin decidir que querían hacer de ahora en adelante.


Remus no pudo evitar sorprenderse al abrir la puerta de la habitación y ver tantos vestidos pequeños en la cama y a la bebé sacándose un moño y tirándolo a un lado.

—Vamos, amor. Te ves más bonita con el moño. Hazlo por mi ¿Si? — Lucius volvió a ponérselo pero Lucy hizo un puchero volviéndoselo a quitar.

— ¡Pa! — Gritó la niña cambiando su expresión, sonriendo contenta mientras estiraba sus brazos. Solo tenía puesto un pañal y seguramente estaba recién bañada. Remus le sonrió y se acercó besando su frente.

—Hola, dulzura— Saludó a la pequeña antes de ver a Lucius. — ¿Compraste tantos? — No pudo evitar preguntar mirando todos los tipos que había en la cama. Los contó mentalmente notando que había nada menos que dieciséis vestidos y siete pares de zapatos combinados con cada color.

—Vas a presentar a tu padre y a tu hija en la sociedad ¡Es importante! ¿Acaso crees que yo presenté a Draco con cualquier cosa? — Reclamó el rubio frunciendo el ceño.

— ¿Por qué no le pones solo ese y ya está? — Señaló a uno color blanco con un lazo rosado al nivel de la cintura con una flor, además de que en el borde de la falda había como pétalos del mismo color haciéndolo ver bastante adorable.

— ¡Es muy simple! — Lucius agarró el vestido y lo dejó a un lado teniendo cuidado, como que si hubiera elegido lo peor que tenía para elegir.

—No quiero que parezca que trato que resalte mucho. — Se sentó en la cama con cuidado de no hacerlo sobre ningún vestido, zapatito, lazo o moño.

—Mira, tú puedes ponerte lo que gustes, incluso una de las túnicas viejas que tienes pero a mi bebé la vas a llevar con algo decente. — El rubio se cruzó de brazos mirando los vestidos una vez más como que si no pudiera decidirse. Remus abrió la boca algo ofendido pero luego la cerró negando con la cabeza.

—Pero lo compraste por algo ¿No? — Arqueó la ceja mirando directamente al patriarca sonriendo ligeramente cuando notó las mejillas del mayor ponerse ligeramente rosadas pero enseguida se recompuso.

— ¡Sí! Para que lo use cuando Draco venga a visitarla y la lleve de paseo. — Lucius acarició la cabecita de la bebé quien sonrió traviesamente.

—Ninguno es verde. — Remus no pudo evitar decir con curiosidad, había uno color durazno, varios rosados, uno celeste y otros rojos, pero no había ninguno que resaltara el color Slytherin mientras si había dos vestidos que bien podrían tener escrito Gryffindor en todo el frente al ser dorados y rojos.

—Es muy pequeña para que le quede el verde. — El patriarca habló mientras levantaba uno de los vestidos rojos con dorados, tenía la parte de arriba roja y una falda doble, siendo la primera de un bonito dorado pero encima, dejando ver el frente, había otra capa roja, además de flores doradas sobre el pecho y la falda.

Realmente era bonito y no estaba tan sobrecargado como parecía si enumeraba todo lo que tenía pero…

—Ese parece que soy un obsesivo Gryffindor. — No es como que si no adorara su casa, pero tampoco quería volver a su hija un faro de esos colores. Miró el otro vestido rojo más simple, que tenía detalles dorados en la falda pensando que sería mejor usar ese pero no se atrevió a recomendarlo.

—Es hermoso, lo compré porque era de los colores de tu casa y porque es un buen vestido. — Lucius lo miró ofendido como que si le hubiera dicho que era un mal vestido.

—Y sin duda es muy bello pero no la voy a llevar con eso. Debe valer una fortuna. — Y también eso lo molestaba un poco, iban a un evento de caridad y si, estaría rodeado de aurores, personas de la Orden, el ministro y gente importante pero tampoco quería parecer tan egocéntrico.

— ¿Qué acaso crees que fui a tiunducha de segunda por ellos? ¡Claro que no! — Reclamó enojado y Remus no pudo evitar sonreír ante eso.

—Prefiero algo que no grite Gryffindor. — Miró para otro lado para ocultar la sonrisa y no encender más la furia del patriarca.

—Pero debes admitir que logré combinar Gryffindor con estilo. Lo cual fue difícil. Tal vez pueda usarlos cuando Black o tú cumplan años. — Habló mientras apartaba los dos vestidos rojos con dorado y el vestido puramente rojo. Todos eran realmente adorables pero debía tener cuidado con el que elegían.

— ¿Qué tal este? — Señaló el de color durazno.

—Pasará completamente desapercibida. — El rubio frunció el ceño mientras lo apartaba, Remus negó con la cabeza.

—No es algo malo, Lucius, solo voy a llevarla conmigo a una reunión. Es un evento de caridad y solo me pareció buena idea llevarla.

Incluso podrías venir. — Lo invitó tentativamente antes de besar las manitos de la beba .

— ¿Un ex mortífago a un evento de caridad por la guerra? Por supuesto que nadie me quiere ahí. — Se burló ligeramente.

—Podrías ir como el padre de Draco, Narcissa va. — Narcissa iba a todas las galas, todavía no entendía porque pero se integraba rápido. Sabía que no podría caerle mal por siempre pero ahora se mantenía alejado de ella.

—Soy un Malfoy y como un Malfoy se de relaciones públicas. No soy una buena imagen y no es una buena estrategia que este ahí, estarán tus amigos, personas que lucharon en la guerra…— Enumeró mientras agarraba el vestido celeste y también lo ponía a un lado.

—Y otras que solo miraron y se inclinaron hacia el vencedor. No creo que sea tan malo que vayas, Lucy te extrañará. — Sentó a la pequeña en la cama sonriendo cuando ella se agarró de su brazo, Lucius suspiró.

—Remus, no es el momento para esto. Mantener mi perfil bajo es mi estrategia ahora. — Estiró su mano acariciando la mejilla de la bebé quien balbuceó "Ma".

—Bueno. — Remus suspiró agarrando uno de los moñitos y poniéndoselos a la nena, riendo cuando ella volvió a quitárselo.

—Entonces le pondré el celeste. — Alzó el delicado vestido, tenía pequeñas flores rosadas bordadas sobre la parte superior y en la cintura unas tres pequeñas flores de igual color rosa. La falda tenía varias capas y tenía patrones brillantes al final de esta.

Remus tuvo que admitir que era totalmente hermoso pero nunca había gastado tanta cantidad de dinero en ropa, no sabía si sería adecuado presentarla así ¿Tan ostentosa?

—Remus, peleaste una guerra. Estuviste del lado correcto todo el tiempo, pasaste una vida con bastante faltantes y difícil ¿Importa realmente si alguien cree que estás siendo egocéntrico? — Lucius suspiró como dudando, mirando hacia los vestidos más simples como pensando en ceder en eso.

—Veamos si ella se siente cómoda con él, si quiere quitárselo como el moño le pondremos otro ¿Si? — Negoció, al final iban a quedarse con lo que mejor le quedara a la pequeña pero luego volvió a mirar al vestido rojo. Era lo suficientemente oscuro para que no se sintiera tan Gryffindor, tal vez la próxima vez.

—Ella se ve bonita con moños. — Murmuró el mayor, Remus notó que lo estaba observando y le sonrió volviendo a mirar los vestidos rosados y luego a la bebé.

—No le gustan. — Le recordó con diversión.

—Le pondré un sombrerito entonces. — Lucius se sentó y desabrochó su camisa antes de atraer a la pequeña a él la cual se prendió enseguida bastante contenta de ser alimentada. Ambos habían notado que eso la ponía de buen humor y Remus pensó con diversión que era trampa utilizar ese truco para dejarla tranquila.

Miró hacia el omega notando de pronto que era la primera vez desde que Lucy nació que veía a Lucius amamantarla, siempre se escondía. Ladeó la cabeza con curiosidad notando la porción de piel blanca y la línea de su cuello, prefiriendo mirar hacia a otro lado.

Aunque eso era una buena noticia, quería decir que Lucius ya se estaba sintiendo mejor con su cuerpo y de nuevo su seguridad respecto a eso surgía.

Cuando Lucius la apartó la limpió con cuidado, Remus sonrió suavemente ante la escena.

—Vamos, vete a bañar o parecerá que en vez de tuya te la robaste. — Lo echó el omega con un rubor subiendo por su cuello, Remus rió dándole un pequeño beso en la frente a la beba quien palmeó su rostro.

—Ya voy. — Habló levantándose.

—Necesitas una buena actitud si vas a ir con ella, te elegí unas túnicas pero míralas. Si no las quieres llevar llévatela la que pensabas. — Lucius miró hacia otro lado mirando a la bebé.

—Bien. — Sonrió algo sorprendido y siguió el impulso de besar su mejilla antes de desaparecer tras la puerta del baño. Luego de asearse los elfos aparecieron con las decisiones de Lucius, no pudo evitar notar que la que pensaba usar era nueva y decente, el patriarca había elegido un guardarropas que era más caro.

Arqueó la ceja pensando como sabía exactamente su talla y negó con la cabeza eligiendo la más simple. Tal vez esta vez sí le daría el gusto solo para probar.

Cuando salió Lucy ya estaba vestida y con unos moñitos rosados en su cabellito, pero solo duró unos segundos antes de que la beba se quitara el adorno de la cabeza.

—Oh, amor. Dale el gusto a mamá. — Remus dijo volviéndole a poner los adornos.

— ¡Ma! — Rió la pequeña.

—No me llamen así que… agh, no sé ni para que me molesto. — Lucius rodó los ojos y Remus no pudo evitar reír, alzó a la beba poniendo de nuevo en su lugar el moño sonriendo al notar que no se lo quitaba. —Y aquí notamos quien es su padre favorito. — Se burló el rubio.

—Creo que ella es igual a ti, no le gustan cosas en su cabello. — La alzó con cuidado acariciando su rostro, al final Lucius le había puesto otro vestido rosado más claro, no tenía los brillos en la falda pero si pequeñas y bonitas flores, al igual que el pequeño "chal" transparente con bordes de flores rosas en conjunto de un lazo alrededor de la cintura.

Remus no pudo evitar sonreír al notar que Lucius había elegido el intermedio de lo que ambos querían.

—Insolente. — A pesar de lo que dijo el omega sonrió, Remus estiró su mano y acarició su mejilla.

—Pero tengo razón. — Murmuró bajo antes de abrazar a la pequeña más contra él quien los observaba absorta, no estaba tan acostumbrada a verlos interactuar entre si y se le hacía curioso.

—Estaré trabajando, no la pierdas de vista y vuelvan temprano. Ella debe respetar su horario de sueño. — Lucius les sonrió a ambos antes de besar la cabecita de la niña y luego la mejilla del alfa.

—Lucius, de su horario de sueño me encargo yo. — Remus se burló ligeramente sin querer irse todavía.

—Déjame sonar responsable una vez. — El patriarca negó con la cabeza.

—Lo eres, lo estamos haciendo bien. — murmuró, el rubio se inclinó ligeramente hacia él pero no se acercaron más, solo se quedaron a pocos centímetros disfrutando de la compañía.

Lucy miró a uno y luego al otro sin entender la atmosfera antes de tratar de agacharse.

—Sus zapatitos. — El patriarca se agachó para agarrar al zapatito perdido poniéndolo en el pie de la pequeña de nuevo.

—Me encargaré que no los pierda. — Prometió el licántropo dejando un beso suave en la mejilla del mayor, el omega lo miró sorprendido pero luego sonrió.

—Que la pasen bien. — Les deseó, podía notar que él también estaba dudando pero tampoco quería presionar a que los acompañara. Sabía cómo se sentía Lucius con respecto a su magia tan baja aun.

—Trata de portarte bien mientras no estamos ¿Bueno? — Murmuró divertido besando la frente del rubio antes de alejarse, acomodando a la pequeña en sus brazos para no arrugar el vestido.

—Haré lo que pueda ¿Remus? — Lo llamó, el castaño lo miró con curiosidad.

— ¿Si? — Preguntó.

—Te ves bien. — Remus miró hacia el patriarca sin poder evitar una pequeña sonrisa al notar que había empezado a acomodar los demás vestidos en su cama con rostro de circunstancias, pero con un rubor subiendo por su cuello.

—Gracias. — Murmuró antes de salir de la habitación sin poder evitar la sonrisa.


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Creo que a pesar que no pareció tan importante Lyall era necesario un apoyo más maduro para Rems además del alocado de Sirius que ya medio lo botó por andar con Sev XD

Segun lo que investigue no se sabe si su padre sigue vivo luego de la batalla o si conoce a Teddy, pero me imagino que su relacion luego de la guerra podria ser así.

Cada uno tenía sus cosas por sanar c':

Iba a terminar en otra escena más explosiva pero no terminaba más este cap y debí acortarlo porque debo hacer deberes XD



Gracias por comentar :D



Sarahi: Nunca he visto un recien nacido. A los unicos bebes que conozco los conoci cuando ya gateaban XD



Cristine Malfoy: Siete meses y ahí van avanzando. Será que ocurrirá algo que les de un zopapo y los ponga a decidir de una? e.e

Y si, Sirius ahora trata de enamorar a Sev de la pequeña XD


Piky: ¡Que alegria tenerte por aqui de nuevo! Gracias a ti por leer :D



AnaM1707: Oh! debe ser dificil. Nunca me he imaginado siendo madre, pero debe ser un proceso dificil.

Me alegra que hayas podido empatizar con el, aunque creo que en este dimos un salto de tiempo c':



Angeli Murasaki: ¡Gracias! ten una bonita semana :D Lucy parece unirlos mucho Ya esga hasta sorprendida de que se vean tan cercanos XD