Tarde bastante con este capítulo, lo siento. Estaba muy nerviosa y emocionada por él y aunque aun no estoy del todo satisfecha hice lo que pude :D

¡Gracias por leer!


Presentarla formalmente había terminado siendo bastante enredoso. Muchos amigos se acercaban a verla y había varias preguntas de por medio, pero le molestaba que personas que no conocía de nada trataran de acercarse como que si hubieran sido mejores amigos desde siempre.

Lucy se había puesto feliz por la atención y tiró el cabello de quienes pudo, trató de palmear lentes y quitar los aretes sin éxitos de las damas que la tenían en brazos.

Pero luego empezó a cansarse y a quitarse sus moñitos una vez más. Remus había salido al balcón pensando que realmente no había esperado obtener tanta atención pero por alguna razón todos pensaban que era ahijada de Harry.

Lucy ya estaba de bastante mal humor y se negaba a comer a pesar de que era su hora.

—Lo siento, no esperaba que todos trataran de sostenerte. Creo que verte en los brazos de Harry los volvió locos. — Habló mientras desaparecía la mamadera para mecerla mejor, haciendo que diera pequeños saltitos para animarla pero ella frunció el ceño.

—Paaaaaa. — Se quejó moviendo su puñito y apoyándose contra él. Remus suspiró y besó su cabecita deteniendo su caminata rápida por el balcón, aspiró sonriendo ligeramente al notar el aroma a leche y a bebé, pero estaba demasiado opacado por tantos perfumes que usaban las personas y que se lo habían ido pegando al tenerla en brazos.

— ¿Qué sucede? — La movió para apoyarla en su otro brazo antes de ver Andrómeda quien había salido seguramente a tomar aire. Narcissa y ella estaban en el lugar, era increíble la forma en la que la rubia ya había logrado mezclarse, seguramente ya teniendo un par de pretendientes importantes.

No le gustaba como la ex esposa de Lucius se estaba manejando así que prefería no cruzarse con ella, pero no tenía problemas con Andrómeda.

—Está de mal humor. — Reconoció mientras Lucy trataba de moverse, la tiró suavemente hacia arriba antes de atraparla sonriendo cuando ella al fin volvió a hacerlo.

—Oh, es una pena que sea la única bebé aquí, seguramente le gustaría jugar con otros bebés. — La mujer se acercó y Lucy la miró con curiosidad pero casi enseguida se presionó contra él, debía estar cansada de pasar de persona a persona.

—Ella conoce otros bebés, padre vive en un vecindario muggle pero… bueno, ella empezó con sus pequeños designios de magia y… no puede estar tanto tiempo. Realmente solo estaba esperando que Teddy crezca. — Admitió sintiéndose algo avergonzado, no había guarderías, los magos utilizaban a los elfos o niñeras.

—Ya tiene un mes. — Andrómeda sonrió y Remus asintió ligeramente viendo a su pequeña, había conocido al bebé de su amiga cuando visitó a los Weasley, a Lucy no le había llamado tanto la atención un bebé que solo dormía así que no podría decir que habían convivido.

Sabía lo importante que era acostumbrarse a su ritmo a la crianza, así que trataba de no ir de visita a menudo esperando ser invitado.

—Paaaa. — Volvió a quejarse alzando sus manitos.

—Tal vez debería llevarla a casa. — Suspiró sonriendo ligeramente, no se sentía cansado del todo pero estaba preocupado de que Lucy la estuviera pasando realmente mal.

—Los bebés suelen hacer eso, es muy nuevo para ella. Tal vez luego se acostumbre. — Andrómeda acarició la carita de la bebé quien dio varias respiraciones como que si fuera a llorar, Remus la acomodó nuevamente tratando de entretenerla.

— ¿Cómo hacen los Sangre pura para presentar a sus bebés? — Preguntó de pronto, recordando que Lucius había dicho que no había presentado a Draco así no más, así que debía ser con una gala parecida a esta.

—En realidad es normal que la reunión siga mientras los padres se van con el bebé, por eso se elige un segundo anfitrión. — Andrómeda sonrió ligeramente apoyando una mano sobre su brazo antes de volver hacia dentro del salón. Remus suspiró tratando de mecerla pero ella empezó a mover sus piecitos como tratando de quitarse los zapatitos.

No pudo evitar sonreír ante eso y besó su frente mientras se los quitaba para no hacerla enojar.

—Remus ¿Estás bien? — La voz de Sirius lo hizo voltear y se apoyó contra la barandilla mientras trataba de distraer a la pequeña con pequeños destellos luminosos que salían de sus dedos.

—Ya se hartó. — Y como dándole la razón, Lucy tiró su moñito lejos de ella.

—Wow, nunca había visto esta dulzura de mal humor. — Sirius dejó escapar una risa antes de agarrar el adorno y pasándoselo a Remus quien lo guardó en su bolsillo.

— ¡Paaaaa! — Gritó molesta mientras trataba de rodar entre sus brazos.

—La llevaré a casa ¿Dónde está Snape? — No pudo evitar preguntar mirando con curiosidad a Sirius, tratando de controlar a su pequeño remolino.

—Evitándome. — Sirius suspiró pasándose la mano por el cabello, Remus había notado que había venido solo pero creyó que Snape vendría más tarde. La –no- relación entre el pocionista y su amigo era realmente curiosa, lo sorprendía que pasaran tanto tiempo sin que nada se sobrepasara.

Aunque Sirius insistiendo en un bebé podría ser algo que había enfadado al Slytherin.

— ¿Por? — Arqueó la ceja alzando a Lucy para ponerla a su altura, besando su mejilla.

—Está cerca de su ciclo y pues decidió que era más seguro para él pasarlo encerrado en una habitación. Creo que tiene miedo de que lo embarace a propósito cuando este vulnerable o algo así. — No podía ver a Sirius por la posición pero no estaba seguro que Lucy aguantaría más el llanto si volvía a abrazarla.

—Ni siquiera le has pedido ser una pareja formal y le tiraste lo del bebé a la cara, usando a Lucy de carnada. — Le recordó sonriéndole a la bebé y moviéndola, ganándose una pequeña risita de ella lo que hizo que besara sus manitos.

— ¡Vivo con él! Es decir, está implícito. — Puso a la pequeña contra su cadera y volvió a mirar a su amigo con incredulidad.

—Sirius…— Lo regañó, sabía que no tenía derecho. Lucius y él habían pasado casi un año sin hablar de lo que tenían antes de que la marca se rompiera.

— ¿Tú crees que él crea que solo somos amigos sexuales o algo así? —

—Pues en realidad eso son hasta que decidan lo contrario. — Arqueó una ceja mientras alzaba a la bebé sobre su cabeza para distraerla, ella dio una pequeña sonrisa estirando sus manitos hacia su rostro y Remus aprovechó para besarle las manitos.

—Bueno, supongo que tendré que hablar directamente. — Sirius se apoyó contra la barandilla y Remus lo miró sin bajar a la beba.

—Mucha suerte. — Le deseó dándole una pequeña sonrisa, sacando su varita sosteniendo mejor a Lucy —Me voy antes de que se ponga a llorar. — No podía estar moviéndola tanto, podía marearse a pesar de que se divirtiera.

—Bien, sigue cuidado de tu pedacito de luna. — Sirius sonrió besando la mejilla de la pequeña quien sonrió un poco antes de bostezar.

—Adiós. — La abrazó más lamentando no poder seguir quedándose a escucharlo, pero sabía que Lucy empezaría a sentirse cada vez más enojada y no quería que se enfermara.

Se apareció en la casa pensando que luego le enviaría una lechuza a su amigo para saber qué tal le había ido.

—Guardaremos ese vestido y te bañaremos, luego te prepararé puré para comer. — respiró profundo tratando de averiguar dónde estaba el omega y sonrió ligeramente, se dirigió a la habitación sabiendo que ahí lo encontraría.


—Severus, necesitamos hablar. — Esperar a que los días del ciclo pasaran había sido difícil pero se había mantenido alejado respetando los deseos del ex profesor de pociones.

—Ya hemos "hablado" de esto. Y ya te dije que hacer pero sigues aquí rondando. — Le pocionista frunció el ceño antes de seguir cortando algunos ingredientes, Sirius no tenía idea de que hacía pero se mantenía a una buena distancia para dejar que siguiera con su trabajo.

—No hablo de eso, podemos olvidarnos del bebé por ahora. — El Gryffindor se apoyó su cadera contra la mesada mirando la espalda de su compañero, Severus ni siquiera volteó a mirarlo.

—No está mal que quieras niños y ya estás psicológicamente estable como para tenerlos. Te deseo mucha suerte. — Colocó el ingrediente en el caldero y sacó su varita empezando a revolverlo.

— ¿Qué es lo que tenemos? — Atacó directamente ganándose una mirada sobre el hombro así que solamente se irguió más devolviéndole la mirada al omega.

— ¿Disculpa? — Se burló ligeramente, arqueando una ceja.

—Nos acostamos cuando estás en celo, me tienes la suficiente confianza para eso. Incluso a veces lo hacemos fuera de este, vivo aquí y aún no me has pateado a la calle. — Sirius abrió un poco los brazos como para demostrar lo que acababa de decir. Ambos estaban en el nuevo laboratorio en la casa de Severus, uno donde no había podido entrar en un principio.

El pocionista resopló y siguió revolviendo.

—Black, no tenemos una relación. Puedes salir y tener hijos con quien gustes. — Sirius abrió la boca para refutar pero luego se quedó callado unos segundos antes de cambiar su pregunta.

— ¿Realmente nunca piensas en tener hijos? — Preguntó más por curiosidad.

—No pienso llevar un bebé en mí. —

—Entonces no estás en contra de criar uno, estás en contra de quedar encinta. — Murmuró más para sí, notó el hechizo para que la poción quedara estática y solamente después de eso el pocionista se volteó a mirarlo a la cara.

— ¿Por qué me dices esto? — Preguntó el Slytherin sin soltar su varita.

—Quiero tener una relación contigo. — Sirius expuso directamente, acercándose varios pasos.

—No. — Negó con la cabeza.

—Oh. — Se quedó quieto a solo dos pasos del otro y lo observó, sintiendo como su propia seguridad se desinflaba. — ¿Quieres que me vaya de tu casa? — Tanteó dándose cuenta que nunca había preguntado, Severus apoyó su varita en su otra mano mirándolo con neutralidad.

—Has lo que quieras. —

—Eso no es un sí. — Sirius arqueó una ceja.

—Dije que hicieras lo que quisieras. —

—Me quedaré entonces. —

—Bien. — Severus se volteó para seguir con la poción, Sirius notó enseguida que había dado por terminada por la conversación y dio una pequeña sonrisa.

No podía decir que no se encontraba sorprendido porque lo estaba, tanto de buena manera como la de la mala pero ahora solo quedaba trabajar con ello.

Aunque Remus tenía razón, no podía dar nada por hecho con el pocionista.


Había sido gracioso algunas teorías que se habían formado en la prensa, una de las principales era que Lucy podría ser una hija de Draco y Harry que él había adoptado.

Las sesiones seguían siendo intensas, tanto las individuales como las de pareja pero a pesar de que a veces parecía que todo explotaría habían logrado mantenerse en calma en casa.

Lucy seguía creciendo y ya gateaba un poco, sola.

Cuando recibió la invitación para una gala benéfica nuevamente había dudado, sobre todo porque era en la mansión Greengrass pero al final había sido convencido de ir a pesar de que su padre declinó la invitación. Todo se trataba de imagen, a pesar de todo, y aunque la guerra ya había pasado hace casi dos años aun debían tratar de demostrar que no todo se había desmoronado.

Había aprovechado una visita a un orfanato con Hermione para que Lucy interactuara con otros niños y había sido agradable, pero cada vez notaba más y más como parecía que Lucius se quedaba atrás en cuanto a lo público. Lucy parecía notarlo y, aunque se divertía, siempre terminaba llorando por Lucius luego de un par de horas.

Apartarlo así no le parecía bien pero a pesar de las invitaciones el patriarca seguía declinando una y otra vez.

Aunque tal vez salir de su casa le estaba haciendo bien, tal vez luego de la guerra se había encerrado demasiado en su vida y en armarla como para ver nada más. Había donado al orfanato y se había hecho cargo de varias cosas más, pero dentro de todo parecía que la guerra solo era un viejo recuerdo. Hermione era la más metida en crear orfanatos, centros de ayuda y cómo hacerlo, él la había apoyado económicamente en cuanto pudo pero no se había metido de lleno. Se sentía algo culpable por ello pero a veces no estaba mal querer dejar de preocuparse por tantas cosas.

—Me gustaría que nos acompañaras esta vez. — Estaba sentado sobre un mantel de campo sobre el pasto, teniendo a la pequeña sentada y jugando con algunos juguetes. Lucius estaba en una silla cercana, con algunas cartas abiertas y llenando papeles, estando bien resguardado en la sombra.

El patriarca levantó la mirada y suspiró, el licántropo conocía demasiado bien esa expresión que le decía que no quería abrir el tema de nuevo.

—Remus. — Su tono fue solo un poco duro, como diciendo que ya lo habían hablado con anterioridad. El castaño le pasó otro cubo a Lucy quien sonrió contenta, en esas semanas su cabellito había ido creciendo y ya podían notarse los pequeños rizos rubios, además de sus ojos color miel.

—A Lucy y a Draco le gustaría, además puedes pasar más desapercibido. En todo caso, todos creerán que vas por Draco. — La pequeña estaba viviendo nuevas cosas y sentía bastante la ausencia de Lucius en ellas, entendía que era su estrategia actual pero le parecía que estaba siendo demasiado duro consigo mismo.

¿Realmente importaba una imagen si Lucy era feliz? No quería traer malas miradas hacia la pequeña, pero los periódicos siempre salían con rumores estúpidos, estaba seguro que las personas se concentrarían más en los muchachos que en el otro padre de la beba.

—Pero aun así…— Lucius frunció el ceño dejando la pluma en el tintero.

—Desde que Lucy nació te has encerrado un poco aquí. Te encargas todo desde casa y… bueno, tu magia mejorara en algún momento. Sé quién fuiste, pero tal vez podría dar una imagen más pacífica de ti si fueras a acompañar a tu hijo. — Trató de insistir.

— ¿Cuándo es? — El patriarca preguntó agarrando de nuevo la pluma, su rostro mostraba indiferencia pero Remus podía notar que lo estaba escuchando.

—El viernes. —

—Lo consideraré. — Sabía que esa respuesta era casi un sí lo que lo hizo sonreír, pero tuvo que volver a prestar atención a la rubiecita cuando notó que estaba tratando de alejarse gateando. —Ey. — Rió divertido mientras la agarraba y la sentaba.

Notó la pequeña sonrisa del mayor y pensó que debía conseguir una cámara.


Lucy había estado bastante tranquila, dejando que le pusieran el vestido y los moñitos sobre su cabellito ya más largo. Tal vez el hecho de que hubieran jugado todo el día había logrado cansarla lo suficiente como para solo apoyarse en él.

Remus no estaba seguro de llevarla pero al final se había decidido, Tonks todavía no llevaría a Teddy a esas galas pero tal vez pronto lo haría y los pequeños podrían jugar.

Lucius se había puesto una túnica negra, guardando su varita en su bolsillo en vez de en el bastón porque a pesar de no tener magia prefería dar la imagen de que sí. Remus no pudo evitar mirarlo con curiosidad, la túnica enmarcaba bien su figura y hacía bastante tiempo que no lo veía vestido como para salir a un lugar importante sin los trajes muggles.

—Te ves elegante. — Se contuvo de decir otra cosa sonriéndole cuando Lucius lo miró a través del espejo.

—Gracias, igual tú. — El patriarca parecía bastante orgulloso de cómo se veía y se ató el cabello con un lazo gris.

— ¿Con aparición o la red floo? — Preguntó antes de alzar a la pequeña quien estaba sentada en la cama mirando todo con curiosidad, Remus le quitó con cuidado el cubo para evitar que siguiera chupándolo.

—Yo por la red Floo, ustedes por aparición. — Lucius respondió acercándose y besando la mejilla de la beba. Remus suspiró.

— ¿Vienes con nosotros y nos ignoraras toda la velada? — Arqueó una ceja sonriendo un poco, realmente ese no había sido lo que había planeado. Sabía que no podían verse tan juntos, pero luego de haber ido a la boda de Harry y Draco como pareja ¿Era realmente necesario hacer como que si no se conocieran? Aunque habría más gente y muchos de ellos serían del ministerio.

—Podré sostener a Lucy si Draco me la pasa. — Habló el rubio antes de dejar un beso en su mejilla, el castaño sonrió ligeramente ante el gesto.

— ¿No estás llevando la distancia demasiado lejos?

—Hubo rumores de nosotros antes. — Oh, los recordaba. Pero la ausencia de Lucius en público había logrado acallar todo, estaba seguro que la mayoría creía que el patriarca estaba en prisión domiciliaria o algo así.

—Creo que te preocupas demasiado, pero está bien. Probemos qué tal va con tu presencia ahí y luego podremos hacerlo más normal. Sabes que las personas no siempre están prestándome atención ¿Verdad?

—Empezaran a hacerlo si te ven muy cercano a un ex mortífago que por casualidad tiene el mismo tono de cabello y piel que tu bebé. — Lucius lo miró como que si fuera obvio y decidió que ceder no estaría mal, era la primera vez que aceptaba de todos modos.

—Está bien. —

Llegar por separado se había sentido extraño, había notado como Lucius supo cómo mezclarse y prácticamente desaparecer. Sabía con quienes hablar y a quienes evitar.

Notó casi enseguida que se ponía nervioso cada vez que lo perdía de vista.

¿Era por qué el rubio no tenía magia? No podía concentrarse demasiado en las conversaciones, la luna llena estaba cerca pero sin la unión no debería haber ningún problema.

Cuando Draco se llevó a Lucy todo empeoró.

Se sentía alerta y como que si tuviera que atacar en cualquier momento, ni siquiera lo había tranquilizado ver a Lucius cargando a la pequeña. Quería acercarse.

Se sentía demasiado estresado, incluso aunque se había alejado de Lucius seguía sintiendo su instinto a flor de piel. Tomó rápidamente la poción matalobos que había traído solo por las dudas, para controlar al lobo que parecía rasguñar en su pecho antes de acercarse a hablar con Minerva.

Había mucha gente que no conocía pero podría estabilizarse pronto.

Trató de prestar atención y miró de reojo el lugar, notando que ambos rubios se habían alejado demasiado. Clavó sus uñas en su palma tratando de calmarse y se despidió de Minerva con la intención de salir a tomar aire.

Pero cuando se estaba dirigiendo a las puertas que daban el balcón notó a una persona que se veía exactamente igual a otro que había visto hacía poco pero su aroma no era el mismo. Frunció el ceño y clavó su mirada en ese hombre tratando de entender.

Y fue en ese momento cuando la primera maldición fue lanzada.


Fue todo demasiado rápido y su primer instinto fue abrazar más a la niña y correr, no conocía tan bien la mansión Greengrass como le gustaría pero se había deslizado por detrás de una puerta y había empezado a caminar por los pasillos.

Se había alejado todo lo posible, demasiado asustado de no poder proteger a la pequeña.

Si se la hubiera dejado a Remus, si él la tuviera en brazos estaría más protegida que por él que ni siquiera podía hacer un hechizo de limpieza decente. Solo podía esconderse hasta que todo terminara y…

—Lucius Malfoy, que alegría verte. Aunque es algo… inesperado. — Se quedó quieto solo unos segundos antes de darse vuelta sacando su varita, escondiendo lo más posible a la niña contra su pecho.

Sabía que no podía realizar ningún hechizo decente pero ellos no sabían eso, necesitaba hacerle creer que no lo hechizaba porque no quería no porque no pudiera.

—Lestrange. — Lo miró con desdén, Azkaban lo había consumido por segunda vez. Ya no había dementores pero seguía siendo un lugar que cualquier persona querría evitar.

El hombre sonrió horriblemente.

— ¡Me sorprende que estés aquí! Pero siempre has sido una serpiente viscosa, saliendo adelante aunque tengas negar a tu señor.

El dinero mueve montañas ¿No? Esa es la única razón por la que estás fuera y por la que estás aquí. — Sonrió de una manera burlona con un tono que le recordó a Bellatrix, se mantuvo quieto a pesar de que el mortífago se acercó varios pasos aun con su varita alzada.

Necesitaba pensar, necesitaba un plan. No obtendría ayuda ahí, no podía esperarla cuando había una batalla en el salón. Tal vez no debió haberse alejado, tal vez había sido una mala estrategia ¿Pero quién pensaría que ellos lograrían ubicarlo?

Tal vez por sus malditas feromonas que estaban demasiado descontroladas por el miedo y la protección de la pequeña.

—Tú deberías estar en Azkaban. — Lucius sonrió con burla, sin demostrar el pánico que sentía mientras apegaba más a su bebé a su cuerpo, tratando de ocultarla de la vista lo más posible.

—Igual que tú. Querido cuñado… siempre te has ido por lo más fácil ¿Verdad? — Se burló Lestrange antes de reír de una manera histérica.

—Ma. — Murmuró Lucy asustada haciendo que el alfa se callara abruptamente, Lucius notó como los ojos del hombre se escurecían.

— ¡Oh! ¡Así que no fue el dinero! ¡Fue tu bonito trasero de omega lo que te salvó esta vez! ¿Con qué maldito mestizo o sangre sucia de la orden te emparejaste? Nunca creí que llegarías tan bajo, que decepción.

Pero hagamos esto fácil, porque siempre prefieres lo fácil ¿No? Por los viejos tiempos.

No necesitas pelear contra mí, no necesitamos esto. Solo entrégame a la pequeña y ya está ¡Estoy seguro que podrás inventar una historia decente y quedar como la víctima, como siempre! — Sonrió estirando su otra mano como que si realmente esperara que él lo hiciera.

Lucius no pudo evitar gruñir a pesar de la desventaja.

—Ella es la hija de un mortífago, no le interesa a nadie. — Trató de sonar frío mientras su expresión solo mostraba desaprobación.

— ¿De verdad? Porque conozco esa carita y salió en el Profeta… en conjunto de Potter y sus amigos ¡Debiste haber usado a alguien de su círculo cercano! Pero ya que tu muchacho se casó con Potter supongo que no señalaste al mismo hombre…— No debió haberla dejado salir en los medios ¡Diablos! ¿Por qué la habían expuesto así? Como que si el mundo mágico fuera un lugar seguro. — ¡Qué inteligentes que son! Solo abriendo sus bonitas piernas para el vencedor.

Como solía hacerse antes con los omegas ¿Verdad? — Pero de pronto su rostro se mostró más tranquilo, su sonrisa se volvió casi consoladora lo que hizo que el omega se sorprendiera. —No seas tonto, Lucius. Si realmente quisieras arriesgarte ya estarías atacándome. Creo que nosotros dos sabemos que ella no te importa, se verá mal que la pierdas ¿Verdad? Pero podría hechizarte algunas veces y podrías fingir que no quisiste, estoy seguro que puedes actuar algunas lágrimas.

Tu vida sigue siendo más importante, Lucius. Así que no te hagas el rogar. —

Necesitaba tiempo, no podría seguir haciendo de cuenta de que podía resistirse. No podía pelear con ella en brazos, no podía hechizarlo de ninguna manera, no podía darse vuelta y correr porque sería alcanzado. No podía perderla, no de nuevo.

No debió haber venido a la gala, sabía que era mala idea. Si él no hubiera venido Remus la tendría en brazos ahora, ella estaría a salvo.

¿Por qué pensó que estaría bien exponerse así sin magia? ¡Él era mejor que eso!

—Eres más que un bonito omega para ser follado, Lucius. Nunca te interesó nada de los omegas, eres un patriarca, un mago. Ella representa toda tu debilidad… Sé que tal vez duela, pero nunca has escuchado a tu parte omega. — Habló casi con cariño lo que hizo que un escalofrío lo recorriera, sintió ganas de retroceder pero no lo hizo. Lestrange frunció el ceño y olfateó descaradamente haciendo que estomago se sintiera más pesado. — No debes tener magia ¿Cierto? Puedo oler tu miedo.

Oh, parece que pagaste bastante caro tu libertad. — Sonrió de forma enferma acercándose con mucha más seguridad.

— ¡Púdrete! — Y fue solo un momento, el otro levantó su varita con el hechizo bien conocido y la pequeña empezó a llorar creando una pequeña explosión de luz con magia pero fue lo único que necesitó. Agarró el pequeño moñito de la pequeña abrazándola más contra sí. —El nido. — Y el traslador los hizo desaparecer.

Sintió sus piernas temblar sintiendo el nudo en la garganta, apenas pudo dar unos pasos antes de sentarse en el suelo abrazando a la desconsolada bebé contra su pecho. Había sido tonto y un idiota, olvidando el traslador de emergencia.

Sentía que le costaba respirar, las paredes parecían estar cerrándose y a pesar de que olía hogar no podía sentirse seguro.

Draco, Remus, Narcissa. Él debía…

— ¡Maaaaa! — Lucy gritó escondiéndose en él y Lucius la abrazó con fuerza sintiendo sus propias lágrimas. No podía dejar de temblar.

Estaban bien, estaban bien.

— ¡Paaaa! — Escucharla llorar así solo hizo que se le estrujara el corazón.

—Papá estará bien. — Trató de prometer mientras la mecía, no podía volver ni ayudar, no era alguien útil sin magia. Se volvería un objetivo que daría algo más que cuidar.

Remus estaría bien, Draco estaría bien.

Solo desearía ser más fuerte, más poderoso, más de ayuda.

Besó las manitos de la pequeña tratando de tranquilizarse a sí mismo, sintiendo que los minutos pasaban lentos y el silencio no ayudaba en lo absoluto. La duda y el miedo seguían asentándose.

Debían ser solo un par de ex mortífagos, no serían nada para un ejército que le ganó a Voldemort, a pesar de que habían estado desprevenidos.

Sería tonto morir en una batalla de venganza cuando habían ganado una guerra.

No supo cuánto tiempo se quedó acurrucado en esa esquina calmando a la bebé cuando un Patronus apareció, era un lobo bien definido que se les acercó. Lucius estiró su mano y apenas lo rozó sintiendo de pronto el alivio inundarlo, era tan corpóreo que podía sentir el poder irradiarlo.

Siempre había sido tan poderoso.

Trató de decir algo pero apenas terminó el mensaje se levantó, sin importarle estar echo un desastre y usó la red flú.

— ¡No puede visitarlo si no es familiar! — Fue detenido casi enseguida por una sanadora pero Lucius mostró a la bebé que sollozaba bajito.

— ¡Ella es su hija! ¡Así que nos va dejar pasar, maldita sea! — Alzó su voz sin poder evitarlo, mirándola con furia. Los medimagos se miraron entre sí antes de dejarlo y él solo se apuró hacia la puerta sintiendo su corazón latir demasiado fuerte.

Esperaba que no fuera nada grave, por Merlín, por favor.

Incluso cuando solo había visto el Patronus no podía evitar dudar deteniéndose frente a la puerta al fin. Respiró profundo y la abrió abruptamente.


Remus bajó la mirada sintiendo un cumulo de emociones.

Había sentido cuando todo se calmó que el traslador había sido utilizado y trató de calmarse, trató de respirar y no sentirse un idiota por no haber seguido buscando. A pesar de que su brazo izquierdo que sangraba por una maldición se ocupó de hacer su Patronus esta vez sin difuminarlo ni un poco sintiendo que la adrenalina aun corría por su sistema porque no podía sentir dolor.

Había habido heridos, pero nadie estaba muerto o grave. El ataque había sido tan rápido como poco letal, siendo atrapado dos de ellos pero sabían que había más. Seguramente serían interrogados pero era posible que no tuvieran mucha información.

Había visto a uno apuntando directo a Harry y, a pesar de todo, no había podido evitar correr a ayudarlo. Y luego no había podido bajar la guardia ni moverse muchos metros de su lugar, habían estado prácticamente rodeados.

Fue atendido muy rápido, dándole pociones de horrible sabor antes de limpiar y vendar la herida, solo estaba en el hospital por observación.

Su pecho dolía.

Él había corrido hacia Harry.

Lo había hecho sin pensar. Solo había sido una reacción y luego no pudo moverse, pero si hubiera seguido, si hubiera…

Él ya había logrado obtener el rastro del omega en ese momento, solo era cuestión de seguir.

— ¡Remus! — Alzó la mirada sorprendido al ver al patriarca entrar con la bebé en brazos, no pudo evitar respirar profundo para verificar que no hubiera sangre sintiéndose más tranquilo al notar que estaban bien.

—Paaaaa— Lucy sollozó con fuerza estirando sus bracitos, Lucius la acercó sentándose a su lado y poniéndola sobre la camilla. Remus la alzó como pudo con un brazo abrazándola contra su pecho cerrando los ojos con algo de fuerza.

Los había dejado solos.

—Bien, lección para mi ¡No quitarte a la bebé de los brazos porque si no tienes tendencias suicidas! — Lucius lo miró con furia unos momentos y él solo se encogió un poco, pero enseguida la expresión del patriarca cambió a una más abatida acercándose nuevamente y apoyando su mano en su hombro. — ¿Cómo podría… sin ti…?— Murmuró y Remus no lo entendió.

Debería estar más molesto que preocupado, por Merlín.

Lucius ni siquiera podía hacer un hechizo de defensa decente con su nivel de magia actual.

—Yo…— Trató de decir algo pero su voz sonó ahogada.

—Está bien, estamos bien ¡Ni siquiera podía volver! Yo no era útil en ese momento. — Lucius apretó los puños negando con la cabeza, alejándose. Podía notar ese pequeño temblor en sus manos, las mejillas aún húmedas y eso solo acrecentó su culpa.

—Lucius. — Trató de estirar su brazo lastimado e hizo una mueca sin poder alcanzar la mano del patriarca como le gustaría pero el intento pareció calmarlo. El rubio se sentó a su lado y se acurrucó contra su costado acariciando ligeramente la venda.

—Estás bien, realmente estás bien. — Murmuró el rubio por lo bajo, como tratando de calmarse y volver a su serenidad que había perdido totalmente.

¿Por qué no estaba molesto con él?

No se atrevió a decir nada y acunó más a la pequeña contra él dejando que Lucius se apoyara, sintiendo un nudo en la garganta. Quería decir algo pero también sabía que no era el lugar.


Pudo salir del hospital recién a la mañana siguiente, habiendo tenido visitas "ilegales" de bastantes personas pero Lucy no había querido despegarse de él. Lucius también se había quedado, leyendo un libro sobre una silla mientras dejaba que sus amigos conversaran con él, manteniendo una expresión neutral en todo momento.

No entendía porque el patriarca estaba tan tranquilo.

Apenas volvieron a casa Draco y Harry se habían llevado a la bebé para "quitarle el susto", por lo tanto decidieron ir a juguetería dejándolos solos nuevamente.

Ninguno de los dos dijo nada, se asearon por separado y luego fueron a la cama, sentándose cada uno de un lado. Ambos se recostaron quedando en distintos lados, dejando que sus pies medio tocaran el suelo. Remus notó que su mano derecha estaba a pocos centímetros de la del patriarca, podía sentir el peso del otro del otro lado de la cama y el suave aroma a omega.

Quería estirar un poco sus dedos y rozar los del mayor pero se detuvo sabiendo que no tendría fuerzas para hablar si lo hacía.

—Lo siento. — Al escuchar al patriarca decirlo se tensó, dejó que sus dedos se tocaran más y trató de tranquilizarse. No había esperado que el otro empezara una conversación, había pensado que tendría que ser el primero en hablar porque después de todo él era quien debía dar una explicación.

—No hiciste nada malo ayer. — No se incorporó, el tono del patriarca era bajo y cuidadoso, pero podía notar que también estaba tenso. No sabía si Lucius solo estaba así por la preocupación o porque estaba enojado, apenas podía descifrar los aromas del omega, por los nervios que aún sentía ya que tenía potenciado su instinto de protección por lo cual estaba más enfocado en notar un aroma extraño.

—Alejarme, me pareció una buena idea en el momento pero al final no lo fue. — Murmuró al fin Lucius luego de varios segundos de silencio, y a pesar de que en un principio se escuchó neutral el ligero temblor en lo último había sido bastante perceptible.

Remus pensó en que responderle sintiéndose de pronto casi ahogado, él no debería ser el que se disculpara ¡Maldición! ¿Quién pensaría que eso sucedería cuando al fin logra que salga?

Pensó por un momento en sentarse para mirar al rubio pero no lo hizo. Cerró los ojos respirando profundo.

La sanadora se lo había marcado varias veces pero él no había entendido.

Siempre decía "Casi la pierdo" y no había logrado comprender porque ella se lo señalaba.

—No tienes por qué disculparte, no fue tu culpa. — Trató de que la voz no le temblara así que se quedó callado unos segundos sintiendo el nudo en la garganta cuando sus dedos se entrelazaron más, casi sosteniéndose. —Hiciste lo mejor que pudiste, ambos están a salvo. — No sabía cómo expresarlo pero sentir la relajación del mayor lo hizo calmarse un poco más.

Aún estaban asustados por lo que había pasado, había sido solo un momento y cualquier pudo haber muerto.

— ¿Sabes? — Se obligó a volver a hablar —Olvidé que no solo era mi bebé, no solo yo estaba por perderla.

He estado enojado por tanto tiempo y… hice exactamente lo que no quería, dar vueltas.

No solo estaba enojado contigo, no solo se trataba de eso. Estaba muy asustado, cuando casi la perdimos yo… Fue como volver a cuando Lily y James pero peor, perdí una parte importante de mi vida en ese momento y estaba sucediendo de nuevo.

Te pedí que aceptaras todo tan rápido y que te acomodaras, cuando ni siquiera se lo había dicho a mi padre porque estaba asustado. Asustado de su reacción al saber que era tú, exactamente tan asustado como lo estabas por querer a alguien como yo.

Tal vez mi enojo tuvo razón en un principio pero luego te hice más y más culpable, y de pronto te hice culpable de todo lo malo que había en mi vida.

Miré cada error tuyo como que si no pudieras cometerlos, me enojé cuando dudaste de cómo tratar a Lucy frente a mi padre cuando yo le había ocultado su existencia por meses.— Pasó un brazo sobre sus ojos respirando profundo varias veces.

Nuestra, siempre había sido nuestra. Nunca solo suya.

Y era casi increíble como lo había olvidado.

—Remus. — Notó por el movimiento del colchón que el omega se había sentado, quitó su brazo pero mantuvo sus ojos cerrados sintiendo algunos mechones de cabello haciéndole cosquillas en su rostro así que supuso que el mayor se había inclinado sobre él. Tuvo ganas de solplarlos pero no lo hizo.

—Estaba asustado de perderla.

No digo que no necesitábamos una pausa, la necesitábamos. Pero no tenías por qué soportar ese peso tu solo. — Abrió los ojos tratando de que su voz no temblara y alzó su mano acariciando la mejilla del rubio, mirando los ojos grises con algo de tristeza.

Estaban bien, pero no gracias a él.

—Tenías razón de estar enojado. — Lucius murmuró suavemente.

—Sí, pero te dije que me hubiera ido si la hubieras perdido.

Como que si ella fuera lo único que me importaba de ti, como que si solo fueras…

Y solo me enojé contigo cuando a la primera oportunidad hice exactamente lo que tú hiciste. — Y eso también dolía, tal vez por eso estaba enojado consigo mismo y había por fin entendido que era lo que sentía.

Se sentía asustado y esa sensación se clavaba y no quería irse.

Como que si aún estuviera de luto por algo que no sucedió.

—Sabías que tenía el traslador. — Ni siquiera lo había recordado en ese momento.

— ¡Sabía que no tenías magia! ¡Joder! Yo… quise buscarte. Pero cuando lo vi en peligro yo…

Y no quiere decir que prefiero a Harry sobre ustedes. No quería perder a nadie. — Se levantó sentándose y apoyando una de sus manos en la cama, girando un poco para que pudieran quedar frente a frente.

—Estamos bien. — Le recordó, Remus apoyó su frente en la de él abrazándolo por la cintura con su brazo sano, haciéndolo sentarse más sobre la cama dejando los zapatos caer al suelo.

— ¿Y si no? Parecías tan alegre de verme bien en vez de enojarte porque casi mataron a nuestra hija porque no pude decidir enseguida.

Debiste haberte sentido tan asustado como yo cuando pasó. — Sabía que podía sonar un poco desesperado pero todo podría haber terminado tan mal, solo porque simplemente no pudo darse vuelta y seguir su camino.

Sabía que Harry no necesitaba protección, sabía que él le había ganado a Voldemort y aun así… No había podido ser capaz de dejarlo solo.

—No es lo mismo. — Cerró los ojos al escucharlo dando el tiempo para respirar, el aroma suave lo tranquilizaba y la sensación a hogar lo llenaba de nuevo.

Todo estaba bien, todos estaban a salvo.

Nadie había salido herido.

No, seguramente no era lo mismo, tal vez las situaciones no podían ser comparadas pero había ocurrido otra vez. De nuevo todo había parecido estar bien para que luego todo se derrumbara.

—Lo siento. — Se había sentido tan celoso de Narcissa, tan fastidiado con ella sin ninguna razón. Y Draco le importaba, realmente le importaba, pero lo había hecho menos una vez que la bebé apareció en su vida.

Sí, había sido una mala acción los que casi los llevó a perderla. Habían necesitado tiempo, bastante tiempo entre los dos para sanar por separado y para arreglar cosas que habían preferido ocultar tras una cortina. A pesar de vivir juntos la vida de ambos se había vuelto bastante paralela, teniendo como una única unión a la bebé y a sentimientos pasados que no sabían si seguían ahí.

—No tienes que disculparte, tal vez ninguno de los dos debería esta vez. — Lucius sonrió ligeramente, Remus abrió los ojos para mirarlo. —Esta vez no fue culpa de nadie. —

— ¿Y lo dice el más rencoroso de Londres? — No pudo evitar sonreír un poco.

—Puedo hacer una excepción por ti. — Remus dejó escapar una pequeña risa pero luego no pudo evitar la mueca de dolor llevándose la mano a su hombro. —Deberíamos cambiar la venda. — Señaló el rubio antes de levantarse, trayendo rápidamente lo necesario.

Ambos se miraron sin saber cómo acomodarse, el licántropo se quitó la camisa y Lucius se sentó a horcajadas en sus piernas antes de empezar a quitar la venda. La herida aún se veía algo mal así que aplicó el ungüento suavemente con un pañuelo antes de volver a vendar, ambos respiraban de forma acompasada y sus feromonas estaban en la habitación.

Lucius apoyó su frente en la de él poniendo sus manos suavemente en su pecho, cerrando los ojos, Remus acarició su espalda con su mano sana disfrutando de la compañía.

—También me asusté. — Murmuró el rubio muy bajo. —Yo… Solo podía dar una imagen, como que si decidiera no atacarlo y no que no podía.

Estaba pensando tan rápido y él no dejaba de hablar.

Recordé el traslador después, cuando Lucy trató de quitarse su moño. — El castaño apoyó su mano en su costado atrayéndolo un poco más hacia él.

—Lo siento, yo debí…— Pero no pudo terminar la frase.

—No. No tenías por qué llegar ni tenías porque hacerlo cuando me pelee con Greengrass hace tanto tiempo.

Había una lucha en el salón, Remus.

No hay nada que perdonar así que no te martirices con lo que sucedió. No te en un vaso de agua, no necesitamos esta culpa tras culpa y seguir en ese círculo.

¿Quieres intentarlo de nuevo? — La seguridad estaba en cada una de las palabras del patriarca.

— ¿De nuevo? — No pudo evitar preguntar, no había esperado esa reacción tan tranquila, tal vez pensó que se enojaría o que le reprendería de otra manera.

Lucius siempre era fácil de molestar y era rencoroso.

—Si realmente estás bien con eso. — Y sabía todo lo que quería decir esa frase.

Sin rencores por cómo habían empezado ni como se habían usado mutuamente, sin sentirse mal aún por el enlace roto y por cómo se habían separado, sabiendo que debían dejar de ponerse uno contra otro para superar la casi perdida.

Siempre sería parte de su –mala- historia.

Pero también estaban las partes buenas, se habían querido mucho a pesar de todo, a pesar de pelear con esos sentimientos o negarlos o incluso ignorar que estuvieran ahí.

No podían construir castillos en un piso de arena por lo que tendrían que hacer una base más fuerte.

Y si no estaba dispuesto a superar, entonces no debía aceptar.


—Maaaaa— Lucy volvió a removerse sin hacer caso al décimo juguete brilloso que ponían frente a ella, dio un manotazo haciendo un puchero tratando de bajar de los brazos de Draco.

—Oh, vamos. Te gusta lo plateado, princesa, vamos. — Harry agitó de nuevo el juguete haciendo que de este salieran pequeñas chispas inofensivas pero solo logró que la niña arrugara más su carita.

— ¡Paaaaa! — Gritó pataleando.

—Tus padres ahora deben conversar así que serás una buena señorita y te comportaras. Así no se porta una Malfoy. — Draco la agarró firmemente con sus manos, mirando directo a sus ojos con expresión seria pero Lucy solo abrió más lo ojos antes de empezar a llorar.

— ¡Draco! ¡Por Merlín! — Reclamó Harry mientras se la quitaba haciendo que ella llorara más al cambiar de brazos de esa forma.

— ¡Tú la pusiste de mal humor primero! — El rubio se cruzó de brazos pero luego suspiró acariciando la mejilla de la beba quien solo lloró más fuerte.

—Llevémosla a casa, no tiene ganas de pasear. — Harry suspiró poniéndola sobre su hombro ganándose algunos pequeños golpes en su espalda por la pequeña que no dejaba de moverse.

—Vamos con Lyall, si él no sabe qué hacer entonces ahí si volvemos. — Draco hizo una pequeña mueca acariciando los ricitos de su hermana. Siempre era bastante bien portada y nunca la había visto haciendo escándalo, pero tal vez lo que ocurrió en la gala había sido demasiado para ella.

—Bien, vamos. — Harry la sostuvo mejor en sus brazos notando como los sollozos se volvían hipidos, seguramente Lucy se estaba calmando al notar que se iban. Llegaron al lugar de aparición más cercano y aparecieron cerca de la casa del abuelo de Lucy, estuvieron a punto de tocar cuando la lechuza de Harry apareció, Draco agarró a su hermana nuevamente mientras rodaba los ojos.

—Harry, estamos en un barrio muggle. — Miró a su alrededor, era bastante temprano y estaba fresco, no parecía haber nadie en los jardines husmeando que hacían dos jóvenes con una bebé llorona frente a la puerta del más reciente vecino.

—Lo sé. — Harry suspiró leyendo la carta antes de hacer una mueca, se acercó a Draco nuevamente dándole un besito en los labios y luego besando el cabello de la pequeña. —Tengo que irme.

—Espera ¿¡Qué!? — Reclamó el rubio indignado e incrédulo.

— ¡Cuida a la bebé con Lyall, luego vuelvo! — Se despidió el Gryffindor antes de correr.

— ¡Potter, dime de que se trata! — Pero su reclamo se perdió cuando el chico de lentes salió de su vista, frunció el ceño aún bastante sorprendido e intercambió miradas con su pequeña hermana quien empezó a reír. —Te burlas de mis desgracias. — Sonrió antes de besar la frente de la pequeña y tocar el timbre.

Maldito Harry, luego se lo pagaría.



¡Gracias por leer! La parejita ya tratando de lidiar con la bebé XD


Angeli Murasaki: Lucy necesita con quien jugarAunque creo que es bueno que la venganza se fuera XD


JohaMalfoyCullenLightwoodBane; ¡Besos! :DSi, se ve que van mejorando :D aunque aquí algo los obligó a hacerlo de frente XD


AnaM1707: A mi tambien me encantó Lucius se zorrito


Cristine Malfoy: Me alegra que te encante


Alexpotter: Lucy es un amor :'3


Piky: Pensé en hacerlo un lobo también, pero me quedó lo de zorrito dando vuelta y quedó. Y si, al lobo no le van ni le vienen los problemas de magos y solo el tamaño lo paró XDLyall fue una puerta que deje abierta hacía mucho tiempo, por si se daba en el futuro y se dio. Es más neutral que todos.Samanta esta vez no apareció pero pronto lo hará. Creo que era importante que fueran a terapia porque incluso por fuera de su relacion vivieron circunstancias fuertes que debían hablar y sanar.Remus se pasó con algunos pensamientos pero se dio cuenta al menos ahora.Me alegra que te haya gustado :D¡Besos!