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Habían hablado mucho en las sesiones, problemas a los cuales no se habrían enfrentados solos y habían resuelto otros cada uno por su lado. Lucy siempre había sido una razón para mantenerse tranquilos, pero la intimidad que tenían cuando las sesiones terminaban y solo se sentaban uno al lado del otro no se los quitaba a nadie.
Recordaba esa sensación, la sensación de tranquilidad que inundaba como que si decir las cosas en voz alta sacara un peso de encima. Al igual que la reconfortante sensación de una ligera caricia en sus dedos, o solo apoyarse contra si cuando se sentían demasiado cansados.
Había pasado casi un año desde que todo se había fracturado, habían construido un castillo sobre arena y se les había derrumbado ante la primera ola que lo alcanzó.
Tenían una familia y sabía que eso no se acabaría sin importar la respuesta.
No se sentía acorralado como pensó que se sentiría hablar de eso directamente, podía notar la tranquilidad en el otro y eso lo relajaba también.
"¿Te quedas porque es fácil?"
No tendría la misma respuesta que la primera vez.
—Sí. — Sí, porque podía soltar las cosas que le habían dolido, podía aceptar los errores de ambos y podía permitirse volver a comenzar en otra página.
Ambos habían estado asustados pero Lucius lo externaba mordiendo la mano que trataba de ayudarlo y él con la indiferencia.
No siempre sería fácil. Podría no funcionar en un futuro pero realmente no importaba, saldrían adelante. El mundo seguiría girando y seguirían tratando de ser los mejores padres.
Miró directamente a los ojos grises antes de incorporarse un poco más dejando que sus labios se tocaran de manera suave antes de besarse más intensamente. Lo atrajo más hacia si sintiendo su calidez a través de la ropa, sintiendo su propio corazón latiendo con fuerza y las feromonas entrelazándose. Apoyó su mano sobre su nuca atrayéndolo más hacia él apegándolo, estremeciéndose al escucharlo jadear.
Ese sentimiento nunca se había ido, había sido ignorado y tapado, incluso olvidado pero se había mantenido ahí, latente.
Se separó del beso despacio mirando el sonrojo del mayor, sonriendo ante eso y sin importarle su hombro lastimado movió sus manos a su cintura acariciando suavemente bajo su camisa.
Todo sonaba tan fácil cuando estaban ahí, juntos.
Escondió su rostro en su cuello aspirando sobre la glándula de aroma, sintiendo las uñas del omega clavarse en su espalda mientras él lo abrazaba más apegándolos lo más posible.
Lo había extrañado.
Pese a los rencores, el miedo y su enojo, siempre lo había extrañado.
—Te quiero. — Las palabras salieron fáciles, sabía que solo las habían dicho en voz alta muy pocas veces. Siempre le había dicho que era hermoso, pero nunca había sido tan expresivo en los sentimientos. Tal vez era algo que les había quedado desde un principio, como que si el primero en caer perdiera.
Lucius le sonrió y acarició sus mejillas besando sus labios nuevamente.
—Yo también te quiero. — Respondió el rubio con suavidad y él no pudo evitar sonreír mientras lo abrazaba con ambos brazos, seguramente luego estaría bastante adolorido pero en ese momento valía la pena.
Lo besó de nuevo, esta vez disfrutando más de su sabor explorándolo despacio. Jadeó por lo bajo cuando el rubio lo empujó para que se acostara en la cama manteniéndose sentado en su regazo, fácilmente podría cambiar la posición pero con su brazo lastimado era más cómodo.
Volvieron a besarse con intensidad, él alzó su mano acariciando su costado sin poder evitar el ligero suspiro al sentir sus manos explorando su pecho. Que Lucius no escondiera de las caricias, que no volviera a bajar la camisa de nuevo le demostraba lo mucho mejor que se sentía consigo mismo en ese momento.
Se sentía contento de que el omega se sintiera mejor respecto a ello.
—Te has fortalecido. — Murmuró el omega, no pudo evitar sentirse algo orgulloso.
—Creo que lo notaste antes. Podía notar tu forma de estremecerte y mirar, al principio con más molestia pero luego…— Presionó su mano sobre su cintura. —Siempre fue tan difícil ignorar todo eso. — Admitió muy bajo, los primeros meses habían estado demasiados ocupados en la bebé como para siquiera pensarlo, la lujuria parecía haberse perdido entre el cansancio y toda la energía que ponían ella.
Quedarse juntos aún en la cama, las feromonas volvían a ser más sutiles, el libido volviendo. No podían hacer nada con eso, habían sido mañanas incomodas donde la obvia atracción entre ellos se hacía demasiado presente.
La sanadora les había pedido no saltar a lo físico sin hablar. Pero habían hablado por meses.
—Me gusta. — Lucius admitió despacio, inclinándose para besar sus labios.
—Lo sé. — Susurró devolviéndole el gesto, profundizando el beso atrayéndolo más hacia él.
No podía decir que eso era solo lujuria, no cuando se preocupaba tanto o esa sensación cálida se hacía presente. Aún estaba sorprendido de que las disculpas parecieran tan fáciles ¿Pero luego de casi un año? ¿No lo habían hecho lo suficientemente difícil?
Lo amaba, realmente quería protegerlo y atesorarlo, quería que pudieran construir un futuro juntos. Quería poder despertar a su lado sin tener miedo de sus propios sentimientos o a los de Lucius, abrazarlo y besarlo sin importarle realmente que opinaban los demás de ello. Quería que fueran una familia.
Gruñó por lo bajo al escucharlo gemir, incorporándose mientras mandaba al diablo el dolor de su brazo y profundizaba el beso, enredando su mano en su cabello para atraerlo más hacia sí.
—Remus. — Se separaron con las mejillas sonrojadas, casi sin aliento, mirándose con ese brillo en los ojos antes de volver besarse, fundiéndose entre sí.
Pero la sensación alguien pasando las protecciones lo hizo separarse, primero cuidadosos antes de lograr entender del todo.
—Son los muchachos. — Lucius frunció el ceño con preocupación antes de levantarse, Remus hizo lo mismo poniéndose rápidamente su camisa antes de abrazar al omega dándole un pequeño beso en los labios justo antes que se abriera la puerta.
— ¡Remus, Kingsley nos quiere a todos en el salón! Oh…— Harry enrojeció y cerró la puerta — ¡Lo siento! — Gritó desde el otro lado haciendo a Remus reír, seguramente había sentido las feromonas que eran más delatadoras de que se habían estado presionando entre sí.
— ¡¿Dónde diablos dejaste a la bebé, Potter?! — Reclamó el omega furioso, arreglando su ropa y poniéndose los zapatos nuevamente.
— ¡Draco y Lyall la están cuidando! — Lucius frunció el ceño y Remus no pudo evitar reír agarrando su mano y besando sus nudillos tratando de tranquilizarlo.
No podía evitar que el enojo lo recorriera, estaban las personas más significativas de la gala en ese salón y eso incluía a la familia anfitriona. Sintió la mano de su pareja atrapando más la suya y trató de calmarse pero no podía, habían sido atacados por mortífagos ahí el día anterior, estando demasiado nervioso para notar que era bastante obvio que estaban juntos.
— ¿Cómo pudieron entrar? ¡Mira, Greengrass si tienes que ver con esto…!— Potter reclamó enseguida, frunciendo el ceño y adelantándose. No había traído a Draco, él se había quedado cuidando de su hermana junto con Lyall, Lucius se sentía mucho menos tenso al notar que ninguno de sus dos hijos estaba ahí.
— ¡No tengo nada que ver! — El alfa los miró furioso.
—Pero padre, son nuestras protecciones ¿Cómo las pasaron? — Astoria parecía tan furiosa como su padre, pero sorprendentemente parecía que su sospecha se dirigía a él.
— ¡Le di acceso a los altos rangos dándole la posibilidad de decidir si querían entrar a alguien con ellos! Así que perfectamente uno de ustedes pudo haberlo hecho y ahora solo me apuntan a mí. — Greengrass apretó los puños y cambió su expresión de enojo a una más calmada, como que si recordara que no podía verse así. Lucius podía notar que estaba aún conmocionado y asustado, pero conocía a las personas como ellos y podría estar fingiendo.
¿Pero porque lo haría? Ya había escalado en el ministerio, no necesitaba que algo lo tirara para abajo pero había sido en su mansión.
— ¿Y si solo les diste ese acceso para tener una coartada? — Lucius habló sin soltar la mano de Remus mientras fruncía el ceño, sin hacer caso a un par de miradas curiosas. Sabía que lo mejor era quedarse callado, con su pasado era como tirar más leña al fuego pero no había podido controlarse.
Casi habían dañado a su hija ahí, no podía simplemente dar el paso al costado.
— ¡Oh, mira quién habla! ¡Tú fuiste un mortífago y tienes acceso! — Reclamó el alfa enojado.
— ¿Por qué diablos tendría acceso? — El rubio miró sorprendido al otro patriarca pero solo apretó más la mano del castaño al sentir que entrelazaba sus dedos, como tratando de calmarlo.
— ¡Eres el suegro del Salvador del mundo mágico! — Lucius apretó los labios sintiendo que era una excusa bastante tonta, sobre todo con lo último que había pasado entre ellos.
— ¡O solo me pusiste para echarme la culpa a mí! — Alzó la voz pero no se acercó sintiendo que Remus le había soltado la mano y ahora agarraba su brazo. Quería acurrucarse contra el castaño e irse de vuelta a casa, pero se mantuvo quieto mientras miraba mal al dueño de la mansión.
— ¡Ah, sí claro! ¿No suena mucho más lógico que esto sea cosa tuya? Eran tus antiguos amigos después de todo lo que hicieron esto.
¿No sería fácil para ti? Es curioso que hayas sabido por donde irte, como no recibir ni siquiera un hechizo sobre todo sabiendo que no tienes el mismo nivel que magia que antes, esto podría ser una maldita venganza. —
— ¡Cómo te atreves a insinuar…!— Lucius dio un paso adelante arrepintiéndose de no traer el bastón, pero ni siquiera pudo continuar su frase cuando Remus se adelantó dándole un puñetazo al otro alfa que lo envió al suelo.
Todos se quedaron callados luego de dar un jadeo.
—Te lo dije, te lo advertí. Metete con mi familia de nuevo y no tendré piedad contigo. — Gruñó el alfa dejando que la jovencita se acercara a ayudar a su padre a levantarse. Greengrass le lanzó una mirada molesta pero luego de pasar una mano sobre su propia mandíbula prefirió abrazar a su hija que arriesgarse a pelear.
—Remus. — Harry habló adelantándose un paso.
— ¡Basta! Todos que tuvieron contacto con mortífagos antes serán revisados. Eso quiere decir que esta mansión será revisada por los aurores, la casa donde se está quedando la señorita Black también y… La Mansión Malfoy. — El ministro los miró a ambos, Lucius podía notar que Remus lo había tapado un poco de la vista cuando atacó así que devolvió la mirada del hombre con algo de molestia sobre el hombro de su pareja —Además de tu casa porque viven juntos ¿No? — Habló mirando al castaño.
— ¿Cómo puedes pensar…?— Remus miró entre ofendido y dolido a su amigo, retrocediendo para quedar al lado del patriarca.
—Amigo, confió en ti. Pero no puedo decir lo mismo de tu omega, Malfoy no fue cualquier seguidor de Voldemort — Lucius no pudo evitar tensarse ante su manera de nombrarlo, sabía que habían sido obvios en la boda de Harry y Draco, y que alguien lo suficientemente cercano podía sumar dos más dos al ver el porte de la pequeña Lucy.
— ¡Esto es inaudito! — La rubia se adelantó, saliendo de atrás de su hermana mayor quien había reaccionado ante la pequeña pelea de los otros dos alfas.
—Cissy. — Andrómeda la llamó.
— ¿Crees que mi ex esposo podría guardar algo frente a la narices de su pareja? ¿O que yo puedo ocultar cosas de mi hermana? ¡Vivo con ella! ¡Siempre estamos siendo vigilados por personas activas de la luz! ¡Esto una pérdida de tiempo! — La dama se cruzó de brazos, notoriamente nerviosa y furiosa. La mayor de las hermanas Black se adelantó y puso su mano sobre el brazo de su hermana jalándola un poco hacia atrás, movimiento que Narcissa siguió con bastante elegancia y sin quitar su expresión de enojo.
—Si no tienen nada que ocultar, será rápido. — Prometió el hombre de color.
—Como que si no hubiera revisado y saqueado la Mansión Malfoy antes. — Lucius no pudo evitar burlarse ligeramente apretando un poco los puños. No tendría que atacar así pero se sentía demasiado molesto.
—Señor Malfoy si tiene alguna queja de la manera en la que los Aurores hacen su inspección puede presentarla. — El ex Auror lo miró con desaprobación.
— ¿Para que destruyan más de las reliquias familiares? No, gracias. — Dijo con desdén tratando de calmarse al sentir la mano de su alfa en su espalda baja.
—Por ahora ustedes tres son los principales sospechosos pero se investigará a las demás personas presentes que tenían permiso para permitir la entrada de otras personas una por una para rastrear cualquier anormalidad. — Kingsley explicó.
—Pero a ellas no les darán vuelta la casa. — Se quejó por lo bajo pero sin adelantarse, manteniéndose al lado de Remus.
—Pues debiste pensarlo antes de unirte al Lord Oscuro. — Le regresó Greengrass con el mismo tono de desdén, Lucius lo miró frunciendo el ceño.
— ¡Casi dañaron a mi dos hijos! ¡Por supuesto que no tengo nada que ver en esto! — Habló muy ofendido.
—Dos hijos que están sin un rasguño ¿Verdad? — Se burló.
— ¡Pues tus hijas tampoco tienen ningún rasguño! — Le recordó quedándose quieto en su lugar al sentir que Remus lo agarraba del brazo para detenerlo, miró hacia los ojos mieles unos segundos antes de suspirar y acomodar su abrigo, dando por terminada la discusión.
—Remus, Andrómeda, por favor lleven los omegas a casa. —
— ¡Es grandioso ver que el Ministro de Magia sea tan desdeñoso con los omegas! ¡Deja de hablar como que si no pudiéramos irnos solos! — Narcissa lo miró furiosa al ministro antes de caminar a la chimenea seguida por su hermana. Lucius se quedó callado apretando los labios sin decir nada sabiendo que sería inútil, dejando que Remus lo tomara del brazo antes de que empezaran a alejarse.
No tenía nada que ocultar pero se meterían a su territorio, no le gustaba esa sensación. Además aún tenía objetos que podrían malinterpretarse.
Se presionó contra Remus sin importarle que lo vieran, se sentía demasiado nervioso como para preocuparse por ello. Salió de la chimenea apartándose.
—Tu realmente… ¿Crees que estoy implicado en esto? — Miró hacia los ojos mieles del alfa sintiéndose demasiado vulnerable, se quedaron en silencio unos segundos antes de que el alfa se acercara los pasos que se había alejado y lo abrazara con fuerza.
—No, no lo creo. — Y la confianza que había en sus palabras lo hizo temblar levemente.
—Te quiero. — Se sorprendió un poco ante la facilidad de sus propias palabras
—Yo también te quiero. — Lucius sonrió al escucharlo y presionó un nuevo beso en sus labios apoyando una de sus manos en su hombro, notando el pequeño siseo de dolor. Lo miró algo asustado y luego sonrió levemente al ver el ligero sonrojo del alfa.
—Ven, toma las pociones para el dolor y cambiaremos la venda antes de ir por Lucy. — Habló agarrando la mano sana de Remus antes de empezar a caminar a la habitación. Esta vez solo compartieron pequeños besos mientras curaban el brazo del menor.
—Abre tu boquita, di "Ah" — Lucy sonrió divertida ante la cuchara que se movía como un avioncito y la abrió, dejando que se abuelo metiera una cucharada de puré en su boca. — ¡Muy bien! — Lyall le sonrió haciéndola reír de gusto.
Draco observaba todo sentado cerca de ambos, la niña había llorado bastante pero al final se había calmado, tal vez la tranquilidad del hombre tenía que ver con ello.
— ¿Ya conoció a Sirius Black? — No pudo evitar preguntar con curiosidad, Lyall limpió la carita de la pequeña con un pañuelo muy suave antes de darle otra cucharada.
—Lo vi un par de veces, pero no hemos conversado mucho. — Remus lo visitaba a menudo al igual que Lucy, con Lucius podía cruzarse cuando visitaba a su hijo y los muchachos se instalaban en sus tardes. Había hablado con algunos vecinos y siempre había algo que hacer, no había habido ninguna excusa para conocer más a Sirius además de la larga amistad que tenía con su hijo.
—Creí que Remus querría que ambos hablaran. — Admitió el rubio.
—No siempre es buena idea mezclar a los padres y a los amigos, Draco. —Le recordó antes de sonreírle a la pequeña quien movió sus manitos, Lyall se incorporó y besó los rizos rubios se su nieta.
—Tu conociste a mi abuelo, Abraxas. — Draco dijo de pronto mirando la interacción antes de sonreír un poco. Lucy aún tenía sus ojos rojos por el anterior llanto pero ya parecía más animada, su carita estaba solo un poco manchada con puré y le devolvió la mirada con una sonrisa de bebé.
—Sí, falleció antes de que tú nacieras ¿Verdad? — Lyall sacó a la pequeña de la silla y la alzó, limpiando con cuidado su rostro y sacándole el babero.
—Sí, mi abuela no vivió tanto tampoco. — No los recordaba, había perdido a su abuela solo siendo un bebé y casi no había tenido contacto con ella.
—Era una omega unida, debió haber roto los enlaces pero seguramente no quiso y eso terminó por consumirla también. Los Malfoy siempre han sido tercos. — El hombre negó con la cabeza antes de acariciar la mejilla de la pequeña quien balbuceó. Draco los miró sin poder evitar sonreír, ella parecía muy feliz, esperaba realmente que las cosas continuaran así.
A pesar de todo sabía que el ataque fue algo pequeño y desorganizado, en cuanto encontraran a los responsables todo se resolvería. Pero esperaba que lo que había pasado no sembrara dudas entre su padre y Lupin, realmente quería que pusieran las cosas claras entre ambos.
Se le había notificado que en tres días registrarían la casa además, las cosas seguían muy tensas, aunque obviamente el ataque de los ex seguidores del Señor Oscuro había fallado, podían aparecer en cualquier momento.
¿Dónde estarían escondidos?
Lucius podría saberlo pero los lugares que mencionó ya habían sido registrados, seguramente sabiendo que el rubio vendería la información habían ido a algún lugar que él no supiera.
¿Quién los había ayudado a salir de Azkaban? ¿Por qué? ¿Para qué? Si no había sido Lucius ni Narcissa, quedaban todos los altos rangos del Ministerio pero todos estaban limpios… a no ser que los liberaran para "demostrar" que todos podían ser traidores y que no estaban a salvo aún, como para lograr una sentencia más fuerte para los que quedaron libres.
No se sentía preparado para enfrentar un juicio, sabía que Lucius había hecho cosas malas y que habían sido indulgentes por las acciones de Narcissa pero eso no quitaba que lo quería a su lado.
Sirius no había ido a esa gala, él y Severus habían viajado por un congreso al que el ex profesor de pociones quería ir. Había enviado muchas cartas, preocupado, pero él lo había instado de quedarse al lado del omega mientras él arreglaba esto. Se preguntó por unos momentos si Lucius también habría recibido cartas del pocionista, aunque estaba seguro que este no expresaría su preocupación de una manera tan impulsiva y notoria como lo hacía Sirius.
Parpadeó al salir de la chimenea y encontrar el lugar vacío, un escalofrío lo recorrió pero enseguida pudo sentir el aroma del omega. Seguramente estaba durmiendo aun con la pequeña la cual no había estado bastante nerviosa así que había dormido con ellos.
No habían podido ir a las sesiones usuales, con toda la investigación del ministerio sobre Lucius no le habían dado permiso para hablar con la sanadora así que habían tenido que programar todas las citas para la semana siguiente.
Subió las escaleras y se quitó el saco, pasando su mano por su cuello, abriendo despreocupadamente la puerta antes de congelarse.
Miró sorprendido al omega dormido con la bebé en brazos, pero en la cama a su alrededor había un nido. Frazadas habían sido trenzadas y acomodadas, además que podía notar algunas camisas y una bufanda blanca. Olía él, a Lucius, a la bebé y a Draco.
Se acercó muy despacio para no despertarlos mirando todo con curiosidad. Lucius nunca había hecho un nido elaborado, él sí y lo sorprendía notar que podía. Acarició ligeramente su mejilla pero el omega se incorporó muy rápido abrazando a la bebé contra su pecho y sacando su varita, Remus se hizo atrás para que no le sacara un ojo con ella.
Ambos se observaron sorprendidos, habían quedado aún bastante revolucionados por los ataques de la gala.
—Oh. — Lucius se calmó bajando su varita y dejándola a un lado, alzando a la pequeña con dos brazos. —Hola. —
—Hola. — No pudo evitar la sonrisa divertida antes de volver a acercarse, inclinando su cabeza hacia él, Lucius se incorporó dejando un pequeño beso en sus labios.
—Paaaa— La niña los miró con ojos grandes antes de agitar sus bracitos hacia Remus, aun sin acostumbrarse a los besos.
—Ya, ya. No me los prestas ni cinco minutos. — Sonrió divertido el patriarca antes de dejar que el licántropo la tomara en brazos.
—Es tan celosa como tú. — Remus sonrió antes de besar la mejilla de su princesita.
—Que Merlín nos libre. — Se burló el mayor acomodando su camisa, se había quedado dormido con el traje que utilizaba para trabajar. Remus acarició su mejilla apoyando su frente en la de él unos segundos antes de apartarse sonriendo.
—Me cambiaré y podemos ver que cenar ¿Si? Ya vuelvo. — Besó la mejilla de la beba quien se llevó un puñito a la boca, Remus rió suavemente y se la entregó a Lucius de nuevo mirando el nido con curiosidad —Lo hiciste hoy. —
—Sí. — Lucius enrojeció un poco pero trató de mantener una expresión neutral.
— ¿Le robaste una bufanda a Draco? — Arqueó una ceja algo divertido preguntándose como lo había logrado.
—Él la olvidó esta mañana, me la quedé antes de notar que lo hice. — Lucius le quitó importancia agarrando una manito de Lucy quien sonrió murmurando un suave "Maaa"
—Me gusta el nido. — Admitió el alfa acariciando ligeramente las mantas.
—Solo sé hacer lo mejor. — Se burló acariciando la manito de Lucy quien los miraba con curiosidad, tratando de rodar para empezar a gatear.
—El mío duró bastante. —Remus le recordó manteniendo su sonrisa.
—Pues el mío durara más. — Desafió el patriarca haciéndolo reír.
—Veremos. — Sonrió ante el desafío en las palabras y caminó hacia la puerta, necesitaba un baño y luego volvería con ellos.
Lucius sentó a la pequeña en la cama y le dio a su osita, sonriendo cuando ella se mantuvo sentada mientras balbuceaba algunas palabras cortadas abrazando fuertemente a su peluche.
Remus se mantenía tenso, los dos Aurores lo habían saludado amablemente pero no podía evitar sentir que estaban invadiendo. Eran un beta y un alfa, este último joven que parecía tener problemas en manejar sus feromonas lo que lo hacía gruñir por lo bajo.
Habían revisado la cocina, la sala y ambos despachos, Remus no pudo evitar apretar los puños cuando entraron al lugar de Lucius. Ese territorio era de su omega y él no podía entrar sin una invitación, el lobo estaba bastante enojado por la intrusión así que solo apoyó una mano en el borde de la puerta clavando sus uñas mirando todo lo que movían revisando que no se llevaran absolutamente nada.
Lo único que pudieron encontrar era la varita antigua rota a la mitad pero tuvieron que dejarla cuando la inspeccionaron y dio que sus últimos hechizos eran cosas simples como de iluminación o deshacer las feromonas.
El resto de la casa fue sin duda más tranquilo, la habitación vacía no tenía mucho que ver y los baños menos. Muy en contra de cómo se sentía abrió la puerta de la habitación principal.
— ¡No lo toquen! — No pudo evitar alzar la voz, gruñendo al ver al beta acercarse al nido, acercándose rápidamente y quitando la mano del beta con furia.
—Pero…— El Auror habló con tono conciliador.
—Es su nido, los omegas no guardan cosas peligrosas en su nido. — Gruñó tratando de no temblar de furia.
—Tal vez por eso lo hizo. — Acotó el alfa menor.
— ¡No! — Gruñó con fuerza poniéndose delante de la cama sabiendo que sus ojos habían brillado en dorado cuando retrocedieron. Respiró profundo tratando de tranquilizarse pero sabía que sus feromonas no estaban ayudando en nada cuando el otro alfa llevó su mano a su varita temblando casi imperceptiblemente. —Yo lo haré. — Cedió sintiéndose furioso, él debía cuidar ese lugar, era el primer nido que el omega había hecho ahí y ahora tendría que desarmarlo…
Quitó cada una de las mantas con cuidado, dejando su aroma impregnado para evitar que quedaran rastros del Auror. Las dobló a cada una memorizando como estaban acomodadas y trenzadas para luego hacerlo de nuevo. Había algunas camisas propias sin botones y una bufanda de Draco. Las acomodó con todo el cuidado que pudo y se levantó demostrando que no había nada.
Tardó bastante en volver a armarlo, con cuidado de cada pieza.
La tensión disminuyó cuando fueron al jardín, esta vez evitaron el nido que tenía en su forma de lobo y lo agradeció, eso era algo suyo y no estaba seguro de controlarse si trataban de moverlo. Demasiado cerca del ciclo de Lucius, demasiado cerca de la luna llena, todo se mezclaba y lo hacía sentirse mucho más territorial.
Estaba tratando de esforzarse en ser racional pero sería difícil si seguían tocando las cosas de su omega. Él mismo también había tenido que sacar la ropa y comprobar que los armarios no tuvieran ningún cajón secreto.
Cuando todo pareció terminar notó que faltaba Malfoy Manor.
Sin pensarlo apoyó su mano en uno de ellos y lo desapareció, apareciendo en el salón de la mansión. Había sido un instinto y no pudo evitar sorprenderse al notar que había pasado los hechizos de protección.
¿Era porque fue compañero de Lucius? ¿EL omega lo había agregado? ¿Hacía cuánto?
No podía evitar sentirse absurdamente feliz y una sonrisa se mostró en su rostro aunque el bueno humor no le duró mucho al notar que había cinco Aurores a los cuales debía dejar pasar ahora, al ser un lugar mucho más grande que su casa. Para su suerte, todos eran betas así que le pidió a los elfos que los vigilaran mientras él seguía al joven alfa.
Esperaba que todo terminara pronto, quería ir a casa con Lucius y la bebé. No le gustaba perderlos de vista tan pronto y su brazo que aún dolía un poco no ayudaba a cambiar su molestia.
Se sonrojó ligeramente al recordar la visita del medimago, que había arqueado una ceja cuando preguntó porque había movido su brazo y él ni siquiera pudo inventar una buena excusa antes de que el anciano comentara lo cerca que estaba el nuevo ciclo. Había sido algo vergonzoso.
—No sabía que como castigo habían cambiado los géneros secundarios de quienes dejaron libres. — Habló de pronto el auror mientras lanzaba algunos hechizos de rastreo, sacándolos de sus pensamientos.
— ¿Disculpa? — Remus se detuvo, frunciendo el ceño sin entender del todo a que exactamente se estaba refiriendo.
— ¿Fue una subasta secreta o algo así? Eso explicaría porque Potter está tan cerca del chico Malfoy. Eso tiene sentido, porque tienes al lado a un ex mortífago y como tu amigo también. — Explicó el muchacho como que si fuera obvio.
—Snape era un espía y estuvo de nuestro lado todo el tiempo. — Le recordó sin saber de donde estaba sacando esa idea tan rara, pero el alfa joven solo asintió. No quería decir nada respecto a los cambios de géneros secundarios, no debía dar explicaciones y el chico podía creer la teoría que más le gustara ¿Pero subastas?
—Claro. — El auror asintió mientras lanzaba algunos hechizos en las paredes que estaban vacías.
—No hubo ninguna subasta. Malfoy tuvo que pagar multas, tener restricciones en su magia y no podía salir del país sin un permiso. — Apretó los labios mirando el lugar, nada olía a Lucius. Hacía bastante que el patriarca no estaba por el lugar y eso empezaba a ponerlo algo ansioso.
Agradecía que todas las ventanas estuvieran abiertas, el aroma a fresco era agradable pero saber que el lugar le pertenecía a su omega y que estuviera siendo revisado por todos lados era muy incómodo. Sobre todo sabiendo que había lugares que ni él conocía.
Era una sensación algo ridícula y muy territorial, pero no ganaría mucho peleando contra ella.
— ¿Entonces como…? Oh— El Auror se detuvo de pronto, Remus empezaba a impacientarse un poco. Quería que terminaran cuanto antes y se fueran.
— ¿Disculpa? — Normalmente dejaría pasar esa reacción pero realmente se sentía cada vez más de mal humor.
—Es obvio, seguramente te enviaron a investigarlo y él entró en celo o algo así. Bueno, es notorio que no lo consideras suficiente porque aunque te dio un hijo no lo marcaste. —
— ¡No lo violé! — Alzó la voz bastante molesto por la acusación. En Azkaban ambos estaban en todas sus facultades mentales, se había dejado de manipular un poco pero las cosas no habían sido así y se sorprendía que llegaran a esa conclusión. No debería molestarle tanto, pero lo último que había dicho realmente había logrado enfadarlo.
Respiró tratando de decirse que no tenía por qué hacer caso, siempre había sido bueno ignorando esas cosas ¿Por qué simplemente no podía hacerlo de nuevo?
—En el celo no es violación. — Frunció el ceño el joven haciéndolo gruñir.
— ¡Si no puedes esperar a que el omega te de tu consentimiento eres un alfa débil! ¡Yo no lo soy, soy lo suficientemente fuerte como para evitar tirarme encima de alguien que no me quiere! — Alzó la voz tratando de controlar sus propias feromonas, sabía que podía lograr espantar al alfa joven y estaba muy tentado a hacerlo, pero debía mantener la calma y el respeto si no quería que la situación se alargara.
¡Pero era difícil tener paciencia cuando estaba hablando de su familia así!
—Notoriamente como omega…— Empezó el alfa más joven haciéndose el distraído con un jarrón que se veía bastante caro.
—Atrévete a decir algo de él y te hechizaré. — Amenazó directamente, llevando su mano a su varita mientras gruñía suavemente. Sabía que el Auror estaba ignorando sus expresiones de advertencia, mayormente eran instruidos en ese tipo de lenguaje para evitar que causaran más problemas así que el chico lo estaba haciendo a propósito.
Tenía muchas ganas de reducirlo en el suelo y dejarlo ahí hasta que se disculpara, pero una agresión así no sería perdonada, no importaba que tanto había participado en la guerra.
—Lo siento. Pero ahora todo esto es tuyo ¿No? Se los dije a mis compañeros así que tendrán cuidado, debió ser un buen botín de guerra. También es un buen escarmiento para él. — La sonrisa algo desdeñosa al encontrar una joya con el simbolismo Malfoy apareció en el más joven haciendo que el castaño frunciera más el ceño manteniéndose a distancia para evitar hacer una tontería.
¿Realmente ese muchacho no notaba que estaba a punto de ser atacado?
—Las personas no son botines de guerra. — Trató de que su voz no temblara pero no soltó su varita, manteniéndola a un lado de sí.
—Pero obviamente obtuviste grandes cosas. — El chico abrió los brazos como para demostrar que ahora todo eso era suyo.
—No tengo que explicarte mi relación con Lucius. — Gruñó por lo bajo, acercándose para quitarle la joya de las manos y dejarla en su lugar.
—Por supuesto que no. Seguramente todo esto es secreto para evitar la condenación de la gente, pero las personas como él se lo merecen. Ser de alguien más, al menos servir para algo. —
No lo toleró, gruñó con fuerza y lo puso contra la pared con fuerza haciendo que su varita saliera volando hacia el otro lado de la habitación.
— ¡Discúlpate! ¡Ahora mismo! — El alfa menor mantuvo la mirada mientras gruñía suavemente, Remus volvió a gruñir mostrando los dientes. Sentía la sangre bombeando en sus oídos y sabía que lo próximo que haría era golpearlo si no cedía.
Estaba insultando a su omega dentro de su territorio.
Al final el Auror agachó la cabeza dejando expuesto su cuello y él lo soltó, el joven agarró su varita de nuevo y Remus estaba seguro que la única razón por la que no lo hechizó fue por quien era.
Siguieron en silencio y luego los Aurores se reunieron en la sala, no había nada distinto en los pasillos excepto donde estaban los cuadros quienes habían gritado y molestado.
Remus respiró aliviado cuando al fin quedó solo e iba a volver a casa cuando sintió un ligero tirón, miró al pasillo mientras dudaba y empezó a caminar. No conocía la mayoría de esos pasillos y vueltas pero dejó que el instinto lo guiara, gruñó suavemente al encontrarse con una pared. Apoyó la punta de su varita y la pared desapareció dejando ver una escalera.
Hizo un pequeño hechizo de iluminación, tal vez debía traer a Lucius para que le dijera que era pero la curiosidad pudo más. Empezó a bajar, no importaba que tanto iluminaba solo podía ver el siguiente escalón y parecía una escalera caracol. Cada vez estaba más frío y se envolvió más en el abrigo hasta llegar al final.
Sabía que había cuartos secretos en Malfoy Manor y Arthur había encontrado uno, pero obviamente podrían haber más.
Se sentía como invadiendo algo que no le pertenecía pero la sensación de la magia a su alrededor solo lo empujaba. Con un hechizo simple la cerradura se abrió y empujó la puerta notando como todo se iluminaba.
Había estanterías, muchas cosas que no lograba distinguir sobre cada una, ordenadas y limpias. También había libros. Muchas cosas seguramente eran de las Artes oscuras, la sensación de frío era aplastante y sabía que si tocaba alguna de las cosas seguramente terminaría maldecido.
La sensación de magia lo envolvió fuertemente y se preguntó si no estaba en el corazón de la mansión.
En un parpadeo estaba de nuevo afuera, frente a la pared la cual se había vuelto sólida y no se movió a su toque.
Tal vez debería llevar a Lucius ahí, sería una mala noticia si alguno de los mortífagos había puesto sus manos en cosas tan peligrosas.
—Trata de tomar un poco de té y tranquilizarte. — Lyall sirvió otra taza dejándola cerca de su yerno antes de sentarse y tomar a la pequeña bebé en brazos quien le sonrió y alzó su manito para agarrar su cabello. El hombre besó las pequeñas manitos de la pequeña dejándola jugar.
—Ya han pasado demasiadas horas. — Lucius frunció el ceño sintiéndose bastante nervioso, sabía que no debía intervenir, debía quedarse apartado hasta que la inspección terminara para evitar accidentes pero no podía evitar sentirse invadido.
—Tu mansión en muy grande. Mientras no encuentren nada no se quedaran. — Volvió a hablar el hombre cambiando de brazo a la pequeña quien sonrió divertida por el movimiento, bastante tranquila al no perder de vista a su madre mientras jugaba con su abuelo.
—No tiene que ser amable conmigo, concéntrese en su nieta. — Lucius no pudo evitar el ligero desdén mientras se levantaba, dejando la taza sin tocar.
—Es difícil cuando te ves tan nervioso. — Lyall dijo tranquilamente, sentando a Lucy en la sillita de bebé para luego acariciar su mejilla.
—Y también cuando usted no deja de mirarme. — Reclamó obligándose a sentarse de nuevo, alzando un poco la barbilla mientras miraba directamente los ojos del beta. —No tuve que ver en el ataque. —
—Confío en que mi hijo tiene mejor instinto para decir si lo hiciste o no. — Lucius lo miró ofendido, demasiado nervioso para notar que realmente no había ningún ataque en la frase.
— ¡O bien podría ser usted! No estuvo por dos años. — Le recordó con desdén.
—Porque nunca le pareció importante mencionarte. — Lucius se tensó y apretó los labios haciendo puños sus manos. Ambos se quedaron en silencio y el omega agradeció de la que beba estuviera bastante distraída con su juguete como para prestarles atención. —Aunque trato de confiar que no habrías arriesgado así a tu hija. —
—Encontraran cualquier cosa para inculparme. — Resopló ligeramente y se acercó acariciando el cabello de su hija quien volteó su carita hacia él para sonreírle. Lucius agarró sus manitos sin poder evitar sonreír al escucharla llamarlo.
—No creo que hayan tenido tiempo, deja de pensar tanto. Deja a mi hijo resolver esto. — Lyall parecía tranquilo de nuevo, apoyándose mejor en el respaldo de la silla manteniendo una distancia respetable. Lucius podía notarlo, aunque el beta no parecía tener nada contra él respetaba bastante la incomodidad que sentía. El rubio no sabía cómo sentirse con eso, que el hombre pudiera reconocer que no se sentía tan bien en su compañía lo ponía nervioso, porque era un recuerdo constante de que había tratado con Abraxas.
—No puedo quedarme apartado como un niño. — No había una real queja en su voz, al notar a la pequeña bostezar dejó que Lyall la tomara en brazos mientras agarraba la taza para tomar un poco.
—Eres igual que Abraxas. Tan terco. — Lucius se tensó completamente, sorprendido por la mención. Apretó los labios mientras negaba con la cabeza dejando una vez más la taza.
—No mencione a mi padre. — No quiso sonar tan abrupto como lo hizo así que trató de relajarse sin poder. No había hablado con el cuadro de sus padres desde hacía mucho, incluso Malfoy Manor había dejado de visitar. Lucy, Remus, las sesiones, todo ocupaba mucho tiempo en su vida y no poder aparecerse solo, hacía que fuera más difícil para él salir.
Y ahora con el ataque tal vez debía mantener sus fronteras en su hogar, ahora cuando la gente estaba demasiado voluble en su opinión prefería no poner el ojo de la tormenta en su pequeña. Lucy era demasiado bebé como para ser señalada solo por un tatuaje que él llevaba en el brazo.
—Estoy seguro que debió amarte, habría aceptado tu vida tarde o temprano. — Lyall se levantó, había una cuna en el salón con ellos así que solo tuvo que acostarla antes de arroparla, el omega pensó en mirar que todo estuviera bien pero prefirió quedarse quieto en vez de acercarse al padre de Remus.
—Él no crío un hombre débil. — Acomodó un poco el cuello de su túnica mientras lo decía sintiéndolo de pronto tan irónico pero no cometería el mismo error dos veces, era necesario quedarse quieto por ahora y dejar que Remus manejara la situación. El Gryffindor era lo suficientemente bueno en ello e, incluso si no lo fuera, su lugar en la guerra le daba una buena imagen que seguramente ayudaría.
Podría encontrarse con tantas cosas en Malfoy Manor, sabía que sus habitaciones protegidas no serían encontradas por los Aurores pero sí podrían ser encontradas por Remus. Respiró profundo tratando de no pensar demasiado en ello, el castaño sabía quién era él y que tenía, no creía que se escandalizara tanto al menos que pensara que hubiera alguna relación con el ataque a la gala.
Quería que la confianza de Remus hacia él fuera sincera y quería creer en él, pero tal y como era, era muy difícil para él no pensar en el peor escenario.
—No lo eres, en lo absoluto. Pero ahora realmente necesitas apoyo hasta que todo vuelva a la normalidad y puedas defenderte tu solo. — Las palabras de Lyall sonaban calmadas, le recordó al tono que Remus utilizaba pero no pudo responder nada cuando el sonido de la red Flu lo hizo levantarse nuevamente.
—Lucius. — Remus lo saludó saliendo, quitando la ceniza de su hombro, el omega no tardó nada en llegar a él sin saber exactamente como debía recibirlo.
— ¿Qué sucedió? — Lyall preguntó mientras arropaba mejor a la bebé quien se había movido al escuchar tanto ruido.
—No encontraron nada, pero cuando se fueron creo que entré a una de las habitaciones secretas. — Remus pasó su mano por el cabello rubio del omega antes de besar su frente para luego mirar a su padre y hacer un pequeño asentimiento de saludo que el hombre correspondió.
—Que tenga objetos oscuros aun no quiere decir que…— Lucius no pudo evitar empezar a justificar.
—Lo sé, pero me gustaría que fuéramos a verlos. Tal vez puedas notar si falta algo, para descartarlo, no quiero que nada los ligue contigo cuando los encuentren. — Admitió por lo bajo acariciando suavemente su cuello, el omega se inclinó ligeramente hacia él quedando bastante cerca pero al final se separaron.
—Bueno. — Lucius asintió antes de seguirlo, agarrándose de su brazo antes de aparecer. Caminó rápidamente por el camino que ya conocía, no sabía porque la mansión le había mostrado todo eso a Remus cuando no tenían un enlace.
Las escaleras esta vez fueron mucho menos y la calidez del lugar los recibió. Lucius no pudo evitar sentirse abrumado al sentir la magia a su alrededor.
Casi había olvidado como se sentía, la magia fluyendo por sus venas, la sensación de poder hacer lo que sea.
La mansión aun lo consideraba su dueño.
Sacó su varita y apuntó recitando el hechizo que su padre le había enseñado, por primera vez en casi un año el rayo de luz salió con la misma fuerza que siempre haciendo que todos los objetos se iluminaran en blanco.
—Wow. — Escuchó la pequeña exclamación del menor y no pudo evitar sentirse orgulloso.
—No falta nada. — Sentía su corazón latiendo con fuerza, la emoción subiendo por su pecho pero trató de contener la sonrisa.
Su mansión, su legado de tantas generaciones, todavía lo consideraba lo suficientemente fuerte para seguir adelante aunque no tuviera casi magia.
Él se veía hermoso, con la sonrisa de suficiencia en su rostro mirando su creación, en ese lugar lleno de magia que no dejaba de rodearlos como que si fuera su hogar.
Para la mansión seguían siendo compañeros, lo había guiado y le había abierto las puertas.
Lucius se veía tan poderoso así.
Sin poder evitarlo caminó hacia él abrazándolo con fuerza aspirando sobre su cuello, haciendo que ambos cayeran al suelo. Escuchó el pequeño grito de sorpresa del omega pero solo lo besó con fuerza acorralándolo contra el suelo.
Lucius se calmó en sus brazos rodeando su cuello mientras profundizaba el beso, él no pudo evitar gruñir levemente mientras apoyaba sus manos en su cintura a pesar de sentir un fuerte tirón en su hombro. Ya se encargaría de la herida luego.
—Remus. — Se separó suavemente, apoyando su frente en la de él mientras ambos cerraban los ojos respirando a la par.
—Te ves hermoso. — Admitió con cariño, esforzándose para mantener sus manos quietas.
—Yo…— Pero no lo dejó continuar, volvió a besarlo con ferocidad atrayéndolo hacia si rodeando su cintura con un brazo mientras estiraba su otra mano para agarrar la del omega, manteniendo sus manos unidas contra el suelo.
A pesar de que se habían reconciliado no había pasado de los besos, sobre todo porque la pequeña estaba asustada y se apegaba a ellos todo el tiempo, así que lo único que hacían era acurrucarse los tres juntos dándose algunos besos en el poco tiempo que tenían para sí mismos.
Se separó con cuidado aun manteniendo sus rostros cercas, sintiendo el aliento cálido del otro contra su piel. A pesar de que no quería se incorporó saliendo de encima de él y se levantó, ayudándolo a pararse también para luego inclinarse sobre su cuello, dando un pequeño beso donde debía estar la marca de unión.
—Remus. — Murmuró suavemente el omega haciendo que lo abrazara de nuevo.
—Cuando todo esté bajo control…— Prometió suavemente, acariciando la espalda del rubio con propiedad.
—Lo estará. El plan no fue bien ejecutado, solo atacaron por venganza. Deben estar escondidos mientras lamen sus heridas pensando que rayos hacer ahora. — Lucius respondió calmadamente, Remus disfrutó de sentirlo aferrarse a él.
—Igual habrá que estar alerta. — Admitió despacio dejando otro pequeño beso en el cuello del omega, ganándose un suave suspiro.
—Sí, la precaución nunca viene mal. —
—Tal vez deberíamos venir más a Malfoy Manor. — Su casa siempre sería su hogar, la mansión era demasiado grande para que vivieran cómodos, ningún aroma se asentaría y había demasiados rastros de magia negra en varias paredes. Pero Lucius había logrado volver a hacer un hechizo dentro del corazón del lugar y sabía que era importante, tal vez la magia del patriarca necesitaba una chispa para poder volver a crecer a buenos pasos en vez de aparecer en cuenta gotas.
—Me gustaría, Lucy podría conocer a los pavos reales. — Podía imaginarse la pequeña sonrisa del patriarca así que se separó, abrazándolo con fuerza dejando que se escondiera en él.
—Si le gustan tal vez hasta puedas llevar uno a casa, pero tendríamos que poner hechizos especiales en ellos para que el lobo no se los coma. — Murmuró muy bajo.
—Suena bien. — El rubio entrelazó sus dedos y Remus le sonrió apoyando su frente en la de él, le gustaba que estuvieran así de cerca con facilidad.
—No creo que deberían precipitarse, cuando las parejas se contentan pasan por una fase de luna de miel. Es bueno que puedan hablar de las cosas sin que esté presente pero creo que no es momento de dejar las sesiones.
Creo que podríamos disminuirlas, a una sesión personal y una de pareja a la semana, pero en cuanto lo necesiten podemos programar más sesiones.
El tema siempre es sobrevivir luego de la fase de luna de miel. — Samanta les sonrió suavemente, había escuchado lo que había ocurrido. Por primera vez estaban sentados juntos, en un mismo sillón, cuando iban a tener una sesión de pareja. Remus acarició con cuidado la mano del rubio dejando que él respondiera.
—Creo que suena razonable. — Lucius asintió.
—Bien, entonces podemos empezar con el tema de hoy ¿Quieren hablar de lo que ocurrió en la gala? ¿Y cuáles son sus ideas de los que deberá pasar después? — Ella les sonrió de manera suave antes de sacar su libreta.
—Sí. — Contestó el castaño fácilmente.
Sabía que habían muchas cosas que tratar aun, entre ellos y por separado, pero ahora podían hacerlo juntos, realmente juntos.
— ¿Quién de los dos quiere empezar? —
—Podríamos salir juntos a comprarle algo. — Lucius lo miró al escucharlo, ambos estaban acurrucados en el nido con la pequeña sobre su pecho. El patriarca lo había armado una vez más, aunque Remus lo había hecho bastante bien no había podido evitar volver a hacerlo luego de la inspección de los aurores. Aún no habían llevado a Lucy a Malfoy Manor pero habían decidido hacerlo el fin de semana, dando órdenes estrictas de preparar el lugar a los elfos.
— ¿Al callejón Diagon? — Murmuró bajo, notando que Remus se movía para agarrar su varita y poner un hechizo de privacidad para no molestar a la pequeña que dormía.
—Sí, está creciendo y necesita más ropa, igual que nuevos juguetes. — El licántropo habló en tono bajo, acariciando ligeramente la manito de la bebé para no despertarla antes de mirarlo de nuevo. Lucius le devolvió la mirada algo dudoso de porque quería decirlo en ese momento.
—Podrías ir tú, ella estará feliz. — Declinó suavemente suponiendo que ahí terminaría el tema, luego de lo de la gala realmente no creía que él quisiera salir con él. Que tratara de incluirlo por amabilidad no funcionaría, le gustaría salir con ellos pero realmente no era un buen momento.
—Quiero ir con ustedes. — Remus lo miró casi ferozmente, el cambio de sus feromonas fue más perceptible.
— ¿En estos momentos? Una gala benéfica para los afectados por la guerra fue atacada por mortífagos ¿Qué crees que dirán de ti si te ven conmigo? ¿Qué crees que dirán de ella? — Reclamó acomodándose un poco, sin incorporarse para no mover a la niña y despertarla, sabía que si lo hacían Lucy estaría de mal humor todo el día.
—No importa. Nadie debería estar vigilando con quien salgo, aunque no lo creas realmente no soy el centro de atención. — El alfa pareció calmarse, el rubio inclinó ligeramente su cabeza hacia su mano cuando le acarició el cabello disfrutando del gesto.
—Lestrange sabía que ella era importante porque la vio en una foto con Potter. No podemos seguir exponiéndola. — Murmuró, recordándolo. Sabía que ya había sido expuesta, no podía volver hacia atrás pero no quería seguir haciéndolo.
No quería que el nombre de ella en conjunto con el de él trajera problemas.
—Ir a comprarle algo debería ser algo que pudiéramos hacer con total normalidad. Estaremos ambos y si estás demasiado nervioso con ello, podemos invitar a los muchachos con nosotros. — Insistió el castaño, Lucius suspiró sintiéndose algo nervioso. No había salido desde hacía mucho, no sin cuidado de no ser visto.
— ¿Podrías pensar en la imagen que estarías dando? — Pidió.
—Por Merlín, no importa que es lo que piensen las demás personas. Te encierras en esta casa cuando eras una persona que negociaba y salía, aún no hemos podido arreglar tu magia pero lo haremos. Yo puedo proteger a ambos mientras tanto. — Sabía que Remus tenía razón pero se sentía algo asustado, con todo lo que había pasado lo que menos necesitaban era que otras personas se pusieran en contra.
Remus tenía una imagen a pesar de que él la ignorara, él podía notarlo porque en algún momento fue alguien que supo cómo manejar esos medios a su favor.
—Sé que puedes protegernos, no se trata de eso. — Admitió despacio, mirándolo a los ojos al sentir la caricia en su rostro. Dejó un pequeño beso sobre la mano del alfa cuando la pasó cerca de sus labios.
—Lo sé. Lucy ha hecho nuevos amigos, la he llevado con Hermione varias veces y a los orfanatos que creo, la llevé con Teddy. No conoces a ninguno de los niños que conviven con ella. Sé que para los vestidos hiciste que una reservación privada con la modista, nadie te vio salir ni entrar. Te estás encerrando y te estás perdiendo una parte de la vida de Lucy, ella no podrá quedarse dentro de nuestra casa para siempre. — Su voz era calmada pero Lucius notó que estaba más decidido que otras veces.
—Salí y mira lo que ocurrió. — Murmuró apegando un poco más a la beba a su pecho, acariciando su espaldita con cuidado.
—Incluso si no hubieras salido, habría pasado. No cuenta. — Le devolvió el Gryffindor haciéndolo suspirar.
—Si cuenta. — Bajó más la voz.
—No cuenta. — Susurró el alfa tirándolo hacia él y rodeándolos con su brazo, apegándolo contra su pecho. Lucius se quedó quieto al escuchar a la pequeña balbucear por lo bajo, temeroso de que el movimiento abrupto la hubiera despertado pero ella no abrió los ojos. No pudo evitar lanzarle una mirada molesta al castaño al escucharlo reír por lo bajo.
—Bien, podemos salir. — Cedió apoyando su cabeza en su pecho, acomodando mejor a la pequeña entre los dos. Sonrió ante el pequeño beso que recibió en los labios y dejó que siguiera rodeándolo con su brazo, disfrutando de la calidez y cercanía que le daba el gesto.
Podía ser un mal movimiento, sabía la mala imagen que llevaba consigo pero debía confiar en que todo saldría bien. Podían manejar cualquier cosa mediática, además, estaba la posibilidad de pasar desapercibidos.
Cerró los ojos acurrucándose un poco más, respirando con suavidad.
Su aroma, el de Remus y el de la bebé se mezclaban de una forma perfecta, y la suavidad de las mantas con las que había construido el nido le agregaban más calidez a algo que ya se sentía perfecto.
Realmente quería conservar eso, ellos eran lo que quería y esta vez se aseguraría de no perderlo.
Extra: Lyall, el pasado
Podía verse de nuevo en su casa, envolviendo sus manos alrededor de una taza con café caliente antes de escuchar a alguien tocar la puerta. Se preguntó quién sería, tal vez la vecina queriendo azúcar de nuevo o el pequeño niño de siempre que había tirado su pelota al patio cercado, se levantó sintiéndose bastante perezoso y abrió la puerta dando una suave sonrisa que se congeló al ver quien era.
En su puerta, en su maldita puerta, estaba Abraxas Malfoy.
Lo primero que pudo pensar era que era una persona usando multijugos, pero esos anillos eran indiscutiblemente de la familia Malfoy y esa forma de pararse era muy idéntica a la que recordaba.
Sintió sus piernas casi ceder al pensar que podría saber de Remus, tal vez venía buscando algo o quería que hiciera un trabajo para ocultar el secreto de su hijo. Tratando de no hiperventilar abrió más la puerta.
—Malfoy. — Trató de que su voz saliera lo más fuerte posible, irguiéndose, deseando poder volver a tener la misma presencia que tenía cuando era alfa para poder hacerle más frente al patriarca. El rubio lo miró con seriedad y luego dio una pequeña pero amable sonrisa.
—Lyall, querido amigo. — Extendió su mano, el ex Gryffindor observó está apretando los labios sin aceptarla.
—Creo que dejamos de hablar cuando me casé. — Le recordó, sin hacerse un lado para que no pudiera pasar. Sus alturas muy parecidas, pero Abraxas siempre se había visto intimidante incluso cuando estaba siendo amable.
—Y también te aislaste años después. Eras una gran promesa, que pena echar todo eso a la basura por una mujer. — El rubio hizo una pequeña mueca desdeñosa y Lyall gruñó ganándose una mirada del alfa.
—Dime que quieres. — Habló directamente, tal vez no debería hacerlo pero los nervios empezaban a ganarle.
— ¿No me invitas a pasar? — Quería cerrar la puerta y negarse, pero su esposa llegaría en cualquier momento y lo que menos quería era que se encontrara con Abraxas, sola. Suspiró con resignación y asintió antes de dejarlo pasar, cerrando la puerta detrás de él.
El rubio miró el lugar rápidamente y Lyall pudo vislumbrar una ligera mueca de desdén pero al final Abraxas se sentó en la mejor silla transfigurándola un poco.
—No hechices mis muebles. — Normalmente sería más tímido al demostrar su desaprobación pero había aprendido a ser duro con el patriarca Malfoy si no quería ser pasado por encima.
—Podrías estar mejor económicamente si hubieras aceptado el puesto, pero lo que es el orgullo ¿No? Al final si tenías razón de que el vagabundo era un hombre lobo. — Lyall se tensó al escucharlo decir con tanto asco las últimas dos palabras, quería empujarlo a la puerta pero reaccionar así por una simple frase sería extraño.
Tal vez Abraxas lo estaba probando, tal vez solo estaba investigando para utilizar la información.
—Abraxas, dime porque estás aquí. — Su voz no tembló y se sintió orgulloso de ello mientras rozaba su varita con sus dedos para sacarla en cualquier momento por si era atacado.
—Mi hermana murió. — Todos sus intentos por ser duro se desplomaron ante esa frase, se sentó en la silla donde había estado antes de ser interrumpido para luego mover su varita, haciendo que una nueva taza volara hacia él.
Sirvió té para su extraño invitado y dejó que le pusiera azúcar a su gusto.
— ¿Por qué viniste a decírmelo? — Preguntó muy extrañado.
—Ella tuvo un hijo, mi único sobrino. Está a un año de cumplir veintiuno y tomar la herencia que ella le dejó. — Lyall no podía seguirlo, a pesar del porte de Abraxas podía notar las líneas de cansancio en su rostro y la ligera tristeza que emanaba.
—Oh. — El patriarca Malfoy no era alguien que hablara de sus sentimientos así que no pudo evitar sentirse un poco incómodo. Que hubiera ido hasta ahí solo para decirle algo así era algo muy extraño.
—Es un omega de primera categoría. — Abraxas dejó su taza sobre la mesa con cuidado pero respetuosamente.
—Todavía no entiendo…— Admitió sin saber cómo tratarlo.
—Tienes un hijo. Es un alfa. — No pudo evitar sorprenderse, miró con cuidado hacia el alfa sin saber porque importaba hasta que algo hizo click. Negó rápidamente con la cabeza.
—Es un mestizo. — Le recordó, sabiendo que para los Malfoy la sangre lo era todo. Entonces no sabía que Remus era un licántropo, eso era algo muy bueno pero contuvo la sonrisa.
—Lo sé, pero he estado hablando con algunas personas y es… un alfa fuerte. Tiene quince años pero sus feromonas pueden confundirse con el de un alfa maduro lo que quiere decir que será mucho más poderoso al llegar a los dieciocho. Investigué y que sorpresa, debía ser tu hijo. Será un alfa de primera categoría y bastante dominante. — El tono del rubio era respetuoso, tanto que empezó a sentirse muy tenso. Clavó sus uñas en sus propias rodillas.
—Hay tantos alfas sangre pura… incluso de primera categoría. — Trató de rechazarlo sutilmente.
—Mi sobrino rechazó a todos a los dieciséis. Estando en celo. — Lyall levantó la mirada, mirando horrorizado al patriarca.
— ¿¡Metiste un montón de alfas con tu sobrino para ver si aceptaba alguno!? ¡Eso es enfermo! — Le gritó levantándose, sintiéndose bastante furioso y con ganas de darle un puñetazo en el rostro.
¡A veces Malfoy era tan… arcaico!
— ¡Pero evité que le hicieran daño! Ninguno lo tocó, lo juro. Espantó a los de baja categoría y peleó terriblemente con el alfa de alta categoría. Y aun no quiere a ninguno. Normalmente los mestizos no son de alta categoría, Lyall y mucho menos como el tuyo. — Abraxas lo miró casi suplicante pero solo duró un parpadeó, Lyall volvió a sentarse mientras negaba con la cabeza.
—No. — Respondió directamente, sintiéndose demasiado ansioso.
Quería sacarlo de su casa.
—Su herencia podría hacer rico a tu hijo, si tiene la mitad de personalidad que la tuya entonces… es un buen partido. Eres de una buena familia, Lyall. No estaría aquí si tuviera otra opción, pero no la tengo. —
—Es un mestizo. — Se sintió algo desesperado al decirlo pero tenía razón.
—Puedo dejarlo pasar esta vez. — Habló el rubio con tranquilidad.
— ¿Por qué? — Preguntó sintiéndose algo derrotado.
—Mi sobrino será comprometido con una omega, ella no me desagrada pero las uniones alfa y omega son distintas. No podría haber traiciones, deberían ser un equipo pese a todo.
No digo que los comprometamos, pero deja que los muchachos se conozcan. Tal vez se pueda…— Dejó la taza y lo miró, Lyall no pudo evitar sentir que se tensaba aún más.
Si aceptaba… lo iban a descubrir. Abraxas podría hacer tanto con esa información, era absolutamente peligroso sobre todo sabiendo el desdén por las criaturas. Haría la vida de Remus mucho más difícil de lo que ya era.
—No. — No, no podía. Incluso aunque solo fuera algo tan simple como eso sabía que solo pasarían unos meses antes de que esa familia lo descubriera. No serían indulgentes y pronto todos lo sabrían. No quería marcar a su hijo así.
—Lyall. — Pidió el alfa. El beta volvió a negar sintiendo que debía sacarlo en ese momento.
—No somos amigos, Malfoy. Y no pienso mezclar a mi hijo con gente como la tuya. Gracias por la oferta pero no pienso mezclar a mi hijo en esto. — Apenas terminó de decirlo la puerta se abrió, Hope se quedó quieta mirando al extraño. —Querida, él ya se iba. — Pero Abraxas se paró elegantemente y se dirigió a ella, agarrando su mano libre y besándosela.
—Usted debe ser la señora Lupin, tan hermosa como el amanecer. — Sonrió de manera encantado haciendo a Lyall fruncir el ceño. Abraxas sabía que ella era muggle ¿Por qué se comportaba así? ¿Para ponerlo celoso? No iba a funcionar en lo absoluto.
—Gracias. — Respondió ella respondiendo con una sonrisa amable, bastante incomoda con el acercamiento del extraño. Lyall iba a intervenir cuando Abraxas volvió a hablar.
— ¿Su hijo no la ayuda con las compras? — Preguntó gentilmente, tanto, que Lyall notó que estaba fingiendo. La expresión suave del patriarca era bastante falsa, fingiendo una sonrisa cuando seguramente al salir de la casa se lavaría la mano con la que tocó a Hope.
— ¡Oh! ¡Sí! Solo que no vendrá aquí hasta la mitad de sus vacaciones. Estará en casa de sus amigos. — Solo la casi caída de una taza evitó que interviniera, agarrándola rápidamente ganándose una mirada de reojo del rubio.
—No sabía que los Black dejaban que sus hijos llevaran a sus amigos. — El patriarca parecía algo curioso.
—Está con los Potter. — Respondió ella amablemente.
—Querida. — Alzó la voz, sintiéndose bastante nervioso, no quería que Abraxas supiera donde encontrar a Remus.
— ¡Oh! Sin duda bien acompañado. Entonces me voy, gracias por el té. — Agradeció el patriarca aun con su sonrisa falsa.
—Abraxas, lamento no poder aceptar que se conozcan. — Trató de apaciguar cualquier rencor, sintiéndose un poco culpable por rechazarlo así pero conocía bien a la familia Malfoy.
—No te preocupes, antiguo amigo. Entiendo tu negativa pero tal vez deberías hablarle a tu hijo sobre los alfas de alta categoría, sería bueno para él informarse ¿No me digas que no le has hablado de nada de eso? Es una pena, ser un alfa tan poderoso y no saber nada sobre ello. — Abraxas tenía una sonrisa extraña en sus labios y Lyall no pudo quitarse esa sensación incluso después de que el mago desapareciera.
Ayudó a su esposa a guardar las cosas mientras pensaba.
Pero cuando no ocurrió nada los siguientes meses y cuando volvió Remus a casa sin nada que contar sobre los Malfoy, se sintió mal de haber desconfiado de Abraxas. Tal vez el hombre si había ido solo para ser escuchado.
Lyall suspiró saliendo del recuerdo, no sabía que lo había llevado a verlo pero que Draco lo hubiera mencionado tantas veces le había dado curiosidad. Esa había sido la última vez que vio al padre de Lucius con vida, las siguientes veces que se enteró de él fue por los diarios, por lo que sabía que al menos había vivido casi seis años más.
Era muy gracioso como habían terminado las cosas, realmente no había creído que el destino diera una vuelta tan marcada para cruzar sus caminos a la fuerza.
Aunque Abraxas lo había buscado para su sobrino, no para su hijo, pero no recordaba escuchar a Draco hablar de algún tío o primo. Debería preguntar, al menos solo por curiosidad.
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Ame mucho escribir este capítulo, los extrañaba tanto.Pero ya nos acercamos a la recta final, no se exactamente cuantos capitulos quedan pero no serán muchos¡Gracias por leer, poner en favoritos y comentar! ¡besos!¿Que creen? ¿Abraxas realmente tenía un sobrino o estuvo mintiendo? ewe XD
AnaM1707: Le había echado bastante tierra a Lucius. Tambien debía aceptar sus errores propios c':Severus y Sirius tambien me ponen nerviosa XD Siri esta siendo muy egocentrico y Sev esta aun confundido.Espero traerlos pronto de nuevo, pero tal vez esten en extras XD
Cristine Malfoy: Se había pasado con lo de dar culpas solo hacia Lucius c':
Sarahi: awww me lo imagino. A veces tienen sus arranques :'3
