"Cuando su acción recíproca se armoniza, no hay más dependencia entre el espíritu y la letra"

~•~

Plantada estaba su mirada sobre el vitral, no había más colores que el blanco y el dorado, resaltando la imagen de un ángel que se abrazaba a sí mismo con sus alas, como si no fuese capaz de expandirlas para volar, similar a una flor en proceso de crecimiento, cerrada y en espera de la luz solar para ayudarla a desarrollarse.

La melancolía podía notarse en sus ojos, la presionaba aferrándose a sus propias manos, en el silencio de la soledad, la tranquilidad del control en su entorno. Si se viera en el reflejo, no se daría cuenta de sus emociones, sólo podía asegurarse de su determinación, de que todo iba tal cual lo manejaba.

Sí, el rompecabezas estaba incompleto, pero solo requería un poco más de paciencia. La armonía se encontraba presente en el ambiente.

—¿Qué obsesión tienen los humanos con los ángeles?

La voz de Windy acabó con su silencio.

—Un vitral horrible, si me permites decirlo—añadió, con su particular tono lleno de desinterés.

—No lo permito—contestó fríamente.

Windy chasqueó su lengua. No lo estaba mirando, pero sabía que se estaba riendo. —Lightning, ¿no te parece irónico que estemos disfrazados de la amenaza?

Lightning lo miró de reojo, con su expresión llena de seriedad. Claramente, Windy se refería al hecho de que hayan cambiado su forma a una más humana, con la ayuda de los cuerpos SOLtiS. —Será por poco tiempo—respondió vagamente mientras comenzaba a seguir su camino por el pasillo, decidido a dejar a Windy solo—Recuerda decirle a Soulburner que puede salir a buscar a Playmaker cuando quiera.

Pudo escuchar sus pasos siguiéndolo por detrás mientras bufaba—Pero nunca me explicaste la razón—dijo ignorando completamente la última orden, ya que resultaba obvio que la tomaría.

—¿Por qué debería?

Lightning se negaba a mirarlo, Windy detestaba eso de él. En ese sentido, tenía mucho en común con Flame. Ninguno de los dos era capaz de mirarlo, de emitir más que unas pocas palabras que parecían salir solo para hacerlo callar. Era como si el Ignis de viento solo fuese una molesta brisa pasajera.

Windy trató de apurar el paso para estar frente al Ignis de luz y detener su paso. Había una diferencia de altura, pero no quería sentirse pequeño frente a nadie. Mucho menos frente a Lightning o Flame.

—Por la misma razón por la que yo decidí estar a tu lado. Fui el único que estuvo para ti cuando nadie más lo hizo, mínimamente podrías decirme lo que piensas.

La voz de Windy resonó en el pasillo, donde solo estaban ellos dos. Hubo unos cortos segundos antes de recibir la respuesta de Lightning.

Sonrió. Una diminuta sonrisa ladina ocupaba su rostro.

¿Se estaba burlando?

Lightning finalmente lo miró a los ojos, causando que el Ignis de viento se estremeciera, sobre todo ni bien este comenzó a pasar su mano suavemente por su cabello, bajando hasta su mentón. —Te pusiste de mi lado, pero no me conoces en lo absoluto.

Su mano viajó por el rostro de Windy, dos de sus dedos posando sobre el parche—Sin embargo, yo conozco todo de ti. Sé de lo que eres capaz y de lo que no.

Inclinó su rostro, sus narices rozando y el aliento tenso de Windy se mezcló con el calido de Lightning. No hubo más cercanía que esa, antes de que los labios del de luz rozaran el oído del de viento, y soplaran un susurro doloroso y estremecedor. —Tienes mucho por aprender.

Pudo observar en Windy una expresión que denotaba una frustración creciente. Lightning amplió su sonrisa, antes de voltearse a darle una ultima mirada al vitral.

El Ignis de viento sabía a lo que el de luz se refería cuando le decía aquello, no solo lo trataba de ignorante, sino de inútil, ingenuo… Estúpido. Un debilucho incapaz. Todo porque perdió contra el líder de los Caballeros de Hanoi. Lightning jamás se lo perdonó, siempre tomaba la oportunidad correcta para hacérselo recordar. Esta vez no se callaría, le diría todo lo que pensaba en la cara. ¡Lightning no podía ser perfecto!

Sin embargo, no pudo comenzar con su queja ya que parecía que el Ignis de luz todavía tenía más cosas para decir. —Si los humanos mueren, ¿A dónde crees que van?

Windy ladeó la cabeza, su furia cambiando a confusión—¿Uh? Pues, no podrían ir a ningún lado voluntariamente. Simplemente se apagan para pudrirse—contestó, casi con burla, y como si su respuesta fuese demasiado obvia.

Lightning sólo asintió, sin dejar de observar el ángel. Se notaban rayos de luz en las alas del ángel y a su alrededor líneas que podrían significar el viento. Ambos elementos representaban la naturaleza espiritual, la pureza y la fuerza.

La altura de las alas significaba su espiritualidad, sus aspiraciones. El hecho de que estuvieran cerradas podría decir que todavía estaba en pleno camino a la inmortalidad, a ese sitio imaginario donde el bien y el amor eran lo único que importaban.

El Ignis de luz escupía sobre esas desesperadas falsas creencias de los humanos. Paraíso e inframundo; cielo e infierno. Las razones necesarias para que el humano considere la vida como algo motivador, pero fracasan tantas veces que morir y verse frente a esas dos supuestas puertas, les aterra.

El simple hecho de no existir era aterrador.

—Por supuesto que responderías algo así, para nosotros la muerte significa la eliminación de nuestros datos. Lo sabes muy bien, ¿no?

Lo miró de reojo.

Windy agachó su cabeza, apretando sus puños con fuerza.

Lightning suspiró antes de continuar—Los humanos, sin embargo, creen que tienen un alma, que, al morir, abandona su cuerpo y es llevada a un paraíso o al inframundo, dependiendo de las decisiones que hayan tomado.

El Ignis de viento rápidamente recuperó la postura y mantuvo la burla en su semblante, soltando una corta carcajada—Sí, si se portan mal se quemarán en las llamas del infierno.

—¿Qué viste cuando estuviste a punto de ser eliminado?

La pregunta lo tomó por sorpresa, eliminando por completo su sonrisa burlona, sintiendo una terrible inquietud al recordar ese momento. Se abrazó sutilmente a sí mismo, tratando de encontrar las palabras—Distorsión, y … oscuridad, tal vez—respondió débilmente

Lightning asintió de nuevo, caminando hasta pasar de largo al otro. —Y si fueses un humano, a punto de morir …—comenzó a decir, su voz resonaba en los pasillos—¿Hacia dónde iría tu alma?

Esa pregunta rebotó en la mente de Windy, quien, alterado se volteó para buscar a Lightning y enfrentarlo, sacarle respuestas, lo que sea. Pero, él ya no estaba ahí.

Windy se había quedado solo con sus dudas.

~•~

El fuego se recreaba en su palma, era impresionante las cosas que podía hacer ahora que carecía de límites, pero Soulburner todavía se encontraba incompleto. Miraba al cielo desde el balcón de su habitación, el sol era falso, sin embargo, quemaba como el verdadero.

Todo se sentía real. Era maravilloso. —Sólo hace falta Playmaker para que esto sea perfecto…—murmuró más para sí mismo, a pesar de que Flame estaba a su lado, haciéndole compañía a pesar de su duradero silencio.

Soulburner estaba impaciente por ir a buscar a Playmaker y traerlo de vuelta a la red, lo único que lo detenía era que debía esperar a la orden de Lightning para salir, no podía hacerlo sin su supervisión, también tenía que cumplir cierto lapso especifico de tiempo. En este caso, solo tendría tres horas para buscar a Playmaker y averiguar la decisión que tomó.

Para pasar el rato, se quedó esperando en su habitación, como siempre hacía. Jugando aburridamente con las llamas que su avatar podía generar por sí mismo. Encendiendo y apagando.

No le gustaba recorrer a solas el castillo, era un lugar tan espacioso para pocos sujetos, todo se sentía demasiado solitario. Flame lo sabía y por eso vino a acompañarlo.

Aunque Soulburner no se lo había pedido, tampoco le hacía falta. Existía una sola compañía que le sería suficiente.

Flame también sabía esto.

Sabía que él no era suficiente.

—¿Perfecto para quién?

La pregunta repentina de Flame sorprendió a Soulburner, causando que apagara la llama encendida en su palma al cerrarla en un puño. —Para todos, Flame—contestó firmemente

—¿O para ti?

—Sé que lo será para Playmaker también—dijo, frunciendo el ceño con cierta preocupación en su mirada al sentir que su Ignis comenzaba a cuestionar sus decisiones—¿Qué te sucede, Flame?

Comenzó a reírse nerviosamente para tratar de calmarse a sí mismo. Ya bastante preocupado estaba por si Playmaker no aceptaba su propuesta, y pensar que Flame podría darle la espalda, le tenía en ascuas.

Flame sacudió ligeramente su cabeza y cambió su seriedad en su semblante por una comprensiva sonrisa—Nada, también me siento inquieto. No es sencillo compartir la habitación con Windy—murmuró lo último, frotándose la nuca con cansancio.

Soulburner resistió un suspiro—Comprendo…

Tuvo una marea de sentimientos encontrados al oír el nombre de ese Ignis, recordando la rabia que sentía por lo que le hizo a su origen. Podía entender si Flame se sentía incomodo con su presencia, aun así, rechazaba esa ira, como si el olvido de aquel pecado estuviese instalado en su mente.

Debía obligarse a perdonarlo y Flame también. En vez de decir algo, solo optó por masticar sus opiniones al respecto.

Flame lo miró de reojo. Era mucho más expresivo en este cuerpo humano, a Soulburner no le costaba mucho leerlo, se daba cuenta cuando sus ojos se cruzaban con los suyos y decían "estoy preocupado por ti"

—¿Estás durmiendo bien?

Soulburner parpadeó desconcertado, como si la pregunta fuese demasiado tonta. —¿Te inquietaba no poder compartir la habitación conmigo?

El Ignis de fuego suspiró—Esa es una de las razones.

El muchacho sonrió—Es increíble, Flame. Nunca había dormido tan bien desde que… Bueno, no hay pesadillas, no hay sueños. Nada en qué pensar y preocuparse.

Su mirada cambió a una más melancólica, desviándola hasta el cielo nuevamente—Excepto por Playmaker. No he dejado de pensar en él.

—Pero eso pronto terminará.

Flame apoyó su mano sobre el hombro de su origen, buscando reconfortarlo. Le disgustaba estar tan seguro de sus palabras, no obstante, guardó sus verdaderos pensamientos en la oscuridad.

—Espero tengas razón, Flame—contestó, regresando a los ojos de su Ignis, posando su mano sobre la que estaba en su hombro, recibiendo su afecto.

Su momento de silencio fue interrumpido por alguien que fingió acomodarse la garganta. Soulburner y Flame se voltearon al mismo tiempo para ver a Windy apoyado en la entrada del balcón, denotaba molestia y quizás tristeza en su semblante.

—¿Interrumpo algo? —preguntó, y antes de que Flame abriera la boca para responder, Windy continuó—No me importa. Lightning-sama me envió a decirte que puedes salir a buscar a tu novio—dijo con vagancia, nombrando respetuosamente a Lightning solo cuando estaba frente a Soulburner.

Sonrió, porque escuchó a Flame gruñir incómodo. Quizás porque se refirió a Playmaker como el novio de su origen, o por la forma en que nombró a Lightning, sea como sea, cualquier resultado le satisfacía.

Soulburner pareció brillar al oír eso, aun así, asintió con calma—Enseguida voy.

—Como sea—contestó Windy, con el desanimo regresando a su rostro.

Flame se alejó unos pasos de Soulburner, vacilando para avanzar hacia el Ignis de viento, la intriga apoderándose de su corazón, o probablemente era la preocupación. Podía leer en su semblante que algo no andaba bien con Windy y necesitaba hablarlo.

Pero, de nuevo, fue interrumpido, esta vez por Soulburner—Windy, necesito pedirte que me acompañes.

Los dos Ignis lo miraron con sorpresa.

—¿Oh? Sabes que no puedes hacer eso, ¿verdad?

Si Lightning no ordenaba que fuera con alguien, Soulburner no debía llevarse a nadie en su viaje.

—Lo sé.

—¿Me quieres meter en problemas, chico?

Windy encontró la determinación en el humano, lo que causó que sonriera nuevamente, como un adolescente a punto de hacerle una travesura a sus padres.

—Bien. De todas formas, este lugar es muy aburrido—contestó Windy, a pesar del silencio ajeno, sabía lo que significaba esa seriedad en el rostro de Soulburner. Caminó hasta él, posicionándose en frente—Cuando quieras.

De pronto, se comportaban como si Flame no estuviera ahí.

—¡Esperen!

La confusión comenzaba a crecer dentro del Ignis de fuego. No se preguntaba qué quería hacer Soulburner con Windy, sino por qué no lo había escogido a él para acompañarlo.

Soulburner ignoró a su Ignis, sin dejar de mirar a Windy, alzó su brazo y su disco comenzó a brillar junto al cristal en el cuello del Ignis de viento. Cada uno fue envuelto en una esfera.

—¡Windy!

Fue el primer nombre que sus labios dejaron escapar cuando extendió su brazo para detenerlo, pero fue demasiado tarde, tanto Windy como Soulburner desaparecieron dentro de las esferas.

~•~

—¿Y bien?

Ai lo miró fijamente, en su rostro de gestos limitados se podía notar que estaba frunciendo el ceño, claramente molesto e impaciente. Desde que se levantó, Yusaku no dijo ni una palabra, apenas había podido dormir y se despertó con una cara terrible.

—¿Y bien qué? —preguntó vagamente el ojiesmeralda mientras terminaba de abotonar su camisa.

—¿Qué vas a hacer? ¿Le dirás a Kusanagi?

—No.

Ai apenas notó que Yusaku había ignorado la primera pregunta, aun así, insistió—¿Pelearás con Takeru tú solo? ¿Crees que Kusanagi no se dará cuenta?

La desesperada voz de Ai comenzaba a hacerle doler la cabeza. Trataba de mantener la calma porque ya bastante inquieto estaba, y como siempre, Ai no colaboraba en eso.

Uno de los dos tenía que ser el que pensara fríamente, y siempre le tocaba a él.

—No pelearé con Takeru—contestó secamente, comenzando a ponerse la corbata.

—¿Y cómo piensas hacerle entrar en razón? ¿Con besos y caricias?

No le gustó para nada el tono sarcástico que su Ignis había tomado, trayendo burlonamente a la conversación sus sentimientos que intentó ocultar. Sin embargo, ahora que sabía bastante tarde que Takeru correspondía a esos sentimientos, todo su mundo se vino abajo.

Por lo que el comentario de Ai causó que perdiera la paciencia, sólo fue suficiente mirarlo furiosamente para que la IA se ocultara dentro del disco.

Permanecieron en silencio después de eso, pero los pensamientos y las dudas de Yusaku jamás lograron callarse. Caminó hasta la escuela, con la ansiedad subiendo por su garganta y transformándose en un nudo molesto, su mirada se dirigía hacia todos los rincones posibles en busca de aquella persona que prometió volver por él.

Quería verlo, no importaba la razón de su aparición, sólo quería ver su rostro una vez más.

Aun así…

¿Qué pasaría en cuanto se encuentre con Takeru? ¿Cómo respondería?

Se llevó una mano a su pecho, que no dejó de doler desde anoche.

Por la forma en la que había respondido la ultima vez que se vieron, se preguntaba…

¿Takeru realmente regresaría insistente con su propuesta? ¿O atacaría con todas sus fuerzas sin darle oportunidad para retractarse?

Su determinación se sentía bastante frágil desde que vio aquel recuerdo y sintió la debilidad en Takeru, la misma que él tenía todas las noches y la escondía bajo una máscara inexpresiva y el heroísmo de Playmaker.

Ahora no solo dolía su pecho sino su espalda, como si cargara con una mochila pesada. Detuvo sus pasos en pleno camino a la escuela, viendo su alrededor vagamente, se daba cuenta de que estaba justo donde se había encontrado con Takeru ayer.

Descanso su cuerpo en un árbol cercano, aprovechando que nadie que conocía, es decir, Shima, estaba cerca como para aparecer e interrumpir sus pensamientos. Se dejó caer al césped, abrazando sus rodillas.

Se mantuvo escondido en la sombra y el sol apenas le daba, incluso si miraba al cielo, la luz del sol era difícil de encontrar.

Cerró sus ojos, de pronto sintiéndose muy cansado. No lograba escuchar el canto de los pájaros, ni la brisa golpeando las ramas de los arboles porque su mente era un desastre de inseguridades, recuerdos horribles y miedos acerca de su futuro.

Por cada grito, cada sufrimiento que vivió, y cada nuevo dolor que se imaginaba vivir, su cuerpo se encogía, su garganta se cerraba y sus ojos quemaban amenazando con soltar las lágrimas que hacía mucho llevaba aguantando.

Tenía miedo.

Mucho miedo.

Estaba cansado.

—Yusaku…

No supo en qué momento había hundido su rostro entre sus brazos, que tuvo que levantar la cabeza para encontrarse con aquella voz que lo llamaba.

—Takeru.

Takeru estaba de cuclillas frente a él, sonriente. Yusaku sentía su garganta seca, su propia voz era temblorosa, así como sus manos que lentamente buscaron aferrarse a sus brazos.

Olvidó su vacilación, perdido en esa mirada destellante y en el aroma que Takeru emanaba. Era tan calido, se sentía seguro cuando él estaba a su lado.

Takeru llevó su mano a su mejilla—Estás llorando—pronunció.

Yusaku parpadeó desconcertado, sentía que algo recorría su rostro, pero no se había dado cuenta de que estaba llorando.

—No me gusta verte así—añadió Takeru, sin dejar de acariciar su mejilla—Todo estará bien, Yusaku. Solo tienes que descansar…

El ojiesmeralda sacudió débilmente su cabeza—Takeru…—intentó discutir, pero las palabras no salían como él quería. Parecía estar a punto de caer, de ceder ante la voz ajena.

Sintió unas manos firmes comenzando a sostenerlo, como si buscaran abrazarlo. —Cierra los ojos, Yusaku. Ya no hay razón para pelear.

Yusaku estaba por responder, otra vez su propia voz quedó atorada en su garganta, y sólo dejó salir un sollozo con más lagrimas mojando su rostro. Su pecho se estrujaba, su espalda se encorvaba dolorosamente permitiendo hundirse en el pecho cercano a él. El calor de Takeru que le brindaría el confort que necesitaba.

Estaba cansado.

Si cerraba sus ojos, ¿Podría descansar?

—Estarás bien…—murmuró Takeru repetidas veces, abrazándolo, como si le prometiera que no se iría a ninguna parte si cumplía con lo pedido.

Sólo debía cerrar sus ojos.

Y lo hizo.

~•~

Flame estuvo esperando impacientemente a la llegada de Soulburner o de Windy. Necesitaba información—No—Necesitaba saber por qué Soulburner decidió mantener en secreto sea cual sea su plan. Ese plan que podía involucrarlo a Windy y no a él.

Cada segundo se sentía más lejos de su origen. Sus ideales cambiaron completamente, ya no lograban entenderse con una simple palabra, una mirada. Soulburner se veía diferente, y él mismo se sentía diferente.

Continuaba en la habitación donde lo había dejado, recorrer el castillo era inútil, si Soulburner se conectaba de nuevo, él podría detectarlo.

Pasó el tiempo, lo que parecieron ser unas largas horas, la inquietud de sus propios pensamientos e inseguridades lo atormentaba. No podía quedarse esperando por mucho tiempo en el cuarto de Soulburner, imaginarlo llegar con Playmaker en sus brazos.

No. No sabría reconocer a su origen. Todavía no se acostumbraba a este cambio drástico, ni lo entendía. Sin embargo, se esforzaba constantemente por ponerse en sus zapatos.

Regresó a su habitación, vacía también por la ausencia de Windy. Flame se dejó caer en la cama, como si su cuerpo pesara una tonelada, soltó un suspiro pesado y se cubrió los ojos con el dorso de su mano.

Si caía en la inconsciencia, en lo que los humanos conocían como dormir, quizás…

…podría entender a Soulburner. A Takeru.

Fue como si se hubiera apagado, y realmente, no había soñado nada, o quizás no lo recordó al momento que abrió lentamente sus ojos, porque alguien lo estaba tocando su rostro, como una suave caricia.

—¿Win…dy?

Definitivamente, lo primero que vio fue a Windy con una cara de sorpresa, tensando la mano que lo estaba tocando.

—¡Va-Vaya! Creí que estabas muerto o algo—tartamudeó Windy, sus mejillas tornándose calientes mientras se alejaba antes de que Flame se enterara de lo cerca que estaban sus rostros.

Flame se rascó sus ojos, estaba mareado. —No, sólo dormía.

Windy lo miró con incredulidad. —¿Tú? ¿Por qué? No necesitamos dormir.

—Yo sí—respondió secamente para luego mirarlo de reojo, con sospecha—¿Por qué Soulburner te pidió que lo acompañaras?

El cielo había cambiado de color, como a punto de oscurecerse. Aunque estuvieran en la red, el espacio que Lightning creó imitaba bastante bien la transición del día y la noche. La razón era desconocida, pero observar aquello le ayudaba a Flame a determinar que estuvo bastante tiempo inconsciente.

Windy se sentó en su propia cama, cruzándose de piernas—Oh, ahora eres tú el que me interroga. ¿Estás celoso porque me pidió ayuda a mi antes que a ti?

Flame guardó silencio. Entonces, Windy soltó una carcajada.

—¡Parece que acerté! No puedo creer que seas esa clase de sujeto, Flame.

—¡No confío en ti! —exclamó Flame, acabando con la diversión en el semblante del otro Ignis—Si mataste a tu propio origen, no puedo permitir que tú te aproveches del mío.

El veneno se escapó de sus labios, pudo notar el dolor en las expresiones torcidas de Windy, pero, por alguna extraña razón, fue fácil de ignorar para Flame. La furia hacía que sus puños temblaran y se tornara capaz de pronunciar más palabras hirientes.

—Dile eso a Soulburner, él es quien me pidió mi ayuda—contestó Windy, levantándose de la cama y caminando hacia Flame—Y no me importa ser digno de tu confianza. Mátame si quieres, intentalo. Yo te soporto porque Lightning así lo quiso, lo mismo va para ti, aunque no quieras admitirlo. Pero si no hubiera nada ni nadie de por medio, te estaría haciendo tragar tu arrogancia en menos de un segundo.

Sus dedos delinearon el cuello de Flame, amenazando con presionar su garganta, pero no fue más que eso, una vaga amenaza.

Los dos se miraron con odio, aunque por dentro se estaban desmoronando.

~•~

Todo era perfecto. Se sentía en balance.

Cada vez que regresara a su habitación, ya no estaría solo. Lo vería a él descansando debajo de sus sabanas, con ese rostro angelical que denotaba serenidad; la que ambos estaban buscando.

—Ahora estas a salvo, Playmaker—susurró Soulburner, acariciando el rostro del muchacho durmiendo en su cama. No había recuperado la conciencia desde que se lo llevó de la plaza a la red.

Lo primero que hizo fue refugiarlo en su habitación, luego le avisó al Ignis de luz. —Lightning-sama sabe que estás aquí. Como te dije, todo estará bien. La guerra terminó.

Se inclinó para besar la frente del ojiesmeralda. —Solo queda esperar a que despiertes…—dijo, sonriendo—Entonces, me sentiré completo.


Adelanto del próximo capítulo:

—Windy…—insistió Flame—Te quedaste callado de repente.

Windy se alejó unos pasos, apretando dolorosamente sus puños—¿¡Y a ti qué te importa!?

—Es mi compañero, no puedo dejar que…

—Entonces, sólo vienes por Soulburner…—murmuró—Pregúntale a él, yo no soy su mensajero.

—No necesito preguntarle nada.

Flame notó que Windy se tensó al oír esto, la rabia cambiando a una mirada más indefensa. —¿Qué quieres decir?

—Soulburner le dijo a Playmaker que no debía preocuparse por nada, él se encargaría de hacer justicia. El culpable ardería en las llamas de su castigo.


Me he ocupado bastante y apenas pude encontrar espacio para avanzar con el fic. Por eso me he tardado :/

Pero aquí sigo. Y la historia también. ¡Gracias por leer!

¡Y gracias a Valmey por ayudarme siempre!