Yo no inventé YGO ni sus respectivos personajes
"Solo este silencio es la última enseñanza, solo esta luz es la respuesta universal, la respuesta sin esfuerzos, la enseñanza inaudible"
~•~
Era extraño verlo de esa manera, tan distante y frío. Quizás la frialdad no era la mejor manera de describirlo, porque se sentía como una llama latente, que fingía estar tranquila pero cualquier provocación la haría estallar. Playmaker veía a Soulburner de esa forma, cuando mostraba algún rastro de vacilación, o mencionaba a Ai, él actuaba como si le molestara oírlo.
Ese no era el Soulburner que conocía, ni siquiera su sonrisa era como antes. Su voz era demandante, aunque a veces parecía ser un acto inconsciente. No era culpa de Soulburner. El responsable de todo esto pronto estaría frente a él.
—Espero que tomes la decisión correcta, Playmaker—dijo Soulburner llevándolo a la puerta de la habitación, dispuesto a reunirlo con Lightning, como habían arreglado. Pero se detuvo por un instante. —Sé que crees que lo correcto sería que derrotemos a Lightning, aun así, me gustaría que lo analices, como haces con todo.
Se alejó de la puerta para voltearse a mirar a Playmaker. —No puedo obligarte, pero no quiero pelear contigo.
Playmaker lo miró fijamente. —Entonces, no me obligues a hacerlo.
—Tú tampoco.
Sin más, Soulburner se inclinó a besar sus labios con el inmenso cariño que le profesaba y la paciencia que siempre le tenía a Playmaker.
Definitivamente Playmaker no se vio venir aquel beso, sin embargo, no actuó sorprendido, respondió como si ya se hubiesen besado varias veces, como si este no fuera un triste primer beso. Dolía demasiado pensar que el destino de Soulburner; Takeru, a quien él amaba, estaba completamente en sus manos.
¿Soulburner estaba dispuesto a morir si las reglas así lo indicaban?
No quería eso. No quería perder a Soulburner otra vez.
Y con ese pensamiento, se aferró a sus brazos, profundizando aquel beso.
Perdidos estaban en esa dolorosa unión hasta que la puerta se abrió, dejando entrar a Windy y a … Jin.
—No quiero interrumpir su sesión matutina de amor, pero Lightning-sama quiere ver a Playmaker.
Windy hizo notar su sarcasmo y la poca importancia que le daba al sentimentalismo de quienes estaban frente a él. Al menos, eso demostraba por fuera, cualquiera que viera su rostro y su actitud corporal lo primero que sentiría sería su indiferencia. Sin embargo, Windy estuvo observando la manera que Soulburner y Playmaker interactuaban, como si estuviese descubriendo algo nuevo para él.
Observó aquel beso que se dieron y lo mucho que les costó separarse. No pudo evitar pensar en Flame, recordando la sensación de sus labios la primera vez que lo sintió. ¿Fue tan triste como el beso de Soulburner y Playmaker?
No quería tener ese tipo de trato con el Ignis de fuego. Sólo hundirse en el adictivo calor de su fuego intenso, y nada más que eso. Sin compromisos, sin angustias.
—¿Jin?
Playmaker finalmente se alejó de Soulburner, para acercarse cuidadosamente al joven que acompañaba al Ignis de viento. La última vez que el ojiesmeralda había visto al hermano menor de Kusanagi, su boca estaba cubierta como si hablar estuviese prohibido, y su mirada estaba vacía, perdida en la nada. En cambio, ahora, Jin lo miraba de regreso y Playmaker podía sentir algo.
Había vida en esos ojos.
Jin continuaba llevando ese traje recargado, pero su rostro, su cuello incluso, estaban liberados. Era difícil para Playmaker reconocer si eso era una buena o una mala noticia.
—Jin, ¿puedes oírme? ¿Estás bien?
Playmaker se acercó con preocupación, y Jin dio un paso hacia atrás, desviando su mirada, mostrando incomodidad.
Aunque Soulburner continuó sintiéndose desplazado ni bien los ojos de Playmaker se enfocaron en Jin, no era la misma molestia que cada vez que mencionaba a Ai. Jin era otro asunto, pues, se trataba del origen de Lightning-sama.
—Esa cosa no habla todavía. Ya lo intenté. Así que deja de perder el tiempo con tonterías y vámonos de una vez—insistió Windy con impaciencia para solo recibir la mirada de odio de Playmaker.
Soulburner notó que Playmaker estaba apretando sus puños con demasiada fuerza, casi como si estuviese a punto de golpear a Windy. Esa impotencia y rabia la conocía como propia, los dos compartían dicho sentimiento, o lo compartieron alguna vez. Jin no movió ni un músculo cuando lo trataron como una 'cosa' a pesar de que sus emociones parecían estar ligeramente libres. Quizás era porque no le importaba o lo aceptaba, si Jin no se quejaba, entonces, ni él ni Playmaker tenían derecho a quejarse de ello.
Mientras pensaba en ello, su mirada dio con la del ojiesmeralda. Era tan firme cuando lo miraba, que no importaba cuánto poder sintiera en sus manos o si su espalda era más ancha que la suya, nunca lograría superar esa solidez que lo caracterizaba y en estos momentos resultaba peligrosa.
Sabía lo que significaba que Playmaker lo mirara de esa manera. No estaba esperando a que él hiciera algo, nunca lo esperaba, pero sí estaba enviando el mensaje diciéndole que iba a pelear.
¿Por qué? ¿Acaso él no era razón suficiente para detenerse?
No. No era una razón.
Yusaku—Playmaker—estaba peleando por Jin, y probablemente estaba pensando en encontrar a Ai. Por eso, no le daría espacio a Lightning-sama para sanarlo.
Aún después de… besarse, Playmaker seguía pensando en otros. Eso amaba de él, pero ahora no le resultaba conveniente.
—Iré contigo.
Antes de dar un paso cerca de Playmaker y tomar su mano, Jin puso la suya sobre su pecho. Tanto Soulburner como Playmaker lo vieron sorprendidos,
Windy se encogió de hombros. —Supongo que Lightning…sama quiere ver solamente a Playmaker. Podrías entretenerte tomando el té con… éste—señaló despectivamente con el pulgar a Jin. —Ahora. ¿Podemos irnos ya? —Playmaker ni siquiera se volteó a mirar a Soulburner otra vez, solo miró a Windy antes de caminar hacia la puerta. Windy rodó sus ojos. —Sin miraditas—añadió con ironía.
La puerta se azotó detrás de Jin, quien no alejó su mano de Soulburner ni un segundo, y este no lo había notado por estar bastante distraído con la distancia de Playmaker. Su ausencia, su espalda frente a sus ojos y el hecho de que no dijera ni una sola palabra dedicada a su persona, no le hacía sentirse más que alguien invisible e insignificante.
Playmaker significaba todo para él. Le había salvado la vida, en cierta manera, al llenarlo de esperanza y alegría con una razón para vivir. Pero, él no significaba nada para Playmaker.
Estaba siendo patético pensando que sería diferente, que ese beso eran sentimientos correspondidos. ¿Qué significaba ese beso? ¿Esa preocupación en tales bellos ojos esmeraldas cada vez que lo miraba?
—En serio me gustaría poder leer mentes…—soltó en voz alta, sin darse cuenta.
Entonces, se dio cuenta de la presencia de Jin ni bien el muchacho de cabellos morados rígidamente alejó su mano de su pecho.
Soulburner le sonrió con levedad, sentándose en el borde de la cama. —Playmaker nunca me habló de ti, y aún así, se preocupa como si fueses su amigo de toda la vida. Pero solo eres el hermano de Kusanagi-san, a quien se supone debíamos salvar—se detuvo por unos segundos, antes de reír nerviosamente—Lo siento, no debería decir "solo". Jin es Jin, después de todo. El origen de Lightning-sama.
Jin apenas lo estaba mirando, era difícil distinguir hacia donde iban sus orbes con tanto brillo irradiando de ellos. Pero sus labios fruncidos se relajaron al oír el nombre de su Ignis, y ni siquiera notó que se habían encorvado bastante con la mención de su hermano mayor.
—Tal vez no te estábamos salvando después de todo. Así como Playmaker piensa que me salvaría si luchara contra Lightning-sama, pero estaría peleando contra todos a los que había prometido proteger.
Volvió a reír, negando con la cabeza. Las cortinas soplaban con fuerza, el sonido de las ramas golpeándose entre ellas le recordaba que hacía unos minutos había estado volando con Playmaker a su lado. Todo se sentía como un sueño hecho realidad.
Pero era efímero. Él único que soñaba con un futuro al lado de Playmaker era él.
Playmaker tenía a otras personas en la cabeza.
Jin; Kusanagi-san; Ai…
Incluso Lightning.
Tal vez hasta Revolver.
Sus puños temblaron, apretándose con fuerza y tirando humo del calor que comenzaba a emanar de estos.
Jin se acuclilló frente a él. No lo estaba mirando, sólo extendió sus manos y abrió sus palmas sobre los puños de Soulburner, como quien se acomoda en una fogata para calentarse. Incluso trataba de soplar aire caliente de su boca y frotaba sus palmas, intentando incorporar el calor.
Soulburner parpadeó sorprendido. —¿Tienes frío?
Jin no asintió, no respondió a eso. Siguió con lo suyo.
Bueno, era obvio que el adolescente no se estaba frotando las manos sobre el calor que liberaba por nada. Soulburner se levantó, cuidando de no empujar a Jin al buscar acercarse al ventanal, y cerrar las puertas. Esto último no había sido posible, sus dedos rozaron las cortinas y estas se quemaron completamente.
Cierto que Soulburner tenía un deseo de destrucción muy fuerte escondido en su dolor por la indiferencia que sentía por parte de Playmaker, no se había dado cuenta de esto al enfocarse en el frío de Jin.
Jin estaba parado ahora, mirándolo con curiosidad.
Soulburner dejó de contar las veces que rio estúpidamente frente al origen del Ignis de Luz. —¿Ups?
Con su seria expresión, pero interesada, el pelipurpura extendió su palma y al ver al otro muchacho confundido por su vago pedido, sacudió su brazo repetidas veces, cerrando y abriendo su mano.
Soulburner lo imitó, solo que esta vez, al cerrar y abrir su propia mano, encendió una llama bastante viva.
Jin asintió erráticamente. Fueron pocos los pasos que acabaron con la larga distancia entre sus cuerpos, los ojos de Jin estaban enfocados en el fuego y sus manos delgadas se acercaron sin lentitud temerosa. Soulburner cerró su mano. —¡Oye! ¡Que te puedes quemar!
Jin no había hecho caso, tenía una fuerza impresionante para cómo se lo había imaginado, y con esta misma obligó a Soulburner a repetirlo, pero el fuego no se encendió, sólo había marcas negras y rojas. Quemaduras.
El muchacho pasó su dedo índice por estas marcas, causando que Soulburner siseara por el ardor.
—…lor.
—¿Qué? —Soulburner parpadeó confundido, más confundido por creer haber oído a Jin hablar que por las acciones que este realizaba.
—Dolor.
Su voz era suave, y a la vez, ronca.
—Sí, dolor—el chico no estaba sorprendido por lo dicho. Anteriormente lo hubiera estado, hoy esa palabra se estiraba a una corta distancia que lo llevaba al pensamiento doloroso del silencio de Playmaker.
Dolor significaba su soledad; su necesidad por tener el amor de quien buscaba, de ser feliz y que Playmaker también fuera feliz.
Escuchar de sus labios salir: Te amo, y no pensar que podría decírselo a Ai, a …
…Revolver.
Sus quemaduras ardieron intensamente, mucho más que cuando Jin lo había tocado. No se quejó de eso, pero la ira era notoria.
Sin que tuviese que decir nada, Jin soltó su mano adolorida, saliendo de la habitación con pasos tranquilos. El deseo de destrucción de Soulburner agradeció este silencio y ausencia para poder conectarse a la otra red y hacerle una visita a Revolver.
Extendió su brazo, cerrando sus ojos y dispuesto a hacerlo con la confianza de que nadie lo buscaría; nadie lo necesitaría, y justo en ese momento que se había convencido, Flame abrió la puerta y entró a sus aposentos.
Antes de que el Ignis de Fuego dijera algo, Soulburner abrió sus ojos y lo miró. Una mirada que jamás le dedicó ahora estaba fulminando a su compañero.
Flame sintió que fue parte de su imaginación, pues pronto el semblante ajeno cambió por uno sonriente y calmado. —Flame, ¿qué sucede?
—Eso venía yo a preguntar. ¿Playmaker ya tomó su decisión?
Su sonrisa se desvaneció. —Si la tomó, no lo sé. Jamás soy capaz de entender lo que necesita, quizás solo necesitamos tiempo—se encogió de hombros.
—Ya veo…
—¿Necesitas algo más, Flame?
El Ignis se cruzó de brazos, arqueando una ceja. —No creo haber interrumpido nada. ¿Estás apurado?
Soulburner se tensó. Era difícil ver a Flame como su compañero, todos a su alrededor eran sus enemigos. —Quiero estar solo. ¿Es mucho pedir?
—Sé que me estás mintiendo.
—¡Perfecto! ¡Tú sabes leer mentes!
Aquel tono venenoso y sarcástico no era típico de Soulburner, incluso cuando tenía la confianza suficiente para hablar con cierta altanería. Flame frunció el ceño, preocupado. —No. Sólo te conozco.
Un silencio sepulcral nació en la habitación, que acabó con Soulburner dándole la espalda a su Ignis, dispuesto a seguir con lo que estaba por hacer, sin importarle su presencia. —Estoy bien, Flame.
—Sé que no lo estás. Por eso vine.
Soulburner mordió dolorosamente su labio. Había un nudo en su garganta que desconocía, pues no recordaba lo que se sentía desear llorar hasta que sus ojos se secaran. Es por eso por lo que no lloró.
Takeru hubiera llorado.
—Siempre lo sabes…—murmuró con una extraña nostalgia.
Flame sonrió con suavidad, sintiendo que su compañero le estaba abriendo paso para acercarse. Sus ojos observaron cada rincón de la habitación, la brisa golpeaba con fuerza, pero antes había cortinas que le dieran cuerpo al viento. —¿Qué pasó con tus cortinas?
Soulburner se frotó su ojo, como si estuviese limpiando lágrimas inexistentes, para mirar hacia lo que Flame señalaba. Había olvidado quemarla. Mierda, olvidó incluso haber estado con Jin hacía un rato.
—No me gustaron, así que las eliminé.
—Ya veo.
Flame veía la mentira en esa respuesta, pero decidió ignorarla solo por esta vez. El diseño de la habitación no era mérito de Lightning, él les entregaba cuartos blancos de luz fuerte, tal vez porque no le importaba esforzarse por ellos, o porque no tuvo el tiempo para demostrar lo ostentoso que era para la decoración como con el resto del castillo. Aunque tanto en esta habitación como en la que él compartía con Windy había cierta parte de Lightning.
El balcón ligeramente amplio, las paredes enmarcadas con bordes dorados y los muebles de tintes antiguos que adornaban el sitio. Flame sabía que Soulburner añadió las cortinas, la cama para dos, muebles inservibles e incluso un florero porque suponía que a Playmaker le importaría todo eso. Era una desesperación que le hacía desconocerse tanto a sí mismo como a las personas a su alrededor.
Playmaker y él no eran diferentes, nunca les gustó la decoración abundante, ni siquiera se detenían a pensar en ello, incluso si tuvieran tiempo para pensarlo.
Flame sabía esto, ya que, le había insistido a Takeru que le diera un poco de vida a su departamento, con cortinas, flores y un par de muebles nuevos. Pero este simplemente se olvidaba de ello, convencido de que nadie lo visitaría como para ocuparse de que su entorno se viera bien.
Aunque, Flame lo decía por Takeru, no por otras personas.
Terminando de cavilar, decidió caminar hasta donde se suponía estaban las cortinas, y pasando su mano por el aire, varios datos acumulados fueron diseñando y acomodando una cortina nueva. Todos los objetos, todo a su alrededor, incluso ellos mismos, eran datos ahora, así que podían transformar su espacio como quisieran. Flame podía darle a Takeru—Soulburner—lo que deseara.
Aún si jamás le pedía nada.
Soulburner miró con asombro lo que Flame le había obsequiado, la cortina era roja y en la parte superior se veían unas alas con pocas plumas cayendo a lo largo de un carmesí bastante vivo. Como un Fénix.
—Flame…
—Es mejor que la anterior. Le dará más vida—comentó con un tono altanero.
Soulburner soltó una risita, y le dio un leve golpe en el hombro. —Quien te dijo que las iba a dejar.
Flame puso sus brazos en jarra, sonriendo ladinamente. —A que te ha gustado. Tú lo dijiste, puedo leer mentes.
—Mentira. No me gusta…
Siguió apreciando la cortina, luego sus ojos cayeron en los de Flame—Me encanta.
Su sonrisa no duró demasiado hasta tornarse en una llena de tristeza, porque todavía, su corazón deseaba saciar su necesidad de destruir algo…alguien.
Y Flame no podía detener eso. Aunque tomara su mano cariñosamente, como estaba haciendo ahora.
Soulburner mostró culpa en su semblante al soltarle, alejándose como si le quemara, y, de hecho, lo hacía. Estaba sosteniendo la mano herida, algo que extrañamente Flame no había observado como hizo con todo lo demás.
—Quiero estar solo, Flame, por favor.
Flame abrió su boca para después cerrarla. No quería creer que Soulburner le estaba pidiendo esto para irse a desquitar su ira sobre Revolver, tampoco sabía si en verdad necesitaba que lo dejaran solo. Antes hubiera sido tan fácil leerlo y ahora era como si interactuara con una persona completamente diferente.
O quizás él era diferente. Por eso, lo dejó solo como pidió.
Sin embargo, no se alejó de la puerta, y no tardó demasiado en regresar a la habitación sólo para ver a Soulburner desaparecer de la red. Apretó sus puños, decidiendo seguirlo.
Esperando equivocarse; esperando que Windy le haya mentido.
~•~
Ni bien quedó frente a Lightning, Windy se retiró. Playmaker observaba en el Ignis de Viento la rigidez a pesar de sus fingidos movimientos flojos de sus extremidades. Pero eso no importaba sino quien estaba frente a él ahora.
—¿Por qué haces esto? —Playmaker rápidamente rompió el silencio.
—Seguramente estas pensando que esto no es un complicado tratado de paz—suspiró el Ignis, antes de voltearse y comenzar a caminar por el pasillo—El no saber se volvió algo al que estoy dispuesto a acomodarme por esta vez. Aunque se aleja de mi comodidad, y más se acerca la desesperación. Como tú.
Playmaker tragó pesado.
—No sabes si esto es lo correcto, siempre crees tener la respuesta correcta en todas tus observaciones. Terminas teniendo razón algunas veces, y equivocarte te molesta, aunque no decidas demostrarlo.
—Esto no se trata de mí.
—Otra correcta observación, pero en cierta forma, —detuvo sus pasos, girando ligeramente su cabeza y así mirar de reojo al humano que caminaba detrás suyo—También se trata de ti, de todas las víctimas del caso Lost. Incluso de Revolver.
El ojiesmeralda frunció el ceño, preguntándose si Revolver los estaría buscando ahora mismo, si siquiera los estaba recordando. Sus cavilaciones siguieron, así como sus pasos, en el recorrido hasta donde sea que Lightning lo estuviese llevando.
—La razón de mi curiosa pasividad, no deberías saberla, Y saberlo tampoco te llevaría a nada, porque tú…—sonrió—…necesitas la felicidad de Soulburner. Ese es tu doloroso obstáculo, la razón por la que regresaste. Y no es solo eso, sino que te sientes solo.
Lightning no podía sentir la tensión en la respiración de Playmaker, no podía sentir ninguna emoción salir de él, como si fuese una IA sin sentimientos. Era impresionante lo capaz que era este humano para controlarlos, para que nadie pudiera leer sus debilidades. Era igual de estimulante que él, el Ignis de Luz, fuese capaz de leer a Playmaker, pues aún con su silencio, sabía que había dado en el blanco.
—No estás acostumbrado a tener amigos, y Soulburner, Homura Takeru, fue quien apareció en tu vida para enseñarte lo que ustedes llaman 'amistad'. Te sentiste poderoso, y al mismo tiempo, temeroso—Lightning se estremecía de solo pensarlo, la maravillosa ilusión que podría quebrantarse con tanta facilidad—Temías que fuese parte de tu imaginación. Tu soledad, tu tristeza; todo el sufrimiento que cargas ahora mismo, siempre lo cargaste en tu espalda y no dejaste que nadie más lo hiciera por ti. Nadie se ofreció. Soulburner está dándote una mano, y no estás seguro de aceptarla, porque no sabes si Soulburner podrá resistir tu dolor, o se alejaría eventualmente.
La respiración de Playmaker se fue tornando más pesada, y sus pasos resbalaban sutilmente.
—Por eso, los dos están aquí. No hay dolor, no hay oscuridad. Todo lo que desean, las debilidades que guardaron con llave fueron liberadas sin que ustedes se dieran cuenta. Y sus memorias horribles se volverían polvo.
Llegando a su destino. Lightning se detuvo, Playmaker también.
Estaban en donde todo empezó. Las estatuas de los soldados romanos los observaban, olvidando tal vez cómo uno de ellos atravesó a Soulburner con su flecha y lo trajo a este infierno disfrazado de cielo.
—Nos declaraste la guerra y ahora dices que nos darás felicidad. No, todo esto se trata de nuestras memorias, quieres eliminarlas. ¿Por qué? ¿Qué pasará con las personas en el mundo real? ¿Con nosotros? ¿Con Jin?
Playmaker notó que, ante la mención de Jin, Lightning dejó caer los hombros.
—¿Realmente importa? —Lightning se volteó—Es mejor no saber.
—Para mí, si me rindo a tus palabras. Pero, tú le tienes miedo, por eso, estás desesperado. ¿Qué pasará si olvidamos lo que nos pasó?
Lightning odiaba eso de Playmaker, y al mismo tiempo, lo admiraba, mantenía la seguridad en su voz a pesar de su propia desesperación, y no necesitaba explicarse demasiado, porque Playmaker ya sabía la respuesta a todas sus propias preguntas.
—¿Vas a pelear conmigo, Playmaker?
El ojiesmeralda iba a responder, sin embargo…
No quiero pelear contigo
La voz de Soulburner resonó en su mente.
Su pecho dolió y su cerebro le hizo desviar la pregunta por otra que se alejaba de la verdad de todo este problema.
—¿Dónde está Ai?
—Ai no quiso venir, así que lo echamos de la red.
—¿Qué va a pasar con él?
—¿En serio te preocupa? Nació de tu sufrimiento y no has hecho más que tratarlo como a una molestia. No te culpo, pero no finjas ser un humano que está de nuestro lado. Si sigues aquí es porque no tienes las agallas para pelear contra uno de los tuyos—Lightning se llevó dos de sus dedos a su mechón y lo acarició suavemente, suspirando—Esto de los vínculos es… sorprendente, y peligroso, ¿verdad?
Dio unos cortos pasos hacia Playmaker, y los mismos dedos que antes jugaban con su cabello, ahora acariciaban el pómulo de Playmaker.
Playmaker lo miró fijamente, Lightning no estaba moviendo sus labios, y aún así, en su mente resonaba ahora a voz del Ignis frente a él.
Palabras que ya había escuchado, en este mismo lugar.
—Es el sitio de que hice ya advertencia, donde verás las gentes dolorosas que perdieron el don de inteligencia.
~•~
Encerrar a Revolver en este pozo fue tan fácil como atrapar a una rata. Claro, cuando le pides a un exterminador que lo haga por ti.
Windy engañó los algoritmos utilizados por los Caballeros de Hanoi para acceder a una débil y pequeña parte de su red, el tiempo era limitado ya que descubrirlo hubiese sido sencillo. Sin embargo, el Ignis de Viento mencionó haberlo sentido confundido al líder intocable, y Soulburner lo confirmó ni bien lo vio, pensó que había sido culpa de la tortura que llevó quien sabe cuánto tiempo y Windy realizaba también con demasiada diversión.
Primero, engañar a los Caballeros de Hanoi.
Segundo, atraparlo desde uno de sus dispositivos y obligarlo a entrar en la red.
Tercero, encerrarlo en esta red oculta donde los datos que conformaban al avatar de Revolver fuesen débiles, y debilitarlos aún más con cada dolor intolerable que le ocasionaban.
Sí, tres cosas. Playmaker comenzó a hacer eso porque Revolver se lo había enseñado. Revolver había sido su voz salvadora, su amigo confiable, pero, al mismo tiempo, quien le había causado tanto dolor y lo dejó solo cuando no debía estarlo. ¡Incluso si dicen que fue quien los rescató! ¡Todo era una mierda!
Soulburner estampó su puño ardiente contra el pecho desnudo de Revolver, escuchando sus gritos desgarradores rebotando entre las paredes. Verlo temblar y sus lagrimas cayendo como la sangre que rebalsaba de su boca por los puñetazos que recibía eran tan tranquilizadores para Soulburner.
Revolver apenas podía emitir una sola palabra.
Lo último que había dicho era:
No moriré en tus manos.
¿Qué carajos significaba eso de todas maneras?
—Claro que no vas a morir en mis manos—Soulburner lo tomó del cuello y lo obligó a levantarse, aunque sus pies, sus piernas estaban tan quemadas que apenas se doblaban—Morirás solo. Un día vendré a verte y estarás podrido como una planta. Así podríamos haber terminado nosotros, ¡con tan solo seis años! —Presionó su garganta, causando que tosiera débilmente.
—A veces quisiera… Cada vez que pienso que Playmaker…
Lo empujó contra la pared al soltarlo, alejándose unos pasos. Abrió su palma y una llama más poderosa que cuando estaba frente a Jin se encendió, amenazando a Revolver con quemarlo completamente. —Ahora no puedes esconderte con tu máscara. ¿Debería conseguirte una nueva si quemo todo tu rostro?
Retuvo el aire, sus dientes presionándose dolorosamente mientras sus dedos dejaban de resistir el calor, pero Soulburner disfrutaba de este dolor, porque no significaba nada si se comparaba con lo que Revolver estaría a punto de sentir.
—¡Basta!
Apenas escuchó ese grito, reconociendo esa voz y pensando que la había imaginado luego de lanzar las llamas. Sintió que las llamas le regresaban, pero solamente lo envolvían como un cálido manto.
Luego de proteger sus ojos cerrándolos para que no fueran quemados, los abrió lentamente, viendo que frente a él estaba Flame.
Flame, protegiendo a Revolver.
Soulburner parpadeó, una y otra vez. En definitiva, era Flame.
¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?
¿Por qué está él aquí? ¿Por qué Flame? ¿¡Por qué!?
Su cabeza era palpitaba, sus manos se quemaron más de lo debido, y Flame no tenía ni un rasguño. Lo miraba como si lo juzgara.
—Aléjate, Flame. ¿Acaso estás de su lado?
Revolver estaba tirado en el suelo, probablemente inconsciente.
—¿Por qué haces esto, Soulburner? ¡Y no uses a Playmaker de excusa!
—¡Él es quien nos causó todo este dolor! ¿¡Por qué no quieres verlo!? ¡Ni tú, ni Playmaker! Quizás no les importa…
Soulburner se volteó, si seguía así, acabaría haciendo algo imperdonable.
—Me importas, Soulburner—Flame suavizó su voz, a pesar del dolor y la rabia que sentía por dentro—Es por eso por lo que protejo a Revolver, porque también te estoy protegiendo a ti. Tú no eres así… Takeru.
Sus puños siempre estuvieron cerrados, acumulando fuego, un fuego que liberó ciegamente contra Flame. —¡No me llames así!
Flame lo esquivó, tropezando con la cadena que atrapaba el tobillo derecho de Revolver y cayó al suelo. Le tenía miedo a la mirada llena de odio que Soulburner le dedicaba, no por si este fuera a hacerle algún daño, sino porque su origen se estaba dañando a sí mismo.
—Lightning no está salvándote. ¡Solo te está destruyendo! ¡Vuelve en ti!
—No hables como si me conocieras, Flame. En realidad, no me conoces para nada. ¿Sólo porque naciste de mi crees que tienes el derecho a decirme qué hacer? No sabes lo que siento—comenzó a decir, con su voz quebrándose en el proceso, apenas notando que había dejado una leve quemadura en el antebrazo de Flame, atravesando su chaqueta. —Después de todo, tú naciste de mi sufrimiento. Ojalá…
…Ojalá nunca hubieras nacido, Flame.
~•~
Windy se quedó paseando vagamente por los pasillos, sabiendo que su objetivo era regresar con Jin, pero mientras este no estuviera cerca suyo, mejor. Sentirse vigilado era horrible, y cuando estaba solo, lo único que podía pensar era en la desconfianza de Lightning hacia él. ¿Qué pensaba Lightning sobre él? ¿Qué pensaba Lightning sobre Jin?
¿Qué pensaba Lightning?
Detuvo sus pasos cuando se encontró con lo inevitable. Esperaba ver a Jin en los aposentos de Soulburner, sin embargo, este estaba mirando como estúpido el vitral que representaba a un ángel. El mismo por el que Lightning baboseaba.
—¿De tal palo, tal astilla? —resopló, causando que Jin volteara a verlo—¿Qué me ves? Ah, sí. Tienes que estar pegado a mí, ¿lo recuerdas?
Sólo hubo silencio. Windy odiaba el silencio.
—Claro que no me responderías. Mejor, no necesito escuchar tu estúpida voz. Suficiente tengo con la de Flame, y su origen llorica. ¿Y ahora Playmaker compartirá techo con nosotros? —suspiró pesadamente, cruzándose de brazos—A veces quisiera que todo esto se hiciera cenizas.
—¿Empezando por ti, Windy?
La voz no fue lo único que sobresaltó al pequeño, sino la mano sobre su hombro.
Lightning.
—No creo que sea muy diferente de cuando, ya sabes, dejaste que Revolver casi me destruyera.
Pero Lightning no dejaría que me quemara hasta quedar hecho cenizas, estoy seguro de eso. Se repitió en privado hasta creérselo.
Ignorando lo dicho por el Ignis de viento, Lightning se acercó a su origen y extendió su mano. Jin la tomó sin vacilar, causando que Windy sintiera una terrible molestia en su pecho. —Me lo llevo por esta noche.
—Ow, ¿acaso van a follar?
Lightning se detuvo bruscamente, dedicándose a fulminarlo con la mirada.
Windy levantó sus manos en rendición. —Solo bromeaba.
Ni bien el Ignis de Luz se llevó a su … mascota, él se dirigió a sus propios aposentos. Esa pesadez en su pecho lo sofocaba, y quería dejarse caer en la cama, cerrar sus ojos y tal vez, hacer eso que Flame hace.
Soñar.
¿Esta vez soñaría algo estimulante?
No tuvo tiempo de hacer todo eso cuando puso un pie en su habitación, ya había alguien detrás de la puerta, golpeándola. Windy suspiró hastiado, abriendo la puerta con brusquedad, pensando que se encontraría con Lightning y su perrito fiel. —Creí que me dejarían en pa…
Pero solo se trataba de Flame.
No. Era un Flame demasiado destrozado, no físicamente, excepto por el rasguño en su brazo, sino por la mirada muerta que llevaba. Con esos mismos ojos sin brillo, miró fijamente a Windy y le dijo: —Tenías razón, Windy.
Así que de eso se trataba. Windy no retuvo su sonrisa maliciosa, y tomó con fuerza del brazo quemado a Flame para arrastrarlo dentro de la habitación.
Creyó que sería él quien lo haría, pero se vio sorprendido cuando Flame le dio un beso repentino y hosco. Sus dedos presionando sobre su cristal para deshacer sus ropas, y sin más, lo alzó.
Flame lo acorraló en la puerta, obligándolo a hundirse en su triste y furioso calor.
Windy no podía estar más satisfecho.
~•~
Miraba al techo. Solo podía hacer eso, porque si se daba la vuelta, vería la cortina que Flame la había obsequiado y recordaría lo bien que se había sentido atacarlo con su propio fuego.
Se suponía que no debería sentir tristeza ni dolor, y aún así, estaban ahí presentes.
¿Por qué Flame? ¿Cómo…?
No. Sí sabía la respuesta. Pero solo pensar en ello aumentaba su ira, y en cualquier momento quemaría la cama misma.
Lo único capaz de apagar su iracundo fuego, fue abrir la puerta de su habitación y ver a la persona que más deseaba tener a su lado esta noche, con sus ojos esmeraldas brillando en una luz dorada y una sonrisa surcando sus labios.
—Bienvenido, Playmaker.
