Capítulo 4. Revelaciones inconclusas

- Estuve con un chico.- contestó simplemente la chica rubia.

- ¿QUÉ?- gritó completamente sorprendido el chino.- ¿Cómo que estuviste con un chico?

- Pues… iba a tener una accidente al cruzar una calle y el me ayudó, después me invitó a tomar algo caliente a su departamento y bueno… me ayudó a terminar mi proyecto; eso es todo.

- ¿ibas a tener un accidente en la calle? Y ¿no nos lo dijiste? Y ¿desde cuándo te andas yendo con tipos desconocidos a altas horas de la noche?

- Cálmate, cuando me fui con él no era tan tarde, además no lo sé… simplemente sentí que estaba bien si lo hacía… no creo que haya hecho algo malo.- contestó con bastante tranquilidad.

- Sabes Anna, Tienes un celular para avisar cuando algo malo pase. ¿Qué tal si hubiera sido algo grave?- regañó bastante preocupado.

- Esta bien, está bien lo haré, ahora si me disculpas evitaré toda la mañana a Sakura en la escuela para después llegar a mi casa y evitarla todo el día.- dijo frustrada.

- Si hablando de eso… En mi empresa se acumuló el trabajo para el encargado del área legal pues se está instalando en las oficinas y está terminando su especialización y necesita un auxiliar jurídico, la paga es buena y pues… ¿te interesa?

- Si por supuesto… ¿es enserio? Sí, claro que lo quiero, lo que sea mientras no tenga que estar encerrada en mi casa con Sakura.

- Bueno ella no llegó a tu casa ¿o sí? Se está instalando en su departamento…

- mmm como se nota que no la conoces.- después de decir esto se quedó fijamente mirando por la ventana del auto.

- ¿Qué miras?- preguntó Ren interesado.

- ¿Ves ese chico que va llegando? Es él con quien estuve anoche.

- ¿hablas de Rick? ¿Qué piensas de él?

- ¿Cómo sabes su nombre?- preguntó interesada.

- Pues… él es el encargado de mi área legal Anna; tu trabajarías para él.- la rubia lo miró con seriedad y pensó unos minutos.

- En realidad creo que es un abogado brillante y no tengo problemas en trabajar con él; ¿no es algo joven para ser tu jefe Legal?- El chino sonrió y asintió.

- Tiene 26 años y también lo considero brillante; así que si estás de acuerdo empiezas mañana; por la tarde discutiremos los pormenores.- cuando terminó de decir esto la rubia sonrió, se despidió y bajó del auto.

La rubia ingresó rápidamente a la universidad y se dirigió a su casillero cuando de repente un ataque de estornudos de apoderó de ella.

- No puede ser, sólo eso me faltaba.- siguió estornudando.

- Salud linda.- escuchó que decían a sus espaldas, volteó y estaba Rick con una bella sonrisa y le ofreció un pañuelo; Anna lo tomó.

- Gracias.-dijo simplemente.

- Anoche ya no me contestaste las llamadas, sólo quería saber si llegaste bien a casa.- Escondida entre los casilleros se encontraba Sakura escuchando su conversación con una extraña sonrisa.

- Estaba cansada… debo ir a clase con permiso.

- Es propio linda. Te veo más tarde.- Miró a la hermosa rubia retirarse a su salón de clases.

- Así que… ¿Anna estuvo contigo anoche he?- Preguntó la ojiazul a sus espaldas, el Chico volteó y la observó.

- ¿y tú eres?- levantó la ceja

- Mi nombre es Sakura y soy una amiga cercana de Anna… verás, anoche Anna llegó muy tarde a casa y todos estábamos preocupados y me preguntaba si tú podías decirme en donde estuvo.

- Pues si es tu amiga tan cercana, ¿por qué no se lo preguntas tu misma?

- como podrás ver ella es muy reservada, pero saber que estuvo contigo me tranquiliza mucho en realidad ¿Cuál dices que es tu nombre?- preguntó con una enorme sonrisa.

- Rick, Con permiso.- contestó sin emoción alguna y se retiró

La chica se quedó a mitad del pasillo observando cómo se retiraba; sin duda alguna ese chico le serviría de mucho.

Anna entró a su salón de clases esperanzada de no tener esa clase con Sakura, afortunadamente no fue así y pudo sentirse tranquila en el trascurso de la mañana.

Bien chicos buenos días, el día de hoy me llevaré sus proyectos a revisión; tienen 20 minutos para ponerse de acuerdo con sus compañeros de equipo para dar el formato final.

- ¡Vaya Anna! De verdad te esmeraste demasiado, quedó bastante bien ¿cómo se te ocurrió hablar de la biografía de Thomas Lubanga y relacionarlo con el juicio?- cuestionó su amiga Bere al respecto.

- Bueno… tuve un poco de ayuda, además creí pertinente hablar sobre sus trastornos iniciales para poder reflejarlo en su vida adulta.

- Pues funciona bastante bien, creo que nos irá excelente.- Afirmó Kike a sus amigos.

- Hey chicos que les parece si en cuanto termine la clase tomamos un receso, la verdad es que tengo mucha hambre y parece que Anna trajo mucha comida.- Dijo sobándose el estómago su amigo gordinflón.

- Emmm pues en realidad no sé qué trae la caja pero, sí… Estoy de acuerdo.- Afirmó la rubia un poco congestionada.

- Oye, la verdad es que te ves bastante mal… ¿no quieres que te acompañemos a la enfermería?

- No, no me siento tan mal… terminemos para poder salir al receso.

Cuando por fin pudieron ir a descansar, se sentaron bajo una de las sombrillas de la cafetería listos para comer… Bere y Anna traían su almuerzo mientras Kike y Franck compraron comida de la cafetería. Anna se dispuso a abrir su Bento cuando salió de él una pequeña nota que decía:

"Que tengas un lindo día de clases Annita… puse suficiente para que compartas con tus amigos."

La pequeña nota fue suficiente para sacarle una sonrisa a Anna, el detalle en verdad había sido muy lindo, y cuando por fin destapó la comida, la sensación de felicidad fue más grande; su bento contenía la mayoría de sus platillos favoritos: Sushi, Sashimi, onigiri, takoyaki y un pequeño plato con su Ramen favorito; sacó su celular y realizó lo que jamás creyó:

Para: Asakura

Gracias por la comida, realmente está deliciosa.

Enviado a las 13:20 pm

- Cielos Anna, eso se ve realmente delicioso.- dijo ilusionado Franck

- Pues… adelante, sírvanse en realidad es demasiado.- ofreció la rubia a sus amigos que comieron con alegría.

El castaño sostenía su celular con una Radiante Sonrisa, no podía dejar de leer el mensaje una y otra vez. Después de todo hacer cosas por su prometida los acercaba poco a poco.

Al terminar la hora del receso debieron volver a sus clases correspondientes; para desgracia de Anna una no muy grata sorpresa la esperaba en su salón de clases.

- Vaya Anna, ¿Quién diría que algún día tendrías amigos?- la itako la ignoró y se fue a su asiento.- dime una cosa.- ¿todos aquí a saben que eres un fenómeno?- la rubia la observó con mucho coraje e iba a responder cuando su joven amigo flacucho interrumpió.

- ¿Disculpa?- alegó Kike frunciendo el ceño.- No sé quién seas pero no creo que debas llamar así a nadie; Anna no es ningún fenómeno, es una abogada brillante y no permitiremos que te refieras a ella como lo estás haciendo.

- jhm… así que tienes un séquito de raritos he; soy Sakura una vieja amiga de Anna… ¿sabían que cuando era niña decía que podía ver fantasmas? Y era tan persistente y tan molesta que sus padres la echaron a la calle.- eso fue la gota que derramó el vaso, sus amigos estaban furiosos con semejantes acusaciones; por su parte Anna temblaba de coraje pero ya se había cansado, debía ser más inteligente que ella.

- Bueno… esa es la razón por la que mi prometido y yo nos llevamos tan bien; después de todo, él también decía que veía fantasmas… pero puedes preguntárselo tu misma, igual no creo que a él le guste que pienses lo mismo sobre el que sobre mí.- lo logró, por fin la dejó callada y no tuvo más opción que volver a su asiento pues el profesor había llegado. Cada minuto que pasaba se sentía peor, no podía respirar muy bien, se sentía bastante congestionada y con mucho frío; por suerte las horas pasaron rápido y pudo salir para regresar a casa.

Iba bastante despistada pues tenía la vista bastante borrosa por la congestión y bastante mareada debería agregar pues zigzagueaba por el camino cuando tropezó con una piedra que no alcanzó a ver y cayó sobre sus rodillas.

- ¡Wow linda! Sí que estás muy mal, vamos te llevaré al doctor.- dijo tomándola de un brazo ayudándola a levantarse.

- No, por favor, sólo quiero ir a casa… no me gustan los hospitales…

- vamos, sólo a que te revisen ¿sí? Te darán medicamento y después te llevo a casa.

- No. De verdad no quiero… en donde vivo hay una chica que cuidará muy bien de mí.

- ¿una chica? ¿Hablas de sakura?

- ¿Sa… Sakura? ¿Tú qué sabes de ella?

- pues… se acercó a mí t me dijo que eran amigas muy cercanas… ¿Te molesta que haya hablado con ella?

- No es mi amiga.

- Lo supuse, trató de hacerme bastantes preguntas así que supuse que una chica tan impertinente como ella no podía ser tu amiga.

- Estás en lo correcto.

- Bueno bonita… Dime dónde vives y te llevaré, mi auto está justo ahí.- Anna miró al chico y a su automóvil; lo pensó por unos momentos y abordó, después de todo el sería su jefe y eventualmente sabría donde vive así que procedió a darle la dirección.- Así que… el empresario me dijo que trabajarás conmigo… Es todo un honor.- Sonrió encantadoramente.

- Si bueno… igualmente. Es ahí junto a los cerezos.

- Vaya es una Pensión. Está preciosa.- le mencionó asombrado.

- Gracias.- El chico la llevó hasta la entrada pues su estado se veía bastante grave.- Supongo que nos vemos mañana en la oficina.

- De ninguna manera.- sentenció.- iniciaremos el lunes ya que estés recuperada.- llamó a la puerta y salió Tamao a recibirlos.

- Señorita Anna, ¿se encuentra usted bien?

- Si Tamao, es sólo un resfriado.- salieron a ver lo que pasaba Horo acompañado de su hermana, Jun, Ren y Sakura.

- Cielos Anna, tú sí que tienes suerte de que te traiga a casa un chico guapo. Deberías invitarlo a quedarse, tal vez te convenga.- Intervino Sakura a la cual todos ignoraron.

- Oh, vamos Anna te ayudaremos a subir a tu habitación.- Dijo Jun acompañada de las chicas, excepto Sakura.

- Gracias por traerla a casa.- Dijo el chino.- quédate a comer.

- Fue un placer ayudarla jefe.- sonrió.- pero lamentablemente tengo que ir a casa a arreglar unos asuntos, gracias por la invitación; hasta pronto.- se despidió y marchó de la propiedad.

- De verdad que es lindo ese chico; y se ve que está interesado por Anna. Por fin alguien que podría querer a alguien como ella.- Los chicos la miraron y se apartaron de ella.

Horas más tarde Manta y un muy sonriente Yoh llegaban a la pensión dispuestos a comer e Yoh inmediatamente preguntó por la Rubia.

- Se siente mal, está en su habitación.- le informó el chino.

- Pero no es de importancia, no se veía tan mal; Mejor ven a comer amor.- Intervino Sakura

- Iré a verla.- ignoró por completo a la chica quien se enfureció. Llamó a la habitación de la rubia pero como era de esperarse ella no contestó; el castaño deslizó la puerta y la vio acostada en su cama, se veía bastante mal. Se acercó a ella y tocó su frente, estaban ardiendo; sacó su celular y le pidió a Fausto que fuera de forma inmediata. Bajó corriendo las escaleras y tomó un recipiente con agua y toallas pequeñas para intentar bajarle la fiebre a su prometida, cuando volvió a la habitación de la rubia, se dispuso a atenderla; la destapó un poco y comenzó a humedecer los paños mientras los ponía en la frente de la chica; habían pasado alrededor de 20 minutos y la fiebre de la chica había bajado un poco, y la chica comenzaba a abrir los ojos.

- ¿yoh?- apenas pudo pronunciar

- Hola.- dijo con una hermosa sonrisa.- ¿Cómo te sientes?

- Estoy bien, sólo un poco cansada pero mejoraré.

- Fausto viene para acá… le pedí que te revisara.

- No es necesario, no me siento tan mal.

- No importa, lo hará… ya llevas varios días sin dormir y te ves más pálida de lo normal, te revisará.

- ok.- Suspiró, en realidad no tenía ganas de alegarle a su prometido que en realidad se fijaba más en ella de lo que creía.

- Escucha Anna.- Habló seriamente mirándola a los ojos.- Tengo algo que decirte; hace un tiempo los abuelos…- pero fue interrumpido.

- Ya estoy aquí, Hola Anna… ¿Cuáles son tus síntomas?- Preguntó Fausto con su siempre sonrisa extraña.

- Pues… los de un resfriado común.- Evadió e Yoh suspiró, en realidad no importaba, el castaño ya le había dicho sus síntomas notables al doctor.

- Los dejo solos, bajaré y te prepararé una crema de pollo.- Salió Yoh de la habitación.

- Bien Anna, al parecer no es sólo un resfriado común, parece ser fatiga combinado con estrés… ¿algo que te afecte últimamente?- Anna no contestó.- Esta bien, no tienes que decírmelo, pero esto afectará seriamente tu salud si no te relajas; te puedes debilitar tanto que tu estómago puede rechazar el alimento o agua que desees ingerir, te prescribiré un medicamento. Por favor tómalo.- La rubia simplemente asintió.

Mientras tanto abajo en la cocina Yoh preparaba fervientemente la crema de pollo que le subiría a la rubia, mientras dejaba que el alimento se cocinara Yoh se unió un momento a cenar con sus demás amigos.

- ¿cómo está Anna?- cuestionó Jun.

- Un poco agotada pero espero que mejore con el medicamento que le dará Fausto.- contestó angustiado.

- No creo que se sienta tan mal, tal vez sólo quiera llamar la atención, después de todo llego acompañada de un muchacho muuuy guapo. Se veía muy cómoda cuando llegaron pues él la traía casi por completo en sus brazos.- La cara de Yoh perdió color mientras escuchaba.

- Es cierto, ¿quién es ese chico Ren?- preguntó Horo, dándole más importancia en saber quién era ese chico que en saber el contexto de lo sucedido.

- Su nombre es Rick, es el jefe del área legal de mi compañía. Lo contraté hace dos años en Alemania y le pedí que se mudara a Japón por un tiempo y se está especializando en la universidad en la que asiste Anna.

- Pues, al parecer se lleva muy bien pues Rick me comentó que Anna llegó muy tarde anoche por estar con él en su departamento… aunque no me dijo que es lo que hicieron.- Yoh se puso de pie, no podía seguir escuchando eso, regresó a la cocina a revisar su platillo, lo sirvió y subió a ver como iba Anna.

Al entrar en la habitación Anna estaba sentada sobre su cama y Fausto ya estaba guardando sus utensilios para retirarse.

- ¿y bien?- preguntó el castaño.

- No es tan grave pero podría empeorar, cerciórate de que tome el medicamento todos los días por este mes… estamos a tiempo antes de que empiece la temporada helada… Octubre comenzará muy fuerte este año.

- Si, gracias Fausto, yo me encargaré de es; ahora si me disculpas quiero hablar a solas con Anna.

- Con permiso.- Se despidió sin más ceremonias.

El shaman tomó asiento a un lado de su prometida y le ofreció el plato de comida; ella lo miró por unos momentos.

- En realidad no tengo mucha hambre.- Desvió la mirada.

- Por favor cómela, sabe rica… la preparé yo mismo.- Anna no tuvo remedio y la tomó, después de unos minutos comenzó a comer, pero cada cucharada que daba se sentía peor y una sensación de mareo indescriptible se apoderaba de ella, su vista se estaba nublando. - Anna… ¿Quién es Rick?- preguntó el castaño muy agobiado.- la rubia volteó sorprendida.

- ¿Disculpa?- pronunció apenas pues su cabeza comenzaba a palpitar con bastante fuerza.

- Sé que sabes a qué me refiero, quiero saber ¿cómo lo conociste?- Anna trataba de mirarlo a los ojos pero cuándo lo hizo se sobresaltó en demasía y se puso de pie; detrás de Yoh se encontraba un espectro negro enorme que parecía estar tomando la energía de la rubia pues ella podía verlo con claridad, pero ¿por qué Yoh no lo notaba?- Anna ¿Qué estabas haciendo con él anoche que llegaste tan tarde?

No pudo más, respiraba con agitación y al escuchar la última pregunta de su castaño prometido, se desplomó en el suelo sin poder decirle antes lo que ocurría en la habitación.

CONTINUARA…

Cecick C. Iugetsoiru: Puedes llamarme Ale :)