Capítulo 5. Daños

- Sé que sabes a qué me refiero, quiero saber ¿cómo lo conociste?- Anna trataba de mirarlo a los ojos pero cuándo lo hizo se sobresaltó en demasía y se puso de pie; detrás de Yoh se encontraba un espectro negro enorme que parecía estar tomando la energía de la rubia pues ella podía verlo con claridad, pero ¿por qué Yoh no lo notaba?- Anna ¿Qué estabas haciendo con él anoche que llegaste tan tarde?

No pudo más, respiraba con agitación y al escuchar la última pregunta de su castaño prometido, se desplomó en el suelo sin poder decirle antes lo que ocurría en la habitación.

- ¡ANNA!, ¡ANNA DESPIERTA!… ¡FAUSTO! ¡FAUSTO VUELVE POR FAVOR!- gritaba desesperado el castaño; tomo a su prometida en brazos y la colocó en su cama, Fausto entró corriendo a la habitación a revisar a la rubia seguido por los demás integrantes de la sala que veían la escena aterrados excepto por Sakura que miraba todo con bastante expectación.

- Su pulso está muy débil, lo mejor será que llames a una ambulancia, hay que ingresarla al hospital.- Mientras Yoh se disponía a hacer lo encomendado, la sombra se acercaba cada vez más al cuerpo de la chica sin que ni uno de los shamanes se percatara del suceso, Amidamaru que escuchó el grito de su amo bajó del techo y enseguida se pasmó con lo que sus ojos observaban, un espectro negro se colocaba arriba de Anna mientras succionaba el alma de la chica, podía ver claramente como lentamente se separaba su cuerpo de su espíritu y fue ahí cuando reaccionó.

- ¡Oye! ¿Qué haces tú aquí?- los shamanes voltearon a verlo extrañados y por su parte la sombra volteó sorprendida dejando su labor de lado ¿cómo era posible que el espíritu pudiera verlo? Frustrando así su acción y desapareciendo por completo.

- ¿De qué hablas Amidamaru?- preguntó extrañado el castaño pero fue interrumpido por la rubia la cual como si de un ahogado se tratara despertó de golpe jalando varias bocanadas de aire sorprendiendo a los presentes.- ¡Anna! Gracias a los Grandes espíritus ¿estás bien?- la rubia no podía reaccionar, seguía respirando agitadamente, estaba aterrada, había sentido todo lo que pasó y no sabía cómo explicarlo, estaba tan débil que su cuerpo sentía como si un camión hubiera pasado por él.- ¿Anita? ¿Annita que sucede?- Yoh la sacudió un poco, estaba comenzando a asustarse, la rubia temblaba con violencia sin ponerle atención. Aterrado el castaño la abrazó contra su pecho y acarició su espalda.- Annita tranquila, estoy aquí y no voy a dejarte.- el chico seguía acariciando su espalda hasta que la chica comenzó a tranquilizarse.

- ¿Yoh?- preguntó un poco confundida al sentirse prisionera de unos fuertes brazos. El castaño la separó un poco de su cuerpo y le sonrió.

- Hola Annita, que gusto verte un poco mejor.- Los chicos suspiraron al verla despierta, había sido un trago amargo verla de esa manera, Sakura veía la escena bastante furiosa, estuvo tan cerca pero calló, debía ser paciente. Mientras todos observaban Fausto revisaba cuidadosamente a la rubia.

- Aún tiene un poco de fiebre y la gripe seguirá persistiendo pero es extraño, está todo en orden.- la rubia miraba con total seriedad.

- Señorita Anna, disculpe que le hable con esta imprudencia pero yo sé que usted acaba de sentir lo que estaba pasando ¿sabe usted por qué se originó? ¿Sabe usted que era eso que la asechaba?- interrogó seriamente Amidamaru, la rubia simplemente negó con la cabeza.

- No yo… no sé qué es eso solo… yo sentí que me iba, que algo me llevaba, era algo… muy oscuro.

- ¡Ja! Si claro, debes estar volviéndote loca; yo no vi nada de eso y los demás que sí pueden ver fantasmas tampoco pudieron ver nada.- dijo Sakura a lo cual Anna bajó la mirada.

- Pues yo si lo logré ver señorita Anna, yo le creo.- Exclamó Amidamaru.

- De hecho, yo también lo vi señorito.- le dijo a su amo, los demás espíritus coincidieron con ambos.- Sakura frunció el ceño, ¿cómo podía ser posible que le dieran razón a Anna? Si ni siquiera los shamanes pudieron verlo.

- Es extraño ¿no? Sólo Anna y los espíritus de la casa pueden verlo, algo raro debe estar pasando.- Argumento Ren.

- Anna ¿cómo es? ¿Puedes describirlo? ¿Lo habías visto antes?- interrogó su prometido.- la rubia que seguía en sus brazos desvió la mirada y lo apartó lentamente de su cuerpo… ¿Cómo decirle a su prometido que ese espectro la acosaba en sus sueños desde hace ya varios meses?

- Emmm, pues es una sombra oscura.- la Itako se puso de pie rápidamente tambaleándose un poco.

- ¿Qué pasa Anna?- preguntó preocupado el castaño.

- Necesito ir al baño, por favor salgan todos de mi habitación.- Yoh la tomó en brazos y la llevó al baño pues se notaba la urgencia de la rubia por llegar; la chica no tuvo tiempo de reaccionar ante este suceso pues de verdad se sentía mal, a penas la bajó en el baño le cerró la puerta en la cara y volvió el estómago dolorosamente en varias ocasiones; el castaño no se podía mover de donde estaba pues escuchaba desde afuera como la rubia sufría regresando todo lo que había comido.

- Lo mejor será que dejemos a Anna sola como nos lo pidió, necesita descansar.- Alegó Sakura a los demás que se fueron retirando poco a poco.- Vamos amor, es mejor salir y dejarla, después de todo a eso está acostumbrada.

- No. Ahora menos que nunca voy a dejarla sola, está enferma y acaba de pasar por algo grave, me quedaré a cuidarla, no quiero que eso se repita.- Dijo seriamente.

- Pero Amor, ni siquiera has comido.

- Si gusta usted amo Yoh yo me quedaré a cuidar a la señorita Anna, después de todo yo pude verlo, le avisaré si algo sale mal.

- Lo ves amor, él se encargará.

- Ya basta Sakura, me quedaré y punto final. Amidamaru de verdad te agradezco pero no creo que sea necesario que estés aquí, pero por favor, quédate cerca por si algo se presenta.

- Por supuesto amo Yoh. Estaré en la azotea.- el castaño asintió en agradecimiento.

- Entonces me quedaré contigo bebé y te acompañaré a cuidar a Anna; debe ser pesado estar con una persona tan…

- Basta, por favor retírate y déjame sólo con mi prometida.- Yoh la escoltó fuera de la habitación y cerró la puerta para dejarla fuera.

La rubia agotada cepillaba sus dientes mientras meditaba lo que acababa de pasar, estuvo a punto de morir en manos de algo que la buscaba con vehemencia y no sabía que había hecho para merecerlo. Cuando salió del baño vio a Yoh sentado en su cama.

- ¿Por qué sigues aquí?

- No me iré Anna. Estuviste a punto de irte, no te dejaré sola, no ahora. Puedes gritarme todo lo que quieras, enojarte e insultarme pero yo aquí me quedo.- Anna levantó una ceja y suspiró.

- Está bien.- el castaño quedó callado de la impresión.- Sólo no me molestes, quiero dormir un poco. El shaman Asintió y le dejó libre la cama mientras él se situaba en uno de los sillones que estaba bajo la ventana en la habitación.

La rubia no tardó mucho en quedarse dormida, eran ya alrededor de las 8:00 pm cuando el castaño escuchó que tocaban la puerta con delicadeza y se acercó para abrir.

- Buenas noches joven Yoh, les traje algo de cenar ya que no tuvo tiempo de comer hoy en la tarde.- el chico no se había dado cuenta de que en realidad moría de hambre, agradecido tomó la comida y volvió a la habitación.

Como Anna aún dormía el chico puso la comida en la mesa de la habitación y se dispuso a alimentarse.

Llegadas las 10:00 pm el chico sentía la pesadez del sueño, fue a su habitación para ponerse unos pants, se acercó al armario tomó varias cobijas y una almohada, regreso a la habitación de la rubia caminó hacia el sillón individual que se encontraba situado a un lado de la cabecera de la cama de su prometida y se recargó en él, se cubrió con las mantas mientras observaba a la itako dormir.

Pensaba.

Pensaba tantas cosas, en cuándo sería el momento para decirle a la rubia de la carta de sus abuelos, en cómo preguntarle si quería casarse con él, en qué planes tenía para el futuro, pero mientras más lo pensaba… más se atormentaba, ya un poco encaminada la noche, logró quedarse dormido.

A las afueras de la pensión dos figuras ocultas entre los arbustos se encontraban hablando de la situación que les había acontecido.

- ¿Cómo puede ser posible que pasara esto? ¿Cómo pudiste ser tan descuidado? Esta era nuestra oportunidad.- Gritaba fuera de control.

- ¡Cálmate Sakura! Aún ni yo logro comprender cómo es que los espíritus y Anna pueden ver mi identidad espectral, algo en el hechizo debió salir mal.- exclamó molesto.- Eso me gano por pedirle ayuda a alguien sin poderes ni talento, de seguro no lo pronunciaste correctamente.

- Bueno ya basta, al menos no pudieron ver tu verdadera identidad y no sospechan nada de mí, así que ya lo sabes, si quieres que yo te libere por completo de tu prisión, deberás acabar con Anna primero para poder recuperar lo que me pertenece.

- Sí, si, ya lo sé, deja de molestar. Ya me voy, tengo trabajo que hacer.- dijo mientras desaparecía dejando a Sakura con una extraña sonrisa.

En la habitación de Anna todo parecía tranquilidad hasta que Yoh fue abruptamente arrebatado del mundo de los sueños por los lamentos de Anna.

Yoh la miró, Anna lloraba desesperada.

- Por favor, déjame, por favor, déjame en paz!- Yoh inmediatamente se subió a la cama con Anna y la tomó en sus brazos para comenzar a sacudirla.

- Anna por favor, no otra vez, despierta.

~~~ Sueño de Anna~~~

El espectro oscuro estaba frente a la chica, la sujetaba por ambos brazos y pasaba la lengua por su cuello.

- Mmmm eres deliciosa Rubia, te voy a saborear completa, parte por parte.

- ¡Por favor déjame en paz!- Anna comenzó a llorar, era desesperante, no podía moverse.

~~~ Realidad~~~

Yoh veía que su prometida lloraba desconsoladamente, sentía tanta rabia por no poder ayudarla.

- ¡Por favor, déjala en paz!, ¡déjala en paz!- Yoh abrazó a su rubia y comenzó a llorar con profundo dolor, ocultó su rostro en el cuello de la chica y rogaba que lo escuchara.- Por favor Annita escúchame, despierta.

~~~Sueño de Anna~~~

La chica abrió los ojos sorprendida, podía escuchar a Yoh, ¿estaba llorando? Lo confirmó cuando pudo sentir las lágrimas de Yoh resbalar por su cuello.

Cerró los ojos y luchó con todas sus fuerzas por despertar.

~~~ Realidad ~~~

Yoh seguía llorando cuando sintió los brazos de Anna corresponder a su abrazo, lo cual ocasionó que abriera los ojos sorprendido.

- Hola Annita.- Anna lo miró y le ofreció una pequeña sonrisa, lo cual él disfrutó de sobremanera pues pocas oportunidades tenía de ver sonreír a la chica.- ¿te encuentras bien?

- Tengo hambre.- Respondió con un pequeño sonrojo.

- Enseguida te preparo algo de comer.- dijo dispuesto a bajar a la cocina pero Anna lo tomó del brazo.

- ¿Puedo ir?- preguntó desviando la mirada pues aunque no lo admitiera, tenía miedo quedarse sola. El castaño le sonrió.

- Por supuesto, déjame ayudarte.- El chico se acercó y la tomó del brazo para ayudarla a caminar; cuando llegaron al comedor Yoh la dejó en una de las sillas y se adentró a la cocina para preparar unos emparedados y té; volvió con su prometida y se los puso enfrente.

- Gracias.- pronunció mientras tomaba uno de ellos y lo llevaba a su boca.- está rico.- el castaño sonrió encantado.

- No hay de qué, provecho Annita.

Los chicos comieron tranquilos y en silencio.

- Es bueno que ya te sientas mejor Annita, me da mucho gusto. Aun no entiendo que es lo que viste y por qué quiso hacerte eso. ¿Sabes tú algo? Por favor sólo quiero ayudarte.

- No sé lo que es Yoh, pero… tengo que decirte que… he tenido pesadillas con él, desde hace unos meses.

- ¿Desde hace unos meses? Anna ¿Por qué no me lo habías dicho?-

- La verdad es que no le tomé importancia. Sólo era una pesadilla.

- Pero era una recurrente, no era como cualquier otra. ¿Qué tal si en una de ellas no lograbas despertar?

- Pues… no ha sido así Yoh.

- Pero podría pasar.

- y ¿Qué harías? No sabemos cómo detenerlas, además… ni siquiera puede verlo, sólo yo puedo hacerlo.

- pues de ahora en adelante me dirás cada que lo veas o te sientas mal… mientras tanto yo investigaré alguna posible solución al problema.- la rubia no contestó, la verdad es que no le parecía muy mala idea pues ella de verdad estaba asustada.

Cuando terminaron de cenar regresaron a la habitación de la itako, Anna se recostó en su cama e Yoh regresó al sillón junto a ella.

El castaño se percató de que la chica hacía todo lo posible por no quedarse dormida.

- ¿Pasa algo Annita?

- No, por favor ya descansa.

- ¿Por qué no mejor platicamos un ratito? ¿Te parece?

- Emmm, ¿sobre qué?

- Pues… Annita, me gustaría que me hablaras de Rick.- la rubia suspiró y cerró los ojos.

- ¿Qué quieres que te diga?

- Todo.

- ¿Qué? No lo sé todo sobre él

- Entonces dime lo que sabes de él

- ¿por qué el repentino interés en Rick?

- Porque sé que estuviste con él hasta muy tarde y jamás me has hablado de él.

- Mmm, pues va en mi universidad, está haciendo su posgrado, es extranjero, trabaja para Ren y … es mi jefe, me ayudó a terminar mi proyecto…

- Espera tu ¿Qué? Dijiste tu ¿jefe?

- Así es, Ren me ofreció trabajar en su compañía como auxiliar jurídico y bueno, él es mi jefe.

- ¿Cómo que te ofreció trabajo? ¿Desde cuándo necesitas tú un trabajo?

- Es una gran oportunidad, me va a pagar muy bien, y Rick es un abogado brillante, aprenderé mucho de él.

- ¿Estoy pintado Anna? Yo también pude darte trabajo pero jamás lo pediste, la empresa de Manta también paga muy bien, y si quieres aprender de alguien ¿Por qué no lo haces de mí? Yo también soy un buen abogado por si no lo habías notado y si necesitabas ayuda en tu proyecto pudiste haberla pedido no irte con quien sabe quién hasta altas horas de la noche.- exclamó sumamente molesto el castaño.

- Yo no le pedí el trabajo a Ren, el me lo ofreció… ¿para qué pediría trabajo en la empresa de Manta? ¿Para qué después de esforzarme y trabajar duro todos crean que estoy ahí por ser la prometida del jefe y no por mi inteligencia? Y disculpa pero trabaje mucho tiempo en mi proyecto y jamás preguntaste si quiera de lo que era. Y claro que te considero un abogado brillante Yoh, el mejor de todos… yo misma te motivé a estudiar y me desvelé contigo, así que no puedes decirme que no te considero, no fue mi intención quedarme hasta tan tarde en su departamento, simplemente cuando me di cuenta ya era muy tarde, pero Yoh entiende, sólo hicimos ese trabajo ¿Cuál es el punto de todo este reclamo? ¿Acaso no confías en mí? Porque yo sí lo hago en ti y lo he demostrado- Yoh bajó la mirada, claro que confiaba en ella, siempre, ciegamente, sin importar que, pero él no le había confesado sus sentimientos y su prometida era tan hermosa que cualquier hombre que se acercara a ella y no la deseara debería estar loco.

- Claro que confío en ti.

- Entonces esta plática terminó, prefiero dormir a esto. Que descanses.

- Tu descansa Annita.- Pronunció totalmente triste, su prometida confiaba enteramente en él y este no había tenido el valor de decirle acerca de la carta de sus abuelos, de verdad se sentía miserable y pensando en eso no pudo dormir toda la noche.

A la mañana siguiente Yoh Asakura se levantó bastante temprano, bajó y preparó el desayuno de él y de la rubia y subió para esperar a que despertara.

La rubia despertó con los primeros rayos de sol, había dormido de maravilla, como en mucho tiempo no lo hacía, pero aún le irritaba la garganta y se sentía bastante congestionada. Lo primero que vio fue a Yoh con una hermosa sonrisa.

- Buenos días Annita.- le dijo ofreciéndole su desayuno y sus pastillas.

- Gracias.- Ambos se alimentaron en silencio y cuando hubieron terminado Anna se puso de pie.

- Bueno, iré a prepararme para la escuela.- el shaman soltó una fresca risa.

- Mejor olvida eso, no permitiré que te esfuerces hasta que te recuperes, descansa unos días y el lunes veremos qué pasa.

- ¿el lunes? Pero si apenas es miércoles. ¿Qué se supone que haga esos días? No puedo perder tantas clases.

- Tranquila, pedí a Sakura que hablara con tus amigos para que te pusieran al día.

- ¿Sakura? ¿Estás bromeando?

- Bueno, yo se lo pedí así que espero que lo haga bien y respecto a lo que vamos a hacer estos días pues…

- ¿vamos?

- ehm sí, jejeje le pedí a Manta unos días para cuidar que no te pase algo como lo de ayer.

- No puedes ser tan irresponsable sólo porque tu amigo es el dueño.

- Tranquila Anna, todos estamos preocupados por ti, así que ponte algo que abrigue bastante bien que me acompañarás mientras entreno y supervisaras.

- ¿de verdad quieres que te vea entrenar? Wow, enserio te interesa que me quede en casa a pesar de la tortura que sabes te pondré.- el castaño rio nervioso.

- Bueno, jejejej vamos.

En el jardín la itako sometió al Shaman a una fuerte sesión de ejercicios y cuando por fin terminó estaba casi muerto.

- Bien, es todo, casi es hora de la comida.

- Iré a darme un baño Annita, te veo en el comedor.

- De acuerdo.

20 minutos después ya estaban todos a la mesa incluso Sakura como siempre dispuestos a comer.

- ¿Cuándo te vas a dejar de hacer la sufrida?- preguntó sakura a la rubia

- ¿Cuándo te vas a ir a tu casa?- respondió, la pelea fue interrumpida por un grito en la entrada.

- Buenas tardeeeeees.-

Todos se miraron pues la voz era desconocida menos para Anna y Sakura. Tamao se acercó al recibidor y vio a 3 chicos

- Buenas tardes ¿puedo ayudarles en algo?- preguntó la rosa con una amable sonrisa.

- Sí, buscamos a Anna, vamos con ella a la escuela.- respondió Bere amigablemente

- oh, pasen por favor. Enseguida la llamo.- la chica rosa los dejó en el recibidor y entró al comedor.- señorita Anna, la buscan en la entrada 2 jóvenes y 1 señorita, dicen que van con usted en la escuela.

- Vaya, ya llegó tu séquito de raritos.- Yoh la miró mal.

- Gracias Tamao.- La rubia se puso de pie y salió a recibirlos.- Hola.

- Hola Anna, tienes una casa muy linda.- Alagó Kike.

- gracias pero ¿Qué hacen aquí?

- Venimos a ver como seguías, ¿ya te sientes mejor?- cuestionó su Amigo gordinflón

- Sí, la verdad es que sí. ¿Me perdí de mucho en la escuela?

- Un poco, pero no te preocupes, te trajimos todo lo que necesitas para ponerte al corriente.

- Muchas gracias, de verdad les agradezco.- Sonrió la rubia

- ¡Hola! – saludó un alegre castaño, todos voltearon a verlo en silencio.- Mucho gusto, mi nombre es Yoh, Yoh Asakura… soy el prometido de Anna, estoy encantado de conocerlos.

La primera en reaccionar fue Bere.

- Hola Yoh, mucho gusto hemos escuchado mucho sobre usted abogado Asakura, sobre todo de Sakura… Yo soy Bere, él es Franck y él es Kike, estamos encantados igual de conocerte.

- Por favor sólo llámenme Yoh ¿Les gustaría quedarse a comer? Hay mucha comida, nos agradaría tenerlos con nosotros.- sonrió amigablemente.

- Claro nos encantaría, la verdad es que ya hace bastante hambre.- Contestó el lindo gordinflón sobándose el estómago.

- Pues pasen, se hizo a un lado para que pudieran entrar y sólo quedaron Yoh y Anna.

- Me gustaría conocerlos un poco, después de todo son tus amigos.- la rubia se mordió el labio preocupada.

- Son simples humanos Yoh.

- Todo estará bien.- le dijo con una reconfortante sonrisa.- Sakura también lo es dijo ingresando al comedor.

- No lo creo, ella es una bruja.- pero el castaño no la escuchó. Siguió a los chicos dentro del comedor e Yoh se encontraba presentándolos.

- Ellos son Bere, Franck y Kike, son amigos y compañeros de Anna en la universidad, y chicos ellos son Ren, Horo, Pirica, Jun, Manta, Tamao y a Sakura ya la conocen.

Se saludaron respectivamente y se sentaron a comer. La comida fue muy amena, todos reían por los comentarios chistosos de Franck, las tonterías de Kike y los sarcasmos llenos de gracia de Bere, todos quedaron fascinados con los amigos de Anna, cosa que a Sakura no le agradó puesto que a ella aún no lograba integrarse al grupo.

Llegó la noche y los amigos de Anna seguían ahí por lo cual los invitaron a quedarse a cenar, el castaño estaba encantado de ver a la rubia convivir y divertirse con ellos.

Terminada la cena platicaron un poco más hasta que Ren se levantó de su lugar

- Bueno es hora de irnos.- habló por el y por su hermana, ya es bastante tarde.- los amigos de Anna igual se pusieron de pie y se despidieron.- Chicos, permítanme yo los llevaré a su casa.

- Ya es bastante tarde cierto, entonces amor me quedaré de nuevo a dormir en tu casa.- Yoh estuvo a punto de responder pero Ren interrumpió.

- No es necesario Sakura en mi auto cabes, yo te llevare a tu casa. – Anna le susurró un leve gracias a la distancia.

- pero…

- Pero nada, ya es hora, por favor suban todos. Hasta mañana chicos

- La rubia se fue a su habitación y tomó una ducha, se secó el cabello se preparó para dormir, estaba recostándose cuando llegó su prometido.

- Tus amigos son muy agradables.

- Lo sé.

- Deberías invitarlos más seguido.

- Lo haré.

- Bueno, que descanses Annita.- y se recostó en su sillón

- Tú también

Así pasaron los días hasta el domingo donde todos los amigos se encontraban en la pensión pasando una tarde tranquila.

- Bien Anna, aquí tienes.- Le entregó Ren un convenio de confidencialidad para trabajar con su empresa mismo que Anna leyó y firmó.- Más tarde traerán tu contrato.

- Perfecto.- Yoh observaba la escena en silencio; no quería que trabajara con Ren, no quería que trabajara para Rick, deseaba que trabajara con él, que lo ayudara y apoyara, no que se alejara más de él, pero era inútil, ya nada podía hacer, la rubia ya lo había decidido.

A la hora de la comida tocaron a la puerta y Tamao salió a atender.

- Joven Ren, llegó el joven Rick.- Yoh se tensó en su lugar, por fin lo iba a conocer, Rick entró a la cocina dándole a Yoh un primer plano de lo que era y lo que vio no le gustó… no le gustó para nada.

Rick traía unos papeles en mano que seguramente era el contrato de Anna con las especificaciones de su trabajo, pero en su otra mano traía un hermoso y pequeño arreglo de flores, de las cuales se podía divisar una pequeña tarjeta en la que se leía "Espero que te sientas mejor, te veo mañana en la oficina linda". Yoh tensó la mandíbula ¿para quién más podrían ser las flores? Se moría de rabia, de celos y la sacerdotisa no parecía siquiera notarlo. Pero al otro lado de la mesa Sakura sonreía completamente entusiasmada.

- Buenas tardes.- Saludó Rick, saludo que todos contestaron excepto Yoh.- Hola linda, ¿Cómo te sientes?

- Mejor gracias.- Yoh casi regresa la sopa… se atrevía a decirle abiertamente Linda a su prometida. Eso sí era un descaro.

- Te traje este pequeño presente para darle alegría a tu habitación.- Dicho esto se las entregó a la Itako, quien las tomó y se las pasó a Tamao pidiéndole que las pusiera en un florero y las colocara en su reamara.

- Te lo agradezco.- Los demás en el comedor no podían dar crédito a lo que sus ojos veáin.

Ren se dispuso a presentarlo formalmente y cuando llego a Yoh, este no dejó a Ren hablar, se puso de pie y se presentó el mismo.

- Hola, Yoh Asakura. El PROMETIDO de Anna.- le tomo la mano y lo miró retadoramente, era muy incómodo el ambiente que se sentía pues ambos no se quitaban la vista de encima y es que ¿cómo competir con el Aleman? Si desde lejos se veía que era el sueño de toda chica.

- ¿Prometido?- preguntó curioso.- ¿llevan mucho tiempo de relación?- el Asakura iba a contestar pero Anna le ganó la palabra.

- Sus abuelos nos comprometieron desde los 10 años.

- ¿Qué? ¿En serio? ¿En qué siglo nacieron tus abuelos?- dijo un poco burlón. El castaño se iba a poner a la defensiva pero la rubia lo desvió.

- ¿Por qué no nos acompañas a comer?

- Claro linda será un placer.- contestón con una radiante sonrisa. Yoh quería vomitar.

Terminada la comida, la rubia se apartó con Ren y Rick a leer su contrato, estaba encantada, su salario sería más de lo que alguna vez imaginó y estaría encargada de postular los asuntos que más le gustaban, se veía fascinada e Yoh la veía desde el otro lado de la habitación con bastante molestia.

Entrada la noche, ya todos se habían retirado a sus respectivas casas y habitaciones, Yoh entraba en la de Anna y la encontró ya recostada.

- oye… quiero que hablemos.

- Dime.- contestó la rubia.

- No me gusta nada como se acerca Rick a ti.

- ¿Disculpa? Él es un hombre que respeta a todas las personas, no sé a qué te refieres.- Yoh no pudo más y explotó en coraje.

- Sabes perfectamente a que me refiero Anna, te trajo un arreglo de flores a la casa donde vives con tú prometido, no soy cualquier idiota, además se refiere a ti como Linda o bonita en mi cara, no quiero que te acerques a él, no quiero que trabajes para él y no quiero que lo vuelvas a ver.

- Pues qué pena Yoh porque ya firmé ese contrato y mañana empiezo a trabajar, es una lástima que pienses cosas que no son, él es un abogado muy respetable y si no te gusta cómo se refiere a mí, ¿por qué no primero te fijas en como el "mi amor" o el "bebé" con el que se refiere Sakura hacia ti en la casa en la que vives con tú prometida? Dijiste que te agradaban mis amigos pues él se está convirtiendo en uno así que te pido que lo respetes así como yo respeto que metas a Sakura a mi casa.

- Ese es otro tema Anna, a ella la conozco desde que nací, es una amiga de la infancia, no tiene importancia, tus tres amigos sabían de mí y que tenías un prometido ¿Por qué el no?

- Porque apenas lo conozco por Dios.

- Ya basta de estupideces Anna.- En la habitación sólo se pudo escuchar el golpe que le propino la rubia a su prometido.

- lárgate de mí habitación, no te quiero ver más aquí.

- Esta bien, mañana amidamaru te acompañará a dónde vayas y te vigilará por si algo malo sucede; no está sujeto a discusión.- Salió dando un portazo a la puerta.

Ninguno de los dos pudo dormir esa noche.

A la mañana siguiente Anna se vistió con un atuendo formal para su nuevo trabajo, falda negra un poco arriba de la rodilla, blusa blanca de botones y zapatillas negras de tacón alto; abrió el cajón de accesorios y vio su collar azul, no lo dudó ni un segundo e inmediatamente lo echó a su bolso. Bajó a la cocina por algo para llevar y se encontró a Yoh, el castaño estuvo a punto de decirle algo pero ella lo evadió, tomó lo primero que encontró y salió junto con Ren directo a la escuela siendo seguidos por Amidamaru.

Su día pasó con normalidad, salió de la escuela y se dirigió a su nuevo empleo, su día fue estupendo; todo lo que se imaginó y mucho más; por esta ocasión Ren tenía una reunión de negocios y Rick bastante trabajo en la oficina por lo cual la chica tuvo que regresar a casa caminando.

Iba bastante satisfecha cuando pasó fuera del cementerio y sintió un escalofrío recorrerle la espalda lo cual la hizo voltear inmediatamente.

- Señorita Anna, cuidado gritó Amidamaru.

Frente a ella se encontraba ese espectro que la acosaba en todo momento, la chica dio un paso hacia atrás.

- Por fin llegó la hora de divertirnos…

- Amidamaru rápido, ve por ayuda.

- Sí señorita Anna.

- ¿Por qué te aceleras rubia?

La chica sacó su rosario y unos pequeños pergaminos e invoco a zenki y goki.

- jajaajjajajaaja por favor cariño ¿crees que me podrías siquiera hacer un rasguño con eso? Te enseñaré lo que es bueno.- el chico hizo un simple movimiento con las manos e inmediatamente los demonios se voltearon en su contra y comenzaron a atacarla.

Zenki la elevó por los aires con una potente patada directo en el estómago y goki la devolvió al suelo con un golpe certero a la espalda; la chica aterrizó vomitando sangre, los demonios estaban a punto de dar su último golpe cuando rápidamente el corte de una daga los desapareció. La rubia sólo levantó la vista para buscar a quién la había salvado y sólo pudo pronunciar su nombre antes de caer inconsciente.

- ¿Rick?...

CONTINUARÁ

Me da mucho gusto que me escriban, la verdad eso me motiva bastante para actualizar pronto, que bueno que les guste mi historia :)