Capítulo 6. Profundo

Zenki la elevó por los aires con una potente patada directo en el estómago y goki la devolvió al suelo con un golpe certero a la espalda; la chica aterrizó vomitando sangre, los demonios estaban a punto de dar su último golpe cuando rápidamente el corte de una daga los desapareció. La rubia sólo levantó la vista para buscar a quién la había salvado y sólo pudo pronunciar su nombre antes de caer inconsciente.

- ¿Rick?...

El chico sonrió, aún estaba viva, volteó a buscar al causante de tal desgracia pero no encontraba nada; llamó a una ambulancia y tomó a la rubia en sus brazos.

- Tranquila bonita, todo estará bien ya lo verás; vas estar bien.- decía esto mientras besaba sus rubios cabellos.- De repente llegaron los shamanes corriendo al lugar donde todo había acontecido e Yoh podía ver a la sacerdotisa en los brazos del Alemán que parecía hablarle y besaba su frente; el castaño apresuró el paso y se la arrebató de los brazos loco de ira.

- ¿Qué demonios haces tú aquí?- escupió furioso

- Oye tranquilo, no la tomes de esa manera, está herida.

- ¿y cómo sé que no fuiste tú el que ocasionó todo esto?

- ¿Disculpa? Yo le salve la vida, llegué en el momento indicado, tal vez si no fuera por mí ella estaría muerta en estos momentos.- el castaño calló de golpe, no podía siquiera imaginar el hecho de que su rubia estuviera muerta.

La ambulancia llegó unos minutos después y atendió a la rubia, la pusieron a bordo y enseguida un paramédico preguntó a los chicos.

- ¿algún familiar de la señorita?

- Yo soy su prometido.- pronunció el castaño.

- suba con nosotros por favor.

Cerraron la ambulancia y se puso en marcha sonando la sirena. Los chicos se quedaron en el lugar pues la policía había arribado y se encargaba de investigar el suceso.

Yoh iba bastante preocupado pues el estado de la rubia era bastante grave, la llevaban entubada e inconsciente; tomó su mano y elevó sus plegarias.

- Por favor, no me dejes. Annita no me dejes.

En cuanto hubieron llegado al hospital, ingresaron a la rubia a terapia intensiva pues según el doctor se estaba desangrando a gran velocidad.

El shaman estaba en la sala de espera cuando llegaron sus amigos acompañado de Rick, el castaño lo miró con malos ojos mas no dijo nada.

- ¿Cómo está?- preguntó Manta.

- Grave peque… estoy muy preocupado, ya llevan mucho tiempo adentro y no han salido a dar noticias.

- Tranquilo Yoh, ya verás que saldrá bien.- Animó Horo.

Todos se sentaron en silencio pues no querían perturbar a su amigo. Cerca de la media noche salió el doctor a dar noticias de la rubia; Yoh inmediatamente se puso de pie.

- ¿Familiares de Anna Kyouyama?- El castaño asintió.- ¿usted es Rick? La chica lo mencionó un momento cuando tuvo lucidez- El castaño enfureció con el sólo nombramiento.

- NO, pero YO SOY SU PROMETIDO

- Bien, sufrió una grave hemorragia interna, tiene 3 costillas rotas, el brazo derecho se movió de su lugar, su rodilla izquierda sufrió varias fracturas y varios golpes menores que tuvieron que suturarse alrededor de la espalda y su rostro.- el castaño tragó pesado.- Tuvimos que hacer una pequeña incisión para suturar sus heridas internas. Por el momento su situación es grave, las primeras 24 horas son cruciales para que responda al medicamento.

- ¿Puedo verla?- Cuestionó el castaño afligido.

- Por ahora es imposible, esperemos a ver cómo reacciona después de las cirugías pero esperemos que maña a esta hora tengamos una respuesta de su parte.

- ¿mañana a esta hora?

- lo siento, es todo lo que puedo decirle.

- Gracias doctor.

El médico se fue dejando solos a los chicos, era algo terrible lo que estaba aconteciendo.

- Yoh, lo mejor será que nos vayamos a casa; las chicas se quedaron a preparar la cena, debes estar cansado.- trató de convencer Ren.

- No, no la dejaré. No me moveré de aquí. Ustedes pueden irse a descansar, pero yo no la dejaré.

- Está bien amigo, Mañana te traeremos algo rico de comer, ya verás que todo saldrá bien. Ella es muy fuerte.

- Gracias Manta. Hasta mañana.

- Rick, debemos retirarnos, nos mantendremos informados de lo que pase.- habló su jefe

- yo, no quiero irme. Ella sufre y yo, no pude llegar antes.- una lagrima resbaló por su mejilla.

- Él no se puede ir, tiene muchas cosas que explicar, comenzando con ¿cómo demonios hizo para rescatar a Anna? Y ¿Cómo es que estuvo en el lugar y momento indicados?- Acusó molesto el castaño.

- Es cierto, Rick… ¿cómo es que jamás me dijiste que eras un Shaman?- Preguntó el chino

- Bueno… no es algo que diga en mis entrevistas de trabajo. Así como yo tampoco me percaté de que usted lo era Jefe.

- ¿Cómo sabías que Anna estaría ahí?- Agregó Manta.

- No lo sabía, tenía mucho trabajo y lo adelanté lo más que pude porque Anna se iría sola a casa y quería acompañarla. Chicos, sé que desconfían de mi pues la mayoría de ustedes no me conocen, pero jamás le haría nada malo, ella es increíble… y sólo estoy comenzando a conocerla, jamás pensé que estaría en problemas cuando la alcancé, aquí ustedes prácticamente me están juzgando y culpando por haberla ayudado.

- Escúchame bien Rick, Anna es una mujer comprometida, así que cualquier cosa que insinúes o que trates de llegar a hacer, mejor piénsalo bien primero.- aseveró el castaño

- Yo sé que está comprometida, no tienes que recordármelo, pero ella es una persona no un objeto el cual esperas adquirir, la trato individualmente y ella jamás habla de ti como una relación que ella desee así que mientras sea de esa manera aún tengo una oportunidad.

-¿A qué te refieres con eso?

- A lo que tú entiendas.- Ambos chicos se pusieron de pie dispuestos a pelear pero sus amigos los separaron.

-Bien ya basta, Rick vámonos de aquí, no es momento de boberías.

-Yoh, mañana vendremos a verte por la mañana.- El castaño simplemente se sentó de nuevo y todos los demás se retiraron obligando a Rick a moverse del lugar.

Las horas pasaban hasta que llegó la mañana sin novedad alguna del estado de su prometida.

- Buenos días joven Yoh.

- Buenos días Tamao.

- ¿Cómo sigue la señorita Anna?

- No lo sé.- Yoh bajo la vista

- Le traje algo para que desayune.

- Eres muy amable Tamao. Sabes, el doctor dice que Anna no despertará por ahora ¿Crees poder quedarte un momento para ir a casa a bañarme?

- Por supuesto. Yo estaré al pendiente.

Tamao se quedó en la sala del hospital ella sola; sola con sus pensamientos y meditaba, se preguntaba ¿Por qué el joven Yoh jamás se había fijado en ella?, ¿Por qué tenía que llegar Anna a involucrarse con los Asakura? ¿Qué tenía la rubia que no tuviera ella? Y cansada, angustiada, bastante dolida deseo por un momento que la Sacerdotisa jamás despertara.

El joven Asakura llego a casa directo a darse una ducha, no quería perder mucho tiempo pues deseaba volver al hospital en caso de que Anna despertara.

Al salir bajó a la cocina para tomar una pequeña dotación de galletas, panecillos y jugos que pudiera llevar en caso de que pasara mucho tiempo en espera; estaba muy ocupado de su tarea que no se percató que Sakura había entrado en la cocina y sólo tuvo el conocimiento hasta que esta se encontraba abrazándola por la espalda.

- Mi amor, te he extrañado mucho, no hemos tenido tiempo de pasarla juntos últimamente.

- Ahora no Sakura, tengo prisa, debo volver al hospital.- Suspiró frustrado mientras la alejaba de su cuerpo.

- Pero amor, estas tan cansado, recostémonos un rato ¿sí?

- Lo siento, debo irme.- El Asakura caminaba frustrado cuando escucho un golpe seco y volteó a ver

- Ouch, que torpe, al parecer me tropecé y esguincé el tobillo ¿me ayudas a levantar amor?- El chico rodó los ojos agotado, dejó las cosas que cargaba en la mesa y se acercó a la chica de pelo Azabache, lo que no se esperaba era que la chica lo tomara del cuello y lo acercara a su cuerpo justo cuando entraban Jun y Pirika para presenciar el romántico momento. Todos excepto por Sakura quedaron pasmados por un momento hasta que Pirika reaccionó molesta.

- Lamentamos interrumpir, con permiso.- Dicho esto se marcharon de prisa bastante molestas hasta que el castaño los alcanzó.

- Esperen, por favor no es lo que parece, de verdad… lo que acaban de ver yo…

- No nos importa.- interrumpió la peliverde.- lo que haya pasado o no es asunto tuyo.

- pero escucha Yoh.- completó en la peliazul.- tu futura esposa está grave en el hospital como para que tu estés divirtiéndote reemplazándola con alguien más y si va a ser así al menos ten la decencia de dejar a Anna en paz y déjale el camino libre a alguien que si la valore.- Yoh se sorprendió.

- ¿A qué te refieres?

- Piénsalo Yoh, ya no eres el mismo estúpido de antes.

El castaño se quedó en su sitio, algo pasaba en su casa ¿Por qué todos creían que tenía algo con Sakura? Pero sobre todo… ¿cómo sabían que alguien más estaba interesado en Anna?

Decidió averiguarlo después y regresó al hospital pues ya se le había hecho bastante tarde, cuando llegó Tamao estaba sentada esperándolo, se disculpó con ella y le dijo que podía retirarse.

- Joven Yoh, el doctor salió hace un momento a decirme que ya podíamos pasar a verla, lo mejor será que lo espere para que le dé indicaciones.

- Excelente gracias Tamao.- exclamó totalmente Feliz el castaño.

- Le enviaré algo para cenar con los chicos.- Yoh asintió agradecido y se sentó a esperar a que apareciera el doctor, no espero más de 10 minutos cuando el doctor apareció.

- Joven buenas tardes, que bueno verlo de vuelta, ya puede pasar a verla, no ha despertado aún pero ya está aceptando el medicamento, trate de no moverla mucho ¿de acuerdo? Despertará cuando tenga que hacerlo.- El chico sonrió y se adentró a la habitación de la rubia cerrando la puerta tras de él.

Ahí estaba su rubia, se veía tan pequeña y frágil, cubierta de yeso en las partes afectadas y con su cara llena de raspones; el castaño tragó pesado y se sentó en una silla cerca de la rubia.

- Hola Annita… por favor despierta pronto para llevarte a casa- le susurró, pero la chica no podía escucharlo, ella estaba completamente atrapada dentro de los sueños en los que recordaba su vida.

Parado del lado contrario al de Yoh en la cabecera de Anna se encontraba el enorme espectro alimentándose de las pesadillas de Anna sin que el castaño se percatara de este hecho.

~~~ Sueño de Anna~~~

Una pequeña niña rubia de aproximadamente 8 años caminaba agotada a su casa con su ropa bastante sucia y un poco rasgada, tenía bastante hambre pues su estómago se escuchaba rugir, todo el día había estado barriendo el parque para ganar algo de dinero y llevar a casa.

Visualizó su vivienda a lo lejos y sonrió… ya casi lo lograba. Cuando llegó a casa entró y busco a su madre.

- Mamiiii, mamiiiii.- gritaba la pequeña.

- vaya, ya era hora de que llegaras, no es necesario que grites, eres muy molesta.

- Perdona mami, te estaba buscando, mira lo que te traje.- dijo la niña sonriente mientras abría su pequeña mano y mostraba las monedas que había ganado con su duro trabajo. La mujer furiosa le arrebató el dinero de la mano.

- ¿Eso es todo lo que pudiste reunir en todo el día niña estúpida?- gritaba la madre.- ya verás con tu padre cuando llegue, estará muy molesto y te hará pagar caro, él tiene razón… deberíamos echarte a la calle con los perros.- a la pequeña rubia se le llenaron los ojos de lágrimas.

- Pe… pero mami… yo de verdad lo intenté pero nadie quiere darme trabajo, es muy difícil, todos me tienen miedo.- completó bajando su triste mirada.

- Eso te mereces por decirle a todo el mundo que ves fantasmas, eres el fenómeno de la ciudad y todos te temen. Ahora por todo lo malo que sucede te culpan a ti.

- Pero si es mi culpa mami, yo… no sé qué pasa pero cuando me molesto dejo de ver y algo malo pasa. Ya te lo he dicho. Por favor, deja de pensar que soy un monstruo.- La señora se asustó de que descubriera lo que pensaba.

- ¡BASTA!- le soltó una bofetada a la pequeña.- ya estoy harta de tus estupideces, lárgate a tu habitación.

- Pero mami, tengo hambre.- rogaba la pequeña

- ¿Crees que acaso me interesa? lárgate a tu cuarto, no cenarás absolutamente nada.

La niña subió llorando a su pequeña habitación, todo su pequeño cuerpo le dolía pues se había esforzado demasiado trabajando y moría de hambre.

Sus pensamientos se desviaban del hambre, el dolor y la tristeza al coraje que tenía por no ser comprendida por su madre y padre.

- Hola pequeña madre, sabes que puedo servirte en lo que tú quieras.

- Cállate, cállate, cállate repetía una y otra vez mientras sostenía su cabeza con ambas manos.

Estaba tratando de pensar en otra cosa cuando escuchó la puerta cerrarse de golpe y escuchaba los gritos de su padre desde su habitación.

- ¡Emiko! ¿Dónde estás?- hablo notoriamente ebrio.

- Estoy en la cocina cariño, terminando la cena.

- ¿Dónde está la mocosa?-

- En su habitación, pero no pienses en ella amor, ven, siéntate a cenar.- ambos cenaron mientras sólo se escuchaban las quejas del padre de familia. La madre de Anna subió a la habitación de la rubia y la obligó a bajar a lavar los platos.

La pequeña lavaba los platos mientras su padre estaba en la sala viendo el televisor tomándose una botella de whisky, y su madre se encargaba de barrer la cocina; cada vez que su madre se distraía un poco, la niña tomaba las sobras de comida que quedaban en el plato y se las llevaba a la boca.

- ¿Qué estás haciendo pequeña ladrona?- Gritó el padre de Anna mientras la rubia volteaba bastante asustada.

- Nada papi.

- ¿Qué sucede Hajime?- preguntó acercándose su esposa.

-Esta mocosa ladrona se está comiendo lo que sobró de la cena.

- No papi, sólo como lo que dejaron en el plato.- Ambos padres miraban furiosos a la pequeña niña.

- estabas castigada Anna, te dije que no cenarías nada.

- Pero tengo hambre.- El padre la tomó del brazo y la arrojó al suelo propinándole una patada en el estómago.- Basta papi, basta por favor me duele.- el hombre la puso de pie sólo para patearla nuevamente.

- Bien merecido te lo tienes mocosa.- aceptaba su madre

- Todo es tu culpa Emiko, por tener a esta mocosa inservible y no darme un hijo varón.- gritaba mientras le daba un puñetazo directo a la cara.

- MAMII.- gritó Anna poniéndose de pie… estaba furiosa por el ataque que le habían dado a su madre.

De repente toda la casa comenzó a temblar, del pequeño cuerpo de Anna emanaba una poderosa corriente de poder, los padres de Anna no podían ver lo que pasaba pero algo se acercaba lentamente hacia ellos, el primero fue el padre de Anna que sentía como se elevaba para ser arrojado una y otra vez contra una de las paredes mientras su madre era azotada contra el suelo y retenida.

- Tienen que pagar pequeña madre, hazlos pagar.- La rubia no sabía lo que pasaba pues estaba en trance, hasta que su madre le reventó una botella de vidrio en la cabeza y esta se derrumbó inconsciente.

Los padres de la rubia hablaron y tomaron una decisión, tomaron una mochila en la cual echaron algunos paquetes de galletas, una botella de agua y algunas manzanas. Colocaron a la niña y condujeron por varias horas cuesta arriba hasta que la luz del sol los alcanzó. Se detuvieron en un pequeño pueblo a las afueras de Izumo y ahí fue donde Anna despertó.

- ¿Mami? ¿Papi?- preguntó abriendo sus pequeños ojos.

- Anna…- hablaba su madre.- Lo que pasó anoche no tiene perdón. (Eres un ser despreciable, un maldito monstruo.- pensaba y la niña decaía).-tu padre y yo hemos decidido que lo mejor será que te apartes de nosotros.- la pequeña lloraba.

- Yo no sé qué pasó mami, no soy mala, no soy mala mami por favor.

- Basta, escúchame bien mocosa maldita. No sé de qué clase de demonio provengas pero esto se acabó, se acabaron las consideraciones contigo, lo que hiciste es obra del diablo y por eso te vamos a dejar aquí.- gritaba el padre.- vivir en la calle es lo que te mereces, si por alguna razón te atreves a buscarnos no lo dudaremos y te mataremos ¿entendiste?

- si papi.- lloraba desconsolada la niña mientras tomaba de las manos de su madre la pequeña mochila y la colgaba en sus hombros.

- Hasta nunca Anna.- Ambos adultos abordaron el automóvil y regresaron a casa mientras Anna se colocaba en una sombra bajo un árbol a llorar.

¿Ahora que iba a hacer? Ella era muy pequeña, caminó y caminó muerta de hambre durante dos días, buscando comida en donde sea que encontraba. Robaba pequeños huertos para alimentarse de frutas y verduras pero pocas veces tenía éxito ya que la encontraban y arrojaban a la calle llamándola ladrona.

Se dio por vencida e intentó buscar en otra parte así que siguió caminando hasta que sus pies se lo permitieron, cuando ya no pudo más visualizó un bote de basura a las afueras de una gran mansión y se apresuró a este, lo volcó sobre la tierra y logró encontrar algunas sobras; comía tan rápido que su estómago comenzaba a arder y sus parpados comenzaban a pesar.

- Hola niña.- escuchó que le decían a sus espaldas.- con la fuerza que el sueño le permitía volteó a ver a quien saludaba pero sólo alcanzó a ver su anciana sonrisa antes de caer ante la pesadez.

Despertó ya cuando anochecía y se sentó de golpe en donde estaba situada.

- Hola.- le hablaba una hermosa señora de larga cabellera castaña.- Por fin despiertas preciosa, que gusto. ¡Madre! La niña ha despertado. Dime pequeña ¿Cómo te llamas?- la rubia la miraba con atención, no parecían querer hacerle daño, no le gritaban, no la maltrataban pero sobre todo, no le temían pues sus mentes estaban tranquilas.- No tengas miedo hermosa, mi nombre es Keiko.

- me… me llamo Anna, ¿dónde estoy?

- Estas en la mansión Asakura en Izumo.

- ¿Qué hago aquí?

- Mamá te encontró hurgando en nuestra basura, ¿Qué haces sola por estos rumbos?

- Yo, emmm me perdí.

- ¿quieres que te ayudemos a encontrar a tus padres?

- Keiko, hija es suficiente de interrogatorios, por favor prepárale el baño.

- Sí madre.

- hola, soy Kino Asakura.- Pensó la Anciana, la rubia abrió enormemente los ojos.

- ¿có… cómo sabe?

- yo también lo hago linda, sé que no te perdiste, sé la razón que te trajo hasta aquí.- la niña simplemente dejó que entrara en su mente.- Eres muy poderosa ¿sabes? Eso que te acompaña es un oni, ¿lo has creado tu sola cierto? no te preocupes, yo te enseñaré a controlarlo.- la anciana apareció a unos espíritus del bosque y enseguida desaparecieron al pequeño demonio que había formado Anna.- provengo de un extenso linaje de shamanes y sacerdotisas, en esta mansión nos dedicamos a entrenarlos y mantener viva la tradición.

-¿por qué habría yo de confiar en usted?

- porque no tienes opción, no tienes ningún lugar a dónde ir, aquí podrás comer, tendrás tu propia habitación y te llevaré conmigo a entrenar a la montaña osore para que esos demonios que creas con el pensamiento no vuelvan a lastimarte y sobre todo… te enseñaré a que controles las entradas y salidas de pensamientos de las personas.

- ¿por qué usted me cree capaz de seguirla?- preguntó con la cabeza baja

- porque creo en ti

- no me conoce

- no eres mala Anna, sólo estas asustada; aquí estarás bien, lo prometo. Tengo un nieto de tu edad con el que de seguro te llevarás muy bien, por ahora él y el señor de la casa no están puesto que están de campamento entrenando pero estoy segura de que se agradarán. ¿te quedarás conmigo? Prometo cuidarte Anna, como si fueras de mi familia, te aseguro que aquí no te faltará nada.- la pequeña no pudo más y lloró bastante hasta que se tranquilizó y asintió. Tocaron la puerta y Keiko Asakura entró.

- Ven conmigo Anna, iremos a que te des un buen baño para que te relajes, creo que este pequeño vestido te quedará, es de una de las chicas que entrena con nosotros, es más pequeña que tú pero estará bien y ya que termines pasaremos a cenar ¿de acuerdo?. La pequeña rubia la miró y asintió con la cabeza.

Ambas ingresaron al baño y la madre de Yoh la ayudó a desvestirse para que ingresara a la ducha sin mirarla, cuando hubo terminado tomó la ropa de la pequeña, la puso en una bolsa y volteó a verla pero lo que vio la dejó sin palabras.

- linda, aquí está todo lo que necesitas, vuelvo en un momento ¿está bien?- la pequeña contestó con un leve "si".

La señora cerró el baño y corrió a buscar a su madre.

- Madre, Madre por Dios.- Lloraba la mujer.- ¿Quién puede hacerle eso a una niña? ¿Quién madre? ¿Quién?

- ¿pero qué pasa keiko?

- Anna mamá, ella está muy delgada, eso no es normal; su piel está pegada a sus huesos, puedes ver sus frágiles costillas y pequeños hombro sobresalir. Debes llamar a un doctor por favor.- La anciana calló unos momentos y le dio la orden a una de las chicas para que llamara al doctor de la familia.

Cuando la niña terminó de bañarse se colocó el vestido que en realidad le quedaba bastante grande, regresó a la habitación que le habían otorgado y ya la esperaban con un doctor que se encargaba de revisarla.

- Bien señora asakura, su nieta tiene un alto nivel de desnutrición, deberá de administrarle la medicina que le entregaré por unos meses acompañado de un suero y una sana alimentación.

- Por favor, no se molesten, no hay necesidad de gastar en medicamentos… Yo estaré bien.

- Tonterías Anna, haremos lo necesario para tu salud, ahora eres parte de esta familia.

Ahora eres parte de nuestra familia…

Ahora eres parte de nuestra familia…

Ahora eres parte de nuestra familia…

~~~~ Realidad~~~~

El chico miraba a Anna con curiosidad pues la rubia había dejado escapar una lágrima que resbalaba por su lastimado rostro.

- ¿Qué pasa Annita?- susurró mientras limpiaba su lagrima y besaba su mano.- Todo está bien, aquí estoy… esperándote.

El espectro sonreía encantado pues mientras más dolorosos sueños tenía más se fortalecía de la energía que le quedaba a la rubia.

~~~ Sueño de Anna~~~

El torneo de shamanes se había suspendido ya hace 4 años y los chicos estudiaban en la universidad.

- Pero ¿A dónde vas con esas maleta Annita?

- la abuela me llamó para terminar mi entrenamiento. Debo volver a osore.

- ¿Por cuánto tiempo?

- Será por un año.

- ¿Qué? ¿Y la escuela'

- Tramité el permiso hace una semana, ya todo está arreglado, volveré y culminaré mis estudios. Tamao se quedará aquí para ayudarte en lo que necesites; Por favor, no descuides tus estudios, mientras no esté aquí haz lo posible por seguir sobresaliendo ¿está bien?- el chico la miró y sonrió.

- Por supuesto Annita, yo me esforzaré al máximo.- dijo con una de sus hermosas sonrisas.- ¿debes irte ya?

- No, en realidad el tren sale a la media noche.

- Entonces yo te llevaré al tren pero antes daremos un paseo ¿bien?

- ¿Con este frío?

- No tiene nada de malo.- Dijo y la convenció

A las Diez de la noche los chicos salieron de la pensión mientras caminaban por los puestos de comida del centro y elegían uno para cenar. Cuando terminaron siguieron su camino con un chocolate caliente en mano cada uno; cuando llegaron a la estación del tren se detuvieron un momento a esperar a que este llegara.

- Annita yo… quiero darte esto, es para que me recuerdes el tiempo en que no estés aquí.- dijo entregándole un lindo paquete; la rubia lo tomó enseguida.

- no es como si me fuera a olvidar de ti ¿sabes?-

- Lo sé.- dijo con una radiante sonrisa.- pero eso ayuda

- Gracias, bien… el tren ya llego, nos vemos en un año.

- Para nada. Iré a visitarte cada que pueda, sobre todo en los días festivos, tu cumpleaños y te llamaré cada que estés en izumo ya que dudo que tu celular tenga señal en osore.- la rubia sonrió, así no se sentiría tan sola en ese año.

- De acuerdo.- Anna se despidió con un gesto de mano e iba a abordar el tren pero su prometido la abrazó sorpresivamente y le dio un lindo beso en la mejilla.

- Hasta pronto Annita, cuídate mucho por favor.- la chica quedó en trance por el beso hasta que escuchó que debían abordar.

Subió siendo observada por un sonriente castaño, se colocó en su asiento y miró por la ventana como el tren avanzaba e Yoh quedaba a lo lejos con su mano derecha en alto.

La chica tomó su mejilla en dónde el shaman había colocado el beso él sonrió; después recordó el paquete que le entregó su prometido y lo abrió, observó el contenido e inmediatamente su rostro reflejó una enorme sonrisa.

Se trataba de una foto, era en la aldea de los apaches cuando se hubo clausurado el torneo de shamanes y en ella se encontraban los amigos del shaman riendo al fondo mientras Anna estaba al frente de la foto siendo abrazada sorpresivamente por Yoh.

Eso de verdad que era un detalle, lo colocó frente a su corazón y abrazó con ternura. Inmediatamente se quedó dormida.

Cuando llegó a Izumo caminó hasta la mansión dónde fue recibida por su abuela.

- Hola mi niña rubia.- le dijo sonriendo maternalmente.

- Hola Abuela.- le devolvió la sonrisa

- ¿Estas lista?

- Por supuesto.

- Ve a tu habitación a descansar un poco, es muy temprano te esperamos más tarde para comer, partiremos mañana por la mañana.

Anna se dirigió a su habitación y cerró las ventanas lista para dormir.

Transcurrieron las horas y despertó, se preparó para bajar a comer pero en cuanto abrió la puerta de su habitación alguien la esperaba.

- Vaya, hasta que al fin la futura esposa de los Asakura se digna a despertar.

- No me molestes Sakura ¿Qué quieres?

- sólo quiero contarte una pequeña historia.

- ¿De cómo te caíste de cabeza en tu infancia y eso provocó tu locura y notado retraso? Ya me la sé, Yoh me la ha contado miles de veces.

- no quieras jugar conmigo a la inteligente rubia, creo que esto te parecerá bastante interesante.- dijo arrojándole una foto que la Itako atrapó enseguida.

Lo que vio la sorprendió bastante pues era una foto de Emiko y Hajime sus verdaderos padres, de veían casi de la misma edad en la que la abandonaron y sostenían un hermoso bebé varón de aproximadamente un año.

- ¿te parecen familiares?- la rubia no contestó.

- Digamos que ammmm ¿me los encontré? Sí, eso, me los encontré. Su pequeño ahora tiene 9 años y se parece bastante a ti, con el pequeño detalle de que él si es normal, no un asqueroso fenómeno como tú, y no te molestes por la manera en que me refiero a ti, no soy la autora personal del apodo… Tú padre te llama así, entre otros más.

- ¿Qué es lo que piensas ganar con esto sakura? – dijo seriamente la rubia.

- Oh nada, en realidad nada pero te callarás y escucharás la historia completa. Los encontré en una hermosa casa cerca de Kakunodate pues estaba dando mi servicio de la escuela por esos rumbos. Me impresionó el parecido físico que tú y ese niño tienen, él estaba barriendo fuera de la casa así que inmediatamente me acerqué y pregunté cuál era su nombre "Akihiko Kyouyama" me contestó así que ahí supe que se trataba de tu familia.

Le pregunté si estaban sus padres e inmediatamente me condujo al interior de la casa, me recibieron una hermosa mujer rubia y un elegante caballero.

Así que sin más rodeos pregunté si habían escuchado de ti y ambos enmudecieron, me invitaron una taza de té y procedieron a contarme lo que "ese horrible monstruo" les había ocasionado y cómo habían logrado deshacerse de él. Tú padre me contó la hermosa vida que habían logrado tener después de echarte de su casa, cómo había dejado el alcohol y ascendido en el trabajo, en como su hermosa mujer se embarazó dando a luz a su soñado varón, todo perfecto y culminó diciendo "ojalá ese asqueroso demonio esté muerto".- la rubia no podía escuchar más, sus hermosos ojos negros querían derramar mil sensaciones pero no dejaría que ella la viera llorar.- bueno, terminó la linda historia, te dejo. Supongo que no nos acompañarás a cenar, no te preocupes rubia, yo aviso que estás indispuesta.- la rubia con un nudo en la garganta asintió, dio la vuelta y entró a su habitación. Tomó enseguida el portarretrato que Yoh le regaló, se acostó en su futón y derramó cuanta lágrima se dio paso a salir.

~~~~ Realidad ~~~~

- ¿Qué soñarás Annita? Por favor no llores, no llores

~~~ Sueño de Anna~~~

Se encontraba abrazando el portarretrato cuando a lo lejos escuchó.

"por favor Annita despierta, no llores, no llores, te estoy esperando"

Eso la confundió bastante y todo lo que había alrededor desapareció, se volvió negro e imágenes de lo que había pasado el día anterior aparecían frente a ella.

Se veía siendo golpeada por sus demonios y un espectro negro pretendía absorber su espíritu, se sentía débil, se veía casi morir pero inmediatamente aparecía alguien que la salvó de tan feroz ataque, pero ese no era Yoh, era… ¿Rick?

- ¿Rick?...

- ¿Rick?…

- ¿Rick?…

~~~ Realidad~~~

Abrió los ojos lentamente con un inmenso dolor en su cuerpo y sólo pudo pronunciar lo que su mente buscaba aclarar.

- ¿Rick?- El castaño volteó a verla, por fin había despertado pero lo buscaba a él.

- Lamento decepcionarte pero no soy Rick…

CONTINUARÁ…

Hola chicos ¿Qué tal? Aquí les dejo el siguiente capítulo, espero que sea del agrado de todos, creo yo que ya se van uniendo algunos cabos.

En estos días he estado leyendo sus mensajes y algunos me sorprendieron ya que confunden mi historia con una que ya existía.

Me gustaría aclarar que esta es totalmente nueva y totalmente mía. Creo que entre todas las historias siempre hay uno o dos conceptos parecidos.

Me gustaría pedirles que si no les gusta por favor absténganse de leerla pues me han llegado mensajes bastante ofensivos en privado acusándome de copiar y en realidad es bastante desgastante.

En lo personal me encanta mi historia y la voy a terminar por respeto a los que me leen e igual les gusta; yo también soy fan de algunas y cuando las dejan sin concluir me frustro bastante.

Estoy un poco asustada en realidad, puesto que ya tengo otra historia en mente y por lo que ha estado pasando, puse mi resumen en el buscador de google y me aparecieron 5 similares, la verdad temo que esto se reitere una y otra vez.

De igual manera, me encanta que me dejen sus opiniones respecto a mi historia pues si yo le voy a dar algún giro siempre tomo en cuenta sus opiniones y consejos y los agrego, si bien no siempre podré hacerlo por el concepto de la misma siempre los voy a tomar en cuenta para futuras redacciones, así que si tienen algún consejo mientras no sea romper el YohxAnna porque lo AMO, pues bienvenidas sean.

Sin más por el momento los dejo en espera del siguiente capítulo, les agradezco de todo corazón sus mensajes.

Ale