Capítulo 7. Aislamiento

Abrió los ojos lentamente con un inmenso dolor en su cuerpo y sólo pudo pronunciar lo que su mente buscaba aclarar.

- ¿Rick?- El castaño volteó a verla, por fin había despertado pero lo buscaba a él.

- Lamento decepcionarte pero no soy Rick…

- mmm.- gimió adolorida.- ¿Yoh?

- ¿cómo estás?

- pues… ¿cómo luzco?

- muy lastimada pero hermosa como siempre.

- ¿Qué paso?

- ¿No lo recuerdas?

- Sí pero, sólo recuerdo que Rick llegó, después… todo oscuro. Mmmh tengo mucha sed.

- Espera, llamaré a una enfermera.

- ¡No! No te vayas… por favor yo…- la chica se sonrojó un poco, no necesitaba decirlo, el castaño sabía que tenía miedo.

- La llamaré desde la entrada, tranquila no cerraré la puerta.- La itako guardó silencio y esperó a su prometido. Inmediatamente el castaño volvió a su lado. No esperaron demasiado a que llegara la enfermera con una botella de agua y una pajilla para que la rubia no tuviera problemas en beber de ella.

- Enseguida vendrá el doctor a revisar a su prometida, con permiso.- la enfermera se retiró dejándolos solos.

- oye… quisiera saber ¿alcanzaron a ver a quien me atacó?

- No Annita

- ¿Rick no vio nada?

- No lo sé

- Se lo preguntaré en cuanto lo vea.

- Ese es el punto Anna, no creo que vuelvas a verlo, es decir… no quiero que vuelvas a hacerlo

- ¿Otra vez con lo mismo? Yoh, es mi jefe, alumno de mi escuela no tiene nada de malo que lo vea, te juro que nuestra relación es meramente profesional.

- Pues no lo creo, al menos no de su parte, ayer por la noche peleamos pues es demasiada coincidencia que te encontrara en el momento preciso y no me agradó nada de lo que dijo.

- ¿coincidencia? ¿Y no puedes pensar que fue suerte? ¿Y qué tal vez gracias a eso no estoy muerta?

- Anna, me dijo que tenía intenciones de cortejarte

- ¿Qué? Claro que no Yoh, el jamás diría algo así.

- Pues lo hizo.

Cuando la discusión iba a comenzar el doctor ingresó a su habitación para revisarla. Después de un ligero examen preguntó.

- Dígame Anna ¿Tiene hambre?

- Un poco.

- Se lo pregunto porque tal vez después del golpe que tuvo en el estómago le sea más difícil alimentarse pero el problema irá pasando conforme sus heridas vayan sanando.

- ¿Cómo se pueden manifestar estos problemas doctor?- cuestionó el castaño

- Pues devolverá la comida pesada casi después de ser ingerida, así que le daremos una dieta especial, algo no muy pesado y bueno, con el tiempo ya veremos.

- Muero por una crema de pollo por favor, la garganta me está matando.

- Bueno, podemos intentarlo, aunque usted misma lo sentirá y sabrá que comer y que no, la veo bastante bien a pesar de las fracturas y los golpes, creo que mañana estará bien para que regrese a casa, tal vez en 1 mes podamos retirar el yeso y con un mes de terapia bastará para que recupere su rutina normal salvo ciertas actividades que tomarán un poco más de tiempo.

- de Acuerdo.- la rubia estaba feliz pues la empresa de Ren tenía un viaje a París programado a mediados de diciembre para el cierre de unos contratos mercantiles y ella estaba incluida en los planes.

- Bien, joven Asakura en la cafetería encontrará la crema de pollo adecuada para su prometida, cuando esté lista para comer llame a una enfermera pues la va a necesitar. Posteriormente ella misma les dirá las especificaciones que deberá tener en su casa para que Anna tenga una buena recuperación.

- Gracias doctor lo haré.- el anciano abandonó la habitación dejándolos solos, el ambiente era muy tenso pues sabía que la discusión anterior debía continuar.- Iré por tu comida.- dijo e inmediatamente salió de la habitación.

Transcurrieron sólo unos minutos para que el castaño ingresara a la habitación con su comida y enseguida de él una joven y amable enfermera quien reclinó su cama y la puso más cómoda para comer. Estuvo a punto de tomar la primera cucharada cuando volteó a ver a su prometido

- ¿Podrías salir? Por favor.- El castaño la miró por unos segundos en total seriedad y negó con la cabeza.- Por favor.- repitió con un ligero sonrojo, era obvio que la rubia tenía pena de lo que fuera a suceder

- Anna tengo que ver, después cuando vayamos a casa no sabré qué hacer.

- Yo lo haré sola, por favor. – El castaño suspiró con seriersad.

- MMh, está bien.- Salió y se sentó de nuevo en el sillón a esperar a que fuera llamado de nuevo, pasados unos minutos ya se estaba impacientando pues su prometida estaba despierta y quería hablar con ella. Más una visita inesperada le cambió los planes.

- Hola Yoh.- Saludó con una bella sonrisa.

- ¿Lyserg? Que gusto verte.- sonrió y se levantó el castaño a saludar.- ¿Qué haces aquí?

- Bueno, Ren me llamó, me dijo que algo malo estaba pasando con la señorita Anna creyó que yo podría ser de ayuda.

- no sabes cómo lo aprecio amigo de verdad, yo… no sé qué hacer; casi la pierdo.

- Bien, podrías comenzar por donde inició todo.

- Bueno…- Yoh comenzó a narrar la historia desde donde él tenía conocimiento.

Mientras tanto dentro de la habitación de Anna, la chica sufría por el dolor que la comida producía en su estómago.

- ¿va a ser así con todo?

- Tal vez debamos intentarlo con frutas, verduras y emm arroz blanco por el momento.- La rubia frunció el ceño, esto sí que sería difícil.

La enfermera se retiró de la habitación dejándola sola y 15 minutos después entro su prometido.

- ¿Cómo estuvo?

- algo difícil.

- Lyserg estuvo aquí.

- ¿Enserio? No lo hemos visto en 6 años

- Sí, el tiempo pasa rápido.- Sonrió.- Vino para ayudarnos.- la chica lo miró interrogándolo

- Bueno, es un detective reconocido internacionalmente y un gran shaman, tal vez pueda resolver quien te está haciendo daño Annita.- La rubia guardó silencio y mostró una pequeña sonrisa que su prometido admiró, después de todo no era una mala idea y ella estaba bastante desesperada.

- Yoh, yo quisiera hablar contigo sobre el trabajo; de verdad no quiero dejarlo… es que yo…-

- Por favor, ¿podemos resolver ese tema volviendo a casa? No quiero que por ahora alguno de los dos esté molesto ¿sí? hasta mañana regresarás a la pensión y pasaras la noche aquí; mejor relajémonos y ¿qué dices de un juego de cartas?- dijo sacando una baraja de su bolsillo

- ¿de dónde sacaste eso?

- jejeje, estuve mucho tiempo afuera así que la compre en la tienda del hospital y jugué unas cuantas partidas de solitario.

- Sólo en solitario eres bueno, en los demás juegos no tienes tanta destreza.

- ya lo veremos Annita ¿qué quieres jugar?

- Lo que sea, tienes ventaja pues sólo puedo utilizar una mano.- El chico le sonrió y comenzaron a jugar.

Mientras tanto el chico ojiverde llegaba a la pensión para instalarse y fue recibido por una hermosa chica peliazul.

- Hola Pirika que gusto verte.- Sonrió galantemente.- vaya, que linda estás.- La chica se sonrojó por completo y sólo pudo atinar a moverse de la puerta y darle el paso.- ¿Sabes dónde puedo instalarme?

- Emmmh, le preguntaré a Tamao por tu habitación.

- Eres muy amable.- La chica se dio la vuelta e ingrsó a gran velocidad a la cocina y sorprendió a su amiga rosada.

- ¿Pirika qué pasa? Estás bastante agitada.

- Emmh, llegó Lyserg y pregunta por su habitación

- y ¿por qué no se la mostraste?

- No, yo no puedo.- Dijo totalmente roja.

- Está bien, yo lo haré.- Salió de la cocina y se encontró con Lyserg en la sala.- ¿Jo…joven Lyserg?- la chica rosa igual quedó impactada con el aspecto del joven pues en verdad era bastante guapo.

- Hola Tamao, gracias por recibirme en la pensión.

- No, no hay de qué, su habitación ya está lista, por favor sígame.- El chico la siguió e ingresó a su habitación, se despidió de la chica, se instaló y enseguida se puso a trabajar.

El chico abrió su maletín y sacó uno de sus péndulos para iniciar su investigación, colocó un pergamino en el piso y comenzó a meditar. Colocó en su mente la imagen de la rubia y las características que Yoh le había dado de la situación; pasadas algunas horas ya sentía un tipo de presión maligna que se empezó a esparcir por toda la pensión, los chicos la sintieron y comenzaron a moverse de su lugar, Tamao Salió de la cocina y buscó a todos en la sala, en ella se encontraban Ren, Horo, Jun y Manta a la expectativa de lo que pudiera pasar; Pirika que se encontraba en el jardín regando las plantas sintió que sus piernas se tensaban y no podía caminar. El inglés trataba de mantener el control de la situación cuando su péndulo se volvió completamente negro y explotó, fue ahí cuando pudo abrir los ojos y salir de su trance, sólo para percatarse de que miles de pequeños demonios salían del pergamino colocado en el piso, lo tomó tratando de evitar que siguieran propagándose pero nada funcionaba.

Pirika estaba asustada, cientos de demonios se dirigían a gran velocidad y ella no podía moverse, cerró los ojos para esperar el impacto pero no ocurrió nada, decidió abrirlos para mirar, se sorprendió de ver que se encontraba siendo escudada por Lyserg que atacaba los demonios que se acercaban al lugar, el chico la tomó en sus brazos y corrió para la pensión dejando el pergamino en el lugar.

- ¡Chicos, salgan todos al patio y ataquen el pergamino, Pirika, jun y Tamao consigan Alcohol y un encendedor o cerillos Pronto!- Todos hicieron lo indicado y salieron enseguida para atacar, Ren Atacaba el pergamino mientras Horo y Lyserg lo protegían de los demonios que salían alrededor, todo se estaba infestando.

- ¡Lyserg!- Gritó la peliverde desde la casa pero él no podía dejar su trabajo así que se aventuró a correr hacia los chicos.

- ¡Pirika NO!- gritaba su hermano pues estaba siendo lastimada por esos demonios. El inglés corrió hacia ella pues todos se dirigían a la chica que estaba desprotegida, tomó de sus manos el encendedor y lo arrojó a Ren directamente, no alcanzó a retomar su arma así que sólo abrazó a la chica contra el piso y recibió por ella los ataques, dos minutos después los demonios comenzaron a desaparecer del lugar siendo consumidos por las llamas hasta que el pergamino se pulverizó.

Lyserg se puso de pie y tomó la mano de Pirika para ayudarla a levantarse mientras todos se acercaban a ellos.

- ¿Te encuentras bien?- la chica simplemente asintió.

- Bueno, ya es suficiente.- Dijo molesto Horo quien tomó el brazo de su hermana y la apartó de Horo.

- ¿qué demonios ocurrió aquí?- Cuestionó el chino.

- Creo que a Anna la acosa un demonio que intenta volver al mundo de los vivos y quiere tomar su energía como alimento. No supe más pues ocurrió todo esto.

- Pero ¿Por qué Anna?

- No lo sé.

- Bueno, ya es tarde… volveré a terminar la cena.- Anunció Tamao retirándose y siendo seguida por Pirika. Los demás se quedaron platicando en el patio tratando de descifrar lo acontecido.

De vuelta en el hospital ya eran las ocho de la noche y ninguno de ellos había comido.

- Ya basta Yoh, has perdido todo el tiempo, no eres bueno para esto.

- jejeje, es porque te estoy dejando ganar Annita. ¿no Tienes hambre?

- La verdad sí, pero no quiero comer nada de lo que puedo comer.

- y ¿de qué tienes ganas?

- De un helado de limón.- el chico sonrió, escucharon la puerta y abrieron.

- ¡Hola! Venimos a visitar a Anna.- Dijo Bere saludando y entrando con ella Franck y Kike.

- Hola, Annita… iré al comedor a ver que puedo conseguir, te dejo con tus amigos.- Se despidió el castaño y se marchó.

- ¡Por Dios Anna ¿Qué te ocurrió?- cuestionó la morena.

- Emmm bueno, me… amm, me atropellaron.- Dijo no muy convencida.

- ¿cómo pudo ser posible? ¿Te enteraste de quién te lo hizo?- interrogó el gordinflón.

- No, creo que se dio a la fuga pero, estoy bien ¿podemos hablar de otra cosa? De verdad me da gusto verlos.

- Claro, pues toda la escuela está espantada ya que Sakura se encargó de decirle a todo el mundo que estabas muerta, pero Bere se encontró con Rick y este desmintió la noticia, dijo que estabas grave en el hospital. Los maestros están enterados de tu situación nosotros los mantendremos informados y accedieron a que te pusieras al corriente desde casa y sólo te presentaras a los exámenes.- explicó Kike

- Excelente chicos, eso es genial de verdad se los agradezco mucho.

- Anna, no sé qué ocurra entre Rick y tú pero…- dijo la morena

- No espera ¿ustedes también creen que hay algo entre él y yo?

- No digo eso Anna, es sólo que Rick nos dijo que por el momento no podía venir a visitarte por no incomodar a tu prometido y te envió esta nota.- dijo pasándole una hoja.

La rubia la abrió y procedió a leerla:

"Hola preciosa, espero que te sientas mejor, te extraño en el trabajo y ya quiero que estés aquí;

Me gustaría verte para platicar lo que pasó, espero me recibas en tu casa en estos días y tal vez cuando mejores quieras acompañarme a cenar

Con cariño Rick".

- Bueno, eso me deja más confundida.

- Anna ¿está todo bien con Yoh? Yo sé, que eres muy reservada pero tal vez ocurran cosas que ni siquiera tú estás notando.

- Que profundo eres Franck.

- Vamos Anna no seas sarcástica, sólo queremos ayudarte.

- La verdad no lo sé, creo que se incomodan el uno al otro pero, yo soy la prometida de Yoh y la empleada de Rick, para mí no hay nada diferente.

- Pues creo que hay dos hombres a los que se los debes aclarar, por tu propio bien.- La chica miró a su amigo pensativa y asintió.

- Bien, pues platiquemos de algo más animado, te extrañamos en clase Anna, Sakura es una tonta y acapara la clase con sus comentarios estúpidos.

- Si, está loca… de verdad Anna ella simplemente no paraba de dar detalles sobre tu fatídica muerte, dijo que fuiste golpeada por dos cosas extrañas, el lugar, la hora.

- ¿lugar? ¿hora? ¿dos cosas extrañas?- ¿acaso Sakura sabía exactamente lo que le había pasado?

- pues eso era lo que decía, parecía una historia sacada de las novelas de terror que tanto te gustan.

La Rubia lo pensó un momento, de verdad parecía extraño pues esa loca estaba describiendo el ataque del que había sido parte y parecía tener más detalles que ella misma.

- pues ya la conocen, está loca.- dijo sin pensar tanto en lo que decía. Seguían platicando cuando su prometido entró en la habitación con un montón de comida.

- Ya volví Annita, ¿chicos se quedan a cenar?- invitó el castaño

- No, muchas gracias, ya debemos irnos. Anna, te dejamos los libros en la mesa con los apuntes que vas a necesitar para la escuela. Buenas noches a los dos.

- Adiós chicos.

La rubia se quedó pensativa con todo lo que le habían dicho mientras su prometido colocaba la comida en la mesa.

-¿Por qué compraste tanta comida horrible?- preguntó la itako pues no veía nada apetecible.

- jijiji, la enfermera me dijo lo que podías comer así que, haré tu dieta en solidaridad.

- no vas a poder.

- que pesimista Annita, ya verás que sí; además, si encontré tu helado de limón pero creo que deberías comer algo antes… así que ¿verduras con arroz o arroz con verduras?- dijo con una hermosa sonrisa

- mmhf. Qué más da.

Terminaron de cenar en silencio y por fin la rubia pudo disfrutar de un poco de helado.

- Ya no puedo terminarlo, me arde un poco el estómago. Tú termínalo.

- Sí.- dijo contento el castaño

- Estoy cansada, puedes ir a la pensión a descansar.

- No me iré Annita, dormiré en este pequeño sillón, yo sé que te preocupa que algo malo pase, pero puedes estar tranquila yo te cuidaré.- Anna le ofreció una linda sonrisa en agradecimiento, se arropó y cerró los ojos esperando no tener más recuerdos dolorosos y quedándose dormida inmediatamente. Su prometido la observaba, se veía tan frágil y pequeña, gracias a los dioses aún estaba con él; debía descubrir pronto lo que ocurría o la perdería para siempre. Ese pensamiento lo aterró demasiado y tomó la mano de su rubia, la besó dulcemente antes de acomodarse en el sillón para descansar sin soltar su mano.

La rubia despertó con los primeros rayos del sol sintiendo una ligera presión cálida en su mano derecha, volteo y descubrió la mano de su prometido sosteniendo fervientemente la suya. La chica sonrió e intentó moverla pero despertó inevitablemente a su prometido.

- Buenos días Annita.

- Buenos días. ¿Lista para volver a casa?

- Más que para cualquier otra cosa.

- Bien, llamaré al doctor para que nos dé instrucciones y nos vamos de aquí.- el castaño salió de la habitación y solicitó a una enfermera que llamara al doctor. Cuando regresó a la habitación de la rubia ya estaba siendo atendida por una señorita para tomar su desayuno.

- Bien jóvenes.- dijo el doctor entrando.- aquí está el alta de la señorita Kouyama, señorita el yeso no puede mojarse por lo cual los baños que tome deben ser de esponja y asistidos por alguien para que no vaya a lastimarse.- la rubia refunfuño, moría por un delicioso baño caliente.- el yeso lo retiraremos el 23 de octubre y las terapias comenzarán ese mismo día ¿de acuerdo? No es necesario que venga pues un especialista será enviado al domicilio en que su prometido nos indicó.

- Muy bien. Gracias doctor.

- En cuanto estén listos y tomen sus cosas pueden irse.

El castaño tomó las pocas cosas que tenían ahí y la rubia ocultó la nota de Rick en uno de sus bolsillos, salió en silla de ruedas empujada por el castaño y fuera del hospital ya los esperaba el auto de los Oyamada listo para llevarlos a la pensión.

- Me duele el estómago, Yoh ¿podemos parar?

- Sí claro, tranquila. Por favor detenga el auto.

- Llévame a ese basurero.- el chico la tomó en brazos y la acercó justo en el momento preciso para que volviera el estómago.- Lo siento

- No tienes que disculparte Annita ¿estás lista para seguir?- la rubia sólo asintió.

Llegaron a la pensión y el chico la tomó en sus brazos nuevamente para ayudarla a entrar, sin que la rubia se diera cuenta la nota de Rick salió de su bolsillo y fue a dar a una piedra junto al recibidor. El castaño la llevó hasta su habitación y la colocó en su cama.

- Quiero tomar un baño.

- llamaré a Tamao.- la chica no dijo nada y sólo esperó. Minutos después entró Tamao seguida de Yoh.

- Escucha Annita, tengo bastante trabajo rezagado en la oficina, debo salir por unas cuantas horas; Amidamaru y Horo se quedarás al pendiente de ti y Ren llegará más tarde para verte. Prometo no tardar mucho.- la rubia asintió y el castaño sonrió mientras reunía el valor para acercarse y darle un besos en la frente a su prometida, acción que la dejó bastante sonrojada, mientras Tamao veía tristemente la escena. Después de esto el chico salió de la habitación y salió rumbo al trabajo.

- Bien señorita Anna, subiré agua caliente y comenzaré lavando su cabello.

- Gracias.

Pasaron unas cuantas horas en las que Anna no quiso comer nada pues no se sentía realmente bien, sólo había estudiado y avanzado en la tarea pero se sentía bastante aburrida.

- Esa cara no es la que esperas ver de alguien que sobrevivió de un letal ataque.

- Hola Ren.- sonrió la rubia.- debo ser la peor empleada del mundo ¿cierto? en mi primer día de trabajo casi muero.

- Nada de eso, me da mucho gusto verte bien.

- No sabes cómo quisiera volver a mi trabajo ya mismo, estoy tan aburrido.

- Bueno quizá pueda decirle a Rick que te traiga algo de trabajo para que te distraigas.

- ¿de verdad?

- claro, creo que a él le vendría bastante bien. Lo llamaré.

- Gracias.

No había pasado ni una hora cuando Rick ya estaba estacionando su automóvil fuera de la pensión e ingresando a la misma llevando consigo unas cuantas carpetas y un ramo de lilas.

- Buenas tardes Tamao.- Dijo saludando a la chica que lo recibía.- Ren y Anna me eséran en su habitación, ¿me podrías indicar por favor?

- Claro que sí joven, por favor sígame.- Siguió a la chica rosa escaleras arriba e ingresó a la habitación.

- Hola linda ¿cómo te sientes? Te traje un pequeño regalo.

- Hola Rick, te lo agradezco son muy lindas.- dijo tomando el ramo.- me siento mejor.

- Bien, te traje algo de trabajo con el que puedes ayudarme desde aquí y estaremos en contacto todo el día desde el chat ¿de acuerdo?

- Excelente.- dijo la chica encantada.

Se pusieron a platicar los pormenores y sin darse cuenta ya se había hecho de noche.

- Chicos saldré un momento para atender una llamada, estaré en la sala esperándote Rick

- Claro jefe.- Ren salió de la habitación dejando solos a los chicos.- Anna…

- Escucha Rick, hay algo de lo que quiero hablarte.- el chico guardó silencio y escuchó.- no sé por qué todo el mundo sabe que hay problemas entre Yoh y tú pero, no debería ser así… tu eres mi jefe y él es mi prometido; no sé en qué momento se mezcló esto.

- Anna dime algo ¿tú ves a Yoh como tu prometido de verdad?

- Pues… sí, estamos comprometidos desde muy jóvenes y ambos crecimos sabiendo que nos íbamos a casar.

- ¿Sientes algo más por él? ¿algo de verdad?

- Rick yo…

En la entrada de la pensión se veía el carro de la empresa Oyama estacionarse.

- Qué extraño Yoh ¿de quién será ese carro?- preguntó el pequeñín a su amigo

- no lo sé Manta mejor entremos.- iba caminando por el recibidor cuando notó algo tirado a un lado de la entrada; lo tomó y leyó su contenido enfureciendo al instante.

- Hola mi amor, que bueno que llegas.- saludó Sakura saliendo e inmediatamente colgándose del cuello del castaño.

- ¿Oye Sakura, ese auto de la entrada es tuyo?- preguntó Manta.

- No, es de Rick, él está arriba en la habitación de Anna.- El castaño palideció aún más, se arrancó a la chica del cuello y furioso subió las escaleras hasta la entrada de Anna.

- Rick Yo…

- Anna yo quisiera decirte que si tu quisieras.- dijo tomando su mano.- si tu quisieras yo…- pero fueron interrumpidos por el violento azote de la puerta por parte de Yoh, ambos chicos brincaron por el escándalo.

- ¿Qué demonios haces aquí? Creí haberte dicho que no te acercaras a Anna.- la chica se sorprendió observaba confundida la escena ¿qué estaba pasando?-

- Tu no vas a decirme a quien acercarme o no, ella es una persona y mientras ella quiera seguir a mi lado no permitiré que me apartes de ella.- Gritó poniéndose de pie mientras todos los habitantes de la casa se acercaban a la habitación de la rubia para observar lo que pasaba.

- ¿Qué pasa aquí?- interrogó el chino

- Quiero que este idiota se largue inmediatamente de mi casa.

- Tranquilízate Yoh, sólo vino a traer un poco de trabajo para Anna para que se distraiga en estos días, eso no puede ser tan malo.- El shaman apretó los puños.

- No, no puede ser tan malo; malo es que trate de tener otras intenciones con mi prometida, le mande notas, le traiga flores y se queden solos en su habitación, no soy estúpido y lamento decirte que a partir de este momento Anna no volverá a trabajar contigo así que puedes llevarte ese trabajo de aquí.- le dijo tomando las carpetas y aventándoselas.

-¿Qué? Pero espera un momento…

- tú te callas Anna.- la chica enmudeció, el jamás le había hablado así.- lárgate de mi casa, Ren si te atreves a traerlo una sola vez más aquí me temo que tampoco serás bien recibido, llévatelo de aquí.- El chino suspiró

- vamos Rick, lo mejor será que salgamos de aquí.

- no creas que esto ha terminado Yoh.- dijo el Aleman y salió.

- Todos.- hablo el castaño.- déjenme a solas con Anna.- todos los chicos salieron en silencio, jamás lo habían visto tan molesto.

- ¿por qué hiciste eso? ¿Quién te crees para decirme que hacer y qué no?

- Soy tu prometido y estoy harto.- gritó lanzándole la nota a las piernas.- ¿por qué no me dijiste de esa nota? ¿Crees acaso que soy un imbécil?- la chica lo miraba asombrada.- Ahora escúchame bien, no sé qué hay entre tú y ese idiota pero se terminó, ya es tiempo de que tomes tu papel como mi prometida enserio, se acabó; los recursos de esta familia ahora están limitados para ti; no habrá más escuela, no más trabajo, de ahora en adelante te quedarás y atenderás la pensión.- dijo tomando los libros y apuntes de Anna de la escuela y los tiró por la ventana.- si es necesario enviaremos de regreso a Tamao para Izumo.- los ojos de la rubia estaban cristalinos apunto de derramar las lágrimas, el chico respiraba agitadamente.- te prepararás para ser la esposa que debes ser.

- ¿eso es lo que quieres?- preguntó decepcionada la chica con un nudo en la garganta y la voz un poco quebrada, el shaman asintió.- durante años, lo único que hice de mi vida fue apoyarte y estar para ti, pulí a Harusame, te entrené, despertaba a las 5 de la mañana cada día para acompañarte en tu rutina, velé tus enfermedades, te impulsé a estudiar cada día para que salieras en la universidad y te ayudé con planes de estudio para que siempre sobresalieras en las clases, siempre pelee por tus sueños y ahora tú me dices que a mí me toca esperar todo el día en casa a que llegues y no más.- la rubia no pudo más y soltó algunas lágrimas; el shaman la veía con tristeza, era cierto, le pagaría a la rubia con la peor de las monedas pero no quería que se volviera a acercar a ese tipo, estuvo a punto de responder pero no fue necesario ya que alguien llegó a poner orden a toda esta loca situación.

- Joven Yoh.- tocó la puerta y abrió.

- ¿Sí?- Contestó con seriedad

- lamento interrumpir pero la Señora Kino y el señor Yohmei están aquí.

CONTINUARA…

Buenas noches, espero les guste este nuevo capítulo, a quien me pregunta si dejaron a Anna sin comida, en realidad le dejaron una pequeña bolsa con un poco de comida pero ella estuvo vagando unos cuantos días, por lo cual se le terminó.