Notas de la autora.

¡Hola! He vuelto desde las tinieblas de la universidad, pero con un nuevo capítulo.

Quiero dar las gracias a las personas que han comentado :), les cuento que he leído todos sus comentarios y los aprecio bastante, porque me han dado la motivación para continuar (aunque no suba tan seguido u.u) y seguir mejorando la escritura de este fic, lo cual es muy importante para mí n.n Gracias por su paciencia.

Ahora sí, disfruten este nuevo capítulo :3


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Sakura no pudo dormir la noche anterior a la partida. Se revolvía en la cama inquieta. Sasuke había ido con Naruto para hablar algunos asuntos. Le dijo que no era necesario que viniera y que era mejor que fuera a descansar. Ella había cedido, debido al agotamiento por todo lo que había tenido que cargar durante los últimos días.

Casi ignorando el motivo de aquella improvisada reunión, decidió irse a casa. Tomó un baño y rápidamente se acomodó en la cama. Sin embargo, las horas habían pasado y el sueño no lograba irrumpir del todo, a pesar del agotamiento.

Era de madrugada cuando sintió la puerta del dormitorio abrirse lentamente. Unos pasos cuidadosos se acercaron a la cama, pero ella prefirió fingir que dormía. Esperó unos minutos, para que Sasuke se desvistiera y se acostara. Sin embargo, la ausencia de ruido la llevó a girarse lentamente. El Uchiha estaba sentado en silencio a la orilla de la cama, con los brazos apoyados en las piernas. Parecía concentrado en algo.

─Debo decirte algo... ─dijo de repente, sobresaltando a Sakura. ─es sobre la misión...

─Te escucho... ─dijo ella intentando incorporarse en la cama.

─Como has estado ocupada con los trámites del hospital...debo ponerte al día con lo planificado hasta ahora. Lamento que tenga que ser a esta hora, pero no tengo otra opción.

Sakura asintió en silencio.

─Puede que suene obvio, pero no podremos ocupar nuestros apellidos y tampoco podremos revelar nuestra relación una vez que hayamos salido de Konoha mañana. ─dijo Sasuke mirándola fijamente.

─ ¿Eso quiere decir que inventaremos nuestro parentesco? ─cuestionó Sakura frunciendo el ceño.

─Inventaremos todo. Solo ocuparemos nuestros nombres.

Sasuke se metió la mano al bolsillo, de donde sacó un papel.

─Hemos terminado el boceto de nuestro manto. ─dijo mientras le extendía el papel a la pelirrosa.

─ ¿Manto? ─repitió ella mientras lo miraba confundida.

─Sí…la historia que nos unirá, y de la cual haremos uso sólo cuando sea estrictamente necesario. Seremos otras personas, no debemos mostrar inconsistencias. Tenemos un nombre, una historia, un vínculo y una razón que nos llevó hacia allá…. y la protagonista de esta historia serás tú, Sakura. Apréndela como si fuera tuya.

─ ¿Qué hay de ti? ─dijo ella, algo pasmada por el nivel de organización del Uchiha.

─Yo te cubriré en todo lo que sea necesario. Una vez que pisemos el terreno en conflicto, seremos solo shinobis llevando adelante la misión.

─Ya veo…-dijo ella, mientras sentía una extraña sensación recorrerle el cuerpo.

Sasuke se levantó y comenzó a desvestirse para ir a la cama. Sakura se acomodó entre las sábanas y pensó en todas las cosas que cambiarían desde ahora. Un sentimiento de preocupación se apoderó de su pecho.

"Seremos sólo shinobis llevando adelante la misión" ...

La frase siguió retumbando en su mente el resto de la noche.


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PARTE I.

Capítulo 4: "Ocultarse es la regla".

Habían pasado largos años desde la última vez que viajaron juntos. Pidieron una cabina solo para los dos en el tren, por lo que tenían mayor privacidad.

Sakura nunca había viajado al sur y miraba por la ventana el paisaje otoñal, mientras Sasuke sentado al frente, leía un libro en silencio. El ventanal recortaba una pacífica vista de árboles. Era un viaje largo y durante el día no podían hablar con respecto a la misión, por lo que solo quedaba disfrutar del sereno viaje, aunque solo fuera por algunas horas.

A pesar de la calma aparente, algo había preocupado al Uchiha durante los últimos días. Prefirió viajar de forma convencional, ya que no deseaba llamar la atención de algunos polizontes que le habían seguido durante las últimas semanas. No tardó en notar que eran militares del feudo, los cuales deambulaban en la aldea haciéndose pasar por turistas. También había seguido la pista de algunos en las cercanías de Konoha.

Sasuke sospechaba que podría haber algunos ninjas de la hoja que estaban trabajando como doble agentes para el feudo, comunicando todos los movimientos de Naruto. De todas formas, no se podía hacer mucho al respecto, ya que atacarlos o capturarlos podía ser signo de desconfianza o traición al feudo. Shikamaru pensaba lo mismo y le aconsejó a Naruto no hacer nada al respecto, sino actuar con cautela.

La presencia de los agentes apremió aún más la partida de Sasuke y Sakura.

Por otro lado, prefirió no decirle a Sakura la vez que se encontraron en su oficina, ya que los burló con cautela y en especial manteniéndose alejado de la pelirrosa. La discusión fuera de la torre, le dió una excusa para tomar distancia de ella y así encargarse de aquellos intrusos que merodeaban algunos puntos claves de la aldea, desviando su atención.

Los cercanos a la pareja tenían la idea de que Sasuke y Sakura se iban a una especie de misión "extraordinaria" autorizada por el Hokage, sin embargo dijeron que se iban de viaje por un tiempo, aprovechando que Sarada estaría constantemente en misiones con el equipo 7 y con el fin de poder pasar tiempo en pareja. Todos los habían visto con rostro aprobación.

Por lo que, antes de que los espías pudieran sospechar que Sasuke Uchiha efectuaría la misión junto a Sakura, se marcharon.

En general las desconfianzas entre Konoha y el feudo, habían determinado que Naruto no deseara que el feudal se enterara de quién se haría cargo de la misión, de forma que no interviniera en su diseño y ejecución. Quería que Konoha tuviera libertad de acción para intervenir en el sur y que sus acciones no se vieran mezcladas con las del feudo, sin embargo, era imposible pensar que este se quedaría de brazos cruzados ante esta determinación por parte del Hokage, y que de todas maneras buscaría por sus medios saber cómo mínimo quién llevaría adelante la investigación. El día que se fueron, tanto Sasuke como Naruto respiraron aliviados de que finalmente no lograran dar con la información.

Desde que se fueron aquella tarde, ya no había mucho que disimular. Ahora la misión reposaba en sus manos. Los intrusos no se atreverían a seguir a Sasuke Uchiha fuera de Konoha, y mucho menos en un viaje privado junto a su esposa.

Sin embargo, a pesar de la partida de ambos, la calma no volvía a la ajetreada mente de Naruto, quién debía dar aviso al feudal como mínimo, que la misión ya se estaba llevando a cabo.


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El día transcurrió con lentitud dentro del tren. Cuando llegó la noche y los pasajeros dormían, Sasuke sacó un mapa e invitó a Sakura a observar.

─Llegaremos hasta la última parada, en la aldea de las flores y desde ahí, tendremos que trazar una ruta hacia la frontera. ─dijo el Uchiha indicando los lugares en el mapa.

─Tengo entendido que hay muchos militares del feudo que oscilan entre la aldea y la frontera.

─Solo hay que tener cautela. Hay alrededor de 150 kilómetros entre la aldea de las flores y el fuerte fronterizo de los militares. Y alrededor de 100 kilómetros entre el fuerte y la aldea de las piedras negras, una de las aldeas fronterizas.

─ ¿Podrás hacerte cargo de esa distancia? ─preguntó Sakura mirando fijamente a Sasuke.

─El rinnegan nos será de ayuda hasta cierta distancia para transportarnos, pero tendremos que evaluar el terreno. ─dijo el Uchiha.

─Teniendo en cuenta la distancia...te verás obligado a usar demasiado chakra. Es algo arriesgado…─dijo Sakura con preocupación.

─En el mapa se ve que un bosque separa a la aldea y la zona militarizada. Si aún no lo han talado, podremos viajar a pie ese trayecto. El solo uso de chakra es arriesgado en ese territorio.

─Desconocemos la presencia de ninjas en la zona…podríamos ser detectados por algún rastreador. ─dedujo Sakura

─Ocultaremos nuestro chakra una vez que nos adentremos en el territorio… ¿Crees que podrás mantenerlo?

Sakura asintió con la cabeza.

─Tendremos que manejarlo todo el tiempo. Nadie debe notar nuestra presencia. Hasta que tengamos la certeza de que no hay ninjas en el sector.

─Lo entiendo. Aun así… ¿podrás manejar el flujo del chakra una vez salgamos del portal después de la frontera?

─Haré lo posible…─respondió el Uchiha.

Una vez terminaron de discutir los asuntos de la misión, apagaron las luces de la cabina. Era casi de madrugada. Esa noche había luna, por lo que el paisaje se veía iluminado por una claridad azul. Se mantuvieron en silencio, sin embargo, con la tenue luz que entraba a través de la ventana, ella podía ver la silueta de Sasuke a pesar de la oscuridad. Miraba por la ventana de forma discreta, y casi al instante desvió su vista hacia ella.

─ ¿No puedes dormir? ─preguntó él casi en un susurro. Su voz le pareció suave.

─La luz de la luna me ha distraído por un rato. ─respondió Sakura en voz baja.

Él pareció esbozar una sonrisa, pero no lo pudo distinguir con claridad.

─Me ha recordado al tiempo en que viajábamos. ─mencionó Sasuke con simpleza.

Sakura rememoró ciertas noches en que la luz de la luna les había quitado el sueño en aquellos tiempos en que viajaban juntos y solían acampar en la intemperie. Muchas de ellas, de los tiempos en que aún no eran pareja y que contemplaban el resplandor en silencio. Mantenía vívido el recuerdo del perfil juvenil del Uchiha bajo aquella luz, alejado y apoyado en la rama alta de algún árbol. Era extraño observarlo desde la misma perspectiva en el presente teniendo en cuenta todas las cosas que habían cambiado hasta ahora.

Sakura tenía dudas sobre lo que les depararía el futuro. Mientras observaba el perfil adulto de Sasuke, la incertidumbre la invadía. Las misiones complejas, traían consigo un abandono de la identidad, dejando de lado las emociones, los sueños y muchas veces los propios valores. Por ello, se consideraba que no todos los shinobis estaban preparados y dispuestos a renunciar incluso a sus ideales, y por lo mismo, había pocas personas que fueran pensadas y seleccionadas para llevar adelante ese tipo de misiones. Sakura aún se veía asaltada por la constante duda, ¿de qué sería capaz Sasuke? Ella le había visto seguro y capaz de muchas cosas. Incluso en el pasado, el Uchiha había desafiado la ley con el fin de perseguir sus objetivos, le había visto ser capaz de renunciar al placer y comodidad de llevar una vida normal junto a su familia. Sabía que el Uchiha nunca bajaba la guardia, e incluso cuando viajaban juntos, había sido perseguido como trofeo de mafia, y su cabeza aún mantenía precio en el mercado negro, a pesar de que Kakashi intentó muchas veces poner fin a la situación en sus tiempos de Hokage.

No...efectivamente no tenía duda sobre la capacidad de Sasuke a la hora de arriesgarse en asuntos complejos. La duda real era, ¿de qué sería capaz ella misma?… ¿cuáles eran sus límites y qué tan lejos podría llegar? Se cuestionó por qué estaba haciendo todo esto…dejando atrás su cómoda vida junto a su hija. Si era debido a su devoción por el Uchiha, si era para proteger a Konoha, o secretamente deseaba probarse a sí misma; oscuramente envidiando la libertad del Uchiha para viajar e ir más allá de los límites.

Fijó su atención en la mirada serena de Sasuke observando por la ventana, intentando descifrar qué diablos pasaba por su mente.

La oscuridad le estaba jugando una mala pasada mientras cavilaba. ¿Qué clase de monstruo era Sasuke Uchiha? ¿Qué pasaría con ella? ¿Qué pasaría con ambos?

El no poder verlo con claridad, le dio el valor para aventurar sus dudas.

─ ¿Qué pasará con nosotros?

─ ¿Qué quieres decir? – dijo él con una mirada extrañada.

─ ¿Crees que nuestra relación cambiará…? ─preguntó ella con honestidad. No sabía si esperar una respuesta concreta de Sasuke.

Sasuke tenía una mueca extraña mientras elaboraba con rapidez una respuesta.

─Muchas cosas cambiarán durante la misión...tendremos que adaptarnos a lo que requiera.

─Eso quiere decir que sí cambiará… ─cuestionó ella en voz baja.

─Creo que eso ya lo sabes… ─susurró él.

Efectivamente Sakura lo sabía. Pensó que el enredarse en pensamientos durante la noche, la estaba afectando. Los ojos le pesaban, por lo que no tardó en quedarse dormida. La luz de la luna seguía iluminando el paisaje, y Sasuke lo siguió observando en silencio a través del ventanal, recordando también a una juvenil Sakura bajo la luna, de aquellos lejanos tiempos de viajes por el mundo.


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El poblado más cercano a la frontera era un pequeño pueblo alrededor de 100 kilómetros de la zona en conflicto: la aldea de las flores. Un hermoso paraíso en primavera, pero que con el paso del otoño parecía un lugar triste e inhabitado.

Tras viajar durante 12 horas, Sasuke y Sakura se bajaron en la última estación. El tren yacía casi vacío en ese entonces. Con la guerra que se desenvolvía en la frontera, pocas personas viajaban tan al sur y mucho menos con el clima. En consecuencia, la aldea también se había empobrecido durante los últimos años.

El pueblo quedaba a unos kilómetros de la última estación de tren y el camino estaba rodeado de árboles, cuyas hojas se desprendían con el viento. El sendero estaba poblado de hojas caídas y un tono cálido, entre el amarillo y rojo adornaba el paso. Ambos caminaban en silencio, solo admirando la belleza melancólica de aquel solitario lugar.

Ya casi anochecía cuando llegaron al pueblo.

En las calles había un mayor tránsito de personas que deambulaban entre algunos bares, locales de apuestas y algunos burdeles. Algunas mujeres se paseaban por las calles, con los labios pintados y atuendos provocativos, así mismo como algunos borrachos las perseguían.

Ambos caminaron, buscando una posada para pasar la noche. Algunos pasajes parecían más concurridos de lo que esperaban.

Dentro de toda la masiva concurrencia en las callejuelas de aquel barrio rojo, notaron también la de hombres uniformados, que se balanceaban borrachos y gritaban en grupo. Eran militares del feudo. Dada la cercanía del pueblo con el fuerte en la frontera, muchos soldados concurrían al poblado.

Siguieron avanzando, hasta que las calles se volvieron más solitarias y las luces dejaron de aturdirlos con sus anuncios en neón.

Al final de una cuadra, hacia las afueras, un pequeño letrero alumbraba la esquina lúgubre de una calle. Finalmente, una posada.

Era un lugar pequeño, con un pasillo que llevaba a una estrecha recepción. Una mujer de mediana edad se encontraba detrás de un mesón, mientras leía una revista y fumaba un cigarrillo. Al verlos entrar les echó una extraña mirada a ambos. Luego miró fijamente a Sasuke, con una mirada coqueta.

Fue Sasuke quien se acercó primero al mesón.

─Necesitamos un cuarto. ─le dijo de forma lacónica y un poco seca a juicio de Sakura.

─ ¿Necesitan una cama? ─preguntó la mujer echando humo, manteniendo la mirada fija en el Uchiha.

─Si. ─responde Sakura en esta ocasión, algo molesta por la actitud desvergonzada de la mujer.

─Serán 5 monedas por las 3 horas ─responde la mujer, haciendo caso omiso a la actitud disgustada de la pelirrosa.

─La necesitaremos por toda la noche. ─aclaró Sasuke.

La mujer fumó otra calada levantando una de sus cejas. Metió una de sus manos bajo el mesón y extendió las llaves en dirección a Sasuke. Sakura ignoró el gesto ante la evidente indiferencia de su esposo.

El Uchiha dejó un par de billetes sobre el mesón.

─La habitación al final del pasillo. ─les indicó finalmente la mujer, mientras se sumía nuevamente en la lectura de su revista.

Era un cuarto de madera, pequeño pero acogedor. Tenía una chimenea frente a la puerta, con unos leños y un baño en el extremo derecho.

─Encenderé el fuego. ─dijo Sasuke al entrar en la habitación.

Sakura entró y se dirigió a ver el baño, el cual contaba con un ofuro y un banquito. Luego se quitó la capa y los morrales, y se recostó en la cama.

Vió como Sasuke juntaba los leños que estaban apilados un rincón, y los encendió.

La vista del fuego relajaba sus sentidos. Al sacarse la capa había notado que hacía bastante frío.

Decidió mojarse la cara en el baño, para refrescarse. Al salir vió que Sasuke se estaba alistando.

─Saldré a buscar suplementos. ─dijo mientras se colgaba un bolso bajo la capa. ─Inspeccionaré la aldea durante un rato.

Necesito que hagas algo…-le dijo Sasuke mientras se acercaba a ella. Su única mano se acercó lentamente a su cabello y con sus dedos acarició las hebras de la pelirrosa, mientras ésta lo miraba confundida.

─Tu cabello...llama mucho la atención. ─le dijo casi en un susurro.

Su mano se alejó con la misma lentitud, para meterse en su bolsillo y sacar una pequeña bolsa, la cual le entrega.

Ella le mira y entiende al instante.

Nunca en su vida había pensado en teñirse el cabello.

─Ocultarnos será siempre una regla desde ahora en adelante. ─le dice Sasuke con énfasis mientras la mira fijamente a los ojos. ─No lo olvides... por sobre todas las cosas, lo más importante es ocultar todo sobre ti misma. ─dijo finalmente mientras se iba, dejándola con la pequeña bolsa en las manos.

Mientras se enjuagaba el pelo en la ducha, veía los rastros oscuros fluir con el agua. Al mirarse al espejo, su cabello era de un color castaño oscuro.

Durante el último tiempo le había crecido, por lo que lo tenía más largo que de costumbre. Su mirada se acentuaba con el tono oscuro de su cabellera.

Se miró durante un rato al espejo, con el torso desnudo y pintó levemente sus cejas, tiñéndolas también.

El color oscuro resaltaba mucho más su palidez.

"Ocultarse es una regla desde ahora...".

Suspiró. Era como un golpe a la identidad.


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Sasuke recorría las calles tomando referencias de las vestimentas. Aunque la aldea no fuera del todo sureña, sabía que tenía formas y costumbres similares a las de los pueblos australes. Necesitaba ropa para protegerse del frío clima del sur y también para mezclarse entre los aldeanos sin llamar la atención.

Salió del sector de bares e ingresó en una pequeña galería. Una pequeña tienda vendía atuendos para el invierno. Entró y una señora salió a su encuentro, algo desconfiada. Los ladrones eran frecuentes, y Sasuke le había dado mala espina.

El Uchiha le consultó por prendas para el invierno.

─Esto puede servirte… ─la señora le alcanzó una capa gruesa, y todo un conjunto. ─Es lo que usan los jóvenes para trabajar en los inviernos.

─Necesito también ropa para mujer… ─dijo Sasuke mientras recorría la tienda con la mirada. La vendedora se dirigió a la bodega con rapidez y trajo ejemplares.

─Tengo atuendos de invierno en tallas menores… ¿Son para una mujer joven?

─Sí… ─respondió él con simpleza.

─ ¿Tiene usted esposa? ─preguntó la mujer buscando charlar un poco con el apático joven. Sasuke miraba los atuendos sin darle mucha relevancia a los comentarios cercanos de la señora.

─Son para mi hermana. ─mintió.

─ ¿Son nuevos en el pueblo? ─dijo la señora, mientras sacaba la ropa. Sasuke dio un respingo ante la observación de la anciana.

─No. ─respondió con sequedad.

─No todas las personas se acercan a comprar atuendos a estas horas… ─señaló la mujer mirándolo fijamente.

─Los necesitamos para trabajar… ─respondió finalmente el Uchiha, como si fuera lo más obvio del mundo.

La mujer guardó silencio, avergonzada ante la incomodidad de su cliente. Cuando Sasuke eligió todo lo que iba a llevar, ella se inclinó en forma de disculpa. El Uchiha la miró sorprendido.

─Disculpe mi intromisión. Este pueblo se ha vuelto un lugar bohemio, abundan los ladrones y la desconfianza es parte de vivir aquí.

─No hay necesidad de disculparse ─dijo Sasuke ─no le he tomado personal.

─Entiendo… ─dijo ella ─Es solo que su actitud no me pareció propia de este lugar, por eso le he preguntado si venía de afuera.

─He venido a este lugar por trabajo. ─respondió Sasuke de forma breve.

Mientras envolvía las compras en un paquete, la mujer siguió la conversación.

─Desde que estalló la guerra en la frontera, el turismo ha decaído enormemente. En otros años de bonanza y prosperidad, figuras como la del hokage o el mismo Señor feudal, venían a pasar la primavera en este lugar. Ahora el desempleo prima, al mismo tiempo que el alcoholismo, la delincuencia y la prostitución. Todos buscamos alguna manera de sobrevivir. Disculpe mi desconfianza.

El Uchiha se inclinó sin responder al comentario de la mujer. Pagó en silencio y se marchó con una sensación extraña.

"Son para mi hermana", pensó mientras volvía a la fría calle.

El no revelar su vínculo con Sakura, fue casi un reflejo automático. Nunca decía nada respecto a Sakura. Uno de sus más profundos temores es que la pelirrosa resultara herida a raíz de sus asuntos.

Desde hacía años que él ocultaba todo. Dentro de los acuerdos que había tenido con Naruto hace años, antes de partir a su misión en búsqueda de la pista de Kaguya y el clan Otsusuki, era que su información personal fuera confidencial. De ahí que ya no muchas personas sabían cómo era su apariencia, a diferencia de lo conocido que era su nombre. Por lo que la mayoría del tiempo pasaba desapercibido en otros países, aldeas e incluso en otros lugares del mismo país del fuego. El motivo era claro que, dado su pasado, su familia no resultara herida o involucrada en asuntos complejos, vinculados a la cacería de las mafias, venganzas, etc.

Mientras vagaba por la calle, volvió al barrio rojo y notó que la presencia de militares era recurrente en la aldea, los cuales abundaban en cantinas y bares de mala muerte.

Parecía que la mayoría de ellos iban rumbo a la frontera. Otros pasaban a descansar o a evadirse mediante el vicio. La mayoría de ellos parecían ser soldados rasos. Había conseguido distinguir los rangos por la vestimenta.

Al parecer bajaban la guardia estando en la aldea.

Entró a una de las cantinas para investigar mejor sobre la presencia de la milicia en el lugar.

Había soldados bebiendo en compañía de algunas mujeres, a las cuales abrazaban o sentaban en sus regazos.

Sasuke se sentó en uno de los puestos alejados.

─No deseo volver a la frontera...quiero volver con mi novia… ─se quejó un joven soldado, apoyado en la barra.

─No podemos salir de aquí hasta que todo termine, kanno… ─le respondió otro igual de joven, que le consolaba a su lado. El primero se había apoyado en la barra, borracho y algo lloroso.

Sasuke había pedido unos cortos de sake, los cuales bebía en pequeños sorbos mientras escuchaba la conversación.

Era un escenario algo oscuro el de aquel bar. Muchos militares solo yacían silenciosos, apoyados en la barra, mientras otros mantenían conversaciones un tanto escandalosas, en especial los ebrios.

La guerra del sur, llevaba muchos años y esta era una realidad desconocida para otras aldeas del país, e incluso para los otros países.

─Mañana hay campaña a la frontera...debemos volver… ─decía el joven, arrastrando a su compañero.

Sasuke les observó con cuidado.

Desde un biombo en una esquina del bar, salió un hombre mayor que, dado a la forma del uniforme, parecía de un rango mayor.

─ ¿Qué creen que hacen? ─les cuestionó con voz severa. El joven que llevaba apenas a su compañero, intentó pararse derecho.

Mientras intentaba mantenerse en postura de respeto, el hombre mayor le pegó un puñetazo al jovencito, el cual cayó al suelo con su compañero lloroso a cuestas. Luego se agachó y le susurró algo al oído.

─No pueden revelar las misiones tan a la ligera, par de imbéciles.

Todos guardaron silencio. Sasuke en un rincón apartado, observaba la situación con calma. En el bar había también aldeanos mezclados con los soldados, todos algo incómodos. Pero nadie se atrevió a hacer nada.

El Uchiha había obtenido la información suficiente. Por lo que se marchó con cautela.

Era la madrugada y las calles seguían con gente deambulando de aquí para allá.

Cuando regresó, Sakura estaba sentada frente al fuego. Parecía una figura lúgubre, solo iluminada por las llamas. Ella le dirigió una mirada difícil de descifrar. Sus ojos parecían brasas flagrantes en su rostro.

El cabello oscuro, la hacía parecer otra persona. La observó, mientras dejaba el bolsón de compras en una esquina del cuarto.

Sakura devolvió su mirada al fuego.

─Es extraño…─murmuró como para sí misma.

Sasuke se acercó y puso su mano sobre su hombro y ella puso su mano sobre la de él.

─Me ha costado reconocerte… ─dijo él con un tono algo jocoso.

Ella esbozó una pequeña sonrisa.

─Veo que ha tenido un buen efecto.

Sasuke le revolvió un poco el cabello.

─He traído ropa adecuada para la zona...podrías intentar probarte algo… ─dijo mientras se estiraba un poco, a lo que Sakura miró atenta las compras.

Él también tendría que ocultarse. El rinnegan no podía seguir estando visible en su rostro, el cual tendría que ocultar con una lentilla. Volvería a tener ambos ojos negros.

Había comprado muchas de las cosas en pedidos. Naruto había supervisado todo. La única excepción fue la vestimenta, la cual decidió obtener en la zona, debido a que era muy difícil dar con ella, ya que no había distribuidores en el norte del país y no era muy cotizada como para exportarla a otros sectores que no fuera dentro del mismo sur.

El Uchiha se probó la lentilla en el ojo izquierdo, la cual contribuyó a disimular su evidente doujutsu. Se había acostumbrado mucho a sus ojos dispares, y le recordó a su adolescencia verse con ambas pupilas negras.

Se mojó el cabello, y se despejó el rostro, peinándolo hacia atrás. Luego de mirarse, sin duda, parecía un tipo normal.

Salió del baño, para encontrarse con Sakura probándose la ropa que había traído. Un vestido grueso, unas botas, y una capa larga y gruesa. Con el cabello oscuro, se veía totalmente ajena a la Sakura que conocía.

Mientras la pelirrosa luchaba para hacer que las botas le entraran con los calcetines gruesos, le notó salir de baño.

El rubor se le subió rápidamente a las mejillas. Sasuke se veía guapísimo. El cabello peinado hacia atrás y algo desordenado. Ambos ojos negros mirándola fijamente. Su aura parecía distinta, aunque todos sus rasgos se acentuaban enormemente.

A pesar de todo, había dejado de parecer un ninja y parecía raramente normal. Una vez vestido, parecía mucho más un aldeano.

─E-estás distinto…. ─tartamudeó ella, algo sorprendida por su repentino cambio de apariencia. El Uchiha la miró curioso, como si no fuese consciente del efecto que había tenido en su esposa.

Sakura se acercó, y le rodeó ambos brazos alrededor del cuello. Él le correspondió rodeándola por la cintura.

─Me pondré celosa si alguien te echa el ojo ─bromeó ella con un tono coqueto. Él esbozó una pequeña sonrisa.

─Espero poder contenerme…─la desafió mientras escondía su rostro en su cuello.

Ella le buscó y le besó suavemente en los labios.

─Espero poder contenerme también... ─le susurró ella, mientras le miraba a los ojos. ─será un poco duro no poder estar contigo...

Él la abrazó y ella escondió su rostro en su pecho. No quería que ese momento terminase jamás.


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Ambos se sentaron frente al calor del fuego. Tenían que planificar lo que les depararía una vez salieran de la aldea de las flores, y lograran entrar a los pueblos más allá de la frontera.

Hasta ahora todo estaba yendo acorde al plan, pero pronto las cosas podrían empezar a cambiar, en especial una vez que pisaran el territorio en conflicto. No solo debían llevar a cabo la misión, sino que también pasar desapercibidos en su transcurso haciéndose pasar por aldeanos comunes, mientras obtenían información clave. Hasta el momento, gracias al rinnegan de Sasuke, podrían cruzar más allá de la frontera sin problemas, evitando que los militares o los rebeldes pudiesen notarles.

La información de la que disponían, les había sido de ayuda para trazar algunas cosas importantes. Para empezar, los desalojos de las aldeas fronterizas y la migración masiva de aldeanos hacia la aldea de las cenizas, la presencia de una pandemia que afecta a un número importante de la población, y la presencia de una persona que está siendo capaz de tratar a una cantidad masiva de enfermos con resultados medianamente positivos, a la cual deberán localizar como objetivo primordial. También está la presencia de "ellos" y la nota póstuma de la señora Miso con aquella misteriosa palabra.

Sasuke trazaba puntos en el mapa, apuntando los lugares a los cuales debían llegar.

─Puede ser que hayan trasladado a todas las personas de las aldeas fronterizas. ─dijo Sakura mientras observaba los puntos rojos en el mapa.

─Tendremos que adentrarnos hasta encontrar una caravana, es la única forma para colarnos entre los aldeanos y que nos puedan guiar hasta las cenizas ─dijo Sasuke concentrado en su tarea.

Transcurridos unos minutos, Sakura se puso de pie, y fue a buscar un pequeño maletín dispuesto en una esquina de la habitación.

─Debemos aplicarnos la vacuna… ─mencionó mientras se sentaba cerca del Uchiha y su mapa nuevamente ─he traído los suplementos necesarios. No podemos arriesgarnos a sufrir un contagio.

Sacó su equipo y preparó las agujas. Inyectó a Sasuke y también a sí misma.

─No nos protegerán del todo, por ello tendremos que ser cuidadosos en todo momento.

─Esto de la peste podría llegar a ser muy problemático… ─dijo el Uchiha con preocupación.

─Sí...hay que estar en constante prevención. Haré chequeos diarios, así que de haber algún problema lo detectaré inmediatamente.

Sasuke pensó en la valiosa conveniencia de la presencia de alguien como Sakura, mientras la veía guardar su equipo médico.

Salieron al día siguiente, al despuntar el amanecer con el fin de caminar los kilómetros restantes hacia la frontera. Era un día neblinoso, y la ruta era un profundo bosque con un único camino, el cual flanqueaban únicamente los militares. Sasuke y Sakura decidieron penetrar por lo profundo del bosque, evitando el sendero principal.

La tarde se desenvolvía con calma, mientras ellos avanzaban entre la hojarasca. Al atardecer llegaron a un claro, y posteriormente a sector desértico, donde solo podían divisarse pequeños matorrales y tierra yerma, reseca por la erosión. Dedujeron que desde aquel punto comenzaba la frontera o más bien, el sector militarizado.

Muy a lo lejos se podía vislumbrar una alta torre de madera, que posiblemente era el fuerte de los militares del feudo.

Se quedaron a acampar en el claro del bosque, esperando la presencia de algún conflicto armado. Sasuke pretendía esperar lo que fuera necesario para evitar encontrarse con este, y pasar a través del portal una vez se calmase la situación.

Aguardaron hasta las tres de la madrugada. En todas esas horas no lograron vislumbrar ningún conflicto. No podían esperar al amanecer, por lo que el Uchiha activó su rinnegan. Un portal se abrió y Sakura ingresó con rapidez mientras Sasuke la seguía detrás.

Tras unos segundos, se abrió un agujero en medio de otro bosque.

Ambos salieron sigilosamente. Sasuke salió algo cansado por el uso de chakra. Sakura le ayudó a levantarse y le llevó a apoyarse en el tronco de un gran árbol. Al parecer el Uchiha había hecho el esfuerzo de generar el portal lo más lejos de la frontera que pudo, traspasando incluso el poblado de la aldea de las piedras negras, lo cual explicaba su agitación.

─ ¿Lo has logrado? ─le preguntó Sakura, mientras se agachaba a su lado.

─Sí…-respondió el moreno mientras recuperaba su ritmo normal. ─eso intento…

─Está bien...ya no logro percibir tu chakra… ─dijo ella, mientras le entregaba su cantimplora con agua.

Se encontraban en medio de un denso bosque. Sakura decidió inspeccionar los alrededores mientras dejaba que Sasuke se recompusiera.

Atisbó en dirección al norte, y no veía nada. Al parecer Sasuke realmente los había llevado muy lejos de la frontera. Un viento frío le invadió el cuerpo, proveniente del sur y se sintió agradecida de llevar ropa gruesa y botas.

La luna iluminaba el bosque con una luz tenue. Sakura decidió avanzar unos kilómetros hacia el sur. Mientras trepaba con rapidez a través de los árboles, vio a lo lejos unas pequeñas luces amarillas parpadeantes. Parecía fuego.

Mientras agudizaba la mirada en esa dirección. Sintió que Sasuke se acercaba a velocidad a su locación. Ella se volteó a buscarle con la mirada.

─Al parecer hay una caravana a unos kilómetros de acá...

El Uchiha levantó la vista hacia el sur y miró junto a Sakura las pequeñas y múltiples luces que se movían en la oscuridad.

La aldea de las piedras negras ya se encontraba despoblada. A pesar de las dificultades, los rebeldes ya habían logrado trasladar a todos los civiles de la aldea fronteriza. Por lo mismo, los conflictos en la frontera estaban disminuyendo.

Para los militares del feudo, la lucha ya no tenía sentido, y en cierta medida ya se anunciaba de voz en voz la victoria del ejército rebelde. Sasuke lo observó en la baja guardia existente inclusive en la aldea más cercana a la zona de conflicto. Los rebeldes estaban moviendo a todos los aldeanos al sur y por lo mismo, el ejército del feudo estaba perdiendo su campo de batalla.

La frontera seguía siendo infranqueable para la milicia feudal. Mientras el sur, fortalecía su protección interna.

Se acercaron con velocidad en dirección al origen de aquellas parpadeantes luces. Cuando se encontraban a unos metros de cercanía, aguardaron en la cima de un cerro. Desde arriba comenzaron a ver el panorama con mayor claridad. Era una multitud de personas que se movía en conjunto por un camino en el claro del bosque. Se encontraban escoltados por diversos soldados. El número de personas era considerable.

Era la primera vez que veían al ejército rebelde con sus propios ojos. Los soldados llevaban bastones con fuego para iluminar el camino, e iban armados con arcos, jabalinas y ballestas. Llevaban los rostros tapados. Estaban distribuidos a lo largo de la caravana.

Los aldeanos avanzaban en un silencio sepulcral. Sasuke se preguntó por qué no hubo conflictos esa noche. Miró con desconfianza hacia el norte. Habían franqueado la frontera con cuidado, incluso traspasando la guardia del ejército rebelde. Esa calma aparente incomodaba al Uchiha.

Se acercaron a la multitud, rodeando el bosque con el fin de seguir el curso de la caravana. Sin embargo, las dudas de Sasuke fueron confirmadas. Una flecha alcanzó a un aldeano entre la multitud, proveniente de un punto desconocido en la lejanía. El hombre cayó, y la caravana se detuvo. En silencio, los rebeldes apagaron el fuego y todo quedó en plena oscuridad.

Todo estalló y los guerrilleros se pusieron en marcha para contraatacar a los intrusos.

Los aldeanos comenzaron a dispersarse en el bosque de manera automática. Sasuke y Sakura subieron con rapidez a un árbol, y Sasuke escaló hasta la cima para tener una mejor panorámica del asunto.

Para estar en peligro los aldeanos se fugaron con rapidez y en silencio. Aunque era posible sentir los pasos desesperados en la oscuridad.

Sasuke observó y no era posible ver de dónde venían los soldados del feudo. Miró a Sakura y ambos bajaron y aprovecharon la conmoción para colarse entre la gente.

Siguieron los pasos apurados de algunos aldeanos que avanzaron juntos. Caminaron junto a ellos varios kilómetros hasta que salieron a un camino. Dentro de poco amanecería, y muchos de ellos se reunieron en aquella encrucijada, volviendo a conformar una caravana en la que iban pasando por otras aldeas empobrecidas y más personas se sumaban. Desde ahora la multitud caminaba sin la supervisión del ejército rebelde, siguiendo una misma ruta.

Durante el transcurso de aquella tarde, Sasuke y Sakura caminaron al ritmo de la caravana, colándose como aldeanos comunes. Dentro de la multitud, iban muchos enfermos y algunos quedaban en el camino, apoyados contra algún árbol o caían mientras caminaban y los familiares se quedaban alrededor del moribundo enfermo.

Eran escenas tan extrañas a la vista de Sakura. Notó que, entre los viajantes, había una especie de división. Los enfermos caminaban apiñados casi al final de la muchedumbre, separados por unos metros. Solo los familiares de algunos enfermos los acompañaban, quienes eran reconocibles, debido a que llevaban una mascarilla. Andaban a un ritmo más lento que el resto y representaba gran parte de la multitud.

Sakura pensaba que, si bien Konoha había avanzado mucho, en el mismo país existían realidades como aquellas, en que las personas morían a la luz del día, enfermas y en la miseria. Una imagen cruda de la realidad de la misión le azotó por primera vez. Sasuke caminaba en silencio a su lado, observando todo con sus penetrantes ojos.

Ella miró hacia atrás a la familia que quedaba en el camino, con una presión en el pecho.

Las horas pasaron y la situación se repitió en diversas ocasiones durante el resto del día. La multitud seguía avanzando, indolente.

Al anochecer llegaron a las faldas de un gran cerro, donde armaron un campamento. Cuando se encendió el fuego, todos se reunieron y se repartieron alimentos. Los enfermos seguían estando apartados. Sakura miraba con preocupación en dirección a ellos.

De pronto, una mujer se acercó a la Sakura y Sasuke, quienes se habían sentado como todos cerca del fuego. Había muchas personas repartiendo alimento y abrigo entre los aldeanos.

─Aquí tienen abrigo, he notado que no llevan mucho y las noches están cada vez más frías…

Sakura las tomó con amabilidad, mientras agradecía su atención.

La mujer se sentó a su lado.

─ ¿De dónde vienen? Yo vengo desde un pequeño poblado cercano a la aldea del mar, venimos viajando desde el este hace días.

─Venimos de las piedras negras. ─dijo Sakura brevemente.

─Ya veo, son del norte. Escuché que había muchos enfermos en aquella zona.

─Si, los habían… ─dijo Sakura.

─ ¿Por qué van al sur? ─dijo la mujer mirando fijamente a la chica

─Nos han evacuado debido a los conflictos. ─respondió Sakura con cuidado.

─Que duró lugar para vivir…atestado por la guerra y la enfermedad.

Sakura la observó. Era una mujer de edad. Se veía algo demacrada por el viaje.

─ ¿Cómo está la situación en el este? ─preguntó Sakura.

─Nos han evacuado debido a la peste. La mayoría de la gente del este, viaja al sur en busca del médico de la ceniza…

─ ¿Será difícil dar con él? ─preguntó Sakura.

─No lo sé sinceramente, la ceniza es un lugar muy grande...puede que sí. Todas estas personas, de alguna forma están escapando del conflicto. Pero más que aquello, muchos van con el anhelo de encontrar cura o tratamiento para sus familiares enfermos.

─ ¿Entonces tiene usted a alguien enfermo?

─Si…─dijo la mujer ─pero ya fue trasladado a la ceniza hace algunas semanas.

Sasuke tomaba un té en silencio a su lado. Sakura conversó durante un rato con aquella mujer, y luego ella se retiró para seguir repartiendo abrigo entre otros aldeanos.

El Uchiha pensó que ya habían dejado atrás la zona de conflicto, y fue así, ya que pasaron una noche tranquila. La gente mantenía un clima de incertidumbre, por lo que prefirieron dormir temprano. Les esperaba un largo viaje hacia las cenizas. El cielo se veía estrellado por la oscuridad y pronto el frío se apoderó de la noche. Sakura se acurrucó en su abrigo cerca de Sasuke, y mientras ella dormía, él se quedó observando los astros en la quietud.

Al despuntar el amanecer reanudaron la marcha. La misma situación se repitió; algunas personas enfermas cayeron en el camino. Aislados en grupos, todos caminaron en silencio durante la tarde.

El atardecer pronto bañó con su luz bermellón el bosque cuando se acercaron a los portales de la que parecía ser la entrada a una aldea. Sakura levantó los ojos con cansancio, para apreciar las inmensas puertas de madera envejecidas que les abrían el paso. La entrada se encontraba cercada con un muro de madera de algunos metros de alto, muy similares a las de Konoha.

A ambos lados de las puertas, en lo alto, había vigías armados con los rostros tapados, en una especie de casetas.

Cuando la multitud se iba acercando, se encendieron unos focos eléctricos de una intensa luz blanca que encandilaron la visión de muchos, mientras unos altavoces comenzaron a chirriar un sonido indescifrable.

Sakura miró de paso al Uchiha, quien tenía la vista fija en la entrada a la aldea.

Las personas comenzaron a apurar el paso, y se apiñaron en la entrada. Algunos lloraban de felicidad, gritando felices.

El mensaje de los altavoces comenzó a adquirir mayor claridad, cuando finalmente lograron atravesar las puertas entre la muchedumbre.

"BIENVENIDOS A LA ALDEA DE LA CENIZA...SE ESPERA PUEDAN ACOMODARSE CON PRONTITUD. ANTES DE HACER EFECTIVO EL INGRESO, DEBERÁN PASAR POR EL REGISTRO CIVIL Y POSTERIORMENTE POR UN EXAMEN MÉDICO OBLIGATORIO.

LAS PERSONAS QUE POSEAN SÍNTOMAS, DEBERÁN PASAR OBLIGATORIAMENTE A LA ZONA DE CUARENTENA, DONDE PODRÁN REGISTRARSE EN LA LISTA DE ESPERA PARA LA ATENCIÓN MÉDICA PÚBLICA".

"RESPETE EL ORDEN DE LLEGADA…HAY UN LÍMITE POR INGRESO DIARIO..."

"ALGUNAS ADVERTENCIAS…

ESTÁ PROHIBIDO EL DESORDEN PÚBLICO, LO CUAL SERÁ DETENIDO POR NUESTRAS FUERZAS MILITARES…"

El altavoz siguió entregando las instrucciones mientras Sasuke y Sakura hacían un esfuerzo por no separarse entre la multitud, que se dispersaba cada vez más, desesperadas por hacer el ingreso a la aldea. Los miliares guiaron al gentío a gritos, para que no salieran de la fila. Estaban acompañados de perros que no paraban de ladrar.

Entre el ruido de los altavoces, las luces y el griterío general, el Uchiha agarró con fuerza la mano de su esposa, mientras la miraba en silencio. Ella le devolvió la mirada, mientras avanzaba apretada entre otras tantas personas. Así avanzaron varios metros, sin soltarse hasta que finalmente lograron llegar a su último destino.

Anochecía nuevamente en la aldea de las Cenizas, mientras un tumulto de gente luchaba por hacerse un lugar en la fila de registro, y entre ellos, dos ninjas de Konoha.


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Notas finales.

¡Finalmente han llegado a la ceniza! Ha costado llegar a este punto de la historia y finalizar así la parte I.

Este fue un capítulo de mucha transición a la verdadera historia de este fanfic. Intentaré tener pronto la continuación 😊

¡Nos vemos!