Capítulo 8. Fuerza

- Joven Yoh.- tocó la puerta y abrió.

- ¿Sí?- Contestó con seriedad

- lamento interrumpir pero la Señora Kino y el señor Yohmei están aquí.

Ambos prometidos bajaron la mirada.

- Gracias Tamao, bajaré enseguida.

- No es necesario muchacho ya estamos aquí.- habló seriamente la anciana entrando con su esposo.

- A… Abuela ¿Qué hacen aquí?-

- El tiempo que les otorgamos en la carta terminó.- Dijo con seriedad, a lo que la rubia volteó a ver a la anciana confundida e Yoh no sabía que hacer pues jamás lo comentó con su prometida.- Pero no esperé encontrar así a Anna, así que espero una pronta explicación.

- ¿De qué tiempo habla sensei?- cuestionó la rubia.

- ¿Cómo que de qué tiempo hablo?- iba a responder pero el castaño interrumpió enseguida.

- Abuela por favor ve al comedor, le pediré a Tamao que te prepare un poco de té y te daremos una explicación de lo que está ocurriendo ¿de acuerdo? Abuelo por favor acompáñala, enseguida estaremos con ustedes.

- Está bien Yoh.- Contestó el anciano.- de cualquier forma tu madre también viene para acá pues quiere escuchar ella misma su respuesta así que llegará en unas cuantas horas.- la rubia sólo escuchaba pero nadie le contestaba. El castaño asintió y le dio instrucciones a Tamao.

- Esta plática también me concierne a mí Yoh, llama a Fausto y dile que me ayude a bajar.

- No lo creo, lo mejor será que te quedes a descansar, yo atenderé a los abuelos, dejaré contigo a Amidamaru, Anna… piensa bien lo que dije, se acabó todo entiendes, no puedo permitir que tus amigos entren a esta casa por un tiempo, ya que será más doloroso para ti.

- Así que no puedo ver a mis amigos, ¿y los estúpidos de tus amigos si pueden entrar y salir cuantas veces quieran? ¿Qué soy Yoh? ¿Prisionera? Si me vas a tener así entonces que tus amigos también se larguen de aquí Tamao, Manta, Fausto, Lyserg, Horo, a todos pídeles que se vayan.-El castaño bajó la mirada.

- Lo siento, no puedo hacerlo.- ante tal impotencia la rubia dejó caer unas cuantas lágrimas que por supuesto su prometido notó, al verlo su corazón se oprimió ¿Qué le estaba pasando? Debía arreglar esto rápidamente, hablar con sus abuelos y arreglar los términos del compromiso para establecer su situación con Anna. Cerró la puerta de la habitación y bajó rápidamente al comedor donde se encontraban todos y tomó asiento.

- Yoh, me gustaría platicarte algo que sucedió aquí mientras estaban en el hospital, creo que sería bueno que tus abuelos lo escucharan, tal vez ellos tengan alguna respuesta.- habló el peliverde. El castaño asintió y le cedió la palabra.

Hablaron por unas cuantas horas sobre el suceso con los demonios y una vez concluido esto Yoh comenzó a explicarle a los abuelos lo que pasaba con Anna.

- ¿Por qué no nos habían informado esto antes?

- Lo siento abuela, esto es muy reciente y tratamos de averiguar que está sucediendo ¿tienen alguna idea de lo que es?

- No, en realidad jamás había escuchado algo así, debe ser una presencia demoniaca lo que está ocurriéndole a Anna, investigaré con las ancianas del monte osore, estoy segura que podremos encontrar algo que ayude a mi nieta.

- gracias abuela.

- Joven Yoh.- habló entrando al comedor. El chico volteó a verla.- su madre ya llegó.- el castaño asintió y se dirigió a saludar a su madre.

- Hola cariño.- lo abrazó.- hace tanto que no te veía, eres tan guapo.- el castaño sonrió.

- jijiji gracias mamá, solo lo dices porque soy tu hijo.

- sólo lo digo porque es verdad.- sonrió.- ¿dónde está Annita? Le traje unos obsequios.

- Anna está en su habitación mamá, tuvo un altercado y está lastimada.

- Dios ¿Qué le pasó?

- emmm, mejor pregúntale a ella.

- Sí, iré enseguida, vuelve con tus abuelos y excúsame, iré a ver a Anna.- el chico asintió.

La señora Asakura se dirigió a la habitación de Anna mientras el castaño volvía para hablar seriamente con sus abuelos, tal vez las cosas podrían aún salir bien.

La rubia lloraba ligeramente mirando hacia su ventana.

-Señorita Anna.- hablaba el samurái.- por favor yo…

- No quiero hablar contigo Amidamaru y no quiero que me hables.

- Lo siento.- se disculpó.

- Por favor sal de aquí.

- No puedo, el amo Yoh.

- no me interesa, sal de aquí.- no quería que la viera llorar.- me cuidarás desde afuera.- el espíritu asintió y salió de la habitación.

La rubia suspiró y miró la luna mientras lloraba ligeramente, ya nada tenía sentido para ella, el castaño le era extraño; recordaba cómo cada mañana se levantaba con una ligera sonrisa esperando ver a su prometido y desayunar con él pues la presencia del castaño la llenaba de paz y ahora todo ese amor, toda esa paz, la tranquilidad, felicidad y armonía ¿En qué se convirtió? Si ahora el sólo verlo la perturbaba, le molestaba que se le acercara y para serse sincera… le temía un poco, pues con toda la ansiedad de la que estaba siendo presa creía que en algún momento el simplemente le haría daño. Tan ensimismada estaba con sus tristes pensamientos que no se dio cuenta que tocaban a su puerta. Cómo no hubo respuesta al llamado la señora Keiko abrió la puerta y la vio en su cama, se veía tan triste y lastimada, con la misma expresión con la que la había conocido hace ya más de 10 años.

- ¿Annita?- más no recibió respuesta; se acercó lentamente y tomó asiento en la cama de la rubia mientras la tomaba de la mano; la chica volteó y la miró por fin.- Hola preciosa.- la rubia no pudo más y se refugió en su pecho para comenzar a sollozar débilmente.- ya pequeña, ya, ya.- decía con una hermosa dulzura maternal mientras acariciaba dulcemente su espalda. La chica lentamente se relajó y se alejó un poco de ella.- ¿qué pasa?- cuestionó mientras limpiaba las lágrimas de las mejillas de la Itako.- Te ves muy lastimada ¿duele mucho? ¿Qué pasó?

- Son demasiadas preguntas.- dijo lentamente la itako.- Ya no duele tanto pero la recuperación será lenta pues tengo algunas heridas internas.

- ¿cómo pasó todo esto?- la chica comenzó a contar la historia.

Abajo Yoh estaba en una acalorada discusión con su abuela mientras Sakura espiaba un uno de los cuartos sin ser notada.

- ¿Cómo? ¿Jamás le dijiste a Anna nuestra decisión? ¿Entonces de qué sirvió tanto tiempo desperdiciado si ibas a hacer lo que se te viene en gana?

- Lo sé abuela, lo siento pero tuve miedo, si yo le daba a Anna la carta tal vez ella cambiaría de opinión.

- tu madre se pondrá furiosa, después de todo ella esperaba que este compromiso se llevara a cabo por decisión propia.- argumentaba el señor Yohmei

~~~ Flash Back~~~

- No, no, no y no.

- Keiko ya basta, sabes que el compromiso de esos dos está determinado desde su infancia y tú estuviste de acuerdo.- dijo su madre.

- Lo sé pero apenas tienen 19 años madre, además ninguno de los dos sabe lo que siente el otro.

- Eso es porque son demasiado tontos, esa no es nuestra culpa, ambos sienten aprecio por el otro ¿Qué importa si es así?

- Madre, ¿no te gustaría que esos dos se casaran felices? ¿Sabiendo que se aman el uno al otro? Vamos, los apaches dijeron que el torneo se reanudará hasta dentro de 18 años más, si les das dos años para conocerse bien de verdad aun así tendrán más que tiempo suficiente para casarse y traer al mundo a otro Asakura que pueda concursar con Yoh.

- ¿y qué pasará si deciden separarse Keiko?

- No lo harán padre, ellos se aman, lo sé, estoy segura.

- ¿y si nunca arreglan su situación?

- Por eso creo que dos años es más que suficiente. Si no lo hacen los casamos y punto.

- Bien Keiko, pon una fecha, si en esa fecha ellos no se decidieron los casaremos a la fuerza como estaba planeado.

- Bien… 30 de octubre dentro de dos años.

- Ambos ancianos sonrieron.- Excelente, esperemos no sean unos idiotas.- Keiko Sonrió complacida.

~~~ Fin de flash Back.~~~

- ¿Así que esa fue la idea He? Pues… nunca se lo informé a Anna y ahora estamos pasando por un problema muy grave.

- Bueno eso ya no importa, el tiempo terminó y venimos a informarles cómo se va a proceder de ahora en adelante.

Arriba La rubia y la Señora Keiko seguían hablando de los terribles acontecimientos por los que había pasado así como lo que había acontecido con su prometido hace unos momentos.

- ¿De verdad te hizo algo así? ¿Después de todo lo que acabas de pasar?

- Sabe señora Asakura, ya no lo conozco.

- Dime Anna ¿Han decidido algo sobre su compromiso?

- ¿Decidido? ¿A qué se refiere?

- Pues… A la carta Anna, la que enviamos hace ya dos años.

- ¿Qué carta?- la señora Asakura se dio cuenta de que algo no andaba bien.

- Sabes… será mejor que bajemos y hablemos con mis padres.- La rubia la miró confundida y asintió.- Ven cariño te ayudaré a bajar.

Iban bajando por las escaleras lentamente pero se escuchaba perfectamente la conversación.

- Lo sé abuela, sé que eso ya no importa pero, como jamás le dije a Anna que podía tomar partido de esta decisión, quiero pedirte por favor que no se lo digan.- Los ancianos guardaron silencio.- Después de todo ya no es importante.

- ¿Qué no me digan qué? ¿Cuál decisión?- cuestionaba la rubia ingresando difícilmente en la cocina.- el castaño la observó sorprendido.

- ¿Qué haces aquí abajo?- cuestionó el castaño seriamente.

- Tú contesta primero ya estoy cansada de todo esto así que mejor dame la cara y explícame lo que sucede.- Dijo sumamente molesta y notoriamente angustiada.

- Ven Anna siéntate.- invitó Keiko.

- Anna, el motivo de nuestra visita es porque fijaremos la fecha de la boda. Hace dos años los apaches informaron a la familia Asakura que el torneo se reanudaría dentro de 18 años por lo que es momento de realizar esa boda a la brevedad para que puedan traer un heredero a esta familia que pueda participar al lado de Yoh en la competencia por el trono.

- ¿Por qué nos dicen esto ahora y no hace 2 años?- cuestionó la rubia a su sensei.

- Lo hicimos Anna, enviamos la carta que te mencioné arriba.

- ¿Qué carta?- cuestionaba confundida.- Todos Callaron, los ancianos no dirían nada, Yoh mucho menos pero Keiko no estaba enterada de lo que pasaba y al no ver respuesta de nadie alrededor de la mesa habló.

- Anna hace dos años enviamos una carta donde se les daba una fecha límite para decidir si querían casarse o no, la fecha límite fue ayer, como no recibimos respuesta de ustedes… la boda se efectuará en dos meses… el día 10 de enero.

- ¿Qué? ¿Nos dieron la oportunidad de decidir y tú jamás me lo dijiste? ¿En qué demonios estabas pensado?- Dijo encarando a su prometido quién no se atrevió a decir nada y sólo desvió la mirada.- Pues no, esto se acabó yo, yo no me quiero casar con él.- todos guardaron silencio, el corazón de Yoh dio un vuelco; ella no quería casarse con él. Sakura que escuchaba a lo lejos sonrió. La anciana se puso de pie.

- Pues es demasiado tarde Anna, ya estoy muy vieja y no tengo tiempo para buscarle una buena candidata a mi nieto, se casarán en dos meses. No se diga más.

- No, no es justo sensei yo jamás supe que teníamos la posibilidad de… es que simplemente yo…- a la rubia se le quebró la voz tuvo que callar.

- Anna… ¿de verdad no quieres casarte con mi hijo?- La rubia calló por un momento.

- No con lo que es ahora.- El castaño volteó inmediatamente a verla, ¿qué era?- cásenlo con Tamao, con Sakura, con quien sea, yo ya no puedo estar cerca de él.

- Lo siento, es imposible… el tiempo finalizó. Deben viajar a Izumo dentro de un Mes y medio, allá se llevará a cabo.

- Pero…- trató de hablar pero fue interrumpida por su sensei.

- ¿Tanto desprecias a nuestra familia que no quieres formar parte de ella?- la rubia la miró, eso jamás.- te encontré desde muy pequeña Anna, sola, cansada, con hambre, a punto de morir y tú nos detestas tanto que la idea de estar con nosotros te parece insoportable. Pues si eso es lo que quieres está bien, pero tendrás que olvidarte por siempre de esta familia.- Todos miraron sorprendida a la abuela.

- No sensei, por favor. Sabe que usted y su familia son lo más importante para mí.

- Entonces… Te veremos en Izumo para la celebración.- la chica bajó la mirada y asintió.- Bien, eres la elegida desde siempre para ser mi nieta, recuérdalo. Tamao, prepáranos 2 habitaciones.

- Madre, si no le molesta a Anna, quisiera dormir esta noche con ella… ¿puedo?- dijo mirando a la rubia y esta asintió agradecida.

- La cena está casi lista.- informó Tamao.

- Yo, no tengo hambre, me retiraré a mi habitación.

- Te ayudaré cariño… vamos.- dijo la señora Keiko y ayudó a Anna a regresar a su habitación.- Escucha preciosa, sé que es muy difícil para ti haberte enterado de esta forma de las cosas que están pasando, es… justamente lo que yo quería evitar. Bajaré a cenar ¿quieres que te suba algo?

- No gracias. Estoy bien… Me prepararé para dormir.

- No tardaré cariño.- Se despidió ofreciéndole una maternal sonrisa y volvió al comedor.

Abajo todos estaban ingresando al comedor listos para cenar.

- Escucha hijo, sé que esto te va a dejar pensando pues lo que pasó no estuvo nada bien… así que escucha, Anna está herida, ahora no sólo físicamente pues tú te encargaste de acabar con ella. Así que deja de comportarte como un perfecto imbécil.- le decía su madre delante de todos los espectadores que escuchaban asombrados.- en dos meses se convertirá en tu esposa, apóyala conviértete en lo que quieres que ella se convierta.- el chico la miró en silencio.

- Si mamá.

- Bien.

Comenzaron a cenar todos en un incómodo silencio pues nadie tenía idea de lo que pasaba cuando apareció finalmente Sakura.

- Buenas noches. ¡Mami!- Gritó mientras corría y abrazaba a Keiko. La señora se puso de pie y devolvió el abrazo.

- Hola Sakura ¿Qué haces aquí?

- Pues vengo a visitar a Yoh de vez en cuando pues nos hacemos falta el uno al otro desde siempre.- contestó sonriente.

La señora Kino escuchaba con el ceño fruncido pues le parecía mal la actitud de esa muchacha, sabía que desde pequeña rechazaba a Anna así que comenzó a actuar.

- Pues ya no va a ser necesario muchacha, en dos meses Yoh será un hombre casado y tendrá muchas responsabilidades que cumplir, no tendrá tiempo de atender asuntos tan pobres como el tuyo.- la chica la miró con rencor, sabía que esa anciana siempre vería por Anna en primer lugar.

- Yoh y yo somos muy unidos, así que el siempre tendrá tiempo para mí, no se preocupe por eso abuela.

- No te refieras a mí como tu abuela muchacha desvergonzada. A demás dudo que sean tan unidos pues ni siquiera comenta nada para defender tu punto, así que entiende muchacha, tú no eres nada para esta familia y jamás lo serás así que espero que te quede muy claro.- Ante este comentario Pilika y Fausto Sonrieron abiertamente.

- Pues ya lo veremos. Mami me da mucho gusto verte.- Dijo dirigiéndose a la madre de Yoh.- Pronto iré a Izumo para estar contigo unos días.- la madre de Yoh sonrió con educación.

- Ve cuando quieras Saku.- Terminaron de cenar todos en silencio pues debían digerir todo lo que escucharon.

Al parecer Sakura era tan desagradable para los ancianos Asakura que como para casi todos los presentes y bueno su amigo se casaría en dos meses.

- Bueno, me retiro a descansar, si me necesitas hijo estaré en la habitación de mi nuera.- Subió con Anna y cuando entró, la rubia ya tenía puesta su pijama y se encontraba recostada boca arriba mirando a la nada.- Ya volví hermosa ¿Por qué no me dijiste que Sakura estaba aquí?- La rubia volteó a verla.

- No es alguien de quien me guste hablar.

- Cariño… tú eres toda una dama.- Sonrió.- Pero esa chica siempre ha sido tu Bully personal, no deberías guardarte este tipo de cosas ¿ha hecho algo para lastimarte últimamente? Sabes que puedes confiar en mí.- La rubia pensó en todo el tiempo en que esa loca se le aparecía en su camino.

- Nada relevante.- Su suegra la miró y se recostó a su lado en la cama para abrazarla.

- Siempre voy a estar contigo Annita ¿lo sabes verdad?- los ojos de la rubia se vieron ligeramente cristalinas y como pudo regresó el abrazo.

- Lo sé.

- Hablaré con mi hijo, quiero que en cuanto te recuperes vuelvas a la escuela si lo quieres a trabajar también, sé que entre tú y ese chico no existe ningún tipo de relación y confío plenamente en ti.

-Él no querrá permitirlo.

- Bueno… él no tiene que hacerlo. Si dijo que los recursos de esta familia están limitados para ti pues bueno, no los utilices, consigue tus propios recursos. Eres muy inteligente hermosa, ya pensarás en algo.

La chica por primera vez en mucho tiempo se sintió realmente tranquila y recargada en el pecho de Keiko se quedó dormida siendo abrazada por esta. El castaño se situó fuera de la habitación de la rubia unos momentos hasta que se animó a entrar y se encontró con la escena de su madre dormida abrazando a su también dormida hermosa y lastimada prometida; sonrió enternecido con la imagen, tomó una cobija y las cubrió, se las encargó a Amidamaru y salió de la habitación.

Entró a su habitación y se preparó para dormir, tenía que pensar bien lo que haría de ahora en adelante, después todo estaría casado en dos meses y debía arreglar la situación con su prometida.

A la mañana siguiente desde muy temprano ya había movimiento en la pensión. Fuera de la habitación de la rubia tocaban a la puerta y Tamao entró a la habitación.

- Buenos días señorita Anna, le traje un tazón de Avena con frutos rojos y un jugo de naranja, el joven Yoh dice que no es tan pesado para su estómago, señora Asakura, ya puede bajar, el desayuno está listo.

- Gracias Tamao.- contestó sonriente la señora Asakura.- bajaré a desayunar cariño.- la rubia asintió. En cuanto las dos mujeres hubieren salido, la rubia tomó el tazón pero no dio más de dos cucharadas antes de acercarse el bote de basura y devolverlo todo.

- De verdad creí que la avena le haría bien a tu estomago.- escucho la rubia a su prometido quien le hablaba desde la puerta. La chica lo ignoró completamente y dejó el bote en el suelo.- Buscaré otra cosa que puedas desayunar. La rubia giró los ojos harta, sólo quería que se fuera de ahí, simplemente no quería verlo.- ¿No vas a hablarme?- preguntó tristemente, la chica se volteó a la ventana e Yoh suspiró tristemente; se adentró en la habitación y tomó a la chica de su brazo derecho ligeramente, en cuanto la rubia sintió el agarre, rápidamente soltó su brazo y lo encaró.

- ¡Largate!- Yoh la miró con arrepentimiento, el Shaman se acercó a la salida.

- Lo siento Annita, yo… no sé por qué hice todo lo que…

- ya escuchaste a tus abuelos, el torneo se reanudará en 16 años, ponte a entrenar.- Siendo estas las únicas palabras que le dirigió a su prometido y las cuales fueron pronunciadas con bastante frialdad.- El castaño bajó la cabeza y salió del lugar.

Abajo ya estaban todos a la mesa y el castaño alcanzó a notar unas maletas preparadas.

- ¿Abuelos, se van tan rápido?

- Así es Yoh.- contestó el anciano.- pensábamos quedarnos más tiempo pero debido a lo que nos comentaste de Anna, tu abuela quiere marcharse ya mismo para investigar lo que le está sucediendo.- El castaño asintió.

- Si es así, les agradezco mucho.

- Padres… yo quiero quedarme más tiempo.

- No keiko.- contestó su madre.- lo mejor será que vuelvas con nosotros, deja a estos muchachos solos para que intenten acercarse más. Tamao.- dijo dirigiéndose a la rosa.- tu vendrás con nosotros.- A la chica se le cristalizaron los ojos es que simplemente no quería irse, no quería imaginarse el momento en que la rubia y el castaño se acercaran más, además Yoh se casaría en dos meses, no toleraba la idea, tal vez y solo tal vez, si se quedaba algo podría cambiar, pero eran órdenes de su maestra y el shaman no se oponía en absoluto a la resolución de su abuela, así que simplemente asintió con tristeza.- Prepara tus cosas, nos vamos en unas cuantas horas.- Los demás, saben que son bienvenidos a quedarse en esta pensión pero les pido que no intervengan en la relación de esos dos.- Todos asintieron.- Fausto por favor, te encargo la recuperación de mi nieta.- El doctor sonrió como respuesta.- y tú muchacho estúpido.- dijo dirigiéndose a su nieto.- deja de comportarte como un imbécil, sabes de antemano que Anna está destinada a la grandeza, es una gran mujer y pronto una gran profesionista, así que deja de intervenir con estupideces y apóyala en todo lo que te pida, jamás la habríamos elegida si no supiéramos que ella es la mejor.- El castaño miró sorprendido a su abuela y asintió.- ya te he ayudado lo suficiente obligándola a casarse contigo, es tu obligación mantenerla a tu lado pues a eso no te ayudaré, yo sólo me encargaré de la boda.- Dicho esto comenzaron a desayunar incómodamente pero no sin antes unas últimas palabras de la abuela.- y quiero que esa muchacha impertinente que viene todos los días a invadir mi propiedad deje de hacerlo ¿entendiste?.

- Sí abuela.- Todos en la mesa sonrieron, su amigo era bueno, todos lo sabían pero hasta cierto punto, aún en la adultez, seguía siendo un poco tonto y despistado.

Pasaron no más de unas cuantas horas para que ya estuvieran listos para partir, se encontraban en la entrada despidiéndose.

- Iré arriba a despedirme de mi nuera.- Dijo Keiko subiendo las escaleras.

- Despídete de nuestra parte hija.- Dijo la anciana. La señora subió y entró al cuarto de la rubia.

- Cariño he venido a despedirme, me dio mucho gusto visitarte, prometo hacerlo más seguido.

- ¿No puede quedarse un poco más?- cuestionó tristemente

- Lo siento cariño, pero ya sabes como es mi madre. Te llamaré todas las semanas para que puedas platicarme todo lo que te aflija ¿De acuerdo?- La rubia asintió se dieron un cálido abrazo que Yoh interrumpió.

- Mamá, los abuelos dicen que es hora.- La señora rompió el abrazo y tomó a la chica de ambas mejillas para hablarle.

- No olvides decirme cada detalle de lo que este estúpido te haga ¿De acuerdo?- Ese comentario le sacó a la rubia una pequeña sonrisa y asintió. A Yoh le encantaba ver cómo su madre y su prometida se llevaban, pues siempre se habían querido mucho.- y usted jovencito, Trátela bien que ella será su mujer en algunos meses.- El castaño sonrió y asintió. Ambos salieron de la habitación.

La gente terminó de despedirse sin mayor ceremonia y se retiraron en un taxi que los llevaría a la estación de trenes. La chica pelirosa iba bastante afligida y con un leve llanto silencioso.

- Tienes que entenderlo Tamao, lo que hacemos es por tu bien.- hablaba cruelmente la anciana.- Anna siempre fue la elegida para Yoh y a ti nunca te consideramos, dentro de unos meses Anna será la señora de la casa y tú debes estar a su servicio pues ella será tu nueva patrona.- la chica bajó la mirada entristecida.

En la pensión En Yoh ya se había retirado a trabajar con Manta y había encargado a su prometida con Fausto, los demás estaban sentados en la sala platicando junto a Jun y Ren que recién habían llegado.

- Vaya… así que nuestro amigo se casa en dos meses.- hablaba el chico de china.

- Sí, pero no sé qué vaya a pasar, no estoy bien enterado pero después de que te fuiste las cosas se pusieron muy feas.- Dijo el Usui.

- ¿Cómo feas?

- Si bueno, nos sabemos exactamente qué pasó pero, nos sacó de la habitación e Yoh le gritó por bastante tiempo. Todo por culpa de Rick.

- Ese Yoh es un tonto, yo sé que a Rick se le pasó la mano pero es una persona de mi entera confianza, hace falta que Anna ponga a ambos en su lugar. Hablaré con ella y de paso con Yoh también. Empezaré subiendo a ver a Anna…-dijo dándose la vuelta para subir a verla mientras era observado por los chicos. Ingresó a la habitación de Anna y Fausto se encargaba de atenderla.- Hola.

- Ren.- La rubia sonrió encantada.- me da mucho gusto que estés aquí.- El chino sonrió

- Yo también tenía ganas de verte ¿Cómo está Fausto?

- Pues, sus fracturas están sanando pero no encuentro la causa de que devulva siempre todo lo que come.

- Si la verdad es que, ya prefiero no hacerlo.

- Pero Anna, de por sí eres muy delgada.

- Eso ya no importa.

- ¿Qué podríamos hacer Fausto?

- Debemos dejar que termine el tratamiento y comenzar a probar con distintos alimentos o podemos probar sólo con el arroz.- la rubia hizo una mueca.- Son mis únicas opciones.

- Bueno, tal vez pequeñas cantidades de arroz poco a poco Anna.

- Lo que sea no importa, a fin de cuentas comer últimamente me duele y la comida de Tamao me sabe asquerosa.

- Oh señora Anna, eso no será un problema pues ya se fue.

- ¿Cómo que ya se fue?

- ¿No lo sabía? Los señores Asakura decidieron que era lo mejor.

- Mmmh, al parecer a mí ya nadie me dice nada.- dijo frustrada.- Fausto ¿Cuándo me quitarán estas cosas?- refiriéndose a los yesos.- son molestos y creo que me lastiman más.

- Lo siento señorita Anna pero es lo mejor, está sanando rápido y tiene la ventaja que para torax sólo necesitó el vendaje.

- Si, que ventaja.- El doctor sonrió y salió de ahí.

- Bueno rubia, dime que pasó con Yoh anoche.

- Ya no quiero hablar de eso, estoy cansada.

- ¿Por qué últimamente no me platicas nada?

- no es eso Ren, simplemente estoy agotada ¿sabes que seré la señora de Asakura en dos meses?

- Deberías derrochar felicidad, por lo menos dime un resumen.- la rubia suspiró.

- Bien, te enterarás de todos modos, ya no podré ir a la escuela… no trabajaré para ti y al parecer estaré encerrada toda la vida pues no puedo estar en ningún lado donce viva, estudie, coma, trabaje, respire o pase Rick.

- Bueno, creo que ya es tiempo de que ambos dejen de hacerse los tontos habla seriamente con él, sabes que recapacitará.

- Ya estoy harta de que todos me quieran decir consejos Ren, yo no hice nada malo y no quiero volver a hablar con él.

- Anna, se casan en dos meses ¿Cómo lo harán si no se hablan? Es más ¿Cómo consumaran su matrimonio sin hablarse?- la rubia enrojeció de vergüenza

- Eso no es de tu incumbencia.- dijo molesta, siguieron hablando por unas cuantas horas hasta que se hizo tarde y la voz de Yoh ya se escuchaba por la casa.- y ¿Qué tu no trabajas?

- Soy el jefe Anna, sólo lo hago cuando lo estimo necesario. Bajaré a comer y saludaré a Yoh, te veo más tarde.- Bajó rápidamente las escaleras y se topó al castaño en la entrada del comedor.- Hola

- Hola, escucha Ren, yo… lamento mucho lo que dije ayer, sabes que eres bienvenido en esta casa siempre que quieras.

- Lo sé. Pero quiero hablar contigo de algo sumamente importante, salgamos al jardín.- Así lo hicieron.- Yoh, creo que te estás precipitando con las decisiones que tomas.- El castaño lo miró agotado.- Te casarás pronto y tu prometida no quiere hablarte ¿por qué haces todo para alejarte? ¿No quieres casarte con ella?

- Claro que quiero.

- ¿Entonces? Escucha, sé que te preocupa Rick, pero hablé con él y de pasó hablé con Anna, entre ellos no hay nada y sólo es cuestión de que ellos hablen y tu prometida lo ponga en su lugar. Yoh, no puedes evitar que Anna crezca profesionalmente y si lo haces lo único que provocarás será que te odie. Piénsalo. Ella te necesita.- El chico bajó la mirada.

- ¿y qué tal si ella al final decide que no soy lo mejor para ella?

- no confías para nada en ella ¿he? Eres muy injusto pues te puedo apostar lo que quieras a que tu prometida confía en ti más que en ella misma. Además… tu abuela se hará cargo de hacer que ese compromiso se cumpla ¿la crees capaz de decepcionar a Kino?- El castaño soltó una lee risita.

- No lo creo.

- Ahí lo tienes, por último… creo que invitaré a todos los chicos a quedarse a mi casa para que tú y Anna tengan tiempo de resolver las cosas, deberías pedirle unos días a Manta para que estés con ella y la cuides. Por las tardes pueden venir a visitarlos y Lyserg podrá investigar un poco más.

- Gracias Amigo.- Dijo Yoh y lo abrazó.- en verdad estoy desesperado.- Bueno, entremos debo subirle comida a Annita.

Ambos entraron a la casa cuando vieron a Sakura llegar, iba directo a Yoh pero este la esquivó y entro directo a la cocina, tomó un poco de arroz blanco y subió con la rubia. No se molestó en tocar pues sabía que Anna no le contestaría.

- Hola, dijo entrando. Te traje algo de comer.- Como era de esperarse fue ignorado.- escucha, sé que me comporté como un idiota y quiero arreglarlo Anna de verdad ¿podemos hablar?

- No quiero hacerlo, sólo me quedaré callada y haré lo que quieras por el resto de mi vida, así que déjame en paz.

- No Annita por favor, yo no quiero que lo hagas, sólo estaba molesto yo quiero que vuelva mi Annita, la de siempre, la que me da órdenes que cumplo sin chistar y es competente en todo momento, podemos arreglarlo.

- ¿Entonces qué quieres que haga? Ya me lo quitaste todo.

- Lleguemos a un punto medio ¿sí? Primero hay que enfocarnos en tu salud y mejoría Anna, ya que te quiten los yesos ya veremos.

Abajo Sakura estaba tan molesta que llamó al enorme espectro para aparecer ante ella.

- ¿Qué es lo que quieres? Ya me esto cansando de ti chiquilla estúpida, no haré siempre lo que quieras.

- Escúchame bien idiota, Yoh y Anna se casarán en dos meses y debemos evitarlo a toda costa, cuando están juntos ambos se vuelven más fuertes y si quieres que te regrese lo que es tuyo para volver a formar parte de este mundo, deberás obedecer.

- ¿y qué quieres que haga?

- Debemos impedir esa boda a como dé lugar, días antes seduciré a Yoh y me acostaré con él, después afinaremos detalles, por ahora, haz que sufran un rato.- El enorme espectro suspiró molesto, esa tipa era insoportable, pero si quería que sus planes se consumaran, debería primero terminar con Anna; así que guio su camino a la habitación de la rubia y observó la escena de a,bos prometidos por la ventana.

- Vamos Annita, intenta comer un poco más.

- Ya no quiero, en realidad no me siento bien.- el chico tomó su frente.

- Estás muy descompensada Annita, por eso debes intentar comer un poco más, vamos o nunca mejorarás y no podrás seguir con tu rutina.- la chica lo miró, ¿era eso lo que creía que se significaba? El castaño sonrió.- Mañana mismo hablaré con tus maestros sobre tu estado de salud y reanudaré tus fondos universitarios.- la rubia sonrió y en un impulso como pudo por el yeso lo abrazó.

- Gracias.- el castaño estaba sorprendido y no notó lo que dijo hasta que hubo terminado.

- Quiero que seas de nuevo la Annita de la que me enamoré.- la chica lo alejó un poco de su cuerpo sorprendida, había escuchado claramente.- Lo siento yo…- Pero sólo veía los lindos labios de su prometida entreabiertos por la sorpresa así que no pudo terminar ninguna oración y acercó lentamente su rostro al rostro de su rubia quien por inercia cerraba lentamente sus ojos, hasta juntar dulcemente sus labios en una caricia tan sublime que los hacía temblar de emoción.

La rubia abrió levemente los ojos durante el beso pues sintió un escalofrío recorrer su espalda y lo que vio la heló por completo. Empujó a Yoh lejos de su cuerpo.

- No, por favor aléjate.- decía la rubia mirando por la ventana.

- Anna ¿Qué pasa?

- Quiere hacerme daño Yoh.- El castaño no podía ver a qué se refería así que llamó a su espíritu.

- No puede ser Amo Yoh esa cosa es dos veces más grande que la última vez y se está alimentando de la señorita Anna, si sigue de esta manera va a matarla.- dijo observando con horror como esa cosa se alimentaba de la energía de la rubia.

- Haz algo Amidamaru.- El samurái se acercó para atacarlo pero nada funcionaba.- No puedo ni tocarlo Amo Yoh, al parecer sólo puedo verlo.- Cuando terminó de decir esto la chica se desplomó desmayada; el castaño la tomó en sus brazos.

-ANNA, AYUDENME…

CONTINUARÁ …