Notas de la autora.

Hola a todas/os, he vuelto luego de varios meses. Les traigo el quinto capítulo, y también ruego paciencia con la emisión, debido a que es un proceso lento que debo llevar además de todos mis otros deberes, el cual amo y me gusta perfeccionarlo hasta que me sienta conforme con el resultado. Sin más preámbulos, les dejo el siguiente cap, espero lo disfruten ;)

Comenzamos la parte II, en que se relatan las vivencias de nuestros protagonistas en la misteriosa Aldea de la Ceniza.


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El tumulto de personas que ingresaba comenzaba a inquietarse. El atardecer se desvaneció y pronto anocheció, y con ello la oscuridad comenzó a apoderarse de aquel extraño lugar.

Al atravesar el portal, el primer grupo pasó a la primera etapa de ingreso, en la cual debían identificarse, registrarse y decir el propósito de su llegada a la aldea. Posteriormente, pasarían a otra fila en la que accederían a una evaluación médica, con el fin de detectar a quienes poseían síntomas y a quienes estaban efectivamente enfermos. La fila se dividía respecto al sexo, en una atenderían un grupo de enfermeras para las mujeres, y en la otra un grupo de enfermeros para examinar a los hombres.

Posteriormente, todos tendrían derecho a un refugio colectivo, el cual se preparaba diariamente para recibir a unas mil doscientas personas sanas, las cuales serían despachadas al día siguiente, donde se les asignaría una vivienda y un trabajo. Los enfermos tendrían que ingresar a la lista de espera de atención médica, y serían trasladados al cuartel de cuarentena.

La aldea de las cenizas se estaba preparando para recibir a gran parte de la población residente en los pueblos del sur, dada su medida de evacuar tanto por la enfermedad como la invasión militar que sufrían en la frontera.

Dada la migración masiva hacia la Ceniza, se requería una mayor mano de obra entre leñadores constructores y obreros que fueran capaces de levantar las viviendas que recibirían a todos los refugiados. Hasta el momento, solo estaban recibiendo a las personas de los pueblos fronterizos, y a los enfermos de las aldeas más alejadas de la Ceniza.

Toda la autogestión había sido lograda por la Departamento de Vivienda Social que hasta el momento se encontraba organizando todo lo necesario para recibir a sus congéneres. Contaban con diversas dificultades a la hora de poder ofrecer los servicios básicos, debido a que seguían careciendo de muchos elementos importantes. En primer lugar, seguían siendo un pueblo pobre y con escasos recursos como la tecnología, los profesionales capacitados y los espacios para recibir cantidades masivas de personas en un lugar tan inhóspito como lo era la aldea. Sin embargo, la Comisión a cargo, había podido lidiar con una alta mano de obra, que trabajaba incansablemente por favor colectivo a cambio de raciones de alimentos familiares. El bloqueo económico por parte de la aldea Benigna y el nulo contacto con otras aldeas más allá de la frontera, había hecho que la moneda dejara de circular, y con el paso de los años, dejara de ser un medio de intercambio entre los pueblos del sur.

Las mayores dificultades, las tenían en el ámbito de la salud, en la que no contaban con los profesionales adecuados, ni los necesarios para tratar a la cantidad de personas que se habían enfermado, como tampoco con la implementación. En otros tiempos, eran equipos médicos de Konoha o de la Aldea Benigna, quienes venían a tratar a la gente del sur, pero hacía ya muchos años que no se podía contar con esos servicios, por lo que la Comisión decidió capacitar a un equipo selecto en el área de enfermería, que pudiera paliar lo mínimo en salud, con una enseñanza a través de libros. Los médicos eran casi inexistentes en el área, debido al escaso desarrollo profesional en la zona. La única excepción, era una persona en particular, que hacía esfuerzos masivos para poder tratar a las personas, elaborar los medicamentos y además generar los programas de capacitación en enfermería, como también levantar un plan de formación para nuevos médicos, el cual era el proyecto más ambicioso de la Comisión y por ello, también el más difícil.

A pesar de todas las dificultades, la aldea luchaba contra la enfermedad y los estragos de la guerra. Pero, ¿qué ocurría dentro de aquel lugar que resistía con tal férrea fortaleza? Una fuerza se encarnizaba en las profundidades de la Ceniza y se fortalecía. Entre voces se corría el rumor entre los pueblos del sur e incluso más allá de la frontera, en las aldeas ajenas al conflicto, se erigían los dichos y entre el populacho se repetía… "la ceniza que ardía", honrando el vigor de un pueblo en resistencia popular.


PARTE II

Capítulo 5: "La ceniza que ardía".

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El viaje había sido largo y duro, en especial los últimos días. El trayecto a pie fue agotador y las horas posteriores al ingreso de la aldea lo fueron aún más. Las filas eran interminables, y demoraban horas en avanzar, a pesar que el despliegue del personal era de una cantidad considerable.

Un equipo médico, acudió de inmediato a recibir a las personas que venían en el grupo de los enfermos, los cuales fueron despachados de inmediato al segundo nivel. Eran alrededor de 30 personas que venían con unas chaquetas de color blanco, Sakura les vió actuar con rapidez, mientras una mujer mayor, también de blanco, le gritaba órdenes.

Al traspasar el portón, desde la fila, Sakura intentó dar una vista hacia la aldea, sin embargo, notó que había una especie de muro custodiado por los rebeldes. La fila se formaba en torno a una gran puerta, la cual era la entrada al primer nivel de ingreso. Una vez lograron llegar al primer nivel, había alrededor de 10 casetas en las cuales se dividían las filas, eran las casetas de registro. Los rebeldes controlaban la distribución de las filas, evitando cualquier problema o pelea por entrar primero, resolvían los problemas con la violencia suficiente y todo volvía rápidamente a la calma.

Al llegar el turno de Sakura para acercarse a la caseta, una mujer joven estaba con unos papeles. A su alrededor tenía cajas llenas de carpetas de registros.

─ ¿Nombre? ─preguntó automáticamente.

─Sakura…

─ ¿Apellido?

─No tengo…─replicó, a lo que la funcionaria la observó por un instante.

─Es requerido que tengas un apellido, pero no tener uno es bastante común en estos lugares...así que no te preocupes. El protocolo dice que cuando no tienes apellido, se te asigna el nombre de la aldea como apellido. ─dijo la mujer con amabilidad.

─Está bien…─dijo Sakura.

─ ¿Cuál es el motivo de llegada a la aldea?

─Vengo de la frontera…

─Ya veo… ─dijo la chica, anotando un en la hoja. ─¿Posees alguna habilidad en la que puedas ser funcional? Es requerido para poder asignarte un trabajo acorde con lo que puedas hacer…

─Puedo curar heridas… ─dijo Sakura en un hilo de voz.

─Muy bien, te alistaré como enfermera, sin embargo, tendrás que asistir también a las capacitaciones y a la escuela ¿sabes leer y escribir?

─Si…

─Bien… ─dijo mientras terminaba de rellenar los papeles. ─Ahora puedes pasar al siguiente nivel. Otra cosa... ─dijo la joven funcionaria ─sus pertenencias deberán quedar en la custodia, deben ser revisadas.

Sakura le dio una mirada dudosa, pero asintió en silencio. Salió de la fila, al siguiente nivel, mientras miraba a Sasuke de reojo. Éste terminaba de dar sus datos en la fila del lado, también había recibido el apellido de la Ceniza y había recibido la función de trabajador constructor. El Uchiha dió un respingo. Evidentemente si los militares estaban revisando los equipajes, tendrían que deshacerse del botiquín médico de Sakura.

Al salir del nivel de identificación, siguió el rastro de Sakura. A quien divisó acercándose con paso rápido a uno de los militares que custodiaban el paso al segundo nivel.

─Disculpe...necesito usar el baño ¿dónde puedo ubicarlo?

El militar la miró.

─Debes pasar la custodia de pertenencias, y en el examen médico podrás pedir usar el baño. ─le dijo lacónicamente y con la mirada desviada en las personas que pasaban el camino.

La presión comenzaba a hacerse presente. Debía insistir.

─Es algo urgente...piense que las filas son de horas…por favor… ─el sudor comenzaba a perlar la frente de la joven.

El militar la miró con disgusto. Sakura previno una negativa rotunda. Con lentitud metió una mano a su morral, y este al notar el movimiento, le agarró la muñeca con fuerza. Sakura sacó la mano del bolso con dificultad y extendió sigilosamente una cadena en su palma, que luego cerró con fuerza.

El joven soldado la miró algo confundido.

─¿Qué crees que haces…? ─le dijo en un tono autoritario.

─Por favor…─repitió Sakura en un hilo de voz.

─Si quieres sobornarme...tendrás darme más que eso ─le dijo el joven entornando sus ojos directamente a los de ella, mientras tomaba con más fuerza su muñeca.

Sakura comprendía lo que quería decir.

─Está bien… ─dijo compungida.

Pudo notar la sonrisa del soldado tras la tela cubriéndole la mayoría del rostro.

La gente pasaba y pasaba por detrás de ellos sin prestar atención. Sakura miró hacia atrás para buscar aquella mirada entre el caótico gentío.

El tipo retrocedió y la llevó por un pasillo vacío sin decir palabra alguna, por la muñeca. Había un cuarto de aseo en el que se veía una puerta que parecía la de un baño. Cuando ya iban a alcanzar la puerta, el tipo se detuvo y la puso contra la pared. Se quitó el pañuelo que le cubría el rostro. Era un tipo de edad similar. La tomó por la cintura con fuerza y la aprisionó, mientras comenzaba a besarle el cuello. Sakura se quedó un poco impactada por la velocidad con la que había comenzado.

─No se folla mucho cuando tienes este tipo de trabajo, ¿sabes? ─le susurró mientras seguía besándole el cuello. Una de sus manos comenzó a subir su vestido.

─Lo siento… ─le dijo Sakura en un tono tan indefenso que ni ella se lo creía. ─es urgente que vaya al baño…

El tipo bufó en su clavícula

─Ve rápido… ─le ordenó, mientras se apartaba de ella.

Mientras Sakura entraba rápidamente al baño, el soldado divisó una figura acercándose en el pasillo.

─Hey… ¿nos has seguido?... ─le gritó al hombre que se acercaba cada vez más hacia su dirección.

Sakura había entrado con rapidez al baño, mientras abría su bolso con desesperación buscando su equipo médico. Sacó la caja, la abrió y tiró algunas de las cosas por el inodoro, jeringas, vendas, entre otras cosas.

Un fuerte ruido proveniente de fuera la sobresaltó mientras intentaba que las cosas se fueran por el drenaje mientras tiraba de la cadena. Con pánico, tomó el frasco con el contenido de la vacuna para prevenir el contagio de la peste. No podría quedárselo. Pensó en introducirlo en su cuerpo, pero era posible que la descubrieran en el examen médico. Lo quebró y lo lanzó en el excusado. Mientras lo veía irse en el torrente, se sintió frustrada. Sus nervios cesaron y por un momento, el ruido proveniente de afuera también.

Abrió lentamente la puerta y lo primero que vió fue al soldado tirado en el suelo. Le chorreaba sangre tanto de la nariz, como de la boca. Pensó que estaba muerto. A su lado y de pie, con la respiración agitada y con los puños ensangrentados estaba Sasuke.

─Pudiste deshacerte de todo? ─le preguntó el Uchiha con una voz severa.

Sakura asintió sin mirarle directamente. Estaba algo sorprendida por la violencia que había empleado.

─Lo pondré ahí… ─le dijo el Uchiha indicando su posición.

Sakura se corrió de la puerta mientras Sasuke tomaba el cuerpo del soldado y lo metía en el baño. Se lavó las manos y luego cerró la puerta con fuerza, trancándola.

Sakura aún no procesaba con claridad todo lo que había ocurrido, pero no le cabía dudas de que Sasuke había visto lo que le había hecho el soldado antes de que ella entrara al baño.

El Uchiha caminó con rapidez hacia la salida del pasillo y ella le siguió en silencio. ¿Sasuke había matado al soldado? La duda la carcomía mientras salían por la puerta de aquel sombrío pasillo. La gente seguía su curso hacia los siguientes niveles de ingreso, por lo que nadie notó su salida de aquel lugar.

Caminaron rápido y en silencio hacia la custodia y cuando avanzó la fila, sus bolsos fueron revisados. Sasuke no había vuelto a dirigirle la palabra. Solo en ese punto, comenzó a dimensionar que se había deshecho de las vacunas y que, por consecuencia, no tenían protección alguna a contra la peste. Revisaron sus bolsos y se los devolvieron sin problema alguno.

Posteriormente, en el segundo nivel de ingreso, ambos pasaron a las filas de revisión médica. Sakura avanzó a un cuarto donde un grupo de enfermeras, examinaban los cuerpos desnudos de aldeanas de diversas edades. Un aire de resignación humana la invadió al ver los cuerpos arruinados, que en silencio se dejaban examinar por personas con guantes, todas con mascarillas y vestidas de blanco.

Al llegar su turno, le indicaron que se quitara la ropa. La enfermera la examinó con rapidez y le dijo que tenía un buen estado.

─¿No me vacunarán?

─No tenemos los recursos, las vacunas se acabaron hace una semana. Por ahora estamos intentando internar a las personas y tratarlas con otra medicación.

Le inyectaron por lo que ella notó, solo vitaminas. Definitivamente estaban sin recursos, pensó Sakura.

Al pasar al tercer nivel, la cola volvió a hacerse larga con el fin de poder acceder a refugio.

Tras separarse de Sasuke por la revisión médica y al salir de la carpa de revisión, Sakura no pudo encontrarle con la mirada. Desde atrás una mujer con sus hijas, la empujó para que continuara el camino hacia la fila del refugio, por lo que Sakura siguió el camino.

La fila del refugio avanzó con mayor rapidez que las anteriores. Ya casi era medianoche cuando logró ingresar a un viejo edificio que parecía una escuela. Al entrar, una mujer con un megáfono indicaba las instrucciones para poder adquirir abrigo y las reglas para pasar la noche.

"NO SE HARÁN DIVISIONES EN EL PRIMER PISO, PODRÁN PASAR LA NOCHE EN FAMILIA. EN EL SEGUNDO PISO PODRÁN DORMIR SOLO MUJERES, Y EN EL TERCER PISO LOS HOMBRES. ES UN ESPACIO COMPARTIDO, POR FAVOR RESPETE LAS REGLAS. RESPETE LA PRESENCIA DE BEBÉS, NIÑOS Y PERSONAS ANCIANAS".

Sakura se dispuso en el tumulto que intentaba ingresar, la fila se deshizo y las militares a cargo del ingreso al refugio intentaban poner orden. La muchedumbre hambrienta marchaba con rapidez en busca de las raciones de comida que brindaba la gran estancia que les acogía. Ella buscaba con la mirada a Sasuke, sin lograr encontrarle. El hambre la hizo avanzar hacia la fila de la comida, habían sido muchas horas de espera en el ingreso a la aldea. Una vez pudo acceder a su ración, divisó a Sasuke, quien también parecía buscarla.

─¿Dónde te habías metido? ─le susurró Sakura una vez estuvieron cerca.

─Hubo un problema en la examinación, y se retrasó. ─respondió el Uchiha de forma breve.

─Ya veo…-dijo ella, mirándole con detención. ─¿Pasaste por tu ración?

─No tengo hambre… ─dijo él, mirando los alrededores.

─No has comido en horas… ─observó ella. ─debes comer algo…

Sasuke no respondió y Sakura solo le miró con preocupación.

Después de una hora desde el ingreso, las luces del refugio se apagaron, y pronto todo el lugar yacía en silencio. La pareja se ubicó en una esquina discreta en el gran salón. Ambos se mantenían sentados y callados. Había sido un día duro, sin embargo, Sakura notaba que algo andaba mal con Sasuke.

Pasaron algunos minutos, ella sentía que los ojos se le cerraban por sí mismos.

─No lo he matado…. ─susurró de pronto el Uchiha.

Su esposa dirigió su atención a él.

─He visto como me has mirado… solo le he noqueado.

Ella solo le miraba con los ojos muy abiertos.

─Pero sabrán que fuiste tú…cuando logre salir de ese baño, te buscará...

─No lo creo… tampoco dirá nada… estaba por cometer una irregularidad. ─dijo Sasuke mirándola directamente.

Sakura se sonrojó.

─No pensaba dejarle hacer nada… ─masculló de forma apurada.

─Tampoco pensaba dejarle… ─susurró Sasuke con una media sonrisa.

─Pero le has dejado mal herido… ─dijo Sakura recordando la escena.

─Bueno… puso algo de resistencia… ─dijo él con simpleza.

Sakura pronto se durmió. Ambos durmieron profundamente, luego de días sin haber podido descansar adecuadamente. Todo el mundo parecía descansar con una paz plena en aquel edificio esa noche. Había sido un duro viaje para todos.

Al amanecer una mujer soldado, despertó a todas las personas para que prepararan su retiro del lugar.

El sol ya había salido en la aldea y un frío viento le rozó el rostro a Sakura. Harían las filas para acceder a vivienda. Les indicaron la dirección de su nuevo hogar, una habitación en una especie de departamento, ubicada a las afueras del poblado. Al parecer allí tendrían que convivir con otras personas.

Una vez obtenido todo, y a plena luz del día, ambos pudieron obtener una mejor panorámica de la aldea de Ceniza. Todos los aldeanos siguieron el camino hacia el poblado de la aldea.

A la vista de Sakura, la Aldea de la Ceniza era mucho más grande de lo que había pensado. Sin embargo, toda la parafernalia de ingreso y su imponente entrada, se redujeron por completo a eso, siendo como una medida de protección y de filtro para las miles de personas que llegaban semana tras semana. La aldea parecía empobrecida y repleta de personas.

Al atravesar el puente hacia el pueblo, la calle era de barro y estaba repleto de aldeanos acarreando materiales de construcción de una dirección a otra y también levantando nuevos hogares. También veía algunas mujeres con chaquetas blancas, caminando con paso rápido

Le sorprendió la escasa presencia de militares en la aldea misma. Pensó que la mayoría trabajaba fuera de la aldea.

Algunos niños jugaban, sumidos en el fango, sucios y delgados. Ambos atravesaron las calles del pueblo en silencio. Sasuke seguía el camino con su serenidad habitual, pero Sakura estaba algo conmovida por el escenario al que se enfrentaba, pues no tardó en notar que había personas en la calle que yacían sentadas en el barro, casi abandonadas a su suerte. Lucen enfermos, tal vez deteriorados por la peste. Mira a Sasuke, pero este parece no notarlo, ya que lleva su vista fija al frente. Siguen avanzando, pero ella no puede dejar de observar lo que pasa a su alrededor. En unos de los callejones, yace un niño solo y recostado en la tierra húmeda, esa mañana estaba más fría de lo común. Parecía dormitar...o más bien, parecía...

Sakura corre en su dirección. El niño no reacciona al notar que una extraña se le acerca. Ella le toma el pulso, le parece demasiado débil y su piel está muy fría. Sasuke viene tras ella, mientras la mira fijamente moviendo su cabeza hacia ambos lados disimuladamente, en signo de desaprobación. No debían llamar mucho la atención. Sin embargo, para Sakura es casi imposible dejar al niño a su suerte, así que le toma en sus brazos para buscar algún lugar donde llevarle en el pequeño poblado. Al verle salir con el niño, los demás niños que jugaban a los alrededores corren hacia la pareja. Sasuke nota que vienen con piedras en las manos.

─¿Hacia dónde te llevas a Haruhi? ─le increpa con agresividad un niño de alrededor de nueve años.

─Está muy enfermo, de no tratarse morirá, quiero llevarlo al centro de salud, donde puedan ayudarle...

─Muchas personas están enfermas en este pueblo, ya no hay más espacio con el curandero… ─le responde otro niño del grupo.

─La única persona que puede ayudar, ya está cuidando de muchas personas…

─¿Dónde se encuentra esta persona? es urgente que lleve a este niño ─dice Sakura con un ápice de esperanza

Los niños se miran entre ellos, y uno de ellos, el mayor, responde con cierto recelo.

─Al final de este camino, nosotros le llevaremos.

Al llegar, Sakura comienza a divisar una larga fila custodiada por algunos oficiales, que a su juicio no alcanzan a ser soldados, donde aproximadamente unas cien personas esperan a ser atendidas.

─La fila es larguísima, y todos los días es así ─dijo uno de los niños. ─hay personas que pasan la noche en su lugar.

─¿Esta es la atención pública? ─pregunta Sakura a uno de los niños.

─Pues...si, no da abasto para todos...muchos se han rendido y han permanecido en la calle...lo mismo le pasó a Haruhi…y a sus padres…

─Nosotros nos aseguramos de que Haruhi-chan no muera… ─dijo un niño de alrededor de cuatro años con inocencia.

Sakura escuchaba las duras palabras de los niños, y miraba sus rostros sucios por la tierra. En sus ojos era capaz de ver al pequeño que no pudo salvar en Konoha. Sintió como se le anudaba la garganta con la frustración, nunca había sentido tanta necesidad de utilizar su ninjutsu médico como aquella ocasión, pero hacerlo era un peligro, o peor aún, el fin de la arriesgada misión. Buscaba algo de apoyo en la presencia del Uchiha que le había seguido con una mueca extraña hacia aquel lugar, pero permaneció a un lado y en silencio. Estaba segura que le reprendería por su conducta, sin embargo, Sakura no tenía intenciones de rendirse.

Le sorprendía que el centro de atención, era todo lo que no creía que llegara a ser: una carpa muy alta y grande de color opaco, sucia por el barro en las orillas. Sakura sabía que la espera en esa fila podría ser eterna y lo que estaba en juego era mucho mayor. Observó con cuidado la presencia de esos guardias y tras analizar su posición, se puso a correr con el niño en brazos hacia la entrada de la carpa, adelantando a la fila. Los guardias, reaccionaron con lentitud ante aquella inesperada actitud, entre tantas personas resignadas a la espera y el cansancio.

─¡Señorita! ─gritaron los niños, al verla correr con rapidez hacia la entrada. Sasuke, que había mantenido una actitud compuesta hasta el momento, observó la temeraria acrobacia de Sakura con impacto, mientras la veía alejarse entre la multitud, que poco a poco comenzó a observar con impaciencia y curiosidad hacia adelante a la extraña y desesperada mujer. Poco a poco su mueca se transformó en una de enojo. Mientras los guardias seguían a Sakura, él retrocedió y rodeo la carpa por otra dirección, para evitar que volvieran a inspeccionar a las personas que estaban con ella. Los niños se quedaron ahí, sorprendidos, gritando y riendo, por la inesperada reacción de la extraña mujer.

Los guardias, evidentemente, la siguieron con desventaja, pues Sakura corrió con todas sus fuerzas. En la entrada, el guardia que custodiaba, se había puesto en alerta, pero era lento y poco habituado a retener personas, pues Sakura le sorteó con agilidad, entrando con rapidez. Los guardias no tenían permitido ingresar sin máscara, por riesgo de contagios en el espacio cerrado, por lo que le perdieron el rastro con facilidad.

Una vez adentro, Sakura observaba el lugar con la respiración entrecortada. El olor a humedad y enfermedad de aquel lugar, quiebra todas las esperanzas y expectativas. El suelo cubierto de tierra, repleto de catres de madera, los quejidos de las personas, los enfermos, los paños sucios por todos lados, los vapores de las aguas calientes, la penumbra del ambiente, el calor sofocante. Nadie dentro del lugar, notó la presencia de la recién llegada. Las mujeres de chaquetas blancas van de allá para acá, atendiendo a uno y otro enfermo de los catres. Sakura se escabulle entre las enfermeras y los enfermeros. Logra divisar a lo lejos a una mujer con mascarilla, que cambia los trapos en uno de los catres. Se acerca casi corriendo con el niño moribundo en brazos, mientras la chica mientras la ve acercarse, la mira sorprendida.

─Señorita...¿por qué está aquí sin mascarilla? ¿quién le ha permitido entrar? ─le espeta la joven, pero Sakura la interrumpió con desesperación.

─Este niño no tiene pulso y se encontraba tendido a su suerte en la calle, por favor atiéndelo…

La mujer seguía mirándola.

─Señorita, ¿qué hace usted sin mascarilla dentro de la carpa? ─le aventó una con brusquedad, mientras recibía al niño en sus brazos. ─le avisaré al médico, para que le atienda pronto ─afirmó con voz firme mientras se alejaba a paso rápido. ─debe salir de aquí de inmediato…─le dijo la joven, mientras se iba con el niño.

Sakura se quedó detenida entre los vapores, mientras veía a la chica irse entre los catres llenos de enfermos.

─¡Ella es!, ¡la chica castaña parada allí! ─oyó de pronto, y notó que un soldado que había logrado ingresar la apuntaba.

Sakura no estaba dispuesta a que la tomara la guardia local, así que se escabulló con rapidez entre los catres, siguiendo a la enfermera que se llevó al niño. Notó que puso al niño en una camilla y lo inspeccionaba, tomando lo que parecía ser, sus signos vitales. Escribía algo, y luego se iba del lugar dejando al niño solo en la camilla. Mientras corría en su dirección, Sakura estaba más determinada en ayudar a aquel niño. Cuando se acercó a él, se quedó junto a su catre, mientras veía que se acercaban algunos guardias con máscaras entre los cortinajes que protegían los catres de enfermos.

Cuando llegaron al lugar acompañados de enfermeras. Sakura vió que sus oportunidades se reducían, e intentó hablar a las enfermeras.

─Por favor...ese niño está realmente débil...deben atenderle o morirá... ─susurraba a las enfermeras que le devolvían una mirada extrañada. Los guardias forcejearon con ella, para llevársela, mientras seguía intentando hablar con las enfermeras que la veían con frialdad.

"¿Qué está pasando aquí?"

Irrumpió una voz de pronto entre todo el alboroto.

Una silueta entre la penumbra del lugar, se encontraba junto al camastro uno de los enfermos, y se ponía de pie tras un delgado velo. Sakura no podía divisarle bien, debido a los vapores, lo sombrío del lugar y las cortinas que cubrían el sector en que estaba trabajando.

Una de las enfermeras se apresuró a dar respuesta.

─Shinta-san…ha llegado un niño muy enfermo...debe verlo enseguida...

La silueta se puso de pie y salió entre los cortinajes del improvisado biombo.

Era un joven de alrededor de treinta años, alto, de rostro cansado y mirada afable, sus ojos eran de un negro muy oscuro, al igual que su cabello, largo hasta la mandíbula y descuidado. Llevaba además una alborotada barba. Una apariencia descuidada posiblemente por el absorbente trabajo de debía llevar últimamente. Vestía el uniforme blanco que llevaban el resto de los enfermeros, con la excepción de que llevaba un cinto negro amarrado a su brazo izquierdo.

─Suelten a esa joven… ─pidió el joven con una voz firme.

─Pero Shinta-san, ella... ─empezó a explicar uno de los guardias.

─Por favor… ─repitió el joven con voz cansada. ─ella ya se encuentra aquí y con un niño grave, sigan resguardando que esto no vuelva a suceder...

Los guardias soltaron a Sakura y se retiraron sin replicar más. Por su parte, las enfermeras volvieron a sus puestos también.

Unos rayos de luz iluminaron por un momento la oscura carpa, aclarando el deprimente lugar y los rostros sudados de todo el personal y los enfermos. El joven observó a Sakura por un momento y en seguida bajó la mirada hacia el niño que cargaba.

─Sígame por favor, le buscaré una camilla… ─dijo el joven enfermero de forma escueta.

Sakura le siguió a paso apurado, sin entender completamente lo que había ocurrido. Aquel joven enfermero había detenido a la guardia del pueblo sin problemas, y el trato que había recibido de aquellas enfermeras era distinto.

─¿Es usted la madre de este niño? ─preguntó el joven, interrumpiendo sus cavilaciones.

─No, solo iba de paso y le he encontrado en el camino. Se veía muy enfermo y me indicaron que le trajera hacia este lugar. ─respondió ella con simpleza.

─¿Por qué ha corrido tanto riesgo por un niño desconocido? ─le cuestionó con tono amable el joven.

─A pesar de que había otros chicos jugando alrededor...nadie hacía caso de este niño. No deseo que muera en esas condiciones. ─dijo Sakura con un tono triste.

─La peste ha atacado a la comunidad...muchas personas han enfermado en los últimos meses, y han muerto debido a eso. Por lo mismo, se podría decir que se han acostumbrado a ver a la gente enferma y morir en todos los lugares. Muchos niños han quedado huérfanos... En esta misma carpa ya casi no caben más personas...

El joven se detuvo frente a una pequeña camilla, donde indicó a Sakura depositar al pequeño.

─Debe ser duro trabajar en estas condiciones…─murmuró Sakura, mientras dejaba al niño sobre el catre.

El joven comenzó a palpar el cuello del niño, y tomó el resto de sus signos vitales de forma calmada, como calculando cada paso.

─Esta es una región muy aislada, por lo que no llegan muchos médicos por estos lugares, y la comunicación con otras regiones es muy complicada... ─explicaba el joven, mientras seguía su procedimiento.

─He escuchado que solo hay un médico en todo el sur... ─dijo Sakura observando al niño.

─Si...ese soy yo… ─dijo el joven con un tono despreocupado y amable.

Sakura a su lado, casi pega un sobresalto. La persona que estaba buscando, estaba justo frente a ella.

Observaba detenidamente sus movimientos en silencio, aun procesando su reciente hallazgo.

El joven acercó su mesón y sacó una jeringa, la cual llenó de un líquido y luego inyectó en el brazo del niño

─Esto le quitará la fiebre… ─dijo concentrado en su tarea, y sin prestar mucha atención al espasmo de la desconocida a su lado.

Sakura seguía en silencio, planificando cuál sería su próximo movimiento, teniendo en cuenta que el plan había saltado ciertos pasos.

─¿Es usted nueva en la ceniza? ─le preguntó el médico, mientras terminaba de inyectar al niño.

─Si...provengo de las piedras negras. ─respondió ella sin despegar la vista del niño.

─Ya veo…

Una vez el niño parecía más estable, se quedó dormido. Sakura le observaba con preocupación.

─¿Cree que mejorará? ─preguntó Sakura algo acongojada sabiendo que las posibilidades eran escasas.

─Muchas personas mueren día a día en esta carpa, por lo tanto, no deseo esperanzarla afirmando su pregunta. Nunca se sabe si una persona puede sobrevivir a esta peste…

─Ya veo…-murmuró Sakura mientras miraba al niño con un deje de tristeza. ─¿Es cierto que ya no tienen vacunas?

─Desafortunadamente...hace semanas que se agotaron...lo cual es un problema mayor.

─¿Y qué harán al respecto? ─Sakura no parecía controlar el flujo de sus preguntas.

─He sabido que el departamento de salud de la aldea está tomando medidas al respecto… ─dijo el joven médico algo sorprendido por el inesperado interés de Sakura. ─Es usted muy curiosa con estos temas… ─le observó ─¿a qué área dedicará su trabajo?

─Me asignaron al área de enfermería… ─respondió ella. ─pronto tendré que asistir a la escuela.

─Pues muy bien...creo que le irá muy bien... ─le dijo el joven mientras sonreía levemente con sus ojos cansados.

Mientras ordenaba sus ideas, el médico terminaba de examinar al niño. Sakura centró su atención por un momento en el semblante del joven, quien no se parecía nada a como había imaginado que sería aquel famoso médico de la ceniza. Siempre había imaginado a un anciano en su lugar, especialmente en el caso de las aldeas, donde los mayores manejan cargos importantes y más aún en el ámbito de la medicina. Incluso ella tuvo problemas con algunas de las autoridades de la salud en Konoha cuando la asignaron como directora a su joven edad. Por otra parte, no había pensado en él como una persona tan accesible y amable, como tampoco pensó que se encontraba trabajando en esa carpa de tan paupérrimas condiciones. Se imaginó el duro trabajo que eso significaba, y más aún tener que lidiar constantemente con la falta de implementación y la muerte de los pacientes.

Sakura estaba dispuesta a seguir el interrogatorio, pero de pronto notó que el niño comenzaba a convulsionar. La situación se parecía cada vez más a lo que le había tocado enfrentar con el hijo de la señora Miso en Konoha. La vista se le puso borrosa, mientras oía de fondo como el joven llamaba a las enfermeras para que lo asistieran.

El médico se adelantó con rapidez y acercó sus manos al pecho del pequeño y un aura de color verde se desprendió de estas, iluminando los rostros de quienes observaban aterrados la posible muerte. Sakura observó la escena embobada. Si sus ojos no le mentían, el joven estaba haciendo uso de ninjutsu médico. Sin embargo, algo andaba mal, debido a que, a pesar de haber estado a su lado en todo momento, nunca sintió el flujo de su chakra, lo cual era inusual, como también sospechoso. Aplicó el aparente ninjutsu hasta que el niño logró calmarse nuevamente. Las enfermeras siguieron atendiendo al niño, mientras el joven médico era ayudado por otra enfermera a caminar. Evidentemente el gasto de Chakra en estado de cansancio debilitaba al usuario. Una enfermera joven le reprochaba algunas cosas mientras le ayudaba a sentarse, cosas que Sakura no alcanzaba a oír por la conmoción del niño.

─Ya sabes que no puedes seguir haciendo uso de eso si estás muy agotado físicamente…

Sakura se acercó e hizo una inclinación.

─Muchas gracias por su preocupación...

El joven y la enfermera a su lado la miraron sorprendidos.

─Mañana por la tarde será horario de visitas, si desea, puede venir a visitarlo, porque no le recomiendo seguir en este lugar, es muy riesgoso. ─le dijo él con tono amable y al mismo tiempo cansado.

─Vendré sin falta. ─dijo Sakura inclinándose en forma de despedida.


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Corrió a casa, evitando encontrarse con los guardias.

Entre todo el caos, había olvidado a Sasuke y así como llegar a la casa que se les había asignado.

Caminó de vuelta, mientras cavilaba en la casualidad de su encuentro con aquel médico del cual tanto se habló. Pensó que, en realidad, si era aldeana común de la ceniza no sería complejo acceder a este, y más aún si este se dedicada a trabajar día a día con las personas que ahí vivían.

Haberle visto utilizar el ninjutsu médico, le cambió todo el panorama y todo lo que ella había llegado a pensar con respecto a la aldea. Dudaba si este hombre era en realidad un ninja, o un infiltrado, o de donde había aparecido.

Sus dudas la acompañaban por su paso por la calle, que con el transcurso de la tarde se había vuelto frío. Sus botas se habían embarrado y su vestido y capa la abrigaban, pero aun así sentía el frío calarle los huesos. Recordaba que su residencia quedaba en el lado este de la aldea, y así caminó, mientras lentamente oscurecía. Algunas calles tenían una pobre iluminación y otras se veían oscuras.

Le sorprendían la ausencia de la gente en las calles. Comenzó a preocuparse por la ausencia de Sasuke, quién había desaprobado sus impulsivas acciones desde un inicio, y a quién no escuchó. Eran raras las ocasiones en que el Uchiha se molestaba con ella, y Sakura pensó que esta podía ser una de ellas. Se habían separado, y se dió cuenta que seguramente Sasuke había tenido que ocultarse y retirarse del lugar dada su desacato a las filas.

Sakura se dió cuenta que caminaba por una calle oscura y desierta. Aunque a sus espaldas, a cierta distancia por la esquina de la calle, sintió unas voces acercarse, y los pasos que oían parecían el de un grupo. Comenzó a caminar con mayor rapidez, para esconderse en una de las calles más oscuras, pero al intentar cruzar a la otra cuadra, notó que tres hombres venían de frente hacia su dirección. No sabía si venían exactamente hacia su posición, así que siguió caminando de forma rápida, pensando que pasarían de ella, pero mientras más se acercaban, notó que aquellos hombres venían vestidos como los guardias que resguardaban la carpa de ayuda médica. Al notar su aspecto, Sakura se puso en guardia, y cambió de dirección, pero otros dos venían siguiéndole por la espalda. Efectivamente, los guardias la habían seguido desde que había salido de la carpa, aunque notó que no eran los mismos, porque no estaba el jovencito que había sorteado en la entrada. Uno de ellos se acercó a ella, y la tomó con fuerza de un brazo. Sakura pensó en golpearlos, y escapar, pero creyó que eso levantaría sospechas.

─¿Sabes por qué se te detiene? ─le dijo uno de los guardias, mientras uno le tomaba con fuerza ambos brazos.

Sakura les miró, tenía muchas ganas de golpearles.

─¿Me oíste? ─le dijo ahora con brusquedad mientras le agarraba la cara.

─No lo sé… ─respondió ella con dificultad.

─Hay leyes colectivas que no puedes sortear, hay personas que están hace días esperando atención, aquí saltarse una fila puede considerarse una falta grave…

Dicho esto, comenzaron a llevársela

─¿Hacia donde me llevan? ─preguntó Sakura

Pero los hombres no contestaron.

Alguien apareció en la esquina de la calle. Una figura oscura. Sakura levantó la vista y le vió. Era Sasuke, quien avanzó y comenzó a golpear a sus captores, algunos de ellos intentaron pelear, pero Sasuke los redujo con rapidez, dejándoles inconscientes. Sakura estaba algo paralizada y Sasuke la miró, pero en sus ojos ella no vió rastros de nada. Aunque había golpeado más de la cuenta al que la tenía por ambos brazos.

Sin decir palabra, la tomó con fuerza de uno de los brazos, y la arrastró a uno de los callejones oscuros de la calle. La puso contra una pared, y se quedó mirando en dirección a la calle. Sakura pronto lo supo. Alguien más venía.

Y así fue, pronto otro grupo de personas, unas diez, cruzaron la calle de forma coordinada. Sakura les reconoció, eran soldados del ejército rebelde.

Sasuke la rodeo con su brazo y la aplastó con la pared, de forma que se mimetizaran con la pared del callejón y no les notaran ahí.

Los soldados notaron los cuerpos inconscientes de los guardias, y dieron alerta el resto. Se dieron algunas instrucciones que no lograron oír con claridad, y los soldados se repartieron, en busca de los responsables. Sasuke la tomó por la mano, y corrieron por el callejón. Sasuke la subió por un portón y se alejaron por las calles oscuras, hasta que hallaron una salida hacia un pequeño bosque. Ambos caminaron hacia las afueras de la aldea, donde había un gran árbol. Se quedaron a los pies de este, esperando durante un rato.

Sakura se sentó contra el árbol, atenta a todos los sonidos del lugar.

─¿Qué hacen ellos en el pueblo?

─Lo hacen todas las noches...es por ello que no hay aldeanos en las calles. Llegan a hacer vigilancia y control solo durante las noches. ─dijo Sasuke que miraba en dirección a la ciudad.

Sakura se sintió culpable, casi provocando que les tomaran.

─Ahora me buscarán…. ─dijo cavilando las consecuencias.

─No lo harán...he utilizado el Sharingan... ─dijo el Uchiha, mientras se quitaba el pesado abrigo ─Cuando despierten olvidarán todo.

─Pero...has utilizado chakra….

─¿Qué mierda creías que hacías? ─la interrumpió de pronto el Uchiha.

La mirada fulminante del Uchiha se había apoderado de sus ojos. Notó que no llevaba una de las lentillas.

Sakura sabía que era una batalla que no podría combatir. Sabía que tenía la culpa.

─Sé que he hecho algo imprudente...pero…

Sasuke golpeó el árbol con fuerza, haciendo que ella se sobresaltara.

─Recuerda que esta misión es de ambos...ambos somos responsables de lo que acá nos ocurran…─decía el Uchiha mientras se acercaba a ella…

Ella sostenía su mirada con serenidad.

─He obtenido información...

Sasuke la miró mientras negaba con la cabeza.

─Hablaremos mañana… ─le dijo escuetamente, mientras se iba con rapidez.

─He encontrado al médico… ─dijo ella. Sus palabras detuvieron los pasos de su esposo. ─Ha utilizado ninjutsu médico, le he visto…

El Uchiha se volteó.

─Sentiste algún rastro de chakra en él?

─No...eso fue lo más extraño, es como si ocultara algo…

─Necesitamos acercarnos a él… ─dijo Sasuke con calma

A la mañana siguiente, Sakura despertó con las luces del amanecer, un rayo le dió en los ojos. Buscó a Sasuke con la mirada, pero no estaba a su lado. Se levantó y pudo notar el paisaje que se extendía a su alrededor. El bosque era mucho más grande de lo que imaginó, y cerca había un río. El árbol en el cual habían encontrado refugio en la noche, era grande e imponente. Se alejó un poco, e intentó divisar la lejana copa del árbol, la cual se movía ligeramente por el curso del viento. Sus ojos buscaban entre las ramas el fin de aquella larga extensión en la altura, cuando logró ver en la lejanía a Sasuke, quien estaba mirando hacia el horizonte, o más bien vigilando la aldea desde aquel punto.

Ella subió lentamente, mientras sentía que el cuerpo le pesaba, por el cansancio y el frío. Sasuke notó su esfuerzo y le extendió la mano cuando la vió acercarse. Ambos se sentaron en una rama gruesa, y observaron desde aquel punto, la aldea que pronto vería la luz de un nuevo día.

Sakura miró por un instante al Uchiha, el pelo se le desordenaba con el viento y parecía tranquilo, o muy en guardia ante la incertidumbre. Ella sabía que se había equivocado, pero a partir de ello, había obtenido algo importante.

─¿Has pasado la noche? ─preguntó ella, intentando indagar su estado de ánimo.

El asintió con la cabeza, apenas haciendo algún movimiento.

─Dejaron de seguirnos un poco después de escondernos acá ─dijo Sasuke sin apartar la mirada de la aldea. ─les he observado mientras intentaban dar con nosotros.

Sakura le miraba con preocupación.

─Hoy iré a ver al chico que internaron ayer… ─dijo ella, introduciendo con suavidad.

Sasuke en silencio, la miró por primera vez. Sakura no vió atisbos de enojo o emoción alguna en su rostro. Prosiguió.

─Le mostraré lo que puedo hacer...es mi única oportunidad de poder acercarme a la aldea.

─Hazlo. ─respondió Sasuke ─recuerda que eres quien mueve los hilos de esta misión…

Sakura sonrió. Pero el Uchiha no había terminado.

─Pero…no vuelvas a tomar una decisión de forma impulsiva...o sin previo acuerdo, porque podríamos pagar caro cualquier error...

─Entiendo.

─Iré contigo...quiero ver al médico.

─Necesito que observes desde la distancia. Hay algo que he estado pensando.

En el transcurso de la tarde, Sakura se adentró en el pueblo para asistir al horario de visitas. Al llegar notó que había una entrada alternativa, además de la entrada donde se hacía fila. Notó que muchas personas entraban con mascarillas que enfermeros les iban entregando en la medida que ingresaban. Sakura se coló entre la multitud ingresando.

Ahora que podía ver con mayor tranquilidad, notó que la carpa tenía una gran división, una larga carpa de plástico oscuro cubría una parte de la carpa, en donde se atendían a los enfermos más graves de la peste. Se encontraban en aislamiento, y solo un grupo de enfermeros podía trabajar ahí.

Sakura comenzó a buscar entre la multitud, el lugar en donde había visto por última vez al niño. Después de hacerse paso entre todas las personas, logró llegar al lugar, pero el niño no estaba ahí. Buscó entre otras camillas, pero no había rastros de él. Pensó en la posibilidad de que le hubieran aislado en la zona de gravedad, pero aun así siguió buscándole.

En una de las camillas de la esquina de la carpa, aún más aislado, notó que era el médico quien revisaba al niño con una enfermera. Sakura se acercó apurando el paso, mientras sentía que el estómago se le apretaba, debido a que por la forma en que hablaban, algo no parecía ir bien.

Sakura se acercó a la camilla para poder mirarle ella misma...el niño estaba pálido. Ella se tomó el rostro con las manos. El médico la observó con un semblante serio y le hizo un ademán a la enfermera para que se retirara.

─Señorita… ─llamó a Sakura con voz comprensiva ─a pesar de haber pasado una noche estable, desde hoy en la mañana ha manifestado complicaciones...y hace media hora que se debatió hasta que no pudo más. Estaba muy agravado. Lo siento.

A Sakura le dificultaba oír las palabras del médico. Pero estaba más que decidida. Se arrodilló en la tierra y se apoyó con ambas manos en el suelo. Él médico la miró sorprendido, y se agachó a su lado.

─¿Se siente bien? ─preguntó intentando levantarla, pero Sakura no quitó su rostro del suelo.

─Acépteme… ─dijo ella en un murmullo.

─¿Qué dices? ─dijo el médico sorprendido y avergonzado ante la extraña conducta de la joven.

─No le conozco para nada...pero es el único que está haciendo algo con la peste. Quiero trabajar a su lado, por favor acépteme. ─dijo Sakura con mayor convicción.

El médico la miraba anonadado. Pensaba que la chica estaba perdiendo la cabeza. Notaba que algunas enfermeras estaban atentas a la escena.

Le tomó el hombro a Sakura y le dijo con palabras suaves.

─Entiendo que esto te haya afectado...pero para poder trabajar acá necesito que te prepares y que estudies...asiste a la escuela de enfermería y vuelve…

Sakura negaba con la cabeza mientras el joven terminaba su frase…

─No lo entiende… ─dijo mientras se levantaba lentamente de la tierra y le miraba a los ojos. ─yo...puedo evocar el aura verde también...puedo usar ninjutsu médico. ─dijo mientras mantenía la mirada fija en los ojos cansados del médico. ─Siempre he temido que me acusasen de ninja si hacía uso de este en público...pero al verte usarlo también...me he decidido a ayudar…

El médico miraba en silencio los ojos de aquella extraña joven y las cosas increíbles que salían de su boca.

─Muéstramelo… ─fue lo único que dijo en respuesta.

Sakura lo miró y se mordió el dedo índice con fuerza, hasta que un rastro de sangre fluyó en su pálida piel. Él médico la miraba fijamente, con seriedad. Ella acercó su otra mano a la reciente herida, y un flujo cálido y verdoso alumbró el rostro y los ojos opacos del médico, quien observaba impactado como la herida se cerraba hasta quedar completamente sellada.

Los presentes cercanos, entre aldeanos y enfermeras observaban la escena con el mismo impacto que el médico.

Sakura en su interior sentía miedo, pero al mismo tiempo valentía.

Sasuke que había seguido a Sakura con sigilo, colado entre la multitud y a unos metros discretos, había observado toda la escena, sin creer la capacidad de Sakura de mentir con esa amplitud. Nunca había visto su mirada de esa manera, era como si hubiera ganado una larga batalla. Un sentimiento oscuro se avecinó al ver la mirada fija de aquel extraño hombre en Sakura, a quien veía por primera vez y cuyos ojos oscuros eran como la ceniza. Un pensamiento le invadió la mente al verlos ahí, arrodillados en la tierra. Algo que no deseaba y que le provocaba aquellos bajos instintos que alguna vez sintió con fuerza en el pasado.

Por un instante, en la carpa solo hubo silencio, mientras muchos observaban aquella mancha brillante y verde fluir de la mano de aquella joven desconocida aún...Sakura.


Notas finales.

Eeeehhh, que les ha parecido? dejen sus impresiones en los comentarios, pues las leo ;) Nos vemos el próximo cap, chau.