Capítulo 10. Quiebre

Se puso su ropa interior con dificultad y una bata, cuando ya no pudo hacer más llamó a Yoh y le pidió que la regresara a su alcoba.

- ¿Todo bien Annita? Hoy comiste un poco más que los otros días... ese es un gran avance.- la chica estaba muy seria y no contestaba las preguntas del castaño.- ¿Annita?

- Yoh… ¿podrías dormir esta noche conmigo? Te necesito.- el chico la observó con un poco de seriedad, hasta que esbozó una ligera sonrisa.

- Claro que si Annita.- dijo mientras se acercaba a la rubia. Pero se arrepintió de su respuesta en cuanto escuchó a la rubia.

- Quiero que hablemos de todo lo que pasó.- el chico tragó pesado.

- ¿de qué precisamente?- preguntó nerviosamente.

- he estado pensando mucho las cosas.- dijo seriamente.- Rick dijo que esa cosa se aparecería cuando mi humor estuviera bajo, así que creo que lo mejor será que termine con todas mis dudas de una vez por todas.- el chico asintió.- ¿Por qué no me hablaste de la decisión de los abuelos? ¿Por qué no me dejaste decidir?- el chico bajó la mirada. Se acercó más a la cama hasta que se sentó y tomó dulcemente la mano de la rubia mirándola directamente a los ojos.

- ¿Hubieras decidido no casarte conmigo?- preguntó con tristeza.

- Yo hice mi pregunta primero Yoh.- contestó tajante. El chico suspiró armándose de valor, después de todo lo sabría en cualquier momento.

- Tenía miedo Anna.

- ¿miedo de qué?

- ¿Pues de qué más Anna? Miedo a que no quisieras casarte conmigo.- dijo algo alterado.- Miedo de que al hablar de esto aún ahora, tú sepas que te espera un futuro mejor lejos de mí, y yo no quiero que estés lejos de mí. Anna… -dijo tomando ambas manos de la chica y llevándolas a su pecho con cuidado ya que una de ellas estaba enyesada.- de verdad… ¿jamás lo has notado en mí? ¿Nunca lo viste en mis ojos? Annita… yo… yo siempre he sido para ti. Mi corazón siempre ha sido tuyo… yo siempre te he amado.- la chica abrió desmesuradamente los ojos, había escuchado perfectamente todo y no podía creerlo, no sabía que decir.- ahora que lo dije responde tú ¿hubieras decidido no casarte conmigo?- la chica lo miró y tardó un poco en contestar, no había tenido tiempo en su vida para pensar en una vida lejos de Yoh y ahora que lo veía de esa manera, no quería una vida lejos de su prometido.

- … No…- el chico sonrió con alegría, la respuesta de la chica había sido cortante pero era la respuesta que esperaba así que la abrazó contra su pecho y despegó un poco su cabeza para besar su frente.- pero lo que hiciste no está bien…- dijo apartándose de él.- si vamos a casarnos en dos meses, tienes que dejar de ocultarme cosas tan importantes como esta, se supone que nuestro compromiso está hecho para confiar el uno en el otro y construir un buen futuro a tu familia.- el chico la miró con preocupación, sabía que la había lastimado y si… ella estaba resentida con él.

- Si Annita.- asintió el chico con su respuesta.- Ahora que yo fui sincero… ¿podrías decirme lo que tu sientes?- la rubia desvió la mirada. ¿Qué sentía? Miedo, confusión, no estaba segura de todo lo que tenía en la cabeza y corazón, para lo cual necesitaría algo de tiempo…

- Emh… necesito pensar un poco y ordenar mis pensamientos… pero prometo que seré sincera.

El chico sonrió estando de acuerdo con ella y platicaron de muchas otras cosas más hasta bastante tarde de la noche y la rubia se quedó dormida. El chico la cubrió con una manta y besó su frente. Sinceramente esperaba que el tiempo avanzara más aprisa pues moría por casarse con su rubia.

Los días pasaron con rapidez y ya diciembre se acercaba, la temperatura era bastante helada, y la rubia ya había recuperado su movilidad casi al 100%, el yeso había sido retirado por completo podía valerse por sí misma, salvo por correr y hacer cierto tipo de actividades de alto impacto, pero por fin la próxima semana volvería a la escuela así como a trabajar y en esos momentos se encontraba en una agencia de autos en compañía de Yoh pues el castaño jamás desistió en su idea de adquirir un coche propio para poder movilizarse junto a ella.

- Esto es ridículo Yoh, no es necesario que compremos un vehículo… solo gastaremos dinero en algo inútil.

- no es inútil Annita. Pronto estaremos viajando a casa de los abuelos y sería bueno tener en que transportarnos, además… recuerda que es una de las condiciones para volver a trabajar.- la chica lo miró con fastidio.- ¿no tienes algún auto en mente? ¿Alguno que siempre hayas querido? ¿O que te guste?- la rubia lo pensó un poco

- Mmmh. Siempre pensé en uno grande pues tus amigos se la pasan en nuestra casa así que…- el chico rio con frescura.

- Me parece una buena idea. ¿Qué te parece esa?- dijo señalando una linda camioneta Trax en color blanco. La rubia la miró y asintió desinteresada.

- Está bien.

- Entonces esta es…- se acercaron al agente de ventas para que les dieran los detalles de la camioneta y realizar la transacción.

- ¿Muy bien entonces su pago será en crédito?- cuestionó el agente.

- No, pagaré con cheque la cantidad de contado.- dijo sacando la chequera y anotando la cantidad en él.

- De acuerdo.- dijo tomando el cheque junto a la identificación del castaño y leyendo los datos.- muy bien Abogado Asakura, la camioneta será entregada a su domicilio una vez finalizado el papeleo aproximadamente en 3 días, aquí está la factura y su contrato.

- Excelente, muchas gracias.

- Gracias a ustedes por su compra.

Los chicos salieron de ahí y caminaron por las calles un rato deteniéndose en la plaza.

- ¿Tienes hambre Annita?- la rubia asintió.- ¿Qué se te antoja?

- Pizza

- Bien, vamos a buscar un lugar donde vendan pizza por aquí.

Caminaron un rato más por la plaza hasta encontrar el lugar ideal para comer unas deliciosas pizzas a la leña y sin tener que esperar mucho, ordenaron.

- Yoh

-¿sí?

- El 15 de diciembre Ren y Rick irán a Paris para cerrar un trato multimillonario para la empresa.- el castaño que estaba levemente distraído leyendo el menú volteo a verla fijamente a los ojos, sabía lo que le pediría… no estaba de acuerdo.- es de suma importancia que…

-No.- interrumpió cortante el castaño, tanto que por algunos minutos la rubia se quedó sin habla.

- pero… ¿disculpa? Aún ni siquiera he terminado.- argumentó molesta.

- Anna, sé lo que quieres, Dios, es el 15 de diciembre ¿por cuánto tiempo pretendes irte? Nos casamos el 10 de enero.- dijo levantando un poco la voz, estaba bastante enojado.

- no tienes por qué gritarme, serán menos 10 días, volvería el 24 de diciembre y pasaríamos juntos la navidad. No es la gran cosa, quiero ir y punto, es por trabajo, en realidad no te estaba pidiendo permiso, es mi decisión.

- ¿Por qué siempre tiene que ser así Anna? Siempre por tu cuenta sin pensar en mí, todo lo que yo hago, cada pequeño detalle de mi vida es por ti. ¿Por qué me dices esto ahora? Estamos a una maldita semana de diciembre.-la gente comenzaba a mirarlos pues Yoh ya estaba casi gritando.

- Baja la Voz Yoh.- ambos fueron interrumpidos por el mesero que incómodo colocaba una enorme y deliciosa pizza frente a ellos. Ambos mantenían la mirada desafiante uno en el otro.- Te lo digo ahora porque te conozco, hubieras hecho lo posible por milagrosamente tener asuntos allá también y no me dejarías hacer mi trabajo.- el castaño bajó la mirada.

- ¿y cuál es el problema con que yo vaya también? Hemos estado pasando por eventos bastante malos, no quiero dejarte sola.

- no estaré sola, va Ren y Rick también.- el chico Bufó molesto.

- Rick ¿por qué siempre tiene que estar él en tus planes?

- Porque es mi jefe Yoh, por última vez, estoy harta de que lo menciones, ya lo he dicho miles de veces, estoy cansada. Tú no tienes que confiar en él, sólo en mí.- la chica se puso de pie y abandonó la pizzería dejando sólo al castaño, avanzó solitaria por las calles tenía una revolución de emociones en su cabeza, y perdió la noción del tiempo; cuando por fin prestó atención de donde se encontraba se sorprendió bastante, estaba fuera del departamento de su jefe, iba a dar la vuelta y partir cuando escucho su voz a sus espadas.

- Hola linda, que Gusto verte.- la rubia lo miró y silenció por un momento hasta que finalmente habló.

- ¿Puedo pasar un momento?- el alemán sonrió encantadoramente.

- Claro hermosa, adelante… acabo de ir por algo de comida para la semana.- dijo mostrando una enorme bolsa con víveres. La chica asintió.

- Me encantaría.

El castaño volvió agotado a casa; después de haber pedido la cuenta y que le pusieran la comida para llevar había vuelto enseguida para alcanzar a Anna, pero su ceño se frunció en preocupación al percatarse de que la chica no había vuelto, la buscó por toda la pensión pero no obtuvo respuesta alguna.

Sacó su celular y llamó a la rubia en repetidas ocasiones pero no consiguió resultados favorables; suspiró frustrado era obvio, ella lo estaba evitando.

Decidió optar con otras opciones y llamó a Ren, no tardó más de unos momentos en que fuera atendido.

- Hola amigo, que bueno saber de ti, ¿cómo estás?- saludó amablemente el chino.

- Emmm, bien gracias… Ren, el motivo de mi llamada es porque… quiero saber si Anna está contigo.- escuchó un incómodo silencio antes de que recibiera respuesta.

- Ahora ¿Qué fue lo que pasó?- el castaño lo pensó mucho, no quería sonar grosero en verdad pero, estaba bastante molesto.

- Ren… debiste hablar conmigo acerca del viaje a París.- el chino rio un poco sarcástico.

- ¿Enserio por algo así están disgustados?... escucha Yoh, es una gran oportunidad para el currículo de Anna, ella de verdad es muy buena en su trabajo, además si pudieras guardarme un secreto… Iré a pedir la mano de Jeanne; Anna y ella se han vuelto muy cercanas últimamente y sé que a mi prometida le encantaría que ella estuviera presente, no se lo había dicho a nadie más que a Anna. No tienes nada que temer, ella volverá a tiempo para pasar las festividades contigo y en pocos días se casarán además, en el viaje no sólo iremos Rick y yo, también irá Jun, y mis padres… sólo piénsalo, no es algo tan descabellado.- el chino esperaba la respuesta de su amigo más esta nunca llegó, el castaño colgó el teléfono.

El chico estaba molesto, parecía ya nadie tomarlo en cuenta, se tomó el cabello bastante frustrado, si Ren le hubiera platicado sus planes con anticipación tal vez no hubiera sucedid, tal vez lo hubiera considerado.

-¿Qué está pasando? Parece que mi opinión ya no le importa a nadie.- dijo para sí mismo, los chicos se habían ido de la pensión y de verdad se sentía terriblemente abandonado, hasta que alguien le contestó.

- Tu opinión siempre será la más importante para mí mi amor.- dijo con una cínica sonrisa, el castaño volteó a verla rápidamente.

- Sakura, ¿Qué haces aquí? No te escuché entrar.

- Perdona amorcito, toqué varias veces pero tú no respondías, me asomé por la ventana y vi que estabas aquí. ¿Te encuentras bien? Te noto un poco molesto.- el castaño suspiró.

- No es nada… sólo un poco preocupado pues, no puedo localizar a Anna.- La chica sonrió encantada.

- Ahhh es por ella, ay cariño no tienes que preocuparte, está bien, la vi entrado a un departamento con el chico alemán ¿cuál era su nombre?

- ¿Rick?- pronunció furioso.

- sí, ese.- sonrió encantadoramente.- no la esperes temprano amor, de seguro va a tardar, si yo fuera ella lo haría.- el castaño comenzó a cegarse de ira, quiso salir enseguida a buscarla pero no sabía dónde vivía el alemán y no quería meter a Sakura en el problema.

- Sabes Sakura, me siento bastante cansado e iré a recostarme, lo mejor será que te vayas.- la ojiazul sonrió dulcemente.

- claro que si mi amor, descansa.- se dio la vuelta y partió, después de todo estaba satisfecha con lo que alcanzó a provocar.

Salió triunfante de la mansión y enseguida invocó a su demonio.

- ¿Qué me investigaste bestia inútil?- el enorme espectro la miró con bastante fastidio.

- Al parecer la rubia se irá a París el 15 de diciembre, Sin Yoh.

- Eso es en tres semanas.- exclamó emocionada.- será perfecto para poner en marcha nuestro plan, tendré el tiempo justo para impedir ese matrimonio. Prepárate Bestia, me acostaré con él y será… memorable.- el espectro soltó una divertida carcajada.

- Yoh estaría loco si se acostara contigo, acéptalo lunática, él está loco por la hermosa rubia y jamás se fijará en ti.

- Pues tendrá que hacerlo, y tú debes ayudarme, o jamás serás libre.- el espectro rodó los ojos y desapareció, ya se estaba hartando de esa mocosa, pero después se encargaría de ella.

La rubia y el alemán caminaban por las oscuras calles de Funbari en dirección a la Pensión.

- Gracias por invitare a comer.

- Siempre es un placer preciosa.- Vio su seriedad y agregó.- Sabes linda, está bien si no puedes ir al viaje, te dejaré montañas de trabajo pendiente que ni siquiera lo recordarás peero para recordarte tu miseria te enviaré fotos de mi frente a la Torre Eiffel divirtiéndome al máximo, cerrando tratos con nuestros mejores clientes y te traeré un lindo llavero.- concluyó mientras se paraban en la entrada de la pensión, la chica sonrió divertida ante ese comentario. Cosa que no fue desapercibida de un castaño que los miraba desde la ventana del segundo piso.

- Eres un tonto.- El Alemán Rio.

- Soy tu jefe.-

- Eres un jefe muy tonto, bueno… gracias por todo, te veré en la oficina.

- Claro linda.- se acercó y besó su mejilla, la chica se quedó estática hasta que escuchó el carraspeo de cierto castaño.

- hmmmm, vaya estaba muy preocupado por ti pero al parecer… Te encuentras bastante bien.- pronunció el shaman dolorosamente.

- Será mejor que te vayas Rick, nos vemos.- el Alemán asintió y se retiró.

El castaño esperó que la rubia se explicara o por lo menos dijera algo pero nunca ocurrió lo cual lo hizo enfadar mucho más.

- ¿No vas a decirme nada?- la rubia lo miró.- ¿Por qué no contestabas el teléfono?

- Se apagó, no tiene carga.

- ¿y no pudiste avisarme acerca de dónde te encontrabas?

- ¿Disculpa? Oh si claro, eres la persona más incomprensible del planeta, que cada día demuestra que mi carrera le vale un comino, no le interesa mi trabajo, me lo grita en un restaurante con bastante público y oh sí, tengo que hacerle una llamada para que sepa que estoy bien, que se relaje y espere en casa para que sigamos con esta estúpida pelea.

- SI ME INTERESA. Me interesa Anna, de verdad me interesa. Pero ¿Por qué a ti no te interesa mi opinión? ¿Por qué no me tomas en cuenta para las cosas importantes?

- Porque cada que te quiero tomar para las cosas importantes tus respuestas son negativas.

- No lo son Anna, siempre trato de apoyarte.

- ¿Enserio? ¿Por qué no puedo ir de viaje de trabajo?

- mmmh… Anna, ¿a dónde fuiste cuando saliste del restaurant?- la chica lo miró confundida.

- ¿Eso que tiene que ver?

- Para mí tiene mucho que ver…

- Iré a ese viaje…

- Si ya lo decidiste ¿Por qué peleamos? A fin de cuentas, ya vi que no te interesa en absoluto lo que yo pueda pensar.- Yoh la miró tristemente y Anna correspondió su mirada, ambos en silencio.

La noche era bastante helada, estaba por entrar diciembre en algunos cuantos días, y el clima ya comenzaba a calar bastante.

- Entremos a la casa, hace frío.- dijo el castaño mientras caminaba al interior, la chica esperó un momento pero decidió entrar.- hay pizza por si tienes hambre, me voy a dormir.- dijo dándole la espalda y yendo a su habitación.

Anna vio el camino que el chico seguía y dejó caer una solitaria lágrima, de verdad parecía que jamás se llevarían bien, que nunca serían felices ¿Qué había pasado con su vida? ¿En que se había convertido? No parecía quedar ni una parte de lo que habían sido.

La chica subió, se dio una rápida ducha y se fue a dormir, más nunca pudo conciliar el sueño.

A la mañana siguiente bajó a preparar algo para desayunar antes de irse a la escuela, cuando llegó a la cocina se encontró con Yoh quien tomaba café y que parecía no haber dormido toda la noche.

Un silencio incomodo surgió, ambos estaban bastante tensos; la chica trató de ignorarlo un poco y tomó un tazón, se sirvió su cereal favorito y se dispuso a desayunar de pie en la cocina mientras miraba la espalda del chico en silencio.

Terminaron ambos su respectivo desayuno, la rubia tomó el resto del café en un termo para llevar, subió por su bolsa y bajó enseguida para disponerse a partir a la escuela cuando la voz del castaño la detuvo.

- La camioneta llegará hasta pasado mañana, Manta llegará en 5 minutos, él nos llevará, fue el trato… Recuérdalo.

La sacerdotisa rodó los ojos mas no respondió y esperó de pie en la entrada hasta ver la limusina detenerse frente a la pensión.

Caminó con seguridad hasta el auto y subió en él.

- Buenos Días Anna.- saludó con entusiasmo el pequeño

- Sí, claro.- contestó la rubia sin ánimo, enseguida abordó el castaño que tenía una muy mala expresión en su rostro.

- Yoh amigo ¿Qué…- el castaño no lo dejó continuar, levantó su mano y negó con la cabeza, lo que le dio a entender que no era el momento de explicaciones y que más tarde le relataría lo sucedido.

El viaje fue bastante incómodo y silencioso, cuando llegaron a la escuela de la itako el auto se detuvo y la chica bajó enseguida sin despedirse de ninguno de sus acompañantes. En cuanto esta ingresó a la escuela, el castaño se relajó visiblemente y se dejó caer en su asiento.

- ¿ya me dirás que sucedió amigo?

- Básicamente lo de siempre peque, trato de esforzarme por ser un buen prometido pero creo que no nací para esto.

- Explícame.

- Resulta que Anna quiere ir con Ren y Rick a un viaje de negocios a París el 15 de diciembre.

- Lo supuse, es una cuenta que yo planeaba cerrar pero al parecer la empresa de Ren les hizo una mejor oferta.- dijo el pequeño con algo de resentimiento e Yoh lo miró.

- ¿de quién es la cuenta?

- Clayê es la marca.- el castaño lo miró asombrado.

- Sí, la conozco, no sabía que Ren nos la había quitado, debiste decírmelo.

- Es lo de menos amigo, tal vez más adelante tengamos que enfrentarnos en juicio contra el departamento legal de Ren y lo mejor será mantener las cosas frías hasta ese entonces. Continua con tu historia.- el castaño suspiró y prosiguió.

- Llamé a Ren y me dijo que no sólo la quería para ese trabajo, sino que pediría la mano de Jeanne y que era importante para ellos que Anna estuviera presente.- el pequeño analizaba en silencio.- Sé que suena ridículo ahora que lo escucho en mi cabeza pero… Ellos jamás me dijeron nada anteriormente, ni Ren, ni Anna y la verdad dudo mucho que sea un plan de último minuto. Por Dios Manta, es el 15 de Diciembre, nos casamos el 10 de enero, esto es una locura.

- ¿Cuándo planean regresar?

- Ella dice que sin falta estará aquí el 24 de Diciembre por la noche y pasaremos las festividades juntos. Pero ¿y si algo pasa? Yo no estaré ahí para protegerla Peque.- el enano sonrió comprensivo.

- Vaya, de verdad estás preocupado por ella amigo, debes quererla mucho.

- La amo.- dijo con extrema convicción y sin prestar mucha atención a lo que decía.

- ¿Qué?- exclamó sumamente sonrojado el cabezón.- eso nunca me lo habías dicho.- el castaño también se sonrojó.- sabes amigo, al parecer a Anna le emociona mucho este viaje, no es que ella quiera lastimarte, y si quieres ganártela deberías comenzar por ceder un poco.

- Pero Manta, ella seguirá haciéndolo, tomando decisiones sin tomarme en cuenta, no es justo.

- Es un buen punto, mmm. Bueno, sabemos que Anna es una persona muy dedicada, así que… ¿Por qué no le hacemos una mejor oferta de la que le hizo Ren? Tal vez ahora no tengamos tiempo de detener su viaje a París pero… podemos plantear una oferta de trabajo mejor para ella y convencerla de cambiar de empresa, tanto tú como yo sabemos que será un excelente elemento en la oficina además, ese era el plan desde un principio.- el castaño lo miró y sonrió.

- Eres el mejor amigo del mundo Manta… aunque aún estoy molesto con ella, ni siquiera me habla.

- Bueno…. Jajajajaja eso no es raro en ella amigo, siempre ha sido muy independiente, veamos cómo pasan las cosas esta semana.- el Shaman asintió, serían unas semanas bastante difíciles.

Los días pasaban bastante rápido y la rubia seguía sin hablarle, de hecho parecía bastante atareada; con los días que había perdido en la escuela era primordial que se pusiera al corriente con las tareas y proyector antes de salir de vacaciones, así como con el trabajo antes de partir a París, de hecho una noche que llegó bastante tarde de la oficina se la encontró dormida en el comedor, recargada en sus libros, al lado de unos proyecto de demanda y en su mano un pequeño emparedado.

Se acercó a ella e intentó despertarla pero nada funcionaba así que la tomó en sus brazos y la llevó a su habitación, le recostó en su cama y la cubrió con una manta, volvió al comedor y recogió los platos sucios, aseo el pequeño desorden que había y subió a dormir esperando que pronto pasara el frío silencio al que ambos se sometían.

A la mañana siguiente se despertó el castaño con una firme decisión, llamaría a sus amigos y les pediría que volvieran a la pensión, no soportaba más la situación a la que estaba sujeto y tal vez los chicos harían que Anna se desenvolviera un poco más aún tenía tres días para tratar de aprovechar a su lado.

Terminó de prepararse y salió al recibidor, la camioneta se había tardado un poco más de días en llegar pero finalmente era el día de la entrega y él estaba ahí esperándola.

La visualizó a lo lejos y sonrió, era un pequeño logro que se generó y estaba satisfecho con ello y con el conocimiento de que podría darle poco a poco una vida más cómoda a su rubia.

Se la entregaron en perfectas condiciones y la estacionó dentro de su jardín en un espacio que había acondicionado especialmente para ella y entró de nuevo a la pensión para dirigirse a la cocina en dónde encontró a su prometida en la cocina sosteniendo un libro que estaba leyendo con una mano y con su café en otra, parecía un poco más delgada y se lo atribuía al gran esfuerzo que estaba haciendo por sobrellevar la escuela con el trabajo. Se acercó y tomó algo de café y una tostada para acompañar antes de dirigirse a ella.

- la camioneta está aquí, está lista, se dieron de alta las placas y todo está en orden.- la chica lo ignoró por completo, el castaño suspiró frustrado.- es hora de irnos, toma tus cosas.

La chica rodó los ojos y se dirigió a la sala por sus pertenencias para después seguir al chico hasta la camioneta. El Shaman le abrió la puerta pero ella ni se inmutó, sólo subió a la camioneta.

El camino fue bastante incómodo, seguían sin dirigirse la palabra pues la rubia se rehusaba a hablarle, por más iniciativas que el tratara de tener con ella.

- Los chicos volverán a la pensión hoy, se quedarán un tiempo con nosotros.- la itako volteó a verlo un segundo y regresó su vista a la nada.

- como quieras.- bueno… eso era un avance más fue lo único que recibió de la rubia en lo que restó del día

Los días avanzaron con rapidez para unos y con lentitud para otros, los chicos habían vuelto a la pensión y ya habían notado la extraña tensión en el ambiente. Todos estaban enterados del viaje a París, en ese momento se desarrollaba una fiesta de despedida para los chicos, incluso los amigos de la itako estaban ahí y Jun se encontraba bastante emocionada en la habitación de Anna ayudándola a empacar.

- Bien Anna, asegúrate de llevar varios vestidos de noche, algunos cortos, para pasear en el día, formales, casuales, traje de baño, pijama cómoda y abrigadora, otra ligera, zapatillas de tacón y zapatos cómodos.

- ¿Traje de Baño? Pues… ¿Qué haremos? Todo lo que me dices suena bastante extremista, sólo iremos por 10 días.

- Uno nunca sabe lo que le espera en estos viajes Anna, es muy emocionante.

- Es sólo un viaje de trabajo Jun, no será nada espectacular.- contestó seriamente.

- No pareces emocionada por el viaje. ¿Pasa algo?- la rubia respiró pesado.

- Perdona, sí estoy emocionada… es sólo que…

- Tu prometido no lo aprueba, no somos ciegos Anna, todos notamos que no se hablan, Yoh está frío como nunca y ustedes deberían estar emocionados por la boda que se acerca; la señora Keyko habló conmigo, me dijo que habías dejado todo en sus manos, la organización de las ceremonias, el vestido, TODO ¿Qué clase de novia eres?

- Eso es algo que no es importante, la boda ha estado planeada desde que tenía 10 años, lo que Yoh o yo opinemos no importa, me gustaría que lo que la familia quiera se realice, ese es mi sueño… en cuanto a lo del viaje, si él no quiere apoyarme en mi vida profesional que no lo haga, esto es por mí y mis sueños, durante toda mi vida he luchado por los de él… me toca.- dijo mirándola seriamente.

- Anna, no creo que sea cuestión de apoyo, creo que él tiene miedo de que algo malo te pasa, compréndelo, tienes que tenerle algo de fe… él te adora, se ve de lejos.- la itako levantó una ceja.- vamos a la fiesta, después terminas la maleta, después de todo, parece ser que empacarás ligero.

Ambas chicas bajaron y lo primero que vieron fue algo que no era muy agradable, el castaño abría la puerta para recibir a Sakura quien le dedicaba a Yoh una sínica sonrisa y venía ataviada en un sexy y entallado vestido rojo con un profundo escote en forma de corazón y de talla tan corta que con cada paso se alcanzaba a percibir un poco de su casi escasa ropa interior. Al percatarse la ojiazul de la presencia de las chicas se acercó a ellas descaradamente para alterar un poco las cosas.

- Annita querida, que mal te ves ¿acaso no te dijeron que esto era una fiesta?

- Sakura.- dijo la rubia cruzándose de brazos y levantando una ceja.- que horrible elección de vestido, como siempre… desde que eras niña.- dijo dándose la vuelta para dirigirse a la sala de estar dónde estaban los demás, siendo observada por su prometido y seguida por Jun, hasta que Sakura totalmente furiosa la tomó del brazo.

- Estás celosa porque tú jamás podrías llenar este vestido.- la rubia estaba a punto de contestarle ya siendo observadas por todos los presentes en la pensión hasta que escucharon una voz burlona colarse.

- la silicona no cuenta querida.- ante este comentario de Pirika todos quedaron estupefactos más fue Lyserg el primero en reírse con soltura, siguiendo por las carcajadas de los demás.

Después de este evento, la sacerdotisa trató de esconderse en la cocina para cenar algo pues moría de hambre, no tenía ganas de la fiesta pues simplemente no se sentía bien y no deseaba estar en compañía de sus amigos en esos momentos, había estado viendo a ese maldito espectro en sus sueños noche tras noche desde su última pelea con Yoh y por lo tanto se sentí totalmente débil y cansada.

Estaba profundamente perdida en sus pensamientos que no se percató de que alguien entraba a la cocina.

- hola linda ¿te encuentras bien?- habló el alemán.

- Estoy bien… sólo un poco cansada.

- No te ves bien, recuerda que…

- Sí… lo sé, siempre feliz, no te preocupes, todo está bien.

- Vine a despedirme, nos vemos mañana temprano en el aeropuerto, será algo muy bueno para tu carrera, ya lo verás, es una gran oportunidad.- la rubia sonrió delicadamente. Extrañamente, el chico siempre la hacía sentir muy bien.

Fuera de la cocina el castaño escuchó su pequeña conversación; estaba molesto, la rubia parecía abrirse con todos menos con él, y no sólo eso… la itako le había sonreído a él, de entre todos los presentes en su casa… era a Rick a quien devolvía la sonrisa.

- No es para que te pongas así sabes… - escuchó claramente la voz de Bere a sus espaldas e inmediatamente el castaño volteó a ver a la morena.- ella te quiere, aunque seas el único en el mundo que no lo note.- el chico la vio con curiosidad

- ¿entonces por qué?

- ya deja de preguntar lo que seguramente todo el mundo ya te dijo. La mujer que amas se va mañana a París y tú vas a permitir que lo haga creyendo que no te interesas un comino en sus sueños, hazlo Yoh, aunque te duela, aunque no quieras, acéptalo y deja que se vaya… y no sería malo decirle que la amas antes de eso…- el chico la miró con tristeza.- no eres del tipo de persona orgullosa… te agradezco la invitación pero es tarde, los chicos y yo nos vamos y como tienes muchas cosas de que hablar con Anna, por favor despídenos de ella.- el chico aligeró un poco su carga y sonrió ligeramente.

- claro, gracias por todo…

El castaño se fue a su habitación sin ser notado pues estaba muy cansado y tenía muchas cosas que pensar, abajo la fiesta aún seguía siendo amena; Rick ya se había ido, así como Ren, Jun y los amigos de Anna. En la sala se encontraban Lyserg y Pirika teniendo una ligera conversación, Horo Horo, Ryu y Fausto jugando a las cartas, Anna y Manta platicando sobre trabajo y Sakura estaba en el jardín fumando un cigarrillo.

- Esto no podría ser más perfecto bestia horrible, todo marcha a la perfección, Mi amorcito y esa Gata no se hablan, todo saldrá a pedir de boca.

- Cálmate ridícula, Yoh ni siquiera se fijó en tu vestido de dama de compañía, no creo que esto te funcione.

- Cállate rata de alcantarilla, te prometo que en cuanto esto termine tendrás de nuevo tu forma humana, es cuestión de unos días más.

Mientras tanto en la sala…

- Sabes Pirika, es lindo que trates de defender a Anna de la manera que lo haces.- alagó el inglés.

- No es que trate de defenderla, es sólo que… esa chica de verdad parece tener un odio profundo hacia ella y todo lo que hace o sale de su boca, es sólo con el objetivo de lastimarla y Anna bueno… ella es muy madura, no se pondría a responder ese tipo de ataques, así que creo que merece alguien que la apoye en estas situaciones.

- Eso es maravilloso.- sonrió encantadoramente y tomó su mano.- Pirika, he disfrutado mucho de tu compañía en estos días y me preguntaba si…- más fueron interrumpidos por el molesto carraspeo del ainu.

- ¿interrumpo?- dijo con enojo.

- Sí, de hecho si interrumpes hermano.- dijo la hermosa chica frunciendo el ceño.

- Bueno, los vi muy solos y vine a acompañarlos así que con su permiso.- dijo haciendo espacio y sentándose en medio de ambos.

La itako observó la escena un poco alejada y sonrió ligeramente, esos dos sí que la tendrían difícil con el celoso hermano de la ainu. Los dejó que se quedaran a disfrutar el resto de la reunión y subió a su habitación, se dio una ducha y trató de dormir un poco, pero en cuanto cerraba los ojos, ahí estaban esos demonios molestándola, así que sólo se quedó a meditar sobre su situación el resto de la noche.

Cuando dieron las cinco de la mañana, la chica se puso de pie y se alistó; optó por ropa muy cómoda pues el viaje sería muy largo, bajó a desayunar algo ligero con una enorme taza de café para aminorar su pesadez. Ya eran las 5:30 y debía partir al aeropuerto, su prometido no daba señales de estar despierto, mentalmente se debatía entre ir a despedirse o dejarlo dormir, después de todo, si a Yoh le importara su viaje, estaría ahí con ella en ese momento ¿no?. Hizo a un lado sus malos pensamientos y subió hasta donde se encontraba la puerta que correspondía a la habitación del chico; tocó levemente más este nunca respondió.

La chica entristeció, lo mejor sería irse ya.

Bajó rápidamente y llamó a un taxi, lo esperó en el recibidor donde ya estaban sus maletas; cuando este llegó la chica abordó y avanzó rumbo al aeropuerto, la chica jamás se percató de que había alguien más en la pensión además de los comunes residentes.

- ¿Funcionó?- pronunció la chica con una cínica sonrisa.

- Perfectamente.

- ¿Qué fue lo que hiciste?

- Entumí su cuerpo, ni siquiera se dará cuenta de lo que pasó, creerá que se quedó dormido.

- ¿Por cuánto tiempo funcionará?

- Por un máximo 3 horas; cuando el efecto pase, la rubia ya estará camino a parís.

- Excelente…

La chica se sentía bastante mal, el que el chico no bajara si quiera a despedirse era la prueba más certera que tenía de que el hombre al que amaba con todo su corazón en realidad no quería formar parte en absoluto de sus sueños. Una pequeña lágrima se escapó de uno de sus ojos.

Cuando llegó por fin al aeropuerto bajó del taxi y buscó su vuelo, no tardó más de 10 minutos en localizarlo y encontrarse con Ren.

- Te ves horrible.- dijo el chino pasándole un vaso de café grande.

- Gracias.- dijo con sarcasmo.- eres muy amable.

- ¿Qué fue lo que paso? ¿Tu prometido te dijo algo malo al traerte al aeropuerto?

- No, mi prometido no me dijo nada al traerme el aeropuerto porque me vine en taxi.

- ¿cómo? ¿Así nada más? Que te vaya bien, buen viaje, bye.- la chica lo miró un omento y dio un gran sorbo a su café.

- No se despidió de mí. Cuando pasé a su habitación estaba dormido y pues… yo me fui.

- ¿Qué? Anna…

- Por favor, Ren… no quiero hablar de esto.- el chico silenció un momento, podía ver como su amiga sufría.

Escucharon un pequeño llamado por el altavoz del aeropuerto y en ese momento se acercaron junto a Rick y Jun que estaban terminando de documentar el equipaje.

- Nuestro vuelo se retrasó algunas horas, vayamos por algo de desayunar, deben vender algo bueno por aquí.- dijo el alemán sonriendo y mirando a la rubia, parecía que de verdad algo la acongojaba.

Caminaron un poco por el aeropuerto y encontraron un encantador restauran que se veía de bastante calidad e ingresaron a pasar el tiempo.

En la pensión las cosas seguían bastante tranquilas, ya había avanzado un poco el día y eras alrededor de las 8 de la mañana; el castaño seguía bastante entumido y parecía atrapado en un sueño que aparentaba no tener fin.

Fuera de la habitación se encontraba Pirika que tocaba la puerta bastante fuerte pero no tenía respuesta pero jamás se dio por vencida.

Entre su pesado sueño Yoh escuchaba la puerta y trató de levantarse con todas sus fuerzas, lo logró pero su cuerpo se sentía bastante pesado.

Caminó lentamente a la puerta y abrió, encontrándose con la imagen borrosa de la ainú.

- ¿Qué pasa Pirika?- contestó bastante mareado.

- Lo siento, no quería molestar, es sólo que no contestabas y pensé que estarías despierto después de haber vuelto del aeropuerto.

- del Aeropuerto… ¿a qué te refieres? – Lo pensó un poco y se quedó helado, no podía ser cierto.- Pirika.- dijo con cierto temor.- … ¿Qué hora es?

- Son las 8:00 am.- el castaño se petrificó por completo.

- No, Anna… ¡ANNA!- gritó el chico y corrió como pudo hacia la habitación de la chica abriendo la puerta de golpe y sin encontrarla ahí.- No, ella se fue.- Pirika quien lo había seguido lo miró con confusión.

- claro que no está, hoy salió a París, creí que la habías llevado al aeropuerto.- dijo comenzando a molestarse.

- No, yo… me quedé dormido.

- ¿Qué? Eres un maldito insensible... ¿Cómo te atreviste a hacerle eso?

- calla Pirika.- dijo el chico bastante impaciente mientras trataba de volver a la habitación y buscaba su celular. Cuando por fin lo encontró lo tomó entre sus manos y tecleó el número con desesperación.

- ¿Qué haces? Ella no contestará, va en un avión a París, tienen prohibido sacar el celular.- el castaño ignoró y siguió intentando una y otra vez.

En el aeropuerto los chicos ya habían pasado el primer filtro para abordar al avión y ya se encontraban a varios metros de la puerta del avión, siendo ellos los únicos pasajeros faltantes en subir. La rubia se percató de que su celular vibraba con intensidad y lo sacó de su bolso, se fijó en la pantalla y vio que era su prometido quien la llamaba, dejó de sonar y se dio cuenta que ya tenía 10 llamadas perdidas; suspiró con pesadez, no valía la pena devolver la llamada pues ya debía ingresar a su vuelo pero en ese momento volvió a entrar otra llamada.

Ren que venía detrás de ella alcanzó a notar las llamadas que le hacía su amigo.

- contesta.- la chica suspiró y negó con la cabeza.- hazlo, tenemos unos minutos… Te arrepentirás si no lo haces…- la chica respiró hondo y tomó la llamada.

- ¿si? – al shaman al otro lado de la línea pareció volverle el alma al cuerpo.

- Anna, gracias al cielo que no te has ido… por favor perdóname yo… no sé qué pasó, de verdad yo quería llevarte al aeropuerto y despedirme como se debe.

- así déjalo, no es algo importante… debo irme, mi vuelo está a punto de salir.

- no, no, no… por favor espera, sólo un minuto yo…- rápidamente se encerró en su habitación para asegurarse que nadie escuchara.- Annita… quiero que sepas, que te apoyo en todas tus decisiones, estoy muy orgulloso de ti y de todo lo que has logrado y que si de verdad no quiero que hagas ciertas cosas no es porque no confíe en ti o no te crea capaz, es sólo que… me dan muchos celos Anna… tú eres la mujer de mi vida y me da mucho miedo perderte yo… Te amo.-la chica al otro lado del teléfono se quedó sin palabras.

- ¿Qué?... espera yo… no, ¿Por qué me dices estas cosas por teléfono?- el castaño sonrió al otro lado de la línea.

- Lo siento… quisiera habértelo dicho en persona pero no pude hacerlo… estaba molesto porque soy un cobarde y no encontraba la forma de decírtelo y ahora me doy cuenta de que no es difícil si se habla con el corazón.

La rubia estaba realmente sorprendida; En ese momento una señorita se acercó a la rubia.

- Disculpe, ¿abordará el avión? Las puertas están a punto de cerrarse.

- Sí, claro.- contestó la rubia enseguida.- Yoh, debo colgar, debo ingresar al avión.

- NO, Anna por favor, contesta algo de lo que te dije… te lo suplico.- la chica suspiró profundamente y sonrió un poco.

- Escucha… creo que lo mejor será que hablemos de esto cuando regrese ¿de acuerdo?

- No.- dijo tristemente.- Annita

- Todo estará bien, debo irme… te llamaré en cuanto llegue al hotel.

- Está bien, ten mucho cuidado y por favor no lo olvides… Te amo.- dijo como un suspiro y colgó el teléfono.

La rubia sonrió, apagó su teléfono e ingresó al avión. Tomó su lugar junto a Jun en primera clase y casi enseguida se quedó dormida; estaba realmente agotada y una vez que hubo despegado el avión los sueños la llamaron, por primera vez en mucho tiempo tenía un sueño hermoso, uno con su cercana boda y con una tranquila y bella vida al lado de su esposo. El chino que la miraba desde otra fila de asientos sonrío al ver la pacífica imagen de su amiga, sin duda esa llamada había sido para bien.

En la pensión, el chico salió por fin de su habitación después de un rato y de inmediato fue interceptado por la pequeña ainu.

- ¿y bien?- el castaño suspiró

- Todo bien Pirika, bastante bien diría yo.- dijo sonriendo encantadoramente. La chica le devolvió la sonrisa, el castaño era un tonto definitivamente pero de que quería a la rubia no había duda; decidida a dejarlo en paz, se dio la vuelta y bajó a la cocina a preparar el desayuno, en donde se encontró la imagen de un guapo peliverde vestido con unos pants que se ajustaban perfecto a sus caderas y una playera en manga larga bastante ajustada que preparaba un delicioso desayuno inglés.

- Bu…buenos días.- dijo sonrojada.

- Hola Pirika, buenos días.

- Despertaste bastante temprano.

- así es… como sabía que ahora que no estaba Tamao te ofrecerías a ayudar con la comida, quise ayudar un poco y prepararte algo delicioso.- dijo galantemente.- no fue fácil debo admitir pues Ryu no me dejaba tocar nada de la cocina pero lo mande a surtir la despensa.

- jejeje.- rio un poco sonrojada.- no debiste molestarte, eres muy amable.- dijo la chica acercándose a él.

- Prueba.- dijo cortando un poco de salchicha y pan y ofreciéndoselo a la peliazul de un tenedor. La chica bastante sonrojada abrió la boca y comió lo que el chico le ofrecía.

- Está delicioso.- dijo realmente encantada.

- Me alegra escuchar eso…- dijo tomando la mejilla de la chica.- ¿Te gustaría salir conmigo hoy? Parece ser que habrá un lindo día y podríamos encontrar algo que hacer.- la chica iba a responder pero de nuevo fueron interrumpidos por su hermano.

- Lyserg, ya me estoy cansando de esta situación, deja a mi pobre hermana en paz.

- cállate Horo, no estamos haciendo nada malo y él no me está molestando. Vamos Lyserg, desayunemos en el comedor.- dijo saliendo de la cocina con platos en mano.

- Hay suficiente para todos Horo- Horo, puedes servirte si quieres.- dijo amablemente el peliverde. El ainu no contestó pero sí se acercó a servirse basta comida.

En el comedor ya se estaban reuniendo todos los chicos y había comenzado una amena conversación.

- y… ¿Qué haremos para esta navidad?- Dijo Horo Horo.- el castaño que desayunaba silenciosamente lo miró. A la conversación se unían Pirika, Lyserg, Ryu que había llegado de las compras, Fausto que recién bajaba de su habitación y Manta que iba entrando a la pensión.

- No lo sé Horo, falta muy poco tiempo y quisiera estar seguro de que Anna y los chicos estén aquí a tiempo.- dijo el castaño.

- Bueno amigo, Anna prometió que estaría aquí a tiempo, debes confiar en ella.

-sí, organicemos algo.- dijo entusiasmada Pirika; el inglés al notar tal acción, se sumó a la idea.

- Claro chicos hagamos algo, todos cooperaremos Yoh, de eso no te preocupes.- el Moreno al ver la felicidad de sus amigos sonrió y asintió.

Eran aproximadamente las 3:00 Pm en París cuando su avión aterrizó, el vuelo había durado aproximadamente 14 horas y en Japón eran cerca de las 10:00 Pm.

Había sido un vuelo muy pesado en realidad pero por suerte la rubia había dormido toda la noche, bajó del avión con sus amigos y se dirigieron por sus cosas.

Una vez que pasaron por todos los trámites necesarios en el aeropuerto subieron a una lujosa camioneta que los esperaba fuera del aeropuerto y emprendieron camino a la mansión de Jeanne el cual duró casi una hora, por lo cual arribaron a las 5:00 pm.

En la entrada ya los esperaba un mayordomo, detrás del cual salía un grupo de personas para ayudarlos a sacar su equipaje y llevar el mismo a sus respectivas habitaciones.

- Buenas tardes jóvenes, espero que tengan hambre, el banquete está servido.- dijo el señor formalmente dirigiéndose al comedor y siendo seguido por ellos.

Cuando abrieron la puerta los esperaba una sonriente Jeanne que al parecer estaba impaciente por ver a Ren.

- Hola amor.- dijo el chino sonriendo encantado de verla y acercándose a ella para abrazarla.

- Hola.- dijo con una dulce sonrisa.- Te he extrañado tanto.- los demás chicos veían la escena con una pequeña sonrisa. Cuando los chicos se soltaron del abrazo, la chica se dirigió a saludar a los demás muy cálidamente y se dispusieron a comer.

Después de cenar los chicos desarrollaron una amena conversación, pero Anna estaba bastante alejada de la misma.

- ¿Me puedo retirar a mi habitación por favor? Estoy muy cansada.

- Claro.- dijo Jeanne sonriente.- Martin te llevará a tu habitación.- dijo señalando al señor que de inmediato asintió.

- Gracias.- dijo la rubia siguiendo al señor rumbo a una lujosa habitación en la que ya se encontraban todas su cosas desempacadas y completamente ordenadas.

Sacó de su bolso su teléfono celular y marcó el número de su prometido. No tardó más de unos cuantos segundos cuando inmediatamente este contestó.

Eran ya las 3 de la madrugada en Japón y el chico se encontraba desesperado pues no tenía noticias de la itako hasta ese momento por lo cual cuando vio la llamada entrante contestó enseguida.

- ¡Anna! Anna ¿estás bien?

- Hola, sí… estoy bien ¿por qué no habría de estarlo?

- Es que yo… calculé el tiempo de llegada de tu vuelo y… debiste llegar hace más de 5 horas.

- Sí. Lo siento, sé que debí llamarte en cuanto aterricé pero no hubo tiempo, recién me estoy instalando en mi habitación, estoy muy cansada y quiero dormir.

- De acuerdo, por favor… promete llamarme o por lo menos contestar a mis llamadas y mensajes ¿sí?- la chica sonrió disimuladamente.

- Claro que sí. Lo prometo.

- Anna, recuerda siempre que te amo ¿sí? Lo diré todo el tiempo.- dijo soltando su típica sonrisa irritante; la sacerdotisa suspiró dulcemente.

- Lo haré. Nos hablamos después. Adiós.

- Adiós.- dijo colgando.

El castaño de verdad estaba feliz, de alguna extraña forma estaba seguro de que todo estaría bien así que pudo dormir tranquilamente el resto de la noche, sabiendo que en unos cuantos días estaría casado con la mujer de su vida.

La rubia se dio una larga ducha relajante y de igual forma se fue a dormir encantada de pensar que lo que fuera que la estaba acosando incansablemente, se había detenido por lo menos el día de hoy.

Durmió más de 12 horas demostrando que de verdad estaba agotada por lo cual nadie había querido molestarla y la dejaron descansar.

Cuando despertó se sintió mareada de tanto dormir, eran las 8:00 am y debido a que se durmió a las 19 horas del día anterior se sentía fuera de lugar pero realmente descansada.

Se vistió y bajó al comedor donde estaba Rick sentando desayunando sólo.

- Vaya… Hola linda durmiente.- dijo el joven sonriente.

- Creo que era bella durmiente la película.- dijo sonriendo ligeramente mientras se sentaba y un mayordomo le acercaba la entrada del desayuno.

- lo sé, por eso tú eres la linda durmiente.

- mmmm.- enseguida bajaron los demás para acompañarlos, Ren se veía radiante de felicidad al igual que Jeanne, por lo cual era necesario que hablaran sobre las actividades a desempeñar en esos días.- ¿y bien jefe? ¿Algún plan para el día de hoy?- El chino sonrió sabía cómo era su rubia amiga así que habló.

- Si, la reunión con Clayê es a las 18 horas, el resto del día lo tienen libre, pueden salir a conocer la ciudad si ustedes quieren y pueden usar el tiempo para prepararse, no debemos dejar que este cliente se nos escape.- la itako asintió.- Jeanne y yo debemos salir, y Jun salió a desayunar desde hace un rato y lo más seguro es que se vaya de compras todo el día.- dijo riendo un poco.- Bien… disfruten su día.- dijo terminando de desayunar y poniéndose de pie acompañado de su novia y saliendo de la cocina.

- y bien linda… ¿planeas hacer algo el día de hoy?

- Emmm, estudiar el caso supongo.- el chico rio con soltura

- Linda, has estudiado ese caso desde hace más de tres meses, lo sabes de memoria.

- nunca está de más prevenir, tal vez olvide algo.

- Lo mejor será que te relajes un poco, vamos a pasear, ya he estado en parís con anterioridad y hay muchos lugares por conocer, salgamos a pasear un rato, busquemos un buen lugar donde comer y repasamos juntos lo que te quede duda, es una orden directa de tu jefe.- la chica sonrió y lo pensó un poco hasta que asintió; volteó un momento y tomó su celular pues sonaba débilmente y se percató de que tenía un mensaje del castaño:

"Ten un hermoso día Annita, disfruta de tu viaje;

Saldré a comer algo con Manta, te manda saludos

Nos veos pronto.

~Te amo"

La chica sonrió y guardó su celular sin contestar y siguió a su jefe.

Salieron por las hermosas y heladas calles de parís; estaba nublado todo el tiempo por el tremendo clima pero ese le daba un aspecto más bello y arrebatador al lugar.

Caminaron durante horas, el alemán traía una cámara consigo y no dudaba en capturar cualquier momento por el que pasaba su compañera. Desde alimentar a las ardillas, hasta su admiración por cualquier tipo de monumento. Cuando la chica se percató de esto quiso reclamarle su atrevimiento.

- ¿Qué crees que haces?

- jaajaj tranquila linda, es tu primera vez aquí, debes tener recuerdos lindos que después podrás mostrarle a tus amigos y a como es Bere de especial, estoy seguro de que querrás mostrarle algo de lo que viste aquí.- la itako lo miró con desconfianza y después suspiró.

- Está bien.

- Bueno, ponte debajo de la torre y sonríe lo más que puedas.- la chica lo miró de nuevo con fastidio.- por eso dije que lo más que pudieras jejeje.

Pasaron un estupendo día y encontraron un delicioso lugar para comer, comieron uvas y queso hasta que no pudieron más, coq au vin, macarrones, crepas y demás. Cuando volvieron a la casa ya eran las 5 de la tarde y todos se encontraban ahí.

- chicos ¿tuvieron un buen día?- preguntó Jun sonriente.

- Si, estuvo encantador.- dijo Anna.- ¿ya debemos irnos?

- No, en realidad la junta se canceló, es en Marsella y está un poco retirado de aquí y debido a la fuerte tormenta se complicará un poco. El meteorólogo dice que la tormenta seguirá por cinco días más por lo cual retrasaremos la junta por 6 días, por lo pronto ya nos enviaron la documentación necesaria para enviar los contratos correspondientes, esa es una excelente señal… se los dividirán ustedes dos como mi equipo jurídico y yo daré el visto nuevo ¿de acuerdo?- explicó el chino.

- claro.- contestaron ambos al unísono.

- Bien, además estuvimos hablando y nos alegraría un viaje turístico para conocer el país, salgamos a comer todos los días y a visitar museos, será agradable.

- Eso está excelente jefe.- habló Rick.

- Bien, tienen el resto del día libre para hacer lo que quieran.

Se fueron cada uno a sus habitaciones, la chica tomó una usb que llevaba consigo y salió rumbo al cuarto de Rick. Tocó la puerta y esperó unos minutos.

- ¿sucede algo linda?

- Sí, emmm quiero las fotos.- dijo pasándole la usb.

- claro, pasa.- la chica lo siguió y se sentó en un pequeño sillón justo al lado del escritorio del rubio. El chico tomó su laptop e hizo todo lo necesario para que la rubia tuviera sus fotos.

- listo.- dijo sonriendo y devolviendo la usb.

- gracias; veo que ya has empezado con los contratos.- dijo mirando el papeleo que tenía en el escritorio.

- al mal paso darle prisa. Si comienzo ahora, tendré más tiempo libre adelante para pasarlo bien y libre de preocupaciones.

- Tienes razón, haré lo mismo.- dijo poniéndose de pie.- te agradezco mucho.

- no tienes por qué preciosa.- dijo y la chica regresó a su habitación.

Anna pasó algunas de las fotos a su celular y tomó la que más le gustó, no sabía cómo hacerlo pero lo haría de todos modos.

Abrió su whatsapp, buscó la última conversación con su prometido y seleccionó la imagen, en el pie de la misma escribió.

"Gracias por tus buenos deseos, sé que ya es tarde así que no te molesto más

También deseo que tengas un hermoso día."

Fue todo, la envió.

En Japón el chico abrió el mensaje justo en el momento en que llegó y leyó el contenido que venía con una imagen de su hermosa prometida al pie de la torre Eiffel con una hermosa sonrisa y respondió:

"no importa la hora que sea, me encanta que me escribas; por favor sigue haciéndolo

~ Te amo"

La chica no lo dudaba, de verdad estaba feliz de sabes que su prometido la amaba y eso la hacía sentirse enamorada y radiante.

Los días pasaban con rapidez, el chico estaba bastante entusiasmado pues seguía mensajeándose con su prometida y las cosas parecían mejorar; no podía esperar a que llegara su rubia en tan sólo 4 días y hablar con ella para aclarar las cosas y que su maravillosa vida juntos tomara su curso.

Sakura veía a Yoh bastante feliz mirando a su celular, eso la hacía rabiar pues seguramente estaba hablando con esa horrible rubia mediocre; se compuso un poco y sonrió hermosamente.

- hola amorcito buenos días, te ves radiante esta mañana.

- hola Sakura, gracias.

- ¿Qué haces?- dijo acercándose bastante a él.

- voy saliendo a trabajar.- dijo alejándose un poco de ella, la chica al notarlo se enfureció por dentro, pero no lo dejaría irse tan fácilmente.

- Mi amor… yo, quería preguntar.- dijo tímidamente.- es sólo que, como sabrás. No conozco a nadie en esta ciudad, mi madre está en Izumo y bueno… Navidad se acerca y yo me siento muy muy sola… sería posible que yo… que yo… amor ¿podría pasar navidad contigo?- Dijo mordiéndose el labio con pena. El castaño la miró con algo de pena y suspiró.

- Claro, mis amigos y yo estamos planeando una cena con motivo de la navidad y sabes que eres bienvenida.- la chica al escuchar eso frunció el ceño con coraje sin que el castaño la viera, no podía creerlo, esos idiotas habían organizado una reunión y no la habían tomado en cuenta. Cambió su cara a una de completa dulzura y se arrojó a sus brazos.

- gracias mi amor, eres el mejor; me encantará pasar esa noche contigo dijo presionando su cuerpo al de él.- el chico trató de alejarla de él con disimulo pero le era imposible.

- No hay de qué, emmmm. Tengo que ir a trabajar Sakura, con permiso.- dijo el chico zafándose de una.

- Ya que hablas de trabajar, tal vez podrías recomendarme con Manta como prestadora de servicios jurídicos para su empresa, después de todo algún día debo volver a trabajar.- dijo sonriendo encantadoramente. El chico no sabía que contestar, sabía que no era de la gracia de Anna y no le gustaría que estuviera con ella todos los días.

- Hablaré con él y te informaré luego.

- gracias mi amor.- dijo y sin más tomo su rostro y le planto tremendo beso en los labios, tan rápido que el castaño no pudo reaccionar, la chica lo soltó y sonrió.- nos vemos pronto cariño.

El chico se quedó en su lugar sin saber que pensar, estaba molesto y si Anna se enteraba tendría problemas ¿debía decirle? Lo pensaría bien; subió a su camioneta y partió al trabajo.

París, Francia 17:00 pm.

Fuera de las instalaciones de Clayê se encontraban Ren, Rick y Anna listos para tomar la firma de los apoderados y hacerlos parte de su inmobiliaria; la adquisición de esa empresa representaría ganancias de más del 60% anual en tan sólo 6 meses ya que tenía franquicias en casi todo el mundo.

Llegaron a la oficina matriz y se adentraron a la misma, los tres estaban algo nerviosos sentían la adrenalina al tope.

Arribaron a la recepción donde la asistente les pidió sentarse unos minutos. Unos cuantos minutos después, salió el gerente general de la empresa quien los recibió con una amable sonrisa y los dirigió a la sala de juntas donde se encontraban un par de empresarios de avanzada edad con expresión seria quienes inmediatamente se presentaron como los accionistas mayoritarios y apoderados de la empresa.

Tras una hora de conversación se veía que se complicaría cada vez más la situación pues no parecían dar su brazo a torcer y no podían llegar a ningún acuerdo hasta que escucharon a la rubia hablar con la misma seriedad con la que ellos se dirigían y eso pareció agradarles; era tan seria y tenaz que inspiraba confianza en sus palabras.

- Es por eso que debe confiar en la empresa inmobiliaria Tao, es demás decir que tiene al mejor equipo de trabajo en sus manos y nosotros como sus representantes legales somos expertos en la rama del derecho corporativo, tendrá el cien por ciento de nuestro apoyo en cada revisión de asamblea o contrato y no dejaremos de lado ni una sola de sus propiedades.- concluyó la rubia, sus jefes estaban asombrados pues la chica tenía casi una hora hablando y los accionistas parecían encantados con lo que escuchaban; quedaron unos minutos en silencio.

- usted señor Tao.- habló uno de los ancianos.- tiene una joya en su equipo de trabajo. Estamos dentro.- Los tres sonrieron satisfechos e iniciaron el papeleo. Después de unas cuantas horas salieron por fin, cansados, emocionados y muertos de hambre pues ya eran casi las 22.00 horas.

- Linda eso estuvo increíble.- dijo dándole un fuerte abrazo el cual fue correspondido por la rubia.

- Sí Anna, no sé de dónde sacaste la inspiración- dijo uniéndose al abrazo.- ahora llamemos a las chicas y busquemos un buen lugar para cenar. Te mereces un buen aumento rubia.- dijo Ren con una sonrisa fresca y juvenil.

Caminaron por las frescas calles de París camino al restaurante mientras entablaban una agradable conversación.

- ¿y bien? Mañana es el gran día.- dijo Anna.- ¿estás emocionado?- Ren sonrió

- la verdad es que estoy muy nervioso…- Respondió Ren.

- ¿Cuál es la razón? Ella te ama, por supuesto que dirá que sí ¿Qué tienes planeado?

- bueno, ella me ayudó a organizar una pequeña celebración en honor a nuestra nueva firma en adhesión e invitará a sus amigos más cercanos y familia.

- y ¿Qué hubieras hecho si Clayê nos hubiera rechazado?- cuestionó Rick con cierta burla.

- ciertamente no lo sé.- los tres rieron con soltura y siguieron platicando, las cosas cada vez se ponían mejores.

Llegaron al restaurante y la itako se apartó un poco para sacar su celular y escribir un mensaje que incluía una imagen dónde se veía el edificio de Clayê al fondo y en el pie de dicha imagen decía:

"Lo logramos! Ya falta poco para vernos.

Que tengas un lindo día."

En Japón eran aproximadamente las 5:00 am cuando el castaño recibió el mensaje y enseguida talló sus ojos para desperezarse un poco y abrió el texto para leer el contenido. En cuanto lo hizo sonrió maravillado, su rubia jamás dejaría de sorprenderlo; contestó:

"Estoy muy orgulloso de ti hermosa; muero por verte.

~Te amo."

La chica leyó el mensaje y lo sabía, no podía contenerse más lo amaba, con todo su corazón y debía decírselo, moría por decírselo… pero lo haría en persona, en cuanto llegara a Japón, sería parte de su regalo de navidad, estaba tan emocionada; ahora sólo se dedicaría a buscar un buen presente material para el chico y adjuntarlo a su declaración.

Volvió a la mesa donde ya estaban las chicas y hablaban todos emocionados del excelente día que habían tenido.

Por fin el día especial de su mejor amigo había llegado y ella estaba de verdad feliz por él. Bajó a desayunar en donde ya todos estaban reunidos y hablando de la celebración de esa noche.

- ya está todo listo amor.- dijo dulcemente Jeanne.- el banquete iniciará a las 21:00 horas en punto, la música está lista y todo estará bellamente arreglado ¿estás seguro amor que no quieres revisar los detalles?- el chino sonrió.

- No amor, quiero que todo esté decorado a tu gusto y que gastes hasta el último centavo que te di para organizarlo.

- No creo que eso pase cariño, es demasiado dinero.

- Haz lo que te parezca a ti más adecuado mi amor. Dijo dándole un dulce beso.

- Ren.- habló la rubia.- ¿tenemos algún otro plan para el día de hoy?

- Emm, no Anna ¿tienes algo en mente?

- me gustaría salir a buscar algunas tiendas para comprar regalos para mis amigos.- el chico de ojos gatunos sonrió pues sabía que era lo que la chica deseaba, la conocía bastante bien.

- claro rubia, a partir de hoy exceptuando la celebración de esta noche, puedes hacer todo lo que tú quieras, tienes los días libres hasta nuestra partida.

- Excelente.- dijo sonriendo.

El desayuno pasó con tranquilidad y enseguida subió a su habitación, se arregló rápidamente y salió a buscar un centro comercial y tiendas en las cuales pudiera encontrar algunos obsequios.

Tardó bastante tiempo pero de verdad quedó satisfecha con su compra, llevaba un hermoso vestido para Bere, un pantalón para Kike, una camisa para Franck y para su prometido un hermoso abrigo del cual se enamoró en cuanto lo vio en la vitrina de esa tienda de prendas exclusivas y un hermoso y costoso reloj que bien valía la pena cada centavo gastado.

Cuando miró la hora en su celular ya era bastante tarde y sólo le quedaban dos horas para llegar a casa y arreglarse, moría de hambre pues no había tenido tiempo de comer pero no importó pues no faltaba mucho para iniciar el banquete.

Llegó a la casa en cuestión de minutos y se fue directo a bañar, se secó el cabello, se vistió con un hermoso y largo vestido negro ceñido al cuerpo, unos zapatos altos de tacón de aguja en charol del mismo color y para sus labios un hermoso rojo. Miró el reloj y estaba justo a tiempo; salió de la habitación y caminó hacia el gran salón, cuando estuvo a punto de abrir la puerta escuchó una voz a sus espaldas.

- Wooow, linda… te ves preciosa.- dijo el chico alemán con galanura. La chica volteó a mirarlo.

- gracias, no te ves nada mal tampoco.- dijo en respuesta y se abrieron paso al gran salón y a buscar sus asientos.

En cuanto llegaron no esperaron más de 10 minutos para que diera inicio la velada y un enorme banquete lleno de los más deliciosos platillos típicos del país. Todos estaban encantados con la reunión pues llevaba un ritmo bastante animado para todos.

En cuanto terminó la cena, el maestro de ceremonias contratado para la reunión llamó a Ren para que pasara al centro de la pista y este se puso de pie; se dirigió a su novia y la tomo de la mano pidiéndole que lo acompañara; la chica sin comprender se puso de pie y lo siguió al centro de la pista. El chico tomó el micrófono y habló.

- buenas noches a todos, gracias por estar presentes, lo que sabemos de esta noche es que… mi equipo de trabajo conformado por Anna y Rick, así como su servidor conseguimos un gran trato y estamos todos contentos por eso pero… nada me hace más feliz que estar aquí con la persona que amo… por lo cual me di cuenta de que quiero estar así por el resto de mis días.- la chica lo volteo a ver con duda y en ese momento Ren se arrodilló frente a la ojirojo lo que ocasionó una gran sorpresa en ella y se cubrió la boca tratando de evitarla y ocultar su llanto de emoción pues intuía lo que venía.- Amor, eres lo que me mantiene con vida y me da alegría saber que estás a mi lado cada día; Mi vida ¿harías a este tonto el hombre más afortunado del mundo casándote conmigo?- dijo mostrándole un hermoso y costoso anillo. La chica estaba anonadada y no podía si quiera hablar así que sólo se limitó a asentir mientras sonreía y lloraba de felicidad.

En ese momento todos se pusieron de pie y aplaudieron emocionados, Ren le colocó el anillo y besó a su futura esposa mientras le susurraba cosas dulces al oído. Todos los ahí reunidos se acercaron a felicitar a la pareja y una vez concluidas las felicitaciones continuaron con el alegre festejo.

Los días pasaron y por fin había llegado el tiempo de volver a Japón, todos estaban satisfechos, Jeanne los acompañaría y se instalaría en ese país con Ren. Abordaron el avión a las 15:00 horas, por lo cual llegarían a las 22:00 horas del 24 de diciembre así que estaría a tiempo de pasar la velada con sus amigos en la pensión.

La rubia tomó su celular y escribió.

"vamos en camino, estaremos llegando a las 22:00 hrs.

Nos vemos pronto"

No tardó más de 5 minutos en recibir respuesta.

"Excelente, estaré esperándote en el aeropuerto."

La chica de inmediato contestó:

"no es necesario, diviértete en la fiesta, atiende a tus invitados

Te veré en la pensión para celebrar juntos."

El chico respondió:

"De acuerdo, por favor cuídate mucho

~Te amo."

La chica cerró su celular y se dispuso a descansar hasta llegar a casa.

En Japón era bastante temprano pero a pesar de eso toda la pensión estaba en movimiento; en el comedor todos hablaban de las tareas del día.

- Bien, Tamao vendrá a visitarnos para pasar aquí la navidad y llegará en el Tren de las 15:00 horas ¿quién pasará a recogerla?- habló Pirika para todos.

- Yo puedo pasar por ella, tengo que hacer unas compras de últimos minutos así que me queda de paso.- habló el enanin.

- Excelente, gracias Manta. Ahora bien, debeos dividirnos las labores: Horo, Yoh y Lyserg la limpieza de la pensión, Chocolove llegará en unas horas así que él, Fausto y Eliza a la decoración mientras que Ryu, Tamao y yo nos dedicaremos a la cena navideña.

- suena bien.- dijo Yoh.- ¿ustedes están de acuerdo chicos?- todos asintieron y se dedicaron a sus labores el resto del día.

Por la noche Yoh estaba ya bastante emocionado, se acababa de duchar y se arreglaba para recibir a su prometida, eran las 21:00 horas ya y todo estaba listo, la casa olía delicioso por la cena navideña y de verdad la decoración había quedado hermosa.

Terminó de vestirse con mucho esmero y se miró en el espejo, vaya que se veía bien. Se acercó a su armario y de arriba de este sacó una pequeña caja que tenía oculta, la abrió y admiró el hermoso anillo que había adentro, sabía que le encantaría a su rubia. Lo regresó a su lugar y bajó a pasar el rato con sus amigos.

Fuera de la pensión se encontraba Sakura a punto de entrar, pero antes debía repasar el plan:

- bien, demonio inútil ¿recuerdas lo que te dije? Cuando te haga la señal, dejarás que Yoh te vea para llamar su atención y después…

- ya lo sé, lo sé de memoria; que irritante eres, ya entra de una buena vez con tu vestido de prostituta barata.

- Cállate idiota, este vestido hará que Yoh caiga, ya lo verás y tal vez ni siquiera necesitemos del plan.

- jajajaja sueña.- la pelinegro lo ignoró y pasó a la pensión dónde todos la miraban con fastidio lo cual la llenaba de alegría.

Pirika la observó de arriba para abajo: un entallado vestido color vino con escote hasta el ombligo y corto hasta sus glúteos, traía puestas unas medias largas hasta sus muslos y zapatos negros. Corriente era la palabra que buscaba dentro de su cabeza.

A la pelinegro le importaban un comino las miradas así que pasó de largo y se fue directo a buscar a Yoh. Cuando lo localizó en la sala de estar lo acorraló.

- Hola mi amor.- dijo acercándose con clara intención de darle un beso; el castaño se alejó con premura.

- Hola Sakura, disculpa el atrevimiento pero te voy a pedir que no vuelvas a repetir esta situación no quiero que por alguna circunstancia se llegue a malinterpretar todo esto y Anna se moleste.- la chica se enojó bastante.

- Anna ni siquiera está aquí.

- Eso es lo de menos, ella es la mujer que amo y te pido que respetes eso.- Sakura frunció el ceño, a parecer el castaño quería poner en su lugar, pero ella siempre conseguía lo que quería.

- Bien, si de verdad es lo que quieres… ¿a qué hora llega tu preciosa Anna?

- El avión aterriza a las 22:00 hrs, llegará aquí como media hora después.- dijo bastante felíz.

- pues, felicidades amorcito.- dijo dándose la vuelta, salió al patio y llamó al demonio.- dime rata asquerosa… ¿Cómo cuánto dura el efecto de entumecer el cuerpo?

- ya te lo dije; unas cuantas horas, no estoy seguro de cuanto exactamente, tal vez dos o un poco más.

- Bien, es el momento, ve por él, deja que te vea y llévalo a su habitación, esto será realmente bueno.- dijo la chica emocionada. Volvió a la sala con los amigos de Yoh y trató de incorporarse a alguna plática. A lo lejos observó como el castaño miraba extrañado al pasillo.

El Shaman estaba intrigado, esa cosa que miraba en el pasillo era como el que Anna describía todo el tiempo; observó cómo se movía al segundo piso y de inmediato fue tras él sin que alguien más lo notara.

Cuando llegó al segundo piso lo vio adentrarse en su habitación y se apresuró a perseguirlo; en cuanto entró a la habitación desapareció ese demonio extraño y sintió un extraño hormigueo en todo el cuerpo y se tensó por completo.

- ¿Qué? ¿Por qué no puedo moverme?- se asustó pero no por mucho tiempo ya que en cuestión de segundos perdió la consciencia y calló al suelo.

Sakura logró escabullirse a la habitación del castaño sin ser notada, y bastante triunfante.

- Excelente, ahora sólo es cuestión de tiempo.- con mucho esfuerzo lo subió a su casa y lo desvistió por completo, notando un pequeño percance.- oye demonio idiota, para poder completar el plan necesito a Yoh activo de esa zona, si sabes a lo que me refiero-

- Yo no hago milagros querida, para que eso fuera así Yoh necesitaba estar ya excitado antes de que lo paralizara, ahora es imposible.

- Maldición, ahora tendré que improvisar.- miró su reloj 22:40.- excelente, no tarda en llegar mira por la ventana y dime si ves a la rubia.- dijo mientras se quitaba por completo la ropa y quedaba desnuda al igual que el inconsciente shaman que reposaba en la cama.

El reloj avanzaba y ya casi era media noche cuando se escuchó a un taxi estacionarse fuera de la pensión, había llegado la hora del show. Sakura se emocionó sobre manera hasta que escuchó un pequeño gemido proveniente de la cama, volteó y observó; el chico estaba despertando. Debía darse prisa. Rápidamente se colocó a horcajadas sobre el castaño y esperó que todo saliera conforme al plan.

Abajo los chicos por fin habían llegado, la rubia abrió la puerta con el regalo del castaño en mano y observó a los integrantes más jamás encontró al castaño; pirika se acercó a saludarla y le menciono que probablemente estaba en su habitación, que tal vez no tardaría en bajar, Anna mordió su labio y se decidió por ir a buscarlo pues estaba ansiosa de verlo así que emprendió camino hacia la habitación del castaño.

En la habitación del castaño Sakura estaba expectante pues escuchaba presurosos pasos subir las escaleras, ya no había marcha atrás; el castaño comenzó a despertar y tenía un poco de movilidad en su cuerpo, al percatarse de eso, la pelinegro tomó las manos del chico y las puso sobre sus caderas y comenzó a moverse simulando una penetración, echó su cabeza hacia atrás y gimió como si estuviera en la cumbre del éxtasis, fue ahí cuando escucho la puerta abrirse.

Anna no podía creer lo que estaba ante sus ojos, su prometido completamente desnudo con Sakura encima de él teniendo sexo sin algún ápice de vergüenza.

El castaño que escuchó la puerta volteó como pudo y la observó.

- Annita… volviste.- sonrió dulcemente.- al fin volviste.- la itako en cuanto lo escuchó dejó caer el regalo con su rostro ensombrecido. El castaño al notar su acción comenzó a cobrar lucidez y se percató de lo que sucedía, observó a Sakura completamente desnuda arriba de él.- No

Á…

Chicos de verdad lamento mucho la demora, he estado de verdad ocupada y no tenía nada de tiempo para escribir; agradezco mucho sus comentarios de aliento, espero esta semana subir el siguiente capítulo de mi otro fic.

Prometo no tardar tanto la próxima vez. Espero leer sus comentarios y los aprecio mucho a todos.

Nos estamos leyendo.