Capitulo 11. Adiós
Anna no podía creer lo que estaba ante sus ojos, su prometido completamente desnudo con Sakura encima de él teniendo sexo sin algún ápice de vergüenza.
El castaño que escuchó la puerta volteó como pudo y la observó.
- Annita… volviste.- sonrió dulcemente.- al fin volviste.- la itako en cuanto lo escuchó dejó caer el regalo con su rostro ensombrecido. El castaño al notar su acción comenzó a cobrar lucidez y se percató de lo que sucedía, observó a Sakura completamente desnuda arriba de él.- No
El chico trataba de quitarse el cuerpo de la ojiazul de encima tanto como podía mientras la rubia trataba de salir del shock para huir de ahí y fueron precisamente las palabras de Sakura las que la hicieron aterrizar.
- lo siento querida, siempre esperamos a que no estés presente para amarnos como ahora pero la verdad es que no pudimos controlarnos en esta ocasión tan especial.- El castaño escuchaba en shock las palabras de Sakura.
- No.- dijo el shaman quitándola de encima sentándose sobre la cama; la rubia vio la clara desnudes del chico y sus intenciones de acercarse a ella por lo cual dio la vuelta y salió corriendo tan rápido como sus piernas se lo permitieron.- Anna, por favor espera.- tan rápido como pudo se colocó sus pantalones pero cuando intentó salir de la habitación la detuvieron unos brazos alrededor de su torso desnudo.
- Espera amorcito.- dijo con voz sensual susurrando a su oído.- ¿me vas a dejar así, a la mitad?
- Tú y yo no estamos dejando nada Sakura, aquí nunca hubo nada.- dijo mirándola con odio.
- ¿Qué ya lo olvidaste mi amor?- interrogó la chica con tristeza.- debiste estar muy ebrio.- dijo sembrando la duda en el castaño.
La rubia bajó a toda velocidad, su aspecto no se podía ocultar, lloraba.
Ren que se percató de su rostro intentó detenerla más la chica lo esquivó y tan rápido como sus pies se lo permitían Salió corriendo de la pensión sin algún rumbo en su mente; Rick quien la vio salir, inmediatamente comenzó a perseguirla sin perderla de vista.
Por su parte el chino subió a ver la razón por la que la rubia había salido en ese estado, sin pensarlo dos veces abrió la habitación de Yoh y escuchó las últimas palabras de la chica que estaba completamente desnuda: "debiste estar muy ebrio"
Los tres se quedaron en silencio, el chino miró con ira a ambos chicos, se acercó al sillón donde se encontraba el vestido de la joven y se lo pasó.
- Vete de aquí Sakura, debo hablar con Yoh.
- Pe… pero.- trató de alegar algo bajando la vista.
- No es opción, ponte la ropa y lárgate de aquí.- dijo bastante enojado. La chica obedeció y se puso la ropa, salió de la habitación mientras los dos chicos se miraban en silencio; en cuanto estuvo fuera, el chino azotó la puerta, le colocó el seguro, se acercó al shaman y le dio un puñetazo tan fuerte en la cara que lo dejó en el suelo.- ¿pero qué es lo que te pasa maldito idiota? Anna, ella… no sé qué decirte.- dijo dándose la vuelta.
El castaño se puso de pie con el rostro ensombrecido y se sentó en la cama
- Ren, no sé qué fue lo que paso, de verdad no sé ni siquiera que es lo que debo explicar.- el chico volteó furioso.
-¿Cómo que no sabes que es lo que debes explicar? ¿Por qué no empiezas por hablarme de cómo terminó esa mujer desnuda en tu habitación?
- Ren, te lo juro de verdad, por mi vida, que no lo sé.
- ¿Cómo no vas a saberlo? Dime lo último que recuerdas.- pronunció el chino bastante escéptico.
- Estaba festejando con los chicos cuando me pareció ver una clase de demonio igual al que Anna describía todo el tiempo, lo seguí hasta mi habitación y ya no recuerdo más.- el chico de ojos gatunos suspiró frustrado.
- Eres un idiota ¿lo sabes? Nadie puede creerte algo así.- dijo dándose la vuelta.
- ¿Por qué?- se apresuró a decir mientras le impedía que abriera la puerta.- ¿Por qué nadie habría de creer mi verdad? ¿Alguna vez les di motivos para desconfiar de mí?- el chino lo pensó un poco.
- Desde que Sakura llegó a esta casa lo único que ha hecho es seguirte a todos lados, sobrepasar a Anna y tú no has hecho nada, aunque dijeras la verdad, eso lo pone en duda, ahora dime una cosa ¿Anna vio lo que yo vi o fue espectadora de algo más?- el castaño se puso pálido.
- Eso responde a mi pregunta, Anna salió de la casa corriendo, no sé a dónde se fue pero dudo mucho que quiera verte.
- Debo encontrarla Ren, por favor debes ayudarme. Yo la amo, con todo mi corazón, jamás le haría algo así.
- Primero debemos buscarla.
Mientras tanto en la oscuridad del pasillo una chica se encontraba hablando con un enorme demonio oscuro.
- Todo salió estupendamente.- dijo emocionada.- ahora es el momento cuando debes hacer que se enamore de mí.- el espectro rodó sus ojos.
- ya te dije que yo no hago milagros. No puedo hacer eso mocosa babosa sé un poco más realista.
- Ush! Eres un inútil… entonces como habíamos quedado, la segunda parte del plan, debes plantar en sus recuerdos memorias falsas, mías y de él haciendo el amor. Ya verás que cuando vea en su mente cuanto disfrutamos del sexo juntos querrá estar conmigo por siempre.
- son recuerdos falsos querida ¿Cómo demonios piensas que él se va a enamorar de ti?
- tú sólo cállate y trabaja.- el demonio desapareció y la chica salió de las sombras; bajó las escaleras con una sonrisa triunfante.
Abajo se desataba todo un caos pues Anna había salido corriendo hace casi una hora ya seguida por Rick y no habían vuelto, los espíritus de todos habían salido a buscarlos pero no daban con el paradero de ninguno de los dos.
Jun y Pirika volteó a la escalera y se encontró con la gigante sonrisa de Sakura.
- Pierden su tiempo chicos, Anna no va a regresar.
- ¿de qué hablas?- fue Pirika la que cuestionó a la chica
- Pues de la verdad, Yoh habló con ella y le dijo que no lo molestara más, que no habrá boda pues está enamorado sólo de mí.
- Tú de verdad estás loca.- contestó Jun.- ahora déjate de estupideces.- dijo molesta como jamás.- y lárgate de la casa de Anna.
- Jajaja.- riendo con cinismo.- tú en esta casa no eres nadie para mandarme, sólo Yoh puede sacarme de aquí.- Jun rabiosa se acercó y le dio una bofetada.
- cállate.- todos miraban sorprendidos la escena.- Li. Sácala de aquí.- el zombi se acercó y la tomó con fuerza de los brazos, la levantó en peso y salió de la casa con ella.
- Basta, bájame ¿Qué vas a hacerme?-dijo asustada.
- No estés quejándote.- dijo Jun, si hubiera querido ya le hubiera dicho que te desapareciera.- en los ojos de Sakura apareció el terror, li se encargó de ella y la dejó en una parte muy alejada de la pensión.
Por fin Ren e Yoh bajaron rápidamente las escaleras.
- ¿Por dónde se fue Anna?- cuestionó el castaño en cuanto terminó de bajar las escaleras. Todos estaban callados, juzgando con la mirada al shaman.- RESPONDAN.- más nunca nadie dijo nada.
- Chicos.- habló el chino.- ¿Qué saben de Anna?
- Amor.- contestó Jeanne.- no sabemos mucho, ella se fue corriendo a toda velocidad y la verdad es que no sabemos en dónde está, los espíritus también se fueron y no han vuelto.
- Amo Yoh.- llegó el samurái.- lo siento no logramos localizar a la señorita Anna.
- Está bien.- dijo bastante preocupado.- saldré a buscarla.- dijo ignorando a todos los demás y salió corriendo de la pensión. Todos observaron cómo salió e inmediatamente se reunieron para hablar.
- Ren.- habló Pirika.- ¿Qué fue lo que en verdad pasó?
- No lo sé, pero de verdad no creo que Yoh quisiera lastimar a Anna, dejemos esta conversación para después; salgamos a encontrarla para poder arreglar esto de una buena vez.
- sí.- respondieron al unísono y todos se dividieron para buscar a la rubia.
La Itako que había salido bastante tiempo atrás corría por el bosque tanto como sus piernas se lo permitía, su vista nublada por las lágrimas; unos metros atrás de ella venía el alemán a toda velocidad tratando de alcanzarla, la chica iba tan descontrolada que no se percató de que unos metros adelante se encontraba un enorme barranco con caída libre bastante alto.
- ANNA.- gritaba el chico pero la rubia no se detenía.- ANNA POR FAVOR PARA.- el chico apresuró el paso justo para jalarla del brazo y prevenir la caída, la chica que no se había percatado del barranco miró aterrada la caída. Respiraba agitadamente y cuando por fin regresó a su realidad aterrizó de rodillas y siguió llorando tan fuerte como sus pulmones se lo permitían. El alemán se colocó frente a ella y la rodeó con sus fuertes brazos.
- Todo está bien linda, tranquila; yo estoy aquí… siempre estaré aquí.- trataba de tranquilizarla mientras acariciaba su espalda. La rubia temblaba entre sus brazos perdida en el llanto y la rabia hasta que algo la hizo aterrizar.
- ANNA.- escuchaba la voz preocupada de su prometido a lo lejos.
- No.- estaba cerca de encontrarlo.- no quiero verlo. Por favor Rick, sácame de aquí.- el chico asintió seriamente; se puso de pie y la tomó de la mano.
- ven, corre. Conozco un atajo a mi departamento.- la chica lo siguió tanto como pudo haciendo que todos le perdieran la pista. El cielo comenzó a crujir con furia y se desató una fuerte tormenta encima de todos.
A lo lejos podía vislumbrarse el departamento del chico, este abrió la puerta y encendió las luces.
- No.- habló la chica.- por favor apágalas, si vienen sabrán que estamos aquí. El shaman sólo asintió y apagó las luces.
- ven linda, estás empapada sería bueno que te dieras un baño y te prestaré algo para que te pongas, encenderé la calefacción.- la chica asintió lentamente e hizo todo lo que el alemán le dijo.
Una vez terminado el shaman hizo lo mismo y la chica lo esperó sentada en el sillón con su mirada perdida, vestía un suéter bastante holgado color gris perteneciente al alemán y un short amarrado a su delgado cuerpo pues toda su ropa estaba empapada.
El chico salió de su habitación y se acercó a la estufa, para preparar algo de chocolate caliente, cuando terminó lo sirvió en dos tazas y se acercó a la chica poniendo la taza frente a ella.
La rubia elevó la mirada y lentamente tomó la taza, la verdad es que tenía mucha hambre y frío, se sentía destrozada y tal vez ese chocolate pudiera reconfortarla un poco.
Lo bebió hasta que un dolor en el pecho la molestó.
- Yoh y Ren vienen.- mencionó.
- Tranquila, solo debes bajar tu esencia para hacerlo imperceptible y yo me encargaré de bloquear el contacto con los espíritus ¿de acuerdo?- la chica asintió y se relajó pausando su respiración.
El atractivo chico realizó un conjuro leve que hizo imperceptible su presencia tanto a los shamanes como a los espíritus.
Fuera de la casa el castaño tocaba la puerta desesperado.
- Anna, Anna por favor sé que estás aquí; déjame hablar contigo sólo un minuto por favor. Amor por favor… por favor.- sin respuesta alguna el chico se dejó caer de rodillas frente a la puerta.
- Amo Yoh, no están aquí, ni yo no Basón pudimos encontrarlos.
- Seguiré buscando Ren, no me detendré… así me tome toda la noche.- dijo dando la vuelta y corriendo de nuevo por el espeso bosque siendo seguido por el chino.
- ya pasó.- informó el alemán.- se han ido.
- gracias.- dijo Anna suspirando un poco.- lo siento, ya estoy cansada de llorar pero no puedo controlarlo.
- Está bien linda, es normal… pero quiero que sepas que pase lo que pase, puedes contar conmigo. Yo siempre estaré contigo.- dijo tomando el rostro de la chica con ambas manos y dando un dulce beso en su frente.
La rubia tomó sus manos que aún estaban en su rostro y lo miró a los ojos por un minuto hasta que se decidió y lentamente se acercó a su rostro y lo besó dulcemente. Se alejó un momento un poco indecisa hasta que por fin se arrojó a sus brazos y lo besó apasionadamente.
El chico la recibió en sus fuertes brazos y le dio vuelta en el sillón colocándola debajo de él.
CONTINUARÁ…
Hola! Sé que todos me odiarán con este capítulo pero tranquilos, no estará tan mal, saben que jamás pondría en riesgo mi pareja favorita.
Un beso a todos.
