Capítulo 12. Lejos.
- ya pasó.- informó el alemán.- se han ido.
- gracias.- dijo Anna suspirando un poco.- lo siento, ya estoy cansada de llorar pero no puedo controlarlo.
- Está bien linda, es normal… pero quiero que sepas que pase lo que pase, puedes contar conmigo. Yo siempre estaré contigo.- dijo tomando el rostro de la chica con ambas manos y dando un dulce beso en su frente.
La rubia tomó sus manos que aún estaban en su rostro y lo miró a los ojos por un minuto hasta que se decidió y lentamente se acercó a su rostro y lo besó dulcemente. Se alejó un momento un poco indecisa hasta que por fin se arrojó a sus brazos y lo besó apasionadamente.
El chico la recibió en sus fuertes brazos y le dio vuelta en el sillón colocándola debajo de él.
La rubia parecía sumergida en un sueño hasta que abrió los ojos y se percató de lo que estaba haciendo, el chico al que besaba no era su castaño y eso la hizo aterrizar pero no sólo a ella pues el alemán que la abrazaba con fuerza también comenzó a soltarla poco a poco.
- lo siento.- dijo la rubia apenada alejándose de él.- el chico sonrió débilmente retirando un mechón rubio de cabello de su frente.
- yo también lo siento. Escucha linda… yo de verdad te quiero, enserio te quiero… pero no quiero que esto que es tan especial pase por que te sientes mal o quieres olvidar a tu prometido.- la rubia lo miró tristemente.- sé que estás pasando por algo muy duro pero es cuestión de tiempo para que pase tu dolor y cuando eso suceda y si tú así lo quieres yo estaré esperándote para amarte como lo mereces.- la itako escuchaba atenta a su compañero, estaba bastante confundida.
- gracias por dejarme pasar aquí la noche.- dijo tratando de evadir un poco el tema.
- eres bienvenida a quedarte los días que tú quieras linda.- dijo sonriendo.
- gracias, pero no creo que sea muy conveniente, por la situación en la que me encuentro lo mejor será que busque otro lugar en dónde quedarme.- el chico la miró con algo de tristeza.
- Está bien, puedo ayudarte a buscar si quieres.- dijo sonriendo dulcemente.- Linda, lo único que quiero es que estés bien, lo que pasó no es el fin del mundo, debes pensar bien lo que harás, estar segura y no mirar atrás.- la rubia se recostó en el sillón y cerró sus ojos el alemán se puso de pie y caminó hacia su habitación volviendo enseguida con un enorme y esponjoso cobertor para cubrir a la itako del frío de la noche. Se sentó en el suelo y la miró dormir; era realmente sorprendente como enamorarte como un loco de una persona que tenías tan poco de conocer.
Por las calles de Funbari un castaño corría desesperado por las calles en la oscuridad, ya había llamado y localizado a todos los amigos de Anna los cuales ya estaban preocupados y alerta tratando de encontrar a la rubia.
- Yoh.- habló Ren.- ya está por amanecer, casi son las 6 de la mañana y Anna no aparece, lo mejor será ir a casa y esperar tener noticias de ella.
- No, no puedo dejarlo así Ren, tengo que encontrarla.
- No aparecerá Yoh, debe estar en algún lugar, si algo malo le hubiera pasado ya lo sabríamos, las malas noticias viajan primero; vamos a la pensión a esperar.
Bere que ya se había enterado de la desaparición de la rubia salió desesperada en su búsqueda llamando a Franck y a Kike para que auxiliaran también. Estaban unos metros alejados de los demás y llamaba insistentemente al celular de la rubia pero sin resultado positivo alguno. Hasta que decidió intentar por otro medio.
El alemán estaba sentado en el piso recargado en el sillón dormitando hasta que escuchó su celular, miró el número y contestó.
- Hola Bere ¿Cómo estás?
- Rick, por fin, escucha… Anna desapareció y sé que está contigo, por favor dime que está bien.- el alemán tenía el celular en altavoz por lo cual la rubia escuchaba entre sueños la conversación. Se levantó, frotó sus ojos y arrebató el celular al chico.
- Bere, soy yo, escucha sé que estás con ellos así que no dejes que se enteren de que hablo contigo.
- Está bien, no te preocupes ammm, están algo alejados de mí.
- Excelente. Estoy bien, Rick me dejó pasar la noche en su casa.
- Anna… ¿Qué fue lo que ocurrió?
- Ahora no puedo hablar de eso.- dijo levemente. A lo lejos Ren observó que Bere hablaba con alguien, más no quiso acercarse, sabía que si no había dicho nada era porque seguramente la rubia se lo había pedido así que se acercó a Yoh y trató de distraerlo para que no notara la llamada de la chica.
- Está bien, pero sabes que no debes quedarte en casa de Rick Anna, no es correcto; iré en la tarde por ti, te quedarás conmigo.- la rubia sonrió muy levemente.
- gracias. Por favor no dejes que se enteren en absoluto algo referente a mí.
- tranquila.- colgó.- Anna está bien.- le susurró a sus dos amigos.- debemos irnos y no decir nada de ella ¿entienden?- los chicos asintieron. Se acercaron al grupo de shamanes y la morena habló.-debemos irnos, es tarde y nuestros padres deben estar preocupados.- el castaño asintió; cuando iban un poco alejados Ren se alcanzó a Bere.
- Suban a mi auto, los llevaré, está al final del parque.
- gracias.- aceptaron todos, se acercaron al auto y subieron.
- Escucha Bere, sé que hablaste con Anna y que te pidió que no dijeras nada pues ya nos habrías contado algo sobre su paradero y que si no fuera así no descansarían hasta encontrarla.- los chicos lo miraron en silencio, sin lugar a dudas era muy inteligente.- y como no me han contestado estoy seguro de estar en lo correcto, así que esto es lo que haremos… sé que se encontrarán con ella así que te llamaré por la noche, y cuando lo haga por favor contesta, ten por seguro que estaré sólo y que guardaré cualquier secreto con respecto a su situación, soy su amigo y lo único que quiero saber es si ella está bien.- la chica guardó silencio y lo pensó por unos minutos hasta que contestó.
- ¿lo promete? ¿Promete no decirle a nadie y no lastimarla aún más?
- Te lo juro.- la chica lo miró seriamente y asintió.
- Bien… llame como a las siete.- el chico sonrió agradecido y asintió. Los llevó a sus respectivos hogares y se despidió.
Volvieron todos a la pensión dispuestos a descansar un poco, había sido una terrible noche buena y el 25 de diciembre tenía una pinta mucho peor para todos.
- Iré a descansar un poco.- informó Pirika, seguida por Horo, Chocolove, Tamao, Ryu y Fausto.
- Nosotros nos vamos a casa, volveremos más tarde Yoh.- dijo el chino despidiéndose. Manta también se despidió de todos y volvió a su casa.
Cuando el chino salía por el portón se encontró con Lyserg lo pensó unos momentos y decidió hablar con él.
- ¿Tienes un minuto?- el inglés lo miró.
- Claro.
- chicas esperen en el auto, sólo serán unos minutos.- ambas asintieron e hicieron lo que el chino les pidió.- Amigo escucha, lo que te voy a pedir te sonará extraño pero necesito que me hagas un enorme favor.- el inglés escuchaba atentamente.- Si Yoh te pide que busques a Anna, no lo hagas.- hubo un silencio sepulcral.
-¿Qué estás queriendo decir?
- sé dónde está Lyserg, pero Yoh no puede saberlo, no hasta que escuche a Anna.
- ¿me estás pidiendo que traicione a Yoh?
- No, te estoy pidiendo que me dejes escuchar a Anna, que la dejes tranquilizarse un poco y tal vez Yoh también lo haga y tal vez algo de tiempo ayude a sanar algo. Anna por algo se fue, debo sabes que es. Por favor, sé que Anna también es tu amiga.- el peliverde lo pensó por un momento.
- De acuerdo, pero será sólo una semana, en una semana debes decirme no sus razones porque no soy un entrometido, pero debes decirme si es una buena idea o no que le demos la espalda a nuestro amigo o si buscaremos la solución de sus problemas.
- Bien, una semana es perfecta. Te agradezco, te veo más tarde.- salió de la pensión para dirigirse a su mansión y descansar.
Cuando lyserg entró pasó a un lado de la cocina para subir a su habitación y se encontró con la dolorosa imagen de su castaño amigo llorando frente a una taza de café, el shaman sintió la mirada del inglés y volteó al pasillo.
- Lyserg.- dijo.- por favor acompáñame un momento ¿sí?- el peliverde quería tener el menor contacto con él después de su charla con Ren pero no podía evitarlo; se acercó lentamente y lo miró.- ¿quieres un poco de café?- ofreció.
- No gracias amigo, no quiero espantar mi sueño, quiero dormir un poco.- el castaño asintió tristemente.- Yoh… ¿puedes decirme que pasó?- el shaman volteó a verlo con los ojos llorosos y negó.
- a ciencia cierta no lo sé. No puedo recordarlo todo. Amigo por favor tienes que ayudarme a encontrarla. Por favor.- suplicó.
- Lo haré Yoh, pero para que mi método funcione necesito mucha energía, iré a descansar, y tú deberías hacer lo mismo.- el chico bajó la mirada.
- no puedo. Estaré despierto, tal vez decida volver y yo…- silenció un poco pues sabía en su interior que no sería así.- yo estaré esperándola.- el inglés se puso de pie.
- Esta bien amigo, como quieras, pero trata de tomarlo con calma, algo dentro de mí me dice que ella está bien.- el castaño asintió mientras veía al inglés perderse de vista, se acercó a uno de los armarios y sacó un cobertor, se sentó en el recibidor con su enorme taza de café y contempló el amanecer.
- Vuelve amor, por favor… - susurró con lágrimas en sus ojos.
Las horas pasaban lentas y tortuosas para una hermosa rubia que miraba por la ventana del departamento, ya eran las tres de la tarde y estaba muy cansada, no había descansado bien y no quería comer nada por más que el alemán insistía.
- Linda, come algo, está rico… no soy tan malo cocinando.- dijo sonriente.
- no tengo hambre Rick, pero te lo agradezco. No te preocupes por mí.
- Debemos decirle a Ren que estás aquí Anna, sé que no le dirá a tu prometido.
- Estoy segura de que Ren ya sabe que estoy aquí, lo llamaré más tarde.
En la pensión apenas estaban despertando, Tamao preparaba la comida, los chicos bajaban a la cocina poco a poco con un algo de pereza, mirando con tristeza a Yoh que se veía terriblemente con una cara de no haber dormido toda la noche y rastros de lágrimas surcaban sus ojos.
Manta llegó a la pensión para acompañarlos a comer y observó detenidamente a su amigo.
- Estoy bien Manta, no te preocupes.
El silencio era sepulcral, nadie se animaba a pronunciar una sola palabra hasta que el castaño decidió romper el silencio.
- ¿alguien sabe a qué hora vendrá Ren?
- No amigo… no nos dijo nada sobre a qué hora llegaría.- el castaño lo pensó un momento, estaba seguro de que Ren sabría dónde estaba su rubia.
El shaman salió con prisa de la casa y abordó su camioneta, iría a casa del chino, tal vez si lo seguía podría ver a su itako.
En el comedor todos miraron con rareza la acción del shaman.
- ¿Alguien sabe que está pasando con don Yoh y doña Anna?- todos negaron con la cabeza. Pirika que era la más molesta con la situación habló.
- No es muy difícil de deducir que Yoh lastimó a Anna y por eso ella se fue.
- ¿Cómo puedes decir eso Pirika? Yoh es nuestro amigo es sería incapaz de hacer algo así.- reclamó su hermano.
- Pues ¿Qué otra explicación tienen?
- Tal vez sólo se cansó de esa bruja y hablaron sobre terminar el compromiso y por eso Anna se fue.
- si ese fuera el caso ¿Por qué yoh la estaría buscando como desesperado?
- No lo sé Pirika no puedo saberlo todo- gritó el ainú.
- Pues para mí es más que claro que él la traicionó con esa arrastrada que tiene por amiga.
- Me sorprende que hables así de nuestro amigo y si fue así pues seguro lo hizo por una razón y nosotros debemos apoyarlo; de seguro se cansó de esa loca.
- También Anna es nuestra amiga.- se enfrascaron en una acalorada discusión en la que los espectadores tenían sus opiniones bastante divididas.
El castaño conducía bastante molesto y a gran velocidad para llegar a la mansión de Ren, estaba seguro de que él sabría dónde estaba Anna, pero no podía creer que lo estuviera traicionando; pero su mente estaba en encontrar a la rubia por lo cual dejaría para el final cualquier reclamo.
Se estacionó fuera de la mansión y llamó por el intercomunicador.
- Mansión de la familia Tao ¿en qué puedo ayudarle?- contestó el mayordomo cortésmente.
- Buenas tardes, estoy buscando a Ren; mi nombre es Yoh Asakura- dijo apresuradamente.
- Oh, lo siento Señor Asakura el Señor Tao salió hace un momento y no tengo el conocimiento de a qué hora llegará.- se escuchó una tercera voz al fondo.
- ¿Quién es Franco?
- El señor Asakura.
- Hazlo pasar.
- Enseguida señorita Jun.- el mayordomo abrió el portón permitiéndole el ingreso al castaño, el chico se apresuró a la china.
- Jun ¿en dónde está tu hermano?- dijo bastante molesto.
- Cálmate Yoh. Está en la oficina tuvo que salir de emergencia, volverá más tarde… ¿pasó algo malo?
- ¿Además de lo obvio? Anna desapareció y sé que Ren sabe dónde está.
- ¿y qué te hace pensar eso?
- simplemente lo sé Jun, sé que él me está mintiendo.
- mmm.- meditó un poco y preguntó.- si así fuera ¿Qué razón tendría Anna para esconderse de ti? Dime Yoh ¿Por qué mi hermano tendría que traicionarte y ayudarla?- el castaño no supo que decir.- lo supuse... ponte cómodo, puedes esperarlo aquí si quieres.- el castaño asintió y tomó asiento en la sala.
Alrededor de las 5 de la tarde la rubia llegó a casa de su mejor amiga, estaba algo asombrada pues la casa era verdaderamente enorme y linda. Tocó el timbre y esperó alrededor de 5 minutos hasta que un niño de aproximadamente 10 años abrió la puerta, esto no la sorprendió pues sabía que la chica tenía 6 hermanos y una hermana más.
- ¿en qué puedo ayudarla señorita…? emmm.- la miró interrogante.
- Anna.- dijo sonriendo un poco.- busco a Bere.
- oh, un momento. ¡BEREEEEEEEE TE BUSCAN EN LA ENTRADAAAAA!- la chica lo miró con curiosidad, no le molestó para nada la impertinencia del chiquillo, después de todo se notaba que era hermano de la morena.
- YA VOOOOOOOOOY.- escuchó por respuesta en la entrada. La rubia hizo un pequeño gesto de diversión, se notaba que era una muy linda familia.- ¡Anna!- exclamó realmente alegre de verla bien y la abrazó tan fuerte como pudo.- ¿estás bien? Se te ve… triste.- no sabía cómo definirlo pues su amiga siempre había estado serena ante cualquier situación. La rubia la separó lentamente de su cuerpo y contestó.
- Estoy bien.
- ¿quieres decirme qué pasó?
- no.- dijo suavemente.- lo siento yo… no creo que pueda hablar de esto…
- ¿hay algo en que te pueda ayudar?
- bueno realmente, si lo hay.- dijo con algo de pena, no estaba acostumbrada a pedir ayuda.- yo… no quiero verlo.
- ¿verlo? ¿Hablas de Yoh?- la rubia asintió.- ¿y la boda?- la rubia negó lentamente con la cabeza.- Puedes quedarte aquí el tiempo que quieras Anna, a mi familia no le importará, tenemos suficientes cuartos; pero sabes que tarde o temprano sabrá que estás aquí; además tiene más lugares en los cuales buscarte.
- pues ojalá se canse en algún momento.
- Escucha, yo no soy nadie para decirte como hagas las cosas pero lo mejor sería que le dieras a esta situación un cierre correcto… la boda estaba planeada para dentro de unos días y hay muchas más personas involucradas que ustedes dos.- era cierto, la rubia no había pensado en la familia del castaño.
- No estoy lista ahora… solo necesito un tiempo.
- Ven, te presentaré a la familia.
Las horas pasaban con lentitud para un castaño que se encontraba desesperado en la sala de los Tao, Ren no llegaba y ya eran las 7 de la noche, estaba harto, no contestaba el celular, no contestaba en la oficina, nadie sabía dónde se encontraba.
El chino salía de su oficina agotado de tener que evitar a su amigo todo el día, tenía pésimo humor pero por el momento no podía hablar con él, su prioridad en ese momento era Anna.
Sacó su celular, marcó el número de la morena y esperó hasta que le contestaron.
- Buenas noches Bere ¿está Anna contigo?
- un momento… Anna, es Ren quien habla.- la rubia lo dudó un momento.- me prometió que estaría solo cuando llamara.- entonces la rubia tomó el teléfono.
- Bueno…
- ¡Anna! Por fin… ¿estás bien?
- Todos preguntan eso… estoy bien Tao gracias.
- ¿estás en casa de Bere? ¿Dónde es? Voy para allá.- la rubia suspiró.
- No hace falta… necesito estar un tiempo alejada de la pensión y no quiero que Yoh se entere de dónde estoy.
- No lo hará Anna lo prometo, dime dónde es, voy para ayudarte.- la rubia lo pensó y accedió dándole la dirección.
El chino se aceleró de inmediato hacia el domicilio asegurándose de no ser seguido, una vez estacionado fuera de la enorme casa tocó el timbre y esperó. Abrió la morena y lo dirigió a donde se encontraba su amiga. Inmediatamente se acercó a ella y la abrazó, la rubia levantó la ceja y lo alejó de ella.
- Estoy bien, todos deben dejar de verme así, no quiero que me tengan lástima.
- no es lástima Anna, sólo estaba preocupada por ti. Eres mi amiga. Debemos hablar. Rubia, ven a quedarte a mi casa, estarás bien con nosotros Jun, Jeanne y yo te cuidaremos, sé que estás pasando por un mal momento y por lo mismo estarás mejor con nosotros.- entablaron una pequeña discusión hasta que fueron interrumpidos por una mujer de amable aspecto, de estatura algo baja, un poco llenita y de tez blanca que venía acompañada de un hombre un poco más alto de tez morena y de rostro sonriente.
- Hola joven buenas tardes.- dijo la dulce mujer.- disculpen que los interrumpa pero es la hora de la cena.
- gracias.- respondió Ren cortésmente.- pero no quiero causar molestias, sólo estaré unos minutos y me retiraré.- el hombre sonrió con alegría.
- nada de eso joven, usted es amigo de mi hija y de esta hermosa chica rubia que a partir de hoy forma parte de esta familia, así que usted no se podrá ir de aquí tan fácilmente, acompáñenos a cenar, mi esposa tiene un maravilloso sazón y usted será testigo de ello.- el chino quedó conmovido con la amabilidad de esa familia y asintió a la invitación.
La cena pasó como si se tratase de un evento especial, era una increíble cena con toda la familia de la morena presente, y todo el comedor estaba inundado de risas y conversaciones interesantes, eso lo tranquilizaba bastante, era obvio que la rubia se negaría rotundamente a irse con él, así quepor lo menos la dejaría en excelentes manos.
Terminado el postre se retiró cada quien a su habitación dejando a Ren con las dos chicas haciéndolo sentir en casa.
- Anna, escucha… sé que no podré convencerte de quedarte en mi casa, así que por lo menos déjame ayudarte económicamente, sé que no planeas volver a la pensión bajo ninguna circunstancia… así que vas a necesitar ropa, y útiles para la escuela, la colegiatura entre otros implementos.
- de ninguna manera Tao… ya me las arreglaré… no necesito que me regales el dinero.
- ¿y quién dijo que era un regalo? Es un adelanto de tu paga… sigues en mi empresa ¿no? Toma el dinero para que te instales cómodamente, si necesitas más sólo tienes que pedirlo, lo tomaré a cuenta de tu pago.- la sacerdotisa mostró una leve sonrisa en forma de agradecimiento.
- aún no sé si volveré a la escuela, sé que Yoh me buscará ahí.
- debes volver a la escuela… eso no es opcional, ya encontraremos la manera de mantenerlo alejado. Anna no destruyas tu futuro por esto, aunque sabes que no podrás esconderte por siempre y tarde o temprano deberás enfrentarte a la realidad.
- lo sé… todos me lo dicen… sólo necesito un tiempo.
- Bien, yo hablaré con Yoh, tú quédate tranquila y descansa… me encargaré de que ese tonto hable con tu abuela en cuestión a la boda.- la chica suspiró; su sensei estaría decepcionada de ella. El chico se acercó y la abrazó.- por favor si necesitas algo no dudes en llamarme.- besó tiernamente su frente.- Bere hazme favor de cuidar a esta terca rubia.- la morena sonrió y afirmó.
- no tenga cuidado licenciado.
El chico se despidió de ambas chicas y salió de la casa directo a su mansión, tendría demasiado que arreglar según los mensajes de Jun pues eran las 9 de la noche ya e Yoh seguía en su mansión.
Cuando llegó y abrió la puerta de su mansión se dirigió a la sala en donde se encontraba su castaño amigo quien lo recibió con una gélida mirada.
- ¿en dónde está?- siseo. El chiño lo miró y negó con la cabeza.- dime en dónde demonios está mi prometida.- gritó acercándose y tomándolo por el cuello. El chino levantó una ceja curioso. El castaño harto de la situación le soltó un puñetazo directo al rostro que tumbó al chico de ojos gatunos.
Cansado de la actitud de su amigo se puso de pie y respondió a los golpes enfrascándose ambos en una seria pelea hasta que fueron interrumpidos por las voces de dos chicas.
- ya basta amor ¿Qué pasa?- era la dulce voz de Jeanne la que se escuchaba.
- Ren, Yoh ¿acaso están locos? ¿Qué les pasa?- los chicos se separaron más jamás apartaron la mirada retadora del uno al otro.
- díganle a este idiota que me diga en dónde está Anna.
- Ren… ¿de verdad tu sabes dónde está Anna?- cuestionó su prometida. El chico simplemente asintió y ambas chicas suspiraron con tranquilidad.
- ¿entonces está bien? – preguntó Jun
- Si, ella está bien… sólo quiere estar sola un tiempo, y si ya te calmaste Yoh, hazme favor de pasar a mi oficina que debo hablar contigo. El chico frunció el ceño y lo siguió hasta su despacho.
- ¿y bien? ¿Vas a decirme en dónde está mi prometida?
- No puedo hacerlo, lo siento.- el rostro del castaño se desencajó de furia.
- ¿Qué dijiste? Repítelo.
- Ella no quiere verte Yoh, y es su decisión, debes respetarla.- dijo seriamente.
- No Ren, debo verla, necesito hablar con ella, necesito explicarle que… que..
- ¿Qué? ¿Qué vas a explicarle Yoh que?
- yo… yo… en realidad no lo sé, sólo necesito verla y hablar con ella, tiene que saber que la amo y que la estaba esperando de su viaje para… yo…- el chico bajó la mirada.- compré un anillo.- el chico proveniente de china entendió y suspiró con bastante pena.
- lo siento tanto Yoh, sabes que eres uno de mis mejores amigos en el mundo y que jamás te traicionaría pero Anna también es mi amiga… y ella en estos momentos necesita mucho apoyo.
- pero yo podría explicarle lo que sucedió y arreglar las cosas.
- ¿Cómo arreglarías algo así?
- yo… no lo sé. Ella… ¿te contó lo que pasó?- el chino guardo silencio y asintió lentamente con la cabeza.
- Ren… te juro que no es lo que parece, sé que suena estúpido pero… no puedo recordar bien qué pasó.
- ¿bebiste mucho esa noche?
- no… sólo fue un trago para esperar a Anna, nada fuerte y después…- el chico le narró lo que había pasado esa noche.- por favor, te lo suplico Ren, debes creerme.- el chico de ojos gatunos miró sus ojos.
- Te creo Yoh, lo hago porque eres mi amigo, pero... no tienes pruebas para comprobarle a Anna lo que me dices.
- Lo sé, pero yo lo vi, vi ese espectro que Anna siempre me describe.
- Sí pero eso no prueba nada.
- pensé que de verdad me creías…
- y lo hago pero… Yoh, Anna fue espectadora de lo que tú y Sakura hicieron… necesitas tener pruebas para hablar con ella y no las tienes… ella no va a creerte, ella ni siquiera quiere verte y tú debes respetarlo.
- No Ren, no puedo, nos casamos en dos semanas.
- Pues tendrás que hablar con tu abuela… porque por el momento esa boda no se llevará a cabo. Tienes que darle un tiempo para que se calme y acepte verte, en este momento ella ni siquiera quiere que mencionen tu nombre.
- NO, no puedo dejar pasar el tiempo… debo recuperarla, es la mujer que amo.
- pues vas a tener que esperar amigo… y debes aceptarlo.
- ¿Por qué no me quieres decir dónde está? ¿Está con Rick verdad?
- ¿acaso escuchas las clases de estupideces que dices? Anna en estos momentos está muriendo por dentro y ¿ya estás pensando lo peor de ella? Tu trabajo es encontrar la manera de que ella te crea.- el moreno lo pensó.
- no dejaré de buscarla, aunque tú no me quieras ayudar… pero antes, debo encontrar a Sakura, ella sabrá que fue lo que pasó exactamente esa noche.- el chino bufó molesto.
- haz lo que quieras pero acosarla y buscarla por todos lados no hará que ella cambie de opinión y respecto a Sakura, cuídate de esa mujer…
El castaño dio la vuelta molesto por no conseguir lo que buscaba y abandonó la mansión abordando su camioneta y dirigiéndose a una casa en particular eran ya aproximadamente las 10 de la noche y la nieve caía copiosamente, se estacionó fuera del departamento y tocó la puerta agresivamente hasta que el Alemán atendió.
- ¿Qué es lo que haces tú aquí?
- ¿Dónde está Anna?
- ¿disculpa?
- ¿crees que soy estúpido? Sé que Anna está aquí.-dijo empujando a Rick de la puerta. – ¡Anna!- llamaba el castaño sin tener respuesta mientras violentamente invadía el departamento y buscaba a la itako por todas partes.
- Ella no está aquí.
- Claro que lo está, sé que la estás ocultando, dime en dónde está.
- Ya basta, no sé dónde está y si supiera no se lo diría a un idiota como tú que se atrevió a tocar a otra mujer teniendo una prometida tan perfecta como ella.
- yo no toqué a nadie más.
-pues eso no es lo que dice Anna, así que tú ya no serás un estorbo en su vida.
- ¿A qué te refieres?
- A que por fin se dio cuenta de la basura que eres y ella tendrá oportunidad de abrir las puertas de su corazón a alguien que si se lo merezca.
- y no me digas, tu estarás en primera fila ¿no es así?- el alemán sonrió de lado.
- No sabes que tan adelante voy.- dijo con sarna, el castaño fúrico le soltó un puñetazo directo al rostro que lo dejó en el piso y enseguida se montó en él y lo tomó por el cuello de la camisa.
- ¿te atreviste a tocarla maldito idiota?- gritó soltándole otro puñetazo; el alemán rio y le soltó un puñetazo igual para quitárselo de encima, se puso de pie y escupió la sangre.
- Eso es algo que a ti no te importa… ahora lárgate de mi casa.- el Asakura se puso de pie furioso y salió por la puerta.
- Esto no se acaba aquí.- dijo dando la vuelta hacia su camioneta.
La abordó y condujo durante horas dando vueltas por la ciudad, es que simplemente no se le ocurría en dónde demonios podría estar su prometida, jamás se le ocurrió preguntarle a sus amigos en dónde vivían.
Se dio por vencido a las 3 de la mañana, llegó bastante agitado, en su casa nadie estaba despierto lo cual le resultaba bastante sospechoso, cabía la posibilidad de que Ren ya les hubiera informado que Anna estaba bien o incluso hasta su paradero, esperaría a que amaneciera para hablar con ellos.
Subió a su habitación y se colocó su pijama pero sabía que sería imposible conciliar el sueño, se acercó a su ventana y miró a la luna, hasta que no pudo contenerse más y lloró, lloró cuanto pudo descargarse, rogó a la luna que la trajera de vuelta, rogo a la luna una oportunidad de hablar con ella pero sobre todas las cosas, rogaba porque le creyera.
En otro lado de la ciudad una hermosa rubia se encontraba recostada en un cómodo sillón que se encontraba en el balcón de su nueva y enorme habitación; miraba la luna, buscaba una respuesta… ¿Por qué? ¿Qué había hecho ella para merecer algo así? Lloraba, se sentía tan débil y lo odiaba… se sentía cansada cuando sabía claramente que esto apenas comenzaba.
CONTINUARÁ
Hola chicos buenas noches! Disculpen la demora pero trato de avanzar lo más pronto posible porque el trabajo absorbe casi todo mi tiempo, claramente este capítulo no está terminado, de hecho es como la mitad pero quería que tuvieran por lo menos un poco de él. Agradezco mucho su apoyo, consejos y palabras lindas que me dicen y por orden el siguiente que actualizaré será "Recuperarte"...
ya saben que pueden opinar pues yo tomo en cuenta todas sus ideas.
Los quiero chicos, hasta pronto.
