Capítulo 15. Obligaciones
- Desearía poder resolver esta situación; quiero encontrar el camino. ¿Cuál es mi destino?
La puerta de su habitación fue abierta abruptamente; asustada volteó.- lo siento Anna.- dijo la morena algo pálida.- pero te buscan en la puerta.
- ¿Quién?- preguntó sorprendida…
- Soy yo… querida nieta…
La itako quedó estupefacta. Cuidado con lo que deseas.
20 de marzo…
Una hermosa rubia vestida con un bello vestido de novia se miraba en un espejo de cuerpo completo, el espejo reflejaba su perfecta figura ataviada con esa hermosa y brillante tela, con sus hombros descubiertos y discreto escote. Todo estaría perfecto si no fuera por la expresión de angustia marcada en su rostro, mientras su mente reflejaba miles de recuerdos de un par de meses antes.
Flash back…
- A… abuela… ¿Qué…- intentó hablar pero, el aura de la abuela era tan obscura que no sabía cómo entablar una conversación correctamente. Sin mencionar a la madre de Yoh que se encontraba tras su sensei con una expresión bastante seria.
- No hay que decir nada Anna… Todo está muy claro, si llevas desaparecida casi dos meses sin siquiera hacernos saber que estás bien, está claro que para ti no valemos nada ¿cierto? Sobre todo cuando teníamos una boda planeada en enero, misma a la cual no te molestaste en aparecer y esta familia tuvo que salir a dar la cara por ti.- La rubia sintió que le oprimían el corazón, era cierto… dentro de todo el dolor por el que pasó, jamás se detuvo a pensar en las repercusiones que tendría la familia al cancelar la boda.- fuimos la vergüenza de todas las familias a las que invitamos y sin siquiera hablar de la gran pérdida económica que sufrimos.- la chica quiero arreglar las cosas en un vano intento.
- Lo pagaré todo abuela lo prometo.
- Cállate.- la detuvo con voz furiosa.- no te atrevas a llamarme abuela, está claro que para ti no somos tu familia, así que de ahora en adelante, olvídate de nosotros, olvide que alguna vez nos conociste o que alguna vez tuviste un hogar, no somos nada para ti y no te permitiré que vuelvas a pisar ninguna de las propiedades de esta familia que con tanto amor te recibió… eso es lo que querías Anna, bueno… eso tienes.- la chica no pudo contener las lágrimas.
- ¡No! Abuela por favor no me diga eso… ustedes son lo único que tengo en la vida por favor.- la chica sentía un inmenso nudo en la garganta que no la dejaba hablar tan fácilmente; miró a la madre de Yoh esperando alguna defensa pero ella sólo la miraba con molestia… estaba claro que la había perdido.- Por favor… tienen que entender yo, estaba sufriendo, lo que Yoh me hizo no tiene perdón, y sólo quería estar un tiempo a solas para pensar las cosas y sanar, lamento mucho no informarles donde estaba pero de verdad que mi mente se nubló con todo lo que me está ocurriendo, no he tenido muy buenos días y yo…
- Anna… sólo escucho de ti excusas vagas, si lo que querías es sanar… hubieras recurrido a nosotros, somos tu familia que está dispuesta a ayudarte… lo que dices que Yoh te hizo, ni siquiera nosotros lo sabemos pues tú no te paraste a hablar con nosotros. Además… ¿acaso ya hablaste con él? ¿lo dejaste que te diera su versión de las cosas?
- ¿su versión de las cosas? No la necesito.- dijo con molestia… yo lo vi, eso no necesita explicaciones.- La madre de Yoh al escucharla intervino finalmente pues ella ya había escuchado a su hijo y claro que le creía.
- Me da gusto saber que esto se acabó pues sabiendo que no quieres darle a mi hijo ni una oportunidad de hablar contigo sobre lo que pasó sé que no serías una buena esposa para él, y le evitaremos el dolor de vivir una vida de desilusión al lado de la mujer que ama… pero es joven puede encontrar a alguien más.- la señora Keiko hablaba con crueldad, pero era necesario pues quería hacer entrar en razón a Anna, ella sabía que se amaban pero su terquedad no la dejaba ver. Por otra parte la itako escuchaba con incredulidad las palabras de la mujer a la que amaba como a una madre.- no vale la pena estar esperando por alguien para quien no somos importantes. Vámonos madre.- dijo dándose la vuelta.
- ¡No! Por favor…- dijo desesperada, en ese momento su orgullo y dolor no valían nada, sólo su familia y la única felicidad que había conocido que se iba por la puerta. Echo a un lado todos sus prejuicios y rogó por su perdón y comprensión.- Por favor abuela, por favor señora Keiko, haré lo que sea, lo que me pidan pero por favor no se vayan así.
Fin del flash back…
Limpió una lágrima que caía por su mejilla y escuchó que tocaban a la puerta.
- Adelante.- habló y entraron sus amigos… Bere, Kike y franck quienes la miraron preocupados.
- ¿Estás segura de lo que vas a hacer?- dijo el gordinflón, la rubia sólo asintió con la cabeza.
- ¿Estás bien?- habló esta vez su amiga.
- Lo estoy… simplemente es algo que debo hacer, está en mi destino desde que era una niña.- todos se quedaron callados mirándola.- Es hora de que vayan a tomar sus lugares, casi es tiempo…- los miró de nuevo y les regaló una leve sonrisa para calmarlos.- estoy bien.
Pasaron cinco minutos desde que salieron de la habitación y ella cada vez se ponía más nerviosa… ¿de verdad iba a hacerlo? ¿iba a casarse con Yoh nada más así? ¿por una obligación? La respuesta era sí… lo haría para estar cerca de las personas que amaban, así eso significara pasar el resto de su vida al lado del alguien que no la amaba. Cumpliría su deber como esposa de los Asakura y los haría sentirse orgullosos de ella; seguiría con su entrenamiento y seria la mejor.
Sus pensamientos fueron interrumpidos nuevamente por la puerta.- pase.- por ella entraba su amigo proveniente de china quien la miraba con una hermosa sonrisa.
- Te ves hermosa.- ella no respondió, simplemente bajó la mirada; el chico suspiró al entender los sentimientos de su amiga.- ¿estás lista?- dijo levantando su brazo. Ella asintió y tomó su brazo para salir de la habitación. La rubia se detuvo un momento a tomar algo de aire, el chico entendió y colocó una mano en su hombro, ella se agachó ligeramente; al llevar el cabello suelto, se le pasaron unos mechones al frente que cubrían su rostro. Se tranquilizó antes de arruinar su leve maquillaje y volvió a su postura.- Anna… sé que no te importa pero él está… él quiere hablarte Anna... deberías dejarlo hacerlo antes de la ceremonia, aún tienen unos minutos, tal vez eso te ayudaría a tranquilizarte un poco.- lo miró y negó.
- No sirve de nada… igual voy a hacerlo.- dijo serena y siguió avanzando. El chino suspiró con resignación y la alcanzó.
Llegaron a la entrada del recinto, escucharon la marcha nupcial y la puerta se abrió. Todos los presentes se pusieron de pie al verla. Sintió vértigo… esperó unos minutos en completo silencio aterrada de lo que iba a hacer, cuando a lo lejos miró al castaño, sus ojos hicieron contacto con los de él por lo que pareció una eternidad, sintió su respiración pesada y comenzó a avanzar por el largo pasillo al lado de Ren.
Llegaron al lado del castaño y antes de que el chino la soltara, le dio un fuerte apretón a la mano de la rubia y una hermosa sonrisa para darle seguridad, la chica asintió y su amigo se fue a su lugar.
El castaño sentía que se le oprimía el pecho, su más grande sueño estaba a punto de materializarse y la mujer que amaba se veía cono si fuera condenada a la horca.
- Anna… mencionó su nombre y ella dio un pequeño salto de la impresión como si la hubieran sacado de un trance. Volteó y lo miró con horro.
- No… por favor, no digas nada.- dijo regresando su mirada al frente y poniendo atención a quien oficiaría la ceremonia. El shaman entristeció su mirada pero hizo lo que se le pidió; su mente se fue al momento en que había aceptado participar en esta locura.
Flash back…
- ¿Qué? ¿acaso están locas?- dijo con furia el castaño mirando a su abuela y madre.- No pueden hacerle eso a Anna… no lo permitiré, no la obligarán a casarse conmigo. Me niego.
- No seas insolente muchacho, no hay opción, lo harás… esa obligación es de ambos desde la edad de 10 años. Lo harán ¿no te das cuenta de que te hicimos un favor? ¿no es Anna la mujer que amas?
- precisamente por eso es que no lo permitiré… ella es libre ahora y puede decidir hacer de su vida lo que ella quiere.
- Pero hijo.- dijo la madre de Yoh interviniendo.- por favor, ustedes se aman… no seas terco, hazlo por el bien de la familia Asakura.
- Me importa muy poco el bien de esta familia… no le haré más daño del que ya le cause.
- Hmh. Lamentablemente mi querido nieto… esa decisión está fuera de tus posibilidades.
- ¿a qué te refieres abuela?
- Anna es parte de esta familia y desde que tiene 10 años soy su tutor legal, aunque ella tenga la mayoría de edad, yo decidiré con quien contraerá nupcias… y si no es contigo entonces lo hará con quien yo elija; y ya tengo el prometido ideal que dejará descendencia y peleará por el título del shaman King en nombre de la familia Asakura.
- ¿Quién?- preguntó con pánico el castaño.
- Yohkyo Asakura. Sabes que no importa que seamos la rama principal de la familia Asakura, él está dispuesto a cooperar con nosotros.- El castaño palideció, sabía que ese hombre no era una buena persona y si estaba dispuesto a casarse con Anna seguramente era para tener poder y dominio de la familia y nada bueno le traería a la rubia estar con él; era un misógino y maltratador y que seguramente estaba engañando a su familia.
- No serías capaz abuela… ese tipo no es de fiar, te dirá lo que quieras escuchar sólo para destruirnos… no hagas esto.
- Es la única opción, ésta muy emocionado pues está interesado en Anna… pero nos dijo que estaba dispuesto si se decidía el matrimonio el día de hoy, así que… tienes un minuto. ¿Te casas con Anna o lo hace él?- el chico suspiró con frustración; era lo más bajo que había caído su familia.
- Anna jamás aceptaría algo así.- dijo frunciendo el ceño.
- Ya lo hizo.- respondió tajantemente.- ella está dispuesta a cumplir con su obligación.- el shaman no lo podía creer, cerró los ojos y meditó por un momento.
- Lo haré.- dijo con resignación.
- Bien… será el 20 de marzo.- dijo la anciana con una pequeña sonrisa.-te esperamos el 19. No nos falles más Yoh.
Fin del flash back…
El castaño volvió a la realidad cuando escuchó su nombre.
- Yoh Asakura ¿acepta como su legítima esposa a la señorita Anna Kyoyama, para honrarla, respetarla, amarla y serle fiel todos los días de su vida?- el castaño suspiró para deshacer el enorme nudo que se le había formado en la garganta.
- Acepto.- dijo firmemente al final.
- Anna Kyoyama ¿acepta como su legítimo esposo a Yoh Asakura para honrarlo, respetarlo, amarlo y serle fiel todos los días de su vida?-
Atrapada en sus pensamientos la chica no escuchó la pregunta que el celebrante realizó por lo cual tuvo que hacerla de nuevo… misma que dejó sin contestar al no estar consciente de lo que pasaba hasta que escucho la voz de Yoh.- Anna… ¿estás bien?- la rubia lo miró sin saber a qué se refería hasta que el que oficiaba la ceremonia carraspeó y le habló directamente.
- Señorita Anna ¿acepta como su esposo a Yoh Asakura?- la itako miró al piso y pronunció un débil "sí" dando paso a la continuidad de la ceremonia; Manta entregó los anillos e intercambiaron votos.
…
Fuera de la mansión Asakura en Izumo una muy molesta Atena alegaba con los custodios de la entrada pues no la dejaban pasar.
- ¿Pero se puede saber por qué no puedo pasar? – dijo rabiosa la pelinegra.- ustedes me conocen, siempre estoy aquí, soy la mejor amiga de la señora Keiko Asakura, exijo una explicación.
- Lo siento mucho.- contestó uno de los hombres.- pero tenemos órdenes de la matriarca Asakura de no dejar entrar a nadie que no se encuentre en la lista.
- ¿Cuál lista?- dijo con verdadera curiosidad
- La lista de invitados a la ceremonia del joven Yoh y la señorita Anna.- el rostro de la mujer se desencajó; pero hace tan solo unas semanas había hablado con su hija por teléfono y le dijo que todo entre ella e Yoh estaba resuelto…
- Ah, claro; les agradezco mucho.- regresó sobre sus pasos y corrió casi con desespero hasta su casa, buscó entre los cajones un pequeño papel con un número telefónico y se arrojó sobre el teléfono marcando con desespero; la espera fue eterna hasta que por fin recibió respuesta.- Sakura… ¿en dónde demonios estás?
- Ammm… en Funbari, es obvio ¿Dónde más estaría?
- Dijiste que la situación entre Yoh y tú estaba resuelta...- la chica rio entre dientes detrás del teléfono.
- Lo está mamá… no sé por qué lo dudas.
- Sakura, en estos momentos Yoh y Anna se están casando en la mansión de Izumo.- un silencio sepulcral se presentó… la chica sintió que no podía respirar más hasta que reaccionó.
- No puede estar pasando en realidad… yo les puse una trampa a esos dos…
- Pues al parecer no fue suficiente para separarlos… ¿ahora que harás? Ya están casados…- la choca gritó con odio.
- Deja de decir eso… no me importa que estén casados… me encargaré de deshacer ese estúpido matrimonio… ya lo verás madre; me encargaré de esto… y esa maldita rubia deseará nunca haber nacido.- terminó colgándole el teléfono a su madre.
…
- No existiendo oposición alguna a este matrimonio, los declaro marido y mujer; puede besar a la novia.- La chica miró con horror al padre y después a Yoh. El castaño se acercó a ella con cautela, le tomó la mejilla que acarició dulcemente, y le sonrió con dulzura, esperando que no huyera de sus caricias, el shaman movió unos cuantos mechones de cabello y con ternura besó su frente durante varios segundos, la chica cerró los ojos y lentamente se relajó un poco bajo la calidez del castaño. El chico despegó sus labios de la frente de la sacerdotisa y al ver que seguía con sus ojos cerrados, levantó su barbilla y colocó un fugaz beso en ellos, provocando que el lugar se llenada de vítores y aplausos. Finalmente la chica abrió los ojos y miró de lado tratando de ignorar el leve sonrojo que inundaron sus mejillas.
Comenzó a caminar hacia la salida con Yoh a su lado.
Pasadas las horas, la fiesta estaba en pleno apogeo en el jardín que se había adornado para la ocasión con hermoso mobiliario y aditamentos para la boda; la música estaba alta y el ambiente era de alegría; hasta esa hora ya había pasado la cena y todos tenían conversaciones agradables o bailaban con sus amigos, mientras ella se sentía cada vez más fuera de lugar y agotada hasta la muerte de tanto que se arremolinaba en su cabeza.
Hasta el momento había logrado evadir a Yoh, después de la cena se escabulló entre los invitados y logró perderlo cambiando de ubicación cada que él intentaba encontrarla.
Siguió caminando un poco más despidiéndose con cortesía de unos invitados y logró su objetivo: la puerta escondida del patio trasero. La abrió con cautela y salió a la oscuridad del bosque.
A unos cuantos metros un destrozado castaño se mostraba aliviado de haber dado con ella, así que sin prestarle atención a lo que pasada a su alrededor, salió para seguirla.
La chica caminaba con cuidado, guiada por la oscuridad de la luna, no había realizado hacia qué dirección caminaba hasta que finalmente, frente a sus ojos apareció la gran roca en la que solía resguardarse de le pelinegra cuando se sentía hasta el límite.
Guiada por un impulso de nostalgia y sosteniendo su gran vestido blanco por la parte de abajo, se quitó los tacones y trepó la gran roca hasta la cima para ver de cerca la cascada y admirar el hermoso lago que se hacía debajo.
Sin dudas ese ambiente la tranquilizaba… era tan armonioso y relajante que sentía que viajaba a otra época… una dónde le reconocían su talento y trabajo a tan tierna edad; una en donde la madre de Yoh la enseñaba a hornear galletas y le cepillaba el cabello; una solitaria lágrima rodó por su mejilla. Levantó la cabeza para admirar la luna que yacía imponente sobre ella.
Qué envidia… ojalá pudiera ser la luna, tan radiante y hermosa, imponente, en la altura del espacio donde nadie pudiera lastimarla.
El castaño había estado hasta ese momento tras un árbol para admirar a la chica; la vio arriba de la gran roca, con su hermoso rostro siendo iluminado por la luna… hasta que notó sus lágrimas; dio unos cuantos pasos hasta que pisó una rama y pensó verse descubierto pero no fue así… tomó valor y raspando su garganta la llamó…- Anna…- dijo con cautela; la chica al estar tan concentrada se espantó de escuchar su voz pues no lo esperaba, volteó tan rápido que no pudo reaccionar al resbalar por la roca; su espalda y cabeza chocaron contra la gran roca rasgándose el vestido y provocando varios cortes en su piel… y cayó al agua.
El shaman asustado se quitó el saco y se aventó al lago a buscarla; parecía consciente pues tenía los ojos abiertos pero no se movía. Nadó hasta ella y la tomó para regresar a la orilla.
Salió del agua y la sacó, apretó un poco su estómago con un abrazo y ella pudo escupir agua que había tragado, tosió un poco y respiró pesado.
- ¿Qué diablos haces aquí Yoh?- dijo con dificultad, sosteniéndose de la tierra y dándole la espalda, el chico ni siquiera podía hablar pues estaba viendo la lastimada espalda sangrante de la itako.
- Te lastimaste, lo siento tanto… ¿te pegaste en la cabeza?- la rubia lo ignoró y simplemente dijo.
- ¿Por qué estás aquí? Es que ¿acaso no volveré a tener un momento sola?- el castaño la miró a los ojos y replicó.
- Sólo quería hablar contigo… has huido de mí toda la noche y necesitamos hablar.
- No tenemos nada de qué hablar… sólo hagamos lo que tenemos que hacer como la pareja comprometida desde la infancia y punto. No haremos más de lo estrictamente necesario para vivir este matrimonio, así que… no hay de qué hablar.
- No seas terca Anna… hablamdo a tiempo podemos solucionar las cosas…no es necesario que estés a la defensiva; no te haré daño.-
- Mjh.- la chica suspiró para tratar de evadir el dolor que le ocasionaban las heridas; Yoh lo notó, se puso de pie y buscó su saco, lo tomó y lo colocó sobre los hombros de la sacerdotisa.
- Vamos, volvamos a casa, debemos curarte esas heridas.- trató de ponerse de pie pero al sentir un mareo por el golpe en la cabeza regresó al inicio. Su esposo trató de levantarla pero ella se negó.
- No por favor… no lo hagas; no me cargues, puedo caminar.- el chico suspiró de frustración.
- Está bien, no te cargaré pero debes dejarme ayudarte… se harás más tarde y tú no pudiste ver tus heridas pero yo sí y no son nada leves… por favor Anna… sostente de mí.- aunque no quisiera, el mareo no la dejaba tranquila, así que aceptó y se tomó del brazo del shaman.
Caminaron lentamente por el bosque, hasta llegar nuevamente a la mansión.
- ¡ANNA!- gritó su amiga la morena- no puede ser una simple coincidencia que siempre que está a solas con usted ella llegue así de lastimada.- dijo mirando con recelo al castaño.- ¿Qué te pasó? ¿por qué estás empapada?
- Estoy bien…
- No, no lo estás…- se acercó la madre de Yoh.- Mamá… Anna se lastimó la espalda al caer de la gran roca… tiene muchas heridas en la espalda… ¿puede revisarlas?
- Claro hijo.- dijo la madre con expresión preocupada… vamos cariño.- dijo tomando a Anna del brazo y caminando hacia la habitación donde la rubia se había arreglado para el evento seguida de su amiga y la abuela que las siguió de lejos.
Anna se acostó boca abajo mientras su suegra abría lo que quedaba de la parte trasera del vestido desgarrado y casi adherido a su piel por la sangre; la rubia suspiró evitando un quejido de dolor y cerró los ojos.
- Cariño ¿Por qué estabas en la cascada?- la chica abrió levemente los ojos. Sintiendo el alcohol y el ungüento pasar por su piel abierta.
- Por ninguna razón en especial señora Asakura.- Keiko suspiró, sabía que Anna estaba dolida por cómo se dieron las cosas… pero así también sabía que estas pronto se arreglarían y que ella los quería como su única y verdadera familia.
- Ya basta de tonterías… Anna no te he visto en ningún momento junto a tu esposo, ese es tu lugar, así que deja de estar provocando esta clase de sucesos innecesarios por tu capricho de esconderte de él- dijo su sensei al ingresar a la habitación.
- ¿capricho? Señora no es por ofender pero usted sabe lo que su nieto…- intentó defender a su rubia amiga hasta que esta la detuvo.- pero Anna.- intentó decir la morena.
- No te preocupes, a fin de cuentas tiene razón; no se preocupe sensei… cumpliré mi obligación.- la madre de Yoh sonrió ternamente.
- Cariño… es bueno escucharte decir que estarás al lado de mi hijo, porque Miki y yo les tenemos un regalo sorpresa, lo hemos planeado desde que ustedes tienen 10 años. Además… siempre fue mi sueño, verlos juntos… en su primer baile como esposos. ¿Lo harías por mí Annita? Quiero verte junto a mi hijo en este día tan especial.- La itako la miró con algo de tristeza en su rostro; el pensar en simplemente estar cerca del castaño aún le afectaba, pero bailar con él enfrente de todos el día de su boda sintiendo tanto dolor, le ocasionaba un vacío en el estómago.- Por favor…- dijo con súplica. Ella simplemente asintió.
No sentía ánimos para arreglarse el cabello o el maquillaje, así que simplemente tomó un sencillo y holgado vestido negro que le acomodaba a la perfección y no le lastimaba la espalda. Cepilló su cabello y removió todo rastro de maquillaje. Eso sería todo.
Salió de la habitación y caminó por el corredor hasta la entrada al patio donde se desarrollaba el evento y vio a Yoh sentado en el escalón esperándola apoyando el codo en su rodilla y sosteniendo su mentón con una de sus manos. Respiró hondo y caminó con resignación hasta sentarse a su lado.
El castaño se dio cuenta de su presencia y volvió su cuerpo enseguida.
- Anna…-
- Hola…- dijo sin mirarlo.
- ¿Cómo te sientes? Te ves muy pálida.- dijo mirándola detalladamente.- deberíamos irnos a descansar.- la itako apretó los ojos como si ese comentario hubiera dolido pues hasta ese momento había realizado que ahora él era su esposo y que tendrían que pasar todas las noches del resto de su vida juntos.
- No umm, tu mamá quiere que bailemos para ella, nuestra primera pieza como marido y mujer.- el castaño la miró con duda.
- No tienes que hacer eso si no quieres.
- Sí, tengo que.- dijo poniéndose de pie.- vamos.- dijo mirándolo sobre su hombro. El simplemente suspiró con pesar y la siguió.
Todo sucedió muy rápido, el ambientador anunció el baile, todos se aglomeraron alrededor de la pista; jamás se había sentido tan fuera de lugar. Todos en la fiesta vestían de manera elegante, las chicas con hermoso maquillaje y peinados. Ella, simplemente usando un vestido negro suelto, el cabello despeinado y mojado, sin una gota de maquillaje. Miró a su ahora esposo quien estaba a su lado quien sólo lucía preocupado por alguna razón; al igual que ella con el pelo mojado y vestido de una forma más casual, en cierta forma ya no se sentía tan fuera de lugar.
Pronto Yoh la tomó de la mano y la condujo al centro de la pista; sujetó su cintura con delicadeza buscando no lastimar su espalda y siguieron el compás de la música. No era la primera vez que bailaban juntos pues en reuniones de trabajo del castaño o fiestas escolares de la rubia solían compartir una que otra pieza de baile, por lo cual no fue tan difícil acoplarse más eso no impidió que ambos se vieran muy infelices. Ella por no saber cómo actuar ante sus nuevas obligaciones; él por la enorme culpa de hacer que el amor de su vida se sintiera miserable.
- Anna…- susurró el castaño.
- No.- contestó.- Sólo no Yoh… ya está hecho.- dijo la rubia mientras se escuchaba el final de la canción. Se separaron y todos aplaudieron emocionados, hicieron el brindis y cuando la rubia se dirigía a la entrada de la mansión buscando descansar y seguida por Yoh hasta que fueron interceptados por los padres de éste.
- Annita, Yoh.- habló la dulce castaña.-tenemos una última sorpresa para ustedes.
- ¿De qué se trata madre?-
- Tu padre y yo decidimos ahorrar un poco de dinero desde hace dos años que fijamos la fecha de la boda para que pudieran viajar de luna de miel… aunque tuvimos que pagar una diferencia por el cambio de fecha de enero a marzo pero no importa porque ¡se irán a Ishigaki por una semana!- dijo totalmente emocionada keiko. Ambos se quedaron callados; definitivamente el inicio de su matrimonio sería más difícil de lo que pensaban; francamente la rubia pensaba que volverían a la pensión con los amigos de Yoh y relativamente no estarían solos.
- Mamá… nosotros…-
- Muchas gracias.- dijo Anna solemnemente.- estamos muy agradecidos con su regalo, estamos seguros de que lo disfrutaremos mucho.- los padres del shaman sonrieron.
- Que bueno que estén contentos. Así que ha descansar cariño, que mañana a primera hora los esperará el taxi que los llevará al aeropuerto y no se preocupen por nada, Tamao ya empacó lo necesario.
- Anna… interrumpió su sensei.- ven aquí un momento…- dijo caminando hacia el otro lado de la puerta.- Querida nieta; gracias por unirte a nuestra familia, no podrí estar más orgullosa de ti.- la chica sonrió con honestidad.
- Gracias abuela.-
- Pero no debes olvidar, que este sólo es un pequeño paso en las obligaciones que tienes con los Asakura; recuerda que debes darle al menos un heredero a esta familia y debe ser pronto. Así que podrías aprovechar esas vacaciones que te están regalando para consumar tu matrimonio con mi nieto.- la chica ni siquiera pudo decir nada; no se sentía abochornada, se sentía angustiada ¿podría cumplir con esa obligación?- ¿has escuchado bien Anna? No demores… el torneo se acerca.
- Si, sensei.- dijo agachando la cabeza en forma de respeto.- con permiso, me voy a descansar.
Llegó a la habitación que habían designado como matrimonial y esperó en la puerta, no sabía que encontrar del otro lado; un escalofrío la recorrió por la espalda y al girarse pudo ver al enorme espectro que la miraba con rencor…- Así que te casaste rubia… ajjjajaa pobre de ti; tu calvario apenas comienza.- la chica abrió la puerta con rapidez y entró en la habitación dando un portazo. Dentro su esposo la esperaba en uno de los sillones y al escucharla entrar de esa manera, se acercó con velocidad para auxiliarla.
- Annita ¿estás bien?- ella temblaba pálida- ¿Qué pasa?- la itako simplemente negó con la cabeza.
- Estoy bien.- dijo alejándose de él. El silencio se hizo más pesado y la incomodidad comenzó a notarse.
- Lo mejor será dormir, mañana será un largo día.- dijo su esposo quien intentó tocarla en un hombro más ella lo evadió. Ambos miraron la única cama que había en la habitación.- tu puedes tomarla, yo… puedo dormir en el sillón.
La chica negó lentamente y sólo tomó una cobija para cubrir sus hombros, se acercó al sillón de cuerpo entero que estaba en la orilla de la ventana y se acercó a admirar la luna.
- De repente… se me quitó el sueño.- dijo mientras descansaba sus piernas y trataba de arrullarse contemplando las estrellas. El chico no pudo hacer más que sentirse triste y rezar porque su matrimonio mejorara; lograría retomar su confianza… lo haría; así fuera lo último que hiciera.
CONTINUARÁ…
Lo sé… me odian y lo siento mucho pero he tenido mucho trabajo, escuela y certificación en lengua extranjera así que este capítulo lo saqué casi de milagro.
Acepto de todo corazón sus críticas e ideas para este y mi otro fic "recuperarte". Quiero que sepan que sus Reviws me ayudan mucho a inspirarme y de hecho me animé a hacer este capítulo porque uno de ustedes me suplicaba querer saber el final al menos y bueno, no se preocupen que a esta historia le falta muuuuucho y la voy a termina cueste lo que cueste.
Muchas gracias de todo corazón y nos estamos leyendo.
