Capítulo 17. Complicaciones
Saliendo como alma que llevaba el diablo corrió tan rápido como le fue posible hasta posarse enfrente de la rubia asustándola en el proceso.
- Anna…- jadeaba sonoramente el castaño, más no le dio tiempo ni de inmutarse a la rubia pues la sujetó en un fuerte abrazo.- No lo hagas, no… no vuelvas a irte así, estaba tan asustado, yo…- no pudo continuar pues la rubia lo alejó fuertemente de su cuerpo.
- No me toques.- pronunció con frialdad; el sólo la miraba con tristeza, tratando de leer la expresión de su esposa quien tenía los ojos sumamente hinchados.- Quiero irme a casa.
El castaño la miró con un dejo de desilusión, esperó unos momentos para realizar lo que estaba pasando en su vida… su mujer a quien ama desesperadamente desde que tiene uso de razón, lo odia, lo odia por un hecho que el simplemente no puede recordar; y por más que lo intenta, no puede acercarse a ella… era cansado, angustiante y se sentía en el borde de la desesperación; una luna de miel tan mágica como debería serlo no podría terminar así, no debería, no lo haría…
- No.- se atrevió a decir.- No Anna, este fue un regalo de mis padres… y creo que la hemos pasado muy bien, así que, podemos permanecer aquí al menos los dos días restantes, se que puede ser difícil para ti, pero creo que es aún más difícil el explicarle a mis padres por qué volvimos antes.- la chica calló un momento, respiró profundamente y asintió sin dirigirle la palabra.
La rubia cerró los ojos, pensaba duramente. ¿Cómo sería posible sobrevivir después de todo lo que le estaba pasando? Quería simplemente dejarse ir… ese horrible espectro que la seguía estaba a punto de ganarle, pues no se creía capaz de tener ningún pensamiento feliz si su vida ahora estaba atada al hombre que tanto amo y la traicionó… las imágenes que presenció esa noche estarían en su mente por el resto de sus días.
Dio la vuelta y caminó de regreso a la habitación. No tardó mucho en percatarse que Yoh la seguía, tomó una respiración profunda y lo encaró.
- ¿Qué quieres?- el shaman la miró un momento y suspiró para después responderle.
- Sólo me aseguro de que estés bien.
- Lo estoy…- dijo con seguridad.- ahora déjame en paz, quiero dormir un poco.- el castaño comenzando a frustrarse la tomó del brazo para que lo mirara.
- Anna, no estás bien y no puedes estar sola, eso es muy peligroso así que no me importa que no estés feliz con ello, pero me quedaré a tu lado, no permitiré que te hagan daño, eres mi esposa ahora y mi deber es protegerte.- la chica sonrió con ironía.- aunque te parezca gracioso.- dijo molesto.- me quedaré a tu lado.- la chica se soltó del agarre del shaman con dureza.
- Haz lo que quieras.- siguió caminando con un Yoh dolido siguiéndola. ¿Cómo serían los días que les esperaban? Llevaban una semana de casados y todo se venía abajo.
…
En Funbari todo parecía estar en orden, la pensión estaba lista para los recién casados; Tamao por órdenes de Kino había regresado para acomodar la habitación de los esposos, eligiendo para esto, la que solía pertenecer a Yoh como soltero, pero ahora acompañada de una gran cama matrimonial, decoraciones sobrias y neutrales, con colores tenues.
Se había ampliado el armario y ahora la ropa de ambos se encontraba dentro, así como un gran tocador iluminado que contenía las cosas personales de la rubia; la habitación que solía pertenecer a la chica, ahora estaba vacía completamente y había pasado a ser parte de las habitaciones disponibles en la pensión.
Los amigos de la pareja estaban a la expectativa de lo que podría llegar a suceder, tanto los amigos del castaño, como los de la rubia, sabían lo que había pasado y se sentían incómodos con esto. Todos se encontraban en la pensión preparando todo para su llegada en escasos días, la mayoría de ellos con regalos típicos para una pareja casada, pero su conversación se fue desviando hasta la complicada situación que estaban viviendo.
- Ya déjense de estupideces.- exclamó el chino.- ellos se casaron, fue completamente su decisión, no podemos hacer nada al respecto y ellos tampoco… si su vida de ahora en adelante es miserable o maravillosa, es completamente responsabilidad de ellos.
- Es verdad.- apoyó Bere.- Yo hablé con Anna en su noche de bodas y… ella decidió tomar el compromiso para siempre, con Yoh y con su familia. Así que… ya está hecho.
- Pero esto está muy mal.- opinó el shaman de la nieve.- no pueden vivir con ese rencor que se cargan, si decidieron casarse, es porque tienen que hacer el esfuerzo por arreglar las cosas, y aunque Yoh lo intente, Anna no se acerca a él.
- Bueno y ¿tú lo harías? ¿perdonarías una traición de esa magnitud?- cuestionó su hermana. Todos se quedaron callados un momento hasta que Manta interrumpió.
- Pero Yoh dice que no lo hizo y que no puede recordar nada hasta despertar y ver a Anna en la puerta y yo le creo… si eso dice mi amigo es porque en verdad sucedió algo verdaderamente extraño con Sakura.
- Lo extraño aquí es que no hemos sabido de Sakura en mucho tiempo y ella es la única que podría arreglar este mal entendido.- aseveró Ryu.
- O arruinarlo todo.- dijo el gordinflón de Franck.
- ¿Qué creen que haya pasado con ella?- cuestionó kike.
- Nadie lo sabe, pero resulta extraño que no aparezca desde esa noche. Investigaré al respecto.- anunció Lyserg.
…
En una montaña cerca a Osore en una cabaña algo abandonada se encontraba una Sakura que tenía tiempo tramando su plan… plan que incluía a terceras personas y una estrategia muy bien diseñada.
- Me da gusto que pudieras venir madre…
- Hija… me tienes muy preocupada, creí que te volverías loca cuando te comuniqué que Yoh se casaba con Anna.
- Aún no puedo entender cómo es posible que no lo supieras antes.
- Querida ni yo lo sé… de seguro fue una emboscada, un plan diseñado por esa Keiko y su anciana madre. Como bien saben que tu e Yoh estaban destinados a estar juntos, no querían verme intervenir en la ceremonia.- dijo con una ira reprimida.
- oh no te preocupes madre, que ya me encargaré yo de que la paguen caro.
- Pero querida, me preocupa mucho que te encuentres aquí tan sola, deberías regresar, a lo que escuché de los rumores, no tardarán mucho en volver de su luna de miel, así Yoh podría verte y cambiar de opinión.
- La pelinegra sonrió con encanto… aún no madre… aún no se completa mi plazo para volver, sólo un mes más o dos y estaré lista; en cuanto me vean, Yoh sabrá que el amor de su vida soy yo y que debe estar conmigo para siempre… y Anna, bueno… ella sabrá que Yoh en verdad no la quiere, y no tiene que estar cerca de él.
Ambas se sonrieron con suficiencia a la luz de las velas en esa oscura cabaña…
…
Los días pasaron con lentitud para Yoh y Anna que se encontraban encerrados en el hotel por decisión de esta última.
La chica se veía bastante mal e Yoh comenzaba a impacientarse… la rubia apenas comía, no salía de la cama y despertaba en plena madrugada presa de unas horribles pesadillas. El castaño ya no sabía que hacer para evitar que esto siguiera sucediendo.
Lo intentó todo… pidió servicio a la habitación con manjares deliciosos para que ella quisiera probarlos y falló, ella simplemente no probaba bocado; contrató buenas películas a la carta de televisión por paga y ella simplemente las observaba con la mirada perdida; intentaba entablar conversaciones de recuerdos lindos de ellos dos pero eso parecía empeorar las cosas, observaba tristemente como sus ojos se llenaban de lágrimas para después sustituir eso con una mirada llena de odio; después de eso, simplemente volvía a la cama y al silencio total.
Ya no sabía que hacer… esa noche, le rompió el corazón a la rubia, lo sabía… pero él simplemente no recordaba nada, por más que lo intentaba y verla así, tan mal, tan triste, tan destrozada… simplemente le rompía el corazón a él.
Volaron durante varias horas de regreso, aterrizaron en el aeropuerto de Funbari donde el chofer de Manta ya los esperaba. El vuelo había sido tranquilo, salvo por las pesadillas de la rubia en sus intervalos de sueño.
Al llegar a casa, Tamao los recibió; entraron y se percataron de que la sala estaba llena de regalos de sus amigos; la pelirosa explicó que los chicos vendrían más tarde para una cena de bienvenida pero que les darían espacio para que se acomodaran en casa y descansaran un poco.
La chica los guio a su habitación, ambos ligeramente sorprendidos por los cambios que se habían hecho… creyeron hasta cierto punto que ellos iban a decidir en qué habitación o cómo se haría el cambio, pero después recordaron quien era su abuela y lo comprendieron todo.
Escucharon de Tamao las indicaciones de la abuela y trataron de asimilarlo con tranquilidad; después de todo… ya habían dormido juntos… solo esperaban que la realidad no los golpeara en la cara.
Entraron en la habitación y desempacaron… el silencio no fue tan incómodo después de todo, Anna se metió en la ducha y salió dándole oportunidad a Yoh de tomar el baño. Al salir, encontró a su esposa dormitando en la cama, se unió a ella del lado en que le dejó disponible.
Durmieron durante varias horas hasta que Tamao los llamó para la cena ya con sus amigos ahí; fue curioso pues… no sabían si era por el reconocimiento de su hogar, pero… las horas de sueño habían sido tranquilas… sin pesadillas. Ambos se sentaron en la orilla de la cama, el chico estiró su mano y tomó la de su amada… le encantaba como su piel de leche contrastaba perfecto con su piel canela.
Se miraron a los ojos un momento.
- Todo estará bien Anita, ya lo verás.- la rubia bajó la mirada y se soltó del agarre de su marido.
- Yo no quería esta habitación.- Dijo la rubia, el castaño entendía perfectamente, ahí había iniciado todo.- Vamos a prepararnos.
Ambos se cambiaron de ropa y se prepararon para bajar; cuando se acercaron a las escaleras, escucharon las risas y el buen ambiente de todos, lo cual fue más incómodo cuando finalmente aparecieron en el comedor, pues todos se quedaron callados al verlos aparecer con ese semblante cansado y penoso que reflejaban.
- Hola chicos, que gusto que estén de vuelta.- la primera en romper el silencio fue Jun quien con prudencia se acercó a ellos y abrazó a Anna inmediatamente.
- Hola.- contestó la itako al verse sumergida en ese abrazo. Todo se desarrollo bastante bien a partir de ahí; los chicos cenaron y se relajaron alrededor de sus amigos, abrieron regalos de bodas que iban desde vajillas nuevas y costosas, lámparas, cojines y un sinfín de cosas más.
Se sumergieron en una cómoda plática con los visitantes y se dividieron los amigos de la itako y los amigos del shaman para hablar cada quien de sus cosas.
- Anna… ¿estás bien?- dijo la morena mirándola con preocupación.
- ¿Por qué lo dices? – dijo la chica con mirada impasible.
- Porque te ves muy… ¿cansada? No sé cómo decirlo pero parece que estuvieras muy triste.
- Estoy bien… sólo estoy cansada por el viaje.
- ¿y qué tal la luna de miel?- preguntó el gordinflón tratando de romper el hielo, que generó un poco de tensión entre todos los que escucharon la pregunta.
- Emm, fue… divertido, supongo.
- ¿Supones? ¿Así defines tu luna de miel?- mencionó la morena con mirada molesta.
- Todo estuvo bien Bere, no tienes nada de qué preocuparte.
- Pues espero que no, ya que hablé contigo antes del viaje, sabías las repercusiones que implica un matrimonio.- la chica suspiró con frustración.
- Lo sé, te lo dije... no hay nada de que preocuparse.- la respuesta llegó de manera tan fría que dejó a sus amigos bastante preocupados.
Pasaron las horas y todos se retiraron a sus aposentos; Yoh subió a la habitación listo para dormir y Anna antes de retirarse se quedó para hablar con su amiga que no dejaba de estar preocupada por su difícil situación.
- Anna… no quiero hacerte daño recordándote cada momento por lo que estás pasando, eso lo sabes tú mejor que nadie… pero, el estar aquí, con él… ¿cómo te hace sentir? Aquí fue dónde pasó todo.
- Escucha.- dijo con algo de dificultad.- tal vez si sea algo complicado al inicio, pero es algo a lo que me debo acostumbrar, no será difícil realmente, así ha sido todo en mi vida… todo se me ha impuesto ¿no es así? Nada de lo que tengo lo he pedido, y todo lo que tengo, la persona que soy, en lo que me he convertido es gracias a la familia de Yoh, se los debo.
- Te equivocas Anna, tu no les debes nada, si ellos te lo dieron es porque te aman, y no lo pediste…
- Lo sé pero ahora soy la esposa de Yoh y soy oficialmente parte de la familia Asakura… siempre quise serlo.
- Lo eras… incluso sin el apellido. Amiga, quiero que entiendas que aunque tu abuela haya dicho lo contrario, no ibas a dejar de formar parte de esta familia por no casarte con él.
- Ellos son mi familia, son lo único que tengo.
- Te tenías a ti misma… ahora sólo parece que te estás perdiendo. No pierdas tus metas Anna.
- No lo hago… sé que no me van a prohibir llegar a donde quiero.
- ¿Y tus hijos Anna? Porque ese es el objetivo de tu matrimonio… darle descendencia a esta familia.
- Estoy en ello.- contestó a secas, dejando anonadada a su mejor amiga.
- Wow… si pudiste. ¿por eso estás tan mal? De verdad te ves tan decaída ¿te obligó? ¿te hizo daño?
- No, no… el no… no físicamente.- dijo desviando la mirada.- el fue… tan dulce como siempre, es sólo que… yo no puedo evitar traer a mi mente todo lo que pasó. Es imposible para mí.
- Pues tienes que dejar de pensar en eso como una constante si planeas seguir con tu matrimonio y no volverte loca. Porque no será la única vez o sólo un bebé que traerán al mundo. Esto es para toda la vida y tienes que encontrar la manera de perdonarlo y seguir adelante por tu salud mental.- ambas se quedaron calladas por varios instantes.
- Lo sé… y estaré bien, puedes estar segura de ello… hay momentos que me parecen imposibles pero ya estoy aquí… y debo cumplir con mis obligaciones con esta familia… mi familia, sin dejar de lado mis propios objetivos… nada me impedirá llegar a ellos.
- Es bueno saberlo, y sabes que puedes contar conmigo para lo que necesites. – la rubia asintió y despidió a su mejor amiga.
Subió a la habitación encontrando a Yoh mirando por la ventana.
- ¿Está todo bien?
- Sí, yo… es solo que… todo el día han preguntado eso… así que tenemos que hacer algo para que no tengan que estarlo preguntando.- el castaño le sonrió levemente.
- Sí… lo haremos ya lo verás. Oye, yo quería decirte que… si quieres, podemos cambiar de habitación, podemos irnos a donde quieras. Quiero hacer esto más fácil para ti.
- No, no es necesario… creo que todo lo que pase de ahora en adelante será nuevo para los dos y debemos adaptarnos a ello. Así que no hay problema; podemos estar aquí.- el shaman la miró un poco extrañado por su cambio de actitud pero le sonrió, sabía el gran esfuerzo que su esposa estaba haciendo.
- Bien. – dijo mientras le sonreía- debes estar cansada, elije el lado de la cama que quieras… mañana será un día pesado para mi.
- Sí… ya te tomaste demasiados días libres, es hora de que vuelvas a trabajar. - el chico hizo un lindo puchero.
- Que pereza… después de unas vacaciones es difícil volver al trabajo.
- Después de taaaaantos días sin presentarte, estoy seguro de que te aguarda mucho trabajo.
- Claro .- dijo con una linda sonrisa.- Manta fue muy agradable en todo este proceso, es momento de devolverle mi gratitud haciendo lo mejor por la empresa. ¿tu tienes algún plan para mañana?
- Bueno… debo ponerme al corriente con todo de la escuela y me gustaría pasarme por el trabajo, estoy segura de que Rick y Ren deben necesitar de mi igualmente. – el chico frunció levemente el ceño; no le gustaba para nada que su esposa se siguiera relacionando con el chico alemán pero debía darle espacio…
- Bien… por favor cuídate mucho y si necesitas algo, llámame… no importa el momento del día ¿de acuerdo? – la rubia lo miró por un rato hasta que asintió levemente con la cabeza.
Se retiró al baño para seguir su rutina nocturna y cuando volvió a la habitación, su marido ya se encontraba dormido plácidamente bajo las cobijas.
La rubia tocó su vientre levemente preguntándose cuánto tiempo le tomaría quedar embarazada y si lo lograba ¿podrían ser ellos buenos padres a pesar de los problemas que atravesaban?
Por su parte, daría todo porque así sucediera… debía no sólo hacerse a la idea, sino que vivir con ella y comenzar a emocionarse porque… un hijo no era cualquier cosa.
Un hijo de ella e Yoh era algo que deseó durante mucho tiempo… y tal vez, sólo tal vez, dentro de su corazón, aún se encontraba esa ilusión, sólo debía encontrarla de nuevo y retomarla.
Caminó hacia su nueva cama y se recostó junto a su esposo quien irradiaba una dulce calidez y rápidamente fue arrastrada con él al mundo de los sueños.
Despertó con el taladrante sonido del despertador y se sintió presa de un cálido abrazo; se encontraba recostada entre los fuertes brazos del Asakura. Lo empujó levemente para soltarse pero el castaño no parecía ceder y parecía seguir profundamente dormido. La chica frunció el seño moleta y siguió moviendo a Yoh, llamándolo por su nombre, pero este la sujetó con más fuerza.
- Mmmh ¿Qué pasa? Es muy temprano.- cuestionó somnoliento hasta que se dio cuenta de donde se encontraba. Moviéndose de prisa le ofreció una sonrisa de disculpa a la rubia, para después soltarla. – lo siento Anita… no quería despertar.
- Eso parece. - contestó la chica. – pero no es novedad, si no te das prisa llegarás tarde al trabajo.
- Sí, me daré un baño rápido, si quieres arreglarte, yo te dejaré en la escuela y si vas a trabajar, asegúrate de que alguien va a llevarte y házmelo saber ¿de acuerdo? No quiero que vayas sola y te expongas a más peligros. – la chica lo miró unos momentos y después asintió.
Ambos se prepararon para sus obligaciones, desayunaron en compañía de Tamao y rápidamente se subieron a la camioneta del chico. La pelirosa los despedía desde la entrada con la mirada triste, parecía tan irreal que se hubieran casado, todo parecía seguir igual, la indiferencia y mal carácter de la rubia que parecía no aceptar su matrimonio y el calor y buen semblante del shaman castaño… no importa cuánto tiempo pasara, ella sabía que Yoh no merecía esa vida; más el castaño ahora dormía junto a una mujer y esa mujer no era ella…
…
El camino a la escuela era silencioso, ambos sin saber realmente que decir… se suponía que después de su luna de miel, ellos deberían ser un matrimonio joven normal, llenos de ilusiones y deseos, pero no se sentía así… debían trabajar en ello, pero cuando la mente de ambos estaba en direcciones opuestas no había punto de partida.
- ¿A qué hora quieres que pase por ti?- dijo el castaño
- ¿Qué? – lo miró con molestia.
- Habíamos quedado que no irías a ninguna parte sola, esto lo hablamos desde antes ¿lo recuerdas?
- Ah sí, antes de que me engañaras ¿cierto? – golpe bajo.
- No evadas este tema y no te pongas a la defensiva… no permitiré que te hagan daño de ninguna manera así que acéptalo de una maldita vez y dime a qué hora pasaré por ti.
- No estoy a la defensiva, no con un tema que no tiene medio de defensa. Ahora simplemente sigamos con nuestras vidas, pero no me presiones a pasar cada minuto del día vigilada.
- No lo hago, yo solo quiero saber que llegarás bien a casa.
- Perfecto, entonces Ren o Rick pueden llevarme.
- No – fue su respuesta tajante.
- ¿Por qué no?
- Porque yo soy tu esposo.
- ¿Y?
- Sabes lo que pienso de Rick.
- Yo no soy tu Yoh… sé que eres mi esposo, así que frente al altar y frente a toda tu familia y amigos te juré lealtad. No haré lo mismo que tú. – el shaman comenzó a respirar pesado.
- Yo no hice nada… ¿cuándo vas a detenerte a escucharme?
- Ya no hay tiempo para eso… sigamos con esto, Rick o Ren pueden llevarme a casa y todo estará bien. A Ren le quedo de paso, además tu dijiste que me enseñarías a manejar y podría usar la camioneta.
- Bien, comencemos esta semana con las clases entonces. Y mientras tanto… al menos hazme saber que te encuentras bien por un mensaje de texto.
- De acuerdo… nos vemos. – dijo en cuanto la camioneta se detuvo fuera de la escuela y salió con velocidad. El chico se quedó unos momentos más hasta que decidió irse.
Lo que sucedió en las siguientes semanas fue tan común como en cualquier matrimonio que cae en "la comezón del séptimo año" Anna parecía cada vez más cansada e Yoh más frustrado. Él la amaba sin duda, pero por más que hiciera, por más que lo intentara, ella parecía enojarse más.
Sucedió una tarde, había pasado un mes de su luna de miel y Anna se veía pálida, totalmente decaída y enferma.
Fausto se acercó a ella después de que Yoh lo llamara preocupado por su estado de salud.
- Anna… ¿has pensados en la posibilidad de estar embarazada? – la rubia abrió los ojos con sorpresa, ni siquiera había pensado en esa remota idea, jamás le cruzó por la cabeza.
- Pues… no, no lo había pensado.
- Bueno, ahora estás casada y duermes con el joven Yoh, no creo que sólo duerman, o al menos no cuando se trata de un matrimonio joven… lo dice la voz de la experiencia. – las mejillas de la itako se tiñeron levemente.
- Pues… en realidad nosotros… esto no es fácil de hablar ¿sabes?
- Hagamos análisis correspondientes a tus síntomas y veremos porqué te sientes así.
Pasaron más de medio día esperando varios análisis que Fausto solicitó a su laboratorio. Cuando llegaron, el doctor, Anna e Yoh se encontraban en la habitación de estos últimos, listos para hablar con él.
Ambos lucían nerviosos pues los resultados podrían cambiar su vida.
- Bien chicos… tendrán que seguir intentando si lo que quieren es tener un hijo pues… no ha dado resultado aún, Anna no estás embarazada. La sacerdotisa se decepcionó hasta cierto punto; por un lado ya lo veía venir, pero… ¿cómo lo intentarían más para traer hijos al mundo? No se sentía psicológica o emocionalmente preparada para ello, estaba tan ensimismada en sus pensamientos que sólo volvió cuando la voz de Yoh la sacó de ellos.
- Entonces ¿qué pasa con Anna? – oh cierto… sus exámenes.
- Una fuerte anemia y no, es tan simple como suena.
- La anemia no suena como algo simple.- aclaró el shaman
- Bien. La anemia ha sido tan fuerte, resultado probablemente de tus hábitos alimenticios de los últimos meses. Como verás… tu periodo se detuvo producto de ello. Lo que quiero decir es… que no hay manera de que salgas embarazada hasta que tu salud mejore y eso si tu cuerpo se siente listo para recibir a un ser que tomará todo de ti físicamente.
La cara de la rubia se desencajó por completo… ahora no sólo se trataba de estar con Yoh e intentarlo, sino de algo que ella misma se provocó.
¿Cómo podría cumplir con su familia?
¿Cómo lo tomaría su abuela?
Vergüenza, pena y dolor cubrieron sus facciones.
- Anna… todo saldrá bien, debes calmarte.
Obscuridad rodeaba a la rubia e inmediatamente lo sintió. Había perdido, lo perdería todo.
Continuará….
Sé que me odian, pero entre el trabajo y la escuela las cosas se me complican demasiado, pero les juro que lo intento.
Muchas gracias por sus mensajes y gran apoyo que son invaluables para mí.
Annasak2: Muchísimas gracias por tu comentario, cuando lo leí grité de emoción pues siempre he sido tu más grande fan y leo todas tus historias y espero con ansias las continuaciones jajaja. Me hizo muy bien leerte y te agradezco mucho el apoyo.
Gracias a todos y no olviden dejar sus opiniones acerca de la hitoria.
Besos.
