Capítulo 20. Volví

El sonido de la puerta correrse lo sobresaltó, no esperaba a nadie; salió al recibidor y la vio.

- Annita… Hola. – esperó recibir respuesta de la chica, pero no la hubo. – bienvenida. ¿Estás de vuelta? – preguntó, como si fuera lo más lógico de escuchar para los dos. La rubia cambió su peso de pie y lo miró a los ojos.

- Es sólo que… no puedo ocultarte, algo que también te pertenece. – el chico no entendía lo que su esposa quería decir. Esta le tendió el sobre; él lo tomó, lo abrió y leyó el contenido.

"Examen de gravidez" …

- Positivo. – susurró el castaño. – vamos a tener un bebé. – la chica dio un respingo al escucharlo salir de los labios de su esposo. La sacerdotisa asintió.

La rubia trastabilló pues no se esperó que Yoh la envolviera entre sus brazos, apresándola con su cuerpo.

- Gracias, gracias, gracias, gracias, Annita, gracias, por hacerme el hombre más feliz del mundo, Kami… voy a ser papá, Anna, vamos a ser papás. – la rubia lo alejó un poco de su cuerpo y sonrió un poco de ver la felicidad en el rostro del Asakura.

- Sí, vamos a ser papás.

- VOY A SER PAPÁ. – gritó el shaman con emoción. Pero esta fue cortada de repente con una voz que venía de la puerta.

- Vaya, felicidades amorcito. – ambos Asakura se pusieron pálidos ante la voz de Sakura. - ¿Quién lo diría? Vas a ser papá muy pronto. – dijo con una sonrisa sarcástica. – y de dos bebés. – dijo sobando su ligeramente abultado vientre.

- ¿Qué dices? – la palidez del castaño contrastaba con el rostro desencajado de la rubia, quien miraba a la pelinegra sin saber cómo reaccionar ante semejante revelación. – Eso es imposible. – la pelinegra sonrió descarada.

- Pero si nuestra hermosa Annita nos vio procreándolo ¿no es así? – ambos Asakura contuvieron el aire en el pecho, la rubia comenzaba a sentirse mareada ¿cómo podía ser tan descarada? Mencionaba ese antecedente como si hubiera sido cualquier otra cosa.

- No lo creo Sakura. – habló fúrico el castaño. - ¿dónde estuviste todo este tiempo? Te busqué como loco para que vinieras a aclarar esta situación ¿qué demonios pasó en la fiesta de navidad? Ni siquiera tomé tanto y comencé a sentirme muy mal ¿qué fue lo que me hiciste para que todo terminara de esa manera? – Sakura comenzó a acercarse lentamente hacia la pareja, contoneando sus levemente más anchas caderas hacia el castaño.

- ¿De verdad quieres discutir esto en presencia de la señora de la casa? – dijo con sorna. – mírala, parece que no se siente nada bien.

El shaman volteó inmediatamente a donde se encontraba su esposa, con una mano se sostenía del marco de la puerta y con la otra la cabeza, trataba de ajustar su respiración y no perder el equilibrio.

- ¿Anna? – se acercó a ella y trató de tocarla, pero ella instintivamente se alejó.

- No, no me toques. – dijo con debilidad. – debo recostarme un momento, pero por favor, quédate, de seguro estarás feliz de revivir la historia de cómo engendraron a tu primogénito. – dijo dando la vuelta hacia la escalera, pero en el primer intento se desvaneció.

El castaño la alcanzó a tomar en brazos, justo antes de que se encontrara con el suelo, comenzó a subir las escaleras con rumbo a la habitación de la rubia, no sin antes dirigirle unas palabras a la chica en la entrada. – espera aquí Sakura, vas a describirme todos los eventos de esa noche y aclararemos esto de una vez por todas. No hay escape.

Pasó casi una hora hasta que Fausto entró en la habitación de la rubia.

- ¿Qué hace la otra chica abajo? – el castaño suspiró y cerró los ojos un momento.

- Está embarazada.

- Lo sé, eso se nota Yoh ¿qué vas a hacer al respecto?

- Debo hablar con ella, estoy seguro de que ese bebé no es mío.

- Ni siquiera recuerdas esa noche, en lo que a todos respecta, sí podría ser tuyo.

- No, no recuerdo nada, pero sé que no es mío, lo siento dentro de mí, sé que suena loco, pero, me siento tan ilusionado y enamorado con el bebé que espero con Anna y no siento nada por el bebé que espera Sakura, sé que no es mío.

- ¿El bebé que esperas con Anna? ¿Anna está embarazada? – el moreno asintió con una sonrisa. – Vaya, felicidades, en verdad me alegro por ustedes, sé que Anna deseaba mucho darte un hijo, debe estar feliz.

- Sí, pero apareció Sakura y arruinó todo, así que, ahora necesito que te encargues de revisar a mi esposa por favor, mientras iré a intentar de desarmar esta increíblemente horrible historia y recuperar mi vida.

Diciendo esto, el castaño le echó un último vistazo a su mujer y salió de la habitación; bajó las escaleras y se dirigió a la cocina donde la pelinegra se encontraba esperándolo; estaba sentada, con la pierna cruzada, llenando la habitación con su presencia, como si todo le perteneciera. Se acercó y se sentó frente a ella.

- Bien, habla. – la chica sonrió descarada y levantó una de sus delgadas cejas.

- ¿Qué quieres que diga?

- Sabes bien de lo que estoy hablando Sakura ¿Qué demonios pasó esa noche?

- Eso ya lo sabes amorcito, aquí tienes la prueba. – dijo sobando su vientre abultado.

- Es mentira, todo lo que sale de tu boca es mentira ¿cómo es que no recuerdo nada? Cuando tuve conciencia sólo recuerdo tenerte encima de mí, desnuda, pero no más, ni siquiera sé cómo es que llegué a la habitación.

- Estabas tomado mi cielo, tal vez por eso…

- ¡NO! Apenas llevaba una copa de vino, no tomé, algo hiciste. – la pelinegra comenzaba a impacientarse, desconocía esa faceta de Yoh, no era el dulce, tranquilo y noble chico del que se había enamorado, y eso comenzaba a irritarla.

- No le grites a la madre de tu hijo; ¿qué podría haber hecho amorcito? Yo sólo, te seguí a la habitación cuando me llamaste y sabes, que siempre he estado enamorada de ti, así que cuando comenzaste a besarme no me pude detener. - escuchar esa historia para fue como un golpe en el estómago, no recordaba absolutamente nada, aunque se esforzara.

- ¿En dónde diablos te metiste todo este tiempo Sakura? – la joven sonrió con dulzura.

- Fui a visitar a mi madre y juntas viajamos a la montaña Osore, allá me enteré de que estaba embarazada, los primeros meses fueron muy delicados para mi y no se me permitió viajar.

- ¿por qué no llamaste?

- Amorcito, sabes perfectamente que no hay comunicación en ese lugar ¿cómo iba a contactarte?

- Es mentira, la Mansión principal tiene un teléfono, pudiste haber llamado.

- Sabía que ibas a extrañarme, pero no esperaba que tanto, aunque después de todo, me encontré con la sorpresa de que estabas casado y ahora, esperando un hijo con Anna también. Espero que la atención del primogénito que voy a darte, no le quite la atención a tu otro bebé.

- Escucha una cosa Sakura, no creo una palabra de lo que has dicho, se que en el pasado he sido un idiota inmaduro, pero eso terminó; no sé cuáles sean tus intenciones, pero no las voy a permitir.

- ¿A qué te refieres? – dijo mirándolo con extrañeza.

- La salud de Anna ha estado delicada, y mi prioridad ahora y por siempre es su salud y la de mi hijo, así que tienes prohibido volver a esta casa, no quiero verte ni siquiera cerca de aquí. – la joven apretó los dientes intentando contener su ira. – no me interesa saber el desarrollo de tu embarazo, no quiero saber nada de ese niño, hasta que vuelvas aquí con una prueba de paternidad que indique que es mío. – la cara de la pelinegra se desencajó.

- ¿Qué? ¿piensas hacerle eso a tu hijo? No permitiré que se me falte el respeto de esa manera.

- Bien, pues es la única forma en la que permitiré que ese niño se me acerque, mientras tanto, no me importa su desarrollo, su salud o su sexo, quiero que te mantengas alejada de mí.

- Pero… yo no puedo hacer esto sola mi amor, te necesito, yo no tengo el dinero suficiente para…

- Eso debiste pensarlo antes, sé que algo está mal aquí y no vas a verme la cara de idiota y mucho menos le harás daño a la mujer que amo, así que… no recibirás ni un solo centavo de mi parte y me encargaré que tampoco lo hagas de la familia Asakura, y si me entero de que buscas a Anna para lo que sea que lo hagas, haré que lo pagues, no me importa cómo o qué tenga que hacer ¿me entendiste? – la ojiazul no podía creer todo lo que Yoh le decía, no se esperaba tan reacción, estaba asustada, si bien sabía que no sería fácil, no contaba con que el shaman le cerra las puertas al 100%.

- Esa mujer te ha cambiado, tu no eres mi Yoh, mi dulce hombre al que tanto esperaba por volver a ver y casarnos, así como queríamos cuando éramos niños.

- Yo jamás he querido casarme contigo Sakura.

- Claro que sí, jugábamos todo el tiempo, hasta que esa maldita rubia llegó a la mansión.

- El matrimonio no es un juego de niños, y si tan cercana a mí eres, sabrías que he estado enamorado de Anna, desde el primer momento en que llegó a mi vida. – la chica comenzó a derramar abundantes lágrimas. – Dejé de ser ese niño empático y agradable, desde que te empeñaste en arruinar mi vida.

- Yo no arruiné nada, fuiste tú el que ocasionó todo esto; si te hubieras negado a ese matrimonio forzado y pensado en mí.

- No hay nada entre nosotros, entiéndelo, ahora ni siquiera amistad. Mi vida se ha caído a pedazos desde la noche de navidad, pero la reconstruiré, no me importa lo que cueste, y tú no estás incluida. Es todo lo que tengo que decir; ahora vete y no vuelvas más, a menos que traigas una prueba que demuestre mi paternidad con esa criatura, entonces y sólo entonces, el bebé será bienvenido a esta casa, tú no. – eso último terminó con destrozarla, la pelinegra se puso de pie y caminó hacia la entrada.

- No tiene idea, de lo mucho que te vas a arrepentir Yoh. – dijo de espaldas a él. – esto sólo está comenzando.

El Asakura sólo la observó mientras salía de la casa, hasta que escuchó el portón de la entrada cerrarse.

- Eso suena bastante serio. – escuchó el castaño a sus espaldas, cuando se dio la vuelta, vio la figura de Ren recargado en la entrada a la sala.

- ¿Desde cuándo estás aquí? – cuestionó el castaño.

- Desde que Anna llegó, vine a traerla, pero tuve que atender una llamada de negocios, me encontraba en el patio, además… no quería dejarla sola en su estado.

- Entonces lo sabes.

- Lo sé, y aunque eres uno de mis mejores amigos y te estimo, no pienso permitir que le hagas más daño, ella también es mi amiga. – ambos jóvenes se quedaron viendo por un buen rato hasta que el castaño suspiró y respondió.

- No quiero hacerle daño Ren, ella es mi esposa, es la mujer que amo desde que tenía 10 años, en serio no sé cómo fue que llegué aquí y no puedo creer cómo es que nadie me cree. – el chico con ojos gatuno elevó una ceja y se acercó a él.

- Eres abogado Yoh, todas las pruebas están en tu contra, y ahora esa mujer está embarazada y tú mujer también… arregla esto ya antes de que te vuelvas loco.

- Creo que ya lo estoy, necesito ver a Anna.

- Bien, me quedaré, esperaré hasta que ella se encuentre bien.

- Eres un buen amigo Ren, al menos sé que si mi esposa me manda al carajo estará protegida. – el chino comenzó a reír con ironía.

- vaya, haces bromas de tu patética situación Asakura, parece ser buena señal, ahora ve y arregla tu vida.

- Sí bueno, suena sencillo. – se dio la vuelta y desapareció por las escaleras.

¿Cómo es que todo había terminado así? Siempre había sido bueno, honesto, leal, ¿cómo podía la vida pagarle de esa manera?

Entró a la habitación de la rubia y esta se encontraba profundamente dormida, Eliza terminaba de tomar la presión de Anna y Fausto hacía anotaciones.

- Vaya, volviste ¿cómo te fue? – dijo el doctor sin dirigirle la mirada.

- Mejor no preguntes. – dijo con resignación. - ¿Cómo está Anna?

- Tiene la presión muy alta, y se ve agotada, duerme con profundidad; necesito que la lleves a un laboratorio a que le hagan estas pruebas. – dijo entregándole un papel al castaño. - quiero asegurarme de que su embarazo no sea de riesgo.

- Bien ¿algo más?

- Sí, sigo preocupado por su anemia, así que no importa lo que pase, haz que se alimente bien, los primeros meses son lo más importantes, el bebé absorberá todas sus energías y los nutrientes de su cuerpo.

- Lo haré.

- Aquí tienes una lista de vitaminas prenatales, consíguelas cuanto antes, y tráeme esos análisis; Eliza y yo estaremos ausentes unos meses, tu abuela nos pidió apoyo con las ancianas en la montaña, al parecer están delicadas y necesitan unas cuantas manos extra.

- Entiendo, pero por favor, no le digas a nadie sobre el embarazo de Anna ¿sí? Antes debo hablar con ella y saber de qué manera quiere comunicárselo a todos, esto es muy importante y maravilloso y creo que esa decisión le corresponde a ella.

- Claro, no te preocupes por eso, por favor cuídala bien y no hagas que se estrese demasiado; sé que suena imposible, pero vas a tener que esforzarte.

- Haré hasta lo inhumanamente imposible por Anna y mi bebé, puedes estar seguro de ellos.

El doctor salió de la habitación dejando a Yoh al cuidado de su esposa, la itako parecía dormir profundamente, y no daba señales de despertar pronto.

El shaman aceró uno se los sillones más cercanos y se sentó a observarla, se sentía extraño, a pesar de los acontecimientos ocurridos durante el día y la incertidumbre de su matrimonio pendiendo de un hilo, su corazón se sentía inmensamente feliz. Por Kami… tendría un bebé con la mujer que ama, en unos meses se convertiría en papá y aunque tendría una dura batalla por recuperar la confianza de su esposa, el ya sentía que podría morir de felicidad en esos momentos.

Un bebé… un hijo fruto del amor que sentía por su Annita; se acercó un poco más a la chica y observó su dulce rostro… era tan hermosa. Bajó la vista hacia su dulce y plano vientre en donde se desarrollaba ese pequeño regalo, dudó un momento, pero finalmente colocó una de sus grandes manos y lo acarició.

- Hola… soy papá. – dijo levemente, sus ojos se llenaron de lágrimas. – sé que tal vez no puedas escucharme, pero quiero que sepas, que te amo con todo el corazón y que te espero con ansias; apenas me enteré de que sería papá hace unas horas, pero… ya no puedo esperar para conocerte y tenerte entre mis brazos, y aunque apenas vienes en camino, yo te he esperado toda mi vida. Serás el bebé más mimado del mundo, lo prometo, jugaré todo el día contigo, entrenaremos juntos y cocinaré tus comidas favoritas. Dios, me pregunto cómo serás ¿eres un niño o una niña? No importa, creo que serás muy hermoso… ojalá te parezcas a tu mamá.

Sonrió durante un rato y siguió imaginándose a su bebé y todo lo que haría por cambiar su vida de ahora en adelante.

Anna no podría negarse, todo era en pro de su pequeño milagro y de seguro estaría de acuerdo en comenzar a hablar y labrar ese maravilloso futuro que los esperaba.

Pasaron varias horas, con él sentado en la habitación contemplando a su esposa, hasta que un escalofrío lo recorrió por la espalda; se puso de pie de inmediato ¿Qué estaba pasando? No podía ver nada.

De repente comenzó a escuchar cómo la rubia murmuraba entre sueños, trataba de moverse como si estuviera presa e intentara soltarse.

- Mmmh… no, por favor ¡No! No, no, no, a mi bebé no por favor. – Yoh se acercó a ella e intentó despertarla, tomó una de sus manos y se dio cuenta de que estaba helada.

- Anna, tranquila, despierta… aquí estoy, por favor abre los ojos. – la joven parecía no escuchar y cada vez parecía más asustada. El shaman desesperado sin saber qué hacer llamó a su espíritu acompañante. – Amidamaru por favor, intenta hacer algo.

- No sé qué hacer Amo Yoh, puedo sentirlo, pero no puedo verlo.

- Necesito que Anna despierte ¿qué podemos hacer?

- No sé si posesionarme de su cuerpo pueda traer alguna complicación para el bebé, no me lo perdonaría Amo Yoh.

- Al menos intenta entumir su cuerpo, como cuando me despiertas por las mañanas.

- Pero Amo…

- Por favor Amidamaru, no sé qué más hacer, esa cosa la está lastimando. – el espíritu lo meditó por un momento y asintió.

Levemente se introdujo en el cuerpo de la mujer para entumirla, esto ocasionó que la chica se despertara de golpe buscando algo de aire, el chico la recibió en sus brazos tratando de controlarla.

La itako respiraba con pesadez, tratando de controlarse, su mirada sólo expresaba lo aterrada que se encontraba.

El castaño la tomó de las mejillas tratado de que ella lo reconociera.

- Anna, mírame, por favor, mírame… soy yo, tranquila. Todo estará bien, dime lo que ves, dime dónde está. – al no notar reacción de su parte, recordó lo que Rick había dicho acerca de esos entes que acosaban a su mujer. – Recuerda Anita, piensa en el bebé, ¿no te lo imaginas? Esa hermosa criatura regordeta y con mejillas enormes y rosadas que podremos cargar en unos meses. Piensa en él, nada podría ser más maravilloso y perfecto que esa criaturita que viene en camino. – funcionó, poco a poco los ojos de la sacerdotisa comenzaron a recuperar su color, después de unos minutos, la habitación recuperó su calidez y la joven reconoció a su marido delante de ella. Lo tomó de las muñecas y separó las manos del chico de sus mejillas. ¿te encuentras bien? – la rubia tímidamente asintió. - ¿lo sigues viendo? – negó con la cabeza. – bien.

- ¿Qué haces aquí? – cuestionó la rubia

- Te desmayaste y te traje aquí, Fausto vino a revisarte, necesitan hacerte unos estudios lo antes posible, para saber si el bebé está bien. Al parecer, podría ser de alto riesgo… tu presión, es muy alta. – ella lo miró seriamente.

- ¿Dónde está Sakura? – el chico suspiró.

- Mhm, Anna… eso.

- ¿Sigue aquí? – le interrumpió

- No, no está aquí. – ella desvió la mirada y suspiró. – ¿ya sabes lo que harás? – el chico apretó los ojos con frustración y habló.

- Escucha, sólo hablaré de esto 1 vez, porque no quiero que estés pensando en ello y necesito que estés tranquila, haré todo lo posible por mantenerte sana y a salvo, para que nuestro bebé se encuentre bien ¿entendido? – la chica resopló.

- Bien, te escucho.

- Es difícil de creer por todo lo que ha pasado, lo sé, pero debes escucharme y debes creerme, confiar en mí. – la joven lo miró y elevó una de sus cejas sarcásticamente. - Ese hijo que espera Sakura, no es mío, lo juro… todo debe ser un malentendido y llegaré hasta las últimas consecuencias para comprobarlo. Yo no estuve con Sakura, no lo hice, todo debe ser un malentendido.

- No intentes mentirme o hacerme sentir loca, yo te vi… así que hay una gran posibilidad de que ese hijo sea tuyo.

- No Anna, no lo es, y no estuve con ella, sé que estás segura de lo que viste… pero eso no pasó. Aún no encuentro cómo explicártelo, pero ese bebé no es mío… lo siento en mi corazón, ¿Por qué no sentiría nada por esperar ese hijo y por nuestro bebé siento que la vida me regresa al cuerpo? – esperó un momento a que ella dijera algo, pero sólo encontró el silencio. – Ella tiene prohibido entrar a esta casa o acercarse a ti, no me importa lo que diga y que esté segura de que ese hijo es mío, ella no puede volver hasta que ese niño nazca y hagamos una prueba de paternidad. – la rubia sintió un vacío en el estómago. Odiaba a Sakura, pero ese niño no tenía la culpa de nada.

- ¿Harás pasar a ese niño por algo así?

- Creo que nos estamos adelantando mucho… aún ni siquiera ha nacido.

- ¿Preferirías que no lo hiciera? – argumentó molesta

- Jamás dije eso… pero no tiene nada de malo que nos hagamos una prueba, a fin de cuentas, a mí también me están haciendo pasar por todo esto.

- ¿Harías que mi hijo pase por eso también? – esa pregunta tomó desprevenido al shaman.

- Claro que no ¿por qué lo haría?

- ¿Por qué se lo harías al otro bebé?

- Porque no es mío Anna, lo sé, estoy seguro. – la itako se sentía tan cansada, tan herida, tan harta de todo lo que estaba pasando que lo único en lo que pensaba era en que él se fuera de la habitación y terminara con todo esto de una buena vez.

- ¿Y cómo sabes que este sí lo es? – el castaño se puso de pie con molestia.

- No empieces Anna, esta no es una batalla que vamos a tener, no quieras lastimarme con insinuaciones ridículas. Tú y yo sabemos que tu bebé es mío también y no vas a hacerme dudar de eso ni en un millón de años ¿entiendes? Tu no eres Sakura, no hay punto de comparación. Así que, por favor, que no se te vuelva a ocurrir repetir algo igual, jamás. – terminó muy molesto y respirando agitado.

- Bien, habiendo hablado de esto… sal de aquí, me siento mal y quiero descansar.

- Ni hablar, tu salud y la del bebé son delicadas, hasta hace poco tu anemia era muy grave, necesitas alimentarte y ser atendidas, en lo que a mí respecta, no me sacarás de esta habitación dentro de los siguientes 9 meses. Mañana a primera hora iremos al laboratorio por los estudios que solicitó Fausto.

- No te quedarás aquí. – dijo desafiante.

- Lo haré y no se discute.

- No lo harás, no dormiré contigo.

- Bien, dormiré en el sillón o en el piso, pero estaré aquí pendiente de su salud. Iré por algo rico de comer. ¿se te antoja algo en especial?

- No tengo hambre.

- Debes comer algo, es para nuestro pequeño, al menos inténtalo… iré por algo rico.

La joven itako lo vio salir de la habitación, se recostó de nuevo y suspiró; jamás creyó que darle una oportunidad a su matrimonio incluiría otro bebé, quería creer en Yoh, de verdad, pero no podía, darle una oportunidad a su esposo era darle una oportunidad al sufrimiento.

Cerró sus ojos y el sueño la envolvió nuevamente.

El shaman entró a la habitación con una bandeja llena de bolas de arroz y té verde, la vio tan pacífica que no la quiso despertar.

Se sentó en el sillón y la observó.

Largos minutos pasaron hasta que el vibrar del celular de la rubia llamó su atención, iba a dejarlo pasar, pero el nombre de "Rick" iluminaba la pantalla; levantó el teléfono y seleccionó "contestar" pero antes de decir una sola palabra, el rubio habló.

- ¡Hola Linda! Te he traído todo el día en mi mente ¿te encuentras bien?

Continuará…

Hola chicos, perdón por la larga espera y muchas gracias por sus ánimos, me encanta leerlos; en el capítulo pasado, recibí dos reviews a los que me gustaría dar respuesta

El comentario dice que tengo muchísimo potencial para alcanzar la "perfección" y te equivocas, me falta muchísimo, pero lejos de eso, yo no me dedico a escribir profesionalmente, sólo soy una persona con una idea en la cabeza que quiere darla a conocer.

En cuanto a la confusión de personajes, me resulta extraño que se mencione pues siempre trato de mencionar una característica física de la persona para que se sepa de quien se está hablando; y aunque sé que tienen muuuuchos detalles que arreglar, jamás le enviaría mi historia a un "beta-reader" porque ya lo hice una vez y me robaron mi historia eso me dejó deprimida por muchos años.

En cuanto al OCC y que me alejo del Canon, me gustaría aclarar que, jamás dije que mi historia fuera 100% Canon pues, en ese caso, no tendría historia que contar… esta fue mi primera historia después de mucho, mucho, muchísimo tiempo y lo único que quiero es terminarla como es debido y a como la imagino y sueño (estoy usando a estos bellos personajes de Takei para contar mi historia).

En cuanto a los personajes secundarios "Bere", "kike", "Frank" es aún más curioso; yo inicié esta historia en 2016, en ese tiempo pasé por un capítulo en mi vida que me consumía peor que la pandemia, y fue por el cual decidí escribir, para sacar esa parte de mi vida (que algún día relataré en un episodio más adelante) se que a mucho les molesta pero que me digan que estamos situados en Japón, no me mueve mucho, pues no conozco a ningún americano llamado "Chocolove" o un inglés llamado "Lyserg".

En cuanto al abuso del personaje de Tamao, quiero decirles que PERSONALMENTE (como dice el comentario) es un personaje que jamás en la vida me ha gustado, no me gusta y no me gustará, por lo cual, si buscan una historia donde ella participe más allá de la ayuda a la familia, entonces este no es el fic que buscan.

Leí otro comentario que decía "de ver el nombre de kike dan ganas de dejar de leer" y entiendo totalmente y si ese es tu sentir, entonces lo mejor es que no leas mi historia y te voy a compartir el por qué.

Yo inicié a leer fics a los 13 años, ahora tengo 28; siempre he sido una amante loca y fan #1 del YohxAnna. Me metía a leer todas las historias sin importar el qué contuvieran, hasta que en una ocasión me topé con una historia que me dejó helada, llegué al punto de no sólo dejar de leer fics, si no que dejé de leer TODO (salvo lo de la escuela) me encontraba muy mal y todo por esa historia, así que decidí que si cualquier característica de la historia no me gustaba, dejar de leer, pues no quería volver a pasar por lo mismo. Así que, si leer ese nombre te dan ganas de dejar de leer mi historia, te invito a que no la leas y busques una más allegada a tus gustos personales pues, esto es lo que hay en la mía. Estaba herida en esa época y por eso los hice mis personajes, sólo en esta historia pues en mi otro fic ni los menciono.

El motivo de esta enooooorme nota, es aclarar desde mi perspectiva el por qué funciono de esta manera; jamás me sentiría ofendida, incómoda o desanimada con sus comentarios pues esta historia es de mi creación y me siento orgullosa de ella y que opinen diferente es porque no pensamos igual, cada cabeza es un mundo y tenemos gustos muy diferentes, pero lo que alcancen a gozar de ella me hace muy feliz.

Escribir me ayuda a comentar conmigo misma y recibir comentarios de mis autoras de Fics favoritas: Annasak2 y Allie Mcclure, me emocionó hasta las lágrimas.

Ya me siento un poco mejor, voy saliendo del hoyo de la pandemia en mi situación personal y les prometo que estaré más seguido por aquí actualizando mi contenido.

No olviden dejarme un review que, aunque me digan que piensan diferente a mi en cuanto al contenido, me alegra mucho ver su perspectiva.

Sé que Anna e Yoh parecen muy tóxicos, pero créanme que esto tiene un buen desenlace.

Los quiero muchísimo.

Nos leemos pronto.