AVENTURAS EN TOKIO
XII.
Kimata llegó con el agua y un poco más de comida para tratar de alimentar a la chica del cumpleaños. Si tenían suerte su estómago no estaría demasiado revuelto. Notó que Honoka murmuraba algunas cosas contra el estómago de Nagisa y reía un poco entre palabras que no se podían entender. Rió un poco. ─Bueno, ahora sabemos que nuestra pequeña Honoka es una chica grande que se pone alegre con la bebida... Y que aun no debería beber, así que no le contemos a nadie sobre esto o nos van a matar ─sirvió agua entre risas y dejó la botella cerca de las chicas. Él mismo bebió un poco de agua también. Legalmente Honoka podía beber hasta los veintiuno.
─Muero por contarle esto cuando esté en sus cinco sentidos ─dijo Nagisa con un gesto divertido, como pudo sentó a Honoka─. Hey, ten, bebe un poco de agua, deja te ayudo.
─No -hic-... No quiero ─y se le abrazó por el cuello con ambos brazos mientras murmuraba un poco más. Los chicos se echaron a reír.
─¿Necesitas ayuda, Misumi? ─preguntó Fujimura con un gesto divertido, Honoka se veía muy graciosa así. Con suerte lograrían que comiera y bebiera lo suficiente para que se le bajara el alcohol del sistema.
─Yo me encargo, senpai ─respondió Nagisa mientras poco o nada hacía para que Honoka dejara de colgarse de su cuerpo, solo la sujetaba bien para que no cayera─. Además, si las historias que cuentan mis superiores son ciertas, éste asunto de las bebidas será recurrente, ¿verdad?
─Me temo que sí, nosotros podemos beber de manera moderada, en reuniones lo normal es que aceptes al menos una copa o dos ─explicó Kimata─. Tarde o temprano estaremos en alguna gran fiesta con todo el equipo y posibles patrocinadores y... Bueno, ya les contaremos, pero no hay nada mejor que brindar con quien te va a pagar la carrera profesional durante los siguientes años ─asintió, había ciertas cosas a las que no se debían negar en el mundo adulto y profesional del Japón actual.
─Por suerte somos tan alegres como Honoka lo es en éste momento ─comentó Fujimura entre risas y se acercó al para tratar de ayudar a que la chica del cumpleaños bebiera agua, pero ella no parecía interesada en despegarse de Nagisa─. Vaya... Umm... Quizá debamos...
─Yo me encargo, senpai, tranquilo, ustedes sigan cantando, yo haré que tome agua ─dijo Nagisa a manera de calmarlos, tampoco era tan malo tenerla así. Los chicos asintieron y fueron a buscar una canción a dúo entre el extenso menú de canciones. Mientras, Nagisa sujetó bien a Honoka por la cintura y la acercó a su cuerpo─. Hey, anda, ten. Bebe un poco, ¿sí? ─le hablaba suave y estando así de cerca podía escuchar parte de lo que decía... Decía su nombre.
─De acuerdo ─hizo caso de la voz de Nagisa y se prestó para beber el agua que su compañera le daba. El agua fresca le dio una sensación fría desde la cabeza y un nuevo mareo la atacó, se le volvió a pegar al cuello mientras murmuraba algunas otras cosas─... Hueles bien, me... Me gusta como hueles.
Nagisa se sonrojó al escuchar eso, por suerte lo dijo tan bajo que los chicos no escucharon. ─Ah, gracias... Erm... Anda, bebe otro poco ─logró que diera un pequeño trago, luego le acercó una pieza de sushi para que la comiera─. Ten, come ─pero la única respuesta que recibió de Honoka fue que ahora se le abrazara por la cintura y enterrara su rostro en su cuello. Tragó saliva─. De acuerdo, descansa un poco, pero debes comer, ¿entendido?
─Entendido ─se sentía mareada, entendía lo que Nagisa decía pero era incapaz de enfocar correctamente sus pensamientos. Era como estar y no estar, pegó más su nariz al cuello de Nagisa y... Ese sensación, esa suavidad, su olor a lavanda. Sintió ansias en forma de un hueco estomacal que no era capaz de explicar, solo siguió la orden que le daba una voz muy dentro suyo. Pegó sus labios al cuello de Nagisa y le dio algo que parecía ser un beso.
Ésta vez Nagisa respingó un poco y casi grita por la sorpresa, vio que los chicos le miraron e hizo algunas señas con su mano libre. ─¡N-no es nada, no pasa nada! ─soltó una risa nerviosa, trataba de ignorar el hecho de que ellos se encontraban ahí y Honoka estaba bastante cariñosa en ese momento. Y no era nadie para negar que eso se sintió bastante bien. Tomó aire muy hondo para recuperar la calma, Honoka no le quitaba los labios de encima─. Ten, anda, bebe otro poco de agua al menos ─y logró que ella tomara toda el agua del vaso. Suspiró para calmarse a sí misma, no lo logró por completo. También se sirvió y bebió agua.
─Nagisa ─murmuró Honoka cerca del oído de su compañera, se le volvió a pegar. Abrió la boca para decir otra cosa, pero no pudo decir mucho, de nuevo le dio otro mareo que la obligó a pegarse por completo a ella─...
Nagisa sentía que la cara le estaba ardiendo, necesitaba calmarse y Honoka no le estaba ayudando en lo más mínimo. Con cuidado la soltó para recostarla en el respaldo del sillón. ─No vayas a moverte, ¿de acuerdo? Debo ir al baño ─Honoka asintió y luego miró a los chicos─. Ahora regreso.
─El sanitario de damas está al fondo y a la izquierda ─indicó Fujimura con mucha casualidad, no quería poner nerviosa a Nagisa, no más de lo que ya estaba─. Ve, nosotros vigilamos a Honoka.
─¡Gracias! ─por los nervios y las prisas olvidó llevarse a Mepple, él se quedó en la mesa con el resto de los teléfonos. Fue con prisa al baño a lavarse la cara y tratar de calmarse, pero la sensación de esos labios en su cuello fue demasiado. Se tocó el cuello con la diestra─. No puedo creerlo... Calma, Nagisa, calma, Honoka está ebria, es todo...
Y mientras Nagisa se daba ánimos, fue Fujimura quien logró que Honoka comiera un poco más. Le cayó en gracia que ella dijera que él no era Nagisa e hiciera un gracioso gesto de puchero, incluso se negó a un contacto más cerrado y solo se sujetó del brazo de su casi hermano con una mano. Todo mientras comía el sushi que el chico le ofrecía prácticamente en la boca. ─Buena chica, come otro, anda ─ahora le acercó una pieza de pollo frito del que aun tenían ahí, ella lo aceptó. No parecía estar en sus cinco sentidos aun, pero si seguía así pronto se compondría lo suficiente para andar por sí misma, miró a Kimata─. ¿Qué opinas?
─Que qué bueno que estamos aquí con ellas o no sé qué le habría hecho Honoka a Misumi ─dijo con una risa bastante divertida, le caía en gracia que se pegara de Nagisa pero que a ellos no los quisiera tan cerca. Esa era la prueba de que Honoka ebria no se portaba cariñosa con todo mundo, solo con una persona.
─¿Y Nagisa? ─preguntó Honoka mientras comía su pollo sin poner realmente atención a lo que ellos decían.
─Ahora regresa, anda, come todo lo que puedas, pero si te sientes mal del estómago, dinos, ¿sí? ─ella asintió y eso lo hizo reír un poco más a Fujimura. Se veía linda así.
Nagisa regresó unos minutos después más entera, su compañera era la que aun no estaba compuesta pero al menos trataba de comer por cuenta propia. Volvió a sentarse a su lado y Honoka de nuevo se le pegó. Eso hizo sonreír a Nagisa en automático y decidió comer junto con ella hasta que, entre los cuatro, terminaron con toda la comida que aun había en la mesa. Solo quedó a salvo una quinta parte del pastel, ellas se lo llevarían a casa y les darían un poco a sus pequeños amigos como quedaron. Pasaban de las diez para ese momento y los tres que no eran Honoka decidieron que era buen momento para terminar la fiesta, además era la hora que tenían planeada originalmente para finalizar la reunión, pero Honoka no estaba en condiciones de volver a casa por su propio pie.
─Pidamos un taxi ─fue lo primero que dijo Kimata, pero Nagisa negó de inmediato.
─Sé que son caros y no pienso mentirles, no tenemos tanto dinero como para dárselo al del taxi ─confesó Nagisa sin pena, sabía que ellos estaban en las mismas condiciones financieras, todos en ese cuarto vivían de becas─. Yo puedo llevarla a casa, me las arreglaré.
─¿Y si les ponemos la mitad de lo del taxi y nos pagan luego? ─propuso Fujimura.
─Eso... Eso suena más justo, de acuerdo ─respondió Nagisa con más calma. Honoka no se le soltaba y no sabía si sería capaz de hacer algo si de repente le daba por ponerse cariñosa de nuevo a medio tren.
─Entonces lo llamaré ─dijo Kimata con una sonrisa y salió al pasillo a hacer la llamada. Mientras, adentro, todos guardaban sus cosas. Nagisa se encargó de meter los regalos de Honoka en su bolso, era lo bueno de dar regalos pequeños y prácticos, y a ella le encantaron. Echó a Mepple en su propia mochila y a Mipple la dejó en la bolsa de la falda de Honoka. Bien sabía que ese par de tontos habían sido testigos de todo y se los recordarían por días enteros, eso haría apenarse mucho a Honoka. Moría por verla. Kimata regresó con ellos una vez más─. Estará aquí en cinco minutos, salgamos, algo de aire nos vendría bien a todos, sobretodo a nuestra chica del cumpleaños. ¿No olvidan nada?
─Ah ─Nagisa hizo revisión de nuevo, llevaban a sus amigos, su dinero, los regalos, el pastel, mochila, bolso; sí. Todo en orden─. No olvidamos nada ─tenía bien sujeta a Honoka por la cintura, era bueno que al menos pudiera mantenerse en pie. No creyó que fuera a emborracharse sin que nadie se diera cuenta sino hasta que fue demasiado tarde, eso le cayó en gracia─. Seguro que mañana Honoka les llama para disculparse y agradecer por la fiesta. De todos modos, gracias por la fiesta.
─El cumpleaños que siga también celebremos aquí, ¿de acuerdo? ─preguntó Fujimura con una sonrisa y Nagisa y Kimata asintieron. Ya afuera el aire estaba un poco frío y eso los hizo despejarse, notó con cierta diversión que incluso Honoka pareció despertar un poco más por culpa de la brisa helada de esa noche─. Con una buena noche que duerma estará bien, solo espero que no se vaya a sentir mal del estómago.
─Yo cuidaré de ella, no se preocupen ─dijo Nagisa con una sonrisa.
Platicaron solo un poco más antes de que llegara el taxi. Era alguien a quien los chicos conocían, así que le encargaron al conductor llevar a las chicas hasta la puerta de su edificio. Le pagaron por adelantado y se despidieron de ambas. Nagisa iba atenta al camino y también a su compañera, que parecía dormitar solamente. Y de nuevo lo sintió, de nuevo ella se le pegaba tanto al cuello que sentía la nariz ajena contra su piel. La abrazó fuerte por la cintura buscando calmarla, pero eso solo logró que Honoka correspondiera el abrazo y se le pegara tanto como fuera físicamente posible.
─No puedo creerlo ─murmuró entre labios, y luego apretó la quijada al sentir esos labios una vez más contra su cuello. Un pequeño beso que hizo que su piel se erizara por completo.
─Hueles bien... Me gusta ─repitió Honoka bajo, cerca de su oreja. La mente de Honoka era un revoltijo de ideas en ese momento. Solo podía pensar en Nagisa, en lo cálida que era, en lo bien que olía y en... En... ¿Ya tienes a alguien a quien quieres, Yukishiro? Eso, también recordó eso, esa pregunta con una sola respuesta─. Nagisa, te quiero...
Nagisa se tensó, eso lo escuchó con más claridad. Tragó saliva, ella se lo seguía repitiendo en baja voz. Agradecía que el taxista las ignorara a propósito, además, siendo lo que era, seguro había llevado a más de un ebrio a casa, eso no era nada, ¿verdad? Eso quería pensar. Abrazó bien a Honoka y le habló al oído por igual─. También te quiero, ahora calma, ¿sí? Pronto estaremos en casa y podremos descansar, dejamos el futón puesto, ¿lo recuerdas?
─Sí, el futón, lo recuerdo ─se quedó quieta, al menos de momento, parecía dormitar.
Nagisa soltó un suspiro de alivio, esa boba le dejó el corazón alborotado. Pero Honoka estaba ebria, no debía ponerse tan nerviosa. Además, ese "te quiero" que le dijo era el mismo "la quiero" del que habló con Fujimura, ¿o no? Solo era eso, solo debía ser eso. O al menos trataba de convencerse de ello.
El viaje a casa duró cerca de treinta minutos, durante ese tiempo todo lo que Honoka comió al fin le estaba haciendo efecto, se sentía menos mareada, el hormigueo de sus extremidades ya se había ido y solo tenía una vaga sensación de desorientación. Estaba con Nagisa dentro de un vehículo... Estaba pegada de Nagisa dentro de un vehículo en movimiento. Estaban abrazadas y podía sentir la piel de su cuello contra su propia nariz, casi contra sus labios.
Olía tan bien, el tacto era tan suave... Tragó saliva.
Podía sentir el brazo de Nagisa en su cintura, la sujetaba con fuerza, con firmeza. Suspiró sin poder controlarse. Notó que Nagisa la pegó un poco más contra su cuerpo en respuesta a su suspiro. Sintió las mejillas arder. Por la posición supo que Nagisa miraba por la ventana, iba atenta al camino, podía adivinarlo. Tragó saliva una vez más.
Llegaron a casa y salió del taxi con ayuda de su compañera, el taxista solo esperó a que ellas entraran al edificio antes de irse. Por alguna razón no podía hablar y Nagisa tampoco hablaba, los chicos tampoco hablaban a pesar de que estaban a solas en el ascensor. No lo sabía, pero ellos se quedaron dormidos en el camino.
─Llegamos a casa, Honoka, no te muevas ─Nagisa al fin habló y se quitó el calzado, y con mucho cuidado le ayudó a ella a quitarse las botas. Le miró con una sonrisa─. ¿Necesitas pasar al sanitario antes de acostarnos? Te llevo si quieres.
─Yo... Puedo ir sola, gracias, Nagisa ─se sujetó del muro para poder pasar al baño y tratar de componerse a sí misma. Justo en ese momento sus pensamientos se estaban poniendo en orden y lo recordó... Recordó lo que hizo, besó el cuello de Nagisa, ¡pero qué diablos! También le dijo que la quería, pero eso era cierto, la quería, era lo otro lo que no tenía sentido. El alcohol se le subió demasiado al parecer.
Mientras Honoka terminaba sus asuntos en el baño, Nagisa metió el pastel a la nevera. Revisó a los chicos, estaban dormidos, así que los dejó a un lado de la consola de videojuegos para que descansaran. Escuchó que Honoka bajaba la palanca del retrete y la vio salir un par de minutos después. Sonrió.
Honoka tuvo que lavarse cara y boca para al menos sentirse más fresca. Le sonrió a Nagisa. ─Ya puedes pasar al baño si lo necesitas ─pero antes de que pudiera decir que ya se sentía lo suficientemente mejor como para hacer las cosas por sí misma, Nagisa le sujetó de la mano y la llevó al futón, comenzó a quitarle la ropa. Se sonrojó─. Nagisa, espera, yo puedo...
─Debes seguir mareada, lo vi en tus pasos ─dijo la deportista con una sonrisa─. Yo me encargo, no te muevas ─de hecho la dejó en ropa interior y la hizo sentarse en su lado del futón. No pudo ver el sonrojo de Honoka porque estaba muy ocupada ocultando el propio─. Voy al baño, ahora regreso ─la deportista fue a refrescarse por igual y a lavarse los dientes. Honoka ya estaba en sus cabales pero seguía mareada, seguía algo roja, por lo menos no se le había revuelto el estómago. Incluso con ese asunto del alcohol toda la fiesta había sido divertida. En su camino al futón Nagisa se quitó la ropa también, ella usaba ropa interior totalmente deportiva, le era más cómoda en realidad. Apagó la luz y de inmediato se acostó junto a Honoka.
Ninguna de las dos supo con exactitud qué o cómo pasó, pero se abrazaron de frente, fuerte. Honoka se le sujetó del cuello, Nagisa le rodeó la cintura. No decían anda, no podían decir nada, al menos no algo coherente. Honoka sintió una extraña necesidad de abrazarla así, Nagisa también, tenía ese capricho desde hace tiempo. Ambas suspiraron y les hizo reír el hecho que suspiraran al mismo tiempo.
─Buenas noches, Nagisa. Gracias por lo de hoy... Y por cuidarme.
─No fue nada, harías lo mismo por mi, lo sé ─jugó un poco con unos mechones del oscuro cabello de Honoka, sonrió─. Feliz cumpleaños, Honoka. Y buenas noches.
Honoka también sonrió.
La comodidad ajena, el calor, sus aromas y el contacto las ayudaron a conciliar el sueño en menos de cinco minutos. No se movieron de su posición en ningún momento de la noche.
