Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. La historia es completamente mía, queda prohibida cualquier adaptación. Todos los medios de contacto se encuentran en mi perfil
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"Querido Edward
¿Te parece curioso si te cuento lo difícil que me resulta "ahora mismo" —resaltando el ahora mismo— romperme un maldito pie? Estoy flipando.
Debo comentar antes que siempre he sido muy torpe. Algunas veces accidental, otras intencional. Solía servirme para pasar largas temporadas lejos de casa, el hospital siempre era la mejor opción. ¿No es estupendo que tú seas medico? ¿Precisamente medico? Eso es nada al lado del ridículo título en literatura que obtuve hace unos años atrás.
Los hospitales son lugares seguros, con personas que se obligan a ser potencialmente correctas y comportarse.
Ahora mismo estoy frustrada, mis intentos no están funcionando, Edward. Y necesito verte más. Hoy mismo. Ya. Soy impaciente y no me gusta esperar, una característica que nunca pude cambiar.
Necesito ser más. Mucho más. Dejar una línea de tiempo abierta solo puede provocar que algo salga mal. Cariño, mis primeros intentos han sido en vano:
¿Caer por las escaleras? Solo me gane un par de moratones.
¿Aplicar un tropezón? Pfff, necesito algo que me acerque a ti lo suficiente. No una torcedura inservible que se puede arreglar con un vendaje, algunos analgésicos estúpidos y media hora de consulta con algún doctorcillo sin importancia.
Yo quiero al Doctor Cullen. Y confió en ti, cariño.
Puedo asegurarte que tenía todo completamente medido para cuando me pare frente a ese auto y espere que me atropellara. Fue bueno escoger al "buen Billy" para ello, el jamás dudaría de mí y mi extrema torpeza. Demasiado egocéntrico como para dejarme abandonada en medio de la calle a la espera de mi ambulancia para mi suerte.
Duh, es un imbécil y me sigue mirando como cuando era una niña e iba a tomar unas cervezas con mi padre mientras yo jugaba a sus pies. James Swan tenía una retorcida mente.
Fui cargada por un paramédico de lindos ojos negros, y tan cálido como el sol. Su nombre era Jake Black y fue muy amable. Mi pierna dolía casi como si se estuviera partiendo en dos y mi cabeza punzaba. No fue mucho dolor, un buen analgésico y yo ya estaba nadando hacia un lugar feliz. Quizás me vi un poco loca mientras una pequeña sonrisa adornaba mi rostro todo el camino.
Mi llegada al hospital de Forks armo un revuelo. La pequeña hermana de Emmett Swan estaba en urgencias, siendo atendida por un atropellamiento. Que me dejen de joder, yo solo quería mirarte.
Fue una buena sensación cuando finalmente lo hice. Una fractura y yo ya te tenía a menos de sesenta centímetros, analizando mi pierna. Cabello cobrizo, piel pálida y unos ojos que me dejaron en la nada como el primer día.
¿Sería lo suficientemente atractiva para llamar tu atención en el momento indicado?
Supe que si cuando me miraste de nuevo, lo supe porque sonreíste con reconociendo. Me llamaste "chica cajera" y entonces sucedió. Después de una completa vida de mierda sucedió.
Mi corazón volvió a latir.
Claro que me asegure de mostrarme algo dura y confundida. Esta chica no te pondría las cosas fáciles. Nada me pagaría por el leve sonrojo de tus mejillas y tus disculpas o por la sonrisa que vino después de decirte que te recordaba.
Fuiste cálido y protector y amable y me pregunte si era verdaderamente era por mí o solías ser así con todos tus pacientes. Una molesta sesión de Rayos X, tú colocando una férula y recetándome el medicamento necesario para recuperarme después, supe la respuesta. Claro que un poco de presión también sirvió. ¿Es que acaso te entusiasmaba ayudar a la chica desvalida a la que nadie recogió después de un inminente atropellamiento?
Me llevaste a casa. El ocupado doctor Cullen me llevo a casa.
Fue buena idea mentir y no llamar a Emmett después de todo, el suele ser solo un obstáculo cuando estoy en camino por obtener lo que quiero. Tan preocupado, complicado y sacrificado.
Supe que actuaste de buena fe cuando comenzaste a hablar en el auto. ¿Es que tampoco te gustan las personas calladas? Hablaste un poco de tu trabajo y yo te pregunte. Hice las preguntas adecuadas y murmure las palabras correctas, Pero nunca me sentí más rechazada como cuando te invite a casa y declinaste la oferta.
Ese acto de fe que ame momentos antes se fue a la mierda. Mi cara se volvió una máscara dura y rígida. Tendría que esforzarme. Tú tampoco me lo pondrías fácil.
Las palabras de mi padre resonaron mientras nos despedíamos con un apretón de manos amistoso y te marchabas:
Esfuérzate, nenita. Hazlo, más, más, más, más. Rápido, se rápida y fuerte.
Tendría que asegurarme que vieras a la chica en mí.
B"
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Un poco más largo, y si, Bella es bastante más complicada de lo que imaginamos. No es fácil para ella tratar la indiferencia o la desconfianza. ¿Alguien ya noto las emociones que siente hacia toda su familia? Espero sus teorías. No olviden dejar sus review, me encanta leerlas.
—Ariam
