Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. La historia es completamente mía, queda prohibida cualquier adaptación. Todos los medios de contacto se encuentran en mi perfil.
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"Noticias de última hora, necesitas nuevos vecinos y un departamento más seguro. Mucho más seguro ¿Quizás algo así como mi casa?
Eso sería fantástico.
Un punto a favor para tu agradable vecina es su amabilidad. La señora Brandon es dulce y hace unas galletas de maravilla. Jesus, si ella vendiera esas pequeñas cosas deliciosas se haría millonaria.
Aunque…
Tal vez fue un poco rudo de mi parte abordarla directamente en la puerta de su apartamento, pero fue fácil. Engañarla fue muy sencillo, solo una sonrisa, la ropa indicada, y una coincidencia francamente arreglada me dieron los suficientes medios para entrar en su casa. Creo que fue el hábito lo que la convenció. ¿Quién le dice que no a una joven monja?
La pobrecilla estaba muy descuidada. Sola desde que su amado Jasper murió. Ella hablo todo el tiempo de él: lo guapo que era, el maravilloso matrimonio que tuvieron, lo mucho que se esforzó para darle todo, aunque muy precariamente debo decir. No me abstuve de notar las paredes un poco húmedas y el vacío inminente de su alacena. Aun así me invito de sus maravillosas galletas y un suave té.
Me ocuparía de ello después.
Sus hijos son unos cretinos por abandonarla de esa manera. Eso y la perra de Alice Brandon. Es bella la chiquilla.
Con suave piel de vampiro y ojos violetas. Cabello oscuro en puntas. Usa ropa holgada y converse negros. Es obvio para mí que trata de aparentar algo que no es.
Rápidamente la señora Brandon la saco a la luz. Su único familiar que todavía la visitaba. ¿Cómo no me lo iba a contar? Su encantadora nieta con un encantador enamoramiento por el joven vecino de la señora Brandon.
Tú.
Lo sabía.
¿Es por eso que me has rechazado? ¿Por una chiquilla que no tiene idea ni siquiera de cual su talla exacta de sujetador? Tiene diecinueve años, es una imbécil.
La cosa es Edward, que estoy molesta, muy molesta.
Cinco de la tarde ¿Te suena de algo maldito engreído? Yo había estado limpiando la cocina de la señora Brandon —era lo menos que podía hacer por ella— mientras meditaba si otro pequeño encuentro fortuito entre nosotros era lo correcto. Tendría que deshacerme de mi disfraz, seguro la ropa que llevaba abajo de algo serviría. Tenía que acortar mi línea de tiempo lo más rápido posible.
Solo no podía darte más tiempo.
Bueno, eso hasta que las risas en el pasillo me alertaron de tu llegada.
La mirilla por la puerta de la señora Brandon me fue suficiente para mirar por la puerta, te vi caminar por el pasillo, lucias protector y tenías una gran sonrisa en tu rostro. No me molesto la sonrisa, ni tu cabello cobrizo desordenado, ni las ojeras debajo de tus ojos. Fue la maldita zorra en tus brazos la que hicieron a mis manos hacerse puños y a mis dientes morder tan fuerte mi labio inferior que no pare hasta sentir la sangre caliente corriendo por mi rostro.
Alice Brandon en todo su esplendor.
Eso no se vio como un jodido pequeño enamoramiento. Se veía como una relación, una estúpida relación.
¿Así que esto era? Yo tenía razón, siempre supe que no todo debía de ser perfecto en ti ¿Pero ella? Era un puto golpe en el estómago. Tan fuerte y certero que me dejo aliento cuando vi su vientre, ella estaba embarazada.
¡LA MALDITA ROPA HOLGADA!
Y tu sonrisa, esa que debió ser mía para siempre y tus manos sobre ella, esas manos que pertenecían junto a las mías.
Maldito hijo de puta, no te diferencias de todos los hombres de mi vida. El violador de mi padre o el gilipollas machista que tengo por hermano.
Eres un puto hombre de treinta años con una pequeña y escuálida zorra adolescente de diecinueve. Follar ese coño debió de ser maravilloso. ¿No mi amor?
El dolor fue fuerte y la falta de aire insoportable. Fue bueno que la señora Brandon estuviera en el baño. Oh eso hasta que escuche el váter sonando, mis lágrimas desaparecieron un segundo después y una sonrisa las remplazo.
Seguí limpiando.
No sería una buena amiga si yo dejara su cocina así ¿Verdad?
Lo mío no era dejar las cosas a medias, Edward. Salimos al pasillo una hora después. Le sugerí una buena iglesia que solía encantarme de niña, está en el lúgubre Port Angeles, imagino que algún día será ahí donde nos casaremos. Serian buenos con ella, la acompañarían. Me despidió con agradecimientos y un bello abrazo mientras yo trataba de ser toda sonrisas.
En cambio cuando finalmente cerró su puerta las lágrimas volvieron a aparecer. La furia también. Me quede un segundo fuera de tu apartamento, recargando mi frente sobre la madera oscura de tu puerta. Escuchando las risas. Había muchas cosas por arreglar.
Demasiadas.
Nadie tendría un bebe si no era tuyo y mío. Jodidamente nadie.
B"
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Exacto. Al parecer alguien ya tiene una vida y el aventón a casa fue solo simple amabilidad. Así es como la gente normal actúa. Tal vez es un error de parte de Bella pensar que Edward es perfecto y parece ser que en vez de alejarse quiere arreglarlo, y no de una muy buena manera. Pobre Alice. Ahora, si. Esta Bella es totalmente humana y está enferma. Con respecto a esta y algunos comentarios que he leído: la definición para Bella exacta seria sociópata. Ya veremos que tal avanza la cosa, déjenme saber sus opiniones. No olviden dejar su review #DejarUnReviewNoCuestaNada.
—Ariam
