AVENTURAS EN TOKIO

XXII.

La invitación al parque de diversiones fue bienvenida por Nagisa, y también la idea de contarle a los chicos que las dos eran pareja. Por su lado, Honoka sonrió al saber que Nagisa pudo contar sobre su relación a las tres chicas de las que se estaban haciendo tan buenas amigas. Salir todas y conocerlas sonaba bien a opinión de Honoka, se sentía contenta de saber que su pareja podía hablar un poco más. Siendo Nagisa tan social y tan amigable, era de esperarse que le fuera difícil guardarse cosas que para ella eran normales y para los demás no.

Nagisa dejaba sentir el alivio que le dio poder hablar de su relación romántica con alguien, con ellas tres podría platicar e incluso contarles cosas de lo genial que era Honoka. Le causaba gracia en parte que Honoka no sufriera lo mismo que ella, su chica era un lobo solitario, hasta el momento no sabía de alguien con quien llevase algo parecido a una amistad en su escuela, pero así era ella, así era Honoka. Ésta no parecía afectada en lo absoluto por andar por su cuenta y a su paso, pero por lo que le platicaba de sus clases, al menos conocía a todos sus compañeros y compañeras y se divertía mucho yendo al Tecnológico.

Increíble cómo a pesar de todos esos años y de haber pasado por tanto, seguían siendo tan distintas entre sí y aun así podían llevarse y quererse como lo hacían. Agradecía a los dioses por ello cada que le era posible.

─¿Te parece que salgamos con mis amigas éste viernes? ─preguntó Nagisa, iban camino al parque de diversiones con los chicos. Acordaron verse a las diez con treinta de la mañana y les dieron las indicaciones para llegar. Iban por camino nuevo y conocer más sitios les era emocionante.

─De acuerdo, saliendo de clases iré directo a su universidad, podemos encontrarnos en la entrada principal ─propuso Honoka, así quedarían en un sitio a una hora que no le quedase tan comprometida, por una u otra razón no siempre era posible salir a la hora de costumbre─. En serio quiero conocerlas, en foto se ven muy agradables, y más por todo lo que me cuentas.

─Te van a encantar ─en su alegría, Nagisa tomó la mano de Honoka. Dentro del vagón nadie les pondría atención, menos con lo lleno que estaba a esa hora. Muchos se tomaron ese domingo para pasear y también estaban los que trabajaban incluso esos días─. Bajamos en la siguiente estación, ¿verdad? ─miró hacia las ventanas. Todo estaba lleno de edificios, de espectaculares y encima de todo estaba el cielo claro. Los chicos eligieron ese día porque era el que prometían soleado en los reportes del clima─. Si el parque nos gusta, podemos volver por nuestra cuenta.

─También podemos visitarlo con Hikari cuando nos visite en verano ─propuso Honoka y la idea le encantó a Nagisa, lo supo por la sonrisa que le regaló. Estrechó la mano de su compañera. Se sentía bien en esos momentos, demasiado feliz. Además, aprovecharían ese día para contarle a los chicos que estaban saliendo. Sabían que podían confiar en ellos, aunque Honoka estaba un poco nerviosa por la idea, no quería que Fujimura (sobretodo él) pensara que eso era raro o inadecuado. Algo en su corazón le decía que no era así, pero en esos momentos se sentía más segura contándole a su amigo de sus aventuras como Pretty Cure junto con Nagisa, que decirle que estaba en relación romántica con una chica. Sin quererlo estrechó un poco más la mano de su compañera.

─Ellos lo entenderán, ya verás ─Nagisa no podía leer la mente pero sí saber el porqué su compañera se puso tensa, y era por la misma razón que ella misma─. A ti te conocen desde niña, les importas mucho y... Bueno, sé que a mi me tienen en buena estima.

─También te quieren, Nagisa ─dijo Honoka con una sonrisa y recuperada calma. Su compañera siempre lograba tranquilizarla, estar con Nagisa siempre la tranquilizaba─. Y además, si estamos juntas ─se hablaban bajo, muy bajo, lo siguiente se lo dijo al oído─... Si estamos juntas, sé que todo estará bien.

Aun no hablaban de contárselo a sus familias, pero sí se lo dirían a Hikari cuando pudieran verla, ese era el tipo de plática que debía hacerse en persona. De momento no pensaban en ello, de momento no querían pensar en ello, así que bastaría con contárselo a sus más cercanos en el sitio donde estaban viviendo. Sí, su plan era ir poco a poco, a su propio paso como han estado haciendo hasta el momento.

Bajaron en la siguiente estación y desde ahí solo tendrían que caminar unas calles camino al parque. Imposible no ver la enorme noria incluso desde la estación de tren. El calor del día era agradable, no tan caliente, tampoco tan frío. Se pronosticaba una ligera lluvia para la noche así que iban vestidas para la ocasión. Nagisa vestía una falda muy linda con sus shorts favoritos debajo, una camiseta estampada y una chaqueta rosa con motivos negros y un corazón bordado en la espalda, zapatos deportivos claros. Su mochila cruzada no podía faltar y ésta vez no olvidó su paraguas. Honoka, por su lado, optó por un pantalón de malla ajustado, un par de botas, una linda blusa de manga corta y un suéter. Llevaba su bolso con todo lo necesario. Mepple y Mipple iban dentro de los bolsillos de la ropa, pero esperaban tener la oportunidad de disfrutar las atracciones que pudieran sin quedar al descubierto ante Fujimura y Kimata.

No tardaron demasiado en llegar a la entrada principal del parque, vieron a los chicos cerca de las taquillas y fueron corriendo con ellos.

─Justo a tiempo ─dijo Fujimura con una sonrisa─. ¿Entramos?

─¡Vamos! No conocía éste parque, si tiene toda ésta gente es porque debe ser bueno ─comentó Nagisa con mucho entusiasmo. Ambas recibieron su pase de entrada de mano de Kimata─. Aun no sé cómo es que consigues todas éstas cosas, senpai.

─Oh, el esposo de una prima trabaja aquí en el área de mantenimiento y a los trabajadores les dan boletos de cortesía, y mi prima los estuvo repartiendo ─explicó el chico mientras entraban.

─¿Cuánta familia tienes? ─preguntó Honoka con una risa pequeña.

─Yo aun no termino de conocerlos a todos ─dijo Fujimura con jocoso tono─. ¿Y bien? ¿Por dónde quieren comenzar?

─A mi me gustaría subir a la noria y ver todo desde ahí, ¿podemos? ─preguntó Honoka casi con infantil gesto, solo con sus más cercanos podía portarse infantil, incluso caprichosa cuando realmente quería. No era siempre, pero cuando se portaba así nadie podía negarle nada. Era demasiado linda.

─¡A la noria! ─exclamó Kimata con emoción y fue él quien empujó a Nagisa por la espalda para apresurarse, Fujimura y Honoka iban un poco más atrás. Los cuatro entre divertidas risas.

Subieron a la noria, al carrusel también y valió la pena los treinta minutos de fila para la montaña rusa, subieron a las tazas rodantes luego de eso. Montaron a un par de juegos más antes de hacer una pausa para comer algo y conocer otras zonas, y probar suerte en los juegos de destreza. Desde que Nagisa abandonó todo el nerviosismo que sentía ante Fujimura, fue capaz de demostrar lo buena que era en los juegos de destreza. No podían llevar peluches tan grandes de regreso a casa, pero sí ganó para Honoka un hermoso llavero con la figura del delfín mascota del parque. Y en una clara muestra de presunción, ganó para los chicos un par de peluches de los battle rangers, eran apenas del tamaño de su mano, pero eran geniales a opinión del par de futbolistas.

El paseo siguió con normalidad, con bastante diversión también y en más de un juego Mepple y Mipple tuvieron oportunidad de hacer su aparición. Los chicos fueron los que se encargaron de tomar las fotos del recuerdo y quedaron en enviárselas todas a las chicas al final del paseo.

La siguiente atracción en la lista tenía por nombre "Love Boat", que era un lento paseo en una barca mecánica por un paisaje acuático armado con todas las intenciones de ser romántico e íntimo. Dos personas por bote. Los chicos eligieron esa atracción en especial por una muy buena razón. A ellas no les molestaba compartir bote con los chicos, además, sería más adecuado que subir ellas dos juntas en uno. Los cuatro eran los últimos en la fila. El par de futbolistas intercambiaron una mirada y asintieron. Era el momento.

─Vamos, Honoka ─Fujimura le tendió la mano a su amiga de la infancia para ayudarle a subir al bote. Apenas ambos estuvieron dentro, el bote avanzó. Había suficiente distancia entre los botes para permitir un mejor ambiente y privacidad.

─Nos toca éste, Misumi ─dijo Kimata y ésta vez se tuvieron que ayudar el uno al otro, su naturaleza torpe los traicionaba de vez en cuando. Por dentro todo estaba a media luz, con juegos y figuras de luces hechas para ambientar junto con la música suave y relajante─. Oye, éste sitio es genial para traer a una cita romántica, ¿verdad?

─Tienes razón, es muy relajante, de entrar a solas estaría a punto de dormir, y créeme que sería una buena siesta, senpai ─comentó Nagisa con una risa pequeña. Y claro que concordaba con el futbolista, llevar a Honoka ahí e ir juntas sonaba... Lindo. Se sonrojó ante la imagen mental y tragó saliva.

─Así que... ¿La novata sensación del equipo de lacrosse ya tiene pareja? ─preguntó Kimata mientras se recargaba sobre sus brazos en el tubo frontal que servía para sujetarse. Sonrió más al ver a Nagisa respingar─. Escuché a los otros novatos comentarlo.

─Su-supongo que las noticias vuelan rápido, ja, ja, ja ─dijo Nagisa con nervioso gesto, reía pero estaba claramente tensa.

─¿Es alguien que conozcamos? ─preguntó el chico, pero tampoco quería hacerla sufrir demasiado, así que fue directo al punto─. Es... ¿Honoka? ─vio de reojo cómo ella se cubría el rostro y soltaba un enorme suspiro. Sonrió─. Sí, claro que lo es.

─Pensábamos contárselos hoy mismo ─dijo Nagisa mientras se frotaba el rostro buscando calmar su rubor─. Al menos a ustedes también... Algunas de mis amigas lo saben, las de confianza, no es como si pudiéramos anunciar esto a toda la ciudad.

─Lo sé, Nagisa ─sonrió aun más─. Lo comprendo.

La deportista abrió más los ojos al escuchar que su superior le llamaba por su nombre de pila por primera vez. Rió para terminar de quitarse los nervios. Suspiró muy hondo─. Confiamos en ustedes, se los íbamos a decir. ¿Cómo lo supieron?

─Lo sabemos desde hace tanto que creíamos que eran novias mucho antes de salir de preparatoria ─comentó Kimata con una risa─. Nunca aceptaron ninguna declaración ni carta, lo sabemos por los rumores. Siempre juntas y... Bueno...

─¿Senpai? ─a Nagisa le pareció raro que el chico callara así, era el más ruidoso del par.

─No sé si lo percataste alguna vez o no, pero... Honoka me gustaba mucho ─confesó─. No se lo digas, solo te lo estoy contando a ti, ni siquiera Fujipi lo sabe.

─Ah... No, no me había dado cuenta ─dijo Nagisa con gesto sorprendido.

─Planeaba confesarme cuando nos graduamos de la preparatoria. Ella dio de nuevo el discurso de despedida, ¿lo recuerdas?

─Sí, todos los de tercero estaban llorando, ustedes dos también.

─En fin, cuando la llamé para tomarnos unas fotos, que le pedí que fuera conmigo a uno de los jardines de la preparatoria ─vio a Nagisa asentir, ella también recordaba ese momento porque sus superiores del equipo de lacrosse se la llevaron a ella a tomarse fotos a la cancha─. Se lo iba a decir y de pronto Honoka sonrió y comenzó a decir que ese era un lindo sitio para tomarse una foto contigo... Y comenzó a hablar de ti de una manera que... Bueno... La conozco desde pequeña y nunca le vi ese gesto. Hablaba de ti con mucho amor desde ese entonces y... Mejor no dije nada, ella me iba a rechazar, ya tenía su corazón lleno de ti.

─Senpai... Yo ─no sabía con exactitud qué decir, pero al verlo el futbolista se notaba bien, calmado. Sonrió al verlo sonreír─. Cuidaré mucho de Honoka, si es eso lo que querías decirme.

─Justo eso iba a decir, sí ─rió─. Es una gran chica, es especial a su manera y un poco... Muy estricta. Fujipi y yo hemos visto cómo eso alejó posibles amistades de ella y... Y que tú pese a todo sigas a su lado significa mucho para nosotros. Para mi ─suspiró, se sentía bien soltarlo─. Cuídala mucho, ¿sí?

─Así lo haré, gracias por la confianza, senpai.

─Platicaremos los cuatro con calma de todos modos, pero ten por seguro que siempre las apoyaremos.

El par se sonrió y pudieron seguir disfrutando el resto del recorrido. Más adelante el caso era muy similar. Honoka miraba todo con mucha emoción y señalaba tanto el ambiente, la música y cómo las luces eran muy cómodas. Y al igual que Nagisa, Honoka imaginó poder compartir el bote con Nagisa en alguna siguiente ocasión. Honoka era una persona muy romántica, le gustaba la idea del romanticismo y antes de propiamente pensar en Nagisa, parecía más interesada en la idea del romance que en experimentarlo por sí misma. Ahora con Nagisa en la ecuación todo era distinto. Estaba sinceramente enamorada del romanticismo que tenía con ella, estaba enamorada de ella de tantas maneras que no podía explicarlo.

No se notaba a sí misma, pero pensar en todo ello la hacía poner gestos que no le pasaron desapercibidos a Fujimura.

─¿Imaginas a alguien aquí contigo, Honoka? ─fue la casual pregunta del chico. Sonrió al ver a Honoka respingar.

─Yo... Sí, la verdad sí ─no había razón para mentir, de todos modos le iban a contar todo a los muchachos.

─¿Me dejas adivinar de quién podría tratarse? ─fue la siguiente pregunta y rodeó con cariño los hombros de Honoka─. Justo pienso en una persona activa, deportiva y con mucha energía ─sonrió, a cada palabra podía ver cómo la cara de Honoka enrojecía─. Alguien que ha estado contigo todo éste tiempo, alguien que no se ha acobardado ante tu estricta forma de ser... Alguien que es todo lo contrario a ti pero que te ha complementado como nadie... ¿Verdad?

─Shougo... Ah ─miró a su amigo con sorpresa─. Ya... Ya lo sabes, ¿verdad?

─Desde hace mucho, eres mi hermana pequeña, Honoka ─la abrazó bien, con ese cariño fraternal que desde siempre ha sentido por ella─. Y solo lo confirmaste el día de tu fiesta en el karaoke, no te le quitaste de encima en ningún momento. Y no tengo que mencionar los besos.

─No digas eso, me duele la cabeza de solo recordar cómo amanecí. Ni siquiera estoy en edad para beber ─se cubrió la cara más apenada por su estado de ebriedad que por lo demás. Escuchar al futbolista reír hizo que se pusiera roja hasta las orejas─. ¡Shougo...!

─Lo siento, lo siento, es que... Te veías muy linda y graciosa y ─respiró hondo para calmarse─... Y solo querías estar con ella ─no la soltaba, ella se acomodó con él y sonrió─. Desde hace años solo quieres estar con ella, y ella contigo. Me sorprendí cuando me la mencionaste la primera vez, en ese partido de lacrosse. Era todo lo contrario a ti y aun así parecías muy feliz cada que la mencionabas. Siempre me has dicho cosas buenas de ella desde que la conoces.

Honoka seguía sorprendida de que Fujimura nunca percatara el interés que le tenía Nagisa. Por alguna razón tenía ganas de aclararle que todo lo bueno que le decía de Nagisa, por ese entonces, era para que él se fijara en ella. Mejor no dijo nada, eso ya no venía al caso. Fujimura se fijaba en todo menos en sí mismo. A veces no sabía si abrazarlo o golpearlo... Ambas opciones sonaban bien, no precisamente en ese orden.

─Se los íbamos a contar justo hoy.

─Saliendo de aquí podemos subir de nuevo a la noria y platicar todos juntos, ¿qué dices? Si tienen alguna preocupación o algo, las escucharemos ─la estrechó con más cariño─. Siempre estaremos de su lado, Honoka, no importa qué, siempre te apoyaré.

─Gracias, Shougo.