Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. La historia es completamente mía, queda prohibida cualquier adaptación. Todos los medios de contacto se encuentran en mi perfil.
.
.
"Anthony Charlie Cullen Swan, nuestro pequeño bebito nació fuerte y sano. Mi pequeño bebito es igual a ti, Edward. Su llanto llego para llenar nuestros corazones un catorce de septiembre.
Tiene tus ojos y esa pequeña nariz que me provoca ganas de besarle por todo el rostro, yo solo te veo a ti en todo él.
Es fabuloso ver cada día tu amor hacia él, hacia mí. Todavía me dan ganas de llorar cuando lo veo caminar o pronunciar la linda palabra "mami" mientras tiene una mal sueño por la noche o simplemente necesita un abrazo cariñoso donde acorrucarse.
Esta vida ha sido maravillosa, fabulosa. Mi pequeño espacio de tiempo que no cambiaría por nada más.
Me permito escribir esta carta después de dos años de su nacimiento, parece una eternidad desde que no lo he vuelto a hacer. La última vez estaba tan asustada y entusiasmada al mismo tiempo. Tal como lo estoy ahora mismo, sentada en el porche de nuestra casa mientras te miro jugar un poco de pelota con el pequeño hombrecito de la casa. Ojala pudiera guardar esta imagen por siempre en mi cabeza, pero creo que tengo algo mejor. Los llevo a ustedes en mi corazón.
A los tres. Es algo que quiero que sepas. Y necesito que entiendas antes de que ya no tenga la oportunidad de decirlo. Casi puedo verlos a los tres corretear por el jardín, al amor de mi vida y a mis dos pequeños ángeles.
Mi amor. Mi Edward. Necesito saber que nuestros hijos estarán seguros, que tú estarás bien a mi partida. Las cosas son simples y sencillas. Tan claras y concisas y necesito dejarte un poco de eso. ¿Me entiendes verdad?
La pequeña Lizzy está por venir y aun que el doctor me dice que falta menos de dos semanas para su nacimiento ni siquiera estoy segura de poder seguir adelante dos semanas más. Las náuseas son insoportables, el dolor y el cansancio también y a veces siento que mis piernas no pueden sostenerme un segundo más. No sobreviviré al parto de Lizzy y sé que tú lo sabes también.
Quisiera decir que no estoy un poco furiosa con la vida por meter sus narices y arrancarme el corazón, pero estaría mintiendo. Llevo ocho meses tratando de imaginar mi vida sin ti… sin ustedes. Intentado imaginar cómo no estere el primer día de guardería de Anthony o cuando Lizzy diga sus primeras palabras, sus primeras travesuras, sus primeros pasos. Me perderé de tanto.
Cuéntame cuando sea una linda chica. Asegúrate de contarme cada noche que tal van sus días. No me dejes de lado. Guardenme un espacio en su corazón y sobre todo, perdónenme.
Necesito tu perdón. El de nuestros niños. El de Emmett Y Rose, el de mis sobrinos. Por dejarme vencer. Prometí nunca más lastimarte y fui contra todos mis principios y lo lamento. Pero no pude sobreponer por encima a nuestro amor a nuestra pequeña hija. Sé que lo entiendes.
Sé que cuando enferme y quede embarazada no fue lo mejor, pero no puedes culparme por quererle dar vida a este pequeño milagro, a nuestro milagro. Sé también que estas consciente de que algo no marcha muy bien, aun que trate de ocultarte la gravedad de las cosas tu pareces darte cuenta de lo rápido que avanza el cáncer, lo rápido que está acabando conmigo, las desventajas de estar casada con un doctor supongo.
Siempre tan observador.
Le he dado instrucciones a Jasper para que después de que mi corazón deje de latir no intenten reanimarme. Tienes que entender tu más que nadie lo difícil que han sido las últimas semanas para mí.
Toda mi vida.
Estoy cansada, exhausta.
Todas las cuentas están seguras y separadas, nuestros hijos y tú están protegidos completamente. Quizás soy una cobarde por no atreverme a hablarte de frente, a tomar tus manos y pedirte que me acompañes en este difícil camino, para ver como abrigas a Lizzy o como le cambias el pañal todas las noches. Aún recuerdo como podías calmar a Anthony con solo cantar su nana.
Todos los días me repito lo mucho que me merezco este final, pero es inevitable no sentirme traicionada por mi destino. Después de todo lo que hice para salir de mi miseria.
Supongo que me tocara ver de nuevo a la cara a James Swan en el infierno.
Jasper sabrá que hacer cuando yo no este Edward, nuestro buen amigo Jasper se está ocupando de todo, no quiero que te preocupes nada que no seas tú y nuestros hijos.
El buen Jasper también te entregara esta carta junto con otras. Son diez cartas Edward. Asegúrate de entregarles a Anthony y Lizzy la carta número diez, la escribí solo y especialmente para ellos dos. ¿Las demás? Quémalas, toda y cada una. No permitas que sepan más de lo que tienen que saber.
Te amo Edward.
Ahora y si esta es la carta final, necesitas saber algunas cosas. Edward.
Antes que nada y si te soy sincera, no me arrepiento de nada. Te ame desde el primer momento que puse mis ojos en ti, tú y mis hijos son y serán la mejor cosa que me pudo pasar en la vida, ustedes fueron el amor de mi vida. Sé que siempre me negué a hablar sobre mi familia, solo te deje saber lo indispensable.
No es de extrañar que por todo lo que te entrego Jasper, ahora sepas gran parte de mi historia, pero me gustaría contártela por mí misma.
Necesito que lo escuches de mí y solo de mí. Entonces tal vez puedas seguir amándome y no repudiarme.
Fue la hija de James y Renne Swan. Papá era como siempre te conté, el jefe de policía, mamá trabajaba de camarera en el restaurante de Sue Clearwater.
Yo era feliz, realmente era una niña feliz y con esa infancia que cualquier niño debería de tener. Hasta que una noche todo cambio.
Las violaciones por parte de James Swan comenzaron desde mis cortos cuatro años. ¿Cómo puedes tener el corazón para hacerle daño a tu niña? ¿Cómo puedes destruir de esa manera a tu propia hija? Nunca lo sabré. Tal vez fue la lejanía de mi madre o sus infidelidades continuas, su abandono o simplemente el hecho de que de un día para otro me convertí en su presa. Día tras día y noche tras noche tuve que sufrir su toque, su respiración en mi oído, su interminable presencia en mi vida.
Así fue como aquel hijo de puta me destruyo. El me jodio de tantas maneras. Y nadie hizo nada, ni siquiera mi madre quien siempre lo supo y prefirió largarse antes de arrancarme de las sucias manos de mi padre.
Todo empeoro cuando ella se marchó. Era como un maldita pesadilla de la que hubiera deseado que alguien, solo alguien me salvara. Yo era una niña.
Sin embargo nadie lo vio y mi destino se selló.
Los moretones eran tapados por la ropa o incluso maquillaje, pero nadie me prepararía para todas las cosas que tuve que ver, vivir y sentir a toda mi adolescencia.
Mi padre me sodomizaba, me engañaba, me vendía, me destruía todos los días. Bella Swan moría todos los días y su oscuridad se terminó por filtrar en mis huesos.
Algunas veces lograba escaparme de sus sucios juegos, eso explica todo mi historial médico de caídas, golpes y fracturas inexplicables por el cual muchas veces preguntaste.
Yo no era torpe, pero fingir ser torpe me salvo la vida.
Hacerme daño a mí misma se convirtió en mi única salvación para escapar breves lapsos de tiempo de aquel horrible lugar.
Oh eso, hasta que regresaba a casa y él tenía la energías necesarias para seguir con mi tortura. Era como si el aprovechara esos momentos para idear nuevas maneras de hacerme sufrir.
Emmett lo sabe bien. Él lo vio con sus propios ojos el día que la mierda nos explotó a todos en la cara.
Días antes Emmett había regresado de la universidad después de mucho tiempo. Hacia bastante tiempo, años, que Renne había partido y él fue quien más lo resintió, negándose a regresar a casa. Creo que le traía demasiados recuerdos.
Eso arruino un poco la rutina que mi padre tenía sobre mí. Sobre nuestras "actividades". Fingimos tener una relación normal todo el tiempo que Emmett convivio con nosotros en casa. Hasta que decidió salir un viernes por la noche. Le hacía falta algo de diversión entre chicos, y claro que mi padre acepto gustoso.
Eso le daría el suficiente tiempo para ponerme en regla.
No paso mucho tiempo después de que mi hermano se marchara para que el bastardo estuviera sobre mí.
Y no lo soporte. El interruptor que había dentro de mí se prendió y nunca más se apagó. Luche con todas mis fuerzas, Edward. Grite, arañe, mordí y llore. Use cada una de las pocas o muchas fuerzas que me quedaban.
Entonces apareció por lo que tanto había proclamado.
La llave a mi libertad y alguien con la suficiente fuerza para joder a James Swan.
Emmett había olvidado las llaves de su auto. Un pequeño error y parecía que iba a ser salvada.
Jamás vi esa furia de nuevo en los ojos de mi hermano. Era como una maquina dispuesta a barrer con todo a su paso. Aun que duró poco. Algo que jamás pude perdonarle.
Si, fui arrancada de los brazos de James, solo paulatinamente. Solo una orden y mover sus influencias le hizo basta para tenerme de vuelta. ¡¿Y que hizo Emmett? Rendirse fácilmente. Mi hermano no tenía los recursos ni el dinero, no tenía las influenzas ni los amigos. Eso me hizo guardar aún más resentimiento en mi interior.
Yo no merecía ser salvada ni luchada.
Ni por mi madre, ni por mi hermano.
Volví a quedar atrapada con mi peor pesadilla y me prometí ese mismo día que no esperaría a nadie. Si nadie podía salvarme, yo lo haría por mí misma.
Trabaje en mis emociones, en mi carácter y en la máscara que me encargue en diseñar frente a todos, incluido mi padre. Le hice creer que finalmente me había rendido. Hice cosas de las que no me siento orgullosa. Cosas que no me atrevo ni siquiera a escribir en papel.
Solo puedo decir que esas cosas me terminaron por pudrir el alma. Y siempre lo supe. Siempre supe que tendría que estar a la par de James Swan para librarme de su pesadilla.
Dos años después mate a James Swan mientras dormíamos en la misma cama y obligue a Emmett a ayudarme a ocultarlo. Me lo debía y él lo sabía.
Un ataque al corazón fue lo que me valió a mí y Forks jamás se enteró que tenía un violador como jede de policía.
¿Y yo? Yo sentía que la vida me consumía a mí. Luche tanto contra mí misma.
Con el tiempo me fui marchitando Edward, no era más que un siempre cascaron, mantenía la tienda, pero eso no evitaba que las fiestas, los excesos y las drogas formaran parte de mi vida. Vivía atormentada por mi verdugo. Lo soñaba, lo veía y a veces inclusive podía sentir su presencia.
Él se había metido en mis venas.
Y tenía que vivir en una mentira. Con gente que todos los días me daba el pásame por la pérdida del GRAN jefe de policía. Hazme el favor. A veces sentía ganas de gritarles a la cara todo lo que ese mal nacido había osado hacerme.
Yo era alguien que fácilmente ya estaba arruinada para cualquiera que se atreviera a hurgar lo suficiente en mi mente y darse cuenta de los alcances que tenía. No solo James Swan me había enseñado como sobrevivir, sino también a como sobresalir, incluso cuando mis métodos no fueran los más buenos.
Deseaba el control.
El día que te conocí supe que iría hacia ti, ahora sé que mi amor, mi obsesión por ti me cegó.
Me encargue te acorralarte y dirigirte exactamente hacia donde quería, te seguir, te mentí, y... utilice a Alice para lograr mi fin.
¿Lo más horrible y maravilloso a la vez? No me arrepiento. Lo haría una y otra vez por solo tener el tiempo que he tenido junto a ti y a mis hijos.
Pero la vida es una perra y está dispuesta a ponerme de rodillas con tal de hacerme ver mis equivocaciones y regresarme un poco de mi propia medicina.
Hija de puta.
Ahora que estoy a punto de tener a nuestra hija, ahora que el cáncer está a punto de acabar conmigo, ahora mientras sé que jamás volveré a sentir el calor de nuestra casa ni veré jugar a nuestros hijos en la sala de estar, la vida me la está cobrando caro, y aun que mi felicidad parece durar muy poco, soy infinitamente feliz de haber sido tu esposa y la madre de tus hijos.
Si el amor es una buena excusa, entonces mi amor me llevo hacia ti y hacia todo lo que me permití hacer para llegar a tu lado. Me puedes llamar una jodida psicópata, pero jamás me arrepentiré de nada, tú y mis hijos valieron la pena, lo valieron todo.
Solo te pido que mantengas nuestros hijos unidos, que los ames muchísimo y mantengas la promesa que una vez me hiciste de protegerme. Protege mi recuerdo para ellos, no los dejes dudar ni por un segundo de lo mucho que los amo su madre. Y tu mi amor, se feliz, se tan feliz como yo lo soy ahora.
Con cariño, Bella"
.
.
Ufff. Estoy llorando. Muchísimo. Me ha costado kilos de valor editar este capítulo, afinar detalles y por fin publicarlo. No puedo decir que despedirme de esta forma de Bella me hace sentir feliz o alegre, pero era un final que yo había tenido plasmado desde el principio. Mi pequeña Bella no era mala del todo, simplemente las circunstancias (maldito James) la hicieron llegar hacia una idea o entendimiento de la vida que no era del todo correcto, pero nunca duden, por sobre todas las cosas que amo muchísimo a Edward y a sus hijos. En fin, me limpio mis lágrimas y como ya había confirmado, pero tal vez no lo he dicho por aquí (traten de seguirme por mi Facebook, ahí doy avisos y cosas así), si habrá epilogo, el cual les estaré publicando para la siguiente semana y será finalmente el PVO Edward que tanto me pidieron.
Gracias a TODAS por leerme y regalarme tantas palabras de ánimo y admiración. Síganme dejando su reviews, recuerden que #DejarUnReviewNoCuestaNada.
—Ariam. R.
