AVENTURAS EN TOKIO
XXVII.
La voz más fuerte en las tribunas fue la de Honoka, agitaba la bandera y animaba a Nagisa en una voz que normalmente usaba para la batalla, una voz que hacía tres años no salía de su garganta. A mitad del primer medio tiempo Kimata y Fujimura se unieron a ella y eran los más ruidosos del reducido público que reunió para ver las pruebas. Nagisa perdió casi todo su nerviosismo gracias al beso de Honoka y a esos ánimos. Y al pisar la cancha quedó por completo en modo de combate. La capitana elegida para su equipo tenía buen control de la situación y Nagisa demostró todo lo que sabía hacer.
Como siempre, tenía mucha iniciativa, se adaptaba a todas las jugadas y tres de los cinco goles de su equipo fueron cortesía de Nagisa. Las chicas del otro equipo eran duras, y eran sus amigas, claro, pero toda querían lo mismo que ella y más de una vez la mandaron a volar con poderosos empellones y empujones. Nagisa rodaba y de inmediato se ponía en pie sin que alguno de esos golpes la dejara en el suelo demasiado tiempo, volvía a correr, a atacar, a ayudar a recuperar la pelota y contraatacar a la primera oportunidad. Sin duda causó una gran impresión en ambos equipos, tanto en el propio como en el contrario. Y demostró, además, que había desarrollado una buena afinidad con sus tres amigas, se acopló perfectamente bien con ellas para las jugadas y Chika, la portera de su equipo, paró varios tiros del equipo contrario con ayuda de sus buenos reflejos.
El partido terminó con un marcador de cinco a tres a favor del equipo de Nagisa. En señal de victoria, Nagisa levantó su red de lacrosse a dos manos en dirección a Honoka antes de correr hacia ella. Sus porristas estaba en primera fila, así que pudo chocar las manos con todos, con Honoka chocó sus puños como solían hacerlo. Y si no se besaron aunque fue su primer impulso, fue porque recordaron que había mucha gente alrededor. Nagisa tuvo que regresar con sus compañeras de equipo cuando la entrenadora las llamó al vestidor para una junta y una felicitación a todas. A partir del siguiente lunes habría exámenes, así que los entrenamientos de equipo serían pospuestos, podían hacer ejercicio por su cuenta y Nagisa tenía pensado hacer sus ejercicios con Honoka por la tarde. Ya después de todo ese tiempo su compañera podía trotar a buena velocidad y estaba en mucho mejor condición física, podrían hacer ejercicio juntas durante las tardes para despejarse un poco y poder estudiar mejor.
Era el plan, y por mientras, Fujimura, Kimata y Honoka llevaron a Nagisa y a sus tres amigas a comer pizza para celebrar por el gran partido que tuvieron. Todos apostaban a que Nagisa y las chicas seguramente serían elegidas como titulares del equipo de refuerzo, solo quedaba esperar los resultados, pero a opinión de los futbolistas, las cuatro habían hecho un grandioso trabajo. Fujimura y Kimata quedaron al tanto de que las amigas de Nagisa sabían sobre la relación del tan singular par y pudieron hablar con más soltura durante la celebración. Fue un buen sábado.
Y se tomaron ese sábado luego de la prueba para relajarse un poco, Nagisa terminó bastante molida, las jugadoras del otro equipo la golpearon muy duro, pero lo dicho, luego de saborear los golpes de los agentes de la oscuridad, y de la oscuridad misma hecha materia y un dios andante, los demás golpes eran nada... Eso sí, tendría algunos moretones por la mañana. Le causó gracia que las demás chicas de su equipo le preguntaran porque su novio no fue a apoyarla, eso le daría una gran excusa del porqué iba a romper con su novio inventado, la supuesta falta de apoyo. Dejaría que las demás armaran la historia a como mejor quisieran y solo seguiría la corriente.
Era la primera vez que se divertía tanto con los chismes de los demás.
Luego de la celebración todos volvieron a sus respectivas casas. Nagisa tomó una ducha y durmió toda la tarde recostada en las piernas de Honoka mientras ésta leía. Irían al local de ramen para cenar, así que no había necesidad de preparar algo para ese día. Mepple y Mipple aprovecharon para jugar en la consola un rato, usaron de nuevo sus audífonos para que Nagisa pudiera descansar. Había tenido un gran partido, lo merecía.
Los siguientes días la pasaron estudiando y haciendo sus exámenes. Nagisa se sentía con más confianza, estudiar a consciencia algo que sí le gustaba le estaba haciendo más llevaderos los exámenes. Honoka, que siempre estudiaba, no tenía demasiados líos con sus exámenes como solía sucederle a los demás, ella los disfrutaba más que nadie y quienes la conocían auguraban que sacaría buenas notas como siempre.
Todas las tardes de esos días siguientes la pasaron haciendo ejercicio juntas en el parque, Honoka quería mostrarle a Nagisa todo lo que había mejorado su condición física, era capaz de casi correr sin agitarse tanto como antes, y llegando podía hacer algunos ejercicios más junto con Nagisa mientras Mepple y Mipple jugaban en el parque. Y no estaba de más mencionar que de momento debían conformarse con besos, al menos hasta que pasara su semana de exámenes.
Para el siguiente sábado, el último de ese mes de mayo, Nagisa asistió más temprano de lo normal a su práctica sabatina para ver todos los resultados, tanto de sus exámenes como de su prueba en el equipo. Estaba demasiado ansiosa al respecto. Era la prueba del equipo lo que más ansiosa la tenía.
Honoka estaba en casa estudiando cuando Mipple corrió con ella y tomó su forma de móvil. ─Es una llamada de Nagisa-mipo ─avisó la pequeña princesa con alegría.
─¿Qué pasa, Nagisa? ─preguntó Honoka tomando la llamada de inmediato.
─¡Estoy en el equipo, Honoka! ─exclamó con mucha emoción─. ¡Estoy como titular! ─repitió dando saltitos por el pasillo─. Y pasé todos mis exámenes, en uno tuve noventa y siete puntos y en los demás noventa... ¡Pasé todos mis exámenes!
─¡Felicidades, Nagisa! ─de la emoción incluso se puso de pie y comenzó a caminar alrededor de la mesa─. Te dije que lo lograrías, te has esforzado mucho. Felicidades, me siento muy orgullosa de ti. ¿Vas al entrenamiento?
─Sí, justo voy a la cancha.
─¿Las chicas pasaron?
─Sí, las tres, aun no las veo, todavía no llegan, pero se pondrán felices cuando se vean en la lista ─la deportista no podía dejar de sonreír. Ya estaban ahí algunas más que fueron a revisar los resultados, pero no pudieron encontrarse en la lista. Y en honor a quienes no pudieron pasar, jugaría aun mejor. Ya varias de las elegidas estaban ahí haciendo calentamiento y Nagisa estaba por unírseles─. Ya debo ir a entrenar. Nos vemos al rato.
─¡Ánimo, Nagisa! Entrena mucho, prepararé pasta, ¿qué dices? El espagueti será una buena comida para recuperar la energía que gastes hoy.
─Suena genial, gracias, Honoka ─miró a varios lados y acercó más el teléfono a su boca, habló tan bajo como pudo─. Te amo...
─Yo también, Nagisa. Te amo.
Y colgaron. Nagisa fue directo a su entrenamiento y Honoka tomó su canasta para ir por las compras de la comida. Sabría a qué hora regresaba Nagisa gracias a Mipple y tenía hasta entonces para dejar preparada la salsa y algunas albóndigas. Podría dedicarse a estudiar el resto del tiempo, o quizá le llegaría un encargo, quién sabe, cualquier cosa podía pasar en esas horas. Por cierto, Honoka pasó todos sus exámenes con las mejores notas, era lo normal hablando de ella, Nagisa la felicitó desde el día anterior, y ya que Nagisa acababa de quitarse ese apuro de encima y había obtenido los resultados merecidos por su esfuerzo, Honoka pensaba premiarla.
Ya tenía una buena idea de cómo.
Por su lado, Nagisa se reunió con el nuevo equipo y la entrenadora de inmediato comenzó a prepararlas con ejercicios más intensos y, por supuesto, con la participación del equipo principal. Eran las chicas de éste último quienes entrenarían con ellas la mayor parte del tiempo. Nagisa sabía que las principales eran mucho mejores, y pensaba demostrar todo lo que tenía para dar... La pobre terminó molida de nuevo, claro, pero tenía la fuerza para regresar a casa en su propia bicicleta. Y luego de comer tendría aun más fuerza para poder estar con Honoka una vez más. Guardarse por todos esos días fue duro. Al parecer, lo que había escuchado una vez, que los deportistas tenían el líbido más alto, era cierto. Tan solo pensar en Honoka desnuda entre sus brazos la hacía temblar de emoción. ¡Diablos, moría por besarla y no soltarla para nada! Y hacer más cosas, claro.
Nagisa llegó a casa alrededor de las tres de la tarde, estaba agotada pero contenta, moría de hambre y no quiso comer nada en el camino porque sabía que Honoka le prepararía pasta. Mepple resistió el hambre junto con ella. ─Puedo oler algo delicioso-mepo ─comentó el héroe con encanto, ya estaban en el pasillo del último piso, ésta vez sí tomaron el ascensor, Nagisa no tenía muchas ganas de subir todas las escaleras con la bicicleta en hombros ésta vez.
─Debe ser la salsa de tomate para la pasta, ¡genial, porque muero de hambre! ─Nagisa ya estaba salivando por anticipado.
─Hoy también comeremos con ustedes, le pedí a Mipple que le avisara a Honoka-mepo ─dijo el héroe con emoción─. Y debes meter tu ropa a lavar, antes de que se apeste-mepo ─se encontraba dentro de la mochila, no olía mal, tenía ese suave aroma a lavanda, pero sí debía meterla a lavar, su ropa seguía empapada de sudor.
─Lo haré en cuanto entremos ─la deportista estaba en serio agradecía con su lavadora de balde, le había facilitado la vida y ahorrado costos. Cuando consiguiera la beca completa podría ocupar las lavadoras de los dormitorios y podría mudarse a los dormitorios si lo deseaba, pero eso último era algo que nunca haría. Estaba bastante cómoda donde vivía en ese momento. No tenía planes dejar de vivir con Honoka, eso era seguro. Dejó la bicicleta en la base que su hermosa y loca científica fijó en el muro y finalmente entró─. ¡Ya estamos en casa!
─Ah, Nagisa, Mepple ─Honoka ya estaba por servir el espagueti─. Bienvenidos ─y fue a darle un abrazo a Nagisa y un beso en la mejilla. Mepple fue directo a los brazos de su amada─. Felicidades por tus resultados. Trabajaste mucho y esto es lo mínimo que mereces ─de inmediato la soltó─. Vayan a lavarse los dos, ya voy a servir la comida.
─Vamos, Mepple ─tomó a su compañero por la cabeza y fueron al cuarto de baño, también llevó su mochila con su uniforme y echó todo al balde para que se lavara mientras comía, se puso por mientras una camisa y un short. Ambos se asearon como Honoka les pidió y en menos de cinco minutos ya estaban en la mesa y listos para comer─. Honoka, huele delicioso ─su estómago rugió de hambre para confirmar sus palabras. Se puso contenta al escuchar reír a Honoka, tenía una risa muy linda.
─Me encargué de hacerlo extra delicioso ─y en abundancia, por que el plato de Nagisa era el más grande. Sirvió las raciones de Mepple y Mipple y se sentó al otro lado de la mesa frente a Nagisa─. Hay más si quieres más, así que no te contengas.
─¡Buen provecho! ─exclamó la deportista con encanto y dio el primer bocado, uno enorme. Puso cara de completa felicidad─. ¡Honoka, esta delicioso! ─exclamó Nagisa y siguió comiendo tratando de no hacerlo tan rápido y saborear sus bocados pero no podía evitarlo, era demasiado delicioso.
─Es cierto, sabe muy bien-mepo ─agregó Mepple entre bocados.
─Yo le ayudé a Honoka a hacer la salsa-mipo.
─Así es, entre las dos hicimos ésta comida para nuestras personas más queridas ─Honoka compartió una sonrisa con su pequeña compañera y siguieron comiendo, le sirvió dos raciones más a Nagisa hasta que ella quedó satisfecha. Aun había salsa y un paquete más de fideos para la cena, tenían cubierto el resto del día.
Nagisa lavó los platos mientras Honoka levantaba la mesa para tender el futón, en caso de que la deportista necesitara una siesta luego de que... Honoka pudiera hacer lo que tenía en planes, primero debía esperar a que Nagisa se metiera a la ducha. La científica podía sentir su cuerpo temblar por anticipado. Los besos antes de dormir eran lindos pero no suficientes a esas alturas, en verdad deseaba a Nagisa aunque fuera por un rato, sabía que ella debía estar agotada y necesitaba descansar, con un poco bastaría. Y si Nagisa no quería, tampoco pasaba nada, Honoka era paciente.
Y para suerte de Honoka, Nagisa también sentía ese deseo despierto, alborotado, ni el dolor de los golpes que le habían propinado con toda la saña del mundo eran suficientes para hacerla dejar de pensar en esa piel de nácar, en esos labios frescos. Mientras enjuagaba y tendía su ropa miraba a Honoka a momentos, pero si seguía mirando sus lindas piernas se le lanzaría encima, así que mejor alejó su mirada y colgó su ropa para que se secara. ─Me voy a duchar ─avisó Nagisa mientras tomaba su toalla, se pondría esa misma ropa para el resto del día, no tenían planes de salir de todos modos.
─De acuerdo, Nagisa ─respondió Honoka con aparente calma y vio cómo ella iba al baño. Se sonrojó y esperó un poco más mientras secaba y guardaba los platos. Vio que Mepple y Mipple tomarn su forma de móvil para descansar un poco. Usar su poder y tomar su forma normal les seguía consumiendo bastante energía. Tomó aire, se desnudó y dobló su ropa cerca de la cama. Esperaba que en serio, en serio, nadie les fuera a tocar la puerta en ese rato, se enfadaría si las interrumpían.
Mientras, Nagisa terminaba de lavarse al menos hasta donde sus manos alcanzaban, estaba por tomar la toalla larga de mano que le servía para asearse la espalda, que era lo que le faltaba, pero se detuvo cuando vio que la puerta se abría dándole paso a Honoka. Y verla desnuda hizo que todos los colores se le subieran a la cara. ─Ah... Honoka...
─Deja que te ayude con tu espalda ─ambas aun conservaban esa linda vena nerviosa cuando estaban por hacerlo, incluso cuando se besaban. Era imposible no sentir las mariposas en el estómago. Honoka las sintió al momento que se acomodó a espaldas de Nagisa, le quitó el jabón líquido de las manos y ella misma lo aplicó... Con sus propias manos mientras le daba un masaje─. ¿Así está bien? Veo que tienes algunos golpes.
─No duelen, puedes... Puedes seguir ─tragó saliva mientras se sentía flotar en el más hermoso de los sueños. Dejó que Honoka se encargara de su espalda y pegó un respingo y tembló de emoción al sentir que ella pegaba esos lindos pechos suyos a su espalda y le daba una caricia completa. Sonrió como tonta─. Eso... Eso me gusta...
─Quiero... Quiero estar contigo, Nagisa, ha sido una semana larga ─íntimamente hablando, claro─. Y... Ya pasamos la semana de exámenes, así que ─vio que Nagisa estaba por voltearse, pero la abrazó para impedir que lo hiciera─. Déjame a mi hacerlo, al menos aquí, ¿sí? Mepple y Mipple están dormidos y... Podemos... Podríamos seguir en el futón...
─D-de acuerdo ─la deportista estaba roja también, pero muy, muy emocionada al respecto. Si Honoka quería hacerlo primero, la dejaría.
Nagisa disfrutó de ese rato en la tina con Honoka, y saliendo de la tina también. Tenían mucho por compensar luego de la larga semana. Se lo merecían.
