AVENTURAS EN TOKIO
XXX.
El par se miraba mutuamente, luego a la calle y otra vez entre ellas. Las cosas se salieron un poco de control. La voluntad de hacer lo que mejor sabían hacer le ganó al sentido común y ahora habían logrado una grande. Las dos tenían un gesto de desagrado, de nerviosismo y de querer cavar un agujero en la tierra y perderse en él para siempre... Físicamente podían, pero arrepentirse de hacer algo bueno no era propio de Cure Black y Cure White. El problema fue que ahora sí fueron menos discretas que en pasadas ocasiones... Y dejaron un hoyo del tamaño de un automóvil familiar justo en medio de la calle. Con una camioneta dentro. Nadie las veía estando en la cima del edificio más alto de la cuadra, pero...
─Lo hicimos ─murmuró Black con las mejillas rojas aun. Una inesperada adición a su uniforme fue una especie de careta protectora como la que usaba en su equipo de lacrose, cubría casi todo su rostro hasta la nariz, y en cuanto a diseño, estaba a juego con su uniforme. Se lo tuvo que levantar─. Como siempre se reconstruía todo solo, nunca tuvimos que lidiar con esto ─suspiró de manera pesada.
─Bueno, ya tienen acordonada la zona y escuché que los trabajadores ya vienen en camino para tapar el agujero, pero ─estaba TAN apenada. Por su lado, lo extra a su blanco uniforme fue algo parecido a gafas protectoras como las del laboratorio, pero más estilizados y que desde fuera no permitían que se viese siquiera el color de sus ojos. Al igual que su compañera, se tuvo que descubrir el rostro (al menos los ojos) por el súbito calor de la vergüenza─... No tenía idea de que tuviéramos ésta fuerza ahora.
─Llevábamos tres años sin transformarnos, es normal, además crecimos y... Y... ¡Fue culpa de esos idiotas por tomar rehenes, el robo era lo de menos! ¡Solo tenían que llevarse el dinero, no a esa mujer ni a su niño! ¡Y casi arrollan a un perro! ─se llevó una mano a la frente. Su uniforme de Cure Black tenía ligeras diferencias, pero estando así de alta y así de fuerte se veía muy bien.
Honoka notó eso de inmediato. Se lo comentaría en el momento adecuado. ─Supongo que no se puede razonar con ladrones de verdad que tienen armas reales ─aun recordaba esa vez en la joyería donde llegaron esos ladrones que solo querían escapar de una mala situación. Para ese momento ya deberían estar libres y haciendo sus nuevas vidas, ¿verdad? Esperaba que sí─. Gracias por contenerte, Black, no sé hasta dónde habría llegado el daño de tu golpe de no haberlo hecho ─fue su compañera la culpable de semejante agujero en el asfalto. Y se contuvo, se contuvo mucho.
─Gracias por no partir en dos la camioneta de esos tipos ─dijo Black con una sonrisa nerviosa. Armaron el plan al momento, sin pensarlo. White saltó a la camioneta para sacar a los rehenes, y lo hizo abriendo el techo de una patada y jalando del metal con amnas manos como si se tratara de una lata de sardinas. Todo en menos de tres segundos y sacando a los inocentes de la escena. A Black le tocó detener a los tipos luego de eso, por eso hizo el hoyo, para hacerlos caer. De haber golpeado el vehículo de frente quién habría dejado ese armatoste como acordeón... Con los ladrones dentro.
─No pensé que aun pudieran transformarse-mepo ─comentó el pequeño héroe y soltó un suspiro, asomó su cabeza para ver a las chicas. Sonreía─. Pero hicieron un gran trabajo-mepo. Siguen siendo heroínas.
─Por suerte nadie pudo tomarles video o foto-mipo ─dijo la princesa con alivio. En ese rato estuvo dando seguimiento a la noticia por internet, solo había fotos y cortos videos del agujero en el asfalto y la camioneta abierta cual lata de sardinas. Había relatos de los testigos, pero todo sucedió tan pronto y tan rápido que nadie tuvo tiempo de reaccionar a lo que estaba sucediendo. Tuvieron suerte.
─Ya no hagamos esto, ¿de acuerdo? ─Black soltó un suspiro y le sonrió a su compañera─. Pero es bueno saber que les ayudamos ─conocían a la mujer y a su pequeño, eran del barrio después de todo y alguien que amablemente les saludaba cuando les veía y el pequeño siempre se emocionaba al verlas.
─Hicimos lo que debimos, Black, solo eso. Pero si es posible, no usemos el poder de nuevo, ésta fuerza es para pelear contra cosas más grandes que nosotras ─miró a todas las personas en la calle─. Más grandes que ellos ─soltó una risa pequeña─. Pero ya que seguimos transformadas, podemos salir sin que nadie nos vea.
─No podemos bajar como si nada por aquí, es una fábrica ─rió Black más relajada─. ¿Vamos, mi querida White? ─se cubrió el rostro de nuevo y le ofreció la mano.
─Andando, mi poderosa Black ─imitó a su compañera cubriendo su rostro por igual y tomó su mano. Y sin soltarse salieron de ahí a esa velocidad que fácilmente podían alcanzar estando transformadas. Notaron que saltaban aun más alto, más rápido, su poder había crecido sin duda.
Pero ambas estaban de acuerdo en que sus días de lucha habían terminado, solo tendrían que volver a transformarse si algún mal cubría el cielo por completo. Mientras eso no sucediera, ese incidente no tenía que volver a repetirse. Así debía ser. Si se dedicaran a salvar a cada persona en problemas no lo lograrían, sería virtualmente imposible. Discutieron de ello en su momento y llegaron al acuerdo de no usar ese poder de nuevo... Pero pudo más su instinto de protección que su sentido común.
─Por cierto ─comentó White con una sonrisa, miró a Nagisa se arriba a abajo─. Te ves muy bien así. Bastante genial.
─Gracias, tú también. Yo creo que te ves hermosa, siempre lo he pensado desde que te conozco ─respondió Black con un sonrojo y una sonrisa amplia─. Y hablando de peleas, no hemos practicado los movimientos de combate que aprendimos, ¿te gustaría que hagamos esos ejercicios los fines de semana en el parque? ─propuso Black con una sonrisa─. Quizá ya pueda ganarte ─rió. Imposible no recordar que estando con el corazón lleno de hielo de esos sujetos Frozen y Freezen, ambas pelearon y White la sometió con una llave de último momento, llave de la que no se pudo soltar. Fue su compañera quien la liberó cuando salió de la influencia del hielo en su corazón.
─Si me golpearas con todas tus fuerzas seguro que me ganas, solo soy un poco más veloz como White, pero siempre he sabido que eres una guerrera mucho más fuerte que yo, Black ─dijo White con una sonrisa orgullosa─. La verdad es que nos complementamos, no tenemos que pelear igual, si no, no tendríamos la coordinación que tenemos incluso ahora.
─Eso... Eso tiene sentido ─murmuró Black, no tardó el sonreír─. Aun así, tus llaves son geniales, no necesitas fuerza cuando puedes hacer esas molestas llaves.
─Y sé bien que tú no usas toda tu fuerza contra mi, sé lo fuerte que eres normalmente, gracias ─besó su mejilla─. Quedemos en que estamos bien así, somos el mejor equipo.
─¡En eso estoy de acuerdo! ─ambas rieron y llegaron a un sitio entre edificios dónde podían esconderse y perder su transformación. Ya con su ropa civil salieron del callejón y se mezclaron entre el pequeño río de personas que se movía en las aceras.
Ambas soltaron un suspiro de alivio, compartieron una sonrisa y pudieron volver a casa. Se supone que iban a hacer sus compras al supermercado, vieron el asunto de los ladrones que fueron acorralados hasta que tomaron dos rehenes y pudieron emprender su huida en esa vieja camioneta. Luego de ahí todo fue una locura y ahora iban de nuevo a su zona... ¿Tanto se alejaron de su barrio? Sí, al parecer sí. Ahora tendrían que andar de regreso... A pie. Honoka miró el mapa en Mipple-móvil y tendrían que andar por unos quince minutos más, le mostró a Nagisa el mapa y solo rieron.
Tuvieron que retener el impulso de tomarse las manos, se conformaron con caminar juntas, tan juntas como era socialmente aceptable. Por supuesto, llegando a casa recibieron una videollamada de Hikari, porque ella sintió el impulso de luz de ambas, Porun y Lulun por igual, además vieron las noticias de dos personas en uniformes negro y blanco que detuvieron a unos ladrones y desaparecieron antes de que nadie pudiera darse cuenta de lo que pasaba.
─Hay algunas imágenes de las cámaras de seguridad de esa calle donde pasó todo ─dijo Hikari y eso hizo respingar al par.
¿Cómo pudieron olvidar las cámaras de seguridad? Recibieron las imágenes y vídeos de las noticias y soltaron un suspiro de alivio. Todo sucedió tan rápido que incluso en cámara lenta era complicado ver algo con claridad. Sus rostros estaban perfectamente cubiertos, pero ahora había curiosidad con respecto a la identidad de esas personas.
─¿Crees que esto tenga alguna consecuencia, Hikari? ─preguntó Honoka, llevándose una mano al mentón─. Con lo que nos explicaste sobre los Hilos de Realidad, no sé si esto vaya afectar.
─Afectaría si hubieran usado su poder contra alguna fuerza oscura, pero no es el caso ─respondió el joven avatar de la Reina de la Luz─. Y tampoco usaron mucho, solo la chispa suficiente para transformarse. No percibo ninguna alteración en los hilos de la Realidad.
─Ese tema aun me da dolor de cabeza ─murmuró Nagisa con gesto de desagrado. Durante esos años sintieron más de una vez un fuerte impulso de oscuridad que casi las obligaba a transformarse, pero de extraña manera, nunca pudieron encontrar esas fuentes de oscuridad. Ni su mundo ni los otros que conocieron estaban en peligro. Hikari recibió la información de parte de la Reina y a su vez, se lo hizo saber a las chicas.
Había una serie de realidades que se separaban y se unían constantemente. La Oscuridad y la Luz eran dos caras de la misma moneda, el flujo de ambas energías siempre se movía, siempre se mantenía activa. En el momento en que ellas aplacaron a la Oscuridad en su Realidad, una más apareció donde la Oscuridad tomó un nueva cara. Y en esa realidad, fueron otras Pretty Cure quienes derrotaron a esa amenaza. Y esa realidad y la propia volvió a unirse, y nuevamente salió una tercera, más Pretty Cure y más batallas. Era un ciclo constante, imparable, imposible de controlar.
Cada destello de oscuridad que podían sentir pero no ver era la batalla de más chicas como ellas que peleaban con todo contra todo. Hikari comentó que no sería raro que llegaran a conocer a otras Pretty Cure, o que incluso ya las hubieran conocido sin darse cuenta. Y el nunca conocerse era una opción también, ese universo era inmenso. De momento las Realidades seguían su curso, enredándose y desenredándose, las guerreras legendarias en turno peleaban y ayudaban a mantener todo en orden. Precisamente por eso se les llamaba así, Guerreras Legendarias, su sola existencia era capaz de separar su hilo de Realidad.
Honoka lo entendió bien, Nagisa no del todo pero sí sabía que la posibilidad de conocer a otras como ellas era posible. No estaría mal conocer a otras.
─Oye, Hikari, si hay otras como nosotras, ¿crees que nos reconozcan en las noticias? Ya sabes, que sientan que somos del mismo lado ─dijo Nagisa con una sonrisa. Y de hecho era una gran pregunta, porque Hikari se quedó pensando un poco, Honoka también y sus acompañantes mágicos por igual.
─Es posible, ustedes siguen teniendo destellos de luz, por eso aun pueden transformarse ─explicó Hikari, no le era complicado conectarse a los conocimientos de la Reina, al menos los más específicos─. Puede que las otras guerreras que estén en ésta realidad puedan transformarse también. Y que ya no puedan transformarse también es posible. Depende de sus batallas y de la realidad que les tocara vivir ─se tomó un momento para adentrarse más en la información que recibía en su cabeza─. También hay realidades que cambiaron tanto de su mundo que aun no se han unido de nuevo, siguen en proceso, no tengo más detalles, pero eso es lo que me da a saber la Reina.
─Hay tantas posibilidades ─murmuró Honoka y sonrió con emoción, con genuino entusiasmo─. Sería interesante saber más de eso, pero supongo que no es lo más adecuado, ¿verdad? El equilibrio es importante.
─Así es ─la sonrisa de Hikari pronto se puso graciosamente seria. Trataba de parecer enojada, enfadada o algo, pero no lo lograba. Se veía bastante tierna a ojos de sus amigas─. Pero no vuelvan a transformarse, ¿de acuerdo? Es una suerte que sus caras estuvieran cubiertas.
El par casi reía de la ternura al ver a Hikari tratando de estar enfadada, pero se contuvieron. Era algo importante, debían ser serias... Y después comentar a gusto y a solas lo linda que se veía su pequeña Hikari con ese gesto de "enfado".
─De acuerdo, ya no lo volveremos a hacer ─dijeron al mismo tiempo y con gesto serio.
─Debo volver al trabajo. Ah... Me alegra mucho que pudieran salvar a esa mujer y a su hijo, siguen siendo las mejores ─sonrió─. ¡Suerte en su día, amigas! ─y la rubia se despidió.
Con una grabación como esa nadie podría identificarlas, fueron tan veloces que eso las tenía tranquilas. Dejaron pasar unos segundos antes de echarse a reír de pura ternura.
─¿Viste sus cejas? Casi se fruncen por completo, va mejorando ─dijo Nagisa entre risas, incluso se tumbó en el suelo.
─Y la forma en que sus labios se curvaron tratando de parecer enojada ─agregó Honoka limpiando una lágrima de risa de sus ojos─. Y su voz, sigue siendo tan dulce...
Se calmaron un rato después, Honoka quedó tumbada a un lado de Nagisa y ambas sintieron sus estómagos rugir de hambre. Suspiraron al mismo tiempo, sus compañeros mágicos también. ─¿Quién quiere ramen? ─preguntó Nagisa con un gesto cansado, Mepple y Mipple respondieron un "yo" al mismo tiempo─. Tenemos que terminar la tarea, pero muero de hambre y se nos fue media tarde por esa aventura.
─Comamos ramen, también tengo mucho por hacer... ¿Ramen instantáneo? ─preguntó mirando a su compañera, ese no era su favorito precisamente, le faltaba más sabor y nutrientes─. Mejor pidamos y que nos lo traigan, ya tienen servicio a domicilio donde solemos comer. Yo invito.
─Hecho.
Se quedaron descansando unos minutos más antes de sacar lo que necesitaban para hacer sus tareas. Honoka hizo el pedido y éste les llegaría en unos veinticinco minutos, suficiente tiempo para adelantar algo. Aprovecharon un momento solo para darse un dulce beso en los labios antes de sentarse una frente a la otra en la mesa para comenzar a trabajar. Honoka tenía su laptop fuera, Nagisa repasaba sus libros y apuntes y repetía para sí misma y en voz baja todo lo que leía. Lo hacía varias veces para poder grabarse la información, y mientras lo hacía, movía constantemente su cuerpo, estudiaba del cuerpo, claro, así que levantaba y movía brazos y piernas, sus hombros y constantemente se tocaba la zona del costillar y el abdomen. Cada una tenía su modo de aprender. Honoka la miraba a ratos y sonreía. Nagisa se esforzaba mucho. Por la noche le daría a saber lo orgullosa que se sentía de ella.
Treinta minutos después llegó su comida y se dieron exactamente otros treinta minutos para comer. Solo reservaron un poco para Mepple y Mipple y pudieron compartir la mesa los cuatro.
─Ya casi es verano, ¿verdad? ─preguntó Nagisa entre bocados, Honoka asintió con un monosílabo─. ¿Y se lo vamos a decir a todos, ¿verdad? ─y su compañera respondió con el mismo sonido─. ¿Estaremos bien?
─Estaremos juntas ─fue la nueva respuesta de Honoka, tomó un trozo de carne de su propio ramen y se lo ofreció a Nagisa, ésta felizmente lo aceptó─. Además son las personas que más nos aman ─sonrió─. Y en el remoto caso que no llegaran a aceptarlo... Estaremos juntas, porque no hay fuerza que me obligue a dejar de amarte. No podría dejarte, Nagisa, te amo más que a nada en éste mundo ─y sus dulces y amorosas palabras hicieron que Nagisa casi se atragantara con su comida. Rápidamente le acercó agua─. ¿Estás bien?
─Me vas a matar un día de estos con tus cumplidos, Honoka ─dijo una ruborizada Nagisa mientras se limpiaba la boca─. Pero... Pero tienes razón, estaremos juntas. Mi familia me ama, verán que estoy bien y estoy feliz a tu lado, eso debería bastar... Y... Y si no... Si no, entonces te querré aun más de lo que ya lo hago, porque te amo. Ni siquiera la oscuridad pudo separarme de ti, y si la oscuridad no pudo, nadie más lo hará ─y ésta vez fue su compañera quien casi se ahoga con su bocado. Rió un poco mientras le acercaba agua─. ¿Ves lo que siento?
─De acuerdo, no volveré a molestarte mientras comes... Vamos a matarnos un día de estos y será de la manera menos elegante del mundo ─murmuró Honoka con la cara roja, una sonrisa en la boca y entre tragos de agua. Miró a su compañera─. Te amo, Nagisa.
─Yo también, Honoka.
Suspiraron al mismo tiempo, se lanzaron mutuamente una sonrisa y siguieron comiendo. Tenían que continuar con su tarde, con esos maravillosos días.
