"VODKA"

Los personajes de Rurouni Kenshin no me pertenecen, sino a Nobuhiro Watsuki.

La noche comenzaba a hacerse presente en el conocido dojo Kamiya, el clima estaba un poco frío, advertencia del invierno que se aproximaba, sin embargo no era impedimento para poder salir a dar un paseo o simplemente pasar el rato, y ese fue el caso con dos integrantes de este lugar, la razón de la salida, el regreso pasajero de cierto peleador japonés.

—Por favor, tengan cuidado —comentó Kaoru acompañando a Kenshin y Sanosuke a la entrada del dojo

—Te preocupas demasiado, nena. Oye Yahiko, ¿dónde está? —

—Regresará en un rato, la señorita Tae lo mandó llamar. He preparado la cena para que ambos la disfruten, solo es cuestión de calentarla. Mantengan los braseros encendidos pero estén atentos, y deje un poco de espacio para la ventilación—se dirigió a la joven maestra y ella asintiendo a sus instrucciones se acercó a él y le acomodó su gi, cerrándoselo lo más posible.

—Ya, nena, tratas a Kenshin como un niño —comentó burlón al ver las atenciones de la azabache al escarlata.

—¡Si tu quieres enfermarte, es tu maldito problema! Pero yo no voy a dejar que mi esposo tenga una neumonía por tu culpa —reclamo molesta.

—Bueno, bueno, no es para tanto, señorita Kaoru —intervino calmandola, sabía que cuando empezaba a maldecir sería muy difícil calmarla.

—Tsk… tú también porque te dejas Kenshin… —murmuró mirando a otro lado pero por el rabillo del ojo contempló la mirada seria de su amigo —Bueno ya, se nos hará más oscuro para llegar —

—No dejes que Sanosuke te involucre en sus apuestas, ¿de acuerdo? —susurro hacia él, del interior de su obi, saco una bufanda tejida y la paso por el cuello del espadachín.

—¿Oro? ¿Y esta? —

—La tejí hace unas noches, cuando Sanosuke me dijo que saldrían, sabía que haría frío, no quería que enfermaras… —comentó acomodandola y terminó colocando sus manos frías en sus mejillas.

—Gracias, es bastante cálida, si que lo es —dijo colocando una mano sobre la suya, intentando calentarle su mano un poco.

—No vayas a tomar mucho, pero si terminas haciéndolo, prefiero que se queden en un hostal cercano, no quiero que terminen tambaleando y finalmente despierten en un sitio extraño. —dio una mirada discreta a su lado y vio a Sanosuke de espaldas hacia ellos, se liberó del agarre del ex asesino. —Toma… —susurro dándole una bolsa pequeña, Kenshin le preguntó con la mirada lo que recién le entregó —Es en caso de, estoy segurisima que a tus espaldas, Sano terminará apostando o bebiendo de más, es solo en caso de emergencia, ¿de acuerdo, Kenshin? —él asintió sonriendo y lo ocultó en uno de los interiores de sus mangas. —Bien, cuídate mucho, ¿si? —

—No se preocupe, seremos muy responsables, es solo una noche, mañana volveré lo más pronto posible —respondió tranquilizandola mientras sostenía sus manos —Usted también, asegúrese de cerrar bien y abrigarse en la noche —ella asintió a lo mencionado.

—¡No te preocupes, nena! Estaremos bien acompañados el día de hoy, escuché que hay unas bellezas que van seguido —bromeó abrazando por los hombros al mayor

—¡¿Que?! —exclamó con horror.

—Sano… —advirtió Kenshin apretando la quijada mirándolo furioso

—Es broma, es broma. Demonios, no aguantan nada… —dijo separándose saliendo por la puerta principal

—Kenshin… —llamó la chica mirándolo con preocupación.

—No le tome importancia a esos comentarios, sabe muy bien mis sentimientos hacia usted—

—Yo sé, pero esas mujeres no me inspiran confianza, tú eres muy atractivo y caballeroso y no te dejarán en paz.. y luego van a tomar y ellas… tienen cuerpos más voluptuosos y sus rostros… —

—Señorita Kaoru, usted es la mujer más bonita para mí, nunca lo dude. Me cuidaré y mantendré mi distancia, se lo prometo —selló sus palabras besando las manos de la joven.

—Esta bien, bueno, se les hará tarde, vayan con cuidado. Te amo, Kenshin —finaliza cerrando sus ojos, Kenshin dio una mirada rápida y al notar al peleador distraído, rápidamente beso a su mujer en los labios

—Y yo a usted, descanse, señorita Kaoru. Ya me voy, por favor, vaya adentro,está comenzando a refrescar —ella acató la orden e ingreso en el dojo, no sin antes despedirse nuevamente y cerrar la puerta tras de sí. Kenshin salió por la puerta principal, y cerró con cuidado, fue sorpresivo como el castaño pasó su brazo por sus hombros atrayéndolo.

—Ya era hora, tontos melosos. Creí que nunca te soltaría, Kenshin —

—Está preocupada, Sano —

—Ya están casados, eres el hombre de la casa, no debería cuestionar tus acciones.—

—Sano, es la última vez que permito que hagas ese tipo de comentarios enfrente de ella, apenas llevamos unos meses de matrimonio y es una muchacha todavía, es normal que se sienta insegura después de todo lo que le dijiste —

—No exageres, fue solo una bromita —

—Broma o no, la señorita Kaoru se lo puede llegar a tomar en serio, así que te ruego que dejes eso —

—¿"Señorita"? Tengo entendido que dejó de serlo ya hace tiempo —Kenshin volvió a mirarlo furioso

—Te dije que le cortaras… —

—Ya, ya, perdón. Vamos a olvidarnos por hoy de la nena, ¡esta noche es para hombres! ¡Nos la pasaremos increíble amigo!—

—Eso espero, si no mal recuerdo, tú invitabas ¿no es así?… —

—Por supuesto amigo, yo dije eso, tu no te preocupes —respondió resignado a tener que limitar sus acciones para que le alcanzara el dinero.

.*.*.*.*.*.

El lugar que le recomendaron a Sanosuke, si se encontraba algo retirado del dojo, pero era justo como los rumores decían, un ambiente occidental y mucha fiesta por donde quisieses ver, Sanosuke se emocionó y junto con Kenshin se sentaron en una mesa cercana a la barra. Una joven muy guapa se acercó hacia ellos, la manera en la que iba a vestida era muy reveladora y atraía la mirada de los presentes.

—Buenas noches, soy Sherry, seré su servidora por esta ocasión, ¿en que les puedo servir? —se presentó muy coqueta, empezando a sentarse en las piernas del peleador quien aprovechó el momento para abrazarla por la cintura.

—Hola, preciosa, ¿que nos recomiendas? —

—¿Su primera vez aquí? —asintieron y ella sonrió ladinamente —¿Qué les parece empezar con un poco de cerveza?—

—Cerveza, no tengo ni la más jodida idea de lo que sea, pero tráeme una —mintió para atraer su atención. Ella anotó en su mente lo pedido y seguido se enfocó en el escarlata

—¿Y tu cariño? —

—Yo estaré bien con un poco de sake, por favor —respondió algo incómodo por la mirada lasciva que le brindaba, ella se levantó muy sensualmente y fue a la barra a pedir lo ordenado. Tras unas cuantas anécdotas, risas y además bebidas por parte de Sanosuke y Kenshin, no se encontraban tan mal, incluso hicieron un par de amistades, la verdad es que incluso el mayor estaba disfrutando de la noche, si tuvo uno que otro inconveniente con las jóvenes que se acercaban a coquetear con él, pero muy amablemente las rechazaba afirmando que ya se encontraba felizmente casado y enamorado de una joven, ellas incrédulas lo obligaron a decir quien era la afortunada chica, se rindieron al enterarse que Kamiya Kaoru era la esposa de Himura. Perdieron todo interés y se enfocaron en Sanosuke quien no se opuso al buen trato. De cortesía les ofrecieron un par de botellas que ellos desconocían.

—No lo sé, Sano, huele un poco fuerte… —

—No seas gallina, Kenshin, las chicas mencionaron que es muy popular, anda, brindemos, ¡por nuestra amistad! —dijo alzando la botella, Kenshin aún reacio, no se echó atrás y tras brindar con su amigo, de un trago se terminó el contenido de la botella.

.*.*.*.*.*.

Abrió con extrema pesadez los ojos, solo bastó con un segundo para ladear su cabeza, sintiera punzadas y dolor exagerado en su cabeza, se levantó con dificultad llevando su mano a su rostro.

...Vodka… no vuelvo a tomar esa porquería en mi vida… —se prometió a su mismo, se enfocó en su entorno, estaba vestido con una yukata interior, sintió el futon debajo suyo, dio un vistazo a su costado izquierdo, el shoji estaba oscuro, significaba que aún era de noche, no lograba reconocer bien donde se encontraba, fue hasta que creyó divisar a su lado derecho, acostada de perfil, una persona de largos cabellos oscuros, nuevamente las pulsaciones le molestaron y optó por dormir nuevamente —No recordé haber vuelto a casa… en serio es de cuidado esa bebida —se acurruco más contra la persona que dormía a su lado, la abrazo por la cintura mientras comenzaba a inhalar su cabello, —¿Son rosas…? Ella usualmente huele a jazmín, ¿se habrá conseguido alguna otra fragancia? Le diré luego que la cambie… — extrañamente el cuerpo a su lado no reaccionaba pero escuchaba las respiraciones pausadas —En la mañana me disculparé con Kaoru, debí dejarla muy cansada… —pensó asumiendo que debido a su estado debió pasar intimidad con ella de una manera más intensa, Kenshin decidió dejarlo pasar y se volvió a dormir.

En cambio en otra habitación, Sanosuke abrió con más pesadez los ojos, se incorporó llevando sus manos a su cabeza para mitigar el punzante dolor que tenía, notó se encontraba descansando en una habitación, y a su lado, donde debería estar la chica que conoció en la taberna, estaba completamente vacío. Se dio cuenta también que su ropa estaba removida y su bolsa con dinero no estaba en el interior de su chaqueta, preocupado comenzó a buscar por la habitación y no encontró nada. De repente todo pasó frente a sus ojos, se habían pasado de copas él y Kenshin, el administrador les ofreció pasar la noche en las habitaciones para invitados que ofrecían, amablemente les comento que saldará la deuda al día siguiente, alquilaron dos habitaciones, se despidió de su amigo y él ingresó en otra habitación con la bella chica.

—Demonios… ¡¿qué más pasó?! No recuerdo nada más, entramos y… ¿Qué hicimos? Mierda, ¿lo hicimos? ¡Pero se llevó toda mi plata! Debo avisarle a Kenshin para encontrarla, o sino la nena me hará trizas por hacer que trabaje para pagar lo que consumimos —rápidamente se cambió y salió por los pasillos gritando el nombre de su amigo, tocando y abriendo puertas. —¡Kenshin! ¿Dónde estás? —

El escarlata que murmuraba en sueños, maldecía escuchar a su amigo, ¿que hacía tan temprano en su casa? ¿No fue suficiente la noche anterior? Solo quería dormir al lado de su mujer y que se le pasara la resaca.

—¡Kenshin! —el shoji se abrió abruptamente dejando la luz ingresar a la habitación, causando que el pelirrojo se cubriera con las manos su rostro.

—¡Sano! No molestes…la señorita Kaoru está durmiendo...—

—Oh carajo… —lo escuchó maldecir, y seguido como se inclinaba hacia él y comenzaba a moverlo —Vamos, rápido, cambiate y levántate —

—No, no me siento bien, ¿puedes salir? Es nuestra habitación y ella no se alegrará de verte aquí… —respondió incorporándose tallandose los ojos. Sano lo sujetó firmemente de los hombros y lo obligó a encararlo.

—Kenshin, escucha, esta no es tu habitación, no estamos en el dojo —esta vez el mayor despertó completamente y palideció al comprender lo que el peleador le dijo, regreso su mirada a la persona a su costado y con la luz del sol notó que no era el azul azabache de su esposa, sino un castaño oscuro. Se quedo inmovil incrédulo unos segundos, ignoraba las veces en que Sano lo movía.

¿Que he hecho?... ¿Que hice?...No, no, no puede estar pasando… —

—¡Maldita sea, Kenshin! Cambiate y vamos —esta vez reaccionó y como pudo se cambio rápido y salieron del cuarto.

.*.*.*.*.*.

—¡¿Como que no trabaja aquí?! —exclamó enojado Sanosuke con una joven encargada de limpiar,

—Sherry y sus amigas son reconocidas por estos alrededores, por emborrachar a varones ilusos y terminar por tomar su dinero —explicó con una mirada de lástima hacia ellos —Si fueron sus víctimas, alla atras esta el lava platos, empiecen a trabajar —

—Espera, espera, Kenshin, oye viejo, yo sé que prometí… —se volvió a su amigo pero se detuvo a media oración al verlo sentado cabizbajo, preocupado se arrodillo frente a él —Viejo, ¿estas bien? —él no contestó —Amigo, nos tomará mucho tiempo si nos quedamos a trabajar, fue mi error el habernos arrastrado a esto, te juro que te devolveré cada centavo, ¿no tienes nada contigo? —Kenshin ingresó su mano en su gi, y le entregó su propio dinero. Sano agradeció e hizo cuentas y torció la boca—Mierda no nos alcanza… parece que sí nos tendremos que quedar unas horas… carajo, la nena nos va a matar… —la mención de Kaoru hizo que el escarlata diese un respingo y volvió a sentirse culpable, no quería preocuparla más, así que, del interior de su manga sacó la bolsita que su esposa le había dado anteriormente.

—Ten, aquí hay más… —Sano sonrió y al confirmar que era suficiente para pagar, se dirigió en ese instante a pagar la estancia y lo que consumieron la noche anterior.

—Joder, si que me la hizo, era muy bonita para ser real… —exclamó quejándose el peleador caminando de regreso, Kenshin seguía ensimismado en sus pensamientos y no comentaba nada —En la tarde te prometo que te regresare cada yen amigo —nuevamente sin obtener respuesta, coloco una mano en su hombro deteniendo su andar —Kenshin, no te atormentes, yo la vi, tenía una la yukata puesta, no paso nada —

—…¿Como sabes? No recuerdo nada de anoche… yo también estaba cambiado, ¿qué tal si…? —

—Viejo, tu entraste solo a ese cuarto, estoy más que seguro —

—¿Y después Sano? ¿Como no sé que entró después y empezamos…? Oh cielos, no quiero ni pensarlo, ¿cómo veré a Kaoru ahora? —

—Mira Kenshin, anoche salimos de copas y nos pasamos, nos quedamos dormidos en un hostal cercano y listo. ¿De acuerdo? Lo que paso ayer, se queda entre nosotros dos —

—¡No puedo! Tengo, tengo que decirle la verdad… —

—¡Amigo! Ustedes pasaron por miles de dificultades para estar juntos, no por una situación de la que no estamos completamente enterados vas a tirar todo a la basura, se pondrá muy triste si se llega a enterar, no tiene porque saberlo, ¿está bien? Ella no se merece pasar por momentos como ese—Kenshin lo pensó mucho mejor, en ciertas cosas, Sanosuke tenía razón, pero conocía a la chica, odiaba las mentiras y él le prometió que se cuidaría, ahora estaba muy feliz con su nueva vida, no quería separarse de ella ni volver a vagar solo sin rumbo. Terminó decidiendo mantener el secreto y llevarlo hasta su tumba, tras asentir con el peleador y jurar que no comentaron nada al respecto, regresaron en dirección al dojo, Sano lo dejó a mitad de camino para ir a su cuarto y descansar, prometiendo que iría en la tarde a ajustar cuentas.

Kenshin se encontraba frente a la puerta del dojo, dudando con qué actitud presentarse, inhalo un par de veces e ingreso en la residencia.

—...Estoy… estoy en casa —avisó deslizando la puerta y quitándose sus sandalias. Pisadas se empezaron a escuchar acercándose en su dirección y finalmente hizo su aparición la ojiazul

—¡Bienvenido de vuelta, Kenshin!—comentó abrazandolo y frotando su rostro en su pecho—Cielos, estás hecho hielo, no te abrigaste bien —dijo acariciando su rostro con sus manos —Te prepararé un baño caliente y un poco de té para que entres en calor, oh, cariño, te extrañe mucho —dijo volviendo a abrazarlo. Kenshin se mantuvo inmovil pero terminó cediendo y la cargó en sus brazos —¡Espera, Kenshin! —rápidamente lo abrazo por el cuello para sostenerse mientras él avanzaba por los pasillos.

—…¿Y Yahiko…? —le preguntó llegando a su habitación y bajando lentamente

—Dijo que tenía trabajo en el Akabeko… ¿qué sucede? —

—…¿Podría extender el futón y acompañarme por favor? Me gustaría descansar a su lado… —ella extrañada asintió y fue a prepararlo, junto con un par de cobijas extras, Kenshin la ayudó y tras terminar, de su armario sustrajo las dos yukatas para dormir, Kaoru aún confundida por las acciones de su marido, no articulo palabra y terminaron cambiandose, doblaron su ropa e ingresaron en el futon. Kenshin la encerró en sus brazos y entrelazo sus piernas con las de ella.

—Mi amor, tienes los pies helados, ¿seguro que no prefieres primero tomarte un baño? Oh, ¿te preparo una sopa caliente? ¿Ya comiste? —él se acurrucó más contra ella y negó con su cabeza

—...Solo quiero estar así con la señorita Kaoru… —seguido, se inclinó a besarla, ella correspondió un poco avergonzada, seguía acostumbrandose a las muestras de afecto con su esposo, sintió como Kenshin la tomaba de la nuca para intensificar el contacto, ella se dejó llevar y pasó sus brazos por su cuello, guiandolo para que se colocará sobre ella, por supuesto él no objeto y coloco sus piernas y brazos a los costados de la joven. Kaoru se separó poniendo fin al contacto, como respuesta él bajó un poco con la intención de crear nuevamente la unión

—...Hueles y sabes a alcohol… —Kenshin abrió los ojos a lo dicho, Kaoru descendió sus manos hacia sus mejillas y lo acarició —…¿Que tienes…? —se sintió completamente vulnerable, ¿tan notorio era su actitud? —Lo es —dijo como si leyese su mente, y esto en parte asustó al escarlata, no tenía escapatoria, había oído dichos de que las mujeres poseían un sexto sentido en cuanto a las amantes, no esperaba experimentarlo en carne propia y le apenaba que ella lo descubriese. Tomó valor en su interior y decidió hablar, estaba listo para cualquier castigo.

—…Yo… umm… tengo algo que decirle… —

—Te escucho, sabes que puedes decirme lo que sea —

—A-a-noche, Sano y yo bebimos un poco de más y… bueno… una de las bebidas era nueva para nosotros y… nos dejamos llevar… entonces… —Kaoru dedujo algo en su mente, cuando llegó Kenshin notó que no estaba la bufanda que le había obsequiado, seguido de oír "Sano, beber de más, y nueva bebida" la unica conclusion a la que llegó fue simple, y le causaba un poco de ternura que el espadachín estuviese muy nervioso y cohibido con ella, sabía el esfuerzo que puso en tejerla y debía sentirse mal por perderla o quizá usarla como trueque, ella sonrió sin que él lo notara y lo silencio besándolo —…¿Señorita Kaoru? —pregunto sorprendido

—No tienes que decirme nada más, comprendo —él parpadeo pasmado

—¿Comprende? —

—Sí, no te preocupes Kenshin, yo sabía que pasaría esto —

—¿Usted sabía que...? —algo en su interior se rompió y en parte molestó por la falta de confianza hacia su persona, aunque no podía objetar debido a su situación —Yo… yo lo siento mucho señorita Kaoru, no… no fue mi intención, estábamos ebrios y perdimos la noción… yo no quería traicionarla así después de lo que le dije ayer… —se disculpó rápidamente esperando que ella entendiera lo culpable que se sentía.

—Tranquilo, sé que no fue tu culpa, Sanosuke nunca cambia, ¿fue suficiente lo que te di? —Kenshin asimilo la pregunta unos segundos completamente perdido, ¿de qué estaba hablando?

—Um… ¿disculpe? —

—El dinero. Sí fue una bebida que jamás habían probado, debía ser de otro país, en serio que él nunca se preocupa por sus finanzas, apenas obtiene dinero quiere derrocharlo sin medir las consecuencias, ¿eso era lo que te preocupaba decirme, mi amor? —Kenshin suspiró aliviado pero aún con culpa, sintió como podía respirar con menos dificultad —Parece que si, no te preocupes Kenshin, no estoy molesta, jamás lo estaría contigo… —dijo atrayendolo nuevamente y brindándole un beso en la mejilla, él no lo resistió más y se dejó recostar sobre ella, su cabeza en el inicio de su pecho, escuchando los latidos de ella, era tan reconfortante… no quería alejarse de ella, no sabría qué haría si ella se enterase sobre lo que hizo, ¿y si lo dejaba? Era lo más probable y no la culpaba, pero no estaba dispuesto a dejarla ir, por más egoísta que sonase, él deseaba pasar su vida a su lado, después de todo lo que habían pasado. No diría nada, fue una noche muy dura y se quedaría ahí, sabía que contaba con el silencio de Sano, nadie los reconoció esa noche y esperaba que la mujer con la que había estado fuese solo alguien dedicada a lo que hizo, no era que le desagrada ni denigra, pero como hombre de familia, y después de sus votos y promesas a Kaoru no se permitía nada de eso, en su opinión era una falta de respeto a la maravillosa vida que ella le había brindado. Se decidió esforzarse más en su matrimonio con Kaoru, haría lo necesario para cubrir esa falta que había hecho, empezando primeramente, mentalizando de jamás volver a salir a tomar bebidas extrañas con Sanosuke, segundo… —Oh cielos, Kenshin, me haces cosquillas —ella comenzó a reír al sentir las caricias de su marido en su cuello, comenzó a besarlo y acariciarlo con sus labios, mientras ingresaba sus manos dentro de la yukata de la azabache. —Kenshin, espera, por favor —ella puso distancia entre ellos lo que confundió al oji violeta.

—¿La lastimé? —

—No, no es eso, pero es de día aún y Yahiko puede volver en cualquier momento, además no quiero que hagas esto si sientes culpabilidad, espero no se convierta en una señal cada cuando quieras compensar algo… —

—¡No! No, no es eso… es solo que...la deseo...—Kaoru se sonrojó violentamente por lo que dijo el mayor.

—No… no es que yo no… ya sabes, es solo que… ¿podemos esperar a la noche? —

—Claro que sí… si usted se siente más cómoda, puedo esperar por usted lo que necesite, pero ¿podría dormir conmigo un par de horas? —ella asintió felizmente y el escarlata se tumbó a su lado y ella lo recibió con los brazos abiertos, descansando por lo que quedaba de la tarde.

AL DÍA SIGUIENTE

—¿Algo más señorita Kaoru? —preguntó Kenshin antes de salir del dojo con la bolsa de las compras en mano

—No, Kenshin, es todo lo que necesitamos—

—¿Le gustaría que le trajera un dulce del Akabeko? También le puedo comprar un poco de esas frutitas que tanto le gustaron la semana pasada.—

—Estoy bien, ya me consentiste esta mañana con los pastelillos de arroz —

—Oh, ¿quiere más pastelitos de arroz? Puedo mejor comprar los ingredientes y hacerlos, o quizá… —

—¡Solo la despensa para la semana, Kenshin! —dijo ya desesperada empujándolo hacia la salida

—Bueno, volveré lo más pronto posible y la llevaré a pasear un rato, me gustaría obsequiarle un kimono nuevo también —

—De acuerdo, de acuerdo, pero será más tarde, ¿de acuerdo? Ve con cuidado —

—Ya me voy, la amo señorita Kaoru —se apresuró y la besó lentamente, tras una sonrisa final, salió de la residencia en dirección al mercado.

—Cielos, ¿qué será lo que tiene que ser tan cariñoso? Anoche también lo hicimos un par de veces más de lo usual… —ella se ruborizo recordando los momentos apasionantes con Kenshin —¡Oh Kaoru sucia! ¡Deja de pensar en eso! —se llevó sus manos a sus mejillas y sacudió su cabeza violentamente.

—¿Disculpe? —la dulce voz de una mujer acercándose a la entrada del dojo la sacó de sus pensamientos —¿Es esta la residencia donde vive el señor Himura Kenshin? —Kaoru se asombró de la belleza de la mujer, piel clara y largo cabello castaño, vestía un kimono muy hermoso que resaltaba su figura, y qué decir del cuidado de su rostro.

—Sí, así es, solo que por el momento no se encuentra disponible, ¿puedo ayudarle en algo? —

—Oh sí, vine a regresarle esto —la azabache quedó sorprendida de ver como la extraña mujer sacaba la bufanda que le había obsequiado anteriormente a Kenshin del interior de su kimono.

—Vaya, ya veo, muchas gracias y lamento las molestias. Sin embargo estoy un poco curiosa del porque usted tiene la bufanda de mi esposo —comentó fingiendo sonreír mientras aceptaba la prenda —Si no esta ocupada, puedo ofrecerle una taza de té y podría contarme cómo se conocieron —la mujer aceptó y pasó a la residencia, Kaoru le ofreció té y se sentaron en la sala principal

—Muchas gracias, no sabía que el señor Himura estaba casado, siento mucho las molestias que le causé hace un par de noches, espero no haya tenido problemas con usted —

—¿Problemas? ¿Y porque tendría problemas con mi marido? —

—Lo lamento, ¿acaso no ha hablado con usted? Oh lo siento mucho, yo no… —ella intentó excusarse para salir de la habitación pero la joven maestra se lo impidió y volvió a insistir en que le relatara lo que había ocurrido —Bueno verá, hace un par de noches acompañe a alguien a tomar algo, sin embargo, se emborrachó y causó un alboroto, incluso alcanzó a golpear, el señor Himura al parecer había bajado al baño y se encontró con el problema, se encargó de mi acompañante y espero a la policía a que se lo llevarán. Me sentía un poco mal y debía tomar mi medicamento, me di cuenta también que no tenía dinero suficiente para pagar la habitación, además de que se encontraban llenos, él vio mi problema y muy amablemente me ofreció quedarme con él.—

—¿Él le ofreció dormir en la misma habitación? —exclamó indignada —Yo supongo que en futones separados —

—La habitación era individual y solo había uno, era bastante espacioso no se preocupe, él también me lo ofreció pero me sentí mal y le dije que no había problema en compartirlo, la verdad es que si noté que el señor Himura se encontraba un poco pasado de copas, así que esperé a que se quedara dormido primero antes de dormir a su lado. Debido al medicamento que me tomé, el cual su efecto es algo potente, no logre alcanzar al señor Himura para agradecerle, cuando desperté ya estaba sola la habitación, me di cuenta que dejó esto olvidado, así que bajé al lugar con la esperanza de encontrarme con él, pero me informaron que se había retirado, unas jóvenes que estaban ahí me dieron su nombre y al preguntar en la policía me brindaron esta dirección —Kaoru estaba boquiabierta, no sabía qué decir después de escuchar la noche de la salida de Sanosuke y Kenshin. La mujer notó su expresión y se apresuró en agregar —Le aseguro que no pasó nada entre el señor Himura y yo —

—Disculpeme, pero la verdad es que si me es muy difícil de creer, quiero decir, son hombres y tomados son más vulnerables a un rostro bonito, y que él le haya ofrecido dormir en el mismo cuarto, y eso… explica su actitud de ayer y las atenciones que ha tenido conmigo… —

—No, señora Himura, yo asumo que lo hizo porque sabe lo que soy —

—¿Qué quiere decir? —

—Verá no me he presentado con usted, me hago llamar Haruka pero mis padres me llamaron Haruto —explicó un poco cohibido.

—¿Haruto? Oh, entonces ¿usted es…? Lo siento mucho, no sabía, perdone mi comportamiento hacia usted —dijo Kaoru inclinándose, confundiendo y sorprendiendo al muchacho.

—¿Usted, no está sorprendida o molesta por conocer a alguien como yo? —

—¿Por qué debería? —

—Bueno, yo no soy como el resto de los demás varones… muchas personas se ofenden y evitan estar en mi presencia —

—Eres un ser humano que disfruta de otros ámbitos eso es todo, y quiero decirte lo valiente que eres al mostrate tal cual eres en esta sociedad tan cerrada —

—Usted, gracias por sus palabras tan amables —

—No es nada, la verdad es que conocí a alguien igual a ti, esa persona me abrió los ojos en diferentes contextos… —

—Comprendo, entonces, espero no haber creado alguna confrontación entre usted y su marido y haya quedado claro que no pasó nada en especial entre él y yo —dijo levantándose siendo seguido por Kaoru.

—No para nada, gracias por explicarme la situación, sin embargo si tendré que hablar con él respecto a esto, si me oculta las cosas así no podré tener mi confianza plena en él y eso no debe pasar en un matrimonio —comentó acompañándolo a la salida —Si necesitas algo, por favor, no dudes en venir a visitar —

—Le agradezco mucho señora Himura, si pudiese disculparme y agradecer a su marido. Esto de aquí también —le entregó una bolsa con monedas de plata—No es mucho, pero por las molestias causadas —

—De verdad no es necesario… —ella intentó devolverselas pero él negó, se despidió y siguió su camino en dirección a la ciudad, Kaoru cerró la puerta tras de sí y colocó una mano en su cadera —Ahora sí, Kenshin —

UN PAR DE HORAS DESPUÉS

Kenshin venía contento, comparado con el día anterior, logró buenos tratos con los comerciantes y alcanzó para comprarle unos dulces que seguramente a su joven esposa le gustarían.

—¡Estoy de vuelta, señorita Kaoru! —anunció entrando en el dojo. Extrañamente no fue recibido por ella, se dirigió a la cocina a dejar las cosas y después a buscarla —¿Señorita Kaoru? —llamó preocupado. Fue hasta que abrió la puerta de su habitación que la encontró sentada, en su ropa de dormir, el futón extendido en el cuarto y ella cepillándose el cabello —¿Estaba descansando, señorita? —preguntó cerrando la puerta tras de sí.

—Me preparaba para dormir un poco… ¿puedes continuar por mi? —señaló el cepillo en su mano; emocionado, el mayor se acercó a ella y se colocó de rodillas detrás de ella, tomó el objeto de su mano y con delicadeza empezó a peinar el cabello de la joven. Se sintió calmo, le recordaba su noche de bodas, en su mente solo quería permanecer de esa manera el mayor tiempo posible.—¿Cómo te fue en el mercado? —

—Muy bien, las verduras me las dieron a un muy buen precio, aproveche para traerle algo y comerlo en la tarde. —ella asentía y contestaba en monosílabo —¿Y usted? ¿Hizo algo en este tiempo para tomar una siesta? —

—Tuve una visita, vino hasta aquí buscándote —

—¿Una visita? ¿A este individuo? —pregunto interesado —¿Podría ser el oficial Yamagata? —

—No, vino esa persona a entregarte esto —Kaoru le pasó la bufanda sobre su hombro, Keshin soltó el cepillo de la impresión.

¡Oh no! ¿Podría ser? —

—Muy bien, Kenshin, ¿podrías explicarme qué está pasando? —dijo girándose sobre sus talones y apreciando la palidez en el rostro de su marido. —¿Porque esa persona tenía la bufanda que te tejí? —Kenshin se quedó sin habla y de inmediato se inclinó hacia ella, pegando la frente al suelo.

—¡Lo siento mucho señorita Kaoru! ¡Me arrepiento de todo corazón por lo que he hecho!—

—¿Por lo que has hecho? ¿Te refieres a mentirme y ocultarme las cosas o que otra cosa hiciste? —Kenshin se levantó y permaneció erguido con la cabeza gacha

—Hay algo que intente decirle anteriormente, pero fue por cobardía y egoísmo que no me atreví a hacerlo… —

—Te escucho —

—Yo… creo que terminé pasando la noche con una concubina… y realmente lamento haberle fallado de esta manera, había olvidado el obsequio que me hizo debido a la prisa por salir de ahí, siento mucho haberla traicionado pese a mi promesa ante usted en el altar... —

—Entonces, ¿te acostaste con ella? —

—Sé que no es excusa, pero… esa noche estaba muy ebrio y no recuerdo realmente nada… pero amanecí con ella en el futón...yo… yo comprendo que este molesta… pero le aseguro que jamás hubiese cometido tal falta estando consciente. —Kenshin se acercó más hacia ella y tomó sus manos entre las suyas —Créame por favor, señorita Kaoru. Yo realmente estoy arrepentido, no sé realmente cómo mirarla a la cara, estoy dispuesto a cualquier penitencia que desee imponer, inclusive pedirme alejarme de su lado… pero… pero si usted me da una segunda oportunidad, yo le prometo que por el resto de mi vida, no vuelvo a tomar ni una gota, y la cuidare muchisimo mejor, la trataré como se debe y no me alejaré de su lado… Usted me ha dado tanto y soy inmensamente feliz viviendo con usted, quiero… quiero compartir más de mi vida a su lado… se lo ruego...yo… en serio… te amo, Kaoru… por favor… —Kaoru se conmovió al oírlo tutearla y sonrió enternecida al ver también los cristalinos ojos en el rostro de su marido.

—En serio, Kenshin tonto —el escarlata se dirigio a ella confundido y seguido sintió los labios de su mujer sobre los suyos

—¿Kaoru…? ¿No está…? —

—Claro que estoy molesta, pero porque no me contaste la verdad, sabes perfectamente lo que pienso respecto a las mentiras —

—Sí pero… respecto a… —

—Todo esta bien, mi amor —

—¿Usted… usted me perdona por traicionarla? —ella rió levemente lo que confundió más al espadachín.

—Es que no hay nada que perdonar, no faltaste a nuestro matrimonio, Kenshin —

—¿Que? —ella le contó sobre la visita de Haruto y todo lo que sucedió la noche en el lugar donde se conocieron, el oji violeta abría los ojos por completo, y con cada palabra, la mente se llenaba de imágenes de esa noche. Al finalizar el relato, él se dejó caer hacia atrás llevando sus manos a su rostro suspirando alegremente.

—¿Mejor con la verdad? —pregunto divertida —Te dejo esto —le entregó la bolsa con monedas.

—Era un joven… oh cielos… ¡gracias! —dijo recibiendola y lanzandola a un lado

—¿Te sientes mejor? —él asintió. Ella notó como su ánimo se incrementaba y volvía a sentir la paz irradiar de él —A la próxima ten más cuidado, Kenshin. Ya ves lo que pasa —él se enderezó rápidamente y asintió en repetidas ocasiones.

—¡Se lo prometo! ¡Nunca más! Seré más cuidadoso, oh Kaoru, me siento tan aliviado ahora—dijo atrayéndola hacia sus brazos y recostandose en el futón, le hizo miles de cariños y tras unos cuanto abrazos y besos, decidió acompañarla a recostarse a su lado y envolverla con su cuerpo para no soltarla por el resto del día.

—Te amo, Kenshin —susurro cómoda en su pecho empezando a dormir

—Y yo te amo a ti, Kaoru —respondió besando la coronilla de su frente.

FIN


¡Hola! Buenas noches, otro One Shot que estaba en mi cabecita, espero disfruten de este One Shot, la verdad siento que me faltó pero no se más que agragarle, bueno, cuídense mucho y un abrazo enorme :))