Esta es una escenita que quise juntar con otra idea y mejor reciclar haha.
Kenshin salió del dojo Kamiya motivado, la noche anterior había hecho lo posible para poder pasar una noche inolvidable en compañía de Kaoru, fue completamente diferente, se dejó llevar por las emociones y gratamente su esposa le correspondió con la misma intensidad, hoy comenzaba su nuevo objetivo, a partir de este día, se dedicaría a ser el marido más atento y cariñoso para la joven maestra de Kendo. Se dedicó a caminar entre cada puesto y platicar amenamente con los comerciantes, ya los conocía desde entonces, había creado una relación muy amigable entre ellos, de vez en cuando él los ayudaba en situaciones que requerían de apoyo y ellos de igual manera, les apoyaban con suministros en descuento o incluso gratis. Termino con lo pedido para la semana y caminaba de regreso al dojo, cuando de repente se topó en el puente con su amigo peleador
—¡Yo! ¿Cómo estás? —saludó con su típica pose y masticando un esqueleto de pescado.
—Hola, Sano, buenos días. —
—¿Tienes tiempo? —preguntó señalando una tienda a su lado. Kenshin aceptó la invitación y se sentaron en una banca cercana, pidieron un poco de té y unos dulces en base de frijol dulce. —Aquí tienes —le entregó una bolsa algo desgastada, al intuir que era, Kenshin se la guardó en las mangas de su ropa. —¿Cómo te fue con la nena? —
—Digamos que pude cubrir la situación por el momento, espero no tener jamás que contarle sobre esto… —
—Siento que estés en esta posición amigo, pero es lo mejor, yo te juro que esto no saldrá entre nosotros. Kaoru ha esperado mucho por tí, y me imagino que tú también —el escarlata le dio un sorbo a su té asimilando lo mencionado. —La verdad es que si me lleve una sorpresa —
—¿Uh? ¿Respecto a que? —
—¿Tú realmente sientes algo por la nena verdad? —
—¿Qué dices? ¡Por supuesto que la quiero! —exclamo molesto
—Calma, calma, no lo dudo. Claro que intuía tus sentimientos por ella, más bien todos lo hacíamos, pero… siempre tuve una especie de duda… que quizá tú te sentías agradecido y lo hacías por… ya sabes —
—¿Sé qué? —
—...Para que la nena no se quedará sola, sabes como era ¿no? Las demás amas de casa tenían un ojo sobre ella, nosotros éramos residentes que a pesar de saber que nos ofrecía su casa como nuestro hogar, en nuestro interior sabíamos que tarde o temprano nos iríamos, Kaoru siempre se enfocó en el camino de la espada, a su edad ya debía tener uno que otro pretendiente pero… —
—¿Pero que? —Kenshin intuía a donde iba la conversación pero no quiso interrumpir
—La nena es preciosa, lo sabemos, pero debes reconocer que su temperamento, sus habilidades en la casa… bueno no eran bien vistas, los demás no pensaban que ella algún día se casaría entonces… llegaste, sonará mal lo que diré pero por un tiempo creímos que estarías con ella solo por compasión, agradecimiento, lástima, pues que estarías a su lado ignorando lo que tu realmente sentías —
—Siento que se haya tenido esa idea equivocada, también reconozco que mi cortejo hacia la señorita Kaoru no fue directo pero, nadie puede juzgar respecto a mis sentimientos por ella, incluso desde entonces. Fue más que agradecimiento lo que sentí primeramente… cuando me di cuenta ella se convirtió en el centro de mi mundo, y quiero decirte que no hay ni un día en el que me arrepienta de haber juntado mi vida con la de ella, es totalmente lo opuesto… los defectos que según explicas son detalles insignificantes en comparación a las fortalezas y virtudes que mi esposa posee —
—Vaya… —murmuró sonriendo Sano —Cuéntame más —dijo recargando su barbilla en su mano.
—¿Oro? ¿Contarte más? —
—Sí, viejo, yo no estuve cuando se casaron, ¿cómo estuvo el asunto? No me imagino a la nena como novia... —
—Oh, bueno, fue un día común y corriente… —
FLASHBACK
Kenshin terminaba de colgar la última ronda de ropa limpia para que se secase, se retiró el sudor de su frente y sonrió satisfecho con su trabajo. Escucho la puerta principal abrirse y después pisadas rápidas en dirección al dojo. Extrañado se secó las manos y se dirigió a la habitación principal, donde se encontró a la joven maestra sentada con un cuchillo pelando una manzana de manera furiosa.
—Señorita Kaoru, bienvenida a casa —intentó saludar el espadachín ingresando a la habitación
—Estoy de vuelta —respondió apretando los dientes, desquitando su ira con la pobre fruta.
—Um… sí lo hace con mucha fuerza podría lastimarse… —
—Estoy bien,, no pasa ¡Auch! —soltó de inmediato el cuchillo y la manzana, apretando el dedo por el ardor.—Maldición… —de inmediato el escarlata se acercó hacia ella preocupado
—¿Se encuentra bien? ¿Qué sucede? ¿Porque está así? —preguntó mientras revisaba el dedo de la joven y naturalmente lo llevaba a sus labios. Kaoru se sonrojó por la acción y desvió la mirada. —¿Pasó algo en el mercado? —
—Un tonto que intento coquetearme… —él enfoco su mirada en ella —Claro que le dije que ya estaba siendo cortejada por ti, Kenshin, pero no me creyó e intento tocarme. Su tonta excusa fue mi ropa de soltera —
—¿Su ropa dice? —
—Sí, que mientras no esté casada, estoy a su alcance. ¡¿Y mi opinión no cuenta?! ¡Cielos! Que desagradable —se quejó levantándose en busca del kit de medicina
—Ese es un detalle que se puede arreglar —murmuró Kenshin quien la siguió de cerca. Ella se regresó hacia él dudando de lo oído.
—¿Que..? —
—Este individuo tiene un amigo en el registro civil, si le parece podemos ir en este instante y mañana le compraré un nuevo guardarropa para que ese sujeto no la vuelva a molestar —comentó sonriente. Kaoru se quedó boquiabierta, incrédula a lo que sus oídos escuchaban
—Kenshin… tú… de verdad….¿quieres casarte conmigo? —pregunto cubriendo su boca con sus manos intentando reprimir los sollozos de alegría
—Esperaba aguardar un poco más debido a que no he podido ahorrar lo suficiente para su anillo pero… nada me haría más feliz que finalmente compartir mi vida con usted. Si es que le parece, claro está —la respuesta fue definitiva al sentir el desesperado abrazo por parte de la ojiazul.
FIN FLASHBACK
—¿Y ya? —preguntó el peleador pasmado de tan simple situación. Kenshin asintió y dio un sorbo a su té —Viejo, ¿no pudiste plantearle algo más? No sé, a las mujeres les encanta todo eso, ¿no? —
.—Este individuo no es muy romántico, pero intente complacer a la señorita Kaoru en todo respecto a los preparativos de la boda, si bien no nos casamos ese mismo día que le propuse, no tardamos mucho en hacerlo, quizá unas cuantas semanas después… —dijo haciendo cuentas mentalmente. —Tuvimos que hacer muchos preparativos, si no hubiese sido por nuestros amigos de Kyoto no hubiéramos tenido una recepción ni una ceremonia inolvidable. También tuve que llevar a Kaoru con el Maestro, ya que ella insistió, yo quería casarme con su familia ya que la mía no tiene gran valor, pero finalmente me convenció de que adoptara mi apellido —
—¿Fueron con el viejo Hiko incluso? ¡Caramba! ¿Y qué te dijo? —
—Fue una visita interesante, pero la señorita Kaoru y yo pudimos expresarnos bien con él, y finalmente nos dió su bendición para unir nuestras familias —
—Ya veo, ya veo. Parece que terminó bien para ti, Kenshin. ¿Y la boda que tal? ¿Cómo estaba la nena? —
—¡Preciosa! —Kenshin exclamó con inmensa alegría recordando el día de contrajeron nupcias —La señorita Kaoru es bonita pero ese día… Sano, amigo mío, debiste haberla visto… ella era… hermosa… resplandecía como un ángel… no podía evitar pensar que yo me encargaría de cuidar tan bello ser… —
—¿Tanto así? ¿Incluso más que tu amada Tomoe? —Kenshin sonrió triste y suspiró
—Tomeo era una muy bella mujer, la verdad es que su apariencia era exquisita… sin embargo, debido a las circunstancias nos tuvimos que casar… no fue la ceremonia que ella planeaba con su prometido ni siquiera era su prometido con quien se casaba, pero aceptó el compromiso con su corazón… y terminamos enamorandonos ambos al final… —
—Perdón amigo, se me salió… —
—No tienes porque, me doy cuenta lo diferentes que son las cosas, si bien a ambas las amo… con Kaoru es completamente diferente, nunca creí que volvería a sentir esto por alguien… me casé por amor, Sano. No por obligación, ni para ocultarse, ni por órdenes… me casé por voluntad y no me arrepiento —
—¿Sabes? Creo que eres el único hombre que conozco que dice eso —bromeó y Kenshin rió con él.
—Tomeo fue alguien muy importante para mí, e incluso para Kaoru…en estas dos ocasiones no me arrepiento de compartir mi vida con una maravillosa mujer —Sanosuke le golpeó en la espalda y le brindó una genuina sonrisa a su amigo, en lo que conocía a Kenshin, jamás había visto su rostro tan resplandeciente y alegre y eso le agradaba.
—Ahora el punto importante —Kenshin levantó una ceja —¿Quién fue mejor? —
—¿Oro? ¿Mejor en que? —
—No te hagas, ya sabes, la primera noche, Tomoe o Kaoru, ¿quién fue mejor? —el escarlata se puso rojo y se atraganto con la bebida
—¡¿Porque me preguntas eso?! —
—¿Que? ¿Me dirás que no? Si no recuerdo mal, te casaste con tu primera esposa pero no duraron mucho ¿cierto? ¿Lo hicieron alguna vez? —
—No te dire nada de eso… —comentó volviendo a tomar del té
—Lo sabía, entonces, ¿solo fue con la nena? ¿Perdiste tu virginidad hasta ahora? —pregunto burlándose
—¡Sano! No fue así… de hecho Tomoe no fue la primera… pero consumimos nuestro matrimonio pocos días antes del incidente… —
—¡Woah! ¿Y cómo fue? Cuenta lo picante, Kenshin —
—¡Claro que no! Ten respeto por ella, cielos —exclamó molesto. El peleador se resignó y cruzó de brazos, pero nuevamente una sonrisa pícara apareció en su rostro.
—Entonces, como tú ya tenías experiencia, yo supongo que la nena no pudo complacerte lo suficiente —Kenshin no le gustaba el tono ni la manera en que se dirigía su amigo pero lo dejó continuar —Kaoru siempre fue muy inocente, me imagino que tuviste problemas con ella, déjame adivinar, se avergonzaba con solo verte el pecho o simplemente tú te moviste. Bueno era una chiquilla después de todo—una sonrisa de superioridad apareció en los labios del escarlata después de eso
—Mmm… pues quien sabe, Sano. Eso es algo que dejarás a tu imaginación, afortunadamente, soy el único que puede presenciar la respuesta —dijo levantándose y dejando un par de monedas —Debo irme, la señorita Kaoru me está esperando —él notó la el rostro de frustración por la curiosidad, así que se se detuvo llamando la atención del peleador —Kaoru no es ninguna chiquilla Sano, es toda una mujer, y creeme, puede ser y comportarse como tal en muchas situaciones —murmuró sonriendo ladinamente
—Cabrón —susurró sonriendo el castaño. Kenshin se despidió, tomó sus cosas y caminó en dirección al dojo, ajeno a la visita que se retiraba en ese momento.
