Cuando Hermione despertó y trató de enfocar la vista, sintió un fuerte dolor de cabeza. Notaba todo el cuerpo entumecido, intentó moverse y quitarse el sueño de encima y entonces los recuerdos del castillo se manifestaron en su mente.
¡Malfoy! ¡Mortífagos!
Se incorporó lo más rápido que pudo, percatándose de todos y cada uno de los hematomas que estaría segura aparecerían en su piel, antes o después. Observó la estancia en la que se encontraba y le horrorizó que se pareciera a las mazmorras del colegio. Se dio la vuelta para buscar una salida y el alma se le cayó a los pies. Al lado de la puerta de la celda, sentado en un sofá que parecía del siglo XVII, estaba Malfoy ojeando un libro despreocupadamente. Automáticamente Hermione se llevó la mano al bolsillo interno de su abrigo en busca de su varita.
-Desiste.-dijo Malfoy sin apartar la mirada de las páginas.-No tienes varita.-añadió secamente.
Hermione se preguntó cómo era capaz de adivinar sus intenciones sin mirarla siquiera, evaluó sus opciones de huida en una milésima de segundo y se decantó por la más evidente, correr hacia la puerta.
Antes de que sus dedos rozaran el hierro de la reja, se vio precipitada en la dirección opuesta a la que se dirigían sus pies. Malfoy la había cogido de la tela del abrigo y la había levantado en el aire casi sin tocarla. En ese instante la opción de salir de ahí por la fuerza quedó automáticamente descartada, sin duda él era mucho más fuerte que ella.
Al llegar al extremo contrario de la sala Malfoy la soltó. Hermione se apartó dando un paso hacia atrás con cara de asco.
-No creas ni por un segundo que a mí me gusta tenerte cerca, sangre sucia .-comentó él adivinando sus pensamientos.
Malfoy se giró, haciendo que su túnica levitara en el aire y se dirigió con elegancia de nuevo a su silla.
-¿Qué estoy haciendo aquí?, ¿dónde estoy?-Hermione intentó que no le temblara la voz al preguntar. Aún no estaba segura de querer saber la respuesta, porque enfrentarse a la cruda realidad de haber sido secuestrada por el bando enemigo, y tener la certeza de que iba morir en las próximas horas, no ayudaba a controlar sus nervios.
-Aquí las preguntas las hago yo.-respondió Malfoy clavando sus fríos ojos grises en ella.- ¿Qué hacías en el castillo de Edimburgo?, ¿qué buscabas?, ¿dónde están tus amiguitos?
-¿Qué has hecho con el vigilante de seguridad?-Hermione contestó con otra pregunta, sin dejarse intimidar por el rubio.
Malfoy apretó los labios hasta que se convirtieron en una fina línea. Detestaba ese tipo de comportamiento, no llegaba a comprender cómo había personas que eran capaces de preocuparse por los demás antes que de sí mismas. Hizo un sutil movimiento de varita y una silla se estrelló contra la parte trasera de las piernas de Hermione, obligándola a sentarse. A la chica se le escapó un quejido cuando la madera se estampó contra ella. Al oírlo, la sonrisa cruel de Malfoy se dibujó en su rostro.
Hermione intentó levantarse pero descubrió con horror que estaba pegada a la silla por una fuerza a la que era incapaz de enfrentarse.
-¿Y mi varita?-gritó enfurecida.
Él dio un par de pasos en su dirección y se detuvo a un metro de distancia.
-Te he dicho que el que hace las preguntas aquí, soy yo.-declaró con rabia.-No me hagas repetírtelo, porque lo siguiente será atarte de pies y manos.-amenazó el mortífago.
-¡Dame mi varita, cobarde!-mientras hablaba Hermione se removió en la silla con violencia.-Tienes miedo, ¿verdad?
Malfoy arqueó las cejas sin comprender.
-Miedo de que una sangre sucia te venza en duelo, ¿no?-continuó ella. -¿Qué diría tu padre si se enterara de que no es la primera vez que te gano en combate?
Draco cerró la distancia que había entre ellos y se agachó hasta que su rostro quedó a la altura del de ella.
-Si vuelves a mencionar a mi padre.-siseó como una serpiente.-seré yo quien acabe contigo.-mientras susurraba amenazadoramente, su expresión había cambiado del enfado al verdadero odio. Hermione se dio cuenta entonces de que la persona que la apuntaba con la varita no era el Malfoy del colegio, si no un mortífago. Y si todos los rumores eran ciertos, uno de los más peligrosos.
-¿Asustada, Granger ?-la risa cruel de Malfoy resonó en las cuatro paredes.
El chico había cambiado demasiado, Hermione asumió que probablemente se debía a las cosas horribles que había tenido que presenciar y hacer, no por algo era uno de los miembros más importantes del reinado del terror de Voldemort.
Hermione le examinó por primera vez y se percató de las diferencias entre el Malfoy que tenía delante, y el Malfoy que no les había delatado años atrás en la mansión cuando les secuestraron los carroñeros. Sin duda había ganado altura, calculó que le sacaría como mínimo, una cabeza. También era más corpulento, aunque eso se lo imaginaba ella, ya que era imposible vislumbrarlo con claridad a la luz de la mazmorra. Especialmente cuando él llevaba su ropa de combate, que consistía en una túnica larga y una capa que tenía una estructura ósea en la parte trasera, ambas prendas negras. Pero que la hubiera levantado en vilo como si ella fuera del peso de una pluma, dejaba a las claras que era fuerte.
Tenía el pelo bastante más largo que hace unos años, le llegaba a la altura de los hombros. La tonalidad seguía igual, el mismo rubio platino de siempre. Su rostro era la parte que atesoraba el mayor cambio, tenía los pómulos prominentes, la mandíbula más ancha, sus ojos grises eran fríos e inexpresivos, marcados por unas ojeras hundidas. Su sonrisa cruel podría ponerle los pelos de punta a cualquiera. El conjunto formaba una expresión mortífera que daba miedo. Ni rastro del chico que se había ido corriendo en busca de su padre cuando Hermione le había dado un puñetazo en tercero.
-Te lo preguntaré por última vez.-Malfoy interrumpió el estudio de Hermione, perdiendo la paciencia.-¿Qué hacías en el castillo?
Cuando sus miradas se encontraron, la expresión del rubio cambió por un segundo del enfado al desconcierto, y de ahí al enfado de nuevo.
-Te responderé por última vez.-replicó ella enfadada-¿Dónde está el vigilante?
-Muerto.-contestó él con sencillez.
-¿Qué?, ¿por qué?-chilló la chica con los ojos empañados de lágrimas.
-Blaise se aburría.-Draco disfrutó al ver la cara horrorizada de su rival. Le encantaba provocar ese tipo de reacciones en la gente. Era a lo que estaba acostumbrado, a ver a sus oponentes con miedo, suplicando por sus vidas, en lugar de preocupándose por personas que ni siquiera conocían.
-Eres un monstruo.-Hermione escupió con rabia.
-¿Por qué te importa tanto?-se interesó el rubio.-Solo es un muggle .
Hermione cerró los ojos con fuerza, notando como las gruesas lágrimas descendían por sus mejillas. Llevaban siete años en guerra y aun no podía dejar de sorprenderla el hecho de que hubiera gente como él en el mundo. Gente que odiaba sin razón aparente, gente que te mataba por tu procedencia.
-Sois despreciables.-Hermione contestó cuando recuperó la voz.
De un movimiento de varita, Draco arrastró su pesado sofá hasta situarlo enfrente de dónde se encontraba la chica. Se sentó tranquilamente sin dejar de mirarla a los ojos y la apuntó al centro del pecho con su varita.
-Y ahora que ya hemos hecho las presentaciones iniciales.-hizo una reverencia teatral.- Hablemos, sangre sucia .
-No pienso contarte nada.
-Lo harás sí sabes lo que te conviene. Estoy armado, mientras que tú estás indefensa y en mi territorio. Si no respondes ante mí, lo harás ante el señor oscuro. Tu decides que prefieres, pero te aseguro que aquí hay un puñado de mortífagos sedientos de sangre y deseosos de ponerte la mano encima. Yo estoy siendo considerado contigo, por ser una vieja amiga. Ellos no van a preguntar primero.-aseguró.
-¿Considerado?-escupió Hermione irritada.
-Bueno. No te he torturado, ¿no? Estamos sentados charlando, pero si no colaboras tendremos que ir por las malas.-dijo Draco serenamente.-Antes de que respondas me gustaría hacerte un pequeño recordatorio: eres una sangre sucia , amiga de Potter, una de las personas más buscadas del mundo mágico, nadie de tu bando sabe que estás aquí y no estás armada.-Draco levantó un dedo cada vez que enumeró cada uno de los motivos por los que Hermione no era bien recibida allí. Cuando terminó agitó la mano izquierda delante de los ojos de Hermione.
La chica tragó saliva con dureza. Malfoy tenía razón.
-¿Qué hacías en el castillo?
-No me acuerdo.-contestó ella sin poder evitar que una sonrisa triunfal se extendiera por su rostro.
-¿Qué buscabas?-Draco se inclinó en su dirección al hacer la pregunta.
-No lo recuerdo.
El rubio se puso de pie con tanta fuerza que el sofá en el que estaba sentado salió disparado hacia atrás.
-No juegues conmigo, sangre sucia. ¡Empieza a hablar ya!.-ordenó perdiendo el temple.
-Te estoy diciendo la verdad, Malfoy.-Hermione sonaba más esperanzada que me acuerdo.
No mentía. La poción que Hermione se había tomado estaba diseñada para ocasiones como esa. La pócima le había hecho olvidar cualquier relación que tuviera ella con visitar el castillo, era la mejor opción para proteger su mente, su misión, y a sus amigos.
-Te crees muy lista, ¿verdad?-mientras Malfoy hablaba sacó un botecito del bolsillo de su túnica que Hermione reconoció enseguida como veritaserum , el suero de la verdad.
-Eso no va a servirte de nada.-anunció ella recuperando la tranquilidad.
-Ya lo veremos.-agitó la varita en el aire y unas cuerdas se enroscaron alrededor de las extremidades de Hermione, inmovilizándola por completo.
-Abre la boca.-exigió Malfoy con la botellita cerca de sus labios.
Hermione apartó la cabeza bruscamente.
-Estoy empezando a perder la paciencia.-la cogió por la barbilla obligándola a girar el rostro. -O te lo bebes por las buenas, o te lanzo un imperius , que te aseguro irá seguido de bastantes crucios . El señor oscuro aún no sabe que estás aquí y te prometo que en cuanto se entere, no va a ser tan benevolente como estoy siendo yo.
-No necesito beberme ese frasco entero, tres gotas son suficientes.-aseguró Hermione.
-Lo sé, pero no me fio de ti. Conociéndote probablemente hayas entrenado y tengas algún tipo de resistencia.
-¿Por qué haces esto?-fue lo único que quiso saber Hermione.
-Diversión, Granger .-comentó rodando los ojos, como si la pregunta que había hecho la chica fuera de obvia respuesta.-Además, quiero ser yo quien te entregue al Lord y le dé toda la información del paradero de San Potter.
Hermione se sintió acorralada, había poco que pudiera hacer en ese momento. Estaba atada de pies y manos y encerrada en una celda. Podría tomarse el veritaserum por las buenas, o podría tratar de escaparse de alguna manera. No quería caer en las manos de los mortifagos, porque tenía claro que por ser quien era, las torturas seguramente serían interminables. Suspiró resignada.
Después de obligarla a beberse el contenido del frasco, Malfoy lo estrelló contra la pared. Volvió a acercar mágicamente su sillón y se frotó las manos con anticipación, esperando que la poción hiciera efecto.
-¿Qué era la poción que te has bebido?-Malfoy lanzó la primera pregunta y la respuesta no se hizo esperar.
-Obliviscatur.-Hermione notó como su lengua iba por libre respondiendo, pese a que ella se oponía a hacerlo.
-¿Olvido selectivo?-Draco asintió con la cabeza. -Buen intento, Granger .-reconoció.-¿Qué has decidido olvidar?
-El paradero de Harry y Ron. Nuestra misión. Y por lo que estaba yo en el castillo.
-¿Por qué?
-Por si alguien me capturaba. No quiero poner en peligro a mis amigos.
-Como no, la sangre sucia honrada pensando antes en sus amigos que en ella misma.-comentó Draco con crispación.-¿Sabes dónde estás?
-No.
-¿Dónde está tu familia?-como minutos antes, volvió a inclinarse en el sillón en su dirección. Esta respuesta le interesaba especialmente.
-En algún lugar del mundo. No recuerdan qué soy su hija.
Malfoy se removió incómodo. Comenzaba a tener la sensación de que la maldita sangre sucia no había dejado ni un cabo suelto.
-¿Y el resto de tus amigos del colegio?-Draco se acercó aún más cuando preguntó.
-Ni idea.
-¿Los miembros de la orden del Fénix?-a este punto, se había inclinado tanto en la dirección de la chica, que sus rostros estaban a centímetros de distancia.
-No lo sé.
Maldita fuera, lo tenía todo cubierto. Malfoy necesitaba algo con lo que pillarla, para poder chantajearla.
-¿Cuándo fue la última vez que me viste?
-En tu casa, cuando tu tía Bellatrix me torturó.
Draco recordó el momento exacto y lo incómodo que se sintió al ver a Hermione tirada en el suelo y a su tía encima grabandole la palabra sangre sucia en la piel.
-¿Qué has hecho todos estos años?-volvió a acomodarse en el sofá.
-Viajar por todo el país.-reconoció ella sin poder evitarlo.
-¿Con tus amigos?
-Con Harry y Ron-asintió ella.
-¿Buscabais algo?
La joven asintió.
-¿El qué?
-No lo recuerdo.
-Te crees muy lista, ¿verdad, Granger?- cuestionó Draco con rabia.
-No lo creo. Lo soy.
Malfoy se puso de pie y se encaminó hacia la puerta.
-Lo único que has hecho, es alargar el proceso. Voy a entrar en cada recoveco de tu mente hasta sacar la información que necesito, y para cuando termine contigo, estarás tan loca como los Longbottom.-amenazó por encima del hombro. -Por no mencionar que al señor oscuro no le va a hacer ni puta gracia tus dotes de sabelotodo. No tienes ni idea de lo que has hecho. Todo por tu maldito orgullo Gryffindor.-bramó furioso.
Cuando salió de la celda, murmuró un Nox y dejó a la chica completamente a oscuras.
