AVENTURAS EN TOKIO

XXXIX.

Considerando el pequeño tamaño del baño y que ya era tarde como para ir a los baños públicos, dejaron que Hikari se duchara primero mientras Honoka preparaba algo para cenar, Nagisa tuvo que levantar el futón y poner la mesa para las tres. Porun y Lulun exploraban todo junto con Mepple y Mipple, aunque la verdad había poco para explorar en realidad y los cuatro acabaron jugando videojuegos un rato. Básicamente ese era el único entretenimiento de la casa además de las películas; y los libros en caso de Honoka.

Honoka preparaba arroz y tendrían por acompañamiento verdura al vapor, verdura fresca que Hikari trajo consigo porque Akane la puso en su mochila para la joven pareja. Nagisa siempre se sentía morir un poco cuando veía a Honoka vestir su delantal de flores... Mientras usaba solo un short bastante corto y esa linda blusa de manga corta con suficiente escote. Y a sabiendas que no le estorbaba y que tenían un momento en privado, se abrazó a su espalda rodeando su cintura por debajo del delantal y su blusa, recargó su mentón en el hombro de Honoka.

─Hoy cenaremos sano, ¿verdad? ─preguntó Nagisa con una sonrisa y luego besó la mejilla de Honoka.

─Bastante sano, éstas verduras están muy frescas, seguro que Akane las consiguió en alguna granja local ─a la científica le gustaba mucho tener a Nagisa en su espalda. Y como ella no le cargaba su peso, al contrario, encontraba la posición muy cómoda─. Me puso muy feliz la reacción de Hikari.

─A mi también. Y en serio me gusta éste sitio, se siente completamente nuestro ─y miró a su alrededor, era poco pero era lo justo para ese momento que estaban viviendo. Lo de tener un sitio más grande, juntas, era algo a futuro y no estaban seguras de en qué momento se daría una nueva mudanza. De lo que sí estaba segura era de que seguirían juntas─. Si le cuentas sobre una futura mudanza a tus padres, no quiero saber lo locos que se pondrán ─rió.

─Yo tampoco, pero ambas sabemos lo que harían si se me ocurre decírselos ─y la respuesta era obvia, ellos comprarían la casa para ella. Lo cuál podría ser muy ventajoso, pero no eran los planes que tenía, quería todo por esfuerzo propio, por méritos propios así como ellos hicieron─. Al menos hasta que llegue ese momento, vivamos aquí como hasta ahora ─dijo con una sonrisa antes de girar su rostro y buscar un beso de Nagisa.

A pesar de la posición, Nagisa pudo corresponder el beso con todo ese amor y cariño que sentía por su compañera. Sin moverse, el beso siguió lento, tendido, profundo a ratos pero dulce en todo momento mientras el aroma a comida llenaba el apartamento y el calor aumentaba dentro. Ya tenían la ventana abierta, el ventilador funcionando. El calor se dejaba sentir y a la vez llegaba la fresca caricia del aire del ventilador, potenciado por la brisa que se colaba por la ventana y les daba en las piernas. Luego de la ducha se sentirían más frescas, lo sabían, pero esa sensación en esa posición y durante ese beso era algo que estaban disfrutando y mucho.

Solo el aroma de la comida las hizo salir del momento, Honoka no quería que se quemara la verdura. ─Nos bañaremos luego de la cena, ¿verdad? ─preguntó la científica.

─Sí, solo una ducha rápida, ya me siento mucho mejor luego de estos días de descanso, mañana retomo el entrenamiento. Llevaré a Hikari conmigo ─sonrió de manera amplia─. No quiero que algo la golpee cuando hagas explotar de nuevo tu motor ─movió un poco la blusa de su novia por la parte frontal y señaló una marca roja─. Éste fue un buen golpe, con razón rompiste la ventana.

─Y no quieres saber lo que hice en casa ─pensó un poco sus palabras─, con mi familia... Um... Comienzo a pensar que ésta es mi casa, mi hogar, me confundo cuando digo esas palabras al referirme a donde vivo. Incluso si es solo temporal, aquí es donde sé que quiero llegar.

─Lo mismo pienso, éste es nuestro hogar, pero no cambies el tema ─dijo Nagisa entre risas y estrechó con más cariño a Honoka─. ¿Cuál fue el saldo de estos días?

─Rompí una ventana, quemé una alfombra, manché el piso con aceite de girasol y no pude limpiarlo ─enumeró mientras revisaba el arroz, ya casi estaba─. Llené de humo apestoso todo mi dormitorio y tuve que dormir con mi abuela una noche mientras mi cuarto se ventilaba ─y notó que la risa de Nagisa iba de baja a ruidosa conforme enumeraba todos los accidentes─. Mis padres estaban encantados, por cierto. Solo les contaba de esos accidentes por cartas y teléfono.

─Seguro que la pasaron bastante bien contigo destruyendo media casa ─rió un poco más y le besó el cuello de manera dulce─. Gracias por no destruir la nuestra.

─En todo caso, esta asegurada ─dijo Honoka con una risa pequeña que hizo que la de Nagisa se apagara lentamente antes de poner un gesto de horror.

─No, por favor ─y no pudo decir más porque una dulce voz se hizo escuchar.

─Ustedes dos se ven tan bien juntas y así ─comentó una alegre Hikari, estaba cerca del muro y conectaba su secadora de cabello. Notó cuando sus amigas se sonrojaron mucho, las vio tan lindas y entretenidas juntas que no tuvo corazón para interrumpirlas. Estuvo fascinada viéndolas, ¡eran tan dulces y románticas! Solía ver a parejas que iban al Tako Café y se tomaban las manos a momentos, se decían cosas en baja voz y se notaba ese brillo y amor en sus miradas, ella podía percibirlo. Esto en el caso de las parejas más jóvenes, las parejas casadas solo se sonreían y centraban más su atención en sus hijos, porque siempre salían con sus hijos. Akane le contó que la generación arriba de ella o incluso algunos de su edad estaban chapados a la antigua y solían ser muy fríos a la hora de demostrar su amor. Veía el brillo en algunas miradas, en otras no y los niveles de amor variaban. Cuando le preguntó a Akane sobre eso, le dijo que a veces las parejas se quedaban juntas por mera costumbre. Hikari no comprendía esos asuntos de costumbres y de "dejar morir la flama" como decía Akane, pero sin duda había mucha fuego en sus mejores amigas─. Si algún día llego a enamorarme de alguien, quiero que sea algo tan hermoso como lo suyo ─dijo sin pena y con una sonrisa enorme.

Las universitarias se sonrojaron de manera visible, pero de todos modos sonrieron. ─Tendrás el amor por el que trabajes, Hikari ─dijo Honoka con su dulce sonrisa─. Cuando sea el momento es seguro que lo sentirás.

─Pero no tengas prisa, ¿de acuerdo? Hay muchas cosas que debes hacer aun ─asintió Nagisa con mucha seguridad─. Y muchas más por aprender ─y considerando que Hikari apenas pasaba de los cuatro años de vida en tiempo real, era obvio que aun tenía demasiadas cosas por conocer, por suerte tenía a Akane con ella.

─Lo tomaré con calma, lo prometo ─comenzó a secarse el cabello y se sintió contenta que Nagisa siguiera pegada a la espalda de Honoka─. Huele bastante bien, ¿le pusieron algo a la verdura?

─Solo unas especias extra para darles un poco más de sabor, mi abuela me las dio y huelen bastante bien. Cenaremos ligero y está bien porque comimos bocadillos en el tren bala, sobretodo mi querida y amada Nagisa ─y le dio un beso en el mentón, la primera zona que alcanzó con sus labios─. Pásame los platos, por favor.

─Enseguida ─fue el turno de Nagisa de darle un suave beso antes de despegarse y ayudarla a servir la cena. Mientras, Hikari llamó a sus compañeros mágicos para darles de cenar, con Mepple y Mipple fue sencillo, con Porun y Lulun debía activar las cartas ella misma y repetir la acción más de una vez cuando los chicos querían comer algo distinto a lo que Ompu les ofrecía─. ¿Quieres jugar un rato antes de dormir, Hikari? O si prefieres dormir ya, podemos acostarnos temprano. Honoka y yo dormimos a más tardar a la medianoche ─y solo se desvelaban cuando tenían ganas de alargar sus sesiones de intimidad, pero ese día no sería el caso.

─Juguemos un rato, podemos jugar éste de carreras o el de peleas, es lo que tienen para multijugador ─solía jugarlos con su hermano, pero rió al ver los gestos de sus amigas─. ¿Qué pasa?

─Honoka es mala perdedora, solo porque barro el suelo con ella en Smash ─presumió la castaña con malvado gesto mientras acomodaba los tazones de arroz.

─Nagisa es la mala perdedora, no tiene ninguna oportunidad de derrotarme en Mario Kart ─fue el turno de Honoka de atacar y solo lograron que Hikari riera más fuerte.

─Apuesto a que puedo ganarles en ambos ─fue el reto de Hikari y eso puso en guardia a sus amigas. Se sentía con confianza porque jugaba mucho con su hermano y ninguno de los dos era particularmente competitivo, solo disfrutaban y resultaron ser una buena competencia para cualquiera cuando jugaban en línea. Y por eso Akane les tenía controlado el tiempo de juegos.

─Tú lo pediste, señorita, jugaremos ─fue la amenaza de Nagisa y, para aderezar sus palabras, fue directo a despeinar a Hikari con ayuda de una inofensiva llave. Casi de inmediato regresó a su lugar─. Pero primero, a cenar.

─¿Quieres apostar con nosotras? ─preguntó Honoka, pero no esperó por respuesta, quería darle a saber a Hikari las condiciones de las apuestas─. Nagisa y yo apostamos cada que jugamos, la que pierde debe hacer algo que le ordene la que gane. ¿Quieres intentarlo? ─por supuesto, estando Hikari en el juego no iban a pedir algo pervertido.

─De acuerdo, apostemos. No suelo apostar con mi hermano, solo jugamos y ya.

─Será divertido, ya verás ─dijo Nagisa con una sonrisa inmensa. Dieron gracias por la cena y comenzaron a comer. La deportista sonrió mucho al probar la verdura─. Honoka, esto sabe delicioso.

─Sabe muy bien, son las especias, ¿verdad? ─preguntó Hikari, la verdura tenía no solo un aroma increíble, si no que el sabor no se sentía tan simple.

─Sí, mi abuela dijo que sabría bien y es completamente cierto ─dijo Honoka entre bocados─. Y gracias también a que Akane nos mandó verduras frescas.

─Oh, ayer por la mañana Akane fue a ver a unos socios de una granja que le mandan ingredientes frescos. Solo compramos lo que necesitamos para el takoyaki y los postres y bebidas, pero le dieron una caja llena de verdura como regalo ─explicó Hikari─. Por eso no pude salir con ustedes si no hasta la tarde que Akane llegó con la carga.

─Es increíble que puedas dirigir el sitio y a los trabajadores por ti misma, eres grandiosa, Hikari ─comentó Nagisa con una sonrisa y le dio un cariño más suave a su amiga.

─Hemos comido takoyaki aquí, pero no es ni la mitad de bueno que en el Tako Café ─contó Honoka e imitó el gesto de Nagisa.

─Se lo haré saber a Akane, se pondrá feliz de escuchar eso.

Y entre platicas terminaron de cenar y Hikari insistió en limpiar mientras ellas se duchaban. El par no se pudo rehusar a la petición, menos con esa linda cara de ángel que tenía Hikari. La dejaron hacer lo que quisiera y solo le indicaron dónde guardar los platos. Mepple y Mipple le dirían sobre los demás preparativos para la hora del juego, así que el par apartó ropa para dormir limpia y fueron al baño. No entrarían a la tina pero sí se lavarían la una a la otra. Nagisa fue la primera en sentarse en el banquillo para lavarse con ayuda de Honoka. Podían escuchar que los chicos le subieron al televisor para poner un poco de música en la aplicación de video de la consola. Mepple peleaba con Porun, Lulun le lloraba a Porun y Mipple trataba de calmar los ánimos mientras Hikari les pedía portarse bien. Podían escuchar el agua del lavabo de la cocina corriendo.

─La pasaremos bien estos días, mañana la llevo conmigo, espero que nos topemos con Shougo y Kimata para que pueda saludarlos. Ellos no van mucho a Wakabadai ─comentó Nagisa mientras se lavaba de la cintura hacia abajo primero, Honoka mientras lavaba su cabello─. Puedo enviarles un mensaje, pero están entrenando mucho, no quiero interrumpirlos.

─No los cites, solo avísales que Hikari está de visita y seguro que ellos se hacen espacio ─propuso Honoka y sonrió al ver la sonrisa de Nagisa por el espejo─. Cierra los ojos ─su compañera obedeció y pudo enjuagar su cabello. Lo siguiente era su espalda─. Te sientes menos tensa que hace días. Sentí tu espalda muy caliente luego de que llegaste del campamento. Tu temperatura ya está normal.

─Descansé bien en casa, mamá me dejó dormir todo lo que pude ─contó Nagisa mientras terminaba de limpiarse bien para seguir en la parte superior de su cuerpo... Y de pronto sintió los pechos de Honoka en su espalda, se estaba frotando contra ella. Se sonrojó mucho, y más cuando las manos de Honoka se colaron por debajo de sus brazos para alcanzar sus pechos. No estaba precisamente lavándola─... Honoka.

─Solo un poco, si no haces ruido no pasará nada ─le dijo al oído, besó su oreja y sonrió. Pensó que podía controlarse mejor, pero no pudieron compartir cama y menos intimidad ninguno de esos días de visita en su ciudad natal─. ¿Puedo? ─mordió suavemente el lóbulo de la oreja de Nagisa.

─Ah ─Nagisa se sintió temblar de pies a cabeza. Estaba en las mismas condiciones que Honoka, también quería sentirla y ese momento era perfecto. Solo no debían hacer ruido y, por alguna razón, el riesgo de ser descubiertas volvía todo más emocionante... Excitante─. De... De acuerdo, pero luego es mi turno.

─Hecho.

Honoka besó su cuello, sus hombros y mejillas dada la posición y lo estrecho del espacio; frotaba sus pechos contra la espalda de Nagisa mientras sus manos acariciaban el frente y jugaban con los pechos ajenos. Tampoco debían tardarse demasiado, solo un poco bastaría. No se sentía mal en ese momento por la visible falta de autocontrol, el estar aun en ese nuevo territorio que era el enamoramiento le hacía difícil controlar sus impulsos. Su mano derecha comenzó a viajar más al sur hasta encontrar la húmeda zona entre las piernas de Nagisa.

La deportista no podía callar del todo los sonidos de su boca, gemía pero trataba de no hacer ruido, apretaba los dientes, incluso contenía la respiración pero esto último tenía un efecto completamente opuesto al deseado. Todo se sentía aun más fuerte de lo esperado y casi se le escapa un gemido, pero éste fue retenido por la mano de su compañera. Honoka le estaba tapando la boca y eso lo agradeció mentalmente. Pudo gemir un poco más mientras los dedos de la mano de Honoka hacían de las suyas entre sus muslos. Iba a terminar pronto y lo sabía, Honoka ya se había aprendido sus puntos más sensibles.

─Te amo ─murmuró Honoka al oído de Nagisa y trabajó un poco más hasta lograr que Nagisa se tensara por culpa del orgasmo. Sintió que el corazón se le aceleraba más al escuchar y sentir ese gemido largo que su mano no dejó que saliera por completo. Como pudo busco besarla en la boca─. Tendrás que taparme la boca también ─le dijo en baja voz, en jadeante tono que delataba lo excitada que estaba la científica en ese momento.

─Yo me encargo... Ven acá.

Y mientras el par se atendía mutuamente en la ducha, una Hikari ignorante a lo que sucedía realmente en el baño, podía percibir cómo la energía dentro de la casa se incrementaba, y el calor también. La rubia solo sonrió.