AVENTURAS EN TOKIO
XL.
─No me voy a poder levantar así ─se quejó Hikari con gracioso tono, tampoco que intentara liberarse. Mejor dicho, era una batalla perdida el tratar siquiera─. Tengo que hacer el desayuno temprano ─tenía a sus amigas a ambos lados y éstas se abrazaban entre sí dejándola justo en medio, apretándola de juguetona manera. Sabía que lo hacían a propósito.
─Fuiste muy amable en elegir tu propio castigo, Hikari ─dijo Nagisa entre risas. La iban a soltar, claro, solo estaban divirtiéndose un rato─. Un poco más y logramos que Honoka pierda ─jugaron ambos juegos sumando victorias y su rubia amiga solo quedó un punto abajo de Honoka, ella misma quedó dos puntos arriba de ésta. Hikari era una gran jugadora y no estaba ni un poco molesta por perder. ¡Cómo no adorar a esa chica!
─No deberíamos dejar que cocines para nosotras, pero la verdad es que lo haces muy bien ─comentó Honoka con una sonrisa. Tenía experiencia en cariñosos abrazos, asfixiantes y familiares gracias a sus padres y justo con esos atacaba. Restregaba su mejilla contra la de Hikari, su novia hacía lo mismo─. Me gusta mucho tu sazón.
─Mañana prepararé un gran desayuno para que tengan energía para sus actividades ─respondió Hikari como pudo, solo reía porque los cariños le hacían cosquillas─. ¿Luego puedo ir contigo, Honoka? ─la idea de ir con Nagisa le era emocionante, verla jugar siempre la llenaba de energía, pero ver las actividades de Honoka también le era sumamente interesante, ¡ella sabía tanto! Por algo seguían siendo las míticas Estrellas de Verone y nadie tomaba su lugar aún.
─Debo ir a la universidad a seguir trabajando en mi proyecto ─porque solo ahí no mataría a nadie... Con suerte─. Pasado mañana tengo que ir a un Observatorio ─y pronto recordó─. Nunca tuviste la oportunidad de ir a un observatorio en la escuela ─y no había necesidad de apuntar el porqué─, ¿quieres visitarlo conmigo? Será divertido ─y sonrió un poco más─. Puedes venir si tienes oportunidad, Nagisa, éste observatorio es mucho más grande que el de Wakabadai. Y no debo asistir en algún horario en especial, escogí ese día porque es cuando la entrada es gratis.
─Oye, esa idea es genial, tengo entrenamiento temprano, ¿les parece si vamos en cuanto llegue? ─propuso Nagisa y enseguida miró a Honoka─. Y luego podemos llevar a Hikari a pasear a Shinyuku a ver aparadores, ¿qué tal?
─Es una gran idea, ¿qué dices, Hikari?
─Yo voy a donde ustedes me lleven. Akane me dio suficiente para gastar y tengo ahorradas mis propinas ─y su tono de voz daba a saber que pensaba gastarse todo lo que llevaba consigo.
─Bien, entonces mañana yo te llevo de paseo mientras Honoka derriba su escuela ─dijo Nagisa entre risas y luego sintió que su novia le jalaba la mejilla─. No estoy mintiendo, lo sabes.
─Lo sé ─dijo Honoka con un suspiro y lo mejor era soltarse porque ya comenzaba a sentirse más calor por culpa del pegado abrazo─. De acuerdo, ustedes vayan al entrenamiento ─pensó un poco, tenía algo de dinero que sus padres literalmente metieron en su mochila de equipaje─. Por la tarde vamos a comer al local de ramen, yo invito ─y no pensaba desaprovechar ese dinero, para eso se lo daban sus padres, ¿o no?
─Te va a encantar, Hikari, sabe bastante bien, y tienen entregas a domicilio ─por supuesto que Nagisa estaba de acuerdo con la idea. Finalmente tomaron algo de espacio entre ellas para estar mas frescas, estaban cubiertas por la misma sábana, sí, una sábana porque hacía demasiado calor incluso a esa hora.
Hikari estaba bastante cómoda en poca ropa como sus amigas, podía verlas incluso desnudas, no era nuevo; pero por mero respeto al nuevo estatus romántico de sus compañeras, procuraría darles espacio en ese aspecto. ─Gracias de nuevo por invitarme a estar con ustedes unos días ─dijo Hikari con una sonrisa alegre─. Me tomó tiempo hacerme a la idea de que ya no podría verlas por las tardes como antes ─no quería sonar tan nostálgica, pero de ellas aprendió que debía decir todo lo que su corazón le pidiera─. Las echaba mucho de menos ─y cómo no extrañarlas cuando ellas dos eran básicamente su mundo desde sus primeros momentos de vida, literalmente. Antes de agregar otra cosa sintió de nuevo un abrazo de ambas, pero más suave, más dulce y de nuevo percibió ese amor, esas chispas que ambas irradiaban en cada muestra de afecto. Sonrió.
─Nosotras también te echamos de menos, Hikari ─dijo Nagisa y sin resistirlo besó la mejilla de la rubia, una muestra de cariño aprendida de los amorosos y cosmopolitas Yukishiro─. Las tres hicimos mucho juntas, y si llegamos a lo que queremos, entonces quizá podamos inspirarte a ti también.
─Queremos ser los mejores ejemplos para ti también, eres prácticamente una hermana para nosotras, Hikari ─continuó Honoka e imitó el gesto de Nagisa besando la otra mejilla de su amiga más joven.
─Ustedes ya son un gran ejemplo para mi ─dijo una contenta Hikari, esas muestras de cariño se sintieron bien─. Estudiaré mucho y quizá yo pueda tener un segundo local del Tako Café algún día.
─Y cuando eso pase, estaremos ahí para la inauguración, ¿verdad, Honoka? ─preguntó la deportista a su compañera y ésta asintió─. Ahora sí, a dormir.
Las mayores finalmente soltaron a Hikari y el cuarto quedó en silencio, pero éste solo duró un par de minutos. Se escuchó una risa pequeña de Hikari. ─Aquí la noche no es silenciosa ─comentó. Podía escuchar los autos que aun pasaban por la avenida cercana, podía escuchar a la gente que por alguna razón aun andaba en las calles, escuchó una patrulla de policía también y los demás sonidos no pudo identificarlos, pero entre ellos escuchó ladridos de perros.
─Nunca lo son, por eso nos gusta ─comentó Honoka con una sonrisa. Las tres compartieron una risa divertida y ahora sí se dispusieron a dormir.
La noche, aunque poco silenciosa para la visitante, fue relativamente fresca y bastante cómoda. A Hikari le dio gracia cómo sonó el despertador del Battle Ranger rojo, fue la primera en levantarse e insistió a sus amigas que dejaran que ella se hiciera cargo del desayuno, las vio con intenciones de querer ayudar. Usaría la verdura restante y algo de lo que las chicas tenían en la nevera. Mientras, el par levantó el futón, se aseó y pusieron la mesa. Para pasar el rato mientras estaba el desayuno terminaron jugando póker. Nagisa y Honoka sabían jugar porque el padre de Nagisa les había enseñado. Mepple y Mipple sabían porque aprendieron de Nagisa y Honoka. Porun y Lulun sabían del juego porque jugaban con los hermanos Kujo quienes a su vez fueron debidamente instruidos por Akane. Mepple y Mipple eran un equipo, Porun y Lulun otro, Nagisa y Honoka jugaban cada una por su cuenta y estaban apostando caramelos.
Pasaron poco más de veinte minutos, llevaban al menos seis partidas y Porun mostró su mano una vez más. ─Full-popo. Paguen ─dijo con toda propiedad mientras Lulun a su lado daba saltitos de alegría.
─¡¿De nuevo?! ¡Argh, increíble! ─Nagisa lanzó sus cartas al aire y le dio sus dulces restantes de mala gana, era el tercer Full consecutivo, su propia mano solo podría haber mejorado luego de un par de jugadas, pero ya no tuvo oportunidad─. ¿Quién le enseñó a Porun a jugar?
─Aprendió con nosotros, los cuatro jugamos en casa y Porun es muy bueno para eso. Y no usa su poder de predecir el futuro, se los aseguro, tiene muy buena suerte ─explicó Hikari con una risa pequeña.
─Nos dejaste sin caramelos-mepo ─se quejó Mepple, tenía la peor mano de la mesa. Mipple pagó todo lo que les quedaba.
─Yo me quedo con lo poco que tengo y me retiro ─la científica pagó lo de la apuesta y conservó solo tres caramelos mientras que Porun y Lulun resultaron ganadores con dos docenas de dulces. Eran de miel, por cierto, los guardó en su bolsillo. Ya casi estaba el desayuno, así que lo mejor era despejar la mesa y ayudar a servir los platos─. Yo lavo lo que quede, me voy después de ustedes. Por cierto, huele bastante bien.
─He aprendido a cocinar muchas cosas, Akane nos está enseñando, Hikaru es capaz de hacer su propio obento ─y notó el gracioso gesto de enfado de Nagisa─. ¿Qué pasa?
─Un chico de secundaria... Hace su almuerzo y yo no ─murmuró la deportista mientras terminaba de acomodar la mesa, Honoka estaba en la cafetera preparando su propia bebida. Escuchó una pequeña risa de su novia y solo suspiró─. De acuerdo, de acuerdo, mejoraré eso, es solo que prefiero más tu comida que la mía, amor mío ─eso último lo dijo de manera exagerada y juguetona, incluso le lanzó un beso con la mano que hizo reír más a Honoka y de paso a Hikari.
─No puedo mentir, me gusta preparar los almuerzos de las dos, procuro que tenga suficiente energía para mantenerte funcionando todas las mañanas ─dijo Honoka apenas calmó su risa. Estaba sonrojada, el elogio de Nagisa había funcionado.
Hikari miraba todo eso con mucha alegría. Las chispas en ambas brillaban, ese calor también, su par de amigas eran puro amor en ese momento. Todo el grupo desayunó junto, hicieron los almuerzos, limpiaron el pequeño apartamento y las primeras en irse fueron Hikari y Nagisa junto a sus respectivos compañeros mágicos. A Hikari le gustaban los pantalones cortos así que podía ir en las bases de la rueda trasera sin ningún inconveniente. Nagisa le facilitó un casco y los chicos se veían bastante geniales usando sus pequeños accesorios de seguridad.
Nagisa iba contenta escuchando los comentarios de Hikari sobre lo activa que era esa zona y lo distinta que era de su ciudad natal. La delgada rubia miraba para todos lados y trataba de aprender los lugares por los que pasaban, quería contarle todo a Hikaru y a Akane cuando volviera a casa. El viaje duró alrededor de media hora y no tardó en ver el amplio frente de la Universidad Deportiva Takushoku. La rubia estaba fascinada, era como una ciudad pequeña ahí dentro. El estacionamiento tenía bastantes vehículos pese a estar a mediados de verano, no daba la impresión de ser temporada vacacional. Vio a varios grupos correr y todos vestían el mismo uniforme que Nagisa con variaciones en color y bordados según el equipo, pudo notarlo de inmediato.
─Tu universidad es enorme, me gusta ─y estaba tan llena de energía y de vida que era imposible no ignorarla─. Es como si nadie estuviera de vacaciones.
─Todos siguen entrenando, los deportistas debemos ser constantes ─respondió Nagisa con una sonrisa amplia─. Justo ahora no hay tantas clases, solo cursos y clases de recuperación ─y la castaña aun no estaba en opción de tomar más cursos y no requería recuperación dadas sus buenas notas─. Te enseñaré dónde tomo clases, solo que ahora mismo no hay nadie y no será tan emocionante ─rió─. Pero sí son aulas enormes, circulares, como las que pasan en televisión.
─Muero por verlas ─enseguida puso un gesto de apuro─. ¿No te atraso en tu hora de entrenamiento?
─No, salimos un poco más temprano, tengo tiempo de dar un paseo contigo. Además necesito caminar para relajar mis piernas luego de pedalear tanto ─explicó con una sonrisa y le tomó la mano para dirigirla mejor. Enseguida habló bajo para dirigirse a Porun y a Lulun─. Y ustedes no vayan a asomar las narices hasta que les diga, aquí hay mucha gente ─y lo último que necesitaban es que vieran a alguno de los pequeños─. Les buscaré un sitio para que jueguen un rato, ¿de acuerdo? Hasta entonces guarden silencio ─y ambos hermanos respondieron al mismo tiempo de forma afirmativa. Sonrió.
Nagisa comenzó primero con el tour por los edificios repletos de salones de clases, muchos de ellos vacíos pero todos casi con el mismo diseño. Lo más llamativo eran los equipos entrenando entre grandes voces de ánimo, con gritos y mucha energía que los empujaba a seguir a pesar de ya estar cansados. Hikari seguía fascinada. No pasó mucho antes de que debieran dirigirse a la cancha que les correspondía a los equipos de lacrosse.
─Nagisa, ¿te puedo preguntar algo? ─el tono de Hikari sonaba algo tímido pero no por ello nervioso.
─¿Uh? Por supuesto, sabes que sí. Anda, dispara.
─Puedo ver y sentir el amor que se tienen las dos. Puedo sentir eso en las personas que me topo. Ustedes desprenden mucha energía cálida y brillante cuando están juntas ─explicó con una sonrisa─. Su apartamento está lleno de todo eso también. Pero mi pregunta es otra ─le miró con curiosidad─. ¿Cómo se siente? Puedo percibir lo que te cuento, pero creo que experimentarlo es algo distinto, ¿verdad?
Nagisa estaba plenamente consciente de que Hikari tenía ese algo especial al igual que su hermano Hikaru. Ambos eran especiales por sus naturalezas tan únicas. Hikari seguía siendo joven, seguía teniendo muchas "hojas en blanco" como solía decir Honoka y era normal que se sintiera curiosa. Sonrió. ─Antes de responderte... ¿Puedo hacerte otra pregunta a ti primero? ─y la rubia asintió. Nagisa se llevó una mano a la nuca en señal de nervios. Ahora que sabía lo que Hikari era capaz de percatar, quería despejar una duda─. Cuando me veías con Shougo... ¿Cómo lo percibías?
Hikari notó que lo acababa de llamar por su primer nombre sin tartamudear, cosa a la que nunca se atrevió antes. Sonrió. ─Brillabas también, no había mucho calor, pero sí brillabas ─miró al cielo, no tenía porqué esperar la siguiente pregunta de Nagisa, ya la podía adivinar por adelantado─... Solo tú brillabas por ese sentimiento, él no ─la energía del futbolista se percibía de distinta manera. Brillaba pero no de la manera especial, si no de la manera en que un ser vivo deseaba vivir con todas sus fuerzas, su energía vital era intensa en aquel entonces y seguro lo seguía siendo en esos precisos momentos. Lo confirmaría si tenía oportunidad de verlo de frente.
La deportista sonrió al escuchar eso. No sabía exactamente qué pensar, pero sí sintió alivio de que su propio sentimiento fuera sincero. Supuso rápidamente que el que no hubiera "calor" era porque su sentimiento no era plenamente correspondido, era bastante obvio gracias a los datos que le dio su amiga. ─Gracias, Hikari ─le dio un cariño. Ahora le tocaba responder─. No puedo decirte que me sienta como para dar saltos o gritar, solo... Bueno ─era complicado explicar algo así, cerró los ojos y pensó en Honoka. En su dulce sonrisa, en su cálida mano. En su aroma compartido a lavanda, su voz melodiosa que podía calmar y asustar... Su suave piel, sus perfectos pechos, su─... ─estaba pensando demasiado. Se aclaró la garganta─. Se siente como si todo estuviera en su sitio, así se siente. Sé que no suena muy romántico, pero es como si todo estuviera donde debe de estar. Como si mi lugar estuviera bien al lado de Honoka, y Honoka conmigo. No me puedo imaginar otro sitio donde quisiera estar, solo con ella. Ella es lo que siempre quiero ver, Hikari, lo que quiero sentir y escuchar en todo momento. Digo, no estamos pegadas ─enseguida aclaró para no verse demasiado posesiva. No lo era, vaya, pero mejor puntualizar bien todo─... Puedo hacer lo que deseo, lo que debo hacer y ella está a mi lado haciendo lo suyo, y al final del día estamos juntas y podemos tomar nuestras manos, jugar un rato ─hacer el amor, pero no lo mencionó─, estar en silencio incluso, platicar de todo y de nada y las cosas se sienten en su sitio. Y se siente como en... Como en casa. No suena muy romántico, ¿verdad?
Hikari le miró largamente mientras su gesto se enternecía. Sonrió y se abrazó a su costado. ─Yo creo que es muy romántico.
─Gracias.
