AVENTURAS EN TOKIO

XLI.

No estaba muy segura de cómo iba a explicar su condición actual. No era algo nuevo en realidad, pero sí la primera vez que terminaba con una máscara de oxígeno debido a los gases y vapores que aspiró durante la explosión. Sí, explosión. La primera grande en su historial universitario y que dejó apestando la zona a semillas quemadas. Su plan original era sacar el aceite de las semillas en la prensa de baja presión que tenían en uno los laboratorios, quería sacar variantes del aceite usando diferentes presiones, pero en el lote final usó más presión de la debida, y luego de una serie de casualidades que sonaban ridículas a esas alturas, todo comenzó a oler a quemado... Y uno de los contenedores voló por los aires, luego el humo, no hubo fuego pero sí un sonido digno de una explosión. Se cubrió a tiempo.

Llevaba el equipo de seguridad básico y no tuvo más daño que el aspirar el humo cuando fue a apagar y desconectar la máquina para evitar más daños. ¿La mala noticia? Su último lote de aceite no salió y ahí fueron sus últimas semillas de girasol. Necesitaba más. ¿La buena noticia? ¡Su beca completa incluía un seguro contra accidentes de ese tipo y no estaba obligada a pagar los daños del aparato! Por suerte no rompió ningún récord de explosión, ha escuchado de daños más grandes y salió bien librada de esa.

De la que no saldría librada era del posible regaño que le darían Nagisa y Hikari y de ese dolor de cabeza que le prometieron que tendría por todo el oxígeno que estaba recibiendo su cuerpo. Ya estaba sintiendo los efectos negativos de la mascarilla y lo primero fueron sus labios resecándose. Unas intensas punzadas comenzaron a atacar su cabeza. Ese sería un rato muy largo.

La enfermería estaba en silencio, solo estaba ella de momento, la enfermera se encontraba en el escritorio fuera del pequeño cuarto mientras le dejaba recuperarse. Quien aprovechó la privacidad fue Mipple, tomó su forma normal y subió al hombro de Honoka. ─¿Te duele-mipo? ─su pequeña mano se posó en la cabeza de su compañera─. Puedo sentir que no te sientes bien-mipo.

─No me siento bien, justo comienza a doler mi cabeza, pero estaré bien, Mipple ─dijo Honoka con una sonrisa que no pudo verse del todo por culpa de la mascarilla─. Lamento si te asusté. Todo sucedió muy rápido.

─Yo te cuidaré-mipo ─puso sus manos en la sien de Honoka y usó su poder de luz en ella, al menos para ponerla cómoda, no era como si pudiera curarla pero sí ayudaría a disminuir las molestias.

─Gracias, Mipple, sé que siempre puedo contar contigo ─la científica suspiró, una fuerte punzada hizo que apretara los ojos y no pudiera decir lo otro que tenía en la cabeza. Sintió cuando Mipple se le abrazó y puso su mano en la diminuta espalda de su compañera, le dio unos cariños─. ¿Ya les contaste?

─No-mipo. No quiero que se preocupen, y creo que lo mejor es que tú se los cuentes-mipo ─respondió la princesa. Lo pensó dos veces antes de llamar a las chicas, no pasó nada realmente malo en realidad, pero sí era la primera vez que tendría que quedarse al menos una hora en atención médica. Con todo y ese incidente podrían llegar a casa primero que Nagisa, Hikari y los chicos. Al menos ese era el plan.

Honoka agradeció mucho la discreción de su compañera. ─Gracias, Mipple ─ya se las arreglaría llegando a casa. Lanzó un suspiro y mantuvo el abrazo en su compañera mágica. Cerró los ojos esperando a que llegara el momento en que debían quitarle la mascarilla. Era muy incómoda, le iba a dejar marca en la cara y no estaba de más mencionar que terminó llena de humo y aceite. No tenía cambios de ropa, tendría que volver en tan lamentable estado a casa. Esperaba estar más presentable para cuando Nagisa y Hikari llegaran.

Pasaron unos minutos más. Notó que Mipple se sobresaltó de repente y de inmediato volvió a su forma de móvil. Quedó en su mano. Posiblemente era la enfermera que iba a quitarle la máscara de oxígeno, pero no fue así. Quien entró a la enfermería fue un rostro que hacía meses no veía.

Era Yuka Odajima.

─Senpai ─fue lo único que pudo decir Honoka, por instinto quiso sentarse pero la mayor de inmediato evitó que hiciera tal locura. La científica estaba francamente sorprendida. Se supone que Yuka Odajima estaba en una universidad privada, ¿o no?─. Ha pasado bastante, ¿verdad? ─eso no evitó que fuera cordial con ella como de costumbre.

─Sí, más de medio año, nos vimos en la final del torneo de lacrosse ─comentó la chica mientras se sentaba en el banco a un lado de la camilla─. Un familiar mío es ex-alumno de ésta universidad ─y era uno de los tantos que donaba dinero a la universidad para apoyar a los alumnos que requerían becas, equipos y facilidades. No había necesidad de comentar nada de eso a su kouhai, por cierto─. Pedí acompañarlo para conocer el sitio, pero escuché que alguien hizo una explosión en uno de los laboratorios y tu apellido fue mencionado ─sonrió de ese modo elegante tan propio, tan hermoso─. ¿Te encuentras bien, verdad? ─notó de inmediato el hollín y el aceite en su bata, ropa y piel al descubierto.

─Sí, solo aspiré humo... Mucho humo en realidad, pero no es nada grave. Deberían quitarme la mascarilla de un momento a otro ─y de paso pediría un analgésico porque la cabeza ya le punzaba de un agudo dolor─. Aun debo descansar otro poco y luego volveré a casa ─si se le ocurría pisar al laboratoriouna vez más iban a reñirle.

─Me alegra que estés bien ─sonrió la mayor y luego miró ligeramente a un lado. No quería verse tan obvia, pero ya que tenía a Yukishiro ahí por un verdadero golpe de suerte, nada perdía con preguntar─. ¿Y vives cerca? ¿Sabes algo de Misumi? ─se regañó a sí misma por soltar dos preguntas totalmente dispares entre sí, pero notó la amable sonrisa de Yukishiro, esa misma sonrisa que le conocía desde que... Desde que la conocía, vaya.

─Vivo a unos treinta minutos de aquí en tren ─respondió la científica con educación. Sabía exactamente el porqué de la segunda pregunta. No tenía problema en responder─. Vivo en un apartamento compartido con Nagisa, somos compañeras de piso ─y más que eso, pero solo lo mencionaría si era conveniente. Solo si su superior así lo daba a entender.

─Oh, ya... Ya veo ─Yuka se notó emocionada al escuchar eso, no le pareció nada raro que compartieran piso, a ella y a todo Verone les constaba que ese par parecía estar pegado por la cadera, siempre andaban juntas─. Entonces... ¿Ella estudia cerca, verdad?

─En la Universidad Deportiva Takushoku ─respondió de inmediato. Podía percibir el cambio en el tono de voz de la mayor. Soltó un discreto suspiro que la máscara de oxígeno ayudó a disimular.

─Oh, bien. No es demasiado lejos ─conocía la universidad de nombre y por fama y justo su familiar le dijo por dónde estaba dicha universidad cuando iban camino al Tecnológico. Apenas Nagisa entraba en la conversación no podía evitar llevar la plática en esa dirección─. ¿Le ha ido bien? Hasta donde me quedé, sus calificaciones no eran las más sobresalientes ─las de Nagisa, claro, le constaba que Yukishiro siempre tenía buenas notas.

─Le va bastante bien, mejoró sus notas en el último año de preparatoria y justo ahora está aplicando la solicitud a beca completa. Si vieras su boleta de notas, no lo creerías, senpai ─estaba orgullosa de Nagisa por ese lado. Se esforzaba mucho y obtenía los frutos de su esfuerzo. Y era más que obvio que la mayor quería saber más de Nagisa. Se preguntó si su superior indagaría un poco más en la vida personal y amorosa de la deportista y... De ser así... Bueno, solo había una opción.

No tuvo tiempo de pensar más al respecto, su senpai no era una persona precisamente discreta en ese tema.

─Me alegra saber eso, Misumi tiende a ser demasiado enérgica en muchas cosas y a veces aparenta perder el piso y ─no pensaba eso en realidad, pero necesitaba abordar a Honoka sin que pareciera demasiado obvio su deseo de saber de Misumi Nagisa─... Es bueno saber que estudia mucho ahora y se pone seria y ─se aclaró la garganta─... ¿Sigue siendo tan popular como siempre, verdad?

─Bastante, de inmediato se ganó la admiración de chicos y chicas ─y el caso de los chicos era nuevo para Nagisa, gajes de haber estudiado seis años en una escuela con secciones divididas por género─. Y ha recibido confesiones románticas por carta y en persona casi desde que entró ─se aventuró a comentar, era obvio lo que su superior quería saber, se le notaba a leguas y no quería ponerla más incómoda de lo que seguramente se pondría apenas supiera todo. Notó el sobresalto en Yuka cuando mencionó eso último.

La mayor jugó sus dedos entre sí, ya ni siquiera se esforzaba en aparentar, toda ella la delataba y detestaba sentir el calor en su cara. Ahora estaba nerviosa, pero no pudo callar su siguiente pregunta. Podía preguntarle a Yukishiro, no se sentía capaz de interrogar a Misumi en persona. ─Sí, siempre ha sido popular. ¿Ha... Ha aceptado alguna propuesta? ─ella debía saberlo, Yukishiro debía saberlo. Necesitaba saberlo.

─No ─fue la firme respuesta de Honoka y prefirió no permitir que la sonrisa de su senpai se hiciera más grande. No podía ser así de cruel, no con ella. No le dio tiempo a decir o hacer más─. No ha aceptado a nadie de su universidad porque ya está con alguien más.

─Ah ─eso último descompuso a Yuka, pero no pudo decir nada más en ese momento, la enfermera entró para quitarle la máscara a la paciente y dejarla descansar otro rato. Le dio medicina contra el dolor de cabeza y le ordenó quedarse al menos veinte minutos más en reposo mientras se pasaba la jaqueca y el mareo provocado por el mismo oxígeno. Yuka esperó unos segundos más para retomar la palabra apenas se retiró la enfermera. La intromisión de ésta le dio tiempo de acomodar sus pensamientos. Eso no lo esperaba del todo. Pronto recordó que Nagisa solía ponerle mucha atención al chico futbolista, no le llegaba el nombre del chico en ese momento, pero sí su rostro y que era muy popular con sus compañeras de clase y con las alumnas de los otros grados. ¿Sería él? Incluso recordó que él y ese amigo suyo con quien siempre andaba fueron reclutados juntos por la misma universidad deportiva. Y lo sabía porque sus compañeras lo habían comentado más de una vez─. ¿Con el chico futbolista? ─preguntó con la vista baja.

Esos gestos pusieron momentáneamente en aprietos a Honoka pero... Mentirle sería mas cruel. Darle esperanza sería cruel, sabía que la buscaría de nuevo, sabía que lograría estar en contacto con Nagisa una vez más y el rechazo de Nagisa seguramente le dolería más. Tomó aire y ahí sí se sentó para poder mirarla con todo el respeto que su superior merecía.

Yuka notó eso e intentó recostarla, pero en lugar de ello, Honoka se sujetó de su brazo a manera de soporte. La vio apretar los ojos, debía estar mareada, pero no pudo decirle que se recostara. Notó que tomó aire por la nariz antes de abrir de nuevo los ojos y verla directo a la cara.

─Ella está conmigo. Nagisa y yo estamos saliendo... Como pareja ─explicó con firme voz. Y de pronto recordó que soltar esa información de buenas a primeras podría atraer reacciones inesperadas. Hasta el momento habían tenido suerte con sus más cercanos, pero... ¿Cómo reaccionaría Yuka? Quizá soltó la lengua demasiado, justo en ese momento lo estaba pensando pero fue incapaz de bajar la mirada, se mantenía tan firme como podía. Jamás negaría de Nagisa, nunca.

Fue la mirada de Yuka la que se ablandó, solo atinó a tomar la mano de Honoka con firmeza, porque era ahora la mayor quien necesitaba soporte. Soltó un suspiro hondo, uno poco discreto, lo necesitaba para salir de ese extraño trance en el que entró por culpa de la sorpresa. Miró al techo y rió más por nervios que por otra cosa. Necesitaba decir algo, pero lo primero que atinó a hacer fue recostar a Honoka, usó un poco de su fuerza. No le soltó la mano de todos modos.

Nagisa y Honoka no eran las únicas que no notaron su propio enamoramiento todo ese tiempo, aparentemente Yuka estuvo en las mismas por culpa de su fijación en Misumi Nagisa.

─¿Está bien si pregunto cuánto tiempo llevan como pareja? ─fue lo primero que atinó a decir Yuka. No recordaba nada que pareciera dar a entender que el par inseparable fuera además romántico. No podía ser tan distraída, ¿o sí?

─Tiene unos meses en realidad, fue poco después de llegar aquí ─respondió Honoka sin dejar de mirarla, estrechó la mano de la mayor con marcada dulzura, con firmeza─. Senpai... Tú...

Yuka no la dejó terminar, solo sonrió antes de bajar el rostro. De nuevo rió, reía solo para sacar la tensión de su cuerpo. ─Eres una gran chica, Yukishiro, siempre lo has sido ─dijo sin empacho alguno. Que tuviera su atención en Nagisa no quería decir que no reconociera todos los puntos buenos de Honoka─. Están felices juntas, ¿verdad?

─Sí, muy felices ─respondió Honoka con una sonrisa. Ahora sí pudo cerrar los ojos, sintió un mareo que puso a girar todo el cuarto a su alrededor─. La pulsera que tengo la hizo ella.

Yuka precisamente tenía la mano adornada de Yukishiro en la suya. Miró de cerca la pulsera hecha de tuercas y metales que era sorpresivamente linda. Sonrió. ─"Éxito"... Un mensaje muy adecuado, ¿verdad?

─Me ha alentado muchas veces, no lo niego, senpai. Yo le hice uno a ella con la palabra "Victoria" ─dijo con un tono suave, casi confidente─. La amo, senpai... La amo mucho.

Quizá le ponía un clavo más al ataúd, quizá ponía sal en la herida, pero... Jamás negaría lo suyo con Nagisa, y jamás dejaría que Nagisa tuviera que romperle directamente el corazón a alguien a quien admiraba y quería mucho.

─Me alegra escuchar eso, Yukishiro, serán muy felices, lo sé ─tomó mucho aire para recuperar toda la dignidad posible. Miró a su kohai con una sonrisa más segura, al menos todo lo que le era posible en ese momento donde sentía su corazón estrujarse en su pecho─. Mi familiar no tarda en desocuparse, te llevaremos a tu casa en la limusina. No estás en condiciones de andar por ti misma, en casa descansarás mejor.

No le estaba preguntando, era una orden, Honoka lo entendió de inmediato. Solo sonrió y asintió. ─De acuerdo, senpai, muchas gracias. No tengo muchas ganas de regresar en tren toda sucia, llena de aceite y con la cara marcada por la mascarilla ─se tocó el rostro, no se veía a sí misma pero sí tenía una linea rojiza alrededor de su boca, mentón y nariz. No estaba presentable en esos momentos─. Suficiente susto le daré a Nagisa cuando sepa del accidente. He tenido accidentes de laboratorio antes ─y de eso Yuka Odajima sí estaba al tanto por ser del mismo club─, pero nunca he estado en enfermería más de una hora.

─Ten cuidado cuando estés trabajando, ¿de acuerdo? ─finalmente le sonrió, estaba algo más compuesta─. ¿Cuál es la regla número uno del Club de Ciencias, señorita Yukishiro?

─La seguridad es primero ─respondió Honoka en automático y ambas rieron, pero su risa se detuvo primero por culpa de una nueva punzada en la cabeza─. Ow...

─Descansa otro poco, yo avisaré a mi familiar que te llevaremos, ¿de acuerdo? No salgas de aquí hasta que pasemos por ti. Avisaré a la enfermera también.

─Gracias, senpai.

Yuka Odajima salió de la enfermería con su teléfono en mano. Honoka estaba más tranquila respecto a la plática. Ahora sí todos sus conocidos estaban al tanto de su relación, todos y cada uno de ellos, los importantes. Se lo contaría a Nagisa a la mínima oportunidad.